Autor, Literatura, O´Farrell

Hamnet, Maggie O´Farrell

Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) es el último libro publicado por Libros del Asteroide de Maggie O´Farrell. Si lleváis bastante tiempo por el blog sabréis que se trata de una de mis autoras fetiche, de las que leo todo lo que se saca.

Por aquí encontráis las reseñas de Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Así que podréis imaginar que la publicación de esta nueva novela y su posterior entusiasmo de los lectores que la leyeron me hicieron subir mis expectativas.

Hamnet narra la historia de la familia de Shakespeare, centrándose en especial en el momento en el que conoce a Agnes, la que será su esposa; y en los acontecimientos alrededor de la nueva unión. El título de la novela no es sino el nombre del hijo varón de la pareja, que perderá la vida debido a la peste.

Para que la peste llegue a Warwickshire, en Inglaterra, el verano de 1596, han de suceder dos acontecimientos en la vida de dos personas distintas, y estas dos personas han de encontrarse después.

Página 160

La verdadera protagonista de la historia es Agnes (aquí en lugar de seguir con la tradición O´Farrell escoge Agnes en lugar de Anne), una atípica mujer que vive apartada de la comunidad que se enamora de un prescriptor de latín muy especial. Ella es el origen de la familia, la que anima a su esposo a viajar a Londres y la que ha de cuidar a sus hijos ante la ausencia paterna. Posee un don especial que le hace ver el futuro de las personas. Algo que la

No entiende cómo ni por qué, pero lo sabe. Ella nunca recela de estos momentos de descubrimiento, de cómo de pronto le llega la información al cerebro. Los acepta como un regalo inesperado, con una sonrisa de agradecimiento y una agradable sensación de sorpresa.

Página 174

La estructura de la novela está dividida por saltos temporales: en un lado, el pasado, donde conocemos la vida del autor de Otelo (la forma de vivir de la familia, su relación con su padre). En el otro, la vida presente, cuando su familia va creciendo y los eventos que se desarrollan con posterioridad. En ningún momento se menciona el apellido del autor. Ni siquiera el nombre: siempre es el esposo, el hijo, el padre o, simplemente, el prescriptor de latín. Su brillo existe sólo en chispazos: él sólo es el hijo del guantero.

La autora se apoya en datos biográficos reales para construir una novela en la que el resto depende de su imaginación. Hamnet es la novela de los que no han pasado a la historia: de todos esos secundarios sin los que el genio no se habría puesto a escribir, de las personas que le acompañaron toda su vida. Un homenaje para todas aquellas personas que rodean a los que sí estudiamos en los libros de texto.

Somos testigos de cada una de las emociones por las que pasan los personajes: la frustración de la violencia, el amor, el miedo y la incertidumbre y por último, el dolor:

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina, dentro de un arcón, detrás de una puerta:salta sobre una en cualquier momento como un ladrón o un bandido. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer que se está a salvo.

Página 187

Hamnet recupera, para mí, la estela de grandes novelas de la autora, como Tiene que ser aquí. Creo además que O´Farrell es una buena autora de novelas más largas, donde puede desarrollar la infinidad de temas que va creando al inicio de la historia. A todos ellos les dedica tiempo, con todos ellos coloca a un personaje secundario llamando a aportar luz a un tema que surge.

Hamnet es, además, un ejercicio de delicadeza, de intimidad, de cercanía. La voz propia y reconocible de una autora capaz de trasmitir muchas emociones de un modo aparentemente sencillo y muy sutil. Ambas cosas acaban creando una conexión con la historia. Cuando piensas que no es para tanto, que la novela no te sorprende, te das cuenta de que O´Farrell te ha llevado a su terreno y estás sufriendo al igual que Agnes, al igual que Hamnet.

Si habéis leído a la autora os va a encantar. Si no, es una muy buena opción para empezar con ella.

