Autor, Literatura, Vila-Matas

El viaje vertical, Enrique Vila-Matas

No sin un punto de vergüenza reconozco que nunca había leído a Vila-Matas. Darme cuenta de que, aunque mi memoria me juegue una mala pasada y no lo recuerde del todo, tengo firmado el ejemplar desde 2014, me hace enrojecer todavía más.

Fue tras una conversación con Ana cuando decidí que eso se iba a acabar y que había llegado el día en el que leería El viaje vertical.

El-viaje-verticalLa trama ya la adelanta el propio autor en el título: acompañamos al protagonista en su viaje. Un viaje vertical que comienza en Barcelona y acaba en las islas Madeira.

Al contrario que otras muchas historias que tratan sobre viajes (me viene a la mente Canadá de Richard Ford), no se trata de un viaje de iniciación, en el que el protagonista ha de enfrentarse al inicio de su etapa como adulto. En este sentido, Vila-Matas utiliza el viaje como hilo conductor y también como origen del aprendizaje. Y como contrapunto añade el elemento discordante: el aprendizaje de un personaje jubilado. Mayol, antiguo empresario, político retirado y nacionalista catalán convencido, que tiene que asumir las consecuencias de la separación de su mujer en un momento en el que no sabe a lo que aferrarse.

Para ello huirá de su Barcelona natal e iniciará un viaje, mientras que paralelamente rememorará su vida, repasando los grandes hitos de su infancia, anterior a la Guerra Civil, y ahondando en sus miedos e incertidumbres.

Y qué raros son los recuerdos cuando son, además, inventados. La memoria verdadera de la torre veraniega de sus pobres padres la enlazó, a través de un enigmático túnel de su cerebro, con un recuerdo falso, tan improbable como inventado, pero que sintió necesitaba tener en aquel momento.

Página 157

Uno de los elementos que más me ha gustado ha sido el uso del narrador. Un narrador omnisciente que no se mantiene al margen y se va dejando ver según avanzamos:

Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era airosa en su serpentear y era una inquietante ciudad en la que uno nunca sabía si acababa de llegar al fin del viaje o al punto de partida. Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era una ciudad que a veces parecía surgir como una serpiente surge de su piel. Pero esto será mejor que lo diga yo de mí mismo, que a veces tengo la impresión de que surjo de lo que he escrito como una serpiente surge de su piel, aquí en esta isla de palmeras y eternidad donde todos lo días hundo en tinta mi pluma y donde el tiempo, en su teatro armado sobre la calma y el poco viento, también para mí pasa lento y pasa fácil, porque la vida aquí es fácil, y mi reloj muy lento y, además, para qué negarlo, yo sólo soy un principiante, el principiante más lento.

Página 153

Autor de culto, aclamado por crítica y con fieles seguidores, Vila-Matas demuestra su buen hacer tejiendo una historia aparentemente simple pero con muchas lecturas y referencias. Apenas unos pocos personajes son los necesarios para dar forma a El viaje vertical. Tampoco necesita más.

Lo importante de este libro de Vila-Matas, probablemente también de otros del autor me atrevería decir, es cómo cuenta lo que sucede. A fin de cuentas la trama no tiene mucho artificio, pero cómo va añadiendo diversos temas y el modo que tiene de utilizar el estilo es significativo. Son muchos los fragmentos destacables, decenas de reflexiones y píldoras que va dejando el autor aquí y allá.

En definitiva, me ha gustado mucho. No sé por qué he tardado tanto en leer a Vila-Matas. ¿Cuál creéis que debería ser el siguiente?

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Demostración de literatura: cómo hacer fácil lo difícil y crear una lección de novela.
  • Multitud de fragmentos destacables.
Contras
  • Suceden pocas cosas y eso provoca algunos momentos en los que parece que la trama no avanza.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (64)

Encaramos el fin de este año y por ello os traigo los últimos nuevos libros antes de la llegada de la Navidad, donde espero que los Reyes se acuerden de mí y me traigan buenas y gratificantes lecturas. Terminada la indirecta, os dejo los últimos libros de 2019:

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  • Testamento de juventud, Vera Brittain (Periférica & Errata Naturae, 2019). Este libro comenzó a aparecer por las redes sociales de forma muy constante. Lo cierto es que no lo conocía, pero leí en diagonal la sinopsis y, quizá porque me recordó a la saga de Lanny Budd, decidí leerlo. Gracias a R. por el regalo.
  • Los recuerdos del porvenir, Elena Garro (Alfaguara, 2019). Desde hace muchos, muchos años, tenía este libro anotado en mi libreta de Plan Infinito, pero era imposible encontrarlo: ni librerías de segunda mano ni nada, parecía descatalogado y no había forma. Por suerte, los señores de Alfaguara han decidido publicarlo y me han dado una alegría.
  • Goethe en Dachau, Nico Rost (ContraEscritura, 2018). Son varios los lectores que han hablado estupendamente de este libro pero no lo encontraba en ninguna librería. Tras un tuit de Marta, editora de ContraEscritura, donde se quejaba de lo mal que le habñian devuelto una caja de ejemplares, comenzó una corriente lectora de solidaridad. Cuando llegué al hilo me di cuenta de que era la editorial del libro de Rost, así que aproveché para hacer un pedido.
  • Felicidad conyugal, Lev Tolstói (Acantilado, 2012). Tenía ganas de hacerme con un ejemplar de este libro corto del genio ruso desde hace tiempo, y en el evento de Oda a Tolstói aproveché para comprarlo.
  • La suerte de Omensetter, William H.Gass (La Navaja Suiza, 2019). No conocía para nada este libro, pero primero Aramys y después Ana me hicieron interesarme por él. En una visita a Tipos Infames se vino para casa.
  • El boxeador polaco, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2019). En este caso la recomendación viene de David, de Desde la ciudad sin cines, a quien le pedí opinión sobre el mejor libro del autor para empezar a leerle. El envío corre a cargo de la editorial, ¡muchas gracias!
  • Confesión,  Lev Tolstói (Acantilado, 2008). No lo conocía, pero al leer un fragmento en la Oda a Tolstói me convenció totalmente y quise comprarlo. Al igual que Felicidad conyugal es un libro bastante corto así que espero poder colarlo dentro de poco tiempo (¡ja!)

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál empezaríais? ¿Esperáis que Sus Majestades os traigan alguna lectura?

Namaste.

Autor, Literatura, Némirovsky

Suite francesa, Irène Némirovsky

Tenía apuntado el nombre de la autora, Irène Némirovsky, desde hace tiempo inmemorial. Cuando me acerqué a comprar uno de sus libros dudé de si debía leer primero El baile o este que os traigo hoy. Os seré sincera: fue la extensión lo que me hizo decantarme por Suite francesa. Ante la duda, siempre escojo el libro más largo.

Suite francesaDecidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.

Como podréis imaginar, iba con las expectativas altas. Haber conocido a tantísima gente que lo recomendaba mucho me predispuso a pensar de que era una obra fantástica y mi sensación permanente es que es muy diferente de lo que imaginaba que era.

Suite francesa narra diferentes historias de la vida de los franceses durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Familias, personas, parejas que tienen que movilizarse por miedo a la represión del invasor, que un día deciden recoger sus bártulos y abandonar la ciudad para intentar acceder a España, Portugal o huir de Europa.

También es la historia de los que se quedan: de aquéllos que tienen que convivir con el enemigo y han de adaptarse a su nueva situación, muchos de los cuales acaban alejando oficiales del Ejército nazi en su propia casa. En resumen: los personajes de Suite francesa son los antihéroes, aquéllos que normalmente no aparecen en las historias de esta época.

Todos los que lo rodeaban, la gente, su familia, sus amigos, le inspiraban sentimientos de vergüenza y de furia.  Los había visto en las carreteras, a ellos y a otros por el estilo, se acordaba de los coches llenos de oficiales que huían con sus preciosas maletas amarillas y sus pintarrajeadas mujeres; de los funcionarios que abandonaban sus puestos; de los políticos que, presas del pánico, dejaban un rastro de carpetas y documentos secretos a su paso; de las chicas que, después de haber llorado como convenía el día del Armisticio, ahora se consolaban con los alemanes. “Y pensar que nadie lo sarbá que alrededor de todo esto se urdirá tal maraña de mentiras que aún acabarán convirtiéndolo en una página gloriosa de la historia de Francia. Removerán cielo y tierra para sacar a la luz actos de sacrificio, de heroísmo… ¡Con lo que yo he visto, Dios mío! Puertas cerradas a las que se llamaba en vano para pedir un vaso de agua, refugiados saqueando casas… Y en todas partes, en lo más alto y lo más bajo, el caos, la cobardía, la vanidad, la ignorancia… ¡Ah, qué grandes somos!

Página 193

A partir de un elenco variado de personajes Némirovsky va tejiendo historias, algunas independientes, otras entrelazadas, que tienen como telón de fondo la Francia ocupada. Y una de las claves de esta novela es precisamente esto: los personajes normales y corrientes que hacen lo necesario para sobrevivir, y precisamente por eso cometen actos necios, cobardes y egoístas. El olor de la supervivencia.

Por ello, muchos son acusados de colaboracionistas. Un capítulo esencial lo dedica la autora a las mujeres que hacían compañía a los soldados nazis, apostando por un bando que creían ganador.

