Autor, Eugenides, Literatura

Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides

Lo reconozco: soy una lectora atípica. Empiezo por el final. En el caso de Eugenides, leí primero Middlesex y después La trama nupcial, para acabar leyendo (al fin) su novela más conocida, la más corta y la única con versión cinematográfica.

Las-virgenes-suicidasMientras que otros lectores empiezan por los libros cortos, yo lo dejé para el final.

El problema de decantarme siempre por los libros largos es que en ocasiones no tengo demasiadas opciones cuando quiero alternar un libro corto entre otros tochazos. De ahí que colara esta lectura, uno de esos libros que esperan paciente su turno.

Sin embargo, Las vírgenes suicidas no funciona como libro de transición porque desde el inicio el autor te deja claro que no te va a soltar hasta que lo termines. El inicio es contundente al respecto:

La mañana en que a la última hija de los Lisbon le tocó el turno de suicidarse -esta vez fue Mary y con somníferos, como Therese-, los dos sanitarios llegaron a su casa sabiendo exactamente dónde estaba el cajón de los cuchillos y el horno de gas y dónde la viga del sótano en la que podía atarse una cuerda.

Página 9

Mi sorpresa inicial fue encontrarme con lo que adelanta el título. Quién sabe por qué pensé que se trataría de una alegoría del texto y no, pura y llanamente cinco chicas suicidas. Ya sabéis: no leo la sinopsis.

Sorprende además el uso del narrador del autor. Esta vez escoge como narrador a un vecino indeterminado de las chicas, que además se explica en representación del grupo de chavales que fueron viviendo la evolución de la casa de los Lisbon. Lo hace además, desde un momento posterior a los sucesos, cuando rememoran lo que pasó 20 años antes.

Con la misma anormal persistencia, los conocimientos que teníamos de Cecilia también crecieron después de su muerte.

Página 41

Una evolución que comienza con una aparente normalidad, a pesar de los extremismos morales de la madre, pero que va cerrándose poco a poco, agobiando a las chicas que intentan sobrevivir en la casa. Un ambiente opresivo para ellas que se enrarece por momentos, pero también atractivo para sus vecinos, que ven a las muchachas como misteriosas y herméticas.

Un año y medio después todo ha terminado. Las cinco hijas de los Lisbon han muerto y esos vecinos siguen sin haber conocido qué sucedía realmente en esa casa, qué se les pasaba por la cabeza a las chicas. Una incógnita que forma parte del misterio.

Era un olor tan denso que parecía líquido y, si te introducías en él, era como si te salpicase.

Página 155

Las vírgenes suicidas es una historia que arrolla. Es curioso comprobar cómo tiene tanta fuerza sin caer en describir violencia, acción o tan siquiera, algún tipo de discusión. El misterio y la incertidumbre pesa sobre la trama, a fin de cuentas nadie sabe demasiado sobre los motivos de un suicida. Imaginemos si además son jóvenes apartadas, que funcionan como un cuerpo autónomo y que sólo se relacionan entre sí y con su familia.

Poco tiene que ver con otras obras del autor, ni en temática ni en el tono de la historia. Pero la calidad, el modo en el que Eugenides organiza la trama, cómo va incluyendo el resto de los elementos, el uso conveniente de los saltos temporales… todo lo que hace lo hace bien. Es cierto que no me ha parecido una novela tan redonda como Middlesex (seguramente influye que sea muchísimo más corta), pero la verdad es que me ha gustado.

Si buscáis una novela que os sacuda de un bloqueo lector, algún libro que os dé un buen empujón, esta es una buena opción. Ahora me falta ver la película.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Inicio potente y arrollador.
  • El uso sorprende del narrador para contar, manteniendo el misterio, la historia de Therese, Mary, Bonnie, Lux y Cecilia.
Contras
  • Me ha costado bastante conocer quién es quién de las hermanas. No sé si ha sido torpeza mía o algo buscado por el autor. (¿Cuántas veces habré podido revisar la página 13? Lo menos doscientas).

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (67)

Acabó el confinamiento y abrieron las librerías. Y aunque aún nos queda bastante para volver a la normalidad (me niego a decir eso de nueva normalidad) regresar a la librería es algo que deseaba hacer.

Durante este tiempo he confeccionado mi particular lista de la compra librera. Tengo que admitir que, al igual que cuando vamos al supermercado con hambre acabamos alejados de la lista original, sólo he podido tachar un título. Aquí mis adquisiciones:

