Autor, Literatura, Roth

La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth

A veces me ocurre que determinados libros cortos, con la excusa de que los cuelo en cualquier momento entre otros títulos más largos, no los acabo de leer.

La leyenda del Santo Bebedor es una excepción, ya que con sus menos de cien páginas, he logrado intercalarlo al poco de comprarlo. Tenía pendiente leer al autor y este título me pareció una manera perfecta de hacerlo.

La leyenda del Santo Bebedor es una novela cortísima que narra la historia de Andreas, un bebedor que deambula por las calles de París, que contrae una deuda que quiere devolver: un desconocido le da dinero con el compromiso de que Andreas deposite dicha cantidad en la iglesia como ofrenda.

Aunque el propósito del protagonista es ferviente y claro: devolver esos 200 francos, en su camino el destino le lleva por otros derroteros. Así, incluso consigue hacerse con una cifra aún mayor, pero el alcohol y ciertos encontronazos con personajes del pasado le hacen primero, frecuentar elegantes hoteles para después, de nuevo, perder el camino y fracasar cada vez que trata de poner camino hacia la iglesia.

Porque no hay nada a lo que más fácilmente se acostumbre una persona que a los milagros, cuando los ha conocido una, dos o tres veces. Sí, la naturaleza del hombre le lleva a enfadarse cuando no obtiene de forma continuada lo que parece haberle prometido un azar casual o pasajero. Así son las personas.

Es apabullante cómo Roth despliega tantos temas en un texto tan corto, y como la historia, que no deja de ser una parábola más desarrollada, llega a temas más intricados, como la fuerza de voluntad, la culpa o el destino, la importancia de la relación entre las personas y la desesperación.

No os voy a contar más porque tardáis menos en leer el título que en seguir leyendo esta reseña, simplemente os lo recomiendo, se lee en dos ratos y si no tenéis demasiado tiempo o lleváis lecturas poco satisfactorias, esta os reconciliará con la literatura.

Me recuerda a La vida es sueño de Calderón. Todo es cruel pero todo es real.

FICHA:

Te gustará si te gustó La vida es sueño, Calderón.
Pros – Inteligente, directo y claro.
– Pura literatura. Todo es destacable.
Contras – La frustración que nos hace sentir.

Namaste.

Autor, Literatura, Vigan de

Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan

Escogí Nada se opone a la noche entre otras opciones de lectura para llevar a un viaje a Roma, optando por un libro no demasiado largo, pero lo suficiente como para que me durara el tiempo de mi partida, y que al mismo tiempo no pesara mucho. Los Compactos de Anagrama suelen ser una buena opción porque además son pequeños y caben en cualquier sitio.

Cuando lo compré sólo sabía que tenía algo de dureza y que el tema a tratar estaba relacionado con una madre. No sabía que sí, que Nada se opone a la noche es la historia de la madre de Delphine; pero también la de la propia autora, desde el momento en el que accede a su piso y se la encuentra muerta. A raíz de este hecho, la autora rememora el pasado de su madre e investiga y entrevista a sus tíos, su hermana y el entorno cercano a Lucile.

El inicio estremece y apabulla, no sólo porque aporta muchos datos de las personas que intervienen (nombres, detalles, anécdotas), sino porque la temática nos acerca a la complicada infancia de la madre de de Vigan, sin preámbulos ni introducciones. Lo cierto es que entre la dureza de lo que trata y intentar saber quién es quién en el árbol genealógico familiar, las primeras páginas se hacen complicadas de digerir.

Desde el momento en que Lucile se convirtió en madre, es decir, desde que aparecí en la vida de Lucile, he abandonado toda tentativa de relato objetivo en tercera persona. Quizá me pareció que el yo podía integrarse en el relato mismo, intentar asumirlo. Es mentira, por supuesto.

Página 173

Un infancia compleja dentro de una familia numerosa es la clave para empezar a entenderla un poco más. El resto, vendrá de la mano de una enfermedad mental que va apareciendo a lo largo de su vida a través de brotes y que la marcará para en cada paso del camino. Así, de Vigan retrata cómo su madre se casa, y cómo pasa de un matrimonio joven a tener dos hijas y un divorcio; y de ahí los episodios caóticos y violentos que le harán perder la potestad de la niñas:

Escribo este libro porque hoy tengo fuerzas para detenerme sobre lo que me atraviesa y a veces me invade, porque quiero saber lo que trasmito, porque quiero dejar de tener miedo de que nos pase algo como si viviésemos bajo una maldición, poder aprovechar mi suerte, mi energía, mi alegría, sin pensar que algo terrible nos va a destrozar que el dolor, siempre, nos esperará entre las sombras.

