Literatura

Septiembre y el regreso.

Una vez acabado el calor, los excesos veraniegos y todo lo que acompaña a la estación (las quedadas con amigos, las visitas a la playa, las fiestas patronales, los viajes…), llega septiembre con ganas de conseguir nuestra vuelta a la rutina.

Para muchos acabar agosto es un problema. Lejos quedan los días sin horarios, las tardes interminables y el calor.

Para otros, entre los que me incluyo, volver es siempre una buena noticia. Regresamos a nuestra rutina, sí, pero también a muchas aficiones y cosas por hacer que han quedado relegadas en un segundo plano en verano: aficiones, nuevos hobbys o costumbres que somos capaces de seguir el resto del año menos en verano.

Septiembre y su rutina nos ordena y nos ayuda a regresar a hacer cosas que antes pensábamos que no podríamos hacer, que tenemos pendiente desde siempre, que queremos probar por primera vez.

Para mí, el otoño significa lecturas de autores rusos y por eso en mis lista de próximos libros están las novelas La muerte de Iván Ilich, de Tolstoi y Oblómov, Iván A. Goncharov.
También ponerme al día en mis podcast favoritos, como Hora de la muerte y El café de Mendel, que hacen mucho más ameno mis desplazamientos en coche.

Pero si lo que quiero es continuar con mis lecturas la mejor opción es Audible: una plataforma de audiolibros perfecta para aprovechar para regresar a la lectura, con la que podemos exprimir el tiempo al máximo mientras realizamos otras tareas.

Y vosotros, contadme: ¿os gustan los audiolibros? ¿Escucháis podcast de literatura? ¿Estáis contentos con la vuelta a la rutina?

Namaste.



Aguirre, Autor, Literatura

Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre

Un tal Cangrejo (Sexto Piso, 2022) es la historia de Cangrejo, el animal de pinzas mortales.

Cangrejo es el apodo de un chaval uno más de un barrio humilde del Bilbao de los años 90, al que su perro Pintxo le juega una mala pasada. Porque para él está claro: la culpa de todo la tiene el perro.

Si las notas se podían falsificar, quizá significara que todo era falsificable. Así, quizá Cangrejo pudiera falsificar sus emociones, hacer pasar por principios lo que en realidad era miedo, por valentía lo que era horror, por fuerza lo que sabía era solo agresividad.

Página 81

La estructura de la novela se apoya en tres patas: un narrador omnisciente que nos cuenta la historia en tercera persona; las respuestas en modo entrevista a algunos de los personajes principales de la historia, y las valoraciones personalísimas de Aguirre, que aparecen para ponernos en contexto de la situación política y social del momento, como por ejemplo la siguiente:

El euro nos pilló con retraso, resaca de un efecto 2000 que no derribó ningún avión en vuelo, que no regresó los relojes clónicos a cero, que no produjo el colapso de los microondas, las neveras, ese apocalipsis hogareño y anunciado que tanto deseábamos.

Página 379

El resultado es una novela que va saltando de trama: los capítulos en forma de entrevistas adelantan lo que va a suceder, y posteriormente los del narrador omnisciente detallan cada situación. Así, con el juego a tres bandas, el autor puede organizar la acción y aportar los datos que quiere en cada momento, guardándose detalles que desarrollará más adelante, articulando información y los silencios para rellenar la cronología pasada.

Los personajes mezclan lo más canallita y popular de la literatura patria con un elenco de personajes muy propios de los 90 y que hoy en día no vemos tan marcados: alcohólicos, drogadictos o camellos que se relacionan de tú a tú con los adolescentes más hormonados y pasotas del barrio.

El compendio es la radiografía de un momento temporal muy concreto, de una ciudad en expansión que comienza a ver las mieles de una expansión económica que aún tardaría un poco en explotar en nuestra en su cara.

La violencia, la inseguridad y las ansias por ser aceptado en el grupo son algunos de los aspectos clave para entender a Cangrejo.

