Archive for the 'Literatura' Category

13
Sep
19

Rasgar algo de vida, Jesús Artacho

Como comenté por Instagram (aunque pensándolo bien parafrasearse a uno mismo debe de ser uno de las cosas más espantosas que se puedan hacer), tengo un amigo que escribe y lo hace estupendamente. Así que desde que leí  El rayo que nos parta tenía ganas de leer algo más de él. Sí, tengo Aproximación a la herida en casa pero de momento no me he puesto con su poesía.

WhatsApp Image 2019-09-13 at 10.56.33Sabía que Jesús estaba escribiendo un dietario porque él mismo me lo comentó cuando quedamos a tomar un café. No hay secretos porque el episodio queda reflejado en el libro, así que podéis comprobar el absurdo comentario que le hice por vosotros mismos.

Escribir un dietario hoy en día es algo poco común. Pensándolo bien sí que hay dietarios en redes sociales, crónicas de cómo ha ido la semana de una persona (me está viniendo a la mente el repaso semanal que hace Xacobe Pato en Instagram) pero hay muchos escritores que se animen a publicarlos. Me viene a la mente Andrés Trapiello, del que me consta que Artacho es ávido lector, pero poco más.

Pero claro, Jesús Artacho tampoco es que sea demasiado común.

En Rasgar algo de vida el autor incluye multitud de temas, todos relacionados con vida y  su día a día: desde conversaciones con familiares, reflexiones personales o lo que lee y ve en un determinado momento. Comenta lo que le ocurre o lo que no le ocurre, así como pensamientos y sensaciones. Acompaña al texto un punto de humor y sátira, sobre todo presente en el año 2014; una pizca de melancolía, más pronunciado en 2015 y por encima de todo una visión personalísima e interesante de lo que le ocurre.

Pararse a leer una nota a pie de página resulta, en ocasiones, tan productivo como agacharse en mitad de una caminata para recoger del suelo una moneda de dos céntimos.

El devenir de los días depende de lo que le ocurre a lo largo de las semanas. Su dietario es un reflejo, sin artificios, de su rutina. Me alegra comprobar una vida normal, alejada de el postureo y del escaparatismo, donde como todo hijo de vecino tiene días en los que apenas pasa nada, y otros donde se acumulan eventos interesantes como la presentación de un libro o la asistencia a una feria para firmar sus ejemplares.

Esta variedad consigue que el lector suelte una carcajada que en un fragmento determinado pero que se quede releyendo un párrafo en otro momento. La variedad, en ese sentido, aporta dinamismo e interés, incluyendo un componente de incertidumbre al no saber qué nos vamos a encontrar más tarde.

Destacan muchos, muchos fragmentos ingeniosos e interesantes:

Las patatas a lo pobre, ahora, frecuentan banquetes de boda y cenas de empresa. Como se comenta de ciertos sindicalistas, todo apunta a que se han aburguesado.

Página 20

Con esta lectura me ha pasado algo curioso: lo leí en un fin de semana, totalmente entusiasmada, deseando leer más y que no se acabara la lectura, intentando estirar el texto, deseando que me confirmara que sigue escribiendo el dietario, que tenemos más lectura en camino.

Se puede estar o no de acuerdo con su forma de ver la vida pero no se puede negar que Artacho tiene talento, y que enfoca y analiza las situaciones con una certera brillantez. Su particular visión, unida con su inteligencia a la hora de describir lo que le ocurre acaba creando un texto complejo donde caben desde las situaciones hilarantes a la crítica literaria.

Aprovecho para recomendaros el blog de Jesús, El cuaderno rojo, si es que no lo conocéis ya. Y si os ha convencido mi reseña, podéis comprar Rasgar algo de vida por 10 euros poniéndoos en contacto con Jesús en la siguiente dirección: preferirianohacerlo86@gmail.com.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Brillante.
  • Ha conseguido que me sienta muy, muy entusiasmada con él.
Contras
  • He echado de menos alguna nota al pie de página, con referencias de lo mencionado.
  • No sirvo como personaje en un libro. Queda demostrado.