El estilo de Némirovsky es brillante, poético pero crudo, siendo capaz de añadir descripciones y también reflexiones y párrafos como éste:

La certeza de mi libertad interior -respondió Maurice tras un instante de reflexión-, que es un bien precioso e inalterable, y de que conservarlo o perderlo sólo depende de mí. De que las pasiones llevadas hasta el extremo, como ahora, acaban por apagarse. De que lo que ha tenido un comienzo tendrá un final. En una palabra, de que las catástrofes pasan y hay que procurar no pasar antes que ellas, eso es todo. Así que lo primero es vivir: Primum vivere. Día a día. Vivir, esperar, confiar.

Página 221

Sin embargo, las expectativas han estado, en toda la lectura, por encima de lo que leía. Esperaba una obra maestra y me he encontrado una buena novela, pero a medio hacer. Creo que se nota bastante que la autora no tuvo tiempo a revisar y corregir la trama, no existen puntos álgidos ni puntos de inflexión y la historia acaba resultando bastante plana.

La verdad es que quiero puntualizar lo importante del epílogo, donde se incluyen cartas y fragmentos de diarios de Némirovsky, y así conocemos lo que le ocurre a ella: el miedo por ser judía, los intentos de zafarse de la maquinaria nacionalsocialista, pero también los borradores y planes que tenía de los personajes, su intención de continuar escribiendo por un lado u otro.

En definitiva, una buena lectura, pero sinceramente, esperaba otra cosa. ¿Decepcionada? Sí. ¿Arrepentida? No.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La creación de personajes antihéroes.
  • El epílogo es parte fundamental de la lectura.
Contras
  • Esperaba mucho más.

Namaste.

Autor, Literatura, Orejudo

Ventajas de viajar en tren, Antonio Orejudo (relectura y película)

Con motivo del estreno de la película basada en la novela de Antonio Orejudo, decidí releer Ventajas de viajar en tren. En su día ya dejé claro que tenía que releerlo, porque me quedé con la sensación de haberme perdido muchas cosas.

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Así que, como se suele decir, la ocasión me la pintaron calva. Me acerqué a la estantería para buscar mi ejemplar y en una tarde lo leí.

El inicio es potente, no hay más que leer el primer párrafo:

Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.

Página 11

A partir de aquí lo que leemos leemos una historia, y después otra. Una historia que cuenta un personaje a otro. Historias dentro de historias, historias de guerra y de paz, enfermedad y amor, y sobre todo ello la soledad e incomprensión. además de la enfermedad mental.

Personajes que se cruzan, hilos desde los que parte la narración, todo bajo la óptica de un particular psiquiatra que narra parte de lo que le ocurre con sus enfermos.

Alguien que cuenta la historia que un alguien le ha narrado, situaciones al límite, de guerra y dolor, también personajes que se encuentran en el límite de la enfermedad, y como adelanta el título, un tren en el que se cruzan dos desconocidos.

Quizá una buena descripción la dé el propio autor cuando llega a este fragmento:

La personalidad no es otra cosa que lo que nos cuentan de alguien, lo que alguien nos cuenta de sí mismo, lo que nosotros nos contamos de alguien o lo que nosotros nos contamos de nosotros.

Página 99

¿Me sigue pareciendo una novela extraña, como la definí la primera vez que la leí? Pues sí, no hay más que leer el inicio. Aunque también añado otros calificativos: es talentosa, original, desagradable en ocasiones. El estilo, al menos a mí, me ha conseguido marear con los hilos que se cruzan aquí y allá.

Aún reconociendo todo lo anterior tampoco diría que me ha encantado o que la recomendaría a todo el mundo, es un poco demasiado extraña, demasiado rara. Apta para lectores que buscan salirse de lo cómodo y habitual.

Lo bueno de este tipo de lecturas es que tiene muchas interpretaciones y distintas visiones, llamando al debate y a comentar.

ventajas_de_viajar_en_tren-104710529-largeEn cuanto a la película, se trata de una producción muy fiel a la novela, que mantiene hasta la estructura que planteaba Orejudo. En este sentido son pocas las licencias que se toma, tan sólo omite algunas de las historias secundarias que aparecen al final del libro (otras aparecen mencionadas de corrido por un secundario que se las cuenta a otro personaje).

A mi parecer trasformar un texto como este en una película que se deje ver es bien sencillo. El guión ya lo tienes, sólo hay que buscar buenos actores para que los personajes sean creíbles. En este caso, Pilar Castro, Ernesto Alterio y Luis Tosar encabezan un reparto con intérpretes que transmiten a la perfección lo que leemos en la novela de Antonio Orejudo. No sé si soy yo pero también tengo la sensación de que en las películas españolas siempre salen los mismos, talentosos, no digo que no, pero siempre las mismas caras. y aquí ocurre exactamente lo mismo: Quim Gutiérrez, Belén Cuesta o Macarena García como secundarios.

