Autor, Bargate, Literatura

No mamá, no, Verity Bargate

No mamá, no fue un título que me recomendaron por alguna red social y que anoté fiándome y curiosa por lo que decían. Los Reyes me lo trajeron a casa y enseguida lo escogí como mi próxima lectura, animada también por ser un libro corto, de los que se leen en una tarde.

Lo leí, no me disgustó y lo dejé en el estante de reseñar.

Ahí se ha quedado semanas, una tras otra, un mes y otro.

Y me di cuenta de que cuando me ponía a escribir una reseña lo que me ocurría es que, en realidad, no tenía nada que decir de este libro. Porque, sorprendentemente, nada ha quedado en mi memoria de él, más que las citas que anoté en mi cuaderno:

Igual que muchas veces es un error volver a un lugar donde una ha sido feliz, a veces incluso hablar de esos tiempos puede ser un error: el negro presente parece todavía más negro por contraste. Entonces empezaba a pensar así; ahora estoy completamente segura.

Página 122

Lo ojeo, releo algún fragmento y nada se me enciende en el cerebro. A veces pienso si puede ser porque no esté lo suficientemente concentrada como para retener la información que leo, o bien que al leer mucho cada libro que leo se difumina… Pero luego recuerdo que no: que puedo recordar determinadas escenas que leí el año pasado o hace cinco o hace diez. Porque me marcaron, porque el autor captó mi atención, porque me dejaron huella.

Cuando leo un libro que no me gusta, ya sé que saldrá un despelleje, y también qué contaré; qué aspectos no me han cuadrado, por temática o estilo. Pero claro, leer un libro del que no sabes decir NADA tres meses después es mucho peor: la indiferencia suprema de no haber aguantado ni un año en mi memoria, darse cuenta de que si tres meses después no sé qué decir de esta historia, de aquí a cinco años imaginaos.

En mi memoria No mamá, no se emparenta con Tienes que mirar de Anna Starobinets pero de una forma mucho más fría, menos emocional, a medio gas.

No siempre se acierta, no pasa nada. Aún así me sigue dando la misma rabia que la primera vez.

Namaste.

IMM

IMM (71)

Os dejo las últimas adquisiciones de estas semanas. Como podéis comprobar he caído bastante:

  • La guardia, Niko Kavadias (Trotalibros Editorial, 2021). El primer libro de la editorial de Jan, que nos plantea una historia de marinos que tiene mucha relación con la Odisea de Homero.
  • Canción, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide). El guatemalteco me ganó con  El boxeador polaco y de él después he leído Monasterio  José …. organizó una presentación virtual con el autor a la que tuve el privilegio de asistir y me acabó ganando. Hay mentes de las que uno querría saber y leer eternamente y esta es una de ellas.
  • La llamada de Cthulhu, H. P. Lovecraft (Alma, 2017). No he leído a Lovecraft. Así que cuando lo dije alguien me regaló este ejemplar para que enmendara mi falta. Se admiten consejos de cómo se pronuncia Cthulhu.
  • Los pazos de Ulloa, Emilia Pablo Bazán (Alianza Editorial, 2020). Fue Jan quien lo puso por las nubes y consiguió que adelantara a Pardo Bazán en la lista de los libros pendientes. Qué mejor que hacerlo este año, conmemorativo de su centenario.
  • Hierba mora, Teresa Moure (Hoja de Lata, 2021). Preciosa portada, ensalzada por la crítica (Premio de la Crítica de las letras gallegas, entre otros), una historia de mujeres de épocas distintas con pinta de delicada y sutil.

