Autor, Literatura, Smiley

La mejor voluntad, Jane Smiley

Regreso a Smiley después de leer tres novelas: La edad del desconsuelo, Un amor cualquiera y Heredarás la tierra.

Las expectativas son altas. Cuando conoces la forma de narrar de un autor que te gusta, que te sorprende y te lleva donde quiere, volver a su obra es siempre una invitación a sentirse cómodo, en casa.

La mejor voluntad (Sexto Piso, 2022) narra la vida de los Miller, una familia atípica que vive alejada de los pueblos de alrededor. Para que nos hagamos a la idea: en pleno siglo XX viven sin electricidad, sin teléfono, televisor ni coche.

Su apacible vida se tuerce cuando la profesora del colegio informa de una situación desagradable en la que está involucrado su hijo Thomas. A partir de este momento su rutina habitual se altera, los ánimos se trasforman y su previsible actividad diaria comienza a cambiar.

De nuevo, el lugar de la acción es un lugar alejado de la sociedad. De nuevo, los protagonistas son los miembros de una familia, en esta ocasión, una pequeña: dos padres y un hijo. De nuevo, parte del tema principal son las relaciones de la familia con la sociedad y también esos miedos o idiosincrasias propios de cada grupo de parentesco: los roles, las costumbres, la vida común a la que están habituados.

Son momentos insólitos y delicados, momentos en los que el carácter indagador, inquisitivo de su vida interior pide algo de mí que no comprendo y que no puedo dar.

Página 112

Como contraposición está la sociedad: aquella de la que se alejan pero con la que tienen que convivir necesariamente, de la que les gustaría huir pero con la que tienen que saber entenderse.

En la obra de Smiley encontramos siempre los dos elementos anteriores más alguna situación dentro de la familia: un divorcio, una muerte, una discusión, un secreto. Algo que les fragmenta y separa, una grieta por la que entrará la duda, la diferencia, que les hace desconfiar y que siembra la duda en su relación.

Sin embargo, en mi caso y al ser el cuarto libro que he leído de la autora en comparación con los anteriores me ha sabido a poco. La sensación que tengo es que le falta algo a la trama o que en otras de sus historias ha podido desarrollar más el tema, añadir más complicaciones o hacernos más partícipes de la historia, y que en esta ocasión no acaba de brillar como en otras de sus novelas.

Además, analizándolo creo que tengo una confrontación directa con las novelas que prometen que hay un secreto, un problema, una gran polémica para luego desarrollar una historia leve, cotidiana, menor.

La mejor voluntad es una novela perfecta si tenéis poco tiempo para leer, o si estáis pasando una crisis lectora en la que os vendría bien un libro corto fácil de encarar. Eso sí, no creo que sea la mejor novela con la que empezar a conocer a la autora.

Y vosotros, ¿habéis leído a Jane Smiley?

FICHA:

Te gustará si te gustó Un amor cualquiera, Jane Smiley.
Heredarás la tierra, Jane Smiley.
Pros – Cómo describe las familias.
Contras – Mis expectativas eran más altas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (80)

Como ya vaticinaba, abril iba a traer muchos más libros.

Empezamos por los libros que me han regalado por mi cumpleaños:

  • La última niebla / La amortajada, María Luisa Bombal (Seix Barral, 2021). Aunque muchos lo duden, hago caso a los lectores que tienen gustos similares a los míos. Esta reedición de una autora del realismo mágico no me la podía perder cuando la recomendó Fernando en su Instagram. Incluye dos nouvelles y unos cuantos relatos. He leído ya la primera así que la reseña ya sabéis que la tenéis aquí.
  • La acusación, Bandi (Libros del Asteroide, 2017). Hace ya muchos años tenía en el punto de mira este libro, pero como en tantas otras ocasiones, lo dejé pasar. Fue Jesús Artacho quien lo leyó recientemente y me lo recordó, después me lo regalaron. Es cortito, lo acabo de empezar.
  • Ciudad ocupada, David Peace (Hoja de Lata, 2022): reconozco que he terminado de tener la trilogía de Tokio de Peace sin haber leído ni siquiera la primera parte. Espero solucionarlo ya mismo, a Tokio Redux le toca su turno en las próximas semanas.
  • La mirada del ángel, Thomas Wolfe (Trotalibros, 2022): el último título publicado en la editorial es este tocho de Thomas Wolfe (que yo siempre confundo con Tom Wolfe, fallo mío). La crítica lo pone por las nubes y cuya edición en castellano era complicada de encontrar.
  • Diarios (Tomo I), Rafael Chirbes, (Anagrama, 2021): regalo de mi hermana, recomendación de Ester de Moito Conto, los diarios de uno de los grandes autores españoles. De él leí en su día Crematorio.
  • La librera de París, Maher Kerri (Navona, 2022): una novela centrada en la vida de Sylvia Bleach, la novela ha sido un éxito y se ha traducido a muchos idiomas. Las opiniones que he escuchado de él son muy positivas. ¿La conocíais?
  • La muerte del comendador, Haruki Murakami (Tusquets, 2019): alguien quiere convencerme de volver a leer a Murakami. Qué mejor que regalarme este libro del japonés para que no tenga excusa.

