IMM

IMM (71)

Os dejo las últimas adquisiciones de estas semanas. Como podéis comprobar he caído bastante:

  • La guardia, Niko Kavadias (Trotalibros Editorial, 2021). El primer libro de la editorial de Jan, que nos plantea una historia de marinos que tiene mucha relación con la Odisea de Homero.
  • Canción, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide). El guatemalteco me ganó con  El boxeador polaco y de él después he leído Monasterio  José …. organizó una presentación virtual con el autor a la que tuve el privilegio de asistir y me acabó ganando. Hay mentes de las que uno querría saber y leer eternamente y esta es una de ellas.
  • La llamada de Cthulhu, H. P. Lovecraft (Alma, 2017). No he leído a Lovecraft. Así que cuando lo dije alguien me regaló este ejemplar para que enmendara mi falta. Se admiten consejos de cómo se pronuncia Cthulhu.
  • Los pazos de Ulloa, Emilia Pablo Bazán (Alianza Editorial, 2020). Fue Jan quien lo puso por las nubes y consiguió que adelantara a Pardo Bazán en la lista de los libros pendientes. Qué mejor que hacerlo este año, conmemorativo de su centenario.
  • Hierba mora, Teresa Moure (Hoja de Lata, 2021). Preciosa portada, ensalzada por la crítica (Premio de la Crítica de las letras gallegas, entre otros), una historia de mujeres de épocas distintas con pinta de delicada y sutil.

  • Hamnet, Maggie O´Farrell (Libros del Asteroide, 2021). Hay varios autores a los que sigo cada vez que se publica algo de ellos y Maggie O´Farrell es una de las indiscutibles. Por aquí ya han pasado Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Estaba claro que iba a hacerme con este título en cuanto lo publicaran, estoy deseando leerlo.
  • Las cuatro novelas, Félix Romeo (Plot Ediciones, 2020). Hacía mucho, mucho tiempo que buscaba alguna de las novelas de Félix Romeo. En su día fue publicada por Anagrama, pero imposible de encontrar. Por suerte Plot Ediciones ha decidido reeditarlo. Incluye las cuatro novelas del zaragozano: Dibujos animados (1994), Discotheque (2001), Amarillo (2008) y Noche de enamorados (2012).
  • El palacio de hielo (Trotalibros Editorial, 2021). Una de mis lecturas actuales de la que os hablaré muy pronto. La historia de dos niñas en un pequeño pueblo noruego.
  • Leviatán, Paul Auster (Anagrama, 2021). Leí este libro hace mucho tiempo, prestado de la biblioteca. Me gustó mucho en su día y tenía pensado releerlo, así que cuando vi esta edición quise hacerme con ella. Si os gusta Auster no os perdáis varias de las nuevas ediciones de sus títulos más representativos.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros en el inicio de este año? ¿Algún título que estéis esperando que se publique?

Namaste.

Literatura, Tizón

Herido leve, Eloy Tizón

Este libro llegó a mi vida sin que supiera de qué trataba, de la mano de mi hermana, que en Moito Conto se dejó asesorar cuando quiso hacerme un regalo.

Herido leve (Páginas de Espuma, 2019)  tal y como adelanta el subtítulo: Treinta años de memoria lectora, no es sino un recopilatorio de reseñas del escritor que ha ido publicando en revistas y periódicos. Organizados por temáticas comunes o procedencias, los bloques abarcan desde novedades a clásicos indispensables. Comienza contándonos Intuiciones tempranas, que incluye a autores como Zúñiga, Cheever o Lispector para acercarse también a Lámparas rusas, por citar dos ejemplos.

Por la temática y tipología, es un libro que se disfruta leyéndolo poco a poco, me ha ido acompañando los últimos meses del pasado 2020, cuando aproveché para leer un ratito cada noche (normalmente un sólo capítulo) para ir desgranando no sólo parte de la historia de la literatura sino también los gustos de Tizón, que aparece como lector animoso e ilusionado y que trasmite ese amor por la letra escrita en cada página.

Además, un ensayo literario de este calibre te permite leer sobre aspectos que se pueden llegar a pasar por alto, incluso la sensación de ver por escrito una emoción que nos despertó un autor al que no supimos definir en su día. El análisis de Tizón incluye la argumentación al al desgranar cada autor que trata pero sin dejar de un lado la pasión de un enamorado de los libros que ya en el prefacio admite

Siempre he amado la literatura. Dejar constancia de este amor me parece un empeño hermoso y noble.

