Aguirre, Autor, Literatura

Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre

Un tal Cangrejo (Sexto Piso, 2022) es la historia de Cangrejo, el animal de pinzas mortales.

Cangrejo es el apodo de un chaval uno más de un barrio humilde del Bilbao de los años 90, al que su perro Pintxo le juega una mala pasada. Porque para él está claro: la culpa de todo la tiene el perro.

Si las notas se podían falsificar, quizá significara que todo era falsificable. Así, quizá Cangrejo pudiera falsificar sus emociones, hacer pasar por principios lo que en realidad era miedo, por valentía lo que era horror, por fuerza lo que sabía era solo agresividad.

Página 81

La estructura de la novela se apoya en tres patas: un narrador omnisciente que nos cuenta la historia en tercera persona; las respuestas en modo entrevista a algunos de los personajes principales de la historia, y las valoraciones personalísimas de Aguirre, que aparecen para ponernos en contexto de la situación política y social del momento, como por ejemplo la siguiente:

El euro nos pilló con retraso, resaca de un efecto 2000 que no derribó ningún avión en vuelo, que no regresó los relojes clónicos a cero, que no produjo el colapso de los microondas, las neveras, ese apocalipsis hogareño y anunciado que tanto deseábamos.

Página 379

El resultado es una novela que va saltando de trama: los capítulos en forma de entrevistas adelantan lo que va a suceder, y posteriormente los del narrador omnisciente detallan cada situación. Así, con el juego a tres bandas, el autor puede organizar la acción y aportar los datos que quiere en cada momento, guardándose detalles que desarrollará más adelante, articulando información y los silencios para rellenar la cronología pasada.

Los personajes mezclan lo más canallita y popular de la literatura patria con un elenco de personajes muy propios de los 90 y que hoy en día no vemos tan marcados: alcohólicos, drogadictos o camellos que se relacionan de tú a tú con los adolescentes más hormonados y pasotas del barrio.

El compendio es la radiografía de un momento temporal muy concreto, de una ciudad en expansión que comienza a ver las mieles de una expansión económica que aún tardaría un poco en explotar en nuestra en su cara.

La violencia, la inseguridad y las ansias por ser aceptado en el grupo son algunos de los aspectos clave para entender a Cangrejo.

Pero que os quede claro: la culpa de todo la tuvo el perro.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó El día del Watusi, Fernando Casavella.
Pros – El análisis y descripción de la época.
– La reflexión de aspectos psicológicos con la trama de acción.
Contras – En el algunos capítulo, reiterativo, en otros, la acción se hace algo lenta.

Namaste.

Autor, Literatura, Roth

La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth

A veces me ocurre que determinados libros cortos, con la excusa de que los cuelo en cualquier momento entre otros títulos más largos, no los acabo de leer.

La leyenda del Santo Bebedor es una excepción, ya que con sus menos de cien páginas, he logrado intercalarlo al poco de comprarlo. Tenía pendiente leer al autor y este título me pareció una manera perfecta de hacerlo.

La leyenda del Santo Bebedor es una novela cortísima que narra la historia de Andreas, un bebedor que deambula por las calles de París, que contrae una deuda que quiere devolver: un desconocido le da dinero con el compromiso de que Andreas deposite dicha cantidad en la iglesia como ofrenda.

Aunque el propósito del protagonista es ferviente y claro: devolver esos 200 francos, en su camino el destino le lleva por otros derroteros. Así, incluso consigue hacerse con una cifra aún mayor, pero el alcohol y ciertos encontronazos con personajes del pasado le hacen primero, frecuentar elegantes hoteles para después, de nuevo, perder el camino y fracasar cada vez que trata de poner camino hacia la iglesia.

Porque no hay nada a lo que más fácilmente se acostumbre una persona que a los milagros, cuando los ha conocido una, dos o tres veces. Sí, la naturaleza del hombre le lleva a enfadarse cuando no obtiene de forma continuada lo que parece haberle prometido un azar casual o pasajero. Así son las personas.

