Autor, Hustvedt, Literatura

Todo cuanto amé, Siri Hustvedt

Regreso a Siri Hustvedt leyendo una de sus novelas más famosas y tras haber leído El verano sin hombres y Los ojos vendados.

Tenía muchas ganas de leerla, así que en cuanto lo compré, a principios de este año, y enseguida me puse con él.

La historia comienza así:

Ayer encontré las cartas de Violet a Bill. Su dueño las tenía escondidas entre las páginas de un libro y al abrirlo cayeron al suelo.

Página 11

Todo-cuanto-améEl inicio es toda una declaración de intenciones ya que con dos frases adelantar cómo va a funcionar durante las cuatrocientas páginas que quedan por leer.

Por un lado tenemos al narrador: un amigo de Bill que va incorporando nueva información a los recuerdos de los que dispone. Además, el uso de los saltos temporales, utilizados para situarse en pasado o presente según le interese a la autora.

El resto, las temáticas propias de Hustvedt: el amor, la amistad y la evolución de la relación de pareja. También las reflexiones personales sobre las expectativas, las dudas e incertidumbres.

Percibí en nuestro abrazo una tristeza imposible de disipar, una amargura que nos invadía a los dos, y creo que aquella noche nos compadecimos de nosotros mismos como si en lugar de ser ella y yo hubiéramos sido dos extraños que observaran a otra pareja tendida en la cama.

Página 224

La prosa de Hustvedt destaca por el equilibro fuerza y sutileza. Es una escritora directa, deja claro adónde se dirige y cómo lo quiere hacer, pero también es capaz de narrar pasajes con una elegancia y un sentimiento verdaderos, momentos brillantes que van destacando capítulo a capítulo:

Las historias que relatamos sobre nosotros mismos sólo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia, sino espectadores que se han decidido a hablar. En ocasiones, el rastro que dejamos se ve señalado por guijarros como los que Hansel dejaba a su paso. En otras, el rastro desaparece porque los pájaros han descendido al alba y han devorado todas las migajas, La historia vuela sobre las lagunas, rellenándolas con las hipotaxis de un y o un y entonces.

Página 484

Hustvedt va más allá de ser una escritora de lo íntimo, ya que aunque relata los pequeños  eventos de los personajes (sus crisis, sus dudas y sus alegrías), es capaz también de tener una visión más global y profunda en la que entran en juego el paso del tiempo y las reflexiones de los personajes, llegando a crear una doble trama micro-macro. Ambas realidades se contraponen, se combinan y avanzan a la par, y así, al final, conseguimos una visión completa de ellas.

La verdad es que esperaba más de esta historia. O quizá otra cosa, sobre todo tras leer opiniones tan elogiosas como la de Moli, Me ha gustado mucho, sí; y sigo queriendo leer más obras de la autora, pero hay algo que se me escapa y que no me ha acabado de convencer. No sé si parte de los motivos es que se estanca hacia la mitad de la historia y parece que no avanza la trama, o si no leí la novela demasiado de seguido y me perdí detalles que habrían sido importantes. No sé pero algo me ha faltado para ser redonda.

De momento, tacho el libro de mi libreta de pendientes y leeré Recuerdos del futuro (que sí tengo en casa), antes de hacerme con Elegía para un americano.

Si la habéis leído o conocéis más a la autora que yo, no dudéis en dejarme un comentario.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La brillantez al desplegar la trama.
  • Las nuevas ediciones de los libros de Husvedt que ha publicado Seix Barral. (Algo me dice que si hubiera tenido alguno de estos en Anagrama mi TOC estaría sufriendo).
Contras
  • En la mitad del libro me dio la sensación de que la trama decaía, llegando a aburrirme.
  • Confusión entre los nombres de los personajes.

Namaste.

Boschwitz, Literatura

El pasajero, Ulrich Alexander Boschwitz

Me acerqué a El pasajero (Sexto Piso, 2019) igual que lo hago a todos los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial: anotándolo.

El-pasajeroLa frase anterior incluye un error temporal, porque en esta novela no aparece ningún conflicto bélico. Eso sí,  es 1938 y se cierne sobre los judíos la amenaza nacionalsocialista. Violencia, extorsión e incautación de bienes además del terror de los guetos y los campos de concentración.

El protagonista es Otto Silbermann, un judío rico que se ve amenazado desde varios frentes. Tras quedarse paralizado por momentos, decide malvender su empresa y con ese dinero abandonar Alemania para tratar de acceder a alguno de los países vecinos.

Como podréis suponer por el título, su sino es viajar y su huida se centra en concatenar  un tren tras otro (Berlín – Hamburgo – Berlín – Dresde – Dortmund), acompañado de la falsa esperanza de estar más seguro en movimiento y amparado por su físico que se asemeja más al ideal ario que al propio de su raza.

-¿Por qué los judíos toleran todas esas cosas? (…) ¿Por qué no oponen resistencia? ¿Por qué sólo huyen?

– Si fuéramos románticos (…) difícilmente habríamos sobrevivido los últimos dos milenios.

-¿Es tan importante sobrevivir?

