Autor, Literatura, Smiley

Heredarás la tierra, Jane Smiley

Tras leer La edad del desconsuelo y Un amor cualquiera , mi propósito a la hora de volver a leer a Smiley era leer este título: la novela por la que le dieron el Premio Pulitzer.

Decidí reservar su lectura para agosto, momento en el que por fin llegaron las deseadas vacaciones, pensando en que, aunque esta novela es algo más larga que las dos anteriores, seguramente podría leerla bastante rápido.

Como en las otras novelas mencionadas, Heredarás la tierra tiene como protagonistas a una familia: los Cook. Una familia tradicional de Illinois dedicada a la agricultura. El inicio de la trama comienza cuando el padre de la familia decide retirarse y que sean sus hijas las que continuen por sí solas con el cultivo de los mil acres que tienen en esos momentos. A partir de ahí la situación que parece estable y aparentemente controlada se acaba desmoronando, entre otras cosas por los silencios y las medias verdades que se callan sus protagonistas desde hace demasiado tiempo.

La temática se mantiene en lo habitual para la autora: la relación entre los miembros de una familia. En este caso cobra mucha importancia la tradición y la cultura del interior de Estados Unidos. Así, las descripciones del cultivo y la información relativa a la agricultura extensiva son frecuentes.

Entrando en los personajes, las tres hijas están marcadas por la ausencia de la madre, siendo muy diferentes entre sí. En esta ocasión es la hija mayor la narradora de la historia; después tenemos a Rose, verdadero portento de personaje; y Catherine, la pequeña y más díscola de las tres. Mientras que las dos mayores se quedan en la finca familiar, la pequeña decide tomar otro camino, que choca con el interés familiar.

Añadido a lo anterior: amoríos, problemas económicos, familiares (lo cual incluye envidias, egoísmos, comparaciones y muchos, muchos silencios que tapan secretos).

Lo que nunca se ha expresado termina siendo demasiado nebuloso para recordarlo.

Página 290

Como nos tiene habituados Smiley, sorprende que una historia aparentemente sencilla tenga tantas ramificaciones y consiga llegar a diversos temas. En este sentido, el inicio nada tiene que ver con el final: mientras que al principio conectamos vía escenas de naturaleza y conocemos a los personajes duros y trabajadores, más tarde vemos que aquélla escena bucólica poco tiene que ver con lo que hay debajo si conseguimos rascar un poco.

No voy a comentar qué es lo que sucede, sólo mencionar que es lo suficientemente grave como para dividir a los Cook y formar dos bandos bien diferenciados que se enfrentarán por el control de la granja.

El hecho de que Heredarás la tierra sea una novela bastante más larga que La edad del desconsuelo y Un amor cualquiera genera dos cosas: por un lado, es una historia más profunda, donde Smiley se puede detener a ir dando información de diversos momentos temporales a lo largo de la páginas, consiguiendo personajes más complejos. Por otro, le hace perder frescura, algo que tampoco ayuda el hecho de que se detenga en detalles menos interesantes relacionados con la administración de una explotación ganadera y agrícola.

Sin embargo, también consigue dar golpes de volante, cambios sorpresivos de las decisiones de los personajes que no parecen corresponder con la tendencia inicial de cada uno de ellos.

El perdón es un reflejo para cuando no se soporta lo que se sabe.

Página 337

En conclusión, Heredarás la tierra es una novela bastante diferente a las otras dos que he leído de la autora, de la que me esperaba otra cosa, pero que gana a partir de la mitad, y que, como todas las de Smiley, nos conecta con unos personajes muy bien creados, consiguiendo quedarse en nuestro imaginario lector.

FICHA:

Te gustará si te gustó La edad del desconsuelo, Jane Smiley.
Un amor cualquiera, Jane Smiley.
Pros – La aparente simpleza de la historia que acaba siendo mucho más profunda de lo que parece.
– El personaje de Rose.
Contras – La edición: traducción antigua y fallos tipográficos.
– Recomiendo no leer la sinopsis.

Namaste.

Autor, Literatura, Mann

La muerte en Venecia, Thomas Mann

Lo admito: vuelvo a leer a Mann animada por las nuevas ediciones de DeBolsillo de sus obras principales. La verdad es que después de haber sufrido lo que no está escrito con la lectura de La montaña mágica, descarté por completo volver a leer alguna obra del autor, en especial Los Buddenbrook.

Pero claro, ¿por qué no regresar con una novela mucho más corta y de temática muy diferente a aquélla?

En este caso, es otro personaje masculino el protagonista de la historia: Gustav von Aschenbach decide buscar la inspiración viajando a Italia, con objeto de pasar unos días en Venecia y poder conseguir superar un bloqueo escritor.

