Autor, Eugenides, Literatura

Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides

Lo reconozco: soy una lectora atípica. Empiezo por el final. En el caso de Eugenides, leí primero Middlesex y después La trama nupcial, para acabar leyendo (al fin) su novela más conocida, la más corta y la única con versión cinematográfica.

Las-virgenes-suicidasMientras que otros lectores empiezan por los libros cortos, yo lo dejé para el final.

El problema de decantarme siempre por los libros largos es que en ocasiones no tengo demasiadas opciones cuando quiero alternar un libro corto entre otros tochazos. De ahí que colara esta lectura, uno de esos libros que esperan paciente su turno.

Sin embargo, Las vírgenes suicidas no funciona como libro de transición porque desde el inicio el autor te deja claro que no te va a soltar hasta que lo termines. El inicio es contundente al respecto:

La mañana en que a la última hija de los Lisbon le tocó el turno de suicidarse -esta vez fue Mary y con somníferos, como Therese-, los dos sanitarios llegaron a su casa sabiendo exactamente dónde estaba el cajón de los cuchillos y el horno de gas y dónde la viga del sótano en la que podía atarse una cuerda.

Página 9

Mi sorpresa inicial fue encontrarme con lo que adelanta el título. Quién sabe por qué pensé que se trataría de una alegoría del texto y no, pura y llanamente cinco chicas suicidas. Ya sabéis: no leo la sinopsis.

Sorprende además el uso del narrador del autor. Esta vez escoge como narrador a un vecino indeterminado de las chicas, que además se explica en representación del grupo de chavales que fueron viviendo la evolución de la casa de los Lisbon. Lo hace además, desde un momento posterior a los sucesos, cuando rememoran lo que pasó 20 años antes.

Con la misma anormal persistencia, los conocimientos que teníamos de Cecilia también crecieron después de su muerte.

Página 41

Una evolución que comienza con una aparente normalidad, a pesar de los extremismos morales de la madre, pero que va cerrándose poco a poco, agobiando a las chicas que intentan sobrevivir en la casa. Un ambiente opresivo para ellas que se enrarece por momentos, pero también atractivo para sus vecinos, que ven a las muchachas como misteriosas y herméticas.

Un año y medio después todo ha terminado. Las cinco hijas de los Lisbon han muerto y esos vecinos siguen sin haber conocido qué sucedía realmente en esa casa, qué se les pasaba por la cabeza a las chicas. Una incógnita que forma parte del misterio.

Era un olor tan denso que parecía líquido y, si te introducías en él, era como si te salpicase.

Página 155

Las vírgenes suicidas es una historia que arrolla. Es curioso comprobar cómo tiene tanta fuerza sin caer en describir violencia, acción o tan siquiera, algún tipo de discusión. El misterio y la incertidumbre pesa sobre la trama, a fin de cuentas nadie sabe demasiado sobre los motivos de un suicida. Imaginemos si además son jóvenes apartadas, que funcionan como un cuerpo autónomo y que sólo se relacionan entre sí y con su familia.

Poco tiene que ver con otras obras del autor, ni en temática ni en el tono de la historia. Pero la calidad, el modo en el que Eugenides organiza la trama, cómo va incluyendo el resto de los elementos, el uso conveniente de los saltos temporales… todo lo que hace lo hace bien. Es cierto que no me ha parecido una novela tan redonda como Middlesex (seguramente influye que sea muchísimo más corta), pero la verdad es que me ha gustado.

Si buscáis una novela que os sacuda de un bloqueo lector, algún libro que os dé un buen empujón, esta es una buena opción. Ahora me falta ver la película.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Inicio potente y arrollador.
  • El uso sorprende del narrador para contar, manteniendo el misterio, la historia de Therese, Mary, Bonnie, Lux y Cecilia.
Contras
  • Me ha costado bastante conocer quién es quién de las hermanas. No sé si ha sido torpeza mía o algo buscado por el autor. (¿Cuántas veces habré podido revisar la página 13? Lo menos doscientas).

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (67)

Acabó el confinamiento y abrieron las librerías. Y aunque aún nos queda bastante para volver a la normalidad (me niego a decir eso de nueva normalidad) regresar a la librería es algo que deseaba hacer.

