Autor, Literatura, Martin

Fuego y sangre, George R. R. Martin

De vez en cuando leo bestsellers y no podía faltar en este blog la reseña de Fuego y sangre, la precuela de Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, una saga que he leído por completo a falta de la sexta entrega y que fue adaptada con mucho éxito a televisión. Por aquí tenéis las reseñas de todos ellos: Juego de tronos, Choque de reyes. Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza de dragones.

En esta ocasión nos trasladamos al pasado para conocer la vida de los Targaryen desde el primer Aegon, el Conquistador y la fundación de Desembarco del Rey hasta la guerra entre las dos secciones de los Targaryen (también denominada Danza de Dragones, una coincidencia evitable con el quinto título de la otra saga, la verdad).

Por algún motivo y por mi propia responsabilidad al no leer sinopsis, pensaba que el libro iba a tratar hasta los últimos momentos de El Rey Loco y que así engarzaría directamente con la saga de la serie televisiva, pero no es así, ya que el libro termina bastantes años que el último de los Targaryen. La realidad es que esta precuela está dividida en dos partes, la segunda de la cual versará sobre los últimos de la sangre del dragón. Cuándo la veremos, pues imagino que nunca.

En fin, los errores y los aciertos de Martin son los que ya imaginamos: en un lado, mucha imaginación, lucha por el poder y buena creación de los personajes y sus pulsiones. Por otro, hilos desiguales, reiteraciones que se notan sobre todo en los cambios de capítulos, en otras ocasiones información que falta que aparece después, ambas circunstancias consecuencias de haber escrito el libro en momentos temporales diferentes; y por supuesto, como en el resto de sus novelas, páginas de más.

En relación a la edición, la cosa es aún más ardua. Lo primero: la falta de un mapa de todo Poniente es una falta difícil de obviar. Se incluye un árbol genealógico en el se podría haber incluido más información, como la correspondencia jinete-dragón. Y después está la traducción. No augura nada nuevo comprobar hasta 5 traductores en la misma historia, y se nota muchísimo cuando hay un cambio de uno a otro, por las expresiones y reiteraciones del vocabulario que tienen algunos. Bastante vergonzoso y difícil de justificar: una edición que no se ha revisado, que debió de pulir los errores y conseguir un texto más uniforme para un lector que de más tiene como haberse gastado 25 euros en una edición que, si tienes suerte, no se desmonta mientras la estás leyendo. Todo esto se debería dar por sentado pero ya sabemos que la realidad es otra, y lo cierto es que deja en mal lugar a una editorial grande que compró los derechos de una historia a lo gallina de los huevos de oro. Total, la fama precede a la historia y puedo maltratar las novelas de 20 formas posibles porque aún con esas, los lectores vendrán a mí. Tirón de orejas para Plaza y Janés.

Mentiría si no admitiera que en el primer tercio de la novela me ha entretenido y me ha alegrado empezarla. La combinación de mitología, variedad de historias y crueldad es algo reconfortante, o simplemente regresar a la familiaridad de un mundo del que creías que ya no podías volver siempre deja una sensación cálida en el corazón lector. Pero como siempre en Martin, sus novelas son desiguales: flaquean en algunas tramas, sobran hilos en otras y hay demasiada paja y reiteración.

En fin, y por no repetirme con lo que ya he comentado, soy lectora y siempre leo antes de ver la versión cinematográfica. En este sentido, me parece que he cerrado el círculo de la historia de Poniente, un mundo que va a quedar en el imaginario de lo fantástico para siempre.

Y eso ya es mucho decir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Danza de dragones, George R. R. Martin.
Pros– El mundo propio que crea Martin,
Contras– La traducción debería tener una unidad de la que carece.
– Hay reiteraciones y sobran páginas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (117): libros nuevos y la Feria del Libro de Madrid

Un año más, el Retiro se viste de gala para atender a la literatura. Las casetas y los lectores aparecen a finales de mayo para inundar el parque de libros, comentarios y firmas y para, por supuesto, aumentar la lista de pendientes. En esta ocasión he aprovechado para conseguir la firma de dos de mis autores vivos favoritos: Mircea Cartarescu y Gustavo Faverón Patriau. Además, cómo no, para hacerme con un buen puñado de historias. Estos son los que se han venido conmigo:

