IMM, Literatura

IMM (117): libros nuevos y la Feria del Libro de Madrid

Un año más, el Retiro se viste de gala para atender a la literatura. Las casetas y los lectores aparecen a finales de mayo para inundar el parque de libros, comentarios y firmas y para, por supuesto, aumentar la lista de pendientes. En esta ocasión he aprovechado para conseguir la firma de dos de mis autores vivos favoritos: Mircea Cartarescu y Gustavo Faverón Patriau. Además, cómo no, para hacerme con un buen puñado de historias. Estos son los que se han venido conmigo:

  • Gente independiente, Laxnell (Trotalibros, 2026). Llevo mucho, mucho tiempo con esta novela en el punto de mira, y no me escondo, lo que me echaba para atrás eran las 800 páginas de una historia que desde fuera parece larguísima. Finalmente, tras valorarlo mucho, lo he acabado comprando, espero poderlo leer pronto porque he leído opiniones elogiosas y tengo muchas ganas de ponerme con él.
  • Abril o nunca, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2026). Los que lleváis tiempo conmigo ya sabéis que sigo a a este autor desde hace tiempo, por aquí habéis visto pasar Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire, así que tenía ganas de hacerme con su última novela y aproveché para conseguir su firma también.
  • Por senderos que la maleza oculta, Knut Hamsun (Nórdica, 2026). De la biblioteca del Nobel noruego me faltaba este título que la editorial ha publicado recientemente. Es su última historia y creo que en el orden de lectura este libro no está entre los primeros. Sin embargo, me quedo más tranquila sabiendo que descansa junto a sus hermanas que ya sabéis cómo va esto de los libros y de repente algunos desaparecen. De nuevo, si no habéis leído al autor, os recomiendo no perderos Hambre, que además tiene nueva edición en Nórdica. Aquí os dejo la reseña.
  • Fonseca, Kane (Impedimenta, 2026). Una parte de la historia de la vida de Penelope Fitzgerald novelada que tiene muy buena pinta. Ojalá leerlo ya, porque siendo sincera aún me quedan otras novelas de la autora británica pendiente de leer. El ansia, imagino.
  • Galán, Alston Anderson (Trotalibros, 2026). Un conjunto de relatos ambientados en Estados Unidos que no pensaba comprar pero que Jan me ha recomendado. Ha acabado en mi bolsa. Cosas de la Feria.
  • Nosotros, Yevguieni Zamiatin (Salamandra, 2023). Dicen que es la primera de las distopías. Comentan que a George Orwell le influyó para escribir 1984. Llevaba tanto con ganas de comprarlo que no podía faltar en mi lista tras verlo por muchos sitios.
  • Canción dulce, Leslie Smiliani (Cabaret Voltaire, 2017). Llego tardísimo a este libro que todo el mundo a estas alturas ya he leído. Y yo no es que no haya leído éste, sino que tampoco me he estrenado con la autora. Voy a contrapie pero ya sabemos que los libros no caducan. Lo paso a la lista de libros próximos porque quiero colarlo ya.
  • Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro (Compactos de Anagrama, 2007). Tengo mala experiencia con los autores asiáticos, aunque sé que no debería generalizar para todo el continente, la verdad, y más con este que por lo que dice todo el mundo es más británico que japonés. Este dicen que es uno de esos libros que hay que leer. Como en otras ocasiones, la editorial decidió cambiar la portada para que apareciera un fotograma de la película, algo que me no me gusta nada, pero bueno, es la única edición que hay de esta historia.
  • Corazón salvaje, Larry Kingford (Dirty Works, 2025). Este es el primer título de una saga de ocho novelas, los típicos que reconozco que no son para mí o al menos no correspondo al nicho de lectores interesados en este tipo de literatura. Sin embargo, de vez en cuando y viendo buenas opiniones de lectores por redes, lo acabé anotando por eso que tenemos demasiado los lectores: curiosidad.
  • La hora de la estrella, Clarice Lispector. (Debolsillo, 2025) A los anteriores se suma este título que me regalaron por el Día del Libro, de un autora que tengo pendiente desde hace mucho del que parece el mejor libro para comenzar a leerla.