  • Hamnet, Maggie O´Farrell (Libros del Asteroide, 2021). Hay varios autores a los que sigo cada vez que se publica algo de ellos y Maggie O´Farrell es una de las indiscutibles. Por aquí ya han pasado Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Estaba claro que iba a hacerme con este título en cuanto lo publicaran, estoy deseando leerlo.
  • Las cuatro novelas, Félix Romeo (Plot Ediciones, 2020). Hacía mucho, mucho tiempo que buscaba alguna de las novelas de Félix Romeo. En su día fue publicada por Anagrama, pero imposible de encontrar. Por suerte Plot Ediciones ha decidido reeditarlo. Incluye las cuatro novelas del zaragozano: Dibujos animados (1994), Discotheque (2001), Amarillo (2008) y Noche de enamorados (2012).
  • El palacio de hielo (Trotalibros Editorial, 2021). Una de mis lecturas actuales de la que os hablaré muy pronto. La historia de dos niñas en un pequeño pueblo noruego.
  • Leviatán, Paul Auster (Anagrama, 2021). Leí este libro hace mucho tiempo, prestado de la biblioteca. Me gustó mucho en su día y tenía pensado releerlo, así que cuando vi esta edición quise hacerme con ella. Si os gusta Auster no os perdáis varias de las nuevas ediciones de sus títulos más representativos.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros en el inicio de este año? ¿Algún título que estéis esperando que se publique?

Namaste.

Literatura

Mi propósitos para 2021

La tradicional entrada que no se suele cumplir. Lo sé.

Mi propósito este año: intentar alejarme de novedades y leer mucho de lo bueno que tengo en casa. Este año sí que me lo creo. Veremos si en diciembre puedo decir lo mismo.

Como es tradicional, os dejo el listado de 10 libros que tengo intención de leer durante este año. Sí, varios títulos los habéis visto ya en listado de años pasados.

  1. Ilíada, Homero.
  2. Middlemarch, George Eliot.
  3. Manuscrito encontrado en Zaragoza, Jan Potocki.
  4. Las horas, Michael Cunningham.
  5. El día del Watusi, Francisco Casavella.
  6. Una habitación propia, Virginia Woolf.
  7. Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt.
  8. El obsceno pájaro de la noche, José Donoso.
  9.  Uno de Stefan Zweig, por determinar: El legado de Europa o El mundo de ayer.
  10. Por determinar. ¿Podría ser la Divina Comedia de Dante?

Y vosotros, ¿tenéis algún propósito lector? ¿Os habéis hecho alguna lista de libros que queréis leer sí o sí este año? ¿Me recomendáis algún libro para rellenar el décimo lugar?

Namaste.

Literatura

Mi año de descanso y relajación, Otessa Moshfeld

Como os adelanté en la entrada anterior, no conocía a esta autora, pero de repente las redes se llenaron de esta autora y las opiniones positivas, en concreto la de Sergio, me animó a leerlo. Así que, como tantas otras veces, caí.

Mi año de descanso y relajación comienza así:

Cada vez que me despertaba, de día o de noche, me arrastraba por el luminoso vestíbulo de mármol de mi edificio y subía por la calle y doblaba la esquina donde había un colmado que no cerraba nunca.

Página 11

Nuestra protagonista es una joven que decide encerrarse en su piso de Nueva York porque quiere dormir y descansar. Por su propia voluntad y ayudada por una herencia recién recibida decide pasar sus días viendo la televisión, durmiendo muchas horas y tomando fármacos que la mantienen en un estado alejado de la realidad.

He llegado a saber que el rechazo es el único antídoto para el autoengaño.

Página 141

La novela es entretenida, amena, de ese tipo de libros con los que lees dos páginas y acabas leyendo un tercio. Plantea situaciones que llaman a la reflexión: la soledad y la depresión por mencionar dos.

La cuestión para mí es que eso no me parece suficiente como para mantener mi atención o para recomendar una lectura. Espero que la historia me despierte algún tipo de sensación o sentimiento, ya sea por las reflexiones o por empatía con los personajes. No es el caso.

Lo único que Moshfegh propone como elemento diferenciador es un arma de doble filo, ya que lo mismo que es distintivo respecto a otras historias de jóvenes perdidos es eso que hemos vivido en nuestras propias carnes la pasada primavera. Con diferencias, por supuesto, dado que mientras que la protagonista de Mi año de descanso y relajación lo hace por voluntad propia y en lugar de en 2020 está en el año 2000, así que cambiemos Netflix por VHS y ya casi estaría.

