Author Archive for Laura

22
Ago
19

Relatos de Kolimá, Varlam Shalámov

No sabría decir cuándo apareció esta serie en mi vida lectora. Quién fue quien me lo recomendó o si simplemente fue la curiosidad de ver la saga de Shalámov de cuándo en cuándo en las librerías. Digo librerías y no Internet porque hay libros, como éste, que aunque han pasado a la historia de la literatura no se leen demasiado, o al menos no se ven por las redes.

Por otro lado tenía mis dudas porque en su día no conseguí terminar Vida y destino (algo que actualmente ni siquiera me gusta admitir) y quién sabe si el de Grossman tenía algo que ver con esta saga.

IMG_20190710_091942Relatos de Kolimá es una historia tan clara y directa que te cuenta de qué trata sólo con leer el título: diferentes vidas, diferentes situaciones sólo con una cosa en común: la ubicación blanca y común de Kolimá.

Shalámov sabía de lo que hablaba: arrestado en 1937 por realizar actividades trotskistas contrarrevolucionarias, fue condenado a cinco años de trabajos forzados en Kolimá. Por suerte, acabó siendo liberado y desde 1954 hasta 1973 trabajó en su libro de relatos cortos sobre la vida en el campo de trabajo que verían la luz como Relatos de Kolimá. Una saga compuesta por seis libros en los que narra su vida en el campo. En español los encontramos todos en Minúscula.

Como decía más arriba, tener en mente el abandono de Vida y destino me predisponía a pensar que se me iba a hacer muy cuesta arriba. Nada más lejos de la realidad: la principal ventaja respecto a Vida y destino es que los capítulos son cortos y que no hace falta seguir el hilo de un personaje en concreto. Al tratarse de vivencias del campo no siempre son los mismos personajes las que los narran, lo cual ayuda a seguir leyendo, más si alternamos su lectura con otras más amables.

Si por algo se caracteriza Kolimá es por ser una lectura dura, tanto como las condiciones de vida de los presos: el frío, la falta de comida y el extenuante cansancio, en definitiva, la supervivencia pura y dura. Compartimos parte de ese sufrimiento y nos ponemos en la piel de la persona que pelea por las cosas que los demás damos por hecho: un jersey, un par de botas, unos calcetines. La relación de poder entre unos presos y otros, la vida del hampa, las presiones entre jefes y subordinados, el poder de colocarse al lado de la estufa o de tener unos buenos zapatos, la importancia una manta o de poder descansar en el hospital, la cruda cotidianidad de 50 grados bajo cero. Todo eso es Siberia. Todo eso es Kolimá. Y todo eso, aunque a día de hoy nos siga sorprendiendo, ocurrió realmente.

Me comí las gachas, el pan, me tomé tres taza de té con azúcar.

Página 239

Comentaba por redes sociales que con este libro me parecía que nunca lo estaba leyendo en la ubicación idónea: un plácido parque, una bonita playa, 30ºC… todo ello me hacía desubicarme, alzar la vista y comparar la realidad que estaba viviendo con lo que leía. Pênsar que nada se asemejaba a lo que estaba pasando.. Y vosotros, ¿cómo lo véis? ¿Creéis que hay determinadas lecturas que no pegan para unas estaciones o momentos concretos? Aunque claro, ¿cuándo sería entonces el momento y lugar perfecto para leer una historia tan dura? Nunca.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Capítulos cortos.
  • Estilo directo y sin alardes.
Contras
  • El precio del libro, para lo pequeño que es, se me antoja caro.
  • Historia dura, hay que coger aire de vez en cuando. El nudo en el estómago es inevitable.

Namaste.

12
Ago
19

Una tumba para Boris Davidovich, Danilo Kis

Conocí a Kis porque lo mencionó Vila Matas. No tenía más referencia que esa, tampoco tenía muy claro por dónde empezar, así que al final, en una Feria del Libro, me acerqué a la caseta de Acantilado a echar un vistazo a varios de sus títulos, y entre este y Salmo 44 acabé quedándome con el más largo.

