IMM, Literatura

IMM (65)

Os dejo por aquí los primeros libros que han llegado a mis estantes en este año recién empezado.

En primer lugar, los libros que me regalaron en Navidades:

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  • Los asquerosos, Santiago Lorenzo (Blackie Books, 2018) Mis sensaciones encontradas con Los asquerosos empezaron prácticamente desde su publicación. Al igual que El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, el libro de Lorenzo aparecía en la lista de lo mejor publicado pero a la vez otras muchas voces discrepaban y lo incluían entre los que tienen una gran campaña de márketing detrás (os dejo aquí la reseña de Gabriel). Sin embargo, mi balanza se decantó por leerlo cuando vi al autor en La Resistencia. Me pareció interesante, caústico e inteligente. No tardaré mucho en leerlo.
  • La campana de cristal, Sylvia Plath (Mondadori, 2019). No he leído a Plath, pero su única novela es uno de esos libros que hay que leer. Desde hace un tiempo buscaba una buena edición. Ha sido suerte que Mondadori haya decidido reeditarlo. Va a caer en breve. Y esta vez no es broma.
  • Damas asesinas (Impedimenta, 2019). Si Damas oscuras fue un perfecto regalo el pasado año, esta recopilación de cuentos tiene exactamente la misma pinta: bonito lo de dentro y bonito lo de fuera. El típico libro que es un placer regalar y que te regalen.
  • El mar, el mar, Iris Murdoch (Lumen, 2019) Son varios los lectores que han recomendado este libro. Nunca he leído a Murdoch pero creo que ya va siendo hora. A pesar de la horrible portada (¿o solo me lo parece a mí?).
  • 1001 libros que leer (Grijalbo, 2016). Creo firmemente en el poder del autoregalo. Y este es el de este año. Amante de las listas y curiosa por ver qué libros se incluyen, cuáles he leído y los que me faltan (que son muchos, y al final me acabo poniendo deberes), lo he comprado tras verlo en Instagram a Elena (@Paperdreams). Planeo pasar unas cuantas tardes revisando qué hay y qué tengo pendiente. Sé que habrá algunos que me sorprenda encontrar, otros que eche en falta y me tiraré de los pelos al encontrar otros tantos que esperan en mis estantes. Ya os contaré.

Y ahora, los libros que se vinieron conmigo en mi última visita a la librería:

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  • Algo en lo que creer, Nickolas Butler (Libros del Asteroide, 2020). Tras haber leído Canciones de amor a quemarropa y El corazón de los hombres (los dos de la misma editorial, de 2015 y 2017 respectivamente), quería leer este nuevo título. Butler es uno de esos autores de historias amables al que me gusta regresar.
  • Lanny, Max Porter (Penguin Random House, 2020). Para ser totalmente sincera, no tengo ni idea de la trama de esta novela. Mi cerebro lo ha relacionado con Lanny Budd, por ser tocayo, y otra parte de mi razón me dice que el hecho de que haya estado nominada al Man Booker Prize ya es referencia suficiente, pero la verdad es que no sé. ¿Podría ser la típica novedad que acabo despellejando?
  • Los motivos de Aurora, Erich Hackl (Hoja de Lata, 2020). Conocí esta historia porque la editorial compartió el hecho real que motivó este libro: una madre que mata a su hija. Me pareció suficiente, lo anoté y aquí está.
  • La madre de Frankenstein, Almudena Grandes (Tusquets, 2020). Esperaba este quinto Episodio de una Guerra Interminable tras haber leído los anteriores, aunque bien es cierto que el cuarto, Los pacientes del doctor García, acabó en despelleje. Costumbres, ya veis. A Grandes la leo desde hace mucho y sigue siendo una tradición para mí estar al tanto de lo que publica. Curiosamente no sabía que también utiliza la historia de Los motivos de Aurora en la trama. Dos libros conectados que quiero leer YA.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estos dos meses? ¿También tenéis una lista con la fecha de los lanzamientos que queréis comprar?

¡Felices lecturas!

Namaste.