Imm-67

  • Personajes desesperados, Paula Fox (Sexto Piso, 2020). Le había echado un ojo cuando se publicó, pero fue You, la serie de Netflix, la que me hizo anotarlo por simple y llana curiosidad. Caerá en breve.
  • La muerte en Venecia, Thomas Mann (Debolsillo, 2020). Mis intentos de leer al alemán se frustraron cuando leí La montaña mágica. Como podréis imaginar, me sigue dando mucho respeto volver a leerle, así que, por supuesto, queda descartado Los Buddenbrook. La muerte en Venecia parece una buena opción, a ver si esta vez no se me hace bola.
  • Trampa 22, Joseph Heller (Random House, 2019). Esta novela lleva, sin exagerar, unos 15 años en mi Lista Infinita. En muchas ocasiones lo he buscado, pero bien sea por descatalogado, por haber quedado en el olvido o por mala suerte nunca lo encontré. Casi al salir camino de la caja vi la portada, me gustó mucho y pensé que ya era hora de acercrame a este libro del que todos hablan estupendamente.
  • Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo (Libros del Asteroide, 2020). El relato de una superviviente de Auschwitz. Tenía que comprarlo.
  • Las bodas de Cadmo y Harmonía, Roberto Calasso (Anagrama, edición 50 aniversario, 2020). Desconocía este libro, pero David lo recomendó en su cuenta de Instagram. Esta edición corresponde a la conmemorativa por los 50 años de la editorial Anagrama. Os aviso que son peligrosos, que han seleccionado lo más destacado y dan ganas de comprarlos todos. Mucho cuidado.

Y vosotros, ¿habéis ido ya a vuestra librería? ¿También tenéis lista de la compra?

Decidme, ¿por cuál creéis que debería empezar?

Namaste.

 

Autor, Hackl, Literatura

Los motivos de Aurora, Erich Hackl

Los motivos de Aurora (Hoja de Lata,  2020) se vino conmigo en mi última visita a la librería previa a todo este lío del confinamiento. Lo compré junto con La madre de Frankenstein de Almudena Grandes, que también aborda esta historia. Estuve dudando si leer primero uno  otro pero fue la extensión la que decantó por éste.

Los-motivos-de-AuroraMi intención original era leer un par de capítulos para evitar seguir leyendo historias más densas y sesudas. Sin embargo, me encontré con este inicio:

Un día, Aurora Rodríguez comprendió que tenía que matar a su hija.

Página 9

Y claro, no pude dejar de leer, hasta conseguir lo contrario de lo que esperaba: aparqué el resto de los libros hasta que terminé este.

La historia de Aurora Rodríguez es a la vez la historia de Hildegart, una joven precoz, pionera como intelectual y conferenciante que buscaba mejorar las condiciones de las mujeres en las dos primeras décadas del siglo XX. Referente de la época, comenzó a leer a los dos años y a los trece empezó la universidad. Su madre, volcada en su aprendizaje, alejada del padre y organizada estrictamente para invertir su tiempo en las temáticas a las que se debía dedicar. El ocio no cabía en la vida de Hildegart. A fin de cuentas ella sería lo que la madre no pudo ser.

No se entiende entonces, por qué la madre decide matar a la hija. Por qué después de tanto esfuerzo y sacrificio, dispara a Hildegart, qué se le pudo pasar por la cabeza a Aurora para cometer el crimen.

Y a esto es a lo que se dedica Hackl: a novelizar la historia de ambas, a narrar lo que pudo haber sido. A poner blanco sobre negro la relación de dependencia entre ambas y la sensación de pérdida de Aurora cuando su hija comienza a hacer vida de adulta.

El realismo en política nos atonta, dijo Hildegart, nos vuelve sumisos.

Página 97

El problema es que sabemos que es novelizar cuando leemos la nota del autor, que nos deja claro que aunque determinada información sí es histórica, el resto es pura invención.

Si acepto que se publique esta novela ahora, treinta y tres años después de la primera edición, precisamente en España, a pesar de sus elementos ficticios que consideraría como infracciones intolerables si aspirara a relatar la historia verídica de Aurora, es por creer que la mayor parte de las obras literarias y dramáticas publicadas o puestas en escena trataban el caso desde una óptica intimista y personalizada, haciendo hincapié en la terrible opresión que la madre (…) ejercía.

Página 148

Esta aclaración me hizo darme de bruces con una realidad: también esto es ficción. Releo la sinopsis y mi confusión se mantiene. Esperaba un texto periodístico del estilo de Operación Masacre de Rodolfo Walsh o Viaje a la aldea del crimen, de Ramón J. Sender.

En definitiva, mi sensación es agridulce. Me ha gustado descubrir la historia de Aurora y de Hildegart pero porque en todo momento pensaba que cada información era histórica, y no basada en hechos reales.

Me da rabia que sea así porque durante todo el texto de Hackl me vi a mí misma metida de lleno en la historia, con la sensación de haber sido teletransportada a la España de la época, empatizando con una Hildegart que es despreciada por ser joven y mujer, cuando lo que tenía destinado ser era el nombre propio que consiguiera liberar a las mujeres del control férreo de sus maridos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo está narrada la relación madre-hija.
  • No lo puedes soltar hasta que se termina.
Contras
  • Empecé el libro pensando que no era ficción.
  • Entiendo la referencia clara pero no toda Castilla es La Mancha. Página 49.

Namaste.

