Autor, Le Floc´hmoan, Literatura, Mosley

Las Mitford o la pasión por la flema británica

Según avanzaba en la última temporada de los Peaky Blinders (Netflix), me preguntaba si, además de Oswald Mosley aparecería también Nancy Mitford, a la postre mujer del cabeza de los fascistas británicos.

La respuesta fue sí, y a raíz de esa situación me volví a mis estantes para comprobar cómo Las hermanas Mitford de Annick Le Floc´hmoan (Circe, 2003) y Cartas entre seis hermanas, Charlotte Mosley, (Tres hermanas, 2016) seguían esperando turno.

Decidí que había llegado el momento y para leerlas lo hice de forma paralela: leyendo primero el ensayo de Le Floc´hmoan, para recordar qué les ocurría a cada una de las hermanas en la época para después ir leyendo las cartas que se enviaban unas a otras.

Si no conocéis la vida de esta peculiar familia de aristócratas, Las hermanas Mitford de Annick Le Floc´hmoan es una opción perfecta para hacerlo, ya que partiendo cronológicamente va desgranando quién es quién en el conglomerado de los Mitford. Las circunstancias, sus cambios personales y los históricos, sus personalidades y caracteres y la vida que va generando que cambien la relación que tienen los unos con los otros se desmenuzan con bastante detalle.

Si ya conocéis a la familia Mitford, seguramente queráis saber más y prefiráis descubrirlas más detalladamente. En ese caso Cartas entre seis hermanas es una muy buena opción, ya que más allá de un biógrafo leemos las cartas que se han cruzado entre sí Nancy, Pamela, Diana, Unity, Jessica y Deborah. Y aquí es donde aparecen las sorpresas, porque la percepción que tenemos de cada una va cambiando.

Evidentemente la labor de selección, orden y edición de Charlotte Mosley, nuera de Diana, influye, pero creo que deja mucho más claro y sin menos interpretaciones cómo era cada una de ellas.

Si leyendo biografías tenemos la sensación de que Nancy, la novelista y autora de obras como Amor en clima frío, Trifulca a la vista o A la caza del amor es racional, divertida, simpática y muy inteligente, cuando lees sus cartas te das cuenta de que queda bastante peor parada que otras de sus hermanas: miente, exagera, promete y admite jugar a dos bandas.

Mientras, otras hermanas como Diana o Jessica, parecen más directas, más claras en sus intenciones. En definitiva: lo que hacen tiene más consonancia con lo que dicen.

Son muy interesantes la visión de Unity, amiga de Hitler, que se cartea con Diana con asiduidad, y también la de Jessica, en especial cuando emigra a Estados Unidos, de lo cual ya conoceréis si habéis leído Nobles y rebeldes. Sorprende por último, Deborah, la menor, que toma protagonismo en la última parte de las cartas, de la cual lo desconocía (casi) todo y de quien acaban de publicar ¡Esperadme!, de Catedral editorial, la memoria de la pequeña de las hermanas.

En definitiva, si queréis acercaros a la flema británica y pasearos por la historia europea del siglo XX a través de los ojos de una peculiar familia, las Mitford son todo lo que andáis buscando.


Namaste.

IMM, Literatura

IMM (85)

Os traigo las que quizá serán las penúltimas incorporaciones a mis estantes de este año, antes de la llegada de la Navidad.



  • Los chicos de Hidden Valley Road, Robert Kolker (Sexto Piso, 2022). Tras buenísimas opiniones que he leído por redes, finalmente yo también he caído. Le tengo unas ganas bárbaras, a ver si despejo las lecturas en curso y me pongo con él.
  • El tugurio, Émile Zola (Trotalibros, 2022). Un tochazo de la mano de Trotalibros, que para mí será mi segundo Zola tras Germinal, que leí hace más de una década. Recuerdo que me gustó mucho.
  • El estrecho de Bering, Emmanuel Carrère (Compactos de Anagrama, 2022). El último libro publicado del francés es un corto ensayo que ya he podido leer. La reseña en breve.


