Autor, Literatura, Zambra

Bonsái, Alejandro Zambra

El nombre de este autor me perseguía una y otra vez. Probablemente fue la portada de su misterioso gato en Poeta chileno la que se me quedó en la retina, haciéndome recordar, una y otra vez que yo no lo había leído nunca.

En una conversación con el genial Juan Gómez Bárcena le pregunté por qué título debería empezar a leer al chileno, y él me recomendó La vida privada de los árboles. Como pudisteis comprobar le hice caso y acabé comprando la edición de Compactos de Anagrama en la que viene también incluido este título. Finalmente acabé leyendo el primero de ambos. Bonsái comienza como sigue:

Al final ella muerte y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura.

Página 15

De frases y capítulos cortos, Bonsái deja claro por dónde va desde la primera línea. Y es que la historia de Emilia y Julio se bebe de silencios, de una cama y de la página 373 de un libro de Proust.

Una historia sin descripciones, esbozada simplemente.

Cuando Julio se enamoró de Emilia toda diversión y todo sufrimiento previos a la diversión y sufrimiento que le deparaba Emilia pasaron a ser simples remedos de la diversión y sufrimiento verdaderos.

Página 21

Bonsái tiene algo de hipnótico que me es difícil de describir. Quizá sea ese narrador que parece que juega al despiste o que conoce poco más que el lector de los detalles de la historia de amor. Será ese pragmatismo en las descripciones que nos sitúa cerca (porque estamos viviendo también su historia) pero a la vez, lejos (por esa sensación de que los personajes son sustituibles al no hacernos una idea concreta de cómo son).

En cualquier caso lo que propone Zambra es interesante y diferente. Dan ganas de seguir leyéndole, de indagar en ese mundo intimista y lleno de silencios del que nos hace partícipes. Ayuda además que muchas de sus historias sean cortas, leves, aparentemente simples. Sorprende que en tan pocas páginas pueda ser tan personal, o siguiendo el cliché, desarrollar una voz propia y diferente de lo que estamos acostumbrados.

Zambra me recuerda a Halfon en una cosa: el ambiente creado, que nos traslada a un planeta propio, donde los personajes se entremezclan con palabras no dichas y pensamientos que se escapan.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cárdeno adorno, Katharina Winkler.
Pros – Corta, directa e intimista.
– Ideal para un bloqueo lector o para cuando se tiene poco tiempo.
Contras – No es fácil de describir y deja con ganas de indagar más en su obra.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Hamnet, Maggie O´Farrell

Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) es el último libro publicado por Libros del Asteroide de Maggie O´Farrell. Si lleváis bastante tiempo por el blog sabréis que se trata de una de mis autoras fetiche, de las que leo todo lo que se saca.

Por aquí encontráis las reseñas de Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Así que podréis imaginar que la publicación de esta nueva novela y su posterior entusiasmo de los lectores que la leyeron me hicieron subir mis expectativas.

Hamnet narra la historia de la familia de Shakespeare, centrándose en especial en el momento en el que conoce a Agnes, la que será su esposa; y en los acontecimientos alrededor de la nueva unión. El título de la novela no es sino el nombre del hijo varón de la pareja, que perderá la vida debido a la peste.

Para que la peste llegue a Warwickshire, en Inglaterra, el verano de 1596, han de suceder dos acontecimientos en la vida de dos personas distintas, y estas dos personas han de encontrarse después.

Página 160

La verdadera protagonista de la historia es Agnes (aquí en lugar de seguir con la tradición O´Farrell escoge Agnes en lugar de Anne), una atípica mujer que vive apartada de la comunidad que se enamora de un prescriptor de latín muy especial. Ella es el origen de la familia, la que anima a su esposo a viajar a Londres y la que ha de cuidar a sus hijos ante la ausencia paterna. Posee un don especial que le hace ver el futuro de las personas. Algo que la

No entiende cómo ni por qué, pero lo sabe. Ella nunca recela de estos momentos de descubrimiento, de cómo de pronto le llega la información al cerebro. Los acepta como un regalo inesperado, con una sonrisa de agradecimiento y una agradable sensación de sorpresa.

Página 174

La estructura de la novela está dividida por saltos temporales: en un lado, el pasado, donde conocemos la vida del autor de Otelo (la forma de vivir de la familia, su relación con su padre). En el otro, la vida presente, cuando su familia va creciendo y los eventos que se desarrollan con posterioridad. En ningún momento se menciona el apellido del autor. Ni siquiera el nombre: siempre es el esposo, el hijo, el padre o, simplemente, el prescriptor de latín. Su brillo existe sólo en chispazos: él sólo es el hijo del guantero.

La autora se apoya en datos biográficos reales para construir una novela en la que el resto depende de su imaginación. Hamnet es la novela de los que no han pasado a la historia: de todos esos secundarios sin los que el genio no se habría puesto a escribir, de las personas que le acompañaron toda su vida. Un homenaje para todas aquellas personas que rodean a los que sí estudiamos en los libros de texto.

Somos testigos de cada una de las emociones por las que pasan los personajes: la frustración de la violencia, el amor, el miedo y la incertidumbre y por último, el dolor:

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina, dentro de un arcón, detrás de una puerta:salta sobre una en cualquier momento como un ladrón o un bandido. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer que se está a salvo.

Página 187

Hamnet recupera, para mí, la estela de grandes novelas de la autora, como Tiene que ser aquí. Creo además que O´Farrell es una buena autora de novelas más largas, donde puede desarrollar la infinidad de temas que va creando al inicio de la historia. A todos ellos les dedica tiempo, con todos ellos coloca a un personaje secundario llamando a aportar luz a un tema que surge.