– ¡Es importante! Sobrevivir significa superar, vencer. No tiene mérito alguno arrojarse a la primera grieta con la que uno se tropieza en un glaciar, pero sin duda es muy meritorio vencer la altura de una montaña. Vivir requiere valor. Para suicidarse sólo hace falta desesperación.

Página 172

Son muchas las similitudes del personaje con el propio autor: él también era judío, de madre protestante y rasgos arios. Su padre luchó en la Primera Guerra Mundial y cayó en combate. Su familia fue despojada de todo lo que tenía. Boschwitz, como Silbermann, huyó de Alemania y sus pasos le llevaron, entre otros países, a Inglaterra. Tuvo un final triste: fue declarado extranjero enemigo y deportado a Australia. En 1942, cuando se le permitió que regresara a Inglaterra, el barco en el que viajaba fue torpedeado y murió a los 27 años.

Como podréis imaginar, conocer la sociedad y la situación de la Alemania nazi le hace conseguir una novela muy realista, directa y precisa y sin florituras estilísticas.

Lo que hace diferente a esta historia de otras del mismo periodo es, precisamente, que la acción se encuadre en el momento temporal de incertidumbre. Mientras que la mayoría de las novelas se centran bien sea en el conflicto bélico o bien en su finalización (batallas, campo de concentración, liberación, consecuencias personales…), aquí el autor escoge el momento anterior de incertidumbre en el que aún había margen para supervivencia. El momento justo en el que todavía tenía posibilidad de decidir si abandonar Alemania. La duda: ¿exageran todos aquellos que dicen que esto se va a poner muy feo? ¿No podré yo, con mis medios, tener un camino distinto al de mis conocidos? A fin de cuentas yo no soy mi vecino: soy más listo, más rápido y tengo más medios.

El protagonista es, por tanto, actor de su propio destino. Y esa diferencia consigue que, por un lado, tengamos una empatía con el protagonista (y unas ganas enormes de decirle que corra y salga de allí), pero también deja en su tejado la responsabilidad en la toma de decisiones, que va aparejada de la cuestión permanente de si está haciendo lo correcto en el momento idóneo y del consecuente sentimiento de culpa.

Boschwitz consigue lo que se propone: crea desazón e incomodidad, refleja el debate interno de una persona que sólo busca sobrevivir, pero que ve cómo su vida se va cayendo a pedazos.

Os dejo un fragmento que anoté en su día pero que en las circunstancias actuales tiene más vigencia aún:

Pero no, estuve año tras año sentado cómodamente en el despacho sin tener ni idea, creyendo que nada cambiaría (…)

Página 62

Y todo cambia, vaya si cambia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  •  Con rabia, Lorena Mazzetti.
Pros
  • Cómo condensa el sentimiento de incertidumbre en el personaje: su lucha interna sobre qué acción tomar.
Contras
  • La desazón que provoca, la eterna sensación de tener el estómago encogido mientras dura su lectura.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (66)

Os traigo las nuevas incorporaciones de antes del confinamiento:

IMM-66

  • El obsceno pájaro de la noche, José Donoso (Alfaguara, 2018). Este libro lleva apuntado aproximadamente una década, pero no encontraba ninguna edición de él. Se lo vi a Gabriel y enseguida me anoté esta edición, que firma Alfaguara. Tanto la portada como el color que han escogido me parecen preciosos. Tengo muchas ganas de leerlo.
  • La muerte de Ivan Ilich, Lev Tolstói (Nórdica, 2019). Intenté hacerme con él en la Oda a Tolstói pero no lo tenían. Posteriormente me lo regalaron. Es una edición ilustrada con tapa dura que tiene muy buena pinta. No lo he leído, pero por lo que dicen los entendidos es una buena opción para empezar a leer al genio ruso.
  • Tolstói o Dostoievski, George Steiner  (Siruela, 2002). Cada año que pasa me gusta más acercarme a libros relacionados con literatura, sean biografías, correspondencia o ensayos de autores como éste. Como podréis imaginar sólo con ver los dos nombres de la portada sabía que tenía que ser mío. De nuevo me regalan lo mejor de cada casa.
  • El cuerpo, (Cegador (I)), Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2020). La segunda parte de la trilogía Cegador tenía que venir a mis estantes lo antes posible. Una portada preciosa, edición cuidada, marca de la casa, que va directo al estante con sus compañeros hasta que lea la primera parte.
  • Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena (Sexto Piso, 2020). Del autor he leído tanto Kanada como Los que duermen y ambos me encantaron y me dejaron con ganas de más. Las circunstancias han hecho que no se haya podido celebrar la presentación. Esperemos que cuando todo vuelva a la normalidad pueda llegar a escuchar al autor hablando de este título. El envío corre a cargo de Sexto Piso.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Tenéis lista de compra para cuando esto pase y os podáis acercar a una librería? Decidme que sí.

Sigamos leyendo.

Namaste.