Página 253

Nada se opone a la noche incluye todos los elementos propios de la autoficción: la búsqueda de respuestas ante un evento real, las dudas sobre el proceso de escritura del libro y la confrontación frente a lo que se encuentra y lo que se presupone que se sabe.

Esta parte se suele hacer más accesoria, más aburrida, quizá menos interesante que la historia de la madre en sí; pero nos ayuda a entender cómo se afronta un tema tan cercano para tratarlo en las páginas de un libro: qué mueve a la autora en la búsqueda de respuestas y cómo gestionar aquellas que no esperaba.

En definitiva, Nada se opone a la noche ha sido una gran lectura y una muy buena elección. No es apta para todos en todo momento pero no dejéis de leerla.

FICHA:

Te gustará si te gustó Betty, Tiffany McDaniel.
Fugitiva y reina, Violaine Hussmann.
De vidas ajenas, Emmanuel Carrère.
Pros – El proceso de acercamiento de la autora a su madre.
– Cómo trata sin caer en dramas, lo duro de la situación.
Contras – La segunda parte más densa.
– El inicio que se hace desordenado y caótico.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (83)

Demasiado optimista me las prometía yo cuando dije que a ver si no compraba nada más hasta septiembre… Spoiler: NO.

Veamos, aquí los primeros:

  • El canon occidental, Harold Bloom (Compactos Anagrama, 2001): un ensayo famosísimo que tenía apuntado desde mucho tiempo pero que no me había hecho con él. El empujón final lo ha dado el curso de crítica literaria de José Carlos Rodrigo. Mi intención es ir leyendo poco a poco mientras alterno con otras novelas o relatos. Lo acabo de empezar.
  • La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth (Compactos Anagrama, 2019): un relato muy cortito de un autor al que no he leído nunca. La edición es la conmemorativa de Anagrama.
  • Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano (Sexto Piso, 2021): la primera novela de esta autora de la que todos están hablando muy bien, que ya he tenido oportunidad de leer y de la que os hablé en esta entrada.
  • Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre (Sexto Piso, 2022): envío, como el anterior, de los amigos de Sexto Piso. No conozco al autor y las referencias que tengo son buenas, enseguida os cuento.

Y además…

  • Los Effinger, Gabriele Tergit (Libros del Asteroide, 2022): quería tener un ejemplar de este libro, una saga familiar en el Berlín del siglo XIX. Un tochazo no apto para salir de casa, claramente. No sé por qué a mí me huele a otoño.
  • Caso clínico, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2022). Del mismo autor he leído Un plan sangriento, un thiller histórico muy entretenido. La desaparición de Adèle Bedeau en casa, así que este título se vino a casa simplemente porque llevo unas semanas duras en el trabajo y necesitaba un revulsivo.
  • Serotonina, Michel Houellebecq (Compactos Anagrama, 2022): regalo inesperado de alguien que me conoce muy bien. A este señor francés hay que leerlo.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho las últimas semanas? ¿O estáis esperando a la rentrée de septiembre?

Namaste.

Autor, Carrère, Literatura

De vidas ajenas, Emmanuel Carrère

Sudeste asiático. Navidades de 2004.

El escritor francés pasa unos días de descanso en la zona para reponerse de la rutina. Acude junto con su novia Hélène y dos hijos, uno de cada uno de ellos.

Hasta que.

La víspera eran como nosotros, nosotros éramos como ellos, pero les sucedió algo que no nos sucedió a nosotros y ahora formamos parte de dos humanidades separadas.

Página 26

Carrère acompaña a su novia, de profesión periodista, en los lugares que visita (hospitales, recintos para supervivientes, hoteles…) con objeto de recabar información y reportarlo a los medios franceses. Lo hace también por esa otra humanidad que comentaba el francés: en concreto por un joven matrimonio que ha perdido a su hija y que se enfrentan a la aceptación del gran dolor que sienten y también de la parte práctica en cuanto a la repatriación del cadáver.

