Balance de 2010, Literatura

Balance de 2010: recomendaciones y joyas

Y ahora la parte buena, lo que os prometí. He decidido dividir los libros que me han gustado en dos grupos bien diferenciados.

 

Entretenimiento al 100%:

 

 

 

  • El asedio. Arturo Pérez-Reverte. Desde mi punto de vista, la novela más completa del cartaginés. Muchos la tachan de pretenciosa, pero a mí me ha parecido una buena mezcla entre novela histórica, personajes tipo Alatriste y misterio. Merece la pena.

 

 

 

 

  • El violinista de Mauthausen. Andrés Pérez-Domínguez. Aunque es el libro más triste de todos los que figuran en este apartado, me gustó, me sorprendió y aunque tiene alguna escena un poco increíble, es entretenido.

 

  • Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb. Un libro ameno, curioso, diferente y que aporta algo más, una visión de la realidad diferente, de un mundo ajeno al occidental. Como ya comenté, Nothomb pasa a mi lista de autores bienaventurados.

 

  • Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Novela hilarante donde las haya, donde Mendoza une la ciencia ficción con un humor muy particular que me encantó. Un libro que engancha y divierte. ¿Qué más se puede pedir?

 

 

Joyas o lo mejor que he leído en 2010:

 

Pero si tuviera que escoger lo mejor de lo mejor, lo que más me ha impactado, los libros que más me han gustado porque fueron algo más y los que se quedarán en mi retina son:

 

  • El Pentateuco de Isaac. Angel Wagenstein. La mejor novela que he leído este año. Soprendente, irónico, fantástico. Todo un descubrimiento que no me cansaré de recomendar.

 

  • El castillo. Franz Kafka. Para fanáticos del checo. Puro Kafka.

 

 

  • Los libros arden mal. Manuel Rivas. Mi primera incursión en la obra del gallego no pudo salir mejor parada: una novela con un estilo muy particular, que en algunos momentos se hace un poco cuesta arriba pero que merece la pena.

 

 

  • Maus, Art Spiegelman. La novela gráfica que me encandiló hace poco. Para releer una y mil veces.

 

  • Expiación. Ian McEwan. La sorpresa, lo inesperado. Un estilo clásico, una trama elaborada y unos personajes inolvidables. McEwan, sé bienvenido.

 

  • El Palestino, Antonio Salas. Por el libro en sí y por lo interesante que me pareció su autor en la entrevista que publiqué hace poco. Un acercamiento a la realidad. Totalmente recomendable.

Esto es todo por hoy. Espero que lo paséis genial y que 2011 sea un año inolvidable, con muchas lecturas, nuevos autores y descubrimientos y que sigamos leyéndonos y compartiendo libros y recomendaciones.

Namaste.

 

Balance de 2010, Literatura

Balance de 2010: antirecomendaciones y decepciones

Como cada año, llega el momento de hacer balance, de hacer resumen de lo que ha dado de sí el 2010 en cuanto a las lecturas. He decidido, como ya lo hice el año pasado, quedarme solamente con los títulos que destacan, ya sean por buenos o por malos.

Empecemos por la parte mala.

 

Abandonados y/o malos:

 

  • El fuego, Katherine Neville. Directamente no lo pude terminar, aunque tengo que decir a mi favor que aguanté hasta la mitad del libro. Poco nuevo os puedo contar que no dijera en su entrada, donde ya me quedé a gusto despellejando este malísimo libro. Lo único que me quedó claro es que es muy improbable que vuelva a leer algo de Neville.

 

  • Fin, David Monteagudo. Tras tantos comentarios buenos por parte de la crítica y del público, me decidí a leer este libro. Sin duda, el peor de los que aquí figuran: personajes malos, diálogos espantosos, trama absurda…
  • De todo lo visible e invisible. Lucía Etxebarría. Aunque en un determinado momento me llegó a enganchar un poco (porque por lo menos trama tiene), el hecho de que los personajes me cayeran fatal influyó: mujeres histéricas que sufren por amor… no me gusta nada. Esta autora queda oficialmente desterrada de mis futuras lecturas.

 

  • Maldito karma. David Safier. Se prometían risas y entretenimiento. Yo sólo encontré diálogos estúpidos, una trama simplona y un final increíble.

 

Decepciones:

 

De estos libros esperaba algo más. Bien porque había escuchado buenas críticas o por mi propia percepción del libro.

 

  • En el camino, Jack Kerouac. La generación beat no me dice nada. Me parecen simplones, fracasados y sin sustancia (me refiero a profundidad, porque de la otra andan sobrados). Un aburrimiento, un viaje sinsentido que me cansó muchísimo.

 

  • La soledad de los números primos. Paolo Giordano. El libro empezó bien. Dos personajes solos que nos van contando sus vidas. Pero a partir de la mitad del libro, la cosa decae. La trama se va paralizando poco a poco y llega un momento en el que se desinfla. Me dio la sensación de que lo vendieron muy bien. Esperaba más.

 

  • Lolita, Vladimir Nabokov. Quizá este libro es que el menos se merece estar en este apartado de los tres que he puesto, pero como ya os comenté me sentí algo estafada. Y el libro me pareció muy pesado. No lo recomendaría a cualquiera, vamos. Y por supuesto no es para nada como me lo esperaba.