 

Autor, Halfon, Literatura

El boxeador polaco, Eduardo Halfon

Llegué a Halfon por David Pérez Vega. Comentó por Twitter que había leído varios libros del guatemalteco, y lo anoté. Más tarde tuvimos una conversación sobre cuál es el mejor libro para empezar a leerle y David me recomendó este.

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La publicación de esa nueva edición, de manos de Libros del Asteroide y su envío por parte de la editorial (¡muchas gracias!), hizo el resto. Hacía bastante tiempo que no leía relatos y decidí que éste iba a ser el primer libro de 2020. Generalmente me gusta alternar libros largos y cortos además de diversas temáticas, así que este título me pareció perfecto tras terminar otros libros largos.

El boxeador polaco incluye varios relatos de diversas temáticas, en el primero de ellos, Lejano, Halfon narra parte de la historia de un alumno al que le da clase. Conforme iba leyendo más párrafos me iba encontrando destellos de brillantez:

Pensé en los alumnos como Annie Castillo, que vivían tan cerca de un caserío como Pamanzana, pero que también vivían tan ciegamente lejos de un caserío como Pamanzana, Mirando el polvo y las chozas, pensé en todos esos cuentos que, enclaustrados en un mundo más perfecto, leíamos y analizábamos y comentábamos como si en realidad fuese importante leerlos y analizarlos y comentarlos. Y ya no quise seguir pensando.

Página 37

Posteriormente Halfon nos presenta a un pianista serbio. que será el centro de varios de los relatos: Epístrofe, Postales, La pirueta. Conocemos a Milan Rakic a la vez que Halfon, y poco a poco, página a página, se irán conociendo. Posteriormente se separan hasta que llegado un punto Halfon decide seguir su pista y viajar a Serbia. Al existir un hilo conductor tanto temática como temporal, mejor leerlos en el orden que aparece en esta edición. Me sucedió que en un momento de escasez de tiempo, pretendí saltarme un de los cuentos más largos y dejarlo para después, pero nada más leer una página me di cuenta de que en este caso no es posible. En este sentido, los textos se retroalimentan, los temas vuelven y las conversaciones se rememoran. He anotado muchos fragmentos, os dejo este:

Yo puedo ausentarme por completo. Eliminarme por completo. No como muerto, sino como alguien que jamás ha existido. Un mundo sin mí.

Página 124

Os preguntaréis de qué viene el título, quién es ese boxeador que aparece montando en bicicleta en la fotografía de la portada. Como podéis intuir esta edición toma el título de un relato que comienza así:

69752. Que era su número de teléfono. Que lo tenía tatuado allí, en su antebrazo izquierdo, para no olvidarlo. Eso decía mi abuelo. Y eso creí mientras crecía. 

Página 87

Mi sensación en todo momento ha sido la de encontrarme con un estilo brillante, relatos que con una aparente sencillez consiguen demostrar qué es la literatura. Son destellos, frases, párrafos, el modo de llevar al lector de un tema a otro, pequeñas cosas que distinguen los buenos libros de los malos. No puedo más que alegrarme ante este descubrimiento. Porque como os podéis imaginar, Eduardo Halfon va directo a mi lista de pendientes.

Para mí, todo un acierto, una voz distinta, potente y especial, uno de esos títulos que te sacuden y te zarandean, perfecto para sobrepasar una crisis lectura o animarse a empezarlo si no se tiene demasiado tiempo.

Gracias de nuevo a Libros del Asteroide por el ejemplar. Y gracias, David, por acercarme a un autor que mucho  me temo, se me habría pasado. Cuando cuestionan el uso de Internet siempre me acuerdo de estas cosas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Estilo brillante, la sensación de ir saltando de un tema a otro sin notar el artificio que hay detrás.
  • Libro que reconcilia; esto es literatura.
Contras
  • Os aviso cuando se me ocurra alguno.

Namaste.