Namaste.

09
Sep
19

Lincoln en el Bardo, George Saunders

Durante un tiempo esta portada no paraba de aparecer por redes sociales: Instagram se llenó de Lincolns, de Bardos, empujado quizá por el galardón que recibió en forma de Man Booker Prize del 2017. No había día ni momento en que me topara con él en un lugar y otro, corriendo como la pólvora de lector en lector.

IMG_20190903_223127Como suele ocurrir con las modas, estuve tentada de comprarlo y de leerlo, pero algo me dijo que mejor lo dejaba pasar. Y como ocurre con las modas, el libro llegó un día que dejó de aparecer. Lo cruel y efímero de las modas (incluso de las literarias): puedes ver un título aparecer durante semanas y después, el silencio, la nada.

Una vez descartado, fue Pedro el que me lo prestó, quien lo trajo a mi memoria y el que lo incluyó, de golpe y porrazo, en mi lista de pendientes. Sus buenas críticas me animaban a ponerme con él, también la curiosidad por saber qué me parecía a mí.

Lincoln en el Bardo es la historia de Lincoln, el presidente de Estados Unidos, en el momento concreto cuando pierde a su hijo William, que muere con once años.

Quizá lo peculiar de la historia sea que si te cuentan quién es quién en el Bardo (o concretamente, qué es el Bardo) se convierta en una novela más, pero, por el contrario, si no te lo cuentan puedes perderte en la lectura, por sus capítulos deslavazados.

Como mi lectura viene condicionada por lo que sabía de ella antes de empezarla no puedo más que contar mi experiencia (a partir de aquí spoilers no mayores que los que aparecen en la contraportada).

La acción se divide en tres hilos. Por un lado, tenemos la historia principal: el presidente llora a su niño muerto, acudiendo al cementerio para estar con su cuerpo ya inane. Por otro, los habitantes del Bardo, esto es: los muertos, que acompañan al alma del pequeño William en la fase intermedia entre vida y muerte. El tercer hilo se centra en la acción de los vivos más allá de las puertas del cementerio siendo estos comentarios de personajes variopintos como biógrafos y conocidos del presidente que analizan las actitudes y decisiones de Lincoln, los que radiografían la sociedad estadounidense que acaba de meterse en una guerra civil de la que no saben qué esperar.

Las tres realidades conviven y se alternan en la lectura. Las tres tienen importancia para la historia, aunque el peso recae, como podréis imaginar, quienes le dan título al libro. Personajes muertos hace tiempo, que evocan la vida pasada, los momentos en los que dejaron atrás a sus seres queridos y también el paso de otros muertos por ese Bardo en el que se quedan atascados.

El chico abrió los ojos de golpe.
roger bevins iii

Esto es extraño, dijo.
No es extraño, dijo el señor Bevis. En realidad no.
Uno se acostumbra, dijo el reverendo.
Si éste es tu lugar, dijo el señor Bevins.
Pero no lo es, dijo el reverendo.

hans vollmann.

 

Lincoln en el Bardo es una historia muy buen narrada, donde la aflicción y el dolor por la muerte de su ser querido se combina a la perfección con la vida de Estados Unidos de la época. Saunders mide y controla y crea una atmósfera perfecta. Para ello se vale de personajes secundarios carismáticos además de desplegar una triste ternura muy especial cuando evoca la pérdida del padre. El dolor es parte fundamental de la historia pero no cae en la exageración ni en la …

Sin embargo, en mi caso, no me ha conseguido trasmitir todo lo que no me ha parecido una novela tan redonda, sino que aunque aprecio la técnica de la que hace alarde (el uso de las biografías como si de un diccionario se tratase, los diálogos que sólo aparecen entre los muertos) la sensación que se me queda es aunque hay cosas que me han gustado mucho no he llegado a meterme de lleno en la historia, hasta sentirme desconectada con la historia. Me pasaba que solo me interesaban la vida en el Bardo y no el resto de las partes, que poco podían aportar a una novela más centrada en el Más Allá que en el Más Acá.

