Y aquí os traigo los libros que me faltaba por enseñar:
Ejemplares variados
Son los siguientes:
El gatopardo. Di Lampedusa. Tenía ganas de leerlo. Entré en una librería, vi la fantástica edición de Edhasa pero lo que me convenció fue un señor, que al mirar por encima de mi hombro me dijo que debería comprarlo. Ahora reposa junto al ejemplar de Poe. Qué gran edición.
Picnic en Hanging Rock. Joan Lindsay. De las novedades de Impedimenta. Bueno, menuda portada, preciosa. Y el libro, con unas ganas enormes de empezarlo, que hablan muy bien de él.
El ruletista. Mircea Cartarescu. Un cuento muy breve totalmente sorprendente. Me queda escribir la reseña.
84 Charing Cross Road. Helene Hanff. Normalmente digo quién me lo ha recomendado, pero en este ejemplar debería decir «quién no», porque han sido muchos a los que les ha encantado. Y no me extraña…
Y aquí está la reseña de El cementerio de Praga. Creo que me ha quedado larguísima para mi costumbre, pero quería dejar claras unas cuantas cosas.
Desde el inicio sabemos que hay tres narradores: Simonini, un capitán garibaldino, el abate Dalla Piccola y el autodefinido Narrador. Este último se dedica a leer por encima del hombro el diario de Simonini, que de vez en cuando interrumpe Dalla Piccola.
Al inicio yo misma reconocía al Eco que me encandiló con El péndulo de Foucault así como la inclusión de un tema que también aparece en La misteriosa llama de la reina Loana. Por lo que lo comencé con esperanza, sonriendo por las similitudes, impaciente por saber qué iba a leer a continuación.
Y lo que viene después es una historia sobre conspiraciones, revueltas populares y engaños enmarcada en la Italia garibaldina y en la Francia de Napoléon III. Aquí el autor expone todo su conocimiento y su potencial, dando datos, incluyendo personajes reales y tramas históricas. Como ya dije en aquélla entrada sobre Eco, el autor sabe muchas cosas: si quiere contarte la forma de hacer la pólvora de la época, va y te la cuenta. Si quiere mencionar calles y callejuelas del París de entonces, lo hace.
Hay montones de fragmentos o frases que me han gustado, como por ejemplo ésta:
Me estaba diciendo que ese hombre seguía el camino equivocado: no puedes crear nunca un peligro con mil caras, el peligro tiene que tener sólo una; si no, la gente se distrae. Si quieres denunciar a los judíos, habla de los judíos, pero deja en paz a los irlandeses, a los príncipes napolitanos, a los generales piamonteses, a los patriotas polacos y a los nihilistas rusos. Demasiada carne en el asador.
Pero… a partir de aquí comienzan todas las pegas que le he encontrado a la novela: lo primero, la cantidad de personajes que aparecen y desaparecen, los numerosos saltos temporales que confunden al lector. Desde el principio traté hace una línea temporal sobre cada cosa que iba pasando, pero me fue totalmente imposible seguir con ello. Bien es cierto que al final el autor nos ofrece un cuadro relacionando cada episodio con la época en la que se habla y la trama en sí, pero apenas sirve para clarificar nada.
Portada de "El cementerio de Praga" de Umberto Eco.
Básicamente, el mayor fallo que le veo es que no hay una trama clara. No hay algo que te anime a seguir, a conocer qué pasará después. Parece que simplemente, van ocurriendo cosas, pero sin orden ni concierto, parece una enumeración de cosas, puestas una detrás de otra pero sin gracia alguna. Dan ganas de dejar el libro a la mitad, así os lo digo. He tenido dos sentimientos encontrados: de un lado la ilusión de que todo tendría relación, de que pasaría algo que cambiaría la percepción del libro (un final redondo, un argumento que simplicara la historia, ¡algo!), de otra, el sufrimiento. Me gusta Eco, he disfrutado mucho con sus novelas. Pero ha llegado el momento en el que por ejemplo, estaba viendo una serie y me decía a mí misma: «Debería leer un poco». (debería, y no me apetece) y lo peor es que yo misma miraba de reojo el libro y pensaba «Uf. Casi mejor me veo otro episodio.»
