Con motivo del estreno de la película basada en la novela de Antonio Orejudo, decidí releer Ventajas de viajar en tren. En su día ya dejé claro que tenía que releerlo, porque me quedé con la sensación de haberme perdido muchas cosas.

Así que, como se suele decir, la ocasión me la pintaron calva. Me acerqué a la estantería para buscar mi ejemplar y en una tarde lo leí.
El inicio es potente, no hay más que leer el primer párrafo:
Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.
Página 11
A partir de aquí lo que leemos leemos una historia, y después otra. Una historia que cuenta un personaje a otro. Historias dentro de historias, historias de guerra y de paz, enfermedad y amor, y sobre todo ello la soledad e incomprensión. además de la enfermedad mental.
Personajes que se cruzan, hilos desde los que parte la narración, todo bajo la óptica de un particular psiquiatra que narra parte de lo que le ocurre con sus enfermos.
Alguien que cuenta la historia que un alguien le ha narrado, situaciones al límite, de guerra y dolor, también personajes que se encuentran en el límite de la enfermedad, y como adelanta el título, un tren en el que se cruzan dos desconocidos.
Quizá una buena descripción la dé el propio autor cuando llega a este fragmento:
La personalidad no es otra cosa que lo que nos cuentan de alguien, lo que alguien nos cuenta de sí mismo, lo que nosotros nos contamos de alguien o lo que nosotros nos contamos de nosotros.
Página 99
¿Me sigue pareciendo una novela extraña, como la definí la primera vez que la leí? Pues sí, no hay más que leer el inicio. Aunque también añado otros calificativos: es talentosa, original, desagradable en ocasiones. El estilo, al menos a mí, me ha conseguido marear con los hilos que se cruzan aquí y allá.
Aún reconociendo todo lo anterior tampoco diría que me ha encantado o que la recomendaría a todo el mundo, es un poco demasiado extraña, demasiado rara. Apta para lectores que buscan salirse de lo cómodo y habitual.
Lo bueno de este tipo de lecturas es que tiene muchas interpretaciones y distintas visiones, llamando al debate y a comentar.
En cuanto a la película, se trata de una producción muy fiel a la novela, que mantiene hasta la estructura que planteaba Orejudo. En este sentido son pocas las licencias que se toma, tan sólo omite algunas de las historias secundarias que aparecen al final del libro (otras aparecen mencionadas de corrido por un secundario que se las cuenta a otro personaje).
A mi parecer trasformar un texto como este en una película que se deje ver es bien sencillo. El guión ya lo tienes, sólo hay que buscar buenos actores para que los personajes sean creíbles. En este caso, Pilar Castro, Ernesto Alterio y Luis Tosar encabezan un reparto con intérpretes que transmiten a la perfección lo que leemos en la novela de Antonio Orejudo. No sé si soy yo pero también tengo la sensación de que en las películas españolas siempre salen los mismos, talentosos, no digo que no, pero siempre las mismas caras. y aquí ocurre exactamente lo mismo: Quim Gutiérrez, Belén Cuesta o Macarena García como secundarios.
Me sorprende muy mucho encontrar críticos que alaban la película describiéndola como valiente o arriesgada sin que mencionen el libro. A mi entender si la película es buena es porque el guión es lo suficientemente potente para que su versión cinematográfica lo sea (vale, sé que hay versiones espantosas como la de La historia interminable del pobre y martizado Michael Ende). En este caso el talento se debe a Orejudo y también a las interpretaciones de los actores.
En definitiva: si os gustó el libro os gustará la película.
Namaste.

esté compuesto por 15 relatos de diferente extensión, temática y estilo.
Colar una lectura tan corta como esta es bien sencillo, y lo cierto es que tenía muchas ganas, pero tuve que esperar a encontrar el momento perfecto para tener tiempo de enfrascarme al 100% en su lectura.
El libro se centra en el descubrimiento de un nuevo poema de Emily Dickinson, que aparece bastante tiempo después de encontrarse los demás. La composición aparece en una subasta de Sotheby´s en 1997, y desde el primer momento acapara el interés de múltiples compradores. Sin embargo, el responsable de su compra se da cuenta de que algo va mal cuando unas semanas más tarde aparece el nombre de Mark Hofmann entre los antiguos propietarios del poema, colocándolo en el punto de mira ante una posible falsificación.
Así que al enterarme de la publicación de este libro y al ver la novela recomendada por las redes sociales, me sorprendió el título y también la temática, alejada de la que yo esperaba y con la que había asociado al autor.
Como suele ocurrir con las modas, estuve tentada de comprarlo y de leerlo, pero algo me dijo que mejor lo dejaba pasar. Y como ocurre con las modas, el libro llegó un día que dejó de aparecer. Lo cruel y efímero de las modas (incluso de las literarias): puedes ver un título aparecer durante semanas y después, el silencio, la nada.
Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982): periodista y novelista. Ha publicado varios libros de periodismo, entre ellos Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. Es activa en redes sociales y mantiene el blog
Lanny Budd ya no es el playboy que conocimos en las anteriores partes de la saga, sino un tipo con un matrimonio estable, una hija de 5 años y una afán desmedido por dos cosas: el arte y la causa socialista. Como hemos visto anteriormente usará su primera afición para apoyar la segunda, consiguiendo financiar el socialismo alemán y aplacando sus sentimientos de culpabilidad al mismo tiempo.
Como ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a