    Últimamente me ha dado por los ensayos, así que los siguientes se han venido conmigo:

  • Las tierras arrasadas, Emiliano Monge (Random House, 2015). Marta me lo recomendó hace tiempo, y por entonces muchas señales fueron las que me hicieron toparme con el autor y, en especial, con este título muchas veces. Finalmente lo encontré en una visita a Tipos Infames.
  • Autores, libros, aventuras, Kurt Wolff (Acantilado, 2010): libros sobre libros. Libros de editores que han publicado a Kafka o a Mann. No digo más.
  • Guerra y lenguaje, Adan Kovacsics (Acantilado, 2008) ¿Cómo cambia la lengua la guerra? ¿Qué usos del lenguaje cambian cuando deja de funcionar la normalidad de la paz? ¿Cómo se estira y cambia el lenguaje cuando queda lejos la paz? Me parecen preguntas muy interesantes que, creo, tratará de poner luz el autor.
  • Viaje al pasado, Stefan Zweig (Acantilado, 2009): el austríaco eterno. De nuevo. A pesar de que tengo muchos libros suyos pendientes este también se une, y fijaos que creo que será el próximo que lea suyo, que ahora estoy enfangada en libros largos y necesito algo breve.

  • Diarios de la Revolución de 1917, Marina Tsvietáieva (Acantilado, 2015). Tengo muchas ganas de acercarme a esta autora, ampliamente recomendada, para ello he comprado dos libros, sus diarios por un lado.
  • Mi madre y la música, Marina Tsvietáieva (Acantilado, 2012): y por otro este breve librito que creo que será el primero que lea suyo.
  • Gran Hotel Europa, Ilja Leonard Pfeijffer (Acantilado, 2021): me pusieron en la mira esta novela en Moito Conto, sobre la turisficación de los destinos vacacionales.

Y vosotros, ¿qué libros habéis comprado últimamente?

Namaste.

Autor, Literatura, Tolstoi

La muerte de Iván Ilich, Lev Tolstói

Allá por 2019, cuando tuvo lugar la Oda a Tolstói, anoté este título para hacerme con él en cuanto tuviera ocasión. Sabía que tras Guerra y paz, éste tenía que leer el siguiente del autor.

Admito desde ya que con los rusos, al menos con los dos mastodontes, Dostoiesvki y Tolstói, he empezado siempre por el final. En lugar de acometer primero lecturas cortas, me lancé con sus novelas insignias: Crimen y castigo y Anna Karénina, respectivamente. Tiempo después me he dado cuenta de que lo natural habría sido empezar por El jugador y por esta que os traigo hoy. Sea como sea, el orden influye, y la visión que tenemos del autor cambia según por dónde lo enfrentemos; pero para mí ya es tarde.

La muerte de Iván Ilich es la historia de un funcionario de la administración zarista cuyo objetivo es subir peldaños en su carrera profesional y ganar importancia en los ámbitos de la sociedad.

Sin embargo, su plácida existencia se ve truncada por varias cosas: la primera, sus expectativas, que se ven frustradas por lo rígido de la burocracia rusa y que además afectan al resto de su existencia. La segunda, el tiempo, que pasa demasiado deprisa.

El autor ya lo deja claro en las primeras páginas de la novela:

La vida de Ivan Ilich no podía haber sido más sencilla, más corriente ni más terrible.

Página 30

Iván Ilich es un tipo recio, trabajador, serio; que espera ascender y tener su vida lo más controlada posible, lo cual significa alcanzar lo que sugiere su estatus: poseer una vida tranquila, sin sobresaltos, en la que sea valorado y retribuido a todos sus niveles, esto es, un matrimonio sólido, una carrera profesional en ascenso y la satisfacción de su importancia social.

Con el paso del tiempo su ambición original y su satisfacción obtenida por los logros que va consiguiendo se van convierto en hastío y frustración. Las cosas no son como había planeado, y todo lo que un día pensó que le reportaría felicidad y tranquilidad no es suficiente.

Además, con el paso del tiempo, llega la enfermedad, lo que le hace replantear su vida, si ha vivido como debía, si algo de lo que ha hecho en sus años de vida tiene sentido, si mereció la pena.

Pero ¿qué había pasado? ¿Por qué? No podía ser. No podía ser que la vida fuera tan absurda y repugnante, ¿por qué morir, y además sufriendo? Había algo que no cuadraba.
<<¿Cabe la posibilidad de que no haya vivido como debería haberlo hecho? >>- se le pasó de pronto por la cabeza- Pero, ¿cómo es posible? Si he hecho siempre lo que correspondía en cada momento.

Página 131

La muerte de Iván Ilich fue escrita en 1886, en los años finales del autor, y trasmite la crisis existencial que vivió en aquélla época.

Muy diferente de sus novelas más largas, esta nouvelle de apenas 100 páginas trasmite a la perfección el cambio de expectativas y situaciones que sufre una misma persona en varios momentos de su vida, desde la ambición y la fuerza de la juventud hasta la duda de la mediana edad para acabar en tedio y decepción en la vejez.