Es apabullante cómo Roth despliega tantos temas en un texto tan corto, y como la historia, que no deja de ser una parábola más desarrollada, llega a temas más intricados, como la fuerza de voluntad, la culpa o el destino, la importancia de la relación entre las personas y la desesperación.

No os voy a contar más porque tardáis menos en leer el título que en seguir leyendo esta reseña, simplemente os lo recomiendo, se lee en dos ratos y si no tenéis demasiado tiempo o lleváis lecturas poco satisfactorias, esta os reconciliará con la literatura.

Me recuerda a La vida es sueño de Calderón. Todo es cruel pero todo es real.

FICHA:

Te gustará si te gustó La vida es sueño, Calderón.
Pros – Inteligente, directo y claro.
– Pura literatura. Todo es destacable.
Contras – La frustración que nos hace sentir.

Namaste.

Autor, Dick, Literatura

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick

De entre las muchas carencias lectoras que tengo, trato anotar alguno de los títulos pendientes entre las lecturas mensuales, con objeto de ir subsanando faltas.

Este es uno de los títulos, y en el mes de agosto lo colé entre lecturas mientras trataba de pasar unos días un poco más frescos. Reconozco que ha sido lectura de piscina, y la verdad que le pega mucho a esta historia de ciencia-ficción.

Vaya por delante mi desconocimiento sobre que esta historia, que en la literatura conocemos por ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? pero que en el cine tiene un título mucho más reconocible: Blade Runner. Desconocía que la famosísima película de Ridley Scott se basara en esta historia.

La novela de Philip K. Dick está protagonizada por un cazarrecompensas. Uno que busca un desarrollado tipo de androides en medio de una Tierra semi abandonada donde solo han quedado los que no se pudieron marchar. Él sí está preocupado por su oveja eléctrica, no sólo porque no es una oveja de verdad, como él se merecería, sino, porque además, decide dejar de funcionar de un día para otro.

¿Sueñan los androides?, se preguntó Rick. Evidentemente. Ésa es la razón de que a veces asesinen a sus empleadores y huyan aquí.

Página 208

La complicación de saber quién es humano y quién no se añade a la tarea del protagonista: acabar con unos androides que se han infiltrado en el planeta. Su cometido conlleva plantearse qué nos hace humanos y qué nos distingue de las máquinas. Desde ahí, como imaginaréis, las preguntas que se dejan en el aire son unas cuentas.

Aunque el trasfondo metafísico acompaña cada paso del camino de Rick, lo cierto es que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es una historia divertida, sardónica, que incluye situaciones absurdas para ejemplificar los verdaderos temas que traslucen: el uso de la tecnología, la soledad de los humanos… todo tan actual que da miedo.

No es redonda, hay algo en la trama que falla, que no acaba de cuadrar bien en el ritmo del resto de la novela. Pero me encanta seguir comprobando que, simplemente con un puñado de personajes y una buena idea se puede dar forma a una novela corta tan interesante como ésta.

Y vosotros, ¿la habéis leído?

FICHA:

Te gustará si te gustó Sinsonte, Walter Tevis.
Pros – Entretenido, divertido y metafísico a la vez.
– Los diálogos y el trasfondo de la historia.
Contras – Hacia la mitad hay algo que rompe el ritmo que no acaba de encajar.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (83)

Demasiado optimista me las prometía yo cuando dije que a ver si no compraba nada más hasta septiembre… Spoiler: NO.

Veamos, aquí los primeros:

  • El canon occidental, Harold Bloom (Compactos Anagrama, 2001): un ensayo famosísimo que tenía apuntado desde mucho tiempo pero que no me había hecho con él. El empujón final lo ha dado el curso de crítica literaria de José Carlos Rodrigo. Mi intención es ir leyendo poco a poco mientras alterno con otras novelas o relatos. Lo acabo de empezar.
  • La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth (Compactos Anagrama, 2019): un relato muy cortito de un autor al que no he leído nunca. La edición es la conmemorativa de Anagrama.
  • Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano (Sexto Piso, 2021): la primera novela de esta autora de la que todos están hablando muy bien, que ya he tenido oportunidad de leer y de la que os hablé en esta entrada.
  • Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre (Sexto Piso, 2022): envío, como el anterior, de los amigos de Sexto Piso. No conozco al autor y las referencias que tengo son buenas, enseguida os cuento.