Así, la propia trama habría sido menos interesante antes de 2020, pero también después de pasar 2020. En primer lugar porque antes nos habría parecido aburrida, sin nudo, repetitiva, sin nada que suceda. Después, sería comparable con cómo pasamos nosotros nuestra reclusión forzada, sin duda bastante más activo que la vida de nuestra protagonista, que lo único que busca es dormir.

En fin, que para mí este libro es un no, y que para demostrarlo no hay más que tratar de recordar si este título que hemos leído tan recientemente ya casi ha desaparecido de nuestra memoria. Imaginaos dentro de un año.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretenido. Se lee rápido.

Contras

  • Para mí sin trasfondo. Esperaba más.

Namaste.

Balance de 2020, Literatura

Balance de 2020 (II): decepciones

Aunque un tiempo después de lo que suelo publicar esta entrada, no quería dejar pasar la oportunidad de dejar por aquí mis decepciones de 2020.

Ningún abandono pero sí unos cuantos libros de los que esperaba mucho más de lo que realmente me encontré. Y la rabia de haber gastado dinero en unos ejemplares que no me han gustado.

Decepciones

  • Los asquerosos, Santiago Lorenzo (Blackie Books, 2018). El estilo pretencioso y sobreactuado no va conmigo. El puntito de dar lecciones al resto de los urbanitas sobre lo maravilloso de la vida en un pueblo, es bastante criticable. Por un lado, lo de que alguien se suba a un pulpillo a dar lecciones, del tipo que sea, siempre lo he llevado mal. Lo segundo, que precisamente el que critica sea también urbanita es algo que a los que realmente somos y vivimos en un pueblo nos da urticaria.
  • Lanny, Max Porter (Penguin, 2020). De nuevo, otro año más, como bien sé, la mayor parte de los libros que figuran aquí son novedades, libros que me entran por los ojos y acabo comprando tras ver muchos comentarios positivos. No sirve de nada. Y en este caso, si en la primera página uno ya no se cree lo que nos está contando el autor, pues bien claro está, no merece la pena.
  • El mar, el mar, Iris Murdoch (Lumen, 2019). Seguro que a muchos os sorprenderá encontrar este título, que suele gustar, en este apartado. Pues sí. No hay nada peor que una lectura o que los personajes de una historia te resulten indiferentes. Eso me ha ocurrido y la mayor parte de la novela la pasé leyendo con apatía.
  • Personajes desesperados, Paula Fox. (Sexto Piso, 2020). Algo similar me ha pasado con esta novela, indiferencia y lo que es peor, incredulidad al ver la problemática de una pareja con un incidente baladí que no debió de ocupar más de un párrafo de un capítulo de relleno. Sentir que las reacciones y sentimientos de los personajes son exageradas me genera frustración y rabia. Para mí el exceso de drama es siempre un punto negativo.
  • Mi año de descanso y relajación, Otessa Moshfeld. (Alfaguara, 2019). Había escuchado buenas opiniones de esta autora, como estilo y temática sorprendente. No es un mal libro, pero mis expectativas estaban mucho más altas. ¿Entretenido? Sí. ¿Que ya lo estoy empezando a olvidar? También.

Como veis, al igual que en años anteriores, la mayor parte son novedades, libros recién publicados que me podría haber evitado leer si hubiera huido un poco (tan solo un poco) de la abundancia de su presencia en redes.

Y vosotros, ¿habéis tenido muchas decepciones lectoras? Espero que no, que este año sean menos y quién sabe si no tener que volver a escribir una entrada anual como esta. Ya sabéis, por pedir que no quede.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena

No sabéis las ganas que tenía de publicar esta entrada. De contaros por qué esta novela está entre lo que más he gustado de 2020.

Me la envió la editorial hace muchos meses, he ido leyendo poco a poco, hasta terminarla a finales de diciembre,

El problema de llevar tanto tiempo escribiendo reseñas es que parece que ya he usado todas las palabras. Sin ir más lejos, a este autor le he llamado pirado, le he llamado suicida, y ahora vengo aquí por tercera vez, añadiendo otro de sus libros entre lo mejor que he leído de ese año. Tres de tres.

