Autor, Bargate, Literatura

No mamá, no, Verity Bargate

No mamá, no fue un título que me recomendaron por alguna red social y que anoté fiándome y curiosa por lo que decían. Los Reyes me lo trajeron a casa y enseguida lo escogí como mi próxima lectura, animada también por ser un libro corto, de los que se leen en una tarde.

Lo leí, no me disgustó y lo dejé en el estante de reseñar.

Ahí se ha quedado semanas, una tras otra, un mes y otro.

Y me di cuenta de que cuando me ponía a escribir una reseña lo que me ocurría es que, en realidad, no tenía nada que decir de este libro. Porque, sorprendentemente, nada ha quedado en mi memoria de él, más que las citas que anoté en mi cuaderno:

Igual que muchas veces es un error volver a un lugar donde una ha sido feliz, a veces incluso hablar de esos tiempos puede ser un error: el negro presente parece todavía más negro por contraste. Entonces empezaba a pensar así; ahora estoy completamente segura.

Página 122

Lo ojeo, releo algún fragmento y nada se me enciende en el cerebro. A veces pienso si puede ser porque no esté lo suficientemente concentrada como para retener la información que leo, o bien que al leer mucho cada libro que leo se difumina… Pero luego recuerdo que no: que puedo recordar determinadas escenas que leí el año pasado o hace cinco o hace diez. Porque me marcaron, porque el autor captó mi atención, porque me dejaron huella.

Cuando leo un libro que no me gusta, ya sé que saldrá un despelleje, y también qué contaré; qué aspectos no me han cuadrado, por temática o estilo. Pero claro, leer un libro del que no sabes decir NADA tres meses después es mucho peor: la indiferencia suprema de no haber aguantado ni un año en mi memoria, darse cuenta de que si tres meses después no sé qué decir de esta historia, de aquí a cinco años imaginaos.

En mi memoria No mamá, no se emparenta con Tienes que mirar de Anna Starobinets pero de una forma mucho más fría, menos emocional, a medio gas.

No siempre se acierta, no pasa nada. Aún así me sigue dando la misma rabia que la primera vez.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

Monasterio y Canción. Eduardo Halfon y su mundo

Por casualidad y sin haberlo programado, empecé 2020 igual que lo terminé: leyendo al guatemalteco Eduardo Halfon. El boxeador polaco fue el título que escogí como mi primer acercamiento al autor; el que no esperaba era leer en diciembre Monasterio.

El final del año me pilló sin reseñar Monasterio, como de vez en cuando me ocurre con algunos títulos que voy dejando en el tintero virtual. Lo tenía pendiente y más o menos en mente hasta que Libros del Asteroide edita en 2021 otra historia suya: Canción. Tampoco lo planifiqué pero acabé leyendo también esta última, colándolo frente a otros autores que llevan esperando en el estante mucho más tiempo que Halfon.

Finalmente he decido juntar ambas historias en una entrada conjunta, quizá para acercaros un poco a los motivos de mi obsesión por el autor.

Monasterio comienza con la historia de dos jóvenes que esperan sus maletas en el aeropuerto de Tel Aviv. Acuden a la celebración de la boda de su hermana, que se casa con un judío ortodoxo.

Mi hermana y su novio anunciaron que, pese a ser un restaurante supuestamente kósher, no comerían nada en un lugar así, un así dicho con énfasis, en itálicas.

Página 37

Se dan cuenta de que su hermana no es la joven con la que comparten recuerdos sino una adulta prácticamente desconocida que ha cambiado todo su comportamiento para adaptarse a las creencias de su marido. Paralelamente, y como viene siendo habitual en el autor, el narrador nos cuenta otra historia: el encuentro fortuito con una joven con la que compartió momentos al otro lado del Atlántico.

Recuerdo (…) a un rabino que pregonaba todo el tiempo a favor del Boca Junior y en contra de los matrimonios mixtos, dejó embarazada a una guatemalteca católica con la que luego se casó (autogol, filosofó entonces mi abuelo).

Página 72

En este caso Monasterio se aleja un poco más de la historia de Halfon pero a fin de cuentas mezcla sus temas típicos: la búsqueda de una personalidad propia al margen de la familia, la cuestión religiosa y el sentimiento de la búsqueda de la identidad. También uno de los relatos de El boxeador polaco ahonda en las relaciones humanas amorosas propias del autor: encuentros pasionales pero huidizos y misteriosos, caminos que se bifurcan y se vuelven a juntar y plantean aquél mantra del qué pudo haber sido.

En cuanto a Canción, en este caso nos acerca a la historia del secuestro de su abuelo paterno, también Halfon, también Eduardo, que acaba siendo capturado por un tipo al que llaman Canción. Aquí los saltos espacio-temporales se alternan con la asistencia del Halfon escritor a un evento en Japón sobre autores del Líbano.