En cuanto a las compras con motivo del Día del Libro, son las siguientes:

  • No leer, Alejandro Zambra (Anagrama, 2018): un autorregalo de un autor al que en ficción sólo le he leído con Bonsái. En casa tengo La vida secreta de los árboles y también su novela más larga, Poeta chileno. He colado este ensayo para empezarlo, paradójicamente, el mismo día del libro. Son textos y comentarios literarios cortos con lo que viene bien ir alternándolo con otras lecturas.
  • La escuela de canto, Nell Leyshon, (Sexto Piso, 2022). Primero fue Del color de la leche, luego, El show de Gary y más tarde El bosque. Este es el último libro publicado por la editorial de la británica. Será el cuarto que leo de ella.
  • Rostros del agua, Janet Frame (Trotalibros, 2022): el único libro de la editorial que me faltaba ya es mío. (Sí, estoy comprando todo lo que edita Jan).

Para terminar, una última incorporación recién salida de imprenta:

  • Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2022). Los que llevéis tiempo por aquí ya sabréis que sigo los pasos de este genial autor desde que leí Kanada. Luego llegaron Los que duermen y Ni siquiera los muertos y mi entusiasmo por lo que escribe va en aumento. Esta es su última novela, recién publicada.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas?

Que sigan las buenas lecturas y a preparar la lista de compra para la Feria del Libro.

Namaste.

IMM

IMM (76)

Encaramos el final del año con los últimos títulos que se han venido para mis estantes. Son los siguientes:

  • Una vida de contrastes, Diana Mitford (Ediciones del Viento, 2021). Como sabéis los habituales, las Mitford son habituales por aquí. En este caso las memorias de Diana, hermana de Nancy y Jessica, amiga de Hitler. En cuanto supe de su publicación supe que me tenía que hacer con él.
  • Oblómov, Iván A. Goncharov (Alba, 1999). La novela más famosa de Goncharov en una edición de Alba muy cuidada, con uno de esos personajes que han pasado a la historia popular de Rusia.
  • Hielo, Anna Kavan (Trotalibros, 2021). El último título publicado por la editorial Trotalibros es este, una novela definida como apocalíptica y evocadora, que va directa al estante de sus compañeros de editorial.
  • Historia de Shuggie Bain, Douglas Stuart (Sexto Piso, 2021). No tenía pensado comprar esta novedad, entre otras cosas por lo larga que es; sin embargo, me picó la curiosidad y me animó saber que había ganado el Premio Booker. De momento todas las opiniones que he leído por Internet son positivas.
  • Bicentenario Dostoievski, 1821-2021(Alba, 2021). En conmemoración del bicentenario del nacimiento del genial ruso, la editorial Alba ha editado un pequeño folleto en el que se incluyen sus obras. Si os interesa el autor es muy interesante. Podéis haceros con él solicitándolo en vuestra librería habitual, es gratuito.
  • Tokio año cero, David Peace (Hoja de Lata, 2021). De Peace tengo ya en casa Tokio Redux, que será el primero que lea de él. Este se vino como casi todo lo que me traigo de Hoja de Lata: confiada en su buen hacer y atraída por esas fantásticas portadas. Tampoco me olvido de para mi gurú, Marta, Peace es uno de los indispensables.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas últimas semanas? ¿Os están gustando las últimas publicaciones editoriales?

Hasta el próximo botín de libros, a la espera de fantásticos títulos que traigan Sus Majestades.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena

No sabéis las ganas que tenía de publicar esta entrada. De contaros por qué esta novela está entre lo que más he gustado de 2020.

Me la envió la editorial hace muchos meses, he ido leyendo poco a poco, hasta terminarla a finales de diciembre.

El problema de llevar tanto tiempo escribiendo reseñas es que parece que ya he usado todas las palabras. Sin ir más lejos, a este autor le he llamado pirado, le he llamado suicida, y ahora vengo aquí por tercera vez, añadiendo otro de sus libros entre lo mejor que he leído de ese año. Tres de tres.