Me sorprende muy mucho encontrar críticos que alaban la película describiéndola como valiente o arriesgada sin que mencionen el libro. A mi entender si la película es buena es porque el guión es lo suficientemente potente para que su versión cinematográfica lo sea (vale, sé que hay versiones espantosas como la de La historia interminable del pobre y martizado Michael Ende). En este caso el talento se debe a Orejudo y también a las interpretaciones de los actores.

En definitiva: si os gustó el libro os gustará la película.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (63)

Otoño significa nuevos libros. En mi caso, después de unos meses comprando poco o nada, he caído en un mes de novedades y ansia viva. Aquí os dejo los que se han incorporado a mis estantes en las últimas semanas:

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  • Adiós a las armas, Ernest Hemingway (DeBolsillo, 2016). No sin vergüenza admito que jamás he leído al autor, y creo que ya va siendo hora de enmendarlo. Escogí este como podría haberlo hecho con otro… ¿lo habéis leído?
  • La hora violeta, Sergio del Molino (Random House, 2013). El autor de La España vacía y de La mirada de los peces firma esta historia de no ficción sobre la pérdida de su hijo. Desde que conocí que existía un libro sobre el tema me lo apunté, pero lo cierto es que me fue más complicado encontrar un ejemplar de lo que pensaba. Estuve a punto de leerlo en vacaciones pero decidí que mejor dejarlo para otoño, así que quiero leerlo en breve.
  • Un plan sangriento, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2019). Desde su publicación me llamaba la atención este título. No sé muy bien por qué lo relaciono con La poeta y el asesino de Simon Worrall, aunque no tengan nada que ver.
  • Correspondencia, Stefan – Friderike Zweig (Acantilado, 2018). Cada vez me interesa más el proceso creativo de los escritores, y con la edad acabo leyendo más biografías sobre escritores y ensayos sobre sus vidas. Si además añadimos a Zweig en la ecuación, imaginaos las ganas que tenía de tener este libro. A ver si puedo leerlo pronto…
  • Formas de estar lejos, Edurne Portela (Galaxia Gutenberg, 2019). La autora seguía en mi punto de mira tras la recomendación previa de muchos lectores, entre ellos Marta.  pero además la lectura de  Mejor la ausencia  acabó convenciéndome para buscar algún otro título, y este fue el escogido.
  • Mirarse de frente, Vivian Gornick (Sexto Piso, 2019). Habiendo leído Apegos feroces y La mujer singular y la ciudad parece inevitable acabar leyendo el último libro de la estadounidense, con el que ya me he puesto. Envío de Sexto Piso.
  • Mi madre era de Mariúpol, Natascha Wodin (Libros del Asteroide, 2019). Que me gustan los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial no es ninguna novedad. Que he leído muchos de ellos, tampoco. En este caso, no ficción sobre la vida de los trabajadores esclavos que utilizaron los nazis.
  • El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Tibuleac (Impedimenta, 2019). Llevo viendo este libro aquí y allá durante varios meses. Inicialmente mi intención era no leerlo porque pensé que no era para mí. Después llegaron los comentarios elogiosos y lo incluí en mi lista pero después volvió a salir de ella.  La verdad es que lo he comprado por curiosidad y aún no tengo claro de si será un libro para mí, pero aquí está.
  • Los avispones, Peter Handke (Nórdica Libros, 2010). Publicada en 1966, es la primera novela del austriaco reciente ganador del Nobel. En mi visita a la librería tuve en la mano Contra el sueño profundo, también en Nórdica, pero al final me por este.
  • Los errantes, Olga Tokarczuk (Anagrama, 2019). Viene calentita de la imprenta esta edición de Anagrama. Tenía pensado leer primero Sobre los huesos de los muertos pero tras el comentario de @karostra por twitter y a raíz de la conversación tenemos pensado hacer una lectura conjunta entre unos cuantos lectores que llevamos tantos años aquí que cuando empezamos no existían las redes sociales. Como ya os comenté, no conocía a la autora, así que es una oportunidad de oro para conocer nuevos estilos y nuevas voces.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros con el cambio de estación? ¿Tenéis echado el ojo a algún título? ¿Llegáis a hacer lista?

Namaste.

Bassas del Rey, Literatura

Soledad, Carlos Bassas del Rey

En la recámara tenía pendiente leer a Carlos Bassas. Mi idea original era leer Justo, pero la verdad es que la reciente publicación de Soledad (Editorial Alrevés, 2019) me hizo decantarme por este título.