 

Quizá a algunos os parezca una tontería, pero yo también procuro recordar los libros de los que habláis mal, para cuando en el caso de que me tropiece con ellos, los evite. Así que, ¿cuáles han sido vuestras decepciones de 2010?

 

Namaste.

 

P.D. Aprovecho para recordaros que ya se ha iniciado el período de votación del concurso de Libros y Literatura. Tan sólo hay que inscribirse y votar. ¡Suerte para los participantes!

 

Autor, Literatura, Mcewan

Expiación, Ian McEwan

Soy de las que piensan que la mejor forma de acercarse a un libro es conociendo muy poco de él. Y eso es porque con libros de los que me hablaron muy bien me he llevado grandes decepciones. Pero con libros de los que apenas sé nada, me he llevado muchas sorpresas. Esta es una de ellas.

 

Expiación, de Ian McEwanVerano de 1935, casa de campo de los Tallis, cerca de Londres. McEwan nos presenta a una familia con tres hijos a los que iremos conociendo poco a poco. La llegada de unos primos y el regreso del hermano mayor se perfilan como punto de partida de una historia caracterizada por su visión de estar por casa: con los habituales entretenimientos y quehaceres de varias personas que están de vacaciones.

 

No voy a negar que el comienzo es lo más arduo, quizá no pasan demasiadas cosas, porque McEwan está pendiente de enseñarnos los paisajes, los detalles y las personalidades de cada uno de los presentes. Y lo hace de un modo elegante y a la vez vigoroso, exacto, con un gran uso de los adjetivos:

 

Al atardecer, nubes altas en el cielo del oeste formaron una fina capa amarilla que se fue adensando según avanzaba la hora y luego se espesó, hasta que un fulgor filtrado de color naranja se cernió sobre las frondas gigantescas de los árboles del parque; las hojas se tornaron de un tono pardo de almendra, y de un color negro aceitoso las ramas entrevistas entre el follaje, y las hierbas secas cobraron la tonalidad del cielo. Un pintor fauve consagrado a la búsqueda de colores imposibles podría haber imaginado un paisaje así, en especial cuando el cielo y la tierra adquirieron un esplendor rojizo, y los troncos hinchados de robles vetustos se volvieron tan negros que empezaron a parecer azules. Aunque el sol, al ponerse, se había atenuado, la temperatura parecía aumentar porque ya no soplaba la brisa que había proporcionado un débil alivio a lo largo del día, y el aire estaba ahora inmóvil y cargado.

 

Pero es que el truco reside en que McEwan actúa como un prestidigitador: nos hace mirar a un lado mientras nos oculta algo que pasará después.

 

Miramos una mano, la que creemos que nos esconde algo, la que no sabemos a dónde llegará, el porqué del título de la obra. Pero la que actúa es la otra, y es esa la que desarrolla la trama, la que consigue que los personajes tengan vida propia y se conviertan en reales, la que nos hace que nos pongamos en su lugar, la que le da fuerza a la historia. Conocemos los traumas, las inseguridades y los miedos de los personajes y nos vamos internando en una historia mágica, que huele a Jane Austen pero que sabe a algo diferente.

 

Llegados a este punto, McEwan cambia a un estilo más aséptico y nos traslada a la guerra, con la agonía de la incertidumbre, el pánico a la muerte y las ansias de supervivencia. Posteriormente nos cuenta la historia de los que se han quedado, el caos de un más que nunca, gris Londres que se mantiene a la espera de noticias sobre el frente.

 

Y finalmente, con la mano que no estábamos mirando, McEwan pone la guinda, une las historias para acabar dejando al lector con la boca abierta, releyendo las últimas páginas sin poder creerse que acabe de terminar este magnífico libro.

 

Así pues, un gran descubrimiento. Uno de los mejores libros que he leído este año y que no me cansaré de recomendar.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.
Pros
  • El estilo de McEwan: fuerza y elegancia unida en una novela.
  • La credibilidad de los personajes y de la historia en general.
Contras
  • La crueldad derivada de la ignorancia.
  • La manía del editor de cambiar la portada cuando hay una adaptación.
Versión cinematográfica
  • Pierde la gracia del libro, que es el estilo del autor. ¡Leed primero la novela!

  • El protagonista, muy acertado. Sólo con sus fijos ojos azules ya es creíble. La música buena. Knigthley un poco floja.

Namaste.

Autor, Literatura, Spiegelman

Maus, Art Spiegelman.

Vuelvo con una actualización rapidísima.

 

Maus, de Art SpiegelmanYa os conté hace muy poco que acababa de recibir, de la mano de Popular Libros, un ejemplar de la novela gráfica Maus. Había oído muy buenas críticas, no sólo por el hecho objetivo de llevarse un Premio Pulitzer, sino porque los comentarios en anobii y de otras personas ajenas.

 

Ahora vengo a deciros que no exageraban. Es una barbaridad, todo lo que puede trasmitir el autor con sólo unos cuantos dibujos ¡de ratones! Porque sí, señores, los judíos están representados por ratones. Y a pesar de eso la historia es mucho más humana y más real. Spiegelman no se queda en las atrocidades que tuvieron que pasar los judíos en los campos de concentración, sino que además nos cuenta el después, las consecuencias, los traumas y las vidas tras el campo de concentración. Sin hacer héroes a los que no lo fueron. Él lo plantea como un tema de suerte. ¿Qué influyó para que sobreviviera su padre y no otros miembros de su familia? La suerte. Quizá también otros factores: la inteligencia, el dinero, pero en general fue la suerte lo que decidió el destino de miles de personas.

