IMM, Literatura

IMM (66)

Os traigo las nuevas incorporaciones de antes del confinamiento:

 

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  • El obsceno pájaro de la noche, José Donoso (Alfaguara, 2018). Este libro lleva apuntado aproximadamente una década, pero no encontraba ninguna edición de él. Se lo vi a Gabriel y enseguida me anoté esta edición, que firma Alfaguara. Tanto la portada como el color que han escogido me parecen preciosos. Tengo muchas ganas de leerlo.
  • La muerte de Ivan Ilich, Lev Tolstói (Nórdica, 2019). Intenté hacerme con él en la Oda a Tolstói pero no lo tenían. Posteriormente me lo regalaron. Es una edición ilustrada con tapa dura que tiene muy buena pinta. No lo he leído, pero por lo que dicen los entendidos es una buena opción para empezar a leer al genio ruso.
  • Tolstói o Dostoievski, George Steiner  (Siruela, 2002). Cada año que pasa me gusta más acercarme a libros relacionados con literatura, sean biografías, correspondencia o ensayos de autores como éste. Como podréis imaginar sólo con ver los dos nombres de la portada sabía que tenía que ser mío. De nuevo me regalan lo mejor de cada casa.
  • El cuerpo, (Cegador (I)), Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2020). La segunda parte de la trilogía Cegador tenía que venir a mis estantes lo antes posible. Una portada preciosa, edición cuidada, marca de la casa, que va directo al estante con sus compañeros hasta que lea la primera parte.
  • Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena (Sexto Piso, 2020). Del autor he leído tanto Kanada como Los que duermen y ambos me encantaron y me dejaron con ganas de más. Las circunstancias han hecho que no se haya podido celebrar la presentación. Esperemos que cuando todo vuelva a la normalidad pueda llegar a escuchar al autor hablando de este título. El envío corre a cargo de Sexto Piso.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Tenéis lista de compra para cuando esto pase y os podáis acercar a una librería? Decidme que sí.

Sigamos leyendo.

Namaste.

Autor, Literatura, Porter

Lanny, Max Porter

Mucho se habla de los míticos inicios de novelas con los que arrancan algunos de los clásicos, como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Pero poco de aquéllos inicios que te horripilan, te inquietan o te perturban, parafraseando a una famosa adivina:

Papá Berromuerto despierta de la siesta que ha hecho de pie, ancho como una hectárea, y se rasca los posos soñolientos de bitumen, que brillan colmados por pegotes de basura líquida.

Página 9

Escogí Lanny de Max Porter cuando lo vi por redes sociales, avalado por haber sido finalista del Premio Man Booker Prize pero también de forma más o menos impulsiva, porque realmente no sabía nada de esta historia. En una de esas visitas a la librería en la que escoges un libro totalmente convencido pero te acabas llevando alguno más que no pensabas comprar.

LannyMi parte racional me decía que este libro no era para mí, que no había referencia fiable para comprarlo, que las novedades suelen acabar casi siempre en el listado de las lecturas que menos me gustan (no hay más que ver los balances lectores de cada año), que seguro que podía escoger otra novela de las que había disponibles en la librería, que incluso podía salir obviando este libro porque ya llevaba otros 3 así que no pasaba nada si se quedaba allí. Mi parte irracional estaba agitando maracas en un momento de colocón motivado por el olor a libro nuevo.

Lo compré.

Lo coloqué junto a sus nuevos compañeros en una balda, hasta que uno de estos días en los que no me podía concentrar en una lectura sesuda me acerqué para empezarlo.

Leí la primera frase, el primer párrafo y la primera pàgina, puse los ojos en blanco y dije:

Puaj. Qué leches es esto.

Esto, Lanny, el libro en cuestión, tiene como protagonista a un niño que vive en un pueblo de la campiña inglesa. Lanny es un niño muy especial, un niño sensible y mágico, un niño inteligente pero apartado de los chavales de su edad. Con una creatividad y una inteligencia fuera de lo común. Lanny es único.

El mejor amigo de Lanny es un pintor un poco raro, mirado como extraño en el pueblo, pero es sensible y tierno con el niño, le enseña a dibujar y pintar, le acompaña en días en los que los padres de Lanny están ocupados. Pete es un buen hombre, un artista incomprendido, un magnífico vecino.