Sufrir por continuar un libro es una de las peores cosas que le pueden pasar al lector. Y eso me ha ocurrido a mí. Me daba igual qué pasara, me daba igual si un personaje era el mismo que doscientas páginas antes. Quería acabarlo a toda costa. Más por amor propio y por esa ilusión de que no, Eco no podía ser así, tendría que haber ideado algo para dejarnos a gusto con el final.
Así que os digo, que la novela es una cadena de despropósitos: de temas manidos como la masonería, los jesuitas y las conspiraciones (que además, parecen reutilizados de El péndulo de Foucault) y lo peor, sin duda, los saltos temporales, que impiden seguir la novela.
Es compleja, ardua, requiere toda la atención del lector, y aun así no es seguro que sepamos qué hace quién y dónde y cuándo.
He llegado a pensar que la culpa era mía, por ir espaciando la lectura al alternarlo con otra novela que tengo a medias, pero cuando intenté leerlo de corrido fue peor: no me daba tiempo a asimilar lo que me contaba Eco, no sabía qué había pasado entre medias y eso me generaba confusión.
Mi conclusión no es, como he leído por ahí, que Eco está sobrevalorado, sino que ha perdido la chispa. Ya me pareció cuando leí La misteriosa llama de la reina Loana, que podía haber escrito una novela mejor con ese punto de vista del que parte, pero es que El cementerio de Praga es directamente decepcionante.
Y no me gusta tener que hacer esta reseña, porque Eco es un gran escritor, pero no puedo otra cosa que decir mi verdadera opinión. En anobii he visto que la mayoría de las personas le dan grandes puntuaciones, lo cual me ha sorprendido. Pero por otro lado, también hay grandes críticas, como la de Javier.
Tres cuestiones:
1.- Leí en twitter que alguien comentaba que leer a Eco es de listos (algo así como “el snob se sorprenderá de que El cementerio de Praga esté entre los más vendidos). Mi pregunta es: ¿Eco es para listos? ¿Desde cuándo? ¿Por qué? Y otra cosa, ¿el hecho de que esté entre los más vendidos ya es indicativo de que la novela es buena? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
2.- ¿Alguien me sabe decir por qué en las novelas de Eco siempre aparecen ilustraciones? Vale que en algunas son necesarias, pero creo yo que pierden el sentido cuando mientras que Eco describe a un personaje en la página 240, la ilustración sale en la 245… ¿o me lo parece a mí?
3.- A los que habéis leído el libro. ¿Soy yo o es que el autor se excusa en la nota aclaratoria del final? ¿Está afirmando que el libro es una completa confusión? Os dejo un fragmento:
El Narrador se da cuenta de que, en la trama bastante caótica de los diarios aquí reproducidos (con todos esos (…) flashbacks), el lector podría no lograr remontarse al desarrollo lineal de los hechos, desde el nacimiento de Simonino hasta el final de sus diarios. (…)
Al Narrador, si hemos de ser francos, a menudo le ha costado orientarse, pero considera que un lector como Dios manda podría pasar por alto estas sutilezas y disfrutar igualmente de la historia. En el caso, de todas maneras, de un lector excesivamente puntilloso, o no fulmíneo en su comprensión, aquí hay una tabla que aclara las relacione (…).
¿Y encima se atreve a llamarme puntillosa?
FICHA:
Te gustará si te gustó
La misteriosa llama de la reina Loana. Umberto Eco.
Pros
Las primeras páginas, que guardan algo de la magia narrativa del autor.
La gran ambientación histórica.
Contras
La ingente cantidad de saltos temporales.
La ausencia de una trama clara a lo largo de toda la novela.
Recomendaciones
Si no habéis leído nada del italiano, empezad con otro. Corréis el riesgo de pensar que todas sus novelas son como esta, y nada más lejos de la realidad.
