Autor, Literatura, Porter

Lanny, Max Porter

Mucho se habla de los míticos inicios de novelas con los que arrancan algunos de los clásicos, como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Pero poco de aquéllos inicios que te horripilan, te inquietan o te perturban, parafraseando a una famosa adivina:

Papá Berromuerto despierta de la siesta que ha hecho de pie, ancho como una hectárea, y se rasca los posos soñolientos de bitumen, que brillan colmados por pegotes de basura líquida.

Página 9

Escogí Lanny de Max Porter cuando lo vi por redes sociales, avalado por haber sido finalista del Premio Man Booker Prize pero también de forma más o menos impulsiva, porque realmente no sabía nada de esta historia. En una de esas visitas a la librería en la que escoges un libro totalmente convencido pero te acabas llevando alguno más que no pensabas comprar.

LannyMi parte racional me decía que este libro no era para mí, que no había referencia fiable para comprarlo, que las novedades suelen acabar casi siempre en el listado de las lecturas que menos me gustan (no hay más que ver los balances lectores de cada año), que seguro que podía escoger otra novela de las que había disponibles en la librería, que incluso podía salir obviando este libro porque ya llevaba otros 3 así que no pasaba nada si se quedaba allí. Mi parte irracional estaba agitando maracas en un momento de colocón motivado por el olor a libro nuevo.

Lo compré.

Lo coloqué junto a sus nuevos compañeros en una balda, hasta que uno de estos días en los que no me podía concentrar en una lectura sesuda me acerqué para empezarlo.

Leí la primera frase, el primer párrafo y la primera pàgina, puse los ojos en blanco y dije:

Puaj. Qué leches es esto.

Esto, Lanny, el libro en cuestión, tiene como protagonista a un niño que vive en un pueblo de la campiña inglesa. Lanny es un niño muy especial, un niño sensible y mágico, un niño inteligente pero apartado de los chavales de su edad. Con una creatividad y una inteligencia fuera de lo común. Lanny es único.

El mejor amigo de Lanny es un pintor un poco raro, mirado como extraño en el pueblo, pero es sensible y tierno con el niño, le enseña a dibujar y pintar, le acompaña en días en los que los padres de Lanny están ocupados. Pete es un buen hombre, un artista incomprendido, un magnífico vecino.

Vale. No me digáis que esta historia no la habéis escuchado nunca: la chica que no es popular pero es inteligente, el vecino extraño que da miedo pero simplemente es huraño, el niño que no encaja en el colegio, la cheerleader y el quarterback.

Pues aquí lo mismo pero en el campo inglés y sin pompones.

Lanny es un crío absolutamente fantástico, sus padres unos padres normales: una madre abnegada que quiere mucho a su hijo y lo comprende, un padre que pasa de él porque no es lo que se esperaba.

La supuesta originalidad estilística de la historia es la inclusión de capítulos de Papá Berromuerto, un personaje tradicional del pueblo que se llevaba a los niños que se portaban mal. Vamos, el hombre del saco 1.0. En estos capítulos aparecen frases y fragmentos de conversaciones, agolpadas unas sobre otras, sin orden ni concierto ni orden temporal. Os dejo una fotografía de uno de ellos para que lo comprobéis por vosotros mismos:

Fragmento

 

El otro tipo de capítulos son narraciones en primera persona, separadas por un sigo + en el que cada uno cuenta lo que hace y piensa. Como son cuatro personajes los principales es fácil saber quién dice qué.

Unos y otros capítulos se intercalan, es un libro que se lee de corrido porque tiene mucho espacio y poca letra.

En resumen, hace exactamente lo mismo que Lincoln en el Bardo de Saunders pero sin la complejidad de los personajes y de las historias de aquel, con una sola línea argumental y con personajes tan burdos que parecen caricaturas de una película televisiva de bajo presupuesto.

La trama es previsible desde la primera línea. Sabemos que a Lanny le va a pasar algo desde que se mete por el bosque la primera vez. Sé ve claramente que Berromuerto tendrá un papel importante en aquéllo que le pase. Tampoco hay que ser muy listo porque hay cuatro personajes principales y Porter se encarga de dejarlo bien claro desde el principio.

Así que cuando lo terminas y lees en la contraportada este comentario:

Excepcional por su sobriedad y extravagancia.

The Guardian

Vuelves a decir:

Puaj.  Qué leches he leído y por qué no lo he tirado por la ventana.

Y hasta aquí el primer despelleje de 2020. Ya os adelanto que no va a ser el último.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto. Se lee rápido.
Contras
  • Personajes arquetípicos, trama argumental muy floja.
  • Que el texto no esté justificado.
Otras opiniones
  • Gabriel, a quien sí le ha gustado la historia y que le ha encontrado una ternura que yo no he sido capaz de ver.

Namaste.

Autor, Butler, Literatura

Algo en lo que creer, Nickolas Butler

Con el paso del tiempo hay autores a los que recurro cuando me entero de que van a sacar algún libro nuevo. Literatura algo ligera pero siempre entretenida y de calidad: Maggie O´Farrell, Nell Leyshon o Nickolas Butler son tres ejemplos.