Vale. No me digáis que esta historia no la habéis escuchado nunca: la chica que no es popular pero es inteligente, el vecino extraño que da miedo pero simplemente es huraño, el niño que no encaja en el colegio, la cheerleader y el quarterback.

Pues aquí lo mismo pero en el campo inglés y sin pompones.

Lanny es un crío absolutamente fantástico, sus padres unos padres normales: una madre abnegada que quiere mucho a su hijo y lo comprende, un padre que pasa de él porque no es lo que se esperaba.

La supuesta originalidad estilística de la historia es la inclusión de capítulos de Papá Berromuerto, un personaje tradicional del pueblo que se llevaba a los niños que se portaban mal. Vamos, el hombre del saco 1.0. En estos capítulos aparecen frases y fragmentos de conversaciones, agolpadas unas sobre otras, sin orden ni concierto ni orden temporal. Os dejo una fotografía de uno de ellos para que lo comprobéis por vosotros mismos:

Fragmento

 

El otro tipo de capítulos son narraciones en primera persona, separadas por un sigo + en el que cada uno cuenta lo que hace y piensa. Como son cuatro personajes los principales es fácil saber quién dice qué.

Unos y otros capítulos se intercalan, es un libro que se lee de corrido porque tiene mucho espacio y poca letra.

En resumen, hace exactamente lo mismo que Lincoln en el Bardo de Saunders pero sin la complejidad de los personajes y de las historias de aquel, con una sola línea argumental y con personajes tan burdos que parecen caricaturas de una película televisiva de bajo presupuesto.

La trama es previsible desde la primera línea. Sabemos que a Lanny le va a pasar algo desde que se mete por el bosque la primera vez. Sé ve claramente que Berromuerto tendrá un papel importante en aquéllo que le pase. Tampoco hay que ser muy listo porque hay cuatro personajes principales y Porter se encarga de dejarlo bien claro desde el principio.

Así que cuando lo terminas y lees en la contraportada este comentario:

Excepcional por su sobriedad y extravagancia.

The Guardian

Vuelves a decir:

Puaj.  Qué leches he leído y por qué no lo he tirado por la ventana.

Y hasta aquí el primer despelleje de 2020. Ya os adelanto que no va a ser el último.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto. Se lee rápido.
Contras
  • Personajes arquetípicos, trama argumental muy floja.
  • Que el texto no esté justificado.
Otras opiniones
  • Gabriel, a quien sí le ha gustado la historia y que le ha encontrado una ternura que yo no he sido capaz de ver.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (65)

Os dejo por aquí los primeros libros que han llegado a mis estantes en este año recién empezado.

En primer lugar, los libros que me regalaron en Navidades:

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  • Los asquerosos, Santiago Lorenzo (Blackie Books, 2018) Mis sensaciones encontradas con Los asquerosos empezaron prácticamente desde su publicación. Al igual que El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, el libro de Lorenzo aparecía en la lista de lo mejor publicado pero a la vez otras muchas voces discrepaban y lo incluían entre los que tienen una gran campaña de márketing detrás (os dejo aquí la reseña de Gabriel). Sin embargo, mi balanza se decantó por leerlo cuando vi al autor en La Resistencia. Me pareció interesante, caústico e inteligente. No tardaré mucho en leerlo.
  • La campana de cristal, Sylvia Plath (Mondadori, 2019). No he leído a Plath, pero su única novela es uno de esos libros que hay que leer. Desde hace un tiempo buscaba una buena edición. Ha sido suerte que Mondadori haya decidido reeditarlo. Va a caer en breve. Y esta vez no es broma.
  • Damas asesinas (Impedimenta, 2019). Si Damas oscuras fue un perfecto regalo el pasado año, esta recopilación de cuentos tiene exactamente la misma pinta: bonito lo de dentro y bonito lo de fuera. El típico libro que es un placer regalar y que te regalen.
  • El mar, el mar, Iris Murdoch (Lumen, 2019) Son varios los lectores que han recomendado este libro. Nunca he leído a Murdoch pero creo que ya va siendo hora. A pesar de la horrible portada (¿o solo me lo parece a mí?).
  • 1001 libros que leer (Grijalbo, 2016). Creo firmemente en el poder del autoregalo. Y este es el de este año. Amante de las listas y curiosa por ver qué libros se incluyen, cuáles he leído y los que me faltan (que son muchos, y al final me acabo poniendo deberes), lo he comprado tras verlo en Instagram a Elena (@Paperdreams). Planeo pasar unas cuantas tardes revisando qué hay y qué tengo pendiente. Sé que habrá algunos que me sorprenda encontrar, otros que eche en falta y me tiraré de los pelos al encontrar otros tantos que esperan en mis estantes. Ya os contaré.