Autor, Literatura, Portela

Formas de estar lejos, Edurne Portela

Regreso a Portela tras haber leído Mejor la ausencia  (Galaxia Gutenberg, 2019)una novela muy potente que me hizo querer conocer más la obra de la autora. Así las cosas, acabé comprando Formas de estar lejos (Galaxia Gutenberg, 2019) no hace demasiado, y decidí leerla durante este confinamiento por tener más tiempo para dedicarle y por prever que iba a querer meterme de lleno en ella.

Formas-de-estar-lejosLa protagonista de la novela es Alicia, universitaria que llega a Estados Unidos por motivos profesionales y que se enamorará de Matty, un estadounidense con todo lo que cualquiera podría desear para llegar a exitoso.

Sabemos desde el primer momento que la cosa ha acabado en divorcio. El propio prólogo se titula Poco antes del final así que la autora deja claro desde el primer momento que esto es algo muy diferente a una historia de amor.

Aunque obviamente parte de su trama incluye los momentos románticos de los protagonistas: cuando se conocen y cada uno de los pasos que van dando en su relación, pero centrándose siempre en todos aquellos aspectos que van agrietándola: el modo en el que se desdibuja el carácter de ellos para adaptarse a la pareja y la forma sibilina en el que la violencia y la presión se incluyen como elementos ordinarios en su día a día.

Todo esto lo vamos viendo poco a poco a lo largo de los capítulos, los cuales van alternando narrador: tanto los dos protagonistas como uno omnisciente y las notas del diario de Alicia.

Formas de estar lejos es una historia con la que arrugar el morro de forma constante. Portela nos va dejando pistas, indicios, detalles que Alicia no ve o pasa por alto pero que van añadiéndose a otros tantos. Matty huele a gato encerrado desde que aparece. Pero hasta que Alicia sea capaz de verlo por sí misma iremos acompañándola en un camino pedregoso y tortuoso que la llevará al divorcio primero y a la libertad después.

Como ya demostrara en Mejor la ausencia, la autora es una escritora con recursos que le ayudan a desnudar los personajes y así podemos conocer sus miedos, inseguridades, donde la violencia está siempre presente, de una manera u otra.

Os dejo el fragmento que más me ha gustado, está en el final, así que evitad leerlo si no queréis información de más:

Pongo un océano de por medio pero no quiero empezar de cero, no quiero borrón y cuenta nueva, no quiero reconstruir mi vida sin entender cómo he llegado aquí.  Me llevo mis ruinas conmigo, las respetaré y las interpretaré, haré de ellas un lugar hospitalario y atenderé a los mensajes que me comuniquen sus fantasmas. Y tal vez, quizás, llegará el día en el que sobre ellas construya mi nueva ciudad.

Página 238

Formas de estar lejos es un buen libro, quizá me gustó más Mejor la ausencia, me parece una novela más redonda (o simplemente lo que influye sea el factor sorpresa). Lo que me alegra es pasar a la autora como buen asidero lector en caso de necesidad.

No dudéis en leerla y luego en venir a contármelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Perfecta si estás pasando por una crisis lectora.
Contras
  • El estilo de Portela requiere todo nuestro tiempo y atención.

Namaste.

Autor, Ayen, Literatura

Aquellos años del boom, Xavi Ayén

De un tiempo a esta parte, tengo la costumbre de añadir un ensayo a mis lecturas, de modo que leo a la vez una o dos novelas y también un ensayo. Mientras que en el pasado la temática eran siempre histórica, he ido alternando y ahora me centro también en otra área. Tranquilos que no me he ido muy lejos porque es la literatura. Leer sobre los detalles relacionados con escritores, biografías, correspondencia y todo aquello que les ocurría mientras escribían las grandes obras me parece muy interesante, además de centrar en un contexto histórico-social al propio autor y a su obra.

Aquellos-anos-del-boomPues bien, en los primeros momentos del confinamiento me costaba bastante concentrarme, sobre todo en prosas líricas como la que estaba leyendo: El ala izquierda de Mircea Cărtărescu me parecía una lectura demasiado compleja con la que mi mente se evadía de forma constante. Recordé que compré este libro hace una vida, y decidí que era buen momento (justo tras releer Cien años de soledad) de hincarle el diente.

Lo que no esperaba es que Aquellos años del boom (RBA, 2014) iba a ser una lectura para leer de corrido, siguiendo la manida expresión se lee como una novela. Llegó un momento en el que no podía parar de leer, quería seguir conociendo los detalles uno detrás de otro, a pesar de contar con más de 700 páginas.

Os podréis imaginar por la portada que esos dos escritores que miran al horizonte con punto de hastío son los principales pilares sobre los que centra este ensayo. Efectivamente. La publicación de Cien años de soledad como hito fundacional y La ciudad y los perros como cimiento de otras muchas que vendrían después, articulan el fondo del boom.

El resto, personajes clave que situaron a Barcelona como el epicentro de un boom latinoamericano con múltiples voces y mucho bueno por escribir. Así, conocemos la intrahistoria del trabajo de Carmen Balcells (la mítica Mamá Grande) y de Carlos Barral, editor de Seix Barral.