FICHA:

Te gustará si te gustó Tiene que ser aquí.
– La primera mano que sostuvo la mía.
Pros – Directa y aparentemente sencilla.
– La sutileza y sencillez en toda la historia.
Contras – El inicio puede resultar un poco lento.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

El mundo de ayer, Stefan Zweig

Volver a leer a Stefan Zweig es un poco como regresar a casa después de las vacaciones: siempre hay una sensación de placidez al pensar que vamos a entrar en nuestro hogar, que nos esperan nuestras cosas, el olor de lo habitual, nuestros pacientes peludos y el ambiente relajado de conocer cada pedazo de nuestro espacio.

El mundo de ayer es, sin duda, uno de los títulos más destacados cuando se menciona la bibliografía de no ficción del austríaco. La verdad, no es para menos.

Tal y como menciona el subtítulo: Memorias de un europeo, recoge parte de los diarios y reflexiones sobre la vida que nos dejó Zweig. Lo cual incluye desde conversaciones con amigos e información sobre las tendencias artísticas de la época hasta situaciones más puntuales o temas que le interesan (el encuentro con Rodin o con Joyce; reflexiones sobre su coleccionismo o su forma de escribir) además de los viajes que fue haciendo por el continente y por supuesto la situación política que le tocó vivir.

A esto hace referencia el título de la obra: al momento en el que todo se viene abajo y el mundo anterior a la Primera Guerra Mundial se desvanece. El cambio radical de una generación que vivió como natural un mundo de emperadores e imperios, en donde las novedades tecnológicas venían de la mano de los Lumière y del ferrocarril. El avance, la concordia, el mundo intelectual de centroeuropa. Todo eso salta por pedazos al asesinar al archiduque Francisco Fernando y al comenzar un momento bélico que cambiará para siempre los cimientos de la vieja Europa.

Lo que un hombre, durante su infancia, ha tomado de la atmósfera de la época y ha incorporado a su sangre, perdura en él y ya no se puede eliminar.

Página 31

Zweig, en el centro del huracán, pasa de disfrutar unas plácidas vacaciones en Ostende a regresar a Austria para regresar al hogar. La incertidumbre se palpa en el ambiente y los amigos dejan de serlo. Negar razones de la guerra o buscar un entendimiento es ser un traidor.

Rara vez una misma generación ha tenido ambas cosas; cuando la moral concede liberta al hombre, entonces es el Estado quien lo coacciona; si el Estado le da la libertad, es la moral la que intenta moldearlo.

Página 125

El autor consigue dos cosas: trasmitir ese mundo que no hemos conocido, que casi podemos palpar con nuestros dedos: la incertidumbre, la esperanza pero también esa inocencia de no se les puede pasar por la cabeza (ni lo más mínimo) qué les depara el siglo XX.

Además, aporta luz a mucho de lo desconocido, como es el ambiente intelectual y de influencia entre los escritores de la época y lo hace desde la visión del que sabe analizar, sintetizar y aportar su visión personalísima de su vida.

El mundo de ayer es un libro para disfrutar poco a poco, con el que ir avanzando y analizar las reflexiones y las historias del gran genio que es Zweig. No es nada pesado ni denso, como yo pensé en un primer lugar, sino que se trata de un libro que invita a seguir leyendo, en cuyas páginas se nos pueden pasar las horas sin que nos demos cuenta. Y eso es porque Zweig nos agarra del brazo y nos mete en su vida de lleno, haciendo que olvidemos todo aquello que nos rodea.

Sólo en los primeros años de juventud identificamos el azar con el destino. Más adelante sabe uno que el verdadero rumbo de la vida está fijado desde dentro; por intricado y absurdo que nos parezca nuestro camino y por más que se aleje de nuestros deseos, en definitiva siempre nos lleva a nuestra invisible meta.

Página 230

Como es de esperar, la posguerra y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, marcarán no sólo la vida del autor, sino también su ánimo e ilusión.

