Autor, Halfon, Literatura

Monasterio y Canción. Eduardo Halfon y su mundo

Por casualidad y sin haberlo programado, empecé 2020 igual que lo terminé: leyendo al guatemalteco Eduardo Halfon. El boxeador polaco fue el título que escogí como mi primer acercamiento al autor; el que no esperaba era leer en diciembre Monasterio.

El final del año me pilló sin reseñar Monasterio, como de vez en cuando me ocurre con algunos títulos que voy dejando en el tintero virtual. Lo tenía pendiente y más o menos en mente hasta que Libros del Asteroide edita en 2021 otra historia suya: Canción. Tampoco lo planifiqué pero acabé leyendo también esta última, colándolo frente a otros autores que llevan esperando en el estante mucho más tiempo que Halfon.

Finalmente he decido juntar ambas historias en una entrada conjunta, quizá para acercaros un poco a los motivos de mi obsesión por el autor.

Monasterio comienza con la historia de dos jóvenes que esperan sus maletas en el aeropuerto de Tel Aviv. Acuden a la celebración de la boda de su hermana, que se casa con un judío ortodoxo.

Mi hermana y su novio anunciaron que, pese a ser un restaurante supuestamente kósher, no comerían nada en un lugar así, un así dicho con énfasis, en itálicas.

Página 37

Se dan cuenta de que su hermana no es la joven con la que comparten recuerdos sino una adulta prácticamente desconocida que ha cambiado todo su comportamiento para adaptarse a las creencias de su marido. Paralelamente, y como viene siendo habitual en el autor, el narrador nos cuenta otra historia: el encuentro fortuito con una joven con la que compartió momentos al otro lado del Atlántico.

Recuerdo (…) a un rabino que pregonaba todo el tiempo a favor del Boca Junior y en contra de los matrimonios mixtos, dejó embarazada a una guatemalteca católica con la que luego se casó (autogol, filosofó entonces mi abuelo).

Página 72

En este caso Monasterio se aleja un poco más de la historia de Halfon pero a fin de cuentas mezcla sus temas típicos: la búsqueda de una personalidad propia al margen de la familia, la cuestión religiosa y el sentimiento de la búsqueda de la identidad. También uno de los relatos de El boxeador polaco ahonda en las relaciones humanas amorosas propias del autor: encuentros pasionales pero huidizos y misteriosos, caminos que se bifurcan y se vuelven a juntar y plantean aquél mantra del qué pudo haber sido.

En cuanto a Canción, en este caso nos acerca a la historia del secuestro de su abuelo paterno, también Halfon, también Eduardo, que acaba siendo capturado por un tipo al que llaman Canción. Aquí los saltos espacio-temporales se alternan con la asistencia del Halfon escritor a un evento en Japón sobre autores del Líbano.

Escritor judío, sí. Escritor guatemalteco, claro. Escritor latinoamericano, por supuesto. Escritor centroamericano, cada vez menos. Escritor estadounidense, cada vez más. Escritor español, cuando ha sido preferible viajar con ese pasaporte. Escritor polaco, en una ocasión, en una librería de Barcelona que insistía -insiste- en ubicar mis libros en la estantería de literatura polaca. Escritor francés desde que viví un tiempo en París y algunos aún suponen que sigo allá. Todos esos disfraces los mantengo siempre a mano, bien planchados y colgados en el armario. Pero nunca me había invitado a participar en algo como escritor libanés.

Página 11

Paralelamente a su historia surrealista en el país nipón, Halfon nos acerca al momento del secuestro de su abuelo, los motivos de las reivindicaciones de los secuestradores y la historia posterior de Canción. En este sentido, como él mismo comentó en la presentación virtual que organizó José Luis (@icarobooks en Instagram), decidió partir ambas historias y presentarlas entrelazadas, en un trabajo de arquitectura fundamental para la estructura del libro.

La sensación perenne que tengo cuando leo a Halfon es la de entrar en un mundo donde todo es posible, donde aspectos que son normales para él resultan curiosos y extravagantes para los que venimos de familias sencillas y homogéneas (familias en las que todo el mundo tiene la misma lengua y todo el mundo proviene de la misma zona). Su rutina nos parece exótica, interesante, llenas de historias de las que queremos conocer más. Esto es: un abuelo polaco, superviviente de un campo de concentración nazi; otro abuelo que huyó de su Líbano natal (¡que entonces no era Líbano porque ni existía!); un tío que habla ladino nacido en Salónica (bivas, kreskas, engrandeskas, komo un peshiko en aguas freskas amén, decía cuando alguien estornudaba) gastronomía variada e internacional; recuerdos olfativos, táctiles, objetos de vidas que nacieron y crecieron en un ambiente y un mundo totalmente diferente a cualquier cosa que podamos haber vivido los demás. La atracción de aquello que desconocemos y encontramos diferente.