Una-tumbaLeí este libro a principios de este año. No, no es una errata. Fue uno de los primeros libros que leí en este 2019. Después lo dejé en el estante de libros para reseñar y se quedó sepultado por otras lecturas que llegaron más tarde y salieron antes de ahí. Quizá os preguntaréis por qué.

Fácil. No tenía ni la más remota idea de qué escribir.

Los que lleváis tiempo leyéndome sabréis que no escribo las reseñas en cuanto termino el libro, sino que la dejo reposar un poco. Generalmente con distancia soy capaz de analizar mejor las cosas, aunque lógicamente se pierde en el detalle gano en perspectiva de ver la historia en su conjunto. Pero claro, esto también tiene inconvenientes, si el libro no me ha gustado demasiado lo borro de mi memoria. O quizá no, porque pensándolo soy capaz de describir los libros que no me han gustado, los despellejes, los que no he sabido por dónde coger.

Sin embargo, Una tumba para Boris Davidovich tiene una laguna en mi mente. No creáis que la laguna viene motivada por la cantidad de semanas que han pasado desde que lo leí. Qué va. Tuve la sensación de que la historia se me estaba escapando, de que se me escurría de las manos y de la mente, de que no me estaba disgustando pero tampoco me gustaba lo suficiente como para dejar algún tipo de poso en mi mente. Y es que la sensación de que este libro estaba siendo invisible me acompañó durante toda la lectura y también cuando puse punto y final, me confesé a mí misma: lo he leído pero ya se me ha olvidado.

Él no estaba interesado en los supuestos hechos, ni tampoco en los supuestos caracteres sino en aquellas conjeturas y en su funcionamiento dentro de la lógica; sus motivos podrían resumirse, al fin y al cabo, en los mismos que tenía Novski al rechazar por completo cualquier conjetura, partiendo de un esquema completamente distinto ideal e idealizado.

Página 141

Lo he leído, lo sé. Pero no me sugirió nada. Quizá como cuando lees el diccionario, una palabra detrás de otra, una letra y otra letra, pero si te preguntan de qué va ¿qué podrías responder más que generalidades?

He estado tentada de no dejar esta entrada por aquí, pero cambié de idea al pensar que en las reseñas, en las columnas literarias, en las redes sociales, solo vemos libros buenísimos, libros fantásticos, o justo lo opuesto: libros malos, aburridos.  Así que vengo a comentar un libro que me ha dejado fría, que dudaré haber leído dentro de dos años, porque sí, los lectores no siempre acertamos, no siempre nos encanta lo que leemos, y ya está. Se aprende, se apunta y se sigue leyendo.

Probablemente esta historia me habría gustado más si no hubiera leído otras historias, como El caso Tuláyev  de Victor Serge o quizá la fama y el reconocimiento vienen de la mano de la polémica que causó Kis con sus libros. No lo sé, la conclusión es que este libro no es para mí.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Al menos es corto. (?)
Contras
  • No me ha dicho nada, perdí el interés de lo que ocurría en la historia.
  • Estilo del autor es enrevesado.

Namaste.

05
Ago
19

Mejor la ausencia, Edurne Portela

Hay títulos o autores que de repente aparecen frente a una y no se van. Te siguen con una frecuencia inesperada, agarran y no sueltan. De repente Edurne Portela aparecía en la portada de muchos de esos libros, en redes sociales, en reseñas, como esta de Marta, una y otra vez. Y después, cuando por un tiempo dejé de encontrármela, la autora figuraba en encuentros, certámenes y cursos. Más tarde, cuando hablando con Pedro sobre libros (¡cómo no!) me dijo que tenía uno para prestarme temí que fuera uno de Portela. No me equivocaba. Ahí seguía el destino insistiendo.

Mejor-la-ausenciaComo ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a Patria, de Aramburu. La radiografía del conflicto vasco pero contado desde otra perspectiva. Mi percepción, quién sabe por qué, era que en este caso, Mejor la ausencia se trataba de un libro denso. Nada más lejos de la realidad.