Literatura

Propósitos para 2020

Os dejo los propósitos lectores de este 2020. Sé que nunca los acabo cumpliendo, pero qué queréis que os diga, me encanta hacer este tipo de listas. Además me ayuda a organizar y planificar algunas de mis lecturas y siempre viene bien echar un vistazo a lo que tenemos esperando en los estantes.

Durante este 2020 quiero leer…

  • A Benito Pérez Galdós. Mi relación con el canario se truncó nada más empezar: me pusieron como lectura obligatoria en el instituto Misericordia y sin merecérselo le hice la cruz y jamás lo he vuelto a leer. Este año se celebra el centenario de su fallecimiento, así que ya va siendo hora de saldar cuentas. Mi idea era empezar con alguno de los Episodios Nacionales (tengo en casa La corte de Carlos IV) pero esta edición de Fortunata y Jacinta me está poniendo ojitos. ¿Qué opináis? ¿Qué libro suyo me recomendaríais? (Isi, como experta en Galdós, ¡ayuda!)

Además, he escogido alguno de los títulos que tengo como pendientes (los podéis encontrar en la pestaña Mi (nueva) lista de 30 libros, sigue en construcción, así que me podéis recomendar alguno más que se sume a la lista):

  1. ¡Absalón, Absalón!, William Faulkner.
  2. Diario de un hombre decepcionado, W. N.P. Barbellion.
  3. Orgullo y prejuicio, Jane Austen.
  4. La mujer de blanco, Wilkie Collins.
  5. El mundo de ayer, Stefan Zweig.
  6. El día del Watusi, Francisco Casavella.
  7. A sangre y fuego, Chaves Nogales.
  8. La campana de cristal, Sylvia Plath.
  9. El manuscrito encontrado de Zaragoza, Jan Potocki.
  10. Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt.

Mantengo mi intención de leer en inglés, creo que podría leer mucho más de lo que lo hago actualmente, la verdad.

Sin embargo, sobre lo de no comprar libros, bah, ¡a quién quiero engañar si luego no lo cumplo!

Namaste.

P.D. Os dejo la ganadora del sorteo en los comentarios del sorteo II.

Autor, Țîbuleac, Literatura

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Țîbuleac

Si 2019 hubiera sido un libro probablemente habría sido El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Țîbuleac. Una historia que desde su publicación atrajo las miradas de crítica y público y que se ha incluido en más de una lista de lo mejor de 2019.

EL-verano-en-que-mi-madreDurante varios meses tuve la duda de si leerlo o dejarlo pasar. Lo obvié en la Feria del Libro pero llegó el otoño y decidí hacerme con él, para satisfacer mi curiosidad más que otra cosa, para saber si yo estaría entre los que les gustaba la historia o los que no.

Al final, justo antes de que acabara el año, escogí una tarde que sabía que me iba a quedar en casa y lo leí prácticamente del tirón.

¿Y qué? ¿Me ha encantado o lo odio?

Pues ni una ni otra.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes narra la historia de Aleksy y de su madre, enfrentados desde siempre pero que comienzan un verano en el que afianzan los pasos de su reconciliación en una casa de campo francesa. La noticia de que la madre tiene cáncer y le queda poco de vida trastocará la relación maternofilial y sentará las bases para que Aleksy conozca vea a su madre más allá de sus brillantes ojos verdes.

De haber podido, la habría cambiado en dos segundo por cualquier otra madre del mundo. Incluso por una borracha, incluso por una que me zurrara todos los días. Las borracheras y las palizas las habría soportado yo solo, mientras que su fealdad (…) estaba a la vista de cualquiera.

Página 12

La historia se asienta en dos elementos: la potencia y la ternura.

Potencia porque es una historia dura, desde el primer momento Aleksy deja claro cuáles son los sentimientos hacia su madre. La ternura, que equilibra esa potencia violenta, se va incluyendo poco a poco en forma de capítulos en los que se incluye apenas una frase. Una pequeña frase que se centra en los ojos de la progenitora pero que es clave para la estructura de la novela:

Los ojos de mi madre eran mis historias no contadas
Página 107

Así, según vamos conociendo a los personajes, la situación se descompensa y la ternura gana la partida. Eso y la tristeza, como habréis podido imaginar.