Como fuerte enemiga de leer la sinopsis, suelo comenzar los libros sin saber nada del periodo histórico y temporal en el que tiene lugar la historia. En este caso mi sorpresa fue mayor al tratarse de una época y un momento del que no he leído demasiados libros: el México posterior a la llegada de los españoles. Nuestro protagonista, Juan de Toñanes, recibe un encargo: encontrar a un indio que está generando malestar entre los poderosos.

Los capítulos, como una obra del siglo de Oro fuera, adelantan el tema del que se va a tratar, pero sólo los comprendemos cuando hemos terminado su lectura. Os dejo un ejemplo del primer capítulo:

Ese es el argumento e hilo conductor: un viaje en búsqueda de un desconocido. Una misión que le llevará a conocer el modo de vida de los humildes, la mezcla de culturas, los choques de poder y el inicio del germen revolucionario.

Así que bien mirado, sí es o sí se parece mucho a una misión. Podría decirse que es una misión si la cumple y no es una misión si, Dios no lo quiere, fracasa. Aunque ni siquiera entonces podría hablarse de una misión en un sentido estricto, porque una vez concluidas, las misiones suelen presumirse en las tabernas y en los puertos y en los corredores de palacios y casas fuertes, y él no podría hablar de estos asuntos por muchos y variados que fueran los hombres que le preguntaran al respecto. Ni en el confesionario siquiera. Porque si Dios ya sabe todo cuanto hacemos, a qué repetírselo y si no lo sabe, a qué llamarlo Dios, ¿no le parece?

Página 21

El viaje de Juan es un viaje en el que ha de encontrar al indio Juan, escrito por otro tipo que también se llama Juan. Tres Juanes, una misión y dos vidas que se entrecruzan. Avanzar supone para Juan encontrar el paso del indio Juan, los pueblos por dónde ha pasado y el legado que ha ido dejando.

Debe apresarlo a cualquier precio, debe matarlo si es preciso, aunque no sepa por qué. Hay que encontrar ese motivo. Hay que inventarlo si hace falta. Dar una respuesta, cualquier respuesta, por inverosímil o absurda que resulte. Porque si ese motivo no existiera, si está aquí en medio de la llanura lo mismo que podría estar sentado ante el fuego de su hogar, entonces todo el viaje carecería de sentido (…). Hallar al indio Juan y creer que al hacerlo está salvando el mundo, porque sólo quien salva el mundo tiene un pretexto para haber perdido el alma.

Página 99

Ni siquiera los muertos tiene algo de libro antiguo, la forma tradicional de encarar un viaje, los vericuetos de la historia, incluso los giros del lenguaje; pero tiene mucho de un tipo de libro moderno y arriesgado en el que el escritor pone todo de sí para que la lectura no nos resulte indiferente. La combinación con maestría de ambas facetas es lo que convierte a este libro en algo especial y diferente, alejado de la producción en masa tanto temática como estilística que suele ser regla en este siglo. Ni siquiera los muertos no es un libro fácil porque no puede serlo, pide que el lector se involucre y sufra como Juan, que entienda que lo importante no es el viaje sino cómo cambia la visión de nuestro protagonista. También es un libro generoso, que evoca muchos sentimientos: el dolor y la sorpresa, en el que se palpa la crueldad y la violencia.

Gómez Bárcena es capaz de jugar con lo que quiere crear y modelar tanto la temática como el estilo según va avanzando nuestro Juan al norte. Y de repente, cuando piensas que lo has visto todo, que podrías apostar a cómo acaba la historia, el autor da un giro de 180 grados enseñando una realidad similar a la que hemos leído al principio de la historia (la pobreza, el choque de culturas), pero esta vez con el vecino del norte.

Son multitud los fragmentos que he subrayado, páginas enteras de palabras y adjetivos que nos devuelven a un tipo de literatura que a veces me parece que está extinta. Reflexiones y vericuetos del lenguaje atípicos, complejos, con multitud de referencias (desde el mismo título, claro), donde uno avanza algo a tientas, como con la buena literatura. La que te cambia, la que te alegra el día.

Mira de un modo terrible, como se miran las cosas terribles que han sucedido y las cosas más terribles aún que están por suceder; unos ojos de los que se ha evaporado toda voluntad y toda belleza, que han visto el horror y están llenos de él y son por tanto insoportables. de mirar, o que tal vez han visto el horror y por eso mismo están vacíos y ese vacío es aún más insoportable. Ojos que ya no reflejan nada, que son lo que queda de la compasión cuando se le borra la fe; la libertad cuando se le resta la justicia; la voluntad cuando carece de manos y de voz. La esperanza menos la esperanza.

