Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena


Regreso a este autor después de haberle seguido los pasos atentamente. Primero fue Kanada (Sexto Piso, 2017), luego Los que duermen (Sexto Piso, 2019) y más tarde Ni siquiera los muertos (Sexto Piso, 2020). Tenía muchas ganas de leer Lo demás es aire (Seix Barral, 2022) y por eso lo compré en cuanto apareció por la librería y hasta podría decir que avasallé al autor para que firmara mi ejemplar.

En esta ocasión la reseña va a resultar mucho más sencilla que las anteriores. Porque esta historia no es otra que la historia del pueblo de Toñanes. De los vivos y de los muertos, de los que vivieron hace tres siglos y los que eran jóvenes en los 70, de los primeros habitantes del pueblo y del chico de los dinosaurios. De todas aquellas vidas de los vecinos que han hecho llegar al mundo de ahora. Un repaso por épocas, por momentos, por historias y situaciones diversas pero en la que todos comparten más cosas de las que creen.

Así de insignificante es Toñanes: ni siquiera un impacto frontal a 110 kilómetros por hora puede detener a los que lo atraviesan.

Página 15

El autor se encarga de meternos a la vez en todas las historias organizando la estructura de un modo original: por un lado, aprovechando los márgenes para añadir el año de la anécdota que nos está contando. Por otro, utilizando un tipo de capítulos especiales a modo de distribuidores del texto. En estos escoge un tema común (el sol, una preocupación, un olor), para conectar a los personajes y mostrarnos que, en el siglo XVI o en el XXI, el modo ha cambiado, pero la base, lo más pequeño, la raíz, no.

Y es que estamos ante una novela cuántica, en la que todo ocurre a la vez, en la que una vista a un acantilado conecta con aquél que se ahogó cien años atrás, donde una moneda encontrada en el campo nos retrotrae con aquél que la perdió varios siglos antes: nuestra alegría es su tristeza, nuestra caja de tesoros aumenta mientras que esa persona ha de enfrentarse a lo imprevisto.

Los personajes son introducidos a modo de lista siguiendo los libros de nacimientos y muertes que se pueden encontrar en cualquier parroquia. A raíz de sus nombres Gómez Bárcena novela su vida e imagina el carácter de aquéllos vecinos, suponiendo cómo debían ser al ir tomando determinadas decisiones, qué les motivaba y cómo se llevaban con la comunidad.

Con ese modo de exponerlos también consigue señalar la vorágine de las cosas: nombres que repiten, apellidos familiares, un hilo de parientes; pero también la pequeñez de las personas, lo efímero de nuestro paso por el planeta donde lo único que dejamos será un nombre y, quizá, legajos reclamando un pedazo de terreno.

El único personaje que sobresale de entre todos es el niño de los dinosaurios. ¿Adivináis su nombre? Efectivamente: Juan. Al igual que el protagonista de Ni siquiera los muertos, este Juan también busca a un Juan. O quizá a muchos Juanes, los antepasados que llegaron antes de él y que habitaron Toñanes, dando forma a un árbol genealógico que sitúa y quizá justifica todo el armazón del pueblo.

Algunas noches, ese niño que ya no es tan niño se lleva a la cama su tesoro. Antes de quedarse dormido acaricia el hendedor, la moneda, el añico de cerámica. Acaricia al ciervo herido, el bolsillo vacío de Pedro, el rostro de Catalina (…). El niño de los dinosaurios se duerme quizá pensando en eso: en el tacto de los vivos y en el tacto de los muertos.

Página 213

Esta novela no sólo es un gran ejercicio de arquitectura textual y de organización y concatenación de las historias que lo contienen. Es también un gran trabajo de documentación para recoger giros del lenguaje, la descripción de tareas pasadas y el día a día de los vecinos del pueblo de Toñanes.

Eso no es sorprendente porque si de algo puede presumir el autor es el trabajo enorme que se palpa en cada uno de sus libros. Lo que sí que no esperaba era la conexión personal, el punto sentimental que muy poco a poco va aflorando a medida que vas leyendo. Lo demás es aire es también un canto a los pueblos: Toñanes como representación de nuestros pueblos. Huyendo de la exageración y caricatura de los extremos, describe de forma auténtica lo que siente hacia su pueblo, algo mucho más complejo para alguien que lleva toda la vida conectado a un lugar.

¿Miedo de qué? Miedo de que la madrileña vea el pueblo (…) y no sea capaz de entender que es, de alguna manera, parte de sí mismo.

Página 466

Lo demás es aire viene a contradecir lo que yo creía que era Gómez Bárcena en las anteriores reseñas: aquí no es un suicida, ni un pirado. Es un tipo terrenal que el tema que quiere tratar lo trabaja, lo modela. Y aunque parta de una historia normal, sencilla, es capaz de innovar, de cambiar, de aportar a la historia. Anotaos su nombre porque este autor nos va a dar grandes alegrías.

Además, si no lo habéis leído nunca, creo que Lo demás es aire resulta un gran libro para empezar a conocerle. Directo para la lista de lo mejor de 2022.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena.
Pros – Historia delicada, emotiva y sencilla a la vez.
– Estructura y organización original.
Contras – El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

3 comentarios en “Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena”

  1. Juan Gómez Bárcena es un escritor que me parece muy simpático, o eso es lo que me transmite cuando lo he visto en Página 2, pero nunca he tenido la oportunidad de leer ninguno de sus libros, espero poder hacerme con un ejemplar de Lo demás es aire tras ver que comentas que va “directo para la lista de lo mejor de 2022”. Saludos!

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