Posts Tagged ‘Opinión

13
Sep
19

Rasgar algo de vida, Jesús Artacho

Como comenté por Instagram (aunque pensándolo bien parafrasearse a uno mismo debe de ser uno de las cosas más espantosas que se puedan hacer), tengo un amigo que escribe y lo hace estupendamente. Así que desde que leí  El rayo que nos parta tenía ganas de leer algo más de él. Sí, tengo Aproximación a la herida en casa pero de momento no me he puesto con su poesía.

WhatsApp Image 2019-09-13 at 10.56.33Sabía que Jesús estaba escribiendo un dietario porque él mismo me lo comentó cuando quedamos a tomar un café. No hay secretos porque el episodio queda reflejado en el libro, así que podéis comprobar el absurdo comentario que le hice por vosotros mismos.

Escribir un dietario hoy en día es algo poco común. Pensándolo bien sí que hay dietarios en redes sociales, crónicas de cómo ha ido la semana de una persona (me está viniendo a la mente el repaso semanal que hace Xacobe Pato en Instagram) pero hay muchos escritores que se animen a publicarlos. Me viene a la mente Andrés Trapiello, del que me consta que Artacho es ávido lector, pero poco más.

Pero claro, Jesús Artacho tampoco es que sea demasiado común.

En Rasgar algo de vida el autor incluye multitud de temas, todos relacionados con vida y  su día a día: desde conversaciones con familiares, reflexiones personales o lo que lee y ve en un determinado momento. Comenta lo que le ocurre o lo que no le ocurre, así como pensamientos y sensaciones. Acompaña al texto un punto de humor y sátira, sobre todo presente en el año 2014; una pizca de melancolía, más pronunciado en 2015 y por encima de todo una visión personalísima e interesante de lo que le ocurre.

Pararse a leer una nota a pie de página resulta, en ocasiones, tan productivo como agacharse en mitad de una caminata para recoger del suelo una moneda de dos céntimos.

El devenir de los días depende de lo que le ocurre a lo largo de las semanas. Su dietario es un reflejo, sin artificios, de su rutina. Me alegra comprobar una vida normal, alejada de el postureo y del escaparatismo, donde como todo hijo de vecino tiene días en los que apenas pasa nada, y otros donde se acumulan eventos interesantes como la presentación de un libro o la asistencia a una feria para firmar sus ejemplares.

Esta variedad consigue que el lector suelte una carcajada que en un fragmento determinado pero que se quede releyendo un párrafo en otro momento. La variedad, en ese sentido, aporta dinamismo e interés, incluyendo un componente de incertidumbre al no saber qué nos vamos a encontrar más tarde.

Destacan muchos, muchos fragmentos ingeniosos e interesantes:

Las patatas a lo pobre, ahora, frecuentan banquetes de boda y cenas de empresa. Como se comenta de ciertos sindicalistas, todo apunta a que se han aburguesado.

Página 20

Con esta lectura me ha pasado algo curioso: lo leí en un fin de semana, totalmente entusiasmada, deseando leer más y que no se acabara la lectura, intentando estirar el texto, deseando que me confirmara que sigue escribiendo el dietario, que tenemos más lectura en camino.

Se puede estar o no de acuerdo con su forma de ver la vida pero no se puede negar que Artacho tiene talento, y que enfoca y analiza las situaciones con una certera brillantez. Su particular visión, unida con su inteligencia a la hora de describir lo que le ocurre acaba creando un texto complejo donde caben desde las situaciones hilarantes a la crítica literaria.

Aprovecho para recomendaros el blog de Jesús, El cuaderno rojo, si es que no lo conocéis ya. Y si os ha convencido mi reseña, podéis comprar Rasgar algo de vida por 10 euros poniéndoos en contacto con Jesús en la siguiente dirección: preferirianohacerlo86@gmail.com.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Brillante.
  • Ha conseguido que me sienta muy, muy entusiasmada con él.
Contras
  • He echado de menos alguna nota al pie de página, con referencias de lo mencionado.
  • No sirvo como personaje en un libro. Queda demostrado.