Y además…

  • Los Effinger, Gabriele Tergit (Libros del Asteroide, 2022): quería tener un ejemplar de este libro, una saga familiar en el Berlín del siglo XIX. Un tochazo no apto para salir de casa, claramente. No sé por qué a mí me huele a otoño.
  • Caso clínico, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2022). Del mismo autor he leído Un plan sangriento, un thiller histórico muy entretenido. La desaparición de Adèle Bedeau en casa, así que este título se vino a casa simplemente porque llevo unas semanas duras en el trabajo y necesitaba un revulsivo.
  • Serotonina, Michel Houellebecq (Compactos Anagrama, 2022): regalo inesperado de alguien que me conoce muy bien. A este señor francés hay que leerlo.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho las últimas semanas? ¿O estáis esperando a la rentrée de septiembre?

Namaste.

Autor, Jiménez Serrano, Literatura

Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano

Por redes sociales vi este título varias veces. La opinión era unánime: merecía la pena.

Me llamó mucho la atención y los amigos de Sexto Piso me ayudaron a adelantar su lectura al enviarme un ejemplar a casa. ¡Gracias chicos!

Los nombres propios va de nombres. De los nombres que nos designan y de los motes que acabamos adoptando. De las dualidades y de la evolución. De lo que somos y lo que seremos.

Los nombres propios es una novela de autoficción, donde la protagonista es la propia Marta. Conocemos múltiples Martas, acordes según el paso del tiempo: la Marta niña que pasa tiempo con su familia, la Marta adolescente y sus amigos, la Marta adulta. La que evoluciona y cambia, la que empieza a echar de menos aquello que dio por hecho en su infancia.

Eli lía un cigarrillo intentando poner actitud de llevar toda la vida fumando. Toda vuestra vida. Qué vida. Su vuestra vida empezó ayer. No recordáis vuestra infancia y no vislumbráis un futuro. Vuestra vida son los exámenes, los parques, las plazas, los amigos, los cigarrillos que liais con actitud de llevar toda la vida haciéndolo.

Página 88

Pero empecemos por el principio, porque una de las cosas más características de esta historia es la narradora. Ya que aunque la protagonista sea Marta, la que narra su historia es su amiga invisible, Belaunfia Fu, testigo de sus juegos infantiles pero también, en cierta medida, quien la acompaña cuando crece y que va desapareciendo poco a poco según va evolucionando. La voz interior que mejor la conoce.

Nada. No hago nada. Narrarte desde la lejanía tu propia historia, que es algo que hacemos todos, relatar lo que nos pasa, aunque sea de manera inconsciente. Sigo aquí por inercia. Una inercia que empieza a resultar forzada. Qué es el carácter sino una tremenda inercia que hay que saber frenar, una costumbre mítica de la que debes deshacerte.

Página 147

Los nombres propios es, a fin de cuentas, la historia del paso del tiempo, de los adultos que por primera vez comienzan a mirar con nostalgia lo que fueron.

Dónde vas a meter a la Marta celosa ahora que no eres celosa, qué vas a hacer con la Marta exagerada ahora que no eres exagerada, ahora que eres un Marta que empieza a ser consciente de sus necesidades.

Quién eres, si no eres las Martas que eras, si eres Martas que no sabían que existían.

Página 147

La voz de Jiménez Serrano es cálida, tierna, terrenal, sutil pero inteligente, certera en sus reflexiones y aparentemente sencilla en las formas.

Tenían razón: una lectura ligera, perfecta para una jornada estival, refrescante y entretenida.

