Aguirre, Autor, Literatura

Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre

Un tal Cangrejo (Sexto Piso, 2022) es la historia de Cangrejo, el animal de pinzas mortales.

Cangrejo es el apodo de un chaval uno más de un barrio humilde del Bilbao de los años 90, al que su perro Pintxo le juega una mala pasada. Porque para él está claro: la culpa de todo la tiene el perro.

Si las notas se podían falsificar, quizá significara que todo era falsificable. Así, quizá Cangrejo pudiera falsificar sus emociones, hacer pasar por principios lo que en realidad era miedo, por valentía lo que era horror, por fuerza lo que sabía era solo agresividad.

Página 81

La estructura de la novela se apoya en tres patas: un narrador omnisciente que nos cuenta la historia en tercera persona; las respuestas en modo entrevista a algunos de los personajes principales de la historia, y las valoraciones personalísimas de Aguirre, que aparecen para ponernos en contexto de la situación política y social del momento, como por ejemplo la siguiente:

El euro nos pilló con retraso, resaca de un efecto 2000 que no derribó ningún avión en vuelo, que no regresó los relojes clónicos a cero, que no produjo el colapso de los microondas, las neveras, ese apocalipsis hogareño y anunciado que tanto deseábamos.

Página 379

El resultado es una novela que va saltando de trama: los capítulos en forma de entrevistas adelantan lo que va a suceder, y posteriormente los del narrador omnisciente detallan cada situación. Así, con el juego a tres bandas, el autor puede organizar la acción y aportar los datos que quiere en cada momento, guardándose detalles que desarrollará más adelante, articulando información y los silencios para rellenar la cronología pasada.

Los personajes mezclan lo más canallita y popular de la literatura patria con un elenco de personajes muy propios de los 90 y que hoy en día no vemos tan marcados: alcohólicos, drogadictos o camellos que se relacionan de tú a tú con los adolescentes más hormonados y pasotas del barrio.

El compendio es la radiografía de un momento temporal muy concreto, de una ciudad en expansión que comienza a ver las mieles de una expansión económica que aún tardaría un poco en explotar en nuestra en su cara.

La violencia, la inseguridad y las ansias por ser aceptado en el grupo son algunos de los aspectos clave para entender a Cangrejo.

Pero que os quede claro: la culpa de todo la tuvo el perro.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó El día del Watusi, Fernando Casavella.
Pros – El análisis y descripción de la época.
– La reflexión de aspectos psicológicos con la trama de acción.
Contras – En el algunos capítulo, reiterativo, en otros, la acción se hace algo lenta.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (83)

Demasiado optimista me las prometía yo cuando dije que a ver si no compraba nada más hasta septiembre… Spoiler: NO.

Veamos, aquí los primeros:

  • El canon occidental, Harold Bloom (Compactos Anagrama, 2001): un ensayo famosísimo que tenía apuntado desde mucho tiempo pero que no me había hecho con él. El empujón final lo ha dado el curso de crítica literaria de José Carlos Rodrigo. Mi intención es ir leyendo poco a poco mientras alterno con otras novelas o relatos. Lo acabo de empezar.
  • La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth (Compactos Anagrama, 2019): un relato muy cortito de un autor al que no he leído nunca. La edición es la conmemorativa de Anagrama.
  • Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano (Sexto Piso, 2021): la primera novela de esta autora de la que todos están hablando muy bien, que ya he tenido oportunidad de leer y de la que os hablé en esta entrada.
  • Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre (Sexto Piso, 2022): envío, como el anterior, de los amigos de Sexto Piso. No conozco al autor y las referencias que tengo son buenas, enseguida os cuento.