Tiene además una cosa que se agradece mucho en un mundo en el que algunos venden sus libros al peso: la brevedad. Halfon no tiene reparo en meter la tijera y recortar, en quitar partes del libro o en ir directamente al tema del asunto. Sus libros no tienen paja porque cualquier información adicional que no fuera de importancia haría perder fuerza a la historia.

Hace tiempo cuando me gustaba un autor me guardaba alguno de sus títulos para no acabar con toda su obra demasiado pronto. Ahora mi visión del asunto ha cambiado diametralmente y prefiero zambullirme en la buena literatura. En este caso, en el mundo de Halfon y en la manera que tiene de contarnos historias.

No sé si me habría topado con el autor por mí misma. Así desde aquí, reitero mi agradecimiento a David Pérez Vega por la recomendación y aprovecho para hacerlo extensible a José Luis /@icarobooks por organizar eventos tan interesantes y a Libros del Asteroide por publicar su obra.

FICHA:

Te gustará si te gustó El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Pros – Inteligente, certero. Demuestra calidad y originalidad.
– El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Sus libros se acaban demasiado pronto.

Namaste.

IMM

IMM (71)

Os dejo las últimas adquisiciones de estas semanas. Como podéis comprobar he caído bastante:

  • La guardia, Niko Kavadias (Trotalibros Editorial, 2021). El primer libro de la editorial de Jan, que nos plantea una historia de marinos que tiene mucha relación con la Odisea de Homero.
  • Canción, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide). El guatemalteco me ganó con  El boxeador polaco y de él después he leído Monasterio  José …. organizó una presentación virtual con el autor a la que tuve el privilegio de asistir y me acabó ganando. Hay mentes de las que uno querría saber y leer eternamente y esta es una de ellas.
  • La llamada de Cthulhu, H. P. Lovecraft (Alma, 2017). No he leído a Lovecraft. Así que cuando lo dije alguien me regaló este ejemplar para que enmendara mi falta. Se admiten consejos de cómo se pronuncia Cthulhu.
  • Los pazos de Ulloa, Emilia Pablo Bazán (Alianza Editorial, 2020). Fue Jan quien lo puso por las nubes y consiguió que adelantara a Pardo Bazán en la lista de los libros pendientes. Qué mejor que hacerlo este año, conmemorativo de su centenario.
  • Hierba mora, Teresa Moure (Hoja de Lata, 2021). Preciosa portada, ensalzada por la crítica (Premio de la Crítica de las letras gallegas, entre otros), una historia de mujeres de épocas distintas con pinta de delicada y sutil.

  • Hamnet, Maggie O´Farrell (Libros del Asteroide, 2021). Hay varios autores a los que sigo cada vez que se publica algo de ellos y Maggie O´Farrell es una de las indiscutibles. Por aquí ya han pasado Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Estaba claro que iba a hacerme con este título en cuanto lo publicaran, estoy deseando leerlo.
  • Las cuatro novelas, Félix Romeo (Plot Ediciones, 2020). Hacía mucho, mucho tiempo que buscaba alguna de las novelas de Félix Romeo. En su día fue publicada por Anagrama, pero imposible de encontrar. Por suerte Plot Ediciones ha decidido reeditarlo. Incluye las cuatro novelas del zaragozano: Dibujos animados (1994), Discotheque (2001), Amarillo (2008) y Noche de enamorados (2012).
  • El palacio de hielo (Trotalibros Editorial, 2021). Una de mis lecturas actuales de la que os hablaré muy pronto. La historia de dos niñas en un pequeño pueblo noruego.
  • Leviatán, Paul Auster (Anagrama, 2021). Leí este libro hace mucho tiempo, prestado de la biblioteca. Me gustó mucho en su día y tenía pensado releerlo, así que cuando vi esta edición quise hacerme con ella. Si os gusta Auster no os perdáis varias de las nuevas ediciones de sus títulos más representativos.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros en el inicio de este año? ¿Algún título que estéis esperando que se publique?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (68): el regreso.

31 de agosto. Día Internacional del Blog. Buen momento para volver por aquí y dejaros unas palabras después de tanto, tanto tiempo.

La vuelta a la mal llamada Nueva Normalidad me dejó bastante descolocada. En junio me prodigué poco por aquí y en julio directamente desaparecí. Mis vacaciones coincidieron con un bloqueo lector que me llevó hasta agosto, donde la falta de tiempo me animó a mis pocas ganas de leer para avanzar poco o nada en mis lecturas.

Pero al final, poco a poco, los días se hacen paso y aunque he ido escogiendo lecturas más o menos sencillas que me ayudaran a seguir mi bajo ritmo lector, he podido acabar algún que otro libro que os iré enseñando.