Herido leve es uno de esos libros que ponen deberes, que nos recuerdan los títulos que no hemos leído todavía pero también una ventana a conocer otros tantos autores y obras que han pasado de alto por nuestros ojos cuando hemos escogido lecturas.

De un tiempo a esta parte reconozco que cada vez me gusta más leer sobre libros que tratan de libros. En ocasiones me siento una farsante, leyendo a alguien que opina sobre Döblin sin haber leído a Döblin, atrayéndome lo que dice sobre Gerhardie cuando hasta hace poco jamás había escuchado ese apellido. En cualquier caso, quizá la clave sea la atemporalidad de determinadas lecturas, alejado de la lista de súper ventas a la que, como sabéis si me leéis desde hace tiempo antes me acercaba con curiosidad y ahora me da alergia.

Ser un clásico significa algo distinto que ser académico. Clásico es aquel artista que sigue empeñado en importunarnos, espolearnos, invadir nuestra intimidad y colonizar desde la tumba nuestros sueños hasta que logra imponerse y corregir nuestra mirada.

Página 190

Persigamos los clásicos, ya sean del siglo XVIII o del XXI. Persigamos a todos esos autores que nos importunan. Leamos a los antiguos y unámonos a esos autores que van a contracorriente y buscan experimentar y crear algo nuevo. Regresemos a los autores que no leímos, démosle una nueva oportunidad a los que abandonamos, comprobemos por qué esos títulos han pasado a la historia.

Namaste.

Literatura

Mi propósitos para 2021

La tradicional entrada que no se suele cumplir. Lo sé.

Mi propósito este año: intentar alejarme de novedades y leer mucho de lo bueno que tengo en casa. Este año sí que me lo creo. Veremos si en diciembre puedo decir lo mismo.

Como es tradicional, os dejo el listado de 10 libros que tengo intención de leer durante este año. Sí, varios títulos los habéis visto ya en listado de años pasados.

  1. Ilíada, Homero.
  2. Middlemarch, George Eliot.
  3. Manuscrito encontrado en Zaragoza, Jan Potocki.
  4. Las horas, Michael Cunningham.
  5. El día del Watusi, Francisco Casavella.
  6. Una habitación propia, Virginia Woolf.
  7. Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt.
  8. El obsceno pájaro de la noche, José Donoso.
  9.  Uno de Stefan Zweig, por determinar: El legado de Europa o El mundo de ayer.
  10. Por determinar. ¿Podría ser la Divina Comedia de Dante?

Y vosotros, ¿tenéis algún propósito lector? ¿Os habéis hecho alguna lista de libros que queréis leer sí o sí este año? ¿Me recomendáis algún libro para rellenar el décimo lugar?

Namaste.

Literatura

Mi año de descanso y relajación, Otessa Moshfeld

Como os adelanté en la entrada anterior, no conocía a esta autora, pero de repente las redes se llenaron de esta autora y las opiniones positivas, en concreto la de Sergio, me animó a leerlo. Así que, como tantas otras veces, caí.

Mi año de descanso y relajación comienza así:

Cada vez que me despertaba, de día o de noche, me arrastraba por el luminoso vestíbulo de mármol de mi edificio y subía por la calle y doblaba la esquina donde había un colmado que no cerraba nunca.

Página 11

Nuestra protagonista es una joven que decide encerrarse en su piso de Nueva York porque quiere dormir y descansar. Por su propia voluntad y ayudada por una herencia recién recibida decide pasar sus días viendo la televisión, durmiendo muchas horas y tomando fármacos que la mantienen en un estado alejado de la realidad.

He llegado a saber que el rechazo es el único antídoto para el autoengaño.

Página 141

La novela es entretenida, amena, de ese tipo de libros con los que lees dos páginas y acabas leyendo un tercio. Plantea situaciones que llaman a la reflexión: la soledad y la depresión por mencionar dos.

La cuestión para mí es que eso no me parece suficiente como para mantener mi atención o para recomendar una lectura. Espero que la historia me despierte algún tipo de sensación o sentimiento, ya sea por las reflexiones o por empatía con los personajes. No es el caso.

Lo único que Moshfegh propone como elemento diferenciador es un arma de doble filo, ya que lo mismo que es distintivo respecto a otras historias de jóvenes perdidos es eso que hemos vivido en nuestras propias carnes la pasada primavera. Con diferencias, por supuesto, dado que mientras que la protagonista de Mi año de descanso y relajación lo hace por voluntad propia y en lugar de en 2020 está en el año 2000, así que cambiemos Netflix por VHS y ya casi estaría.