Algo-en-lo-que-creerDe Butler ya había leído Canciones de amor a quemarropa (2015) y El corazón de los hombres (2017) así que cuando Libros del Asteroide anunció que iba a publicar otra novela suya lo anoté en mi lista de la compra libresca yé y lo compré para leerlo cuanto antes. Mi intención, además de pasar un buen rato con la lectura, era comprobar si mis ganas por leer a Butler estaban cayendo en picado o bien había algún tipo de salvación posible.

Y es que mientras que la primera me pareció muy buena a El corazón de los hombres le saqué unas cuentas pegas, así que ¿me convencería esta tercera?

En Algo en lo que creer Butler centra la historia en el personaje de Lyle, un hombre a punto de jubilarse que vive con su mujer en un pueblo de Wisconsin. Su familia y su círculo cercano de amigos se ven sacudidos por dos problemas que desestabilizan su tranquila vida. Por un lado, el regreso de la hija y el nieto. La alegría del regreso al hogar paternal se ve eclipsada por la irrupción de Steve, pastor de una extraña congregación religiosa que comienza una relación con la hija. Por otro, la enfermedad de Hoot, amigo del protagonista, situación que le hace enfrentarse a una crisis existencial.

Ambos hilos confluyen en un tema raíz, tal y como lo adelanta el título: la fe.

Shiloh, la hija, comienza a cambiar hábitos para adaptarse a la congregación religiosa. El protagonista, escéptico, no ve con buenos ojos al cantamañanas de Steve. Además, la enfermedad incurable de su amigo le hará rememorar su vida, enfrentándole a una muerte que ve cercana.

Es un milagro, pensó. Todo ello. Es un sueño, es un sueño milagroso, sin duda, estar vivo, haber vivido.

Página 279

Todo esto, lo que surge después y cómo van actuando los personajes en el desarrollo de la trama no me ha acabado de convencer. La actitud tolerante de los padres frente a las decisiones de la hija, excusando, justificando o incluso alentando la fe extremista de ésta, (que llegan a participar en actos ceremoniales con los que no comulgan sólo para que ella no se moleste) son actos y posiciones con los que no conecto. Al no conectar no puedo sentir la empatía que busca el autor, así que me acabo saliendo de la historia, me es incompresible y por tanto, irreal.

Quizá en una sociedad como la norteamericana, o en determinados Estados o comunidades la trama que nos cuenta Butler sea común. El propio autor avisa que:

Esta novela está parcialmente inspirada en los sucesos ocurridos en Weston, en el estado de Wisconsin, el 23 de marzo de 2008.

Así que me he acordado mucho de la anterior novela de Butler. En aquel caso, en el tema scout: entiendo a lo que se refiere, comprendo la sensación de camaradería, aventura o compañerismo que narra pero me es tan ajeno como si viniera un extraterrestre a explicarme sus problemas. Lo escucho pero no me cala.

Si nos centramos en el estilo, al contrario que en otras de sus novelas, en Algo en lo que creer apenas hay saltos temporales. La historia es mucho más lineal, centrada en el personaje principal y abandonando la voz coral de los otros dos libros que he mencionado. Creo que esa linealidad le hace ganar orden pero perder dinamismo, incluso llega a aburrir al lector en determinados momentos. 

Lo que sí sabe hacer bien el autor es describir unas relaciones sólidas y creíbles entre los personajes, trasmitir amor y ternura en ellos, creando una red familiar con la que podemos conectar, especialmente en la relación abuelo-nieto.

Nada hay tan pesado en el mundo como el féretro que porta el cuerpo de un niño pequeño, pues ningún adulto que haya soportado alguna vez esa carga puede olvidarla jamás. Enterrar a un hijo es una tragedia a la que muchos padres no logran sobreponerse nunca. Oscurece el sol, arrebata el color, apaga la música. Disuelve los matrimonios como un ácido, desangra la felicidad  y no deja tras de sí más que un rastro inerme de gris desesperación.

Página 309

Me gusta el estilo de Butler. Cómo envuelve con sus tramas y las relaciones entre sus personajes, que se centran en el amor y la amistad. Cómo resuelve las historias (¿es casualidad que los fragmentos sean todos del final del libro?), la inclusión de la ternura, el amor, la esperanza. Sin embargo, me temo que sus temáticas o intereses van por otros derroteros totalmente diferentes de los míos. 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo crea la relación entre los personajes.
  • El final del libro.
Contras
  • Historia plana, con determinados momentos aburridos.
  • No  he podido conectar con la historia más que en momentos puntuales.

Namaste.

 

Huisman, Literatura

Fugitiva y reina, Violaine Huisman

Cuando compré este libro, justo hace un año, jamás habría pensado que iba a leerlo en las circunstancias que nos acompañan, en un confinamiento que cambió nuestras vidas de un día para otro. Lo que al principio parecía un guión de alguna película apocalíptica (escenas de pánico, supermercados desabastecidos, imágenes de centros hospitalarios atestados…) acabó siendo una realidad a la que nos hemos tenido que acostumbrar.