  • Gente independiente, Laxnell (Trotalibros, 2026). Llevo mucho, mucho tiempo con esta novela en el punto de mira, y no me escondo, lo que me echaba para atrás eran las 800 páginas de una historia que desde fuera parece larguísima. Finalmente, tras valorarlo mucho, lo he acabado comprando, espero poderlo leer pronto porque he leído opiniones elogiosas y tengo muchas ganas de ponerme con él.
  • Abril o nunca, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2026). Los que lleváis tiempo conmigo ya sabéis que sigo a a este autor desde hace tiempo, por aquí habéis visto pasar Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire, así que tenía ganas de hacerme con su última novela y aproveché para conseguir su firma también.
  • Por senderos que la maleza oculta, Knut Hamsun (Nórdica, 2026). De la biblioteca del Nobel noruego me faltaba este título que la editorial ha publicado recientemente. Es su última historia y creo que en el orden de lectura este libro no está entre los primeros. Sin embargo, me quedo más tranquila sabiendo que descansa junto a sus hermanas que ya sabéis cómo va esto de los libros y de repente algunos desaparecen. De nuevo, si no habéis leído al autor, os recomiendo no perderos Hambre, que además tiene nueva edición en Nórdica. Aquí os dejo la reseña.
  • Fonseca, Kane (Impedimenta, 2026). Una parte de la historia de la vida de Penelope Fitzgerald novelada que tiene muy buena pinta. Ojalá leerlo ya, porque siendo sincera aún me quedan otras novelas de la autora británica pendiente de leer. El ansia, imagino.
  • Galán, Alston Anderson (Trotalibros, 2026). Un conjunto de relatos ambientados en Estados Unidos que no pensaba comprar pero que Jan me ha recomendado. Ha acabado en mi bolsa. Cosas de la Feria.
  • Nosotros, Yevguieni Zamiatin (Salamandra, 2023). Dicen que es la primera de las distopías. Comentan que a George Orwell le influyó para escribir 1984. Llevaba tanto con ganas de comprarlo que no podía faltar en mi lista tras verlo por muchos sitios.
  • Canción dulce, Leslie Smiliani (Cabaret Voltaire, 2017). Llego tardísimo a este libro que todo el mundo a estas alturas ya he leído. Y yo no es que no haya leído éste, sino que tampoco me he estrenado con la autora. Voy a contrapie pero ya sabemos que los libros no caducan. Lo paso a la lista de libros próximos porque quiero colarlo ya.
  • Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro (Compactos de Anagrama, 2007). Tengo mala experiencia con los autores asiáticos, aunque sé que no debería generalizar para todo el continente, la verdad, y más con este que por lo que dice todo el mundo es más británico que japonés. Este dicen que es uno de esos libros que hay que leer. Como en otras ocasiones, la editorial decidió cambiar la portada para que apareciera un fotograma de la película, algo que me no me gusta nada, pero bueno, es la única edición que hay de esta historia.
  • Corazón salvaje, Larry Kingford (Dirty Works, 2025). Este es el primer título de una saga de ocho novelas, los típicos que reconozco que no son para mí o al menos no correspondo al nicho de lectores interesados en este tipo de literatura. Sin embargo, de vez en cuando y viendo buenas opiniones de lectores por redes, lo acabé anotando por eso que tenemos demasiado los lectores: curiosidad.
  • La hora de la estrella, Clarice Lispector. (Debolsillo, 2025) A los anteriores se suma este título que me regalaron por el Día del Libro, de un autora que tengo pendiente desde hace mucho del que parece el mejor libro para comenzar a leerla.

Me han quedado por comprar un par de libros de Bryce Echenique, que aún no lo tenían en la caseta de Anagrama, esos los dejo para la próxima vez.

Namaste.

Autor, Literatura, Pérez Galdós

Siguiendo con la Primera Serie de los Episodios Nacionales: tercer y cuarto títulos

Después de leer Trafalgar y La corte de Carlos IV, continuo con la primera saga de los Episodios Nacionales de Galdós leyendo El 19 de marzo y el 2 de mayo y Bailén.

Comentaba en esa entrada que mi intención era seguir leyendo la saga en meses impares de 2025. La realidad es que no conseguí hacerlo, así que he empezado este 2026 leyendo 2 más de la Serie con el objeto de seguir avanzando, aunque sea poco a poco, con esta magna tarea.

Como las dos anteriores, la tercera y cuarta son también diferentes entre sí, ya que mientras que El 19 de marzo y el 2 de mayo es una historia más lenta de los cambios de ubicación de Gabriel y la historia entre bambalinas, en Bailén acudimos al pueblo jienense para conocer de primera mano la primera batalla que pierden los franceses en España.

En este sentido, la primera tiene un ritmo más lento y la segunda uno más rápido, que se corresponde con los movimientos de las tropas y con los diálogos de los vecinos de Bailén que narran lo que ha acontecido.

