Author Archive for Laura

14
Oct
19

El año del pensamiento mágico, Joan Didion

De El año del pensamiento mágico sólo conocía dos cosas: la primera, que el tema predominante es la muerte. La segunda, que todo el mundo lo recomendaba. Nunca había leído a Joan Didion. Me alegra por fin haberle puesto solución al fin.

El-año-del-pensamiento-mágicBusqué este libro pero nunca lo encontraba, hasta que me topé con esta nueva edición, publicada en mayo de 2019 e ilustrada por Paula Bonet en mi visita a la librería Jarcha. No os voy a engañar: el hecho de que esté ilustrado me da bastante igual, porque lo que quería era leer el libro. Sé que hay muchas personas a las que le encanta Paula Bonet y escogerían esta edición por encima de otras. A mí realmente me da más igual.

El hecho de no leer la sinopsis y tan solo apuntar un título te lleva a situaciones como esta: desconocía que se tratara de una historia de no ficción. En el año 2003, el marido de Joan Didion fallece. Una noche como tantas otras, en las que mientras están cenando como otro día cualquiera, el corazón de John se para. Un mazazo imprevisto, el estupor de una mujer que rememora los actos previos, que trata de recordar cuáles fueron las últimas situaciones con él, sus conversaciones y sus actos, con el halo perenne de no haberse podido despedir de él, de saber que la cotidianidad impidió una adiós como merecía.

La muerte toca y cambia, llega y no avisa, hay un momento en el que todo era normal pero después de dos segundos ya no lo es. Joan Didion reflexiona sobre ese punto, remitiendo a lecturas, textos y autores para analizar ese crítico momento.

Pero además, Didion reflexiona y rememora, y también nos cuenta cómo vivió la enfermedad de su hija Quintana, que mientras su padre yacía muerto en la cocina de su casa, se debatía entre la vida y la muerte a causa de una enfermedad que le había llevado de hospital en hospital los últimos meses.

La familia de Joan Didion se desquebraja y ella se queda sola, incrédula y dolida, intentando asimilar el dolor y la pérdida que está sufriendo.

Los supervivientes miran hacia atrás y ven presagios, mensajes que se perdieron.

Página 156

El año del pensamiento mágico es un golpe de realidad para el lector. Recorremos el mismo sendero que la autora, pensar qué pasaría si hoy es la última vez que vemos a una persona querida, qué sensación tendríamos si supiéramos que no hay un mañana para este amigo con el que acabamos de vernos, que todos esos planes quedarán en el aire. También es una historia de supervivencia, porque en todo ese dolor Didion tiene una hija que está intentado salir adelante. Una hija que necesita compañía, que está intentando sobrevivir.

El año del pensamiento mágico es un libro duro e incómodo pero también pone en valor muchas de las cosas que intentamos no decir o no pensar. Situaciones ante la muerte, reacciones, miedos:

Somos seres mortales imperfectos, conscientes de esa mortalidad incluso cuando la apartamos a empujones, decepcionados por nuestra misma complejidad, tan incorporada que cuando lloramos a nuestros seres queridos también nos estamos llorando a nosotros mismos, para bien o para mal. A quienes éramos. A quienes ya no somos. Y a quienes no seremos definitivamente un día.

Página 204

La verdad es que El año del pensamiento mágico es un libro muy recomendable, que analiza desde diferentes puntos de vista la muerte de una persona cercana. Un texto que nos deja con un nudo en el estómago desde la primera línea. Sin embargo,  también creo que va perdiendo fuerza en la parte final y que si hubiera incluido menos páginas le habría ayudado a cerrarlo mejor, aunque entiendo que un libro de este estilo es muy complicado dejarlo como libro redondo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La forma en la que Joan Didion narra su historia.
  • Cómo incluye referencias y textos y a la vez nos cuenta sus sentimientos.

Contras

  • Hacia la mitad pierde fuerza.

Namaste.

10
Oct
19

Premio Nobel de Literatura 2018 y 2019

Hoy es uno de esos días relacionados con la literatura que me gustan: se ha fallado el Nobel.

En este caso, además, hemos tenido dos premiados, correspondientes a 2018, cuando no se entregó el galardón, y a este 2019: Olga Tokarczuk y Peter Handke.

Veo a reconocer dos cosas: la primera, no he leído a ninguno de los dos. La segunda, tampoco los conocía.