Además, como era de esperar, tenía muchas ganas de pasarme por las librerías. En este caso os traigo el primer pedido que hice, 10 libros, la cifra que suelo comprar cuando me acerco a la Feria del Libro de Madrid. Son los siguientes:

  • El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad. La edición la firma la editorial Navona, que ha decidido sacar una línea con los libros ineludibles, los que siempre figuran en la lista de libros atemporales. Justo lo estoy leyendo ahora mismo. Es corto así que espero terminarlo en breve.
  • Nada más real que un cuerpo, Alexandria Marzano-Lesnevich. Recomendación de Diego por Instagram (otro lector enamorado de Libros del Asteroide). Un libro que tenía curiosidad por conocer. Como siempre, no leí la sinopsis antes de comprarlo. Os adelanto que hay un asesinato, el resto lo dejo para la reseña, que ya lo he terminado.
  • Hambruna roja, Applebaum (Debate). Suelo comprar ensayos históricos sobre temas que me interesan. El Holodomor ucraniano es uno de ellos, así que me decidí por este.
  • Mientras agonizo, William Faulkner. A pesar de que ¡Absalón, Absalón! en la estantería desde hace bastante, me tentó esta edición conmemorativa de Anagrama y al final se vino conmigo.
  • Heredarás la tierra, Jane Smiley (Tusquets). He leído un par de libros de esta autora (La edad del desconsuelo y Un amor cualquiera) y ambos me gustaron. Con este título le dieron el Premio Pulitzer así que mis expectativas son muy altas.
  • Viaje a Rusia, Josep Pla (Destino). La pluma lúcida e inteligente de Pla la disfruté en El cuaderno gris, y me apetecía volver a él. Ha pasado demasiado tiempo, lo sé.
  • La piedra de toque, Edith Warton. Esta edición la firma Circulo de Tiza. Y sí, de verdad que este va a caer en breve.
  • Middlemarch, George Eliot (Alba Editorial). Uno de mis eternos pendientes que quiero leer cuanto antes. Libro largo, mítico, de esos que hay que leer y que admito, me avergüenza decir que yo aún no lo he leído.
  • La palabra del mudo, Julio Ramón Ribeyro. Descubrí al autor por el ensayo de Aquellos años del boom, de Xavi Ayén. No lo he leído nunca y tras ver esta edición del 90 aniversario de Seix Barral me animé a escoger este título. No me digáis que la portada no es preciosa.
  • Howards End, E. M. Foster. Lo he visto mucho por redes sociales y todo el mundo habla de él. Tengo curiosidad por conocer su contenido, porque como siempre, no sé de qué trama. Sólo sé que me atrae mucho. Sí, también es bastante largo.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Habéis leído alguno de los que traigo?

Felices lecturas.

Namaste.

Chaves Nogales, Literatura

A sangre y fuego, Manuel Chaves Nogales

Cada vez que me topaba con el nombre de Chaves Nogales, por mi cabeza rondaba la misma idea: y yo sigo sin leerle. A pesar de que en 2012 (¡2012!) compré El maestro Juan Martínez que estaba allí  (Libros del Asteroide 2007) y que tenía desde hace un par de años un ejemplar de A sangre y fuego (Libros del Asteroide, 2011) en la estantería. Seguía sin leerle.

Pero nada, los meses van pasando, los años se acumulan, y llegó finales de 2019, momento en el que se conmemoraba el 75 aniversario de su muerte, y yo seguía sin leerle.

Para evitar postergar su lectura decidí incluirlo en mi lista de propósitos de 2020,  y aunque, no os lo voy a negar, he dudado si era buen momento para leerlo, al final he pensado que lo iba a hacer.

A-sangre-y-fuegoA sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España es un compendio de once relatos que tienen como punto en común el momento histórico en el que tienen lugar: la Guerra Civil española. Redactados entre 1936 y 1937,  fueron publicados en Chile con posterioridad, pero en España tuvimos que esperar bastante más tiempo para tener una edición como esta (de hecho, fue en 1993 cuando se editaron nueve de estos relatos, los otros son eran hasta ahora inéditos).

Chaves Nogales fue periodista y director del diario Ahora desde 1931. Nació en Sevilla y vivió en Madrid. En el momento en el que el Gobierno abandona la capital rumbo a Valencia, Chaves Nogales se exilia, viviendo primero en París para acabar en Londres, donde murió en 1944.

Sus textos son situaciones que conoció, diferentes momentos del conflicto bélico que nos llevan al frente pero también a la retaguardia. Con ellos aborda visiones complementarias del conflicto armado. Este fragmento que os dejo en concreto, guarda un gran parecido con uno de La cartuja de Parma de Stendhal:

La batalla tomó en aquel punto ese ritmo de vértigo que hace imposible al combatiente advertir nada de lo que ocurre a su alrededor. Las batallas no se ven. Se describen luego gracias a la imaginación y deduciéndolas de su resultado. Se lucha ciegamente, obedeciendo a un impulso biológico que lleva a los hombres a matar y a un delirio de la mente que les arrastra a morir. En plena batalla, no hay cobardes ni valientes. Vencen, una vez esquivado el azar, los que saben sacar mejor provecho de su energía vital, los que están mejor armados para la lucha, los que han hecho de la guerra un ejercicio cotidiano y un medio de vida.

