Autor, Bilbao, Literatura

Los extraños, Jon Bilbao

El planteamiento de la nouvelle Los extraños es tan sencillo como inquietante: un lejano familiar llega a la casa de un primo en la costa cantábrica justo después cuando se ven una luces en el cielo.

Los anfitriones son Jon y Katharina. El primero, alter ego del autor, la segunda, la novia de éste. Los recién llegados son dos personas peculiares: Markel, primo de Jon y Virginia, su asistente.

Lo que parece una reunión familiar inesperada se acaba convirtiendo en una serie de situaciones sorprendentes en las que incluso se acaba dudando si esos huéspedes son realmente familia de Jon, o si han conjurado a los elementos para hacerse con la casa y hasta se relacionan con la visita alienígena que sacude el pueblo.

Lo bueno de Jon Bilbao es que sabe llevar al lector donde quiere. Así que nosotros sentimos esa desconfianza y la duda de Jon. Aunque también queremos gritarles y advertirles de que no se puede aceptar a nadie a entrar en tu casa si no sabes quiénes son. Las dudas primero y los nervios después se van extendiendo como el aceite en el agua, haciendo al lector partícipe de esa variación de sentimientos.

Lo peor de Los extraños es que, quitado ese aspecto, queda en terreno de nadie. Es una historia entretenida, sí, pero vista con posterioridad se asemeja a otras historias que no dejan demasiada huella en la memoria.

Esperaba mucho más, teniendo en cuenta que hasta la he visto en listados de lo mejor de 2021.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Los asquerosos, Santiago Lorenzo.
Pros – Cómo sentimos lo mismo que los personajes.
– Entretenida.
Contras – Novela que acaba perdida entre otras novelas al cabo de poco tiempo.

Namaste.

Autor, Literatura, Tolstoi

Guerra y paz, Liev Tolstói

No voy a ser tan osada como para tratar de hacer una reseña de un libro de este calibre, tranquilos.

Mi pretensión es, tan solo, sacar unas pequeñas notas de la lectura de un libro de 1800 páginas que me ha acompañado durante dos años y con el que he pasado distintas fases. Quizá os anime a poneros a leer este clásico universal. O quizá no. Entiendo que un libro de esta magnitud no es para todos. Pero si tenéis curiosidad o si este título está en vuestra lista de pendientes, os paso mis notas:

1.- Leed una buena edición. La mía es la de Austral, con la nueva traducción de Lydia Kúper. Me consta que hay ediciones absolutamente espantosas con traducciones de hace 50 años. Evitadlas. Hablan muy bien de la nueva de Alba, que además tiene dos tomos y es bastante más grande que la que yo tengo. No la he podido ojear pero seguro que la letra es el doble de grande y resultará más cómoda su lectura.

2.- Paciencia. Hay algunos lectores que dicen que se les ha hecho corto, que sabían muy bien quién era quién. Pues mira, a mí no me ha pasado. Para los personajes, no sólo ayuda tener una lista al final (como la tiene mi edición y la mayor parte de las ediciones modernas), sino que he tirado de libreta para hacerme un árbol genealógico e ir añadiendo elementos diferenciadores de cada personajes, porque si no, simplemente estaba perdida. No son los mismo Nikolái y Andréi, claro que no. Pero hasta que se le coge el truco los Rostov son los Kuraguin que son los mismos que los Bolkonski. El único que se salva es Pierre que no tiene nada que ver con nadie. Bien por él.

3.- Conocer un poco de la historia en la que se sitúa la trama ayuda mucho para saber de qué estamos hablando. La acción se sitúa en el siglo XIX, en el contexto de las guerras napoleónicas. Aunque al principio Rusia y Francia son aliados, después las cosas cambian y se enfrentan en el campo de batalla. Luego llegará la batalla de Austerlitz, el avance y retroceso de los franceses…. total, que si no sabes por dónde van los tiros lo más fácil es que te encalles en una historia que parece, en muchas ocasiones, un libro de historia.

4.- Más paciencia. 1800 páginas dan para tanto que Tolstói nos haga un análisis muy completo del avance de las tropas napoleónicas en los que detalla el campo de batalla y la estrategia militar, extendiéndose 400 páginas. Pero es que además la cantidad de temas en los que se detiene son tantos y tan variados (políticos, sociales, económicos… etc) que a veces uno puede sentirse abrumado por la novela total que es Guerra y paz.

5.- Ojo con el libro II. De repente, a mí no me preguntéis por qué, aquí no pasa absolutamente nada. Será la calma chicha de la paz o querrá enseñarnos qué es el aburrimiento. (Nota: me hago cargo, he vivido una pandemia). En este punto lo abandoné unos cuantos meses. No hagáis como yo que luego es mucho más complicado volver a retomarlo.