Escritor judío, sí. Escritor guatemalteco, claro. Escritor latinoamericano, por supuesto. Escritor centroamericano, cada vez menos. Escritor estadounidense, cada vez más. Escritor español, cuando ha sido preferible viajar con ese pasaporte. Escritor polaco, en una ocasión, en una librería de Barcelona que insistía -insiste- en ubicar mis libros en la estantería de literatura polaca. Escritor francés desde que viví un tiempo en París y algunos aún suponen que sigo allá. Todos esos disfraces los mantengo siempre a mano, bien planchados y colgados en el armario. Pero nunca me había invitado a participar en algo como escritor libanés.

Página 11

Paralelamente a su historia surrealista en el país nipón, Halfon nos acerca al momento del secuestro de su abuelo, los motivos de las reivindicaciones de los secuestradores y la historia posterior de Canción. En este sentido, como él mismo comentó en la presentación virtual que organizó José Luis (@icarobooks en Instagram), decidió partir ambas historias y presentarlas entrelazadas, en un trabajo de arquitectura fundamental para la estructura del libro.

La sensación perenne que tengo cuando leo a Halfon es la de entrar en un mundo donde todo es posible, donde aspectos que son normales para él resultan curiosos y extravagantes para los que venimos de familias sencillas y homogéneas (familias en las que todo el mundo tiene la misma lengua y todo el mundo proviene de la misma zona). Su rutina nos parece exótica, interesante, llenas de historias de las que queremos conocer más. Esto es: un abuelo polaco, superviviente de un campo de concentración nazi; otro abuelo que huyó de su Líbano natal (¡que entonces no era Líbano porque ni existía!); un tío que habla ladino nacido en Salónica (bivas, kreskas, engrandeskas, komo un peshiko en aguas freskas amén, decía cuando alguien estornudaba) gastronomía variada e internacional; recuerdos olfativos, táctiles, objetos de vidas que nacieron y crecieron en un ambiente y un mundo totalmente diferente a cualquier cosa que podamos haber vivido los demás. La atracción de aquello que desconocemos y encontramos diferente.

Tiene además una cosa que se agradece mucho en un mundo en el que algunos venden sus libros al peso: la brevedad. Halfon no tiene reparo en meter la tijera y recortar, en quitar partes del libro o en ir directamente al tema del asunto. Sus libros no tienen paja porque cualquier información adicional que no fuera de importancia haría perder fuerza a la historia.

Hace tiempo cuando me gustaba un autor me guardaba alguno de sus títulos para no acabar con toda su obra demasiado pronto. Ahora mi visión del asunto ha cambiado diametralmente y prefiero zambullirme en la buena literatura. En este caso, en el mundo de Halfon y en la manera que tiene de contarnos historias.

No sé si me habría topado con el autor por mí misma. Así desde aquí, reitero mi agradecimiento a David Pérez Vega por la recomendación y aprovecho para hacerlo extensible a José Luis /@icarobooks por organizar eventos tan interesantes y a Libros del Asteroide por publicar su obra.

FICHA:

Te gustará si te gustó El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Pros – Inteligente, certero. Demuestra calidad y originalidad.
– El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Sus libros se acaban demasiado pronto.

Namaste.

Autor, Literatura, Peskov

Los viejos creyentes, Vasili Peskov

A nadie voy a sorprender admitiendo, a estas alturas de la película, que al igual que una bonita portada, una buena sinopsis puede hacerme comprar un libro. Este es el caso de este título que os traigo hoy.

Los viejos creyentes nos cuenta la historia de los Lykov, una familia de ermitaños que vivía en la taiga siberiana rusa siguiendo las mismas costumbres y usos de la época del zar. Peskov, periodista del Pravda, se encuentra con esta interesante historia y decide acercarse a conocerles personalmente. Nos irá contando, a modo de ensayo periodístico, cómo son y por qué viven de ese modo los miembros de tan peculiar familia, además de hacer un seguimiento de su vida según va ganándose su confianza y según van pasando los años.

Los Lykov, en el cisma en la iglesia ortodoxa del siglo XVII, eligen aislarse y vivir de forma autónoma, sin contacto con ciudades ni personas. Desde entonces la familia sobrevive a base de una dieta basada en patatas, rezando diez horas al día y rechazando casi cualquier cosa que le ofrecían los visitas (desde harina a una cerilla). Su modo de ver la vida se basa en seguir los fundamentos de su religión, interpretada muy estrictamente, lo cual les impide acercarse a cualquier tipo de modernidad por vieja que sea. Malviven en una cabaña, soportando temperaturas que llegan a los -20ºC.