Fugitiva-y-reinaDigo esto porque las condiciones extraordinarias que vivimos me han influido más de lo que me gustaría admitir en la lectura de Fugitiva y reina. El hecho de que lo empezara antes de todo esto y lo haya terminado hoy mismo ha convertido mi lectura en algo no lineal que roza la irrealidad.

Fugitiva y reina (Hoja de Lata, 2019) narra la vida de Catherine Cremnitz, parisina, desequilibrada y madre de dos niñas. Sí, una historia de madres (¿otra? Estaréis pensando muchos, ¿acaso están de moda?).

La estructura es bastante importante para comprender la historia de Catherine. En la primera parte su hija pequeña es la narradora, centrándose en la personalidad y relaciones de su madre con el resto de los miembros de la familia, además de contar algo de su pasado y de sus problemas mentales.

Mamá tenía en los labios aquel perfume a muerte cuando venía a arroparme por las noches.

Página 32

En la segunda parte,  sin embargo, aparece un narrador omnisciente que nos adentra a la realidad de Catherine desde el momento de su nacimiento, por lo que podemos rellenar los huecos con nueva información y colmar las lagunas de la narración de la primera parte.

De este modo, Fugitiva y reina es una novela autorreferencial, donde ambas partes se retroalimentan y donde se nos presenta distintas visiones de la misma situación.

Y aquí entra en juego lo que comento en el primer párrafo: la lectura de esta historia se ha visto afectada por mi reducida concentración, por lo que determinadas referencias, hechos, e incluso situaciones no las he podido encajar como debiera cuando se explican con claridad en la segunda parte. Un lector más atento habría captado más referencias, más contradicciones entre una parte y otra: bien porque la niña que nos cuenta lo que sabe no lo conoce o no lo sabe analizar bien porque el narrador omnisciente detalla aspectos que conocíamos pero quedaban oscuros.

Dicho lo cual, Fugitiva y reina es un libro (la verdad que no sé hasta qué punto puede considerarse novela o autoficción porque es la propia Violaine Huisman la que nos cuenta sobre su madre) que incluye a la vez multitud de referencias culturales (de arte, política, urbanismo o moda) a la vez que el estilo se mantiene en un plano poético difícil de describir. Certero y lírico a la vez, pero conservando un punto de fuerza y humor negro.

Estaba orgulloso, decía ella, de sus progresos cuando, después de haberla corregido por enésima vez, ya no decía te se cae sino se te cae, la dije de que viniera sino le dije que viniera, ni detrás mío sino detrás de mí. Sin embargo, había veces en que le decía que podía irse a tomar por culo con sus lecciones de mierda, detrás de mí o delante de mí si se te antoja. Entonces no cometía errores. Cuando lo insultaba, cuidaba su sintaxis.

Página 84

Precisamente el estilo es lo que la distingue de otras historias de madres, de otros libros en los que la visión infantil es matizada por el adulto que escribe para que las cosas no suenen demasiado crueles. Aquí eso no pasa. Catherine es mostrada tal y como es: apasionada, extravagante e inconsciente, injusta en ocasiones, dependiente en muchas otras, pero alejada siempre del ideal de madre. Huisman no necesita caer ni en las exageraciones ni en la caricatura emocional para describirla porque su madre tiene las suficientes aristas como para describir cada una de ellas y así evitar reducir su papel a un personaje de cuento o culebrón.

Vengo del comentario que hizo Moli en su día y destaco algo que ella menciona para describir el estilo de la autora:  escribe como todos los franceses: sin pudor y a las bravas. No sé si todos los franceses escriben así, pero sí que se aprecia algo diferente a la visión anglosajona de condenar o ensalzar las figuras maternales como héroes o villanos. Aquí eso no pasa.

Pero si hay dos cosas en el mundo de las que se puede decir con certeza que son imperfectas, estas son el amor y el lenguaje. Las palabras mancilladas por siglos de uso inadecuado, consumidas por los tópicos, arbitrarias, hacen siempre el papel de traidoras. ¿Y qué decir del amor, eterno inconstante, que se empeñaba en engatusarla? Las repeticiones de mamá eran una forma de declarar su fracaso, de reconocer la imposibilidad de lograr una versión definitiva (…) Era incomprensible, porque todas las palabras de todos los diccionarios no habrían bastado para explicar lo que guardaba en el pecho.

Página 94

Probablemente el acierto principal sea que Huisman, desde su papel de hija narradora, ha tenido la suficiente inteligencia y sangre fría como para contar una realidad incómoda, un relato que en ocasiones deviene en cruel pero que no deja de ser verdad. Y eso se aprecia en la lectura: lo que cuenta no es una exageración o una situación edulcorada, no hay cartón-piedra, ya me entendéis.