El resto de escritores no se quedan atrás: Carlos Fuentes, Álvaro Mutis, Julio Cortázar, José Donoso, Sergio Pitol… por decir algunos. Cada uno tiene su propio capítulo en el que podemos conocer un poco de su biografía, así como sus intereses y parte de su obra. Anécdotas, comentarios, la relación que tenían entre ellos… múltiple información que se va incluyendo para que conozcamos uno poco más profundamente a este conjunto de escritores. No todos forman parte del denominado boom (por llegar más tarde, por ser más jóvenes… etc), pero todos tienen mucho que decir.

En cualquier caso, autores de Hispanoamérica que por primera vez saltan las fronteras nacionales, cruzan un océano y se convierten en la revolución de la literatura de los años sesenta y setenta. Obras míticas de autores diversos, que coincidieron en un espacio tiempo y que, cada uno con su visión del mundo, configuraron un nuevo mapa literario.

Lo que puedo resumir felizmente en un par de líneas, lo que ahora sabemos todos (su éxito superventas, su reconocimiento a través de múltiples premios, el Nobel), entonces no dejaban de ser escritores que trataban de hacerse un hueco. La fama y el prestigio vendrían más tarde. Mientras tanto tenían bastante con lidiar con el tema económico. El objetivo: ser capaz de profesionalizarse y vivir solo de la literatura. El obstáculo: la censura, por supuesto:

De todos modos, la peor censura del mundo no era la española, sino la soviética. Un día me llegó la traducción al ruso de La muerte de Artemio Cruz. ¡Tenía solamente treinta páginas! Fui a pedirles explicaciones y me dijeron: Es que hemos eliminado todo lo relativo a política y sexo. ¡Qué maravilla!, -les respondí- ¿De dónde habrán sacado ustedes las treinta páginas que quedan? ¡Si todo el libro va de eso!

Página 608

Una de las principales pegas que le veo al ensayo es que no tiene un orden cronológico, sino que los capítulos se agrupan por temáticas. Esto genera reiteraciones o bien omisiones que quedan suplidas un poco más adelante. Por ejemplo: el segundo capítulo está dedicado a Gabriel García Márquez, el proceso de edición y detalles concretos sobre la publicación. El camino que ha tomado Gabo desde su Colombia natal no se detalla hasta varios capítulos más tarde, donde evidentemente, se vuelve a mencionar su obra magna.

Lo mismo sucede con otras personas que aparecen como clave en algunos momentos (Esther Tusquets, Beatriz de Moura), se presupone que ya sabemos quién son para, algo más tarde, describir a ambas.

Como podréis imaginar, después de leer este libro sales con otro montón de títulos pendientes de leer: bien sean autores nuevos (para mí, Rybeiro o Bryce Echenique), algunos conocidos (me dan ganas de releer La muerte de Artemio Cruz, que por cierto, la reseña que publiqué en su momento ha desaparecido), además de un puñado de ensayos que giran sobre este mismo tema.

En resumidas cuentas: me lo he pasado pipa. No sólo con la información objetiva de la historia (contratos, información sobre las editoriales, ferias… etc) sino también conocer un poco más la personalidad de este grupo de escritores. No se puede pedir más.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • La literatura hispanoamericana.
Pros
  • Incluye a la vez información objetiva y muchas anécdotas y detalles que nos hacen conocer a los escritores.
  • Anotar otros tantos títulos para leer.
Contras
  • El orden temático (y no cronológico) del ensayo.
  • Excesiva subjetividad en algunos temas. Le quitaría unas cuantas páginas, por ejemplo en el capítulo 3.

Namaste.

 

 

Chaves Nogales, Literatura

A sangre y fuego, Manuel Chaves Nogales

Cada vez que me topaba con el nombre de Chaves Nogales, por mi cabeza rondaba la misma idea: y yo sigo sin leerle. A pesar de que en 2012 (¡2012!) compré El maestro Juan Martínez que estaba allí  (Libros del Asteroide 2007) y que tenía desde hace un par de años un ejemplar de A sangre y fuego (Libros del Asteroide, 2011) en la estantería. Seguía sin leerle.

Pero nada, los meses van pasando, los años se acumulan, y llegó finales de 2019, momento en el que se conmemoraba el 75 aniversario de su muerte, y yo seguía sin leerle.

Para evitar postergar su lectura decidí incluirlo en mi lista de propósitos de 2020,  y aunque, no os lo voy a negar, he dudado si era buen momento para leerlo, al final he pensado que lo iba a hacer.

A-sangre-y-fuegoA sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España es un compendio de once relatos que tienen como punto en común el momento histórico en el que tienen lugar: la Guerra Civil española. Redactados entre 1936 y 1937,  fueron publicados en Chile con posterioridad, pero en España tuvimos que esperar bastante más tiempo para tener una edición como esta (de hecho, fue en 1993 cuando se editaron nueve de estos relatos, los otros son eran hasta ahora inéditos).