Página 67

Sorprende el lirismo que incluye en las descripciones de los lugares, como por ejemplo este, que abre el relato Y a lo lejos, una lucecita:

La calle era una sima honda, larga y negra. Una hendedura en la corteza de un astro muerto. Por su fondo se arrastraba, como único indicio de vida, un gusanito de luz, un auto, que con los haces luminosos de sus faros barría los zócalos de las altas fachadas, moles difíciles perceptibles, en las que pintaba al relumbrón fantásticas suntuosidades arquitectónicas insospechables en aquella negra cortadura.

Página 77

Mientras que en los primeros relatos encontramos personajes que están en el frente, es hacia el final cuando el autor sitúa la acción entre la población civil. De ellos destaco Consejo obrero, que narra las presiones y miedo de los trabajadores de una fábrica tras tomar el mando el sindicato y el inédito El refugio, que consigue crear una vívida imagen del dolor de los ciudadanos en los bombardeos, el de Bilbao en este caso.

Pero si algo destaca Chaves Nogales, es de ser diana del odio de ambos bandos. Demócrata convencido, es incómodo para los fanáticos por su libertad de pensamiento y no someterse a la voluntad de los demás. Chaves Nogales es independiente y esa característica le lleva a la incomprensión y soledad, que deja patente en sus escritos:

Le condenaron, sin embargo. ¿Por qué? Por lo mismo que condenaban antes la burguesía: por miedo. Miedo a la libertad. El miedo odioso al hombre libre e independiente.

Página 278

Leer sobre la Guerra Civil podría parecer que es lo de siempre, que el tema está muy manido, repetido hasta la saciedad desde hace un par de décadas. Lo interesante de este conjunto de relatos es la visión de Chaves Nogales, contemporáneo del conflicto, crítico con ambas posturas, lo cual pareciera acercarnos un poquito más a la verdad.

Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiese.

Página 284

A sangre y fuego está a la altura de lo que me comentaban los que lo habían leído. Y digo más: si tienes que leer un solo libro ambientado en la Guerra Civil, que sea este.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los relatos tienen diferentes localizaciones y protagonistas y es interesante ver varios puntos de vista.
  • Consigue crear imágenes que se quedan en la retina.
Contras
  • Variedad de relatos: algunos más potentes que otros. Diferente fuerza narrativa, Bigornia es el relato que me ha parecido más aburrido.
  • Puede ser una lectura demasiado dura para este periodo de confinamiento.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

El boxeador polaco, Eduardo Halfon

Llegué a Halfon por David Pérez Vega. Comentó por Twitter que había leído varios libros del guatemalteco, y lo anoté. Más tarde tuvimos una conversación sobre cuál es el mejor libro para empezar a leerle y David me recomendó este.

El-boxeador-polaco

La publicación de esa nueva edición, de manos de Libros del Asteroide y su envío por parte de la editorial (¡muchas gracias!), hizo el resto. Hacía bastante tiempo que no leía relatos y decidí que éste iba a ser el primer libro de 2020. Generalmente me gusta alternar libros largos y cortos además de diversas temáticas, así que este título me pareció perfecto tras terminar otros libros largos.

El boxeador polaco incluye varios relatos de diversas temáticas, en el primero de ellos, Lejano, Halfon narra parte de la historia de un alumno al que le da clase. Conforme iba leyendo más párrafos me iba encontrando destellos de brillantez:

Pensé en los alumnos como Annie Castillo, que vivían tan cerca de un caserío como Pamanzana, pero que también vivían tan ciegamente lejos de un caserío como Pamanzana, Mirando el polvo y las chozas, pensé en todos esos cuentos que, enclaustrados en un mundo más perfecto, leíamos y analizábamos y comentábamos como si en realidad fuese importante leerlos y analizarlos y comentarlos. Y ya no quise seguir pensando.

Página 37

Posteriormente Halfon nos presenta a un pianista serbio. que será el centro de varios de los relatos: Epístrofe, Postales, La pirueta. Conocemos a Milan Rakic a la vez que Halfon, y poco a poco, página a página, se irán conociendo. Posteriormente se separan hasta que llegado un punto Halfon decide seguir su pista y viajar a Serbia. Al existir un hilo conductor tanto temática como temporal, mejor leerlos en el orden que aparece en esta edición. Me sucedió que en un momento de escasez de tiempo, pretendí saltarme un de los cuentos más largos y dejarlo para después, pero nada más leer una página me di cuenta de que en este caso no es posible. En este sentido, los textos se retroalimentan, los temas vuelven y las conversaciones se rememoran. He anotado muchos fragmentos, os dejo este:

Yo puedo ausentarme por completo. Eliminarme por completo. No como muerto, sino como alguien que jamás ha existido. Un mundo sin mí.