Debería tirarme de las orejas. ¿Por qué? Porque estas cosas se hacen en el momento, que si no luego hay tropecientos libros para enseñar y no es plan.
Así que como fui retrasando sistemáticamente el IMM resultado de los regalos navideños, ahora tengo muchos más libros por mostraros.
Lo primero: los regalos.
Ejemplares de Faulkner, Vila-Matas y Levrero
El ruido y la furia. William Faulkner. No he leído nada del autor, por lo que tenía muchas ganas de tener un libro suyo. Tiene muy buena pinta.
El viaje vertical. Enrique Vila-Matas. Me pasa lo mismo que con Faulkner, con la salvedad que tras las buenas críticas de R. no podía evitar ponerlo hace poco, eso sí, en mi Plan Infinito.
La trilogía involuntaria. Mario Levrero. Los tres libros en una edición con cajita incluída (y por lo que he visto, la caja es mejor que la que yo tengo de la misma editorial pero de otros títulos).
Y ahora, los autoregalos y el libro que me han enviado para este mes los amigos de Popular Libros:
Ejemplares de Rees, Pringle, Eco y Oz.
A puerta cerrada. Laurence Rees. Lo recomendó Molinos en su blog y tenía ganas de leer sobre el tema así que lo compré.
El plan maestro. Heather Pringle. ¿Se nota que me intereso por la Segunda Guerra Mundial?
La caja negra. Amos Oz. Otro que recomendó Molinos con tan intensidad que no pude por menos que apuntarlo. Luego leí las primeras páginas y me acabó de convencer. Y además en edición Debolsillo, que me encanta.
El cementerio de Praga. Umberto Eco. La última novela del italiano que estoy a punto de terminar. Ya os contaré lo que me parece… en fin. No tengo muchas palabras (de momento).
Tengo más libros por enseñar… pero lo voy a dejar para otro día que me faltan algunas fotos… (encima de tarde, desorganizada, hay que ver…)
Así que aprovecho para agradecer a Icíar y a Atram por otorgarme el premio “Blog con estilo”. ¡Gracias chicas! 😀
Aunque muchos de vosotros ya habéis leído las entradas de los bloggers que asistieron a la presentación, no me resisto a contaros mi punto de vista, por mucho que coincida con los demás.
Ejemplares de "El ángel perdido", de Javier Sierra.
A los que no sepáis de qué va el tema: se presentaba en Madrid la nueva novela de Javier Sierra, para lo cual Planeta, a través de la página de bloogers se pusieron en contacto con varios bloggers por si podían acudir.
Lo cierto es que es la primera vez que acudo a una presentación de este tipo, pero nada más que leí el mail invitándome me di cuenta de que tenía muchas ganas de ir.
Así, en el hotel Hospes pudimos conocer de buena mano algo más sobre la novela. La presentación estaba organizada para apenas 15 bloggers, cosa que me llamó la atención. Asimismo, la sala era pequeña, lo cual hacía que fuera mucho más acogedor y familiar.
Hace ya muchos años leí la novela de Javier Sierra La cena secreta, que se hizo muy conocida y vendió muchos ejemplares por medio mundo (publicado en 43 países, de hecho Sierra es el primer español que se ha situado entre los 10 primeros de venta en Estados Unidos). A mí me sorprendió, porque esperaba otra cosa menos elaborada, y no, allí las cosas estaban bien hilvanadas, el contexto histórico estaba muy cuidado y no había nada dejado al azar.
Javier Sierra explicando su ascensión al monte Ararat
El jueves me di cuenta de por qué es así. Sierra es un apasionado de los misterios de la historia, de las particularidades y cosas inexplicables que desconocemos, pero además es un perfeccionista: se documenta, le da mil vueltas a cada cosa y se informa todo lo posible.
Tan es así que como bien nos reconoció en la presentación, tras el éxito de La cena secreta podía haber seguido por el mismo hilo, aprovechando la coyuntura. Pero no, fraguó una novela que cinco años después es El ángel perdido. Y esto es, desde mi punto de vista, porque es muy fiel a sí mismo: si cree que es necesario subir al Monte Ararat para escribir su novela con más realismo, va y lo hace.