Durante este tiempo he confeccionado mi particular lista de la compra librera. Tengo que admitir que, al igual que cuando vamos al supermercado con hambre acabamos alejados de la lista original, sólo he podido tachar un título. Aquí mis adquisiciones:

Imm-67

  • Personajes desesperados, Paula Fox (Sexto Piso, 2020). Le había echado un ojo cuando se publicó, pero fue You, la serie de Netflix, la que me hizo anotarlo por simple y llana curiosidad. Caerá en breve.
  • La muerte en Venecia, Thomas Mann (Debolsillo, 2020). Mis intentos de leer al alemán se frustraron cuando leí La montaña mágica. Como podréis imaginar, me sigue dando mucho respeto volver a leerle, así que, por supuesto, queda descartado Los Buddenbrook. La muerte en Venecia parece una buena opción, a ver si esta vez no se me hace bola.
  • Trampa 22, Joseph Heller (Random House, 2019). Esta novela lleva, sin exagerar, unos 15 años en mi Lista Infinita. En muchas ocasiones lo he buscado, pero bien sea por descatalogado, por haber quedado en el olvido o por mala suerte nunca lo encontré. Casi al salir camino de la caja vi la portada, me gustó mucho y pensé que ya era hora de acercrame a este libro del que todos hablan estupendamente.
  • Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo (Libros del Asteroide, 2020). El relato de una superviviente de Auschwitz. Tenía que comprarlo.
  • Las bodas de Cadmo y Harmonía, Roberto Calasso (Anagrama, edición 50 aniversario, 2020). Desconocía este libro, pero David lo recomendó en su cuenta de Instagram. Esta edición corresponde a la conmemorativa por los 50 años de la editorial Anagrama. Os aviso que son peligrosos, que han seleccionado lo más destacado y dan ganas de comprarlos todos. Mucho cuidado.

Y vosotros, ¿habéis ido ya a vuestra librería? ¿También tenéis lista de la compra?

Decidme, ¿por cuál creéis que debería empezar?

Namaste.

 

Autor, Hackl, Literatura

Los motivos de Aurora, Erich Hackl

Los motivos de Aurora (Hoja de Lata,  2020) se vino conmigo en mi última visita a la librería previa a todo este lío del confinamiento. Lo compré junto con La madre de Frankenstein de Almudena Grandes, que también aborda esta historia. Estuve dudando si leer primero uno  otro pero fue la extensión la que decantó por éste.

Los-motivos-de-AuroraMi intención original era leer un par de capítulos para evitar seguir leyendo historias más densas y sesudas. Sin embargo, me encontré con este inicio:

Un día, Aurora Rodríguez comprendió que tenía que matar a su hija.

Página 9

Y claro, no pude dejar de leer, hasta conseguir lo contrario de lo que esperaba: aparqué el resto de los libros hasta que terminé este.

La historia de Aurora Rodríguez es a la vez la historia de Hildegart, una joven precoz, pionera como intelectual y conferenciante que buscaba mejorar las condiciones de las mujeres en las dos primeras décadas del siglo XX. Referente de la época, comenzó a leer a los dos años y a los trece empezó la universidad. Su madre, volcada en su aprendizaje, alejada del padre y organizada estrictamente para invertir su tiempo en las temáticas a las que se debía dedicar. El ocio no cabía en la vida de Hildegart. A fin de cuentas ella sería lo que la madre no pudo ser.

No se entiende entonces, por qué la madre decide matar a la hija. Por qué después de tanto esfuerzo y sacrificio, dispara a Hildegart, qué se le pudo pasar por la cabeza a Aurora para cometer el crimen.

Y a esto es a lo que se dedica Hackl: a novelizar la historia de ambas, a narrar lo que pudo haber sido. A poner blanco sobre negro la relación de dependencia entre ambas y la sensación de pérdida de Aurora cuando su hija comienza a hacer vida de adulta.

El realismo en política nos atonta, dijo Hildegart, nos vuelve sumisos.

Página 97

El problema es que sabemos que es novelizar cuando leemos la nota del autor, que nos deja claro que aunque determinada información sí es histórica, el resto es pura invención.

Si acepto que se publique esta novela ahora, treinta y tres años después de la primera edición, precisamente en España, a pesar de sus elementos ficticios que consideraría como infracciones intolerables si aspirara a relatar la historia verídica de Aurora, es por creer que la mayor parte de las obras literarias y dramáticas publicadas o puestas en escena trataban el caso desde una óptica intimista y personalizada, haciendo hincapié en la terrible opresión que la madre (…) ejercía.

Página 148

Esta aclaración me hizo darme de bruces con una realidad: también esto es ficción. Releo la sinopsis y mi confusión se mantiene. Esperaba un texto periodístico del estilo de Operación Masacre de Rodolfo Walsh o Viaje a la aldea del crimen, de Ramón J. Sender.

En definitiva, mi sensación es agridulce. Me ha gustado descubrir la historia de Aurora y de Hildegart pero porque en todo momento pensaba que cada información era histórica, y no basada en hechos reales.