Pero si para algo sirve este premio es para poner el foco en otros autores. Sé que hay muchas personas que ignoran el Nobel, que son escépticos con los premiados o que directamente no le otorgan importancia. La verdad, yo no. ¿Habría conocido a Svetlana Aleksiévich si no le hubieran dado el Nobel en 2015? Probablemente no, precisamente porque entre tantas obras, tantos libros y tantos autores es fácil que desconozcamos a uno que no tenga tanta repercusión vía marketing o ventas pero que tenga una calidad como la que leemos en Voces de Chernóbil, por poner un ejemplo.

Por eso, para mí hoy es un día alegre. No sólo porque los jueves ya huelen a fin de semana sino porque la ilusión de descubrir un nuevo autor, una nueva voz, diferente y novedosa es algo que me pone contenta.

Tendremos que esperar a que Anagrama publique Los errantes de Olga Tokarczuk pero mientras tanto podemos hincarle el diente a Sobre los huesos de los muertos (Siruela) o si nos decantamos por el austríaco Handke, por Los avispones o Contra el suelo profundo Peter Handke (Nórdica).

Mención especial a aquéllos que comparten su experiencia lectora: Yossi, Karo, gracias.

¿Ha quedado claro que me voy a la librería?

Namaste.

02
Oct
19

Tierra de mujeres, María Sánchez

Tierra de mujeres de María Sánchez apareció en mis redes sociales y no se fue hasta pasado bastante tiempo. Aunque intento evadirme de este tipo de influencias (porque la lista de pendientes ya es bastante larga sin ellos y porque sé que este tipo de lectura no suele ser para mí), acabé comprando un ejemplar en la Feria del Libro.

Tierra-de-mujeresColé su lectura entre otras que en teoría iba a leer antes para conocer de primera mano este ensayo rural que nos ofrece María Sánchez.

Sánchez es una joven veterinaria que vive en la España rural, lo que muchos llamamos España vacía y lo que anteriormente se definía simplemente como pueblo. Trabaja con ganaderos y nos ofrece su visión de su vida y de la despoblación rural que obliga a muchos a emigrar y a otros a resistir. A lo largo de sus páginas rememora la vida de las mujeres que han trabajado en lo rural, además de reflexionar sobre el pasado y el porvenir de una tierra que en determinados momentos puede parece baldía.

Su visión incluye la relación de lo urbano con lo rural, el feminismo y la despoblación. En este sentido Tierra de mujeres es a la vez un ensayo y dos a la vez.

Querer, aferrarse.

Aferrarse una y otra vez a esa genealogía con voz y memoria de despensa llena de tarritos de semillas, de especias y aliños, de pesos y canastos que nunca tuvieron reparo a llenarse para compartir con los suyos.

Página 162

A primera vista pensé que su visión y la mía coincidirían en determinadas cosas: yo también soy una mujer joven que vive en una zona bastante despoblada, aunque no me dedique a lo rural y mi día a día sea muy diferente. Y lo cierto es que en algunas reflexiones coincidimos:

El medio rural y sus habitantes no necesitan que ninguna literatura los rescate. Necesitan que se los reconozca al fin, ocupar su espacio y recuperar su voz. Necesitan más que nunca que se afronten de verdad sus problemas y sus necesidades.

Página 96

Sin embargo, hay algunas otras cosas que me han hecho extrañarme. Durante toda la lectura he tenido la constante sensación de que la estructura o la edición no está del todo bien, que hay cosas que se repiten, otras que no se saben hasta la mitad del libro, otras interesantes de las que nos enteramos al final. Esto es, que parecen un conjunto de temáticas diferentes escritas en momentos temporales distintos que se han adicionado con posterioridad.

Además, con algunas otras cosas no puedo sino estar en desacuerdo:

Como tantas mujeres, yo no tengo habitación propia para escribir. (…) Escribo en la misma mesa en la que como.

Página 134

Me parece algo partidista utilizar la referencia a Virginia Woolf para ejemplificar un supuesto victimismo. Porque en el momento en el que estás viviendo sola, aunque tengas que escribir en la mesa en la que comes y donde trabajas ya tienes una habitación para ejercer tu libertad. Qué más habrían querido muchas.

No somos la España vacía.