FICHA:

Te gustará si te gustó Las posesiones, Llucia Ramis.
Pros – Retrata con dulzura y nostalgia el paso del tiempo de su protagonista.
– Perfecta para leer este verano.
Contras – La segunda parte pierde fuerza.

Namaste.

Autor, Literatura, Pla

Viaje a Rusia, Josep Pla

Regresé a Pla tras las buenas sensaciones que tuve leyendo El cuaderno gris, un libro que recuerdo con mucho cariño y con el que pasé grandes ratos. Lo hacía además motivada porque leer sobre Rusia me gusta, así que pensé que iba a ser todo un acierto.

Me equivocaba.

Viaje a Rusia es la crónica periodística del viaje que hizo el catalán a Rusia en los años 20. Se acerca al gigante eslavo desde la ignorancia del occidental, con ganas de conocer más las nuevas políticas que implantadas tras la Revolución.

Y es que en Occidente el interés por los cambios de vida del ruso de a pie aumentan y periódico La Publicitat decide encargar varios artículos a Pla, para que, sobre el terreno, relate su propia experiencia.

En 1925, cuando fui a Rusia, sabía de aquel país aproximadamente, lo que sabe todo el mundo: prácticamente nada.

Página 28

En los primeros capítulos Pla narra su periplo de maratonianas jornadas en diversos medios de transporte hasta llegar a su destino, detallando el estado y la situación de lo que se va encontrando en el camino. Además, aprovecha para describir sus primeros contactos con los habitantes del lugar.

El resto de los capítulos abandona esa narración personal para acometer descripciones sobre los cambios por temáticas, incluyendo cada vez menos experiencia y más la visión oficial que quería mandar al mundo la URSS.

Esperaba que todo el libro fuera como esa primera parte del libro: narrando su viaje, lo que ve, lo que ha conocido y las cosas que le han contando, esto es, una crónica. Sin embargo, el tono posterior del libro no tiene nada que ver.

Y aquí está el problema: todos estos capítulos son, en la mayoría de los casos, reproducción de la propaganda de la época, ya que el mismo Pla reconoce que muchas de las cosas de las que habla no ha podido comprobarlas in situ. Estos capítulos dejan muchos fragmentos no particularmente halagüeños para con el autor:

Han llegado a establecer las cosas de un modo que la selección se haga, ciertamente, de una manera dictatorial, pero en sentido favorable al país.

Página 85

Cierto es que de cuándo en cuándo hay capítulos que son interesantes al narrar lo que ve, pero las conclusiones a las que llega son, cuanto menos, cuestionables. La sensación de que le han encargado una crónica que ha de incluir un contenido en concreto es clara durante toda la lectura. El que paga decide qué ha de escribirse y qué omitirse.

En definitiva, para mí una decepción enorme, que habría sido una alegría de haber continuado todo el libro como el primer capítulo.

Lástima no fue así.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (82)

Visita a la librería = libros nuevos.

Además me he aficionado últimamente a mirar libros de segunda mano por Wallapop. No hagáis como yo. ¡Huid! ¡Es una trampa!

¡Empezamos!

De mi visita a Moito Conto, los siguientes:

  • Atlas de literatura latinoamericana, Clara Obligado (Nórdica libros, 2022): tenía este título en el punto de mira pero la verdad que no sabía si comprarlo. Me he fiado, espero empezar a leerlo dentro de poco, imagino que no de seguido.
  • La desaparición, Julia Phillips (Sexto Piso, 2021): recomendación de Marta, que lo llegó a incluir en mejores lecturas del año pasado, me picó la curiosidad y me pareció una lectura perfecta para el verano. ¡A ver si le hago hueco en las próximas semanas!
  • La lucha contra el demonio (Hölderlin – Kleist – Nietzsche), Stefan Zweig (Acantilado, 1999, décima reimpresión marzo 2022). Zweig. Nietzsche. No digo más.
  • Los Netanyahus, Joshua Cohen, (De Conatus, 2022). A Cohen le dieron el Pulitzer por esta novela, lo cual ya dice mucho. Por el tema no sé si será una historia para mí, las novelas de formación a veces se me quedan cojas.