Así, la propia trama habría sido menos interesante antes de 2020, pero también después de pasar 2020. En primer lugar porque antes nos habría parecido aburrida, sin nudo, repetitiva, sin nada que suceda. Después, sería comparable con cómo pasamos nosotros nuestra reclusión forzada, sin duda bastante más activo que la vida de nuestra protagonista, que lo único que busca es dormir.

En fin, que para mí este libro es un no, y que para demostrarlo no hay más que tratar de recordar si este título que hemos leído tan recientemente ya casi ha desaparecido de nuestra memoria. Imaginaos dentro de un año.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretenido. Se lee rápido.

Contras

  • Para mí sin trasfondo. Esperaba más.

Namaste.

Balance de 2020, Literatura

Balance de 2020 (II): decepciones

Aunque un tiempo después de lo que suelo publicar esta entrada, no quería dejar pasar la oportunidad de dejar por aquí mis decepciones de 2020.

Ningún abandono pero sí unos cuantos libros de los que esperaba mucho más de lo que realmente me encontré. Y la rabia de haber gastado dinero en unos ejemplares que no me han gustado.

Decepciones

  • Los asquerosos, Santiago Lorenzo (Blackie Books, 2018). El estilo pretencioso y sobreactuado no va conmigo. El puntito de dar lecciones al resto de los urbanitas sobre lo maravilloso de la vida en un pueblo, es bastante criticable. Por un lado, lo de que alguien se suba a un pulpillo a dar lecciones, del tipo que sea, siempre lo he llevado mal. Lo segundo, que precisamente el que critica sea también urbanita es algo que a los que realmente somos y vivimos en un pueblo nos da urticaria.
  • Lanny, Max Porter (Penguin, 2020). De nuevo, otro año más, como bien sé, la mayor parte de los libros que figuran aquí son novedades, libros que me entran por los ojos y acabo comprando tras ver muchos comentarios positivos. No sirve de nada. Y en este caso, si en la primera página uno ya no se cree lo que nos está contando el autor, pues bien claro está, no merece la pena.
  • El mar, el mar, Iris Murdoch (Lumen, 2019). Seguro que a muchos os sorprenderá encontrar este título, que suele gustar, en este apartado. Pues sí. No hay nada peor que una lectura o que los personajes de una historia te resulten indiferentes. Eso me ha ocurrido y la mayor parte de la novela la pasé leyendo con apatía.
  • Personajes desesperados, Paula Fox. (Sexto Piso, 2020). Algo similar me ha pasado con esta novela, indiferencia y lo que es peor, incredulidad al ver la problemática de una pareja con un incidente baladí que no debió de ocupar más de un párrafo de un capítulo de relleno. Sentir que las reacciones y sentimientos de los personajes son exageradas me genera frustración y rabia. Para mí el exceso de drama es siempre un punto negativo.
  • Mi año de descanso y relajación, Otessa Moshfeld. (Alfaguara, 2019). Había escuchado buenas opiniones de esta autora, como estilo y temática sorprendente. No es un mal libro, pero mis expectativas estaban mucho más altas. ¿Entretenido? Sí. ¿Que ya lo estoy empezando a olvidar? También.

Como veis, al igual que en años anteriores, la mayor parte son novedades, libros recién publicados que me podría haber evitado leer si hubiera huido un poco (tan solo un poco) de la abundancia de su presencia en redes.

Y vosotros, ¿habéis tenido muchas decepciones lectoras? Espero que no, que este año sean menos y quién sabe si no tener que volver a escribir una entrada anual como esta. Ya sabéis, por pedir que no quede.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena

No sabéis las ganas que tenía de publicar esta entrada. De contaros por qué esta novela está entre lo que más he gustado de 2020.

Me la envió la editorial hace muchos meses, he ido leyendo poco a poco, hasta terminarla a finales de diciembre,

El problema de llevar tanto tiempo escribiendo reseñas es que parece que ya he usado todas las palabras. Sin ir más lejos, a este autor le he llamado pirado, le he llamado suicida, y ahora vengo aquí por tercera vez, añadiendo otro de sus libros entre lo mejor que he leído de ese año. Tres de tres.

