No quiero cerrar 2022 sin mostraros los últimos libros que he comprado en Moito Conto este mes, más alguna incorporación editorial.
¡Empecemos!
Hard Land, Benedict Wells, (Catedral, 2022). Me sorprendí encontrarme con un nombre conocido pero que había olvidado. A Wells le publicaba una editorial que no paga a sus colaboradores y a pesar que El fin de la soledad me encantó le había perdido la pista. Ahora Catedral está publicando su obra. Estamos de enhorabuena porque es un autor muy interesante. Este lo leeré en breve, a ver qué tal.
Zama, Antonio di Benedetto (A.hache, 2022). Este título lleva, seguramente, décadas en mi punto de mira, pero nunca encontraba ninguna edición para leerlo. Fue una alegría toparme con él. Hablan maravillas de esta novela.
Meridiano de sangre, Comarc McCarthy (DeBolsillo, 2014). Admito que no he leído al autor. Tampoco he visto la famosa película de La carretera, pero pienso enmendarlo pronto. Este me han dicho que es una buena opción para empezar a leerle.
Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews (Sexto Piso, 2022). Una novela de la que todo el mundo está hablando genial y que ya he podido leer. El envío corre a cargo de la editorial. ¡Gracias!
La cosecha del dragón, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2022). La sexta entrega de la saga de Lanny Budd, de la que ya sabéis que soy fan, promete traernos muchas más aventuras. Qué bien que haya editoriales tan comprometidas por los buenos libros como los amigos de Gijón. Tengo muchas ganas de ponerme con él pero voy retrasada con la lectura de la saga…¡habrá que ponerle remedio!
La Biblia de neón, John Kennedy Toole (Anagrama, 1997). Llevo años buscando esta novela, la primera que escribió el autor de La conjura de los necios. Como no había forma de hacerme con ella nueva he acabado recurriendo a la segunda mano. Creo que no será una novela muy significativa pero tenía muchas ganas de hincarle el diente.
Y vosotros, ¿habéís comprado muchos libros en este último mes del año?
Os traigo las que quizá serán las penúltimas incorporaciones a mis estantes de este año, antes de la llegada de la Navidad.
Los chicos de Hidden Valley Road, Robert Kolker (Sexto Piso, 2022). Tras buenísimas opiniones que he leído por redes, finalmente yo también he caído. Le tengo unas ganas bárbaras, a ver si despejo las lecturas en curso y me pongo con él. Reseña.
El tugurio, Émile Zola (Trotalibros, 2022). Un tochazo de la mano de Trotalibros, que para mí será mi segundo Zola tras Germinal, que leí hace más de una década. Recuerdo que me gustó mucho.
El estrecho de Bering, Emmanuel Carrère (Compactos de Anagrama, 2022). El último libro publicado del francés es un corto ensayo que ya he podido leer. La reseña aquí.
Últimamente me ha dado por los ensayos, así que los siguientes se han venido conmigo:
Las tierras arrasadas, Emiliano Monge (Random House, 2015). Marta me lo recomendó hace tiempo, y por entonces muchas señales fueron las que me hicieron toparme con el autor y, en especial, con este título muchas veces. Finalmente lo encontré en una visita a Tipos Infames.
Autores, libros, aventuras, Kurt Wolff (Acantilado, 2010): libros sobre libros. Libros de editores que han publicado a Kafka o a Mann. No digo más.
Guerra y lenguaje, Adan Kovacsics (Acantilado, 2008) ¿Cómo cambia la lengua la guerra? ¿Qué usos del lenguaje cambian cuando deja de funcionar la normalidad de la paz? ¿Cómo se estira y cambia el lenguaje cuando queda lejos la paz? Me parecen preguntas muy interesantes que, creo, tratará de poner luz el autor.
Viaje al pasado, Stefan Zweig (Acantilado, 2009): el austríaco eterno. De nuevo. A pesar de que tengo muchos libros suyos pendientes este también se une, y fijaos que creo que será el próximo que lea suyo, que ahora estoy enfangada en libros largos y necesito algo breve.
Diarios de la Revolución de 1917, Marina Tsvietáieva (Acantilado, 2015). Tengo muchas ganas de acercarme a esta autora, ampliamente recomendada, para ello he comprado dos libros, sus diarios por un lado.