Chaves Nogales fue periodista y director del diario Ahora desde 1931. Nació en Sevilla y vivió en Madrid. En el momento en el que el Gobierno abandona la capital rumbo a Valencia, Chaves Nogales se exilia, viviendo primero en París para acabar en Londres, donde murió en 1944.

Sus textos son situaciones que conoció, diferentes momentos del conflicto bélico que nos llevan al frente pero también a la retaguardia. Con ellos aborda visiones complementarias del conflicto armado. Este fragmento que os dejo en concreto, guarda un gran parecido con uno de La cartuja de Parma de Stendhal:

La batalla tomó en aquel punto ese ritmo de vértigo que hace imposible al combatiente advertir nada de lo que ocurre a su alrededor. Las batallas no se ven. Se describen luego gracias a la imaginación y deduciéndolas de su resultado. Se lucha ciegamente, obedeciendo a un impulso biológico que lleva a los hombres a matar y a un delirio de la mente que les arrastra a morir. En plena batalla, no hay cobardes ni valientes. Vencen, una vez esquivado el azar, los que saben sacar mejor provecho de su energía vital, los que están mejor armados para la lucha, los que han hecho de la guerra un ejercicio cotidiano y un medio de vida.

Página 67

Sorprende el lirismo que incluye en las descripciones de los lugares, como por ejemplo este, que abre el relato Y a lo lejos, una lucecita:

La calle era una sima honda, larga y negra. Una hendedura en la corteza de un astro muerto. Por su fondo se arrastraba, como único indicio de vida, un gusanito de luz, un auto, que con los haces luminosos de sus faros barría los zócalos de las altas fachadas, moles difíciles perceptibles, en las que pintaba al relumbrón fantásticas suntuosidades arquitectónicas insospechables en aquella negra cortadura.

Página 77

Mientras que en los primeros relatos encontramos personajes que están en el frente, es hacia el final cuando el autor sitúa la acción entre la población civil. De ellos destaco Consejo obrero, que narra las presiones y miedo de los trabajadores de una fábrica tras tomar el mando el sindicato y el inédito El refugio, que consigue crear una vívida imagen del dolor de los ciudadanos en los bombardeos, el de Bilbao en este caso.

Pero si algo destaca Chaves Nogales, es de ser diana del odio de ambos bandos. Demócrata convencido, es incómodo para los fanáticos por su libertad de pensamiento y no someterse a la voluntad de los demás. Chaves Nogales es independiente y esa característica le lleva a la incomprensión y soledad, que deja patente en sus escritos:

Le condenaron, sin embargo. ¿Por qué? Por lo mismo que condenaban antes la burguesía: por miedo. Miedo a la libertad. El miedo odioso al hombre libre e independiente.

Página 278

Leer sobre la Guerra Civil podría parecer que es lo de siempre, que el tema está muy manido, repetido hasta la saciedad desde hace un par de décadas. Lo interesante de este conjunto de relatos es la visión de Chaves Nogales, contemporáneo del conflicto, crítico con ambas posturas, lo cual pareciera acercarnos un poquito más a la verdad.

Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.

Página 284

A sangre y fuego está a la altura de lo que me comentaban los que lo habían leído. Y digo más: si tienes que leer un solo libro ambientado en la Guerra Civil, que sea este.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los relatos tienen diferentes localizaciones y protagonistas y es interesante ver varios puntos de vista.
  • Consigue crear imágenes que se quedan en la retina.
Contras
  • Variedad de relatos: algunos más potentes que otros. Diferente fuerza narrativa, Bigornia es el relato que me ha parecido más aburrido.
  • Puede ser una lectura demasiado dura para este periodo de confinamiento.

Namaste.

Autor, Literatura, Plath

La campana de cristal, Sylvia Plath

Cuando vi esta nueva edición de La campana de cristal (Random House, 2019), sabía que era el momento de comprarlo y de leerlo al fin.

La-campana-de-cristalMi prejuicio con esta lectura pasaba por imaginármelo como una lectura ardua, lenta y muy reflexiva, quizá porque sabía que en parte es una historia autobiografía y por conocer el fatídico final de Plath, que se suicidó con apenas 30 años.

Me bastaron un par de páginas para darme cuenta de lo equivocada que estaba:

Seguro que hay cosas que un baño caliente no cura, pero no conozco muchas.

Página 38

La protagonista de la historia es Esther, una brillante alumna que obtiene una beca para trabajar en una revista de Nueva York. Su estancia en la gran ciudad, junto con sus compañeras, le hará asistir a cócteles, eventos y fiestas pero también plantearse qué es lo que quiere en el futuro. Cuando muchas de ellas ven una buena oportunidad para encontrar marido, Esther trata de seguir su sueño de dedicarse a la escritura.

La campana de cristal se puede dividir de forma muy clara en dos partes: la primera mitad, centrada en su vida en Nueva York, (momento en el que la campana existe pero no se menciona), y la segunda parte, cuando la situación se descontrola y Esther sufre los efectos de la ansiedad y depresión que la llevan a un manicomio.