Esto y mucho más es lo que nos trasmitió el jueves, motivo por el cual salimos todos con unas ganas tremendas de empezar a leer la novela. Pero además es un tipo sencillo, natural, que se presta a las preguntas, a la conversación y que nos demostró que le gusta hablar con sus lectores, al que le importa Internet, las redes sociales y que cree firmemente en el libro electrónico.
Añadido a todo lo anterior, nos pudimos ver las caras a algunos de los que blogueamos por aquí, y eso siempre es bienvenido. Así, pude conocer a Lady Boheme, Trescatorce, Goizeder, y los chicos de El Bibliófilo Enmascarado: Ascen, César y Jesús.
No me olvido de mencionar a los demás, a los que no conocía pero he descubierto, tanto ellos como sus blogs: María, de Soy cazadora de sombras y letras, Josu, de Libros por leer, y algunos más de los que no recuerdo el nombre…
Y ahora os comento las curiosidades:
Sierra, que a la mínima oportunidad nos sorprendía haciéndonos reír para quitarnos la timidez del inicio de la presentación.
La alegre Lady Boheme que casi salta de la silla cuando Sierra mencionó a Stephen King.
Lo anonadados que nos quedamos todos al comprobar lo cuidada de la edición de Planeta.
Quedaos con el nombre de la novela, porque la vais a ver por muchos sitios, y no sólo entre los más vendidos (ahora ya lo está y todavía no ha salido a la venta), sino porque Planeta ha preparado un despliegue descomunal para que todo el mundo tenga tantas ganas de leerla como los que asistimos el jueves a la presentación.
Mis agradecimientos:
A Laura, de Bloogers, por invitarnos y además enviarnos las fotos.
Portada de "Píldoras azules", de Frederik Peeters.
En este caso le toca el turno a una novela gráfica que me prestó Pedro tras hablarle tan bien de Maus.
No conocía este cómic, pero por lo que he leído por ahí es bastante famoso, no sólo porque se ha llevado algunos premios sino porque a la inmensa mayoría que lo ha leído les ha gustado mucho.
El tema de la novela es algo muy común: chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico y chica comienzan a salir. Hasta aquí probablemente no difiere de muchas de las novelas que inundan el mercado. Pero la trama central es que la muchacha es seropositiva.
Comienza, desde aquí, una lucha contra los prejuicios y estigmas sobre el tema, que el protagonista afronta con incertidumbre pero que supera enseguida gracias a la información que le proporciona un médico muy particular y al amor que siente por ella.
Sorprende lo natural que resulta todo: las conversaciones entre los personajes, las situaciones que viven… si en otras novelas se nota que los diálogos son artificiosos, impostados, poco reales, aquí uno se da cuenta de que es todo lo contrario.
Os invito a leerlo. Píldoras azules es todo un descubrimiento.
FICHA:
Te gustará si te gustó
Las historias que se salen de lo común.
Pros
La naturalidad con la que aborda el tema.
Las conversaciones. El uso de las imágenes.
Contras
La edición de Astaberri, que no me acaba de convencer.
(Esta entrada también podría llamarse Autores que no veréis reseñados por estos lares o bien Autores mortadela)
La mortadela en toda su extensión
A raíz de una entrada en el blog de Isi, comentamos sobre Mary Higgins Clarck. Allí dejé claro mi comentario sobre que no leería más de ella. Luego me puse a pensar que no es ella la que se encuentra en esa situación. Así que os presento mi lista negra de autores. Para mí, es requisito indispensable haber leído uno de sus libros, así que no lo hago por oídas. De momento son los siguientes:
Mary Higgins Clarck. Historia previsible, facilona, con poca intriga… en fin, todo lo que no tiene que tener una novela policíaca. Que encima los de la editorial la compararan con Agatha Christie me cabreó aún más. Como le comentaba a Isi: me molesta que me digan que algo es jamón ibérico cuando es mortadela. No estoy en contra de la mortadela, pero no me la vendas como lo que no es porque no cuela. (¿No se dan cuenta de que encima tenemos memoria y de que cuando nos cabreamos ponemos a caldo al que se tercie?) (¿O eso sólo me pasa a mí? ¬¬)
Dan Brown. Tras leer El Código da Vinci por recomendación de una amiga (que no debía de conocerme demasiado), dije que uno y no más. La historia engancha, pero me parece simplona y previsible, con errores históricos garrafales, como una película en la que sabremos lo que viene a continuación. En conclusión: si busco entretenimiento basado en novela histórica, hay montones de buenas opciones mejores que este señor.