Mi madre y la música, Marina Tsvietáieva (Acantilado, 2012): y por otro este breve librito que creo que será el primero que lea suyo.
Gran Hotel Europa, Ilja Leonard Pfeijffer (Acantilado, 2021): me pusieron en la mira esta novela en Moito Conto, sobre la turisficación de los destinos vacacionales.
Y vosotros, ¿qué libros habéis comprado últimamente?
Sé que no soy la única en confesar que calculo y repienso mucho las lecturas que voy a llevar a los viajes, y sobre todo a los que implican un avión de por medio.
No es tan fácil como podría parecer conseguir escoger una historia entretenida e interesante, que no sea demasiado densa, para poder leer 100 páginas de golpe si es necesario, pero que a la vez ofrezca algo memorable, interesante, digno de ser leído. También escoger los suficientes libros como para tener lectura para la ida y la vuelta pero no pasarse cargando peso de más.
Ya me pasó con Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan, que a pesar de lo duro de la historia resultó un ritmo estupendo para lo que andaba buscando.
En esta ocasión escogí La desaparición (Sexto Piso, 2019), un libro que me recomendó Marta, que compré en mi última visita a la librería Moito Conto.
La desaparición arranca con dos hermanas, Aliona y Sofia, de 11 y 8 años, que son interceptadas por un hombre en una zona aislada. Ellas acaban subiendo a su coche.
El resto de la trama pivota entorno al anterior suceso: el impacto, mayor o menor de habitantes, vecinos y otras personas de Kamchatka, el lugar donde se centra la acción pero que funciona como un personaje más y le da un tono y un ambiente muy particular.
Y es que, aunque podríamos pensar que la novela se centraría en la búsqueda, la autora lo lleva por otros derroteros; el de personajes secundarios que tienen más o menos relación con las niñas (su tía, sus vecinas, la mujer que se las cruzó cuando iban con el hombre), y también otras que conocen el caso y nada tiene que ver con ellas, a quienes les afecta en su día a día el nuevo ambiente de inseguridad.
Crees que estás a salvo, pensó. Te cierras en banda y mantienes tus reacciones a raya para que nadie pueda entrar. Obtienes un título universitario y un buen trabajo. Tienes tus ahorros en divisas extranjeras y pagas religiosamente tus facturas. Cuando tus compañeros de trabajo te preguntan por tu vida familiar, no respondes. Haces ejercicio. La ropa te queda bien. Las aristas de tu afecto, siempre afiladas, como un cuchillo, para que todo el que se te acerque sepa que tiene que tener cuidado contigo. Crees que has conseguido tener cierto nivel de protección, pero no es así, al final te das cuenta de que estás indefensa, expuesta a todo el mundo que has conocido.
Página 256
La desaparición es la historia de las niñas pero también las reacciones que generan en una sociedad tan pequeña y cerrada como la de la península de Kamchatka, con limitaciones de movilidad y suspicacias hacia el diferente.
Lo sorprendente de esta historia es que Phillips utiliza el caso para crear un ambiente de inseguridad e incertidumbre en el que nos puede mostrar la realidad de mujeres de la zona, de diversos orígenes y circunstancias, pero con mucho en común: la incertidumbre, la violencia que reciben, o como bien apunta Marta en su reseña, la constante infantilización en cada decisión que toman.
Te echo de menos -Tocó el acorde en sol mayor para Ruslán-. ¿Lo oyes? Estoy aquí. Estoy bien.
Página 112
La desaparición tiene todo aquello que necesita una historia para trascender: la sutileza al pincelar los temas que deja entrever, su descripción sin edulcorar ni exagerar y los silencios en los que el lector tiene parte activa en esta novela.
El equilibrio entre lo austero de la trama con un uso potente de la intriga, añadido a una genial ambientación, convierte a esta novela en una de esas que te absorben en su lectura, de las que quieres exprimir hasta conocer cada detalle y secreto de todo lo que sucede.
Incluso el final, momento complicado para muchas novelas, es resuelto eficientemente por Phillips.
Pensaba que me gustaría, pero sinceramente, no tanto. Creía que se iba a quedar en lo típico, lo confortable, lo de siempre. Pero por suerte no.
