Autor, Bayly, Literatura

Los genios, Jaime Bayly

Los genios (Galaxia Gutenberg, 2023) arrampló por donde llegó desde su publicación. Esto es, por todos los sitios. Aparecía en mi feed de Instagram, lo vi por Twitter, hasta me topé con él en los informativos de la televisión. Todo eso me generó dos cosas: uno, curiosidad por la historia y dos, una especie de sensación de déjà vu con este tipo de libros, esa que de vez en cuando me susurra que no es para ti.

Y al final caí y lo compré.

Creo que ya todos sabemos de qué trata el asunto pero lo resumo someramente por aquí: Bayly novela la relación entre García Márquez y Vargas Llosa que acaba en el afamado puñetazo. Lo del puñetazo es cierto, el peruano golpea a Gabo en el ojo y desde ahí rompen la estrecha relación de amistad que tenían desde hacía años, como colegas en sus inicios como escritores y amigos cuando ambos vivían en Barcelona.

Lo que nunca se acabó de aclarar era el motivo del puñetazo. Se rumoreaba que tenía algo que ver con Patricia Llosa, la mujer de Mario, y con el propio Gabo, pero el resto eran conjeturas.

Pues bien, Bayly parte de lo anterior para novelarlo y proponer una resolución a nuestra curiosidad de chisme.

Lo que no sabía, porque nunca había leído a Bayly, era ni el estilo ni el tono con el que iba a escribir. Y vaya, diría que el exceso de comas y reiteraciones ha supuesto lo suficiente como para hartarme desde que vi que ese era su recurso más usado, os dejo una muestra para que os hagáis a la idea:

Sin noticias de Vargas Llosa, que estaba en Madrid, en el hotel Wellington, el hotel de los toreros, con su novia Susana, y que le había pedido expresamente a Carmen Balcells que no le dijera a Patricia Llosa dónde se encontraba ni cuáles eran sus planes, la esposa del escritor peruano, instalada en la casa de Barranco con sus hijos de ocho y siete años y su hija de apenas seis meses, auxiliada por su madre Olga y su padre Lucho, quienes se encontraban consternados e indignados por lo que Mario le había hecho a Patricia, dejarla sola con los niños en Lima, a merced de los chismes de la ciudad, para irse con una jovencita a la que acababa de conocer en el barco, se vengaba todos los días, minuciosamente, rompiendo y quemando en la chimenea de la casa, los libros que más estimaba Vargas Llosa, libros que le habían firmado Borges y Cortázar, Fuentes y Monterroso, Cela y Umbral, García Márquez y Mutis, Ribeyro y Bryce Echenique, libros que consideraba un tesoro personal de valor inestimable.

Página 90

¡No me digáis que leer un párrafo así no te dan ganas de agarrar el libro y lanzarlo por la ventana!

La cuestión es que si conoces la historia en sí por algún ensayo, si has leído sobre el boom latinoamericano, este libro es totalmente inocuo, ya que no cuenta ni narra nada diferente de lo que se sabe, tan solo añade un supuesto coqueteo con Patricia y Gabo que deja al segundo en una complicada posición, de no querer contar de más para no herirla pero sin las explicaciones que exigía su amigo.

A fin de cuentas Los genios vive precisamente de eso, de la fama de dos de los más grandes escritores de América Latina, dos genios, dos Nobeles que sufrieron un desencuentro. Los detalles biográficos, dónde vivían o qué hicieron es fácilmente investigable y contrastable con la situación real y lo que añade Bayly, su estilo, el ritmo y la parte inventada del puñetazo queda bastante por debajo de lo esperado.

Les gustará a aquéllos que no busquen explicaciones sobre el proceso de escritura o a quienes quieran saber algo de la historia pero a los que los ritmos de los ensayos les parezcan lentos. Bayly ofrece justo lo contrario, un libro sencillo, reiterativo y facilón que se lee casi de una sentada.

Ni más ni menos: el chisme.

Te gustará si te gustó – ¿?
Pros – Entretenida. Se lee de corrido.
Contras – Estilo enrevesado y reiterativo que busca la floritura.

Namaste.

Autor, Literatura, Toews

Ellas hablan, Miriam Toews

De Miriam Toews habéis visto hace poco por aquí Pequeñas desgracias sin importancia (Sexto Piso, 2022), una historia que me dejó con ganas de más.

Miriam Toews creció en una comunidad menonita, una congregación de ultras religiosos que viven sin apenas ningún avance tecnológico. Como podréis imaginar, este hecho le ha marcado de por vida, y en sus historias siempre incluye aspectos relacionados con su tiempo en la comunidad.