Así ocurre en determinadas ocasiones y conviene aceptarlo sin fisuras: esta historia no es para mí.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia muy bien ejecutada.
  • La ternura ante la muerte que es capaz de reflejar.
Contras
  • No he sido capaz de conectar con la historia.
  • La parte de los vivos me interesaba menos.

Namaste.

 

30
Ago
19

Y ellos, ¿qué opinan? (XXXIV): Karina Sainz Borgo

KarinaKarina Sainz Borgo (Caracas, 1982): periodista y novelista. Ha publicado varios libros de periodismo, entre ellos Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. Es activa en redes sociales y mantiene el blog  Crónicas barbitúricas. Trabaja como periodista especializada en temas culturales para medios digitales como Vozpopuli. Su primera novela es La hija de la española, bestseller internacional que sorprendió en la última Feria del Libro de Frankfurt.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

El director, David Jiménez, un libro de periodismo.

El libro al que se refiere es este. La verdad que no lo conozco, ojalá tener más tiempo para leer ensayos de diferentes materias. Tiene muy buena pinta.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El cuaderno de dorado de Doris Lessing, Lumen lo acaba de reeditar.

Lessing es para mí una de las eternas autoras pendientes, recuerdo que me la han recomendado en multitud de ocasiones. En 2007 ganó el Nobel de Literatura y ni aún así lo leí. Os dejo por aquí la reseña de Mariano.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

J. M. Coetzee.

Uno de los grandes, del que sólo he leído un libro: Desgracia.

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de Lessing? ¿Por cuál debería empezar? ¿Leéis ensayos habitualmente? ¿Por dónde debería seguir con Coetzee?

Namaste.

26
Ago
19

Ancha es la puerta, Upton Sinclair

El críptico título de la novela es el inicio de una frase bíblica:

Ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición.

Mateo 7, 13-14

En Los dientes del dragón dejamos a nuestro protagonista escapando de las garras de la Gestapo. Los felices años 20 son historia y en la Europa de entreguerras se palpa la incertidumbre. Y es que ahora vislumbramos esa puerta a la que hace referencia el título, anticipamos la perdición y empezamos a conocer las consecuencias del ascenso de Hitler al poder en el entorno de Lanny. El inicio de lo que hay más allá de esa puerta: sufrimiento, muerte y exilio de los Robin, así como la vida tras la huida de Alemania.

Ancha-es-la-puertaLanny Budd ya no es el playboy que conocimos en las anteriores partes de la saga, sino un tipo con un matrimonio estable, una hija de 5 años y una afán desmedido por dos cosas: el arte y la causa socialista. Como hemos visto anteriormente usará su primera afición para apoyar la segunda, consiguiendo financiar el socialismo alemán y aplacando sus sentimientos de culpabilidad al mismo tiempo.

De esta forma gracias a su trabajo como intermediario de arte volverá a meterse en las fauces del lobo, haciéndose amigo de Goering con objeto de vender sus cuadros, en primer lugar, y de obtener información, en segundo, hasta acabar cenando con el mismísimo Führer.

Como los anteriores episodios de la saga de Sinclair, el autor describe y radiografía la época, en este caso los años 30, pudiendo palpar el ambiente de inseguridad y miedo de lo que se avecina, aunque para muchos sea un momento histórico afable y prometedor y Hitler solo un tipo con bigote que le hace frente a la pérfida URSS.

– De acuerdo – dijo Lanny de forma irreflexiva (…). Ancha es la puerta y vasta la senda que conduce a la destrucción, y suele decirse además que una vez que se ha dado el primer paso para adentrarse en dicha senda, cada vez resulta más difícil dar el segundo y el tercero.