Llega la parte más interesante para mí, la verdad, porque admito que todas las tramas de Gabriel en búsqueda de su enamorada me dan bastante igual, y esta desconexión me hace aburrirme o buscar el resto de los hilos de la historia que ocurre a espaldas de protagonista. Igualmente, el aspecto folletinesco de Galdós empuja a saltarse detalles en los que se detiene más de lo que le interesa a un autor de 2026.

En cualquier caso, la guerra está aquí. Supongo que las novelas más interesantes están por venir.

Namaste.

Drndic, Literatura

Trieste, Daša Drndić 

Si hubiera leído la sinopsis no habría leído este libro. O al menos no lo habría escogido para leer en este momento.

Trieste (Automática, 2024) fue un título que vi mucho por redes y que acabé comprando animada por las buenas opiniones de lectores confiables.

El libro comienza con una mujer, ya anciana, que le pide a su hijo que vaya a visitarla al acercarse al final.

Haya Tedeschi es el nombre de esta anciana. Y como repite una y otra vez la autora a lo largo de todo el libro

Detrás de cada nombre hay una historia.

Y vaya historia. La suya y la de muchos parecidos a ella. Porque Haya es la protagonista de este libro, o al menos de la mitad de él. Porque Trieste es mucho más, es un libro muy complejo que funciona como un rompecabezas en el que a veces no sabemos qué pintan determinadas piezas o cómo todo puede formar parte de la misma historia.

Comencemos por el principio: el título. No sé cómo un libro que se titula en alemán Sonneschein (rayo de sol) puede acabar convirtiéndose en el nombre de una ciudad que, al menos al principio, es ajena a todo lo que ocurre. Páginas y páginas pensando en que al menos si hubieran escogido Gorizia tendría un sentido con lo que estaba leyendo, pero ni eso. En fin, que entiendo que el significado de Sonneschein quedaría deslucido si le ponemos en castellano Rayo de luz o algo similar, porque no comprehende el concepto al completo, pero reducirlo al nombre de una ciudad, pues me parece simplista, la verdad.

El inicio del libro tiene la típica historia familiar con muchos personajes: un árbol genealógico de la familia paterna y materna de Haya y las historias de las procedencias, caracteres y situaciones de sus parientes. Sin embargo, de repente y sin venir a cuento, entremedias, la autora incluye otro tipo de cosas: frases en idiomas que desconocemos que no vienen traducidas, un poema o lo que parece un interrogatorio a un nazi sobre su conocimiento sobre los trenes a los campos de concentración.

La vida es más fuerte que la guerra. Para la mayoría, los obedientes y silenciosos, para aquellos que se quedan a aun lado, para los bystanders, la vida se convierte en un maleta llena que nunca se abre. La pequeña pieza de equipaje se guarda bajo la cama, ese equipaje no viaja a ningún sitio, sirve solo para que todo esté ordenadamente guardados -los días, las lágrimas, las muertes y las pequeñas alegrías que huelen a podredumbre. Los que se quedan a a un lado nunca expresan sus pensamientos, no dicen cuál es su equipo favorito, porque ellos simplemente están allí y miran lo que pasa como si no vieran nada, como si nada estuviera pasando. Ellos viven según las leyes de este u otro gobierno y eso a la larga resulta beneficioso, sobre todo después de un guerra. Hay muchos bystanders, de hecho son la mayoría.

Página 129

Más tarde la historia se fragmenta, se rompe en pedazos. En trocitos que nos hace pensar qué tiene que ver esto con la historia de Haya, que nos hace temer ver su nombre o sus apellidos en la lista de 9000 judíos asesinados o deportados en Italia entre 1944 y 1945 que se extiende en la mitad del libro. Y nos repetimos como un mantra

Detrás de cada nombre hay una historia.

Tras la lista, parece que esos pedazos se hacen aún más pequeños. Nos alejamos de la historia de Haya para leer, una tras otra, la biografía de nazis, las descripciones, además de fotografías de San Sabba, el único campo de concentración italiano, los pedazos de descripciones de los gestores del campo sobre cosas como la importancia de la música o las flores.

Pero al fin y al cabo, todo está relacionado. Todo forma parte de la misma historia en modo de conglomerado. Exactamente igual que en un cuadro impresionista, del que tenemos que alejarnos para comprender que esa pincelada forma parte de algo más, de una figura, de un movimiento, de algo mayor.

La vida traza sus propios caminos circulares. Vuelve a repetirse para no morir.