Y ahora, los libros que se vinieron conmigo en mi última visita a la librería:

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  • Algo en lo que creer, Nickolas Butler (Libros del Asteroide, 2020). Tras haber leído Canciones de amor a quemarropa y El corazón de los hombres (los dos de la misma editorial, de 2015 y 2017 respectivamente), quería leer este nuevo título. Butler es uno de esos autores de historias amables al que me gusta regresar.
  • Lanny, Max Porter (Penguin Random House, 2020). Para ser totalmente sincera, no tengo ni idea de la trama de esta novela. Mi cerebro lo ha relacionado con Lanny Budd, por ser tocayo, y otra parte de mi razón me dice que el hecho de que haya estado nominada al Man Booker Prize ya es referencia suficiente, pero la verdad es que no sé. ¿Podría ser la típica novedad que acabo despellejando?
  • Los motivos de Aurora, Erich Hackl (Hoja de Lata, 2020). Conocí esta historia porque la editorial compartió el hecho real que motivó este libro: una madre que mata a su hija. Me pareció suficiente, lo anoté y aquí está.
  • La madre de Frankenstein, Almudena Grandes (Tusquets, 2020). Esperaba este quinto Episodio de una Guerra Interminable tras haber leído los anteriores, aunque bien es cierto que el cuarto, Los pacientes del doctor García, acabó en despelleje. Costumbres, ya veis. A Grandes la leo desde hace mucho y sigue siendo una tradición para mí estar al tanto de lo que publica. Curiosamente no sabía que también utiliza la historia de Los motivos de Aurora en la trama. Dos libros conectados que quiero leer YA.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estos dos meses? ¿También tenéis una lista con la fecha de los lanzamientos que queréis comprar?

¡Felices lecturas!

Namaste.

 

Literatura

Propósitos para 2020

Os dejo los propósitos lectores de este 2020. Sé que nunca los acabo cumpliendo, pero qué queréis que os diga, me encanta hacer este tipo de listas. Además me ayuda a organizar y planificar algunas de mis lecturas y siempre viene bien echar un vistazo a lo que tenemos esperando en los estantes.

Durante este 2020 quiero leer…

  • A Benito Pérez Galdós. Mi relación con el canario se truncó nada más empezar: me pusieron como lectura obligatoria en el instituto Misericordia y sin merecérselo le hice la cruz y jamás lo he vuelto a leer. Este año se celebra el centenario de su fallecimiento, así que ya va siendo hora de saldar cuentas. Mi idea era empezar con alguno de los Episodios Nacionales (tengo en casa La corte de Carlos IV) pero esta edición de Fortunata y Jacinta me está poniendo ojitos. ¿Qué opináis? ¿Qué libro suyo me recomendaríais? (Isi, como experta en Galdós, ¡ayuda!)

Además, he escogido alguno de los títulos que tengo como pendientes (los podéis encontrar en la pestaña Mi (nueva) lista de 30 libros, sigue en construcción, así que me podéis recomendar alguno más que se sume a la lista):

  1. ¡Absalón, Absalón!, William Faulkner.
  2. Diario de un hombre decepcionado, W. N.P. Barbellion.
  3. Orgullo y prejuicio, Jane Austen.
  4. La mujer de blanco, Wilkie Collins.
  5. El mundo de ayer, Stefan Zweig.
  6. El día del Watusi, Francisco Casavella.
  7. A sangre y fuego, Chaves Nogales.
  8. La campana de cristal, Sylvia Plath.
  9. El manuscrito encontrado de Zaragoza, Jan Potocki.
  10. Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt.

Mantengo mi intención de leer en inglés, creo que podría leer mucho más de lo que lo hago actualmente, la verdad.

Sin embargo, sobre lo de no comprar libros, bah, ¡a quién quiero engañar si luego no lo cumplo!

Namaste.

P.D. Os dejo la ganadora del sorteo en los comentarios del sorteo II.