Página 144

Nuestro protagonista emprenderá también el viaje al sur que llevará a una soleada España justo antes de la inicio de la Guerra Civil. Visitará Barcelona, Sevilla y Madrid, y hasta aprovechará para pasar por la Alcarria de camino a Aragón. Su visión de un país pobre, atrasado y a las puertas de un enfrentamiento fraternal no le impedirá de disfrutar del arte de Goya (quien dice disfrutar dice aprovechar el mal momento del propietario de un cuadro para sacar la obra del país con objeto de venderlo a algún estadounidense ricachón interesado en una obra de arte europea que le pueda dar prestigio).

El cuarto episodio de la saga de Lanny Budd es más crudo y menos cándido que los anteriores episodios, coincidiendo con el avance de nuestro protagonista en su vida, pero además como consecuencia de todos los episodios que le ha tocado vivir. Probablemente la única situación de credulidad es la que el propio autor pone en boca del protagonista por la confianza ciega de la ideología socialista, con la URSS como país representativo de la lucha entre clases y de la mejora social. Coincide, o más bien se acentúa tras el alejamiento de su círculo cercano original (su familia y amigos) y el abandono progresivo de la vida de rico que llevaba para acabar viviendo de una forma mucho más modesta con interés, tan solo, en la política internacional.

Sin embargo, es curioso que el cada vez menos ingenuo Lanny sea capaz también de creer a pies juntillas las bondades del país soviético que apenas conoce por los periódicos. Obviamente el momento en el que se escribió esta saga el autor probablemente veía claro quién era la parte buena (lo que no sabía, si era menos mala, y en este caso siempre me acuerdo de Un mundo aparte de Herling-Grudzinski, en concreto de la cita del río Bug) y pone en la mente de un personaje escéptico una ideología que casi roza la religiosidad. Choca, entre otras cosas, porque en el anterior episodio al propio autor le hacían cuestionarse, como el pacto Ribbentrop-Mólotov, pero quizá el devenir el inicio de la guerra en España le hace decantarse.

Como los episodios anteriores, Ancha es la puerta es un libro largo, de 800 páginas, que pasa por distintas fases, por lo que en determinadas ocasiones abundan más las descripciones, en otros momentos la acción se vuelve más dinámica y más tarde son más frecuentes las conversaciones. Aconsejo, como ya lo he hecho en los tres tomos anteriores, alternar la saga de Sinclair con otras lecturas. Por suerte la estructura de todos los capítulos (que se dividen en libros, los cuales a su vez se dividen en capítulos que vienen marcados por números romanos de apenas dos páginas), ayudan tanto a avanzar poco, si solo leemos un capítulo al día o incluso solo uno de los subcapítulos, pero también cuando tenemos más tiempo y queremos leer más, hasta coger ritmo y leer un libro entero (aproximadamente unas 80 páginas). La estructura nos permite llevar una lectura más organizada y ordenada,  al ser bastante matemática y cuadriculada, por lo que cada una de las divisiones tiene la misma cantidad de páginas. Buscado o no ayuda mucho a continuar leyendo.

Los dos tenían lágrimas en los ojos. Era un momento trágico pero el mundo estaba plagado de este tipo de tragedias. El modo en que la gente las asuma y las afronta es lo que las convierte en personas diferentes, hasta el punto de impedirle vivir en la misma casa, o en la misma tierra.

Página 301

Mi año tiene cinco estaciones. Las cuatro que corresponden con los equinoccios y la estación de Lanny Budd. El momento del año que decido leer una de las nuevas entregas de la saga del playboy más interesante del siglo.

¿No os sucede? Hay libros que uno espera con expectación y su lectura se acaba convirtiendo en el evento literario del año, como uno espera unas fiestas patronales, o las vacaciones. Me encanta esa sensación de espera, de saber que algo bueno está esperando, de rememorar los buenos ratos que he pasado con los capítulos anteriores. Chicos de Hoja de Lata, porfavor porfavor, ¡seguid publicando la saga!

La pista final, quizá no sólo de este libro, sino de la de la saga entera, nos la da la última frase:

Habían escogido un mal momento para nacer.