 

Spiegelman nos cuenta la relación con su padre, de una forma sincera y sin tapujos. Podría haber omitido determinados detalles que hacen más humano a su padre, “menos héroe”. Pero no.

 

Es FANTÁSTICO. Maravilloso. Bárbaro.

 

Os digo más: deberías comprarlo. Y lo digo porque se presta a la relectura, a mirar y remirar cada viñeta, cada representación. Es un indispensable en cualquier biblioteca que se precie. El mejor regalo que se puede hacer estas Navidades.

 

¡Y con este libro doy por terminado el Reto 2010! (ya estoy esperando el de 2011, pero por lo que he leído, hasta finales de enero nada. ¡Animaos a participar!)

 

Lo segundo que venía a deciros que es os deseo unas felices fiestas. 🙂

 

Namaste.

Actualidad

Divagaciones literarias

En la Universidad siempre se hacía hincapié en la necesidad de conocer el producto que se vende. Me parecía tan de perogrullo, tan de se sentido común, que me parecía una redundacia o que valiera la pena decirlo.

 

Con el tiempo me he dado cuenta de que algo tan básico como eso, se olvida frecuentemente (haciendo totalmente usual lo que dice el refrán: “el sentido común es el menos común de los sentidos”).

 

Leyendo La librería, lo vi claro: la protagonista no tenía mucha idea de libros, básicamente se dejaba timar. Mientras iba pasando las páginas, pensaba: “¿Cómo alguien que no sabe los libros que existen, las editoriales y las modas, monta una librería? ¡Pero si es como que persona que no distingue una lubina de una trucha abra una pescadería!”

 

Desgraciadamente, es frecuente. En ocasiones me da la sensación de que nosotros, los bloggers, conocemos más novedades, más autores y más editoriales que la gente que se dedica plenamente a ello. Teniendo en cuenta de que esto es un hobby para nosotros, no dice mucho a favor de los libreros.

 

Cara de "a mí no me tomes por tonto".
Cara de "a mí no me tomes por tonto".

Por supuesto, no pretendo generalizar. Como en todos los grupos de lo que sea, hay de todo: hay libreros que te leen la mente y te dicen cuándo, cómo y de qué modo se publicará el libro que buscas, pero los hay también que cuando preguntas por Cumbres Borrascosas te preguntan si lo acaban de publicar. Aquí es donde tenemos un problema. Si ignoras que se publicó hace más de cien años, ¿cómo me voy a fiar de que simplemente sepas quién lo escribió? Si no tienes Los miserables en tu librería, ¿cómo te voy a pedir un libro menos conocido?

 

Los hay que parece que tratan al cliente como si fuera tonto. No sé si pensar qué es mejor: que sea porque soy joven, porque soy mujer o porque tengo cara de tonta, pero si te pregunto si tienes alguna de las obras de Dickens, ¿por qué me intentas colocar la saga de Proust? ¿Acaso cuando vas a por un kilo de tomates el frutero te dice “no tengo, pero llévate un kilo de manzanas, que total son del mismo color”? ¿Crees que no distingo uno de otro? ¿Que no se lo que compro o que sólo quiero los libros para que hagan decoración en la estantería?

 

Es peligroso presuponer que alguien sabe menos que tú, y más en el mundo de los negocios. En el ámbito social, te ganarás la antipatía de alguien, pero en el económico, estás perdido, porque no te van a tomar en serio. Aun recuerdo cuando un banquero trataba de colocarme un activo financiero explicándome lo que era el IBEX, de una forma ridícula e inexacta. O de cuando en una conferencia de la facultad de Derecho uno de los ponentes repetía cada diez minutos que como no sabíamos de economía no podía ahondar en lo que, precisamente venía a explicar.

 

Comentaba hace poco con alguien cercano que es necesario leer a los clásicos para acabar con los listillos. Siempre hay un listo que te dice: “¿y a tí que tanto te gustan los libros no has leido La Divina Comedia?” (y luego pone una cara de “pues no te gustarán tanto”). Pues no, no he leído el libro de Dante. En una ocasión me pasó lo mismo con la novela de Sánchez Ferlosio, El Jarama. Aquella persona decía que era el mejor libro escrito en literatura castellana (ahí es nada). Lo leí, simplemente para que después pueda decir que lo había leído y poder criticarlo con conocimiento de causa. Más tarde, me enteré que esa persona en cuestión hablaba de oídas: había oído a alguien que decía que otro había dicho que era muy bueno.

Sí, me quedé con cara de tonta. Porque el libro me pareció un truño, lo primero. Lo segundo por creerme algo así. Lo segundo por ser ingenua y pensar que lo había leído.

