Autor, Literatura

Saga Blackwater I: La riada, Michael McDowell

Los que lleváis ya un tiempo por aquí ya sabéis que suelo ir tarde a todo. Lo puedo ver de esa forma o de otra: espero a que se pase la revolución de todos esos lectores que leen a la vez una historia y la ponen por las nubes, con la esperanza de que pase la moda y un tiempo después, ya sí, decida si ese libro lo voy a leer o lo dejo pasar.

Hace ya un par de años esta saga inundó las redes con motivo del lanzamiento, por primera vez en español y por fascículos. Lectores nerviosos por tener que esperar algo a que conocieran qué iba a suceder en esta historia.

Mucho tiempo después y gracias al envío por parte de los amigos de Blackie Books, me pongo a leer la primera entrega de esta saga, que nos presenta a un pueblo, Perdido, en el que ha habido una fuerte riada.

Los trabajos posteriores de reconstrucción se unen a la llegada de una misteriosa mujer que para unos debería estar muerta, pero que sobrevive a la riada y se acaba asentando en ese pueblo.

Así, McDoweel mezcla en su trama el misterio y las relaciones interpersonales que traban los cerrados habitantes del pueblo, con los Caskey a la cabeza y cómo la llegada de la mujer cambia roles, modifica el centro del poder y desestabiliza el status quo de la vida de la familia.

No veo mejor lectura para esos momentos en la toalla, antes o después de darnos un chapuzón en la playa o piscina que una historia como esta: de capítulos cortos, con mucho diálogo y descripciones medidas, con interrogantes y conflictos, perfecta para soportar las altas temperaturas porque anima siempre a seguir leyendo, además de que esta edición es pequeña, ligera y perfecta para llevar en la bolsa de la playa.

Algunos comparaban a McDowell con Stephen King, y la verdad que no andan equivocados. Con mucho trabajo que no se ve, son ese tipo de historias que a mí me huelen a la década de los 90: aparentemente sencillas en la forma pero que sin grandes alharacas consiguen dejarnos pegados a la historia.

No sé por dónde seguirá el asunto, si más por el drama familiar que se ha planteado o por el punto sobrenatural, pero la realidad es que esta primera entrega me ha sabido a poco, así que sí, ya tengo la segunda esperando en el estante, dispuesta a refrescar las (espero) escasas olas de calor que nos quedan a estas alturas de verano.

Si no sabéis qué llevaros con vosotros a la playa, esta es una opción perfecta.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Cualquiera de Stephen King.
Pros– Entretenido, ameno, perfecto para el verano.
Contras– Queda mucho por leer para conocer qué ocurre en Perdido.

Namaste.

Autor, Literatura, Sinclair

La cosecha del dragón, Upton Sinclair

Una vez al año continuo con la lectura de la saga de Lanny Budd de Upton Sinclair, estando ahora en el sexto episodio del dandy, hijo de uno de los más importantes reyes del sector armamentístico y de una bella dama francesa.

En este caso, La cosecha del dragón (Hoja de Lata, 2022) nos acerca a las postrimerías del periodo de entreguerras. Estamos en 1939 y los nazis incrementan su poder en el continente con la anexión de Checoslovaquia. La situación se está tensando semana tras semana, mes tras mes… y son muchos los que piensan que la intención expansionista de Hitler no se va a calmar pronto.

Uno de ellos es Lanny, que como en la entrega anterior sigue trabajando como espía para Roosevelt, a quien le pasa las informaciones que va obteniendo. El hecho de que trabaje como tratante de arte le asegura codearse en distintos ambientes no sólo de Alemania, sino de Francia o Inglaterra, mientras va consiguiendo información de otros puntos del continente.

Como en las anteriores entregas, Lanny se mueve como pez en el agua tanto en los ambientes más exclusivos de Embajadas o diplomáticos como entre sindicalistas o soldados, algo que le lleva a viajar de unos puntos a otros de la vieja Europa y a obtener información útil tanto política como económica.

Como los anteriores esta sexta entrega, sigue resultando una buena novela de aventuras, aunque por su extensión hay momentos en los que la acción se ralentiza, donde el autor se detiene en detalles políticos de uno u otro país. Ya conocemos cómo lo organiza Sinclair: la trama histórica de la novela se va entremezclando con tramas pequeñas en las que son protagonistas los amigos de Lannv, tanto ingleses como alemanes, algunos de la nobleza, otros periodistas o políticos, o militares. Todo eso hace que se cree una gran variedad de información y de tramas, donde en el centro siempre se encuentra Lanny.

