IMM, Literatura

IMM (82)

Visita a la librería = libros nuevos.

Además me he aficionado últimamente a mirar libros de segunda mano por Wallapop. No hagáis como yo. ¡Huid! ¡Es una trampa!

¡Empezamos!

De mi visita a Moito Conto, los siguientes:

  • Atlas de literatura latinoamericana, Clara Obligado (Nórdica libros, 2022): tenía este título en el punto de mira pero la verdad que no sabía si comprarlo. Me he fiado, espero empezar a leerlo dentro de poco, imagino que no de seguido.
  • La desaparición, Julia Phillips (Sexto Piso, 2021): recomendación de Marta, que lo llegó a incluir en mejores lecturas del año pasado, me picó la curiosidad y me pareció una lectura perfecta para el verano. ¡A ver si le hago hueco en las próximas semanas!
  • La lucha contra el demonio (Hölderlin – Kleist – Nietzsche), Stefan Zweig (Acantilado, 1999, décima reimpresión marzo 2022). Zweig. Nietzsche. No digo más.
  • Los Netanyahus, Joshua Cohen, (De Conatus, 2022). A Cohen le dieron el Pulitzer por esta novela, lo cual ya dice mucho. Por el tema no sé si será una historia para mí, las novelas de formación a veces se me quedan cojas.

De varios comprados de segunda mano y alguna novedad:

  • Teoría de la literatura, Vítor Manuel de Aguilar (Gredos, 1996). A finales de mayo estuve haciendo un pequeño curso de crítica literaria de la mano de José Carlos Rodrigo Breto (Literatura_instantanea en Instagram), y del listado de libros sobre teoría me quedé con unos cuantos. Este es considerado un texto de referencia. Iré leyendo varios de la lista poco a poco.
  • Aniquilación, Michel Houellebecq (Anagrama, 2022). La esperadísima última novela del francés que habréis visto por todas partes. La verdad es que creo que leeré Plataforma antes pero quería tenerla en mi estante. Por si las moscas, que el papel está cada vez más caro.
  • La Madona de los coches cama, Maurice Dekran (Impedimenta, 2018). Lo tenía en mi lista y lo he acabado comprando en Wallapop, aunque no soy demasiado fan de los libros de segunda mano, esta vez he caído.
  • Casas muertas, Oficina número 1, Manuel Otero Silva (Trotalibros, 2022). Un clásico de la literatura venezolana que viene avalado por el editor andorrano más loco del mundo. Me fío.

Y vosotros, contadme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (80)

Como ya vaticinaba, abril iba a traer muchos más libros.

Empezamos por los libros que me han regalado por mi cumpleaños:

  • La última niebla / La amortajada, María Luisa Bombal (Seix Barral, 2021). Aunque muchos lo duden, hago caso a los lectores que tienen gustos similares a los míos. Esta reedición de una autora del realismo mágico no me la podía perder cuando la recomendó Fernando en su Instagram. Incluye dos nouvelles y unos cuantos relatos. He leído ya la primera así que la reseña ya sabéis que la tenéis aquí.
  • La acusación, Bandi (Libros del Asteroide, 2017). Hace ya muchos años tenía en el punto de mira este libro, pero como en tantas otras ocasiones, lo dejé pasar. Fue Jesús Artacho quien lo leyó recientemente y me lo recordó, después me lo regalaron. Es cortito, lo acabo de empezar.
  • Ciudad ocupada, David Peace (Hoja de Lata, 2022): reconozco que he terminado de tener la trilogía de Tokio de Peace sin haber leído ni siquiera la primera parte. Espero solucionarlo ya mismo, a Tokio Redux le toca su turno en las próximas semanas.
  • La mirada del ángel, Thomas Wolfe (Trotalibros, 2022): el último título publicado en la editorial es este tocho de Thomas Wolfe (que yo siempre confundo con Tom Wolfe, fallo mío). La crítica lo pone por las nubes y cuya edición en castellano era complicada de encontrar.
  • Diarios (Tomo I), Rafael Chirbes, (Anagrama, 2021): regalo de mi hermana, recomendación de Ester de Moito Conto, los diarios de uno de los grandes autores españoles. De él leí en su día Crematorio.
  • La librera de París, Maher Kerri (Navona, 2022): una novela centrada en la vida de Sylvia Bleach, la novela ha sido un éxito y se ha traducido a muchos idiomas. Las opiniones que he escuchado de él son muy positivas. ¿La conocíais?
  • La muerte del comendador, Haruki Murakami (Tusquets, 2019): alguien quiere convencerme de volver a leer a Murakami. Qué mejor que regalarme este libro del japonés para que no tenga excusa.