Tal vez si hubiéramos nacido al revés -yo la madre y ella el hijo- todo habría salido mejor.
Página 197

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes es una historia bien escrita, original, dura y tierna. Es inteligente y se exprimen los recursos que la autora va creando (saltos temporales, captar nuestra atención aportando poca información de los personajes secundarios) y con sólo dos personajes la autora se saca de la manga una bonita y triste novela.

Entiendo ya por qué ha sonado tanto, y la verdad es que no me ha defraudado. Desde el primer momento pensé que esta reseña iba a ser un despelleje, que no me iba a gustar nada de nada, pero por suerte no ha sido así. Ahora, tampoco me ha gustado tantísimo como para incluirla entre lo mejor de 2019. Me ha recordado a La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward, aunque sin gustarme tanto.

¿Y por qué no me ha gustado tanto? ¿Por qué no he llegado a conectar al 100% con la historia? La verdad es que no tengo respuesta. Puede ser que la relación madre-hijo no me toque la fibra, o quizá sea una cuestión de credibilidad: al tener sentimientos tan extremos me parece una ficción, algo que no puede ser más que una exageración.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Țîbuleac es en general un buen libro. Eso sí, ¿resistirá esta historia al juez de la memoria? ¿Me acordaré de ella dentro de dos años? Sólo el tiempo lo dirá.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla violencia – ternura y su equilibrio.
  • El original modo de centrar la historia en los ojos verdes de la madre. Reconozco que durante una parte de la lectura me molestaban.
Contras
  • No he conseguido conectar emocionalmente con la historia.

Namaste.

Literatura, Sorteo

Sorteo (III)

¡Seguimos de sorteo!

En primer lugar, os dejo la ganadora del primer sorteo: ¡ENHORABUENA NIEBLA ESPESA!

Y aquí, los dos ejemplares que podréis ganar en este tercer sorteo:

Me hace mucha ilusión poder haceros llegar un ejemplar de Los que duermen de Juan Gómez Bárcena, uno de los libros que más me gustaron el año pasado. ¡Ojalá lo podáis leer todos, es genial! Pero además, el pack se compone de una novedad: Un detalle menor de Adanía Shibli.

Para participar, es bien sencillo: suscribíos al blog y dejad un comentario. Tenéis hasta el 19 de enero para apuntaros.

Gracias a Hoja de Lata y Sexto Piso por su colaboración.

¡Muchas gracias por estar ahí y suerte!

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Mirarse de frente, Vivian Gornick

Mirarse-de-frenteVuelvo a Gornick como el que queda con un amigo interesante para tener una conversación. No sabes de qué tratará, en qué temas acabaréis deteniéndoos, cuáles pasarán de largo, pero sabes que sus anécdotas, recuerdos e ideas serán interesantes. Que mirarás el reloj pensando que no es posible que se os haya hecho tan tarde.

Si has leído Apegos feroces y de la La mujer singular y la ciudad, ya sabes cómo es la autora. Certera e inteligente, narra su vida aderezándola de comentarios, pensamientos y encuentros de todo tipo.

Como una buena conversación los temas fluyen, saltan de unos a otros, se recuperan más tarde, se pliegan o requiebran. En algunos se detiene más, en otros menos. En este caso en Mirarse de frente destaca como tema la soledad:

Durante años mis elecciones estuvieron fuertemente condicionadas por lo que yo consideraba una preocupación colosal: me mantenía en guardia contra el miedo a la soledad. (…) El  miedo a la soledad, defendía yo por entonces, era responsable de tantos pactos con el diablo hechos por tantas mujeres que luchar contra esa angustia se convirtió en mí en una cuestión política.