La trama se centra en dos temas principales: el enamoramiento de Aschenbach de un muchacho llamado Tadzio con el que coincide por casualidad en el hotel, y con el que la adoración que siente por una belleza inaccesible irá en aumento.

La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietantemente bello, el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito.

Página 43

Pero además, mientras el protagonista se dedica a seguir con su mirada los juegos y las idas y venidas de Tadzio, lo que ocurre en el exterior se desmorona. La ciudad va convirtiéndose, poco a poco, en un lugar fantasma como consecuencia de la epidemia de cólera que asola el continente.

¿No había tomado una decisión precipitada y errónea, imputable a un estado enfermizo y que en ningún caso debía ser determinante? (…) Demasiado tarde. Tenía que seguir queriendo lo que quería el día anterior.

Página 61

Sorprende, y apabulla leer exactamente, palabra por palabra, a un escritor que en 1912 describió a la perfección lo que vivimos el año pasado: el silencio de las autoridades, el cambio de ánimo de la ciudad, los murmullos y las frases a medio decir, las reticencias, cada ciudadano temiéndose lo peor pero esperando lo contrario, haciendo lo que buenamente puede para huir de la enfermedad y esa sensación de miedo e incertidumbre en el ambiente ante una situación peligrosa de la que no se espera nada bueno.

Mann es universal. Y lo es porque la forma de acercarse a los temas es atemporal, no entiende de circunstancias concretas: la reflexión la hace desde la misma alma humana, desde el común de todos los seres de este planeta. Es capaz de extraer la esencia de los temas, de acercarse a algo que el común de los mortales da por hecho y conseguir analizarlo, medirlo, detallarlo.

Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre dos personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no intercambiar saludo ni palabra alguna.

Página 83

Una muy buena forma de acercarse al gigante alemán, con un libro corto, asequible y que rompe los prejuicios de miedo que se le tienen a los grandes clásicos.

Y vosotros, ¿lo habéis leído?

FICHA:

Te gustará si te gustó Diario de un hombre decepcionado, W.N.P. Barbellion.
Lolita, Vladimir Nabokov.
Pros – La visión atemporal del autor de cada tema que menciona.
– Frases destacadas frecuentes que hacen disfrutar de la lectura.
Contras – Con los ojos de un lector del siglo XXI la fijación de Aschenbach con Tadzio es desagradable.

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

Bonsái, Alejandro Zambra

El nombre de este autor me perseguía una y otra vez. Probablemente fue la portada de su misterioso gato en Poeta chileno la que se me quedó en la retina, haciéndome recordar, una y otra vez que yo no lo había leído nunca.

En una conversación con el genial Juan Gómez Bárcena le pregunté por qué título debería empezar a leer al chileno, y él me recomendó La vida privada de los árboles. Como pudisteis comprobar le hice caso y acabé comprando la edición de Compactos de Anagrama en la que viene también incluido este título. Finalmente acabé leyendo el primero de ambos. Bonsái comienza como sigue:

Al final ella muerte y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura.

Página 15

De frases y capítulos cortos, Bonsái deja claro por dónde va desde la primera línea. Y es que la historia de Emilia y Julio se bebe de silencios, de una cama y de la página 373 de un libro de Proust.

Una historia sin descripciones, esbozada simplemente.

Cuando Julio se enamoró de Emilia toda diversión y todo sufrimiento previos a la diversión y sufrimiento que le deparaba Emilia pasaron a ser simples remedos de la diversión y sufrimiento verdaderos.

Página 21

Bonsái tiene algo de hipnótico que me es difícil de describir. Quizá sea ese narrador que parece que juega al despiste o que conoce poco más que el lector de los detalles de la historia de amor. Será ese pragmatismo en las descripciones que nos sitúa cerca (porque estamos viviendo también su historia) pero a la vez, lejos (por esa sensación de que los personajes son sustituibles al no hacernos una idea concreta de cómo son).

En cualquier caso lo que propone Zambra es interesante y diferente. Dan ganas de seguir leyéndole, de indagar en ese mundo intimista y lleno de silencios del que nos hace partícipes. Ayuda además que muchas de sus historias sean cortas, leves, aparentemente simples. Sorprende que en tan pocas páginas pueda ser tan personal, o siguiendo el cliché, desarrollar una voz propia y diferente de lo que estamos acostumbrados.

Zambra me recuerda a Halfon en una cosa: el ambiente creado, que nos traslada a un planeta propio, donde los personajes se entremezclan con palabras no dichas y pensamientos que se escapan.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cárdeno adorno, Katharina Winkler.
Pros – Corta, directa e intimista.
– Ideal para un bloqueo lector o para cuando se tiene poco tiempo.
Contras – No es fácil de describir y deja con ganas de indagar más en su obra.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Hamnet, Maggie O´Farrell

Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) es el último libro publicado por Libros del Asteroide de Maggie O´Farrell. Si lleváis bastante tiempo por el blog sabréis que se trata de una de mis autoras fetiche, de las que leo todo lo que se saca.