Como fuerte enemiga de leer la sinopsis, suelo comenzar los libros sin saber nada del periodo histórico y temporal en el que tiene lugar la historia. En este caso mi sorpresa fue mayor al tratarse de una época y un momento del que no he leído demasiados libros: el México posterior a la llegada de los españoles. Nuestro protagonista, Juan de Toñanes, recibe un encargo: encontrar a un indio que está generando malestar entre los poderosos.

Los capítulos, como una obra del siglo de Oro fuera, adelantan el tema del que se va a tratar, pero sólo los comprendemos cuando hemos terminado su lectura. Os dejo un ejemplo del primer capítulo:

Ese es el argumento e hilo conductor: un viaje en búsqueda de un desconocido. Una misión que le llevará a conocer el modo de vida de los humildes, la mezcla de culturas, los choques de poder y el inicio del germen revolucionario.

Así que bien mirado, sí es o sí se parece mucho a una misión. Podría decirse que es una misión si la cumple y no es una misión si, Dios no lo quiere, fracasa. Aunque ni siquiera entonces podría hablarse de una misión en un sentido estricto, porque una vez concluidas, las misiones suelen presumirse en las tabernas y en los puertos y en los corredores de palacios y casas fuertes, y él no podría hablar de estos asuntos por muchos y variados que fueran los hombres que le preguntaran al respecto. Ni en el confesionario siquiera. Porque si Dios ya sabe todo cuanto hacemos, a qué repetírselo y si no lo sabe, a qué llamarlo Dios, ¿no le parece?

Página 21

El viaje de Juan es un viaje en el que ha de encontrar al indio Juan, escrito por otro tipo que también se llama Juan. Tres Juanes, una misión y dos vidas que se entrecruzan. Avanzar supone para Juan encontrar el paso del indio Juan, los pueblos por dónde ha pasado y el legado que ha ido dejando.

Debe apresarlo a cualquier precio, debe matarlo si es preciso, aunque no sepa por qué. Hay que encontrar ese motivo. Hay que inventarlo si hace falta. Dar una respuesta, cualquier respuesta, por inverosímil o absurda que resulte. Porque si ese motivo no existiera, si está aquí en medio de la llanura lo mismo que podría estar sentado ante el fuego de su hogar, entonces todo el viaje carecería de sentido (…). Hallar al indio Juan y creer que al hacerlo está salvando el mundo, porque sólo quien salva el mundo tiene un pretexto para haber perdido el alma.

Página 99

Ni siquiera los muertos tiene algo de libro antiguo, la forma tradicional de encarar un viaje, los vericuetos de la historia, incluso los giros del lenguaje; pero tiene mucho de un tipo de libro moderno y arriesgado en el que el escritor pone todo de sí para que la lectura no nos resulte indiferente. La combinación con maestría de ambas facetas es lo que convierte a este libro en algo especial y diferente, alejado de la producción en masa tanto temática como estilística que suele ser regla en este siglo. Ni siquiera los muertos no es un libro fácil porque no puede serlo, pide que el lector se involucre y sufra como Juan, que entienda que lo importante no es el viaje sino cómo cambia la visión de nuestro protagonista. También es un libro generoso, que evoca muchos sentimientos: el dolor y la sorpresa, en el que se palma la crueldad y la violencia.

Gómez Bárcena es capaz de jugar con lo que quiere crear y modelar tanto la temática como el estilo según va avanzando nuestro Juan al norte. Y de repente, cuando piensas que lo has visto todo, que podrías apostar a cómo acaba la historia, el autor da un giro de 180 grados enseñando una realidad similar a la que hemos leído al principio de la historia (la pobreza, el choque de culturas), pero esta vez con el vecino del norte.

Son multitud los fragmentos que he subrayado, páginas enteras de palabras y adjetivos que nos devuelven a un tipo de literatura que a veces me parece que está extinta. Reflexiones y vericuetos del lenguaje atípicos, complejos, con multitud de referencias (desde el mismo título, claro), donde uno avanza algo a tientas, como con la buena literatura. La que te cambia, la que te alegra el día.

Mira de un modo terrible, como se miran las cosas terribles que han sucedido y las cosas más terribles aún que están por suceder; unos ojos de los que se ha evaporado toda voluntad y toda belleza, que han visto el horror y están llenos de él y son por tanto insoportables. de mirar, o que tal vez han visto el horror y por eso mismo están vacíos y ese vacío es aún más insoportable. Ojos que ya no reflejan nada, que son lo que queda de la compasión cuando se le borra la fe; la libertad cuando se le resta la justicia; la voluntad cuando carece de manos y de voz. La esperanza menos la esperanza.

