Autor, Literatura

Saga Blackwater I: La riada, Michael McDowell

Los que lleváis ya un tiempo por aquí ya sabéis que suelo ir tarde a todo. Lo puedo ver de esa forma o de otra: espero a que se pase la revolución de todos esos lectores que leen a la vez una historia y la ponen por las nubes, con la esperanza de que pase la moda y un tiempo después, ya sí, decida si ese libro lo voy a leer o lo dejo pasar.

Hace ya un par de años esta saga inundó las redes con motivo del lanzamiento, por primera vez en español y por fascículos. Lectores nerviosos por tener que esperar algo a que conocieran qué iba a suceder en esta historia.

Mucho tiempo después y gracias al envío por parte de los amigos de Blackie Books, me pongo a leer la primera entrega de esta saga, que nos presenta a un pueblo, Perdido, en el que ha habido una fuerte riada.

Los trabajos posteriores de reconstrucción se unen a la llegada de una misteriosa mujer que para unos debería estar muerta, pero que sobrevive a la riada y se acaba asentando en ese pueblo.

Así, McDoweel mezcla en su trama el misterio y las relaciones interpersonales que traban los cerrados habitantes del pueblo, con los Caskey a la cabeza y cómo la llegada de la mujer cambia roles, modifica el centro del poder y desestabiliza el status quo de la vida de la familia.

No veo mejor lectura para esos momentos en la toalla, antes o después de darnos un chapuzón en la playa o piscina que una historia como esta: de capítulos cortos, con mucho diálogo y descripciones medidas, con interrogantes y conflictos, perfecta para soportar las altas temperaturas porque anima siempre a seguir leyendo, además de que esta edición es pequeña, ligera y perfecta para llevar en la bolsa de la playa.

Algunos comparaban a McDowell con Stephen King, y la verdad que no andan equivocados. Con mucho trabajo que no se ve, son ese tipo de historias que a mí me huelen a la década de los 90: aparentemente sencillas en la forma pero que sin grandes alharacas consiguen dejarnos pegados a la historia.

No sé por dónde seguirá el asunto, si más por el drama familiar que se ha planteado o por el punto sobrenatural, pero la realidad es que esta primera entrega me ha sabido a poco, así que sí, ya tengo la segunda esperando en el estante, dispuesta a refrescar las (espero) escasas olas de calor que nos quedan a estas alturas de verano.

Si no sabéis qué llevaros con vosotros a la playa, esta es una opción perfecta.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Cualquiera de Stephen King.
Pros– Entretenido, ameno, perfecto para el verano.
Contras– Queda mucho por leer para conocer qué ocurre en Perdido.

Namaste.

Autor, Literatura, Sinclair

La cosecha del dragón, Upton Sinclair

Una vez al año continuo con la lectura de la saga de Lanny Budd de Upton Sinclair, estando ahora en el sexto episodio del dandy, hijo de uno de los más importantes reyes del sector armamentístico y de una bella dama francesa.

En este caso, La cosecha del dragón (Hoja de Lata, 2022) nos acerca a las postrimerías del periodo de entreguerras. Estamos en 1939 y los nazis incrementan su poder en el continente con la anexión de Checoslovaquia. La situación se está tensando semana tras semana, mes tras mes… y son muchos los que piensan que la intención expansionista de Hitler no se va a calmar pronto.

Uno de ellos es Lanny, que como en la entrega anterior sigue trabajando como espía para Roosevelt, a quien le pasa las informaciones que va obteniendo. El hecho de que trabaje como tratante de arte le asegura codearse en distintos ambientes no sólo de Alemania, sino de Francia o Inglaterra, mientras va consiguiendo información de otros puntos del continente.

Como en las anteriores entregas, Lanny se mueve como pez en el agua tanto en los ambientes más exclusivos de Embajadas o diplomáticos como entre sindicalistas o soldados, algo que le lleva a viajar de unos puntos a otros de la vieja Europa y a obtener información útil tanto política como económica.

Como los anteriores esta sexta entrega, sigue resultando una buena novela de aventuras, aunque por su extensión hay momentos en los que la acción se ralentiza, donde el autor se detiene en detalles políticos de uno u otro país. Ya conocemos cómo lo organiza Sinclair: la trama histórica de la novela se va entremezclando con tramas pequeñas en las que son protagonistas los amigos de Lannv, tanto ingleses como alemanes, algunos de la nobleza, otros periodistas o políticos, o militares. Todo eso hace que se cree una gran variedad de información y de tramas, donde en el centro siempre se encuentra Lanny.