Fugitiva y reina es un libro que va de menos a más. Este es el típico libro que uno no sabe si dejar pasar cuando lo ve en la mesa de novedades pero que cuando lo terminas  te alegras de haber prestado atención.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La importancia en la estructura de la historia.
  • El estilo de Huisman directo, lírico y certero.
Contras
  • Prefiero los libros que tengan más paradas en capítulos o subcapítulos en lugar de 90 páginas del tirón.
  • La portada, que no me gusta nada.
  • Mi capacidad de concentración me ha hecho perderme detalles que un lector más atento captará.

Namaste.

Autor, Del Molino, Literatura

La hora violeta, Sergio del Molino

Leo a Sergio del Molino tras haber disfrutado La España vacía y pasar con algo de indiferencia por La mirada de los peces. La hora violeta era el título lógico que leer, una historia que mencionó el propio autor en la presentación de El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández. Mientras que Hernández comentaba por encima la situación que le llevó a escribir su libro (el shock derivado del crimen en el su mejor amigo mató a su hermana para posteriormente suicidarse), del Molino, al hilo del comentario sobre dolor, mencionó la pérdida de su hijo y de paso comentaron la necesidad de ponerlo por escrito, poniendo letras y espacios a sus duelos.

La-hora-violetaMás tarde La hora violeta me venía a la mente de vez en cuando, pero cada vez que lo buscaba en una librería no lo tenían. Llegué a pensar que o bien estaba descatalogado o parecía que el destino no quería que leyera este libro.

Finalmente lo encontré en una librería antes de irme de vacaciones. Estuve tentada de llevarlo conmigo, pero teniendo en cuenta la temática decidí que debía esperar a una estación más fría y un momento más propicio. Creo que acerté.

Sergio del Molino nos cuenta la historia de Pablo, su hijo, un niño al que se le diagnostica leucemia. Su feliz infancia se ve trastocada por el inicio de la enfermedad, por consultas médicas y pruebas para determinar qué es lo que le sucede al pequeño.

La única palabra que creo que hace justicia a este libro es desgarrador. Podría añadir muchas más: injusticia, soledad, crueldad, todas referidas a una enfermedad que a Pablo le toca sufrir y a la que sus padres se tienen que acostumbrar: tratamientos, noches en el hospital, la lucha diaria contra el cáncer, sacar las fuerzas donde no las hay para seguir levantándose, para seguir acompañando a Pablo.

Hijo mío, ¿me perdonarás alguna vez? ¿Sabrás disculpar que no pueda salvarte? (…) Estás solo ante los monstruos, cariño mío.

Página 86

Las últimas páginas son absolutamente devastadoras. Del Molino no se detiene en nada. No es necesario: lo ha sufrido, lo ha vivido y ahora simplemente plasma lo que le tocó.

Qué injusto. Qué cruel. Una enfermedad que se ceba con un niño que apenas si ha empezado a vivir. Una lucha (como del Molino me niego a utilizar lenguaje bélico como el que se utiliza en las campañas publicitarias) desigual en la que sólo se puede resistir, y cruzar los dedos, y confiar en los médicos. Eso y esperar.

La hora violeta es también un libro que se refiere a otros. Y así me recuerda que sigo sin haber leído Mortal y rosa,  el afamado texto de Francisco Umbral. 

Si Pablo fuera mi personaje, no habría muerto. (…) Pero esta historia la han escrito otros por mí. Yo sólo la estoy llorando.

Página 166

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

El boxeador polaco, Eduardo Halfon

Llegué a Halfon por David Pérez Vega. Comentó por Twitter que había leído varios libros del guatemalteco, y lo anoté. Más tarde tuvimos una conversación sobre cuál es el mejor libro para empezar a leerle y David me recomendó este.

El-boxeador-polaco

La publicación de esa nueva edición, de manos de Libros del Asteroide y su envío por parte de la editorial (¡muchas gracias!), hizo el resto. Hacía bastante tiempo que no leía relatos y decidí que éste iba a ser el primer libro de 2020. Generalmente me gusta alternar libros largos y cortos además de diversas temáticas, así que este título me pareció perfecto tras terminar otros libros largos.

El boxeador polaco incluye varios relatos de diversas temáticas, en el primero de ellos, Lejano, Halfon narra parte de la historia de un alumno al que le da clase. Conforme iba leyendo más párrafos me iba encontrando destellos de brillantez:

Pensé en los alumnos como Annie Castillo, que vivían tan cerca de un caserío como Pamanzana, pero que también vivían tan ciegamente lejos de un caserío como Pamanzana, Mirando el polvo y las chozas, pensé en todos esos cuentos que, enclaustrados en un mundo más perfecto, leíamos y analizábamos y comentábamos como si en realidad fuese importante leerlos y analizarlos y comentarlos. Y ya no quise seguir pensando.