Por aquí encontráis las reseñas de Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Así que podréis imaginar que la publicación de esta nueva novela y su posterior entusiasmo de los lectores que la leyeron me hicieron subir mis expectativas.

Hamnet narra la historia de la familia de Shakespeare, centrándose en especial en el momento en el que conoce a Agnes, la que será su esposa; y en los acontecimientos alrededor de la nueva unión. El título de la novela no es sino el nombre del hijo varón de la pareja, que perderá la vida debido a la peste.

Para que la peste llegue a Warwickshire, en Inglaterra, el verano de 1596, han de suceder dos acontecimientos en la vida de dos personas distintas, y estas dos personas han de encontrarse después.

Página 160

La verdadera protagonista de la historia es Agnes (aquí en lugar de seguir con la tradición O´Farrell escoge Agnes en lugar de Anne), una atípica mujer que vive apartada de la comunidad que se enamora de un prescriptor de latín muy especial. Ella es el origen de la familia, la que anima a su esposo a viajar a Londres y la que ha de cuidar a sus hijos ante la ausencia paterna. Posee un don especial que le hace ver el futuro de las personas. Algo que la

No entiende cómo ni por qué, pero lo sabe. Ella nunca recela de estos momentos de descubrimiento, de cómo de pronto le llega la información al cerebro. Los acepta como un regalo inesperado, con una sonrisa de agradecimiento y una agradable sensación de sorpresa.

Página 174

La estructura de la novela está dividida por saltos temporales: en un lado, el pasado, donde conocemos la vida del autor de Otelo (la forma de vivir de la familia, su relación con su padre). En el otro, la vida presente, cuando su familia va creciendo y los eventos que se desarrollan con posterioridad. En ningún momento se menciona el apellido del autor. Ni siquiera el nombre: siempre es el esposo, el hijo, el padre o, simplemente, el prescriptor de latín. Su brillo existe sólo en chispazos: él sólo es el hijo del guantero.

La autora se apoya en datos biográficos reales para construir una novela en la que el resto depende de su imaginación. Hamnet es la novela de los que no han pasado a la historia: de todos esos secundarios sin los que el genio no se habría puesto a escribir, de las personas que le acompañaron toda su vida. Un homenaje para todas aquellas personas que rodean a los que sí estudiamos en los libros de texto.

Somos testigos de cada una de las emociones por las que pasan los personajes: la frustración de la violencia, el amor, el miedo y la incertidumbre y por último, el dolor:

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina, dentro de un arcón, detrás de una puerta:salta sobre una en cualquier momento como un ladrón o un bandido. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer que se está a salvo.

Página 187

Hamnet recupera, para mí, la estela de grandes novelas de la autora, como Tiene que ser aquí. Creo además que O´Farrell es una buena autora de novelas más largas, donde puede desarrollar la infinidad de temas que va creando al inicio de la historia. A todos ellos les dedica tiempo, con todos ellos coloca a un personaje secundario llamando a aportar luz a un tema que surge.

Hamnet es, además, un ejercicio de delicadeza, de intimidad, de cercanía. La voz propia y reconocible de una autora capaz de trasmitir muchas emociones de un modo aparentemente sencillo y muy sutil. Ambas cosas acaban creando una conexión con la historia. Cuando piensas que no es para tanto, que la novela no te sorprende, te das cuenta de que O´Farrell te ha llevado a su terreno y estás sufriendo al igual que Agnes, al igual que Hamnet.

Si habéis leído a la autora os va a encantar. Si no, es una muy buena opción para empezar con ella.

FICHA:

Te gustará si te gustó Tiene que ser aquí.
– La primera mano que sostuvo la mía.
Pros – Directa y aparentemente sencilla.
– La sutileza y sencillez en toda la historia.
Contras – El inicio puede resultar un poco lento.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

El mundo de ayer, Stefan Zweig

Volver a leer a Stefan Zweig es un poco como regresar a casa después de las vacaciones: siempre hay una sensación de placidez al pensar que vamos a entrar en nuestro hogar, que nos esperan nuestras cosas, el olor de lo habitual, nuestros pacientes peludos y el ambiente relajado de conocer cada pedazo de nuestro espacio.

El mundo de ayer es, sin duda, uno de los títulos más destacados cuando se menciona la bibliografía de no ficción del austríaco. La verdad, no es para menos.

