Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Los que duermen, Juan Gómez Bárcena

Pretender escribir una reseña sobre un libro de Juan Gómez Bárcena es una tarea cercana a la misión imposible. Como anteriormente ya me ocurrió con Kanada sabía que cuando me pusiera a reseñar Los que duermen (Sexto Piso, 2019) me iba a ocurrir lo mismo. Añade complejidad el hecho de que este títuloLos-que-duermen esté compuesto por 15 relatos de diferente extensión, temática y estilo.

Aún con diferencias ente los relatos, encontrar un punto en común es relativamente sencillo, ya que en muchos de ellos el tiempo aparece como elemento importante en la trama. Otros tantos añaden el componente fantástico o de ciencia ficción en su temática.

Además, la influencia en tono y narración de determinados elementos literarios es palpable. Por ejemplo, es clara la influencia de los clásicos en la narración de las epopeyas, como por ejemplo en el relato de la Fábula del tiempo que comienza así:

Cada vez que un forastero habla del paso inexorable de los años o lamenta la imposibilidad de trocar nuestro destino, el bardo toma la lira y canta la historia de la joven reina Bandica, que por amor a un muerto concibió la locura de viajar en el tiempo.

Página 21

En otros casos Gómez Bárcena parte de un evento histórico real para crear y desarrollar una historia, como en el Hitler regala una ciudad a los judíos. Aunque el autor también deja volar su imaginación partiendo del presente, por ejemplo en Como si, uno de los últimos relatos de este libro, del que os dejo un fragmento:

En el principio era el año 2012. Los hombres vivían esperanzados por el pasado sin recordar nada de su futuro: era como si el mundo empezara con ellos.

En el principio eran la ciencia, el fútbol, los vuelos espaciales y los ordenadores. En el principio era la fe en la técnica y en los libros de autoayuda.

Página 121

Quizá lo más importante es que sea cual sea el hilo conductor, el autor aporta una voz distinta de lo que podemos leer hoy en día: es atípico y talentoso, original y muy inteligente. No me pasa muy a menudo y quizá aún menos con un escritores actuales, que entre párrafo y párrafo me sorprenda a mí misma con la boca abierta, o que relea un párrafo una y otra vez. Eso sí me ocurre con él, me ocurrió con Kanada y me ha pasado con Los que duermen.

Ojalá pudiera expresar mejor todo lo que me ha sugerido este libro, de verdad que lo he intentado pero es bien complicado. Así que lo admito: no sé lo que he leído. O sí, he leído al pirado de Gómez Bárcena. No sé qué escribe. De verdad que no tengo ni la más remota idea. Pero me ha atrapado. Leeré lo que publique, buscaré lo que vaya escribiendo, sean novelas o relatos, viejo o nuevo, le seguiré los pasos. Entre otras cosas porque no entiendo nada, no sé qué se le pasa por la cabeza para sacarse de la manga ESTO, sea lo que sea ESTO. No entiendo nada pero como la polilla que se acerca a la llama no estoy pensando en entender, sino en acercarme más, en la irracionalidad de acercarse a la llama. 

De nuevo, gracias, muchísimas gracias a los amigos de Sexto Piso que me lo recomendaron y además me han enviado el ejemplar. Por favor, decidme que para 2020 hay más literatura del cántabro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Kanada, Juan Gómez Bárcena.
Pros
  • Las diferentes temáticas y el uso del tiempo.
  • Original y sorprendente.
Contras
  • Hay tantas referencias literarias que me apena no haber pillado todas.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Kanada, Juan Gómez Bárcena

Dicen que uno ha de escribir sobre lo que sabe. Es lógico, aunque también peligroso. Por un lado, de lo que sabemos tenemos más información, encarar la historia puede resultar más fácil, y además controlamos el tema, lo cual nos puede ayudar a organizar la trama. Sin embargo, es cierto que los que también conocen esa temática nos pillarán antes en falta cuando lean algo raro, algún detalle de la historia que no se corresponda o cuando chirríe algo.

KanadaLuego hay otra gente que la regla general se la salta. Y eso está muy bien. Nos ofrecen temáticas y perspectivas distintas. Personas que deciden arriesgarse, contar un tema que les resulta ajeno, quizá por las posibilidades que les ofrece para la trama, o quizá porque les va surgiendo mayor rango de temática con los que avanzar.

Una tiene sus prejuicios. Por eso, cuando vi la fecha de nacimiento de este autor, pensé que la temática me sería común. Evidentemente sigo con mi regla de no leer la sinopsis, si no me habría dado cuenta de mi error.

Probablemente Gómez Bárcena sea un suicida. Un pirado. Un saltador sin paracaídas. De otra forma no se entiende que se dedique a situar una historia tan lejos tanto en tiempo como en espacio de lo que (aparentemente) más conoce. Tan lejos del hoy, de la problemática actual.

Pero lo más inaudito no es esto. Es la cara de gilipollas sorprendido que se le queda al lector, ante tamaña obra de despliegue, de demostración de fuerza y estilo, que consigue desde la primera página que dejemos de parpadear, que abramos la boca, que cabeceemos como un pez fuera del agua.

Kanada es una de esas historias que le dan la vuelta a muchas cosas, que comienza donde otras acaban: al finalizar la Segunda Guerra Mundial. El protagonista decide volver a su casa, la que recordaba como hogar, pero que ahora se ha trasformado en una ruina un poco distinta. Exactamente igual que él: superviviente de una guerra letal, que le ha quitado la familia y los recuerdos. Allí tratará de recomponerse.

Si se piensa con detenimiento es tan asombroso el milagro de la lectura. Contemplar un dibujo que no es diferente de los desconchados de una pared o de una procesión de hormigas y vislumbrar en un solo relámpago de lucidez un significado, una idea. Encadenar una reata de signos y armar con ellos un sentido que puede entretenernos o aburrirnos, conmovernos o hacernos desgraciados.

Página 25

Kanada es una novela difícil de definir, difícil de clasificar. Dura. Una lectura de las que te golpean en el corazón y en la boca del estómago, del extraño tipo que quieres releer en cuanto la terminas. Una historia relativamente corta que sorprende por el estilo del autor, por la temática y por la sangrante desesperanza contenida en cada línea.

Kanada es una de esas historias que te reconcilian con la buena literatura, con el perjuicio de que mejor voy a lo seguro y leo algún clásico, con el buen hacer y con el talento que poseen autores contemporáneos que no conocemos, en este caso, Gómez Bárcena que escribe con una fuerza y crudeza desorbitada.

También el planeta en que vives es insignificante, apenas una mota de polvo en el universo, y qué fácil es contener en él la humanidad entera. Tu despacho es en relación a la Tierra más grande que la Tierra en relación al resto del cosmos. Por qué no habrían de caber entonces tus aspiraciones en este cuarto, tan grande o tan pequeño como cualquier otro mundo.

Página 88

Kanada es un libro para recomendar, un libro de esos con los que es una alegría toparse. Así que, amigos de Sexto Piso, gracias por publicarlo, gracias por descubrírmelo y gracias por enviármelo a casa. Va directo a las mejores lecturas de este año. Los buenos libros se merecen muchos lectores, y éste es uno de ellos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor: pulcro y duro.
  • Los temas que van surgiendo y las reflexiones del protagonista.
Contras
  • Tardé algunas páginas hasta entrar del todo en la historia.

Namaste.