Gracias Marta por la recomendación. Ya ves que te hago caso.
Un tal Cangrejo (Sexto Piso, 2022) es la historia de Cangrejo, el animal de pinzas mortales.
Cangrejo es el apodo de un chaval uno más de un barrio humilde del Bilbao de los años 90, al que su perro Pintxo le juega una mala pasada. Porque para él está claro: la culpa de todo la tiene el perro.
Si las notas se podían falsificar, quizá significara que todo era falsificable. Así, quizá Cangrejo pudiera falsificar sus emociones, hacer pasar por principios lo que en realidad era miedo, por valentía lo que era horror, por fuerza lo que sabía era solo agresividad.
Página 81
La estructura de la novela se apoya en tres patas: un narrador omnisciente que nos cuenta la historia en tercera persona; las respuestas en modo entrevista a algunos de los personajes principales de la historia, y las valoraciones personalísimas de Aguirre, que aparecen para ponernos en contexto de la situación política y social del momento, como por ejemplo la siguiente:
El euro nos pilló con retraso, resaca de un efecto 2000 que no derribó ningún avión en vuelo, que no regresó los relojes clónicos a cero, que no produjo el colapso de los microondas, las neveras, ese apocalipsis hogareño y anunciado que tanto deseábamos.
Página 379
El resultado es una novela que va saltando de trama: los capítulos en forma de entrevistas adelantan lo que va a suceder, y posteriormente los del narrador omnisciente detallan cada situación. Así, con el juego a tres bandas, el autor puede organizar la acción y aportar los datos que quiere en cada momento, guardándose detalles que desarrollará más adelante, articulando información y los silencios para rellenar la cronología pasada.
Los personajes mezclan lo más canallita y popular de la literatura patria con un elenco de personajes muy propios de los 90 y que hoy en día no vemos tan marcados: alcohólicos, drogadictos o camellos que se relacionan de tú a tú con los adolescentes más hormonados y pasotas del barrio.
El compendio es la radiografía de un momento temporal muy concreto, de una ciudad en expansión que comienza a ver las mieles de una expansión económica que aún tardaría un poco en explotar en nuestra en su cara.
La violencia, la inseguridad y las ansias por ser aceptado en el grupo son algunos de los aspectos clave para entender a Cangrejo.
Pero que os quede claro: la culpa de todo la tuvo el perro.
Demasiado optimista me las prometía yo cuando dije que a ver si no compraba nada más hasta septiembre… Spoiler: NO.
Veamos, aquí los primeros:
El canon occidental, Harold Bloom (Compactos Anagrama, 2001): un ensayo famosísimo que tenía apuntado desde mucho tiempo pero que no me había hecho con él. El empujón final lo ha dado el curso de crítica literaria de José Carlos Rodrigo. Mi intención es ir leyendo poco a poco mientras alterno con otras novelas o relatos. Lo acabo de empezar. Aquí la reseña.
La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth (Compactos Anagrama, 2019): un relato muy cortito de un autor al que no he leído nunca. La edición es la conmemorativa de Anagrama.
Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano (Sexto Piso, 2021): la primera novela de esta autora de la que todos están hablando muy bien, que ya he tenido oportunidad de leer y de la que os hablé en esta entrada.
Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre (Sexto Piso, 2022): envío, como el anterior, de los amigos de Sexto Piso. No conozco al autor y las referencias que tengo son buenas, mi opinión, aquí.
Y además…
Los Effinger, Gabriele Tergit (Libros del Asteroide, 2022): quería tener un ejemplar de este libro, una saga familiar en el Berlín del siglo XIX. Un tochazo no apto para salir de casa, claramente. No sé por qué a mí me huele a otoño.
Caso clínico, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2022). Del mismo autor he leído Un plan sangriento, un thiller histórico muy entretenido. La desaparición de Adèle Bedeau en casa, así que este título se vino a casa simplemente porque llevo unas semanas duras en el trabajo y necesitaba un revulsivo.
Serotonina, Michel Houellebecq (Compactos Anagrama, 2022): regalo inesperado de alguien que me conoce muy bien. A este señor francés hay que leerlo. Reseña.
Y vosotros, ¿habéis comprado mucho las últimas semanas? ¿O estáis esperando a la rentrée de septiembre?