El autor reflexiona sobre la naturaleza de la catástrofe, la casualidad y la fortuna, mientras visita los lugares que han quedado devastados por el tsunami.

Paralelamente, Carrère narra la historia de la hermana de Hélène, Juliette, quien ha sido diagnosticada con su segundo cáncer y trata de sobreponerse ante la enfermedad. Finalmente, Juliette muere, dejando tres hijas pequeñas y un desconsolado marido.

El autor conecta ambas historias: las de la enfermedad, la muerte, el dolor, de forma más o menos simétrica: la muerte de una hija para una madre y la de una madre para tres hijas.

Tú tampoco te acuerdas de tu madre cuando eras pequeña. Ni yo de la mía. Ya no vemos la cara que tenían. Sin embargo, nos habitan.

Página 217

La aceptación del fin de la vida, cómo superar el duelo o aceptar lo inevitable, sumado a las circunstancias de una y otra historia. La reflexión sobre lo efímero de nuestros días, sobre la espada de Damocles que se cierne sobre nosotros. Y aún así, seguir.

Como es común en el francés, utiliza la autoficción para situarse como personaje dentro de la historia que nos está contando. Plagado de saltos temporales, ambas historias se entremezclan hasta que Carrère, un tiempo después, decide convertir ambas historias en un libro.

Más errático que otros de sus libros, me parece que la edición ha formado parte clave y no ha resultado del todo satisfactoria. Abundan las autoreferencias (tanto de libros que escribió antes Carrère como de la propia historia de Juliette, que llega a mencionar en el inicio del libro), pero me parece que no acaba de funcionar al no estar bien empastado del todo: se nota que son dos historias independientes que se han decidido unir y pareciera como si ha añadido las autoreferencias para dar la sensación de que De vidas ajenas está bien construido desde el principio.

Comparado con otros libros del autor, me ha gustado mucho menos, es una buena historia, tiene el sello de calidad que nos ofrece Carrère siempre pero no es tan redonda como El adversario o Limónov.

O quizá resulta que cuando has escrito libros redondos, tus lectores siempre te van a exigir el máximo. Porque para otros, y eso es lo triste, este seria el libro que aspiran escribir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Una novela rusa, Emmanuele Carrère.
Pros – Cómo trasmite la tristeza y el dolor de las historias.
– Las reflexiones que genera.
Contras – Problemas de conexión entre ambas historias.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (82)

Visita a la librería = libros nuevos.

Además me he aficionado últimamente a mirar libros de segunda mano por Wallapop. No hagáis como yo. ¡Huid! ¡Es una trampa!

¡Empezamos!

De mi visita a Moito Conto, los siguientes:

  • Atlas de literatura latinoamericana, Clara Obligado (Nórdica libros, 2022): tenía este título en el punto de mira pero la verdad que no sabía si comprarlo. Me he fiado, espero empezar a leerlo dentro de poco, imagino que no de seguido.
  • La desaparición, Julia Phillips (Sexto Piso, 2021): recomendación de Marta, que lo llegó a incluir en mejores lecturas del año pasado, me picó la curiosidad y me pareció una lectura perfecta para el verano. ¡A ver si le hago hueco en las próximas semanas!
  • La lucha contra el demonio (Hölderlin – Kleist – Nietzsche), Stefan Zweig (Acantilado, 1999, décima reimpresión marzo 2022). Zweig. Nietzsche. No digo más.
  • Los Netanyahus, Joshua Cohen, (De Conatus, 2022). A Cohen le dieron el Pulitzer por esta novela, lo cual ya dice mucho. Por el tema no sé si será una historia para mí, las novelas de formación a veces se me quedan cojas.