En Ellas hablan (Sexto Piso, 2020) la autora parte de un hecho real: la violación de un grupo de mujeres menonitas a las que se les dice que han sido endemoniadas. En realidad, los hombres de su propia comunidad (familiares, hermanos, hijos, maridos) las han drogado con la misma sustancia que les dan a los caballos, para después violarlas. Todo esto ocurrió durante varios años en una comunidad menonita de Bolivia.

La noticia, la historia original, si la buscáis, es lo suficientemente alucinante como para pensar que es cierto. En la novela Toews parte de lo anterior para narrar la reunión posterior de las mujeres: ¿qué acciones tomar? ¿Han perdonar a los violadores, han de marcharse de la comunidad?

La acción se sitúa en un granero donde se las mujeres se juntan para decidir qué hacer. Allí cada una expondrá sus argumentos y opiniones.

La única certidumbre que conoceremos es la incertidumbre, dice, da igual dónde estemos.

Página 57

Su visión y planteamiento viene, evidentemente, marcado por su concepción religiosa y aislada del resto de la sociedad. Son mujeres que nos saben leer, que no han recibido ningún tipo de educación y que temen las consecuencias para su alma de abandonar la comunidad donde han vivido toda su vida.

Las actas darían vida a las mujeres como ellas me la habían dado a mí. Las palabras eran fútiles, un documento. La vida era lo único. Migración, movimiento, libertad.

Página 184

Juntas pero diferentes, con distintas visiones de la situación, Ellas hablan es un ejercicio de reflexión, libertad, feminismo, con el trasfondo de la violencia sufrida.

¿Dónde está el mal? ¿En el mundo exterior o en el mundo interior?

Página 187

En definitiva, Ellas hablan es una novela muy, muy recomendable: compacta y directa, capaz del análisis pero también del humor o la ternura. Así escrito parece que no tiene mucho sentido, pero cuando la lees le ves la profundidad y complejidad y comprendes que sí, se pueden incluir muchas cosas en un libro cortito como este.

Gracias a Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews.
Pros – Analítico y duro pero a la vez tierno y esperanzador.
– Cómo compagina unos temas y otros.
Contras – Saber que está basado en un hecho que ocurrió.

Namaste.

Autor, Literatura, Ugresic

El Museo de la Rendición Incondicional, Dubravka Ugrešić

Ugresic llegó a mis estantes con La edad de la piel. Fue su preciosa portada el que me decantó por comprar un libro del que poco había oído hablar de una autora que yo, personalmente, desconocía.

Más tarde fue este, El Museo de la Rendición Incondicional el que compré. Este sí, bien recomendado, este sí, con visos de que me fuera a gustar.

El Museo de la Rendición Incondicional es la novela autobiográfica (o no) de la propia Ugresic: una croata exiliada por la guerra de los Balcanes que acaba viviendo en Berlín. Ella misma lo cuenta así en la primera página:

Algo más: la pregunta de si esta novela es autobiográfica podría, en algún eventual e hipotético momento, pertenecer a la competencia de la policía, pero no a la de los lectores.

Página 10

Ugresic encuentra en un armario un bolso de piel de su madre en el que guarda fotografías. De ahí tira el hilo para retrotraerse al pasado, mientras de forma paralela narra la vida en la capital alemana: la de una exiliada lejos del hogar, la búsqueda del sitio y el camino de sus compatriotas. Conocidos o amigos, vecinos que coinciden en Berlín o recién llegados.

La memoria es, creo yo, un sustituto de la cola que perdimos para siempre en el afortunado proceso de la evolución. Dirige nuestros movimientos, incluida la migración (…) Además, tal vez cuanto más recordamos más cerca estemos de la muerte.

Página 130

Este libro no es sino un artefacto literario de esos que me encantan, porque algunas partes incluyen un diario de la madre de Ugresic y otras una narración más larga en torno a una temática en concreto, mientras que otras son pequeñas píldoras del día a día: apenas varios párrafos de detalles que se

La historia de Christa explica la esencia de la caprichosa memoria, del inconsciente archivar biografías casuales, fotografías casuales, cositas casuales que constantemente tenemos a nuestro alrededor sin saber en realidad por qué. En la secreta topografía de nuestras vidas se descubre que esas, esas cosas casuales están con nosotros por razones que solo más tarde puede confirmar, aunque no necesariamente, una lógica más profunda.

Página 220

Lo hace lo anterior con una sensibilidad acompañada de melancolía o tristeza, pero con al fuerza inevitable del superviviente que tiene que seguir y que narra su historia. Es la historia de los desposeídos, personas que han tenido que dejarlo todo atrás para comenzar una nueva vida que no buscaban. Sin pertenecer de verdad a ningún sitio, anhelado un momento en el pasado que no existe más.