Página 381

No puedo añadir nada más que no digan estos fragmentos mejor que yo. O sí: un agradecimiento. Al autor, por escribir textos tan fantásticos como este. A Sexto Piso por editar novelas tan arriesgadas. Hacéis del mundo literario un lugar mejor.

A los que estáis al otro lado, sólo palabras eufóricas. Mi recomendación: compradlo, regaladlo, leedlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Original, arriesgado, inteligente. Lo tiene todo.

Contras

  • Es una novela exigente. Hay que estar concentrado y eso puede hacer que avancemos más despacio.

Namaste.

Autor, Fox, Literatura

Personajes desesperados, Paula Fox

Más a menudo de lo que me gustaría me digo que no tengo que dejarme llevar por las novedades, que hay determinados libros que no son para mí, que que no son para mí. Sin embargo, todos los años me ocurre que escojo una lectura porque todos están hablando de ella o porque tengo curiosidad por ver de qué trata y en la mayoría de los casos, por desgracia, acabo acordándome de ese mantra: aléjate de las novedades y lee a más gente muerta.

Personajes desesperados llegó a mí por una serie de Netflix que estaba viendo: You. El personaje principal es librero y en los primeros capítulos menciona unos cuantos títulos. Coincidiendo con que Sexto Piso publicaba la novela acabé leyéndola. Y más pronto que tarde me di cuenta de que no era para mí.

La novela tiene como protagonista a un matrimonio neoyorquino, una pareja sin hijos con una vida sencilla y tranquila, del tipo de gente que muchos envidian, son el prototipo del éxito tranquilo, los vecinos que no molestan, que caen bien a pesar de parecer algo sosos y a los que parece que la vida les sonríe.

Su rutina se tuerce cuando a Sophie, la mujer, le muerde un gato callejero al que trataba de alimentar. A partir de ahí su equilibrio se resquebraja y todo salta por los aires. No me preguntéis cómo ni por qué, porque si lo pensáis con detenimiento os daréis cuenta de que es absurdo. Todo derivado de algo tan simple como la mordedura de un gato.

Bueno, me diréis, hay muchas grandes historias que parten de la base de un acontecimiento aparentemente anodino. Sí, cierto. Hay múltiples ejemplos, aunque si bien es cierto aunque parten de la base de un acontecimiento inocuo (la famosa bola de nieve de El quinto en discordia de Davies, por poner un ejemplo), en esas novelas lo importante son las consecuencias de ese evento. Y la cuestión con Personajes desesperados va por ahí: porque en esta novela no hay consecuencias serias (un crimen, una investigación policial, una infidelidad o la delación de un vecino), es solo la mordedura de un gato. Vas al médico, te miran y punto. Aquí la relación de causalidad no existe, así que como lectora me he encontrado en muchas ocasiones pensando que a qué tanto drama, que por qué tanta preocupación.

Si algo nos ha enseñado 2020 es que las cosas son frágiles, cierto. Que ocurre lo impensable y que quién nos iba a decir que íbamos a tener que mirar el reloj para no llegar más tarde del toque de queda. Vale. Asumo que la realidad es frágil, que la felicidad lo es. Pero el problema de fondo viene cuando ese aparente problema no es tal, y no hay modo de sentirse conectado con unos personajes que hacen un mundo de un problema rutinario y de fácil solución.

La verdad sobre las personas no tenía mucho que ver con lo que decían de sí mismas ni con lo que otros decían de ellas.

Página 99

Esa desconexión se agrava cuando te das cuenta de que la pareja protagonista es totalmente insufrible. Adictos al drama y a la exageración, de esa gente que se queda congelada en los momentos donde tiene que dejar paso a la acción, esos que antes de decidir salir corriendo y hacer algo (lo que sea), se preparan un té y meditan en las implicaciones éticas sobre el siguiente paso a dar. Lo cual me lleva a reflexionar a mí que entonces o no eres tan listo o tu perfección no era tal o directamente eres imbécil.

Con qué rapidez se hacía pedazos la cáscara de la vida adulta, su importancia, ante el embate de lo que, de repente, era real, imperioso, absurdo.

Página 152

Lo único que sostiene Personajes desesperados y que hace que no la tires por la ventana es el estilo de Fox. Las reflexiones que va dejando aquí y allá sobre la vida adulta, sobre el tiempo y las expectativas. Frases bien hiladas, que hacen reflexionar y que en ocasiones me han recordado a Sylvia Plath.

Pero en general, para mí esta historia es un no. Lo dicho: a ver si la próxima vez me hago caso a mí misma y me pienso dos veces antes de caer en libros que tienen pinta de que no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Fox que invita a reflexionar.
  • Es corto.