Me han quedado por comprar un par de libros de Bryce Echenique, que aún no lo tenían en la caseta de Anagrama, esos los dejo para la próxima vez.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (116)

Van pasando las semanas y no os he enseñado las compras de los últimos meses, que son las siguientes:

  • Hambre, Knut Hamsun (Nórdica, 2026). Este libro ya lo habéis visto por aquí, pero en otra edición que no acababa de llevarse bien con el resto de libros que tengo del noruego, así que sí, caí en la tentación de volver a comprarlo para que todos sean de la misma edición, y para la relectura, claro. Hamsun es genial, ya sea Pan, Victoria o este, tenéis que leerlo.
  • Este mundo ciego, Jesmyn Ward (Sexto Piso, 2026). De los autores que a uno les gustan ha de leerse todo lo que se puede. La autora me convenció con La canción de los vivos y los muertos y tenía ganas de hacerme con esta nueva novela que acaba de publicarse.
  • El americano tranquilo, Graham Greene (Libros del Asteroide, 2026). Cuando no sabes qué leer, cuando encadenas varias lecturas que no te han convencido, lo mejor es recurrir a esos escritores de calidad que sabes que narren lo que narren lo van a hacer estupendamente. Eso le sucede al británico. Tengo en casa Brighton Rock sin leer pero este título, que es una de sus historias más cinematográficas, también tenía que venirse a casa. Por aquí tenéis El final del affaire y El revés de la trama, todos de Libros del Asteroide.
  • Desde hace dos mil años, Mihail Sebastian (Impedimenta, 2025). Este libro lo descarté cuando lo vi por redes, por eso de que no hay tanto tiempo suficiente como para leer todos los libros que nos llaman la atención. Pero más tarde leí una opinión lo suficientemente elogiosa para desear leerlo, así que he acabado comprándolo, aunque lo difícil es sacarle hueco para su lectura.
  • Revolución, Hugo Gonçalves (Libros del Asteroide, 2025). Tengo la sensación de que de los vecinos portugueses leemos siempre lo mismo, al genial de Fernando Pessoa y Sostiene Pereira de Tabucchi, pero nada más. Este es un libro para salir de esa dictadura y conocer algo más de su historia reciente, de la que admito sólo conozco sólo alguna pincelada.
  • El sueño del jaguar, Miguel Bonnefoy (Libros del Asteroide, 2025). Otro hueco que tengo, en este caso en relación a la literatura hispanoamericana, es la de Venezuela. De hecho sólo tengo un libro de Miguel Otero Silva, aún sin leer, Casas muertas, Oficina número 1. No es el mismo caso puesto que Bonnefoy es medio chileno y nació en Francia pero en esta ocasión la faja me ha seducido. Me gustan las historias que engloban varias generaciones.
  • El cabello de Venus, Mjaíl Shiskin (Impedimenta, 2026). Regalo por mi cumpleaños, viene avalado por Nuria de Moito Conto, y es un autor ruso, así que pinta bien.
  • Koljós, Emmanuele Carrère (Anagrama, 2026). Un autor asiduo por aquí, del que me quedan apenas un par de libros de leer de su obra. Ya os he hablado de Una novela rusa, El adversario, Limónov, De vidas ajenas, El estrecho de Bering, El bigote y V13. Crónica judicial que leí a principios de este año, así que estaba claro que iba a acabar comprándolo. Lo están poniendo por las nubes pero ya sabemos que con este autor tooooodo son elogios.
  • Madame Vargas Llosa, Gustavo Faverón Patriau (Fulgencio Pimentel, 2026). Como leo pocos vivos es lógico que a los que sí que leo acabe comprando sus obras en cuanto salen. De este ya tenéis mi opinión aquí.
  • Alimentar a los fantasmas, Tessa Hulls (Reservoir Dogs, 2026). No es que sea demasiado lectora de novela gráfica, pero si a una de ellas le dan el Pulitzer, voy de cabeza. Ya me pasó con Maus, de Art Spiegelman, esa obra de arte con mayúsculas sobre ratones y campos de concentración. A este le sacaré hueco en cuanto pueda.