Los viejos creyentes es una historia surrealista, irreal, que parece inventada. Imaginemos al grupo de geólogos que se encuentra con la familia por primera vez y va comentando la llegada al hombre a la Luna mientras los Lykov pregunta quién es el zar actualmente; o conocer que mientras el equipo le pedía instrucciones a su jefa, la familia se miraba extrañada y la respuesta de Agafia, la más joven de la familia, fue: ¡sé y leer y escribir!.

El problema de Los viejos creyentes es la descompensación: por un lado en la primera mitad todo lo que nos cuenta es nuevo. Hay muchas información sobre la zona geográfica en la que se encuentran, la historia de Rusia y el modo de curtir el material que utilizan para vestirse, por poner varios ejemplos. La redacción casi se convierte en un ensayo específico sobre ambos temas por lo que avanzar se hace arduo. Sin embargo, una vez narrado todo lo que hay que contar, esa información deja de ser novedosa e interesante, por lo que Peskov cae en la reiteración de aspectos, situaciones y detalles que ya había aportado antes. Esta situación es natural si pensamos que muchos de los capítulos finales se publicaron en forma de artículo en su periódico, como forma de actualizar la información de la familia para los lectores que les habían conocido hacía tiempo. Al ofrecerlo en forma de libro, la sensación permanente de la segunda mitad es que no nos está contando nada nuevo, y que lo único que nos puede aportar nueva información es conocer cómo se encuentran de salud o qué decisiones han ido tomando con el paso de los años.

En definitiva, merece la pena acercarse a la historia de los Lykov, pero el libro habría ganado mucho reduciendo los capítulos de la segunda mitad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Operación Masacre, Rodolfo Walsh.
Pros – Historia sorprendente e interesante que parece de otro mundo.
Contras – Repetitiva. Habría ganado con menos páginas.

Namaste.

Autor, Kristof, Literatura

Claus y Lucas, Agota Kristof

Hace ya casi diez años (¿¡¡DIEZ!!?) leí esta novela. En el momento de terminarla, sabía que antes o después acabaría releyéndola: el tipo de texto, la temática y la historia invitaban a revisitarla. Lo tenía claro.

El momento se facilitó cuando Libros del Asteroide decide reeditarla. La compré enseguida y desde entonces lleva esperando una relectura que por fin, ha llegado.

Claus y Lucas narra la historia de dos gemelos que viven en una zona transfronteriza europea a mitad del siglo XX. La novela en realidad tiene tres partes, que se publicaron independientemente: El gran cuaderno (1986), La prueba (1988) y La tercera mentira (1992). Con posterioridad a su publicación se decide reunirlas en un mismo corpus al tener en común los protagonistas.

Muy diferentes en cuanto a estilo, la primera viene narrada en primera persona del plural, con la visión de un niño, sin descripciones y con capítulos cortos. En La prueba, sin embargo, el narrador es omnisciente, comienzan a aparecer más descripciones y hasta se incluye un informe final. En la última, el narrador está en primera persona pero en este caso del singular, con una visión más adulta de la situación.

Comparten todas la escasez de elementos temporales y espaciales: no se menciona el país, la ciudad ni el año, tampoco la guerra de la que son víctimas. Sabemos por dónde van los tiros, pero la sensación es que podría haber sido cualquier guerra, y es que el dolor, la muerte y la desolación de los civiles son comunes en todas.

Exactamente. Por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida.

Página 334

Leer El gran cuaderno supone darse de bruces con una realidad tan cruel, fría y directa, que en muchas ocasiones tendremos que pararnos y releer las líneas. Porque no puede ser que nadie acometa una violencia tan grande en una línea. Pues sí, lo es. Seca, directa, sin paliativo ninguno.

La segunda parte, sin embargo, nos aporta algo de luz a la historia de estos peculiares gemelos. Se agradecen detalles que había omitido Kristof en las páginas anteriores, como la edad de los niños o su color de pelo, y ahonda en la temática común de las tres novelas: la mentira como denominador común y el dolor y la muerte, sus acompañantes.

No es sino al final cuando todo lo anterior va un paso más allá y las fronteras se empiezan a difuminar. La mentira que se ha desplegado es tan densa, tan grande que consigue confundirnos y dejar de limitar la diferencia entre Claus y Lucas. Ya no sabemos quién es quién, quién dijo qué ni cuál de los dos fue el que abandonó su país. La confusión llega a tal punto que uno ya no sabe qué ha leído ni de qué va el asunto.