Álvaro Pombo. Tiene el dudoso honor de ser el único de esta lista del que no pude acabar el libro. La fortuna de Matilde Turpin era lioso, no avanzaba y por eso lo acabé abandonando. No me quedan ganas de seguir leyendo a este hombre, por bien que lo pinten los de la editorial.
Paulo Coelho. ¡Mi preferido! Qué dominio de la técnica, qué uso de los calificativos…. indescriptible, tanto como el título: A orillas del río Piedra me senté y lloré. Pues muy bien, majete. ¿Cuál fue el problema de este libro? Pues que se preocupa demasiado por hablar del Amor (con mayúscula), de la Felicidad (ídem) que no presta atención en las cosas en minúscula. Es pretencioso. Trata de escribir frases para la posteridad que suenan a revista de autoayuda.
Susanna Tamaro. Donde el corazón te lleve. Cursi, cursi y cursi. O a mí no me lleva a ningún sitio o no tengo corazón (lo cual podemos debatir). Soy consciente de que mis gustos personales no se acercan ni por asomo a la novela romántica o de sentimientos o lo que sea. Entonces no lo sabía. Ahora sí, así que simplemente no me acerco a novelas del estilo (Barbara Wood, Danielle Steel, Nora Roberts) o cualquiera cuya portada sea rosa y con un macizo.
Carlos Ruiz-Zafón. No me linchéis, que me explico. El primer libro que leí fue La sombra del viento. Me entretuvo, me gustó, está bien para pasar el rato. Después leí Marina, una novela juvenil que no había por dónde cogerla, sin sentido, absurda. En fin. Al menos la pude acabar. ¿Por qué está en la lista negra? Pensaréis muchos. Pues por lo que dijo después. En el siguiente artículo decía perlas como la siguiente:
El 99% de la mejor narrativa que se hace hoy, de la literatura de calidad, de la gente profesional sin pretensiones ni pedantería ni pose, de la que de verdad sabe construir personajes e historias, o sea, de los que de verdad saben escribir, está en la televisión o en el cine, pero sobre todo en la primera. Gente con ambición, oficio y talento ya prácticamente no está trabajando en literatura. Ésta se ha convertido en un gueto de mediocridad, de aburrimiento, de pretensión y de pose.
A ver. ¿No hay literatura de calidad hoy en día? ¿Están todos en el cine? ¿Realmente cree eso? ¿Y dónde se supone que debe figurar él cuando le han rechazado como guionista y es ahora cuando se ha pasado a la novela? ¿O es que no está definiendo la literatura en general sino el género en el que él se mueve (carne de best-seller)?
Esta entrevista no me gustó nada de nada. No me importa que venda mucho: hace novelas entretenidas y amenas y punto. Yo eso no lo critico. Lo que no me gusta es que califique desde su baremo a escritores que hacen su obra como les parece. ¿Qué pasa, que como otra gente vende menos es peor? Eso es ser simplista. ¿Si hay pretensiones no se hace una buena literatura? ¿No hay talento en la literatura? Por-fa-vor.
Así que no. Cuando leí la entrevista le añadí a esta lista. No voy a leer nada de una persona que desprecia a otros miembros de su mismo grupo. ¿Acaso le escuece que nunca le darán un Premio Nobel? ¿Complejo de inferioridad? ¿Le importa más la crítica de lo que quiere reconocer?
Y vosotros, ¿tenéis una lista negra? ¿Qué autores figuran en ella?