Hamnet es, además, un ejercicio de delicadeza, de intimidad, de cercanía. La voz propia y reconocible de una autora capaz de trasmitir muchas emociones de un modo aparentemente sencillo y muy sutil. Ambas cosas acaban creando una conexión con la historia. Cuando piensas que no es para tanto, que la novela no te sorprende, te das cuenta de que O´Farrell te ha llevado a su terreno y estás sufriendo al igual que Agnes, al igual que Hamnet.

Si habéis leído a la autora os va a encantar. Si no, es una muy buena opción para empezar con ella.

FICHA:

Te gustará si te gustó Tiene que ser aquí.
– La primera mano que sostuvo la mía.
Pros – Directa y aparentemente sencilla.
– La sutileza y sencillez en toda la historia.
Contras – El inicio puede resultar un poco lento.

Namaste.

Autor, Fox, Literatura

Personajes desesperados, Paula Fox

Más a menudo de lo que me gustaría me digo que no tengo que dejarme llevar por las novedades, que hay determinados libros que no son para mí, que que no son para mí. Sin embargo, todos los años me ocurre que escojo una lectura porque todos están hablando de ella o porque tengo curiosidad por ver de qué trata y en la mayoría de los casos, por desgracia, acabo acordándome de ese mantra: aléjate de las novedades y lee a más gente muerta.

Personajes desesperados llegó a mí por una serie de Netflix que estaba viendo: You. El personaje principal es librero y en los primeros capítulos menciona unos cuantos títulos. Coincidiendo con que Sexto Piso publicaba la novela acabé leyéndola. Y más pronto que tarde me di cuenta de que no era para mí.

La novela tiene como protagonista a un matrimonio neoyorquino, una pareja sin hijos con una vida sencilla y tranquila, del tipo de gente que muchos envidian, son el prototipo del éxito tranquilo, los vecinos que no molestan, que caen bien a pesar de parecer algo sosos y a los que parece que la vida les sonríe.

Su rutina se tuerce cuando a Sophie, la mujer, le muerde un gato callejero al que trataba de alimentar. A partir de ahí su equilibrio se resquebraja y todo salta por los aires. No me preguntéis cómo ni por qué, porque si lo pensáis con detenimiento os daréis cuenta de que es absurdo. Todo derivado de algo tan simple como la mordedura de un gato.

Bueno, me diréis, hay muchas grandes historias que parten de la base de un acontecimiento aparentemente anodino. Sí, cierto. Hay múltiples ejemplos, aunque si bien es cierto aunque parten de la base de un acontecimiento inocuo (la famosa bola de nieve de El quinto en discordia de Davies, por poner un ejemplo), en esas novelas lo importante son las consecuencias de ese evento. Y la cuestión con Personajes desesperados va por ahí: porque en esta novela no hay consecuencias serias (un crimen, una investigación policial, una infidelidad o la delación de un vecino), es solo la mordedura de un gato. Vas al médico, te miran y punto. Aquí la relación de causalidad no existe, así que como lectora me he encontrado en muchas ocasiones pensando que a qué tanto drama, que por qué tanta preocupación.

Si algo nos ha enseñado 2020 es que las cosas son frágiles, cierto. Que ocurre lo impensable y que quién nos iba a decir que íbamos a tener que mirar el reloj para no llegar más tarde del toque de queda. Vale. Asumo que la realidad es frágil, que la felicidad lo es. Pero el problema de fondo viene cuando ese aparente problema no es tal, y no hay modo de sentirse conectado con unos personajes que hacen un mundo de un problema rutinario y de fácil solución.

La verdad sobre las personas no tenía mucho que ver con lo que decían de sí mismas ni con lo que otros decían de ellas.

Página 99

Esa desconexión se agrava cuando te das cuenta de que la pareja protagonista es totalmente insufrible. Adictos al drama y a la exageración, de esa gente que se queda congelada en los momentos donde tiene que dejar paso a la acción, esos que antes de decidir salir corriendo y hacer algo (lo que sea), se preparan un té y meditan en las implicaciones éticas sobre el siguiente paso a dar. Lo cual me lleva a reflexionar a mí que entonces o no eres tan listo o tu perfección no era tal o directamente eres imbécil.

Con qué rapidez se hacía pedazos la cáscara de la vida adulta, su importancia, ante el embate de lo que, de repente, era real, imperioso, absurdo.

Página 152

Lo único que sostiene Personajes desesperados y que hace que no la tires por la ventana es el estilo de Fox. Las reflexiones que va dejando aquí y allá sobre la vida adulta, sobre el tiempo y las expectativas. Frases bien hiladas, que hacen reflexionar y que en ocasiones me han recordado a Sylvia Plath.

Pero en general, para mí esta historia es un no. Lo dicho: a ver si la próxima vez me hago caso a mí misma y me pienso dos veces antes de caer en libros que tienen pinta de que no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Fox que invita a reflexionar.
  • Es corto.

Contras

  • Desconexión total con la historia y la insufrible pareja protagonista.

Namaste.

Autor, Eugenides, Literatura

Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides

Lo reconozco: soy una lectora atípica. Empiezo por el final. En el caso de Eugenides, leí primero Middlesex y después La trama nupcial, para acabar leyendo (al fin) su novela más conocida, la más corta y la única con versión cinematográfica.

Las-virgenes-suicidasMientras que otros lectores empiezan por los libros cortos, yo lo dejé para el final.

El problema de decantarme siempre por los libros largos es que en ocasiones no tengo demasiadas opciones cuando quiero alternar un libro corto entre otros tochazos. De ahí que colara esta lectura, uno de esos libros que esperan paciente su turno.

Sin embargo, Las vírgenes suicidas no funciona como libro de transición porque desde el inicio el autor te deja claro que no te va a soltar hasta que lo termines. El inicio es contundente al respecto:

La mañana en que a la última hija de los Lisbon le tocó el turno de suicidarse -esta vez fue Mary y con somníferos, como Therese-, los dos sanitarios llegaron a su casa sabiendo exactamente dónde estaba el cajón de los cuchillos y el horno de gas y dónde la viga del sótano en la que podía atarse una cuerda.