Me da rabia que sea así porque durante todo el texto de Hackl me vi a mí misma metida de lleno en la historia, con la sensación de haber sido teletransportada a la España de la época, empatizando con una Hildegart que es despreciada por ser joven y mujer, cuando lo que tenía destinado ser era el nombre propio que consiguiera liberar a las mujeres del control férreo de sus maridos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo está narrada la relación madre-hija.
  • No lo puedes soltar hasta que se termina.
Contras
  • Empecé el libro pensando que no era ficción.
  • Entiendo la referencia clara pero no toda Castilla es La Mancha. Página 49.

Namaste.

Autor, Literatura, Portela

Formas de estar lejos, Edurne Portela

Regreso a Portela tras haber leído Mejor la ausencia  (Galaxia Gutenberg, 2019)una novela muy potente que me hizo querer conocer más la obra de la autora. Así las cosas, acabé comprando Formas de estar lejos (Galaxia Gutenberg, 2019) no hace demasiado, y decidí leerla durante este confinamiento por tener más tiempo para dedicarle y por prever que iba a querer meterme de lleno en ella.

Formas-de-estar-lejosLa protagonista de la novela es Alicia, universitaria que llega a Estados Unidos por motivos profesionales y que se enamorará de Matty, un estadounidense con todo lo que cualquiera podría desear para llegar a exitoso.

Sabemos desde el primer momento que la cosa ha acabado en divorcio. El propio prólogo se titula Poco antes del final así que la autora deja claro desde el primer momento que esto es algo muy diferente a una historia de amor.

Aunque obviamente parte de su trama incluye los momentos románticos de los protagonistas: cuando se conocen y cada uno de los pasos que van dando en su relación, pero centrándose siempre en todos aquellos aspectos que van agrietándola: el modo en el que se desdibuja el carácter de ellos para adaptarse a la pareja y la forma sibilina en el que la violencia y la presión se incluyen como elementos ordinarios en su día a día.

Todo esto lo vamos viendo poco a poco a lo largo de los capítulos, los cuales van alternando narrador: tanto los dos protagonistas como uno omnisciente y las notas del diario de Alicia.

Formas de estar lejos es una historia con la que arrugar el morro de forma constante. Portela nos va dejando pistas, indicios, detalles que Alicia no ve o pasa por alto pero que van añadiéndose a otros tantos. Matty huele a gato encerrado desde que aparece. Pero hasta que Alicia sea capaz de verlo por sí misma iremos acompañándola en un camino pedregoso y tortuoso que la llevará al divorcio primero y a la libertad después.

Como ya demostrara en Mejor la ausencia, la autora es una escritora con recursos que le ayudan a desnudar los personajes y así podemos conocer sus miedos, inseguridades, donde la violencia está siempre presente, de una manera u otra.

Os dejo el fragmento que más me ha gustado, está en el final, así que evitad leerlo si no queréis información de más:

Pongo un océano de por medio pero no quiero empezar de cero, no quiero borrón y cuenta nueva, no quiero reconstruir mi vida sin entender cómo he llegado aquí.  Me llevo mis ruinas conmigo, las respetaré y las interpretaré, haré de ellas un lugar hospitalario y atenderé a los mensajes que me comuniquen sus fantasmas. Y tal vez, quizás, llegará el día en el que sobre ellas construya mi nueva ciudad.

Página 238

Formas de estar lejos es un buen libro, quizá me gustó más Mejor la ausencia, me parece una novela más redonda (o simplemente lo que influye sea el factor sorpresa). Lo que me alegra es pasar a la autora como buen asidero lector en caso de necesidad.

No dudéis en leerla y luego en venir a contármelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Perfecta si estás pasando por una crisis lectora.
Contras
  • El estilo de Portela requiere todo nuestro tiempo y atención.

Namaste.

Autor, Literatura, Lorenzo

Los asquerosos, Santiago Lorenzo

Junto con El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac, este que os traigo hoy fue uno de los libros aclamados por crítica y público durante todo 2019.

Mi intuición o mi sexto sentido que piensa mal de este tipo de libros que aparecen por las redes sociales durante una etapa y después se evaporan me hizo huir. Pensar que lo que habría detrás no era más que una buen plan de marketing. Fueron varios los que hicieron pensar que sí, que mi intuición estaba acertada, uno de ellos fue Gabriel.

Los-asquerososPero ya veis, mi curiosidad acabó, como muchas otras ocasiones, convenciéndome de que lo tenía que leer.