Esta situación, conforme vamos leyendo, pasa de parecer exagerada a directamente increíble: todo le pasa a él, siempre conoce a alguien en este ambiente o en el otro… y un intento exagerado de sacarle de nuevo a la búsqueda de un nuevo amorío tampoco ayuda a la credibilidad si nos acordamos del hilo de Trudi, mujer en la sombra de Lanny que muere asesinada por la Gestapo. En fin, en pro de la ficción lo primero lo podemos pasar por alto pero lo segundo me es cada vez más complicado de ignorar.

Quizá no sea la historia que más me haya gustado de lo que llevamos de saga, pero es necesario este engranaje previo a la guerra que está a punto de llegar.

FICHA:

Te gustará si te gustó Entre dos mundos, Upton Sinclair.
Los dientes del dragón, Upton Sinclair.
Ancha es la puerta, Upton Sinclair.
Agente presidencial, Upton Sinclair.
Pros– Cómo articula lo grande (la Historia) con la vida rutinaria de los personajes.
Contras– Exceso de reiteraciones. Sobran páginas.

Namaste.

Autor, Literatura, Stuart

Historia de Shuggie Bain, Douglas Stuart

Hace unos años veía por muchos lugares esta novela con ese misterioso niño encima del poste de luz. Las críticas eran muy buenas, no sólo de lectores voraces, también de la crítica que la galardonó con el prestigioso premio Booker en 2020.

Como suelo hacer, lo apunté, y ahora, seis años después, tras la vorágine de opiniones, vengo a dejar la mía.

Historia de Shuggie Bain (Sexto Piso, 2020) nos traslada al Glasgow de los años 80, en una población minera empobrecida a la que le afectan de lleno las políticas de Margaret Thatcher.

El protagonista más o menos indirecto es el mencionado en el título, Shuggie, un niño sensible de cinco años que vive en una familia desestructurada, con sus dos medio hermanos mayores, casi adolescentes. Su madre, Agnes, alcohólica, por la que siente devoción y las presencia de sus abuelos, que velan por él. El padre, un taxista mujeriego, viene y va según sus intereses económicos o amorosos, utilizando en muchas ocasiones a Agnes.

Aunque la trama es previsible en la mayor parte de la novela, destaca la creación de unos personajes potentes y llenos de aristas. El estilo del autor es muy de nuestro siglo: descripciones justas para situar lo que quiere narrar y muchos diálogos, ponderando la acción y los sentimientos de los personajes. No es especialmente característico pero sí efectivo, es un libro que anima a seguir leyendo y que consigue que se haga mucho más corto de lo que aparentemente dicen sus 500 páginas.

Y lo anterior lo consigue gracias a que Stuart es bueno en trasmitir la tristeza, desesperación y a la vez rabia de los hijos que se sienten empujados por una madre adicta que sólo mira por seguir consumiendo. Como en los dramas televisivos, como en otros libros de este estilo, el lector siente la pulsión de acompañar a personajes que están al borde del precipicio (la violencia, el dolor, la adicción) y la esperanza de que todo pueda mejorar para unos personajes que no se merecen lo que están pasando. No puedo evitar mencionar la trama de Agnes-Eugene y cómo acaba terminando.

Historia de Shuggie Bain funciona bien como una novela entretenida, como lectura tipo best-seller de calidad, perfecta para leer de corrido tumbada en la piscina, pero sinceramente, le exijo algo más a un Premio Booker, algo de valentía en el estilo, una estructura trabajada, un tipo de libro diferente, más valiente, que sea recordado años después. Porque me temo, que este es el tipo de libro que se desdibuja en mi memoria y que dentro de 5 años tendré que regresar a esta entrada para releer y entender por qué no recuerdo demasiado de una historia galardonada.

FICHA:

Te gustará si te gustó Orbital, Samantha Harvey.
Pros– La creación de los personajes y las tramas que
Contras– Sencillo, previsible. No brilla demasiado.

Namaste.

Autor, Campobello, Literatura

Mis lecturas de viaje: Pirandello y Campobello

Hoy os traigo dos libros muy diferentes entre sí que comparten entre ellas solo dos cosas: su exiguo tamaño y que me han acompañado en un viaje que hice a finales del mes pasado.