Página 381

No puedo añadir nada más que no digan estos fragmentos mejor que yo. O sí: un agradecimiento. Al autor, por escribir textos tan fantásticos como este. A Sexto Piso por editar novelas tan arriesgadas. Hacéis del mundo literario un lugar mejor.

A los que estáis al otro lado, sólo palabras eufóricas. Mi recomendación: compradlo, regaladlo, leedlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Original, arriesgado, inteligente. Lo tiene todo.

Contras

  • Es una novela exigente. Hay que estar concentrado y eso puede hacer que avancemos más despacio.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (70) y regalos navideños

Aún saboreando el último trozo de roscón, os dejo por aquí las últimas incorporaciones a mis estantes.  Por un lado, las compras que hice en las últimas semanas de 2020 y por otro los regalos que me han traído Sus Majestades. Estos son los primeros:

 

  • Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé (Lumen, edición conmemorativa). Desde hace mucho tiempo tenía anotado este título. Lo cierto es que nunca he leído a Marsé pero al ser muy recomendado lo tenía pendiente. Esta nueva edición ha sido el empujón definitivo para animarme a comprarla.
  • Los viejos creyentes,  Vasili Peskov (Impedimenta, 2020). La sinopsis me atrajo: en los años 70, un grupo de científicos llega a una zona de la taiga siberiana donde una familia vive igual que en el siglo XVIII. Parece tan surrealista como lo que estamos viendo por la televisión desde ayer.
  • Las horas, Michael Cunningham (Tusquets, 2020). Soy de las pocas que ni ha leído el libro ni ha visto la versión cinematográfica, y eso que ambas las ponen por las nubes y recibió el Pulitzer en 2002. Tenía ganas de leerlo pero la nueva edición con la preciosa ilustración de Laura Pérez me acabaron de convencer.
  • Orient Express, Mauricio Wiesenthal (Acantilado, 2020). Si me seguís desde hace tiempo sabréis que me gustan los libros que abordan distintos temas y donde las anécdotas y curiosidades se van sucediendo. Creo que este puede ser una buena opción para conocer un poco más de la historia del mítico tren y de la Europa que lo atraviesa.
  • El hombre de la máscara de espejos, Vicente Garrido y Nieves Abarca (B de Bolsillo, 2015). Dio la casualidad que gané un sorteo por Twitter en el que me tocó este libro. Sé que es novela negra pero poco más.
  • Agente presidencial, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2020). La quinta entrega de las aventuras de Lanny Budd, el playboy más socialista de este lado del charco. Esperaba este libro como uno de los acontecimientos del pasado año, tras disfrutar de Entre dos mundos, Los dientes del dragón y Ancha es la puerta. Aprovecho para comentaros que empezaremos una lectura conjunta de El fin del mundo, el primero de la saga, el próximo lunes. Si estáis interesados no dudéis en escribirme. Para mí, el año comienza siempre leyendo a Sinclair.

Estos son mis regalos navideños:

  • Reinas del abismo, varias autoras (Impedimenta, 2020). El tercer ejemplar, que ya pareciera una tradición navideña, tras las Damas Oscuras y las Damas Asesinas, de la misma editorial. Efectivamente, aún no he leído los anteriores.
  • Curso de literatura europea, Vladimir Nabokov (Debolsillo, 2020). Últimamente además de leer mi tradicional novela larga y novela corta, estoy leyendo bastante sobre ensayos de literatura, opiniones de autores, etc. Cuando vi esta edición me animé a pedirla a los reyes. Siempre es un placer leer a los que saben de libros hablando de teoría literaria.
  • Curso de literatura rusa, Vladimir Nabokov (Debolsillo, 2020). La trilogía de las clases de Stanford que impartía el autor de Lolita se completa con el Curso sobre el Quijote, también en esta misma edición.
  • La marcha Radetzky, Joseph Roth (Alba, 2020). Este título me ha ido persiguiendo aquí y allá durante un tiempo: lo mencionaban o me lo recomendaban
  • El legado de Europa, Stefan Zweig (Acantilado, 2003). Zweig siempre es un acierto. Hace mucho que no vuelvo a sus textos así que ya va siendo hora.
  • No mamá, no, Verity Bargate (Rara Avis, 2017). Se cuela un libro un poco más desconocido, y bastante corto, entre todos estos tochos. He leído muy buenas críticas de él y creo que no tardaré mucho en hincarle el diente.
  • Obras completas, Manuel Chaves Nogales (Libros del Asteroide, 2020). Del autor de A sangre y fuego o La agonía de Francia, la editorial reune todos sus textos en un trabajo pormenorizado y de coleccionista. Bien es cierto que tengo varios de esos ejemplares en casa pero no me podía perder estas obras.