Soledad.jpgComo casi siempre, no leí la sinopsis, sino que me metí de lleno en una historia de poco más de 200 páginas que me obligó a continuar leyendo aunque mi planteamiento inicial era tomármelo con mucha más calma. No pudo ser. Y quizá no pudo ser por el modo que tiene el autor de ir utilizando los recursos a lo largo de la historia, donde aguarda paciente e inofensivo hasta que nos lanza un gancho en el estómago.

Soledad es una historia dura. Sabemos desde el principio que hay una muchacha muerta, y que Soledad no sólo es una sensación sino el nombre de la madre que acaba de perder a su niña. Soledad es también lo que siente el detective que, jugando con los arquetipos del género, trata de esclarecer lo sucedido.

Tanto Romero como Soledad crearán un vínculo: el del dolor. El primero, tratará de determinar qué ocurrió y quién lo hizo. La segunda ahondará en su pasado intentando encontrar respuestas.

«¿Quién le ha hecho esto a la nena?»
Y luego piensas:
«¿Por qué?»
Antes de volver a dormirte, un último pensamiento te viene a la cabeza:
«¿Cómo es posible que el vacío ocupe tanto espacio?»

Página 80

Como decía más arriba, es difícil soltar este libro. Complicado alejarse del nudo en el estómago, de la violencia de las líneas y lo cruel de la situación. Pensaba que lo conseguiría, o que el autor sería algo más magnánimo para con el lector y le daría un respiro. Lo siento pero eso no pasa. Y precisamente por eso, con Soledad nos sumergimos hasta el cuello y sólo podemos acabar saliendo a respirar cuando el peligro ha pasado, cuando conocemos esa verdad de las últimas páginas. Hasta el fin de la novela la tensión nos pide continuar sin relajarnos hasta que descubramos la verdad, hasta que sepamos quién ha matado a la pequeña Abigail.

Uno cree eternas algunas cosas, pero lo único cierto es que solo existe una verdad en este mundo, y es que todos nacemos ya muertos.

Página 117

Por una vez tengo que darle razón a la sinopsis:

Soledad (…) es un un recordatorio de que, en ocasiones, la verdad no libera, sino que lo calcina todo a su alrededor.

Calcinar. Arrasar. Eso es Soledad. Esas dos palabras son un buen resumen de la novela sin que os cuente de más. Llevo unos días pensando en cómo se puede hacer eso, cómo se pueden juntar las palabras de tal manera que el pobre lector que se acerque acabe sintiendo el dolor físico en sus propias carnes. La verdad es que no lo sé.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La fuerza que irradia la historia.
  • Una historia que aparentemente sencilla que demuestra
Contras
  • La desazón en el estómago.
  • Es imposible leer otro libro si comienzas este.

Namaste.

Autor, Greene, Literatura

El final del affaire, Graham Greene

La primera y única vez que leí a Greene fue, hace más de 15 años, con la novela El tercer hombre, en una época (breve, tengo que admitir) en la que estuve inmersa en las novelas negras, de espías y de detectives. Lo poco que sé de novela negra lo leí entonces.

EL-final-del-affaireAsí que al enterarme de la publicación de este libro y al ver la novela recomendada por las redes sociales, me sorprendió el título y también la temática, alejada de la que yo esperaba y con la que había asociado al autor.

Tanto la sinopsis como la opinión unánime de los lectores sobre lo especial que era la historia y también la película en la que se basa no hizo más que empujarme a querer leer la novela. Después. los amigos de Libros del Asteroide me enviaron un ejemplar.

Para nada me esperaba encontrarme con esta historia de amor que incluye además una parte donde aparece una espiritualidad desbordante. Una mezcla cuanto menos, curiosa, y un inicio que descoloca, por la cantidad de información que se aporta desde la primera línea. Y es que El final del affaire empieza así:

Una historia no tiene ni principio ni fin: uno elige arbitrariamente un momento de la experiencia desde el cual mirar hacia delante o hacia atrás. He dicho “uno elige” con el impreciso orgullo del escritor profesional al que, en las pocas ocasiones en que se le ha tomado en serio, se le ha elogiado por su pericia técnica, pero ¿elijo por voluntad propia la oscura noche de enero de 1946 (…)?

Página 13

Lo que hace grande a esta novela es el tempo: la medición de la trama, el trabajo que hay detrás que no hace sino demostrar la maestría de Greene, que aúna saltos temporales que descolocan, temáticas diferentes y personajes secundarios que compactan las historias. Incluir diferentes temáticas tan diferentes entre sí con un orden y un motivo no es tarea fácil. Conseguir que un marido engañado y su amante queden, y sea el segundo el que acabe contratando un detective para seguir a la mujer y que todo tenga sentido y sea creíble no es moco de pavo. Este es uno de los puntos más importantes de la novela: a raíz de ese encuentro el detective contratado aportará información al amante, mientras que iremos conociendo en profundidad la relación entre ellos, ese affaire que nos adelanta el título.