Mi intención es no comprar nada más hasta la Feria del Libro de Madrid, allá por el mes de junio, pero ya sabemos que la carne es débil y el jueves es el Día del Libro.

Contadme, ¿habéis comprado mucho últimamente?

Namaste.

Autor, Gospodínov, Literatura

El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov

Regresar a un título que tan buenas críticas ha dejado del autor de Las tempestálidas parece un acierto seguro.

En mi lista de propósitos de este año tenía anotado volver a leer al búlgaro Gospodínov, ese que me dejó unas sensaciones similares a las que provoca en mí el rumano Cartarescu. Lo que no tenía claro era con qué libro regresar, ya que he ido comprando Física de la tristeza o Novela natural.

Finalmente fue este el escogido, un título editado por Impedimenta del que todo el mundo hablaba maravillas. Diría que el hecho de ser capítulos de apenas una página fue el desencadenante de mi elección, ahora que busco alternar con autores que no saben parar entre párrafos más que 50 páginas después es genial combinar con un tipo de libro que te permite coger el aire que se necesita.

El jardinero y la muerte (Impedimenta, 2025) comienza así:

Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.

Página 11

El autor nos informa de que su padre, ese jardinero que menciona, ha muerto. Lo acompañamos en la enfermedad, en el paso de un hombre con salud a un enfermo que camina despacio, de un hombre preocupado por sus flores y plantas a un hijo que no sabe muy bien cómo gestionar el terreno de su padre.

Me pregunto si las flores no son realmente los periscopios secretos de los muertos que yacen bajo ellas observando el mundo a través de sus tallos.

Página 16

Por medio de capítulos cortos y reflexiones poéticas, el búlgaro ahonda en la relación con el progenitor, en la enfermedad y la pérdida, en la ausencia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la muerte? ¿De aquel que se ha ido o de nosotros? ¿De la ausencia misma? Está tan ausente que llena cada minuto libre con su ausencia.

Página 17

El resultado es un libro lírico, delicado y triste, un acercamiento tierno y cálido a la muerte, de un hijo que sufre la pérdida de su héroe.

Mi padre se está yendo y el mundo no lo sabe, obviamente, no se culpa de nuestras tragedias personales, la vida sigue…

Página 81

Con la naturalidad que da la sencillez y la sinceridad, El jardinero y la muerte se añade a los libros del duelo de forma inexorable. Se recordará por el amor en las palabras del autor, por lo bonito que hacer describir un proceso tan doloroso como la pérdida de un ser querido.

No grité, no aullé, solo dejé que las lágrimas cayeran en silencio.

Página 97

Tenían razón. Este libro es una pequeña joya y Gospodínov un autor al que tener en cuenta. Siempre.

FICHA:

Te gustará si te gustó El año del pensamiento mágico, Joan Didion.
Pros– La sinceridad y a la vez la delicadeza en sus palabras.
– Los capítulos cortos y las frases punzantes.
Contras– Triste. Doloroso.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (110)

Tras las compras en Feria del Libro de Madrid suelo pasar un tiempo con pocas adquisiciones, para tratar de absorber todas esas nuevas lecturas, y también por las bajas novedades de la época estival. Sin embargo, alguno ha caído estas semanas, son los siguientes:

  • El conde de Montecristo, Alejandro Dumas (Navona, 2017) En los albores del blog ya mencioné esta obra magna de las letras francesas, que leí un verano en una edición espantosa con la letra minúscula de esas en las que se traducía hasta el nombre de los personajes. No tengo otra edición y lo quiero releer, de ahí que llevara ya un tiempo pensando en hacerme con una buena edición. Dicen que esta tiene la mejor traducción, aunque os admito que no he tenido demasiada buena experiencia con otros libros de esta editorial.
  • George Steiner, el huésped incómodo (Acantilado 2023). A pesar de tener alguno por leer y de no haber leído todavía nada de Steiner, no he podido resistirme a completar mi colección con la obra de Ordine con este título al que creo, le tocará esperar.
  • Prosas apátridas, Julio Ramón Ribeyro (Seix Barral, 2019). Tras leer su colección de relatos La palabra del mudo me quedé con las ganas de ahondar en su vida. No pienso leerlo en breve, pero ya sabéis, este es el tipo de libro que o lo compras en el momento en que lo ves o desaparece de todos los sitios y ya es imposible de hacerse con él.
  • El jardinero y la muerte, Gospódinov (Impedimenta, 2025). Llevo tratando de ignorar este libro un tiempo, pero aparecía en todas las partes desde la Feria del Libro de Madrid hasta las opiniones de lectores de los que me fío. Mi intento de ignorarlo es porque tengo otros libros de este mismo autor esperando en el estante, pero finalmente y porque me fío del autor de una obra tan magnífica como Las tempestálidas me lo he acabado autorregalando.
  • El tambor de hojalata, Günter Grass, (Debolsillo, 2024). A Grass lo confundo desde siempre con Greene (¿será por la doble G de sus nombres y apellidos?), y de hecho siempre pienso que El americano impaciente es una de sus obras, hasta que una y otra vez me vuelvo a recordar de mi error… y de nuevo me tiro de las orejas por no haber leído al alemán. He comprado este título para enmendar mi culpa al respecto.
  • Barrio lejano, Jiro Taniguchi (Ponent Mon, 2016). Cuando penséis que tenéis demasiados libros pensad en mi primo Pedro que los compra duplicados o triplicados porque no se acuerda si los tiene o no y después acaba regalándome alguno. Este es el caso de este cómic del que, la verdad, no tengo ninguna referencia. ¡Muchas gracias!

Estoy muy contenta con las compras de este año, veo que han bajado significativamente en comparación con los dos años previos, lo cual es genial para leer lo que tengo en casa.

Y vosotros, contadme: ¿habéis comprado mucho últimamente?

Namaste.

Autor, Literatura, Ugresic

El Ministerio del Dolor, Dubravka Ugresic

Tras El Museo de la Rendición Incondicional y Ficcionario americano me he propuesto leer a la croata una vez al año. Tengo en casa La edad de la piel y Baba Yagá puso un huevo pero quería que fuera este el siguiente en leer.

Siguiendo los pasos de El Museo de la Rendición Incondicional, la protagonista de El Ministerio del Dolor (Impedimenta, 2024) es una mujer que huye de la guerra en Yugoslavia para refugiarse en Ámsterdam, donde comenzará a dar clases de Lengua y Literatura Serbocroata. Sus alumnos son compatriotas, exiliados como ella, que comparten experiencias y con quienes creará una amistad unida por un pasado común.

Huíamos de todas partes y a todas partes llegábamos.

Página 25

Como en el Museo, el tema principal es la reflexión del hogar perdido, los recuerdos y memorias de personas que ven cómo su mundo ha terminado: un país desaparecido que no sólo no existe más, sino que parece que jamás existió ante una nueva realidad, la de la repartición de la tierra en una nueva subdivisión.

Yugoslavia era un país terrible. En él, todos mentían, igual que mienten hoy. Solo que ahora una mentira se ha dividido en cinco partes.

Página 84

Se materializa lo anterior en la absurda tarea para la profesora de impartir clases de una lengua que ya no existe. Sus alumnos le siguen el juego, y lo que comienza como una obligación se convierte en la unión de la clase ante el sentimiento de pérdida y su pasado común.

A veces, las cosas en la vida se enredan tanto que el antes y el después acaban confundiéndose.

Página 260

Esta novela sigue el tema base de El Museo de la Rendición Incondicional, pero trasformando esa situación autobiográfica en una novela que abarca la unión, amistad y también desazón y soledad. Aunque similares, los dos libros se desarrollan de manera diferente, siendo más crudo el primero y este algo más amable, dentro de la temática triste y melancólica que comparten.