Esta situación, conforme vamos leyendo, pasa de parecer exagerada a directamente increíble: todo le pasa a él, siempre conoce a alguien en este ambiente o en el otro… y un intento exagerado de sacarle de nuevo a la búsqueda de un nuevo amorío tampoco ayuda a la credibilidad si nos acordamos del hilo de Trudi, mujer en la sombra de Lanny que muere asesinada por la Gestapo. En fin, en pro de la ficción lo primero lo podemos pasar por alto pero lo segundo me es cada vez más complicado de ignorar.

Quizá no sea la historia que más me haya gustado de lo que llevamos de saga, pero es necesario este engranaje previo a la guerra que está a punto de llegar.

FICHA:

Te gustará si te gustó Entre dos mundos, Upton Sinclair.
Los dientes del dragón, Upton Sinclair.
Ancha es la puerta, Upton Sinclair.
Agente presidencial, Upton Sinclair.
Pros– Cómo articula lo grande (la Historia) con la vida rutinaria de los personajes.
Contras– Exceso de reiteraciones. Sobran páginas.

Namaste.

Autor, Literatura, Stuart

Historia de Shuggie Bain, Douglas Stuart

Hace unos años veía por muchos lugares esta novela con ese misterioso niño encima del poste de luz. Las críticas eran muy buenas, no sólo de lectores voraces, también de la crítica que la galardonó con el prestigioso premio Booker en 2020.

Como suelo hacer, lo apunté, y ahora, seis años después, tras la vorágine de opiniones, vengo a dejar la mía.

Historia de Shuggie Bain (Sexto Piso, 2020) nos traslada al Glasgow de los años 80, en una población minera empobrecida a la que le afectan de lleno las políticas de Margaret Thatcher.

El protagonista más o menos indirecto es el mencionado en el título, Shuggie, un niño sensible de cinco años que vive en una familia desestructurada, con sus dos medio hermanos mayores, casi adolescentes. Su madre, Agnes, alcohólica, por la que siente devoción y las presencia de sus abuelos, que velan por él. El padre, un taxista mujeriego, viene y va según sus intereses económicos o amorosos, utilizando en muchas ocasiones a Agnes.

Aunque la trama es previsible en la mayor parte de la novela, destaca la creación de unos personajes potentes y llenos de aristas. El estilo del autor es muy de nuestro siglo: descripciones justas para situar lo que quiere narrar y muchos diálogos, ponderando la acción y los sentimientos de los personajes. No es especialmente característico pero sí efectivo, es un libro que anima a seguir leyendo y que consigue que se haga mucho más corto de lo que aparentemente dicen sus 500 páginas.

Y lo anterior lo consigue gracias a que Stuart es bueno en trasmitir la tristeza, desesperación y a la vez rabia de los hijos que se sienten empujados por una madre adicta que sólo mira por seguir consumiendo. Como en los dramas televisivos, como en otros libros de este estilo, el lector siente la pulsión de acompañar a personajes que están al borde del precipicio (la violencia, el dolor, la adicción) y la esperanza de que todo pueda mejorar para unos personajes que no se merecen lo que están pasando. No puedo evitar mencionar la trama de Agnes-Eugene y cómo acaba terminando.

Historia de Shuggie Bain funciona bien como una novela entretenida, como lectura tipo best-seller de calidad, perfecta para leer de corrido tumbada en la piscina, pero sinceramente, le exijo algo más a un Premio Booker, algo de valentía en el estilo, una estructura trabajada, un tipo de libro diferente, más valiente, que sea recordado años después. Porque me temo, que este es el tipo de libro que se desdibuja en mi memoria y que dentro de 5 años tendré que regresar a esta entrada para releer y entender por qué no recuerdo demasiado de una historia galardonada.

FICHA:

Te gustará si te gustó Orbital, Samantha Harvey.
Pros– La creación de los personajes y las tramas que
Contras– Sencillo, previsible. No brilla demasiado.

Namaste.

Autor, Literatura

Alimentar a los fantasmas, Tessa Hulls

Igual que menciono que apenas veo películas, o que tengo muchas de esas consideradas imprescindibles pendientes de ver, cuando hablo de novelas gráficas digo que he leído algunas pero que tengo considerables lagunas.