En el Shanghai de finales de los años treinta, se refugiaban muchos judíos que habían huido del régimen nazi. Este es el contexto histórico y geográfico en el que nos sitúa Wagenstein.
Adiós Shanghai, Angel Wagenstein.
Es aquí donde coinciden los europeos protagonistas de la novela: un violinista, una actriz, un rabino… cada uno tiene su propio pasado, su historia y su forma de sobrevivir en el complicado mundo que les tocó.
El autor consigue relacionarlos a todos, hilvanando una historia con otra mientras las va intercalando, lo cual da dinamismo a la novela y consigue que el lector quiera saber más. No es de extrañar que la prosa de Wagenstein sea interesante y dinámica, puesto que el autor ejerció durante un tiempo como guionista de cine, pero lo que sí que me ha sorprendido es la pluralidad de personajes, de procedencias y de vidas que despliega en esta novela, ya que quizá, tras leer El pentateuco de Isaac, di por hecho que su especialidad era centrarse en un sólo personaje. Di por hecho que el autor encararía la trama de una forma similar. Y aunque sí, es cierto que el autor trama el tema de los judíos en la Segunda Guerra Mundial, no tiene nada que ver con la otra novela que leí de él.
Su relato es desgarrador, duro, cruel, pero al mismo tiempo real, y el autor va informando al lector sobre muchos hechos que se pasaron por alto a la hora de contar la historia oficial de la Segunda Guerra Mundial o que simplemente el lector ignora.
Como ejemplo ilustrativo, el caso del buque Saint Louis, que partió con una tripulación compuesta por judíos que buscaban alejarse de la Europa nazi. En concreto, cuando llegó a Estados Unidos ocurrió lo siguiente:
Allí el presidente Roosevelt, a quien los fugitivos habían dirigido un radiograma desesperado, permaneció largo tiempo sordo a sus súplicas, maniatado por los “lobbies” del Senado. En su decisión, por cierto, desempeñó un papel nada despreciable el mensaje de varias organizaciones judías norteamericanas que llamaron la atención al presidente sobre la injusticia que se cometería si se autorizaba la aparición de competidores en actividades tradicionales de su comunidad, sobre todo después del profundo trauma que la economía norteamericana había sufrido durante la Gran Depresión, aún recordada por todos. Estas organizaciones advirtieron también sobre el peligro de la propagación del comunismo en los Estados Unidos a través de los judíos alemanes, muchos de los cuales eran de izquierdas. Mister Goldsmith, propietario de una pequeña fábrica de confección de Detroit, no tenía nada en contra de su congénere Herr Goldschmidt, fabricante de confección de Colonia, incluso estaría dispuesto a firmar una petición en defensa de los judíos alemanes. Pero él no quería verlos como competidores de su pequeño negocio de Norteamérica, por cuya prosperidad habían sudado la gota gorda tres generaciones de Goldsmith.
Hay mucha historia que no nos han contado, que no interesa saber o que se ha sepultado con el efectivo método de demonizar a una de las dos partes. Wagenstein lo sabe, y consigue contarnos la dura realidad mezcla con una ficción desgarradora, que deja al lector con la boca abierta.
Una vez más Libros del Asteroide nos trae una pequeña joya que no os podéis perder.
Conocí este autor y este libro porque me lo prestó Pedro.
Después Aramys me confirmó que le había gustado. He aquí mi reseña.
La neblina del ayer es una novela negra ambientada en La Habana. El protagonista, un policía reconvertido en buscador de libros antiguos, se ve involucrado en un crimen que, simplemente por ocio pretende resolver. Así la cosa, Padura nos va introduciendo en la ciudad, en la personalidad de sus habitantes y en su modo de ver la vida.
Lo importante de esta novela, lo verdaderamente embriagador es toda esa descripción, todos esos personajes que pugnan por sobrevivir en un mundo complicado, además de un estilo peculiar del autor, con un llamativo uso de los adjetivos y de la forma de componer las frases.