La cosa olía a cuerno quemado desde la primera página. El primer capítulo ya me hizo subir una ceja y arrugar el morro más de una vez. El estilo, la sobreactuación del vocabulario, el eterno exceso de estilo rico que mencionaba Magrinyà, la sensación perenne de que nada de lo que ahí se dice tiene algún tipo de sentido, sino que todo está escrito por lor del grandísimo escritor. Os dejo un ejemplo:

Era de curiosidad excitable. En la tesitura imaginaria de que un tribunal avieso le hubiera sentenciado a morir fusilado, Manuel se habría llevado el consiguiente disgusto, no diré que no. Pero un vertebrado como este, por otro lado, sí se habría sentido positivamente estimulado ante la expectativa de comparecer ante una experiencia incontrovertiblemente novedosa, y cuyas ocasiones de probar no son abundantes.

Página 11

La situación de partida de la novela ya es bastante increíble en sí misma: durante una manifestación, un chaval le clava un destornillador a un antidisturbios que le intimida al salir a tirar la basura. Total, el protagonista decide huir dando por hecho que lo ha matado, y acaba en un pueblo deshabitado de algún punto de Castilla.

En Zarzahuriel había entendido que su zoquetería para hacer amigos era la plasmación proyectiva de su ansia por estar solo, de cuya latencia ni sospechaba. Su impericia para la amistad revelaba en el transfondo su querencia oculta por estar a lo suyo y sin ver a nadie. Dificultades para la traba de relaciones que le avisaban de que no las demandaba.

Página 102

Así continua la historia durante la primera mitad: frases rimbombantes que no llevan a nada, alegoría de la soledad y de vivir en el campo (pero claro, la compra la hace en la ciudad) y después más subordinadas y muchos, muchos adjetivos, que se vea que Lorenzo de eso controla.

Por supuesto, incluye valoraciones personales de lo rural, lo austero y lo bonito que es vivir y valorar el campo (pero oye, todas las cosas que se le suministran son, obviamente, vía ciudad), aunque bien es cierto que no llega a caer en lo bio, lo eco y el veganismo. Una pena, me quedo sin poder acceder a ese círculo del infierno.

Hacia la mitad de la historia estuve tentada de abandonarla. De tirarla lejos, ahuyentar los malos espíritus literarios, que andaban los pobres revolviéndose en sus tumbas (sabemos de algún incidente en Père Lachaise) pero, tozuda de mí, continué. Lo que me encontré después justifica el título: porque la soledad autoimpuesta y disfrutada de Manuel se ve alterada por unos vecinos que deciden huir de la gran ciudad para pasar los fines de semana de campo. O bien, dicho en una palabra: domingueros.

Sentían un patente horror al silencio. No sabía estar sin hacer ruido, como si necesitaran la constante confirmación de que estaban presentes allí y en ese momento. Si el miedo al silencio es de gente acobardada de sí misma, estos vivían en el pasaje del terror.

Página 128

Personajes odiosos, cuñados de manual. Se les reconoce rápido, cuando hablan y también cuando llegan. Forasteros que nos hacen suspirar a los que vivimos alejados de las urbes, para Los asquerosos, la denominación es La Mochufa.

Dejaban las luces encendidas por todos sitios. Daban la luz hasta para buscar el interruptor de la luz. (…) Hablaban muy adscritos a fórmulas predeterminadas “recargar las pilas”, “escapada”, “momentazo”, paquetillos verbales a base de fraseo prestado, botes de caca semántica consensuada que se recambia década a década.

Página 131

En esta segunda parte he podido encontrar los elementos que mencionaban los lectores a los que les habían gustado el libro: el sarcasmo y el humor negro.

Sin embargo, el estilo sigue siendo el mismo. Absurdo, exagerado y sin llegar a ningún punto. Un rastro de palabras que dan vueltas en sí mismas sin descripciones ni aportar absolutamente nada a la historia.

La trama es prácticamente nula (thriller estático, según viene en la contraportada, decidme si alguien entiende ese concepto). Una historia plana, simple y exagerada a la vez que parte de un punto muerto para no moverse del sitio.

Siento ser yo la que lo diga: no hay más cuñado ni más Mochufa que un urbanita que va a un pueblo para enseñarles lo bueno que es vivir en un pueblo. Manuel siempre será un forastero en Zarzahuriel, un okupa que se cree con derecho divino de habitar esa tierra.

Y si Los asquerosos es una de las novelas del año, como avisan en la faja, no me quiero ni imaginar cómo será la peor.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Fin, David Monteagudo.
Pros
  • La segunda parte de la historia.
Contras
  • Estilo sobrecargado y absurdo que no tiene sentido.

Namaste.

 

Autor, Hustvedt, Literatura

Todo cuanto amé, Siri Hustvedt

Regreso a Siri Hustvedt leyendo una de sus novelas más famosas y tras haber leído El verano sin hombres y Los ojos vendados.