Página 124

Os preguntaréis de qué viene el título, quién es ese boxeador que aparece montando en bicicleta en la fotografía de la portada. Como podéis intuir esta edición toma el título de un relato que comienza así:

69752. Que era su número de teléfono. Que lo tenía tatuado allí, en su antebrazo izquierdo, para no olvidarlo. Eso decía mi abuelo. Y eso creí mientras crecía. 

Página 87

Mi sensación en todo momento ha sido la de encontrarme con un estilo brillante, relatos que con una aparente sencillez consiguen demostrar qué es la literatura. Son destellos, frases, párrafos, el modo de llevar al lector de un tema a otro, pequeñas cosas que distinguen los buenos libros de los malos. No puedo más que alegrarme ante este descubrimiento. Porque como os podéis imaginar, Eduardo Halfon va directo a mi lista de pendientes.

Para mí, todo un acierto, una voz distinta, potente y especial, uno de esos títulos que te sacuden y te zarandean, perfecto para sobrepasar una crisis lectura o animarse a empezarlo si no se tiene demasiado tiempo.

Gracias de nuevo a Libros del Asteroide por el ejemplar. Y gracias, David, por acercarme a un autor que mucho  me temo, se me habría pasado. Cuando cuestionan el uso de Internet siempre me acuerdo de estas cosas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Estilo brillante, la sensación de ir saltando de un tema a otro sin notar el artificio que hay detrás.
  • Libro que reconcilia; esto es literatura.
Contras
  • Os aviso cuando se me ocurra alguno.

Namaste.

Autor, Greene, Literatura

El final del affaire, Graham Greene

La primera y única vez que leí a Greene fue, hace más de 15 años, con la novela El tercer hombre, en una época (breve, tengo que admitir) en la que estuve inmersa en las novelas negras, de espías y de detectives. Lo poco que sé de novela negra lo leí entonces.

EL-final-del-affaireAsí que al enterarme de la publicación de este libro y al ver la novela recomendada por las redes sociales, me sorprendió el título y también la temática, alejada de la que yo esperaba y con la que había asociado al autor.

Tanto la sinopsis como la opinión unánime de los lectores sobre lo especial que era la historia y también la película en la que se basa no hizo más que empujarme a querer leer la novela. Después. los amigos de Libros del Asteroide me enviaron un ejemplar.

Para nada me esperaba encontrarme con esta historia de amor que incluye además una parte donde aparece una espiritualidad desbordante. Una mezcla cuanto menos, curiosa, y un inicio que descoloca, por la cantidad de información que se aporta desde la primera línea. Y es que El final del affaire empieza así:

Una historia no tiene ni principio ni fin: uno elige arbitrariamente un momento de la experiencia desde el cual mirar hacia delante o hacia atrás. He dicho “uno elige” con el impreciso orgullo del escritor profesional al que, en las pocas ocasiones en que se le ha tomado en serio, se le ha elogiado por su pericia técnica, pero ¿elijo por voluntad propia la oscura noche de enero de 1946 (…)?

Página 13

Lo que hace grande a esta novela es el tempo: la medición de la trama, el trabajo que hay detrás que no hace sino demostrar la maestría de Greene, que aúna saltos temporales que descolocan, temáticas diferentes y personajes secundarios que compactan las historias. Incluir diferentes temáticas tan diferentes entre sí con un orden y un motivo no es tarea fácil. Conseguir que un marido engañado y su amante queden, y sea el segundo el que acabe contratando un detective para seguir a la mujer y que todo tenga sentido y sea creíble no es moco de pavo. Este es uno de los puntos más importantes de la novela: a raíz de ese encuentro el detective contratado aportará información al amante, mientras que iremos conociendo en profundidad la relación entre ellos, ese affaire que nos adelanta el título.

La infelicidad es mucho más fácil de narrar que la felicidad. Con la desdicha nos hacemos conscientes de la propia existencia, aunque sea a través de un egoísmo monstruoso: este dolor me pertenece a solo a mí, este nervio que se retuerce es mío y de nadie más. Pero la felicidad, por el contrario, nos aniquila: nos hace perder nuestra identidad.

Página 75

Greene se apoya en unos personajes secundarios maravillosamente creados, de entre los que destaca el detective Parkis y el enigmático Smythe, que aportan conversaciones sardónicas e interesantes como esta:

– Me escribió “Rece por mí”. ¿No le parece raro que me pidiera a mí que rezara por ella?
– ¿Y qué hizo usted?
– Ah – contestó., cuando me enteré (..), recé por ella.
– ¿Y se sabe usted alguna oración?
– No.
– Entonces no parece muy correcto rezar a un Dios en el que no se cree.