De varios comprados de segunda mano y alguna novedad:

  • Teoría de la literatura, Vítor Manuel de Aguilar (Gredos, 1996). A finales de mayo estuve haciendo un pequeño curso de crítica literaria de la mano de José Carlos Rodrigo Breto (Literatura_instantanea en Instagram), y del listado de libros sobre teoría me quedé con unos cuantos. Este es considerado un texto de referencia. Iré leyendo varios de la lista poco a poco.
  • Aniquilación, Michel Houellebecq (Anagrama, 2022). La esperadísima última novela del francés que habréis visto por todas partes. La verdad es que creo que leeré Plataforma antes pero quería tenerla en mi estante. Por si las moscas, que el papel está cada vez más caro.
  • La Madona de los coches cama, Maurice Dekran (Impedimenta, 2018). Lo tenía en mi lista y lo he acabado comprando en Wallapop, aunque no soy demasiado fan de los libros de segunda mano, esta vez he caído.
  • Casas muertas, Oficina número 1, Manuel Otero Silva (Trotalibros, 2022). Un clásico de la literatura venezolana que viene avalado por el editor andorrano más loco del mundo. Me fío.

Y vosotros, contadme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (81)

Después de los nuevos libros de abril, llegamos a mayo y la Feria del Libro de Madrid.

Os muestro las compras de estas semanas, en primer lugar, mi visita a la librería antes de la feria:

  • Matadero 5, Kurt Vonnegut (Blackie Books, 2021). Leí en su día este libro pero tenía claro que debía volver a leerlo. Esta nueva edición me lo recordó y en un arrebato consumista, he decidido comprarlo, así que aquí lo tenemos.
  • Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier (Periférica, 2022). Un tratado de corte intimista que escribió el francés tras la muerte de su perro. Aquí la reseña.
  • El extranjero, Albert Camus (Debolsillo, 2021). De Camus leí, en un tiempo preblog, La peste. Tenía pendiente volver a leerle y por lo que sé esta es una muy buena opción.

Y ahora, los libros que he comprado en la Feria del Libro de Madrid, este año tenemos dos grupos muy diferenciados. Primero, los nuevos:

  • El museo de la rendición incondicional, Dubravka Ugresic (Impedimenta, 2022). De esta misma autora tengo La edad de la piel esperando en el estante pero no sé por qué me da que voy a empezar con este.
  • La escuela de Eddie, Penelope Fitzgerald (Impedimenta, 2022). La última novela que ha publicado la editorial de la autora de La librería, de quien también leí El inicio de la primavera, Inocencia, La flor azul y La puerta de los ángeles (que no llegué a publicar reseña por aquí). Volver a una autora que te gusta siempre resulta una tabla de salvación en caso de emergencia libresca.
  • El cielo de Lima, Juan Gómez Bárcena (Salto de Página, 2017): aproveché que vi en la Feria al autor para comprarlo y que me lo firmara, aún con alguna mirada nada amistosa de quienes estaban en la caseta (se ve que no les hizo mucha gracia que sacara más de dos libros del autor con anterioridad y que llevaba de casa).
    Al fin he podido conocer al autor, con el que he podido disfrutar y sufrir a partes iguales con Kanada, Ni siquiera los muertos y Los que duermen. Ya os adelanto que en seguida os cuento qué tal el último, Lo demás es aire.

Y aquí, las relecturas:

  • La trilogía de la memoria, Sergio Pitol, (Compactos Anagrama, 2019). Leí La trilogía de la memoria hace tiempo y me gustó tanto, tanto que le dediqué no una ni dos sino tres entradas, correspondientes a cada una de las partes. Mi ejemplar está bastante ajado y me tentaba llegar a tener esta edición conmemorativa.
    ¿Era necesario? No. ¿Estoy encantada? Pues sí.
  • Viajes con Heródoto, Ryszard Kapuściński (Compactos Anagrama). Leí Ébano hace tanto que no está publicado en el blog. Me obnubiló. Pero desde entonces no he vuelto a leer al polaco. De toda su obra dicen que esta es una muy buena opción. Espero leerlo pronto, que parece que ahora me ha dado por la no ficción.
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera, (Tusquets, 2006): tengo muchas ganas de releer esta historia. La leí en un ejemplar de la biblioteca antes del mundo blog, así que a ojo estimo que la leería hace 15 años. De hecho, es uno de los primeros ejemplares de la editorial y casi, casi, les cuesta encontrarlo a las que atendían la caseta. Por suerte estaba, la otra única opción era buscarlo de segunda mano.

Y a vosotros, ¿os ha traído muchos libros la primavera? ¿Os habéis acercado a alguna de las múltiples ferias que pueblan las calles?