Namaste.

09
Sep
19

Lincoln en el Bardo, George Saunders

Durante un tiempo esta portada no paraba de aparecer por redes sociales: Instagram se llenó de Lincolns, de Bardos, empujado quizá por el galardón que recibió en forma de Man Booker Prize del 2017. No había día ni momento en que me topara con él en un lugar y otro, corriendo como la pólvora de lector en lector.

IMG_20190903_223127Como suele ocurrir con las modas, estuve tentada de comprarlo y de leerlo, pero algo me dijo que mejor lo dejaba pasar. Y como ocurre con las modas, el libro llegó un día que dejó de aparecer. Lo cruel y efímero de las modas (incluso de las literarias): puedes ver un título aparecer durante semanas y después, el silencio, la nada.

Una vez descartado, fue Pedro el que me lo prestó, quien lo trajo a mi memoria y el que lo incluyó, de golpe y porrazo, en mi lista de pendientes. Sus buenas críticas me animaban a ponerme con él, también la curiosidad por saber qué me parecía a mí.

Lincoln en el Bardo es la historia de Lincoln, el presidente de Estados Unidos, en el momento concreto cuando pierde a su hijo William, que muere con once años.

Quizá lo peculiar de la historia sea que si te cuentan quién es quién en el Bardo (o concretamente, qué es el Bardo) se convierta en una novela más, pero, por el contrario, si no te lo cuentan puedes perderte en la lectura, por sus capítulos deslavazados.

Como mi lectura viene condicionada por lo que sabía de ella antes de empezarla no puedo más que contar mi experiencia (a partir de aquí spoilers no mayores que los que aparecen en la contraportada).

La acción se divide en tres hilos. Por un lado, tenemos la historia principal: el presidente llora a su niño muerto, acudiendo al cementerio para estar con su cuerpo ya inane. Por otro, los habitantes del Bardo, esto es: los muertos, que acompañan al alma del pequeño William en la fase intermedia entre vida y muerte. El tercer hilo se centra en la acción de los vivos más allá de las puertas del cementerio siendo estos comentarios de personajes variopintos como biógrafos y conocidos del presidente que analizan las actitudes y decisiones de Lincoln, los que radiografían la sociedad estadounidense que acaba de meterse en una guerra civil de la que no saben qué esperar.

Las tres realidades conviven y se alternan en la lectura. Las tres tienen importancia para la historia, aunque el peso recae, como podréis imaginar, quienes le dan título al libro. Personajes muertos hace tiempo, que evocan la vida pasada, los momentos en los que dejaron atrás a sus seres queridos y también el paso de otros muertos por ese Bardo en el que se quedan atascados.

El chico abrió los ojos de golpe.
roger bevins iii

Esto es extraño, dijo.
No es extraño, dijo el señor Bevis. En realidad no.
Uno se acostumbra, dijo el reverendo.
Si éste es tu lugar, dijo el señor Bevins.
Pero no lo es, dijo el reverendo.

hans vollmann.

 

Lincoln en el Bardo es una historia muy buen narrada, donde la aflicción y el dolor por la muerte de su ser querido se combina a la perfección con la vida de Estados Unidos de la época. Saunders mide y controla y crea una atmósfera perfecta. Para ello se vale de personajes secundarios carismáticos además de desplegar una triste ternura muy especial cuando evoca la pérdida del padre. El dolor es parte fundamental de la historia pero no cae en la exageración ni en la …

Sin embargo, en mi caso, no me ha conseguido trasmitir todo lo que no me ha parecido una novela tan redonda, sino que aunque aprecio la técnica de la que hace alarde (el uso de las biografías como si de un diccionario se tratase, los diálogos que sólo aparecen entre los muertos) la sensación que se me queda es aunque hay cosas que me han gustado mucho no he llegado a meterme de lleno en la historia, hasta sentirme desconectada con la historia. Me pasaba que solo me interesaban la vida en el Bardo y no el resto de las partes, que poco podían aportar a una novela más centrada en el Más Allá que en el Más Acá.