Página 96

Creo que la referencia a La España vacía de Sergio de Molino es totalmente necesaria y obligatoria, teniendo en cuenta su importancia en la temática. Lo que no acabo de comprender es esa tendencia a utilizar el contenido de la palabra sin usar esa palabra, esto es, pareciera que queremos deslegitimizar al autor de la expresión sustituyéndola por otra que sin embargo significa lo mismo. En resumidas cuentas: para no usar La España vacía acabo acuñando La España vaciada para referirme a lo mismo. Lo justo sería, simplemente, admitir que el término de Del Molino es el más directo y el que más ha calado. Al César lo que es del César.

Así que en parte acabé dándome la razón a mí misma. Por un lado, me ratifico en la idea de que este tipo de lectura no es para mí, pero la verdad me ha parecido un libro interesante y creo que mi ejemplar va a pasar por distintas manos porque varias personas de mi alrededor podrán sentirse interesadas por su texto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La nostalgia y ternura cuando evoca a sus familiares y el amor a la tierra que desprende.
Contras
  • La estructura de la historia no me ha convencido, da la sensación de que se han reutilizado fragmentos. Al texto le falta uniformidad.

Namaste.

26
Sep
19

La poeta y el asesino, Simon Worrall

Hay libros que atraen sin que tengamos un verdadero motivo. No conocía a nadie que lo hubiera leído, era demasiado nuevo para haberlo visto por las redes, y sin embargo, una fuerza irracional me empujaba a él. No conocía al autor, apenas me había acercado a la sinopsis, pero necesitaba hacerme con este título. Lo compré en la Feria del Libro. Decidí postergarlo hasta poder leerlo en casa, no me gusta que un libro de Impedimenta sufra demasiados daños, maniática que es una. Así que quedó descartado para llevarlo a la playa o la piscina, y en lugar de eso esperé a la bajadas de las temperaturas para empezarlo.

La-poeta-y-el-asesinoEl libro se centra en el descubrimiento de un nuevo poema de Emily Dickinson, que aparece bastante tiempo después de encontrarse los demás. La composición aparece en una subasta de Sotheby´s en 1997, y desde el primer momento acapara el interés de múltiples compradores. Sin embargo, el responsable de su compra se da cuenta de que algo va mal cuando unas semanas más tarde aparece el nombre de Mark Hofmann entre los antiguos propietarios del poema, colocándolo en el punto de mira ante una posible falsificación.

¿Es posible que ese poema fuera una invención de Hofmann? ¿Puede un falsificador cualquiera crear una obra que pase por ser de Emily Dickinson? Estas y otras preguntas será respondidas en las siguientes páginas, y a partir de aquí conoceremos las vidas de las dos personas que le dan título a la historia: la poeta, Emily Dickinson, y el asesino-falsificador, Mark Hofmann.

Ambas vidas se van cruzando a lo largo de toda la historia, por lo que de forma alterna iremos conociendo la vida de ambos, su formación e infancia, los inicios del proceso de escritura de Dickinson y también la niñez y vida en familia mormona de Hoffmann.

Ante este tipo de estructura no puedo sino dudar sobre ella, incluso lo pensé mientras leía El poeta y el asesino. Sin embargo, Worrall sabe perfectamente que ese desorden consigue crear intriga y mantener la tensión en determinados capítulos.

El autor acaba consiguiendo una historia basada en una línea de investigación que parece más un thriller que un aburrido expediente, y para ello acaba remontándose a la vida y obra de la autora estadounidense (lo cual, teniendo en cuenta mi absoluto desconocimiento de la autora me ha venido de lujo). Así conoceremos la vida de Dickinson y también todos los aspectos relacionados con su forma de escribir (la temática, el cambio de su letra, el papel que utilizaba… etc).

En el caso de Mark Hoffman, Worrall se extiende más, y acabaremos conociendo la doble cara de una persona que parece sin escrúpulos en algunos momentos y un pobre diablo en otros, que sólo busca huir de su círculo de opresión religiosa. El autor incide en la historia de la iglesia de los Santos de los Últimos Días, con objeto de conocer el origen de la religión que funda Joseph Smith en el siglo XVIII y los documentos que acabará falsificando Hoffmann.

Al verlos ahí de pie, vestidos con ridículos ropajes y dando apretones de mano a través del agujero de una cortina, Hofmann rezó para no alcanzar nunca el Reino de los Cielos. Bastante tenía con verse obligado a vivir junto a esos fanáticos e hipócritas en el desierto de Utah como para pasar encima la eternidad con ellos.