La consciente es resistencia, la fe es acción, se nos acaba el tiempo. Pero, ¿puede ser también la fe volver, permanecer, servir?

Página 189

Qué preciosidad, qué delicadeza, qué bonito descubrir este libro.

Francamente, no hacía otra coas en la vida que leer. (…) La literatura había cambiado sus valores. (…) Si algo sabía era de libros. Los dividía en calientes y fríos. Le gustaban los libro calientes. Lo libros calientes eran muy raros hoy en día. A ella no le importaba la terminología. Seguro que yo sabía a qué se refería cuando decía calientes.

Página 183

No hace falta que os diga de qué tipo es este libro, ¿verdad?

FICHA:

Te gustará si te gustó – Trilogía de la memoria I, II y III, Sergio Pitol.
Pros – La multitud de temas que presenta y el modo de hacerlo.
– Delicado, precioso.
Contras – Triste. No apto para todos los momentos.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (92)

He comprado tanto en abril que aún os enseño los títulos que se han venido a casa con motivo del Día del Libro. Si miro lo que (ya) he comprado en mayo me asusto pero eso lo dejamos para otra entrada:

  • El mundo de los prodigios, Robertson Davies (Libros del Asteroide, 2007). Por algún motivo sin determinar leí los dos primeros tomos de la Trilogía de Depford, El quinto en discordia y Mantícora, pero no acabé leyendo su final, y ni siquiera tenía el tercer título en mis estantes. De ahí que lo pidiera por mi cumpleaños, porque este año la termino sí o sí.
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). No sé bien de de este libro me atrajo más el precioso título o las buenas recomendaciones de la historia, junto con saber que el autor es checo, zona por la que me estoy decantando últimamente.
  • La única historia, Julian Barnes (Compactos Anagrama, 2002). Hay autores muy conocidos que todo el mundo lee pero que a mí no me ha dado tiempo a conocer. De Barnes el libro más famoso es El sentido de un final, pero no estaba en la librería y acabé comprando este. No es muy largo.
  • Valle de nubes, Lewis Grassic Gibbon (Trotalibros, 2023). La segunda parte de la trilogía escocesa me pilla sin haber leído la primera, Canción del ocaso. Hablan muy bien de ella y la edición es preciosa.

  • A lo lejos, Hernán Díaz (Impedimenta, 2023). Si de alguien hemos visto un desdoblamiento es de Díaz, que ha publicado casi a la vez dos libros en dos editoriales diferentes: en Anagrama Fortuna y este western en Impedimenta. Le eché el ojo primero a este, pero de Fortuna también están hablando genial. No soy muy asidua de los western pero creo que también conviene salir de la zona de confort.
  • Leer es un riesgo, Alfonso Bernardinelli (Círculo de Tiza, 2016). Mientras que las novelas me estoy centrando en los países exsoviéticos, en la no ficción el tema es la literatura. Me he ido haciendo con títulos de esos considerados obligatorios, y este es uno de ellos.
  • El desierto de los tártaros, Dino Buzzati (Alianza, 1976). De este título no sé mucho, no es novedad, tampoco demasiado conocido. Sólo sé que hay una opinión unánime respecto a su calidad que incluye al mismo Borges, que firma el prólogo de esta edición.
  • La gran fortuna, Olivia Manning (Libros del Asteroide, 2020). Primera parte de la Trilogía Balcánica, me lo han recomendado en múltiples ocasiones pero jamás le daba prioridad. Coincidiendo con el Día del Libro decidí hacerme con él y ponerle por fin remedio a mi falta de lectura.

  • Biblioteca bizarra, Eduardo Halfon (Jekyll & Jill, 2018). Cada vez me gustan más los libros sobre libros, y este que recopila los gustos del guatemalteco, no podía faltar. La verdad que la portada no es lo más bonita y llamativa que se diga pero bueno, me ha podido la curiosidad.
  • Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou (Libros del Asteroide, 2016). El título más famoso de la aclamada Angelou es este que os traigo hoy. Eterno pendiente, lo descubrí buceando por Wallapop. No lo hagáis que de ahí se sale arruinado.

Y vosotros, ¿comprasteis mucho el Día del Libro? ¡Contadme!

Namaste.

Autor, Literatura, Wells

Hard Land, Benedict Wells

Hace ya unos años descubrí a un autor alemán con una novela que me gustó mucho: El fin de la soledad.

El problema que ha tenido este autor era quién lo editaba, que a pesar de publicitarse por todos los sitios ha ido dejando una serie de impagos para todos los que han trabajado en la edición, desde autores hasta traductores. Eso ha implicado que le perdiera la pista al autor y no supiera siquiera que había publicado otra novela, esta que os traigo hoy.

Por suerte la editorial Catedral los ha reeditado el pasado 2022, y en la librería decidí que de nuevo, leería a Wells.