Pensaba que la creación más bella del mundo debía de ser la sombra, el millón de formas en movimiento y callejones sin salida de la sombra. Había sombra en los cajones de las cómodas y en los armarios y en las maletas, y sombra debajo de las casas y de los árboles y las piedras, y sombra en el fondo de los ojos y las sonrisas de la gente, y sombra, leguas y leguas y leguas de sombra en la cara nocturna de la tierra.

Página 166

Así, mientras que al principio vemos un mundo frívolo lleno de caviar, elegancia y fiestas (Plath es capaz incluso de incluir sarcasmo y humor negro), en la segunda parte, en contraposición, nos encontramos una realidad aséptica llena de incomprensión.

¿Qué nos hacía, en Belsize, tan diferentes de las chicas que jugaban al bridge y cotilleaban y estudiaban en la universidad a la que yo iba a regresar? También esas chicas, en cierto modo, vivían bajo campanas de cristal.

Página 258

Me ha sorprendido la ligereza del estilo, que es claro y directo, sin ningún tipo de alarde. Esperaba algo más duro, más profundo, o un estilo con algún tipo de riesgo, abundancia de reflexiones y pocos diálogos, saltos temporales o algún otro recurso. Pero no. La historia es bastante lineal, abundan los diálogos y está narrado en primera persona.

Quizá con eso baste. Porque lo que sí consigue es que nos pongamos los zapatos de la protagonista, que veamos con sus ojos la sociedad americana de los 50: el machismo imperante, la sensación de no controlar la vida propia, su soledad, que la mantiene alejada de todos, la sensación de ir a la deriva.

Eso es La campana de cristal.

“Continuaremos a partir de donde o dejamos, Esther” – me había dicho con su dulce sonrisa de mártir-. Haremos como si todo hubiese sido una pesadilla.
Una pesadilla.
Para quien está en la campana de cristal, vacía e inerte como un bebé muerto, el mundo es una pesadilla.

Página 257

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La contraposición entre la primera y segunda parte.
  • Consigue trasladar las sensaciones de la protagonista.
Contras
  • Estilísticamente es una historia muy sencilla. Esperaba algo más, teniendo en cuenta que siempre se incluye como indispensable.
  • La traducción podría mejorarse. Hay algunos párrafos que chirrían.

Namaste.

 

Autor, García Márquez, Literatura

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

Cuando hace más de una década terminé de leer esta genialidad de la literatura hispanoamericana, sabía que en algún momento de mi vida tenía que releerla.

Esperé mucho, quizá demasiado. La eterna lista de libros pendientes me hace releer menos que lo querría, siempre en busca en leer más libros nuevos y aparcar la idea de leer otros que ya conozco. Además, tampoco tenía una edición acorde. Hasta que, claro, me topé con esta, la edición conmemorativa con motivo de los 50 años de la publicación de la novela:

Cien-años-de-soleda

 

Admito también que una parte de mí temía que no me gustara. Que de repente, Cien años de soledad se cayera de la lista de mis libros favoritos (ese puñado que menciono de carrerilla siempre que me preguntan), que la nueva lectora que soy apreciara otros detalles o pensara que no era para tanto.

Al final, ¿qué recuerdas de un libro? Las sensaciones que te produjo, los momentos en los que te dejó el corazón desgarrado, la emoción al terminarlo. Y como todo recuerdo, ¿y si había idealizado una lectura que no era para tanto?

Leer de nuevo esta genial novela me ha llevado a detenerme en detalles que había perdido la primera vez. También esperar algunos acontecimientos y recordar otros de los que había olvidado.

Al igual que la primera vez que lo leí, me sorprende lo ágil que es, lo poco que se detiene en descripciones, cómo Gabo fue capaz de saltar una década en una semana, comenzar una página hablando de una guerra y al final de la página describir algo totalmente distinto. El juego entre la multitud de personajes, pero ser capaz de que cada uno de los Buendía sean diferentes y reconocibles. Y por encima de todo, la soledad, la melancolía de los personajes, que les ampara y ciega.

Había llegado a la vejez con todas sus nostalgias vivas.

Página 269

Lo bonito de Cien años de soledad es el discurrir del tiempo. Conocer cómo funciona la vida en Macondo: sus aguaceros que duran cuatro años, dos meses y dos días. La aparición de una amnesia colectiva hace que se olviden de los nombres de las cosas. Y por supuesto, los presagios, que acompañan toda la lectura:

Eran inútiles sus esfuerzos por sistematizar los presagios. Se presentaban de pronto, en una ráfaga de lucidez sobrenatural, como una convicción absoluta y momentánea, pero inasible, En ocasiones eran tan naturales, que no los identificaba como presagios sino cuando se cumplían. Otras veces eran terminantes y no se cumplían. Con frecuencia no eran más que golpes vulgares de superstición. Pero cuando lo condenaron a muerte y le pidieron expresar su última voluntad, no tuvo la menor dificultad para identificar el presagio que le inspiró la respuesta:

– Pido que la sentencia se cumpla en Macondo.