Y además…

  • Los Effinger, Gabriele Tergit (Libros del Asteroide, 2022): quería tener un ejemplar de este libro, una saga familiar en el Berlín del siglo XIX. Un tochazo no apto para salir de casa, claramente. No sé por qué a mí me huele a otoño.
  • Caso clínico, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2022). Del mismo autor he leído Un plan sangriento, un thiller histórico muy entretenido. La desaparición de Adèle Bedeau en casa, así que este título se vino a casa simplemente porque llevo unas semanas duras en el trabajo y necesitaba un revulsivo.
  • Serotonina, Michel Houellebecq (Compactos Anagrama, 2022): regalo inesperado de alguien que me conoce muy bien. A este señor francés hay que leerlo.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho las últimas semanas? ¿O estáis esperando a la rentrée de septiembre?

Namaste.

Autor, Jiménez Serrano, Literatura

Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano

Por redes sociales vi este título varias veces. La opinión era unánime: merecía la pena.

Me llamó mucho la atención y los amigos de Sexto Piso me ayudaron a adelantar su lectura al enviarme un ejemplar a casa. ¡Gracias chicos!

Los nombres propios va de nombres. De los nombres que nos designan y de los motes que acabamos adoptando. De las dualidades y de la evolución. De lo que somos y lo que seremos.

Los nombres propios es una novela de autoficción, donde la protagonista es la propia Marta. Conocemos múltiples Martas, acordes según el paso del tiempo: la Marta niña que pasa tiempo con su familia, la Marta adolescente y sus amigos, la Marta adulta. La que evoluciona y cambia, la que empieza a echar de menos aquello que dio por hecho en su infancia.

Eli lía un cigarrillo intentando poner actitud de llevar toda la vida fumando. Toda vuestra vida. Qué vida. Su vuestra vida empezó ayer. No recordáis vuestra infancia y no vislumbráis un futuro. Vuestra vida son los exámenes, los parques, las plazas, los amigos, los cigarrillos que liais con actitud de llevar toda la vida haciéndolo.

Página 88

Pero empecemos por el principio, porque una de las cosas más características de esta historia es la narradora. Ya que aunque la protagonista sea Marta, la que narra su historia es su amiga invisible, Belaunfia Fu, testigo de sus juegos infantiles pero también, en cierta medida, quien la acompaña cuando crece y que va desapareciendo poco a poco según va evolucionando. La voz interior que mejor la conoce.

Nada. No hago nada. Narrarte desde la lejanía tu propia historia, que es algo que hacemos todos, relatar lo que nos pasa, aunque sea de manera inconsciente. Sigo aquí por inercia. Una inercia que empieza a resultar forzada. Qué es el carácter sino una tremenda inercia que hay que saber frenar, una costumbre mítica de la que debes deshacerte.

Página 147

Los nombres propios es, a fin de cuentas, la historia del paso del tiempo, de los adultos que por primera vez comienzan a mirar con nostalgia lo que fueron.

Dónde vas a meter a la Marta celosa ahora que no eres celosa, qué vas a hacer con la Marta exagerada ahora que no eres exagerada, ahora que eres un Marta que empieza a ser consciente de sus necesidades.

Quién eres, si no eres las Martas que eras, si eres Martas que no sabían que existían.

Página 147

La voz de Jiménez Serrano es cálida, tierna, terrenal, sutil pero inteligente, certera en sus reflexiones y aparentemente sencilla en las formas.

Tenían razón: una lectura ligera, perfecta para una jornada estival, refrescante y entretenida.

FICHA:

Te gustará si te gustó Las posesiones, Llucia Ramis.
Pros – Retrata con dulzura y nostalgia el paso del tiempo de su protagonista.
– Perfecta para leer este verano.
Contras – La segunda parte pierde fuerza.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (82)

Visita a la librería = libros nuevos.

Además me he aficionado últimamente a mirar libros de segunda mano por Wallapop. No hagáis como yo. ¡Huid! ¡Es una trampa!

¡Empezamos!