Tal y como menciona el subtítulo: Memorias de un europeo, recoge parte de los diarios y reflexiones sobre la vida que nos dejó Zweig. Lo cual incluye desde conversaciones con amigos e información sobre las tendencias artísticas de la época hasta situaciones más puntuales o temas que le interesan (el encuentro con Rodin o con Joyce; reflexiones sobre su coleccionismo o su forma de escribir) además de los viajes que fue haciendo por el continente y por supuesto la situación política que le tocó vivir.

A esto hace referencia el título de la obra: al momento en el que todo se viene abajo y el mundo anterior a la Primera Guerra Mundial se desvanece. El cambio radical de una generación que vivió como natural un mundo de emperadores e imperios, en donde las novedades tecnológicas venían de la mano de los Lumière y del ferrocarril. El avance, la concordia, el mundo intelectual de centroeuropa. Todo eso salta por pedazos al asesinar al archiduque Francisco Fernando y al comenzar un momento bélico que cambiará para siempre los cimientos de la vieja Europa.

Lo que un hombre, durante su infancia, ha tomado de la atmósfera de la época y ha incorporado a su sangre, perdura en él y ya no se puede eliminar.

Página 31

Zweig, en el centro del huracán, pasa de disfrutar unas plácidas vacaciones en Ostende a regresar a Austria para regresar al hogar. La incertidumbre se palpa en el ambiente y los amigos dejan de serlo. Negar razones de la guerra o buscar un entendimiento es ser un traidor.

Rara vez una misma generación ha tenido ambas cosas; cuando la moral concede liberta al hombre, entonces es el Estado quien lo coacciona; si el Estado le da la libertad, es la moral la que intenta moldearlo.

Página 125

El autor consigue dos cosas: trasmitir ese mundo que no hemos conocido, que casi podemos palpar con nuestros dedos: la incertidumbre, la esperanza pero también esa inocencia de no se les puede pasar por la cabeza (ni lo más mínimo) qué les depara el siglo XX.

Además, aporta luz a mucho de lo desconocido, como es el ambiente intelectual y de influencia entre los escritores de la época y lo hace desde la visión del que sabe analizar, sintetizar y aportar su visión personalísima de su vida.

El mundo de ayer es un libro para disfrutar poco a poco, con el que ir avanzando y analizar las reflexiones y las historias del gran genio que es Zweig. No es nada pesado ni denso, como yo pensé en un primer lugar, sino que se trata de un libro que invita a seguir leyendo, en cuyas páginas se nos pueden pasar las horas sin que nos demos cuenta. Y eso es porque Zweig nos agarra del brazo y nos mete en su vida de lleno, haciendo que olvidemos todo aquello que nos rodea.

Sólo en los primeros años de juventud identificamos el azar con el destino. Más adelante sabe uno que el verdadero rumbo de la vida está fijado desde dentro; por intricado y absurdo que nos parezca nuestro camino y por más que se aleje de nuestros deseos, en definitiva siempre nos lleva a nuestra invisible meta.

Página 230

Como es de esperar, la posguerra y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, marcarán no sólo la vida del autor, sino también su ánimo e ilusión.

La gran promesa, la sagrada promesa hecha a millones de personas de que aquella guerra sería la última, lo único todavía capaz de arrancar las últimas fuerzas a soldados ya casi del todo desengañados, fue cínicamente sacrificada a los intereses de los fabricantes de municiones y a la pasión por el juego de los políticos que, triunfantes, supieron salvar su vieja y nefasta táctica de tratados secretos y negociaciones a puerta cerrada frente al sabio y humano reto de Wilson. Todos los que tenían los ojos abiertos y vigilantes vieron que los habían engañado.

Página 378

Algo que choca con el momento de reconocimiento del autor, como apreciamos en el siguiente fragmento:

En mi vida personal lo más notable fue la llegada de un huésped que amistosamente se instaló en aquellos años en mi casa, un huésped que yo no había esperado: el éxito.

Página 400

Después llegará, como ya sabemos, el exilio

Todo lo que había intentado, hecho, aprendido y vivido entretanto parecía como si se lo hubiera llevado el viento; a los cincuenta años y pico me encontraba otra vez como al principio, volvía a ser un estudiante que se sentaba ante su escritorio y por la mañana trotaba hacia la biblioteca, bien que ya no tan crédulo, no tan entusiasta, con un reflejo gris en el pelo y un atisbo de desánimo en el alma cansada.

Página 492

No creáis que este es un libro triste o melancólico, aunque sí lo sean sus últimas páginas. El mundo de ayer es una oda de amor al arte, a la escritura y a la libertad. Nos acerca a un mundo perdido, a un momento histórico en el que sucedieron tantas cosas en tan poco tiempo que parece del todo inexplicable e inasumible comparar el ciudadano de principios de siglo y el de mediados.