Buscaba dos lecturas con ediciones ligeras, por eso de no cargar con demasiado peso, y que llevaran tiempo en mi lista de pendientes. Tras mucho analizar, y tratando de evitar libros más sesudos escogí estos dos.

Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello (Debolsillo, 2024) es una obra de teatro de metateatro. Esto es, lo autores se plantan en un ensayo de una compañía de teatro tratando de conseguir un autor que represente su historia. Une experimentación con originalidad para contarnos una historia familiar de poder y abuso. Rompe los límites para jugar con la ficción y la realidad, con esa línea que en ocasiones es tan fina y en otra parece un muro inabarcable.

Además es entretenida y divertida y se lee en una tarde. Perfecta para acercarnos a un género que se mantiene lamentablemente al margen de la mayoría de los lectores de ficción.

Cartucho de Nellie Campobello (Cátedra, 2019) ha resultado algo distinto. Lo compré en la Feria del Libro de 2025 porque lo tenía apuntado tras leer Atlas de Literatura Hispanoamericana de Clara Obligado, y tenía muchas ganas de leerlo, pero ha sido una lectura agridulce. Campobello narra parte de las cosas que vio desde su ventana en relación a la guerra entre villistas y carrancistas en el norte de México. Con relatos de apenas una página, nos acerca a la lucha, violencia y muerte de la encarnizada guerra civil. Una tras otra, amenazas, torturas, muertes. Sin un estilo particular ni una visión más que la periodística.

Definen a la autora como vanguardista y no seré yo quien les lleve la contraria, pero quizá esa vanguardia hoy en día ya forma parte del canon.

No le quito la influencia que ha tenido en otros escritores. De hecho, al leerlo no he podido evitar acordarme de la parte de 2666 en la que Bolaño narra los asesinatos de las mujeres.

A mí tampoco me ayuda una edición tan pormenorizada como la de Cátedra, que te saca de la historia para aportar información no relevante en ocasiones y otra demasiado detallista en otras.

En fin, dos lecturas muy diversas que han cumplido su cometido: tachar dos títulos de la lista de pendientes.

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Fuego y sangre, George R. R. Martin

De vez en cuando leo bestsellers y no podía faltar en este blog la reseña de Fuego y sangre, la precuela de Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, una saga que he leído por completo a falta de la sexta entrega y que fue adaptada con mucho éxito a televisión. Por aquí tenéis las reseñas de todos ellos: Juego de tronos, Choque de reyes. Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza de dragones.

En esta ocasión nos trasladamos al pasado para conocer la vida de los Targaryen desde el primer Aegon, el Conquistador y la fundación de Desembarco del Rey hasta la guerra entre las dos secciones de los Targaryen (también denominada Danza de Dragones, una coincidencia evitable con el quinto título de la otra saga, la verdad).

Por algún motivo y por mi propia responsabilidad al no leer sinopsis, pensaba que el libro iba a tratar hasta los últimos momentos de El Rey Loco y que así engarzaría directamente con la saga de la serie televisiva, pero no es así, ya que el libro termina bastantes años que el último de los Targaryen. La realidad es que esta precuela está dividida en dos partes, la segunda de la cual versará sobre los últimos de la sangre del dragón. Cuándo la veremos, pues imagino que nunca.

En fin, los errores y los aciertos de Martin son los que ya imaginamos: en un lado, mucha imaginación, lucha por el poder y buena creación de los personajes y sus pulsiones. Por otro, hilos desiguales, reiteraciones que se notan sobre todo en los cambios de capítulos, en otras ocasiones información que falta que aparece después, ambas circunstancias consecuencias de haber escrito el libro en momentos temporales diferentes; y por supuesto, como en el resto de sus novelas, páginas de más.

En relación a la edición, la cosa es aún más ardua. Lo primero: la falta de un mapa de todo Poniente es una falta difícil de obviar. Se incluye un árbol genealógico en el se podría haber incluido más información, como la correspondencia jinete-dragón. Y después está la traducción. No augura nada nuevo comprobar hasta 5 traductores en la misma historia, y se nota muchísimo cuando hay un cambio de uno a otro, por las expresiones y reiteraciones del vocabulario que tienen algunos. Bastante vergonzoso y difícil de justificar: una edición que no se ha revisado, que debió de pulir los errores y conseguir un texto más uniforme para un lector que de más tiene como haberse gastado 25 euros en una edición que, si tienes suerte, no se desmonta mientras la estás leyendo. Todo esto se debería dar por sentado pero ya sabemos que la realidad es otra, y lo cierto es que deja en mal lugar a una editorial grande que compró los derechos de una historia a lo gallina de los huevos de oro. Total, la fama precede a la historia y puedo maltratar las novelas de 20 formas posibles porque aún con esas, los lectores vendrán a mí. Tirón de orejas para Plaza y Janés.