El protagonista de esta historia es un adolescente asocial que pierde a su único amigo y se enfrenta solo a un verano sin saber bien qué hacer. Con una madre enferma y 16 años, Hard Land nos plantea una novela de formación, del verano que cambiará su vida: cuando se enamore y muera su madre.

Yo estaba mareado y pensaba en el pasado, cuando los días se limitaban a ser buenos o malos. Ahora todo era demasiado grande para entenderlo a la primera.

Página 86

El resto os lo podréis imaginar: amistades, dudas, un futuro incierto y la rabia de no entender la enfermedad por la que pasa su madre. Todo añadido a la rebeldía y hormonas propias de la edad.

Escuchar todo eso fue como encender una cerilla en un lugar oscuro de mi interior.

Página 296

El resultado es una novela normal. Correcta. Sin sobresaltos: entretiene y viene genial para leer de una sentada 100 páginas de golpe, pero no ofrece nada que no hayamos visto en otros mil libros, en series de televisión o películas. No es mala pero no es lo suficientemente buena como para recomendarla.

Está bien, sin más.

Una pena para mí reencontrarme con un autor que no llega al nivel que yo esperaba.

¿Las expectativas, quizás?

FICHA:

Te gustará si te gustó El fin de la soledad. Benedict Wells.
Pros – Entretenida.
– Ideal para un bloqueo lector.
Contras – Una más entre otras muchas. No destaca nada.

Namaste.

Autor, Houellebecq, Literatura

Plataforma, Michel Houellebecq

He tomado la determinación, aplicable para aquéllos autores de los que quiero acabar leyendo toda su obra, que voy a ir racionando sus títulos, pero sin olvidar que aún quedan bastantes pendientes.

Es el caso del francés. De él he leído Las partículas elementales y Ampliación en el campo de batalla. Voy por orden cronológico y Plataforma era el siguiente que tenía por casa.

Con motivo de un viaje escogí este título que llevaba tiempo llamándome la atención. La verdad que los libros de bolsillo manejables como los Compactos de Anagrama son siempre un buen compañero de viaje: cómodos, pequeños, no pesan y no me molesta tanto que se acaben deteriorando un poco.

Plataforma tiene, como casi todos los libros del francés, un protagonista gris con un trabajo estable atrapado en una rutina aburrida. El de esta ocasión se llama Michel y la muerte de su padre es el desencadenante para abandonar Francia y viajar, gracias a la herencia que recibe, lejos de Europa. El destino será el sudeste asiático, en concreto Tailandia. Lo hace con un viaje organizado en el que compartirá la experiencia con otros franceses, una de las ellas es Valérie, de quien se acaba enamorando.

Tenía razón: yo era feliz, lo recuerdo. Claro que hay otras cosas, toda una serie de problemas inexorables, la decadencia y la muerte, por supuesto. Sin embargo, recordando esos pocos meses, puedo dar fe: sé que la felicidad existe.

Página 148

Como es típico de Houellebecq lo anterior es la justificación para poner encima de la mesa otra serie de temas, sobre todo de crítica a la sociedad Occidental: soledad, tiranía del mercado, represión del sexo y falta de valores. Porque el título de la novela es la que da nombre a una Plataforma turística, la que montan Michel y Valerie para acercar franceses tristes y reprimidos al sudeste asiático, o cómo organizar un sistema de prostitución a gran escala, vendido como tradicionales paquetes vacacionales encubiertos.

Sentir que la vida cambia de sentido es una sensación curiosa; basta con quedarse ahí, sin hacer nada, y sentir cómo todo da la vuelta.

Página 280

El autor no se detiene solo en lo grande sino que también añade visiones personales de los protagonistas, es decir, salta del tema general al específico individual: desde un mercado alienante a individuos solitarios que han perdido los principios, de la ambición por conseguir más hasta la incomprensión de verse atrás. Lo hace de una forma muy fluida y natural, cambiando de un registro a otro sin que se note.

Ahora comprendo la muerte; no creo que me haga mucho daño. He conocido el odio, el desprecio, la decrepitud y otras muchas cosas; incluso breves momentos de amor. De mí no quedará nada, y no merezco que nada me sobreviva. Habré sido un individuo mediocre en todos los aspectos.

Página 316

En este sentido, ninguna sorpresa: Houellebecq ofrece lo que esperamos de él: un relato descarnado llamado a sacudir conciencias y hacernos remover en el sofá. No es cómodo, no es agradable, pero como siempre, leerle es muy interesante; hasta diría necesario. En un mundo plagado de libros sencillos, que buscan hacernos sentir bien (mejores personas, más amables, que buscan la felicidad del lector aún cayendo en la exageración o directamente, la mentira) lo que nos trae el francés va siempre a contracorriente, busca la verdad incómoda, el tema feo, la imagen en el espejo que no nos gusta de nosotros mismos.