Página 9

Mi sorpresa inicial fue encontrarme con lo que adelanta el título. Quién sabe por qué pensé que se trataría de una alegoría del texto y no, pura y llanamente cinco chicas suicidas. Ya sabéis: no leo la sinopsis.

Sorprende además el uso del narrador del autor. Esta vez escoge como narrador a un vecino indeterminado de las chicas, que además se explica en representación del grupo de chavales que fueron viviendo la evolución de la casa de los Lisbon. Lo hace además, desde un momento posterior a los sucesos, cuando rememoran lo que pasó 20 años antes.

Con la misma anormal persistencia, los conocimientos que teníamos de Cecilia también crecieron después de su muerte.

Página 41

Una evolución que comienza con una aparente normalidad, a pesar de los extremismos morales de la madre, pero que va cerrándose poco a poco, agobiando a las chicas que intentan sobrevivir en la casa. Un ambiente opresivo para ellas que se enrarece por momentos, pero también atractivo para sus vecinos, que ven a las muchachas como misteriosas y herméticas.

Un año y medio después todo ha terminado. Las cinco hijas de los Lisbon han muerto y esos vecinos siguen sin haber conocido qué sucedía realmente en esa casa, qué se les pasaba por la cabeza a las chicas. Una incógnita que forma parte del misterio.

Era un olor tan denso que parecía líquido y, si te introducías en él, era como si te salpicase.

Página 155

Las vírgenes suicidas es una historia que arrolla. Es curioso comprobar cómo tiene tanta fuerza sin caer en describir violencia, acción o tan siquiera, algún tipo de discusión. El misterio y la incertidumbre pesa sobre la trama, a fin de cuentas nadie sabe demasiado sobre los motivos de un suicida. Imaginemos si además son jóvenes apartadas, que funcionan como un cuerpo autónomo y que sólo se relacionan entre sí y con su familia.

Poco tiene que ver con otras obras del autor, ni en temática ni en el tono de la historia. Pero la calidad, el modo en el que Eugenides organiza la trama, cómo va incluyendo el resto de los elementos, el uso conveniente de los saltos temporales… todo lo que hace lo hace bien. Es cierto que no me ha parecido una novela tan redonda como Middlesex (seguramente influye que sea muchísimo más corta), pero la verdad es que me ha gustado.

Si buscáis una novela que os sacuda de un bloqueo lector, algún libro que os dé un buen empujón, esta es una buena opción. Ahora me falta ver la película.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Inicio potente y arrollador.
  • El uso sorprende del narrador para contar, manteniendo el misterio, la historia de Therese, Mary, Bonnie, Lux y Cecilia.
Contras
  • Me ha costado bastante conocer quién es quién de las hermanas. No sé si ha sido torpeza mía o algo buscado por el autor. (¿Cuántas veces habré podido revisar la página 13? Lo menos doscientas).

Namaste.

Literatura, Stach

Kafka, Reiner Stach

La absolutamente descomunal y última biografía de Franz Kafka pasó a mi lista de deseables desde que vi que Acantilado la publicaba en 2016. No mucho después me encontré con este artículo de opinión con el que, al contrario que pudiera parecer, me entraron más ganas de leerlo, a pesar de su más que cuestionable título.

Todos sabemos que la pluma de Alberto Olmos es muy crítica, muchos dicen que demasiado, que le gusta la polémica y dar que hablar. La verdad es que me guardé el enlace para comprobar si le daba la razón en algunas de las cosas que menciona (spoiler: sí).

KfkaKafka, de Reiner Stach es una biografía enorme, editada en dos tomos de más de 1200 páginas cada uno. Páginas de papel de biblia, tapa dura, edición con caja apta para los más bibliófilos, y Kafka, autor objeto de culto para muchos.

Como imaginaréis, su lectura me ha acompañado muchos meses. Prácticamente todo el año 2019: lo empecé en abril y lo terminé la tarde del 31 de diciembre. Un libro tan largo necesita mucho, mucho tiempo para abarcarlo. También se ha hecho esperar esta reseña: lleva en el tintero desde enero pero la dejé reposar tanto que aquéllo parece un pasado de otra vida.

Una vez explicado lo visible llegamos a lo que nos ofrece la lectura: como podréis imaginar por la extensión se trata de una biografía muy pormenorizada de la vida del insigne checo, que incluye fragmentos, citas, cartas, fotografías y detalles de sus relaciones familiares y amistosas, de sus viajes, su trabajo y todo lo relacionado con la literatura y el momento de empezar a escribir.

2.400 páginas son muchas. Son muchas, muchas páginas. Muchas muchas para hablar de UN solo autor, de UN solo escritor del que para más inri no vivió demasiado, no fue demasiado prolífico ni tuvo demasiado éxito y no nos quedó demasiada información que trocear.

Teniendo lo anterior en cuenta, la estrategia de Stach es bien sencilla: como realmente hay muchas cosas con las que indirectamente se puede hablar de Kafka, pues hablemos de ellas, lo cual incluye la historia de Checoslovaquia, la descripción de los barrios de Praga, las consecuencias que tuvo el Plan de Saneamiento de la ciudad, por mencionar tres.

¿Quién puede decir que esto NO es hablar de Kafka? ¿Puede alguien dudar de que Kafka no era checo, praguense y judío? Y claro, ya que hablamos de Kafka tenemos que hablar de Max Brod, lo que lleva a Stach a hablar de la vida de Brod, de su obra y también de  su vida personal. Pero claro, si Kafka tenía otros amigos y otros compañeros, pues incluyamos unas cuantas páginas de la vida y obra de cada uno ellos. Y así, porque Kafka trabajaba en una compañía de seguros, también conoceremos los cambios legislativos de los seguros en la Praga de la época, los cambios por los que se tuvo que aplicar con su checo o las puntas de trabajo que le originó la nueva normativa: ¿qué mejor que contarnos el absolutamente tedioso trabajo de Franz que haciéndonos partícipes de él?