Página 151

Trieste no es un libro fácil, requiere concentración e interés. Tampoco es un libro de esos que se mencionan veraniegos, no sobrevive una piscina, no es baladí. Trieste es un libro que, de haber leído la sinopsis no habría leído ahora mismo, pero que admito me alegra no haber leído, por eso de ir un poco a ciegas sobre lo que me iba a encontrar.

Trieste es un libro que no es para todo el mundo, pero es un grandísimo libro. Anotadlo y buscarle un buen momento. No os arrepentiréis.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo.
Pros– Collage complejo de tema concentracionario.
Contras– Requiere mucha concentración.

Namaste.

Autor, Literatura, Singer

Los hermanos Ashkenazi, Israel Y. Singer

El problema de la lista infinita de pendientes es que cualquier libro que sea recomendado hoy, por decir una fecha, va a acabar siendo leído dentro de, siendo optimistas, 4 o 5 años, siempre que por algún motivo no se cuele entre los que se leen en el momento de la compra que son los menos.

Los hermanos Ashkenazi (Acantilado, 2017) cumple con creces lo anterior. Lo compré en 2019, cuando me recomendaron este título del hermano Singer no galardonado con el Nobel. Su extensión, en otra serie de cosas relegaron su lectura año tras año. Me propuse leerlo en 2023 pero no ha sido hasta 2026 que no me he puesto con él.

El título de la novela ya nos adelanta a los protagonistas de la historia: dos hermanos judíos. Uno listo, el otro fuerte, dos antagonistas, rivales, que toman caminos muy diferentes en la ciudad de Lodz de principios de siglo XX.

Los cambios en la sociedad polaca, la transformación de una ciudad cualquiera en la capital textil del país, la lucha entre empresarios por hacerse el control de la ciudad, además de los cambios políticos que van impactando en su mundo en el que la religión jasídica que profesan marcan su visión y tradiciones, mientras la mentalidad de los protagonistas va cambiando poco a poco.

Como buenos hermanos, no pueden ser más parecidos a Caín y Abel. Simja, el inteligente, orgulloso y ambicioso que busca convertirse en el rey de la ciudad a cualquier precio. Yánkev, por contra, es el hermano fuerte, simple pero noble, que busca hacer siempre lo correcto.

Ambos tienen sus formas de hacerse notar en un mundo en el que está todo por ganar. Ambos son víctimas de un férreo control familiar, que comienza desde niños y que les marcará en el futuro, para tratar de huir o de cambiar aquello que no les agrada.

Un tercer personaje que va cobrando más y más importancia según vamos leyendo es Lodz. Ciudad gris y sucia, supone el punto central de la industria textil polaca, despreciada por unos pero atrayente para los que quieren auparse con dinero ante una sociedad brutalmente capitalista en la que vale más quien más tiene.

Como todas las novelas largas, hay periodos más entretenidos y otros que decaen. Hilos que se pierden en pro de otros que parecen menos interesantes. Personalmente me ha dado rabia que no haya existido algún tipo de equilibrio entre los hermanos, porque a pesar de que se trata de una novela coral, es Simja el centro de atención de toda la acción. 700 páginas de hermanos en las que Yánkev parece un secundario en muchas ocasiones. Quizá es que no se trata de una novela de hermanos, algo que confunde al leer el título, sino de una historia de la ciudad de Lodz, esa que pasa de ser un pueblo a una potente ciudad, en un momento de muchos cambios: desde la Revolución industrial hasta la Gran Guerra.

En este sentido no es la novela redonda que esperaba. Es una buena historia, sí. Nos acerca a un mundo de costumbres y tradiciones que un cristiano al uso desconoce, y se situa en un momento histórico en el que no pudo haber más cambios en una zona fronteriza que añade complejidad a la situación. Sin embargo, se me ha hecho algo arduo en varios momentos, más bien por aburrimiento que por estar mal escrito, porque Singer es un buen narrador, sencillo en su forma de describir, que mide bien los diálogo y crea personajes complejos y potentes, pero que en concreto parece que se pierde de lo que quiere contar hacia la mitad de la historia.

En definitiva, un buen libro, pero lejos de la imagen que tenía de lo que me iba a encontrar.

Ahora me falta leer a su hermano.