Página 130

En cuanto a esta edición, que firma Penguin Random House está ilustrada por Luisa Rivera, tiene tapa dura y es propia de coleccionista. Aunque en la primera edición no se incluía ningún árbol cronológico, tenemos la suerte de que en posteriores sí, así que evitamos hacer los consabidos esquemas:

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No os voy a mentir: Cien años de soledad es un libro especial. Me ha gustado mucho releerlo, pero lo he bajado del olimpo en el que sitúo a mis favoritos. ¿O será simplemente que los demás no los he releído y aún no han corrido esa misma suerte?

En cualquier caso, tanto si lo habéis leído como si no, os invito a acercaros a su lectura, esa que comienza…

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Página 13

Namaste.

 

 

Autor, Literatura, Lorenzo

Los asquerosos, Santiago Lorenzo

Junto con El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac, este que os traigo hoy fue uno de los libros aclamados por crítica y público durante todo 2019.

Mi intuición o mi sexto sentido que piensa mal de este tipo de libros que aparecen por las redes sociales durante una etapa y después se evaporan me hizo huir. Pensar que lo que habría detrás no era más que una buen plan de marketing. Fueron varios los que hicieron pensar que sí, que mi intuición estaba acertada, uno de ellos fue Gabriel.

Los-asquerososPero ya veis, mi curiosidad acabó, como muchas otras ocasiones, convenciéndome de que lo tenía que leer.

La cosa olía a cuerno quemado desde la primera página. El primer capítulo ya me hizo subir una ceja y arrugar el morro más de una vez. El estilo, la sobreactuación del vocabulario, el eterno exceso de estilo rico que mencionaba Magrinyà, la sensación perenne de que nada de lo que ahí se dice tiene algún tipo de sentido, sino que todo está escrito por lor del grandísimo escritor. Os dejo un ejemplo:

Era de curiosidad excitable. En la tesitura imaginaria de que un tribunal avieso le hubiera sentenciado a morir fusilado, Manuel se habría llevado el consiguiente disgusto, no diré que no. Pero un vertebrado como este, por otro lado, sí se habría sentido positivamente estimulado ante la expectativa de comparecer ante una experiencia incontrovertiblemente novedosa, y cuyas ocasiones de probar no son abundantes.

Página 11

La situación de partida de la novela ya es bastante increíble en sí misma: durante una manifestación, un chaval le clava un destornillador a un antidisturbios que le intimida al salir a tirar la basura. Total, el protagonista decide huir dando por hecho que lo ha matado, y acaba en un pueblo deshabitado de algún punto de Castilla.

En Zarzahuriel había entendido que su zoquetería para hacer amigos era la plasmación proyectiva de su ansia por estar solo, de cuya latencia ni sospechaba. Su impericia para la amistad revelaba en el transfondo su querencia oculta por estar a lo suyo y sin ver a nadie. Dificultades para la traba de relaciones que le avisaban de que no las demandaba.

Página 102

Así continua la historia durante la primera mitad: frases rimbombantes que no llevan a nada, alegoría de la soledad y de vivir en el campo (pero claro, la compra la hace en la ciudad) y después más subordinadas y muchos, muchos adjetivos, que se vea que Lorenzo de eso controla.

Por supuesto, incluye valoraciones personales de lo rural, lo austero y lo bonito que es vivir y valorar el campo (pero oye, todas las cosas que se le suministran son, obviamente, vía ciudad), aunque bien es cierto que no llega a caer en lo bio, lo eco y el veganismo. Una pena, me quedo sin poder acceder a ese círculo del infierno.

Hacia la mitad de la historia estuve tentada de abandonarla. De tirarla lejos, ahuyentar los malos espíritus literarios, que andaban los pobres revolviéndose en sus tumbas (sabemos de algún incidente en Père Lachaise) pero, tozuda de mí, continué. Lo que me encontré después justifica el título: porque la soledad autoimpuesta y disfrutada de Manuel se ve alterada por unos vecinos que deciden huir de la gran ciudad para pasar los fines de semana de campo. O bien, dicho en una palabra: domingueros.

Sentían un patente horror al silencio. No sabía estar sin hacer ruido, como si necesitaran la constante confirmación de que estaban presentes allí y en ese momento. Si el miedo al silencio es de gente acobardada de sí misma, estos vivían en el pasaje del terror.

Página 128

Personajes odiosos, cuñados de manual. Se les reconoce rápido, cuando hablan y también cuando llegan. Forasteros que nos hacen suspirar a los que vivimos alejados de las urbes, para Los asquerosos, la denominación es La Mochufa.

Dejaban las luces encendidas por todos sitios. Daban la luz hasta para buscar el interruptor de la luz. (…) Hablaban muy adscritos a fórmulas predeterminadas “recargar las pilas”, “escapada”, “momentazo”, paquetillos verbales a base de fraseo prestado, botes de caca semántica consensuada que se recambia década a década.