Tenía una expectativa altísima de este libro. Y lo cierto es que sabía que me iba a gustar. Pero lo que no intuía es que ha venido para quedarse como el libro que más me ha gustado de Zweig, el que, como habréis podido intuir, incluiré directo en mi lista de lo mejor de 2021.

Tanto si habéis leído al autor como si es la primera vez, os lo recomiendo. Siempre un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó Diario de un hombre decepcionado, W. N. P. Barbellion
Pros – La variedad de temáticas que expone Zweig.
– Te mete de lleno en el ambiente de la época.
Contras – El inicio es más lento que la parte del medio.
– Evita describir sus últimos momentos antes de partir de Europa.

Namaste.

Autor, Bargate, Literatura

No mamá, no, Verity Bargate

No mamá, no fue un título que me recomendaron por alguna red social y que anoté fiándome y curiosa por lo que decían. Los Reyes me lo trajeron a casa y enseguida lo escogí como mi próxima lectura, animada también por ser un libro corto, de los que se leen en una tarde.

Lo leí, no me disgustó y lo dejé en el estante de reseñar.

Ahí se ha quedado semanas, una tras otra, un mes y otro.

Y me di cuenta de que cuando me ponía a escribir una reseña lo que me ocurría es que, en realidad, no tenía nada que decir de este libro. Porque, sorprendentemente, nada ha quedado en mi memoria de él, más que las citas que anoté en mi cuaderno:

Igual que muchas veces es un error volver a un lugar donde una ha sido feliz, a veces incluso hablar de esos tiempos puede ser un error: el negro presente parece todavía más negro por contraste. Entonces empezaba a pensar así; ahora estoy completamente segura.

Página 122

Lo ojeo, releo algún fragmento y nada se me enciende en el cerebro. A veces pienso si puede ser porque no esté lo suficientemente concentrada como para retener la información que leo, o bien que al leer mucho cada libro que leo se difumina… Pero luego recuerdo que no: que puedo recordar determinadas escenas que leí el año pasado o hace cinco o hace diez. Porque me marcaron, porque el autor captó mi atención, porque me dejaron huella.

Cuando leo un libro que no me gusta, ya sé que saldrá un despelleje, y también qué contaré; qué aspectos no me han cuadrado, por temática o estilo. Pero claro, leer un libro del que no sabes decir NADA tres meses después es mucho peor: la indiferencia suprema de no haber aguantado ni un año en mi memoria, darse cuenta de que si tres meses después no sé qué decir de esta historia, de aquí a cinco años imaginaos.

En mi memoria No mamá, no se emparenta con Tienes que mirar de Anna Starobinets pero de una forma mucho más fría, menos emocional, a medio gas.

No siempre se acierta, no pasa nada. Aún así me sigue dando la misma rabia que la primera vez.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

Monasterio y Canción. Eduardo Halfon y su mundo

Por casualidad y sin haberlo programado, empecé 2020 igual que lo terminé: leyendo al guatemalteco Eduardo Halfon. El boxeador polaco fue el título que escogí como mi primer acercamiento al autor; el que no esperaba era leer en diciembre Monasterio.

El final del año me pilló sin reseñar Monasterio, como de vez en cuando me ocurre con algunos títulos que voy dejando en el tintero virtual. Lo tenía pendiente y más o menos en mente hasta que Libros del Asteroide edita en 2021 otra historia suya: Canción. Tampoco lo planifiqué pero acabé leyendo también esta última, colándolo frente a otros autores que llevan esperando en el estante mucho más tiempo que Halfon.

Finalmente he decido juntar ambas historias en una entrada conjunta, quizá para acercaros un poco a los motivos de mi obsesión por el autor.

Monasterio comienza con la historia de dos jóvenes que esperan sus maletas en el aeropuerto de Tel Aviv. Acuden a la celebración de la boda de su hermana, que se casa con un judío ortodoxo.

Mi hermana y su novio anunciaron que, pese a ser un restaurante supuestamente kósher, no comerían nada en un lugar así, un así dicho con énfasis, en itálicas.

Página 37

Se dan cuenta de que su hermana no es la joven con la que comparten recuerdos sino una adulta prácticamente desconocida que ha cambiado todo su comportamiento para adaptarse a las creencias de su marido. Paralelamente, y como viene siendo habitual en el autor, el narrador nos cuenta otra historia: el encuentro fortuito con una joven con la que compartió momentos al otro lado del Atlántico.

Recuerdo (…) a un rabino que pregonaba todo el tiempo a favor del Boca Junior y en contra de los matrimonios mixtos, dejó embarazada a una guatemalteca católica con la que luego se casó (autogol, filosofó entonces mi abuelo).