 

En cualquier caso, ninguna de estas situaciones me preocupan. Sé que ellos saben lo que opino de ellos, porque como dice Pla en El cuaderno gris:

 

Los ojos, pequeños, cerrados dentro de una rendija de hucha, tienen cierta vivacidad, mucha movilidad y son -según me han dicho- muy impresionables. Tanto a la visión exterior como a los reflejos internos. Son unos ojos sin educación y sin hipocresía, que me traicionan, según parece, a cada momento. Este defecto de mis ojos es característica de mis facciones, extremadamente móviles -de una movilidad tan acusada que siempre que algún amigo dibujante ha querido hacerme un retrato de frente lo ha tenido que dejar por imposible rápidamente. Es triste no poder disponer de unas facciones estáticas, fijas y académicas, de un mecanismo facial impasible. Porque, ¿de qué sirven unas facciones así? ¿Qué significan? -como la frente ancha o es un síntoma de inteligencia, digan lo que digan los novelistas. Con una cara tan móvil, vale más no moverse de casa, abstenerse de todo contacto con la gente. Si no podéis disimular los sentimientos que otros os provocan -si no podéis disimular las decepciones de las señoritas- vale más retirarse a la Tebaida de la misantropía. Creo que es un buen consejo para todas las persona que tienen la desgracia de tener unas facciones como las mías.

 

 

Y a vosotros, ¿os ha pasado algo parecido?

 

Namaste y feliz día de la salud.

 

IMM

IMM prenavideño

A veces tengo la sensación de que nos leemos las mentes. Desde hace tiempo tenía pensado hacer un IMM, y de repente veo que prácticamente todos los blogs que sigo han hecho uno. No sé si será coincidencia, ansia pura o espíritu consumista, pero el resultado es el mismo: muchos libros y el Plan Infinito venga a crecer y crecer.

Los amigos de Libros y Literatura me han enviado los siguientes (de paso os recuerdo que tienen en funcionamiento un concurso muy muy jugoso en el que todavía estáis a tiempo de participar):

La enciclopedia de Lost, la novela de Genji  y "El cuaderno gris"
La enciclopedia de Lost, la novela de Genji y “El cuaderno gris”
  • La enciclopedia oficial de Perdidos. Como ya comenté en mi lista de deseos navideña, lo quería. “Pedid y se os concederá”. Ya la he estado leyendo y no tengo más que buenas palabras. Eso sí, solo aptas para fans de la serie. 🙂
  • La novela de Genji. Musaraki Shikibu. En dos tomos de la editorial Austral. Aunque creo que no se aprecia bien, las portadas son muy bonitas. Tengo ganas de adentrarme en ellos.
  • El cuaderno gris, Josep Pla. Es el que estoy leyendo actualmente, y estoy un poco… abrumada con lo bueno que es.

Los siguientes libros los compré hace casi un mes. Al final he conseguido sacarlos de sus baldas y enseñároslos:

Adquisiciones: Vargas Llosa, Poe y Balzac
Adquisiciones: Vargas Llosa, Poe y Balzac
  • La casa verde, de Mario Vargas Llosa. De la edición de Alfaguara, que ya os comenté en otro IMM, tengo  una tendencia enorme a llevarme cualquier libro que sea de esa edición. No sé cuántos más habrá…

  • Cuentos completos de Edgar Allan Poe. Una edición de Edhasa, una traducción de Julio Cortázar, un autor que faltaba en mi biblioteca y encima aparece un gato en la portada. ¿¿Cómo NO iba a llevármelo?? (y luego busqué  y busqué más obras de esta edición y me quedé con las ganas).

  • Eugenia Grandet y Papá Goriot. Honoré de Balzac. Me pasó igual que con el de Poe. Buena edición, buen precio, autor en mi lista…

Libros prestados, cortesía de Pedro, más una última adquisición:

Préstamos: Murakami, Fo, Padura

  • Tokio blues, Haruki Murakami. Una de las novelas de las que mejor se habla. Espero que no me decepcione. 🙂
  • La neblina del ayer. Leonardo Padura. Una novela negra ambientada (¡sorpresa!) en La Habana de los noventa. Muy distinto a lo que estamos acostumbrados. En cuanto pueda os cuelgo la reseña. (Gracias, Aramys, por darme el empujón para empezarlo, ¡por fin encuentro utilidad a twitter!)

Pila de libros

Me planteo la misma pregunta que R.: ¿serán las últimas adquisiciones de este 2010? No lo sé, pero  lo que sí que tengo claro es que con un poco de suerte habrá que hacer otro para enseñar los (montones de) libros que nos regalen por Navidad, ¿verdad? 😉

 

EDICIÓN:

Gracias a Popular Libros acaba de llegarme uno de los que tenía muchas muchas ganas…

¡¡Me voy ahora mismo a empezarlo!!

Namaste.

Autor, Literatura, Nothomb

Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb.

Tenía muchas ganas de leer este libro en concreto de Nothom: de un lado porque me sirve como libro para el RETO y de otro porque he leído muy buenas críticas. Entre ellas las de: Jesús, Isi y Elwen.

Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb

Si en Estupor y temblores la autora belga nos contaba sus periplos en una enorme empresa nipona, en este caso nos narra la situación que vivió anteriormente: su romance con un muchacho japonés que conoce al darle clases de francés.

 

Los contrastes entre culturas, la diferente visión que se tiene del mundo en uno y otro caso son algunos de los temas que Nothom trata, pero desde un punto de vista sincero, jocoso y divertido.

 

 

Encontramos un ejemplo de la diferencia de culturas en el siguiente fragmento:

 

La señora esperó a que se restableciera el silencio para declarar con una sonrisa:

– ¿Por qué te esfuerzas tanto en parecer distinguida cuando con un rostro tan expresivo nunca serás una dama?

 

Es esta forma de narrar la que invita al lector a continuar leyendo, a internarse en un relato hilarante, y en muchos casos surrealista. Sin embargo, ese ápice de humor enmascara situaciones muy reales, en las que nos vemos envueltos con frecuencia.