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

No leer, Alejandro Zambra

Fue el año pasado cuando leí Bonsái, y aunque La vida secreta de los árboles y Poeta chileno también están en mis estantes, opté primero por leer este título, un libro de recopilación de columnas y artículos del autor que fueron publicados en periódicos y revistas literarias.

Encabeza cada texto un título que adelanta la temática del artículo. En ocasiones la referencia es directa: el nombre de un autor o una palabra que forma parte de un título conocido. En otras, partes de anécdotas o asociaciones de ideas que conectan lecturas entre sí.

Zambra escribe como lector, como aficionado, pero también analiza como escritor, como crítico. Estas visiones se van entremezclando según el artículo, lo cual enriquece la lectura del libro.

Aunque el título escogido podría parecer un antialegato sobre la lectura, el propósito de Zambra es precisamente el contrario, ya que al incluir una enorme variedad de títulos y autores no nos queda más remedio que tomar lápiz y papel y anotar.

En los primeros artículos podemos encontrar reflexiones sobre la literatura universal, comentarios analíticos sobre literatura comparada, entre autores y tendencias.

También escribe sobre el encuentro con la lectura y su impacto e importancia en la vida del lector, algo que lo hace desde el recuerdo, donde capta a la perfección la ilusión del lector, su recuerdo al rescatar esas sensaciones que nos han acompañado, los momentos especiales que hemos compartido con los libros, el nerviosismo del recién iniciado:

En el tiempo de las lecturas voraces, leíamos con prisa, confiando en la velocidad, como si quisiéramos recuperar un tiempo que no habíamos tenido.

Página 56

Zambra aquí abandona el perfil del escritor, del analista, de profesional; para hacernos partícipes de eso que sabe que compartimos: el amor a la literatura.

Andaba pésimamente vestido pero felizmente arropado con la mejor literatura.

Página 84

Más adelante el autor se mete de lleno en la literatura chilena, consiguiendo repasar históricamente las figuras más relevantes de su país: Nicanor Parra, Gabriela Mistral, José Donoso, Roberto Bolaño, por decir cuatro conocidos, pero también otros totalmente desconocidos para mí, como Diego Zúñiga o Jorge Barón Biza (cuya historia me persigue desde entonces).

Si buscáis ahondar en la literatura chilena, esta es una opción genial.

Este tipo de lecturas siempre, siempre, nos ponen deberes. Se mencionan autores nuevos, otros consagrados que aún tenemos por leer, títulos desconocidos y otros tan comunes que sigues pensando en cómo no lo has leído antes. Cito a Zambra que él lo explica mejor que yo:

El descubrimiento de un gran escritor de alguna manera modifica todo lo que sabíamos o creíamos saber, sus libros estaban, desde siempre, a la espera, y nos sentimos un poco tontos de llegar tan tarde a la cita.

Página 262

Además, el hecho de que todos los artículos sean cortos, de entre 3 y 5 páginas, ayuda a simultanear con otro tipo de lecturas con mayor hilo conductor.

Cada día más aficionada a este tipo de lecturas, ¿qué mejor que un buen lector nos cuente sobre sus lecturas?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (80)

Como ya vaticinaba, abril iba a traer muchos más libros.

Empezamos por los libros que me han regalado por mi cumpleaños:

  • La última niebla / La amortajada, María Luisa Bombal (Seix Barral, 2021). Aunque muchos lo duden, hago caso a los lectores que tienen gustos similares a los míos. Esta reedición de una autora del realismo mágico no me la podía perder cuando la recomendó Fernando en su Instagram. Incluye dos nouvelles y unos cuantos relatos. He leído ya la primera así que la reseña ya sabéis que la tenéis aquí.
  • La acusación, Bandi (Libros del Asteroide, 2017). Hace ya muchos años tenía en el punto de mira este libro, pero como en tantas otras ocasiones, lo dejé pasar. Fue Jesús Artacho quien lo leyó recientemente y me lo recordó, después me lo regalaron. Es cortito, lo acabo de empezar.
  • Ciudad ocupada, David Peace (Hoja de Lata, 2022): reconozco que he terminado de tener la trilogía de Tokio de Peace sin haber leído ni siquiera la primera parte. Espero solucionarlo ya mismo, a Tokio Redux le toca su turno en las próximas semanas.
  • La mirada del ángel, Thomas Wolfe (Trotalibros, 2022): el último título publicado en la editorial es este tocho de Thomas Wolfe (que yo siempre confundo con Tom Wolfe, fallo mío). La crítica lo pone por las nubes y cuya edición en castellano era complicada de encontrar.
  • Diarios (Tomo I), Rafael Chirbes, (Anagrama, 2021): regalo de mi hermana, recomendación de Ester de Moito Conto, los diarios de uno de los grandes autores españoles. De él leí en su día Crematorio.
  • La librera de París, Maher Kerri (Navona, 2022): una novela centrada en la vida de Sylvia Bleach, la novela ha sido un éxito y se ha traducido a muchos idiomas. Las opiniones que he escuchado de él son muy positivas. ¿La conocíais?
  • La muerte del comendador, Haruki Murakami (Tusquets, 2019): alguien quiere convencerme de volver a leer a Murakami. Qué mejor que regalarme este libro del japonés para que no tenga excusa.

En cuanto a las compras con motivo del Día del Libro, son las siguientes:

  • No leer, Alejandro Zambra (Anagrama, 2018): un autorregalo de un autor al que en ficción sólo le he leído con Bonsái. En casa tengo La vida secreta de los árboles y también su novela más larga, Poeta chileno. He colado este ensayo para empezarlo, paradójicamente, el mismo día del libro. Son textos y comentarios literarios cortos con lo que viene bien ir alternándolo con otras lecturas.
  • La escuela de canto, Nell Leyshon, (Sexto Piso, 2022). Primero fue Del color de la leche, luego, El show de Gary y más tarde El bosque. Este es el último libro publicado por la editorial de la británica. Será el cuarto que leo de ella.
  • Rostros del agua, Janet Frame (Trotalibros, 2022): el único libro de la editorial que me faltaba ya es mío. (Sí, estoy comprando todo lo que edita Jan).

Para terminar, una última incorporación recién salida de imprenta:

  • Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2022). Los que llevéis tiempo por aquí ya sabréis que sigo los pasos de este genial autor desde que leí Kanada. Luego llegaron Los que duermen y Ni siquiera los muertos y mi entusiasmo por lo que escribe va en aumento. Esta es su última novela, recién publicada.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas?

Que sigan las buenas lecturas y a preparar la lista de compra para la Feria del Libro.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (79)

Regreso con las nuevas incorporaciones a mis estantes, en este caso, unas cuantas novedades recién salidas de la imprenta:

  • Betty, Tiffany McDaniel (Hoja de Lata, 2022). Aunque (en teoría) estoy intentando comprar pocas novedades, hay libros que bien por la mano de la que vienen o por algún detalle que comentan otros lectores me acaban convencido de leer. Este es un buen caso, porque lo cierto es que no lo conocía, me entraron ganas de leerlo en cuanto lo compré y lo he devorado en unos pocos días. Aquí la reseña.
  • El universo de Dostoievski, Tamara Djermanovic (Acantilado, 2022). Un título con el que me topé por casualidad en la librería y que compré porque me pareció interesante la temática. La verdad que estos ejemplares de Acantilado son muy atrayentes.
  • Buena suerte, Nikolas Butler (Libros del Asteroide, 2022). Con Butler empiezo a tener una relación algo tormentosa, y de hecho me planteé no comprar este libro, pero he caído. Después de Canciones de amor a quemarropa llegó El corazón de los hombres y más tarde Algo en lo que creer. Mi entusiasmo con sus historias se ha ido enfriando, y aún así la verdad no sé por qué he decidido darle otra oportunidad. ¿Será esta la que incline la balanza?
  • Brighton Rock, Graham Greene (Libros del Asteroide, 2022). El último libro de Graham Greene que ha recuperado la editorial, tras El final del affaire y El final de la trama. El primero me encantó, el segundo no lo he leído. Este no me lo podía perder.