¿Acaso alguno de vosotros, malpensados, se le ha pasado por la cabeza pensar que esto son trampas? ¿Que realmente no está hablando de Kafka sino que se centra en otras personas que no son el autor objeto de estudio? Cómo sois.

Aunque claro, algunos podrían opinar que conocer determinados cambios legislativos que le afectaban a Kafka en su día a día no implica que conozcamos más a la persona. ¿Qué me decís, lectores que estáis al otro lado? ¿Si alguien desmenuzara vuestra rutina, explicando con detalle en qué trabajáis, la normativa relacionada que se os influye, sea cual sea, diríais que os conoce mejor? ¿Aporta algo saber con qué producto de limpieza os abasteceis en el supermercado? ¿Os describe de algún modo saber a qué supermercado vais a comprar?

En la noche del 21 de junio de 1621 reinaba en la ciudad vieja de Praga una tensión pletórica de miedo. Casi nadie fue capaz de entregarse al sueño, se cuchicheaba y se rezaba en grupo, se comprobaban los cerrojos de las puertas y se prestaba oídos al exterior, donde ruidos marciales anunciaban los horrores al día siguiente.

Página 54 (el capítulo se llama No pasa nada en Praga y me parece muy acertado).

Una de las principales fuentes para conocer a Kafka que utiliza Stach son las cartas y los diarios. Tener de primera mano escritos personales de Kafka ayuda a comprender sus actos y podemos conocer más a fondo lo que pensaba. El problema es que acudir a las cartas nos conduce, obviamente, a conocer no lo que pensaba, sino lo que escribió. Y en relación a los diarios, lo que queda que escribió después de un proceso de edición enorme así como la pérdida de otros tantos tras la muerte del checo. En resumen: es bien complejo saber qué se le pasaba realmente a alguien. O quizá interesa darle más importancia de la que tiene a una carta, porque para Stach en un texto no se puede sino ser siempre sincero. Siempre, siempre, siempre.

Entonces, ¿corresponde al biógrafo rellenar los huecos de cosas que no dijo, de actos que no sabemos? Para Stach sí. Para Stach es lícito que él explique cómo se sentía Kafka a raíz de un comentario que le escribió a Brod, o lo que pensaba realmente de un problema que tenía. ¿Acaso los demás tenemos argumentos para llevarle la contraria?

Para Stach sí pero para mí, no. Todo lo que se sale de lo que se lee o de la biografía es hipótesis. Y siguiendo ese hilo cualquier otra conclusión a la que llegue esta hipótesis es pura invención:

Hacía diez años que Kafka no veía el mar, y le pareció como si se hubiera vuelto más bello durante ese largo tiempo. Le hacía feliz verlo, aunque ya no pudiera sumergirse en él con tanta inocencia como antes.

Página 2144

Parece como si Stach tratara a su biografiado como una personaje de novela, algo que podemos apreciar a lo largo de todo el libro: por un lado, lo trata de forma uniforme, como si fuera la misma persona con 18 años que con 30. Por otro, el autor opta por organizar gran parte del libro por temáticas, incluyendo pocas fechas y apoyándose en textos anteriores o posteriores al momento en el que se supone que está para reafirmar su argumento.

Con esto no quiero decir que la biografía no esté ordenada cronológicamente, porque obviamente, empieza con el nacimiento de Kafka (o con el momento histórico) y el libro termina con su muerte, pero lo cierto es que durante este camino, Stach se bifurca en temáticas diversas y acaba generando situaciones absurdas, no por los saltos temporales sino por incluir una carta de 1918 para reforzar una teoría de 1915. Me ha ocurrido que he tenido que revisar en qué año estaba porque me despistaban los fragmentos. En este sentido, me ha ayudado tener a mano el cómic de la biografía de Kafka de Robert Crumb. Como podréis imaginar, es un libro prácticamente esquemático comparado con este ensayo, pero en los momentos iniciales Stach se empeña en hacer referencias a personas que aparecen más tarde en la vida del escritor (como Felice y Milena), así que conocer a grandes rasgos la vida de Kafka es recomendable.

En general, el tono de Stach se mueve en un terreno de soberbia y ego difícil de obviar:

El biógrafo no puede dar consejos, y el diagnóstico a distancia, sin tener en consideración los cambios habido en las relaciones humanas en el transcurso de generaciones, incluso de épocas sucesivas, es una de las más repugnantes manifestaciones secundarias de esa nivelación histórica que se viene observando desde hace décadas, bajo el imperio discursivo de la psicología.

Página 1127

Critica Olmos en el artículo que ha encontrado dos erratas. No puedo más que llevarle la contraria. ¿Dos? ¿Sólo dos? ¡Si antes de llegar a la página 150 yo había encontrado por lo menos cuatro! ¿Será que  leyó menos de las 1.200 páginas que admite que leyó realmente? No lo sé. Lo que sí que puedo decir es que me he encontrado decenas de erratas. Decenas. Lo cual, quizá, no tiene tanta importancia si tenemos en cuenta que se trata de un libro tan inmenso. No sé, casi parece imposible que se edite una biografía de estas características sin una sola errata (pensamiento de Laura cuando iba por la página 600). Sin embargo, cambié radicalmente de opinión cuando llegué a la página 716 y me encontré una errata en el apellido del autor. Sí, habéis leído bien. Yo tampoco podía creérmelo. Tuve que parpadear y mirar de nuevo, porque no podía ser. Porque sencillamente no me cabe en la cabeza cómo se puede dejar mal escrito el puñetero apellido del autor sobre el que trata el libro, que para más inri tiene CINCO PUTAS LETRAS Y SE REPITEN CON DOS CONSONANTES Y UNA SOLA VOCAL. Con ello no quiero decir que un apellido más largo hubiera tenido menos delito, solo puntualizar que si escribes mal Knausgård al menos hay una cierta dificultad, dos vocales, varias consonantes juntas y hasta un circulito encima de la a.