Reinterpretando al gran genio ruso, todos los libros amables se parecen, ¿no?

FICHA:

Te gustará si te gustó Ampliación en el campo de batalla, Michel Houellebecq.
Pros – Inteligente, incómodo, políticamente incorrecto.
– Plantea temas para reflexionar.
Contras – Si estáis bajos de energía no lo leáis.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (91)

Este mes se me ha ido de las manos. Que sí, que abril es el mes de mi cumpleaños y recibo regalos en forma de libros. Pero es que estamos a mitad de mes, no ha llegado el Día del Libro y ni siquiera he añadido aquí todos mis regalos…

  • El hombre que cayó en la Tierra, Walter Tevis (Alfaguara, 2023). El año pasado Sinsonte acabó en la lista de lo que más me gustó de todo 2022. Estaba claro que al ver el apellido del autor en un nuevo libro iba a correr a la librería para hacerme con él. No es demasiado largo, seguro que en breve le encuentro un hueco.
  • El camino a Wigan Pier, George Orwell (Akal, 2022). Una recomendación de hace años, quizá demasiados, de mi compañero de fatigas Román, pero que no he olvidado y que desde entonces está anotado en mi libreta. Topé con él por casualidad, pero me dije que esta vez sí, me haría con él.
  • Ceniza en la boca, Brenda Navarro (Sexto Piso, 2022). Con este llego tarde. todos los habéis leído ya y a todos os ha parecido fantástico. Llego tarde pero llego. Y llego bien porque de casualidad lo compré en la librería La puerta de Tannhäuser, además de estar firmado por un evento que habían tenido con la autora días antes. Espero que me guste tanto como a vosotros.
  • Victoria, Knut Hamsun (Nórdica, 2022). Tras Hambre anoté todo lo que está en castellano del noruego y lo dejé estar. Este es uno para continuar pero podría haber sido otro. La verdad que me es indiferente. Yo lo que quiero es seguir leyendo al Nobel.

  • Los genios, Jaime Bayly (Galaxia de Gutenberg, 2023) Este libro me hacía tilín pero también me echaba para atrás porque quizá no es para mí. Pero nada, que soy débil y al final lo he acabado comprando.
  • Fuego, Gema Peñalosa (Libros del KO, 2022). He dudado de si comprar este libro porque es una versión periodística con las que no suelo conectar al 100%, pero conocer la historia, la espeluznante historia de una niña violada y la de su madre que acaba quemando al violador cuando se lo encuentra por la calle, no me he podido quitar el asunto de la cabeza. Ya lo he leído, así que pronto os dejaré por aquí la reseña.
  • Temporada de huracanes, Fernanda Melchor (Random House, 2017). He leído montones de opiniones muy muy positivas que llegan a describir esta novela como una obra maestra. Lo he empezado, la verdad que la cosa promete. El envío corre a cargo de Random House. ¡Gracias!

  • Algo ha pasado, Joseph Heller (Random House, 2022). Cuando me enteré que Random House también había reeditado esta novela, tras lo mucho que disfruté Trampa 22, sabía que me haría con él. De ahí a mi lista de libros para mi cumpleaños
  • El bigote, Emmanuel Carrère (Anagrama, 2014). Este es el próximo libro que leeré del autor. No os voy a engañar: lo estoy racionando un poco, después de haber leído el año pasado 3 de sus libros he decidido parar. Por aquí habéis visto Una novela rusa, El adversario, Limónov, De vidas ajenas y El estrecho de Bering. Sé que acaban de sacar otro libro sobre el atentado en la sala Bataclán (V13: Crónica judicial), pero por el momento no creo que me haga con él.
  • Escritos sobre arte, literatura y música (1845-1866), Baudelaire (Acantilado, 2022). No sé si es cosa mía o estoy finalmente dejando atrás mi etapa soviética para centrarme en la francesa del siglo XIX. Varios autores galos dan fe de ello. Este es uno que tiene muy buena pinta.
  • Paris Review, (Acantilado, 2020). Esta edición incluye diversas entrevistas a muchos autores clave para entender la literatura actual. Son las que se publicaban en los propios artículos de la revista y pensé que estaría genial hacerse con el libro para ir leyendo unas y otras.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros en estas semanas?

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

Poeta chileno, Alejandro Zambra

Poeta chileno (Anagrama, 2020) comienza con una historia de amor: la de Clara y Gonzalo.

Eran como dos desconocidos buscando desesperadamente un tema en común; parecía que hablaban de algo y estaban juntos, pero sabían que en realidad no hablaban de nada y estaban solos.