Mentiría si no admitiera que en el primer tercio de la novela me ha entretenido y me ha alegrado empezarla. La combinación de mitología, variedad de historias y crueldad es algo reconfortante, o simplemente regresar a la familiaridad de un mundo del que creías que ya no podías volver siempre deja una sensación cálida en el corazón lector. Pero como siempre en Martin, sus novelas son desiguales: flaquean en algunas tramas, sobran hilos en otras y hay demasiada paja y reiteración.

En fin, y por no repetirme con lo que ya he comentado, soy lectora y siempre leo antes de ver la versión cinematográfica. En este sentido, me parece que he cerrado el círculo de la historia de Poniente, un mundo que va a quedar en el imaginario de lo fantástico para siempre.

Y eso ya es mucho decir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Danza de dragones, George R. R. Martin.
Pros– El mundo propio que crea Martin,
Contras– La traducción debería tener una unidad de la que carece.
– Hay reiteraciones y sobran páginas.

Namaste.

Autor, Literatura, Singer

Los hermanos Ashkenazi, Israel Y. Singer

El problema de la lista infinita de pendientes es que cualquier libro que sea recomendado hoy, por decir una fecha, va a acabar siendo leído dentro de, siendo optimistas, 4 o 5 años, siempre que por algún motivo no se cuele entre los que se leen en el momento de la compra que son los menos.

Los hermanos Ashkenazi (Acantilado, 2017) cumple con creces lo anterior. Lo compré en 2019, cuando me recomendaron este título del hermano Singer no galardonado con el Nobel. Su extensión, en otra serie de cosas relegaron su lectura año tras año. Me propuse leerlo en 2023 pero no ha sido hasta 2026 que no me he puesto con él.

El título de la novela ya nos adelanta a los protagonistas de la historia: dos hermanos judíos. Uno listo, el otro fuerte, dos antagonistas, rivales, que toman caminos muy diferentes en la ciudad de Lodz de principios de siglo XX.

Los cambios en la sociedad polaca, la transformación de una ciudad cualquiera en la capital textil del país, la lucha entre empresarios por hacerse el control de la ciudad, además de los cambios políticos que van impactando en su mundo en el que la religión jasídica que profesan marcan su visión y tradiciones, mientras la mentalidad de los protagonistas va cambiando poco a poco.

Como buenos hermanos, no pueden ser más parecidos a Caín y Abel. Simja, el inteligente, orgulloso y ambicioso que busca convertirse en el rey de la ciudad a cualquier precio. Yánkev, por contra, es el hermano fuerte, simple pero noble, que busca hacer siempre lo correcto.

Ambos tienen sus formas de hacerse notar en un mundo en el que está todo por ganar. Ambos son víctimas de un férreo control familiar, que comienza desde niños y que les marcará en el futuro, para tratar de huir o de cambiar aquello que no les agrada.

Un tercer personaje que va cobrando más y más importancia según vamos leyendo es Lodz. Ciudad gris y sucia, supone el punto central de la industria textil polaca, despreciada por unos pero atrayente para los que quieren auparse con dinero ante una sociedad brutalmente capitalista en la que vale más quien más tiene.

Como todas las novelas largas, hay periodos más entretenidos y otros que decaen. Hilos que se pierden en pro de otros que parecen menos interesantes. Personalmente me ha dado rabia que no haya existido algún tipo de equilibrio entre los hermanos, porque a pesar de que se trata de una novela coral, es Simja el centro de atención de toda la acción. 700 páginas de hermanos en las que Yánkev parece un secundario en muchas ocasiones. Quizá es que no se trata de una novela de hermanos, algo que confunde al leer el título, sino de una historia de la ciudad de Lodz, esa que pasa de ser un pueblo a una potente ciudad, en un momento de muchos cambios: desde la Revolución industrial hasta la Gran Guerra.