Mención especial merece la edición de Nórdica, ilustrada, de tapa dura y gran calidad del papel, que hace la lectura mucho más agradable y placentera.

No me extiendo más, de haberlo empezado al comenzar a leer esta reseña ya habríais leído la mitad.

FICHA:

Te gustará si te gustó El jugador, Fiódor Dostoievski.
Pros – Con pocas páginas nos demuestra la calidad del autor.
– Ideal para comenzar con el autor.
– Las reflexiones que incluye.
Contras – Muy decimonónico.

Namaste.

Autor, Literatura

Trampa 22, Joseph Heller

Yossarian. Ese es el nombre. Quedaos con él.

No os preocupéis que va a ser difícil que se os vaya de la cabeza.

Yossarian es un piloto bombardero de un batallón acampado en una isla italiana en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

El muerto de la tienda de Yossarian era un engorro y a Yossarian le caía fatal, a pesar de no haberlo visto nunca. Tenerlo allí todo el día le molestaba tanto que había ido varias veces a la sala de instrucciones a quejarse al sargento Towser, que se negaba a admitir incluso que dicho hombre existiera, cosa que, naturalmente, había dejado de hacer.

Página 44

Yossarian quiere volverse a casa. Está harto de tanta misión, así que ha decidido hacerse el loco.

El problema es que, paradójicamente, el reglamento establece que nadie en su sano juicio querría pilotar un bombardero, así que alegar lo anterior demostraría que está cuerdo (¿qué loco presentaría una alegación en un procedimiento?), con lo que acaba cayendo en la Trampa 22, que le obliga a seguir pilotando.

– ¿Qué me harían si me negara a cumplir las misiones? – preguntó en tono confidencial.

– Probablemente te fusilaríamos – contestó Wintergreen.

– ¡Cómo que me fusilaríais! – exclamó Yossarian sorprendido -. ¿Por qué ese plural? ¿Desde cuándo estás de su parte?

– Si van a fusilarte, ¿de qué lado quieres que me ponga? – replicó Wintergreen.

Página 93

Para que Yossarian regrese a casa sólo ha de cumplir el número de batallas requerido. Ese es su principal su objetivo, hasta que se da cuenta de que jamás lo conseguirá: cuando está a punto de lograrlo, el general correspondiente siempre acaba aumentándolo.

– ¿Yossarian? ¿Quién demonios es ese Yossarian? ¿No será ese que se emborrachó (…)?

– El mismo. Es asirio.

– Ese loco hijo de puta.

– No está tan loco – objetó Dunbar- Jura que no piensa ir a la misión de Bolonia.

– A eso me refiero – replicó el doctor Strubbs -. Ese loco hijo de puta quizá sea el único cuerdo que queda.

Página 274

En Trampa 22 (Random House, 2019), Joseph Heller nos familiariza con la asombrosa fauna que plaga el ejército. Un elenco de personajes de todo tipo: orgullosos, ambiciosos, peligrosos especuladores, vagos y algún loco despistado que sólo quiere que se acabe la guerra.

Todos los oficiales y soldados tenían que invertir la paga entera en comer. Les quedaba otra alternativa -naturalmente, existía una alternativa, porque Milo detestaba la coacción y era un ruidoso defensor de la libertad de acción -: morirse de hambre.

Página 485

Estructuralmente, Trampa 22 es una novela muy interesante. Al empezarla, podría parecer que se trata de una novela lineal, cronológica y sin ningún tipo de pretensión. Sin embargo, cuando más avanzas más te das cuenta de lo complejo de la estructura, de los detalles que conectan unos capítulos con otros y de las situaciones circulares que se van explicando desde diferentes puntos de vista.

Para ello, Heller encabeza cada capítulo con el nombre del personaje, que aunque pareciera que se trata de la acción centrada en él, en ocasiones el mencionado sólo aparece tangencialmente. Otras, regresa a un evento conocido para narrarlo desde otro punto de vista, o para prestar atención a un detalle no mencionado antes, enfrentando la narración presente con la pasada.

Lo anterior, junto con los personajes que llegan al imaginario para quedarse, conforman una historia sardónica y desopilante, llena de humor negro, situaciones frustrantes e increíbles y diálogos maravillosos.

– El delito que ha cometido es muy grave, padre – dijo el comandante.

– ¿Qué delito?