  • Las almas muertas, Nikolái Gógol (Nórdica Libros, 2022). Habiendo comprado hace poco Historias de San Petersburgo no tiene sentido adquirir un nuevo título del ruso (que encima es aún más largo), la verdad. Aún así la edición me llamó la atención y aquí está. Vamos, que otro para el estante.
  • Los nombres prestados, Alexis Ravelo (Salamandra 2022): leí al canario hace ya unos cuantos años, en concreto La vida breve de Neck Blackbird. Desde entonces, nada, y eso eso Marta Marne es lectora entusiasta. He decidido cambiar el tercio de la temática que estoy leyendo y creo que caerá esta Semana Santa. Y cayó.
  • Sinsonte, Walter Tevis (Impedimenta, 2022). Desde que vi la portada supe que tenía que comprarlo. Os lo aseguro: gana en directo. Pero además la temática de ciencia ficción tiene muy buena pinta. Pienso colar su lectura enseguida. La reseña, aquí.
  • Posesión, Byatt (Anagrama, 1992): la búsqueda de este libro ha sido toda una odisea. Que estaba publicado en Anagrama hace tiempo ya lo sabía, que era imposible de encontrar, también. Suponía que aprovecharían la reeditarlo en la versión conmemorativa de su 50º aniversario. Me equivocaba, así que he acabado recurriendo a la segunda mano. Todos los que la han leído dicen que es espectacular, espero que merezca la pena.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas semanas? ¿Planeáis comprar alguno de estos títulos el día del Libro?

Namaste.

Autor, Casavella, Literatura

El día del Watusi, Francisco Casavella

Desconozco quién y cuándo me recomendó este título. Revisando el blog veo que lo compré en 2017, momento en el que hasta se organizaba una jornada de celebración del día. Aún así no sé cómo llegó a mi lista de pendientes.

Es curioso darse cuenta de que El día del Watusi tuvo su boom, su momento de euforia, lectores totalmente fanáticos y eufóricos que recomendaban y siguen recomendando su lectura, que insisten al mencionar el título. Pocos pero muy entusiastas. Sin embargo, pareciera que El día del Watusi se haya acabado relegando a un segundo plano, hasta que, no muchos años después, podría parecer que ha caído en el olvido.

¿Por qué algunos libros son olvidados? Eso da para otra entrada.

Esta edición de El día del Watusi contiene las tres partes correspondientes a la trilogía. Originariamente publicadas en Mondadori entre 2002 y 2003, Anagrama lo publica por primera vez conjuntamente en el año 2016.

Una vez fui la inspiración de un personaje muy secundario en la novela escrita por un imbécil.

Página 27

La primera parte de la novela se titula Los juegos feroces y en ella nos acercamos al momento clave sobre el que gira todo el libro: el 15 de agosto de 1971, cuando Fernando Atienza, narrador y autor de este Informe varias décadas después, nos cuenta la historia de su barrio, del Watusi y de Pepe Yeyé, su amigo cojo con el que se embarca en una trama rocambolesca en el ambiente de la Barcelona chavolista de los 70.

Los dos chavales se verán envueltos en una historia de barrio bajo donde uno de los partícipes más interesantes es el retrato de la sociedad, la descripción de la sordidez de los bajos fondos y el ambiente de cambio en la Barcelona del extrarradio de la época de la transición, donde la pobreza seguía siendo mísera pero donde se abrazaban ideas de un cambio y un progreso, que por entonces era más un deseo que una realidad.

El retrato de la sociedad, la sordidez y los bajos fondos se hacen de una forma tan realista que es fácil creerse partícipe de dicho ambiente y compartir parte de los trapicheos y cuitas de los múltiples personajes que aparecen. En el centro de todos ellos, como ya adelanta el título de la trilogía, se encuentra el misterioso Watusi.

El viejo espíritu había ganado: en las cosas hay vida, y donde más vida hay es en la audacia de adivinar vida en las cosas.

Página 281

En la segunda parte, Viento y joyas, la historia se traslada a la parte política de la Transición. La misma sordidez y miseria pero en este caso morales, las de aquellos que veían la muerte de Franco como una oportunidad para conseguir la parte del pastel que aseguraban, les correspondían y ansiaban.

Joder, confunde «El príncipe» con «El principito», me susurró.