Página 72

En este caso Monasterio se aleja un poco más de la historia de Halfon pero a fin de cuentas mezcla sus temas típicos: la búsqueda de una personalidad propia al margen de la familia, la cuestión religiosa y el sentimiento de la búsqueda de la identidad. También uno de los relatos de El boxeador polaco ahonda en las relaciones humanas amorosas propias del autor: encuentros pasionales pero huidizos y misteriosos, caminos que se bifurcan y se vuelven a juntar y plantean aquél mantra del qué pudo haber sido.

En cuanto a Canción, en este caso nos acerca a la historia del secuestro de su abuelo paterno, también Halfon, también Eduardo, que acaba siendo capturado por un tipo al que llaman Canción. Aquí los saltos espacio-temporales se alternan con la asistencia del Halfon escritor a un evento en Japón sobre autores del Líbano.

Escritor judío, sí. Escritor guatemalteco, claro. Escritor latinoamericano, por supuesto. Escritor centroamericano, cada vez menos. Escritor estadounidense, cada vez más. Escritor español, cuando ha sido preferible viajar con ese pasaporte. Escritor polaco, en una ocasión, en una librería de Barcelona que insistía -insiste- en ubicar mis libros en la estantería de literatura polaca. Escritor francés desde que viví un tiempo en París y algunos aún suponen que sigo allá. Todos esos disfraces los mantengo siempre a mano, bien planchados y colgados en el armario. Pero nunca me había invitado a participar en algo como escritor libanés.

Página 11

Paralelamente a su historia surrealista en el país nipón, Halfon nos acerca al momento del secuestro de su abuelo, los motivos de las reivindicaciones de los secuestradores y la historia posterior de Canción. En este sentido, como él mismo comentó en la presentación virtual que organizó José Luis (@icarobooks en Instagram), decidió partir ambas historias y presentarlas entrelazadas, en un trabajo de arquitectura fundamental para la estructura del libro.

La sensación perenne que tengo cuando leo a Halfon es la de entrar en un mundo donde todo es posible, donde aspectos que son normales para él resultan curiosos y extravagantes para los que venimos de familias sencillas y homogéneas (familias en las que todo el mundo tiene la misma lengua y todo el mundo proviene de la misma zona). Su rutina nos parece exótica, interesante, llenas de historias de las que queremos conocer más. Esto es: un abuelo polaco, superviviente de un campo de concentración nazi; otro abuelo que huyó de su Líbano natal (¡que entonces no era Líbano porque ni existía!); un tío que habla ladino nacido en Salónica (bivas, kreskas, engrandeskas, komo un peshiko en aguas freskas amén, decía cuando alguien estornudaba) gastronomía variada e internacional; recuerdos olfativos, táctiles, objetos de vidas que nacieron y crecieron en un ambiente y un mundo totalmente diferente a cualquier cosa que podamos haber vivido los demás. La atracción de aquello que desconocemos y encontramos diferente.

Tiene además una cosa que se agradece mucho en un mundo en el que algunos venden sus libros al peso: la brevedad. Halfon no tiene reparo en meter la tijera y recortar, en quitar partes del libro o en ir directamente al tema del asunto. Sus libros no tienen paja porque cualquier información adicional que no fuera de importancia haría perder fuerza a la historia.

Hace tiempo cuando me gustaba un autor me guardaba alguno de sus títulos para no acabar con toda su obra demasiado pronto. Ahora mi visión del asunto ha cambiado diametralmente y prefiero zambullirme en la buena literatura. En este caso, en el mundo de Halfon y en la manera que tiene de contarnos historias.

No sé si me habría topado con el autor por mí misma. Así desde aquí, reitero mi agradecimiento a David Pérez Vega por la recomendación y aprovecho para hacerlo extensible a José Luis /@icarobooks por organizar eventos tan interesantes y a Libros del Asteroide por publicar su obra.

FICHA:

Te gustará si te gustó El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Pros – Inteligente, certero. Demuestra calidad y originalidad.
– El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Sus libros se acaban demasiado pronto.

Namaste.

Autor, Literatura, Peskov

Los viejos creyentes, Vasili Peskov

A nadie voy a sorprender admitiendo, a estas alturas de la película, que al igual que una bonita portada, una buena sinopsis puede hacerme comprar un libro. Este es el caso de este título que os traigo hoy.

Los viejos creyentes nos cuenta la historia de los Lykov, una familia de ermitaños que vivía en la taiga siberiana rusa siguiendo las mismas costumbres y usos de la época del zar. Peskov, periodista del Pravda, se encuentra con esta interesante historia y decide acercarse a conocerles personalmente. Nos irá contando, a modo de ensayo periodístico, cómo son y por qué viven de ese modo los miembros de tan peculiar familia, además de hacer un seguimiento de su vida según va ganándose su confianza y según van pasando los años.