– Aún no lo sabemos – contestó el coronel. – Pero vamos a averiguarlo. Y desde luego, sabemos que es algo muy serio.

Página 499

La multitud de personajes y su continua mención, en particular cuando acabamos de empezar la historia y aún no estamos familiarizados, hace que sea complejo saber quién es quién (si como a mí, os ocurre que la jerarquía del ejército os baila, ya ni os cuento).

Los diálogos y los razonamientos de los personajes merecen una mención aparte: son sardónicos, irreales, absurdos e increíbles, plagados de humor negro, de sátira, de crítica:

Pero lo contuvieron el recuerdo de su mujer (…) y la confianza que desde siempre había depositado en la sabiduría y justicia de un Dios inmortal, omnipotente, omnisciente, humano, universal, antropomórfico, angloparlante, anglosajón y pronorteamericano, y que había empezado a flaquear.

Página 379

Trampa 22 es una historia que reconozco, se puede hacer algo pesada, por la reiteración de las acciones, y la sensación de tedio que trasmite, pero nada es casual. Y lo mejor: merece la pena, porque es divertida, crítica, llena de humor y de absurdeces, frustrante y odiosa a la vez, sorprendente y brillante cuando menos te lo esperas.

Qué genial este libro, lectores. Qué pena no haberlo leído antes, haber conocido a este soldado que parecía tan cuerdo… ¿cómo se llamaba?

– ¿Es que no lo entiendes? Estoy majara (…) Soy un demente.

– ¿Y qué?

– ¿Cómo que y qué? – A Yossarian no le cabía en la cabeza que el doctor Danika no lo comprendiera -. ¿No te das cuenta lo que eso significa? Puedes darme de baja y mandarme a casa. No van a mandar a luchar a un loco para que lo maten, ¿no?

– ¿Y si no, ¿quién iría?

Página 405

Hacedme caso: leedlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Matadero cinco, Kurt Vonnegut.
Pros – Compleja estructuralmente, plantea muchos temas y es crítica y original.
– Los diálogos.
Contras – Hasta que conoces quién es quién la historia puede ser confusa.

Namaste.

Autor, Bloom, Literatura

El canon occidental, Harold Bloom

Os traigo uno de esos ensayos fundamentales a la hora de entender la literatura, y que se suele definir como lectura obligada: El canon occidental (Compactos Anagrama, 2001) del estudioso Harold Bloom, crítico y teórico literario.

Tenía pensado leerlo desde hace mucho, pero fue realmente el curso que hice de crítica literaria de José Carlos Breto el que acabó adelantando puestos a este libro.

No pretendo que este sea un análisis pormenorizado de un ensayo de un señor que sabe de libros mucho más de lo que puedo llegar a conocer jamás, sino sólo unas pinceladas para cualquier otro lector que se anime a considerar El canon occidental entre sus futuras lecturas.

En El canon occidental, Bloom trata de establecer una lista de libros básicos que han supuesto los cimientos y bases para la concepción de Occidente en la literatura. Así, va haciendo un repaso cronológico de los autores y obras fundamentales de nuestro imaginarios, analizando desde la temática hasta la creación de los personajes o la variación de los estilos literarios y justificando por qué ha de ser incluido en el canon.

Divide su ensayo en cinco partes o edades bien claras en sus inicios pero más complicadas de definir después: la edad teocrática, esto es, la base teórica y filosófica de la concepción de Occidente: con muchos griegos, otros tantos romanos y la Biblia y Homero para llegar a la Edad Media y San Agustín; la edad aristocrática, donde se sientan las bases de la novela, con Shakespeare y Cervantes a la cabeza y Goethe y Schiller como autores finales del periodo, la edad democrática, donde ya nos situamos en el siglo XVIII y principios del XIX nos lleva a Victor Hugo, Dickens, Dostoievski y Twain y la edad caótica. mucho más diversa, que engloba un elenco muy diferente de autores Malraux o Hardy, Woolf y Kafka, Borges y Faulkner.

Cuando uno comienza a leer un ensayo como este, sabe de antemano que la profusión de detalles es esperable, lo que sí que no esperaba eran las páginas reiterativas en su loa continua a Shakespeare. Porque el inglés no sólo tiene sus propios capítulos donde desgrana su obra, sino que en otros aparece casi más que el autor en cuestión, como bien ocurre con el capítulo de Shakespeare o Chaucer.