Por redes sociales vi este título varias veces. La opinión era unánime: merecía la pena.
Me llamó mucho la atención y los amigos de Sexto Piso me ayudaron a adelantar su lectura al enviarme un ejemplar a casa. ¡Gracias chicos!
Los nombres propios va de nombres. De los nombres que nos designan y de los motes que acabamos adoptando. De las dualidades y de la evolución. De lo que somos y lo que seremos.
Los nombres propios es una novela de autoficción, donde la protagonista es la propia Marta. Conocemos múltiples Martas, acordes según el paso del tiempo: la Marta niña que pasa tiempo con su familia, la Marta adolescente y sus amigos, la Marta adulta. La que evoluciona y cambia, la que empieza a echar de menos aquello que dio por hecho en su infancia.
Eli lía un cigarrillo intentando poner actitud de llevar toda la vida fumando. Toda vuestra vida. Qué vida. Su vuestra vida empezó ayer. No recordáis vuestra infancia y no vislumbráis un futuro. Vuestra vida son los exámenes, los parques, las plazas, los amigos, los cigarrillos que liais con actitud de llevar toda la vida haciéndolo.
Página 88
Pero empecemos por el principio, porque una de las cosas más características de esta historia es la narradora. Ya que aunque la protagonista sea Marta, la que narra su historia es su amiga invisible, Belaunfia Fu, testigo de sus juegos infantiles pero también, en cierta medida, quien la acompaña cuando crece y que va desapareciendo poco a poco según va evolucionando. La voz interior que mejor la conoce.
Nada. No hago nada. Narrarte desde la lejanía tu propia historia, que es algo que hacemos todos, relatar lo que nos pasa, aunque sea de manera inconsciente. Sigo aquí por inercia. Una inercia que empieza a resultar forzada. Qué es el carácter sino una tremenda inercia que hay que saber frenar, una costumbre mítica de la que debes deshacerte.
Página 147
Los nombres propios es, a fin de cuentas, la historia del paso del tiempo, de los adultos que por primera vez comienzan a mirar con nostalgia lo que fueron.
Dónde vas a meter a la Marta celosa ahora que no eres celosa, qué vas a hacer con la Marta exagerada ahora que no eres exagerada, ahora que eres un Marta que empieza a ser consciente de sus necesidades.
Quién eres, si no eres las Martas que eras, si eres Martas que no sabían que existían.
Página 147
La voz de Jiménez Serrano es cálida, tierna, terrenal, sutil pero inteligente, certera en sus reflexiones y aparentemente sencilla en las formas.
Tenían razón: una lectura ligera, perfecta para una jornada estival, refrescante y entretenida.
Atlas de literatura latinoamericana, Clara Obligado (Nórdica libros, 2022): tenía este título en el punto de mira pero la verdad que no sabía si comprarlo. Me he fiado, espero empezar a leerlo dentro de poco, imagino que no de seguido.
La desaparición, Julia Phillips (Sexto Piso, 2021): recomendación de Marta, que lo llegó a incluir en mejores lecturas del año pasado, me picó la curiosidad y me pareció una lectura perfecta para el verano. ¡A ver si le hago hueco en las próximas semanas!
La lucha contra el demonio (Hölderlin – Kleist – Nietzsche), Stefan Zweig (Acantilado, 1999, décima reimpresión marzo 2022). Zweig. Nietzsche. No digo más.
Los Netanyahus, Joshua Cohen, (De Conatus, 2022). A Cohen le dieron el Pulitzer por esta novela, lo cual ya dice mucho. Por el tema no sé si será una historia para mí, las novelas de formación a veces se me quedan cojas. Reseña.
De varios comprados de segunda mano y alguna novedad:
Teoría de la literatura, Vítor Manuel de Aguilar (Gredos, 1996). A finales de mayo estuve haciendo un pequeño curso de crítica literaria de la mano de José Carlos Rodrigo Breto (Literatura_instantanea en Instagram), y del listado de libros sobre teoría me quedé con unos cuantos. Este es considerado un texto de referencia. Iré leyendo varios de la lista poco a poco.