Autor, Literatura, Porter

Lanny, Max Porter

Mucho se habla de los míticos inicios de novelas con los que arrancan algunos de los clásicos, como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Pero poco de aquéllos inicios que te horripilan, te inquietan o te perturban, parafraseando a una famosa adivina:

Papá Berromuerto despierta de la siesta que ha hecho de pie, ancho como una hectárea, y se rasca los posos soñolientos de bitumen, que brillan colmados por pegotes de basura líquida.

Página 9

Escogí Lanny de Max Porter cuando lo vi por redes sociales, avalado por haber sido finalista del Premio Man Booker Prize pero también de forma más o menos impulsiva, porque realmente no sabía nada de esta historia. En una de esas visitas a la librería en la que escoges un libro totalmente convencido pero te acabas llevando alguno más que no pensabas comprar.

LannyMi parte racional me decía que este libro no era para mí, que no había referencia fiable para comprarlo, que las novedades suelen acabar casi siempre en el listado de las lecturas que menos me gustan (no hay más que ver los balances lectores de cada año), que seguro que podía escoger otra novela de las que había disponibles en la librería, que incluso podía salir obviando este libro porque ya llevaba otros 3 así que no pasaba nada si se quedaba allí. Mi parte irracional estaba agitando maracas en un momento de colocón motivado por el olor a libro nuevo.

Lo compré.

Lo coloqué junto a sus nuevos compañeros en una balda, hasta que uno de estos días en los que no me podía concentrar en una lectura sesuda me acerqué para empezarlo.

Leí la primera frase, el primer párrafo y la primera pàgina, puse los ojos en blanco y dije:

Puaj. Qué leches es esto.

Esto, Lanny, el libro en cuestión, tiene como protagonista a un niño que vive en un pueblo de la campiña inglesa. Lanny es un niño muy especial, un niño sensible y mágico, un niño inteligente pero apartado de los chavales de su edad. Con una creatividad y una inteligencia fuera de lo común. Lanny es único.

El mejor amigo de Lanny es un pintor un poco raro, mirado como extraño en el pueblo, pero es sensible y tierno con el niño, le enseña a dibujar y pintar, le acompaña en días en los que los padres de Lanny están ocupados. Pete es un buen hombre, un artista incomprendido, un magnífico vecino.

Vale. No me digáis que esta historia no la habéis escuchado nunca: la chica que no es popular pero es inteligente, el vecino extraño que da miedo pero simplemente es huraño, el niño que no encaja en el colegio, la cheerleader y el quarterback.

Pues aquí lo mismo pero en el campo inglés y sin pompones.

Lanny es un crío absolutamente fantástico, sus padres unos padres normales: una madre abnegada que quiere mucho a su hijo y lo comprende, un padre que pasa de él porque no es lo que se esperaba.

La supuesta originalidad estilística de la historia es la inclusión de capítulos de Papá Berromuerto, un personaje tradicional del pueblo que se llevaba a los niños que se portaban mal. Vamos, el hombre del saco 1.0. En estos capítulos aparecen frases y fragmentos de conversaciones, agolpadas unas sobre otras, sin orden ni concierto ni orden temporal. Os dejo una fotografía de uno de ellos para que lo comprobéis por vosotros mismos:

Fragmento

 

El otro tipo de capítulos son narraciones en primera persona, separadas por un sigo + en el que cada uno cuenta lo que hace y piensa. Como son cuatro personajes los principales es fácil saber quién dice qué.

Unos y otros capítulos se intercalan, es un libro que se lee de corrido porque tiene mucho espacio y poca letra.

En resumen, hace exactamente lo mismo que Lincoln en el Bardo de Saunders pero sin la complejidad de los personajes y de las historias de aquel, con una sola línea argumental y con personajes tan burdos que parecen caricaturas de una película televisiva de bajo presupuesto.

La trama es previsible desde la primera línea. Sabemos que a Lanny le va a pasar algo desde que se mete por el bosque la primera vez. Sé ve claramente que Berromuerto tendrá un papel importante en aquéllo que le pase. Tampoco hay que ser muy listo porque hay cuatro personajes principales y Porter se encarga de dejarlo bien claro desde el principio.

Así que cuando lo terminas y lees en la contraportada este comentario:

Excepcional por su sobriedad y extravagancia.

The Guardian

Vuelves a decir:

Puaj.  Qué leches he leído y por qué no lo he tirado por la ventana.

Y hasta aquí el primer despelleje de 2020. Ya os adelanto que no va a ser el último.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto. Se lee rápido.
Contras
  • Personajes arquetípicos, trama argumental muy floja.
  • Que el texto no esté justificado.
Otras opiniones
  • Gabriel, a quien sí le ha gustado la historia y que le ha encontrado una ternura que yo no he sido capaz de ver.

Namaste.

Autor, Butler, Literatura

Algo en lo que creer, Nickolas Butler

Con el paso del tiempo hay autores a los que recurro cuando me entero de que van a sacar algún libro nuevo. Literatura algo ligera pero siempre entretenida y de calidad: Maggie O´Farrell, Nell Leyshon o Nickolas Butler son tres ejemplos.