Más tarde, cuando la conversación avanza, me doy cuenta de que poco a poco he ido leyendo unas y otras, al menos las más relevantes, al menos las indispensables. Porque con la tontería, y año tras año, trato de estar al día con esas historias que en forma de viñetas han conseguido un podido por derecho propio en la literatura.

Alimentar a los fantasmas (Reservoir Dogs, 2026) ha sido la galardonada con el Pulitzer, como ya lo fuera esa otra maravillosa historia de Art Spielgelmann, Maus. Ambas tienen un par de componentes en común: son autobiográficas y analizan el pasado de sus progenitores.

Esta es la historia de tres mujeres que comienza cuando la abuela y la madre de Hulls huyen de la China maoísta, primero de Shanghái y después de Hong Kong para acabar emigrando a Estados Unidos.

Sun Yi, la abuela, se convierte en escritora superventas al narrar la historia de su exilio, pero ese éxito viene de la mano de una pesada losa: la de la enfermedad mental, al sufrir una crisis nerviosa que la hará dependiente de su hija.

La madre de Tessa, Rose, es la bisagra de ambas relaciones. El único contacto con Sun Yi, madre china que no habla inglés, y el enlace con las raíces de Tessa, en quien trata de trasladas sus obsesiones, exigencias y visión cultural, sin entender que su hija no comparte la cultura, los miedos ni los principios que mantiene ella.

Quizá si Alimentar a los fantasmas hubiera mantenido la importancia de la vida de abuela y madre me habría gustado más, pero Tessa Hulls incluye una parte muy grande en relación a su infancia y a la escritura de este libro, un ejercicio de autoficción de esos que están tan de moda, en el que se excede con páginas de más.

Pero como todo en la vida, bien está lo que está bien hecho, y en este caso creo que a pesar de tratarse de una buena historia adolece de fallos en relación a la información que quiere incluir: múltiples reiteraciones datos, mientras que en otras ocasiones se aporta una información nueva por la que se pasa por encima a pesar de tener relevancia, saltos temporales que desorientan al lector, y en general la sensación de que esa división de 9 partes más epílogo es artificial, o se ha trabajado de forma individual y pierde la unidad que se supone en este tipo de historias.

Mención aparte, porque quizá esto sea cosa mía, es esa visión típicamente estadounidense que, siento admitirlo, rechazo de plano. Me refiero a esa teatralización de los sentimientos, a esas exageraciones a las que estamos demasiados acostumbrados, esa visión estadounidense en la que todo parece un plató de televisión y donde las lágrimas han de ser derramadas para demostrar el dolor porque hay alguien mirando. Por desgracia no he marcado ninguna viñeta en la que os pueda demostrar este punto, es esa sensación de falsedad en la forma de contar las cosas, esos diálogos hueros que vemos en realitys y películas de segunda fila, no sé si entendéis por dónde voy.

Hay incluso paralelismos o comparativas entre una vida y otra, a la hora de mencionar la incomprensión, que personalmente, me generan vergüenza ajena. Esto es, comparar la represión y soledad de Sun Yi, que se tuvo que mantener al margen de su familia para que la maquinaria represora del Estado no les matara con la soledad de una hija de inmigrantes en los Estados Unidos de los 90 me genera un rechazo difícil de obviar. La autora no se despeina y es capaz de poner ambas situaciones con una página de diferencia, haciendo la cosa mucho más desagradable.

No sé si achacarlo a un caso de pura egolatría, o a la tendencia de hacer todas las historias como autobiográficas para captar la atención de un lector moderno al que la China le Mao le queda lejos pero que quizá pueda comprender mejor los problemas de ansiedad de la autora. Quizá haya sido una exigencia de la editorial, o una decisión de Hulls, no sé. Lo que sí veo es los problemas que genera y no es sino un desequilibrio apabullante entre las dos historias previas a la suya en favor de sí misma y su proceso de sanación y de escritura. Cuando, evidentemente, lo interesante son esas dos mujeres que solo se tienen una a la otra y que se enfrentan a un enemigo externo y además a otro enemigo interno.

Probablemente el problema radica de base: que Hulls jamás pudo mantener una conversación con su abuela, que toda la información que tuvo venía filtrada por su madre por lo que la información está necesariamente sesgada y limitada por la visión infantil que podía no comprender cada paso que daba Sun Yi. Incluso cuando visita a otros familiares chinos, dado que ella no habla chino, la traductora sigue siendo Rose.