Pero, y aquí viene lo mejor, esa errata no ocurre una sola vez, porque, voilà, en la página 1478 vuelve a aparecer. ¡Albricias! ¡Viva Kakfa!

También he encontrado exasperantes algunas de las expresiones que se incluyen. No digo que no sean correctas, sólo que me chirría el abuso de los anglicismos para referirse a determinadas cosas que se podrían haber traducido con una palabra en castellano. Quizá si la biografía hubiera sido de Bill Gates pues vale, incluye lo de start-up y aquí paz y después gloria, pero siendo de un escritor praguense que vivió entre el siglo S.XIX y el XX pues no entiendo bien por qué optar por small-talk teniendo otras muchísimas otras opciones. Quizá es que no seamos native speakers y no entendemos la modernidad.

De hecho Kafka tuvo la sangre fría de viajar en Pentecostés (…) y, en medio de las masas de excursionistas, visitar algunos hot spots recomendados por la guía Baedeker.

Página 1497

Dice Olmos:

¿De verdad alguien está leyendo una pedazo biografía de Kafka de más de 2000 páginas para mencionarlo con pedantería en cualquier reunión social que se precie? Olmos debe de tener unos amigos muy redichos o una vida muy aburrida para recurrir a esto.

En este punto no puedo sino llevarle la contraria: a mí sí me interesa cuántas habitaciones tenía la casa de soltero de Kafka. Entre otras cosas porque puede afectar muy mucho a su proceso creativo (¿acaso no era importante saber que Kennedy Toole escribía en una base militar o que Kerouac alquilaba la máquina de escribir? ¿No es importante saber si Dickens publicaba por fascículos o si Bolaño tenía problemas financieros?)

Aunque sí coincido con Olmos en una cosa: cualquier buena biografía que se precie ha de basarse en algo contundente: si se admite que el autor estaba contento / deprimido / eufórico debe ser porque lo dijo, lo escribió o lo comentó. No porque imaginamos que debió de sentirse de una terminada forma en una situación. ¿Cuál es el problema? Que si lo que vas a hacer es transmitir lo que Kafka escribió por carta, dime por qué narices estoy leyendo una biografía de 2000 páginas en lugar del diario de marras. Preguntas sin respuesta.

Pero es que hay más: el autor es capaz de utilizar el mismo argumento para decir una cosa y su opuesto: si en la página 1836 nos dice que Conversaciones con Kafka de Gustav Janouch no es una fuente fiable porque se han comprobado numerosos errores cronológicos (nota al pie 14, página 1836), esa misma fuente tiene validez en la siguiente página. Bienvenidos a la nave del misterio.

Obviamente no todo van a ser cosas negativas: se incluyen fragmentos interesantes de la obra del checo, además de conocer muchos aspectos de su vida que sí me parecen interesantes (qué tipo de estudiante era, las influencias de los amigos y los círculos literarios en los que se movía), los viajes que hacía, qué veía, en qué se interesaba, o la historia de la idea que quería patentar con Max Brod… y para un fanático resulta muy interesante indagar en esos detalles, consiguiendo una imagen más global y poliédrica del autor. Te deja además con las ganas de leer las fuentes a las se refiere: las cartas, los diarios y el resto de obra que aún me queda por conocer. Este libro alimenta tus ganas de seguir leyendo a Kafka.

Si habéis llegado hasta aquí, gracias. Prometo que esta reseña interminable será una excepción.

Sigamos leyendo.

Namaste.

 

 

Autor, Hackl, Literatura

Los motivos de Aurora, Erich Hackl

Los motivos de Aurora (Hoja de Lata,  2020) se vino conmigo en mi última visita a la librería previa a todo este lío del confinamiento. Lo compré junto con La madre de Frankenstein de Almudena Grandes, que también aborda esta historia. Estuve dudando si leer primero uno  otro pero fue la extensión la que decantó por éste.

Los-motivos-de-AuroraMi intención original era leer un par de capítulos para evitar seguir leyendo historias más densas y sesudas. Sin embargo, me encontré con este inicio:

Un día, Aurora Rodríguez comprendió que tenía que matar a su hija.

Página 9

Y claro, no pude dejar de leer, hasta conseguir lo contrario de lo que esperaba: aparqué el resto de los libros hasta que terminé este.

La historia de Aurora Rodríguez es a la vez la historia de Hildegart, una joven precoz, pionera como intelectual y conferenciante que buscaba mejorar las condiciones de las mujeres en las dos primeras décadas del siglo XX. Referente de la época, comenzó a leer a los dos años y a los trece empezó la universidad. Su madre, volcada en su aprendizaje, alejada del padre y organizada estrictamente para invertir su tiempo en las temáticas a las que se debía dedicar. El ocio no cabía en la vida de Hildegart. A fin de cuentas ella sería lo que la madre no pudo ser.

No se entiende entonces, por qué la madre decide matar a la hija. Por qué después de tanto esfuerzo y sacrificio, dispara a Hildegart, qué se le pudo pasar por la cabeza a Aurora para cometer el crimen.

Y a esto es a lo que se dedica Hackl: a novelizar la historia de ambas, a narrar lo que pudo haber sido. A poner blanco sobre negro la relación de dependencia entre ambas y la sensación de pérdida de Aurora cuando su hija comienza a hacer vida de adulta.