Si tuviera que recomendar sólo uno os diría que mejor El Museo de la Rendición Incondicional, aunque este tiene un punto más de variedad al incluir breves historias de los diversos personajes que se presentan, algo que recuerda también a Liudmila Ulítskaya.

FICHA:

Te gustará si te gustó El Museo de la Rendición Incondicional, Dubravka Ugresic.
Una carpa bajo el cielo, Liudmila Ulítskaya.
Pros– Sutil, directo y triste. Trasmite perfectamente el tema del desarraigo y la soledad.
Contras– Falta de unión entre las historias.

Namaste.

Literatura

IMM (107)

Primeras compras de 2025. Ya no prometo portarme bien por que para qué nos vamos a engañar a estas alturas.

¿Me acompañáis?

  • Minimosca, Gustavo Faverón Patriau (Candaya, 2024). Tras Vivir abajo, antes de terminarlo decidí que si 2024 tenía un libro de este autor, en 2025 haría lo propio con este, que parece que aunque no sea la continuación sí comparte algunas de las temáticas y personajes del primero. Tengo muchas ganas de leerlo pero creo que esperaré a la primavera para que no se me junte demasiado con la lectura que terminé en diciembre.
  • Babar, colección completa (Blackie Books, 2022). Este libro forma parte de mi infancia. Quizá sea uno de esos que recuerdo con ternura, de haber leído en la biblioteca de mi pueblo, sentada en un banquito, obnubilada por las ilustraciones de este simpático elefante. La edición de Blackie Books me ha animado a hacerme con él. 2025 tenía que ser el año, claro.
  • Europa Central, William T. Vollmann (Random House, 2017). Una de las personas que más me influyen a la hora de anotar libros es David M. Copé, editor y lector a quien no le pierdo los pasos en Instagram. En una de sus stories, se alegró del rescate de la editorial Pálido Fuego a Vollmann, de quien aclamaba como uno de los mejores escritores vivos, a la altura de obras como Solenoide de Cartarescu, Contraluz de Pynchon o Vivir abajo de Faverón Patriau. Recién leído esto último sonó como una señal para mí, que no conocía a este autor, que ni siquiera me sonaba por referencias, así que en mi aplicación de segunda mano de confianza encontré este ejemplar a un precio aceptable y lo compré.
  • Orbital, Samantha Harvey (Anagrama, 2025). El último premio Booker acaba de aterrizar en español con una preciosa portada de la editorial, pero también le acompañan opiniones diversas de quienes lo han leído: mientras unos dicen que es bueno otros comentan que no es para tanto. Tenía mis dudas pero finalmente decidí comprarlo para leerlo en cuanto tenga ocasión.
  • El buscavidas, Walter Tevis (Impedimenta, 2025). Admito que no debería haber comprado este libro. Y es que a pesar de que Tevis es el autor de la maravillosa Sinsonte tengo otro título en casa, El hombre que cayó a la Tierra (Alfaguara, 2023) que podría haber leído antes de hacerme con otro. ¿Me gusta el autor? Sí, pero comprar indiscriminadamente la obra de un escritor al que sólo has leído en una ocasión no parece una buena idea.
  • Los chicos de la Nickel, Colson Whitehead (Debolsillo, 2024). Uno de esos libros que se dejan pasar pero de los que se duda después. Se habla maravillas de esta novela, añadido al hecho de que el autor ha recibido en dos ocasiones el Premio Pulitzer acabó decantando la balanza de su compra en esta edición de bolsillo.
  • El doble, Fiódor Dostoievski (Alba, 2024). Regalo de San Valentín, un acierto de un autor al que debo volver cuanto antes en una edición de esas que hay que tener en el estante.
  • Yoga, Emmanuel Carrère (Anagrama, 2021). Otro regalo 🙂 Autor habitual por aquí, este es uno de los libros que me quedaba por leer del francés. Mientras le toca turno para ser leído, os dejo por aquí las reseñas de El adversarioUna novela rusa. LimónovDe vidas ajenas, El estrecho de Bering y El bigote.
  • Mi marido, Maud Ventura (Nórdica, 2025). Galardonada con el Premio a Primera Novela en Francia, esta historia está recibiendo muy buenas críticas. Tiene una pinta genial y lo colaré cuanto antes. El envío corre a cargo de Nórdica.