Autor, Literatura, Vila-Matas

El viaje vertical, Enrique Vila-Matas

No sin un punto de vergüenza reconozco que nunca había leído a Vila-Matas. Darme cuenta de que, aunque mi memoria me juegue una mala pasada y no lo recuerde del todo, tengo firmado el ejemplar desde 2014, me hace enrojecer todavía más.

Fue tras una conversación con Ana cuando decidí que eso se iba a acabar y que había llegado el día en el que leería El viaje vertical.

El-viaje-verticalLa trama ya la adelanta el propio autor en el título: acompañamos al protagonista en su viaje. Un viaje vertical que comienza en Barcelona y acaba en las islas Madeira.

Al contrario que otras muchas historias que tratan sobre viajes (me viene a la mente Canadá de Richard Ford), no se trata de un viaje de iniciación, en el que el protagonista ha de enfrentarse al inicio de su etapa como adulto. En este sentido, Vila-Matas utiliza el viaje como hilo conductor y también como origen del aprendizaje. Y como contrapunto añade el elemento discordante: el aprendizaje de un personaje jubilado. Mayol, antiguo empresario, político retirado y nacionalista catalán convencido, que tiene que asumir las consecuencias de la separación de su mujer en un momento en el que no sabe a lo que aferrarse.

Para ello huirá de su Barcelona natal e iniciará un viaje, mientras que paralelamente rememorará su vida, repasando los grandes hitos de su infancia, anterior a la Guerra Civil, y ahondando en sus miedos e incertidumbres.

Y qué raros son los recuerdos cuando son, además, inventados. La memoria verdadera de la torre veraniega de sus pobres padres la enlazó, a través de un enigmático túnel de su cerebro, con un recuerdo falso, tan improbable como inventado, pero que sintió necesitaba tener en aquel momento.

Página 157

Uno de los elementos que más me ha gustado ha sido el uso del narrador. Un narrador omnisciente que no se mantiene al margen y se va dejando ver según avanzamos:

Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era airosa en su serpentear y era una inquietante ciudad en la que uno nunca sabía si acababa de llegar al fin del viaje o al punto de partida. Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era una ciudad que a veces parecía surgir como una serpiente surge de su piel. Pero esto será mejor que lo diga yo de mí mismo, que a veces tengo la impresión de que surjo de lo que he escrito como una serpiente surge de su piel, aquí en esta isla de palmeras y eternidad donde todos lo días hundo en tinta mi pluma y donde el tiempo, en su teatro armado sobre la calma y el poco viento, también para mí pasa lento y pasa fácil, porque la vida aquí es fácil, y mi reloj muy lento y, además, para qué negarlo, yo sólo soy un principiante, el principiante más lento.

Página 153

Autor de culto, aclamado por crítica y con fieles seguidores, Vila-Matas demuestra su buen hacer tejiendo una historia aparentemente simple pero con muchas lecturas y referencias. Apenas unos pocos personajes son los necesarios para dar forma a El viaje vertical. Tampoco necesita más.

Lo importante de este libro de Vila-Matas, probablemente también de otros del autor me atrevería decir, es cómo cuenta lo que sucede. A fin de cuentas la trama no tiene mucho artificio, pero cómo va añadiendo diversos temas y el modo que tiene de utilizar el estilo es significativo. Son muchos los fragmentos destacables, decenas de reflexiones y píldoras que va dejando el autor aquí y allá.

En definitiva, me ha gustado mucho. No sé por qué he tardado tanto en leer a Vila-Matas. ¿Cuál creéis que debería ser el siguiente?

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Demostración de literatura: cómo hacer fácil lo difícil y crear una lección de novela.
  • Multitud de fragmentos destacables.
Contras
  • Suceden pocas cosas y eso provoca algunos momentos en los que parece que la trama no avanza.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (64)

Encaramos el fin de este año y por ello os traigo los últimos nuevos libros antes de la llegada de la Navidad, donde espero que los Reyes se acuerden de mí y me traigan buenas y gratificantes lecturas. Terminada la indirecta, os dejo los últimos libros de 2019:

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  • Testamento de juventud, Vera Brittain (Periférica & Errata Naturae, 2019). Este libro comenzó a aparecer por las redes sociales de forma muy constante. Lo cierto es que no lo conocía, pero leí en diagonal la sinopsis y, quizá porque me recordó a la saga de Lanny Budd, decidí leerlo. Gracias a R. por el regalo.
  • Los recuerdos del porvenir, Elena Garro (Alfaguara, 2019). Desde hace muchos, muchos años, tenía este libro anotado en mi libreta de Plan Infinito, pero era imposible encontrarlo: ni librerías de segunda mano ni nada, parecía descatalogado y no había forma. Por suerte, los señores de Alfaguara han decidido publicarlo y me han dado una alegría.
  • Goethe en Dachau, Nico Rost (ContraEscritura, 2018). Son varios los lectores que han hablado estupendamente de este libro pero no lo encontraba en ninguna librería. Tras un tuit de Marta, editora de ContraEscritura, donde se quejaba de lo mal que le habñian devuelto una caja de ejemplares, comenzó una corriente lectora de solidaridad. Cuando llegué al hilo me di cuenta de que era la editorial del libro de Rost, así que aproveché para hacer un pedido.
  • Felicidad conyugal, Lev Tolstói (Acantilado, 2012). Tenía ganas de hacerme con un ejemplar de este libro corto del genio ruso desde hace tiempo, y en el evento de Oda a Tolstói aproveché para comprarlo.
  • La suerte de Omensetter, William H.Gass (La Navaja Suiza, 2019). No conocía para nada este libro, pero primero Aramys y después Ana me hicieron interesarme por él. En una visita a Tipos Infames se vino para casa.
  • El boxeador polaco, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2019). En este caso la recomendación viene de David, de Desde la ciudad sin cines, a quien le pedí opinión sobre el mejor libro del autor para empezar a leerle. El envío corre a cargo de la editorial, ¡muchas gracias!
  • Confesión,  Lev Tolstói (Acantilado, 2008). No lo conocía, pero al leer un fragmento en la Oda a Tolstói me convenció totalmente y quise comprarlo. Al igual que Felicidad conyugal es un libro bastante corto así que espero poder colarlo dentro de poco tiempo (¡ja!)

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál empezaríais? ¿Esperáis que Sus Majestades os traigan alguna lectura?

Namaste.

Autor, Literatura, Némirovsky

Suite francesa, Irène Némirovsky

Tenía apuntado el nombre de la autora, Irène Némirovsky, desde hace tiempo inmemorial. Cuando me acerqué a comprar uno de sus libros dudé de si debía leer primero El baile o este que os traigo hoy. Os seré sincera: fue la extensión lo que me hizo decantarme por Suite francesa. Ante la duda, siempre escojo el libro más largo.

Suite francesaDecidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.

Como podréis imaginar, iba con las expectativas altas. Haber conocido a tantísima gente que lo recomendaba mucho me predispuso a pensar de que era una obra fantástica y mi sensación permanente es que es muy diferente de lo que imaginaba que era.

Suite francesa narra diferentes historias de la vida de los franceses durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Familias, personas, parejas que tienen que movilizarse por miedo a la represión del invasor, que un día deciden recoger sus bártulos y abandonar la ciudad para intentar acceder a España, Portugal o huir de Europa.

También es la historia de los que se quedan: de aquéllos que tienen que convivir con el enemigo y han de adaptarse a su nueva situación, muchos de los cuales acaban alejando oficiales del Ejército nazi en su propia casa. En resumen: los personajes de Suite francesa son los antihéroes, aquéllos que normalmente no aparecen en las historias de esta época.

Todos los que lo rodeaban, la gente, su familia, sus amigos, le inspiraban sentimientos de vergüenza y de furia.  Los había visto en las carreteras, a ellos y a otros por el estilo, se acordaba de los coches llenos de oficiales que huían con sus preciosas maletas amarillas y sus pintarrajeadas mujeres; de los funcionarios que abandonaban sus puestos; de los políticos que, presas del pánico, dejaban un rastro de carpetas y documentos secretos a su paso; de las chicas que, después de haber llorado como convenía el día del Armisticio, ahora se consolaban con los alemanes. “Y pensar que nadie lo sarbá que alrededor de todo esto se urdirá tal maraña de mentiras que aún acabarán convirtiéndolo en una página gloriosa de la historia de Francia. Removerán cielo y tierra para sacar a la luz actos de sacrificio, de heroísmo… ¡Con lo que yo he visto, Dios mío! Puertas cerradas a las que se llamaba en vano para pedir un vaso de agua, refugiados saqueando casas… Y en todas partes, en lo más alto y lo más bajo, el caos, la cobardía, la vanidad, la ignorancia… ¡Ah, qué grandes somos!