Releer es siempre afrontar una lectura diferente de la última vez que se leyó el libro. Aunque sepas a grandes rasgos qué va a suceder tu recuerdo de lo que leíste nada tiene que ver con el presente y la nueva lectura. Como me suele suceder temía verme decepcionada y que el libro no fuera tan bueno como recordaba. Nada que ver. Me ha parecido igual de brutal e intenso que la primera vez, pero además me sorprendí al encontrar partes de las que no recordaba nada y a la vez, me he quitado la razón a mí misma. En la reseña que le dediqué hago hincapié en la importancia de las tres partes, pero ahora no lo veo tan claro: El gran cuaderno se come a las otras dos, en intensidad y dureza. Con esto no quiero quitarle importancia a las otras dos terceras partes, sino hacer hincapié en una descompensación entre ellas, que inevitablemente acaban siendo comparadas y donde la primera se eleva y la segunda queda por encima de la tercera.

Si además podéis, como yo, leerla conjuntamente, mejor que mejor. La lectura gana puntos al ir comentando y analizando cada avance. Por la forma que tiene Kristof da para ir desgranando detalles, para preguntar si se han visto venir determinadas cosas o qué piensa de un fragmento, se enriquece mucho la lectura de esta forma.

Claus y Lucas es una pedazo de novela. Uno de esos libros que no me cansaré de recomendar porque consigue todo a lo que la literatura debería aspirar: dejar huella en nuestra memoria. Kristof demuestra ser una virtuosa de las letras, hace lo que quiere cuando quiere. Y aunque sean desiguales lo que propone es interesante, inteligente y entretenido. Pura literatura.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cárdeno adorno, Katharina Winkler.
Pros – Brutal, directa, dura. Kristof sabe lo que se hace y demuestra calidad.
– Perfecta para releer.
Contras – Desigualdad entre las tres partes. La primera apabulla.

Namaste.

Autor, Literatura, Starobinets

Tienes que mirar, Anna Starobinets

Tienes que mirar fue un libro que me ganó por la portada cuando me paseaba por mi librería habitual. No es nuevo que todos los libros de Impedimenta están muy cuidados (y que dan ganas de coleccionarlos todos) pero este me ganó sin saber nada de él, sólo por la ilustración floral que aparece en la portada.

Seguro que muchos de vosotros conocéis Starobinets como escritora de relatos de terror. En esta ocasión ella misma se desmarca de lo que vamos a leer a continuación en el prefacio:

Una cosa es inventar historias de miedo y otra muy distinta es convertirse en la protagonista de un cuento de terror. Dudé mucho tiempo si merecía la pena escribir este libro. Es demasiado personal. Demasiado real. No es literatura.

Página 9

Y es que esa historia de miedo que la lleva a ser la protagonista que jamás quiso ser: enfrentarse a la decisión de si continuar un embarazo sabiendo que su hijo tiene una malformación que le impedirá vivir.

Comienza un viaje de búsqueda con la respuesta que le llevará de médico en médico tratando de encontrar porqués. Además, acabará volando a Alemania, donde es mucho más comprendida que en Rusia, su país.

Tienes que mirar es una lectura triste, dura, directa. No cae en los sentimentalismos, porque no los necesita. La descripción de la situación de la autora es suficiente como para que nos remueva por dentro y nos haga partícipes de la incomprensión, del dolor y de la soledad.

A veces te cruzas con personas que consideran necesario decir “lo siento” o “qué pena”. Pero son la excepción. No existen rituales ampliamente aceptados para expresar la compasión.

Página 24

Los capítulos cortos chocan con una narración que parece apresurada, descuidada en ocasiones, con exceso de diminutivos. Probablemente lo que más me ha alejado de la lectura es darse cuenta de que narra lo que le ocurrió hace tan poco (2012) pero que la respuesta por parte de la sanidad rusa parece de otro siglo.

El amor desconsolado, como contrapeso de un dolor lacerante es también parte de esta historia. Ella misma lo define de una forma muy clara:

Mi tristeza es esa leche blanca y tibia que nadie se va a beber.

Página 120

Me queda la duda de si a la autora le habrá resultado catártico escribir su historia y que los demás la leamos. Sin duda, hay que ser muy valiente para abrirse de esta forma en un libro.

FICHA:

Te gustará si te gustóNada más real que un cuerpo, Alexandria Marzano-Lesnevich.
Pros – Directo, duro, real.
Contras – Exceso de diminutivos.

Namaste.

Autor, Literatura, Vesaas

El palacio de hielo, Tarjei Vesaas

Cuando me enteré de que Jan, Trotalibros en la web, había sacado su propio proyecto editorial no pude sentir a la vez una mezcla de emociones: por un lado, el orgullo de ver que un aficionado a la literatura ha conseguido hacer de su pasión su profesión; a la vez el punto de envidia al comprobar lo valiente que ha de ser para poner en marcha tan ambicioso proyecto.

Enseguida me lancé a comprar su primer libro: La guardia de Niko Kavadias, pero al no haber leído la Odisea, con la que tiene mucha relación, me decidí a leer primero El palacio de hielo (2021).