Página 104

Me ha interesado especialmente esta reflexión en la que Gornick se da cuenta de que ya no escribe cartas y analiza por qué:

En nuestros días escribir una carta es una decisión, mientras que cando yo era pequeña era una forma de vida. (…) Si me dan a elegir entre llamar por teléfono y escribir una carta, tengo que concluir que prefiero la llamada porque es por lo que opto nueve de cada diez veces. Pero no es que lo prefiera, es simplemente lo que hago. Es lo que todo el mundo hace: la respuesta habitual del mundo en que me ha tocado vivir, uno que no exige voluntad activa.

El mundo que me ha tocado vivir. Eso sí que es una frase para pararse a pensar. Una frase que me hace fruncir el ceño; que provoca un eco desagradable en la cabeza; que incluso me entristece.

Página 120

 

Es un placer leer a alguien que alumbra luz a determinados temas, que atrapa la atención del lector. Me da la sensación cuando leo a Gornick, que me hable de lo que me hable me interesa, por sus anécdotas y sus análisis, porque me hace reflexionar en cosas que nunca habría pensado por mí sola.

Ya sea cuando habla de amor, amistad, trabajo, familia o soledad, la autora aporta su particular visión sin olvidar un punto humorístico al narrar anécdotas. Lo que le ocurre a Gornick puede no distar demasiado de lo que pasa a cualquier otro humano, pero el prisma con el que ve su realidad es tan particular como especial.

Como decía más arriba, si has leído a Gornick tienes una idea de lo que te vas a encontrar. Pero si nunca has leído uno de sus libros te recomiendo que escojas uno y te acerques a su franca inteligencia. Ya sabes: el sorteo de Apegos feroces sigue activo.

Gracias a Sexto Piso por el envío. 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Visión incisiva que analiza y va al grano.
  • Los temas que trata: amistad, soledad.
Contras
  • Hay más saltos de temáticas y por ello parece que tiene menos hilos conductores que sus antecesoras.

Namaste.

Autor, Literatura, Vila-Matas

El viaje vertical, Enrique Vila-Matas

No sin un punto de vergüenza reconozco que nunca había leído a Vila-Matas. Darme cuenta de que, aunque mi memoria me juegue una mala pasada y no lo recuerde del todo, tengo firmado el ejemplar desde 2014, me hace enrojecer todavía más.

Fue tras una conversación con Ana cuando decidí que eso se iba a acabar y que había llegado el día en el que leería El viaje vertical.

El-viaje-verticalLa trama ya la adelanta el propio autor en el título: acompañamos al protagonista en su viaje. Un viaje vertical que comienza en Barcelona y acaba en las islas Madeira.

Al contrario que otras muchas historias que tratan sobre viajes (me viene a la mente Canadá de Richard Ford), no se trata de un viaje de iniciación, en el que el protagonista ha de enfrentarse al inicio de su etapa como adulto. En este sentido, Vila-Matas utiliza el viaje como hilo conductor y también como origen del aprendizaje. Y como contrapunto añade el elemento discordante: el aprendizaje de un personaje jubilado. Mayol, antiguo empresario, político retirado y nacionalista catalán convencido, que tiene que asumir las consecuencias de la separación de su mujer en un momento en el que no sabe a lo que aferrarse.

Para ello huirá de su Barcelona natal e iniciará un viaje, mientras que paralelamente rememorará su vida, repasando los grandes hitos de su infancia, anterior a la Guerra Civil, y ahondando en sus miedos e incertidumbres.

Y qué raros son los recuerdos cuando son, además, inventados. La memoria verdadera de la torre veraniega de sus pobres padres la enlazó, a través de un enigmático túnel de su cerebro, con un recuerdo falso, tan improbable como inventado, pero que sintió necesitaba tener en aquel momento.

Página 157

Uno de los elementos que más me ha gustado ha sido el uso del narrador. Un narrador omnisciente que no se mantiene al margen y se va dejando ver según avanzamos:

Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era airosa en su serpentear y era una inquietante ciudad en la que uno nunca sabía si acababa de llegar al fin del viaje o al punto de partida. Ya sólo le faltaba decir que Lisboa era una ciudad que a veces parecía surgir como una serpiente surge de su piel. Pero esto será mejor que lo diga yo de mí mismo, que a veces tengo la impresión de que surjo de lo que he escrito como una serpiente surge de su piel, aquí en esta isla de palmeras y eternidad donde todos lo días hundo en tinta mi pluma y donde el tiempo, en su teatro armado sobre la calma y el poco viento, también para mí pasa lento y pasa fácil, porque la vida aquí es fácil, y mi reloj muy lento y, además, para qué negarlo, yo sólo soy un principiante, el principiante más lento.

