Autor, Literatura, Vian

Vercoquin y el plancton, Boris Vian.

Tras unos días de silencio, vuelvo totalmente recuperada de los excesos navideños y decidida de volver a la normalidad.

 

Así que, ¿qué mejor manera que empezar el año con una reseña y más si se trata de un libro de Boris Vian?

 

 

Portada de la primera novela de Boris Vian
Portada de la primera novela de Boris Vian

Hay libros que son muy fáciles que reseñar. Hay otros que es difícil explicar cómo son. Este es del segundo grupo. Y eso es porque es un libro inclasificable, raro, extraño, diferente. Ya en el prólogo el lector se da cuenta de que el autor va a contarnos lo que quiera, siguiendo las normas que él considere necesarias.

 

El inicio de la novela comienza en una surprise party, una especie de bacanal donde existe un importante derroche de alcohol, drogas y sexo. Pero enseguida Vian se manifiesta como un trilero, un tramposo que cambia las reglas según le convenga. Esta es sin duda la parte más alocada, divertida y entretenida del libro.

 

El protagonista es el Mayor, un joven que se enamora de una muchacha a la que decide pedir en matrimonio. Para ello tendrá que visitar a su tío, un funcionario enclaustrado en su oficina. Así, Vian nos traslada al gris mundo de la burocracia y del papeleo. Y como tal nos da su punto de vista, que nada tiene que ver con el de Kafka: Vian se dedica a ridiculizar a cualquiera que forme parte de la maquinaria estatal, haciendo hincapié en su inutilidad. Como muestra un botón:

 

Emmanuel se había pasado tanto rato mirando las musarañas aquella mañana, que las había gastado con los ojos. Había restos de musarañas por todas partes, y sus cadáveres yacían bajo el escritorio de Adolphe Troude, ya de por sí atestado por cuatro toneladas de abonos diversos, guardados en saquitos de lona, pues este encomiable individuo se dedicaba a la agricultura en su huerto de Clamart.

 

En definitiva, Vian derrocha una prosa fresca y sorprendente, donde el límite de las reglas tradicionales sobre la trama no existen. Y por eso sorprende, porque no tiene nada que ver con las novelas al uso, no sabemos por dónde nos va a salir ni cómo va a acabar el asunto. Aunque hacia la mitad del libro se ralentiza la trama, el lector mantiene el interés por conocer el final, que es acorde con el resto de la novela: puro Boris Vian.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • La importancia de llamarse Ernesto, Oscar Wilde.
Pros
  • El autor, que desde el prólogo sorprende al lector.
  • Lo extraño del libro en sí. Divertido, refrescante. Difícil de olvidar.
Contras
  • Allá por la mitad del libro la trama se ralentiza.

 

Namaste.

Literatura

Bienvenidos

¡Hola a todos! Esta es la primera entrada de mi primer blog, así que os pido paciencia tanto sobre el contenido como con el formato. Quizá algún día conseguiré enterarme de cómo funciona…

Antes de que me preguntéis, quisiera hacer una aclaración sobre el nombre del blog. Alguno ya se habrá imaginado que es el título de un libro; pues bien, acertó. En concreto, de un libro de Boris Vian, un autor francés que era lo que ahora podíamos definir como un figura… hacía de todo… desde cantar y escribir poesía hasta unas fiestas en las que el alcohol y el sexo eran el centro de atención.

¿Qué decir sobre el libro? Lo veo difícil de explicar, habría que leerlo para comprenderlo. Básicamente el protagonista construye una máquina con la que consigue borrar los recuerdos… la pregunta es: ¿vivir sin pasado implica no tener futuro? Ahí queda.

Además de esta referencia, la hierba roja también es la planta trepadora que aparece en «La guerra de los mundos» de H.G. Wells. No quiero fastidiar a nadie el final del libro (aunque determinada gente me llame «Miss Spoilers» procuro muy mucho no meter la pata), pero es uno de los aspectos claves de dicho libro.

Poco más. En el futuro (si los exámenes lo permiten) añadiré otras entradas…

Namaste.