Contras

  • Desconexión total con la historia y la insufrible pareja protagonista.

Namaste.

Literatura, Smiley

Un amor cualquiera, Jane Smiley

Fue en 2019 cuando descubrí a Jane Smiley con La edad del desconsuelo, que no sólo me gustó sino que lo incluí entre las mejores lecturas del pasado año. Así que cuando me enteré de que Sexto Piso volvía a publicar a la autora, este título pasó a mi lista de libros que leer. ¡Gracias por el envío, chicos!

Como habréis visto en el anterior post, ya he comprado otro título de ella (además por el que le dieron el Pulitzer, Heredarás la tierra), con lo que podréis imaginaros que Smiley se ha hecho por derecho propio, un hueco entre mis autores a los que seguir la pista.

Un amor cualquiera narra la historia de los Kinsella. Una familia con cinco niños aparentemente normal que cambiará de rumbo cuando el padre se lleva a los niños a otro país de un día para otro. La fractura de la familia como punto de partida de un camino que marcará una bifurcación entre lo que pudo haber sido y lo que fue.

Aún con un planteamiento aparentemente triste, los derroteros que toma la autora para contarnos la historia de la familia están bastante alejados del componente lacrimógeno. Smiley decide dar un salto temporal, que los niños sean adultos y que, con el manto de serenidad del tiempo puedan conversar y reflexionar sobre lo que supuso en su vidas.

Hay cosas que podemos hacer sin problema en nuestra familia – comer tranquilamente, prestar dinero, contar secretos – pero cuando nos juntamos, los ecos del pasado nos desbordan.

Página 15

Lo que consigue es generar un interés adicional más allá de la relación paterno-filial, con lo que podemos conocer los roles y la relación de los hermanos entre sí, sus caracteres y su vida adulta.

Un amor cualquiera es una de esas novelas que te sacan de un bloqueo lector. Que te animan a abandonar cualquier pantalla a la que estés pegado para meterte de lleno en sus páginas. Es una de esas historias donde la acción es parca, siendo importante las conversaciones, lo pequeño del día a día: una mirada, un café pendiente, el regreso de alguien querido. Sutilezas que parecen fáciles de conseguir pero que engañan.

¿Cuántas veces no hemos podido empatizar con un personaje después de mil páginas? Más de las que me gustaría admitir. ¿Y por qué con Smiley todo es tan sencillo? ¿Cómo conseguirlo en menos de 150? No tengo respuesta. Lo que sí sé es que esa aparente sencillez viene de la mano de una sensibilidad que me topado, con varias autoras: Nell Leyshon o Jesmyn Ward, por poner dos ejemplos. Historias sencillas, sin alharacas, que demuestran lo difícil que es narrar lo pequeño y lo bonito y elegante que lo hacen ellas.

Aprovecho para animaros a leerla, regalarla a vuestros seres queridos y de paso os dejo una cita que me ha gustado:

¿Es que no basta con vivir y morir? ¿Por qué hay que dejar constancia de todo?

Página 91

Eso. Por qué.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia intimista, elegante y aparentemente sencilla.
  • Te saca de un bloqueo lector y es perfecta para meterte de lleno hasta que la terminas. Exactamente como el rato que me brindó al tomar la fotografía.
Contras
  • Al ser tan corto quieres saber más de la familia. ¿Habéis visto This is Us? Pues eso.

Namaste.

 

Boschwitz, Literatura

El pasajero, Ulrich Alexander Boschwitz

Me acerqué a El pasajero (Sexto Piso, 2019) igual que lo hago a todos los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial: anotándolo.

El-pasajeroLa frase anterior incluye un error temporal, porque en esta novela no aparece ningún conflicto bélico. Eso sí,  es 1938 y se cierne sobre los judíos la amenaza nacionalsocialista. Violencia, extorsión e incautación de bienes además del terror de los guetos y los campos de concentración.

El protagonista es Otto Silbermann, un judío rico que se ve amenazado desde varios frentes. Tras quedarse paralizado por momentos, decide malvender su empresa y con ese dinero abandonar Alemania para tratar de acceder a alguno de los países vecinos.

Como podréis suponer por el título, su sino es viajar y su huida se centra en concatenar  un tren tras otro (Berlín – Hamburgo – Berlín – Dresde – Dortmund), acompañado de la falsa esperanza de estar más seguro en movimiento y amparado por su físico que se asemeja más al ideal ario que al propio de su raza.

-¿Por qué los judíos toleran todas esas cosas? (…) ¿Por qué no oponen resistencia? ¿Por qué sólo huyen?

– Si fuéramos románticos (…) difícilmente habríamos sobrevivido los últimos dos milenios.