En este sentido, se nota claramente que Bloom es un autor anglófilo que lo más que ha leído ha sido literatura escrita en inglés. Sorprende sobre todo cuando, en el glosario final del libro, incluye títulos de referencia de literatura en francés o alemán y, centrándome en la literatura escrita en español, omite grandes títulos para incluir otros prácticamente desconocidos.

Muy interesante para conocer autores de esos que tenemos pendiente y motivarnos a subirles puestos en nuestra lista de pendientes, El canon occidental es un ensayo para leer poco a poco y para utilizar como referencia bien antes o después de las lecturas de los clásicos. Bloom puede poner luz en textos que quizá se nos puedan hacer complejos o pesados y ayudarnos a escoger lectura.

Aún con todo, no es un ensayo para recomendar a todo el mundo, pero si os interesa como a mí conocer más los entresijos de la literatura, este ensayo ha de figurar entre vuestros títulos.

Y ahora me doy cuenta de que cada vez leo más ensayos, ¿y vosotros?

Namaste.

Autor, Literatura, Phillips

La desaparición, Julia Phillips

Sé que no soy la única en confesar que calculo y repienso mucho las lecturas que voy a llevar a los viajes, y sobre todo a los que implican un avión de por medio.

No es tan fácil como podría parecer conseguir escoger una historia entretenida e interesante, que no sea demasiado densa, para poder leer 100 páginas de golpe si es necesario, pero que a la vez ofrezca algo memorable, interesante, digno de ser leído. También escoger los suficientes libros como para tener lectura para la ida y la vuelta pero no pasarse cargando peso de más.

Ya me pasó con Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan, que a pesar de lo duro de la historia resultó un ritmo estupendo para lo que andaba buscando.

En esta ocasión escogí La desaparición (Sexto Piso, 2019), un libro que me recomendó Marta, que compré en mi última visita a la librería Moito Conto.


La desaparición arranca con dos hermanas, Aliona y Sofia, de 11 y 8 años, que son interceptadas por un hombre en una zona aislada. Ellas acaban subiendo a su coche.

El resto de la trama pivota entorno al anterior suceso: el impacto, mayor o menor de habitantes, vecinos y otras personas de Kamchatka, el lugar donde se centra la acción pero que funciona como un personaje más y le da un tono y un ambiente muy particular.

Y es que, aunque podríamos pensar que la novela se centraría en la búsqueda, la autora lo lleva por otros derroteros; el de personajes secundarios que tienen más o menos relación con las niñas (su tía, sus vecinas, la mujer que se las cruzó cuando iban con el hombre), y también otras que conocen el caso y nada tiene que ver con ellas, a quienes les afecta en su día a día el nuevo ambiente de inseguridad.

Crees que estás a salvo, pensó. Te cierras en banda y mantienes tus reacciones a raya para que nadie pueda entrar. Obtienes un título universitario y un buen trabajo. Tienes tus ahorros en divisas extranjeras y pagas religiosamente tus facturas. Cuando tus compañeros de trabajo te preguntan por tu vida familiar, no respondes. Haces ejercicio. La ropa te queda bien. Las aristas de tu afecto, siempre afiladas, como un cuchillo, para que todo el que se te acerque sepa que tiene que tener cuidado contigo. Crees que has conseguido tener cierto nivel de protección, pero no es así, al final te das cuenta de que estás indefensa, expuesta a todo el mundo que has conocido.

Página 256

La desaparición es la historia de las niñas pero también las reacciones que generan en una sociedad tan pequeña y cerrada como la de la península de Kamchatka, con limitaciones de movilidad y suspicacias hacia el diferente.

Lo sorprendente de esta historia es que Phillips utiliza el caso para crear un ambiente de inseguridad e incertidumbre en el que nos puede mostrar la realidad de mujeres de la zona, de diversos orígenes y circunstancias, pero con mucho en común: la incertidumbre, la violencia que reciben, o como bien apunta Marta en su reseña, la constante infantilización en cada decisión que toman.

Te echo de menos -Tocó el acorde en sol mayor para Ruslán-. ¿Lo oyes? Estoy aquí. Estoy bien.

Página 112

La desaparición tiene todo aquello que necesita una historia para trascender: la sutileza al pincelar los temas que deja entrever, su descripción sin edulcorar ni exagerar y los silencios en los que el lector tiene parte activa en esta novela.

El equilibrio entre lo austero de la trama con un uso potente de la intriga, añadido a una genial ambientación, convierte a esta novela en una de esas que te absorben en su lectura, de las que quieres exprimir hasta conocer cada detalle y secreto de todo lo que sucede.