Pero que os quede claro: la culpa de todo la tuvo el perro.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó El día del Watusi, Fernando Casavella.
Pros – El análisis y descripción de la época.
– La reflexión de aspectos psicológicos con la trama de acción.
Contras – En el algunos capítulo, reiterativo, en otros, la acción se hace algo lenta.

Namaste.

Autor, Literatura, Roth

La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth

A veces me ocurre que determinados libros cortos, con la excusa de que los cuelo en cualquier momento entre otros títulos más largos, no los acabo de leer.

La leyenda del Santo Bebedor es una excepción, ya que con sus menos de cien páginas, he logrado intercalarlo al poco de comprarlo. Tenía pendiente leer al autor y este título me pareció una manera perfecta de hacerlo.

La leyenda del Santo Bebedor es una novela cortísima que narra la historia de Andreas, un bebedor que deambula por las calles de París, que contrae una deuda que quiere devolver: un desconocido le da dinero con el compromiso de que Andreas deposite dicha cantidad en la iglesia como ofrenda.

Aunque el propósito del protagonista es ferviente y claro: devolver esos 200 francos, en su camino el destino le lleva por otros derroteros. Así, incluso consigue hacerse con una cifra aún mayor, pero el alcohol y ciertos encontronazos con personajes del pasado le hacen primero, frecuentar elegantes hoteles para después, de nuevo, perder el camino y fracasar cada vez que trata de poner camino hacia la iglesia.

Porque no hay nada a lo que más fácilmente se acostumbre una persona que a los milagros, cuando los ha conocido una, dos o tres veces. Sí, la naturaleza del hombre le lleva a enfadarse cuando no obtiene de forma continuada lo que parece haberle prometido un azar casual o pasajero. Así son las personas.

Es apabullante cómo Roth despliega tantos temas en un texto tan corto, y como la historia, que no deja de ser una parábola más desarrollada, llega a temas más intricados, como la fuerza de voluntad, la culpa o el destino, la importancia de la relación entre las personas y la desesperación.

No os voy a contar más porque tardáis menos en leer el título que en seguir leyendo esta reseña, simplemente os lo recomiendo, se lee en dos ratos y si no tenéis demasiado tiempo o lleváis lecturas poco satisfactorias, esta os reconciliará con la literatura.

Me recuerda a La vida es sueño de Calderón. Todo es cruel pero todo es real.

FICHA:

Te gustará si te gustó La vida es sueño, Calderón.
Pros – Inteligente, directo y claro.
– Pura literatura. Todo es destacable.
Contras – La frustración que nos hace sentir.

Namaste.

Autor, Dick, Literatura

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick

De entre las muchas carencias lectoras que tengo, trato anotar alguno de los títulos pendientes entre las lecturas mensuales, con objeto de ir subsanando faltas.

Este es uno de los títulos, y en el mes de agosto lo colé entre lecturas mientras trataba de pasar unos días un poco más frescos. Reconozco que ha sido lectura de piscina, y la verdad que le pega mucho a esta historia de ciencia-ficción.

Vaya por delante mi desconocimiento sobre que esta historia, que en la literatura conocemos por ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? pero que en el cine tiene un título mucho más reconocible: Blade Runner. Desconocía que la famosísima película de Ridley Scott se basara en esta historia.

La novela de Philip K. Dick está protagonizada por un cazarrecompensas. Uno que busca un desarrollado tipo de androides en medio de una Tierra semi abandonada donde solo han quedado los que no se pudieron marchar. Él sí está preocupado por su oveja eléctrica, no sólo porque no es una oveja de verdad, como él se merecería, sino, porque además, decide dejar de funcionar de un día para otro.

¿Sueñan los androides?, se preguntó Rick. Evidentemente. Ésa es la razón de que a veces asesinen a sus empleadores y huyan aquí.

Página 208

La complicación de saber quién es humano y quién no se añade a la tarea del protagonista: acabar con unos androides que se han infiltrado en el planeta. Su cometido conlleva plantearse qué nos hace humanos y qué nos distingue de las máquinas. Desde ahí, como imaginaréis, las preguntas que se dejan en el aire son unas cuentas.