 

¿Por qué no podía librarme de la convicción de estar siendo vigilada por una cámara? La impresión de ojo invisible me acompañaba. Le hice muecas al techo, y luego a las paredes: no ocurrió nada. El enemigo era astuto y fingía no inmutarse ante mi mala conducta. Cuidado.

 

 

Que la autora es un personaje singular ya lo sabíamos, habida cuenta de las situaciones estrafalarias que ella misma provoca. Esto, junto con la facilidad que tiene de hacer que lector de un lado, se ría de la situación, y de otro, la entienda, es lo que hace de esta pequeña novela autobiográfica un gran modo de pasar el tiempo y una forma perfecta de mantener un paréntesis entre novelas más largas y serias.

 

Con este libro, Nothomb me ha convencido. Quizá sea porque en el fondo me veo identificada con ella, quizá porque me lo paso muy bien leyendo sus historias…  Soy consciente de que a partir de ahora procuraré leer todos y cada uno de sus libros. Qué se le va a hacer… 🙂

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo de la autora: ameno, jocoso y divertido.
  • La fantástica edición de Compactos de Anagrama: ¡rojo!
Contras
  • Quizás el final. Aunque considero que no podría terminar de mejor forma.

 

 

Namaste.

Autor, Lapidus, Literatura

Dinero fácil, Jens Lapidus.

Como comenté hace ya algún tiempo, Niebla espesa me prestó esta novela.

(Habéis acertado: autor sueco, trilogía y novela negra).

 

Primera parte de la Trilogía de Estocolmo
Dinero fácil, de Jens Lapidus

El relato corre a cargo de tres personajes muy diferentes pero que coinciden en una cosa: los tres cometen delitos. Los tres son “malos”. Los tres personajes acaban coincidiendo por algún tema. Al fin y al cabo los tres son supervivientes de los bajos fondos de Estocolmo.

 

Si en otras novelas hay un personaje bueno (un detective, un policía o un periodista), aquí no los hay. De este modo, se rompe el binomio malos-buenos que suele existir en todas las novelas negras. Esa es la novedad de Dinero fácil y con lo que juega Lapidus: los protagonistas son del bando de los delincuentes. La única representación del lado de los buenos son los diversos documentos que nos va presentando el autor: una sentencia de un juzgado, una declaración de un testigo o un proyecto de infiltración.

 

Un inmigrante chileno, un serbio mafioso y un estudiante que trata de incluirse en la jet set serán los narradores de esta novela. El mafioso es un personaje más plano: quiere a su hija y tal, pero no deja de ser mafioso. El chileno a bote pronto cae bien: se ha visto arrastrado a la delincuencia por un ambiente complicado: pobreza y violencia.Pero el estudiante es harina de otro costal. Un niño bien, creado en un hogar normal y corriente de una pequeña ciudad de provincias que se muda a Estocolmo para estudiar en la Universidad. Allí se empieza a relacionar con personas que gastan en un fin de semana lo que él gastaba en un año. A partir de ahí comienza la transformación. Este es el personaje que más me interesaba.

 

Sin embargo, el autor consigue darles la realidad suficiente como para que no resulten una mera caricatura de los malos a los que estamos acostumbrados. Porque en el mundo real, las personas no son todo o nada. Siempre hay matices.

 

El estilo de Lapidus es cortante, seco, duro, todo aristas. Creo que es la primera vez que leo un libro tan largo en el que apenas existan oraciones subordinadas o coordinadas. En muchos casos es necesario: bien habla algún personaje que no conoce demasiado bien el idioma o bien se narra una situación donde hay nerviosismo en el ambiente, como la siguiente:

 

A la izquierda corría un riachuelo. Pintoresco. Un puente. Árboles de hoja caduca. Sendero de gravilla. Un quiosco rojo. Parecía cerrado para el otoño, aunque se habían olvidado fuera el muñeco de los helados GB. Más adelante había tres edificios más grandes; entre ellos una extensión de gravilla. Carteles en los edificios. Antigua escuela. Antigua parroquia. Antigua casa del comendador. Una pareja de mediana edad entró en la escuela. Estaba en el sitio equivocado. Ahí no había casas de veraneo. Era un puto museo.

 

Pero en otros momentos, se hace simplón, pobre, sin complejidad, como si estuviera escribiendo alguien con el objetivo de crear en un guión publicitario. Además esta forma de escribir aunque es dinámica, no consigue que el lector se enganche al asunto.

 

Además, la edición de la novela no ayuda, porque hay montones de erratas:

 

Al fin y al cabo era muy extravertida.

 

Recordó: con tres años Lovisa solía abalanzandose corriendo escaleras abajo.

 

La traducción, en ocasiones, no es la adecuada:

 

La ropa: una camiseta gris. Pantis negros. Mini sobre ellos. Zapatos de tacón alto.

 

¿Alguien dice “Mini” para designar “Minifalda”? De momento no he conocido a nadie. Cuando oigo “Mini”, pienso en el coche, aunque sea difícil llevarlo encima de unas medias.

 

En cualquier caso se trata de una novela sin pretensiones, apta para pasar un buen rato, engancharse un par de días y comenzar a leer algo más serio. Sin embargo, no engancha ni de lejos tanto como la trilogía de Larsson. La opinión de Moe, pinchando aquí.

