IMM, Literatura

IMM (88)

Enero ha llegado con ganas de ir a la librería, y estos son los títulos que he comprado este mes:

  • Hambre, Knut Hamsun (Ediciones de La Torre, 1997). Con este título me ha pasado una cosa curiosa: lo anoté en mi libreta cuando lo leí mencionado en Un hijo cualquiera de Eduardo Halfon. Hasta ahí nada raro. Revisando los títulos que tengo en dicha libreta para planificar próximas compras, lo vi anotado no una, ni dos, sino tres veces. Así que en diversos momentos temporales esta que os escribe ha sentido interés por un libro del que luego no ha recordado lo suficiente como para volverlo a anotar. Al fin lo tengo. Me pongo con él ya.
  • Las gratitudes, Delphine de Vigan (Anagrama, 2021). De la autora leí Nada se opone a la noche el pasado año y acabó entre los títulos que más me gustaron. Estaba claro que iba a seguir leyendo a la francesa. Dudé entre este y Las lealtades, que quizá debí comprar primero.
  • El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson, Lawrence Weschler (Impedimenta, 2022). No conocía este título hasta que Fernando en Instagram habló de él. La preciosa edición hizo el resto y ya lo tengo en casa.


  • La ciudad de los vivos, Nicola Lagioia (Random House, 2022). El libro del que todo el mundo está hablando, de los que siempre acabando pensando si será simplemente marketing (y que a veces lo es). Quiero leerlo cuanto antes, claro.
  • Persecución, Toni Sala (Trotalibros, 2023). De este autor leí el año pasado Los chicos y me sorprendió tan gratamente que acabó en la lista de lo mejor del año. Ahí es nada. Esperaba con ganas la publicación de esta novela que parece ser la más importante de Sala. Caerá en breve.
  • Los galgos, los galgos, Sara Gallardo (Malas Tierras, 2019). Una de las consecuencias de leer un libro sobre otros libros es que, inevitablemente, acabas anotando más títulos y autores a la lista de pendientes. Eso es lo que me ha ocurrido a mí mientras leía Altas de literatura hispanoamericana, de Clara Obligado, que he descubierto nuevos autores, títulos que desconocía que me han llamado la atención. Este es uno de los muchos que he anotado en mi libreta.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (87)

Os traigo por aquí los libros que me han dejado Sus Majestades los Reyes bajo el árbol:

  • Salvo mi corazón, todo está bien, Héctor Abad Faciolince (Alfaguara, 2022). Del autor he leído ya El olvido que seremos, una preciosa novela que deja con ganas de leer más al colombiano. Tengo por casa Lo que fue presente, los diarios del autor de 1985 a 2006, aún sin leer. Este con que sea la mitad de bonito que su título ya lo tiene todo medio hecho.
  • Hecatombe, William Gerhardie (Impedimenta, 2016) Llegué a Gerhardie por otro libro sobre libros que no recuerdo cuál es… anoté el autor y posteriormente lo he pedido a los Reyes. ¡Aquí lo tenemos!
  • Vivir abajo, Gustavo Faverón (Candaya, 2019). De Faverón he leído por Instagram comentarios muy elogiosos, y los lectores que lo han leído me han recomendado este título, que creo que leeré en breve, ya que la curiosidad me puede.
  • Un amor de Swann, Marcel Proust (Alianza, 2022). Dicen de este título de Proust que es la mejor manera de acertarse a En busca del tiempo perdido, saga que tengo pendiente y que (imagino) algún día tendré que volver a intentar leer. Quizá sea el momento de animarme a regresar al francés.
  • La muerte es mi oficio, Rober Merle (Sexto Piso, 2022). Uno de nazis, ¡hacía mucho! No necesito más la verdad. Creo que últimamente ya no leo tantos libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial, así que no me viene mal regresar al tema.
  • El hospital de la transfiguración, Stanislaw Lem (Impedimenta). Del mismo autor leí en su día Máscara, un conjunto de relatos con el que no acabé de conectar tanto como esperaba. De este título hablan maravillas y por eso lleva anotado en mi libreta varios años. Al fin lo tengo en el estante.