De mi visita a Moito Conto, los siguientes:

  • Atlas de literatura latinoamericana, Clara Obligado (Nórdica libros, 2022): tenía este título en el punto de mira pero la verdad que no sabía si comprarlo. Me he fiado, espero empezar a leerlo dentro de poco, imagino que no de seguido.
  • La desaparición, Julia Phillips (Sexto Piso, 2021): recomendación de Marta, que lo llegó a incluir en mejores lecturas del año pasado, me picó la curiosidad y me pareció una lectura perfecta para el verano. ¡A ver si le hago hueco en las próximas semanas!
  • La lucha contra el demonio (Hölderlin – Kleist – Nietzsche), Stefan Zweig (Acantilado, 1999, décima reimpresión marzo 2022). Zweig. Nietzsche. No digo más.
  • Los Netanyahus, Joshua Cohen, (De Conatus, 2022). A Cohen le dieron el Pulitzer por esta novela, lo cual ya dice mucho. Por el tema no sé si será una historia para mí, las novelas de formación a veces se me quedan cojas.

De varios comprados de segunda mano y alguna novedad:

  • Teoría de la literatura, Vítor Manuel de Aguilar (Gredos, 1996). A finales de mayo estuve haciendo un pequeño curso de crítica literaria de la mano de José Carlos Rodrigo Breto (Literatura_instantanea en Instagram), y del listado de libros sobre teoría me quedé con unos cuantos. Este es considerado un texto de referencia. Iré leyendo varios de la lista poco a poco.
  • Aniquilación, Michel Houellebecq (Anagrama, 2022). La esperadísima última novela del francés que habréis visto por todas partes. La verdad es que creo que leeré Plataforma antes pero quería tenerla en mi estante. Por si las moscas, que el papel está cada vez más caro.
  • La Madona de los coches cama, Maurice Dekran (Impedimenta, 2018). Lo tenía en mi lista y lo he acabado comprando en Wallapop, aunque no soy demasiado fan de los libros de segunda mano, esta vez he caído.
  • Casas muertas, Oficina número 1, Manuel Otero Silva (Trotalibros, 2022). Un clásico de la literatura venezolana que viene avalado por el editor andorrano más loco del mundo. Me fío.

Y vosotros, contadme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

Namaste.

Autor, Literatura, Smiley

La mejor voluntad, Jane Smiley

Regreso a Smiley después de leer tres novelas: La edad del desconsuelo, Un amor cualquiera y Heredarás la tierra.

Las expectativas son altas. Cuando conoces la forma de narrar de un autor que te gusta, que te sorprende y te lleva donde quiere, volver a su obra es siempre una invitación a sentirse cómodo, en casa.

La mejor voluntad (Sexto Piso, 2022) narra la vida de los Miller, una familia atípica que vive alejada de los pueblos de alrededor. Para que nos hagamos a la idea: en pleno siglo XX viven sin electricidad, sin teléfono, televisor ni coche.

Su apacible vida se tuerce cuando la profesora del colegio informa de una situación desagradable en la que está involucrado su hijo Thomas. A partir de este momento su rutina habitual se altera, los ánimos se trasforman y su previsible actividad diaria comienza a cambiar.

De nuevo, el lugar de la acción es un lugar alejado de la sociedad. De nuevo, los protagonistas son los miembros de una familia, en esta ocasión, una pequeña: dos padres y un hijo. De nuevo, parte del tema principal son las relaciones de la familia con la sociedad y también esos miedos o idiosincrasias propios de cada grupo de parentesco: los roles, las costumbres, la vida común a la que están habituados.

Son momentos insólitos y delicados, momentos en los que el carácter indagador, inquisitivo de su vida interior pide algo de mí que no comprendo y que no puedo dar.

Página 112

Como contraposición está la sociedad: aquella de la que se alejan pero con la que tienen que convivir necesariamente, de la que les gustaría huir pero con la que tienen que saber entenderse.

En la obra de Smiley encontramos siempre los dos elementos anteriores más alguna situación dentro de la familia: un divorcio, una muerte, una discusión, un secreto. Algo que les fragmenta y separa, una grieta por la que entrará la duda, la diferencia, que les hace desconfiar y que siembra la duda en su relación.