Si lo comparamos con Patria,  cambia, en primer lugar, el uso temporal: mientras que en la de Aramburu los saltos temporales eran constantes dado que eran el método utilizado para unir pasado y futuro, Mejor la ausencia presenta una novela más lineal, comenzando en los años 80 hasta nuestros días. A priori podría parecer que el efecto conseguido es una pérdida de dinamismo. Sin embargo Portela no lo necesita porque lo puede conseguir por otras vías, y ahí entra en juego la narradora: Amaia. Utilizar su punto de vista de niña que no comprende del todo qué está ocurriendo nos hace querer leer más, distribuye la información a lo largo del texto, y además consigue generar empatía, lo cual nos acerca a su percepción personalísima de la realidad familiar.

Como en Patria, coincide el lugar donde se sitúa la acción, el País Vasco, pero mientras que en la novela de Aramburuse mantiene un tono más neutro (algo que parece perfecto para su versión cinematográfica. De hecho hay prevista ya una serie), Portela opta por olvidarse de ser aséptica y narrar desde las entrañas de Amaia, primero una niña, después una adolescente. La pequeña de cuatro hermanos que no entiende demasiado bien las ausencias del padre, el hermano enfermo que tirita, los pósters en la pared de uno de sus tatos.

Mejor la ausencia destaca por dos cosas: la fuerza y la violencia. La fuerza de una narradora con carácter, que se va a enfrentar a la realidad que le ha tocado vivir, y la violencia de lo que se encuentra más cerca de lo que pensaba.

Lo complicado es conseguir que la voz de Amaia sea creíble en cada momento, y eso lo resuelve la autora modelando las descripciones y la visión de la protagonista. Así, cuando es niña vemos la inocencia, pero también sus arrebatos de furia y rabia ante la impotencia que siente en el hogar. En la adolescencia el pasotismo, la rebeldía, el inicio de un camino que le lleva contracorriente de su familia, que le enfrenta a los silencios de su Ama y al pasado de su Aita. El personaje de Amaia adquiere un peso muy significativo en la historia, además de permitir al lector acercarse e ir conociendo la información necesaria en cada momento. Precisamente de haber prescindido de ella, de haber escogido un narrador omnisciente, la historia habría perdido el aspecto animal que sale de las entrañas de la benjamina de la familia.

Descubriremos lo que sucede al mismo tiempo que la benjamina, aunque lo vemos venir y lo intuimos mientras que ella, desde el punto de vista inocente de una niña no sabe interpretar determinados detalles que el adulto que ve con otros ojos sabe intuir: el hermano enfermo, que tirita y al que hay que cuidar quizá no tenga fiebre, quizá revuelve el cajón buscando algo en concreto; las ausencias del padre, los silencios y las medias palabras.

Sorprende que la historia no pierda un ápice de fuerza y que consiga mantener al lector pegado a sus páginas. No es fácil crear ese efecto, pero menos lo es mantenerlo en sus 200 páginas. Temía que el final iba a llevarse al traste la historia pero me equivocaba. En este caso el recurso de la vuelta a los orígenes se hace totalmente necesario.

Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento. Y sí, ya voy buscando más libros de la autora. Gracias de verdad a todos los que habéis conseguido que Portela se cruce en mi camino. Me temo que se me habría pasado sin vosotros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Con rabia, Lorenza Mazzetti.
  • Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros
  • Trasmite tanta fuerza que me ha sido imposible escoger un fragmento pequeño.
Contras
  • Dejad todo lo que estéis leyendo o viendo, este libro os absorberá por completo.

Namaste.