FICHA:

Te gustará si te gustó La amiga estupenda, Elena Ferrante. (por la relación entre los personajes)
Los Netanyahus, Joshua Cohen. (en relación a la religión)
Pros– Radiografía perfectamente la sociedad de la época.
Contras– Desequilibrio entre los hermanos.
– En algunos momentos la trama decae y puede resultar aburrido.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (116)

Van pasando las semanas y no os he enseñado las compras de los últimos meses, que son las siguientes:

  • Hambre, Knut Hamsun (Nórdica, 2026). Este libro ya lo habéis visto por aquí, pero en otra edición que no acababa de llevarse bien con el resto de libros que tengo del noruego, así que sí, caí en la tentación de volver a comprarlo para que todos sean de la misma edición, y para la relectura, claro. Hamsun es genial, ya sea Pan, Victoria o este, tenéis que leerlo.
  • Este mundo ciego, Jesmyn Ward (Sexto Piso, 2026). De los autores que a uno les gustan ha de leerse todo lo que se puede. La autora me convenció con La canción de los vivos y los muertos y tenía ganas de hacerme con esta nueva novela que acaba de publicarse.
  • El americano tranquilo, Graham Greene (Libros del Asteroide, 2026). Cuando no sabes qué leer, cuando encadenas varias lecturas que no te han convencido, lo mejor es recurrir a esos escritores de calidad que sabes que narren lo que narren lo van a hacer estupendamente. Eso le sucede al británico. Tengo en casa Brighton Rock sin leer pero este título, que es una de sus historias más cinematográficas, también tenía que venirse a casa. Por aquí tenéis El final del affaire y El revés de la trama, todos de Libros del Asteroide.
  • Desde hace dos mil años, Mihail Sebastian (Impedimenta, 2025). Este libro lo descarté cuando lo vi por redes, por eso de que no hay tanto tiempo suficiente como para leer todos los libros que nos llaman la atención. Pero más tarde leí una opinión lo suficientemente elogiosa para desear leerlo, así que he acabado comprándolo, aunque lo difícil es sacarle hueco para su lectura.
  • Revolución, Hugo Gonçalves (Libros del Asteroide, 2025). Tengo la sensación de que de los vecinos portugueses leemos siempre lo mismo, al genial de Fernando Pessoa y Sostiene Pereira de Tabucchi, pero nada más. Este es un libro para salir de esa dictadura y conocer algo más de su historia reciente, de la que admito sólo conozco sólo alguna pincelada.
  • El sueño del jaguar, Miguel Bonnefoy (Libros del Asteroide, 2025). Otro hueco que tengo, en este caso en relación a la literatura hispanoamericana, es la de Venezuela. De hecho sólo tengo un libro de Miguel Otero Silva, aún sin leer, Casas muertas, Oficina número 1. No es el mismo caso puesto que Bonnefoy es medio chileno y nació en Francia pero en esta ocasión la faja me ha seducido. Me gustan las historias que engloban varias generaciones.
  • El cabello de Venus, Mjaíl Shiskin (Impedimenta, 2026). Regalo por mi cumpleaños, viene avalado por Nuria de Moito Conto, y es un autor ruso, así que pinta bien.
  • Koljós, Emmanuele Carrère (Anagrama, 2026). Un autor asiduo por aquí, del que me quedan apenas un par de libros de leer de su obra. Ya os he hablado de Una novela rusa, El adversario, Limónov, De vidas ajenas, El estrecho de Bering, El bigote y V13. Crónica judicial que leí a principios de este año, así que estaba claro que iba a acabar comprándolo. Lo están poniendo por las nubes pero ya sabemos que con este autor tooooodo son elogios.
  • Madame Vargas Llosa, Gustavo Faverón Patriau (Fulgencio Pimentel, 2026). Como leo pocos vivos es lógico que a los que sí que leo acabe comprando sus obras en cuanto salen. De este ya tenéis mi opinión aquí.
  • Alimentar a los fantasmas, Tessa Hulls (Reservoir Dogs, 2026). No es que sea demasiado lectora de novela gráfica, pero si a una de ellas le dan el Pulitzer, voy de cabeza. Ya me pasó con Maus, de Art Spiegelman, esa obra de arte con mayúsculas sobre ratones y campos de concentración. A este le sacaré hueco en cuanto pueda.

Mi intención es no comprar nada más hasta la Feria del Libro de Madrid, allá por el mes de junio, pero ya sabemos que la carne es débil y el jueves es el Día del Libro.

Contadme, ¿habéis comprado mucho últimamente?

Namaste.

Autor, Literatura, Schweblin

Kentukis, Samanta Schweblin

Sin haberlo planeado me acerco a un nuevo libro de la argentina cuando sale la noticia de que ha sido galardonada con el premio AENA y un millón de euros (lo de que una empresa pública que gestiona aeropuertos se dedique a organizar un premio literario me lo tiene que explicar alguien con dibujitos).