La gran promesa, la sagrada promesa hecha a millones de personas de que aquella guerra sería la última, lo único todavía capaz de arrancar las últimas fuerzas a soldados ya casi del todo desengañados, fue cínicamente sacrificada a los intereses de los fabricantes de municiones y a la pasión por el juego de los políticos que, triunfantes, supieron salvar su vieja y nefasta táctica de tratados secretos y negociaciones a puerta cerrada frente al sabio y humano reto de Wilson. Todos los que tenían los ojos abiertos y vigilantes vieron que los habían engañado.

Página 378

Algo que choca con el momento de reconocimiento del autor, como apreciamos en el siguiente fragmento:

En mi vida personal lo más notable fue la llegada de un huésped que amistosamente se instaló en aquellos años en mi casa, un huésped que yo no había esperado: el éxito.

Página 400

Después llegará, como ya sabemos, el exilio

Todo lo que había intentado, hecho, aprendido y vivido entretanto parecía como si se lo hubiera llevado el viento; a los cincuenta años y pico me encontraba otra vez como al principio, volvía a ser un estudiante que se sentaba ante su escritorio y por la mañana trotaba hacia la biblioteca, bien que ya no tan crédulo, no tan entusiasta, con un reflejo gris en el pelo y un atisbo de desánimo en el alma cansada.

Página 492

No creáis que este es un libro triste o melancólico, aunque sí lo sean sus últimas páginas. El mundo de ayer es una oda de amor al arte, a la escritura y a la libertad. Nos acerca a un mundo perdido, a un momento histórico en el que sucedieron tantas cosas en tan poco tiempo que parece del todo inexplicable e inasumible comparar el ciudadano de principios de siglo y el de mediados.

Tenía una expectativa altísima de este libro. Y lo cierto es que sabía que me iba a gustar. Pero lo que no intuía es que ha venido para quedarse como el libro que más me ha gustado de Zweig, el que, como habréis podido intuir, incluiré directo en mi lista de lo mejor de 2021.

Tanto si habéis leído al autor como si es la primera vez, os lo recomiendo. Siempre un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó Diario de un hombre decepcionado, W. N. P. Barbellion
Pros – La variedad de temáticas que expone Zweig.
– Te mete de lleno en el ambiente de la época.
Contras – El inicio es más lento que la parte del medio.
– Evita describir sus últimos momentos antes de partir de Europa.

Namaste.

Literatura

El obsceno pájaro de la noche, José Donoso

Que Aquellos años del boom de Xavi Ayén me puso deberes, ya lo comenté en su día.

Por suerte los amigos de Alfaguara decidieron reeditar este título indispensable de la literatura latinoamericana y por fin dejó de ser un objeto difícil de encontrar.

Vaya por delante que El obsceno pájaro de la noche es un libro complejo. El arranque es lento y pausado y en consecuencia, en el inicio pueden pasar casi 100 páginas hasta que sepamos realmente de qué trata esta historia y hasta quién es el narrador, que va variando en un ejercicio estilístico sorprendente según leemos:

La Madre Benita me pide que traiga mi carrito, cargo los fragmentos y los arrastro hasta mi patio para que los años y las lluvias terminen con ellos, mientras en los altares sus existencias son sustituidas por imágenes casi idénticas encargadas al fabricante, quizás esta versión de la Bernardita tenga menos bizcos los ojos, quizá los rizos del niño Jesús sean de otro tono de amarillo, quizá la pose de San Sebastián parezca menos ambigua. La Madre Benita no conoce mi patio. Tiene estrictamente prohibido que nadie se venga a meter aquí. Es el patio del Mudito. Él lo eligió. Él sabrá por qué le acomoda. Que por lo menos tenga eso suyo para que haga lo que quiera, ese pedacito de vida privada, hay que respetársela a este pobre hombre que hace tantos años se está sacrificando aquí en la Casa por nosotras.