Algo-en-lo-que-creerDe Butler ya había leído Canciones de amor a quemarropa (2015) y El corazón de los hombres (2017) así que cuando Libros del Asteroide anunció que iba a publicar otra novela suya lo anoté en mi lista de la compra libresca yé y lo compré para leerlo cuanto antes. Mi intención, además de pasar un buen rato con la lectura, era comprobar si mis ganas por leer a Butler estaban cayendo en picado o bien había algún tipo de salvación posible.

Y es que mientras que la primera me pareció muy buena a El corazón de los hombres le saqué unas cuentas pegas, así que ¿me convencería esta tercera?

En Algo en lo que creer Butler centra la historia en el personaje de Lyle, un hombre a punto de jubilarse que vive con su mujer en un pueblo de Wisconsin. Su familia y su círculo cercano de amigos se ven sacudidos por dos problemas que desestabilizan su tranquila vida. Por un lado, el regreso de la hija y el nieto. La alegría del regreso al hogar paternal se ve eclipsada por la irrupción de Steve, pastor de una extraña congregación religiosa que comienza una relación con la hija. Por otro, la enfermedad de Hoot, amigo del protagonista, situación que le hace enfrentarse a una crisis existencial.

Ambos hilos confluyen en un tema raíz, tal y como lo adelanta el título: la fe.

Shiloh, la hija, comienza a cambiar hábitos para adaptarse a la congregación religiosa. El protagonista, escéptico, no ve con buenos ojos al cantamañanas de Steve. Además, la enfermedad incurable de su amigo le hará rememorar su vida, enfrentándole a una muerte que ve cercana.

Es un milagro, pensó. Todo ello. Es un sueño, es un sueño milagroso, sin duda, estar vivo, haber vivido.

Página 279

Todo esto, lo que surge después y cómo van actuando los personajes en el desarrollo de la trama no me ha acabado de convencer. La actitud tolerante de los padres frente a las decisiones de la hija, excusando, justificando o incluso alentando la fe extremista de ésta, (que llegan a participar en actos ceremoniales con los que no comulgan sólo para que ella no se moleste) son actos y posiciones con los que no conecto. Al no conectar no puedo sentir la empatía que busca el autor, así que me acabo saliendo de la historia, me es incompresible y por tanto, irreal.

Quizá en una sociedad como la norteamericana, o en determinados Estados o comunidades la trama que nos cuenta Butler sea común. El propio autor avisa que:

Esta novela está parcialmente inspirada en los sucesos ocurridos en Weston, en el estado de Wisconsin, el 23 de marzo de 2008.

Así que me he acordado mucho de la anterior novela de Butler. En aquel caso, en el tema scout: entiendo a lo que se refiere, comprendo la sensación de camaradería, aventura o compañerismo que narra pero me es tan ajeno como si viniera un extraterrestre a explicarme sus problemas. Lo escucho pero no me cala.

Si nos centramos en el estilo, al contrario que en otras de sus novelas, en Algo en lo que creer apenas hay saltos temporales. La historia es mucho más lineal, centrada en el personaje principal y abandonando la voz coral de los otros dos libros que he mencionado. Creo que esa linealidad le hace ganar orden pero perder dinamismo, incluso llega a aburrir al lector en determinados momentos. 

Lo que sí sabe hacer bien el autor es describir unas relaciones sólidas y creíbles entre los personajes, trasmitir amor y ternura en ellos, creando una red familiar con la que podemos conectar, especialmente en la relación abuelo-nieto.

Nada hay tan pesado en el mundo como el féretro que porta el cuerpo de un niño pequeño, pues ningún adulto que haya soportado alguna vez esa carga puede olvidarla jamás. Enterrar a un hijo es una tragedia a la que muchos padres no logran sobreponerse nunca. Oscurece el sol, arrebata el color, apaga la música. Disuelve los matrimonios como un ácido, desangra la felicidad  y no deja tras de sí más que un rastro inerme de gris desesperación.

Página 309

Me gusta el estilo de Butler. Cómo envuelve con sus tramas y las relaciones entre sus personajes, que se centran en el amor y la amistad. Cómo resuelve las historias (¿es casualidad que los fragmentos sean todos del final del libro?), la inclusión de la ternura, el amor, la esperanza. Sin embargo, me temo que sus temáticas o intereses van por otros derroteros totalmente diferentes de los míos. 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo crea la relación entre los personajes.
  • El final del libro.
Contras
  • Historia plana, con determinados momentos aburridos.
  • No  he podido conectar con la historia más que en momentos puntuales.

Namaste.

 

Huisman, Literatura

Fugitiva y reina, Violaine Huisman

Cuando compré este libro, justo hace un año, jamás habría pensado que iba a leerlo en las circunstancias que nos acompañan, en un confinamiento que cambió nuestras vidas de un día para otro. Lo que al principio parecía un guión de alguna película apocalíptica (escenas de pánico, supermercados desabastecidos, imágenes de centros hospitalarios atestados…) acabó siendo una realidad a la que nos hemos tenido que acostumbrar.

Fugitiva-y-reinaDigo esto porque las condiciones extraordinarias que vivimos me han influido más de lo que me gustaría admitir en la lectura de Fugitiva y reina. El hecho de que lo empezara antes de todo esto y lo haya terminado hoy mismo ha convertido mi lectura en algo no lineal que roza la irrealidad.