¿Y a vosotros qué os han traído los Reyes?

¡Llenemos 2021 de buenas lecturas!

Namaste.

Balance de 2020

Balance de 2020 (I): lo mejor

Rompo mi tradición de enseñar mis mejores lecturas de este año al final porque si algo necesita este pésimo 2020 son buenas noticias. Así que cambio el orden para empezar por lo mejor de entre mis lecturas anuales (que como todas las listas de este tipo vienen condicionadas por lo que leemos). Dicho lo cual, animaos a leer, comprar y regalar alguno de ellos y venid después a compartirlo conmigo, merecen la pena:

Destacados

  • El boxeador polaco, Eduardo Halfon. En este 2020 he descubierto al escritor guatemalteco, con la casualidad de que empecé 2020 con El boxeador polaco y hace muy poco que terminé Monasterio. Ambas son buenas opciones. El mundo que despliega, los mundos a los que nos lleva y sobre todo, cómo lo cuenta, lo hace para mí un autor de los que hay que seguir sus pasos. Por cierto, en enero Libros del Asteroide publica uno más de su obra.
  • A sangre y fuego, Manuel Chaves Nogales. De la Guerra Civil española se ha escrito mucho, pero leer a un periodista contemporáneo que vivió y sufrió esa época nos acerca mucho más a la realidad, alejada del arquetipo de buenos y malos que tanto abunda.
  • El ala izquierda (Cegador I), Mircea Cartarescu. Exigente, onírico, complejo. El viaje del rumano es un particular mundo en el que todo tiene cabida.
  • El infinito en un junco, Irene Vallejo. He dudado de si meterlo aquí. Como sabéis, me ha gustado, tiene una primera mitad muy bonita, pero el final y la abundancia de repeticiones me pareció que deslucía el conjunto del libro. En cualquier caso, me parece una lectura destacada.
  • Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides. De las tres que he leído del autor probablemente sea la que menos me ha gustado, quizá porque soy más amiga de los libros más largos. Una novela arrolladora de un autor que sabe muy bien lo que hace.

 

Joyas

  • El diario de un hombre decepcionado, W. N. P. Barbellion (Alba). No habría podido escoger mejor año para leer este diario, que pasó de largo varias veces y que, tras mucho tiempo después, he podido leer. Si tuviera que escoger un sólo libro de 2020, sería este.
  • Los recuerdos del porvenir, Elena Garro. No decepcionó. Es realismo mágico y además un libro muy especial. Fuerte, duro, cruel, potente y triste. Ixtepec bien merece una  lectura.
  • Mientras agonizo, William Faulkner. Un libro que consigue fijar una escena en nuestro imaginario lector siempre tiene un lugar privilegiado en nuestra memoria. Meter a Faulkner aquí e
  • Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena. Merece su reseña propia porque son muchos los motivos por lo que me ha conseguido obnubilar a la par que sorprender. No es casualidad, Gómez Bárcena es uno de esos escritores que merece la pena leer.
  • Goethe en Dachau, Rico Rost. A falta de terminarlo creo que al final acabará en este listado. Al ser diarios avanzo más lento de lo que me gustaría, pero se trata sin duda de una lectura muy interesante.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido vuestras mejores lecturas de 2020?

Namaste.

Autor, Faulkner, Literatura

Mientras agonizo, William Faulkner

Pretender escribir una reseña de Faulkner es algo sencillísimo porque no necesitas aportar nada al texto. Tratar de contar algo original y que no esté dicho antes es bastante más complicado.

Resulta que pasa el tiempo volando y yo, que me quedé absolutamente obnubilada con El ruido y la furia, me doy cuenta de que han pasado ya ocho años de aquéllo. Ocho. En fin. Mi intención era leer primero ¡Absalón, Absalón!, una novela más recomendada o quizá más famosa y también más larga. Compré la edición de Navona de la que os hablé en su día y ahí se quedó, en el estante, esperando turno.