No quiero que penséis que no me ha gustado absolutamente nada esta historia, porque me ha gustado en gran parte, pero tengo la sensación de que esto de las tres generaciones de mujeres chinas lo hemos visto mejor organizado en otro libro, que no es sino esa maravilla que es Cisnes salvajes de Jung Chang.

Namaste.

Autor, Campobello, Literatura

Mis lecturas de viaje: Pirandello y Campobello

Hoy os traigo dos libros muy diferentes entre sí que comparten entre ellas solo dos cosas: su exiguo tamaño y que me han acompañado en un viaje que hice a finales del mes pasado.

Buscaba dos lecturas con ediciones ligeras, por eso de no cargar con demasiado peso, y que llevaran tiempo en mi lista de pendientes. Tras mucho analizar, y tratando de evitar libros más sesudos escogí estos dos.

Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello (Debolsillo, 2024) es una obra de teatro de metateatro. Esto es, lo autores se plantan en un ensayo de una compañía de teatro tratando de conseguir un autor que represente su historia. Une experimentación con originalidad para contarnos una historia familiar de poder y abuso. Rompe los límites para jugar con la ficción y la realidad, con esa línea que en ocasiones es tan fina y en otra parece un muro inabarcable.

Además es entretenida y divertida y se lee en una tarde. Perfecta para acercarnos a un género que se mantiene lamentablemente al margen de la mayoría de los lectores de ficción.

Cartucho de Nellie Campobello (Cátedra, 2019) ha resultado algo distinto. Lo compré en la Feria del Libro de 2025 porque lo tenía apuntado tras leer Atlas de Literatura Hispanoamericana de Clara Obligado, y tenía muchas ganas de leerlo, pero ha sido una lectura agridulce. Campobello narra parte de las cosas que vio desde su ventana en relación a la guerra entre villistas y carrancistas en el norte de México. Con relatos de apenas una página, nos acerca a la lucha, violencia y muerte de la encarnizada guerra civil. Una tras otra, amenazas, torturas, muertes. Sin un estilo particular ni una visión más que la periodística.

Definen a la autora como vanguardista y no seré yo quien les lleve la contraria, pero quizá esa vanguardia hoy en día ya forma parte del canon.

No le quito la influencia que ha tenido en otros escritores. De hecho, al leerlo no he podido evitar acordarme de la parte de 2666 en la que Bolaño narra los asesinatos de las mujeres.

A mí tampoco me ayuda una edición tan pormenorizada como la de Cátedra, que te saca de la historia para aportar información no relevante en ocasiones y otra demasiado detallista en otras.

En fin, dos lecturas muy diversas que han cumplido su cometido: tachar dos títulos de la lista de pendientes.

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Fuego y sangre, George R. R. Martin

De vez en cuando leo bestsellers y no podía faltar en este blog la reseña de Fuego y sangre, la precuela de Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin, una saga que he leído por completo a falta de la sexta entrega y que fue adaptada con mucho éxito a televisión. Por aquí tenéis las reseñas de todos ellos: Juego de tronos, Choque de reyes. Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza de dragones.

En esta ocasión nos trasladamos al pasado para conocer la vida de los Targaryen desde el primer Aegon, el Conquistador y la fundación de Desembarco del Rey hasta la guerra entre las dos secciones de los Targaryen (también denominada Danza de Dragones, una coincidencia evitable con el quinto título de la otra saga, la verdad).

Por algún motivo y por mi propia responsabilidad al no leer sinopsis, pensaba que el libro iba a tratar hasta los últimos momentos de El Rey Loco y que así engarzaría directamente con la saga de la serie televisiva, pero no es así, ya que el libro termina bastantes años que el último de los Targaryen. La realidad es que esta precuela está dividida en dos partes, la segunda de la cual versará sobre los últimos de la sangre del dragón. Cuándo la veremos, pues imagino que nunca.

En fin, los errores y los aciertos de Martin son los que ya imaginamos: en un lado, mucha imaginación, lucha por el poder y buena creación de los personajes y sus pulsiones. Por otro, hilos desiguales, reiteraciones que se notan sobre todo en los cambios de capítulos, en otras ocasiones información que falta que aparece después, ambas circunstancias consecuencias de haber escrito el libro en momentos temporales diferentes; y por supuesto, como en el resto de sus novelas, páginas de más.