Así ocurre en determinadas ocasiones y conviene aceptarlo sin fisuras: esta historia no es para mí.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia muy bien ejecutada.
  • La ternura ante la muerte que es capaz de reflejar.
Contras
  • No he sido capaz de conectar con la historia.
  • La parte de los vivos me interesaba menos.

Namaste.

 

30
Ago
19

Y ellos, ¿qué opinan? (XXXIV): Karina Sainz Borgo

KarinaKarina Sainz Borgo (Caracas, 1982): periodista y novelista. Ha publicado varios libros de periodismo, entre ellos Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. Es activa en redes sociales y mantiene el blog  Crónicas barbitúricas. Trabaja como periodista especializada en temas culturales para medios digitales como Vozpopuli. Su primera novela es La hija de la española, bestseller internacional que sorprendió en la última Feria del Libro de Frankfurt.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

El director, David Jiménez, un libro de periodismo.

El libro al que se refiere es este. La verdad que no lo conozco, ojalá tener más tiempo para leer ensayos de diferentes materias. Tiene muy buena pinta.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El cuaderno de dorado de Doris Lessing, Lumen lo acaba de reeditar.

Lessing es para mí una de las eternas autoras pendientes, recuerdo que me la han recomendado en multitud de ocasiones. En 2007 ganó el Nobel de Literatura y ni aún así lo leí. Os dejo por aquí la reseña de Mariano.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

J. M. Coetzee.

Uno de los grandes, del que sólo he leído un libro: Desgracia.

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de Lessing? ¿Por cuál debería empezar? ¿Leéis ensayos habitualmente? ¿Por dónde debería seguir con Coetzee?

Namaste.

26
Ago
19

Ancha es la puerta, Upton Sinclair

El críptico título de la novela es el inicio de una frase bíblica:

Ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición.

Mateo 7, 13-14

En Los dientes del dragón dejamos a nuestro protagonista escapando de las garras de la Gestapo. Los felices años 20 son historia y en la Europa de entreguerras se palpa la incertidumbre. Y es que ahora vislumbramos esa puerta a la que hace referencia el título, anticipamos la perdición y empezamos a conocer las consecuencias del ascenso de Hitler al poder en el entorno de Lanny. El inicio de lo que hay más allá de esa puerta: sufrimiento, muerte y exilio de los Robin, así como la vida tras la huida de Alemania.

Ancha-es-la-puertaLanny Budd ya no es el playboy que conocimos en las anteriores partes de la saga, sino un tipo con un matrimonio estable, una hija de 5 años y una afán desmedido por dos cosas: el arte y la causa socialista. Como hemos visto anteriormente usará su primera afición para apoyar la segunda, consiguiendo financiar el socialismo alemán y aplacando sus sentimientos de culpabilidad al mismo tiempo.

De esta forma gracias a su trabajo como intermediario de arte volverá a meterse en las fauces del lobo, haciéndose amigo de Goering con objeto de vender sus cuadros, en primer lugar, y de obtener información, en segundo, hasta acabar cenando con el mismísimo Führer.

Como los anteriores episodios de la saga de Sinclair, el autor describe y radiografía la época, en este caso los años 30, pudiendo palpar el ambiente de inseguridad y miedo de lo que se avecina, aunque para muchos sea un momento histórico afable y prometedor y Hitler solo un tipo con bigote que le hace frente a la pérfida URSS.

– De acuerdo – dijo Lanny de forma irreflexiva (…). Ancha es la puerta y vasta la senda que conduce a la destrucción, y suele decirse además que una vez que se ha dado el primer paso para adentrarse en dicha senda, cada vez resulta más difícil dar el segundo y el tercero.