Y vosotros, ¿habéis recibido muchos regalos librescos?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (84)

Agosto se fue con algún libro nuevo, y la rentrée ha llegado como todos los años, pisando fuerte. Aquí las últimas incorporaciones, empezamos por los primeros libros que llegaron a mis estantes a finales de agosto y primeros de septiembre:

  • Podio, Andrés Lomeña (Alianza, 2022). Envío de la editorial, será mi primer libro del autor, lo veréis pronto por aquí. ¡Muchas gracias, chicos! Reseña aquí.
  • Moby Dick, Melville (Penguin, 2014) : en mi última visita a París regresé a la librería Shakespeare and Co y este es el título que escogí. Soy de las que intentaron leer este tocho en el pasado pero pudo conmigo, espero que esta vez la balanza caiga a mi favor.
  • As portrait of the your artist, James Joyce. Al igual que el anterior, de mi viaje a Nueva York me traje esta novela. Lo elegí tras visitar la exposición en torno a la conmemoración de 100 de la publicación de Ulises de Joyce en The Morgan Library, muy recomendable.
  • El oficio de vivir, Cesar Pavese (Seix Barral, 2022): mencionado muy mucho por Alejandro Zambra en su libro No leer, la verdad que él mismo critica determinados aspectos del libro del italiano, pero a mí esta reedición me ha empujado a comprarlo. Cada vez me gustan más los diarios, las notas sobre lecturas y ese tipo de libros, de ahí que no dude en hacerme con ellos, al no tener muchos en casa.
  • La tercera boda, Kostas Taktsís (Trotalibros, 2022). No me juzguéis: estoy comprando libros por encima de mi capacidad lectora, lo sé. Este es uno de ellos que, me temo, tendrá que esperar a que le toque su turno de ser leído.
  • El ala derecha, Cegador 3, Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2022): llevo dando la matraca con este señor desde 2011. Que le van a dar el Nobel, ya veréis. Esta es la última parte de su trilogía Cegador, en la impecable edición a la que nos tiene acostumbrados la editorial.

    Y los que he comprado en mi última visita a la librería:
  • La particular memoria de Rosa Masur, Vladimir Vertlib (Impedimenta, 2022). No conozco al autor pero sólo con leer algo de la sinopsis allá hace un par de meses, anoté el título y sabía que en cuanto lo sacaran me haría con él.
  • Un hijo cualquiera, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2022). El último de los títulos del guatemalteco que ha publicado la editorial, que sabía que no me podía perder. Por aquí habéis visto con anterioridad varios del autor: El boxeador polaco, Monasterio, Canción y Duelo. Seguro que lo leo enseguida, como los anteriores es una lectura muy corta. Reseña, aquí.
  • Trilogía rural, Federico García Lorca (Trotalibros, 2022). Admito que a García Lorca lo tengo bastante abandonado, seguramente desde alguna lectura obligatoria en el instituto. En esta edición ilustrada se incluyen las tres obras Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Ha sido la ocasión perfecta para hacerme con tres libros que aunque os sorprenda, nunca he llegado a tener.
  • La extraña desaparición de Esme Lennox, Maggie O´Farrell (Salamandra). De O´Farrell he leído bastante, aunque me queda todavía Instrucciones para una ola de calor, por aquí habéis visto Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía, Sigo aquí y Hamnet. Este no tenía pensado comprarlo, pero me topé con él en la librería y me animó lo corto que es. Enseguida le hago un hueco.
  • Sóniechska, Liudmila Ulítskaya (Anagrama, 2022): recomendación de Macarena, la autora se postula con una futurible Nobel. Este será mi primer libro de ella. Una lectura breve. Reseña.
  • La promesa, Damon Galgut (Libros del Asteroide, 2022): ambientada en Sudáfrica, es la historia de una familia que se reúne para un funeral. Se vino sin planificarlo, me temo que también le tocará esperar.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas últimas semanas?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (82)

Visita a la librería = libros nuevos.

Además me he aficionado últimamente a mirar libros de segunda mano por Wallapop. No hagáis como yo. ¡Huid! ¡Es una trampa!

¡Empezamos!