Tenía muchas ganas de leerla, así que en cuanto lo compré, a principios de este año, y enseguida me puse con él.

La historia comienza así:

Ayer encontré las cartas de Violet a Bill. Su dueño las tenía escondidas entre las páginas de un libro y al abrirlo cayeron al suelo.

Página 11

Todo-cuanto-améEl inicio es toda una declaración de intenciones ya que con dos frases adelantar cómo va a funcionar durante las cuatrocientas páginas que quedan por leer.

Por un lado tenemos al narrador: un amigo de Bill que va incorporando nueva información a los recuerdos de los que dispone. Además, el uso de los saltos temporales, utilizados para situarse en pasado o presente según le interese a la autora.

El resto, las temáticas propias de Hustvedt: el amor, la amistad y la evolución de la relación de pareja. También las reflexiones personales sobre las expectativas, las dudas e incertidumbres.

Percibí en nuestro abrazo una tristeza imposible de disipar, una amargura que nos invadía a los dos, y creo que aquella noche nos compadecimos de nosotros mismos como si en lugar de ser ella y yo hubiéramos sido dos extraños que observaran a otra pareja tendida en la cama.

Página 224

La prosa de Hustvedt destaca por el equilibro fuerza y sutileza. Es una escritora directa, deja claro adónde se dirige y cómo lo quiere hacer, pero también es capaz de narrar pasajes con una elegancia y un sentimiento verdaderos, momentos brillantes que van destacando capítulo a capítulo:

Las historias que relatamos sobre nosotros mismos sólo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia, sino espectadores que se han decidido a hablar. En ocasiones, el rastro que dejamos se ve señalado por guijarros como los que Hansel dejaba a su paso. En otras, el rastro desaparece porque los pájaros han descendido al alba y han devorado todas las migajas, La historia vuela sobre las lagunas, rellenándolas con las hipotaxis de un y o un y entonces.

Página 484

Hustvedt va más allá de ser una escritora de lo íntimo, ya que aunque relata los pequeños  eventos de los personajes (sus crisis, sus dudas y sus alegrías), es capaz también de tener una visión más global y profunda en la que entran en juego el paso del tiempo y las reflexiones de los personajes, llegando a crear una doble trama micro-macro. Ambas realidades se contraponen, se combinan y avanzan a la par, y así, al final, conseguimos una visión completa de ellas.

La verdad es que esperaba más de esta historia. O quizá otra cosa, sobre todo tras leer opiniones tan elogiosas como la de Moli, Me ha gustado mucho, sí; y sigo queriendo leer más obras de la autora, pero hay algo que se me escapa y que no me ha acabado de convencer. No sé si parte de los motivos es que se estanca hacia la mitad de la historia y parece que no avanza la trama, o si no leí la novela demasiado de seguido y me perdí detalles que habrían sido importantes. No sé pero algo me ha faltado para ser redonda.

De momento, tacho el libro de mi libreta de pendientes y leeré Recuerdos del futuro (que sí tengo en casa), antes de hacerme con Elegía para un americano.

Si la habéis leído o conocéis más a la autora que yo, no dudéis en dejarme un comentario.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La brillantez al desplegar la trama.
  • Las nuevas ediciones de los libros de Husvedt que ha publicado Seix Barral. (Algo me dice que si hubiera tenido alguno de estos en Anagrama mi TOC estaría sufriendo).
Contras
  • En la mitad del libro me dio la sensación de que la trama decaía, llegando a aburrirme.
  • Confusión entre los nombres de los personajes.

Namaste.

Boschwitz, Literatura

El pasajero, Ulrich Alexander Boschwitz

Me acerqué a El pasajero (Sexto Piso, 2019) igual que lo hago a todos los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial: anotándolo.

El-pasajeroLa frase anterior incluye un error temporal, porque en esta novela no aparece ningún conflicto bélico. Eso sí,  es 1938 y se cierne sobre los judíos la amenaza nacionalsocialista. Violencia, extorsión e incautación de bienes además del terror de los guetos y los campos de concentración.

El protagonista es Otto Silbermann, un judío rico que se ve amenazado desde varios frentes. Tras quedarse paralizado por momentos, decide malvender su empresa y con ese dinero abandonar Alemania para tratar de acceder a alguno de los países vecinos.

Como podréis suponer por el título, su sino es viajar y su huida se centra en concatenar  un tren tras otro (Berlín – Hamburgo – Berlín – Dresde – Dortmund), acompañado de la falsa esperanza de estar más seguro en movimiento y amparado por su físico que se asemeja más al ideal ario que al propio de su raza.