Aunque el trasfondo metafísico acompaña cada paso del camino de Rick, lo cierto es que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es una historia divertida, sardónica, que incluye situaciones absurdas para ejemplificar los verdaderos temas que traslucen: el uso de la tecnología, la soledad de los humanos… todo tan actual que da miedo.

No es redonda, hay algo en la trama que falla, que no acaba de cuadrar bien en el ritmo del resto de la novela. Pero me encanta seguir comprobando que, simplemente con un puñado de personajes y una buena idea se puede dar forma a una novela corta tan interesante como ésta.

Y vosotros, ¿la habéis leído?

FICHA:

Te gustará si te gustó Sinsonte, Walter Tevis.
Pros – Entretenido, divertido y metafísico a la vez.
– Los diálogos y el trasfondo de la historia.
Contras – Hacia la mitad hay algo que rompe el ritmo que no acaba de encajar.

Namaste.

Autor, Literatura, Vigan de

Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan

Escogí Nada se opone a la noche entre otras opciones de lectura para llevar a un viaje a Roma, optando por un libro no demasiado largo, pero lo suficiente como para que me durara el tiempo de mi partida, y que al mismo tiempo no pesara mucho. Los Compactos de Anagrama suelen ser una buena opción porque además son pequeños y caben en cualquier sitio.

Cuando lo compré sólo sabía que tenía algo de dureza y que el tema a tratar estaba relacionado con una madre. No sabía que sí, que Nada se opone a la noche es la historia de la madre de Delphine; pero también la de la propia autora, desde el momento en el que accede a su piso y se la encuentra muerta. A raíz de este hecho, la autora rememora el pasado de su madre e investiga y entrevista a sus tíos, su hermana y el entorno cercano a Lucile.

El inicio estremece y apabulla, no sólo porque aporta muchos datos de las personas que intervienen (nombres, detalles, anécdotas), sino porque la temática nos acerca a la complicada infancia de la madre de de Vigan, sin preámbulos ni introducciones. Lo cierto es que entre la dureza de lo que trata y intentar saber quién es quién en el árbol genealógico familiar, las primeras páginas se hacen complicadas de digerir.

Desde el momento en que Lucile se convirtió en madre, es decir, desde que aparecí en la vida de Lucile, he abandonado toda tentativa de relato objetivo en tercera persona. Quizá me pareció que el yo podía integrarse en el relato mismo, intentar asumirlo. Es mentira, por supuesto.

Página 173

Un infancia compleja dentro de una familia numerosa es la clave para empezar a entenderla un poco más. El resto, vendrá de la mano de una enfermedad mental que va apareciendo a lo largo de su vida a través de brotes y que la marcará para en cada paso del camino. Así, de Vigan retrata cómo su madre se casa, y cómo pasa de un matrimonio joven a tener dos hijas y un divorcio; y de ahí los episodios caóticos y violentos que le harán perder la potestad de la niñas:

Escribo este libro porque hoy tengo fuerzas para detenerme sobre lo que me atraviesa y a veces me invade, porque quiero saber lo que trasmito, porque quiero dejar de tener miedo de que nos pase algo como si viviésemos bajo una maldición, poder aprovechar mi suerte, mi energía, mi alegría, sin pensar que algo terrible nos va a destrozar que el dolor, siempre, nos esperará entre las sombras.

Página 253

Nada se opone a la noche incluye todos los elementos propios de la autoficción: la búsqueda de respuestas ante un evento real, las dudas sobre el proceso de escritura del libro y la confrontación frente a lo que se encuentra y lo que se presupone que se sabe.

Esta parte se suele hacer más accesoria, más aburrida, quizá menos interesante que la historia de la madre en sí; pero nos ayuda a entender cómo se afronta un tema tan cercano para tratarlo en las páginas de un libro: qué mueve a la autora en la búsqueda de respuestas y cómo gestionar aquellas que no esperaba.

En definitiva, Nada se opone a la noche ha sido una gran lectura y una muy buena elección. No es apta para todos en todo momento pero no dejéis de leerla.