En aquel tiempo de juventud, luego de una noche de muchos tragos, (…) una punzada en la rodilla debido al golpe que se había propinado con el borde afilado de la cama en cuya reputa madre solía cagarse tras cada colisión: mas todo era pasajero y curable con una ducha y un par de duralginas.
Pero donde el lector se convence es cuando llega al momento en el que Mario Conde se manifiesta como un gran aficionado a la lectura, y nos cuenta su pasado:
Aun cuando el Conde prefería gastar sus días en juegos de pelota, en mataperrear por las calles y robar mangos, su curiosidad innata le hizo dar el primer paso firme hacia la bibliofilia cuando, leído en éxtasis emocional El conde de Montecristo, quiso saber sobre el destino final de Edmundo y Mercedes y salió a la caza del segundo acto de aquella aventura fabulosa y entrontró a un Dumas decepcionante, casi cruel, que en la novela La mano del muerto destrozaba la felicidad por la que tanto habían luchado el generoso Dantés y su amada Mercedes. Un par de años más tarde, ya matriculado en el preuniversitario, otra vez la curiosidad había venido en su ayuda, aunque en esta ocasión de manera definitiva: después de leer, como ejercicio de clases, un rídiculo condensado de La Ilíada, Conde había ido a la bien poblada biblioteca del viejo instituto de La Víbora en busca de una edición completa del poema homérico y, ya intrigado por la suerte de aquellos guerreros, procuró algunas respuestas en La Odisea y de manera natural, casi por caída libre, penetró en una trampa sin salida cuando quiso saber sobre el destino del resto de los héroes griegos.
O cuando en un delirio mantiene una especie de conversación con un autor de renombre:
¿De verdad eres tú? No lo puedo creer… (…) ¿Pero no me digas que eres tú?, había insistido el Conde, abrazado por el júbilo, sin escuchar los reproches de su interlocutor: aquello, claro, estaba deseando ocurrir, y durante muchos años de su vida el Conde lo había deseado, aun cuando sabía imposible que aquello ocurriera: el hombre lento y pálido era uno de sus dioses inamovibles, eso mismo, un ser iluminado, casi un mutka, el que conoce a Dios -o al menos alguien que se le había acercado muchísimo, por vía de la perfección-, y tenerlo allí, a su lado, oírlo, era un inconmensurable privilegio. Siempre había querido tanto hablar contigo, logró decirle, con voz tomada por la emoción, pero no para hablar de la muerte y el sufrimiento, ni siquiera de la reencarnación, que, la verdad, me importa un carajo, con una vida de mierda ya tengo bastante, así que no aspiro a otra. Yo quería hablar contigo de algo más difícil, o más intangible, como tú dices… Dime por favor, ¿cómo se hace para escribir historias realmente escuálidas y conmovedoras? ¿Cuál es el secreto?
He omitido lo que sigue a continuación para retaros: ¿Adivináis con quién habla? Se admiten apuestas.
En conclusión, es un libro recomendable, entretenido, totalmente diferente al tipo de novelas escandinavas que proliferan en las librerías.
Tras unos días de silencio, vuelvo totalmente recuperada de los excesos navideños y decidida de volver a la normalidad.
Así que, ¿qué mejor manera que empezar el año con una reseña y más si se trata de un libro de Boris Vian?
Portada de la primera novela de Boris Vian
Hay libros que son muy fáciles que reseñar. Hay otros que es difícil explicar cómo son. Este es del segundo grupo. Y eso es porque es un libro inclasificable, raro, extraño, diferente. Ya en el prólogo el lector se da cuenta de que el autor va a contarnos lo que quiera, siguiendo las normas que él considere necesarias.
El inicio de la novela comienza en una surprise party, una especie de bacanal donde existe un importante derroche de alcohol, drogas y sexo. Pero enseguida Vian se manifiesta como un trilero, un tramposo que cambia las reglas según le convenga. Esta es sin duda la parte más alocada, divertida y entretenida del libro.