Página 25

Gonzalo es padrastro de Vicente. Y también poeta. El poeta chileno primigenio. Digo primigenio en cualquier otro lugar, porque en Chile lo que abundan son los poetas, y quizá Gonzalo sólo sea otro más, un juntaletras deseoso de ser también mito, mencionado por otros menos poetas pero más universales. Qué sé yo, por Bolaño, por Nicanor Parra o por cualquier otro poeta-poeta.

Vicente es también poeta, o al menos acaba creciendo en un ambiente en el que desea convertirse en uno. Vicente crece y le acompañamos como testigos omnipresentes en su vida. Como si fuéramos también ese gato negro que aparece en la cubierta: como Oscuridad, también sabemos qué hace en su cuartito y que para cuando conoce a Pru, la periodista estadounidense que llega a Chile para escribir (cómo no) sobre poetas, desea figurar tanto en el artículo de Pru como en sus futuros planes.

Dicen que eso es la felicidad: nunca sentir que sería mejor estar en otra parte, nunca sentir que sería mejor ser alguien más. Otra persona. Alguien más joven, más viejo. Alguien mejor.

Página 145

A Zambra no se le puede poner ni un pero. Escribe sobre una familia, sobre el amor, pero también sobre el paso del tiempo, la importancia clave de influencias en la adolescencia y la conexión con la literatura.

Lo hace en Bonsái y lo hace aquí en versión extendida, con más detalle y más capacidad de extenderse y bifurcarse en los temas, los secundarios o en cualquier tema accesorio a la trama principal. Tierno y cariñoso, directo y sencillo, Zambra parece que no hace mucho: sólo narra sin más, de forma cronológica, sin cambios temporales o de estructura significativos.

Y sin embargo hace fácil lo difícil. Lo hace porque quiere, ya que en el final demuestra que si quisiera Poeta chileno podría haber sido otra novela.

El culmen es el final, donde asistimos a este genial desdoblamiento:

Y entonces Pru piensa en quedarse en Chile, pero su vida no es una maravillosa película mala, así que se sube al avión y a mí me dan ganas de subirme con ella y de acompañarla y de seguirla, como el perrito Ben, a todas partes, pero ahora mismo hay un millón de novelistas escribiendo sobre Nueva York, probablemente mientras escuchan y tararean esa canción tan hermosa que dice New York I love you / but you´re bringing me down y yo quiero leer sus sofisticadas novelas, que casi siempre me gustan, voy a tratar de leerlas todas para ver si en alguna de ellas sale Pru o alguien parecida a Pru – de verdad me encantaría subirme con ella en el avión pero tengo que quedarme en territorio chileno, con Vicente, porque Vicente es un poeta chileno y yo soy un novelista chileno y los novelistas chilenos escribimos novelas sobre los poetas chilenos.

Página 334

Asombroso: porque Zambra renuncia a Pru, a seguir su personaje femenino, como si de un tribular se tratara, como si Zambra no tuviera jurisdicción en Nueva York y lo cediera a otro, a Paul Auster por ejemplo. Como su los personajes tuvieran límites territoriales y en el momento de decidir que Pru va a regresar a su ciudad, Zambra ya no pudiera imaginarse qué le va a suceder allá, y por eso Zambra ha de quedarse con Vicente, con el poeta chileno protagonista de la historia. Porque Zambra, como Bolaño, es un novelista que escribe sobre poeta chilenos, el primero sobre sus Detectives salvajes y el segundo sobre este chaval que escribe poemas en un cuartito aledaño a su casa.

Reitero lo que comentaba en la reseña de Bonsái, Zambra es diferente, interesante, hace sencillo lo que no es. Un autor al que seguir la pista, a quien leer todo lo que publique, estaré atenta a lo mucho que, estoy segura, tiene por ofrecer.

FICHA:

Te gustará si te gustó Bonsái, Alejandro Zambra.
Pros – Aparentemente sencilla, incluye todo un mundo de temas.
– Sutil, intimista, tierna y muy bien escrita.
Contras – No haberlo leído antes.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

El retrato de casada, Maggie O´Farrell

Maggie O´Farrell es una habitual por aquí. De ella he leído Tiene que ser aquí (Libros del Asteroide, 2017), La primera mano que sostuvo la mía (Libros del Asteroide, 2018), Sigo aquí (Libros del Asteroide, 2019), Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) y La extraña desaparición de Esme Lennox (Salamandra, 2009) así que podéis imaginar las ganas que tenía de leer esta última novela.

Hasta que lo leí.

Porque lo que voy a escribir a continuación son todos los motivos por los que no me ha gustado esta novela y por los que no entiendo el revuelo que está causando y la efusividad en la recomendación de la mayoría de los lectores.