Como fuerte enemiga de leer la sinopsis, suelo comenzar los libros sin saber nada del periodo histórico y temporal en el que tiene lugar la historia. En este caso mi sorpresa fue mayor al tratarse de una época y un momento del que no he leído demasiados libros: el México posterior a la llegada de los españoles. Nuestro protagonista, Juan de Toñanes, recibe un encargo: encontrar a un indio que está generando malestar entre los poderosos.

Los capítulos, como una obra del siglo de Oro fuera, adelantan el tema del que se va a tratar, pero sólo los comprendemos cuando hemos terminado su lectura. Os dejo un ejemplo del primer capítulo:

Ese es el argumento e hilo conductor: un viaje en búsqueda de un desconocido. Una misión que le llevará a conocer el modo de vida de los humildes, la mezcla de culturas, los choques de poder y el inicio del germen revolucionario.

Así que bien mirado, sí es o sí se parece mucho a una misión. Podría decirse que es una misión si la cumple y no es una misión si, Dios no lo quiere, fracasa. Aunque ni siquiera entonces podría hablarse de una misión en un sentido estricto, porque una vez concluidas, las misiones suelen presumirse en las tabernas y en los puertos y en los corredores de palacios y casas fuertes, y él no podría hablar de estos asuntos por muchos y variados que fueran los hombres que le preguntaran al respecto. Ni en el confesionario siquiera. Porque si Dios ya sabe todo cuanto hacemos, a qué repetírselo y si no lo sabe, a qué llamarlo Dios, ¿no le parece?

Página 21

El viaje de Juan es un viaje en el que ha de encontrar al indio Juan, escrito por otro tipo que también se llama Juan. Tres Juanes, una misión y dos vidas que se entrecruzan. Avanzar supone para Juan encontrar el paso del indio Juan, los pueblos por dónde ha pasado y el legado que ha ido dejando.

Debe apresarlo a cualquier precio, debe matarlo si es preciso, aunque no sepa por qué. Hay que encontrar ese motivo. Hay que inventarlo si hace falta. Dar una respuesta, cualquier respuesta, por inverosímil o absurda que resulte. Porque si ese motivo no existiera, si está aquí en medio de la llanura lo mismo que podría estar sentado ante el fuego de su hogar, entonces todo el viaje carecería de sentido (…). Hallar al indio Juan y creer que al hacerlo está salvando el mundo, porque sólo quien salva el mundo tiene un pretexto para haber perdido el alma.

Página 99

Ni siquiera los muertos tiene algo de libro antiguo, la forma tradicional de encarar un viaje, los vericuetos de la historia, incluso los giros del lenguaje; pero tiene mucho de un tipo de libro moderno y arriesgado en el que el escritor pone todo de sí para que la lectura no nos resulte indiferente. La combinación con maestría de ambas facetas es lo que convierte a este libro en algo especial y diferente, alejado de la producción en masa tanto temática como estilística que suele ser regla en este siglo. Ni siquiera los muertos no es un libro fácil porque no puede serlo, pide que el lector se involucre y sufra como Juan, que entienda que lo importante no es el viaje sino cómo cambia la visión de nuestro protagonista. También es un libro generoso, que evoca muchos sentimientos: el dolor y la sorpresa, en el que se palma la crueldad y la violencia.

Gómez Bárcena es capaz de jugar con lo que quiere crear y modelar tanto la temática como el estilo según va avanzando nuestro Juan al norte. Y de repente, cuando piensas que lo has visto todo, que podrías apostar a cómo acaba la historia, el autor da un giro de 180 grados enseñando una realidad similar a la que hemos leído al principio de la historia (la pobreza, el choque de culturas), pero esta vez con el vecino del norte.

Son multitud los fragmentos que he subrayado, páginas enteras de palabras y adjetivos que nos devuelven a un tipo de literatura que a veces me parece que está extinta. Reflexiones y vericuetos del lenguaje atípicos, complejos, con multitud de referencias (desde el mismo título, claro), donde uno avanza algo a tientas, como con la buena literatura. La que te cambia, la que te alegra el día.