-¿Por qué los judíos toleran todas esas cosas? (…) ¿Por qué no oponen resistencia? ¿Por qué sólo huyen?

– Si fuéramos románticos (…) difícilmente habríamos sobrevivido los últimos dos milenios.

-¿Es tan importante sobrevivir?

– ¡Es importante! Sobrevivir significa superar, vencer. No tiene mérito alguno arrojarse a la primera grieta con la que uno se tropieza en un glaciar, pero sin duda es muy meritorio vencer la altura de una montaña. Vivir requiere valor. Para suicidarse sólo hace falta desesperación.

Página 172

Son muchas las similitudes del personaje con el propio autor: él también era judío, de madre protestante y rasgos arios. Su padre luchó en la Primera Guerra Mundial y cayó en combate. Su familia fue despojada de todo lo que tenía. Boschwitz, como Silbermann, huyó de Alemania y sus pasos le llevaron, entre otros países, a Inglaterra. Tuvo un final triste: fue declarado extranjero enemigo y deportado a Australia. En 1942, cuando se le permitió que regresara a Inglaterra, el barco en el que viajaba fue torpedeado y murió a los 27 años.

Como podréis imaginar, conocer la sociedad y la situación de la Alemania nazi le hace conseguir una novela muy realista, directa y precisa y sin florituras estilísticas.

Lo que hace diferente a esta historia de otras del mismo periodo es, precisamente, que la acción se encuadre en el momento temporal de incertidumbre. Mientras que la mayoría de las novelas se centran bien sea en el conflicto bélico o bien en su finalización (batallas, campo de concentración, liberación, consecuencias personales…), aquí el autor escoge el momento anterior de incertidumbre en el que aún había margen para supervivencia. El momento justo en el que todavía tenía posibilidad de decidir si abandonar Alemania. La duda: ¿exageran todos aquellos que dicen que esto se va a poner muy feo? ¿No podré yo, con mis medios, tener un camino distinto al de mis conocidos? A fin de cuentas yo no soy mi vecino: soy más listo, más rápido y tengo más medios.

El protagonista es, por tanto, actor de su propio destino. Y esa diferencia consigue que, por un lado, tengamos una empatía con el protagonista (y unas ganas enormes de decirle que corra y salga de allí), pero también deja en su tejado la responsabilidad en la toma de decisiones, que va aparejada de la cuestión permanente de si está haciendo lo correcto en el momento idóneo y del consecuente sentimiento de culpa.

Boschwitz consigue lo que se propone: crea desazón e incomodidad, refleja el debate interno de una persona que sólo busca sobrevivir, pero que ve cómo su vida se va cayendo a pedazos.

Os dejo un fragmento que anoté en su día pero que en las circunstancias actuales tiene más vigencia aún:

Pero no, estuve año tras año sentado cómodamente en el despacho sin tener ni idea, creyendo que nada cambiaría (…)

Página 62

Y todo cambia, vaya si cambia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  •  Con rabia, Lorena Mazzetti.
Pros
  • Cómo condensa el sentimiento de incertidumbre en el personaje: su lucha interna sobre qué acción tomar.
Contras
  • La desazón que provoca, la eterna sensación de tener el estómago encogido mientras dura su lectura.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (66)

Os traigo las nuevas incorporaciones de antes del confinamiento:

 

IMM-66

  • El obsceno pájaro de la noche, José Donoso (Alfaguara, 2018). Este libro lleva apuntado aproximadamente una década, pero no encontraba ninguna edición de él. Se lo vi a Gabriel y enseguida me anoté esta edición, que firma Alfaguara. Tanto la portada como el color que han escogido me parecen preciosos. Tengo muchas ganas de leerlo.
  • La muerte de Ivan Ilich, Lev Tolstói (Nórdica, 2019). Intenté hacerme con él en la Oda a Tolstói pero no lo tenían. Posteriormente me lo regalaron. Es una edición ilustrada con tapa dura que tiene muy buena pinta. No lo he leído, pero por lo que dicen los entendidos es una buena opción para empezar a leer al genio ruso.
  • Tolstói o Dostoievski, George Steiner  (Siruela, 2002). Cada año que pasa me gusta más acercarme a libros relacionados con literatura, sean biografías, correspondencia o ensayos de autores como éste. Como podréis imaginar sólo con ver los dos nombres de la portada sabía que tenía que ser mío. De nuevo me regalan lo mejor de cada casa.
  • El cuerpo, (Cegador (I)), Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2020). La segunda parte de la trilogía Cegador tenía que venir a mis estantes lo antes posible. Una portada preciosa, edición cuidada, marca de la casa, que va directo al estante con sus compañeros hasta que lea la primera parte.
  • Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena (Sexto Piso, 2020). Del autor he leído tanto Kanada como Los que duermen y ambos me encantaron y me dejaron con ganas de más. Las circunstancias han hecho que no se haya podido celebrar la presentación. Esperemos que cuando todo vuelva a la normalidad pueda llegar a escuchar al autor hablando de este título. El envío corre a cargo de Sexto Piso.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Tenéis lista de compra para cuando esto pase y os podáis acercar a una librería? Decidme que sí.