Página 153

Autor de culto, aclamado por crítica y con fieles seguidores, Vila-Matas demuestra su buen hacer tejiendo una historia aparentemente simple pero con muchas lecturas y referencias. Apenas unos pocos personajes son los necesarios para dar forma a El viaje vertical. Tampoco necesita más.

Lo importante de este libro de Vila-Matas, probablemente también de otros del autor me atrevería decir, es cómo cuenta lo que sucede. A fin de cuentas la trama no tiene mucho artificio, pero cómo va añadiendo diversos temas y el modo que tiene de utilizar el estilo es significativo. Son muchos los fragmentos destacables, decenas de reflexiones y píldoras que va dejando el autor aquí y allá.

En definitiva, me ha gustado mucho. No sé por qué he tardado tanto en leer a Vila-Matas. ¿Cuál creéis que debería ser el siguiente?

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Demostración de literatura: cómo hacer fácil lo difícil y crear una lección de novela.
  • Multitud de fragmentos destacables.
Contras
  • Suceden pocas cosas y eso provoca algunos momentos en los que parece que la trama no avanza.

Namaste.

Literatura, Sorteo

Sorteo (II)

Antes que nada, ¡feliz 2020 para todos!

Comienza un año, 366 días por delante. Para mí el 1 de enero es el mejor momento para plantearme los nuevos propósitos (literarios o no) y hacer una lista con los títulos que quiero leer en este nuevo año.

Para celebrar el nuevo año, os traigo este sorteo de dos magníficos libros:

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El primero no necesita presentación: Cien años de soledad es una de esas obras imprescindibles, magníficas y obligatorias. También es uno de mis favoritos…  ¿No lo habéis leído? Este es el momento.

Apegos feroces, de Vivian Gornick una lectura con la que no puedes parar de anotar fragmentos. Interesante y lúcida, es un placer leer a Gornick. Gracias a  Sexto Piso por el ejemplar.

Para apuntaros a este sorteo, exactamente igual que el anterior (que por cierto, sigue activo): suscribíos y dejadme un comentario con un libro o autor que deba anotar en mi libreta de libros pendientes. El plazo para apuntarse termina el día 12 de enero.

¡Suerte a todos!

Balance de 2019, Literatura

Balance de 2019 (II): lo mejor.

La edad, o la experiencia o mi sentido arácnido, como queráis, me hace escoger mejor lecturas. Cada vez sé mejor qué cuadra en mis gustos y qué no, por eso este año la mayor parte de mis lecturas han sido buenas. Os dejo aquí los más destacados, lo mejor de lo mejor de este 2019.

Como sabéis de entre lo mejor distingo dos categorías. Por un lado libros destacados que me han gustado mucho y por otros libros que considero imprescindibles. En ocasiones me es sencillo distinguir unos de otros pero este año lo he tenido más complicado. Pero sin duda estos son los libros que más me han gustado este.

Destacados

  • Relatos de Kolimá, Shalámov. Necesaria. Obligatoria. El primer volumen de los Relatos de Kolimá es uno de esos libros que hay que leer para rendir un mínimo homenaje a las víctimas esteparias. Recomiendo alternarlo con otras lecturas.
  • La trama nupcial, Jeffrey Eugenides. Hay autores que son un acierto. Eugenides es uno de ellos. Menos redonda que Middlesex pero una buena elección.