Sin embargo, en mi caso y al ser el cuarto libro que he leído de la autora en comparación con los anteriores me ha sabido a poco. La sensación que tengo es que le falta algo a la trama o que en otras de sus historias ha podido desarrollar más el tema, añadir más complicaciones o hacernos más partícipes de la historia, y que en esta ocasión no acaba de brillar como en otras de sus novelas.

Además, analizándolo creo que tengo una confrontación directa con las novelas que prometen que hay un secreto, un problema, una gran polémica para luego desarrollar una historia leve, cotidiana, menor.

La mejor voluntad es una novela perfecta si tenéis poco tiempo para leer, o si estáis pasando una crisis lectora en la que os vendría bien un libro corto fácil de encarar. Eso sí, no creo que sea la mejor novela con la que empezar a conocer a la autora.

Y vosotros, ¿habéis leído a Jane Smiley?

FICHA:

Te gustará si te gustó Un amor cualquiera, Jane Smiley.
Heredarás la tierra, Jane Smiley.
Pros – Cómo describe las familias.
Contras – Mis expectativas eran más altas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (80)

Como ya vaticinaba, abril iba a traer muchos más libros.

Empezamos por los libros que me han regalado por mi cumpleaños:

  • La última niebla / La amortajada, María Luisa Bombal (Seix Barral, 2021). Aunque muchos lo duden, hago caso a los lectores que tienen gustos similares a los míos. Esta reedición de una autora del realismo mágico no me la podía perder cuando la recomendó Fernando en su Instagram. Incluye dos nouvelles y unos cuantos relatos. He leído ya la primera así que la reseña ya sabéis que la tenéis aquí.
  • La acusación, Bandi (Libros del Asteroide, 2017). Hace ya muchos años tenía en el punto de mira este libro, pero como en tantas otras ocasiones, lo dejé pasar. Fue Jesús Artacho quien lo leyó recientemente y me lo recordó, después me lo regalaron. Es cortito, lo acabo de empezar.
  • Ciudad ocupada, David Peace (Hoja de Lata, 2022): reconozco que he terminado de tener la trilogía de Tokio de Peace sin haber leído ni siquiera la primera parte. Espero solucionarlo ya mismo, a Tokio Redux le toca su turno en las próximas semanas.
  • La mirada del ángel, Thomas Wolfe (Trotalibros, 2022): el último título publicado en la editorial es este tocho de Thomas Wolfe (que yo siempre confundo con Tom Wolfe, fallo mío). La crítica lo pone por las nubes y cuya edición en castellano era complicada de encontrar.
  • Diarios (Tomo I), Rafael Chirbes, (Anagrama, 2021): regalo de mi hermana, recomendación de Ester de Moito Conto, los diarios de uno de los grandes autores españoles. De él leí en su día Crematorio.
  • La librera de París, Maher Kerri (Navona, 2022): una novela centrada en la vida de Sylvia Bleach, la novela ha sido un éxito y se ha traducido a muchos idiomas. Las opiniones que he escuchado de él son muy positivas. ¿La conocíais?
  • La muerte del comendador, Haruki Murakami (Tusquets, 2019): alguien quiere convencerme de volver a leer a Murakami. Qué mejor que regalarme este libro del japonés para que no tenga excusa.

En cuanto a las compras con motivo del Día del Libro, son las siguientes:

  • No leer, Alejandro Zambra (Anagrama, 2018): un autorregalo de un autor al que en ficción sólo le he leído con Bonsái. En casa tengo La vida secreta de los árboles y también su novela más larga, Poeta chileno. He colado este ensayo para empezarlo, paradójicamente, el mismo día del libro. Son textos y comentarios literarios cortos con lo que viene bien ir alternándolo con otras lecturas.
  • La escuela de canto, Nell Leyshon, (Sexto Piso, 2022). Primero fue Del color de la leche, luego, El show de Gary y más tarde El bosque. Este es el último libro publicado por la editorial de la británica. Será el cuarto que leo de ella.
  • Rostros del agua, Janet Frame (Trotalibros, 2022): el único libro de la editorial que me faltaba ya es mío. (Sí, estoy comprando todo lo que edita Jan).