De mi visita a Moito Conto, los siguientes:

  • Atlas de literatura latinoamericana, Clara Obligado (Nórdica libros, 2022): tenía este título en el punto de mira pero la verdad que no sabía si comprarlo. Me he fiado, espero empezar a leerlo dentro de poco, imagino que no de seguido.
  • La desaparición, Julia Phillips (Sexto Piso, 2021): recomendación de Marta, que lo llegó a incluir en mejores lecturas del año pasado, me picó la curiosidad y me pareció una lectura perfecta para el verano. ¡A ver si le hago hueco en las próximas semanas!
  • La lucha contra el demonio (Hölderlin – Kleist – Nietzsche), Stefan Zweig (Acantilado, 1999, décima reimpresión marzo 2022). Zweig. Nietzsche. No digo más.
  • Los Netanyahus, Joshua Cohen, (De Conatus, 2022). A Cohen le dieron el Pulitzer por esta novela, lo cual ya dice mucho. Por el tema no sé si será una historia para mí, las novelas de formación a veces se me quedan cojas.

De varios comprados de segunda mano y alguna novedad:

  • Teoría de la literatura, Vítor Manuel de Aguilar (Gredos, 1996). A finales de mayo estuve haciendo un pequeño curso de crítica literaria de la mano de José Carlos Rodrigo Breto (Literatura_instantanea en Instagram), y del listado de libros sobre teoría me quedé con unos cuantos. Este es considerado un texto de referencia. Iré leyendo varios de la lista poco a poco.
  • Aniquilación, Michel Houellebecq (Anagrama, 2022). La esperadísima última novela del francés que habréis visto por todas partes. La verdad es que creo que leeré Plataforma antes pero quería tenerla en mi estante. Por si las moscas, que el papel está cada vez más caro.
  • La Madona de los coches cama, Maurice Dekran (Impedimenta, 2018). Lo tenía en mi lista y lo he acabado comprando en Wallapop, aunque no soy demasiado fan de los libros de segunda mano, esta vez he caído.
  • Casas muertas, Oficina número 1, Manuel Otero Silva (Trotalibros, 2022). Un clásico de la literatura venezolana que viene avalado por el editor andorrano más loco del mundo. Me fío.

Y vosotros, contadme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (81)

Después de los nuevos libros de abril, llegamos a mayo y la Feria del Libro de Madrid.

Os muestro las compras de estas semanas, en primer lugar, mi visita a la librería antes de la feria:

  • Matadero 5, Kurt Vonnegut (Blackie Books, 2021). Leí en su día este libro pero tenía claro que debía volver a leerlo. Esta nueva edición me lo recordó y en un arrebato consumista, he decidido comprarlo, así que aquí lo tenemos.
  • Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier (Periférica, 2022). Un tratado de corte intimista que escribió el francés tras la muerte de su perro. Aquí la reseña.
  • El extranjero, Albert Camus (Debolsillo, 2021). De Camus leí, en un tiempo preblog, La peste. Tenía pendiente volver a leerle y por lo que sé esta es una muy buena opción.

Y ahora, los libros que he comprado en la Feria del Libro de Madrid, este año tenemos dos grupos muy diferenciados. Primero, los nuevos:

  • El museo de la rendición incondicional, Dubravka Ugresic (Impedimenta, 2022). De esta misma autora tengo La edad de la piel esperando en el estante pero no sé por qué me da que voy a empezar con este.
  • La escuela de Eddie, Penelope Fitzgerald (Impedimenta, 2022). La última novela que ha publicado la editorial de la autora de La librería, de quien también leí El inicio de la primavera, Inocencia, La flor azul y La puerta de los ángeles (que no llegué a publicar reseña por aquí). Volver a una autora que te gusta siempre resulta una tabla de salvación en caso de emergencia libresca.
  • El cielo de Lima, Juan Gómez Bárcena (Salto de Página, 2017): aproveché que vi en la Feria al autor para comprarlo y que me lo firmara, aún con alguna mirada nada amistosa de quienes estaban en la caseta (se ve que no les hizo mucha gracia que sacara más de dos libros del autor con anterioridad y que llevaba de casa).
    Al fin he podido conocer al autor, con el que he podido disfrutar y sufrir a partes iguales con Kanada, Ni siquiera los muertos y Los que duermen. Ya os adelanto que en seguida os cuento qué tal el último, Lo demás es aire.