Página 430

En esta ocasión, asistimos a la mezcla de nuestro protagonista con personajes de apellidos con muchos guiones, herederos de herencias mermadas y personajes de rancio abolengo cuya mayor virtud es salir bien en la foto. Todos ellos, los Yelmos, los Escudos, los Vilabrafim… con apellidos compuestos, guiones y títulos nobiliarios, serán los jefes de un Fernando Atienza adolescente que en esta nueva andadura tienen como objetivo crear un partido de centro (pero que no sea demasiado de centro para atraer a los de siempre) y que a la vez consiga dar el pego para poder pactar con el partido del gobierno.

Fernando Atienza es el arquetipo del protagonista de la picaresca, un desarrapado y vividor de cien vidas con otros tantos amos. El que siempre consigue salir exitoso de los problemas, quien consigue adaptarse y gracias a su ingenio, inteligencia y astucia saber prever los movimientos y las circunstancias para modificar su estrategia cuando es necesario. Mientras que en la primera parte de las historia tiene apenas 13 años, en la segunda es un joven adolescente de unos 17. Compartiremos con él su evolución y el cambio de visión del mundo, donde abandonará la poca inocencia que le queda para convertirse en un tipo avispado y rápido de reflejos de escasos principios.

Y cuando uno decide que el problema no existe, parece que en verdad no exista, sino sólo posibilidades para la gimnasia mental, la creciente satisfacción, el espasmo de placer ante cada acto que queda impune. (…) Bienvenido al club de los sobreentendidos.

Página 563

La tercera parte, El idioma imposible, se centra en la vida de un Fernando Atienza una vez abandonada su vida que nos narra en la segunda parte. Cómo cambia su identidad, su rutina y el ambiente mientras trata de vivir en el anonimato pero sin alejarse de determinados trapicheos que le acompañan desde siempre. Fernando es ahora un adulto sin pasado, escapista de caras conocidas y de consecuencias negativas de un pasado que está decidido a dejar atrás.

Aunque el tiempo invierta las influencias, las situaciones de poder, en el fondo, cada uno se obliga a llevar siempre su máscara, su forma.

Página 729

De las tres esta es la parte que me ha gustado menos, quizá porque la trama se ralentiza o quizá porque he leído la trilogía de seguido y me habría venido mejor alternar con otros libros. La cuestión es que en esta última parte Fernando nos da las respuestas que estábamos buscando al principio. A fin de cuentas lo que está escribiendo nuestro héroe no es otra cosa sino un Informe, así, en mayúscula:

¿Me paga (o me pagaba) el Lector por ejercitarme en el comentario de texto? No, es evidente. Me pagas por averiguar lo que descifré en los poemas y fragmentos de aquel manuscrito.

Página 798

Y lo hace, y eso que son muchas y variadas las preguntas que nos han ido planteando a lo largo de más de 800 páginas.

El día del Watusi es una novela de la Transición que describe muy bien lo que debió de ser aquélla época: el paso de un país gris gobernado por un dictador a un país que se abría a una nueva realidad: la de la expansión económica que miraba a Europa y que nos trajo unas Olimpiadas y una Expo a principios de los 90. También nos muestra todos aquellos problemas que se maquillaron o directamente se escondieron debajo de las alfombras para dar la imagen que se supone debía dar España: la de un país democrático y moderno dispuesto a los cambios que hicieran falta.

Pero además es una historia de aventuras, de idas y venidas y de personajes de todo tipo. Entretenida, divertida, socarrona, sarcástica, que juega con múltiples referencias literarias y de la cultura española, llena de hilos, referencias, detalles que más adelante vuelven a aparecer y con personajes muy bien formados que podemos reconocer en nuestra sociedad.

El día del Watusi es un novelón, uno de esos que tiene tantos detalles, tantas subtramas, que quisieras comentar con unos y otros. Si estáis en el mismo punto que yo, os dejo un enlace con el estudio de Darío Luque Martínez que lleva por título: La memoria del pícaro. Sentido y estructura de El día del Watusi de Francisco Casavella.

En definitiva, El día del Watusi es una novela muy entretenida, con un poco de todo para pasarlo muy bien en su lectura. A mí, además, me ha acompañado en un viaje muy especial, así que sé que de la lectura de esta novela me acordaré toda la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón.
Pros – La descripción y la ambientación de la Transición.
– Cómo hila las historias de las tres partes.
– Divertida, socarrona, aventurera.
Contras – La tercera parte se hace más pesada.

Namaste.