Para terminar, una última incorporación recién salida de imprenta:

  • Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2022). Los que llevéis tiempo por aquí ya sabréis que sigo los pasos de este genial autor desde que leí Kanada. Luego llegaron Los que duermen y Ni siquiera los muertos y mi entusiasmo por lo que escribe va en aumento. Esta es su última novela, recién publicada.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas?

Que sigan las buenas lecturas y a preparar la lista de compra para la Feria del Libro.

Namaste.

IMM

IMM (76)

Encaramos el final del año con los últimos títulos que se han venido para mis estantes. Son los siguientes:

  • Una vida de contrastes, Diana Mitford (Ediciones del Viento, 2021). Como sabéis los habituales, las Mitford son habituales por aquí. En este caso las memorias de Diana, hermana de Nancy y Jessica, amiga de Hitler. En cuanto supe de su publicación supe que me tenía que hacer con él.
  • Oblómov, Iván A. Goncharov (Alba, 1999). La novela más famosa de Goncharov en una edición de Alba muy cuidada, con uno de esos personajes que han pasado a la historia popular de Rusia.
  • Hielo, Anna Kavan (Trotalibros, 2021). El último título publicado por la editorial Trotalibros es este, una novela definida como apocalíptica y evocadora, que va directa al estante de sus compañeros de editorial.
  • Historia de Shuggie Bain, Douglas Stuart (Sexto Piso, 2021). No tenía pensado comprar esta novedad, entre otras cosas por lo larga que es; sin embargo, me picó la curiosidad y me animó saber que había ganado el Premio Booker. De momento todas las opiniones que he leído por Internet son positivas.
  • Bicentenario Dostoievski, 1821-2021(Alba, 2021). En conmemoración del bicentenario del nacimiento del genial ruso, la editorial Alba ha editado un pequeño folleto en el que se incluyen sus obras. Si os interesa el autor es muy interesante. Podéis haceros con él solicitándolo en vuestra librería habitual, es gratuito.
  • Tokio año cero, David Peace (Hoja de Lata, 2021). De Peace tengo ya en casa Tokio Redux, que será el primero que lea de él. Este se vino como casi todo lo que me traigo de Hoja de Lata: confiada en su buen hacer y atraída por esas fantásticas portadas. Tampoco me olvido de para mi gurú, Marta, Peace es uno de los indispensables.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas últimas semanas? ¿Os están gustando las últimas publicaciones editoriales?

Hasta el próximo botín de libros, a la espera de fantásticos títulos que traigan Sus Majestades.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena

No sabéis las ganas que tenía de publicar esta entrada. De contaros por qué esta novela está entre lo que más he gustado de 2020.

Me la envió la editorial hace muchos meses, he ido leyendo poco a poco, hasta terminarla a finales de diciembre.

El problema de llevar tanto tiempo escribiendo reseñas es que parece que ya he usado todas las palabras. Sin ir más lejos, a este autor le he llamado pirado, le he llamado suicida, y ahora vengo aquí por tercera vez, añadiendo otro de sus libros entre lo mejor que he leído de ese año. Tres de tres.

Como fuerte enemiga de leer la sinopsis, suelo comenzar los libros sin saber nada del periodo histórico y temporal en el que tiene lugar la historia. En este caso mi sorpresa fue mayor al tratarse de una época y un momento del que no he leído demasiados libros: el México posterior a la llegada de los españoles. Nuestro protagonista, Juan de Toñanes, recibe un encargo: encontrar a un indio que está generando malestar entre los poderosos.

Los capítulos, como una obra del siglo de Oro fuera, adelantan el tema del que se va a tratar, pero sólo los comprendemos cuando hemos terminado su lectura. Os dejo un ejemplo del primer capítulo:

Ese es el argumento e hilo conductor: un viaje en búsqueda de un desconocido. Una misión que le llevará a conocer el modo de vida de los humildes, la mezcla de culturas, los choques de poder y el inicio del germen revolucionario.