Página 144

Nuestro protagonista emprenderá también el viaje al sur que llevará a una soleada España justo antes de la inicio de la Guerra Civil. Visitará Barcelona, Sevilla y Madrid, y hasta aprovechará para pasar por la Alcarria de camino a Aragón. Su visión de un país pobre, atrasado y a las puertas de un enfrentamiento fraternal no le impedirá de disfrutar del arte de Goya (quien dice disfrutar dice aprovechar el mal momento del propietario de un cuadro para sacar la obra del país con objeto de venderlo a algún estadounidense ricachón interesado en una obra de arte europea que le pueda dar prestigio).

El cuarto episodio de la saga de Lanny Budd es más crudo y menos cándido que los anteriores episodios, coincidiendo con el avance de nuestro protagonista en su vida, pero además como consecuencia de todos los episodios que le ha tocado vivir. Probablemente la única situación de credulidad es la que el propio autor pone en boca del protagonista por la confianza ciega de la ideología socialista, con la URSS como país representativo de la lucha entre clases y de la mejora social. Coincide, o más bien se acentúa tras el alejamiento de su círculo cercano original (su familia y amigos) y el abandono progresivo de la vida de rico que llevaba para acabar viviendo de una forma mucho más modesta con interés, tan solo, en la política internacional.

Sin embargo, es curioso que el cada vez menos ingenuo Lanny sea capaz también de creer a pies juntillas las bondades del país soviético que apenas conoce por los periódicos. Obviamente el momento en el que se escribió esta saga el autor probablemente veía claro quién era la parte buena (lo que no sabía, si era menos mala, y en este caso siempre me acuerdo de Un mundo aparte de Herling-Grudzinski, en concreto de la cita del río Bug) y pone en la mente de un personaje escéptico una ideología que casi roza la religiosidad. Choca, entre otras cosas, porque en el anterior episodio al propio autor le hacían cuestionarse, como el pacto Ribbentrop-Mólotov, pero quizá el devenir el inicio de la guerra en España le hace decantarse.

Como los episodios anteriores, Ancha es la puerta es un libro largo, de 800 páginas, que pasa por distintas fases, por lo que en determinadas ocasiones abundan más las descripciones, en otros momentos la acción se vuelve más dinámica y más tarde son más frecuentes las conversaciones. Aconsejo, como ya lo he hecho en los tres tomos anteriores, alternar la saga de Sinclair con otras lecturas. Por suerte la estructura de todos los capítulos (que se dividen en libros, los cuales a su vez se dividen en capítulos que vienen marcados por números romanos de apenas dos páginas), ayudan tanto a avanzar poco, si solo leemos un capítulo al día o incluso solo uno de los subcapítulos, pero también cuando tenemos más tiempo y queremos leer más, hasta coger ritmo y leer un libro entero (aproximadamente unas 80 páginas). La estructura nos permite llevar una lectura más organizada y ordenada,  al ser bastante matemática y cuadriculada, por lo que cada una de las divisiones tiene la misma cantidad de páginas. Buscado o no ayuda mucho a continuar leyendo.

Los dos tenían lágrimas en los ojos. Era un momento trágico pero el mundo estaba plagado de este tipo de tragedias. El modo en que la gente las asuma y las afronta es lo que las convierte en personas diferentes, hasta el punto de impedirle vivir en la misma casa, o en la misma tierra.

Página 301

Mi año tiene cinco estaciones. Las cuatro que corresponden con los equinoccios y la estación de Lanny Budd. El momento del año que decido leer una de las nuevas entregas de la saga del playboy más interesante del siglo.

¿No os sucede? Hay libros que uno espera con expectación y su lectura se acaba convirtiendo en el evento literario del año, como uno espera unas fiestas patronales, o las vacaciones. Me encanta esa sensación de espera, de saber que algo bueno está esperando, de rememorar los buenos ratos que he pasado con los capítulos anteriores. Chicos de Hoja de Lata, porfavor porfavor, ¡seguid publicando la saga!