Fugitiva y reina (Hoja de Lata, 2019) narra la vida de Catherine Cremnitz, parisina, desequilibrada y madre de dos niñas. Sí, una historia de madres (¿otra? Estaréis pensando muchos, ¿acaso están de moda?).

La estructura es bastante importante para comprender la historia de Catherine. En la primera parte su hija pequeña es la narradora, centrándose en la personalidad y relaciones de su madre con el resto de los miembros de la familia, además de contar algo de su pasado y de sus problemas mentales.

Mamá tenía en los labios aquel perfume a muerte cuando venía a arroparme por las noches.

Página 32

En la segunda parte,  sin embargo, aparece un narrador omnisciente que nos adentra a la realidad de Catherine desde el momento de su nacimiento, por lo que podemos rellenar los huecos con nueva información y colmar las lagunas de la narración de la primera parte.

De este modo, Fugitiva y reina es una novela autorreferencial, donde ambas partes se retroalimentan y donde se nos presenta distintas visiones de la misma situación.

Y aquí entra en juego lo que comento en el primer párrafo: la lectura de esta historia se ha visto afectada por mi reducida concentración, por lo que determinadas referencias, hechos, e incluso situaciones no las he podido encajar como debiera cuando se explican con claridad en la segunda parte. Un lector más atento habría captado más referencias, más contradicciones entre una parte y otra: bien porque la niña que nos cuenta lo que sabe no lo conoce o no lo sabe analizar bien porque el narrador omnisciente detalla aspectos que conocíamos pero quedaban oscuros.

Dicho lo cual, Fugitiva y reina es un libro (la verdad que no sé hasta qué punto puede considerarse novela o autoficción porque es la propia Violaine Huisman la que nos cuenta sobre su madre) que incluye a la vez multitud de referencias culturales (de arte, política, urbanismo o moda) a la vez que el estilo se mantiene en un plano poético difícil de describir. Certero y lírico a la vez, pero conservando un punto de fuerza y humor negro.

Estaba orgulloso, decía ella, de sus progresos cuando, después de haberla corregido por enésima vez, ya no decía te se cae sino se te cae, la dije de que viniera sino le dije que viniera, ni detrás mío sino detrás de mí. Sin embargo, había veces en que le decía que podía irse a tomar por culo con sus lecciones de mierda, detrás de mí o delante de mí si se te antoja. Entonces no cometía errores. Cuando lo insultaba, cuidaba su sintaxis.

Página 84

Precisamente el estilo es lo que la distingue de otras historias de madres, de otros libros en los que la visión infantil es matizada por el adulto que escribe para que las cosas no suenen demasiado crueles. Aquí eso no pasa. Catherine es mostrada tal y como es: apasionada, extravagante e inconsciente, injusta en ocasiones, dependiente en muchas otras, pero alejada siempre del ideal de madre. Huisman no necesita caer ni en las exageraciones ni en la caricatura emocional para describirla porque su madre tiene las suficientes aristas como para describir cada una de ellas y así evitar reducir su papel a un personaje de cuento o culebrón.

Vengo del comentario que hizo Moli en su día y destaco algo que ella menciona para describir el estilo de la autora:  escribe como todos los franceses: sin pudor y a las bravas. No sé si todos los franceses escriben así, pero sí que se aprecia algo diferente a la visión anglosajona de condenar o ensalzar las figuras maternales como héroes o villanos. Aquí eso no pasa.

Pero si hay dos cosas en el mundo de las que se puede decir con certeza que son imperfectas, estas son el amor y el lenguaje. Las palabras mancilladas por siglos de uso inadecuado, consumidas por los tópicos, arbitrarias, hacen siempre el papel de traidoras. ¿Y qué decir del amor, eterno inconstante, que se empeñaba en engatusarla? Las repeticiones de mamá eran una forma de declarar su fracaso, de reconocer la imposibilidad de lograr una versión definitiva (…) Era incomprensible, porque todas las palabras de todos los diccionarios no habrían bastado para explicar lo que guardaba en el pecho.

Página 94

Probablemente el acierto principal sea que Huisman, desde su papel de hija narradora, ha tenido la suficiente inteligencia y sangre fría como para contar una realidad incómoda, un relato que en ocasiones deviene en cruel pero que no deja de ser verdad. Y eso se aprecia en la lectura: lo que cuenta no es una exageración o una situación edulcorada, no hay cartón-piedra, ya me entendéis.

Fugitiva y reina es un libro que va de menos a más. Este es el típico libro que uno no sabe si dejar pasar cuando lo ve en la mesa de novedades pero que cuando lo terminas  te alegras de haber prestado atención.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La importancia en la estructura de la historia.
  • El estilo de Huisman directo, lírico y certero.
Contras
  • Prefiero los libros que tengan más paradas en capítulos o subcapítulos en lugar de 90 páginas del tirón.
  • La portada, que no me gusta nada.
  • Mi capacidad de concentración me ha hecho perderme detalles que un lector más atento captará.