Así que bien mirado, sí es o sí se parece mucho a una misión. Podría decirse que es una misión si la cumple y no es una misión si, Dios no lo quiere, fracasa. Aunque ni siquiera entonces podría hablarse de una misión en un sentido estricto, porque una vez concluidas, las misiones suelen presumirse en las tabernas y en los puertos y en los corredores de palacios y casas fuertes, y él no podría hablar de estos asuntos por muchos y variados que fueran los hombres que le preguntaran al respecto. Ni en el confesionario siquiera. Porque si Dios ya sabe todo cuanto hacemos, a qué repetírselo y si no lo sabe, a qué llamarlo Dios, ¿no le parece?

Página 21

El viaje de Juan es un viaje en el que ha de encontrar al indio Juan, escrito por otro tipo que también se llama Juan. Tres Juanes, una misión y dos vidas que se entrecruzan. Avanzar supone para Juan encontrar el paso del indio Juan, los pueblos por dónde ha pasado y el legado que ha ido dejando.

Debe apresarlo a cualquier precio, debe matarlo si es preciso, aunque no sepa por qué. Hay que encontrar ese motivo. Hay que inventarlo si hace falta. Dar una respuesta, cualquier respuesta, por inverosímil o absurda que resulte. Porque si ese motivo no existiera, si está aquí en medio de la llanura lo mismo que podría estar sentado ante el fuego de su hogar, entonces todo el viaje carecería de sentido (…). Hallar al indio Juan y creer que al hacerlo está salvando el mundo, porque sólo quien salva el mundo tiene un pretexto para haber perdido el alma.

Página 99

Ni siquiera los muertos tiene algo de libro antiguo, la forma tradicional de encarar un viaje, los vericuetos de la historia, incluso los giros del lenguaje; pero tiene mucho de un tipo de libro moderno y arriesgado en el que el escritor pone todo de sí para que la lectura no nos resulte indiferente. La combinación con maestría de ambas facetas es lo que convierte a este libro en algo especial y diferente, alejado de la producción en masa tanto temática como estilística que suele ser regla en este siglo. Ni siquiera los muertos no es un libro fácil porque no puede serlo, pide que el lector se involucre y sufra como Juan, que entienda que lo importante no es el viaje sino cómo cambia la visión de nuestro protagonista. También es un libro generoso, que evoca muchos sentimientos: el dolor y la sorpresa, en el que se palpa la crueldad y la violencia.

Gómez Bárcena es capaz de jugar con lo que quiere crear y modelar tanto la temática como el estilo según va avanzando nuestro Juan al norte. Y de repente, cuando piensas que lo has visto todo, que podrías apostar a cómo acaba la historia, el autor da un giro de 180 grados enseñando una realidad similar a la que hemos leído al principio de la historia (la pobreza, el choque de culturas), pero esta vez con el vecino del norte.

Son multitud los fragmentos que he subrayado, páginas enteras de palabras y adjetivos que nos devuelven a un tipo de literatura que a veces me parece que está extinta. Reflexiones y vericuetos del lenguaje atípicos, complejos, con multitud de referencias (desde el mismo título, claro), donde uno avanza algo a tientas, como con la buena literatura. La que te cambia, la que te alegra el día.

Mira de un modo terrible, como se miran las cosas terribles que han sucedido y las cosas más terribles aún que están por suceder; unos ojos de los que se ha evaporado toda voluntad y toda belleza, que han visto el horror y están llenos de él y son por tanto insoportables. de mirar, o que tal vez han visto el horror y por eso mismo están vacíos y ese vacío es aún más insoportable. Ojos que ya no reflejan nada, que son lo que queda de la compasión cuando se le borra la fe; la libertad cuando se le resta la justicia; la voluntad cuando carece de manos y de voz. La esperanza menos la esperanza.