Página 68

Finalmente sabemos que se trata de el Mudito, un hombre peculiar en una casa, donde ayuda en las tareas diarias. Unas cuantas monjas y otras tantas niñas conviven en un mundo femenino de rezos, lecciones y reclusión. Hasta que la acostumbrada rutina cambia cuando aparece una cabeza de cartón piedra en el horizonte de Iris.

Durante la primera parte la novela se centra en la historia de Iris. Es más adelante, cuando ya pensamos por dónde va a ir la trama, cuando Donoso da un giro y mediante un salto temporal, continua la historia por una vía imprevisible: la de la vida de Jerónimo de Azcoítia, heredero de una importante familia y dueño de la Casa.

El obsceno pájaro de la noche supone un ejercicio de estilo desde la primera línea. Juega con la estructura, con el vocabulario, casi poético, con la información que nos va aportando y exige al lector una concentración inusitada para no perderse detalles y también paciencia a la hora de aceptar que la trama va a avanzar muy poco a poco.

Recuerdo sus ojitos miopes detrás de las gafas al leernos las noticias, esos ojos cuyo color no recuerdo porque naufrago en la persistencia de su nostalgia.

Página 96

El obsceno pájaro de la noche es también un libro de simetrías y paralelismos: simetrías entre la belleza y los monstruos. Entre la Casa y el exterior. Entre dos embarazos que nada tienen que ver excepto la presencia de la magia propia en el realismo mágico. Entre lo que se oculta y lo que se deja ver.

Esta historia es realmente soberbia, apabullante, portentosa. Como tal, también es ambigua, producto de una fantasía o de un sueño psicotrópico, es sorpresiva y a veces imposible de abarcar. No creo que sea recomendable para aquellas personas que se adentran en la literatura hispanoamericana por primera vez pero si os ha gustado Cien años de soledad y os alucina esa forma de crear de la nada situaciones surrealistas, este título no os va a dejar de sorprender. Diría que es más arriesgado, más complejo, una experiencia más total.

Más similar quizá a El siglo de las luces, de Carpentier, tanto la historia como el estilo tiene los límites que se marca Donoso, esto es, los que llega su imaginación portentosa y su uso de la lengua y el estilo como un maestro sin límites.

He notado que se van desvaneciendo esas finísimas líneas coloradas como cicatrices que dibujan los contornos de tus ojos y tu frente, de tus orejas y tus párpados y tu boca, y hasta las que veía en tus manos rodeando tus uñas como restos de incisiones y tus muñecas como recuerdo de suicidios, y la base de cada dedo. Arrugas… sí, por qué no, podrían pasar por arrugas.

Página 370

Por si fuera poco, El obsceno pájaro de la noche es una novela larga, que además en el último tercio de la novela pasa a situarse a un plano alucinatorio, psicodélico y difícil de seguir, tanto por el estilo en sí como por la temática; consecuencias ambas de la situación personal en la que se encontraba Donoso en el momento de escribirlo: delirando y enfermo.

Sin haberlo esperado, la narración se convierte en el hilo de pensamiento de un loco que no sólo es difícil de seguir, sino que además te acabas planteando si todo lo que está narrando en esas páginas tiene sentido respecto a la anterior y también hasta dónde será capaz de llegar el autor con su narración.

En definitiva, El obsceno pájaro de la noche es un libro tan difícil de describir que lo mejor es leerlo. Comprobar qué clase de historia es capaz de contarnos este chileno para que Harold Bloom la incluya entre las obras esenciales del canon occidental de la literatura del siglo XX.

Y como esta reseña seguramente no se entienda, os recomiendo el análisis de David Pérez Vega, que explica mucho mejor que yo lo que le sugiere este inabarcable libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa.
El siglo de las luces, de Carpentier
Pros – Lírica, apabullante, portentosa.
– Sorprendente ejercicio total en una vuelta al realismo mágico.
Contras – Exigente y confusa en ocasiones.