 

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La bien definida visión de las mafias.
  • La novedad: la ausencia de buenos.
Contras
  • Se echan de menos los nexos. La narración es más bien pobre.
  • La edición, llena de erratas. En la contraportada se dice más de lo que debería: si llevas la mitad del libro y todavía no han pasado cosas del supuesto resumen, es que obligatoriamente ese resumen no es tal.

 

Namaste.

 

Literatura

Mi lista de 50 libros

Hace ya tiempo vi la lista de Vero de la lista de los 50 libros para leer. He de reconocer que hice la mitad de mi lista pero quién sabe por qué, la dejé a medias.

Lista de 50 libros
50 libros para leer

La entrada de Lady Boheme sobre el tema me hizo replantearme la idea de completar mi lista. En su entrada Lady Boheme comentaba que más que 50 libros que leer antes de morir, es más bien 50 libros que leer antes de los 30, así que me pareció un buen objetivo. Sinceramente, no sé si me dará tiempo a leerlos antes de los 30 (sí, veo la barrera demasiado cercana, pero además sé que se colarán muchos libros), así que me he fijado también la barrera psicológica de los 33, que al fin y al cabo también es una edad llamativa.

Y como me gusta hacer listas, aquí está la mía.

  1. Don Quijote de la Mancha, Cervantes.
  2. La Regenta. Leopoldo Arias Clarín.
  3. La cartuja de Parma. Stendhal.
  4. Grandes esperanzas. Charles Dickens.
  5. El jugador. Dostoievski.
  6. Guerra y paz. Tolstoi.
  7. Algo de Alexander Pushkin (a determinar, se aceptan sugerencias).
  8. Eugenia Grandet. Honoré de Balzac.
  9. Fausto. Goethe.
  10. La Divina Comedia. Dante.
  11. La historia de Genji. Murasaki Shikibu.
  12. Los miserables. Victor Hugo.
  13. En busca del tiempo perdido. Marcel Proust.
  14. Ulises. James Joyce.
  15. Madame Bovary. Gustave Flaubert.
  16. Vida y destino. Vasili Grossman.
  17. La montaña mágica. Thomas Mann.
  18. Trópico de capricornio. Henry Miller.
  19. La señora Dalloway. Virginia Woolf.
  20. Tartufo. Molière.
  21. Doctor Zhivago. Boris Pasternak.
  22. Los tigres de Mompracem. Emilio Salgari.
  23. El rumor del oleaje. Yukio Mishima.
  24. Las partículas elementales. Michel Houllebecq.
  25. Los santos inocentes. Miguel Delibes.
  26. Niebla. Unamuno.
  27. La caja negra. Amos Oz.
  28. Historia de una escalera. Antonio Buero Vallejo.
  29. El cuaderno gris. Josep Pla.
  30. La tesis de Nancy. Ramón J. Sender.
  31. El arte de la fuga. Sergio Pitol.
  32. Tres tristes tigres. Cabrera Infante.
  33. Gabriela, clavo y canela. Jorge Amado.
  34. Crónica del rey pasmado. Torrente Ballester.
  35. El siglo de las luces. Alejo Carpentier.
  36. El señor presidente. Miguel Ángel Asturias.
  37. Canción de fuego y hielo. R.R. Martin.
  38. La princesa prometida. William Goldman.
  39. Las uvas de la ira. John Steinbeck.
  40. El ruido y la furia. William Faulkner.
  41. Como agua para chocolate. Laura Esquivel.
  42. Olvidado rey gudú. Ana María Matute.
  43. La ciudad. Mario Levrero.
  44. La piel del frío. Pilar Mañas.
  45. El plan maestro. Heather Pringle.
  46. El quinto en discordia. Robertson Davies.
  47. Nocilla. Agustín Fernández Mallo.
  48. Momentos estelares de la humanidad. Stefan Zweig.
  49. Las pequeñas virtudes. Natalia Ginzburg.
  50. Claus y Lukas. Agota Kristof.

Como podéis comprobar, hay de todo. Mi temor era básicamente uno: como vea muchos clásicos en la lista, voy a acabar pasando de ella. Así que al final he puesto un poco de cada cosa, y aunque hay clásicos largos, también hay libros de los que me habéis recomendado y que he ido apuntando en mi libreta.

Por otro lado, hay autores que no he incluido, como Vargas Llosa o Muñoz Molina (ya se irán colando, eso está claro).

En cualquier caso, siempre viene bien recordar que tenemos que leer algunos libros que se van quedando  atrás (recuerdo que compré Los miserables pensando que lo leería enseguida y 5 años después sigue en el mismo sitio).

Y vosotros, ¿os animáis a hacer vuestra propia lista?

Namaste.

Literatura

Entrevista a Antonio Salas

El periodista infiltrado conocido con el pseudónimo de Antonio Salas
El periodista infiltrado conocido con el pseudónimo de Antonio Salas

Tengo el placer de presentaros la primera entrevista que realizo en el blog.

Desde aquí quiero expresar mi agradecimiento a Antonio Salas, que con mucha amabilidad ha respondido a mis preguntas y además me ha enviado imágenes y vídeos.

A todos los demás, espero que os resulte interesante esta entrevista y que sepáis tratar con benevolencia a la periodista que no soy.

 

– En El Palestino comentas que decidiste infiltrarte a raíz del 11M, pero ¿qué te motivó para iniciar tus primeras infiltraciones?