En cuanto a las compras con motivo del Día del Libro, son las siguientes:

  • No leer, Alejandro Zambra (Anagrama, 2018): un autorregalo de un autor al que en ficción sólo le he leído con Bonsái. En casa tengo La vida secreta de los árboles y también su novela más larga, Poeta chileno. He colado este ensayo para empezarlo, paradójicamente, el mismo día del libro. Son textos y comentarios literarios cortos con lo que viene bien ir alternándolo con otras lecturas.
  • La escuela de canto, Nell Leyshon, (Sexto Piso, 2022). Primero fue Del color de la leche, luego, El show de Gary y más tarde El bosque. Este es el último libro publicado por la editorial de la británica. Será el cuarto que leo de ella.
  • Rostros del agua, Janet Frame (Trotalibros, 2022): el único libro de la editorial que me faltaba ya es mío. (Sí, estoy comprando todo lo que edita Jan).

Para terminar, una última incorporación recién salida de imprenta:

  • Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2022). Los que llevéis tiempo por aquí ya sabréis que sigo los pasos de este genial autor desde que leí Kanada. Luego llegaron Los que duermen y Ni siquiera los muertos y mi entusiasmo por lo que escribe va en aumento. Esta es su última novela, recién publicada.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas?

Que sigan las buenas lecturas y a preparar la lista de compra para la Feria del Libro.

Namaste.

Autor, Literatura, Sala

Los chicos, Toni Sala

La primera publicación editorial de Trotalibros de este 2022 es esta que os traigo hoy: Los chicos del catalán Toni Sala.

Los chicos narra el accidente de tráfico de dos jóvenes en la madrugada de un día gris. Dos chavales de poco más de 20 años fallecen, dejando una familia devastada y al pueblo de Vidreres en un estado de confusión y pesadumbre como consecuencia del fatal evento.

A raíz de este hecho, Sala nos acerca a diversos personajes relacionados más o menos con ellos, que aportan su voz para narrar el impacto en el día a día de un acontecimiento tan duro y sinsentido como es la muerte temprana, o como es que un padre entierre no a uno sino a dos hijos.

¿Qué sentido tenían las campanas? ¿Recordarle que cuando llegara el momento su muerte también serviría para martirizar a los demás?

Página 20

El primer personaje que se nos presenta es Ernest, un empleado del banco que ni siquiera es del propio pueblo, por lo que puede vivir con un poco más de distancia la tristeza de la comunidad en la que trabaja.

El segundo es Miquel, un camionero que pasa por el lugar, habitual de bares y casinos y que conoce de vista muchos de los afectados. Personaje que genera repulsión por su violencia y sus adicciones, asiste de forma habitual a los lugares comunales del pueblo.

La historia de ambos se apoya en la potente ambientación, que incluye los cambios visibles ante la crisis económica de 2008, cómo afectó el fin del boom inmobiliario a todos aquéllos que vivieron esa época: barrios que prometían prosperidad pero que acabaron abandonados a su suerte, empresas que tuvieron que cerrar, despidos, impagos de hipotecas, dramas económicos que se ceban siempre con los que menos tienen. La sordidez de la pobreza, las mujeres que venden su cuerpo por un billete de veinte en cualquier rotonda del extrarradio, el abandono y la podredumbre.

Todo el país en venta, como una puta.

Página 89

Hasta aquí todo lineal, asumible, previsible. Vale, me dije, esto es una historia de la crisis, una de esas novelas en las que se trata la desesperación con el telón de fondo de una muerte tangencial.

Me equivocaba. La prueba fue el tercer capítulo: Los perros enterrados, cuya protagonista es Iona, novia de uno de los fallecidos. Este es el punto de inflexión en el que Sala nos demuestra de qué va realmente este libro y hasta dónde quiere llenarse de barro. Más allá del ambiente, de la descripción pura y dura de los actos, Los chicos tiene una segunda capa donde se ahonda en el dolor, la soledad y la incomprensión.

¿Cómo este cambio? ¿Qué ha pasado aquí? Pareciera que Sala se cansó de retratar el espacio para empezar a hacerlo con las personas, y se encarga de dejar claro que así como los barrios tienen miseria, las personas también, y desde este punto describe menos las calles y más las almas. Primero, el dolor y la soledad. Después, otros puntos igual de oscuros.