En este sentido no es la novela redonda que esperaba. Es una buena historia, sí. Nos acerca a un mundo de costumbres y tradiciones que un cristiano al uso desconoce, y se situa en un momento histórico en el que no pudo haber más cambios en una zona fronteriza que añade complejidad a la situación. Sin embargo, se me ha hecho algo arduo en varios momentos, más bien por aburrimiento que por estar mal escrito, porque Singer es un buen narrador, sencillo en su forma de describir, que mide bien los diálogo y crea personajes complejos y potentes, pero que en concreto parece que se pierde de lo que quiere contar hacia la mitad de la historia.

En definitiva, un buen libro, pero lejos de la imagen que tenía de lo que me iba a encontrar.

Ahora me falta leer a su hermano.

FICHA:

Te gustará si te gustó La amiga estupenda, Elena Ferrante. (por la relación entre los personajes)
Los Netanyahus, Joshua Cohen. (en relación a la religión)
Pros– Radiografía perfectamente la sociedad de la época.
Contras– Desequilibrio entre los hermanos.
– En algunos momentos la trama decae y puede resultar aburrido.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (116)

Van pasando las semanas y no os he enseñado las compras de los últimos meses, que son las siguientes:

  • Hambre, Knut Hamsun (Nórdica, 2026). Este libro ya lo habéis visto por aquí, pero en otra edición que no acababa de llevarse bien con el resto de libros que tengo del noruego, así que sí, caí en la tentación de volver a comprarlo para que todos sean de la misma edición, y para la relectura, claro. Hamsun es genial, ya sea Pan, Victoria o este, tenéis que leerlo.
  • Este mundo ciego, Jesmyn Ward (Sexto Piso, 2026). De los autores que a uno les gustan ha de leerse todo lo que se puede. La autora me convenció con La canción de los vivos y los muertos y tenía ganas de hacerme con esta nueva novela que acaba de publicarse.
  • El americano tranquilo, Graham Greene (Libros del Asteroide, 2026). Cuando no sabes qué leer, cuando encadenas varias lecturas que no te han convencido, lo mejor es recurrir a esos escritores de calidad que sabes que narren lo que narren lo van a hacer estupendamente. Eso le sucede al británico. Tengo en casa Brighton Rock sin leer pero este título, que es una de sus historias más cinematográficas, también tenía que venirse a casa. Por aquí tenéis El final del affaire y El revés de la trama, todos de Libros del Asteroide.
  • Desde hace dos mil años, Mihail Sebastian (Impedimenta, 2025). Este libro lo descarté cuando lo vi por redes, por eso de que no hay tanto tiempo suficiente como para leer todos los libros que nos llaman la atención. Pero más tarde leí una opinión lo suficientemente elogiosa para desear leerlo, así que he acabado comprándolo, aunque lo difícil es sacarle hueco para su lectura.
  • Revolución, Hugo Gonçalves (Libros del Asteroide, 2025). Tengo la sensación de que de los vecinos portugueses leemos siempre lo mismo, al genial de Fernando Pessoa y Sostiene Pereira de Tabucchi, pero nada más. Este es un libro para salir de esa dictadura y conocer algo más de su historia reciente, de la que admito sólo conozco sólo alguna pincelada.
  • El sueño del jaguar, Miguel Bonnefoy (Libros del Asteroide, 2025). Otro hueco que tengo, en este caso en relación a la literatura hispanoamericana, es la de Venezuela. De hecho sólo tengo un libro de Miguel Otero Silva, aún sin leer, Casas muertas, Oficina número 1. No es el mismo caso puesto que Bonnefoy es medio chileno y nació en Francia pero en esta ocasión la faja me ha seducido. Me gustan las historias que engloban varias generaciones.
  • El cabello de Venus, Mjaíl Shiskin (Impedimenta, 2026). Regalo por mi cumpleaños, viene avalado por Nuria de Moito Conto, y es un autor ruso, así que pinta bien.
  • Koljós, Emmanuele Carrère (Anagrama, 2026). Un autor asiduo por aquí, del que me quedan apenas un par de libros de leer de su obra. Ya os he hablado de Una novela rusa, El adversario, Limónov, De vidas ajenas, El estrecho de Bering, El bigote y V13. Crónica judicial que leí a principios de este año, así que estaba claro que iba a acabar comprándolo. Lo están poniendo por las nubes pero ya sabemos que con este autor tooooodo son elogios.
  • Madame Vargas Llosa, Gustavo Faverón Patriau (Fulgencio Pimentel, 2026). Como leo pocos vivos es lógico que a los que sí que leo acabe comprando sus obras en cuanto salen. De este ya tenéis mi opinión aquí.
  • Alimentar a los fantasmas, Tessa Hulls (Reservoir Dogs, 2026). No es que sea demasiado lectora de novela gráfica, pero si a una de ellas le dan el Pulitzer, voy de cabeza. Ya me pasó con Maus, de Art Spiegelman, esa obra de arte con mayúsculas sobre ratones y campos de concentración. A este le sacaré hueco en cuanto pueda.