Página 228

El giro final en el que conocemos la versión de Sarah consigue que veamos la visión global de la historia, además de acabar comprendiendo desde dentro los actos de una mujer que hasta ese momento se nos presenta como críptica. Cierto que a partir del libro tercero la historia pierde su fuerza inicial y se ralentiza la trama para aportar un punto de reflexión, pero parece el contrapunto perfecto para cerrar la historia.

Deberíamos conservar discos de gramófono con las voces de las personas amadas, igual que conservamos sus fotografías.

Página 228

Para mí, El final del affaire es una de esas historias tan bien escritas, tan magníficamente hiladas, que te da pena terminar porque sabes que ese brillo, esa magia que desprende no es fácil de encontrar. Esta novela es un despliegue de lo buena que puede ser la literatura sin caer en los temas típicos ni los lugares comunes. Greene sorprende, por su técnica, sí, pero también por la sensibilidad de exponer temas tan dispares como el amor y la fe sin que nos extrañe su unión.

No puedo más que recomendar su lectura, haceos un favor y acercaos a una lectura donde, os lo aseguro, os van a faltar post-its.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La maestría en el tempo y la medición.
  • Los temas que parecieran antagónicos: espiritualidad y amor.

Contras

  • Los saltos temporales del inicio pueden conseguir que nos confundamos.

  • Hacia la mitad la historia se ralentiza.

Os dejo también la reseña de Ana.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Portela

Mejor la ausencia, Edurne Portela

Hay títulos o autores que de repente aparecen frente a una y no se van. Te siguen con una frecuencia inesperada, agarran y no sueltan. De repente Edurne Portela aparecía en la portada de muchos de esos libros, en redes sociales, en reseñas, como esta de Marta, una y otra vez. Y después, cuando por un tiempo dejé de encontrármela, la autora figuraba en encuentros, certámenes y cursos. Más tarde, cuando hablando con Pedro sobre libros (¡cómo no!) me dijo que tenía uno para prestarme temí que fuera uno de Portela. No me equivocaba. Ahí seguía el destino insistiendo.

Mejor-la-ausenciaComo ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a Patria, de Aramburu. La radiografía del conflicto vasco pero contado desde otra perspectiva. Mi percepción, quién sabe por qué, era que en este caso, Mejor la ausencia se trataba de un libro denso. Nada más lejos de la realidad.

Si lo comparamos con Patria,  cambia, en primer lugar, el uso temporal: mientras que en la de Aramburu los saltos temporales eran constantes dado que eran el método utilizado para unir pasado y futuro, Mejor la ausencia presenta una novela más lineal, comenzando en los años 80 hasta nuestros días. A priori podría parecer que el efecto conseguido es una pérdida de dinamismo. Sin embargo Portela no lo necesita porque lo puede conseguir por otras vías, y ahí entra en juego la narradora: Amaia. Utilizar su punto de vista de niña que no comprende del todo qué está ocurriendo nos hace querer leer más, distribuye la información a lo largo del texto, y además consigue generar empatía, lo cual nos acerca a su percepción personalísima de la realidad familiar.

Como en Patria, coincide el lugar donde se sitúa la acción, el País Vasco, pero mientras que en la novela de Aramburu se mantiene un tono más neutro (algo que parece perfecto para su versión cinematográfica. De hecho hay prevista ya una serie), Portela opta por olvidarse de ser aséptica y narrar desde las entrañas de Amaia, primero una niña, después una adolescente. La pequeña de cuatro hermanos que no entiende demasiado bien las ausencias del padre, el hermano enfermo que tirita, los pósters en la pared de uno de sus tatos.

Mejor la ausencia destaca por dos cosas: la fuerza y la violencia. La fuerza de una narradora con carácter, que se va a enfrentar a la realidad que le ha tocado vivir, y la violencia de lo que se encuentra más cerca de lo que pensaba.

Lo complicado es conseguir que la voz de Amaia sea creíble en cada momento, y eso lo resuelve la autora modelando las descripciones y la visión de la protagonista. Así, cuando es niña vemos la inocencia, pero también sus arrebatos de furia y rabia ante la impotencia que siente en el hogar. En la adolescencia el pasotismo, la rebeldía, el inicio de un camino que le lleva contracorriente de su familia, que le enfrenta a los silencios de su Ama y al pasado de su Aita. El personaje de Amaia adquiere un peso muy significativo en la historia, además de permitir al lector acercarse e ir conociendo la información necesaria en cada momento. Precisamente de haber prescindido de ella, de haber escogido un narrador omnisciente, la historia habría perdido el aspecto animal que sale de las entrañas de la benjamina de la familia.