Página 381

No puedo añadir nada más que no digan estos fragmentos mejor que yo. O sí: un agradecimiento. Al autor, por escribir textos tan fantásticos como este. A Sexto Piso por editar novelas tan arriesgadas. Hacéis del mundo literario un lugar mejor.

A los que estáis al otro lado, sólo palabras eufóricas. Mi recomendación: compradlo, regaladlo, leedlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Original, arriesgado, inteligente. Lo tiene todo.

Contras

  • Es una novela exigente. Hay que estar concentrado y eso puede hacer que avancemos más despacio.

Namaste.

Autor, Fox, Literatura

Personajes desesperados, Paula Fox

Más a menudo de lo que me gustaría me digo que no tengo que dejarme llevar por las novedades, que hay determinados libros que no son para mí, que que no son para mí. Sin embargo, todos los años me ocurre que escojo una lectura porque todos están hablando de ella o porque tengo curiosidad por ver de qué trata y en la mayoría de los casos, por desgracia, acabo acordándome de ese mantra: aléjate de las novedades y lee a más gente muerta.

Personajes desesperados llegó a mí por una serie de Netflix que estaba viendo: You. El personaje principal es librero y en los primeros capítulos menciona unos cuantos títulos. Coincidiendo con que Sexto Piso publicaba la novela acabé leyéndola. Y más pronto que tarde me di cuenta de que no era para mí.

La novela tiene como protagonista a un matrimonio neoyorquino, una pareja sin hijos con una vida sencilla y tranquila, del tipo de gente que muchos envidian, son el prototipo del éxito tranquilo, los vecinos que no molestan, que caen bien a pesar de parecer algo sosos y a los que parece que la vida les sonríe.

Su rutina se tuerce cuando a Sophie, la mujer, le muerde un gato callejero al que trataba de alimentar. A partir de ahí su equilibrio se resquebraja y todo salta por los aires. No me preguntéis cómo ni por qué, porque si lo pensáis con detenimiento os daréis cuenta de que es absurdo. Todo derivado de algo tan simple como la mordedura de un gato.

Bueno, me diréis, hay muchas grandes historias que parten de la base de un acontecimiento aparentemente anodino. Sí, cierto. Hay múltiples ejemplos, aunque si bien es cierto aunque parten de la base de un acontecimiento inocuo (la famosa bola de nieve de El quinto en discordia de Davies, por poner un ejemplo), en esas novelas lo importante son las consecuencias de ese evento. Y la cuestión con Personajes desesperados va por ahí: porque en esta novela no hay consecuencias serias (un crimen, una investigación policial, una infidelidad o la delación de un vecino), es solo la mordedura de un gato. Vas al médico, te miran y punto. Aquí la relación de causalidad no existe, así que como lectora me he encontrado en muchas ocasiones pensando que a qué tanto drama, que por qué tanta preocupación.

Si algo nos ha enseñado 2020 es que las cosas son frágiles, cierto. Que ocurre lo impensable y que quién nos iba a decir que íbamos a tener que mirar el reloj para no llegar más tarde del toque de queda. Vale. Asumo que la realidad es frágil, que la felicidad lo es. Pero el problema de fondo viene cuando ese aparente problema no es tal, y no hay modo de sentirse conectado con unos personajes que hacen un mundo de un problema rutinario y de fácil solución.

La verdad sobre las personas no tenía mucho que ver con lo que decían de sí mismas ni con lo que otros decían de ellas.

Página 99

Esa desconexión se agrava cuando te das cuenta de que la pareja protagonista es totalmente insufrible. Adictos al drama y a la exageración, de esa gente que se queda congelada en los momentos donde tiene que dejar paso a la acción, esos que antes de decidir salir corriendo y hacer algo (lo que sea), se preparan un té y meditan en las implicaciones éticas sobre el siguiente paso a dar. Lo cual me lleva a reflexionar a mí que entonces o no eres tan listo o tu perfección no era tal o directamente eres imbécil.

Con qué rapidez se hacía pedazos la cáscara de la vida adulta, su importancia, ante el embate de lo que, de repente, era real, imperioso, absurdo.