Página 193

A partir de un elenco variado de personajes Némirovsky va tejiendo historias, algunas independientes, otras entrelazadas, que tienen como telón de fondo la Francia ocupada. Y una de las claves de esta novela es precisamente esto: los personajes normales y corrientes que hacen lo necesario para sobrevivir, y precisamente por eso cometen actos necios, cobardes y egoístas. El olor de la supervivencia.

Por ello, muchos son acusados de colaboracionistas. Un capítulo esencial lo dedica la autora a las mujeres que hacían compañía a los soldados nazis, apostando por un bando que creían ganador.

El estilo de Némirovsky es brillante, poético pero crudo, siendo capaz de añadir descripciones y también reflexiones y párrafos como éste:

La certeza de mi libertad interior -respondió Maurice tras un instante de reflexión-, que es un bien precioso e inalterable, y de que conservarlo o perderlo sólo depende de mí. De que las pasiones llevadas hasta el extremo, como ahora, acaban por apagarse. De que lo que ha tenido un comienzo tendrá un final. En una palabra, de que las catástrofes pasan y hay que procurar no pasar antes que ellas, eso es todo. Así que lo primero es vivir: Primum vivere. Día a día. Vivir, esperar, confiar.

Página 221

Sin embargo, las expectativas han estado, en toda la lectura, por encima de lo que leía. Esperaba una obra maestra y me he encontrado una buena novela, pero a medio hacer. Creo que se nota bastante que la autora no tuvo tiempo a revisar y corregir la trama, no existen puntos álgidos ni puntos de inflexión y la historia acaba resultando bastante plana.

La verdad es que quiero puntualizar lo importante del epílogo, donde se incluyen cartas y fragmentos de diarios de Némirovsky, y así conocemos lo que le ocurre a ella: el miedo por ser judía, los intentos de zafarse de la maquinaria nacionalsocialista, pero también los borradores y planes que tenía de los personajes, su intención de continuar escribiendo por un lado u otro.

En definitiva, una buena lectura, pero sinceramente, esperaba otra cosa. ¿Decepcionada? Sí. ¿Arrepentida? No.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La creación de personajes antihéroes.
  • El epílogo es parte fundamental de la lectura.
Contras
  • Esperaba mucho más.

Namaste.

Autor, Literatura, Orejudo

Ventajas de viajar en tren, Antonio Orejudo (relectura y película)

Con motivo del estreno de la película basada en la novela de Antonio Orejudo, decidí releer Ventajas de viajar en tren. En su día ya dejé claro que tenía que releerlo, porque me quedé con la sensación de haberme perdido muchas cosas.

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Así que, como se suele decir, la ocasión me la pintaron calva. Me acerqué a la estantería para buscar mi ejemplar y en una tarde lo leí.

El inicio es potente, no hay más que leer el primer párrafo:

Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.

Página 11

A partir de aquí lo que leemos leemos una historia, y después otra. Una historia que cuenta un personaje a otro. Historias dentro de historias, historias de guerra y de paz, enfermedad y amor, y sobre todo ello la soledad e incomprensión. además de la enfermedad mental.

Personajes que se cruzan, hilos desde los que parte la narración, todo bajo la óptica de un particular psiquiatra que narra parte de lo que le ocurre con sus enfermos.

Alguien que cuenta la historia que un alguien le ha narrado, situaciones al límite, de guerra y dolor, también personajes que se encuentran en el límite de la enfermedad, y como adelanta el título, un tren en el que se cruzan dos desconocidos.

Quizá una buena descripción la dé el propio autor cuando llega a este fragmento:

La personalidad no es otra cosa que lo que nos cuentan de alguien, lo que alguien nos cuenta de sí mismo, lo que nosotros nos contamos de alguien o lo que nosotros nos contamos de nosotros.

Página 99

¿Me sigue pareciendo una novela extraña, como la definí la primera vez que la leí? Pues sí, no hay más que leer el inicio. Aunque también añado otros calificativos: es talentosa, original, desagradable en ocasiones. El estilo, al menos a mí, me ha conseguido marear con los hilos que se cruzan aquí y allá.