Y aquí, las relecturas:

  • La trilogía de la memoria, Sergio Pitol, (Compactos Anagrama, 2019). Leí La trilogía de la memoria hace tiempo y me gustó tanto, tanto que le dediqué no una ni dos sino tres entradas, correspondientes a cada una de las partes. Mi ejemplar está bastante ajado y me tentaba llegar a tener esta edición conmemorativa.
    ¿Era necesario? No. ¿Estoy encantada? Pues sí.
  • Viajes con Heródoto, Ryszard Kapuściński (Compactos Anagrama). Leí Ébano hace tanto que no está publicado en el blog. Me obnubiló. Pero desde entonces no he vuelto a leer al polaco. De toda su obra dicen que esta es una muy buena opción. Espero leerlo pronto, que parece que ahora me ha dado por la no ficción.
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera, (Tusquets, 2006): tengo muchas ganas de releer esta historia. La leí en un ejemplar de la biblioteca antes del mundo blog, así que a ojo estimo que la leería hace 15 años. De hecho, es uno de los primeros ejemplares de la editorial y casi, casi, les cuesta encontrarlo a las que atendían la caseta. Por suerte estaba, la otra única opción era buscarlo de segunda mano.

Y a vosotros, ¿os ha traído muchos libros la primavera? ¿Os habéis acercado a alguna de las múltiples ferias que pueblan las calles?

Namaste.

Autor, Literatura, Tevis

Sinsonte, Walter Tevis

Decía por redes sociales (si no me seguís me podéis encontrar tanto en Twitter como en Instagram bajo el usuario @hierbaroja), que esta novela me ganó por la portada.

No es nada nuevo que Impedimenta cuida mucho cada detalle y que cada una de sus portadas son muy especiales, pero es que aún teniendo el listón muy alto, creo que con esta se han superado. Así que no sabía nada de Sinsonte (2022), sólo que lo compraría.

Lo que no imaginaba era lo que me iba a encontrar más allá de la primera página.

Sinsonte nos plantea una historia de ciencia-ficción o de distopía, según lo queramos ver. Estamos en la Tierra, en algún punto temporal lejano a cualquier referencia reconocible, donde los robots son los jefes y señores y la cantidad de humanos es cada vez más exigua. La sociedad está organizada según los niveles de categoría de los robots y el suministro de drogas diario es parte de la rutina de los pocos humanos que quedan aún con una vida que les es complicado sobrellevar.

En este escenario surgen varios protagonistas: el primero, Paul Bentley, un trabajador que se descubre aprendiendo a hacer algo que se pensaba olvidado siglos atrás: leer. El segundo, el robot de nivel 7 Spofforth, que decide encargarle que lea esos titulitos que aparecen en unas películas en blanco y negro…

A veces las películas son fascinantes (…). Todo es extraño, no solo la manera de moverse y actuar de los personajes. También está – ¿cómo puedo decirlo?- tu implicación con ellos, la impresión de que las grandes olas que son tus sentimientos podrían inundarlos.

Página 34

Y la tercera, quien desequilibra la balanza en favor de los humanos, es Mary Lou, figura fundamental para aportar luz con sus recuerdos y también a espolear a Paul con su curiosidad y sus preguntas para que siga leyendo.

Se titula «Diccionario». Y contiene un bosque de palabras.

Página 37

Sinsonte es la historia de los tres, donde cada uno de ellos tiene un propósito y una meta. Así, el viaje de Bentley pasa por las habituales fases del héroe: salir de su rutina diaria para enfrentarse a diversas pruebas que se le plantean en el camino, aprendiendo de las situaciones y terminando el viaje transformado.

Lo hace Tevis con una estructura cronológica que alterna capítulos de cada personaje. Aprovecha para mantener su distancia con cada uno de ellos recurriendo a un narrador diferente: mientras que Bentley es presentado mediante las páginas de su diario, el narrador del robot será siempre en tercera persona y Mary Lou lo hace en primera. Para los tres la referencia común es el pájaro que da título a la novela:

Solo el sinsonte canta en la linde del bosque.