Evidentemente lo anterior fue pura coincidencia, porque lo que me trae de regreso a leer a la argentina fue lo contenta que terminé tras la lectura de Distancia de rescate (Seix Barral, 2025) que dan ganas de releer en el mismo momento que terminas la última frase. Así que he tratado de compensar mi llegada tan tarde a una autora tan talentosa que escogí Kentukis (Seix Barral, 2025) otra de sus novelas.

El planteamiento es el siguiente: vivimos en un mundo en el que se ha creado un sistema de conexión mundial entre amos y mascotas robotizadas, similares a los antiguos Furby. Me explico: compras un peluche y en el momento de la conexión te conectas con quien sea que haya comprado un acceso a un muñeco de forma aleatoria. Según tengas suerte o no puedes acabar con el individuo interesante o de tu bloque o viajar a un país en la otra punta del mundo y conocer una cultura nueva.

Esto, que parece ciencia ficción no deja de ser eso que hacemos a diario a golpe de scroll con las redes sociales de turno: meternos en la vida de una persona que nos muestra sin tapujos su día a día, su casa, lo que hace y lo que no, sin que ellos sepan quiénes somos los que miramos (o incluso alardeando de que hay mucha gente mirando, claro). Hay quien comparte su día, sus aficiones, incluso que se graba en momentos íntimos, que detallan casi cualquier cosa que les ocurre. Y claro, los demás también mostramos retazos de nuestras vidas. Algo que nos parece normal ahora pero que si rascamos un poco, se asemejaría a un episodio de Black Mirror.

Esto ocurre en Kentukis: conexiones variopintas como las que tenemos en redes sociales, algunas de ayuda y apoyo entre gente solitaria, otras divertidas y graciosas, pero también malintencionadas, que pretenden usar su información para obtener algún tipo de rédito o que, directamente buscan imágenes sexuales que compartir con otros depravados.

Schweblin crea una historia multicoral en el que acompañamos a kentukis y amos en la evolución de sus relaciones desde el momento de la primera conexión. Saltar de unos a otros aporta dinamismo en una historia que engancha desde la primera página, que equilibra las líneas más lentas al ser compensadas con tramas más dinámicas, generando un ritmo rápido. Si bien hacia la mitad la historia se resiente, por exceso de detalles, donde creo que habrían sobrado unos cuantos capítulos en beneficio de continuar con esa velocidad propia de las redes: todo ya. Mañana estaremos a otra cosa.

Si algo es la buena literatura es visionaria, ese poder de anticipar problemas, de teorizar lo que puede suceder, de analizar los peligros que pueden tener las cosas que van ocurriendo. Esto hizo la autora ya en 2018 con esta historia. Darle banda ancha a un anónimo a que sepa dónde vivimos, cuál es nuestra rutina o qué tenemos en la nevera es concederle un poder enorme que, en manos equivocadas ya sabemos que puede terminar mal.

En resumen, aún con las expectativas altas que me dejó Distancia de rescate, Samanta Schweblin consigue una novela interesante y entretenida en un tono y tema y estilo muy diferente de la anterior. En este sentido, se nota que es cuentista, por eso de ser certera en sus frases, algo que se agradece mucho en estos tiempos donde otros creen que la literatura se hace al peso.

Seguiré leyendo a la autora, lo próximo deberían ser sus cuentos, pero está claro que con una obra tan interesante, Schweblin va a pasar a formar parte de los autores a los que leo anualmente.

Supongo que tras ese abultado cheque seguirá escribiendo, ojalá con la misma calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Distancia de rescate, Samanta Schweblin
Pros– Inteligente, certero. La variedad de tramas ayudan al ritmo y a enseñar distintos aspectos de la experiencia.
– Lo visionaria que resulta la historia.
Contras– Hacia la mitad la historia decae, se podrían haber suprimido algunos capítulos.

Namaste.

Autor, Literatura, Nordenhof

El libro del diablo, Asta Olivia Nordenhof

La protagonista de esta historia hace su vida normal, como todos, viajando a Londres a visitar a un hombre que conoce en Dinamarca, hasta que de repente se imponen restricciones al movimiento por la pandemia del COVID. Lo que iba a ser un fin de semana casual se convierten en dos semanas con un desconocido antes de su regreso a casa.