FICHA:

Te gustará si te gustó Betty, Tiffany McDaniel.
Fugitiva y reina, Violaine Hussmann.
De vidas ajenas, Emmanuel Carrère.
Pros – El proceso de acercamiento de la autora a su madre.
– Cómo trata sin caer en dramas, lo duro de la situación.
Contras – La segunda parte más densa.
– El inicio que se hace desordenado y caótico.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (83)

Demasiado optimista me las prometía yo cuando dije que a ver si no compraba nada más hasta septiembre… Spoiler: NO.

Veamos, aquí los primeros:

  • El canon occidental, Harold Bloom (Compactos Anagrama, 2001): un ensayo famosísimo que tenía apuntado desde mucho tiempo pero que no me había hecho con él. El empujón final lo ha dado el curso de crítica literaria de José Carlos Rodrigo. Mi intención es ir leyendo poco a poco mientras alterno con otras novelas o relatos. Lo acabo de empezar.
  • La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth (Compactos Anagrama, 2019): un relato muy cortito de un autor al que no he leído nunca. La edición es la conmemorativa de Anagrama.
  • Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano (Sexto Piso, 2021): la primera novela de esta autora de la que todos están hablando muy bien, que ya he tenido oportunidad de leer y de la que os hablé en esta entrada.
  • Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre (Sexto Piso, 2022): envío, como el anterior, de los amigos de Sexto Piso. No conozco al autor y las referencias que tengo son buenas, enseguida os cuento.

Y además…

  • Los Effinger, Gabriele Tergit (Libros del Asteroide, 2022): quería tener un ejemplar de este libro, una saga familiar en el Berlín del siglo XIX. Un tochazo no apto para salir de casa, claramente. No sé por qué a mí me huele a otoño.
  • Caso clínico, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2022). Del mismo autor he leído Un plan sangriento, un thiller histórico muy entretenido. La desaparición de Adèle Bedeau en casa, así que este título se vino a casa simplemente porque llevo unas semanas duras en el trabajo y necesitaba un revulsivo.
  • Serotonina, Michel Houellebecq (Compactos Anagrama, 2022): regalo inesperado de alguien que me conoce muy bien. A este señor francés hay que leerlo.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho las últimas semanas? ¿O estáis esperando a la rentrée de septiembre?

Namaste.

Autor, Jiménez Serrano, Literatura

Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano

Por redes sociales vi este título varias veces. La opinión era unánime: merecía la pena.

Me llamó mucho la atención y los amigos de Sexto Piso me ayudaron a adelantar su lectura al enviarme un ejemplar a casa. ¡Gracias chicos!

Los nombres propios va de nombres. De los nombres que nos designan y de los motes que acabamos adoptando. De las dualidades y de la evolución. De lo que somos y lo que seremos.

Los nombres propios es una novela de autoficción, donde la protagonista es la propia Marta. Conocemos múltiples Martas, acordes según el paso del tiempo: la Marta niña que pasa tiempo con su familia, la Marta adolescente y sus amigos, la Marta adulta. La que evoluciona y cambia, la que empieza a echar de menos aquello que dio por hecho en su infancia.

Eli lía un cigarrillo intentando poner actitud de llevar toda la vida fumando. Toda vuestra vida. Qué vida. Su vuestra vida empezó ayer. No recordáis vuestra infancia y no vislumbráis un futuro. Vuestra vida son los exámenes, los parques, las plazas, los amigos, los cigarrillos que liais con actitud de llevar toda la vida haciéndolo.

Página 88

Pero empecemos por el principio, porque una de las cosas más características de esta historia es la narradora. Ya que aunque la protagonista sea Marta, la que narra su historia es su amiga invisible, Belaunfia Fu, testigo de sus juegos infantiles pero también, en cierta medida, quien la acompaña cuando crece y que va desapareciendo poco a poco según va evolucionando. La voz interior que mejor la conoce.

Nada. No hago nada. Narrarte desde la lejanía tu propia historia, que es algo que hacemos todos, relatar lo que nos pasa, aunque sea de manera inconsciente. Sigo aquí por inercia. Una inercia que empieza a resultar forzada. Qué es el carácter sino una tremenda inercia que hay que saber frenar, una costumbre mítica de la que debes deshacerte.