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Mirarse de frente, Vivian Gornick

Mirarse-de-frenteVuelvo a Gornick como el que queda con un amigo interesante para tener una conversación. No sabes de qué tratará, en qué temas acabaréis deteniéndoos, cuáles pasarán de largo, pero sabes que sus anécdotas, recuerdos e ideas serán interesantes. Que mirarás el reloj pensando que no es posible que se os haya hecho tan tarde.

Si has leído Apegos feroces y de la La mujer singular y la ciudad, ya sabes cómo es la autora. Certera e inteligente, narra su vida aderezándola de comentarios, pensamientos y encuentros de todo tipo.

Como una buena conversación los temas fluyen, saltan de unos a otros, se recuperan más tarde, se pliegan o requiebran. En algunos se detiene más, en otros menos. En este caso en Mirarse de frente destaca como tema la soledad:

Durante años mis elecciones estuvieron fuertemente condicionadas por lo que yo consideraba una preocupación colosal: me mantenía en guardia contra el miedo a la soledad. (…) El  miedo a la soledad, defendía yo por entonces, era responsable de tantos pactos con el diablo hechos por tantas mujeres que luchar contra esa angustia se convirtió en mí en una cuestión política.

Página 104

Me ha interesado especialmente esta reflexión en la que Gornick se da cuenta de que ya no escribe cartas y analiza por qué:

En nuestros días escribir una carta es una decisión, mientras que cando yo era pequeña era una forma de vida. (…) Si me dan a elegir entre llamar por teléfono y escribir una carta, tengo que concluir que prefiero la llamada porque es por lo que opto nueve de cada diez veces. Pero no es que lo prefiera, es simplemente lo que hago. Es lo que todo el mundo hace: la respuesta habitual del mundo en que me ha tocado vivir, uno que no exige voluntad activa.

El mundo que me ha tocado vivir. Eso sí que es una frase para pararse a pensar. Una frase que me hace fruncir el ceño; que provoca un eco desagradable en la cabeza; que incluso me entristece.

Página 120

 

Es un placer leer a alguien que alumbra luz a determinados temas, que atrapa la atención del lector. Me da la sensación cuando leo a Gornick, que me hable de lo que me hable me interesa, por sus anécdotas y sus análisis, porque me hace reflexionar en cosas que nunca habría pensado por mí sola.

Ya sea cuando habla de amor, amistad, trabajo, familia o soledad, la autora aporta su particular visión sin olvidar un punto humorístico al narrar anécdotas. Lo que le ocurre a Gornick puede no distar demasiado de lo que pasa a cualquier otro humano, pero el prisma con el que ve su realidad es tan particular como especial.

Como decía más arriba, si has leído a Gornick tienes una idea de lo que te vas a encontrar. Pero si nunca has leído uno de sus libros te recomiendo que escojas uno y te acerques a su franca inteligencia. Ya sabes: el sorteo de Apegos feroces sigue activo.

Gracias a Sexto Piso por el envío. 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Visión incisiva que analiza y va al grano.
  • Los temas que trata: amistad, soledad.
Contras
  • Hay más saltos de temáticas y por ello parece que tiene menos hilos conductores que sus antecesoras.

Namaste.

Balance de 2019, Literatura

Balance de 2019 (II): lo mejor.

La edad, o la experiencia o mi sentido arácnido, como queráis, me hace escoger mejor lecturas. Cada vez sé mejor qué cuadra en mis gustos y qué no, por eso este año la mayor parte de mis lecturas han sido buenas. Os dejo aquí los más destacados, lo mejor de lo mejor de este 2019.

Como sabéis de entre lo mejor distingo dos categorías. Por un lado libros destacados que me han gustado mucho y por otros libros que considero imprescindibles. En ocasiones me es sencillo distinguir unos de otros pero este año lo he tenido más complicado. Pero sin duda estos son los libros que más me han gustado este.

Destacados

  • Relatos de Kolimá, Shalámov. Necesaria. Obligatoria. El primer volumen de los Relatos de Kolimá es uno de esos libros que hay que leer para rendir un mínimo homenaje a las víctimas esteparias. Recomiendo alternarlo con otras lecturas.
  • La trama nupcial, Jeffrey Eugenides. Hay autores que son un acierto. Eugenides es uno de ellos. Menos redonda que Middlesex pero una buena elección.