La pista final, quizá no sólo de este libro, sino de la de la saga entera, nos la da la última frase:

Habían escogido un mal momento para nacer.

Página 796

Y es cierto, duro momento en el que nacer, aciagos tiempos para ser feliz.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo articula lo grande (la Historia) con la vida rutinaria de los personajes.
  • Lectura perfecta para el otoño.
  • ¿He mencionado que aparezco en la contraportada?

Contras

  • El libro es largo, hay que leerlo poco a poco y a su tiempo.

Namaste.

05
Ago
19

Mejor la ausencia, Edurne Portela

Hay títulos o autores que de repente aparecen frente a una y no se van. Te siguen con una frecuencia inesperada, agarran y no sueltan. De repente Edurne Portela aparecía en la portada de muchos de esos libros, en redes sociales, en reseñas, como esta de Marta, una y otra vez. Y después, cuando por un tiempo dejé de encontrármela, la autora figuraba en encuentros, certámenes y cursos. Más tarde, cuando hablando con Pedro sobre libros (¡cómo no!) me dijo que tenía uno para prestarme temí que fuera uno de Portela. No me equivocaba. Ahí seguía el destino insistiendo.

Mejor-la-ausenciaComo ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a Patria, de Aramburu. La radiografía del conflicto vasco pero contado desde otra perspectiva. Mi percepción, quién sabe por qué, era que en este caso, Mejor la ausencia se trataba de un libro denso. Nada más lejos de la realidad.

Si lo comparamos con Patria,  cambia, en primer lugar, el uso temporal: mientras que en la de Aramburu los saltos temporales eran constantes dado que eran el método utilizado para unir pasado y futuro, Mejor la ausencia presenta una novela más lineal, comenzando en los años 80 hasta nuestros días. A priori podría parecer que el efecto conseguido es una pérdida de dinamismo. Sin embargo Portela no lo necesita porque lo puede conseguir por otras vías, y ahí entra en juego la narradora: Amaia. Utilizar su punto de vista de niña que no comprende del todo qué está ocurriendo nos hace querer leer más, distribuye la información a lo largo del texto, y además consigue generar empatía, lo cual nos acerca a su percepción personalísima de la realidad familiar.

Como en Patria, coincide el lugar donde se sitúa la acción, el País Vasco, pero mientras que en la novela de Aramburuse mantiene un tono más neutro (algo que parece perfecto para su versión cinematográfica. De hecho hay prevista ya una serie), Portela opta por olvidarse de ser aséptica y narrar desde las entrañas de Amaia, primero una niña, después una adolescente. La pequeña de cuatro hermanos que no entiende demasiado bien las ausencias del padre, el hermano enfermo que tirita, los pósters en la pared de uno de sus tatos.

Mejor la ausencia destaca por dos cosas: la fuerza y la violencia. La fuerza de una narradora con carácter, que se va a enfrentar a la realidad que le ha tocado vivir, y la violencia de lo que se encuentra más cerca de lo que pensaba.

Lo complicado es conseguir que la voz de Amaia sea creíble en cada momento, y eso lo resuelve la autora modelando las descripciones y la visión de la protagonista. Así, cuando es niña vemos la inocencia, pero también sus arrebatos de furia y rabia ante la impotencia que siente en el hogar. En la adolescencia el pasotismo, la rebeldía, el inicio de un camino que le lleva contracorriente de su familia, que le enfrenta a los silencios de su Ama y al pasado de su Aita. El personaje de Amaia adquiere un peso muy significativo en la historia, además de permitir al lector acercarse e ir conociendo la información necesaria en cada momento. Precisamente de haber prescindido de ella, de haber escogido un narrador omnisciente, la historia habría perdido el aspecto animal que sale de las entrañas de la benjamina de la familia.