Página 34

Tevis nos engancha por la trama pero también por la cantidad de temas que despliega, que nos hace reflexionar en todo aquello que nos hace humanos y seres racionales: ¿el devenir de los humanos quedará lastrado por una tecnología que no sabremos controlar? ¿Nos dejaremos llevar por aquello que nos haga sentir mejor y que nos acabe afectando como especie? ¿Olvidaremos todo lo creado por dejar de pensar? ¿Llegaremos a un momento en el que no queramos leer? Y además, el juego de conectar con el lector por medio de la literatura: compartir como el protagonista la ilusión y el momento mágico de la lectura, reconocerse en él cuando quiere leer todo lo que encuentra… sensaciones que todos hemos compartido en alguna ocasión.

Me siento libre y fuerte. Si no fuera lector no podría sentirme así. Al margen de lo que vaya a ser de mí, doy gracias a Dios por poder leer, por haber entrado en contacto con la mente de otras personas.

Página 305

Sinsonte es un libro que me ha traído de cabeza desde que lo empecé y que me ha generado algo que no suelo sentir últimamente: querer terminar aquello que estoy haciendo para seguir leyendo, acordarme de la lectura cuando estoy trabajando o sacar tiempo de donde fuera para continuar leyéndola. Pensar por dónde seguirá, qué sucederá, cómo terminará la historia… esa ilusión, esas infantiles por seguir leyendo y el entusiasmo de querer hablar a todo el mundo de esta historia.

He leído que algunos lectores comentan que hay una parte que sobra hacia la segunda mitad del libro; de hecho es la parte más lenta dentro de esta trepidante historia. La verdad que a mí me parece que es la excusa perfecta que tiene Tevis para introducir el tema de la religión dentro de la novela.

Mencionan en la contra a los grandes títulos del género. Si bien en un primer momento me pareció exagerado, creo que tanto la temática como la forma de tratarlo no hacen tan exagerada la comparación. Si pensamos en Un mundo feliz de Huxley o Fahrenheit 451, de Bradbury tiene muchas referencias y puntos en común, y al final se nota que Sinsonte bebe de los grandes del género que tiene como inevitables referentes para continuar la estela de la ciencia-ficción reflexiva.

A fin de cuentas, ¿qué es una buena distopía sino un libro filosófico en el que detenerse a preguntarse qué nos hace lo que somos?

Sin ánimo de extenderme más: Sinsonte es un libro que me ha gustado mucho, me ha llegado verdaderamente al punto de inflexión que tengo como lectora y me ha dejado reflexionando, pensando, elucubrando qué podía pasar y qué ocurrirá en unos cuantos siglos o milenios.

Os animo a compradlo y leerlo y ya me diréis si opináis lo mismo que yo o si no os parece para tanto.

FICHA:

Te gustará si te gustó Fahrenheit 451, Ray Bradbury.
Pros – Invita a reflexionar.
– Trepidante.
– Plantea muchas preguntas y ninguna respuesta.
Contras – Algún capítulo de la segunda parte se hace más lento.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (79)

Regreso con las nuevas incorporaciones a mis estantes, en este caso, unas cuantas novedades recién salidas de la imprenta:

  • Betty, Tiffany McDaniel (Hoja de Lata, 2022). Aunque (en teoría) estoy intentando comprar pocas novedades, hay libros que bien por la mano de la que vienen o por algún detalle que comentan otros lectores me acaban convencido de leer. Este es un buen caso, porque lo cierto es que no lo conocía, me entraron ganas de leerlo en cuanto lo compré y lo he devorado en unos pocos días. Aquí la reseña.
  • El universo de Dostoievski, Tamara Djermanovic (Acantilado, 2022). Un título con el que me topé por casualidad en la librería y que compré porque me pareció interesante la temática. La verdad que estos ejemplares de Acantilado son muy atrayentes.
  • Buena suerte, Nikolas Butler (Libros del Asteroide, 2022). Con Butler empiezo a tener una relación algo tormentosa, y de hecho me planteé no comprar este libro, pero he caído. Después de Canciones de amor a quemarropa llegó El corazón de los hombres y más tarde Algo en lo que creer. Mi entusiasmo con sus historias se ha ido enfriando, y aún así la verdad no sé por qué he decidido darle otra oportunidad. ¿Será esta la que incline la balanza?
  • Brighton Rock, Graham Greene (Libros del Asteroide, 2022). El último libro de Graham Greene que ha recuperado la editorial, tras El final del affaire y El final de la trama. El primero me encantó, el segundo no lo he leído. Este no me lo podía perder.