En relación a la edición, la cosa es aún más ardua. Lo primero: la falta de un mapa de todo Poniente es una falta difícil de obviar. Se incluye un árbol genealógico en el se podría haber incluido más información, como la correspondencia jinete-dragón. Y después está la traducción. No augura nada nuevo comprobar hasta 5 traductores en la misma historia, y se nota muchísimo cuando hay un cambio de uno a otro, por las expresiones y reiteraciones del vocabulario que tienen algunos. Bastante vergonzoso y difícil de justificar: una edición que no se ha revisado, que debió de pulir los errores y conseguir un texto más uniforme para un lector que de más tiene como haberse gastado 25 euros en una edición que, si tienes suerte, no se desmonta mientras la estás leyendo. Todo esto se debería dar por sentado pero ya sabemos que la realidad es otra, y lo cierto es que deja en mal lugar a una editorial grande que compró los derechos de una historia a lo gallina de los huevos de oro. Total, la fama precede a la historia y puedo maltratar las novelas de 20 formas posibles porque aún con esas, los lectores vendrán a mí. Tirón de orejas para Plaza y Janés.

Mentiría si no admitiera que en el primer tercio de la novela me ha entretenido y me ha alegrado empezarla. La combinación de mitología, variedad de historias y crueldad es algo reconfortante, o simplemente regresar a la familiaridad de un mundo del que creías que ya no podías volver siempre deja una sensación cálida en el corazón lector. Pero como siempre en Martin, sus novelas son desiguales: flaquean en algunas tramas, sobran hilos en otras y hay demasiada paja y reiteración.

En fin, y por no repetirme con lo que ya he comentado, soy lectora y siempre leo antes de ver la versión cinematográfica. En este sentido, me parece que he cerrado el círculo de la historia de Poniente, un mundo que va a quedar en el imaginario de lo fantástico para siempre.

Y eso ya es mucho decir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Danza de dragones, George R. R. Martin.
Pros– El mundo propio que crea Martin,
Contras– La traducción debería tener una unidad de la que carece.
– Hay reiteraciones y sobran páginas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (117): libros nuevos y la Feria del Libro de Madrid

Un año más, el Retiro se viste de gala para atender a la literatura. Las casetas y los lectores aparecen a finales de mayo para inundar el parque de libros, comentarios y firmas y para, por supuesto, aumentar la lista de pendientes. En esta ocasión he aprovechado para conseguir la firma de dos de mis autores vivos favoritos: Mircea Cartarescu y Gustavo Faverón Patriau. Además, cómo no, para hacerme con un buen puñado de historias. Estos son los que se han venido conmigo:

  • Gente independiente, Laxnell (Trotalibros, 2026). Llevo mucho, mucho tiempo con esta novela en el punto de mira, y no me escondo, lo que me echaba para atrás eran las 800 páginas de una historia que desde fuera parece larguísima. Finalmente, tras valorarlo mucho, lo he acabado comprando, espero poderlo leer pronto porque he leído opiniones elogiosas y tengo muchas ganas de ponerme con él.
  • Abril o nunca, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2026). Los que lleváis tiempo conmigo ya sabéis que sigo a a este autor desde hace tiempo, por aquí habéis visto pasar Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire, así que tenía ganas de hacerme con su última novela y aproveché para conseguir su firma también.
  • Por senderos que la maleza oculta, Knut Hamsun (Nórdica, 2026). De la biblioteca del Nobel noruego me faltaba este título que la editorial ha publicado recientemente. Es su última historia y creo que en el orden de lectura este libro no está entre los primeros. Sin embargo, me quedo más tranquila sabiendo que descansa junto a sus hermanas que ya sabéis cómo va esto de los libros y de repente algunos desaparecen. De nuevo, si no habéis leído al autor, os recomiendo no perderos Hambre, que además tiene nueva edición en Nórdica. Aquí os dejo la reseña.
  • Fonseca, Kane (Impedimenta, 2026). Una parte de la historia de la vida de Penelope Fitzgerald novelada que tiene muy buena pinta. Ojalá leerlo ya, porque siendo sincera aún me quedan otras novelas de la autora británica pendiente de leer. El ansia, imagino.
  • Galán, Alston Anderson (Trotalibros, 2026). Un conjunto de relatos ambientados en Estados Unidos que no pensaba comprar pero que Jan me ha recomendado. Ha acabado en mi bolsa. Cosas de la Feria.
  • Nosotros, Yevguieni Zamiatin (Salamandra, 2023). Dicen que es la primera de las distopías. Comentan que a George Orwell le influyó para escribir 1984. Llevaba tanto con ganas de comprarlo que no podía faltar en mi lista tras verlo por muchos sitios.
  • Canción dulce, Leslie Smiliani (Cabaret Voltaire, 2017). Llego tardísimo a este libro que todo el mundo a estas alturas ya he leído. Y yo no es que no haya leído éste, sino que tampoco me he estrenado con la autora. Voy a contrapie pero ya sabemos que los libros no caducan. Lo paso a la lista de libros próximos porque quiero colarlo ya.
  • Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro (Compactos de Anagrama, 2007). Tengo mala experiencia con los autores asiáticos, aunque sé que no debería generalizar para todo el continente, la verdad, y más con este que por lo que dice todo el mundo es más británico que japonés. Este dicen que es uno de esos libros que hay que leer. Como en otras ocasiones, la editorial decidió cambiar la portada para que apareciera un fotograma de la película, algo que me no me gusta nada, pero bueno, es la única edición que hay de esta historia.
  • Corazón salvaje, Larry Kingford (Dirty Works, 2025). Este es el primer título de una saga de ocho novelas, los típicos que reconozco que no son para mí o al menos no correspondo al nicho de lectores interesados en este tipo de literatura. Sin embargo, de vez en cuando y viendo buenas opiniones de lectores por redes, lo acabé anotando por eso que tenemos demasiado los lectores: curiosidad.
  • La hora de la estrella, Clarice Lispector. (Debolsillo, 2025) A los anteriores se suma este título que me regalaron por el Día del Libro, de un autora que tengo pendiente desde hace mucho del que parece el mejor libro para comenzar a leerla.

Me han quedado por comprar un par de libros de Bryce Echenique, que aún no lo tenían en la caseta de Anagrama, esos los dejo para la próxima vez.

Namaste.

Autor, Literatura, Singer

Los hermanos Ashkenazi, Israel Y. Singer

El problema de la lista infinita de pendientes es que cualquier libro que sea recomendado hoy, por decir una fecha, va a acabar siendo leído dentro de, siendo optimistas, 4 o 5 años, siempre que por algún motivo no se cuele entre los que se leen en el momento de la compra que son los menos.

Los hermanos Ashkenazi (Acantilado, 2017) cumple con creces lo anterior. Lo compré en 2019, cuando me recomendaron este título del hermano Singer no galardonado con el Nobel. Su extensión, en otra serie de cosas relegaron su lectura año tras año. Me propuse leerlo en 2023 pero no ha sido hasta 2026 que no me he puesto con él.

El título de la novela ya nos adelanta a los protagonistas de la historia: dos hermanos judíos. Uno listo, el otro fuerte, dos antagonistas, rivales, que toman caminos muy diferentes en la ciudad de Lodz de principios de siglo XX.

Los cambios en la sociedad polaca, la transformación de una ciudad cualquiera en la capital textil del país, la lucha entre empresarios por hacerse el control de la ciudad, además de los cambios políticos que van impactando en su mundo en el que la religión jasídica que profesan marcan su visión y tradiciones, mientras la mentalidad de los protagonistas va cambiando poco a poco.

Como buenos hermanos, no pueden ser más parecidos a Caín y Abel. Simja, el inteligente, orgulloso y ambicioso que busca convertirse en el rey de la ciudad a cualquier precio. Yánkev, por contra, es el hermano fuerte, simple pero noble, que busca hacer siempre lo correcto.

Ambos tienen sus formas de hacerse notar en un mundo en el que está todo por ganar. Ambos son víctimas de un férreo control familiar, que comienza desde niños y que les marcará en el futuro, para tratar de huir o de cambiar aquello que no les agrada.

Un tercer personaje que va cobrando más y más importancia según vamos leyendo es Lodz. Ciudad gris y sucia, supone el punto central de la industria textil polaca, despreciada por unos pero atrayente para los que quieren auparse con dinero ante una sociedad brutalmente capitalista en la que vale más quien más tiene.