La infelicidad es mucho más fácil de narrar que la felicidad. Con la desdicha nos hacemos conscientes de la propia existencia, aunque sea a través de un egoísmo monstruoso: este dolor me pertenece a solo a mí, este nervio que se retuerce es mío y de nadie más. Pero la felicidad, por el contrario, nos aniquila: nos hace perder nuestra identidad.

Página 75

Greene se apoya en unos personajes secundarios maravillosamente creados, de entre los que destaca el detective Parkis y el enigmático Smythe, que aportan conversaciones sardónicas e interesantes como esta:

– Me escribió “Rece por mí”. ¿No le parece raro que me pidiera a mí que rezara por ella?
– ¿Y qué hizo usted?
– Ah – contestó., cuando me enteré (..), recé por ella.
– ¿Y se sabe usted alguna oración?
– No.
– Entonces no parece muy correcto rezar a un Dios en el que no se cree.

Página 228

El giro final en el que conocemos la versión de Sarah consigue que veamos la visión global de la historia, además de acabar comprendiendo desde dentro los actos de una mujer que hasta ese momento se nos presenta como críptica. Cierto que a partir del libro tercero la historia pierde su fuerza inicial y se ralentiza la trama para aportar un punto de reflexión, pero parece el contrapunto perfecto para cerrar la historia.

Deberíamos conservar discos de gramófono con las voces de las personas amadas, igual que conservamos sus fotografías.

Página 228

Para mí, El final del affaire es una de esas historias tan bien escritas, tan magníficamente hiladas, que te da pena terminar porque sabes que ese brillo, esa magia que desprende no es fácil de encontrar. Esta novela es un despliegue de lo buena que puede ser la literatura sin caer en los temas típicos ni los lugares comunes. Greene sorprende, por su técnica, sí, pero también por la sensibilidad de exponer temas tan dispares como el amor y la fe sin que nos extrañe su unión.

No puedo más que recomendar su lectura, haceos un favor y acercaos a una lectura donde, os lo aseguro, os van a faltar post-its.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La maestría en el tempo y la medición.
  • Los temas que parecieran antagónicos: espiritualidad y amor.

Contras

  • Los saltos temporales del inicio pueden conseguir que nos confundamos.

  • Hacia la mitad la historia se ralentiza.

Os dejo también la reseña de Ana.

Namaste.

 

Literatura, Saunders

Lincoln en el Bardo, George Saunders

Durante un tiempo esta portada no paraba de aparecer por redes sociales: Instagram se llenó de Lincolns, de Bardos, empujado quizá por el galardón que recibió en forma de Man Booker Prize del 2017. No había día ni momento en que me topara con él en un lugar y otro, corriendo como la pólvora de lector en lector.

Lincoln.jpgComo suele ocurrir con las modas, estuve tentada de comprarlo y de leerlo, pero algo me dijo que mejor lo dejaba pasar. Y como ocurre con las modas, el libro llegó un día que dejó de aparecer. Lo cruel y efímero de las modas (incluso de las literarias): puedes ver un título aparecer durante semanas y después, el silencio, la nada.

Una vez descartado, fue Pedro el que me lo prestó, quien lo trajo a mi memoria y el que lo incluyó, de golpe y porrazo, en mi lista de pendientes. Sus buenas críticas me animaban a ponerme con él, también la curiosidad por saber qué me parecía a mí.

Lincoln en el Bardo es la historia de Lincoln, el presidente de Estados Unidos, en el momento concreto cuando pierde a su hijo William, que muere con once años.

Quizá lo peculiar de la historia sea que si te cuentan quién es quién en el Bardo (o concretamente, qué es el Bardo) se convierta en una novela más, pero, por el contrario, si no te lo cuentan puedes perderte en la lectura, por sus capítulos deslavazados.

Como mi lectura viene condicionada por lo que sabía de ella antes de empezarla no puedo más que contar mi experiencia (a partir de aquí spoilers no mayores que los que aparecen en la contraportada).

La acción se divide en tres hilos. Por un lado, tenemos la historia principal: el presidente llora a su niño muerto, acudiendo al cementerio para estar con su cuerpo ya inane. Por otro, los habitantes del Bardo, esto es: los muertos, que acompañan al alma del pequeño William en la fase intermedia entre vida y muerte. El tercer hilo se centra en la acción de los vivos más allá de las puertas del cementerio siendo estos comentarios de personajes variopintos como biógrafos y conocidos del presidente que analizan las actitudes y decisiones de Lincoln, los que radiografían la sociedad estadounidense que acaba de meterse en una guerra civil de la que no saben qué esperar.