Mira de un modo terrible, como se miran las cosas terribles que han sucedido y las cosas más terribles aún que están por suceder; unos ojos de los que se ha evaporado toda voluntad y toda belleza, que han visto el horror y están llenos de él y son por tanto insoportables. de mirar, o que tal vez han visto el horror y por eso mismo están vacíos y ese vacío es aún más insoportable. Ojos que ya no reflejan nada, que son lo que queda de la compasión cuando se le borra la fe; la libertad cuando se le resta la justicia; la voluntad cuando carece de manos y de voz. La esperanza menos la esperanza.

Página 381

No puedo añadir nada más que no digan estos fragmentos mejor que yo. O sí: un agradecimiento. Al autor, por escribir textos tan fantásticos como este. A Sexto Piso por editar novelas tan arriesgadas. Hacéis del mundo literario un lugar mejor.

A los que estáis al otro lado, sólo palabras eufóricas. Mi recomendación: compradlo, regaladlo, leedlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Original, arriesgado, inteligente. Lo tiene todo.

Contras

  • Es una novela exigente. Hay que estar concentrado y eso puede hacer que avancemos más despacio.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (70) y regalos navideños

Aún saboreando el último trozo de roscón, os dejo por aquí las últimas incorporaciones a mis estantes.  Por un lado, las compras que hice en las últimas semanas de 2020 y por otro los regalos que me han traído Sus Majestades. Estos son los primeros:

 

  • Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé (Lumen, edición conmemorativa). Desde hace mucho tiempo tenía anotado este título. Lo cierto es que nunca he leído a Marsé pero al ser muy recomendado lo tenía pendiente. Esta nueva edición ha sido el empujón definitivo para animarme a comprarla.
  • Los viejos creyentes,  Vasili Peskov (Impedimenta, 2020). La sinopsis me atrajo: en los años 70, un grupo de científicos llega a una zona de la taiga siberiana donde una familia vive igual que en el siglo XVIII. Parece tan surrealista como lo que estamos viendo por la televisión desde ayer.
  • Las horas, Michael Cunningham (Tusquets, 2020). Soy de las pocas que ni ha leído el libro ni ha visto la versión cinematográfica, y eso que ambas las ponen por las nubes y recibió el Pulitzer en 2002. Tenía ganas de leerlo pero la nueva edición con la preciosa ilustración de Laura Pérez me acabaron de convencer.
  • Orient Express, Mauricio Wiesenthal (Acantilado, 2020). Si me seguís desde hace tiempo sabréis que me gustan los libros que abordan distintos temas y donde las anécdotas y curiosidades se van sucediendo. Creo que este puede ser una buena opción para conocer un poco más de la historia del mítico tren y de la Europa que lo atraviesa.
  • El hombre de la máscara de espejos, Vicente Garrido y Nieves Abarca (B de Bolsillo, 2015). Dio la casualidad que gané un sorteo por Twitter en el que me tocó este libro. Sé que es novela negra pero poco más.
  • Agente presidencial, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2020). La quinta entrega de las aventuras de Lanny Budd, el playboy más socialista de este lado del charco. Esperaba este libro como uno de los acontecimientos del pasado año, tras disfrutar de Entre dos mundos, Los dientes del dragón y Ancha es la puerta. Aprovecho para comentaros que empezaremos una lectura conjunta de El fin del mundo, el primero de la saga, el próximo lunes. Si estáis interesados no dudéis en escribirme. Para mí, el año comienza siempre leyendo a Sinclair.

Estos son mis regalos navideños:

  • Reinas del abismo, varias autoras (Impedimenta, 2020). El tercer ejemplar, que ya pareciera una tradición navideña, tras las Damas Oscuras y las Damas Asesinas, de la misma editorial. Efectivamente, aún no he leído los anteriores.
  • Curso de literatura europea, Vladimir Nabokov (Debolsillo, 2020). Últimamente además de leer mi tradicional novela larga y novela corta, estoy leyendo bastante sobre ensayos de literatura, opiniones de autores, etc. Cuando vi esta edición me animé a pedirla a los reyes. Siempre es un placer leer a los que saben de libros hablando de teoría literaria.
  • Curso de literatura rusa, Vladimir Nabokov (Debolsillo, 2020). La trilogía de las clases de Stanford que impartía el autor de Lolita se completa con el Curso sobre el Quijote, también en esta misma edición.
  • La marcha Radetzky, Joseph Roth (Alba, 2020). Este título me ha ido persiguiendo aquí y allá durante un tiempo: lo mencionaban o me lo recomendaban
  • El legado de Europa, Stefan Zweig (Acantilado, 2003). Zweig siempre es un acierto. Hace mucho que no vuelvo a sus textos así que ya va siendo hora.
  • No mamá, no, Verity Bargate (Rara Avis, 2017). Se cuela un libro un poco más desconocido, y bastante corto, entre todos estos tochos. He leído muy buenas críticas de él y creo que no tardaré mucho en hincarle el diente.
  • Obras completas, Manuel Chaves Nogales (Libros del Asteroide, 2020). Del autor de A sangre y fuego o La agonía de Francia, la editorial reune todos sus textos en un trabajo pormenorizado y de coleccionista. Bien es cierto que tengo varios de esos ejemplares en casa pero no me podía perder estas obras.

¿Y a vosotros qué os han traído los Reyes?

¡Llenemos 2021 de buenas lecturas!

Namaste.

Autor, Fox, Literatura

Personajes desesperados, Paula Fox

Más a menudo de lo que me gustaría me digo que no tengo que dejarme llevar por las novedades, que hay determinados libros que no son para mí, que que no son para mí. Sin embargo, todos los años me ocurre que escojo una lectura porque todos están hablando de ella o porque tengo curiosidad por ver de qué trata y en la mayoría de los casos, por desgracia, acabo acordándome de ese mantra: aléjate de las novedades y lee a más gente muerta.

Personajes desesperados llegó a mí por una serie de Netflix que estaba viendo: You. El personaje principal es librero y en los primeros capítulos menciona unos cuantos títulos. Coincidiendo con que Sexto Piso publicaba la novela acabé leyéndola. Y más pronto que tarde me di cuenta de que no era para mí.

La novela tiene como protagonista a un matrimonio neoyorquino, una pareja sin hijos con una vida sencilla y tranquila, del tipo de gente que muchos envidian, son el prototipo del éxito tranquilo, los vecinos que no molestan, que caen bien a pesar de parecer algo sosos y a los que parece que la vida les sonríe.

Su rutina se tuerce cuando a Sophie, la mujer, le muerde un gato callejero al que trataba de alimentar. A partir de ahí su equilibrio se resquebraja y todo salta por los aires. No me preguntéis cómo ni por qué, porque si lo pensáis con detenimiento os daréis cuenta de que es absurdo. Todo derivado de algo tan simple como la mordedura de un gato.

Bueno, me diréis, hay muchas grandes historias que parten de la base de un acontecimiento aparentemente anodino. Sí, cierto. Hay múltiples ejemplos, aunque si bien es cierto aunque parten de la base de un acontecimiento inocuo (la famosa bola de nieve de El quinto en discordia de Davies, por poner un ejemplo), en esas novelas lo importante son las consecuencias de ese evento. Y la cuestión con Personajes desesperados va por ahí: porque en esta novela no hay consecuencias serias (un crimen, una investigación policial, una infidelidad o la delación de un vecino), es solo la mordedura de un gato. Vas al médico, te miran y punto. Aquí la relación de causalidad no existe, así que como lectora me he encontrado en muchas ocasiones pensando que a qué tanto drama, que por qué tanta preocupación.

Si algo nos ha enseñado 2020 es que las cosas son frágiles, cierto. Que ocurre lo impensable y que quién nos iba a decir que íbamos a tener que mirar el reloj para no llegar más tarde del toque de queda. Vale. Asumo que la realidad es frágil, que la felicidad lo es. Pero el problema de fondo viene cuando ese aparente problema no es tal, y no hay modo de sentirse conectado con unos personajes que hacen un mundo de un problema rutinario y de fácil solución.

La verdad sobre las personas no tenía mucho que ver con lo que decían de sí mismas ni con lo que otros decían de ellas.