Mi intención es no comprar nada más hasta la Feria del Libro de Madrid, allá por el mes de junio, pero ya sabemos que la carne es débil y el jueves es el Día del Libro.

Contadme, ¿habéis comprado mucho últimamente?

Namaste.

Autor, Literatura, Schweblin

Kentukis, Samanta Schweblin

Sin haberlo planeado me acerco a un nuevo libro de la argentina cuando sale la noticia de que ha sido galardonada con el premio AENA y un millón de euros (lo de que una empresa pública que gestiona aeropuertos se dedique a organizar un premio literario me lo tiene que explicar alguien con dibujitos).

Evidentemente lo anterior fue pura coincidencia, porque lo que me trae de regreso a leer a la argentina fue lo contenta que terminé tras la lectura de Distancia de rescate (Seix Barral, 2025) que dan ganas de releer en el mismo momento que terminas la última frase. Así que he tratado de compensar mi llegada tan tarde a una autora tan talentosa que escogí Kentukis (Seix Barral, 2025) otra de sus novelas.

El planteamiento es el siguiente: vivimos en un mundo en el que se ha creado un sistema de conexión mundial entre amos y mascotas robotizadas, similares a los antiguos Furby. Me explico: compras un peluche y en el momento de la conexión te conectas con quien sea que haya comprado un acceso a un muñeco de forma aleatoria. Según tengas suerte o no puedes acabar con el individuo interesante o de tu bloque o viajar a un país en la otra punta del mundo y conocer una cultura nueva.

Esto, que parece ciencia ficción no deja de ser eso que hacemos a diario a golpe de scroll con las redes sociales de turno: meternos en la vida de una persona que nos muestra sin tapujos su día a día, su casa, lo que hace y lo que no, sin que ellos sepan quiénes somos los que miramos (o incluso alardeando de que hay mucha gente mirando, claro). Hay quien comparte su día, sus aficiones, incluso que se graba en momentos íntimos, que detallan casi cualquier cosa que les ocurre. Y claro, los demás también mostramos retazos de nuestras vidas. Algo que nos parece normal ahora pero que si rascamos un poco, se asemejaría a un episodio de Black Mirror.

Esto ocurre en Kentukis: conexiones variopintas como las que tenemos en redes sociales, algunas de ayuda y apoyo entre gente solitaria, otras divertidas y graciosas, pero también malintencionadas, que pretenden usar su información para obtener algún tipo de rédito o que, directamente buscan imágenes sexuales que compartir con otros depravados.

Schweblin crea una historia multicoral en el que acompañamos a kentukis y amos en la evolución de sus relaciones desde el momento de la primera conexión. Saltar de unos a otros aporta dinamismo en una historia que engancha desde la primera página, que equilibra las líneas más lentas al ser compensadas con tramas más dinámicas, generando un ritmo rápido. Si bien hacia la mitad la historia se resiente, por exceso de detalles, donde creo que habrían sobrado unos cuantos capítulos en beneficio de continuar con esa velocidad propia de las redes: todo ya. Mañana estaremos a otra cosa.

Si algo es la buena literatura es visionaria, ese poder de anticipar problemas, de teorizar lo que puede suceder, de analizar los peligros que pueden tener las cosas que van ocurriendo. Esto hizo la autora ya en 2018 con esta historia. Darle banda ancha a un anónimo a que sepa dónde vivimos, cuál es nuestra rutina o qué tenemos en la nevera es concederle un poder enorme que, en manos equivocadas ya sabemos que puede terminar mal.

En resumen, aún con las expectativas altas que me dejó Distancia de rescate, Samanta Schweblin consigue una novela interesante y entretenida en un tono y tema y estilo muy diferente de la anterior. En este sentido, se nota que es cuentista, por eso de ser certera en sus frases, algo que se agradece mucho en estos tiempos donde otros creen que la literatura se hace al peso.