Las tres realidades conviven y se alternan en la lectura. Las tres tienen importancia para la historia, aunque el peso recae, como podréis imaginar, quienes le dan título al libro. Personajes muertos hace tiempo, que evocan la vida pasada, los momentos en los que dejaron atrás a sus seres queridos y también el paso de otros muertos por ese Bardo en el que se quedan atascados.

El chico abrió los ojos de golpe.
roger bevins iii

Esto es extraño, dijo.
No es extraño, dijo el señor Bevis. En realidad no.
Uno se acostumbra, dijo el reverendo.
Si éste es tu lugar, dijo el señor Bevins.
Pero no lo es, dijo el reverendo.

hans vollmann.

Página 145

Lincoln en el Bardo es una historia muy buen narrada, donde la aflicción y el dolor por la muerte de su ser querido se combina a la perfección con la vida de Estados Unidos de la época. Saunders mide y controla y crea una atmósfera perfecta. Para ello se vale de personajes secundarios carismáticos además de desplegar una triste ternura muy especial cuando evoca la pérdida del padre. El dolor es parte fundamental de la historia pero no cae en la exageración ni en la …

Sin embargo, en mi caso, no me ha conseguido trasmitir todo lo que no me ha parecido una novela tan redonda, sino que aunque aprecio la técnica de la que hace alarde (el uso de las biografías como si de un diccionario se tratase, los diálogos que sólo aparecen entre los muertos) la sensación que se me queda es aunque hay cosas que me han gustado mucho no he llegado a meterme de lleno en la historia, hasta sentirme desconectada con la historia. Me pasaba que solo me interesaban la vida en el Bardo y no el resto de las partes, que poco podían aportar a una novela más centrada en el Más Allá que en el Más Acá.

Así ocurre en determinadas ocasiones y conviene aceptarlo sin fisuras: esta historia no es para mí.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia muy bien ejecutada.
  • La ternura ante la muerte que es capaz de reflejar.
Contras
  • No he sido capaz de conectar con la historia.
  • La parte de los vivos me interesaba menos.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Portela

Mejor la ausencia, Edurne Portela

Hay títulos o autores que de repente aparecen frente a una y no se van. Te siguen con una frecuencia inesperada, agarran y no sueltan. De repente Edurne Portela aparecía en la portada de muchos de esos libros, en redes sociales, en reseñas, como esta de Marta, una y otra vez. Y después, cuando por un tiempo dejé de encontrármela, la autora figuraba en encuentros, certámenes y cursos. Más tarde, cuando hablando con Pedro sobre libros (¡cómo no!) me dijo que tenía uno para prestarme temí que fuera uno de Portela. No me equivocaba. Ahí seguía el destino insistiendo.

Mejor-la-ausenciaComo ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a Patria, de Aramburu. La radiografía del conflicto vasco pero contado desde otra perspectiva. Mi percepción, quién sabe por qué, era que en este caso, Mejor la ausencia se trataba de un libro denso. Nada más lejos de la realidad.

Si lo comparamos con Patria,  cambia, en primer lugar, el uso temporal: mientras que en la de Aramburu los saltos temporales eran constantes dado que eran el método utilizado para unir pasado y futuro, Mejor la ausencia presenta una novela más lineal, comenzando en los años 80 hasta nuestros días. A priori podría parecer que el efecto conseguido es una pérdida de dinamismo. Sin embargo Portela no lo necesita porque lo puede conseguir por otras vías, y ahí entra en juego la narradora: Amaia. Utilizar su punto de vista de niña que no comprende del todo qué está ocurriendo nos hace querer leer más, distribuye la información a lo largo del texto, y además consigue generar empatía, lo cual nos acerca a su percepción personalísima de la realidad familiar.

Como en Patria, coincide el lugar donde se sitúa la acción, el País Vasco, pero mientras que en la novela de Aramburuse mantiene un tono más neutro (algo que parece perfecto para su versión cinematográfica. De hecho hay prevista ya una serie), Portela opta por olvidarse de ser aséptica y narrar desde las entrañas de Amaia, primero una niña, después una adolescente. La pequeña de cuatro hermanos que no entiende demasiado bien las ausencias del padre, el hermano enfermo que tirita, los pósters en la pared de uno de sus tatos.

Mejor la ausencia destaca por dos cosas: la fuerza y la violencia. La fuerza de una narradora con carácter, que se va a enfrentar a la realidad que le ha tocado vivir, y la violencia de lo que se encuentra más cerca de lo que pensaba.