Descubriremos lo que sucede al mismo tiempo que la benjamina, aunque lo vemos venir y lo intuimos mientras que ella, desde el punto de vista inocente de una niña no sabe interpretar determinados detalles que el adulto que ve con otros ojos sabe intuir: el hermano enfermo, que tirita y al que hay que cuidar quizá no tenga fiebre, quizá revuelve el cajón buscando algo en concreto; las ausencias del padre, los silencios y las medias palabras.

Sorprende que la historia no pierda un ápice de fuerza y que consiga mantener al lector pegado a sus páginas. No es fácil crear ese efecto, pero menos lo es mantenerlo en sus 200 páginas. Temía que el final iba a llevarse al traste la historia pero me equivocaba. En este caso el recurso de la vuelta a los orígenes se hace totalmente necesario.

Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento. Y sí, ya voy buscando más libros de la autora. Gracias de verdad a todos los que habéis conseguido que Portela se cruce en mi camino. Me temo que se me habría pasado sin vosotros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Con rabia, Lorenza Mazzetti.
  • Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros
  • Trasmite tanta fuerza que me ha sido imposible escoger un fragmento pequeño.
Contras
  • Dejad todo lo que estéis leyendo o viendo, este libro os absorberá por completo.

Namaste.

11
Jul
19

Canadá, Richard Ford

Es curioso cómo funciona mi memoria. En mi imaginario La casa de los espíritus de Isabel Allende está siempre al lado de La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe, aunque sean historias muy diferentes. Simplemente porque ambas tenían la misma edición  y porque mi hermana los tenía ordenados en el mismo estante, uno al lado del otro.

CanadaEn ocasiones pienso que esa idea, la de relacionar libros simplemente por su ubicación, quedó en la memoria, y pertenece al pasado infantil en el que todo estaba obligatoriamente conectado. Sin embargo me sorprendo al pensar que para mí Canadá y La trama nupcial de Eugenides van de la mano, seguramente porque los compré a la vez, llevan un tiempo esperando a ser leídos y he dudado más de una vez si leer uno u otro. Así que una vez terminada la novela de Eugenides, este debería ser el siguiente libro al que echarle el diente.

El punto de partida de Canadá queda claro desde el primer capítulo: los padres del narrador han atracado un banco. Sabemos que no ha salido bien y que ha tenido consecuencias importantes para el devenir de la familia, que aunque no era normal sí que tenía determinados elementos de cohesión.

Como bien dice el narrador, cuando leemos en la prensa algo sobre un atracador no pensamos que tiene hijos, que al entrar en prisión deja una vida atrás y personas que se quedan marcadas de por vida por unos actos de los que sólo fueron víctimas.

Los acontecimientos que te cambian la vida a menudo no parecen lo que son.

Página 284

Canadá viene acompañado además de la opinión unánime de que se trata un gran libro. Y así, por la asociación que os comentaba más arriba y por mi prejuicio sobre lo que me iba a encontrar empiezo muy animada leyendo y conociendo la vida de la peculiar familia. Aunque he de reconocer que algunas cosas me iban escamando, como la reiteración y repetición de datos, el eterno retorno de volver a contar lo que ya ha contado antes, algo que se agradece al principio para saber quién es quién pero que después acaba cansando (esto es: si un personaje es primo del protagonista y es pelirrojo con que lo digas dos veces queda más que claro, no es necesario mencionar su color de pelo cada vez que sale el personaje a colación).

Aunque el inicio es más lento que en otras lecturas. las ganas de que avanzara la trama me recomendaron esperar. Y así lo hice. Esperé a que ocurriera lo que menciona: el atraco, el punto de inflexión definitivo, el momento en el que (pensé) la acción ganaría después de una larga introducción.