Aniquilación, Michel Houellebecq (Anagrama, 2022). La esperadísima última novela del francés que habréis visto por todas partes. La verdad es que creo que leeré Plataforma antes pero quería tenerla en mi estante. Por si las moscas, que el papel está cada vez más caro.
La Madona de los coches cama, Maurice Dekran (Impedimenta, 2018). Lo tenía en mi lista y lo he acabado comprando en Wallapop, aunque no soy demasiado fan de los libros de segunda mano, esta vez he caído.
Casas muertas, Oficina número 1, Manuel Otero Silva (Trotalibros, 2022). Un clásico de la literatura venezolana que viene avalado por el editor andorrano más loco del mundo. Me fío.
Y vosotros, contadme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?
Las expectativas son altas. Cuando conoces la forma de narrar de un autor que te gusta, que te sorprende y te lleva donde quiere, volver a su obra es siempre una invitación a sentirse cómodo, en casa.
La mejor voluntad (Sexto Piso, 2022) narra la vida de los Miller, una familia atípica que vive alejada de los pueblos de alrededor. Para que nos hagamos a la idea: en pleno siglo XX viven sin electricidad, sin teléfono, televisor ni coche.
Su apacible vida se tuerce cuando la profesora del colegio informa de una situación desagradable en la que está involucrado su hijo Thomas. A partir de este momento su rutina habitual se altera, los ánimos se trasforman y su previsible actividad diaria comienza a cambiar.
De nuevo, el lugar de la acción es un lugar alejado de la sociedad. De nuevo, los protagonistas son los miembros de una familia, en esta ocasión, una pequeña: dos padres y un hijo. De nuevo, parte del tema principal son las relaciones de la familia con la sociedad y también esos miedos o idiosincrasias propios de cada grupo de parentesco: los roles, las costumbres, la vida común a la que están habituados.
Son momentos insólitos y delicados, momentos en los que el carácter indagador, inquisitivo de su vida interior pide algo de mí que no comprendo y que no puedo dar.
Página 112
Como contraposición está la sociedad: aquella de la que se alejan pero con la que tienen que convivir necesariamente, de la que les gustaría huir pero con la que tienen que saber entenderse.
En la obra de Smiley encontramos siempre los dos elementos anteriores más alguna situación dentro de la familia: un divorcio, una muerte, una discusión, un secreto. Algo que les fragmenta y separa, una grieta por la que entrará la duda, la diferencia, que les hace desconfiar y que siembra la duda en su relación.
Sin embargo, en mi caso y al ser el cuarto libro que he leído de la autora en comparación con los anteriores me ha sabido a poco. La sensación que tengo es que le falta algo a la trama o que en otras de sus historias ha podido desarrollar más el tema, añadir más complicaciones o hacernos más partícipes de la historia, y que en esta ocasión no acaba de brillar como en otras de sus novelas.
Además, analizándolo creo que tengo una confrontación directa con las novelas que prometen que hay un secreto, un problema, una gran polémica para luego desarrollar una historia leve, cotidiana, menor.
La mejor voluntad es una novela perfecta si tenéis poco tiempo para leer, o si estáis pasando una crisis lectora en la que os vendría bien un libro corto fácil de encarar. Eso sí, no creo que sea la mejor novela con la que empezar a conocer a la autora.
Como ya vaticinaba, abril iba a traer muchos más libros.
Empezamos por los libros que me han regalado por mi cumpleaños:
La última niebla / La amortajada, María Luisa Bombal (Seix Barral, 2021). Aunque muchos lo duden, hago caso a los lectores que tienen gustos similares a los míos. Esta reedición de una autora del realismo mágico no me la podía perder cuando la recomendó Fernando en su Instagram. Incluye dos nouvelles y unos cuantos relatos. He leído ya la primera así que la reseña ya sabéis que la tenéis aquí.
La acusación, Bandi (Libros del Asteroide, 2017). Hace ya muchos años tenía en el punto de mira este libro, pero como en tantas otras ocasiones, lo dejé pasar. Fue Jesús Artacho quien lo leyó recientemente y me lo recordó, después me lo regalaron. Es cortito, lo acabo de empezar. Reseña, aquí.
Ciudad ocupada, David Peace (Hoja de Lata, 2022): reconozco que he terminado de tener la trilogía de Tokio de Peace sin haber leído ni siquiera la primera parte. Espero solucionarlo ya mismo, a Tokio Redux le toca su turno en las próximas semanas.