Como todas las novelas largas, hay periodos más entretenidos y otros que decaen. Hilos que se pierden en pro de otros que parecen menos interesantes. Personalmente me ha dado rabia que no haya existido algún tipo de equilibrio entre los hermanos, porque a pesar de que se trata de una novela coral, es Simja el centro de atención de toda la acción. 700 páginas de hermanos en las que Yánkev parece un secundario en muchas ocasiones. Quizá es que no se trata de una novela de hermanos, algo que confunde al leer el título, sino de una historia de la ciudad de Lodz, esa que pasa de ser un pueblo a una potente ciudad, en un momento de muchos cambios: desde la Revolución industrial hasta la Gran Guerra.

En este sentido no es la novela redonda que esperaba. Es una buena historia, sí. Nos acerca a un mundo de costumbres y tradiciones que un cristiano al uso desconoce, y se situa en un momento histórico en el que no pudo haber más cambios en una zona fronteriza que añade complejidad a la situación. Sin embargo, se me ha hecho algo arduo en varios momentos, más bien por aburrimiento que por estar mal escrito, porque Singer es un buen narrador, sencillo en su forma de describir, que mide bien los diálogo y crea personajes complejos y potentes, pero que en concreto parece que se pierde de lo que quiere contar hacia la mitad de la historia.

En definitiva, un buen libro, pero lejos de la imagen que tenía de lo que me iba a encontrar.

Ahora me falta leer a su hermano.

FICHA:

Te gustará si te gustó La amiga estupenda, Elena Ferrante. (por la relación entre los personajes)
Los Netanyahus, Joshua Cohen. (en relación a la religión)
Pros– Radiografía perfectamente la sociedad de la época.
Contras– Desequilibrio entre los hermanos.
– En algunos momentos la trama decae y puede resultar aburrido.

Namaste.

Autor, Literatura, Schweblin

Kentukis, Samanta Schweblin

Sin haberlo planeado me acerco a un nuevo libro de la argentina cuando sale la noticia de que ha sido galardonada con el premio AENA y un millón de euros (lo de que una empresa pública que gestiona aeropuertos se dedique a organizar un premio literario me lo tiene que explicar alguien con dibujitos).

Evidentemente lo anterior fue pura coincidencia, porque lo que me trae de regreso a leer a la argentina fue lo contenta que terminé tras la lectura de Distancia de rescate (Seix Barral, 2025) que dan ganas de releer en el mismo momento que terminas la última frase. Así que he tratado de compensar mi llegada tan tarde a una autora tan talentosa que escogí Kentukis (Seix Barral, 2025) otra de sus novelas.

El planteamiento es el siguiente: vivimos en un mundo en el que se ha creado un sistema de conexión mundial entre amos y mascotas robotizadas, similares a los antiguos Furby. Me explico: compras un peluche y en el momento de la conexión te conectas con quien sea que haya comprado un acceso a un muñeco de forma aleatoria. Según tengas suerte o no puedes acabar con el individuo interesante o de tu bloque o viajar a un país en la otra punta del mundo y conocer una cultura nueva.

Esto, que parece ciencia ficción no deja de ser eso que hacemos a diario a golpe de scroll con las redes sociales de turno: meternos en la vida de una persona que nos muestra sin tapujos su día a día, su casa, lo que hace y lo que no, sin que ellos sepan quiénes somos los que miramos (o incluso alardeando de que hay mucha gente mirando, claro). Hay quien comparte su día, sus aficiones, incluso que se graba en momentos íntimos, que detallan casi cualquier cosa que les ocurre. Y claro, los demás también mostramos retazos de nuestras vidas. Algo que nos parece normal ahora pero que si rascamos un poco, se asemejaría a un episodio de Black Mirror.

Esto ocurre en Kentukis: conexiones variopintas como las que tenemos en redes sociales, algunas de ayuda y apoyo entre gente solitaria, otras divertidas y graciosas, pero también malintencionadas, que pretenden usar su información para obtener algún tipo de rédito o que, directamente buscan imágenes sexuales que compartir con otros depravados.

Schweblin crea una historia multicoral en el que acompañamos a kentukis y amos en la evolución de sus relaciones desde el momento de la primera conexión. Saltar de unos a otros aporta dinamismo en una historia que engancha desde la primera página, que equilibra las líneas más lentas al ser compensadas con tramas más dinámicas, generando un ritmo rápido. Si bien hacia la mitad la historia se resiente, por exceso de detalles, donde creo que habrían sobrado unos cuantos capítulos en beneficio de continuar con esa velocidad propia de las redes: todo ya. Mañana estaremos a otra cosa.