El palacio de hielo nos cuenta la historia de Unn y Sinn, dos niñas de 12 años que se acaban de conocer. La primera es la recién llegada al pueblo, la segunda la popular líder de la clase. Entre ambas surge una natural atracción, la del reconocimiento de dos almas parejas que se sienten ilusionadas por encontrar a alguien que sin conocer realmente, se comprenden. El hilo que se crea es único y especial.

De repente, sorpresivamente, Unn desaparece. Comienza una búsqueda en pos de la niña a través de un paisaje helado alejada del pueblo noruego donde habitan: el palacio de hielo.

Los vecinos se movilizan para buscar a la niña. Mientras, Sinn se encuentra en un momento de desasosiego al comprobar que el tiempo pasa y su amiga no aparece. La trama en ese momento se transforma: pasa de ser una historia de amistad a la historia de la desaparición. Posteriormente, vuelve a mutar para ahondar en un sentimiento más duro y profundo: la pérdida.

El palacio de hielo es una novela de fácil lectura, lo cual podría llevarnos a pensar que se trata de una historia sencilla. Nada que ver. Está llena de dobles interpretaciones y metáforas, donde los silencios forman parte de una melodía que narra una de las cosas más antiguas de la relación humana: el paso del tiempo y con él, las expectativas, las frustraciones y el dolor.

El estilo de Vesaas es como tal directo, concreto, con pocos diálogos y muchas descripciones, centradas principalmente en el paisaje. A la vez su narrador omnisciente acerca más de lo que podríamos pensar a la vida de un pueblo noruego y a los sentimientos y sensaciones de sus vecinos.

La incertidumbre, la soledad, el miedo y la incomprensión forman parte de esa tercera evolución de la trama. Sinn de repente se siente sola, arrancada de una compañía que se prometía eterna, de una relación especial que sólo acababa de empezar. La frustración al no entender por qué la vida le arrebata algo tan único. Ese es el peaje por el que los adultos han pasado y que Sinn deberá pagar: el tiempo se encarga de que las cosas nos sean como planeamos y esa relación incipiente con Unn, por muy doloroso que sea aceptarlo, jamás será.

Apoyemos, compremos los buenos proyectos. Los de los valientes, los de los que creen en una forma distinta de hacer las cosas, Mientras los valientes sigan ahí, poniendo en práctica sus ideas, los demás estamos de enhorabuena.

Mucha suerte, Jan, nos seguimos leyendo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Vesaas, invisible, va dejando un poso en cada tema que trata.
  • Perfecto si tenéis poco tiempo para leer y queréis cambiar de tercio.

Contras

  • Se detiene más en la descripción del paisaje que de la amistad entre las niñas.

Namaste.

Autor, Literatura, Romeo

Amarillo, Félix Romeo

Hace mucho, mucho tiempo, alguien me recomendó a Félix Romeo. Cualquiera de sus cuatro novelas: Dibujos animados (1994), Discothèque (2001), Amarillo (2008) o la póstuma Noche de los enamorados (2012) eran una buena opción para empezar.

Sin embargo, para mi sorpresa, la edición de Anagrama era imposible de encontrar y la de Debolsillo más de lo mismo, así que la anotación en mi libreta pasó a segunda fila y mis ganas de leer al zaragozano se quedaron esperando.

Por suerte, Plot Ediciones ha reeditado a este autor, así que en cuanto me enteré corrí a mi librería habitual a comprarlo para, por fin, leerlo.

Tuve mis dudas sobre cuál de las cuatro tenía que leer primero, pero El chico de la Consuelo me sacó de dudas al recomendar Amarillo. Fue Aurelio Blanco quien lo relacionó con El dolor de los demás de Miguel Ángel Hernández. Ambos me convencieron.

Amarillo cuenta la historia de Chusé Izuel, amigo de Félix Romeo, poeta y escritor que decidió quitarse la vida tirándose por la ventana.

Era 1992 y todo el mundo parecía eufórico. Todo el mundo menos él. Aunque saber que había otros muchos como él en aquellos mismos momentos tampoco le hubiera servido de nada.

Página 328

El punto de partida en este caso es el final. Romeo empieza con el trágico suceso para tratar de entender algo. Se sirve de cartas, entrevistas y escritos de su amigo con el fin de desgranar su evolución que le llevó a esa decisión.

Quizá tu muerte haya conseguido que me despierte siempre en el mismo día.

Página 358

Después Romeo incluye también su propia reflexión personal, tratando de aportar luz a la relación con Izuel; pero volviendo siempre al punto de partida. No es un relato cronológico, sino que salta y regresa, vuelve y repite, a sabiendas de que el principio de esta historia es el final. Porque sin la muerte de Chusé, Amarillo no existiría.