-¿Es tan importante sobrevivir?

– ¡Es importante! Sobrevivir significa superar, vencer. No tiene mérito alguno arrojarse a la primera grieta con la que uno se tropieza en un glaciar, pero sin duda es muy meritorio vencer la altura de una montaña. Vivir requiere valor. Para suicidarse sólo hace falta desesperación.

Página 172

Son muchas las similitudes del personaje con el propio autor: él también era judío, de madre protestante y rasgos arios. Su padre luchó en la Primera Guerra Mundial y cayó en combate. Su familia fue despojada de todo lo que tenía. Boschwitz, como Silbermann, huyó de Alemania y sus pasos le llevaron, entre otros países, a Inglaterra. Tuvo un final triste: fue declarado extranjero enemigo y deportado a Australia. En 1942, cuando se le permitió que regresara a Inglaterra, el barco en el que viajaba fue torpedeado y murió a los 27 años.

Como podréis imaginar, conocer la sociedad y la situación de la Alemania nazi le hace conseguir una novela muy realista, directa y precisa y sin florituras estilísticas.

Lo que hace diferente a esta historia de otras del mismo periodo es, precisamente, que la acción se encuadre en el momento temporal de incertidumbre. Mientras que la mayoría de las novelas se centran bien sea en el conflicto bélico o bien en su finalización (batallas, campo de concentración, liberación, consecuencias personales…), aquí el autor escoge el momento anterior de incertidumbre en el que aún había margen para supervivencia. El momento justo en el que todavía tenía posibilidad de decidir si abandonar Alemania. La duda: ¿exageran todos aquellos que dicen que esto se va a poner muy feo? ¿No podré yo, con mis medios, tener un camino distinto al de mis conocidos? A fin de cuentas yo no soy mi vecino: soy más listo, más rápido y tengo más medios.

El protagonista es, por tanto, actor de su propio destino. Y esa diferencia consigue que, por un lado, tengamos una empatía con el protagonista (y unas ganas enormes de decirle que corra y salga de allí), pero también deja en su tejado la responsabilidad en la toma de decisiones, que va aparejada de la cuestión permanente de si está haciendo lo correcto en el momento idóneo y del consecuente sentimiento de culpa.

Boschwitz consigue lo que se propone: crea desazón e incomodidad, refleja el debate interno de una persona que sólo busca sobrevivir, pero que ve cómo su vida se va cayendo a pedazos.

Os dejo un fragmento que anoté en su día pero que en las circunstancias actuales tiene más vigencia aún:

Pero no, estuve año tras año sentado cómodamente en el despacho sin tener ni idea, creyendo que nada cambiaría (…)

Página 62

Y todo cambia, vaya si cambia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  •  Con rabia, Lorena Mazzetti.
Pros
  • Cómo condensa el sentimiento de incertidumbre en el personaje: su lucha interna sobre qué acción tomar.
Contras
  • La desazón que provoca, la eterna sensación de tener el estómago encogido mientras dura su lectura.

Namaste.

Autor, Literatura, Smiley

La edad del desconsuelo, Jane Smiley

Quise leer este libro desde que llegué por casualidad a toparme con este fragmento en las redes sociales:

Tengo treinta y cinco años y creo que he alcanzado la edad del desconsuelo. Otros llegan antes. Casi nadie llega mucho después. No creo que sea por los años en sí, ni por la desintegración del cuerpo. La mayoría de nuestros cuerpos están mejor cuidados y más atractivos que nunca. Es por lo que sabemos, ahora que – a nuestro pesar- hemos dejado de pensar en ello. No es sólo que sepamos que el amor se acaba, que nos roban a los hijos, que nuestros padres mueren sintiendo que sus vidas no han valido la pena. No es sólo eso, a estas alturas tenemos muchos amigos y conocidos que han muerto; todos en cualquier caso, tendremos que enfrentarnos a ello, antes o después. Es más bien que las barreras entre nuestras propias circunstancias y las del resto del mundo se han derrumbado a pesar de todo, a pesar de toda la educación recibida. (…) Tengo entendido que después se llega a la edad de la esperanza o, al menos, de la resignación. Pero sospecho que para eso tiene que pasar bastante tiempo.

Páginas 44-45

La-edad-del-desconsueloTratar de describir La edad del desconsuelo es una tarea complicada. Sabemos de lo que trata, sí, todo eso lo podemos leer en la sinopsis, conocemos la parte objetiva: que el peso de la trama lo llevan los adultos de una familia de cinco, dentistas, que tienen una vida feliz y estable. Sin embargo un día en un trayecto habitual en coche se escucha la siguiente frase:

– Nunca más volveré a ser feliz

Página 25

Pronunciada por Dana, la esposa, consigue que Dave se replantee su matrimonio, si acaso va a perderlo, y comienza a acosarle el convencimiento de que su relación está llegando al final.