Página 152

Lo único que sostiene Personajes desesperados y que hace que no la tires por la ventana es el estilo de Fox. Las reflexiones que va dejando aquí y allá sobre la vida adulta, sobre el tiempo y las expectativas. Frases bien hiladas, que hacen reflexionar y que en ocasiones me han recordado a Sylvia Plath.

Pero en general, para mí esta historia es un no. Lo dicho: a ver si la próxima vez me hago caso a mí misma y me pienso dos veces antes de caer en libros que tienen pinta de que no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Fox que invita a reflexionar.
  • Es corto.

Contras

  • Desconexión total con la historia y la insufrible pareja protagonista.

Namaste.

Literatura, Smiley

Un amor cualquiera, Jane Smiley

Fue en 2019 cuando descubrí a Jane Smiley con La edad del desconsuelo, que no sólo me gustó sino que lo incluí entre las mejores lecturas del pasado año. Así que cuando me enteré de que Sexto Piso volvía a publicar a la autora, este título pasó a mi lista de libros que leer. ¡Gracias por el envío, chicos!

Como habréis visto en el anterior post, ya he comprado otro título de ella (además por el que le dieron el Pulitzer, Heredarás la tierra), con lo que podréis imaginaros que Smiley se ha hecho por derecho propio, un hueco entre mis autores a los que seguir la pista.

Un amor cualquiera narra la historia de los Kinsella. Una familia con cinco niños aparentemente normal que cambiará de rumbo cuando el padre se lleva a los niños a otro país de un día para otro. La fractura de la familia como punto de partida de un camino que marcará una bifurcación entre lo que pudo haber sido y lo que fue.

Aún con un planteamiento aparentemente triste, los derroteros que toma la autora para contarnos la historia de la familia están bastante alejados del componente lacrimógeno. Smiley decide dar un salto temporal, que los niños sean adultos y que, con el manto de serenidad del tiempo puedan conversar y reflexionar sobre lo que supuso en su vidas.

Hay cosas que podemos hacer sin problema en nuestra familia – comer tranquilamente, prestar dinero, contar secretos – pero cuando nos juntamos, los ecos del pasado nos desbordan.

Página 15

Lo que consigue es generar un interés adicional más allá de la relación paterno-filial, con lo que podemos conocer los roles y la relación de los hermanos entre sí, sus caracteres y su vida adulta.

Un amor cualquiera es una de esas novelas que te sacan de un bloqueo lector. Que te animan a abandonar cualquier pantalla a la que estés pegado para meterte de lleno en sus páginas. Es una de esas historias donde la acción es parca, siendo importante las conversaciones, lo pequeño del día a día: una mirada, un café pendiente, el regreso de alguien querido. Sutilezas que parecen fáciles de conseguir pero que engañan.

¿Cuántas veces no hemos podido empatizar con un personaje después de mil páginas? Más de las que me gustaría admitir. ¿Y por qué con Smiley todo es tan sencillo? ¿Cómo conseguirlo en menos de 150? No tengo respuesta. Lo que sí sé es que esa aparente sencillez viene de la mano de una sensibilidad que me topado, con varias autoras: Nell Leyshon o Jesmyn Ward, por poner dos ejemplos. Historias sencillas, sin alharacas, que demuestran lo difícil que es narrar lo pequeño y lo bonito y elegante que lo hacen ellas.

Aprovecho para animaros a leerla, regalarla a vuestros seres queridos y de paso os dejo una cita que me ha gustado:

¿Es que no basta con vivir y morir? ¿Por qué hay que dejar constancia de todo?

Página 91

Eso. Por qué.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia intimista, elegante y aparentemente sencilla.
  • Te saca de un bloqueo lector y es perfecta para meterte de lleno hasta que la terminas. Exactamente como el rato que me brindó al tomar la fotografía.
Contras
  • Al ser tan corto quieres saber más de la familia. ¿Habéis visto This is Us? Pues eso.

Namaste.