Autor, Conrad, Literatura

El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad

El corazón de las tinieblas es uno de esos libros que hay que acabar leyendo. Un clásico que suele figurar en todas las listas de obligada lectura, que hay que conocer para saber de primera mano el motivo por el que ha pasado a la posteridad. 

El corazón de las tinieblas es un libro corto, de apenas 200 páginas. Prescinde de introducción así que desde la primera frase sabemos que Charles Marlow nos va a contar su historia sin dar rodeos. Lo hará añadiendo pocas descripciones, apenas deteniéndose en las reflexiones de lo que le ocurre y en la acción propiamente dicha. La suya es la historia de una expedición que tiene como fin encontrar al misterioso Kurtz, jefe de una explotación de marfil que como consecuencia de su exagerada ambición se ha ganado muchos enemigos.

El momento y el lugar: el Congo en la época del colonialismo belga, donde la violencia, el racismo y el odio al diferente se unen fuerzas a la lucha de poder en la zona.

Vemos lo que ve el narrador: un paisaje muy diferente a lo que está acostumbrado, un mundo misterioso en el que no sabe qué se va a encontrar. Sentimos lo que él siente: el miedo y la incertidumbre, la rabia y la incomodidad. Para ello Conrad más que describir en muchas ocasiones sugiere: aludiendo y dando a entender. 

Lo desconocido, esas ansias de expedición de otras épocas y la aventura constante de luchar contra un enemigo invisible.

¿Lo ven? ¿Ven la historia? ¿Ven algo? Me parece que trato de contarle un sueño: el intento es en vano, porque ningún relato de un sueño puede trasmitir la sensación de soñar esa mezcla de absurdo, sorpresa y perplejidad en un estremecimiento de rebeldía esforzada, esa sensación de ser capturado por lo increíble que es la esencia misma de los sueños.

(…)

No, es imposible; es imposible trasmitir la sensación de vida de una época cualquiera de nuestra existencia, aquello que constituye su verdad, su significado: su esencia penetrante y sutil. Vivimos igual que soñamos: solos…

Página 59

De Conrad poco puedo decir que no se haya dicho ya. Necesita sólo dos frases para demostrar que sabe lo que se hace. Que escoge las palabras bien medidas, sabiendo dónde y cómo ralentizar la trama, cómo conseguir el efecto deseado de tensión, estrés o directamente el aburrimiento de ver las horas pasar.

Qué cómica es la vida, ese misterioso arreglo de lógica implacable para un propósito fútil. Lo máximo que se puede esperar de ella es cierto conocimiento de uno mismo, que llega demasiado tarde, y una cosecha de remordimientos inextinguibles.

Página 154

Si habéis visto Apocalypse Now os encontraréis una historia familiar. Coppola se basa en esta novela y le da una vuelta, ambientándola en la guerra de Vietnam. Aunque con más artificio más acción,  el resto de los elementos son comunes y fácilmente reconocibles.

Mi caso es probablemente atípico: leí la novela teniendo la película muy reciente, por lo que me fue inevitable comparar.

Lo cierto es que El corazón de las tinieblas me ha dejado un poco fría. Me explico: aprecio el contenido de calidad, el modo de llevarte por la historia, pero el fondo de ella, todo lo que quiere contar, no me ha llegado. Al igual que cuando pasas por un escaparate de alta costura y eres capaz de apreciar la calidad y el trabajo que hay detrás de una creación, con este libro me ha pasado lo mismo: no es para mí.
Sé que no la recomendaré porque no es una historia que me haya tocado la fibra, porque se me ha quedado siempre en la parte objetiva de saber que es literatura con mayúsculas. Lo es, no tengo la menor duda, pero no es para mí. Como no lo es El gran Gatsby, de Fitzgerald.

¿Qué es lo que echo en falta? ¿Quizá algo de subjetividad de los personajes? ¿Más reflexión? Sinceramente, no lo sé. 

¿Ha podido influir en mi opinión haber visto primero la película? Probablemente. Pero ya sabéis, el modo en el que percibimos un libro es tiene mucho que ver por todo aquello que hemos leído o visto antes.