La historia parece de terror, si no pensamos que eso es exactamente lo que ocurrió hace ya seis años, cuando el mundo tuvo que parar obligado tras tomar unas medidas exageradas por aquello de tratar de compensar lo que no se vio venir. Esta reclusión obliga a la protagonista a pensar, mucho, sobre todo en una relación previa que tuvo con un tipo llamado T. Un señor al que rodea misterio y a quien acompañó por dinero con el que se vio sometida a unas limitaciones diarias y hasta a temer por su vida.

La autora establece un paralelismo entre lo que se hace por voluntad y lo que se llega a hacer para conseguir dinero. Entre las opciones que tenemos cuando sabemos que las puertas están abiertas y uno puede salir a su antojo y cuando no es así. La espada de Damocles que vivió en el pasado, temiendo por su vida, y la que podría estar colgando sobre su cabeza sin ser consciente ahora mismo. El fatalismo de la incertidumbre. La duda permanente.

Cuando amas a alguien, ¿puedes dar media vuelta y reencontrar el punto en que aún no lo amabas, o el amor se prologa hacia atrás sin remedio y se apodera de todo lo anterior a él? Tal vez esperabas que el amor fuese una convulsión que te transportase de un lugar a otro, pero cuando, de pronto, amas a alguien, ¿acaso es como si lo hubieses amado siempre, como si no hubiese habido ninguna transición?

Página 80

Nordenhof plantea una parte central novela precedida y finalizada por capítulos que no sabía si calificar como poéticos (dado que no tienen rima) o de ideas que le vienen a la mente a la autora sobre diversos temas, como la violencia, el amor o la infancia.

Como en su libro anterior, la autora analiza sobre la soledad actual y la sensación de abandono y desinterés de la sociedad por uno, hasta los temas económicos, alienantes y crueles de una sociedad en el que el primero es el mejor postor y en la que los demás pensamos que tenemos voz y voto y solo somos personajes secundarios cuyos destinos están en muchos casos, escritos.

En este sentido, es una historia muy del siglo XXI: desesperanzadora y solitaria, con personajes que se ven abocados sin valores ni propósito, realista y certera en algunos aspectos y triste y sin solución en otros.

Una novela corta que se lee en un suspiro. El envío corre a cargo de Sexto Piso.

FICHA:

Te gustará si te gustó Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews.
Dinero en el bolsillo, Asta Olivia Nordenhof.
Pros– Las temáticas que genera.
Contras– La parte poética no me ha acabado de convencer.

Namaste.

Autor, Literatura

Niebla, Miguel de Unamuno

En la lista de los libros permanentemente pendientes estaba este, Niebla (Austral, 2010) de Miguel de Unamuno. Uno de los típicos títulos que se suelen incluir como lecturas obligatorias en el instituto pero que en mi caso nunca me llegaron a mandar. Escuché que se recomendaba leerlo, fueron pasando los años hasta que lo compré y por fin decidí que este era su momento (en parte porque planeo leer La península de las casas vacías de David Uclés y muchos lo mencionan como influencia clara).

Empiezo para deciros que debo de ser una rara avis pero las ediciones de Austral no me gustan. El exceso de notas al pie me saca de la historia, aclarar determinadas palabras básicas me parece redundante. Sé que su propósito no soy yo como lectora pero qué le voy a hacer si su catálogo es inmenso y no se puede huir de ellos. Intento, cada vez, no prestar atención a los numerillos de marras, pero lo siento, se me van los ojos.

Niebla tiene como protagonista a Augusto, un solterón bonachón que vive con su pareja de sirvientes. Dedicado parte de su vida al trabajo y a la contemplación, su vida cambia cuando conoce a una pianista, o a la imagen ideal que de ella tiene, como veremos más tarde, para pasar a la niebla del amor. A la duda perpetua.

Pero la historia va más allá de una simple trama de amor, ya que lo que se plantea es una historia de espejos, o más bien una historia de metaliteratura, porque entre las dudas de amoríos y existenciales de Augusto, la verdad se revela y se le comunica su existencia puramente literaria, algo que trata de resolver conversando con su autor, en una entrevista interesante y graciosa que nos plantea el vasco.

Esta es la parte verdaderamente importante, la que sale más allá de la trama de amoríos, la que enfrenta a la criatura y a su creador, la que plantea elementos filosóficos y desestabiliza al protagonista, ¿puede decidir el creador cuándo poner fin a la vida de la criatura?