Namaste.

Literatura

IMM (74): ¡he vuelto!

¿De nuevo 31 de agosto? ¡Sí! Acabamos el mes celebrando el Día de Internacional del Blog, algo que me sorprende por dos cosas contrapuestas: veo que se celebra desde 2010, así que empecé con mi blog antes de que existiera un día celebrándolo y dos: ya tenemos encima el otoño.

Quería comenzar daros las gracias a los que me leéis por seguir ahí. Tras mi última publicación, julio me sacó los higadillos hasta límites insospechados. Y agosto, sorprendentemente para mí, se convirtió en el oasis prometido donde esperaban las vacaciones, el descanso y las lecturas.

He podido leer, terminar algunos libros, empezar otros, escribir alguna reseña y planear cómo va a ser la vuelta. Como comentaba con mi amiga Marta, sorprende la ilusión que seguimos manteniendo al planear el regreso, las nuevas reseñas y todas las cosas de las que os queremos hablar aún tanto tiempo después. Ojalá el regreso a la normalidad (ahora sí, después de este año tan complejo) traiga de la mano la regularidad que siempre persigo. Veremos.

Por supuesto, también he podido comprar un poco:

  • Limónov, Emmanuel Carrère (Anagrama, ): de los aclamados libros del autor francés suele destacar El adversario y este título. Me ha costado encontrarlo pero finalmente me he podido hacer con él. Es algo más largo que los otros títulos que he leído del autor pero seguramente lo colaré cuanto antes.
  • La mejor voluntad, Jane Smiley (Sexto Piso, 2021). Al igual que de Maggie O´Farrell, la publicación de Jane Smiley es siempre un acontecimiento para mí y un buen momento para acercarme a la librería. Tiene pinta de que se lee rápido pero por el momento le tocará esperar.
  • Adiós, señor Chips, James Hilton (Trotalibros, 2021). Promete ser una historia genial sobre el verano con un profesor como protagonista. Probablemente le haré un hueco entre lecturas más largas en breve.
  • Austerlitz, W. G. Sebald (Compactos Anagrama, ). En este caso fue José Carlos de Literatura instantánea quien hizo que anotara este título después de comentarlo en varias ocasiones en su podcast, El café de Mendel (que os recomiendo si no lo conocéis).
  • Diarios, Stefan Zweig (Acantilado, 2021). Después de la polémica entre Ediciones 98 y Acantilado por su publicación, esperaba pacientemente a que saliera en esta edición, a juego con el resto de mis libros de Zweig. También le tocará esperar, al haber leído hace poco al austríaco.

Y vosotros, contadme: ¿habéis regresado a la rutina? ¿conseguisteis leer este mes? ¿Alguna nueva incorporación a vuestros estantes?

Namaste.

Literatura

Lectora pero poco

Llevo unas semanas leyendo lo justo. Escojo un libro que quiero leer y consigo, con suerte, leer 20 páginas. En otras ocasiones llego a los dos párrafos, se me cierran los ojos y termino dejando el libro en la mesilla para otra ocasión.

Otras veces escojo un libro y las letras pasan por mis ojos sin comprender del todo, me falta concentración o, si soy capaz de mantenerme leyendo unos minutos (media hora con suerte), la mente se me va a otra tarea más sencilla y menos exigente (desde ver una serie, mirar por la ventana o fregar el suelo).

La sensación diaria que me acompaña es que no tengo tiempo para leer: que los escasos momentos en los que puedo dedicarle a la lectura son insuficientes, que no avanzo, que sigo una y otra vez en la misma página. Imaginad lo que varía la trama en una historia de 1000 páginas: nada.