La reflexión sobre su amistad, la evolución del estado de ánimo de Izuel, así como su amistad son objeto de análisis por Romeo, que se aferra a los datos objetivos para intentar entender a su amigo. El texto trasmite lo que pudo sentir Romeo cuando se enteró de la muerte de Izuel: la rabia y el desconcierto, la tristeza por la pérdida y el duelo. Aunque el autor no habla de sí mismo más que en momentos puntuales, la sensaciones se trasmiten muy vivamente. Quizá el parapeto de esa aparente objetividad sea, paradójicamente, lo que nos da la pista sobre la rabia y el dolor de un amigo muy cercano que ha perdido al otro. Y que tal vez, podría haber hecho algo para evitar tan trágico final.

Tu suicidio puede ser entendido como la incapacidad de ser privado de alguien. No es la única paradoja de tu muerte. Tú te tiraste por el balcón de nuestro piso de Barcelona el 27 de febrero de 1992, y yo me siento como si fuera tu asesino.

Página 361

El recurso de la reiteración nos acerca a Romeo: a su incomprensión, y a la situación familiar que tenemos todos cuando hay un tema del que no podemos hacer nada, con el que sólo nos queda darle vueltas para tratar de entender algo: no podemos retroceder en el tiempo, pero quizá conocer las razones nos reconforte un poco con nosotros mismos. La frustración de la incomprensión, la inutilidad al no poder hacer nada por evitarlo, sentirse pequeño, ajeno al dolor y sufrimiento de una persona cercana, eso es Amarillo.

Amarillo nos deja con ganas de leer más a Romeo. Una lectura corta, de las que absorben, de las que consiguen que nos metamos de ello en ella, pero que también consigue que reflexionemos sobre nuestra realidad y sobre cómo actuaríamos nosotros.

Qué bien cuando se acierta. Qué bien llegar a una lectura que lleva ahí años y leerla y darse cuenta de que va a  directa a la lista de lo mejor de este 2021.

Leed a Romeo, acercaos a este autor. Y desde aquí las gracias a Plot Ediciones por reeditarlo. Estamos de enhorabuena.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Calidad condensada en pocas páginas. Leer la realidad, respirar el dolor.

Contras

  • Exceso de reiteraciones.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Macrae Burnet

Un plan sangriento, Graeme Macrae Burnet

Muchos ya conocéis que escojo mis lecturas por opuestos. Esto es, si estoy leyendo una novela ambientada en el siglo XX escrita por una mujer, el siguiente libro no ha de coincidir en ninguno de esos tres aspectos, así que tanto la temática, como la época como el autor ha de ser totalmente diferente. Así que tras Mi año de descanso y relajación de Otessa Moshfeld y Mientras agonizo de William Faulkner, me presenté en las Tierras Altas escocesas para conocer una historia de un crimen.

En concreto, las memorias de Roderick Macrae, un muchacho que trabaja en el campo que acaba de cometer un asesinato. Bajo el título Un plan sangriento nos acercamos a la vida de la familia Macrae y a los sucesos que le llevaron a Lachlan Broad el 10 de agosto de 1869.

Comienza la historia con las declaraciones de los vecinos, como testigos de lo sucedido. Después, el acusado del asesinato escribe, a instancias de su abogado, su confesión donde se explaya sobre los motivos que le llevaron a asesinar a su vecino.

Nos trasladamos de pronto a un mundo en el que las estaciones marcan el ritmo de las actividades agrícolas y donde los vecinos son prácticamente vasallos de un sistema administrativo complejo y enrevesado que para más inri, fomenta la corrupción y el abuso. La pobreza de los vecinos, el trabajo duro y la rutina es el día a día de los habitantes del pueblo. De un lugar donde nunca ocurre nada.

La propia sinopsis define a Un plan sangriento como un falso true crime, donde el autor aporta los elementos típicos de los crímenes reales (declaraciones, informes, seguimiento del procedimiento judicial) como punto de partida para desarrollar su historia. Sin embargo, el género se sitúa también cercano a la novela histórica, dado que describe los usos y costumbres de esa región de Escocia de finales del siglo XIX. La mezcla es curiosa y ambos géneros se van alternando según vamos leyendo.

Pero además, cuando parece que el autor ha aportado todos los elementos representativos, de repente y sin verlo venir nos describe y analiza muy intensamente los principales personajes, mucho más de lo que habría pensado en un primer momento, donde di por hecho que el autor se centraría en la historia pura y dura. Hace un análisis psicológico intenso sobre los principales protagonistas para aportar las claves de cada uno pero con los que conseguimos sentirnos más cercanos que en un thriller al uso.