Seguiré leyendo a la autora, lo próximo deberían ser sus cuentos, pero está claro que con una obra tan interesante, Schweblin va a pasar a formar parte de los autores a los que leo anualmente.

Supongo que tras ese abultado cheque seguirá escribiendo, ojalá con la misma calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Distancia de rescate, Samanta Schweblin
Pros– Inteligente, certero. La variedad de tramas ayudan al ritmo y a enseñar distintos aspectos de la experiencia.
– Lo visionaria que resulta la historia.
Contras– Hacia la mitad la historia decae, se podrían haber suprimido algunos capítulos.

Namaste.

Autor, Faverón Patriau, Literatura

El particular mundo de Gustavo Faverón Patriau

Tras la lectura de Vivir abajo (Candaya, 2019) y Minimosca (Candaya, 2024) que acabaron en lo mejor de las lecturas de sus respectivos años, me lancé de cabeza a conseguir el resto de los libros de este talentoso peruano, y por eso compré El anticuario y decidí leerlo a principios de 2026.

Previa a sus otras dos novelas más largas, en El anticuario (Candaya, 2015) Faverón se desquita con uno de sus temas predilectos: la locura. Daniel, protagonista de la historia, es acusado de un crimen, uno nuevo tras el que motivó su entrada al centro, y será un amigo, a la postre el propio autor, quien lo visite.

De nuevo, el autor juega con la confusión y la ambigüedad y la fina línea entre la cordura y la locura además de entre los propios personajes. A veces no sabemos quién es quién, si alguno de ellos son personajes inventados por los locos o si, precisamente, el loco es el más cuerdo de todos.

Pero qué vamos a pretender entender de una novela que comienza así:

Según la esposa de Conrado Lycosthenes, que era extranjera, en su país las mujeres ponían huevos como las gallinas. Conrado la mató, y en el lecho de muerte encontró un huevo amarillo y a través de la rajadura de su cáscara vio el rostro dormido de una criatura idéntica a él.

Página 9

Como en Vivir abajo, como en Minimosca, hay otro papel importante en torno a la violencia. En el mundo de Faverón siempre hay crímenes, asesinatos despiadados, masacres impunes, que en muchos casos no se sabe bien quién cometió.

Estilísticamente comparte con sus hermanas la casi ausencia de diálogos, y esos párrafos frenéticos que comienzan por un tema, terminan por otro y que invitan y presionan al lector para que siga leyendo.

En este caso, si la lectura de sus novelas más largas, que llegan a las 700 páginas, se os hace complejas o más complicadas por falta de tiempo, El anticuario puede ser una buena puerta de entrada a su obra, ya que es una historia más corta y más asequible que las anteriores.

Sin pretenderlo, hace poco he terminado de leer la última de sus novelas publicadas, Madame Vargas Llosa (Fulgencio Pimentel, 2026) y es que al enterarme de que Laura, de Librería Girasol, iba a organizar un club de lectura con presencia del autor, no podía perder la oportunidad, así que adelanté su lectura.

Mucho más corta que las anteriores, Madame Vargas Llosa viene con el sobrenombre de Más opio para el pueblo, iniciando una nueva serie de historias conectadas entre sí que según el propio autor serán más numerosas y más cortas a la vez, pudiendo llegar a las 7.

En Madame Vargas Llosa encontramos un claro homenaje al Nobel, en el que además, lo predominante son las historias: las que busca el novelista que da nombre a la novela, las que trata de plasmar Ruy Guerra en sus películas, las de las telenovelas del loco Fittipaldi.

Una madrugada abrí las ventanas de mi departamento y, debajo, pasaron los años haciendo morisquetas por las calles de Río de Janeiro, desfilando al pie de mi balcón, uno tras otro, como los carros alegóricos del carnaval de la pena.

Página 79

Y es que sí, Fittipaldi es un loco que también, como Daniel en El anticuario, pasa por un psiquiátrico, que ha cometido un crimen, pero que no se sabe muy bien si es víctima o verdugo.

En esta ocasión el personaje de Madame Vargas Llosa es la que presenta el elemento diferenciador con la ambigüedad que supone ir vestida del novelista y actuar como si fuera él, mientras busca plasmar algunas de sus historias. Además, en esta ocasión, los capítulos son más cortos, por lo que la lectura resulta más asequible que en las anteriores.