Van pasando los días, las semanas, y sigo con los mismos libros que empecé a leer hace un mes. Tampoco ayudan las redes sociales (especialmente Instagram): me meto y veo esplendorosos ritmos lectores, lecturas vertiginosas, alguien que ha leído Guerra y paz en un mes (cuando lo llevo un año y medio con él pendiente), otro que lee 5 tochos en 15 días, los que consiguen llegar a los 10 libros al mes, los que han leído YA todas las novedades.

La comparación me abruma y genera en mí dos cosas: la primera, que pienso que qué absurdez, compararse en un hobby, (¡a mi edad!) y después, la sensación de ser yo la rara. Quizá toda esa gente dispone de 8 horas de lectura, quizá soy yo la que no se organiza mejor, no sé.

¿No os pasa a vosotros también? A veces parece como si todo fuera una competición: leo más, leo más rápido, leo antes que tú esta novedad.

En definitiva, si tengo poco tiempo para leer, imaginad para actualizar este espacio. Señal del cielo o no, el disco duro del ordenador se rompió el mismo día que publiqué la entrada del aniversario, y desde entonces los momentos de sentarme para contaros algo de mis lecturas se han hecho cada vez más escasos.

Contadme: ¿estáis como yo? ¿Tenéis tiempo para leer? ¿Las redes sociales os generan las mismas sensaciones que a mí? Y sobre todo, ¿estáis leyendo?

Sigamos (leyendo o no), sigamos.

Namaste.

Literatura

IMM (73)

Parece que fue ayer cuando os enseñé los últimos libros que había comprado y ya estoy aquí, de nuevo, con otra entrada sobre mis adquisiciones.

Lo admito: no es que compre por encima de lo que leo, es que la costumbre de pasarme todos los jueves por la librería me va a dejar en números rojos. Empecemos:

  • Los demonios, Fiódor Dostoievski. Del genial ruso he leído Los hermanos Karamázov, El idiota, El jugador, Memorias de la casa muerta y Crimen y castigo. Aunque mi idea original es releer este último, al final, y animada por la edición de Galaxia Gutenberg, me he decidido a comprar este.
  • García Márquez: historia de un deicidio, Mario Vargas Llosa (Alfaguara, 2021). Un ensayo sobre la escritura, que Vargas Llosa presentó como su tesis doctoral. Si soy sincera conmigo misma, este libro se va a pasar cogiendo polvo una buena temporada. Si intento engañarme me digo a mí misma que cómo he podido vivir tanto tiempo sin él.
  • Poeta chileno, Alejandro Zambra (Anagrama, 2021). Este es uno de esos libros que he tenido varias veces en las manos pero que siempre he acabado dejando en su sitio. ¿El motivo? Nunca había leído al chileno. Sin embargo, al haber leído Bonsái, del que os hablaré en breve, me he acabado convenciendo a mí misma que ahora sí que puedo llevármelo a casa. Miedo me da el tiempo que le va a tocar esperar en la estantería.
  • Crímenes ilustrados, Modesto García, ilustraciones de Javi de Castro, (Plaza y Janés 2021). El año pasado, durante el confinamiento, Modesto García se dedicó a plantearnos por Twitter acertijos en forma de asesinatos. La cosa cogió ímpetu y fuimos muchos los que nos unimos a descifrar quién era el asesino. Pues bien, todo aquéllo ha acabado formando parte de este cómic. Si como yo lo seguisteis, muchas historias ya os sonarán. Si no, es una buena opción para una tarde entretenida solo o entre amigos.
  • Trilogía de Copenhague, Tove Ditlevsen (Seix Barral, 2021). Con este título me he tirado a la piscina sin saber si hay agua. No conozco la historia y tampoco a la autora, pero Trotalibros lo ha recomendado y he caído.
  • Tokio Redux, David Peace (Hoja de Lata, 2021). De Peace no he leído nada, pero cuando vi que los amigos de Hoja de Lata publicaban esta novela, tuve dudas: la primera porque es una trilogía y mi TOC me obliga a empezar por el principio. La segunda: que con esa escandalosa portada tenía que comprarlo, sí o sí. Así que cuando Marta comentó que era una buena novela y después leí su reseña, acabó de convencerme.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas semanas? ¿Tenéis alguno en la lista para comprar en breve?