29
Jul
19

IMM (62)

Como ya me temía en el anterior botín literario, volví a la Feria del Libro de Madrid y compré más libros (para que os hagáis a la idea en junio he gastado cuatro veces más en literatura que en comida). Total, lo que me falta ahora mismo es tiempo para leerlos todos:

IMM-62

  • Amor en clima frío, Nancy Mitford. De Nancy leí en su día Trifulca a la vista, y también A la caza del amor, y de su hermana Jessica Nobles y rebeldes. Me apetece volver a leer las peculiares historias de Nancy y reencontrarme con el sardónico humor británico. Son historias fantásticas para desengrasar y cambiar de tercio ante lecturas más duras.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick. De nuevo una edición de Austral de un clásico del siglo XX. No he leído El hombre en el castillo, de hecho quiero ver la serie de televisión pero todavía no me he puesto con ella.
  • Recuerdos del futuro, de Siri Hustvedt. El último libro de Hustvedt me llamaba desde el estante con ganas desde hacía semanas, pero no me decidía a comprarlo teniendo en cuenta que tengo Todo cuanto amé en el estante. Pero así es la vida del ansioso comprador de libros, y se vino a casa.
  • Tierra de mujeres, María Sánchez (Seix Barral, 2019). Tuve dudas de si comprarlo, por un lado me atrae leer sobre alguien que, como yo, vive en el mundo rural, pero por otro tengo mis dudas de si me va a gustar esta historia o sólo va a ser otro éxito del marketing editorial. Hasta que no lo lea no sabré en cuál de las dos opciones estoy.
  • Telefónica, Ilsa Barea-Kulcsar (Hoja de Lata). Una historia de la Guerra Civil que tiene muy buena pinta. La verdad es que no lo conocía y han sido las redes sociales y ver que muchos lectores se estaban haciendo con él los que me han animando del todo a escoger este libro. Gracias a Laura, a la que al fin pude poner cara.
  • Tea Rooms, Luisa Carnés, Hoja de Lata. Hace tiempo que varios lectores comenzaron a recomendar a Carnés, una de ellas, Marta, de la que me fío. No sabía si escoger este o Trece cuentos pero al final opté por Tea Rooms.
  • Rasgar algo de vida, Jesús Artacho. Tras leer El rayo que nos parta esperaba que Jesús se animara a publicar algo más, y aunque en casa tengo su libro de poesía Aproximación a la herida sin leer, en esta ocasión se ha animado a autopublicar un diario que he devorado en dos días y del que os contaré algo más adelante.
  • El final del affaire, Graham Greene, Libros del Asteroide. Vuelvo a Greene después de 15 años (de él sólo he leído El tercer hombre), con muchas ganas. Envío de los amigos de Libros del Asteroide.

¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál debería empezar?

¿Por qué después de tener estos he seguido comprando estas semanas? Algunas preguntas no tienen respuesta…

Namaste.

11
Jul
19

Canadá, Richard Ford

Es curioso cómo funciona mi memoria. En mi imaginario La casa de los espíritus de Isabel Allende está siempre al lado de La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe, aunque sean historias muy diferentes. Simplemente porque ambas tenían la misma edición  y porque mi hermana los tenía ordenados en el mismo estante, uno al lado del otro.

CanadaEn ocasiones pienso que esa idea, la de relacionar libros simplemente por su ubicación, quedó en la memoria, y pertenece al pasado infantil en el que todo estaba obligatoriamente conectado. Sin embargo me sorprendo al pensar que para mí Canadá y La trama nupcial de Eugenides van de la mano, seguramente porque los compré a la vez, llevan un tiempo esperando a ser leídos y he dudado más de una vez si leer uno u otro. Así que una vez terminada la novela de Eugenides, este debería ser el siguiente libro al que echarle el diente.

El punto de partida de Canadá queda claro desde el primer capítulo: los padres del narrador han atracado un banco. Sabemos que no ha salido bien y que ha tenido consecuencias importantes para el devenir de la familia, que aunque no era normal sí que tenía determinados elementos de cohesión.

Como bien dice el narrador, cuando leemos en la prensa algo sobre un atracador no pensamos que tiene hijos, que al entrar en prisión deja una vida atrás y personas que se quedan marcadas de por vida por unos actos de los que sólo fueron víctimas.

Los acontecimientos que te cambian la vida a menudo no parecen lo que son.