Sigamos leyendo.

Namaste.

Autor, Literatura, Porter

Lanny, Max Porter

Mucho se habla de los míticos inicios de novelas con los que arrancan algunos de los clásicos, como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Pero poco de aquéllos inicios que te horripilan, te inquietan o te perturban, parafraseando a una famosa adivina:

Papá Berromuerto despierta de la siesta que ha hecho de pie, ancho como una hectárea, y se rasca los posos soñolientos de bitumen, que brillan colmados por pegotes de basura líquida.

Página 9

Escogí Lanny de Max Porter cuando lo vi por redes sociales, avalado por haber sido finalista del Premio Man Booker Prize pero también de forma más o menos impulsiva, porque realmente no sabía nada de esta historia. En una de esas visitas a la librería en la que escoges un libro totalmente convencido pero te acabas llevando alguno más que no pensabas comprar.

LannyMi parte racional me decía que este libro no era para mí, que no había referencia fiable para comprarlo, que las novedades suelen acabar casi siempre en el listado de las lecturas que menos me gustan (no hay más que ver los balances lectores de cada año), que seguro que podía escoger otra novela de las que había disponibles en la librería, que incluso podía salir obviando este libro porque ya llevaba otros 3 así que no pasaba nada si se quedaba allí. Mi parte irracional estaba agitando maracas en un momento de colocón motivado por el olor a libro nuevo.

Lo compré.

Lo coloqué junto a sus nuevos compañeros en una balda, hasta que uno de estos días en los que no me podía concentrar en una lectura sesuda me acerqué para empezarlo.

Leí la primera frase, el primer párrafo y la primera pàgina, puse los ojos en blanco y dije:

Puaj. Qué leches es esto.

Esto, Lanny, el libro en cuestión, tiene como protagonista a un niño que vive en un pueblo de la campiña inglesa. Lanny es un niño muy especial, un niño sensible y mágico, un niño inteligente pero apartado de los chavales de su edad. Con una creatividad y una inteligencia fuera de lo común. Lanny es único.

El mejor amigo de Lanny es un pintor un poco raro, mirado como extraño en el pueblo, pero es sensible y tierno con el niño, le enseña a dibujar y pintar, le acompaña en días en los que los padres de Lanny están ocupados. Pete es un buen hombre, un artista incomprendido, un magnífico vecino.

Vale. No me digáis que esta historia no la habéis escuchado nunca: la chica que no es popular pero es inteligente, el vecino extraño que da miedo pero simplemente es huraño, el niño que no encaja en el colegio, la cheerleader y el quarterback.

Pues aquí lo mismo pero en el campo inglés y sin pompones.

Lanny es un crío absolutamente fantástico, sus padres unos padres normales: una madre abnegada que quiere mucho a su hijo y lo comprende, un padre que pasa de él porque no es lo que se esperaba.

La supuesta originalidad estilística de la historia es la inclusión de capítulos de Papá Berromuerto, un personaje tradicional del pueblo que se llevaba a los niños que se portaban mal. Vamos, el hombre del saco 1.0. En estos capítulos aparecen frases y fragmentos de conversaciones, agolpadas unas sobre otras, sin orden ni concierto ni orden temporal. Os dejo una fotografía de uno de ellos para que lo comprobéis por vosotros mismos:

Fragmento

 

El otro tipo de capítulos son narraciones en primera persona, separadas por un sigo + en el que cada uno cuenta lo que hace y piensa. Como son cuatro personajes los principales es fácil saber quién dice qué.

Unos y otros capítulos se intercalan, es un libro que se lee de corrido porque tiene mucho espacio y poca letra.

En resumen, hace exactamente lo mismo que Lincoln en el Bardo de Saunders pero sin la complejidad de los personajes y de las historias de aquel, con una sola línea argumental y con personajes tan burdos que parecen caricaturas de una película televisiva de bajo presupuesto.

La trama es previsible desde la primera línea. Sabemos que a Lanny le va a pasar algo desde que se mete por el bosque la primera vez. Sé ve claramente que Berromuerto tendrá un papel importante en aquéllo que le pase. Tampoco hay que ser muy listo porque hay cuatro personajes principales y Porter se encarga de dejarlo bien claro desde el principio.