Aún reconociendo todo lo anterior tampoco diría que me ha encantado o que la recomendaría a todo el mundo, es un poco demasiado extraña, demasiado rara. Apta para lectores que buscan salirse de lo cómodo y habitual.

Lo bueno de este tipo de lecturas es que tiene muchas interpretaciones y distintas visiones, llamando al debate y a comentar.

ventajas_de_viajar_en_tren-104710529-largeEn cuanto a la película, se trata de una producción muy fiel a la novela, que mantiene hasta la estructura que planteaba Orejudo. En este sentido son pocas las licencias que se toma, tan sólo omite algunas de las historias secundarias que aparecen al final del libro (otras aparecen mencionadas de corrido por un secundario que se las cuenta a otro personaje).

A mi parecer trasformar un texto como este en una película que se deje ver es bien sencillo. El guión ya lo tienes, sólo hay que buscar buenos actores para que los personajes sean creíbles. En este caso, Pilar Castro, Ernesto Alterio y Luis Tosar encabezan un reparto con intérpretes que transmiten a la perfección lo que leemos en la novela de Antonio Orejudo. No sé si soy yo pero también tengo la sensación de que en las películas españolas siempre salen los mismos, talentosos, no digo que no, pero siempre las mismas caras. y aquí ocurre exactamente lo mismo: Quim Gutiérrez, Belén Cuesta o Macarena García como secundarios.

Me sorprende muy mucho encontrar críticos que alaban la película describiéndola como valiente o arriesgada sin que mencionen el libro. A mi entender si la película es buena es porque el guión es lo suficientemente potente para que su versión cinematográfica lo sea (vale, sé que hay versiones espantosas como la de La historia interminable del pobre y martizado Michael Ende). En este caso el talento se debe a Orejudo y también a las interpretaciones de los actores.

En definitiva: si os gustó el libro os gustará la película.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (63)

Otoño significa nuevos libros. En mi caso, después de unos meses comprando poco o nada, he caído en un mes de novedades y ansia viva. Aquí os dejo los que se han incorporado a mis estantes en las últimas semanas:

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  • Adiós a las armas, Ernest Hemingway (DeBolsillo, 2016). No sin vergüenza admito que jamás he leído al autor, y creo que ya va siendo hora de enmendarlo. Escogí este como podría haberlo hecho con otro… ¿lo habéis leído?
  • La hora violeta, Sergio del Molino (Random House, 2013). El autor de La España vacía y de La mirada de los peces firma esta historia de no ficción sobre la pérdida de su hijo. Desde que conocí que existía un libro sobre el tema me lo apunté, pero lo cierto es que me fue más complicado encontrar un ejemplar de lo que pensaba. Estuve a punto de leerlo en vacaciones pero decidí que mejor dejarlo para otoño, así que quiero leerlo en breve.
  • Un plan sangriento, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2019). Desde su publicación me llamaba la atención este título. No sé muy bien por qué lo relaciono con La poeta y el asesino de Simon Worrall, aunque no tengan nada que ver.
  • Correspondencia, Stefan – Friderike Zweig (Acantilado, 2018). Cada vez me interesa más el proceso creativo de los escritores, y con la edad acabo leyendo más biografías sobre escritores y ensayos sobre sus vidas. Si además añadimos a Zweig en la ecuación, imaginaos las ganas que tenía de tener este libro. A ver si puedo leerlo pronto…
  • Formas de estar lejos, Edurne Portela (Galaxia Gutenberg, 2019). La autora seguía en mi punto de mira tras la recomendación previa de muchos lectores, entre ellos Marta.  pero además la lectura de  Mejor la ausencia  acabó convenciéndome para buscar algún otro título, y este fue el escogido.
  • Mirarse de frente, Vivian Gornick (Sexto Piso, 2019). Habiendo leído Apegos feroces y La mujer singular y la ciudad parece inevitable acabar leyendo el último libro de la estadounidense, con el que ya me he puesto. Envío de Sexto Piso.
  • Mi madre era de Mariúpol, Natascha Wodin (Libros del Asteroide, 2019). Que me gustan los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial no es ninguna novedad. Que he leído muchos de ellos, tampoco. En este caso, no ficción sobre la vida de los trabajadores esclavos que utilizaron los nazis.
  • El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Tibuleac (Impedimenta, 2019). Llevo viendo este libro aquí y allá durante varios meses. Inicialmente mi intención era no leerlo porque pensé que no era para mí. Después llegaron los comentarios elogiosos y lo incluí en mi lista pero después volvió a salir de ella.  La verdad es que lo he comprado por curiosidad y aún no tengo claro de si será un libro para mí, pero aquí está.
  • Los avispones, Peter Handke (Nórdica Libros, 2010). Publicada en 1966, es la primera novela del austriaco reciente ganador del Nobel. En mi visita a la librería tuve en la mano Contra el sueño profundo, también en Nórdica, pero al final me por este.
  • Los errantes, Olga Tokarczuk (Anagrama, 2019). Viene calentita de la imprenta esta edición de Anagrama. Tenía pensado leer primero Sobre los huesos de los muertos pero tras el comentario de @karostra por twitter y a raíz de la conversación tenemos pensado hacer una lectura conjunta entre unos cuantos lectores que llevamos tantos años aquí que cuando empezamos no existían las redes sociales. Como ya os comenté, no conocía a la autora, así que es una oportunidad de oro para conocer nuevos estilos y nuevas voces.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros con el cambio de estación? ¿Tenéis echado el ojo a algún título? ¿Llegáis a hacer lista?