Página 796

Y es cierto, duro momento en el que nacer, aciagos tiempos para ser feliz.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo articula lo grande (la Historia) con la vida rutinaria de los personajes.
  • Lectura perfecta para el otoño.
  • ¿He mencionado que aparezco en la contraportada?

Contras

  • El libro es largo, hay que leerlo poco a poco y a su tiempo.

Namaste.

22
Ago
19

Relatos de Kolimá, Varlam Shalámov

No sabría decir cuándo apareció esta serie en mi vida lectora. Quién fue quien me lo recomendó o si simplemente fue la curiosidad de ver la saga de Shalámov de cuándo en cuándo en las librerías. Digo librerías y no Internet porque hay libros, como éste, que aunque han pasado a la historia de la literatura no se leen demasiado, o al menos no se ven por las redes.

Por otro lado tenía mis dudas porque en su día no conseguí terminar Vida y destino (algo que actualmente ni siquiera me gusta admitir) y quién sabe si el de Grossman tenía algo que ver con esta saga.

IMG_20190710_091942Relatos de Kolimá es una historia tan clara y directa que te cuenta de qué trata sólo con leer el título: diferentes vidas, diferentes situaciones sólo con una cosa en común: la ubicación blanca y común de Kolimá.

Shalámov sabía de lo que hablaba: arrestado en 1937 por realizar actividades trotskistas contrarrevolucionarias, fue condenado a cinco años de trabajos forzados en Kolimá. Por suerte, acabó siendo liberado y desde 1954 hasta 1973 trabajó en su libro de relatos cortos sobre la vida en el campo de trabajo que verían la luz como Relatos de Kolimá. Una saga compuesta por seis libros en los que narra su vida en el campo. En español los encontramos todos en Minúscula.

Como decía más arriba, tener en mente el abandono de Vida y destino me predisponía a pensar que se me iba a hacer muy cuesta arriba. Nada más lejos de la realidad: la principal ventaja respecto a Vida y destino es que los capítulos son cortos y que no hace falta seguir el hilo de un personaje en concreto. Al tratarse de vivencias del campo no siempre son los mismos personajes las que los narran, lo cual ayuda a seguir leyendo, más si alternamos su lectura con otras más amables.

Si por algo se caracteriza Kolimá es por ser una lectura dura, tanto como las condiciones de vida de los presos: el frío, la falta de comida y el extenuante cansancio, en definitiva, la supervivencia pura y dura. Compartimos parte de ese sufrimiento y nos ponemos en la piel de la persona que pelea por las cosas que los demás damos por hecho: un jersey, un par de botas, unos calcetines. La relación de poder entre unos presos y otros, la vida del hampa, las presiones entre jefes y subordinados, el poder de colocarse al lado de la estufa o de tener unos buenos zapatos, la importancia una manta o de poder descansar en el hospital, la cruda cotidianidad de 50 grados bajo cero. Todo eso es Siberia. Todo eso es Kolimá. Y todo eso, aunque a día de hoy nos siga sorprendiendo, ocurrió realmente.

Me comí las gachas, el pan, me tomé tres taza de té con azúcar.

Página 239

Comentaba por redes sociales que con este libro me parecía que nunca lo estaba leyendo en la ubicación idónea: un plácido parque, una bonita playa, 30ºC… todo ello me hacía desubicarme, alzar la vista y comparar la realidad que estaba viviendo con lo que leía. Pênsar que nada se asemejaba a lo que estaba pasando.. Y vosotros, ¿cómo lo véis? ¿Creéis que hay determinadas lecturas que no pegan para unas estaciones o momentos concretos? Aunque claro, ¿cuándo sería entonces el momento y lugar perfecto para leer una historia tan dura? Nunca.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Capítulos cortos.
  • Estilo directo y sin alardes.
Contras
  • El precio del libro, para lo pequeño que es, se me antoja caro.
  • Historia dura, hay que coger aire de vez en cuando. El nudo en el estómago es inevitable.

Namaste.