Contadme, ¿coincidimos en alguno? ¿Cuál os llama la atención?

¡Hasta el siguiente post!

Namaste.

Autor, Literatura, Ugresic

Ficcionario americano, Dubravka Ugrešić

Me propuse regresar a la croata tras leer la maravillosa El Museo de la Rendición Incondicional, así que en mi lista de propósitos de 2024 (la segunda, la que no publico, esa que incluye libros que me interesan y que quiero que formen parte de mis lecturas recientes) figuraba su nombre.

Desconocía entonces qué libro leer de ella, porque por mi propensión a la acumulación tenía varias opciones: La edad de la piel, Baba Yagá puso un huevo o El Ministerio del Dolor. Al final me decanté por seguir la lectura en un orden cronológico así que opté por este que os traigo hoy.

Como ya hiciera en El Museo de la Rendición Incondicional, este Ficcionario americano (Impedimenta, 2023) es también un texto fragmentario de sus vivencias como expatriada tras el inicio de la guerra de Yugoslavia. Su choque con la cultura americana, la lejanía del conflicto y la soledad de sentirse ajena en un momento en el que sus compatriotas están muriendo a diario.

Articula el libro como si de un diccionario se tratase, explicando todo eso que a los estadounidenses les parece habitual pero que nos resulta ajenos para los europeos: esa cultura del esfuerzo/dinero o la amistad falsa de quienes tratan de ser amistosos pero quienes no quieren ahondar en cómo o de dónde viene esa persona con la que están hablando. Parte de ese concepto para unirlo con sus anécdotas, experiencias y sensaciones, comparando en muchos casos la diferente visión a ambos lados del Atlántico y añadiendo, por supuesto, su visión desoladora de saber que su país está en guerra, que jamás volverá al país que la vio nacer.

En conjunto se trata de un libro menos perfecto que El Museo de la Rendición Incondicional quizá por su carácter fragmentario, quizá porque se nota que la mayor parte de los textos vienen de su publicación en forma de columnas en el periódico, como consecuencia la independencia entre los temas genera una sensación de falta de unidad y también la sensación de que algunos temas interesan bastante menos que otros.

FICHA:

Te gustará si te gustó El Museo de la Rendición Incondicional, Dubravka Ugrešić.
Pros– Cómo muestra el choque con Estados Unidos desde su visión de expatriada.
Contras– Fragmentario, desigual en algunas partes.

Namaste.

Autor, Fitzgerald, Literatura

El niño de oro, Penelope Fitzgerald

Vuelvo a Penelope Fitzgerald con El niño de oro (Impedimenta, 2024). Llevaba tiempo diciéndome que tenía que regresar a la autora, de la que he leído La librería, El inicio de la primavera, Inocencia, La flor azul y La puerta de los ángeles (que no llegué a reseñar quién sabe por qué). Pensaba que le iba a tocar el turno a A la deriva, que espera en el estante junto con La escuela de Freddie y La puerta de los ángeles. Pero no, finalmente fue este, seguramente animada por la temática que trata o por esa preciosa portada de la nueva edición de Impedimenta.

La realidad es que lo colé porque andaba de capa caída tras varias lecturas duras y densas como El cero y el infinito y Tiempo de silencio, y necesitaba una lectura más amable. de las que, como quizá imaginéis, no tengo tantas opciones en mis estantes como de otras temáticas.

El niño de oro comienza con la inauguración de una exposición de piezas del pueblo de Garamantia en Londres, como en casi todas buenas exposiciones, hay un rumor de maldición que sobrevuela el descubrimiento del niño al que da título la novela y que provocará muertes y misterios.