Página 37

Posteriormente Halfon nos presenta a un pianista serbio. que será el centro de varios de los relatos: Epístrofe, Postales, La pirueta. Conocemos a Milan Rakic a la vez que Halfon, y poco a poco, página a página, se irán conociendo. Posteriormente se separan hasta que llegado un punto Halfon decide seguir su pista y viajar a Serbia. Al existir un hilo conductor tanto temática como temporal, mejor leerlos en el orden que aparece en esta edición. Me sucedió que en un momento de escasez de tiempo, pretendí saltarme un de los cuentos más largos y dejarlo para después, pero nada más leer una página me di cuenta de que en este caso no es posible. En este sentido, los textos se retroalimentan, los temas vuelven y las conversaciones se rememoran. He anotado muchos fragmentos, os dejo este:

Yo puedo ausentarme por completo. Eliminarme por completo. No como muerto, sino como alguien que jamás ha existido. Un mundo sin mí.

Página 124

Os preguntaréis de qué viene el título, quién es ese boxeador que aparece montando en bicicleta en la fotografía de la portada. Como podéis intuir esta edición toma el título de un relato que comienza así:

69752. Que era su número de teléfono. Que lo tenía tatuado allí, en su antebrazo izquierdo, para no olvidarlo. Eso decía mi abuelo. Y eso creí mientras crecía. 

Página 87

Mi sensación en todo momento ha sido la de encontrarme con un estilo brillante, relatos que con una aparente sencillez consiguen demostrar qué es la literatura. Son destellos, frases, párrafos, el modo de llevar al lector de un tema a otro, pequeñas cosas que distinguen los buenos libros de los malos. No puedo más que alegrarme ante este descubrimiento. Porque como os podéis imaginar, Eduardo Halfon va directo a mi lista de pendientes.

Para mí, todo un acierto, una voz distinta, potente y especial, uno de esos títulos que te sacuden y te zarandean, perfecto para sobrepasar una crisis lectura o animarse a empezarlo si no se tiene demasiado tiempo.

Gracias de nuevo a Libros del Asteroide por el ejemplar. Y gracias, David, por acercarme a un autor que mucho  me temo, se me habría pasado. Cuando cuestionan el uso de Internet siempre me acuerdo de estas cosas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Estilo brillante, la sensación de ir saltando de un tema a otro sin notar el artificio que hay detrás.
  • Libro que reconcilia; esto es literatura.
Contras
  • Os aviso cuando se me ocurra alguno.

Namaste.

Autor, Țîbuleac, Literatura

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Țîbuleac

Si 2019 hubiera sido un libro probablemente habría sido El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Țîbuleac. Una historia que desde su publicación atrajo las miradas de crítica y público y que se ha incluido en más de una lista de lo mejor de 2019.

EL-verano-en-que-mi-madreDurante varios meses tuve la duda de si leerlo o dejarlo pasar. Lo obvié en la Feria del Libro pero llegó el otoño y decidí hacerme con él, para satisfacer mi curiosidad más que otra cosa, para saber si yo estaría entre los que les gustaba la historia o los que no.

Al final, justo antes de que acabara el año, escogí una tarde que sabía que me iba a quedar en casa y lo leí prácticamente del tirón.

¿Y qué? ¿Me ha encantado o lo odio?

Pues ni una ni otra.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes narra la historia de Aleksy y de su madre, enfrentados desde siempre pero que comienzan un verano en el que afianzan los pasos de su reconciliación en una casa de campo francesa. La noticia de que la madre tiene cáncer y le queda poco de vida trastocará la relación maternofilial y sentará las bases para que Aleksy conozca vea a su madre más allá de sus brillantes ojos verdes.

De haber podido, la habría cambiado en dos segundo por cualquier otra madre del mundo. Incluso por una borracha, incluso por una que me zurrara todos los días. Las borracheras y las palizas las habría soportado yo solo, mientras que su fealdad (…) estaba a la vista de cualquiera.

Página 12

La historia se asienta en dos elementos: la potencia y la ternura.

Potencia porque es una historia dura, desde el primer momento Aleksy deja claro cuáles son los sentimientos hacia su madre. La ternura, que equilibra esa potencia violenta, se va incluyendo poco a poco en forma de capítulos en los que se incluye apenas una frase. Una pequeña frase que se centra en los ojos de la progenitora pero que es clave para la estructura de la novela:

Los ojos de mi madre eran mis historias no contadas
Página 107

Así, según vamos conociendo a los personajes, la situación se descompensa y la ternura gana la partida. Eso y la tristeza, como habréis podido imaginar.

Tal vez si hubiéramos nacido al revés -yo la madre y ella el hijo- todo habría salido mejor.
Página 197

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes es una historia bien escrita, original, dura y tierna. Es inteligente y se exprimen los recursos que la autora va creando (saltos temporales, captar nuestra atención aportando poca información de los personajes secundarios) y con sólo dos personajes la autora se saca de la manga una bonita y triste novela.

Entiendo ya por qué ha sonado tanto, y la verdad es que no me ha defraudado. Desde el primer momento pensé que esta reseña iba a ser un despelleje, que no me iba a gustar nada de nada, pero por suerte no ha sido así. Ahora, tampoco me ha gustado tantísimo como para incluirla entre lo mejor de 2019. Me ha recordado a La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward, aunque sin gustarme tanto.