Página 147

Los nombres propios es, a fin de cuentas, la historia del paso del tiempo, de los adultos que por primera vez comienzan a mirar con nostalgia lo que fueron.

Dónde vas a meter a la Marta celosa ahora que no eres celosa, qué vas a hacer con la Marta exagerada ahora que no eres exagerada, ahora que eres un Marta que empieza a ser consciente de sus necesidades.

Quién eres, si no eres las Martas que eras, si eres Martas que no sabían que existían.

Página 147

La voz de Jiménez Serrano es cálida, tierna, terrenal, sutil pero inteligente, certera en sus reflexiones y aparentemente sencilla en las formas.

Tenían razón: una lectura ligera, perfecta para una jornada estival, refrescante y entretenida.

FICHA:

Te gustará si te gustó Las posesiones, Llucia Ramis.
Pros – Retrata con dulzura y nostalgia el paso del tiempo de su protagonista.
– Perfecta para leer este verano.
Contras – La segunda parte pierde fuerza.

Namaste.

Autor, Carrère, Literatura

De vidas ajenas, Emmanuel Carrère

Sudeste asiático. Navidades de 2004.

El escritor francés pasa unos días de descanso en la zona para reponerse de la rutina. Acude junto con su novia Hélène y dos hijos, uno de cada uno de ellos.

Hasta que.

La víspera eran como nosotros, nosotros éramos como ellos, pero les sucedió algo que no nos sucedió a nosotros y ahora formamos parte de dos humanidades separadas.

Página 26

Carrère acompaña a su novia, de profesión periodista, en los lugares que visita (hospitales, recintos para supervivientes, hoteles…) con objeto de recabar información y reportarlo a los medios franceses. Lo hace también por esa otra humanidad que comentaba el francés: en concreto por un joven matrimonio que ha perdido a su hija y que se enfrentan a la aceptación del gran dolor que sienten y también de la parte práctica en cuanto a la repatriación del cadáver.

El autor reflexiona sobre la naturaleza de la catástrofe, la casualidad y la fortuna, mientras visita los lugares que han quedado devastados por el tsunami.

Paralelamente, Carrère narra la historia de la hermana de Hélène, Juliette, quien ha sido diagnosticada con su segundo cáncer y trata de sobreponerse ante la enfermedad. Finalmente, Juliette muere, dejando tres hijas pequeñas y un desconsolado marido.

El autor conecta ambas historias: las de la enfermedad, la muerte, el dolor, de forma más o menos simétrica: la muerte de una hija para una madre y la de una madre para tres hijas.

Tú tampoco te acuerdas de tu madre cuando eras pequeña. Ni yo de la mía. Ya no vemos la cara que tenían. Sin embargo, nos habitan.

Página 217

La aceptación del fin de la vida, cómo superar el duelo o aceptar lo inevitable, sumado a las circunstancias de una y otra historia. La reflexión sobre lo efímero de nuestros días, sobre la espada de Damocles que se cierne sobre nosotros. Y aún así, seguir.

Como es común en el francés, utiliza la autoficción para situarse como personaje dentro de la historia que nos está contando. Plagado de saltos temporales, ambas historias se entremezclan hasta que Carrère, un tiempo después, decide convertir ambas historias en un libro.

Más errático que otros de sus libros, me parece que la edición ha formado parte clave y no ha resultado del todo satisfactoria. Abundan las autoreferencias (tanto de libros que escribió antes Carrère como de la propia historia de Juliette, que llega a mencionar en el inicio del libro), pero me parece que no acaba de funcionar al no estar bien empastado del todo: se nota que son dos historias independientes que se han decidido unir y pareciera como si ha añadido las autoreferencias para dar la sensación de que De vidas ajenas está bien construido desde el principio.

Comparado con otros libros del autor, me ha gustado mucho menos, es una buena historia, tiene el sello de calidad que nos ofrece Carrère siempre pero no es tan redonda como El adversario o Limónov.