Incluso el final, momento complicado para muchas novelas, es resuelto eficientemente por Phillips.

Pensaba que me gustaría, pero sinceramente, no tanto. Creía que se iba a quedar en lo típico, lo confortable, lo de siempre. Pero por suerte no.

Gracias Marta por la recomendación. Ya ves que te hago caso.

FICHA:

Te gustará si te gustó El palacio de hielo, Tarjei Vesaas.
Pros – El ambiente de toda la historia.
– Las diversas historias que configuran la novela.
Contras – Deja mal cuerpo.

Namaste.

Autor, Literatura, Potocki

Manuscrito encontrado en Zaragoza, Jan Potocki

Hay libros que, por algún motivo, quedan en un limbo al publicarse y parecen casi desconocidos. Es lo que creo que le pasa a Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki (Acantilado, 2009) una historia que los que han leído ponen por las nubes pero que en general ha pasado desapercibida para la mayoría.

Anoté el título movida por la curiosidad al saber que los lectores de esta historia eran incondicionales, y lo encontré sin buscarlo en una librería en un viaje a Burgos. Y es que el libro está descatalogado y es complicado de encontrar.

El Manuscrito narra la historia de Alfonso van Worden, un oficial de la guarda valona que es llamado desde la Corte para presentarse en Madrid. Comienza un viaje que le obligará atravesar Sierra Morena.


La maravilla de la historia empieza ahí: en ese compendio de anécdotas y situaciones que le van contando los personajes con los que se encuentra. Porque el Manuscrito es una novela de fractales, donde una historia está dentro de otra que luego narra un secundario dentro de la primera historia.

Y esas historias son variopintas, como los personajes con los que se encuentra: logias y ladrones, gitanos y alquimistas, cristianos viejos y judíos, la España de los bandoleros del siglo XVIII, llena de historias de magia, leyendas y secretos, de pasadizos, misterios y enigmas.

Dividido en decamerones, Alfonso van Worden va realizando jornadas en un viaje donde lo menos importante es llegar, y donde en cada campamento encontrará compañeros que le narrarán su vida.

Por ejemplo, una de las primeras que incluye el conde Potocki en su libro:

Se contaban cosas muy extrañas de los dos hermanos que habían sido ahorcados; aunque no se hablaba de ellos como de unos aparecidos, se afirmaba que sus cuerpos animados por no sé qué demonios se descolgaban por la noche y dejaban la horca para ir a amedrentar a los vivos. Esto era considerado cosa tan cierta que un teólogo de Salamanca había hecho una disertación en la que demostraba que los dos ahorcados eran una suerte de vampiros y que lo uno no era más increíble que lo otro, algo que hasta los más incrédulos le concedían sin esfuerzo. Asimismo corría un cierto rumor de que aquellos dos hombres eran inocentes y que, habiendo sido condenados injustamente se vengaban de ello con el permiso del cielo en la persona de los viajeros y de los vecinos de los contornos.

Página 25

El Manuscrito es una novela total, donde cabe todo: cada estamento de la época pero también diversas temáticas que implican a unos y a otros: conseguir poder, casarse bien, tener más dinero, el amor o la vejez.

En casi todos los hombres la actividad del ego no conoce descanso: encontraréis su ego en los consejos que os dan, en los favores que os hacen, en las relaciones que pretenden conseguir, en las amistades que entablan. Les apasiona cualquier interés suyo por más remoto que sea, son indiferentes a todo lo demás. Y cuando se cruza en su camino un hombre indiferente a su interés personal, son incapaces de comprenderlo, sospechan en él motivos ocultos, afectación, locura. Lo apartan de su lado, lo desprecian, lo relegan a un peñón de África.

Página 573

No sólo experiencias vividas, sino también intereses intelectuales, conocimientos y profesiones que se detallan y describen pormenorizadamente en la obra (desde teorías científicas al procedimiento de hacer tinta).

Y es que, como incluyen en la edición de Acantilado, el propio libro tiene su historia, que está muy relacionada con la obra del autor: el conde Potocki, noble, viajero, estudioso, inquieto, erudito. Porque cómo no serlo para abandonar su tranquila vida de salones nobles para embarcarse por viajes por toda Europa, de España a Turquía, de Marruecos a Egipto.

El subtítulo ya nos da una idea de que esta historia ha sido muchas; y que en esta edición se incluye la versión de 1810, que difiere en lo que incluye respecto a otras anteriores. Interesante por tanto la explicación incluida sobre las diferencias entre unas y otras.