Empecemos por el principio: la ambientación. Florencia y Ferrara, siglo XVI. En pleno Renacimiento, una de las hijas de Cosme de Médici es comprometida con el futuro duque de Ferrara, Alfonso d´Este, con objeto de unir ambas ciudades en alianza y de asegurar un heredero para la familia de Alfonso, y qué mejor que escoger a la hija de la Fecundíssima para garantizar que Alfonso tendrá un hijo.

Desde el primer momento sabemos lo anterior, que hay una boda y que a Lucrezia la asesina Alfonso. Lo incluyen en una referencia histórica antes de empezar la novela y además lo deja claro la autora cuando de forma estructural divide la acción en dos tiempos: el de antes de la boda y el de un año tras el casamiento, cuando la protagonista cree que van a asesinarla.

Me sorprendió que escogiera este sistema, ya que, en proporción, los capítulos que tratan sobre el momento tras la boda son muy cortos y apenas aportan información: es sólo Lucrezia esperando en la fortezza, charlando con su sirvienta o mirando por la ventana. ¿Para qué añadir páginas de un momento temporal que sólo cobra interés al final de la historia?

Y es que el primer problema de El retrato de casada es de base, ya que la trama gira en torno a apenas dos líneas de la wikipedia, porque eso exige a la autora a rellenar el resto, a completar páginas y capítulos de un personaje histórico sin demasiado recorrido: una joven que muere a los 16 años sin haber hecho mucho más que dejar la casa de su padre para vivir en la de su marido.

Justifica este hecho la autora con que se enamoró del retrato de Lucrezia y de su mirada. Sin embargo, esto no es suficiente para convertir a la protagonista en un personaje de primer nivel, lo cual acaba obligando a la norirlandesa a narrar otra serie de cosas accesorias con las que rellenar páginas: comentar cómo funciona el uso del pigmento, añadir detalles descriptivos de los palacios y los ambientes, además del paisaje cuando caminan de camino de un palazzo a otro.

Despliega la autora su particular estilo, sensible y directa, sutil y elegante pero que en esta ocasión me ha sonado a reiterativo, como en este ejemplo:

Podría contarle todo eso a Alfonso, pero entonces le daría claves, puertas y pasadizos para llegar a su interior. Por eso no se lo contó. No quería darle permiso para que llegara a su interior.

Página 65

El retrato de casada adolece también de falta de consistencia: durante el primer tercio de la historia, se nos destaca que el propósito de la protagonista es dar un heredero a su marido. Ese es de hecho el motivo de la boda, ese es el papel de la mujer en un matrimonio del siglo XVI. Para darle la importancia que tiene, se repite, se insiste y se comenta sobre esta circunstancia.

Lo que es sorprendente e injustificable es que más adelante el tema desaparece. Ni una mención. Los meses van pasando pero parece que la protagonista ya no piensa en ello, no merece la pena que se mencione si quiera, quizá a O´Farrell le apetezca más mostrarnos lo mucho que sabe de otros temas.

Después, tan de repente como se fue, parece que alguien recuerda que sigue sin quedarse embarazada, y el tema vuelve a cobrar importancia en el final del libro.

¿Cómo se puede justificar lo anterior? ¿Se ha olvidado la autora del tema principal del libro? ¿Será que no importa tanto como parece en un primer momento? ¿O es que el problema es que ese tema no funciona? ¿Que literariamente es un tema aburrido que no aporta mucho al que lee?

Si atendemos a los personajes, el modo arquetípico es tan burdo que asusta. Ella, es curiosa, lista, vivaracha, inteligente, amante de su familia y de los animales. Es guapa pero no mucho, para que le cojamos tirria. Vamos, que es moderna. Demasiado moderna.

Él es malo. Se ve, se palpa. No sabemos por qué, más que por un sospechoso carácter voluble, pero es malo de solemnidad. Además sabemos que no va a tratar demasiado bien a Lucrezia, así que tampoco necesitamos ahondar en los motivos de su maldad. Por resumir: ¿os acordáis del príncipe de Frozen? Pues ese.

El resto, todo lugares comunes, diálogos reiterativos y un par de situaciones de acción que se sitúan al final del libro.

Si de algo se podía sentir orgullosa O´Farrell era el modo de trasmitir los sentimientos al lector, la forma de generar sensaciones entre los personajes que traspasaban las páginas del libro. Así lo ha hecho con sus historias anteriores, pero por desgracia, esto aquí está reducido al mínimo. Sobre todo porque la pena que podemos sentir para con Lucrezia es simplemente eso, pena. No se puede sacar más.