Página 284

Canadá viene acompañado además de la opinión unánime de que se trata un gran libro. Y así, por la asociación que os comentaba más arriba y por mi prejuicio sobre lo que me iba a encontrar empiezo muy animada leyendo y conociendo la vida de la peculiar familia. Aunque he de reconocer que algunas cosas me iban escamando, como la reiteración y repetición de datos, el eterno retorno de volver a contar lo que ya ha contado antes, algo que se agradece al principio para saber quién es quién pero que después acaba cansando (esto es: si un personaje es primo del protagonista y es pelirrojo con que lo digas dos veces queda más que claro, no es necesario mencionar su color de pelo cada vez que sale el personaje a colación).

Aunque el inicio es más lento que en otras lecturas. las ganas de que avanzara la trama me recomendaron esperar. Y así lo hice. Esperé a que ocurriera lo que menciona: el atraco, el punto de inflexión definitivo, el momento en el que (pensé) la acción ganaría después de una larga introducción.

Ocurre el atraco pero lo que viene después no consigue levantar la acción, ni moverme de mi asiento. Llevo 200 páginas y apenas estoy mucho mejor que cuando había leído 75. Me planteo abandonarlo, habida cuenta de que llevo casi la mitad de una novela que no termina de arrancar. Decido leer otros libros. Aparco Canadá sin remordimientos y me acuerdo poco de él. No lo echo de menos. Pero aún así me planteo que si el resto de los lectores lo ponen tan bien algo tendrá, algo sucederá, y debo seguir leyendo.

Además, ¡ni siquiera sabía por qué tiene este título! ¿Qué motivo tiene el autor para concederle al país llevar el nombre en su portada cuando la acción ocurre en Estados Unidos? Efectivamente, hasta la página 272, justo a la mitad del libro, no conocemos los motivos. Y es que tras la disgregación de la familia nuestro protagonista inicia un nuevo camino de retiro hacia el país vecino, que le sirve a Ford, como podréis imaginar, para conocer el paso a la vida adulta de Nell.

Pensaba, ilusa de mí, que la historia ganaría dinamismo y empezarían a ocurrir más cosas. Pues no. De repente el texto se llena de descripciones:

Unas cuantas casa grises de madera diseminadas a lo largo de las ruinas de varias calles. Había también vestigios de otras casas que un día habían ocupado los espacios vacíos: cuadriláteros con cimientos de ladrillo, dependencias anexas medio derruidas, alguna chimenea aún en pie, y una tierra abierta donde tiempo atrás había existido algo que hoy se había esfumado.

Página 288

Y hasta ahí. Lo que ocurre tiene poca enjundia y mi escaso interés no fue capaz de engancharse en la cantidad de descripciones paisajísticas que plagan la segunda parte de la novela.

Tengo la perenne sensación de que en general las historias de crecimiento personal, de iniciar un viaje paralelo al paso de la vida adulta no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La primera parte de la novela.
  • La claridad y brillantez de muchos fragmentos.
Contras
  • Hacia la mitad la historia se ralentiza.
  • Exceso de descripciones en la segunda parte.

Namaste.

03
Jul
19

Cárdeno adorno, Katharina Winkler

La verdad es que yo no conocía esta novela, pero como tengo poca oportunidad de conversar con libreros de verdad, cuando en Jarcha me la recomendaron no dudé ni un instante de que me la llevaría a casa, a pesar de que ni tenía referencias ni el título me parecía demasiado atrayente.

Cardeno-adornoAdmito también que en las primeras páginas de la lectura, por un momento, por un instante, pensé que esta historia no era para mí. Esa sensación se disipó en cuanto llegué a este fragmento:

Ha sido mi risa la que ha hecho salir a la araña de su agujero, atrayéndola al centro de la red donde estoy atrapada y que ahora es mi vida.
Sé que ha sido mi risa. He reído demasiadas veces. Ha sido un error, lo sé, porque soy una esposa.
¡No rías! La araña, que ahora es mi madre, lo ha dicho muchas veces. No debo reír, no debo abrir los labios porque evocan los labios de mi vulva, que son propiedad de Yunus, como lo son los de mi boca. No debo andar por el pueblo regalando fantasías sobre mis labios, sean los de mi boca, sean los de mi vulva, o sobre la más mínima parte del cuerpo.

