Autor, Literatura, Portela

Mejor la ausencia, Edurne Portela


Hay títulos o autores que de repente aparecen frente a una y no se van. Te siguen con una frecuencia inesperada, agarran y no sueltan. De repente Edurne Portela aparecía en la portada de muchos de esos libros, en redes sociales, en reseñas, como esta de Marta, una y otra vez. Y después, cuando por un tiempo dejé de encontrármela, la autora figuraba en encuentros, certámenes y cursos. Más tarde, cuando hablando con Pedro sobre libros (¡cómo no!) me dijo que tenía uno para prestarme temí que fuera uno de Portela. No me equivocaba. Ahí seguía el destino insistiendo.

Mejor-la-ausenciaComo ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a Patria, de Aramburu. La radiografía del conflicto vasco pero contado desde otra perspectiva. Mi percepción, quién sabe por qué, era que en este caso, Mejor la ausencia se trataba de un libro denso. Nada más lejos de la realidad.

Si lo comparamos con Patria,  cambia, en primer lugar, el uso temporal: mientras que en la de Aramburu los saltos temporales eran constantes dado que eran el método utilizado para unir pasado y futuro, Mejor la ausencia presenta una novela más lineal, comenzando en los años 80 hasta nuestros días. A priori podría parecer que el efecto conseguido es una pérdida de dinamismo. Sin embargo Portela no lo necesita porque lo puede conseguir por otras vías, y ahí entra en juego la narradora: Amaia. Utilizar su punto de vista de niña que no comprende del todo qué está ocurriendo nos hace querer leer más, distribuye la información a lo largo del texto, y además consigue generar empatía, lo cual nos acerca a su percepción personalísima de la realidad familiar.

Como en Patria, coincide el lugar donde se sitúa la acción, el País Vasco, pero mientras que en la novela de Aramburuse mantiene un tono más neutro (algo que parece perfecto para su versión cinematográfica. De hecho hay prevista ya una serie), Portela opta por olvidarse de ser aséptica y narrar desde las entrañas de Amaia, primero una niña, después una adolescente. La pequeña de cuatro hermanos que no entiende demasiado bien las ausencias del padre, el hermano enfermo que tirita, los pósters en la pared de uno de sus tatos.

Mejor la ausencia destaca por dos cosas: la fuerza y la violencia. La fuerza de una narradora con carácter, que se va a enfrentar a la realidad que le ha tocado vivir, y la violencia de lo que se encuentra más cerca de lo que pensaba.

Lo complicado es conseguir que la voz de Amaia sea creíble en cada momento, y eso lo resuelve la autora modelando las descripciones y la visión de la protagonista. Así, cuando es niña vemos la inocencia, pero también sus arrebatos de furia y rabia ante la impotencia que siente en el hogar. En la adolescencia el pasotismo, la rebeldía, el inicio de un camino que le lleva contracorriente de su familia, que le enfrenta a los silencios de su Ama y al pasado de su Aita. El personaje de Amaia adquiere un peso muy significativo en la historia, además de permitir al lector acercarse e ir conociendo la información necesaria en cada momento. Precisamente de haber prescindido de ella, de haber escogido un narrador omnisciente, la historia habría perdido el aspecto animal que sale de las entrañas de la benjamina de la familia.

Descubriremos lo que sucede al mismo tiempo que la benjamina, aunque lo vemos venir y lo intuimos mientras que ella, desde el punto de vista inocente de una niña no sabe interpretar determinados detalles que el adulto que ve con otros ojos sabe intuir: el hermano enfermo, que tirita y al que hay que cuidar quizá no tenga fiebre, quizá revuelve el cajón buscando algo en concreto; las ausencias del padre, los silencios y las medias palabras.

Sorprende que la historia no pierda un ápice de fuerza y que consiga mantener al lector pegado a sus páginas. No es fácil crear ese efecto, pero menos lo es mantenerlo en sus 200 páginas. Temía que el final iba a llevarse al traste la historia pero me equivocaba. En este caso el recurso de la vuelta a los orígenes se hace totalmente necesario.

Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento. Y sí, ya voy buscando más libros de la autora. Gracias de verdad a todos los que habéis conseguido que Portela se cruce en mi camino. Me temo que se me habría pasado sin vosotros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Con rabia, Lorenza Mazzetti.
  • Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros
  • Trasmite tanta fuerza que me ha sido imposible escoger un fragmento pequeño.
Contras
  • Dejad todo lo que estéis leyendo o viendo, este libro os absorberá por completo.

Namaste.

8 comentarios en “Mejor la ausencia, Edurne Portela”

      1. En dos días me lo he leído, Es una historia muy absorvente. Sí,habrá que leer más a esta escritora.

    1. ¡Me alegro mucho que te haya gustado, Esther! La verdad que sí, es una historia que consigue evadirte de todas las demás y te obliga a leer y leer hasta el final. Ya me contarás si lees a Portela, habrá que buscar más títulos suyos.

  1. Completamente de acuerdo con la reseña. De esta época y en este contexto se desarrolla también Los niños de Lemoniz, narrado también desde la perspectiva de la protagonista, una niña, creo que te encantaría.

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