12
Ago
19

Una tumba para Boris Davidovich, Danilo Kis

Conocí a Kis porque lo mencionó Vila Matas. No tenía más referencia que esa, tampoco tenía muy claro por dónde empezar, así que al final, en una Feria del Libro, me acerqué a la caseta de Acantilado a echar un vistazo a varios de sus títulos, y entre este y Salmo 44 acabé quedándome con el más largo.

Una-tumbaLeí este libro a principios de este año. No, no es una errata. Fue uno de los primeros libros que leí en este 2019. Después lo dejé en el estante de libros para reseñar y se quedó sepultado por otras lecturas que llegaron más tarde y salieron antes de ahí. Quizá os preguntaréis por qué.

Fácil. No tenía ni la más remota idea de qué escribir.

Los que lleváis tiempo leyéndome sabréis que no escribo las reseñas en cuanto termino el libro, sino que la dejo reposar un poco. Generalmente con distancia soy capaz de analizar mejor las cosas, aunque lógicamente se pierde en el detalle gano en perspectiva de ver la historia en su conjunto. Pero claro, esto también tiene inconvenientes, si el libro no me ha gustado demasiado lo borro de mi memoria. O quizá no, porque pensándolo soy capaz de describir los libros que no me han gustado, los despellejes, los que no he sabido por dónde coger.

Sin embargo, Una tumba para Boris Davidovich tiene una laguna en mi mente. No creáis que la laguna viene motivada por la cantidad de semanas que han pasado desde que lo leí. Qué va. Tuve la sensación de que la historia se me estaba escapando, de que se me escurría de las manos y de la mente, de que no me estaba disgustando pero tampoco me gustaba lo suficiente como para dejar algún tipo de poso en mi mente. Y es que la sensación de que este libro estaba siendo invisible me acompañó durante toda la lectura y también cuando puse punto y final, me confesé a mí misma: lo he leído pero ya se me ha olvidado.

Él no estaba interesado en los supuestos hechos, ni tampoco en los supuestos caracteres sino en aquellas conjeturas y en su funcionamiento dentro de la lógica; sus motivos podrían resumirse, al fin y al cabo, en los mismos que tenía Novski al rechazar por completo cualquier conjetura, partiendo de un esquema completamente distinto ideal e idealizado.

Página 141

Lo he leído, lo sé. Pero no me sugirió nada. Quizá como cuando lees el diccionario, una palabra detrás de otra, una letra y otra letra, pero si te preguntan de qué va ¿qué podrías responder más que generalidades?

He estado tentada de no dejar esta entrada por aquí, pero cambié de idea al pensar que en las reseñas, en las columnas literarias, en las redes sociales, solo vemos libros buenísimos, libros fantásticos, o justo lo opuesto: libros malos, aburridos.  Así que vengo a comentar un libro que me ha dejado fría, que dudaré haber leído dentro de dos años, porque sí, los lectores no siempre acertamos, no siempre nos encanta lo que leemos, y ya está. Se aprende, se apunta y se sigue leyendo.

Probablemente esta historia me habría gustado más si no hubiera leído otras historias, como El caso Tuláyev  de Victor Serge o quizá la fama y el reconocimiento vienen de la mano de la polémica que causó Kis con sus libros. No lo sé, la conclusión es que este libro no es para mí.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Al menos es corto. (?)
Contras
  • No me ha dicho nada, perdí el interés de lo que ocurría en la historia.
  • Estilo del autor es enrevesado.

Namaste.

05
Ago
19

Mejor la ausencia, Edurne Portela

Hay títulos o autores que de repente aparecen frente a una y no se van. Te siguen con una frecuencia inesperada, agarran y no sueltan. De repente Edurne Portela aparecía en la portada de muchos de esos libros, en redes sociales, en reseñas, como esta de Marta, una y otra vez. Y después, cuando por un tiempo dejé de encontrármela, la autora figuraba en encuentros, certámenes y cursos. Más tarde, cuando hablando con Pedro sobre libros (¡cómo no!) me dijo que tenía uno para prestarme temí que fuera uno de Portela. No me equivocaba. Ahí seguía el destino insistiendo.