¿Y por qué no me ha gustado tanto? ¿Por qué no he llegado a conectar al 100% con la historia? La verdad es que no tengo respuesta. Puede ser que la relación madre-hijo no me toque la fibra, o quizá sea una cuestión de credibilidad: al tener sentimientos tan extremos me parece una ficción, algo que no puede ser más que una exageración.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Țîbuleac es en general un buen libro. Eso sí, ¿resistirá esta historia al juez de la memoria? ¿Me acordaré de ella dentro de dos años? Sólo el tiempo lo dirá.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla violencia – ternura y su equilibrio.
  • El original modo de centrar la historia en los ojos verdes de la madre. Reconozco que durante una parte de la lectura me molestaban.
Contras
  • No he conseguido conectar emocionalmente con la historia.

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Mirarse de frente, Vivian Gornick

Mirarse-de-frenteVuelvo a Gornick como el que queda con un amigo interesante para tener una conversación. No sabes de qué tratará, en qué temas acabaréis deteniéndoos, cuáles pasarán de largo, pero sabes que sus anécdotas, recuerdos e ideas serán interesantes. Que mirarás el reloj pensando que no es posible que se os haya hecho tan tarde.

Si has leído Apegos feroces y de la La mujer singular y la ciudad, ya sabes cómo es la autora. Certera e inteligente, narra su vida aderezándola de comentarios, pensamientos y encuentros de todo tipo.

Como una buena conversación los temas fluyen, saltan de unos a otros, se recuperan más tarde, se pliegan o requiebran. En algunos se detiene más, en otros menos. En este caso en Mirarse de frente destaca como tema la soledad:

Durante años mis elecciones estuvieron fuertemente condicionadas por lo que yo consideraba una preocupación colosal: me mantenía en guardia contra el miedo a la soledad. (…) El  miedo a la soledad, defendía yo por entonces, era responsable de tantos pactos con el diablo hechos por tantas mujeres que luchar contra esa angustia se convirtió en mí en una cuestión política.

Página 104

Me ha interesado especialmente esta reflexión en la que Gornick se da cuenta de que ya no escribe cartas y analiza por qué:

En nuestros días escribir una carta es una decisión, mientras que cando yo era pequeña era una forma de vida. (…) Si me dan a elegir entre llamar por teléfono y escribir una carta, tengo que concluir que prefiero la llamada porque es por lo que opto nueve de cada diez veces. Pero no es que lo prefiera, es simplemente lo que hago. Es lo que todo el mundo hace: la respuesta habitual del mundo en que me ha tocado vivir, uno que no exige voluntad activa.

El mundo que me ha tocado vivir. Eso sí que es una frase para pararse a pensar. Una frase que me hace fruncir el ceño; que provoca un eco desagradable en la cabeza; que incluso me entristece.

Página 120

 

Es un placer leer a alguien que alumbra luz a determinados temas, que atrapa la atención del lector. Me da la sensación cuando leo a Gornick, que me hable de lo que me hable me interesa, por sus anécdotas y sus análisis, porque me hace reflexionar en cosas que nunca habría pensado por mí sola.

Ya sea cuando habla de amor, amistad, trabajo, familia o soledad, la autora aporta su particular visión sin olvidar un punto humorístico al narrar anécdotas. Lo que le ocurre a Gornick puede no distar demasiado de lo que pasa a cualquier otro humano, pero el prisma con el que ve su realidad es tan particular como especial.

Como decía más arriba, si has leído a Gornick tienes una idea de lo que te vas a encontrar. Pero si nunca has leído uno de sus libros te recomiendo que escojas uno y te acerques a su franca inteligencia. Ya sabes: el sorteo de Apegos feroces sigue activo.

Gracias a Sexto Piso por el envío. 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Visión incisiva que analiza y va al grano.
  • Los temas que trata: amistad, soledad.
Contras
  • Hay más saltos de temáticas y por ello parece que tiene menos hilos conductores que sus antecesoras.

Namaste.

Autor, Literatura, Vila-Matas

El viaje vertical, Enrique Vila-Matas

No sin un punto de vergüenza reconozco que nunca había leído a Vila-Matas. Darme cuenta de que, aunque mi memoria me juegue una mala pasada y no lo recuerde del todo, tengo firmado el ejemplar desde 2014, me hace enrojecer todavía más.

Fue tras una conversación con Ana cuando decidí que eso se iba a acabar y que había llegado el día en el que leería El viaje vertical.

El-viaje-verticalLa trama ya la adelanta el propio autor en el título: acompañamos al protagonista en su viaje. Un viaje vertical que comienza en Barcelona y acaba en las islas Madeira.

Al contrario que otras muchas historias que tratan sobre viajes (me viene a la mente Canadá de Richard Ford), no se trata de un viaje de iniciación, en el que el protagonista ha de enfrentarse al inicio de su etapa como adulto. En este sentido, Vila-Matas utiliza el viaje como hilo conductor y también como origen del aprendizaje. Y como contrapunto añade el elemento discordante: el aprendizaje de un personaje jubilado. Mayol, antiguo empresario, político retirado y nacionalista catalán convencido, que tiene que asumir las consecuencias de la separación de su mujer en un momento en el que no sabe a lo que aferrarse.