Sin embargo, Anagrama tenía otras intenciones. Sacó su edición 50º aniversario y lo hizo reeditando parte de sus títulos más representativos para conmemorar el evento. La cuestión es que acabé comprando este, y quizá motivada por ser mucho más corta, lo colé entre las lecturas.

Mientras agonizo narra la historia de los Bundren. La muerte de Addie, la madre, les hará embarcarse en un viaje hasta Jefferson, lugar donde quiere ser enterrada.

Hacen falta dos personas para hacerte, y una sola para morir.

Página 44

Una para morir pero muchas para narrar la historia, porque en el imaginario de Faulkner el relato lo cuentan muchas voces. Muchas y variadas: la de los protagonistas, el viudo, los hijos, (cada uno con su visión particular y su misión concreta: la de Cash, terminar el ataúd de su madre, la de Jewell, cuidar de su caballo) y también la de los testigos (el vecino, el que les echa una mano, el párroco). Todos ellos serán narradores, todos ellos nos contarán la historia de manera particular, personal y fragmentada. Cada uno nos dará piezas, pequeñas pinceladas que conseguirán que veamos la imagen del puzzle y también que podamos responder a la pregunta: ¿Quién es quién en esta historia?

En un cuarto extraño debes vaciarte para poder dormir. Y antes de estar vacío para poder dormir, ¿qué eres? Y cuando te has vaciado para dormir, ya no eres. Y cuando estás lleno del sueño, nunca fuiste. No sé qué soy. No sé si soy o no soy.

Página 79

Mientras agonizo es una novela exigente, con la que hay que estar pendiente y concentrado, donde importa lo que se menciona de pasada, lo que se rumorea, lo que comentan los vecinos. Es importante lo que nos cuentan los Bundren, sí; pero quizá diga más de ellos lo que no nos cuentan. Los secretos y las medias verdades, lo que se rumorea y se deja caer. Porque claro, lo que para los Bundren son cosas normales quizá para los demás quizá no lo sean tanto.

La novela se estructura en tres partes diferenciadas: el inicio, donde la moribunda vive los últimos momentos de vida, el accidentado viaje, que les llevará a recorrer más kilómetros de lo inicialmente previsto, y la llegada al destino. En particular el tercero nos deja imágenes muy vívidas, situaciones que rayan la absurdez, la incredulidad y el surrealismo. Momentos donde piensas que no puede ser, que ya vale la gracia. A pesar de que no son personajes llamados a tenerles simpatía, Faulkner no sólo no tiene piedad sino que les hace caer aún más abajo. Si el punto de partida ya es el de una familia miserable que solamente nos puede inspirar pena, cuanto más avanzamos la cosa se embarra más.

Como toda novela fragmentada y exigente, necesita una relectura, o dos. Son muchos los detalles que pasamos por alto que después cobran importancia, de ahí que sea importante estar muy concentrado (yo de hecho soy hasta de las que toma notas)

Así que cuando Cora Tull me decía que no era una verdadera madre, yo pensaba en cómo las palabras describen una línea recta y delgada, rápida e inofensiva, y en cuán terriblemente se comporta la tierra al aferrarse a ella, de modo que al cabo de un tiempo no son sino dos líneas tan apartadas que una persona no puede pasar de la una a la otra, y que el pecado y el amor y el miedo no son sino sonidos que las gentes que jamás han pecado ni amado ni tenido miedo utilizan para designar lo que jamás tuvieron ni podrán tener jamás hasta que olviden las palabras.

Página 162

Los personajes de Faulkner están siempre en el vilo de la moralidad, de los intereses egoístas y su visión religiosa. Tienen en mente a Dios y así lo mencionan cada dos por tres pero toman decisiones rápida, irreflexivas; que son absurdas a veces, que son crueles otras. (Que se lo digan a Cash, que hay cosas que no sabemos cómo asimilar).

Venir aquí a decir que tenéis que leer a Faulkner no es nada nuevo, que para eso le dieron el Pulitzer en 1949, pero sirva esta reseña para animaros a todos a leer a este magnífico autor, de los que nos ponen a prueba y nos examinan. Si no lo habéis leído nunca, esta puede ser una buena opción, ya que en 200 páginas despliega su particular mundo. Y si lo habéis leído ya, esta reseña os sobra.

¡Sigamos leyendo libros tan buenos como este!