6.- Comprad más post-it. La historia es enorme. El talento de Tolstói ya sabemos que también. Así que de repente se descuelga de un capítulo más lento con fragmentos como este:

Y como en el reloj, cuyo complicado movimiento de incontables ruedas y ejes no produce más que el deslizamiento imperceptible y regular de la aguja que indica el tiempo, el resultado de todos los complicados movimientos humanos de aquellos ciento sesenta mil rusos y franceses – con todas sus pasiones, deseos, arrepentimientos, humillaciones, sufrimientos, exaltaciones de orgullo, de miedo y entusiasmo – vino a ser tan sólo la pérdida de la batalla de Austerlitz, llamada la batalla de los tres Emperadores: es decir, un lento desplazamiento de la aguja de la historia universal sobre la esfera de la historia de la humanidad.

Página 373

O bien, después, apunta lo siguiente:

Mataron a Luis XVI porque ellos decían que había perdido el honor, que era un criminal – pensó de pronto-. Y desde su punto de vista tenían razón, lo mismo que la tenían quienes murieron por él como mártires y quienes después hicieron de él un santo. Más tarde, dieron muerte a Robespierre porque era un déspota. ¿Quién tiene entonces razón? ¿Quién es el culpable? Nadie. Vive mientras tengas vida, mañana morirás, lo mismo que yo, hace una hora, podría haber muerto. ¿Vale, pues, la pena atormentarse, cuando la vida no es más que un segundo en comparación con la eternidad?

Página 462

7.- Saltaos páginas (si queréis). Vengo a romper una lanza a favor de leer en diagonal o, directamente, de saltarse páginas. Con el tiempo me he dado cuenta de que Pennac tenía razón. Y sinceramente, quedan otras tropecientas páginas por leer, no os preocupéis si queréis saltaros una descripción de un bosque ruso.

8.- Disfrutad paladeando de una lectura eterna. Cada vez soy menos amiga de los retos o las lecturas conjuntas, porque, sobre todo para lecturas como esta, no les hace justicia. Se tiende a valorar algo más por la rapidez o cantidad que por la calidad. Guerra y paz te demuestra la visión global de un autor que se ganó el pódium indiscutible de la literatura rusa, y eso se aprecia en reflexiones, comentarios o descripciones que plagan toda la novela. Como este:

Entre las incontables subdivisiones que se pueden hacer de los fenómenos de la vida, cabe separarlas en todas aquellas en las que predomina el contenido y aquellas en las que prevalece la forma.

Página 1028

9.- Intentadlo, dejad repostar la lectura, retomadlo. Pero tratar de leerla. Creo que Guerra y paz no es para todos los lectores, pero para los lectores de la literatura universal, es uno de esos libros que se quedan en la retina por el tipo de novela total que es, por lo enorme de todo lo que nos cuenta Tolstói.

Basta con admitir que algo amenaza la tranquilidad pública y todo acto resulta justificado.

Página 1280

10.- Sonreíd. Esto esto es literatura de la buena.

La razón humana no puede comprender el conjunto de las causas que originan cada fenómeno, pero la necesidad de conocerlas es inherente a la naturaleza del hombre. Y la razón humana, sin ahondar en la infinitud y complejidad de las condiciones del fenómeno, cada una de las cuentas, por separado, puede concebirse como causa del mismo, se acoge a la primera semejanza, que suele ser la más intelegible y dice: ésta es la causa.

Página 1423

Espero que estos consejos os sean útiles y os animéis a leerlo.

Namaste.

Balance de 2021, Literatura

Balance de 2021 (II): decepciones

Este año no he abandonado ningún libro. Cierto es que me he atascado en la lectura de un par de títulos, pero continuaré el próximo año con ellos.

La verdad es que 2021 ha sido bastante equilibrado en cuanto a lecturas. Estos que os traigo aquí son libros que me han decepcionado bien porque no he conectado con ellos o porque directamente esperaba más. Ya sabéis, las expectativas pueden dañar mucho nuestra impresión de una lectura.