Página 87

Si tuviera que resumir esta historia en una frase sería esta: Cárdeno adorno es un absoluta brutalidad. No es una historia densa o complicada pero es muy dura, y como tal se hace bola, es necesario respirar y parar, escoger otra historia más amable, salir a la calle a comprobar que el mundo por suerte es mucho más luminoso de lo que es esta historia.

La trama de la novela es la violencia pura y dura. La que hay en el hogar y se palpa desde que eres niño, la que sigues soportando por parte del marido cuando ya tienes los 13 años para casarte. Cárdeno adorno es la historia de la asunción de la violencia como parte del día a día, además de la total falta de libertad e independencia. La visión de ser una mujer dependiente, sin voz, opinión ni voluntad.

Para compensar este fuerte tema la autora utiliza muy inteligentemente dos recursos: por un lado la narradora y protagonista, Filiz, nos acerca a las situaciones. Por otro, el estilo prácticamente esquelético: capítulos muy cortos (en ocasiones dos o cuatro páginas), sin apenas descripciones y con diálogos de forma indirecta aportar la visión desde dentro de la historia.

Tampoco necesita más porque el texto habla por sí solo. La fuerza de la temática y lo crudo de las vivencias de Filiz son suficientes cuando uno se encuentra un fragmento como este:

Fría y áspera. Como yo.

He caído del árbol sagrado que nunca ha existido.
He rogado a un ángel que nunca ha venido.
He rezado a un dios que nunca ha sido.

Página 250

Cárdeno adorno ha sido para mí una brutal sorpresa, una lectura que a la par repelía por lo duro de la temática pero que me atraía para acabar conociendo la historia al completo.

Desde aquí mi pequeño homenaje a Julián Rodríguez Marcos, director de la editorial Periférica recientemente fallecido.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La sencilla estructura de la historia.
  • Novela dura que atrae y repele a la vez.
Contras
  • El inicio puede parecer que ya hemos leído esto mismo antes.

Namaste.

25
Jun
19

La hija de la española, Karina Sainz Borgo

Tenía en mente leer este libro desde que lo vi por las redes sociales y por distintas librerías, pero había algo que me echaba para atrás. Quizá fue la definición de la historia como el boom literario, o verlo entre la lista de los más vendidos. Durante un tiempo tuve la sensación de que este libro no era para mí. Admito que soy de las que leen bestsellers sin problema, pero en ocasiones el continuo reclamo me acaba consiguiendo el efecto contrario: la sobresaturación de un libro me suele repeler.

La-hija-de-la-espanolaSin embargo, mi amigo Martín por twitter, acabó por decantar la balanza, así que finalmente lo compré en el Día del Libro.

La hija de la española narra una historia situada en la Venezuela actual, donde el desabastecimiento es la norma y la desesperación y el mercado negro forma parte del día a día. Resulta extraño para un europeo medio pensar que uno puede acudir a un supermercado y encontrarse todas las baldas vacías, que no hay forma de comprar un medicamento o que ante la falta de papel higiénico hay que pagar tres veces su valor por adquirirlo en el mercado negro.

Lo más pasmoso e increíble es que todo esto es cierto y es el día a día de los venezolanos: las restricciones y la búsqueda de alimentos, el intento de encontrar tratamientos médicos por cualquier vía así como la huida de un país que ha entrado en la espiral más abyecta, la de la progresiva aniquilación de su población, mientras los gobernantes se enriquecen y culpan a los enemigos del pueblo de la debacle y la comunidad internacional mira hacia otro lado.

Así las cosas, Adelaida Falcón, se enfrenta la enfermedad de su madre poniendo todos sus recursos a disposición de un tratamiento que acaba diezmando sus ahorros.

Finalmente su madre muere y Adelaida se enfrenta a un futuro incierto en el que la clave la tiene el personaje que da título al libro. No voy a ahondar en qué ocurre pero a medida que iba leyendo me daba cuenta que era bastante previsible lo que iba a ocurrir a continuación, aunque también es cierto que al no tratarse de un thriller o una novela de misterio tampoco importa demasiado.