El realismo en política nos atonta, dijo Hildegart, nos vuelve sumisos.

Página 97

El problema es que sabemos que es novelizar cuando leemos la nota del autor, que nos deja claro que aunque determinada información sí es histórica, el resto es pura invención.

Si acepto que se publique esta novela ahora, treinta y tres años después de la primera edición, precisamente en España, a pesar de sus elementos ficticios que consideraría como infracciones intolerables si aspirara a relatar la historia verídica de Aurora, es por creer que la mayor parte de las obras literarias y dramáticas publicadas o puestas en escena trataban el caso desde una óptica intimista y personalizada, haciendo hincapié en la terrible opresión que la madre (…) ejercía.

Página 148

Esta aclaración me hizo darme de bruces con una realidad: también esto es ficción. Releo la sinopsis y mi confusión se mantiene. Esperaba un texto periodístico del estilo de Operación Masacre de Rodolfo Walsh o Viaje a la aldea del crimen, de Ramón J. Sender.

En definitiva, mi sensación es agridulce. Me ha gustado descubrir la historia de Aurora y de Hildegart pero porque en todo momento pensaba que cada información era histórica, y no basada en hechos reales.

Me da rabia que sea así porque durante todo el texto de Hackl me vi a mí misma metida de lleno en la historia, con la sensación de haber sido teletransportada a la España de la época, empatizando con una Hildegart que es despreciada por ser joven y mujer, cuando lo que tenía destinado ser era el nombre propio que consiguiera liberar a las mujeres del control férreo de sus maridos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo está narrada la relación madre-hija.
  • No lo puedes soltar hasta que se termina.
Contras
  • Empecé el libro pensando que no era ficción.
  • Entiendo la referencia clara pero no toda Castilla es La Mancha. Página 49.

Namaste.

Autor, Literatura, Portela

Formas de estar lejos, Edurne Portela

Regreso a Portela tras haber leído Mejor la ausencia  (Galaxia Gutenberg, 2019)una novela muy potente que me hizo querer conocer más la obra de la autora. Así las cosas, acabé comprando Formas de estar lejos (Galaxia Gutenberg, 2019) no hace demasiado, y decidí leerla durante este confinamiento por tener más tiempo para dedicarle y por prever que iba a querer meterme de lleno en ella.

Formas-de-estar-lejosLa protagonista de la novela es Alicia, universitaria que llega a Estados Unidos por motivos profesionales y que se enamorará de Matty, un estadounidense con todo lo que cualquiera podría desear para llegar a exitoso.

Sabemos desde el primer momento que la cosa ha acabado en divorcio. El propio prólogo se titula Poco antes del final así que la autora deja claro desde el primer momento que esto es algo muy diferente a una historia de amor.

Aunque obviamente parte de su trama incluye los momentos románticos de los protagonistas: cuando se conocen y cada uno de los pasos que van dando en su relación, pero centrándose siempre en todos aquellos aspectos que van agrietándola: el modo en el que se desdibuja el carácter de ellos para adaptarse a la pareja y la forma sibilina en el que la violencia y la presión se incluyen como elementos ordinarios en su día a día.

Todo esto lo vamos viendo poco a poco a lo largo de los capítulos, los cuales van alternando narrador: tanto los dos protagonistas como uno omnisciente y las notas del diario de Alicia.

Formas de estar lejos es una historia con la que arrugar el morro de forma constante. Portela nos va dejando pistas, indicios, detalles que Alicia no ve o pasa por alto pero que van añadiéndose a otros tantos. Matty huele a gato encerrado desde que aparece. Pero hasta que Alicia sea capaz de verlo por sí misma iremos acompañándola en un camino pedregoso y tortuoso que la llevará al divorcio primero y a la libertad después.

Como ya demostrara en Mejor la ausencia, la autora es una escritora con recursos que le ayudan a desnudar los personajes y así podemos conocer sus miedos, inseguridades, donde la violencia está siempre presente, de una manera u otra.

Os dejo el fragmento que más me ha gustado, está en el final, así que evitad leerlo si no queréis información de más:

Pongo un océano de por medio pero no quiero empezar de cero, no quiero borrón y cuenta nueva, no quiero reconstruir mi vida sin entender cómo he llegado aquí.  Me llevo mis ruinas conmigo, las respetaré y las interpretaré, haré de ellas un lugar hospitalario y atenderé a los mensajes que me comuniquen sus fantasmas. Y tal vez, quizás, llegará el día en el que sobre ellas construya mi nueva ciudad.

Página 238

Formas de estar lejos es un buen libro, quizá me gustó más Mejor la ausencia, me parece una novela más redonda (o simplemente lo que influye sea el factor sorpresa). Lo que me alegra es pasar a la autora como buen asidero lector en caso de necesidad.

No dudéis en leerla y luego en venir a contármelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Perfecta si estás pasando por una crisis lectora.
Contras
  • El estilo de Portela requiere todo nuestro tiempo y atención.

Namaste.

Autor, Literatura, Plath

La campana de cristal, Sylvia Plath

Cuando vi esta nueva edición de La campana de cristal (Random House, 2019), sabía que era el momento de comprarlo y de leerlo al fin.

La-campana-de-cristalMi prejuicio con esta lectura pasaba por imaginármelo como una lectura ardua, lenta y muy reflexiva, quizá porque sabía que en parte es una historia autobiografía y por conocer el fatídico final de Plath, que se suicidó con apenas 30 años.

Me bastaron un par de páginas para darme cuenta de lo equivocada que estaba:

Seguro que hay cosas que un baño caliente no cura, pero no conozco muchas.

Página 38

La protagonista de la historia es Esther, una brillante alumna que obtiene una beca para trabajar en una revista de Nueva York. Su estancia en la gran ciudad, junto con sus compañeras, le hará asistir a cócteles, eventos y fiestas pero también plantearse qué es lo que quiere en el futuro. Cuando muchas de ellas ven una buena oportunidad para encontrar marido, Esther trata de seguir su sueño de dedicarse a la escritura.