Por mi parte, poco más os puedo decir: sólo recomendaros que la leáis, que disfrutéis de una novela total de la que ya no hay, que os intriguéis y sentáis atraídos a una época de la que, me temo, sólo figura la leyenda negra. Que la leáis de a poco, para no saturar, y que sí, desde las diez primeras páginas es imposible no volver del equipo de los incondicionales de este libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó Guerra y paz, Liev Tolstói.
Pros – La diversidad de historias aporta interés y variedad.
– Refleja perfectamente la realidad de la época.
Contras – Puede cansar si decides leerla de golpe.
– Las notas, que están al final, ralentizan la lectura.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (84)

Agosto se fue con algún libro nuevo, y la rentrée ha llegado como todos los años, pisando fuerte. Aquí las últimas incorporaciones, empezamos por los primeros libros que llegaron a mis estantes a finales de agosto y primeros de septiembre:

  • Podio, Andrés Lomeña (Alianza, 2022). Envío de la editorial, será mi primer libro del autor, lo veréis pronto por aquí. ¡Muchas gracias, chicos!
  • Moby Dick, Melville (Penguin, 2014) : en mi última visita a París regresé a la librería Shakespeare and Co y este es el título que escogí. Soy de las que intentaron leer este tocho en el pasado pero pudo conmigo, espero que esta vez la balanza caiga a mi favor.
  • As portrait of the your artist, James Joyce. Al igual que el anterior, de mi viaje a Nueva York me traje esta novela. Lo elegí tras visitar la exposición en torno a la conmemoración de 100 de la publicación de Ulises de Joyce en The Morgan Library, muy recomendable.
  • El oficio de vivir, Cesar Pavese (Seix Barral, 2022): mencionado muy mucho por Alejandro Zambra en su libro No leer, la verdad que él mismo critica determinados aspectos del libro del italiano, pero a mí esta reedición me ha empujado a comprarlo. Cada vez me gustan más los diarios, las notas sobre lecturas y ese tipo de libros, de ahí que no dude en hacerme con ellos, al no tener muchos en casa.
  • La tercera boda, Kostas Taktsís (Trotalibros, 2022). No me juzguéis: estoy comprando libros por encima de mi capacidad lectora, lo sé. Este es uno de ellos que, me temo, tendrá que esperar a que le toque su turno de ser leído.
  • El ala derecha, Cegador 3, Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2022): llevo dando la matraca con este señor desde 2011. Que le van a dar el Nobel, ya veréis. Esta es la última parte de su trilogía Cegador, en la impecable edición a la que nos tiene acostumbrados la editorial.

    Y los que he comprado en mi última visita a la librería:
  • La particular memoria de Rosa Masur, Vladimir Vertlib (Impedimenta, 2022). No conozco al autor pero sólo con leer algo de la sinopsis allá hace un par de meses, anoté el título y sabía que en cuanto lo sacaran me haría con él.
  • Un hijo cualquiera, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2022). El último de los títulos del guatemalteco que ha publicado la editorial, que sabía que no me podía perder. Por aquí habéis visto con anterioridad varios del autor: El boxeador polaco, Monasterio, Canción y Duelo. Seguro que lo leo enseguida, como los anteriores es una lectura muy corta.
  • Trilogía rural, Federico García Lorca (Trotalibros, 2022). Admito que a García Lorca lo tengo bastante abandonado, seguramente desde alguna lectura obligatoria en el instituto. En esta edición ilustrada se incluyen las tres obras Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Ha sido la ocasión perfecta para hacerme con tres libros que aunque os sorprenda, nunca he llegado a tener.
  • La extraña desaparición de Esme Lennox, Maggie O´Farrell (Salamandra). De O´Farrell he leído bastante, aunque me queda todavía Instrucciones para una ola de calor, por aquí habéis visto Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía, Sigo aquí y Hamnet. Este no tenía pensado comprarlo, pero me topé con él en la librería y me animó lo corto que es. Enseguida le hago un hueco.
  • Sóniechska, Liudmila Ulítskaya (Anagrama, 2022): recomendación de Macarena, la autora se postula con una futurible Nobel. Este será mi primer libro de ella. Una lectura breve.
  • La promesa, Damon Galgut (Libros del Asteroide, 2022): ambientada en Sudáfrica, es la historia de una familia que se reúne para un funeral. Se vino sin planificarlo, me temo que también le tocará esperar.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas últimas semanas?

Namaste.