Los Lykov, en el cisma en la iglesia ortodoxa del siglo XVII, eligen aislarse y vivir de forma autónoma, sin contacto con ciudades ni personas. Desde entonces la familia sobrevive a base de una dieta basada en patatas, rezando diez horas al día y rechazando casi cualquier cosa que le ofrecían los visitas (desde harina a una cerilla). Su modo de ver la vida se basa en seguir los fundamentos de su religión, interpretada muy estrictamente, lo cual les impide acercarse a cualquier tipo de modernidad por vieja que sea. Malviven en una cabaña, soportando temperaturas que llegan a los -20ºC.

Los viejos creyentes es una historia surrealista, irreal, que parece inventada. Imaginemos al grupo de geólogos que se encuentra con la familia por primera vez y va comentando la llegada al hombre a la Luna mientras los Lykov pregunta quién es el zar actualmente; o conocer que mientras el equipo le pedía instrucciones a su jefa, la familia se miraba extrañada y la respuesta de Agafia, la más joven de la familia, fue: ¡sé y leer y escribir!.

El problema de Los viejos creyentes es la descompensación: por un lado en la primera mitad todo lo que nos cuenta es nuevo. Hay muchas información sobre la zona geográfica en la que se encuentran, la historia de Rusia y el modo de curtir el material que utilizan para vestirse, por poner varios ejemplos. La redacción casi se convierte en un ensayo específico sobre ambos temas por lo que avanzar se hace arduo. Sin embargo, una vez narrado todo lo que hay que contar, esa información deja de ser novedosa e interesante, por lo que Peskov cae en la reiteración de aspectos, situaciones y detalles que ya había aportado antes. Esta situación es natural si pensamos que muchos de los capítulos finales se publicaron en forma de artículo en su periódico, como forma de actualizar la información de la familia para los lectores que les habían conocido hacía tiempo. Al ofrecerlo en forma de libro, la sensación permanente de la segunda mitad es que no nos está contando nada nuevo, y que lo único que nos puede aportar nueva información es conocer cómo se encuentran de salud o qué decisiones han ido tomando con el paso de los años.

En definitiva, merece la pena acercarse a la historia de los Lykov, pero el libro habría ganado mucho reduciendo los capítulos de la segunda mitad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Operación Masacre, Rodolfo Walsh.
Pros – Historia sorprendente e interesante que parece de otro mundo.
Contras – Repetitiva. Habría ganado con menos páginas.

Namaste.

Autor, Kristof, Literatura

Claus y Lucas, Agota Kristof

Hace ya casi diez años (¿¡¡DIEZ!!?) leí esta novela. En el momento de terminarla, sabía que antes o después acabaría releyéndola: el tipo de texto, la temática y la historia invitaban a revisitarla. Lo tenía claro.

El momento se facilitó cuando Libros del Asteroide decide reeditarla. La compré enseguida y desde entonces lleva esperando una relectura que por fin, ha llegado.

Claus y Lucas narra la historia de dos gemelos que viven en una zona transfronteriza europea a mitad del siglo XX. La novela en realidad tiene tres partes, que se publicaron independientemente: El gran cuaderno (1986), La prueba (1988) y La tercera mentira (1992). Con posterioridad a su publicación se decide reunirlas en un mismo corpus al tener en común los protagonistas.

Muy diferentes en cuanto a estilo, la primera viene narrada en primera persona del plural, con la visión de un niño, sin descripciones y con capítulos cortos. En La prueba, sin embargo, el narrador es omnisciente, comienzan a aparecer más descripciones y hasta se incluye un informe final. En la última, el narrador está en primera persona pero en este caso del singular, con una visión más adulta de la situación.

Comparten todas la escasez de elementos temporales y espaciales: no se menciona el país, la ciudad ni el año, tampoco la guerra de la que son víctimas. Sabemos por dónde van los tiros, pero la sensación es que podría haber sido cualquier guerra, y es que el dolor, la muerte y la desolación de los civiles son comunes en todas.

Exactamente. Por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida.

Página 334

Leer El gran cuaderno supone darse de bruces con una realidad tan cruel, fría y directa, que en muchas ocasiones tendremos que pararnos y releer las líneas. Porque no puede ser que nadie acometa una violencia tan grande en una línea. Pues sí, lo es. Seca, directa, sin paliativo ninguno.

La segunda parte, sin embargo, nos aporta algo de luz a la historia de estos peculiares gemelos. Se agradecen detalles que había omitido Kristof en las páginas anteriores, como la edad de los niños o su color de pelo, y ahonda en la temática común de las tres novelas: la mentira como denominador común y el dolor y la muerte, sus acompañantes.