Descubriremos lo que sucede al mismo tiempo que la benjamina, aunque lo vemos venir y lo intuimos mientras que ella, desde el punto de vista inocente de una niña no sabe interpretar determinados detalles que el adulto que ve con otros ojos sabe intuir: el hermano enfermo, que tirita y al que hay que cuidar quizá no tenga fiebre, quizá revuelve el cajón buscando algo en concreto; las ausencias del padre, los silencios y las medias palabras.

Sorprende que la historia no pierda un ápice de fuerza y que consiga mantener al lector pegado a sus páginas. No es fácil crear ese efecto, pero menos lo es mantenerlo en sus 200 páginas. Temía que el final iba a llevarse al traste la historia pero me equivocaba. En este caso el recurso de la vuelta a los orígenes se hace totalmente necesario.

Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento. Y sí, ya voy buscando más libros de la autora. Gracias de verdad a todos los que habéis conseguido que Portela se cruce en mi camino. Me temo que se me habría pasado sin vosotros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Con rabia, Lorenza Mazzetti.
  • Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros
  • Trasmite tanta fuerza que me ha sido imposible escoger un fragmento pequeño.
Contras
  • Dejad todo lo que estéis leyendo o viendo, este libro os absorberá por completo.

Namaste.

Autor, Davies, Literatura

Mantícora, Robertson Davies

Mantícora, la segunda parte de la trilogía de Depford de Robertson Davies, comienza con un potente diálogo entre David Staunton y su psiquiatra. Sorprende un inicio tan directo, sin introducción ni descripciones previas, tan sólo Staunton, narrador y protagonista principal, contando por qué cree que su madrastra ha asesinado a su madre, el ricachón Boy Staunton.

MantícoraCon este punto de partida pronto conoceremos más de la situación de la familia y de los motivos que le han llevado al protagonista a viajar a Suiza para iniciar su terapia.

A partir de ahí la historia se funde en una doble vertiente: la del psicoanálisis y la psicología (incluyendo el análisis de la personalidad de los personajes) y la del recuerdo de su padre, aunque aprovecha para incluir el tema de la magia, como en la primera parte de la saga.

La trilogía de Deptford se inicia con El quinto en discordia, siendo Mantícora la segunda de los tres libros para acabar cerrándolo con El mundo de los prodigios.

Davies es uno de esos narradores clásicos que es capaz de contar la historia como un todo, que bebe de influencias como Wilkie Collins o Charles Dickens pero que a la vez disecciona y analiza la psicología, el carácter de los personajes, así como sus pensamientos y los recuerdos.

Mantícora me ha gustado más que la anterior novela, en parte por el tema en sí, alejada de la hagiografías a las que continuamente se mencionaba en El quinto en discordia, pero también por el estilo, que deja atrás la narración clásica para centrarse en las conversaciones, consiguiendo un efecto mucho más dinámico.

La virtud y el honor no desaparecerán del mundo, por mucho que los moralistas populares y los periodistas miedosos insistan en ello. (…) Y tampoco creo que el amor, en tanto exigente condición del honor, se haya perdido. Se trata de un patrón del espíritu. Y los seres humanos aspiran a hacer de ese patrón una realidad en su propia vida, al margen de los medios que empleen para ello.

Página 247

Tengo que admitir que no recordaba a los personajes, con la excepción del punto culminante de la bola de nieve, del resto solo tenía una leve neblina de cómo era el estilo del autor y de su análisis pormenorizado.  Sinceramente no sé si es bueno o malo. Por un lado, me habría gustado acordarme de los personajes, por otro, leer de seguido las trilogías nunca me ha parecido una buena idea, y para terminar, ambas historias se pueden leer de forma independiente sin problema.

Davies mide, organiza, corta y planifica para crear otra historia de literatura, de ejemplo de cómo se narran las cosas, sin grandes efectos, simplemente la historia narrada tal y como un genio lo haría: uno de esos narradores totales que radiografían el ambiente y señalan no solo lo visible sino también lo que queda detrás. Con abundantes saltos temporales y un claro hilo de retrospección, Davies configura una historia poliédrica donde nada es lo que parece y el análisis de la psique y de los recuerdos tiene vital importancia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos de David con su psiquiatra.
  • Inicio muy potente. Historia muy medida.
Contras
  • Me habría gustado recordar más a los personajes que se mencionan.
  • No vendría mal un glosario de personajes al inicio.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Sigo aquí, Maggie O´Farrell

Decía Molinos hace poco que Instagram es como ver escaparates, y creo que tiene razón: la inmediatez, la moda, la superficialidad… ver la vida de otros (o en este caso, la lectura) pero sin ahondar demasiado. Siguiendo su metáfora, un blog es otra cosa: otro contenido, tanto a la hora de crearlo como a la hora de leerlo. Los que llevamos mucho tiempo con un blog acabamos pensado que este formato ha pasado a mejor vida, y añado yo, que el mío está prácticamente terminal, no solo por lo poco que actualizo sino por las escasas ganas que tengo de hacerlo, hasta el punto de plantearme dejar de publicar.