Página 99

Esa desconexión se agrava cuando te das cuenta de que la pareja protagonista es totalmente insufrible. Adictos al drama y a la exageración, de esa gente que se queda congelada en los momentos donde tiene que dejar paso a la acción, esos que antes de decidir salir corriendo y hacer algo (lo que sea), se preparan un té y meditan en las implicaciones éticas sobre el siguiente paso a dar. Lo cual me lleva a reflexionar a mí que entonces o no eres tan listo o tu perfección no era tal o directamente eres imbécil.

Con qué rapidez se hacía pedazos la cáscara de la vida adulta, su importancia, ante el embate de lo que, de repente, era real, imperioso, absurdo.

Página 152

Lo único que sostiene Personajes desesperados y que hace que no la tires por la ventana es el estilo de Fox. Las reflexiones que va dejando aquí y allá sobre la vida adulta, sobre el tiempo y las expectativas. Frases bien hiladas, que hacen reflexionar y que en ocasiones me han recordado a Sylvia Plath.

Pero en general, para mí esta historia es un no. Lo dicho: a ver si la próxima vez me hago caso a mí misma y me pienso dos veces antes de caer en libros que tienen pinta de que no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Fox que invita a reflexionar.
  • Es corto.

Contras

  • Desconexión total con la historia y la insufrible pareja protagonista.

Namaste.

Autor, Garro, Literatura

Los recuerdos del porvenir, Elena Garro

Los lectores tenemos, por definición, muchos pendientes. Los recuerdos del porvenir era uno de ellos, de los que figuran como necesarios leer si conoces algo del boom hispanoamericano. 

El ensayo de Aquellos años del boom  de Xavi Ayén no hizo sino ponerme más deberes. Tampoco ayudó que este título fuera difícil de encontrar. Por suerte Alfaguara ha sacado recientemente una edición con la que, ahora sí, poder leerlo.

De Los recuerdos del porvenir dicen que es el antecedente del realismo mágico, el primer libro que adelanta lo que después explotaría García Márquez en Cien años de soledad.

¿Exageran? Os dejo su inicio:

Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Solo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me acuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta por el polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo solo soy memoria y la memoria de mí que se tenga.

Página 15

El narrador es Ixtepec: el pueblo testigo de la acción y narrador omnisciente (¿se puede ser más omnisciente que un lugar?).

Ixtepec guarda en sí la memoria y el recuerdo de lo que ha sucedido en su tierra. También reconoce las señales que traen la futura confrontación. Sabe que sus vecinos callan sus secretos. Sabe que el recién llegado, ese hombre joven al que miran de reojo todas las muchachas, no ha viajado al pueblo por casualidad.

¿Cuál fue la lengua que por primera vez pronunció las palabras que habían de empeorar mi suerte?

Página 82

Ixtepec no lo sabe. Lo que sí siente es un cambio en el ambiente, una modificación de las rutinas y costumbres, frases que susurran, rumores que corren por sus calles: la pólvora que corre en un momento de exaltación posrevolucionario. La chispa para que los hombres del general Francisco Rosas se pongan nerviosos y desde el Hotel Jardín ultimen sus acciones.

Los recuerdos del porvenir es una novela sobre el tiempo. Sobre su paso y sobre cómo están conectadas las cosas. En Ixtepec, si paran el reloj de cuco, el tiempo no pasa. Como buen pueblo del realismo mágico, algunas cosas no funcionan tal y como esperamos:

-¿Qué horas son, Señor Presidente?

– ¿Cómo quieres que te diga la hora si desde aquí no veo las estrellas?

Página 239

 

Elena Garro consigue equilibrar el aspecto realista de la historia con el contexto histórico siempre presente, con determinados elementos propios del realismo mágico. Sin embargo, la reacción y el comportamiento de los personajes se acerca mucho más a una novela al uso que a Cien años de soledad.

Los recuerdos del porvenir es también una novela que despierta emociones, donde la violencia y la crueldad forman parte del día a día. Además, es una historia de mujeres. Mujeres que callan y actúan sigilosamente. Mujeres que dicen que sí pero que cada uno de sus actos se rebelan contra el que oprime.