O quizá resulta que cuando has escrito libros redondos, tus lectores siempre te van a exigir el máximo. Porque para otros, y eso es lo triste, este seria el libro que aspiran escribir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Una novela rusa, Emmanuele Carrère.
Pros – Cómo trasmite la tristeza y el dolor de las historias.
– Las reflexiones que genera.
Contras – Problemas de conexión entre ambas historias.

Namaste.

Autor, Literatura, Pla

Viaje a Rusia, Josep Pla

Regresé a Pla tras las buenas sensaciones que tuve leyendo El cuaderno gris, un libro que recuerdo con mucho cariño y con el que pasé grandes ratos. Lo hacía además motivada porque leer sobre Rusia me gusta, así que pensé que iba a ser todo un acierto.

Me equivocaba.

Viaje a Rusia es la crónica periodística del viaje que hizo el catalán a Rusia en los años 20. Se acerca al gigante eslavo desde la ignorancia del occidental, con ganas de conocer más las nuevas políticas que implantadas tras la Revolución.

Y es que en Occidente el interés por los cambios de vida del ruso de a pie aumentan y periódico La Publicitat decide encargar varios artículos a Pla, para que, sobre el terreno, relate su propia experiencia.

En 1925, cuando fui a Rusia, sabía de aquel país aproximadamente, lo que sabe todo el mundo: prácticamente nada.

Página 28

En los primeros capítulos Pla narra su periplo de maratonianas jornadas en diversos medios de transporte hasta llegar a su destino, detallando el estado y la situación de lo que se va encontrando en el camino. Además, aprovecha para describir sus primeros contactos con los habitantes del lugar.

El resto de los capítulos abandona esa narración personal para acometer descripciones sobre los cambios por temáticas, incluyendo cada vez menos experiencia y más la visión oficial que quería mandar al mundo la URSS.

Esperaba que todo el libro fuera como esa primera parte del libro: narrando su viaje, lo que ve, lo que ha conocido y las cosas que le han contando, esto es, una crónica. Sin embargo, el tono posterior del libro no tiene nada que ver.

Y aquí está el problema: todos estos capítulos son, en la mayoría de los casos, reproducción de la propaganda de la época, ya que el mismo Pla reconoce que muchas de las cosas de las que habla no ha podido comprobarlas in situ. Estos capítulos dejan muchos fragmentos no particularmente halagüeños para con el autor:

Han llegado a establecer las cosas de un modo que la selección se haga, ciertamente, de una manera dictatorial, pero en sentido favorable al país.

Página 85

Cierto es que de cuándo en cuándo hay capítulos que son interesantes al narrar lo que ve, pero las conclusiones a las que llega son, cuanto menos, cuestionables. La sensación de que le han encargado una crónica que ha de incluir un contenido en concreto es clara durante toda la lectura. El que paga decide qué ha de escribirse y qué omitirse.

En definitiva, para mí una decepción enorme, que habría sido una alegría de haber continuado todo el libro como el primer capítulo.

Lástima no fue así.

Namaste.

Autor, Ditlevsen, Literatura

Trilogía de Copenhague, Tove Ditlevsen

Llego a Trilogía de Copenhague un poco por recomendaciones de varios lectores, pero sin saber con exactitud qué me voy a encontrar, a finales del año pasado lo compré y decidí leerlo este año.

Este libro incluye es autobiografía más o menos ficcionada de la autora, Tove Ditlevsen, con tres partes bien diferenciadas.

El inicio, como es de esperar, comienza con la infancia, donde nos narra su pasado familiar y los sentimientos de niña incomprendida que le acompañan desde pequeña. Su afán por escribir, por tener amigos y huir de la pobreza de su casa son tempranos y constantes:

Oscura es la infancia, siempre gañendo con un animalillo (…). Casi todos los adultos dicen haber tenido una infancia feliz y puede que hasta lo crean, quien no lo cree soy yo. Yo lo que creo es que han logrado olvidarla.