Alguien tiene que explicármelo. No aspiro a entender mucho, pero no puedo no entender tanto.

Página 110

Se trata de una historia costumbrista, con una pizca de misterio y otra de humor satírico que tan bien se les da a los británicos. Lo encuadra Fitzgerald en un museo de Londres pero nos lleva también a la URSS de la Guerra Fría, algo que ya demostró que controlaba en El inicio de la primavera. Los personajes no son sino trabajadores de dicho museo que un inicio parecen esbozados, posteriormente nos damos cuenta de su complejidad y del punto de unión y conexión entre sus relaciones.

Sobrevuela toda el texto un humor ácido que se da por entendido en las extrañas situaciones a las que se tiene que enfrentar Wix, a la postre héroe indirecto de la situación que se vuelve más y más enrevesada según seguimos leyendo.

Declino responder a más preguntas. El tiempo que ya les he concedido es tiempo robado a la literatura.

Página 137

En conjunto, es una novela entretenida, sin pretensiones pero de calidad, perfecta a la que recurrir cuando queremos algo distendido sin olvidar una buena historia.

Ha sido una elección muy buena y la nueva edición de Impedimenta es muy cómoda de leer, aunque me temo que siempre preferiré la antigua.

FICHA:

Te gustará si te gustó El inicio de la primavera, Penelope Fitzgerald.
Pros– Entretenida, bien escrita.
– La construcción de los personajes y cómo hila los temas.
Contras– Me da TOC que no sea igual que el resto de los libros de Fitzgerald.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (102)

Seguimos con los nuevos libros llegados por mi cumpleaños además de compras y regalos por el Día del Libro. Lo sé, muchos libros en las últimas semanas que se añaden a los ya tengo en casa pendientes de leer.

  • Bomarzo, Manuel Mujica Lainez (Seix Barral, 2024). Otra reedición de la editorial de un libro que pululaba por mi lista de pendientes a pesar de no estar anotado por sí. La portada es preciosa.
  • El niño de oro, Penelope Fitzgerald (Impedimenta, 2024). La británica lleva conmigo desde que Impedimenta empezó a publicarla: la famosísima La librería, El inicio de la primavera, Inocencia, La flor azul y La puerta de los ángeles (que no llegué a reseñar quién sabe por qué) y aún así tengo otros en casa sin leer como son A la deriva, La escuela de Freddie y La puerta de los ángeles. Pues no es suficiente y voy y compro el último. Y hasta lo he colado entre mis lecturas. Quién me entiende.
  • V13, Crónica judicial, Emmanuel Carrère (Anagrama). La crónica judicial tras los atentados de Charlie Hebdo de la mano de Carrère. Probablemente no sea una historia trepidante pero creo que cualquier persona interesada por el Derecho querrá leerla. Del mismo autor habéis visto pasar por aquí Una novela rusa, El adversario, Limónov, De vidas ajenas, El estrecho de Bering y El bigote. Una variedad de temáticas y libros de un autor que recomiendo siempre que puedo.
  • Un pulpo en la garganta, Zerocalcare (Reservoir Dogs, 2024). El dibujante con nombre de característica de pasta dental vuelve a la carga con una historia que, seguro, nos lleva de nuevo a Rebibbia junto con Secco, como ya hizo en La profecía del armadillo y Olvida mi nombre. En Netflix tenéis la versión en serie del primero bajo el nombre Cortar por la línea de puntos y Este mundo no me hará mala persona. También lo he leído. Lo del método FIFO nunca me quedó claro. Reseña.
  • Física de la tristeza, Gueorgui Gospodínov (Fulgencio Pimentel, 2018). Del autor que he quedado encandilada con Las tempestálidas estaba claro que tenía que hacerme con otros de sus títulos. He preferido que sea en forma de novela, a pesar de que podéis encontrar una edición con sus cuentos que se ha publicado recientemente Impedimenta.
  • Las grandes familias, Maurice Druon (Libros del Asteroide, 2009). Si por algo se caracterizaba la editorial en sus inicios era por la publicación de trilogías totales de gran calidad. Como ejemplos tenemos las de Robertson Davies, Wallace Stegner o Miklós Bánffy. Esta de Las grandes familias del francés Maurice Druon ganó el premio Goncourt y era una que me faltaba. Acaba de ser reimpresa, de ahí que la podáis encontrar en vuestra librería habitual.