Me ha dado rabia, pena, tristeza, al comprobar cómo se puede malograr una historia teniendo talento. Cómo podría haber aprovechado la autora al escoger simplemente un personaje histórico con más recorrido y más vida y conflictos, a quien habría podido exprimir mucho mejor aunque sean más conocidos o se hayan explotado más. Eso o haber tirado por el camino del medio: la posible historia de Emilia, la doncella de Lucrezia.

En definitiva, O´Farrell ha tratado de replicar el éxito de Hamnet, tratando replicar sin éxito la fórmula con otro personaje histórico.

Maggie sí, pero no con esta novela.

FICHA:

Quizá te gustará si te gustó Hamnet, Maggie O´Farrell.
Pros – Algunos destellos en el modo de narrar de la autora.
Contras – No ocurre nada y no se justifica la longitud de la novela.
– Aburrido, reiterativo y sin interés.

Namaste.

Autor, Ditlevsen, Literatura

Las caras, Tove Ditlevsen

Ditlevsen acabó el año pasado entre mi lista de lo que más me había gustado. No es de extrañar que, cuando Seix Barral anunció que publicaría un nuevo libro de la danesa, lo anotara en mi calendario para hacerme con él cuanto antes.

¿Me gustaría tanto como la Trilogía de Copenhague (Seix Barral, 2022)? Las expectativas eran altas.

Las caras (Seix Barral, 2023) va de rostros, de caras, de esas que lleva la gente:

Ojos, nariz, boca, un triángulo tan sencillo, ¿cómo podía dar pie a infinitas variaciones?

Página 8

Las caras de los demás, las que nos inquieren, nos preguntan y nos juzgan.

¿Aguantaría hasta el final esa cara con huellas de tantas cosas que el resto del mundo debía ignorar? ¿No se volvía hacia ella con hostilidad cuando no la vigilaba?

Página 19

Copenhague. 1968. Nuestra protagonista es una escritora de éxito de libros infantiles. Casada y con tres hijos, comienza a desconfiar de su marido, de las intenciones de su hija, de cómo la juzga Gitte, la mujer a la que tiene contratada en casa. Sus caras no son lo que eran y cree que su marido y Gitte están confabulados para volverla loca. Dentro de sí sabe que su intención es matarla. O peor, provocar su suicidio.

Unas llamas rojas le ardían detrás de los párpados y sus lágrimas no bastaban para apagarlas.

Página 84

Las caras ofrece un relato directo y duro sobre la enfermedad mental, sobre la contraposición entre lo que creemos ver o pensar y el mundo que nos rodea. Lise está sola, todos los demás tienen intención de perjudicarla, no puede fiarse de nada ni de nadie. Su soledad desemboca en una desesperación que no puede ignorar, que quiere aplacar pero que no sabe cómo.

El relato es cronológico sin saltos temporales, donde abundan las comparaciones y las metáforas, casi hasta la utilización exagerada de este recurso, que en las primeras páginas destaca para crear imágenes potentes pero que se desinfla con el paso de los capítulos.

Era mi cumpleaños y esperaban que mostrase una alegría radiante y redonda como una pelota que sostener con las manos para que todos la viesen.

Página 155

Ditlevsen ahonda en esta ocasión en la temática de la enfermedad y del suicidio, al contrario que en la Trilogía de Copenhague donde se incluían aspectos sociológicos y políticos y de búsqueda de la identidad. En Las caras el tema es uno y claro: el avance de una enfermedad mental contado por quien la sufre. La desesperación de quien no entiende qué sucede alrededor, el miedo a lo que vendrá.

El grupo de pacientes que deambulaban en silencio se había dispersado como una formación de pájaros cortada en dos por un avión. Se les empezaban a caer las caras y, con manos temblorosas, se las palpaban en un intento de evitar que ese elemento desconocido que había bajo su piel se hiciese patente, como una enfermedad secreta oculta detrás de la otra que todo el mundo veía. Escribió: «No hay camino hacia el amor. El amor se atraviesa en el camino y cuando desaparece deja el camino destruido».

Página 159

Si añadimos lo evidente: que Ditlevsen se acabó suicidando, lo anterior puede ser catalogado como un relato de corte autobiográfico de una autora que sabía de lo que escribía.

Me temía que Las caras no iban a estar al nivel de la Trilogía de Copenhague. Me equivocaba. Ofrece otra visión del universo de la danesa, una cara del poliedro que forman los intereses, los temas y las obsesiones de un escritor.

Deseando leerla de nuevo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Trilogía de Copenhague, Tove Ditlevsen.
Los ojos vendados, Siri Hustvedt.
Pequeñas desgracias sin importancia, Miram Toews.
Pros – Certero y muy potente. Trasmite todas las sensaciones de la protagonista.
– Para anotar citas desde la primera página.
Contras – Uso exagerado de las comparaciones y metáforas.

Namaste.