Para ello huirá de su Barcelona natal e iniciará un viaje, mientras que paralelamente rememorará su vida, repasando los grandes hitos de su infancia, anterior a la Guerra Civil, y ahondando en sus miedos e incertidumbres.

Y qué raros son los recuerdos cuando son, además, inventados. La memoria verdadera de la torre veraniega de sus pobres padres la enlazó, a través de un enigmático túnel de su cerebro, con un recuerdo falso, tan improbable como inventado, pero que sintió necesitaba tener en aquel momento.

Página 157

Uno de los elementos que más me ha gustado ha sido el uso del narrador. Un narrador omnisciente que no se mantiene al margen y se va dejando ver según avanzamos:

Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era airosa en su serpentear y era una inquietante ciudad en la que uno nunca sabía si acababa de llegar al fin del viaje o al punto de partida. Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era una ciudad que a veces parecía surgir como una serpiente surge de su piel. Pero esto será mejor que lo diga yo de mí mismo, que a veces tengo la impresión de que surjo de lo que he escrito como una serpiente surge de su piel, aquí en esta isla de palmeras y eternidad donde todos lo días hundo en tinta mi pluma y donde el tiempo, en su teatro armado sobre la calma y el poco viento, también para mí pasa lento y pasa fácil, porque la vida aquí es fácil, y mi reloj muy lento y, además, para qué negarlo, yo sólo soy un principiante, el principiante más lento.

Página 153

Autor de culto, aclamado por crítica y con fieles seguidores, Vila-Matas demuestra su buen hacer tejiendo una historia aparentemente simple pero con muchas lecturas y referencias. Apenas unos pocos personajes son los necesarios para dar forma a El viaje vertical. Tampoco necesita más.

Lo importante de este libro de Vila-Matas, probablemente también de otros del autor me atrevería decir, es cómo cuenta lo que sucede. A fin de cuentas la trama no tiene mucho artificio, pero cómo va añadiendo diversos temas y el modo que tiene de utilizar el estilo es significativo. Son muchos los fragmentos destacables, decenas de reflexiones y píldoras que va dejando el autor aquí y allá.

En definitiva, me ha gustado mucho. No sé por qué he tardado tanto en leer a Vila-Matas. ¿Cuál creéis que debería ser el siguiente?

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Demostración de literatura: cómo hacer fácil lo difícil y crear una lección de novela.
  • Multitud de fragmentos destacables.
Contras
  • Suceden pocas cosas y eso provoca algunos momentos en los que parece que la trama no avanza.

Namaste.

Autor, Kafka, Literatura

En la colonia penitenciaria, Franz Kafka

Mientras leía la apabullante biografía de Kafka escrita por Reiner Stach (sigo con ella, espero terminarla este año) me iba enfangando más y más en la vida del checo; hasta que llegó un momento en el que decidí que también me apetecía leer alguna de sus obras. De Kafka he leído La metamorfosis, El proceso y El castillo. Estaba bastante claro que tenía que ser el relato de En la colonia penitenciaria, que compré este mismo año en la Feria del Libro.

Una colonia penitenciaria.jpgEn este breve relato nos encontramos los elementos típicamente kafkianos (la incomprensión y  soledad, la apabullante burocracia) en pequeña escala. Sin ir más lejos en esta edición que presenta Acantilado es más largo el epílogo que el propio relato.

Aquí conocemos el uso de una temible máquina utilizada para impartir justicia.

– ¿Conoce él su sentencia?
– No -dijo el oficial, y quiso continuar de inmediato con sus explicaciones, pero el viajero lo interrumpió:
– ¿Él no conoce su propia sentencia?
– No- repitió el oficial; se detuvo entonces un momento, como si esperara del viajero una argumentación más detallada de su pregunta, y añadió-: Sería inútil comunicársela. La experimentará en su propio cuerpo.

Página 16

En este caso, importan tan poco los personajes que Kafka ni siquiera se detiene a asignarles una inicial. El viajero, el oficial, el soldado y el condenado son las cuatro patas para articular una historia en la que realmente ellos no son protagonistas. Bien podrían ser caras de un dado. Son tan intercambiables que no reconoceríamos a uno ni a otro: las descripciones son mínimas, los caracteres que los identifican prácticamente no existen.

El eje central es la máquina, ese aparato singular del que ya nos avisan en la primera página y el lugar donde se instala: la colonia penitenciaria.

El resto, la duda de cada uno de los principios que conocemos, de forma más o menos soterrada: la crítica a un mundo que le quedaba poco para desmoronarse, los dobles juegos para que el mismo principio sirva aquí y para mí y no para los demás.  El autor escribe, en cierto modo, de su propio tiempo. De esa Europa abocada a una guerra mundial, del colonialismo y del uso y abuso de los principios jurídicos básicos.