  • El año del pensamiento mágico, Joan Didion. Doloroso, triste. Este libro ahonda en la pérdida del ser querido, en la muerte y soledad pero también en la supervivencia. Didion ha venido para quedarse, está claro que tengo que leer más de ella.
  • Rasgar algo de vida, Jesús Artacho. Leer a Jesús es un placer. Su particular visión de cada situación, el humor que despliega, el cambio de tercio cuando considera… Lo leí en un fin de semana, obnubilada por la lectura, y sé que no soy la única. ¡Leedlo!
  • Mejor la ausencia, Edurne Portela. El hilo de la historia, la fuerza en el estilo, el personaje principal… son muchos los motivos por los que esta novela tenía que estar en esta lista. Preparada para seguir leyendo a Portela.
  • La edad del desconsuelo, Jane Smiley. Me pasa que hay historias que les llegan a otros lectores (por ejemplo El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Țîbuleac, que a muchísimos les ha obnubilado y a mí me ha gustado, sin más) y sin embargo otras que no conectan tanto pero que a mí, quién sabe por qué, me tocan la fibra. El libro de Smiley es uno de ellos.
  • En la colonia penitenciaria, Franz Kafka. Ya sabéis de mi fijación por el checo. Kafka es una buena opción sea cual sea el título que se lea.
  • La poeta y el asesino, Simon Worrall. Historia sobre literatura. Dickinson y Hoffmann, la vida de ella y la de él, conectadas por un poema que aparece en una subasta. Tenía todos los elementos para ser un peñazo y sin embargo Worrall se saca de la manga un thriller literario. FAN.
  • El viaje vertical, Enrique Vila-Matas. Un ejemplo de literatura, de cómo se construye una buena historia con sólo utilizar un buen personaje principal y sin grandes alharacas. Tengo que leer más al autor.

Joyas

Lo-mejor-de-2019

  • Los que duermen, Juan Gómez Bárcena. Poco puedo añadir que no dijera en la reseña correspondiente. Hacedme caso y leed a Gómez Bárcena. Os sorprenderá.
  • El adversario, Emmanuel Carrère. Teníais razón los que recomendabais este libro como un mantra. No puedo decir más. Es de esos que te vuelan la cabeza. Y además basada en hechos reales. Se mantiene en la cabeza un tiempo después y he acabado dándole vueltas durante semanas. Además es la demostración clara de que para sacarse un librazo de la manga no hace falta escribir mil páginas.
  • El final del affaire, Graham Greene. Novelón. Es sorprendente y original, hay una historia de amor pero también un fuerte componente religioso. Esto es literatura. Esto es una demostración de cómo se hila una historia, de cómo se crean unos personajes secundarios perfectos, del uso del elemento temporal. Olé y olé.
  • Cárdeno adorno, Katharina Winkler. Menuda sorpresa esta lectura. Brutal, dura, deja con mal cuerpo. También ejemplifica algo que se le olvida a muchos: no hay que meter páginas sin sentido. Digamos no a las historias de 700 páginas que se podrían haber resuelto en la mitad. Alcemos la voz contra esa moda.
  • Ancha es la puerta, Upton Sinclair. La cuarta parte de la saga de Lanny Budd es la más oscura y pesimista de todas y quizá la que tiene menos sobresaltos en la trama. Reconozco que no es mi favorita de la saga. ¿He mencionado ya que aparezco en la contraportada?

Para vosotros, ¿cuáles han sido las mejores lecturas de 2019? ¿Habéis leído alguno de los libros que os traigo?

Aprovecho para desearos un feliz 2020.

Namaste.

Autor, Kafka, Literatura

En la colonia penitenciaria, Franz Kafka

Mientras leía la apabullante biografía de Kafka escrita por Reiner Stach (sigo con ella, espero terminarla este año) me iba enfangando más y más en la vida del checo; hasta que llegó un momento en el que decidí que también me apetecía leer alguna de sus obras. De Kafka he leído La metamorfosis, El proceso y El castillo. Estaba bastante claro que tenía que ser el relato de En la colonia penitenciaria, que compré este mismo año en la Feria del Libro.

Una colonia penitenciaria.jpgEn este breve relato nos encontramos los elementos típicamente kafkianos (la incomprensión y  soledad, la apabullante burocracia) en pequeña escala. Sin ir más lejos en esta edición que presenta Acantilado es más largo el epílogo que el propio relato.

Aquí conocemos el uso de una temible máquina utilizada para impartir justicia.

– ¿Conoce él su sentencia?
– No -dijo el oficial, y quiso continuar de inmediato con sus explicaciones, pero el viajero lo interrumpió:
– ¿Él no conoce su propia sentencia?
– No- repitió el oficial; se detuvo entonces un momento, como si esperara del viajero una argumentación más detallada de su pregunta, y añadió-: Sería inútil comunicársela. La experimentará en su propio cuerpo.

Página 16

En este caso, importan tan poco los personajes que Kafka ni siquiera se detiene a asignarles una inicial. El viajero, el oficial, el soldado y el condenado son las cuatro patas para articular una historia en la que realmente ellos no son protagonistas. Bien podrían ser caras de un dado. Son tan intercambiables que no reconoceríamos a uno ni a otro: las descripciones son mínimas, los caracteres que los identifican prácticamente no existen.

El eje central es la máquina, ese aparato singular del que ya nos avisan en la primera página y el lugar donde se instala: la colonia penitenciaria.

El resto, la duda de cada uno de los principios que conocemos, de forma más o menos soterrada: la crítica a un mundo que le quedaba poco para desmoronarse, los dobles juegos para que el mismo principio sirva aquí y para mí y no para los demás.  El autor escribe, en cierto modo, de su propio tiempo. De esa Europa abocada a una guerra mundial, del colonialismo y del uso y abuso de los principios jurídicos básicos.