De varios comprados de segunda mano y alguna novedad:

  • Teoría de la literatura, Vítor Manuel de Aguilar (Gredos, 1996). A finales de mayo estuve haciendo un pequeño curso de crítica literaria de la mano de José Carlos Rodrigo Breto (Literatura_instantanea en Instagram), y del listado de libros sobre teoría me quedé con unos cuantos. Este es considerado un texto de referencia. Iré leyendo varios de la lista poco a poco.
  • Aniquilación, Michel Houellebecq (Anagrama, 2022). La esperadísima última novela del francés que habréis visto por todas partes. La verdad es que creo que leeré Plataforma antes pero quería tenerla en mi estante. Por si las moscas, que el papel está cada vez más caro.
  • La Madona de los coches cama, Maurice Dekran (Impedimenta, 2018). Lo tenía en mi lista y lo he acabado comprando en Wallapop, aunque no soy demasiado fan de los libros de segunda mano, esta vez he caído.
  • Casas muertas, Oficina número 1, Manuel Otero Silva (Trotalibros, 2022). Un clásico de la literatura venezolana que viene avalado por el editor andorrano más loco del mundo. Me fío.

Y vosotros, contadme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena

Regreso a este autor después de haberle seguido los pasos atentamente. Primero fue Kanada (Sexto Piso, 2017), luego Los que duermen (Sexto Piso, 2019) y más tarde Ni siquiera los muertos (Sexto Piso, 2020). Tenía muchas ganas de leer Lo demás es aire (Seix Barral, 2022) y por eso lo compré en cuanto apareció por la librería y hasta podría decir que avasallé al autor para que firmara mi ejemplar.

En esta ocasión la reseña va a resultar mucho más sencilla que las anteriores. Porque esta historia no es otra que la historia del pueblo de Toñanes. De los vivos y de los muertos, de los que vivieron hace tres siglos y los que eran jóvenes en los 70, de los primeros habitantes del pueblo y del chico de los dinosaurios. De todas aquellas vidas de los vecinos que han hecho llegar al mundo de ahora. Un repaso por épocas, por momentos, por historias y situaciones diversas pero en la que todos comparten más cosas de las que creen.

Así de insignificante es Toñanes: ni siquiera un impacto frontal a 110 kilómetros por hora puede detener a los que lo atraviesan.

Página 15

El autor se encarga de meternos a la vez en todas las historias organizando la estructura de un modo original: por un lado, aprovechando los márgenes para añadir el año de la anécdota que nos está contando. Por otro, utilizando un tipo de capítulos especiales a modo de distribuidores del texto. En estos escoge un tema común (el sol, una preocupación, un olor), para conectar a los personajes y mostrarnos que, en el siglo XVI o en el XXI, el modo ha cambiado, pero la base, lo más pequeño, la raíz, no.

Y es que estamos ante una novela cuántica, en la que todo ocurre a la vez, en la que una vista a un acantilado conecta con aquél que se ahogó cien años atrás, donde una moneda encontrada en el campo nos retrotrae con aquél que la perdió varios siglos antes: nuestra alegría es su tristeza, nuestra caja de tesoros aumenta mientras que esa persona ha de enfrentarse a lo imprevisto.

Los personajes son introducidos a modo de lista siguiendo los libros de nacimientos y muertes que se pueden encontrar en cualquier parroquia. A raíz de sus nombres Gómez Bárcena novela su vida e imagina el carácter de aquéllos vecinos, suponiendo cómo debían ser al ir tomando determinadas decisiones, qué les motivaba y cómo se llevaban con la comunidad.

Con ese modo de exponerlos también consigue señalar la vorágine de las cosas: nombres que repiten, apellidos familiares, un hilo de parientes; pero también la pequeñez de las personas, lo efímero de nuestro paso por el planeta donde lo único que dejamos será un nombre y, quizá, legajos reclamando un pedazo de terreno.