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El uso del narrador múltiple para ir contándonos la visión coral de la historia.
  • Faulkner crea imágenes que se fijan en la pupila del lector: el momento del río, la llegada con la carreta. Ugh.

Contras

  • El inicio puede hacerse un poco cuesta arriba hasta que sabemos quién es quién.

Namaste.

Autor, Fox, Literatura

Personajes desesperados, Paula Fox

Más a menudo de lo que me gustaría me digo que no tengo que dejarme llevar por las novedades, que hay determinados libros que no son para mí, que que no son para mí. Sin embargo, todos los años me ocurre que escojo una lectura porque todos están hablando de ella o porque tengo curiosidad por ver de qué trata y en la mayoría de los casos, por desgracia, acabo acordándome de ese mantra: aléjate de las novedades y lee a más gente muerta.

Personajes desesperados llegó a mí por una serie de Netflix que estaba viendo: You. El personaje principal es librero y en los primeros capítulos menciona unos cuantos títulos. Coincidiendo con que Sexto Piso publicaba la novela acabé leyéndola. Y más pronto que tarde me di cuenta de que no era para mí.

La novela tiene como protagonista a un matrimonio neoyorquino, una pareja sin hijos con una vida sencilla y tranquila, del tipo de gente que muchos envidian, son el prototipo del éxito tranquilo, los vecinos que no molestan, que caen bien a pesar de parecer algo sosos y a los que parece que la vida les sonríe.

Su rutina se tuerce cuando a Sophie, la mujer, le muerde un gato callejero al que trataba de alimentar. A partir de ahí su equilibrio se resquebraja y todo salta por los aires. No me preguntéis cómo ni por qué, porque si lo pensáis con detenimiento os daréis cuenta de que es absurdo. Todo derivado de algo tan simple como la mordedura de un gato.

Bueno, me diréis, hay muchas grandes historias que parten de la base de un acontecimiento aparentemente anodino. Sí, cierto. Hay múltiples ejemplos, aunque si bien es cierto aunque parten de la base de un acontecimiento inocuo (la famosa bola de nieve de El quinto en discordia de Davies, por poner un ejemplo), en esas novelas lo importante son las consecuencias de ese evento. Y la cuestión con Personajes desesperados va por ahí: porque en esta novela no hay consecuencias serias (un crimen, una investigación policial, una infidelidad o la delación de un vecino), es solo la mordedura de un gato. Vas al médico, te miran y punto. Aquí la relación de causalidad no existe, así que como lectora me he encontrado en muchas ocasiones pensando que a qué tanto drama, que por qué tanta preocupación.

Si algo nos ha enseñado 2020 es que las cosas son frágiles, cierto. Que ocurre lo impensable y que quién nos iba a decir que íbamos a tener que mirar el reloj para no llegar más tarde del toque de queda. Vale. Asumo que la realidad es frágil, que la felicidad lo es. Pero el problema de fondo viene cuando ese aparente problema no es tal, y no hay modo de sentirse conectado con unos personajes que hacen un mundo de un problema rutinario y de fácil solución.

La verdad sobre las personas no tenía mucho que ver con lo que decían de sí mismas ni con lo que otros decían de ellas.

Página 99

Esa desconexión se agrava cuando te das cuenta de que la pareja protagonista es totalmente insufrible. Adictos al drama y a la exageración, de esa gente que se queda congelada en los momentos donde tiene que dejar paso a la acción, esos que antes de decidir salir corriendo y hacer algo (lo que sea), se preparan un té y meditan en las implicaciones éticas sobre el siguiente paso a dar. Lo cual me lleva a reflexionar a mí que entonces o no eres tan listo o tu perfección no era tal o directamente eres imbécil.

Con qué rapidez se hacía pedazos la cáscara de la vida adulta, su importancia, ante el embate de lo que, de repente, era real, imperioso, absurdo.

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Lo único que sostiene Personajes desesperados y que hace que no la tires por la ventana es el estilo de Fox. Las reflexiones que va dejando aquí y allá sobre la vida adulta, sobre el tiempo y las expectativas. Frases bien hiladas, que hacen reflexionar y que en ocasiones me han recordado a Sylvia Plath.

Pero en general, para mí esta historia es un no. Lo dicho: a ver si la próxima vez me hago caso a mí misma y me pienso dos veces antes de caer en libros que tienen pinta de que no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Fox que invita a reflexionar.
  • Es corto.

Contras

  • Desconexión total con la historia y la insufrible pareja protagonista.

Namaste.