La campana de cristal se puede dividir de forma muy clara en dos partes: la primera mitad, centrada en su vida en Nueva York, (momento en el que la campana existe pero no se menciona), y la segunda parte, cuando la situación se descontrola y Esther sufre los efectos de la ansiedad y depresión que la llevan a un manicomio.

Pensaba que la creación más bella del mundo debía de ser la sombra, el millón de formas en movimiento y callejones sin salida de la sombra. Había sombra en los cajones de las cómodas y en los armarios y en las maletas, y sombra debajo de las casas y de los árboles y las piedras, y sombra en el fondo de los ojos y las sonrisas de la gente, y sombra, leguas y leguas y leguas de sombra en la cara nocturna de la tierra.

Página 166

Así, mientras que al principio vemos un mundo frívolo lleno de caviar, elegancia y fiestas (Plath es capaz incluso de incluir sarcasmo y humor negro), en la segunda parte, en contraposición, nos encontramos una realidad aséptica llena de incomprensión.

¿Qué nos hacía, en Belsize, tan diferentes de las chicas que jugaban al bridge y cotilleaban y estudiaban en la universidad a la que yo iba a regresar? También esas chicas, en cierto modo, vivían bajo campanas de cristal.

Página 258

Me ha sorprendido la ligereza del estilo, que es claro y directo, sin ningún tipo de alarde. Esperaba algo más duro, más profundo, o un estilo con algún tipo de riesgo, abundancia de reflexiones y pocos diálogos, saltos temporales o algún otro recurso. Pero no. La historia es bastante lineal, abundan los diálogos y está narrado en primera persona.

Quizá con eso baste. Porque lo que sí consigue es que nos pongamos los zapatos de la protagonista, que veamos con sus ojos la sociedad americana de los 50: el machismo imperante, la sensación de no controlar la vida propia, su soledad, que la mantiene alejada de todos, la sensación de ir a la deriva.

Eso es La campana de cristal.

“Continuaremos a partir de donde o dejamos, Esther” – me había dicho con su dulce sonrisa de mártir-. Haremos como si todo hubiese sido una pesadilla.
Una pesadilla.
Para quien está en la campana de cristal, vacía e inerte como un bebé muerto, el mundo es una pesadilla.

Página 257

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La contraposición entre la primera y segunda parte.
  • Consigue trasladar las sensaciones de la protagonista.
Contras
  • Estilísticamente es una historia muy sencilla. Esperaba algo más, teniendo en cuenta que siempre se incluye como indispensable.
  • La traducción podría mejorarse. Hay algunos párrafos que chirrían.

Namaste.

 

Autor, García Márquez, Literatura

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

Cuando hace más de una década terminé de leer esta genialidad de la literatura hispanoamericana, sabía que en algún momento de mi vida tenía que releerla.

Esperé mucho, quizá demasiado. La eterna lista de libros pendientes me hace releer menos que lo querría, siempre en busca en leer más libros nuevos y aparcar la idea de leer otros que ya conozco. Además, tampoco tenía una edición acorde. Hasta que, claro, me topé con esta, la edición conmemorativa con motivo de los 50 años de la publicación de la novela:

Cien-años-de-soleda

 

Admito también que una parte de mí temía que no me gustara. Que de repente, Cien años de soledad se cayera de la lista de mis libros favoritos (ese puñado que menciono de carrerilla siempre que me preguntan), que la nueva lectora que soy apreciara otros detalles o pensara que no era para tanto.

Al final, ¿qué recuerdas de un libro? Las sensaciones que te produjo, los momentos en los que te dejó el corazón desgarrado, la emoción al terminarlo. Y como todo recuerdo, ¿y si había idealizado una lectura que no era para tanto?

Leer de nuevo esta genial novela me ha llevado a detenerme en detalles que había perdido la primera vez. También esperar algunos acontecimientos y recordar otros de los que había olvidado.

Al igual que la primera vez que lo leí, me sorprende lo ágil que es, lo poco que se detiene en descripciones, cómo Gabo fue capaz de saltar una década en una semana, comenzar una página hablando de una guerra y al final de la página describir algo totalmente distinto. El juego entre la multitud de personajes, pero ser capaz de que cada uno de los Buendía sean diferentes y reconocibles. Y por encima de todo, la soledad, la melancolía de los personajes, que les ampara y ciega.

Había llegado a la vejez con todas sus nostalgias vivas.

Página 269

Lo bonito de Cien años de soledad es el discurrir del tiempo. Conocer cómo funciona la vida en Macondo: sus aguaceros que duran cuatro años, dos meses y dos días. La aparición de una amnesia colectiva hace que se olviden de los nombres de las cosas. Y por supuesto, los presagios, que acompañan toda la lectura:

Eran inútiles sus esfuerzos por sistematizar los presagios. Se presentaban de pronto, en una ráfaga de lucidez sobrenatural, como una convicción absoluta y momentánea, pero inasible, En ocasiones eran tan naturales, que no los identificaba como presagios sino cuando se cumplían. Otras veces eran terminantes y no se cumplían. Con frecuencia no eran más que golpes vulgares de superstición. Pero cuando lo condenaron a muerte y le pidieron expresar su última voluntad, no tuvo la menor dificultad para identificar el presagio que le inspiró la respuesta:

– Pido que la sentencia se cumpla en Macondo.