La novela es sencilla pero compleja, anima a leer y aún así, poco a poco nos vamos dando cuenta cómo estamos metidos en la historia de un pueblo que sigue dudando sobre el momento exacto en el que las cosas se torcieron.

¿De dónde llegan las fechas y a dónde se van? Viajan un año entero y, con la precisión de una saeta, se clavan en el día señalado, nos muestran un pasado, presente en el espacio, nos deslumbran y se apagan. Se levantan puntuales de un tiempo invisible y en un instante recuperamos el fragmento de un gesto, la torre de una ciudad olvidada, las frase de los héroes disecados en los libros o el sombro de la mañana del bautizo cuando nos dieron un nombre.

Página 274

Os podréis imaginar que mis expectativas a la hora de encarar la lectura eran muy altas. Temía decepcionarme, encontrar algo que no me acabara de convencer. Nada de eso. La buena literatura es eso: algo sencillo pero nada fácil de conseguir. Una historia interesante, personajes con los que empatizamos. Una sensación. En este caso, un pueblo.

Este libro se va directo a la lista de lo mejor de este año. Os recomiendo que no lo dejéis pasar.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Estilo sencillo, crudo y sensible a la vez.
  • Multitud de citas y frases destacadas, elegantes, certeras, poéticas.

Contras

  • Al principio me han despistado los nombres de los personajes. He acabado haciéndome un esquema.

Namaste.

Autor, Hernández, Literatura

Intento de escapada, Miguel Ángel Hernández

Si me seguís de forma habitual ya habréis visto que de un tiempo a esta parte la autoficción se ha colado por estos lares. Con el paso del tiempo ya no sé cuál fue primero de entre El adversario de Carrère, Las posesiones, de Llucía Ramis, El asesino tímido de Clara Usón o  El dolor de los demás de Miguel Ángel Hernández.

Lo que sí que os puedo asegurar es que con el primero que he repetido desde entonces es con el último. El libro de Hernández me animó a tomar nota de otras novelas del murciano y acabé comprando este Intento de escapada que acababa de publicar Anagrama en su versión Compacta.

Como me ocurre en muchas otras ocasiones, el recién llegado adelantó por la derecha a muchos otros libros que estaban esperando turno. La curiosidad, como me suele pasar, ganó la jugada.

Intento de escapada tiene como protagonista a Marcos, estudiante de Bellas Artes y aparente alter ego del autor. La llegada a su ciudad de un famoso artista cambiará sus aburridas rutinas y acabará adentrándose en el centro de la rompedora obra de Montes. Además, acabará observando y analizando su realidad, que hasta ese momento había pasado desapercibida y se pondrá al límite, tanto en la teoría como en la práctica.

En esta ocasión el autor no se pone al frente de la historia, como sí hizo con El dolor de los demás, aunque bien es cierto que aparecen determinadas similitudes entre ambos que no podemos pasar por alto (aunque tampoco son concluyentes del todo, teniendo en cuenta que Marcos no comenta nada sobre los beneficios de la siesta).

El estilo de Hernández aúna dos cosas que podrían parecer contrapuestas: el cultismo y la facilidad en la lectura. Mientras que por un lado nos cuenta una historia de temática especializada en el arte, donde abundan las reflexiones de la evolución del arte actual, además de los límites éticos de los actos, por otro lo hace de una manera aparentemente sencilla, con multitud de coloquialismos y diálogos muy del día a día para ir introduciendo sus temas. El hecho de que los capítulos sean muy cortos (apenas dos o cuatro páginas), invita a seguir leyendo para acabar conociendo la historia completa de Jacobo Montes.

Quizá la principal diferencia con El dolor de los demás sea que Intento de escapada es un libro menos desgarrador en intenso. Mientras que el primero nos araña las entrañas con este segundo es más fácil mantenerse alejado. Ayudará también lo que os interese el arte también, por supuesto.

En cualquier caso, es siempre una alegría leer un libro antiguo de un autor que nos gusta y encontrar esa brillantez en sus líneas.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Culto por el tema que trata pero sencillo en el estilo.
  • Capítulos cortos y directos al tema.

Contras

  • Me he sentido menos conectada con la historia que en El dolor de los demás.

Namaste.