Página 120

Podría parecer que todo eso es relleno, pero la verdad es que me he ido hundiendo más y más en una historia en la que, a pesar de que sabemos cómo acaba, y aunque en determinados momentos son muchos los nombres de especialistas, profesores, intermediarios y expertos, nada sobra, todo interesa y mantiene pegado a las páginas.

Sinceramente, no esperaba enfrascarme tanto en la lectura. Una historia de no ficción interesante y entretenida, con la que he aprendido mucho (cada vez me gustan más las curiosidades relacionadas con la literatura), que me ha obligado a buscar mucha información mientras lo leía, y con la que he abandonado el resto de los libros que tengo a medias para poder avanzar más.

La poeta y el asesino ha sido todo un descubrimiento. Os lo recomiendo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Lectura perfecta para el otoño.
  • Para amantes de la literatura y las curiosidades relacionadas.

Contras

  • El inicio, al incluir el nombre de muchas personas, puede resultar algo confuso.
  • Algunas repeticiones de aspectos que se han mencionado con anterioridad. (Ejemplo: se menciona hasta cuatro veces que los mormones no pueden beber alcohol).

Namaste.

23
Sep
19

Cómo afrontar la lectura de un libro clásico

A lo largo de este tiempo, siempre que he comentado que estoy leyendo un libro clásico, sea cual sea, recibo algún comentario diciendo que esa lectura da miedo, que impone.

He comenzado hace poco Guerra y paz, el libro que espero que me reconcilie con Tólstoi tras una Anna Karénina que me dejó  más fría de lo que esperaba.

Esta sensación no deja de ser subjetiva, pero he pensado que podría venir bien unas pequeñas recomendaciones para enfocar la lectura y minimizar ese respeto que se les tiene.

1.- No leer de seguido. Un libro con más de mil páginas escrito en el siglo XVIII tiene, por necesidad, diferentes partes en las que no todas van a ser igual de dinámicas. Muchas de estas obras, además,  no fueron publicadas de una vez, sino por fascículos. Afrontar la lectura como si fuéramos uno de esos primeros lectores de la novela nos ayudará a fragmentar un libro largo: leer 10, 20 o 50 páginas al día es una tarea más sencilla que intentar asumir una cantidad mayor.

2.- Ayudarse de otros recursos. Por un lado, conviene tener información previa: conocer algo de la vida del autor y de su obra nos puede facilitar la tarea para evitar empezar a leer por el libro más complejo. Por ejemplo, soy de las que no recomiendan empezar a leer a Bolaño por 2666. Para empezar con Dostoievski se puede probar primero con El jugador antes que comenzar por otra novela más larga.

3.- Hacer un croquis. Cuando empezamos a leer una lectura de este calibre suele haber muchos personajes. Muchos muchos. Principales y secundarios, que se relacionan entre sí y que, sobre todo en el caso de los rusos, se mencionan con su nombre, apellido, patronímico y mote. Recomiendo siempre hacer un breve croquis que sitúe a cada uno. Sé que muchas de estas ediciones tienen un glosario pero corremos el riesgo de que nos comamos un spoiler tamaño ballena. (Ej. Hijo de la condesa X, traiciona a su amigo Z y acaba falleciendo en el campo de batalla). De esta forma iremos añadiendo datos que nos permitan ayudarnos a situarnos conforme avance la trama. Además al personalizarlo podemos ir incluyendo detalles que nos faciliten distinguir unos de otros.

4.- No agobiarse. Que sí, que vivimos en un mundo en el que todo hay que hacerlo YA, en el que las cosas se hacen rápido y pasan de moda deprisa. ¿Quién dice que eso sea bueno? ¿Por qué tenemos que vivir de acuerdo a variables cuantitativas (leo más, tengo más)? Un lector medio no leerá este libro en un fin de semana, y tampoco en una semana. No pasada nada. ¿Acaso el libro se va a autodestruir? Al contrario, personalmente creo que se valora y paladea más cuando se lee poco a poco, se disfrutan de otras cosas que le dan valor al texto: descripciones, tramas secundarias, reflexiones… etc.

5.- Inténtalo, y si no te gusta, déjalo. Si siempre has tenido curiosidad por un libro, léelo. Si no te gusta o consideras que no es el momento para leerlo, siempre podrás abandonarlo. Y sí, lo reconozco: abandoné Los miserables. Dejé a medias La montaña mágica de Thomas Mann. Admito que preferiría haberlos terminado, pero no me arrepiento. Lo intenté y no pude, lo dejé y leí otras cosas, y otros muchos grandes libros clásicos que sí pude terminar.