Mejor-la-ausenciaComo ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a Patria, de Aramburu. La radiografía del conflicto vasco pero contado desde otra perspectiva. Mi percepción, quién sabe por qué, era que en este caso, Mejor la ausencia se trataba de un libro denso. Nada más lejos de la realidad.

Si lo comparamos con Patria,  cambia, en primer lugar, el uso temporal: mientras que en la de Aramburu los saltos temporales eran constantes dado que eran el método utilizado para unir pasado y futuro, Mejor la ausencia presenta una novela más lineal, comenzando en los años 80 hasta nuestros días. A priori podría parecer que el efecto conseguido es una pérdida de dinamismo. Sin embargo Portela no lo necesita porque lo puede conseguir por otras vías, y ahí entra en juego la narradora: Amaia. Utilizar su punto de vista de niña que no comprende del todo qué está ocurriendo nos hace querer leer más, distribuye la información a lo largo del texto, y además consigue generar empatía, lo cual nos acerca a su percepción personalísima de la realidad familiar.

Como en Patria, coincide el lugar donde se sitúa la acción, el País Vasco, pero mientras que en la novela de Aramburuse mantiene un tono más neutro (algo que parece perfecto para su versión cinematográfica. De hecho hay prevista ya una serie), Portela opta por olvidarse de ser aséptica y narrar desde las entrañas de Amaia, primero una niña, después una adolescente. La pequeña de cuatro hermanos que no entiende demasiado bien las ausencias del padre, el hermano enfermo que tirita, los pósters en la pared de uno de sus tatos.

Mejor la ausencia destaca por dos cosas: la fuerza y la violencia. La fuerza de una narradora con carácter, que se va a enfrentar a la realidad que le ha tocado vivir, y la violencia de lo que se encuentra más cerca de lo que pensaba.

Lo complicado es conseguir que la voz de Amaia sea creíble en cada momento, y eso lo resuelve la autora modelando las descripciones y la visión de la protagonista. Así, cuando es niña vemos la inocencia, pero también sus arrebatos de furia y rabia ante la impotencia que siente en el hogar. En la adolescencia el pasotismo, la rebeldía, el inicio de un camino que le lleva contracorriente de su familia, que le enfrenta a los silencios de su Ama y al pasado de su Aita. El personaje de Amaia adquiere un peso muy significativo en la historia, además de permitir al lector acercarse e ir conociendo la información necesaria en cada momento. Precisamente de haber prescindido de ella, de haber escogido un narrador omnisciente, la historia habría perdido el aspecto animal que sale de las entrañas de la benjamina de la familia.

Descubriremos lo que sucede al mismo tiempo que la benjamina, aunque lo vemos venir y lo intuimos mientras que ella, desde el punto de vista inocente de una niña no sabe interpretar determinados detalles que el adulto que ve con otros ojos sabe intuir: el hermano enfermo, que tirita y al que hay que cuidar quizá no tenga fiebre, quizá revuelve el cajón buscando algo en concreto; las ausencias del padre, los silencios y las medias palabras.

Sorprende que la historia no pierda un ápice de fuerza y que consiga mantener al lector pegado a sus páginas. No es fácil crear ese efecto, pero menos lo es mantenerlo en sus 200 páginas. Temía que el final iba a llevarse al traste la historia pero me equivocaba. En este caso el recurso de la vuelta a los orígenes se hace totalmente necesario.

Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento. Y sí, ya voy buscando más libros de la autora. Gracias de verdad a todos los que habéis conseguido que Portela se cruce en mi camino. Me temo que se me habría pasado sin vosotros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Con rabia, Lorenza Mazzetti.
  • Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros
  • Trasmite tanta fuerza que me ha sido imposible escoger un fragmento pequeño.
Contras
  • Dejad todo lo que estéis leyendo o viendo, este libro os absorberá por completo.

Namaste.




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