Namaste.

Literatura

Duodécimo aniversario

Comentaba el año pasado (qué mal empezar mencionándome a mí misma) que no podía prometer un año más, pero fijaos, semana tras semana ha llegado de nuevo el 23 de mayo.

Doce años.

Me preguntaba por mail un nuevo lector llamado Diego que cuál era mi propósito para escribir. Me habría gustado responder algo interesante y grandilocuente como que estoy escribiendo mi propio libro, que tengo formación para ello o que sé de lo que estoy hablando. En lugar de eso le dije la verdad: leo, escribo una entrada y ya.

Leo y comparto porque leo más atentamente al saber que después escribiré sobre lo que me ha sugerido; apunto, anoto y marco y analizo mucho más que si no escribiera la reseña.

Compartir permite, además, empezar una conversación con vosotros, que dais vuestro punto de vista y me recomendáis nuevos autores y títulos.

Así que a mi paso y a mi manera, reseñando libros que no están de moda, despellejando a otros que sí lo están, a un ritmo mucho más pausado que los demás (cuando paseo por Instagram siempre me pregunto: ¿¡cómo pueden leer tanto!?) llega otro aniversario.

Doce años. No sé vosotros, pero en mi vida hay pocas cosas que lleven tanto tiempo. Así que me alegro que aquel día tuviera la idea feliz de crear este espacio que tantas alegrías me ha dado.

Gracias a los que me acompañais en este viaje.

Sigamos leyendo.

Namaste.

Literatura

Una habitación propia, Virginia Woolf

Virginia Woolf era una de mis eternas pendientes desde hace mucho tiempo. Aunque tengo varios libros de ella en mis estantes hasta que no me hice con esta edición de Austral no pensé de verdad en leerla.

Una habitación propia aúna varias charlas que impartió Woolf en la universidad, donde reflexiona sobre los aspectos esenciales del carácter para necesario de la personalidad para crear una obra literaria y el papel de la mujer en la creación literaria.

Compara y analiza el carácter y la situación de los poetas con las de sus compañeras mujeres y opone la situación de los primeros (de clase alta en su mayoría, con comodidades y capacidad de hacer lo que quisieran en cada momento), con la situación de las mujeres, que no sólo no disponían de dinero ni de tiempo para dedicar a aquello que quisieran, sino que ni siquiera podrían utilizar una mesa donde poder sentarse a escribir.

Así, Woolf compara al poeta varón, para el que el genio creador siempre era bien visto desde fuera: aportaba un status y era realmente una posibilidad factible de generar rentabilidad asociada. Mientras que para las mujeres escribir pasaba siempre por hacerlo bajo pseudónimos, ocultándose siempre del foco de la sociedad que además las obligaba a dedicarse a otras tareas consideradas como aceptables, como coser y encargarse de la familia.

Llego tarde a Woolf, lo sé. Me queda mucho por leer y conocer, pero creo que Una habitación propia es un buen libro con el que empezar a leer la analítica Virginia, de la que espero mucho en su vertiente novelística.

Toca seguir leyendo.

Te gustará si te gustó

Pros

  • Carácter analítico de la autora.

Contras

  • Me habría gustado más profundidad.

Namaste.

Literatura

La analfabeta, Agota Kristof

¿Cómo puede titularse un relato autobiográfico de un escritor como La analfabeta? ¿Qué nos estamos perdiendo?

Efectivamente, Kristof se declara analfabeta, a pesar de haber aprendido a leer a los cuatro años. La explicación es que ser analfabeta le viene sobrevenido, al abandonar su Hungría natal por una Suiza en la que se habla un idioma totalmente desconocido para ella: el francés.