Literatura, Maher

La librera de París, Kerri Maher

La librera de París, Kerri Maher (Navona, 2022) cuenta la historia de la famosísima Sylvia Beach, la americana que fundó Shakespeare and Co, librería parisina que no sólo vendía libros sino que también daba cobijo a los escritores americanos en la década de los 20.

Si, como a mí, os interesan los libros sobre libros y la intrahistoria de la publicación de las novelas, seguro la historia de Sylvia Beach (1887-1962) no os será desconocida. Estadounidense, amante de los buenos libros, llega a París con su familia a principios del siglo XX y decide quedarse. Allí, su conexión con la ciudad se unirá a su enamoramiento de Adrienne Monnie, librera y precursora de un lugar de referencia en la capital francesa: la Maison des Amis des Livres. Sylvia tomará el proyecto de Adrienne como modelo y referencia para fundar su proyecto: Shakespeare and Co.

Librería, biblioteca y punto de partida de los emigrantes de Estados Unidos, su establecimiento ayudaba a los escritores no sólo a tener un lugar con el que conocer y conectar compatriotas en el país, sino también como lugar útil para poner como dirección postal o incluso lugar para dormir cuando no tenían donde alojarse.

Además, Sylvia acabó publicando una de las obras magnas de la literatura: el Ulises de Joyce. La aventura editorial de la americana fue circunstancial, motivada por la prohibición de la publicación del irlandés en Estados Unidos, al ser haber considerada una novela obscena. Ella tomó las riendas para poder editar la historia en el viejo continente y poder acercar la novela al máximo posible de lectores, a pesar de que, como bien sabréis, le provocó múltiples frentes con los que tuvo que lidiar, desde legales hasta económicos y personales.

La librera de París es la versión amable y novelesca de la vida de Beach, su llegada a París y su enamoramiento de la ciudad y de Adrienne y también las relaciones que iban surgiendo entre los jóvenes que se acercaban al lugar y cómo el tiempo, y el éxito o fracaso de su obra, les iba llevando por diversos caminos.

Aunque la historia puede estar algo sobreexplotada si habéis leído otros ensayos o novelas sobre el asunto, el enfoque en esta ocasión se centra en la figura de Sylvia, su amor por la literatura y su férrea voluntad de seguir su camino, indistintamente de quién se interpusiera en su camino.

Una novela entretenida, de esas que te hacen sentir bien (feelgood que dicen ahora) y que puede acercar un tema más complejo a priori como son las circunstancias de publicación de una novela en los años 30.

FICHA:

Te gustará si te gustó La librería, Penelope Fitzgerald.
Pros – Entretenida, rebosa amor por la literatura.
– Las historias de los escritores recién llegados a París.
Contras – La novelización de la realidad siempre deja dudas sobre qué es ficción y qué no.

Namaste.

Literatura

Septiembre y el regreso.

Una vez acabado el calor, los excesos veraniegos y todo lo que acompaña a la estación (las quedadas con amigos, las visitas a la playa, las fiestas patronales, los viajes…), llega septiembre con ganas de conseguir nuestra vuelta a la rutina.

Para muchos acabar agosto es un problema. Lejos quedan los días sin horarios, las tardes interminables y el calor.

Para otros, entre los que me incluyo, volver es siempre una buena noticia. Regresamos a nuestra rutina, sí, pero también a muchas aficiones y cosas por hacer que han quedado relegadas en un segundo plano en verano: aficiones, nuevos hobbys o costumbres que somos capaces de seguir el resto del año menos en verano.

Septiembre y su rutina nos ordena y nos ayuda a regresar a hacer cosas que antes pensábamos que no podríamos hacer, que tenemos pendiente desde siempre, que queremos probar por primera vez.

Para mí, el otoño significa lecturas de autores rusos y por eso en mis lista de próximos libros están las novelas La muerte de Iván Ilich, de Tolstoi y Oblómov, Iván A. Goncharov.
También ponerme al día en mis podcast favoritos, como Hora de la muerte y El café de Mendel, que hacen mucho más ameno mis desplazamientos en coche.

Pero si lo que quiero es continuar con mis lecturas la mejor opción es Audible: una plataforma de audiolibros perfecta para aprovechar para regresar a la lectura, con la que podemos exprimir el tiempo al máximo mientras realizamos otras tareas.

Y vosotros, contadme: ¿os gustan los audiolibros? ¿Escucháis podcast de literatura? ¿Estáis contentos con la vuelta a la rutina?

Namaste.