El único personaje que sobresale de entre todos es el niño de los dinosaurios. ¿Adivináis su nombre? Efectivamente: Juan. Al igual que el protagonista de Ni siquiera los muertos, este Juan también busca a un Juan. O quizá a muchos Juanes, los antepasados que llegaron antes de él y que habitaron Toñanes, dando forma a un árbol genealógico que sitúa y quizá justifica todo el armazón del pueblo.

Algunas noches, ese niño que ya no es tan niño se lleva a la cama su tesoro. Antes de quedarse dormido acaricia el hendedor, la moneda, el añico de cerámica. Acaricia al ciervo herido, el bolsillo vacío de Pedro, el rostro de Catalina (…). El niño de los dinosaurios se duerme quizá pensando en eso: en el tacto de los vivos y en el tacto de los muertos.

Página 213

Esta novela no sólo es un gran ejercicio de arquitectura textual y de organización y concatenación de las historias que lo contienen. Es también un gran trabajo de documentación para recoger giros del lenguaje, la descripción de tareas pasadas y el día a día de los vecinos del pueblo de Toñanes.

Eso no es sorprendente porque si de algo puede presumir el autor es el trabajo enorme que se palpa en cada uno de sus libros. Lo que sí que no esperaba era la conexión personal, el punto sentimental que muy poco a poco va aflorando a medida que vas leyendo. Lo demás es aire es también un canto a los pueblos: Toñanes como representación de nuestros pueblos. Huyendo de la exageración y caricatura de los extremos, describe de forma auténtica lo que siente hacia su pueblo, algo mucho más complejo para alguien que lleva toda la vida conectado a un lugar.

¿Miedo de qué? Miedo de que la madrileña vea el pueblo (…) y no sea capaz de entender que es, de alguna manera, parte de sí mismo.

Página 466

Lo demás es aire viene a contradecir lo que yo creía que era Gómez Bárcena en las anteriores reseñas: aquí no es un suicida, ni un pirado. Es un tipo terrenal que el tema que quiere tratar lo trabaja, lo modela. Y aunque parta de una historia normal, sencilla, es capaz de innovar, de cambiar, de aportar a la historia. Anotaos su nombre porque este autor nos va a dar grandes alegrías.

Además, si no lo habéis leído nunca, creo que Lo demás es aire resulta un gran libro para empezar a conocerle. Directo para la lista de lo mejor de 2022.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena.
Pros – Historia delicada, emotiva y sencilla a la vez.
– Estructura y organización original.
Contras – El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

Autor, Grenier, Literatura

Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier

Instagram me hizo comprar este libro, y creo que de otro modo no habría llegado a conocerlo.

Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier (Periférica, 2022) es un tratado que escribió el filósofo y escritor francés, que fue publicado tras la muerte de su querido perro en 1957.

Se trata de un compendio de reflexiones, recuerdos y pensamientos ante la aceptación de que ese compañero ya no está a su lado, que lo va a echar de menos y con quien ha dado por hecho una rutina compuesta de muchos pequeños detalles diarios que ahora tiene que desechar.

Que Grenier era un ferviente amante de los animales parece quedar claro cuando le dedicó un libro a su gato, Las islas, en 1933. Sabiendo que además era filósofo parece normal que se haya detenido a poner sobre papel los pensamientos que cualquier hijo de vecino tiene de vez en cuando sobre su perro: ¿qué pensará? ¿Es feliz? ¿Cómo se sentirá cuando me mira con esos ojos? ¿Cómo trasmitirle lo importante que es en mi vida?

Creemos vivir cuando en realidad lo único que hacemos es sobrevivir.

Página 95

Si lleváis tiempo conmigo sabéis que aquí soy muy de animales. Por aquí han pasado varios gatos: Europa, Portugal, Jano. También Pelusa, mi compañera perruna. Los que habéis compartido tiempo con ellos lo sabéis: forman parte de nuestra familia desde el minuto uno. Son cuidados, queridos y echados en falta cuando no están.