La mirada del ángel, Thomas Wolfe (Trotalibros, 2022): el último título publicado en la editorial es este tocho de Thomas Wolfe (que yo siempre confundo con Tom Wolfe, fallo mío). La crítica lo pone por las nubes y cuya edición en castellano era complicada de encontrar.
Diarios (Tomo I), Rafael Chirbes, (Anagrama, 2021): regalo de mi hermana, recomendación de Ester de Moito Conto, los diarios de uno de los grandes autores españoles. De él leí en su día Crematorio.
La librera de París, Maher Kerri (Navona, 2022): una novela centrada en la vida de Sylvia Bleach, la novela ha sido un éxito y se ha traducido a muchos idiomas. Las opiniones que he escuchado de él son muy positivas. ¿La conocíais? Aquí la reseña.
La muerte del comendador, Haruki Murakami (Tusquets, 2019): alguien quiere convencerme de volver a leer a Murakami. Qué mejor que regalarme este libro del japonés para que no tenga excusa.
En cuanto a las compras con motivo del Día del Libro, son las siguientes:
No leer, Alejandro Zambra (Anagrama, 2018): un autorregalo de un autor al que en ficción sólo le he leído con Bonsái. En casa tengo La vida secreta de los árboles y también su novela más larga, Poeta chileno. He colado este ensayo para empezarlo, paradójicamente, el mismo día del libro. Son textos y comentarios literarios cortos con lo que viene bien ir alternándolo con otras lecturas.
Rostros en el agua, Janet Frame (Trotalibros, 2022): el único libro de la editorial que me faltaba ya es mío. (Sí, estoy comprando todo lo que edita Jan).
Para terminar, una última incorporación recién salida de imprenta:
Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2022). Los que llevéis tiempo por aquí ya sabréis que sigo los pasos de este genial autor desde que leí Kanada. Luego llegaron Los que duermen y Ni siquiera los muertos y mi entusiasmo por lo que escribe va en aumento. Esta es su última novela, recién publicada.
Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas?
Que sigan las buenas lecturas y a preparar la lista de compra para la Feria del Libro.
Encaramos el final del año con los últimos títulos que se han venido para mis estantes. Son los siguientes:
Una vida de contrastes, Diana Mitford (Ediciones del Viento, 2021). Como sabéis los habituales, las Mitford son habituales por aquí. En este caso las memorias de Diana, hermana de Nancy y Jessica, amiga de Hitler. En cuanto supe de su publicación supe que me tenía que hacer con él.
Oblómov, Iván A. Goncharov (Alba, 1999). La novela más famosa de Goncharov en una edición de Alba muy cuidada, con uno de esos personajes que han pasado a la historia popular de Rusia.
Hielo, Anna Kavan (Trotalibros, 2021). El último título publicado por la editorial Trotalibros es este, una novela definida como apocalíptica y evocadora, que va directa al estante de sus compañeros de editorial.
Historia de Shuggie Bain, Douglas Stuart (Sexto Piso, 2021). No tenía pensado comprar esta novedad, entre otras cosas por lo larga que es; sin embargo, me picó la curiosidad y me animó saber que había ganado el Premio Booker. De momento todas las opiniones que he leído por Internet son positivas.
Bicentenario Dostoievski, 1821-2021(Alba, 2021). En conmemoración del bicentenario del nacimiento del genial ruso, la editorial Alba ha editado un pequeño folleto en el que se incluyen sus obras. Si os interesa el autor es muy interesante. Podéis haceros con él solicitándolo en vuestra librería habitual, es gratuito.
Tokio año cero, David Peace (Hoja de Lata, 2021). De Peace tengo ya en casa Tokio Redux, que será el primero que lea de él. Este se vino como casi todo lo que me traigo de Hoja de Lata: confiada en su buen hacer y atraída por esas fantásticas portadas. Tampoco me olvido de para mi gurú, Marta, Peace es uno de los indispensables.
Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas últimas semanas? ¿Os están gustando las últimas publicaciones editoriales?
Hasta el próximo botín de libros, a la espera de fantásticos títulos que traigan Sus Majestades.