Muchas gracias R. por los regalos por el Día del Libro y a Eva por los de mi cumpleaños.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

¡Hasta el próximo IMM! (Con suerte con alijo de la Feria del Libro de Madrid)

Namaste.

Autor, Koenig, Literatura

La chica que vive al final del camino, Laird Koenig

De vez en cuando miro a mis estantes buscando un tipo de historia más liviana, algo entretenido y de calidad que huya de los dramas o libros más duros que suelo leer antes de empezar con la siguiente lectura profunda.

Este thriller llegó a mis estantes por curiosidad, o por buscar inconscientemente ese cambio de aires lector. No sé, el caso es que en ocasiones, revisando los estantes de las librerías, decido comprar libros que los cuales no soy el tipo de lector que piensa la editorial.

La chica que vive al final del camino (Impedimenta, 2023) es un thriller cuya protagonista ya nos adelanta el propio título. Hay una casa al final del camino habitada por una muchacha que, como podemos leer en el primer capítulo de la novela, acaba de cumplir trece años.

La situación deviene en extraña cuando a esa chica, nueva en el pueblo, no se la ve cerca de ningún adulto: evita a los vecinos y parece comportarse de una forma bastante independiente.

Este hecho, además de que es británica y no aparece por la escuela, es el punto de partida que tienen los vecinos para preguntarse: ¿qué esconde?

– No voy al colegio.
– ¿No?
– No.
– ¿Nunca?
– Jamás he ido al colegio.
– ¿Estás enferma o algo?
– ¿Por qué lo dices?
– (…) Quiero decir que tendrás una excusa.
– ¿Para no ir al colegio? El colegio embrutece.

Página 102

El misterio es el gancho que consigue que el lector se sumerja en las páginas de una historia sencilla, bien escrita, plagada de diálogos que avanza inexorable hacia la resolución el misterio. Como en muchos thrillers, cada respuesta le baja intensidad a la trama: según avanzamos la historia pierde fuelle, porque ya tenemos o imaginamos las respuestas.

No os voy a explicar qué esconde, creo que eso es parte de la gracia de esta novela. Para conocer de qué va el asunto, Koenig despliega varios personajes secundarios metomentodos que pondrán a Rynn en un brete. Desconozco si un estadounidense medio se comporta de verdad de esta forma, metiendo las narices con algo de lo que no forman parte, pero siempre que encuentro este tipo de detalles en la literatura no puedo sino sentirme repelida por esa vecina que por fuera demuestra amabilidad pero que lo que realmente quiere es revisar cada cajón de la casa.

El resultado es una historia sin pretensiones perfecta para leer en un fin de semana. El tipo de literatura de entretenimiento de calidad que se disfruta y a otra cosa.

Si yo no quiero parecerme a los demás, ¿por qué iba a querer que los demás se parezcan a mí?

Página 171

Se agradecen este tipo de historias, lejos de las pretenciosas novelitas que últimamente pueblan los estantes de novedades, esas que prometen ser la voz de una generación, cambiarte tu vida o planteamientos y que quién sabe por qué, quedan relegadas en seis meses por otra historia que promete lo mismo.

La chica que vive al final del camino es un thriller, una novelita entretenida que bebe de la literatura gótica americana, una historia honesta perfecta para embriagarse en lo verdaderamente importante: las historias.

FICHA:

Te gustará si te gustó Un plan sangriento, Graeme Macrae Burnet.
Pros– Entretenida, sin pretensiones. Bien escrita.
Contras– La segunda mitad pierde fuelle.

Namaste.