Lo complicado es conseguir que la voz de Amaia sea creíble en cada momento, y eso lo resuelve la autora modelando las descripciones y la visión de la protagonista. Así, cuando es niña vemos la inocencia, pero también sus arrebatos de furia y rabia ante la impotencia que siente en el hogar. En la adolescencia el pasotismo, la rebeldía, el inicio de un camino que le lleva contracorriente de su familia, que le enfrenta a los silencios de su Ama y al pasado de su Aita. El personaje de Amaia adquiere un peso muy significativo en la historia, además de permitir al lector acercarse e ir conociendo la información necesaria en cada momento. Precisamente de haber prescindido de ella, de haber escogido un narrador omnisciente, la historia habría perdido el aspecto animal que sale de las entrañas de la benjamina de la familia.

Descubriremos lo que sucede al mismo tiempo que la benjamina, aunque lo vemos venir y lo intuimos mientras que ella, desde el punto de vista inocente de una niña no sabe interpretar determinados detalles que el adulto que ve con otros ojos sabe intuir: el hermano enfermo, que tirita y al que hay que cuidar quizá no tenga fiebre, quizá revuelve el cajón buscando algo en concreto; las ausencias del padre, los silencios y las medias palabras.

Sorprende que la historia no pierda un ápice de fuerza y que consiga mantener al lector pegado a sus páginas. No es fácil crear ese efecto, pero menos lo es mantenerlo en sus 200 páginas. Temía que el final iba a llevarse al traste la historia pero me equivocaba. En este caso el recurso de la vuelta a los orígenes se hace totalmente necesario.

Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento. Y sí, ya voy buscando más libros de la autora. Gracias de verdad a todos los que habéis conseguido que Portela se cruce en mi camino. Me temo que se me habría pasado sin vosotros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Con rabia, Lorenza Mazzetti.
  • Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros
  • Trasmite tanta fuerza que me ha sido imposible escoger un fragmento pequeño.
Contras
  • Dejad todo lo que estéis leyendo o viendo, este libro os absorberá por completo.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (62)

Como ya me temía en el anterior botín literario, volví a la Feria del Libro de Madrid y compré más libros (para que os hagáis a la idea en junio he gastado cuatro veces más en literatura que en comida). Total, lo que me falta ahora mismo es tiempo para leerlos todos:

IMM-62

  • Amor en clima frío, Nancy Mitford. De Nancy leí en su día Trifulca a la vista, y también A la caza del amor, y de su hermana Jessica Nobles y rebeldes. Me apetece volver a leer las peculiares historias de Nancy y reencontrarme con el sardónico humor británico. Son historias fantásticas para desengrasar y cambiar de tercio ante lecturas más duras.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick. De nuevo una edición de Austral de un clásico del siglo XX. No he leído El hombre en el castillo, de hecho quiero ver la serie de televisión pero todavía no me he puesto con ella.
  • Recuerdos del futuro, de Siri Hustvedt. El último libro de Hustvedt me llamaba desde el estante con ganas desde hacía semanas, pero no me decidía a comprarlo teniendo en cuenta que tengo Todo cuanto amé en el estante. Pero así es la vida del ansioso comprador de libros, y se vino a casa.
  • Tierra de mujeres, María Sánchez (Seix Barral, 2019). Tuve dudas de si comprarlo, por un lado me atrae leer sobre alguien que, como yo, vive en el mundo rural, pero por otro tengo mis dudas de si me va a gustar esta historia o sólo va a ser otro éxito del marketing editorial. Hasta que no lo lea no sabré en cuál de las dos opciones estoy.
  • Telefónica, Ilsa Barea-Kulcsar (Hoja de Lata). Una historia de la Guerra Civil que tiene muy buena pinta. La verdad es que no lo conocía y han sido las redes sociales y ver que muchos lectores se estaban haciendo con él los que me han animando del todo a escoger este libro. Gracias a Laura, a la que al fin pude poner cara.
  • Tea Rooms, Luisa Carnés, Hoja de Lata. Hace tiempo que varios lectores comenzaron a recomendar a Carnés, una de ellas, Marta, de la que me fío. No sabía si escoger este o Trece cuentos pero al final opté por Tea Rooms.
  • Rasgar algo de vida, Jesús Artacho. Tras leer El rayo que nos parta esperaba que Jesús se animara a publicar algo más, y aunque en casa tengo su libro de poesía Aproximación a la herida sin leer, en esta ocasión se ha animado a autopublicar un diario que he devorado en dos días y del que os contaré algo más adelante.
  • El final del affaire, Graham Greene, Libros del Asteroide. Vuelvo a Greene después de 15 años (de él sólo he leído El tercer hombre), con muchas ganas. Envío de los amigos de Libros del Asteroide.

¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál debería empezar?

¿Por qué después de tener estos he seguido comprando estas semanas? Algunas preguntas no tienen respuesta…

Namaste.