  • Las almas muertas, Nikolái Gógol (Nórdica Libros, 2022). Habiendo comprado hace poco Historias de San Petersburgo no tiene sentido adquirir un nuevo título del ruso (que encima es aún más largo), la verdad. Aún así la edición me llamó la atención y aquí está. Vamos, que otro para el estante.
  • Los nombres prestados, Alexis Ravelo (Salamandra 2022): leí al canario hace ya unos cuantos años, en concreto La vida breve de Neck Blackbird. Desde entonces, nada, y eso eso Marta Marne es lectora entusiasta. He decidido cambiar el tercio de la temática que estoy leyendo y creo que caerá esta Semana Santa. Y cayó.
  • Sinsonte, Walter Tevis (Impedimenta, 2022). Desde que vi la portada supe que tenía que comprarlo. Os lo aseguro: gana en directo. Pero además la temática de ciencia ficción tiene muy buena pinta. Pienso colar su lectura enseguida. La reseña, aquí.
  • Posesión, Byatt (Anagrama, 1992): la búsqueda de este libro ha sido toda una odisea. Que estaba publicado en Anagrama hace tiempo ya lo sabía, que era imposible de encontrar, también. Suponía que aprovecharían la reeditarlo en la versión conmemorativa de su 50º aniversario. Me equivocaba, así que he acabado recurriendo a la segunda mano. Todos los que la han leído dicen que es espectacular, espero que merezca la pena.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas semanas? ¿Planeáis comprar alguno de estos títulos el día del Libro?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (78)

No sé muy bien qué ha pasado pero estas semanas he comprado más de lo que estimaba, aquí vienen las nuevas incorporaciones:

  • Olvida mi nombre, Zerocalcare (Reservoir Dogs, 2019). Tras ver frenéticamente la serie de Netflix Cortar por la línea de puntos, me entró una curiosidad malsana por conocer a ese dibujante de nombre de producto dentífrico y que es toda una celebridad en Italia. Escogí este libro porque todos los demás eran imposibles de encontrar. Lo leí en pocos días, enseguida os hablo de él.
  • Signor Hoffman y Duelo, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2015 y 2017, respectivamente). Mi obsesión con Halfon es conocida, estos dos son los títulos que me faltaban de sus obras que tiene publicadas en Libros del Asteroide.
  • Piedra, papel, tijera, Maxim Ósipov (Libros del Asteroide, 2022). Una novedad recién salida de la imprenta. Rusos, ya sabéis, si hay rusos, lo compro.
  • Maestras del engaño, Tori Telfer (Impedimenta, 2021). Como no cayó por Navidad, quería tenerlo para acompañar a las otras Maestras de esta misma colección. Fantásticas para regalar.
  • Volver a conocernos, José Luis Moreno (Penguin Random House, 2022). Envío de la editorial, la primera novela de José Luis, que en Instagram conoceréis por @icarobooks.
  • De vidas ajenas, Emmanuel Carrère (Compactos Anagrama, 2011). Vaya, otra obsesión, parece que sólo tengo ese impulso. No sé, tras leer Limónov no me quedaba otra que acercarme a este que es uno de los más reconocidos que me queda por leer del autor.
  • La profecía del armadillo, Zerocalcare (Reservoir Dogs, reimpresión 2022). Pues sí, a los de la editorial les ha llegado el rumor de que no estaban disponible sus cómics y se han dedicado a reimprimirlos, así que ¡genial! Este es el que más se comenta del autor, ya os contaré.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas u os estáis tomando las cosas con tranquilidad?

Namaste.

Autor, Dick, Literatura

El fantasma y la señora Muir, R. A. Dick

Llegué a este libro a finales del año pasado, pensando en cerrar el año con una lectura sencilla de la que, la verdad, no esperaba mucho.

Si sois cinéfilos quizá conozcáis esta historia por la película de 1947 dirigida por Joseph L. Mankiewicz, y os hagáis una idea del tono de esta historia.