Decepciones

  • No mamá, no, Verity Bargate. El año empezó de la peor forma posible: con una decepción lectora. De un libro que todo el mundo pone por las nubes y con el que yo no supe conectar a pesar de su longitud. Es de esos que, a día de hoy, ya no recuerdo apenas de qué tratan. Una pena.
  • A través de mis pequeños ojos, Emilio Ortiz: siendo exigentes, no sé si se puede denominar decepciones algo que ya sabías que no te iba a gustar. Tenía todas la papeletas para que estuviera en esta lista y lo está.
  • Los ojos cerrados, Edurne Portela. Esperaba mucho más de Portela, entre otras cosas porque los dos libros que leí de ella sí me gustaron, pero este para mí ha sido un patinazo.
  • Los extraños, Jon Bilbao. Esperaba mucho más de este autor y de este título que todo el mundo está poniendo por las nubes. Soy consciente de que soy la excepción, lo he visto incluso entre la lista de lo más destacado de 2021. Ya os contaré por qué no me ha convencido.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido vuestras decepciones lectoras? ¿Con el tiempo conseguís que esta lista se reduzca?

Namaste.

Balance de 2021, Literatura

Balance de 2021 (I): lo mejor.

Os dejo por aquí el listado con los mejores libros que he leído este año. Por desgracia me da la sensación de que he leído menos que en 2020. No sé si tendrá que ver que he tenido menos tiempo o que he acabado leyendo otros libros que tenía a medias desde hace tiempo…

Lo cierto es que la mayor parte de los libros que he leído me han gustado bastante. Al subir la media, lo que no ha habido como en años anteriores han sido libros que hayan despuntado con mucho por encima del resto. O sea, libros que me hayan entusiasmado no han sido tantos.

¡Empezamos!

Destacados

  • Claus y Lucas, Agota Kristof. Empecé el año con una relectura que no tenía claro cómo iba a salir. Ya se sabe: a veces con la relectura acabamos sacando defectos de un libro que la vez primera nos parecía perfecto. No ha sido así. Claus y Lucas es un libro lleno de brillo, de cómo crear una buena historia con golpes de estructura y recursos narrativos y también de cómo jugar con las entrañas del lector. Brutal.
  • Amarillo, Félix Romeo. ¿Y por qué tardo tanto en leer libros tan buenos como este? Por suerte me quedan otras tres novelas cortas de Romeo con las que enmendar mi error. No seáis como yo: leedlo.
  • El obsceno pájaro de la noche, José Donoso. Creo que el mejor adjetivo que la define es «apabullante». Es exagerada, barroca, excesiva. Para mí perdió un poco por las últimas 50 páginas, que se me hicieron muy cuesta arriba. Por eso quizá no es el libro redondo que podría haber sido.
  • Canción, Eduardo Halfon. Todo lo que cuenta ese señor me interesa. La sensación es similar a cuando ves un espectáculo de ilusionismo: esto no sé qué es ni cómo lo hace pero quiero más. Muy recomendable.
  • Hamnet, Maggie O´Farrell. Creo no errar al decir que este título está en todas las listas de lo mejor que se ha publicado en 2021. Ya era hora que O´Farrell recibiera la atención que se merece después de tantas buenas historias que tiene publicadas. Como decía en la reseña: si la habéis leído, os gustará y si nunca os habéis acercado a ella, también. Un estupendo regalo para cualquier lector. (Desde aquí un llamamiento a los amigos de Libros del Asteroide para que reediten Instrucciones para una ola de calor)

Joyas

  • El mundo de ayer, Stefan Zweig. Ha sido todo un placer para los sentidos leer al genial austríaco narrar cosas sobre su vida, la época en la que le tocó vivir y cómo analiza el cambio de etapa histórica que le tocó. Para paladear y leer muy poco a poco.
  • Corazón de perro, Mijaíl Bulgákov. Cuanto más se lee, más complicado es sorprender al lector. Hasta que lees a Bulgákov: que no tienes ni idea de lo que está ocurriendo pero vives en las páginas de esas rocambolesca historia que te está contando. Sus novelas dan siempre ese punto adicional que se sale de lo tradicional a lo que otros no se atreven. Qué genial.
  • Padres e hijos, Ivan S. Turguénev. Llegó el final del año y esto se llenó de rusos. De los de la Literatura con mayúsculas. Al contrario que Corazón de perro, sino que su trama es costumbrista. Pero fijaos qué cosa: es un espectáculo literario de cómo se escribe y de cómo se alternan temas. Y además, como dice el refrán, lo bueno si breve…

Y para vosotros, ¿cuáles han sido vuestras mejores lecturas de 2021?

Namaste.

Autor, Literatura, Portela

Los ojos cerrados, Edurne Portela

Mejor la ausencia primero y Formas de estar lejos después fueron los dos primeros libros que leí de Edurne Portela. Como en otras ocasiones, sin haberlo previsto, me encontré con este título en la librería y decidí leerlo, animada también por las buenas críticas de la novela.