Página 131

En esta segunda parte he podido encontrar los elementos que mencionaban los lectores a los que les habían gustado el libro: el sarcasmo y el humor negro.

Sin embargo, el estilo sigue siendo el mismo. Absurdo, exagerado y sin llegar a ningún punto. Un rastro de palabras que dan vueltas en sí mismas sin descripciones ni aportar absolutamente nada a la historia.

La trama es prácticamente nula (thriller estático, según viene en la contraportada, decidme si alguien entiende ese concepto). Una historia plana, simple y exagerada a la vez que parte de un punto muerto para no moverse del sitio.

Siento ser yo la que lo diga: no hay más cuñado ni más Mochufa que un urbanita que va a un pueblo para enseñarles lo bueno que es vivir en un pueblo. Manuel siempre será un forastero en Zarzahuriel, un okupa que se cree con derecho divino de habitar esa tierra.

Y si Los asquerosos es una de las novelas del año, como avisan en la faja, no me quiero ni imaginar cómo será la peor.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Fin, David Monteagudo.
Pros
  • La segunda parte de la historia.
Contras
  • Estilo sobrecargado y absurdo que no tiene sentido.

Namaste.

 

Autor, Hustvedt, Literatura

Todo cuanto amé, Siri Hustvedt

Regreso a Siri Hustvedt leyendo una de sus novelas más famosas y tras haber leído El verano sin hombres y Los ojos vendados.

Tenía muchas ganas de leerla, así que en cuanto lo compré, a principios de este año, y enseguida me puse con él.

La historia comienza así:

Ayer encontré las cartas de Violet a Bill. Su dueño las tenía escondidas entre las páginas de un libro y al abrirlo cayeron al suelo.

Página 11

Todo-cuanto-améEl inicio es toda una declaración de intenciones ya que con dos frases adelantar cómo va a funcionar durante las cuatrocientas páginas que quedan por leer.

Por un lado tenemos al narrador: un amigo de Bill que va incorporando nueva información a los recuerdos de los que dispone. Además, el uso de los saltos temporales, utilizados para situarse en pasado o presente según le interese a la autora.

El resto, las temáticas propias de Hustvedt: el amor, la amistad y la evolución de la relación de pareja. También las reflexiones personales sobre las expectativas, las dudas e incertidumbres.

Percibí en nuestro abrazo una tristeza imposible de disipar, una amargura que nos invadía a los dos, y creo que aquella noche nos compadecimos de nosotros mismos como si en lugar de ser ella y yo hubiéramos sido dos extraños que observaran a otra pareja tendida en la cama.

Página 224

La prosa de Hustvedt destaca por el equilibro fuerza y sutileza. Es una escritora directa, deja claro adónde se dirige y cómo lo quiere hacer, pero también es capaz de narrar pasajes con una elegancia y un sentimiento verdaderos, momentos brillantes que van destacando capítulo a capítulo:

Las historias que relatamos sobre nosotros mismos sólo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia, sino espectadores que se han decidido a hablar. En ocasiones, el rastro que dejamos se ve señalado por guijarros como los que Hansel dejaba a su paso. En otras, el rastro desaparece porque los pájaros han descendido al alba y han devorado todas las migajas, La historia vuela sobre las lagunas, rellenándolas con las hipotaxis de un y o un y entonces.

Página 484

Hustvedt va más allá de ser una escritora de lo íntimo, ya que aunque relata los pequeños  eventos de los personajes (sus crisis, sus dudas y sus alegrías), es capaz también de tener una visión más global y profunda en la que entran en juego el paso del tiempo y las reflexiones de los personajes, llegando a crear una doble trama micro-macro. Ambas realidades se contraponen, se combinan y avanzan a la par, y así, al final, conseguimos una visión completa de ellas.

La verdad es que esperaba más de esta historia. O quizá otra cosa, sobre todo tras leer opiniones tan elogiosas como la de Moli, Me ha gustado mucho, sí; y sigo queriendo leer más obras de la autora, pero hay algo que se me escapa y que no me ha acabado de convencer. No sé si parte de los motivos es que se estanca hacia la mitad de la historia y parece que no avanza la trama, o si no leí la novela demasiado de seguido y me perdí detalles que habrían sido importantes. No sé pero algo me ha faltado para ser redonda.

De momento, tacho el libro de mi libreta de pendientes y leeré Recuerdos del futuro (que sí tengo en casa), antes de hacerme con Elegía para un americano.

Si la habéis leído o conocéis más a la autora que yo, no dudéis en dejarme un comentario.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La brillantez al desplegar la trama.
  • Las nuevas ediciones de los libros de Husvedt que ha publicado Seix Barral. (Algo me dice que si hubiera tenido alguno de estos en Anagrama mi TOC estaría sufriendo).
Contras
  • En la mitad del libro me dio la sensación de que la trama decaía, llegando a aburrirme.
  • Confusión entre los nombres de los personajes.

Namaste.