Sigo-aquiPero por lo que veis en esta entrada, y al igual que reza el título de este libro: Sigo aquí.

En Sigo aquí O´Farrell abandona a ficción para contarnos varias historias autobiográficas, en concreto relacionadas con un tema en común: la cercanía a la muerte. Encabezadas por la fecha en la que ocurrió el suceso, la autora narra en primera persona su situación y qué sucedió para llegar a temer por su vida. Algunas son claras: una grave enfermedad en la infancia o un embarazo que se complica. Otras se mantienen en un terreno más tibio, un coche que pasó cerca, una persona que parece que nos puede atacar o un momento puntual de peligro.

A los relatos le acompañan como título, la parte del cuerpo afectada por la situación y una ilustración de ésta. Así sabemos que serán sus pulmones o su sistema circulatorio los afectados, por lo que tenemos una pequeña pista de lo que va a contarnos.

Al igual que en sus novelas, O´Farrell utiliza el recurso de los saltos temporales para conseguir dinamismo en la narración, así que encontramos a una madre de familia para después toparnos con una joven que está iniciando su carrera universitaria. Como en sus otras historias, este efecto consigue movimiento en la lectura, y que se vayan llenando las lagunas que tenemos sobre momentos de su vida. Desde mi punto de vista, es un acierto, cualquier historia lineal habría conseguido una historia más plana y con menos matices que no habríamos podido apreciar (por ejemplo, el estado de ánimo de Maggie en cada momento y los hechos que le llevan a determinadas situaciones límite).

Sin embargo, el hecho de que se traten relatos independientes sí que difiere de sus novelas. Al menos desde mi punto de vista, las novelas son más redondas, dado que los relatos necesariamente disponen de una forma más fragmentada. Además, aunque incluye los temas típicos de la irlandesa (la maternidad, el amor, por ejemplo), el hecho de tratarse de relatos no le permite detenerse y ahondar como lo hace en sus otras historias.

Aunque precisamente quizá el quid de la cuestión sea ese: sus novelas son historias con las que puente mantener una lejanía, y en Sigo aquí nos  presenta su vida y en concreto momentos delicados que le tocó vivir, por lo que su reflexión es más cercana, cruda y directa. Además, al tratarse de relatos de distinta longitud acabamos leyendo bastante más de los inicialmente previsto. Sigo aquí es un libro para empezar y no soltar.

Para mí, desde que descubrí a esta escritora con Tiene que ser aquí, O´Farrell ha pasado a la lista de autores a los que no les pierdo el paso, de los que espero paciente que se publique un nuevo libro suyo, porque, sea lo que sea lo que tienen que contar, quiero leerlo. Y qué bien que su voz se haya unido a esa lista, con ese punto de vista sensible, agradecido y lúcido de ver la vida.

Desde aquí, quiero agradecer a los amigos de Libros del Asteroide por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • El estilo y la sensibilidad de la autora a la hora de narrar.
Contras
  • Exceso de drama en algunos relatos (que personalmente no parecen para tanto).
  • Es inevitable leerlo de seguido y por tanto, se acaba muy rápido.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXXII): Llucia Ramis

Catalunya

Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977): licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, es periodista y escritora, colabora con diversos medios de comunicación entre los que destacan el Diario de Mallorca y la edición catalana de El Mundo. En 2010 ganó el Premio Josep Pla con su segunda novela, Egosurfing. En 2018 gana el Premio Anagrama de Novela en catalán con Les possessions. Ha escrito relatos y novelas y figura como una de las escritoras clave de su generación.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Yugoslavia, mi tierra, Goran Vojnović.

Una de esas historia que no sé por qué me llaman la atención pero que nunca llegué ni a comprar ni a leer (junto con, por ejemplo 1948 de Yoram Kaniuk). Os dejo por aquí una reseña del libro.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Léxico familiar, Natalia Ginzburg.

De Ginzburg sólo he leído Las pequeñas virtudes, uno de esos libros que brillan en cada línea. Tengo pendiente volver a la autora, y este título va a ser una buena opción.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Emmanuel Carrère , los que más me gustan de él son Limónov y El adversario.

¿Casualidades? Como ya le comenté a la propia autora, llegué a Carrère por Miguel Ángel Hernández, y justo en el momento de la lectura de Las posesiones encadené, de forma consecutiva y más o menos inconsciente la lectura de Una novela rusa y El dolor de los demás. Tanto Ramis como Hernández mencionan al francés en sus historias. No he leído ninguno de los que ella comenta, pero de momento dejaré pasar algo de tiempo hasta su lectura.

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de Carrère? ¿Qué me recomendáis de Ginzburg?

Namaste.