Namaste.

Bassas del Rey, Literatura

Soledad, Carlos Bassas del Rey

En la recámara tenía pendiente leer a Carlos Bassas. Mi idea original era leer Justo, pero la verdad es que la reciente publicación de Soledad (Editorial Alrevés, 2019) me hizo decantarme por este título.

Soledad.jpgComo casi siempre, no leí la sinopsis, sino que me metí de lleno en una historia de poco más de 200 páginas que me obligó a continuar leyendo aunque mi planteamiento inicial era tomármelo con mucha más calma. No pudo ser. Y quizá no pudo ser por el modo que tiene el autor de ir utilizando los recursos a lo largo de la historia, donde aguarda paciente e inofensivo hasta que nos lanza un gancho en el estómago.

Soledad es una historia dura. Sabemos desde el principio que hay una muchacha muerta, y que Soledad no sólo es una sensación sino el nombre de la madre que acaba de perder a su niña. Soledad es también lo que siente el detective que, jugando con los arquetipos del género, trata de esclarecer lo sucedido.

Tanto Romero como Soledad crearán un vínculo: el del dolor. El primero, tratará de determinar qué ocurrió y quién lo hizo. La segunda ahondará en su pasado intentando encontrar respuestas.

«¿Quién le ha hecho esto a la nena?»
Y luego piensas:
«¿Por qué?»
Antes de volver a dormirte, un último pensamiento te viene a la cabeza:
«¿Cómo es posible que el vacío ocupe tanto espacio?»

Página 80

Como decía más arriba, es difícil soltar este libro. Complicado alejarse del nudo en el estómago, de la violencia de las líneas y lo cruel de la situación. Pensaba que lo conseguiría, o que el autor sería algo más magnánimo para con el lector y le daría un respiro. Lo siento pero eso no pasa. Y precisamente por eso, con Soledad nos sumergimos hasta el cuello y sólo podemos acabar saliendo a respirar cuando el peligro ha pasado, cuando conocemos esa verdad de las últimas páginas. Hasta el fin de la novela la tensión nos pide continuar sin relajarnos hasta que descubramos la verdad, hasta que sepamos quién ha matado a la pequeña Abigail.

Uno cree eternas algunas cosas, pero lo único cierto es que solo existe una verdad en este mundo, y es que todos nacemos ya muertos.

Página 117

Por una vez tengo que darle razón a la sinopsis:

Soledad (…) es un un recordatorio de que, en ocasiones, la verdad no libera, sino que lo calcina todo a su alrededor.

Calcinar. Arrasar. Eso es Soledad. Esas dos palabras son un buen resumen de la novela sin que os cuente de más. Llevo unos días pensando en cómo se puede hacer eso, cómo se pueden juntar las palabras de tal manera que el pobre lector que se acerque acabe sintiendo el dolor físico en sus propias carnes. La verdad es que no lo sé.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La fuerza que irradia la historia.
  • Una historia que aparentemente sencilla que demuestra
Contras
  • La desazón en el estómago.
  • Es imposible leer otro libro si comienzas este.

Namaste.