Y vosotros, ¿también tenéis la sensación de que determinados libros imponen? ¿Evitáis leer clásicos? ¡Fuera los complejos y vamos a seguir leyendo buenos libros!

Namaste.

 

18
Sep
19

El final del affaire, Graham Greene

La primera y única vez que leí a Greene fue, hace más de 15 años, con la novela El tercer hombre, en una época (breve, tengo que admitir) en la que estuve inmersa en las novelas negras, de espías y de detectives. Lo poco que sé de novela negra lo leí entonces.

EL-final-del-affaireAsí que al enterarme de la publicación de este libro y al ver la novela recomendada por las redes sociales, me sorprendió el título y también la temática, alejada de la que yo esperaba y con la que había asociado al autor.

Tanto la sinopsis como la opinión unánime de los lectores sobre lo especial que era la historia y también la película en la que se basa no hizo más que empujarme a querer leer la novela. Después. los amigos de Libros del Asteroide me enviaron un ejemplar.

Para nada me esperaba encontrarme con esta historia de amor que incluye además una parte donde aparece una espiritualidad desbordante. Una mezcla cuanto menos, curiosa, y un inicio que descoloca, por la cantidad de información que se aporta desde la primera línea. Y es que El final del affaire empieza así:

Una historia no tiene ni principio ni fin: uno elige arbitrariamente un momento de la experiencia desde el cual mirar hacia delante o hacia atrás. He dicho “uno elige” con el impreciso orgullo del escritor profesional al que, en las pocas ocasiones en que se le ha tomado en serio, se le ha elogiado por su pericia técnica, pero ¿elijo por voluntad propia la oscura noche de enero de 1946 (…)?

Página 13

Lo que hace grande a esta novela es el tempo: la medición de la trama, el trabajo que hay detrás que no hace sino demostrar la maestría de Greene, que aúna saltos temporales que descolocan, temáticas diferentes y personajes secundarios que compactan las historias. Incluir diferentes temáticas tan diferentes entre sí con un orden y un motivo no es tarea fácil. Conseguir que un marido engañado y su amante queden, y sea el segundo el que acabe contratando un detective para seguir a la mujer y que todo tenga sentido y sea creíble no es moco de pavo. Este es uno de los puntos más importantes de la novela: a raíz de ese encuentro el detective contratado aportará información al amante, mientras que iremos conociendo en profundidad la relación entre ellos, ese affaire que nos adelanta el título.

La infelicidad es mucho más fácil de narrar que la felicidad. Con la desdicha nos hacemos conscientes de la propia existencia, aunque sea a través de un egoísmo monstruoso: este dolor me pertenece a solo a mí, este nervio que se retuerce es mío y de nadie más. Pero la felicidad, por el contrario, nos aniquila: nos hace perder nuestra identidad.

Página 75

Greene se apoya en unos personajes secundarios maravillosamente creados, de entre los que destaca el detective Parkis y el enigmático Smythe, que aportan conversaciones sardónicas e interesantes como esta:

– Me escribió “Rece por mí”. ¿No le parece raro que me pidiera a mí que rezara por ella?
– ¿Y qué hizo usted?
– Ah – contestó., cuando me enteré (..), recé por ella.
– ¿Y se sabe usted alguna oración?
– No.
– Entonces no parece muy correcto rezar a un Dios en el que no se cree.

Página 228

El giro final en el que conocemos la versión de Sarah consigue que veamos la visión global de la historia, además de acabar comprendiendo desde dentro los actos de una mujer que hasta ese momento se nos presenta como críptica. Cierto que a partir del Libro Tercero la historia pierde su fuerza inicial y se ralentiza la trama para aportar un punto de reflexión, pero parece el contrapunto perfecto para cerrar la historia.

Deberíamos conservar discos de gramófono con las voces de las personas amadas, igual que conservamos sus fotografías.

Página 228

Para mí, El final del affaire es una de esas historias tan bien escritas, tan magníficamente hiladas, que te da pena terminar porque sabes que ese brillo, esa magia que desprende no es fácil de encontrar. Esta novela es un despliegue de lo buena que puede ser la literatura sin caer en los temas típicos ni los lugares comunes. Greene sorprende, por su técnica, sí, pero también por la sensibilidad de exponer temas tan dispares como el amor y la fe sin que nos extrañe su unión.
No puedo más que recomendar su lectura, haceos un favor y acercaos a una lectura donde, os lo aseguro, os van a faltar post-its.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La maestría en el tempo y la medición.
  • Los temas que parecieran antagónicos: espiritualidad y amor.