Para los demás, que parten con la misma información que tenía yo, conocemos poco más que lo que aparece en el título, y la sensación de que esta novela no es sino una historia romántica.

Efectivamente, la señora Muir, recientemente viuda, se muda a un pueblo aislado y en concreto a una casa que parece que va con huésped: el fantasma de Daniel Gregg, capitán de barco y antiguo dueño de la casa. Es este quien decide que la señora Muir junto con sus dos hijos se pueden quedar viviendo en Gull Cottage y entre ambos surgirá una relación muy particular.

Debo de ser muy egoísta, pensó, porque no quiero enderezar nada ni tampoco a nadie; lo único que deseo es que me dejen en paz para lidiar como pueda con este problema que llaman vida.

Pagina 63

Partiendo de algo tan poco sorpresivo como esto («poco» quizá entre comillas porque el capitán no deja de ser un fantasma), el abanico de cosas que podían ocurrir no es demasiado amplio: osea, o acaban mal o se enamorar o algo del estilo.

La suerte de El fantasma y la señora Muir, de la mano de un inteligente R. A. Dick es que evita caer tanto en la pomposidad como en la cursilería para narrar una historia sencilla, bonita a veces y triste en otras ocasiones, de dos personajes que se acaban encontrando en la soledad de una mansión:

Sentirse solo no tenía nada que ver con la soledad, sino con el espíritu, y que por esa misma razón esa sensación se veía agravada a menudo estando en compañía.

Página 197

Sin grandes efectos ni alharacas, sin exceso de giros en forma de saltos temporales, Dick consigue que entre los dos protagonistas se cree un lazo, una unión que traslada las páginas, simplemente con la ternura, el cuidado y el cariño que se tienen.

No digo que llevase una vida sabia, ni mucho menos, pero sí que fue plena y rebosante de madurez. Con mucha frecuencia, uno alcanza la madurez por medio del naufragio y los desastres, y es en el ojo de la tormenta donde algunos hombres descubren a Dios.

Página 159

Una sorpresa mayúscula, con una ambientación de lujo, una lectura ideal si no sabéis qué leer o si os apetece acercaros a una historia corta sin olvidarse de la calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Mi planta de naranja lima, José Mauro de Vasconcelos
Pros – Bonita, aparentemente sencilla, cándida.
– La ambientación, que nos traslada allí.
Contras – Lo desconocida que parece que es. Gracias, P.

Namaste.

Autor, Bilbao, Literatura

Los extraños, Jon Bilbao

El planteamiento de la nouvelle Los extraños es tan sencillo como inquietante: un lejano familiar llega a la casa de un primo en la costa cantábrica justo después cuando se ven una luces en el cielo.

Los anfitriones son Jon y Katharina. El primero, alter ego del autor, la segunda, la novia de éste. Los recién llegados son dos personas peculiares: Markel, primo de Jon y Virginia, su asistente.

Lo que parece una reunión familiar inesperada se acaba convirtiendo en una serie de situaciones sorprendentes en las que incluso se acaba dudando si esos huéspedes son realmente familia de Jon, o si han conjurado a los elementos para hacerse con la casa y hasta se relacionan con la visita alienígena que sacude el pueblo.

Lo bueno de Jon Bilbao es que sabe llevar al lector donde quiere. Así que nosotros sentimos esa desconfianza y la duda de Jon. Aunque también queremos gritarles y advertirles de que no se puede aceptar a nadie a entrar en tu casa si no sabes quiénes son. Las dudas primero y los nervios después se van extendiendo como el aceite en el agua, haciendo al lector partícipe de esa variación de sentimientos.

Lo peor de Los extraños es que, quitado ese aspecto, queda en terreno de nadie. Es una historia entretenida, sí, pero vista con posterioridad se asemeja a otras historias que no dejan demasiada huella en la memoria.

Esperaba mucho más, teniendo en cuenta que hasta la he visto en listados de lo mejor de 2021.

FICHA:

Te gustará si te gustó Los asquerosos, Santiago Lorenzo.
Pros – Cómo sentimos lo mismo que los personajes.
– Entretenida.
Contras – Novela que acaba perdida entre otras novelas al cabo de poco tiempo.

Namaste.