Siempre he pensado que la mejor forma de conocer un fenómeno social es desde dentro. Conviviendo con tus fuentes dentro de esos colectivos 24 horas al día, hasta comprender (nunca justificar) qué piensan, qué sienten, qué les motiva y porqué hacen lo que hacen. Y la cámara oculta te permite “robar” trozos de tiempo, fragmentos de realidad, tal y como se producen. No solo te permite analizar después conversaciones enteras, con las reacciones, las expresiones, etc, de los personajes, sino que puede ser utilizada como la prueba de un delito. Y en 2001 Telecinco decidió crear un equipo de investigación y nos contrató a 3 periodistas, un poco kamikazes, para hacer reportajes de “alto riesgo”. Así nació “Diario de un skin”.

 

Casa de Antonio Salas durante su infiltración con los skinheads
Casa de Antonio Salas durante su infiltración con los skinheads

– ¿Cómo ves el mundo periodístico actual? ¿Te parece que es demasiado pasivo?

Excesivamente politizado. Trabajar en un gran medio de comunicación te permite ver hasta qué punto está mediatizado, por eso volví a ser free lance. En mi opinión, y la investigación del terrorismo internacional ha sido para mi una revelación en este sentido, la mayoría de los medios de comunicación se limitan a trasmitir una percepción de la realidad condicionada por sus alianzas políticas o comerciales. Y es indignante, obsceno y casi pornográfico, que temas como el terrorismo se instrumentalicen políticamente a través de los grandes medios de comunicación.

– En tu primera infiltración, formaste parte del movimiento skin head. Ahora has llegado mucho más lejos, al infiltrarte en el movimiento terrorista internacional, ¿la ambición de Antonio Salas no tiene límites?

Por supuesto que no. Un viejo proverbio árabe dice: “Nunca renuncies a lanzar piedras a la luna… nunca la alcanzarás pero terminarás convirtiéndote en un maestro en el uso de la honda”. Si echas un vistazo a la sección “Mis emails favoritos”, en www.antoniosalas.org verás cientos, y digo cientos, de mails y cartas de chicos que dejaron el movimiento nazi después de leer “Diario de un skin”, o de chicas que dejaron la prostitución después de leer “El año que trafiqué con mujeres”, o de clientes que dejaron de consumir prostitución tras leer ese mismo libro. En ese sentido soy extremadamente ambicioso, porque creo que realmente la pluma puede más que la espada, y que la información puede cambiar nuestra forma de percibir la realidad. Con eso a mi me basta. Todo lo demás son efectos colaterales.

– ¿Hay algún efecto o reacción que no te esperaras tras la publicación alguno de tus libros y que te haya sorprendido?

Mejor que responderte yo sería que lo comprobases por ti misma. Entre esos miles de mails y cartas hay muchos testimonios de jóvenes que se aficionaron a la lectura, que se replantearon su racismo o su islamofobia, que decidieron estudiar periodismo o hacerse policías… Reacciones que jamás me habría esperado. Cuando tu trabajo sale de imprenta ya no lo controlas, y siempre hay reacciones insospechadas. Como por ejemplo la terrible vanalización que hicieron todos los programas de TV de todas las cadenas, de “El año que trafiqué con mujeres”. Aunque aportaba pruebas de que era posible comprar niñas vírgenes en España para ser prostituidas en burdeles europeos, o de las grabaciones de podía comprarse a una chica nigeriana y a su hijo en Murcia por 17.000 dólares, a adolescentes rumanas en Galicia por 8.000 euros, etc, la prensa solo habló del capítulo que dedique a la prostitución de lujo… O la despiadada politización que la derecha y la izquierda ha hecho de mi ultimo libro. Tampoco me esperaba algo así.

– Dentro del mundo de la producción de los ensayos periodísticos, ¿te parece que en general otros libros de otros periodistas realizan un trabajo satisfactorio?

Absolutamente. Yo soy un aprendiz de periodista y un escritor mediocre, que ha tenido suerte con un par de títulos y que simplemente posee una gran capacidad de trabajo. Nada más. Pero durante mi carrera he tenido la oportunidad de conocer a verdaderos periodistas de investigación, como Jhon Lee Anderson, Cerdán y Rubio, etc, y de ellos aprendo cada día.

– ¿Te anima pensar que hay muchos más periodistas que también realizan trabajos tan arriesgados como el tuyo, como por ejemplo Roberto Saviano? ¿Has leído el libro Gomorra? ¿Qué opinión te merece?

Por supuesto. Y me parece admirable. Aunque yo soy mucho más ambicioso y no he querido conformarme con realizar un único libro de investigación. Prefiero renunciar a todo tipo de reconocimiento y protagonismo, aunque a veces la vanidad sea tentadora, y poder seguir haciendo trabajos como periodista infiltrado. En ese sentido soy más ambicioso que Saviano.

– ¿Qué te ha aportado personalmente y qué te ha quitado adoptar tantas personalidades?

No hay nada mas enriquecedor que tener que convivir con personas y colectivos con los que no tienes nada en común, y convertirte en uno de ellos. Es indescriptible lo mucho que aprendes y como se abre tu mente al comprender (que no justificar) las razones, creencias y pensamiento de grupos como los skins, los traficantes o los terroristas. Una de las cosas más maravillosas de este oficio es cuanto aprendes de tantas cosas. Vivir vidas diferentes a la tuya es una escuela de humildad indescriptible. Y te obliga a ser más tolerante incluso con lo que no compartes. Porque todos los seres humanos hacen lo que hacen porque creen que es lo correcto en sus circunstancias.