Un plan sangriento tiene, en definitiva, muchos de los elementos típicos de las novelas súper ventas, pero desarrollado con una forma de calidad. Aún sabiendo qué va a ocurrir, donde podríamos pensar que el suspense no va a existir en ningún momento, y sin caer en el morbo de las descripciones sangrientas o gore, Macrae Burnet mide, distribuye y prepara el texto para que accedamos a la compleja historia que nos quiere contar.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Ofrece mucho más de lo que podría parecer en un primer momento.
  • Nos traslada directamente a la Escocia que quiere contar.

Contras

  • Determinadas partes pueden resultar repetitivas. Otros sin embargo, sólo aparecen una vez.

Namaste.

 

Literatura, Tizón

Herido leve, Eloy Tizón

Este libro llegó a mi vida sin que supiera de qué trataba, de la mano de mi hermana, que en Moito Conto se dejó asesorar cuando quiso hacerme un regalo.

Herido leve (Páginas de Espuma, 2019)  tal y como adelanta el subtítulo: Treinta años de memoria lectora, no es sino un recopilatorio de reseñas del escritor que ha ido publicando en revistas y periódicos. Organizados por temáticas comunes o procedencias, los bloques abarcan desde novedades a clásicos indispensables. Comienza contándonos Intuiciones tempranas, que incluye a autores como Zúñiga, Cheever o Lispector para acercarse también a Lámparas rusas, por citar dos ejemplos.

Por la temática y tipología, es un libro que se disfruta leyéndolo poco a poco, me ha ido acompañando los últimos meses del pasado 2020, cuando aproveché para leer un ratito cada noche (normalmente un sólo capítulo) para ir desgranando no sólo parte de la historia de la literatura sino también los gustos de Tizón, que aparece como lector animoso e ilusionado y que trasmite ese amor por la letra escrita en cada página.

Además, un ensayo literario de este calibre te permite leer sobre aspectos que se pueden llegar a pasar por alto, incluso la sensación de ver por escrito una emoción que nos despertó un autor al que no supimos definir en su día. El análisis de Tizón incluye la argumentación al al desgranar cada autor que trata pero sin dejar de un lado la pasión de un enamorado de los libros que ya en el prefacio admite

Siempre he amado la literatura. Dejar constancia de este amor me parece un empeño hermoso y noble.

Herido leve es uno de esos libros que ponen deberes, que nos recuerdan los títulos que no hemos leído todavía pero también una ventana a conocer otros tantos autores y obras que han pasado de alto por nuestros ojos cuando hemos escogido lecturas.

De un tiempo a esta parte reconozco que cada vez me gusta más leer sobre libros que tratan de libros. En ocasiones me siento una farsante, leyendo a alguien que opina sobre Döblin sin haber leído a Döblin, atrayéndome lo que dice sobre Gerhardie cuando hasta hace poco jamás había escuchado ese apellido. En cualquier caso, quizá la clave sea la atemporalidad de determinadas lecturas, alejado de la lista de súper ventas a la que, como sabéis si me leéis desde hace tiempo antes me acercaba con curiosidad y ahora me da alergia.

Ser un clásico significa algo distinto que ser académico. Clásico es aquel artista que sigue empeñado en importunarnos, espolearnos, invadir nuestra intimidad y colonizar desde la tumba nuestros sueños hasta que logra imponerse y corregir nuestra mirada.

Página 190

Persigamos los clásicos, ya sean del siglo XVIII o del XXI. Persigamos a todos esos autores que nos importunan. Leamos a los antiguos y unámonos a esos autores que van a contracorriente y buscan experimentar y crear algo nuevo. Regresemos a los autores que no leímos, démosle una nueva oportunidad a los que abandonamos, comprobemos por qué esos títulos han pasado a la historia.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena

No sabéis las ganas que tenía de publicar esta entrada. De contaros por qué esta novela está entre lo que más he gustado de 2020.

Me la envió la editorial hace muchos meses, he ido leyendo poco a poco, hasta terminarla a finales de diciembre,

El problema de llevar tanto tiempo escribiendo reseñas es que parece que ya he usado todas las palabras. Sin ir más lejos, a este autor le he llamado pirado, le he llamado suicida, y ahora vengo aquí por tercera vez, añadiendo otro de sus libros entre lo mejor que he leído de ese año. Tres de tres.

Como fuerte enemiga de leer la sinopsis, suelo comenzar los libros sin saber nada del periodo histórico y temporal en el que tiene lugar la historia. En este caso mi sorpresa fue mayor al tratarse de una época y un momento del que no he leído demasiados libros: el México posterior a la llegada de los españoles. Nuestro protagonista, Juan de Toñanes, recibe un encargo: encontrar a un indio que está generando malestar entre los poderosos.