Soy de tochos. No lo puedo evitar. Y entre una obra corta y una larga suelo quedarme con la segunda. Sin embargo, si queréis leer a Kafka En la colonia penitenciaria es una buena opción. O podéis hacer lo que yo: obsesionaros, leerlo todo y luego volverlo a leer en el original alemán.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea el autor: opresión, incomprensión, lucha contra la burocracia. Todo en versión mini.
Contras
  • Deja con ganas de más.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Némirovsky

Suite francesa, Irène Némirovsky

Tenía apuntado el nombre de la autora, Irène Némirovsky, desde hace tiempo inmemorial. Cuando me acerqué a comprar uno de sus libros dudé de si debía leer primero El baile o este que os traigo hoy. Os seré sincera: fue la extensión lo que me hizo decantarme por Suite francesa. Ante la duda, siempre escojo el libro más largo.

Suite francesaDecidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.

Como podréis imaginar, iba con las expectativas altas. Haber conocido a tantísima gente que lo recomendaba mucho me predispuso a pensar de que era una obra fantástica y mi sensación permanente es que es muy diferente de lo que imaginaba que era.

Suite francesa narra diferentes historias de la vida de los franceses durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Familias, personas, parejas que tienen que movilizarse por miedo a la represión del invasor, que un día deciden recoger sus bártulos y abandonar la ciudad para intentar acceder a España, Portugal o huir de Europa.

También es la historia de los que se quedan: de aquéllos que tienen que convivir con el enemigo y han de adaptarse a su nueva situación, muchos de los cuales acaban alejando oficiales del Ejército nazi en su propia casa. En resumen: los personajes de Suite francesa son los antihéroes, aquéllos que normalmente no aparecen en las historias de esta época.

Todos los que lo rodeaban, la gente, su familia, sus amigos, le inspiraban sentimientos de vergüenza y de furia.  Los había visto en las carreteras, a ellos y a otros por el estilo, se acordaba de los coches llenos de oficiales que huían con sus preciosas maletas amarillas y sus pintarrajeadas mujeres; de los funcionarios que abandonaban sus puestos; de los políticos que, presas del pánico, dejaban un rastro de carpetas y documentos secretos a su paso; de las chicas que, después de haber llorado como convenía el día del Armisticio, ahora se consolaban con los alemanes. «Y pensar que nadie lo sarbá que alrededor de todo esto se urdirá tal maraña de mentiras que aún acabarán convirtiéndolo en una página gloriosa de la historia de Francia. Removerán cielo y tierra para sacar a la luz actos de sacrificio, de heroísmo… ¡Con lo que yo he visto, Dios mío! Puertas cerradas a las que se llamaba en vano para pedir un vaso de agua, refugiados saqueando casas… Y en todas partes, en lo más alto y lo más bajo, el caos, la cobardía, la vanidad, la ignorancia… ¡Ah, qué grandes somos!

Página 193

A partir de un elenco variado de personajes Némirovsky va tejiendo historias, algunas independientes, otras entrelazadas, que tienen como telón de fondo la Francia ocupada. Y una de las claves de esta novela es precisamente esto: los personajes normales y corrientes que hacen lo necesario para sobrevivir, y precisamente por eso cometen actos necios, cobardes y egoístas. El olor de la supervivencia.

Por ello, muchos son acusados de colaboracionistas. Un capítulo esencial lo dedica la autora a las mujeres que hacían compañía a los soldados nazis, apostando por un bando que creían ganador.

El estilo de Némirovsky es brillante, poético pero crudo, siendo capaz de añadir descripciones y también reflexiones y párrafos como éste:

La certeza de mi libertad interior -respondió Maurice tras un instante de reflexión-, que es un bien precioso e inalterable, y de que conservarlo o perderlo sólo depende de mí. De que las pasiones llevadas hasta el extremo, como ahora, acaban por apagarse. De que lo que ha tenido un comienzo tendrá un final. En una palabra, de que las catástrofes pasan y hay que procurar no pasar antes que ellas, eso es todo. Así que lo primero es vivir: Primum vivere. Día a día. Vivir, esperar, confiar.

Página 221

Sin embargo, las expectativas han estado, en toda la lectura, por encima de lo que leía. Esperaba una obra maestra y me he encontrado una buena novela, pero a medio hacer. Creo que se nota bastante que la autora no tuvo tiempo a revisar y corregir la trama, no existen puntos álgidos ni puntos de inflexión y la historia acaba resultando bastante plana.

La verdad es que quiero puntualizar lo importante del epílogo, donde se incluyen cartas y fragmentos de diarios de Némirovsky, y así conocemos lo que le ocurre a ella: el miedo por ser judía, los intentos de zafarse de la maquinaria nacionalsocialista, pero también los borradores y planes que tenía de los personajes, su intención de continuar escribiendo por un lado u otro.

En definitiva, una buena lectura, pero sinceramente, esperaba otra cosa. ¿Decepcionada? Sí. ¿Arrepentida? No.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La creación de personajes antihéroes.
  • El epílogo es parte fundamental de la lectura.
Contras
  • Esperaba mucho más.

Namaste.