Contras

  • Los saltos temporales del inicio pueden conseguir que nos confundamos.

  • Hacia la mitad la historia se ralentiza.

Os dejo también la reseña de Ana.

Namaste.

 

13
Sep
19

Rasgar algo de vida, Jesús Artacho

Como comenté por Instagram (aunque pensándolo bien parafrasearse a uno mismo debe de ser uno de las cosas más espantosas que se puedan hacer), tengo un amigo que escribe y lo hace estupendamente. Así que desde que leí  El rayo que nos parta tenía ganas de leer algo más de él. Sí, tengo Aproximación a la herida en casa pero de momento no me he puesto con su poesía.

Rasgar-algo-de-vida

Sabía que Jesús estaba escribiendo un dietario porque él mismo me lo comentó cuando quedamos a tomar un café. No hay secretos porque el episodio queda reflejado en el libro, así que podéis comprobar el absurdo comentario que le hice por vosotros mismos.

Escribir un dietario hoy en día es algo poco común. Pensándolo bien sí que hay dietarios en redes sociales, crónicas de cómo ha ido la semana de una persona (me está viniendo a la mente el repaso semanal que hace Xacobe Pato en Instagram) pero hay muchos escritores que se animen a publicarlos. Me viene a la mente Andrés Trapiello, del que me consta que Artacho es ávido lector, pero poco más.

Pero claro, Jesús Artacho tampoco es que sea demasiado común.

En Rasgar algo de vida el autor incluye multitud de temas, todos relacionados con vida y  su día a día: desde conversaciones con familiares, reflexiones personales o lo que lee y ve en un determinado momento. Comenta lo que le ocurre o lo que no le ocurre, así como pensamientos y sensaciones. Acompaña al texto un punto de humor y sátira, sobre todo presente en el año 2014; una pizca de melancolía, más pronunciado en 2015 y por encima de todo una visión personalísima e interesante de lo que le ocurre.

Pararse a leer una nota a pie de página resulta, en ocasiones, tan productivo como agacharse en mitad de una caminata para recoger del suelo una moneda de dos céntimos.

Página 88

El devenir de los días depende de lo que le ocurre a lo largo de las semanas. Su dietario es un reflejo, sin artificios, de su rutina. Me alegra comprobar una vida normal, alejada de el postureo y del escaparatismo, donde como todo hijo de vecino tiene días en los que apenas pasa nada, y otros donde se acumulan eventos interesantes como la presentación de un libro o la asistencia a una feria para firmar sus ejemplares.

Esta variedad consigue que el lector suelte una carcajada que en un fragmento determinado pero que se quede releyendo un párrafo en otro momento. La variedad, en ese sentido, aporta dinamismo e interés, incluyendo un componente de incertidumbre al no saber qué nos vamos a encontrar más tarde.

Destacan muchos, muchos fragmentos ingeniosos e interesantes:

Las patatas a lo pobre, ahora, frecuentan banquetes de boda y cenas de empresa. Como se comenta de ciertos sindicalistas, todo apunta a que se han aburguesado.

Página 20

Con esta lectura me ha pasado algo curioso: lo leí en un fin de semana, totalmente entusiasmada, deseando leer más y que no se acabara la lectura, intentando estirar el texto, deseando que me confirmara que sigue escribiendo el dietario, que tenemos más lectura en camino.

Se puede estar o no de acuerdo con su forma de ver la vida pero no se puede negar que Artacho tiene talento, y que enfoca y analiza las situaciones con una certera brillantez. Su particular visión, unida con su inteligencia a la hora de describir lo que le ocurre acaba creando un texto complejo donde caben desde las situaciones hilarantes a la crítica literaria.

Aprovecho para recomendaros el blog de Jesús, El cuaderno rojo, si es que no lo conocéis ya. Y si os ha convencido mi reseña, podéis comprar Rasgar algo de vida por 10 euros poniéndoos en contacto con Jesús en la siguiente dirección: preferirianohacerlo86@gmail.com.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Brillante.
  • Ha conseguido que me sienta muy, muy entusiasmada con él.
Contras
  • He echado de menos alguna nota al pie de página, con referencias de lo mencionado.
  • No sirvo como personaje en un libro. Queda demostrado.

Namaste.




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