Soy de tochos. No lo puedo evitar. Y entre una obra corta y una larga suelo quedarme con la segunda. Sin embargo, si queréis leer a Kafka En la colonia penitenciaria es una buena opción. O podéis hacer lo que yo: obsesionaros, leerlo todo y luego volverlo a leer en el original alemán.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea el autor: opresión, incomprensión, lucha contra la burocracia. Todo en versión mini.
Contras
  • Deja con ganas de más.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Némirovsky

Suite francesa, Irène Némirovsky

Tenía apuntado el nombre de la autora, Irène Némirovsky, desde hace tiempo inmemorial. Cuando me acerqué a comprar uno de sus libros dudé de si debía leer primero El baile o este que os traigo hoy. Os seré sincera: fue la extensión lo que me hizo decantarme por Suite francesa. Ante la duda, siempre escojo el libro más largo.

Suite francesaDecidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.

Como podréis imaginar, iba con las expectativas altas. Haber conocido a tantísima gente que lo recomendaba mucho me predispuso a pensar de que era una obra fantástica y mi sensación permanente es que es muy diferente de lo que imaginaba que era.

Suite francesa narra diferentes historias de la vida de los franceses durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Familias, personas, parejas que tienen que movilizarse por miedo a la represión del invasor, que un día deciden recoger sus bártulos y abandonar la ciudad para intentar acceder a España, Portugal o huir de Europa.

También es la historia de los que se quedan: de aquéllos que tienen que convivir con el enemigo y han de adaptarse a su nueva situación, muchos de los cuales acaban alejando oficiales del Ejército nazi en su propia casa. En resumen: los personajes de Suite francesa son los antihéroes, aquéllos que normalmente no aparecen en las historias de esta época.

Todos los que lo rodeaban, la gente, su familia, sus amigos, le inspiraban sentimientos de vergüenza y de furia.  Los había visto en las carreteras, a ellos y a otros por el estilo, se acordaba de los coches llenos de oficiales que huían con sus preciosas maletas amarillas y sus pintarrajeadas mujeres; de los funcionarios que abandonaban sus puestos; de los políticos que, presas del pánico, dejaban un rastro de carpetas y documentos secretos a su paso; de las chicas que, después de haber llorado como convenía el día del Armisticio, ahora se consolaban con los alemanes. “Y pensar que nadie lo sarbá que alrededor de todo esto se urdirá tal maraña de mentiras que aún acabarán convirtiéndolo en una página gloriosa de la historia de Francia. Removerán cielo y tierra para sacar a la luz actos de sacrificio, de heroísmo… ¡Con lo que yo he visto, Dios mío! Puertas cerradas a las que se llamaba en vano para pedir un vaso de agua, refugiados saqueando casas… Y en todas partes, en lo más alto y lo más bajo, el caos, la cobardía, la vanidad, la ignorancia… ¡Ah, qué grandes somos!

Página 193

A partir de un elenco variado de personajes Némirovsky va tejiendo historias, algunas independientes, otras entrelazadas, que tienen como telón de fondo la Francia ocupada. Y una de las claves de esta novela es precisamente esto: los personajes normales y corrientes que hacen lo necesario para sobrevivir, y precisamente por eso cometen actos necios, cobardes y egoístas. El olor de la supervivencia.

Por ello, muchos son acusados de colaboracionistas. Un capítulo esencial lo dedica la autora a las mujeres que hacían compañía a los soldados nazis, apostando por un bando que creían ganador.

El estilo de Némirovsky es brillante, poético pero crudo, siendo capaz de añadir descripciones y también reflexiones y párrafos como éste:

La certeza de mi libertad interior -respondió Maurice tras un instante de reflexión-, que es un bien precioso e inalterable, y de que conservarlo o perderlo sólo depende de mí. De que las pasiones llevadas hasta el extremo, como ahora, acaban por apagarse. De que lo que ha tenido un comienzo tendrá un final. En una palabra, de que las catástrofes pasan y hay que procurar no pasar antes que ellas, eso es todo. Así que lo primero es vivir: Primum vivere. Día a día. Vivir, esperar, confiar.

Página 221

Sin embargo, las expectativas han estado, en toda la lectura, por encima de lo que leía. Esperaba una obra maestra y me he encontrado una buena novela, pero a medio hacer. Creo que se nota bastante que la autora no tuvo tiempo a revisar y corregir la trama, no existen puntos álgidos ni puntos de inflexión y la historia acaba resultando bastante plana.

La verdad es que quiero puntualizar lo importante del epílogo, donde se incluyen cartas y fragmentos de diarios de Némirovsky, y así conocemos lo que le ocurre a ella: el miedo por ser judía, los intentos de zafarse de la maquinaria nacionalsocialista, pero también los borradores y planes que tenía de los personajes, su intención de continuar escribiendo por un lado u otro.

En definitiva, una buena lectura, pero sinceramente, esperaba otra cosa. ¿Decepcionada? Sí. ¿Arrepentida? No.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La creación de personajes antihéroes.
  • El epílogo es parte fundamental de la lectura.
Contras
  • Esperaba mucho más.

Namaste.