Y a partir de este momento vamos descubriendo lo que hay debajo, la subjetividad de las emociones que consigue trasladar al lector, la sensación perenne de que poco importa lo que pase realmente (¿se ha enamorado Dana de otro?) sino esa sensación que sobrevuela de vacío y vértigo que precede a la edad del desconsuelo.

Smiley despliega y reflexiona para que pensemos qué nos hace ser quién somos, para reflexionar de los actos, sensaciones y situaciones que han conseguido que fuéramos la persona que hoy somos y no otra.

Para ello la autora construye dos personajes potentes, bien formados e imprevisibles pero absolutamente creíbles y cercanos, y lo que más me ha sorprendido, la historia tiene una cadencia, un ritmo que pareciera desacompasado pero que consigue el efecto de inestabilidad que sienten ellos, y además potencia un ritmo diferente al que estamos acostumbrados en este tipo de novelas.

La edad del desconsuelo evita prestar atención a la evolución del matrimonio, o al drama de la situación, para centrarse en la oquedad que se forma tras el inicio del huracán, deteniéndose, analizándola y señalándola. Es un libro corto, que deja al lector mirando la pared fijamente, releyendo determinadas frases, y pensando cómo se pudo crear la grieta entre los dos personajes principales. Por si fuera poco consigue condensarlo todo en poco más de cien páginas.

Son pocas las historias que uno termine y tenga ganas de volver a empezar, si eso define a un buen libro, entonces este claramente lo es.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La cadencia que al principio parece extraña y a contrapié pero después resulta un recurso perfecto.
  • Sensación etérea pero a la vez cercana en toda su lectura.
Contras
  • La tipografía de la efe provoca que cuando va seguida de i la vocal no lleve punto y eso es algo que me estúpidamente me disturba.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Ward

La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward

Que siempre me plantee como propósito evitar de leer novedades es, precisamente, porque caigo en las redes entusiastas de lectores que recomiendan libros que acaban de publicarse. Este es uno de ellos, la curiosidad acabó decantando la balanza por el sí, lo quiero leer y los amigos de Sexto Piso me lo enviaron.

La canción de los vivos y los muertos nos cuenta la historia de una familia compuesta por dos pequeños, Jojo y Kayla, sus abuelos, figuras clave en su vida, y por último sus padres: Leonie, la espantosa y ausente madre, y su padre, al que recogerán a la salida de la prisión.

Como hilo conductor se establecen dos, por un lado el geográfico, marcado por el viaje de recogida del padre, y por otro el temporal, con el recuerdo del pasado del abuelo, que se le irá presentando a Jojo a través de un secundario muy curioso; pero también de Leonie, que rememorará su juventud y la vida en familia antes de ser madre. Ambos hilos se mantienen cruzados en cada capítulo por lo que mientras van avanzando a su destino determinados detalles les harán conocer o recordar situaciones que han vivido (o que no han vivido, en el caso del niño).

Que la acción se sitúa en el Misisipi lo sabemos desde el primer momento, sin embargo, es significativo el uso del tiempo en la historia, ya que por determinados aspectos racistas pareciera que los personajes habitan un tiempo bastante más lejano del que realmente se encuentran. Sorprende también comprobar cómo la violencia, el racismo y la exclusión están muy presentes en determinadas regiones estadounidenses.

La esperanza no tiene cabida en este lugar.

Página 130

Encontramos además otra serie de temáticas: la frustración y el dolor, la crueldad y la alegría de la infancia, la nostalgia y la rabia. Todas ellas incluidas de una forma más o menos directa, plagada de silencios y sobreentendidos, que la autora nos irá desgranando a la lo largo de su lectura.

Hay tanto cielo vacío donde antes de alzaba un árbol.

Página 242

Ganadora del National Book Award, la autora plantea una historia dura y directa, con personajes muy definidos con una relación compleja entre sí, plagados de soledades y frustraciones, incomprensión y desánimo. Personajes muy definidos con una relación compleja entre sí, que se hablan menos de lo que debieran y que desde fuera uno querría sacudir, para que se den cuenta de que al menos siguen adelante.

Lectura potente que se lee de seguido y se engancha al estómago. Me ha sorprendido su lectura y en determinados momentos pensaba que estaba leyendo a una Toni Morrison algo menos poética. Y por eso, por crear un ambiente muy determinado, por generar tantas sensaciones, este libro ha acabado como uno de mis destacados del año pasado.