Ocurre el atraco pero lo que viene después no consigue levantar la acción, ni moverme de mi asiento. Llevo 200 páginas y apenas estoy mucho mejor que cuando había leído 75. Me planteo abandonarlo, habida cuenta de que llevo casi la mitad de una novela que no termina de arrancar. Decido leer otros libros. Aparco Canadá sin remordimientos y me acuerdo poco de él. No lo echo de menos. Pero aún así me planteo que si el resto de los lectores lo ponen tan bien algo tendrá, algo sucederá, y debo seguir leyendo.

Además, ¡ni siquiera sabía por qué tiene este título! ¿Qué motivo tiene el autor para concederle al país llevar el nombre en su portada cuando la acción ocurre en Estados Unidos? Efectivamente, hasta la página 272, justo a la mitad del libro, no conocemos los motivos. Y es que tras la disgregación de la familia nuestro protagonista inicia un nuevo camino de retiro hacia el país vecino, que le sirve a Ford, como podréis imaginar, para conocer el paso a la vida adulta de Nell.

Pensaba, ilusa de mí, que la historia ganaría dinamismo y empezarían a ocurrir más cosas. Pues no. De repente el texto se llena de descripciones:

Unas cuantas casa grises de madera diseminadas a lo largo de las ruinas de varias calles. Había también vestigios de otras casas que un día habían ocupado los espacios vacíos: cuadriláteros con cimientos de ladrillo, dependencias anexas medio derruidas, alguna chimenea aún en pie, y una tierra abierta donde tiempo atrás había existido algo que hoy se había esfumado.

Página 288

Y hasta ahí. Lo que ocurre tiene poca enjundia y mi escaso interés no fue capaz de engancharse en la cantidad de descripciones paisajísticas que plagan la segunda parte de la novela.

Tengo la perenne sensación de que en general las historias de crecimiento personal, de iniciar un viaje paralelo al paso de la vida adulta no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La primera parte de la novela.
  • La claridad y brillantez de muchos fragmentos.
Contras
  • Hacia la mitad la historia se ralentiza.
  • Exceso de descripciones en la segunda parte.

Namaste.

25
Jun
19

La hija de la española, Karina Sainz Borgo

Tenía en mente leer este libro desde que lo vi por las redes sociales y por distintas librerías, pero había algo que me echaba para atrás. Quizá fue la definición de la historia como el boom literario, o verlo entre la lista de los más vendidos. Durante un tiempo tuve la sensación de que este libro no era para mí. Admito que soy de las que leen bestsellers sin problema, pero en ocasiones el continuo reclamo me acaba consiguiendo el efecto contrario: la sobresaturación de un libro me suele repeler.

La-hija-de-la-espanolaSin embargo, mi amigo Martín por twitter, acabó por decantar la balanza, así que finalmente lo compré en el Día del Libro.

La hija de la española narra una historia situada en la Venezuela actual, donde el desabastecimiento es la norma y la desesperación y el mercado negro forma parte del día a día. Resulta extraño para un europeo medio pensar que uno puede acudir a un supermercado y encontrarse todas las baldas vacías, que no hay forma de comprar un medicamento o que ante la falta de papel higiénico hay que pagar tres veces su valor por adquirirlo en el mercado negro.

Lo más pasmoso e increíble es que todo esto es cierto y es el día a día de los venezolanos: las restricciones y la búsqueda de alimentos, el intento de encontrar tratamientos médicos por cualquier vía así como la huida de un país que ha entrado en la espiral más abyecta, la de la progresiva aniquilación de su población, mientras los gobernantes se enriquecen y culpan a los enemigos del pueblo de la debacle y la comunidad internacional mira hacia otro lado.

Así las cosas, Adelaida Falcón, se enfrenta la enfermedad de su madre poniendo todos sus recursos a disposición de un tratamiento que acaba diezmando sus ahorros.

Finalmente su madre muere y Adelaida se enfrenta a un futuro incierto en el que la clave la tiene el personaje que da título al libro. No voy a ahondar en qué ocurre pero a medida que iba leyendo me daba cuenta que era bastante previsible lo que iba a ocurrir a continuación, aunque también es cierto que al no tratarse de un thriller o una novela de misterio tampoco importa demasiado.