Lo peor que te podía pasar era morirte. Podías morirte, eso era lo peor que te podía pasar. Ahora eso había cambiado. La idea no estaba tan clara. Quizá era peor que se muriesen los demás.

Página 156

Así, después de Iona llega Nil, un secundario al que reconocemos de un par de escenas anteriores que regresa a su pueblo tras haber probado suerte en el mundo del arte.

Este último acaba siendo la pieza que faltaba del puzzle para tener la visión completa de un pueblo que se cae a trozos del dolor, con el que consigue describir aspectos oscuros de la psique y del comportamiento humano.

Lo potente de esta novela es cómo se retrata la desilusión, el abandono, la podredumbre. Todas ellas historias que tienen lugar en la periferia o en cualquier rotonda de un polígono lejano. Los chicos narra historias de los márgenes, aquello que sabemos que existe pero lo hace lejos de los folletos publicitarios de las nuevas promociones urbanísticas y de las cámaras de televisión. Sala escoge retratar lo que no nos gusta ver de la sociedad: la falta de ética, el egoísmo, la envidia, sí, pero también aquéllos aspectos que nos hacen girar la cabeza: la depredación sexual, la violencia, la asquerosidad que nos generan determinados comportamientos.

La historia la define a la perfección el editor en su nota final, cuando dice que:

La realidad se adapta al cambio, no pide permiso, no pregunta, sino que las ya existentes, aunque en un principio reculan ante la inesperada ausencia, se vuelven líquidas y la rellenan sin contemplaciones.

Los protagonistas de Los chicos son satélites que orbitan alrededor del agujero negro, corriendo el cautivador peligro de que el vacío los absorba para siempre.

Página 217

Todo eso es Los chicos. Una gran sorpresa de un autor que desconocía, de un libro que no me sonaba hasta que Jan lo publicó. Una novela sórdida, sucia, interesante y sorprendente que me tuvo pegada a sus páginas hasta que conseguí terminarla.

FICHA:

Te gustará si gustó Martín Zarza, Miguel García.
Pros – Cómo mezcla la realidad de la crisis con la vida de los personajes.
– El punto de inflexión que empieza a partir de la mitad.
Contras – Crudeza en la descripción de aspectos crueles y sórdidos.

Namaste.

IMM

IMM (76)

Encaramos el final del año con los últimos títulos que se han venido para mis estantes. Son los siguientes:

  • Una vida de contrastes, Diana Mitford (Ediciones del Viento, 2021). Como sabéis los habituales, las Mitford son habituales por aquí. En este caso las memorias de Diana, hermana de Nancy y Jessica, amiga de Hitler. En cuanto supe de su publicación supe que me tenía que hacer con él.
  • Oblómov, Iván A. Goncharov (Alba, 1999). La novela más famosa de Goncharov en una edición de Alba muy cuidada, con uno de esos personajes que han pasado a la historia popular de Rusia.
  • Hielo, Anna Kavan (Trotalibros, 2021). El último título publicado por la editorial Trotalibros es este, una novela definida como apocalíptica y evocadora, que va directa al estante de sus compañeros de editorial.
  • Historia de Shuggie Bain, Douglas Stuart (Sexto Piso, 2021). No tenía pensado comprar esta novedad, entre otras cosas por lo larga que es; sin embargo, me picó la curiosidad y me animó saber que había ganado el Premio Booker. De momento todas las opiniones que he leído por Internet son positivas.
  • Bicentenario Dostoievski, 1821-2021(Alba, 2021). En conmemoración del bicentenario del nacimiento del genial ruso, la editorial Alba ha editado un pequeño folleto en el que se incluyen sus obras. Si os interesa el autor es muy interesante. Podéis haceros con él solicitándolo en vuestra librería habitual, es gratuito.
  • Tokio año cero, David Peace (Hoja de Lata, 2021). De Peace tengo ya en casa Tokio Redux, que será el primero que lea de él. Este se vino como casi todo lo que me traigo de Hoja de Lata: confiada en su buen hacer y atraída por esas fantásticas portadas. Tampoco me olvido de para mi gurú, Marta, Peace es uno de los indispensables.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas últimas semanas? ¿Os están gustando las últimas publicaciones editoriales?

Hasta el próximo botín de libros, a la espera de fantásticos títulos que traigan Sus Majestades.

Namaste.