Si algo es la buena literatura es visionaria, ese poder de anticipar problemas, de teorizar lo que puede suceder, de analizar los peligros que pueden tener las cosas que van ocurriendo. Esto hizo la autora ya en 2018 con esta historia. Darle banda ancha a un anónimo a que sepa dónde vivimos, cuál es nuestra rutina o qué tenemos en la nevera es concederle un poder enorme que, en manos equivocadas ya sabemos que puede terminar mal.

En resumen, aún con las expectativas altas que me dejó Distancia de rescate, Samanta Schweblin consigue una novela interesante y entretenida en un tono y tema y estilo muy diferente de la anterior. En este sentido, se nota que es cuentista, por eso de ser certera en sus frases, algo que se agradece mucho en estos tiempos donde otros creen que la literatura se hace al peso.

Seguiré leyendo a la autora, lo próximo deberían ser sus cuentos, pero está claro que con una obra tan interesante, Schweblin va a pasar a formar parte de los autores a los que leo anualmente.

Supongo que tras ese abultado cheque seguirá escribiendo, ojalá con la misma calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Distancia de rescate, Samanta Schweblin
Pros– Inteligente, certero. La variedad de tramas ayudan al ritmo y a enseñar distintos aspectos de la experiencia.
– Lo visionaria que resulta la historia.
Contras– Hacia la mitad la historia decae, se podrían haber suprimido algunos capítulos.

Namaste.

Autor, Literatura, Nabokov

Curso de literatura rusa, Vladimir Nabokov

Si algo nos gusta a los lectores son los libros que hablan de libros. Si además, lo hace un escritor de prestigio a través de sus clases en la Universidad, es lógico que acabemos acercándonos al libro que une varias de ellas.

Nabokov nos acerca a la literatura de su país en esta edición (Debolsillo, 2020) en el que están ordenados por nombre del autor. De Dostoievsky a Lérmontov, de Gógol a Tolstoi, de Turgúenev a Chéjov, Nabokov desgrana el estilo y las tramas de algunos de sus principales libros.

Se detiene más en unos que otros y refleja su gusto personal hacia ellos, en el que sale Dostoiesky mal parado, y quizá se echaría de menos la valoración de otros que no menciona, como Goncharov o Bulgákov, pero es genial leer y ver analizar los autores que tanto nos gustan de la mano de un experto en el tema, que además, comparte idioma y cultura con ellos:

Si uno aborrece un libro, todavía podrá sacar algún deleite artístico de imaginar otras y mejores maneras de mirar las cosas, o, lo que es lo mismo, de expresar las cosas, que la la del autor odiado. Lo mediocre, lo falso (…) puede brindar al menos un placer perverso pero muy sano, el que se siente pataleando y gimiendo a lo largo de un libro de segunda fila que ha ganado un premio. Pero los libros que gustan hay que leerlos también con estremecimientos y cortes de respiración. Permítanme ofrecerles la siguiente sugerencia práctica. La literatura, la literatura de verdad, no hay que deglutirla de un trago como un potingue que pueda ser bueno para el corazóno o beno para el cerebro; el cerebro, ese estómago del alma. La literatura hay que cogerla y hacerla pedazos, deshacerla, machacarla; entonces se olerá su grato olor en el hueco de la mano, se masticará y volteará sobre la lengua con deleite; entonces, y sólo entonces, se apreciará el raro sabor en su justa medida, y las partes rotas y trituradas volverán a reunirse en el espíritu y revelarán la belleza de una unidad a la que el lector ha aportado un poco de su sangre.

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El método que utiliza entre sus autores es diverso, ya que a alguno de ellos desgrana las tramas y las historias de algunas de sus novelas mientras que otros autores son dibujados en general, así que para los primeros es interesante haber leído previamente los libros que menciona y para los segundos es perfecto tener la información antes de acercarse al autor ya que nos permitirá buscar los puntos más significativos de los autores pero descubriendo los detalles por nosotros mismos.

En definitiva, uno de esos libros que no hacen más que aumentar nuestro plan lector. Eso o querer releer. En cualquier caso, como en el colegio: deberes.

Namaste.