Pasa rápido la muerte cuando el mundo se empeña en girar.

Página 182

Sainz Borgo radiografía Venezuela y la muestra de forma desnuda, clara y meridiana, algo que aunque conozcamos a través de las noticias y los reportajes que aparecen periódicamente en la prensa no deja de sorprender al ver la magnitud de un desastre tal que incide en el día a día de los ciudadanos. Es impensable pensar en no poder acceder a comprar carne, bien por un precio excesivo o bien por desabastecimiento. El pillaje, la inseguridad y la violencia constante se palpa en cada página, y eso es lo verdaderamente interesante de esta historia, que pasamos de ver el problema a vivirlo, a compartir las miserias de una Adelaida que al terminar de enterrar a su madre sabe que alguien llegará a exhumarla para arrebatarle las gafas o cualquier otra propiedad con la que fuera enterrada, que asume que no va a poder conseguir azúcar y que, al encontrar una lata de atún o una botella de vino en el fondo de una alacena se sonríe y se sabe afortunada.

Concentrar las fuerzas del día a día no para afrontarse a las rutinas: el trabajo, los atascos, hacer la comida, sino al paso previo: andar con miedo por la calle, ver que te han robado el ordenador, volver a comer lo mismo que ayer y anteayer. Para una en este caso sí, española, todo lo anterior pertenece a un pasado remoto, que por suerte, no me ha tocado vivir, pero que está presente en el imaginario de mi familia y se asocia a las consecuencias de la guerra civil. Pero no, obviamente no concibo que exista Internet y que a la vez no pueda conseguir carne, que pueda meterme en Youtube pero haya continuos cortes de luz que me impidan hacer nada (¡cortes de luz en el siglo XXI!). Todo esto ha conseguido que me acerque a la magnitud de la historia, del problema, del sufrimiento de aquéllos que hacen lo posible para sobrevivir aunque tengan enfrente al mismísimo gobierno de la nación.

Si lo analizamos desde el punto de vista literario es una historia ligera, directa y sin adornos. Se detiene lo justo en las descripciones y no incluye demasiados personajes, quizá porque no los necesita, porque el ambiente juega el papel protagonista de la historia. Por contra, determinados pasajes están llenos de lugares comunes:

El mar redime y corrige, engulle cuerpos y los expulsa.

Página 37

He leído varios comentarios en los que catalogan este libro como oportunista, en el sentido de que se aprovecha de la situación, incluso que su publicación y posterior boom defiende un ideario político. La verdad no entiendo demasiado este argumento; históricamente la literatura ha servido para dar voz a distintas realidades y el autor no deja de vivir en una época y un lugar determinados. ¿Calificaríamos a Zola de oportunista por narrar sobre las condiciones de los mineros?  ¿Ha sido un boom por lo que cuenta o por ser una de las primeras historias que lo cuenta?

Prometieron. Que nunca nadie más robaría, que todo sería para el pueblo, que cada quien tendría la casa de sus sueños, que nada malo volvería a ocurrir. Prometieron hasta hartarse. Las plegarias no atendidas se descompusieron al calor del resentimiento que las alimentaba. Nada de cuanto ocurría era responsabilidad de los Hijos de la Revolución. Si las panaderías estaban vacías, el culpable era el pandero. Si la farmacia estaba desprovista, aunque fuera de la más elemental caja de anticonceptivos, el farmacéutico sería el responsable.

Página 64

Obviamente no es la novela del siglo y para mí tampoco es lo mejor que he leído este año, pero me ha parecido una historia entretenida e interesante que ha mantenido mi atención durante todo el texto, lo que no puedo decir de otros…

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La descripción de la realidad venezolana.
Contras
  • Las expectativas pueden jugar una mala pasada.
  • La trama es previsible.
  • Hay fragmentos en los que se leen lugares comunes que ya hemos visto en otros libros.

Namaste.




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