 

Salas, con un Kalasnikov, en uno de los campos de entrenamiento
Salas, de espaldas, con un fusil Kalasnikov al hombro, en uno de los campos de entrenamiento

– ¿De qué es de lo que más te arrepientes después de todas las infiltraciones?

De mi ingenuidad. He perdido muchísimo tiempo y muchísimo dinero, siguiendo pistas falsas, al creerme las “versiones oficiales” que los medios de comunicación, que se nutren de Google y Wikipedia, repiten una y otra vez al inspirarse unos en otros sin contrastar las informaciones.

– ¿Actualmente te sientes seguro?

No más, ni tampoco menos, que cualquier otro amenazado por el crimen organizado o el terrorismo. Hace menos de un mes firmé mi renovación como testigo protegido de la Fiscalía del Estado. Eso te da derecho a algunas garantías de seguridad, sobretodo para mi familia, pero no te hace sentir seguro.

– ¿Cómo definirías el terrorismo? ¿Crees que existe alguna diferencia entre un terrorista y un revolucionario?

Esa es una muy buena pregunta. Tanto que nadie ha conseguido responderla satisfactoriamente, ya que no existe una definición de terrorismo consensuada internacionalmente. Terrorismo ya no es un sustantivo, sino un calificativo que unos y otros arrojan al adversario incómodo. Obviamente si preguntas a mis hermanos iraquíes o palestinos, te dirán que terroristas son los españoles, norteamericanos o británicos que bombardearon sus casas, violaron a sus mujeres y mataron a sus padres, buscando unas armas de destrucción masiva que jamás existieron. En cuanto a los revolucionarios, solo es una definición más romántica y elegante. Para mi todo el que utiliza la violencia para implantar su ideología ejerce el terrorismo. Y no me importa que lo haga bajo una bandera “legítima” o no.

– ¿Tenías algún plan si llegaba el momento de cometer un delito y querías mantener tu infiltración?

El plan es siempre el mismo… abortar la investigación. No existe ningún reportaje periodístico que justifique que cometas un delito. Y si además aspiras a que tu trabajo tenga una repercusión policial o judicial es evidente que no puedes formar parte del delito que quieres denunciar. Yo no soy un agente encubierto de ningún servicio de información, ni tengo ningún privilegio judicial para realizar mis investigaciones. Soy solo un ciudadano absolutamente normal, con una cámara de video.

 

Los Papeles de Bolivar con la edición árabe de la biografía de Ilich Ramirez
Los Papeles de Bolivar con la edición árabe de la biografía de Ilich Ramirez

– Comentas en El Palestino que debido a tus obligaciones como webmaster, periodista y estudiante de árabe te veías desbordado: ¿nunca te has planteado contar con una especie de compañero/a con quien compartir el trabajo?

Muchas veces he estado tentado a pedir ayuda. Sobretodo en el caso de El Palestino llegó un momento en que solo dormía 3 horas diarias y me sentía al límite de mis fuerzas. Pero implicar a otra persona en una investigación con auténticos psicópatas asesinos en serie lo suficientemente imbéciles como para matar por una ideología o creencia, seria una responsabilidad que no estoy dispuesto a asumir. Además, mi infiltración en los skinhead fue abortada por un alto mando de la policía madrileña que me delató a los nazis, y durante la infiltración en las mafias del tráfico de mujeres decubrí a muchos policías y guardias civiles implicados en el negocio del sexo. Y si no puedes confiar en la policía ¿en quien vas a confiar?

– Una de las cosas que más me ha sorprendido es el momento en el que le das a Ilich Ramírez Sánchez el nombre de Antonio Salas para que te envíe varias cartas, ¿no pensaste que era un riesgo muy alto, que podría descubrirte simplemente consultado Internet?

En absoluto. Ilich Ramírez es un preso de alta seguridad y no tiene acceso a Internet. Además Antonio Salas es un nombre muy frecuente y anodino, casi como Juan Pérez. Y tampoco soy ningún personaje relevante ni conocido, más allá de la expectación puntual que pueden generar algunos de mis trabajos en el momento de publicarse. Cinco minutos después cosas más importantes, como la final de liga, Gran Hermano o el último enfrentamiento entre el gobierno y la oposición, se ocupan de que se diluyan entre los nuevos titulares. Y en Francia, lógicamente, nadie tenía porque conocer nada de mi trabajo. Sufrí un brote de pánico injustificado cuando tuve que darle mi nombre para que pudiese enviarme las cartas al apartado postal, pero es que yo no soy ningún valiente, y me asusto con facilidad.

– Por último, ¿podrías recomendar a los lectores del blog un libro y un autor que te haya gustado?

Miles. Soy un lector compulsivo, y no creo que exista ningún libro que no pueda enseñarte algo. Acabo de terminar la trilogía de Larsson y me ha gustado mucho. Como recomendaría cualquier libro de Saramago o de Unamuno. Si te refieres a ensayos periodísticos, la lista también seria enorme: Cerdan y Rubio, Rueda, Anderson, Rodriguez… En cuanto a terrorismo, por supuesto Reinares, Chomsky, etc. Todo lo que leas te enseña algo… aunque solo sea lo que no debería ser un libro.