Si, viviendo el presente y el día a día como él, me hubiera dejado llevar por el momento, acaso me habría ahorrado todas las penas que conlleva la inútil consideración del porvenir. Habría aguardado con serenidad el suplicio porque no me lo habría esperado. No habría necesitado mentiras en esta vida ni consuelos en la otra.

Página 102

Sea este, como el trato de Grenier, un breve homenaje a los peludos que nos acompañan y nos alegran los días.

Y si tenéis uno a mano, le dais un achuchón de mi parte.

Namaste.

Autor, Literatura, McCullers

El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers

Empecé a leer esta novela en 2018. No creáis que tengo tanta memoria como para recordarlo con exactitud, por suerte alguna ventaja tiene que tener usar GoodReads, donde se almacena toda esta información.

Lo abandoné un tiempo después, encallada allá por la página 80, pero sabiendo que antes o después volvería a esta historia.

4 años más tarde decidí que era el momento de demostrarme a mí misma que en 2018 no tenía razón y que entonces aquella pobre lectora no sabía apreciar un buen libro. Pues fijaos que 4 años después aún no tengo clara esa afirmación.

Digo solo en parte, porque quién me iba a decir que también esta vez me atascaría en la primera mitad del libro. Y a pesar de que he utilizado la vieja estrategia de llevar siempre el libro conmigo para tratar de leer en cualquier ocasión que se presentara, la realidad es que durante varios meses no leí ni una sola línea.

El corazón es un cazador solitario es una novela de soledades, de personajes que se encuentran acá y allá, que llevan un peso de tristeza, desconfianza o incomprensión. El primero y principal es Singer, un mudo que sí puede escuchar pero que sólo puede mantener conversaciones con su amigo griego. A su alrededor varios personajes muy diferentes entre sí se conectarán: una niña que descubre la pasión por la música, un médico negro que trata de atender a la mayor cantidad de pacientes posibles, el posadero de un bar que ve pasar a todos ellos…

Una música maravillosa como aquélla podía representar la peor herida que se pudiera parecer. Aquélla sinfonía era el mundo entero, y ella era demasiado pequeña para escucharla.

Página 136

Situada en los años 40 en el estado sureño de Georgia, la pobreza, el racismo y la opresión son claves para entender la soledad que mencionaba más arriba, porque todos los personajes son invisibles para una sociedad que no los tiene en cuenta: una niña, un negro, un pobre, un mudo. Personajes que están al margen de las decisiones, de la influencia o el poder.

Cada uno lleva escrita en sus venas su propia lucha: la de su raza, su género o su situación social, la de tantos otros que pasaron por lo mismo que han tenido que sufrir ellos: las injusticias, el abuso del poder, la de aceptar que eso es normal en el mundo que viven, sabiendo que no les queda otra más que apretar los dientes, callar y continuar.

La sensación que tuve cuando la traté de leer es la misma que ahora que ya lo he terminado: es un buen libro, con personajes complejos y bien formados, con interesantes temas que dan para reflexionar y comentar, con geniales descripciones de las personas y los ambientes. Pero me falta algo: una chispa, un cambio de rumbo, una conexión mayor con la trama y con ellos. Mi sensación es la misma que tienes cuando ves a los peces en la pecera: que sí, que muy bonitos, pero que sus colores, su tristeza, su situación no ha atravesado el cristal.

No sé si es porque mis expectativas son altas o porque inconscientemente estoy pensando en Steinbeck o Faulkner pero por desgracia tengo que admitir que este es un buen libro pero no es para mí.

Contadme si lo habéis leído, me interesa conocer cuál es vuestra opinión.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ojos azules, Toni Morrison.
La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward.
Pros – Los personajes que crea y la relación entre ellos.
– La variada temática que despliega, sabiendo que lo escribió con ¡23 años!
Contras – La primera parte de la historia se hace pesada.

Namaste.