Los capítulos, como una obra del siglo de Oro fuera, adelantan el tema del que se va a tratar, pero sólo los comprendemos cuando hemos terminado su lectura. Os dejo un ejemplo del primer capítulo:

Ese es el argumento e hilo conductor: un viaje en búsqueda de un desconocido. Una misión que le llevará a conocer el modo de vida de los humildes, la mezcla de culturas, los choques de poder y el inicio del germen revolucionario.

Así que bien mirado, sí es o sí se parece mucho a una misión. Podría decirse que es una misión si la cumple y no es una misión si, Dios no lo quiere, fracasa. Aunque ni siquiera entonces podría hablarse de una misión en un sentido estricto, porque una vez concluidas, las misiones suelen presumirse en las tabernas y en los puertos y en los corredores de palacios y casas fuertes, y él no podría hablar de estos asuntos por muchos y variados que fueran los hombres que le preguntaran al respecto. Ni en el confesionario siquiera. Porque si Dios ya sabe todo cuanto hacemos, a qué repetírselo y si no lo sabe, a qué llamarlo Dios, ¿no le parece?

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El viaje de Juan es un viaje en el que ha de encontrar al indio Juan, escrito por otro tipo que también se llama Juan. Tres Juanes, una misión y dos vidas que se entrecruzan. Avanzar supone para Juan encontrar el paso del indio Juan, los pueblos por dónde ha pasado y el legado que ha ido dejando.

Debe apresarlo a cualquier precio, debe matarlo si es preciso, aunque no sepa por qué. Hay que encontrar ese motivo. Hay que inventarlo si hace falta. Dar una respuesta, cualquier respuesta, por inverosímil o absurda que resulte. Porque si ese motivo no existiera, si está aquí en medio de la llanura lo mismo que podría estar sentado ante el fuego de su hogar, entonces todo el viaje carecería de sentido (…). Hallar al indio Juan y creer que al hacerlo está salvando el mundo, porque sólo quien salva el mundo tiene un pretexto para haber perdido el alma.

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Ni siquiera los muertos tiene algo de libro antiguo, la forma tradicional de encarar un viaje, los vericuetos de la historia, incluso los giros del lenguaje; pero tiene mucho de un tipo de libro moderno y arriesgado en el que el escritor pone todo de sí para que la lectura no nos resulte indiferente. La combinación con maestría de ambas facetas es lo que convierte a este libro en algo especial y diferente, alejado de la producción en masa tanto temática como estilística que suele ser regla en este siglo. Ni siquiera los muertos no es un libro fácil porque no puede serlo, pide que el lector se involucre y sufra como Juan, que entienda que lo importante no es el viaje sino cómo cambia la visión de nuestro protagonista. También es un libro generoso, que evoca muchos sentimientos: el dolor y la sorpresa, en el que se palma la crueldad y la violencia.

Gómez Bárcena es capaz de jugar con lo que quiere crear y modelar tanto la temática como el estilo según va avanzando nuestro Juan al norte. Y de repente, cuando piensas que lo has visto todo, que podrías apostar a cómo acaba la historia, el autor da un giro de 180 grados enseñando una realidad similar a la que hemos leído al principio de la historia (la pobreza, el choque de culturas), pero esta vez con el vecino del norte.

Son multitud los fragmentos que he subrayado, páginas enteras de palabras y adjetivos que nos devuelven a un tipo de literatura que a veces me parece que está extinta. Reflexiones y vericuetos del lenguaje atípicos, complejos, con multitud de referencias (desde el mismo título, claro), donde uno avanza algo a tientas, como con la buena literatura. La que te cambia, la que te alegra el día.

Mira de un modo terrible, como se miran las cosas terribles que han sucedido y las cosas más terribles aún que están por suceder; unos ojos de los que se ha evaporado toda voluntad y toda belleza, que han visto el horror y están llenos de él y son por tanto insoportables. de mirar, o que tal vez han visto el horror y por eso mismo están vacíos y ese vacío es aún más insoportable. Ojos que ya no reflejan nada, que son lo que queda de la compasión cuando se le borra la fe; la libertad cuando se le resta la justicia; la voluntad cuando carece de manos y de voz. La esperanza menos la esperanza.

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No puedo añadir nada más que no digan estos fragmentos mejor que yo. O sí: un agradecimiento. Al autor, por escribir textos tan fantásticos como este. A Sexto Piso por editar novelas tan arriesgadas. Hacéis del mundo literario un lugar mejor.

A los que estáis al otro lado, sólo palabras eufóricas. Mi recomendación: compradlo, regaladlo, leedlo.

FICHA:

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Pros

  • Original, arriesgado, inteligente. Lo tiene todo.

Contras

  • Es una novela exigente. Hay que estar concentrado y eso puede hacer que avancemos más despacio.

Namaste.