  • El año del pensamiento mágico, Joan Didion. Doloroso, triste. Este libro ahonda en la pérdida del ser querido, en la muerte y soledad pero también en la supervivencia. Didion ha venido para quedarse, está claro que tengo que leer más de ella.
  • Rasgar algo de vida, Jesús Artacho. Leer a Jesús es un placer. Su particular visión de cada situación, el humor que despliega, el cambio de tercio cuando considera… Lo leí en un fin de semana, obnubilada por la lectura, y sé que no soy la única. ¡Leedlo!
  • Mejor la ausencia, Edurne Portela. El hilo de la historia, la fuerza en el estilo, el personaje principal… son muchos los motivos por los que esta novela tenía que estar en esta lista. Preparada para seguir leyendo a Portela.
  • La edad del desconsuelo, Jane Smiley. Me pasa que hay historias que les llegan a otros lectores (por ejemplo El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Țîbuleac, que a muchísimos les ha obnubilado y a mí me ha gustado, sin más) y sin embargo otras que no conectan tanto pero que a mí, quién sabe por qué, me tocan la fibra. El libro de Smiley es uno de ellos.
  • En la colonia penitenciaria, Franz Kafka. Ya sabéis de mi fijación por el checo. Kafka es una buena opción sea cual sea el título que se lea.
  • La poeta y el asesino, Simon Worrall. Historia sobre literatura. Dickinson y Hoffmann, la vida de ella y la de él, conectadas por un poema que aparece en una subasta. Tenía todos los elementos para ser un peñazo y sin embargo Worrall se saca de la manga un thriller literario. FAN.
  • El viaje vertical, Enrique Vila-Matas. Un ejemplo de literatura, de cómo se construye una buena historia con sólo utilizar un buen personaje principal y sin grandes alharacas. Tengo que leer más al autor.

 

Joyas

Lo-mejor-de-2019

  • Los que duermen, Juan Gómez Bárcena. Poco puedo añadir que no dijera en la reseña correspondiente. Hacedme caso y leed a Gómez Bárcena. Os sorprenderá.
  • El adversario, Emmanuel Carrère. Teníais razón los que recomendabais este libro como un mantra. No puedo decir más. Es de esos que te vuelan la cabeza. Y además basada en hechos reales. Se mantiene en la cabeza un tiempo después y he acabado dándole vueltas durante semanas. Además es la demostración clara de que para sacarse un librazo de la manga no hace falta escribir mil páginas.
  • El final del affaire, Graham Greene. Novelón. Es sorprendente y original, hay una historia de amor pero también un fuerte componente religioso. Esto es literatura. Esto es una demostración de cómo se hila una historia, de cómo se crean unos personajes secundarios perfectos, del uso del elemento temporal. Olé y olé.
  • Cárdeno adorno, Katharina Winkler. Menuda sorpresa esta lectura. Brutal, dura, deja con mal cuerpo. También ejemplifica algo que se le olvida a muchos: no hay que meter páginas sin sentido. Digamos no a las historias de 700 páginas que se podrían haber resuelto en la mitad. Alcemos la voz contra esa moda.
  • Ancha es la puerta, Upton Sinclair. La cuarta parte de la saga de Lanny Budd es la más oscura y pesimista de todas y quizá la que tiene menos sobresaltos en la trama. Reconozco que no es mi favorita de la saga. ¿He mencionado ya que aparezco en la contraportada?

Para vosotros, ¿cuáles han sido las mejores lecturas de 2019? ¿Habéis leído alguno de los libros que os traigo?

Aprovecho para desearos un feliz 2020.

Namaste.

Literatura, Sorteo

Sorteo

Para celebrar los 10 años del blog y coincidiendo con la época navideña… ¿qué mejor que un sorteo?

 

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Estos dos libros pueden ser vuestros: Ancha es la puerta, de Upton Sinclair, uno de los libros de la saga de Lanny Budd que como ya sabéis no me canso de recomendar,  y Del color de la leche, la maravillosa historia de Nell Leyshon.

Para participar, es bien sencillo: suscribíos al blog y dejad un comentario. Tenéis hasta el 5 de enero para apuntaros.

Gracias a Hoja de Lata y Sexto Piso por su colaboración.

¡Suerte para todos!