Así que, como en todo, de vez en cuando no viene mal añadir libros a nuestro Plan Infinito. Lo importante de verdad es cuáles añadimos.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • Lectura dinámica, potente y corta. Un tres en uno.
Contras
  • El inicio puede resultar un poco desconcertante hasta que cogemos ritmo de lo que nos cuenta.

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Apegos feroces, Vivian Gornick

Del que se consideró Libro del Año 2017, al menos para el Gremio de Libreros de Madrid, se han dicho muchas cosas. Esto es lo que encontramos en la sinopsis:

Pocas veces en la literatura se ha retratado de manera tan humana, vital y honesta la relación entre una madre y su hija como en Apegos feroces.

Apegos-ferocesEfectivamente, Apegos feroces cuenta la historia de la propia autora y su madre, una inconmensurable mujer con la que repasará el pasado mientras caminan por las calles de Nueva York.

Siendo el tema principal la relación madre-hija, se van abordando muchos otros temas: desde el paso del tiempo, la búsqueda de un hueco en el mundo laboral o las relaciones amorosas.

Pero entonces, partiendo de un tema tan poco original, ¿cómo se consigue que un libro sea unánimemente un libro interesante para crítica y público? Aquí alguna de las claves:

  • La longitud. En un mundo de libros llenos de paja, donde parece que hay que rellenar un cupo en el que se especifican que la novela ha de tener 500 páginas, ser claro y conciso se agradece. Apegos feroces es una historia de menos de 200 páginas, donde no sobra nada, pero lo mejor de todo: donde tampoco falta de nada. La historia no queda coja en descripciones ni se hecha de menos nada.

No sabe que estoy siendo irónica. Ni tampoco sabe que me ha dejado hecha polvo. No sabe que me tomo su angustia de manera personal, que me siento aniquilada por su depresión. ¿Cómo puede saberlo? Ni siquiera sabe que estoy delante de ella. Si le contase que para mí es como la muerte que ni siquiera sepa que estoy ahí, me miraría desde esos ojos en los que se agolpa una aflicción desconcertada, esta niña de setenta y siete años.

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  • El carácter. Siendo muchos libros intercambiables  (en ellos el estilo de un autor es igual al de otro autor), los libros acaban pareciendo churros, esto es, productos prefabricados idénticos, camisetas de la talla M que sólo se distinguen por la etiqueta. Gornick usa sus palabras para abofetearnos, ya sea con reflexiones, o anécdotas. Cada párrafo demuestra que hay una idea clara detrás, que la autora sabe lo que quiere decir y cómo decirlo para que el lector se pegue a esas páginas que acaba considerando suyas.

La frase siempre hacía mella en mí. La sentía en mis terminaciones nerviosas. El melodrama de la represión, la malicia de la pasividad, la ira por la ausencia de poder, todo esta concentrado en aquellas palabras y lo supe desde la primera vez que las oí.

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  • Los temas que trata: una historia real, que sale de las entrañas de la autora, de los sentimientos que no quiere reconocer, de los problemas y las diversas situaciones que se le plantean en su vida. Dudas, incertidumbres, pasiones y conflictos. Todas situaciones por las que hemos pasado cualquier hijo de vecino. No me quiero repetir, pero sacaré a relucir el argumento de que para un lector es fácil que se la cuelen cuando el autor cuenta algo que desconoce, pero no lo es tanto cuando habla de cosas a las que estamos acostumbrados. No hay lector más crítico que el que lee de un tema que conoce. Y en el ámbito de las emociones, estamos curtidos, así que es fácil reconocer exageraciones, caricaturas o directamente mentiras y falsedades. Quizá aquí Gornick lo tiene más fácil porque se basa en su experiencia propia, y se nota que lleva tiempo modelando cómo contar lo que siente o lo que piensa.

En cualquier caso, la autora lo consigue: nos revuelve las tripas cuando leemos determinadas situaciones, cuando afronta cambios y se enfrenta a sus inseguridades. Lo hace aportando una visión inteligente y un enfoque muy particular, aún cuando determinadas situaciones nos pueden resultar ajenas, su análisis invita a la reflexión. Eso sí, huye de las lecciones, nos narra su experiencia y su modo de ver las cosas.

Una lectura muy recomendable, enriquecedora, interesante y muy certera.

De pronto, su vida ejerce presión sobre mi corazón.

Página 190

Gracias a los amigos de Sexto Piso y el envío y la recomendación.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inclusión progresiva de diferentes temas.
  • Cómo enlaza presente y pasado.
Contras
  • La dureza o incomprensión que traspasan las páginas del libro.

Namaste.