Si lo habéis leído, decidme cuál es vuestra opinión. Si no, tomad nota de esta edición: bonita, con letra grande y generosa en márgenes. La firma Navona en su colección Ineludibles.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La demostración de literatura desde la primera página.
  • No hay paja, todo es parte de lo que nos quiere contar Conrad.

Contras

  • Su lectura no me ha entusiasmado, no he podido conectar con ella.

Namaste.

 

 

IMM, Literatura

IMM (68): el regreso.

31 de agosto. Día Internacional del Blog. Buen momento para volver por aquí y dejaros unas palabras después de tanto, tanto tiempo.

La vuelta a la mal llamada Nueva Normalidad me dejó bastante descolocada. En junio me prodigué poco por aquí y en julio directamente desaparecí. Mis vacaciones coincidieron con un bloqueo lector que me llevó hasta agosto, donde la falta de tiempo me animó a mis pocas ganas de leer para avanzar poco o nada en mis lecturas.

Pero al final, poco a poco, los días se hacen paso y aunque he ido escogiendo lecturas más o menos sencillas que me ayudaran a seguir mi bajo ritmo lector, he podido acabar algún que otro libro que os iré enseñando.

Además, como era de esperar, tenía muchas ganas de pasarme por las librerías. En este caso os traigo el primer pedido que hice, 10 libros, la cifra que suelo comprar cuando me acerco a la Feria del Libro de Madrid. Son los siguientes:

  • El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad. La edición la firma la editorial Navona, que ha decidido sacar una línea con los libros ineludibles, los que siempre figuran en la lista de libros atemporales. Justo lo estoy leyendo ahora mismo. Es corto así que espero terminarlo en breve.
  • Nada más real que un cuerpo, Alexandria Marzano-Lesnevich. Recomendación de Diego por Instagram (otro lector enamorado de Libros del Asteroide). Un libro que tenía curiosidad por conocer. Como siempre, no leí la sinopsis antes de comprarlo. Os adelanto que hay un asesinato, el resto lo dejo para la reseña, que ya lo he terminado.
  • Hambruna roja, Applebaum (Debate). Suelo comprar ensayos históricos sobre temas que me interesan. El Holodomor ucraniano es uno de ellos, así que me decidí por este.
  • Mientras agonizo, William Faulkner. A pesar de que ¡Absalón, Absalón! en la estantería desde hace bastante, me tentó esta edición conmemorativa de Anagrama y al final se vino conmigo.
  • Heredarás la tierra, Jane Smiley (Tusquets). He leído un par de libros de esta autora (La edad del desconsuelo y Un amor cualquiera) y ambos me gustaron. Con este título le dieron el Premio Pulitzer así que mis expectativas son muy altas.
  • Viaje a Rusia, Josep Pla (Destino). La pluma lúcida e inteligente de Pla la disfruté en El cuaderno gris, y me apetecía volver a él. Ha pasado demasiado tiempo, lo sé.
  • La piedra de toque, Edith Warton. Esta edición la firma Circulo de Tiza. Y sí, de verdad que este va a caer en breve.
  • Middlemarch, George Eliot (Alba Editorial). Uno de mis eternos pendientes que quiero leer cuanto antes. Libro largo, mítico, de esos que hay que leer y que admito, me avergüenza decir que yo aún no lo he leído.
  • La palabra del mudo, Julio Ramón Ribeyro. Descubrí al autor por el ensayo de Aquellos años del boom, de Xavi Ayén. No lo he leído nunca y tras ver esta edición del 90 aniversario de Seix Barral me animé a escoger este título. No me digáis que la portada no es preciosa.
  • Howards End, E. M. Foster. Lo he visto mucho por redes sociales y todo el mundo habla de él. Tengo curiosidad por conocer su contenido, porque como siempre, no sé de qué trama. Sólo sé que me atrae mucho. Sí, también es bastante largo.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Habéis leído alguno de los que traigo?

Felices lecturas.

Namaste.