Página 130

En cuanto a esta edición, que firma Penguin Random House está ilustrada por Luisa Rivera, tiene tapa dura y es propia de coleccionista. Aunque en la primera edición no se incluía ningún árbol cronológico, tenemos la suerte de que en posteriores sí, así que evitamos hacer los consabidos esquemas:

CADS-2

 

No os voy a mentir: Cien años de soledad es un libro especial. Me ha gustado mucho releerlo, pero lo he bajado del olimpo en el que sitúo a mis favoritos. ¿O será simplemente que los demás no los he releído y aún no han corrido esa misma suerte?

En cualquier caso, tanto si lo habéis leído como si no, os invito a acercaros a su lectura, esa que comienza…

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Página 13

Namaste.

 

 

Autor, Literatura, Lorenzo

Los asquerosos, Santiago Lorenzo

Junto con El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac, este que os traigo hoy fue uno de los libros aclamados por crítica y público durante todo 2019.

Mi intuición o mi sexto sentido que piensa mal de este tipo de libros que aparecen por las redes sociales durante una etapa y después se evaporan me hizo huir. Pensar que lo que habría detrás no era más que una buen plan de marketing. Fueron varios los que hicieron pensar que sí, que mi intuición estaba acertada, uno de ellos fue Gabriel.

Los-asquerososPero ya veis, mi curiosidad acabó, como muchas otras ocasiones, convenciéndome de que lo tenía que leer.

La cosa olía a cuerno quemado desde la primera página. El primer capítulo ya me hizo subir una ceja y arrugar el morro más de una vez. El estilo, la sobreactuación del vocabulario, el eterno exceso de estilo rico que mencionaba Magrinyà, la sensación perenne de que nada de lo que ahí se dice tiene algún tipo de sentido, sino que todo está escrito por lor del grandísimo escritor. Os dejo un ejemplo:

Era de curiosidad excitable. En la tesitura imaginaria de que un tribunal avieso le hubiera sentenciado a morir fusilado, Manuel se habría llevado el consiguiente disgusto, no diré que no. Pero un vertebrado como este, por otro lado, sí se habría sentido positivamente estimulado ante la expectativa de comparecer ante una experiencia incontrovertiblemente novedosa, y cuyas ocasiones de probar no son abundantes.

Página 11

La situación de partida de la novela ya es bastante increíble en sí misma: durante una manifestación, un chaval le clava un destornillador a un antidisturbios que le intimida al salir a tirar la basura. Total, el protagonista decide huir dando por hecho que lo ha matado, y acaba en un pueblo deshabitado de algún punto de Castilla.

En Zarzahuriel había entendido que su zoquetería para hacer amigos era la plasmación proyectiva de su ansia por estar solo, de cuya latencia ni sospechaba. Su impericia para la amistad revelaba en el transfondo su querencia oculta por estar a lo suyo y sin ver a nadie. Dificultades para la traba de relaciones que le avisaban de que no las demandaba.

Página 102

Así continua la historia durante la primera mitad: frases rimbombantes que no llevan a nada, alegoría de la soledad y de vivir en el campo (pero claro, la compra la hace en la ciudad) y después más subordinadas y muchos, muchos adjetivos, que se vea que Lorenzo de eso controla.

Por supuesto, incluye valoraciones personales de lo rural, lo austero y lo bonito que es vivir y valorar el campo (pero oye, todas las cosas que se le suministran son, obviamente, vía ciudad), aunque bien es cierto que no llega a caer en lo bio, lo eco y el veganismo. Una pena, me quedo sin poder acceder a ese círculo del infierno.

Hacia la mitad de la historia estuve tentada de abandonarla. De tirarla lejos, ahuyentar los malos espíritus literarios, que andaban los pobres revolviéndose en sus tumbas (sabemos de algún incidente en Père Lachaise) pero, tozuda de mí, continué. Lo que me encontré después justifica el título: porque la soledad autoimpuesta y disfrutada de Manuel se ve alterada por unos vecinos que deciden huir de la gran ciudad para pasar los fines de semana de campo. O bien, dicho en una palabra: domingueros.

Sentían un patente horror al silencio. No sabía estar sin hacer ruido, como si necesitaran la constante confirmación de que estaban presentes allí y en ese momento. Si el miedo al silencio es de gente acobardada de sí misma, estos vivían en el pasaje del terror.

Página 128

Personajes odiosos, cuñados de manual. Se les reconoce rápido, cuando hablan y también cuando llegan. Forasteros que nos hacen suspirar a los que vivimos alejados de las urbes, para Los asquerosos, la denominación es La Mochufa.

Dejaban las luces encendidas por todos sitios. Daban la luz hasta para buscar el interruptor de la luz. (…) Hablaban muy adscritos a fórmulas predeterminadas “recargar las pilas”, “escapada”, “momentazo”, paquetillos verbales a base de fraseo prestado, botes de caca semántica consensuada que se recambia década a década.

Página 131

En esta segunda parte he podido encontrar los elementos que mencionaban los lectores a los que les habían gustado el libro: el sarcasmo y el humor negro.

Sin embargo, el estilo sigue siendo el mismo. Absurdo, exagerado y sin llegar a ningún punto. Un rastro de palabras que dan vueltas en sí mismas sin descripciones ni aportar absolutamente nada a la historia.

La trama es prácticamente nula (thriller estático, según viene en la contraportada, decidme si alguien entiende ese concepto). Una historia plana, simple y exagerada a la vez que parte de un punto muerto para no moverse del sitio.

Siento ser yo la que lo diga: no hay más cuñado ni más Mochufa que un urbanita que va a un pueblo para enseñarles lo bueno que es vivir en un pueblo. Manuel siempre será un forastero en Zarzahuriel, un okupa que se cree con derecho divino de habitar esa tierra.

Y si Los asquerosos es una de las novelas del año, como avisan en la faja, no me quiero ni imaginar cómo será la peor.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Fin, David Monteagudo.
Pros
  • La segunda parte de la historia.
Contras
  • Estilo sobrecargado y absurdo que no tiene sentido.

Namaste.