Leo. Es como una enfermedad. Leo todo lo que cae en mis manos, bajo los ojos: diarios, libros escolares, carteles, pedazos de papel encontrados por la calle, recetas de cocina, libros infantiles. Cualquier cosa impresa. Tengo cuatro años.

Página 23

En este cortísimo relato Kristof nos habla de su vida de una forma muy esquemática, a través de capítulos escuetos donde narra parte de lo que vivió: su infancia, la familia, la huída de Hungría y sus inicios como escritora, cuando con la nueva lengua consigue escribir y publicar.

¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera dejado mi país? Más dura, más pobre, pero también menos solitaria, menos rota; quizá feliz.

Página 47

Si habéis leído previamente Claus y Lucas encontraréis muchos de los elementos que podemos apreciar en su novela: una infancia difícil en un período donde el país ha sido invadido por un ejército extranjero (sea alemán o ruso), la rutina en una ciudad fronteriza, la guerra. También el dolor y la soledad del refugiado, la añoranza de lo que pudo ser y no fue.

Queda claro que las páginas de la genial novela vienen totalmente marcadas por sus recuerdos. Y que la vida de Kristof no dista tanto de la de los gemelos.

Leer a esta autora, sea del tema que sea, es adentrarse en un mundo crudo y directo, sin subterfugios ni redundancias; donde a la verdad se la mira a la cara aunque duela.

La vida de Kristof duele, y no puede ser de otro modo, ya que comparte cicatrices con una tierra europea llena de sangre en un momento histórico, además, plagado de lágrimas y sufrimiento.

FICHA:

Te gustará si te gustó Claus y Lucas, Agota Kristof.
Pros – Interesante y directo.
– Ayuda a comprender a la autora y sus temáticas.
Contras – Muy corto.
– Habría venido bien alguna información biográfica adicional.

Namaste.

Autor, Bargate, Literatura

No mamá, no, Verity Bargate

No mamá, no fue un título que me recomendaron por alguna red social y que anoté fiándome y curiosa por lo que decían. Los Reyes me lo trajeron a casa y enseguida lo escogí como mi próxima lectura, animada también por ser un libro corto, de los que se leen en una tarde.

Lo leí, no me disgustó y lo dejé en el estante de reseñar.

Ahí se ha quedado semanas, una tras otra, un mes y otro.

Y me di cuenta de que cuando me ponía a escribir una reseña lo que me ocurría es que, en realidad, no tenía nada que decir de este libro. Porque, sorprendentemente, nada ha quedado en mi memoria de él, más que las citas que anoté en mi cuaderno:

Igual que muchas veces es un error volver a un lugar donde una ha sido feliz, a veces incluso hablar de esos tiempos puede ser un error: el negro presente parece todavía más negro por contraste. Entonces empezaba a pensar así; ahora estoy completamente segura.

Página 122

Lo ojeo, releo algún fragmento y nada se me enciende en el cerebro. A veces pienso si puede ser porque no esté lo suficientemente concentrada como para retener la información que leo, o bien que al leer mucho cada libro que leo se difumina… Pero luego recuerdo que no: que puedo recordar determinadas escenas que leí el año pasado o hace cinco o hace diez. Porque me marcaron, porque el autor captó mi atención, porque me dejaron huella.

Cuando leo un libro que no me gusta, ya sé que saldrá un despelleje, y también qué contaré; qué aspectos no me han cuadrado, por temática o estilo. Pero claro, leer un libro del que no sabes decir NADA tres meses después es mucho peor: la indiferencia suprema de no haber aguantado ni un año en mi memoria, darse cuenta de que si tres meses después no sé qué decir de esta historia, de aquí a cinco años imaginaos.

En mi memoria No mamá, no se emparenta con Tienes que mirar de Anna Starobinets pero de una forma mucho más fría, menos emocional, a medio gas.

No siempre se acierta, no pasa nada. Aún así me sigue dando la misma rabia que la primera vez.

Namaste.