No es sino al final cuando todo lo anterior va un paso más allá y las fronteras se empiezan a difuminar. La mentira que se ha desplegado es tan densa, tan grande que consigue confundirnos y dejar de limitar la diferencia entre Claus y Lucas. Ya no sabemos quién es quién, quién dijo qué ni cuál de los dos fue el que abandonó su país. La confusión llega a tal punto que uno ya no sabe qué ha leído ni de qué va el asunto.

Releer es siempre afrontar una lectura diferente de la última vez que se leyó el libro. Aunque sepas a grandes rasgos qué va a suceder tu recuerdo de lo que leíste nada tiene que ver con el presente y la nueva lectura. Como me suele suceder temía verme decepcionada y que el libro no fuera tan bueno como recordaba. Nada que ver. Me ha parecido igual de brutal e intenso que la primera vez, pero además me sorprendí al encontrar partes de las que no recordaba nada y a la vez, me he quitado la razón a mí misma. En la reseña que le dediqué hago hincapié en la importancia de las tres partes, pero ahora no lo veo tan claro: El gran cuaderno se come a las otras dos, en intensidad y dureza. Con esto no quiero quitarle importancia a las otras dos terceras partes, sino hacer hincapié en una descompensación entre ellas, que inevitablemente acaban siendo comparadas y donde la primera se eleva y la segunda queda por encima de la tercera.

Si además podéis, como yo, leerla conjuntamente, mejor que mejor. La lectura gana puntos al ir comentando y analizando cada avance. Por la forma que tiene Kristof da para ir desgranando detalles, para preguntar si se han visto venir determinadas cosas o qué piensa de un fragmento, se enriquece mucho la lectura de esta forma.

Claus y Lucas es una pedazo de novela. Uno de esos libros que no me cansaré de recomendar porque consigue todo a lo que la literatura debería aspirar: dejar huella en nuestra memoria. Kristof demuestra ser una virtuosa de las letras, hace lo que quiere cuando quiere. Y aunque sean desiguales lo que propone es interesante, inteligente y entretenido. Pura literatura.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cárdeno adorno, Katharina Winkler.
Pros – Brutal, directa, dura. Kristof sabe lo que se hace y demuestra calidad.
– Perfecta para releer.
Contras – Desigualdad entre las tres partes. La primera apabulla.

Namaste.

Autor, Literatura, Starobinets

Tienes que mirar, Anna Starobinets

Tienes que mirar fue un libro que me ganó por la portada cuando me paseaba por mi librería habitual. No es nuevo que todos los libros de Impedimenta están muy cuidados (y que dan ganas de coleccionarlos todos) pero este me ganó sin saber nada de él, sólo por la ilustración floral que aparece en la portada.

Seguro que muchos de vosotros conocéis Starobinets como escritora de relatos de terror. En esta ocasión ella misma se desmarca de lo que vamos a leer a continuación en el prefacio:

Una cosa es inventar historias de miedo y otra muy distinta es convertirse en la protagonista de un cuento de terror. Dudé mucho tiempo si merecía la pena escribir este libro. Es demasiado personal. Demasiado real. No es literatura.

Página 9

Y es que esa historia de miedo que la lleva a ser la protagonista que jamás quiso ser: enfrentarse a la decisión de si continuar un embarazo sabiendo que su hijo tiene una malformación que le impedirá vivir.

Comienza un viaje de búsqueda con la respuesta que le llevará de médico en médico tratando de encontrar porqués. Además, acabará volando a Alemania, donde es mucho más comprendida que en Rusia, su país.

Tienes que mirar es una lectura triste, dura, directa. No cae en los sentimentalismos, porque no los necesita. La descripción de la situación de la autora es suficiente como para que nos remueva por dentro y nos haga partícipes de la incomprensión, del dolor y de la soledad.

A veces te cruzas con personas que consideran necesario decir “lo siento” o “qué pena”. Pero son la excepción. No existen rituales ampliamente aceptados para expresar la compasión.

Página 24

Los capítulos cortos chocan con una narración que parece apresurada, descuidada en ocasiones, con exceso de diminutivos. Probablemente lo que más me ha alejado de la lectura es darse cuenta de que narra lo que le ocurrió hace tan poco (2012) pero que la respuesta por parte de la sanidad rusa parece de otro siglo.

El amor desconsolado, como contrapeso de un dolor lacerante es también parte de esta historia. Ella misma lo define de una forma muy clara:

Mi tristeza es esa leche blanca y tibia que nadie se va a beber.

Página 120

Me queda la duda de si a la autora le habrá resultado catártico escribir su historia y que los demás la leamos. Sin duda, hay que ser muy valiente para abrirse de esta forma en un libro.

FICHA:

Te gustará si te gustóNada más real que un cuerpo, Alexandria Marzano-Lesnevich.
Pros – Directo, duro, real.
Contras – Exceso de diminutivos.

Namaste.