Así que cuando lo terminas y lees en la contraportada este comentario:

Excepcional por su sobriedad y extravagancia.

The Guardian

Vuelves a decir:

Puaj.  Qué leches he leído y por qué no lo he tirado por la ventana.

Y hasta aquí el primer despelleje de 2020. Ya os adelanto que no va a ser el último.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto. Se lee rápido.
Contras
  • Personajes arquetípicos, trama argumental muy floja.
  • Que el texto no esté justificado.
Otras opiniones
  • Gabriel, a quien sí le ha gustado la historia y que le ha encontrado una ternura que yo no he sido capaz de ver.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (65)

Os dejo por aquí los primeros libros que han llegado a mis estantes en este año recién empezado.

En primer lugar, los libros que me regalaron en Navidades:

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  • Los asquerosos, Santiago Lorenzo (Blackie Books, 2018) Mis sensaciones encontradas con Los asquerosos empezaron prácticamente desde su publicación. Al igual que El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, el libro de Lorenzo aparecía en la lista de lo mejor publicado pero a la vez otras muchas voces discrepaban y lo incluían entre los que tienen una gran campaña de márketing detrás (os dejo aquí la reseña de Gabriel). Sin embargo, mi balanza se decantó por leerlo cuando vi al autor en La Resistencia. Me pareció interesante, caústico e inteligente. No tardaré mucho en leerlo.
  • La campana de cristal, Sylvia Plath (Mondadori, 2019). No he leído a Plath, pero su única novela es uno de esos libros que hay que leer. Desde hace un tiempo buscaba una buena edición. Ha sido suerte que Mondadori haya decidido reeditarlo. Va a caer en breve. Y esta vez no es broma.
  • Damas asesinas (Impedimenta, 2019). Si Damas oscuras fue un perfecto regalo el pasado año, esta recopilación de cuentos tiene exactamente la misma pinta: bonito lo de dentro y bonito lo de fuera. El típico libro que es un placer regalar y que te regalen.
  • El mar, el mar, Iris Murdoch (Lumen, 2019) Son varios los lectores que han recomendado este libro. Nunca he leído a Murdoch pero creo que ya va siendo hora. A pesar de la horrible portada (¿o solo me lo parece a mí?).
  • 1001 libros que leer (Grijalbo, 2016). Creo firmemente en el poder del autoregalo. Y este es el de este año. Amante de las listas y curiosa por ver qué libros se incluyen, cuáles he leído y los que me faltan (que son muchos, y al final me acabo poniendo deberes), lo he comprado tras verlo en Instagram a Elena (@Paperdreams). Planeo pasar unas cuantas tardes revisando qué hay y qué tengo pendiente. Sé que habrá algunos que me sorprenda encontrar, otros que eche en falta y me tiraré de los pelos al encontrar otros tantos que esperan en mis estantes. Ya os contaré.

Y ahora, los libros que se vinieron conmigo en mi última visita a la librería:

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  • Algo en lo que creer, Nickolas Butler (Libros del Asteroide, 2020). Tras haber leído Canciones de amor a quemarropa y El corazón de los hombres (los dos de la misma editorial, de 2015 y 2017 respectivamente), quería leer este nuevo título. Butler es uno de esos autores de historias amables al que me gusta regresar.
  • Lanny, Max Porter (Penguin Random House, 2020). Para ser totalmente sincera, no tengo ni idea de la trama de esta novela. Mi cerebro lo ha relacionado con Lanny Budd, por ser tocayo, y otra parte de mi razón me dice que el hecho de que haya estado nominada al Man Booker Prize ya es referencia suficiente, pero la verdad es que no sé. ¿Podría ser la típica novedad que acabo despellejando?
  • Los motivos de Aurora, Erich Hackl (Hoja de Lata, 2020). Conocí esta historia porque la editorial compartió el hecho real que motivó este libro: una madre que mata a su hija. Me pareció suficiente, lo anoté y aquí está.
  • La madre de Frankenstein, Almudena Grandes (Tusquets, 2020). Esperaba este quinto Episodio de una Guerra Interminable tras haber leído los anteriores, aunque bien es cierto que el cuarto, Los pacientes del doctor García, acabó en despelleje. Costumbres, ya veis. A Grandes la leo desde hace mucho y sigue siendo una tradición para mí estar al tanto de lo que publica. Curiosamente no sabía que también utiliza la historia de Los motivos de Aurora en la trama. Dos libros conectados que quiero leer YA.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estos dos meses? ¿También tenéis una lista con la fecha de los lanzamientos que queréis comprar?

¡Felices lecturas!

Namaste.