Niebla es lo que esperaba y más, ya que la primera parte también es interesante, plagada de frases que se dedica Augusto y que conversa con su fiel perro Orfeo:

Ésta es la revelación de la eternidad, Orfeo, de la terrible eternidad. Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le revela el abismo pavoroso de la eternidad. La eternidad no es porvenir. Cuando morimos nos da la muerte media vuelta en nuestra órbita y emprendemos la marcha hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo que fue. Y así, sin término, devanando la madeja de nuestro destino, deshaciendo todo el infinito que en una eternidad nos ha hecho, caminando a la nada, sin llegar nunca a ella, pues que ella nunca fue.

Página 98

Sin embargo es el tercio final el que le da la importancia que tiene a la historia. El que la saca y la pone como referencia en la literatura: la parte que plantea un juego de espejos donde el personaje puede enfrentarse al creador, donde puede refutar todo lo anterior que sucedió, dudar sobre cada acción del pasado.

Tristísima, dolorosísima había sido últimamente su vida, pero le era mucho más triste, le era más doloroso pensar que todo ello no hubiese sido sino sueño, y no sueño de él, sino sueño mía. La nada le parecía más pavorosa que el dolor. ¡Soñar uno que vive… pase, pero que le sueñe otro!

Página 242

En definitiva, Niebla es una deliciosa historia, con mucha profundidad y que aguanta relecturas, con muchas referencias, y un planteamiento absolutamente genial.

Este es mi recordatorio para que escojáis ese libro que se os resiste sacar de vuestra lista de pendientes y, ahora sí, lo leáis.

FICHA:

Te gustará si te gustó La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca.
Oblómov, Goncharov.
Pros– Capítulos cortos, reflexiva, interesante y amena.
– El juego que desarrolla Unamuno en la parte final.
Contras– La edición de Austral.

Namaste.

Autor, Kotzwinkle, Lérmontov, Literatura

Lérmontov y Kotzwinkle

Os traigo por fin la última entrada de los libros que leí en 2025, con dos títulos dispares pero que merecen la pena.

Un héroe de nuestro tiempo de Lérmontov es uno de esos títulos que figuran como precursores y base de los grandes escritores rusos, aunque bastante menos conocido, al menos en España que los títulos de Tolstói, Dostoievsky o Gógol.

A nivel estructural, la historia tiene algo del Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potocki, esto es, se narra la historia que dejó un personaje en sus diarios, y estos han pasado de mano en mano hasta que alguien lee su contenido.

El protagonista es Pechorin, un héroe de esos que no acaban de ser tal, un viajero que se pone en riesgo, que se enamora de mujeres simplemente por hacer algo, a quien nada llena ni nada le acaba de interesar del todo. Un héroe romántico, que valora poco la vida, que asume los riesgos porque nada merece su tiempo y su verdadera pasión. Tal y como lo he descrito parece un personaje fútil, inútil y poco interesante, pero justo lo contrario. No sólo por las preciosas descripciones de Lérmontov, como la que sigue:

Lo primero es que no se reían cuando reía él. ¿Nunca habéis tenido ocasión de observar semejante fenómeno en algunas personas? Es indicio de mal carácter o de tristeza profunda y constante.

Página 56

Sino porque en su fuero interno, entendemos al héroe que no quiere admitir cosas que no puede controlar, como su amor por Vera. Pechorin es un nihilista, un hombre cuya única certeza es la muerte.

Hago memoria de todo mi pasado e, involuntariamente, me pregunto: ¿para qué he vivido? ¿Con qué fin nací?

Página 151

Lo de menos es la creación de esa imagen de la ruleta rusa, la primera en la literatura por lo que comentan los entendidos.

Mi edición la compré de segunda mano en la Villa del Libro, pero lo tenéis en Nórdica.

El nadador en el mar secreto de Kotzwinkle es una novelita corta, prácticamente un relato, de menos de 100 páginas de un autor estadounidense que me habían recomendado mucho. En esta edición de Navona de 2025

La historia comienza con Diane rompiendo aguas, como inicio de un parto que termina de la más cruel de las maneras. Kotzwinkle le da a su estilo un punto denso, pesado, en el que cada palabra parece estar medida para trascender, para posarse en nuestras entrañas. En la sinopsis hablan de poesía, pero para mí es justo lo contrario, es la más espeluznantes de las narraciones, la prosa más certera para poner en nuestro pecho una losa, la de la muerte. La de la incomprensión sobre la situación que están viviendo los personajes.

Esta es la razón de nuestro esfuerzo, que pueda venir el amor al mundo.

Página 35

En cierto modo me ha recordado a Una cuestión personal de Kenzaburo Oé, por esa crudeza, a la vez que por ese uso magnífico del lenguaje, que con pocas páginas consigue un golpe de efecto brutal.

En breve más reseñas.

Namaste.