El protagonista es el Mayor, un joven que se enamora de una muchacha a la que decide pedir en matrimonio. Para ello tendrá que visitar a su tío, un funcionario enclaustrado en su oficina. Así, Vian nos traslada al gris mundo de la burocracia y del papeleo. Y como tal nos da su punto de vista, que nada tiene que ver con el de Kafka: Vian se dedica a ridiculizar a cualquiera que forme parte de la maquinaria estatal, haciendo hincapié en su inutilidad. Como muestra un botón:
Emmanuel se había pasado tanto rato mirando las musarañas aquella mañana, que las había gastado con los ojos. Había restos de musarañas por todas partes, y sus cadáveres yacían bajo el escritorio de Adolphe Troude, ya de por sí atestado por cuatro toneladas de abonos diversos, guardados en saquitos de lona, pues este encomiable individuo se dedicaba a la agricultura en su huerto de Clamart.
En definitiva, Vian derrocha una prosa fresca y sorprendente, donde el límite de las reglas tradicionales sobre la trama no existen. Y por eso sorprende, porque no tiene nada que ver con las novelas al uso, no sabemos por dónde nos va a salir ni cómo va a acabar el asunto. Aunque hacia la mitad del libro se ralentiza la trama, el lector mantiene el interés por conocer el final, que es acorde con el resto de la novela: puro Boris Vian.
FICHA:
Te gustará si te gustó
La importancia de llamarse Ernesto, Oscar Wilde.
Pros
El autor, que desde el prólogo sorprende al lector.
Lo extraño del libro en sí. Divertido, refrescante. Difícil de olvidar.
Contras
Allá por la mitad del libro la trama se ralentiza.
El asedio. Arturo Pérez-Reverte. Desde mi punto de vista, la novela más completa del cartaginés. Muchos la tachan de pretenciosa, pero a mí me ha parecido una buena mezcla entre novela histórica, personajes tipo Alatriste y misterio. Merece la pena.
El señor de los anillos I: La comunidad de anillo. Qué decir del universo de Tolkien. Es magnífico, está tan bien creado, tiene tantos detalles, tantos personajes interesantes y tanta acción que lo considero indispensable.
El violinista de Mauthausen. Andrés Pérez-Domínguez. Aunque es el libro más triste de todos los que figuran en este apartado, me gustó, me sorprendió y aunque tiene alguna escena un poco increíble, es entretenido.
Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb. Un libro ameno, curioso, diferente y que aporta algo más, una visión de la realidad diferente, de un mundo ajeno al occidental. Como ya comenté, Nothomb pasa a mi lista de autores bienaventurados.
Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Novela hilarante donde las haya, donde Mendoza une la ciencia ficción con un humor muy particular que me encantó. Un libro que engancha y divierte. ¿Qué más se puede pedir?
Joyas o lo mejor que he leído en 2010:
Pero si tuviera que escoger lo mejor de lo mejor, lo que más me ha impactado, los libros que más me han gustado porque fueron algo más y los que se quedarán en mi retina son:
El Pentateuco de Isaac. Angel Wagenstein. La mejor novela que he leído este año. Soprendente, irónico, fantástico. Todo un descubrimiento que no me cansaré de recomendar.
El castillo. Franz Kafka. Para fanáticos del checo. Puro Kafka.
Los libros arden mal. Manuel Rivas. Mi primera incursión en la obra del gallego no pudo salir mejor parada: una novela con un estilo muy particular, que en algunos momentos se hace un poco cuesta arriba pero que merece la pena.
Maus, Art Spiegelman. La novela gráfica que me encandiló hace poco. Para releer una y mil veces.
Expiación. Ian McEwan. La sorpresa, lo inesperado. Un estilo clásico, una trama elaborada y unos personajes inolvidables. McEwan, sé bienvenido.
El Palestino, Antonio Salas. Por el libro en sí y por lo interesante que me pareció su autor en la entrevista que publiqué hace poco. Un acercamiento a la realidad. Totalmente recomendable.
Esto es todo por hoy. Espero que lo paséis genial y que 2011 sea un año inolvidable, con muchas lecturas, nuevos autores y descubrimientos y que sigamos leyéndonos y compartiendo libros y recomendaciones.