El resto, puro Faverón: conexiones entre personajes, historias llenas de vericuetos entretenida y con más humor que en las anteriores.

Piénselo, dijo él. Piénselo bien y escriba un libro que sea la historia de su vida, y, como su vida está tan llena de ficciones, haga que esa novela sea también un relato acerca del poder de las historias, sobre cómo las fantasías reemplazan a la vida y nos llevan a ser otros, del mismo modo que la vida nos enajena y nos empuja a ser otros, como me ha pasado a mí y le ha pasado a usted (…).

Página 159

En este caso la novela resulta más prima que hermana de las anteriores, pareciendo un tríptico entre El anticuario, Vivir abajo y Minimosca y una nueva serie de historias que comienza esta Madame Vargas Llosa. Perfecta para conocer al autor, Madame Vargas Llosa resulta más amable que las anteriores, menos cruel.

Leedle y me comentáis. Insisto porque de verdad es un autor muy bueno. Y porque ya sabéis, en un mundo de novelitas sencillas, de fórmulas reutilizadas una y mil veces, llegar a un autor original, valiente y arriesgado es siempre motivo de celebración.

Por este tipo de autores es que soy lectora.

FICHA:

Te gustará si te gustó Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau.
Pros– Las conexiones entre los personajes.
– El particular mundo de locos, violentos y amantes de las historias que despliega.
Contras– Sus novelas más largas me parecen más completas y redondas.

Namaste.

Autor, Literatura, Nordenhof

El libro del diablo, Asta Olivia Nordenhof

La protagonista de esta historia hace su vida normal, como todos, viajando a Londres a visitar a un hombre que conoce en Dinamarca, hasta que de repente se imponen restricciones al movimiento por la pandemia del COVID. Lo que iba a ser un fin de semana casual se convierten en dos semanas con un desconocido antes de su regreso a casa.

La historia parece de terror, si no pensamos que eso es exactamente lo que ocurrió hace ya seis años, cuando el mundo tuvo que parar obligado tras tomar unas medidas exageradas por aquello de tratar de compensar lo que no se vio venir. Esta reclusión obliga a la protagonista a pensar, mucho, sobre todo en una relación previa que tuvo con un tipo llamado T. Un señor al que rodea misterio y a quien acompañó por dinero con el que se vio sometida a unas limitaciones diarias y hasta a temer por su vida.

La autora establece un paralelismo entre lo que se hace por voluntad y lo que se llega a hacer para conseguir dinero. Entre las opciones que tenemos cuando sabemos que las puertas están abiertas y uno puede salir a su antojo y cuando no es así. La espada de Damocles que vivió en el pasado, temiendo por su vida, y la que podría estar colgando sobre su cabeza sin ser consciente ahora mismo. El fatalismo de la incertidumbre. La duda permanente.

Cuando amas a alguien, ¿puedes dar media vuelta y reencontrar el punto en que aún no lo amabas, o el amor se prologa hacia atrás sin remedio y se apodera de todo lo anterior a él? Tal vez esperabas que el amor fuese una convulsión que te transportase de un lugar a otro, pero cuando, de pronto, amas a alguien, ¿acaso es como si lo hubieses amado siempre, como si no hubiese habido ninguna transición?

Página 80

Nordenhof plantea una parte central novela precedida y finalizada por capítulos que no sabía si calificar como poéticos (dado que no tienen rima) o de ideas que le vienen a la mente a la autora sobre diversos temas, como la violencia, el amor o la infancia.

Como en su libro anterior, la autora analiza sobre la soledad actual y la sensación de abandono y desinterés de la sociedad por uno, hasta los temas económicos, alienantes y crueles de una sociedad en el que el primero es el mejor postor y en la que los demás pensamos que tenemos voz y voto y solo somos personajes secundarios cuyos destinos están en muchos casos, escritos.

En este sentido, es una historia muy del siglo XXI: desesperanzadora y solitaria, con personajes que se ven abocados sin valores ni propósito, realista y certera en algunos aspectos y triste y sin solución en otros.

Una novela corta que se lee en un suspiro. El envío corre a cargo de Sexto Piso.

FICHA:

Te gustará si te gustó Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews.
Dinero en el bolsillo, Asta Olivia Nordenhof.
Pros– Las temáticas que genera.
Contras– La parte poética no me ha acabado de convencer.

Namaste.