Pasa rápido la muerte cuando el mundo se empeña en girar.

Página 182

Sainz Borgo radiografía Venezuela y la muestra de forma desnuda, clara y meridiana, algo que aunque conozcamos a través de las noticias y los reportajes que aparecen periódicamente en la prensa no deja de sorprender al ver la magnitud de un desastre tal que incide en el día a día de los ciudadanos. Es impensable pensar en no poder acceder a comprar carne, bien por un precio excesivo o bien por desabastecimiento. El pillaje, la inseguridad y la violencia constante se palpa en cada página, y eso es lo verdaderamente interesante de esta historia, que pasamos de ver el problema a vivirlo, a compartir las miserias de una Adelaida que al terminar de enterrar a su madre sabe que alguien llegará a exhumarla para arrebatarle las gafas o cualquier otra propiedad con la que fuera enterrada, que asume que no va a poder conseguir azúcar y que, al encontrar una lata de atún o una botella de vino en el fondo de una alacena se sonríe y se sabe afortunada.

Concentrar las fuerzas del día a día no para afrontarse a las rutinas: el trabajo, los atascos, hacer la comida, sino al paso previo: andar con miedo por la calle, ver que te han robado el ordenador, volver a comer lo mismo que ayer y anteayer. Para una en este caso sí, española, todo lo anterior pertenece a un pasado remoto, que por suerte, no me ha tocado vivir, pero que está presente en el imaginario de mi familia y se asocia a las consecuencias de la guerra civil. Pero no, obviamente no concibo que exista Internet y que a la vez no pueda conseguir carne, que pueda meterme en Youtube pero haya continuos cortes de luz que me impidan hacer nada (¡cortes de luz en el siglo XXI!). Todo esto ha conseguido que me acerque a la magnitud de la historia, del problema, del sufrimiento de aquéllos que hacen lo posible para sobrevivir aunque tengan enfrente al mismísimo gobierno de la nación.

Si lo analizamos desde el punto de vista literario es una historia ligera, directa y sin adornos. Se detiene lo justo en las descripciones y no incluye demasiados personajes, quizá porque no los necesita, porque el ambiente juega el papel protagonista de la historia. Por contra, determinados pasajes están llenos de lugares comunes:

El mar redime y corrige, engulle cuerpos y los expulsa.

Página 37

He leído varios comentarios en los que catalogan este libro como oportunista, en el sentido de que se aprovecha de la situación, incluso que su publicación y posterior boom defiende un ideario político. La verdad no entiendo demasiado este argumento; históricamente la literatura ha servido para dar voz a distintas realidades y el autor no deja de vivir en una época y un lugar determinados. ¿Calificaríamos a Zola de oportunista por narrar sobre las condiciones de los mineros?  ¿Ha sido un boom por lo que cuenta o por ser una de las primeras historias que lo cuenta?

Prometieron. Que nunca nadie más robaría, que todo sería para el pueblo, que cada quien tendría la casa de sus sueños, que nada malo volvería a ocurrir. Prometieron hasta hartarse. Las plegarias no atendidas se descompusieron al calor del resentimiento que las alimentaba. Nada de cuanto ocurría era responsabilidad de los Hijos de la Revolución. Si las panaderías estaban vacías, el culpable era el pandero. Si la farmacia estaba desprovista, aunque fuera de la más elemental caja de anticonceptivos, el farmacéutico sería el responsable.

Página 64

Obviamente no es la novela del siglo y para mí tampoco es lo mejor que he leído este año, pero me ha parecido una historia entretenida e interesante que ha mantenido mi atención durante todo el texto, lo que no puedo decir de otros…

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La descripción de la realidad venezolana.
Contras
  • Las expectativas pueden jugar una mala pasada.
  • La trama es previsible.
  • Hay fragmentos en los que se leen lugares comunes que ya hemos visto en otros libros.

Namaste.




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