Página 38

Narrada cronológicamente y con el uso de narrador en primera persona, la infancia de la autora viene marcada por la pobreza en el extrarradio de la capital danesa, en las primeras décadas del siglo XX. La inestabilidad económica junto con el auge del partido nazi forman parte del ambiente en el que ella comienza a desarrollarse, en una casa fría de un barrio obrero de la capital. Allí reside con sus padres y su hermano:

Todo el mundo se encariña con mi hermano y yo muchas veces pienso que a él su infancia le cae mucho mejor que a mí la mía. Tiene una infancia hecha a medida que va ensanchando con armonía a la par que él crece, mientras que la mía la cosieron para otra niña a la que seguro que le habría sentado la mar de bien. Cuando pienso así, mi careta se vuelve aún más estúpida, porque no puedo hablar de estas cosas con nadie y siempre sueño con conocer a alguien extraordinario que me escuche y me comprenda. En los libros he leído que hay personas así, pero no existe ninguna en la calle de la infancia.

Página 40

La segunda parte, de título Juventud, comprende la etapa de vida de adolescente que busca un trabajo con el que ser independiente mientras que persigue que le publiquen alguna de sus obras en una editorial. Más aburrida quizá, la temática es más monótona y apenas hay cambios en los personajes que ya conocemos. Eso, sumado con que es la parte más larga consigue ralentizar la narración. Lo cierto es que me encallé lo suficiente como para colar otra lectura entre medias, menos mal que continué.

No sé muy bien cómo, consigo salir por la puerta con todas mis esperanzas rotas. Despacio, paralizada, echo a andar hacia casa a través de la primavera de la ciudad, la primavera de los demás, la gozosa metamorfosis de los demás, la dicha de los demás. Jamás seré famosa, mis poemas no valen nada. Me casaré con un obrero cualificado con trabajo estable que no le dé a la botella o tendré un empleo fijo con derecho a pensión. Después de esta mortífera desilusión, tardo mucho en regresar a mi cuaderno de poesía. Aunque a nadie le gusten mis poemas, no me queda más remedio que escribirlos, porque mitiga la pena y la añoranza que encierra mi corazón.

Página 106

Por último, la tercera parte, Dependencia, describe el momento en el que se convierte en madre y su situación de entonces: desde el éxito profesional gracias a sus libros hasta los problemas personales por los que pasa: un primer matrimonio fallido que lleva a un segundo matrimonio que acaba abruptamente para acabar con un tercer matrimonio que le lleva de cabeza a la adicción y a la sumisión ante un hombre que sabe cómo conseguir lo que quiere.

Todos hemos fracasado en algún plano de la vida y tengo la sensación de que nuestra juventud ha acabado junto con la ocupación.

Página 348

Me ha sorprendido mucho el tono y el cambio de tema entre la segunda y la tercera parte, esperaba algo muy diferente a lo que nos narra aquí, que es oscuro, cruel, solitario, desesperado. Gana en complejidad y reflexiones, ahonda en los problemas psicológicos de Ditlevsen y en la relación tóxica con su marido.

De forma directa y sin subterfugios, expone el sentimiento de abandono y la adicción a la que se somete tras encontrar una sustancia que le lleva a un estado de irrealidad. Recuerda esta parte a Lucia Berlin, al tono descarnado de quien considera que no le queda nada en la vida. Sólo narrarlo.

Me quedo con la duda saber cuánto de todo esto es cierto, pero si recuerdo que Tove Ditlevsen se suicidó en 1976 ya pienso que mucho de lo aquí expuesto no es sino verdad, aunque habría que acudir a una biografía de la danesa para cerciorarse.

En resumen, Trilogía de Copenhague es una mezcla de Elena Ferrante, Lucia Berlin y Sylvia Plath. Recuerdos de un barrio pobre en la infancia, las ansias por salir adelante y escribir y la desazón al comprender los subterfugios más claros de la personalidad junto con una sociedad que siempre, siempre, espera otra cosa de nosotros.

Muy, muy recomendable. Mi consejo: alternar las partes con otras lecturas.

FICHA:

Te gustará si te gustó La amiga estupenda, Elena Ferrante.
Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin.
La campana de cristal, Sylvia Plath.
Pros – Poética, sensible y dura.
– La tercera parte.
Contras – Desigualdad entre las partes.
– Repetición de temas durante 2/3 del libro.

Namaste.