Los ojos cerrados nos cuenta la historia de un matrimonio que decide trasladarse al pueblo para vivir en la casa familiar, huyendo de una ciudad que consideran inhóspita.

Lo que parecía una forma de reconectar con la naturaleza o un modo de impedir la aceleración de sus vidas se acaba convirtiendo en la reconexión con el pasado familiar. Y es que Ariadna conocerá a Pedro, uno de los vecinos más mayores que vive en el pueblo desde siempre y que, aunque ella lo desconozca, tiene relación su familia.

Dios creó la niebla para protegernos de ellos, para poder caminar por estos montes y valles sin ser perseguidos, espantados, machacados, descuartizados, apaleados, acuchillados, por ellos. Cuando Dios sopla su aliento más espeso y pesado, ellos se quedan en sus casas y cierran puertas y ventanas y escuchan temerosos nuestros aullidos de alegría.

Página 101

Paralelamente iremos conociendo la historia del anciano, su infancia marcada por la Guerra Civil y la Posguerra. Estos capítulos se van intercalando con los del presente, por lo que avanzaremos a la par en ambos hilos, hasta llegar a una confluencia cercana en el final.

El problema de Los ojos cerrados es que es una historia de la Guerra Civil. O debería decir, otra. Quizá llegar la última en el imaginario lector de un tema del que se ha escrito tanto va en contra no sólo de la novedad del tema sino también de lo que podemos esperar de él.

Me refiero que la sobreexplotación del tema genera dos cosas: o todas las historias se parecen, o bien es complicado ofrecer al lector algo novedoso. En cualquier caso, mi sensación es que no me he encontrado nada distinto de por ejemplo, lo que nos ofrece El corazón helado de Almudena Grandes: dos personajes que se encuentran y tiene que confrontar lo que conocen de su familia frente a las novedades de lo que descubren muchos años después.

En el pueblo las lindes invisibles que marcaban la separación entre ser y no ser hay lugares que recuerdan, lugares en los que si te detienes a escuchar atentamente, hay voces que te cuentan cosas. Pero tienes que querer escuchar.

Página 195

La cuestión para mí, es que si hubiera sabido que trataba este tema no lo habría comprado y no lo habría leído. Puede ser que mi prejuicio me diga que no queda mucho por contar, pero el tema es que mientras otros periodos históricos me atraen, últimamente el de la Guerra Civil española me repele. Quizá porque tuve una época en la que leí bastante me cansé o quién sabe, pero parece que no he llegado a dar con la historia definitiva que me haga cambiar de idea.

Si a lo anterior sumamos ese rollo new age antiurbanita que está plagando el imaginario de defensores de lo rural que nunca han pisado un pueblo, la cosa me escama. Como vecina de un pueblo esos discursos de volver a las raíces me cansan bastante, y todo ese rollo de pararse para conectar con el entorno me da mucha pereza.

En mi caso, Los ojos cerrados ha sido un libro que no me ha dicho nada. Una pena, porque Portela es una buena escritora, pero en este caso no me ha convencido, y desde el primer momento no he podido conectar con los personajes ni la historia en sí.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Formas de estar lejos, Edurne Portela.
– Los girasoles ciegos, Alberto Méndez.
Pros – El estilo de Portela.
Contras – Poco original.
– No he conectado con los personajes ni con la trama.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (75)

Un mes después me doy cuenta que he olvidado enseñaros los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid, que este año se ha celebrado en el mes de septiembre. Además añado también los de la rentrée literaria y unos pocos que se vinieron conmigo la semana pasada.

Los de la Feria del Libro fuero los siguientes:

  • Corazón de perro, Mijaíl Bulgákov (Galaxia Gutenberg, 2020). Tras la genial El maestro y Margarita sólo tenía claro que tenía que regresar él pronto. Mi sorpresa cuando este título, de reciente publicación, no se encontraba tan fácilmente como yo había pensado. Lo estoy leyendo así que espero traeros la reseña pronto.
  • Divina Comedia, Dante (Acantilado, 2018): como podréis imaginaros, este libro no necesita presentación. Para mí es uno de esos eternos pendientes que creo que va siendo hora de leer. He escogido esta edición porque hablan bien de ella. Un poco cara, eso sí.
  • El Danubio, Claudio Magris (Compactos Anagrama, 2019). Desde hace tiempo me interesa la geografía europea y andaba buscando un libro que mezclara historia y geografía. Pregunté por redes y este título se mencionó varias veces. Parece que es una mezcla entre novela y ensayo. En este caso, la edición es la conmemorativa por el 50 aniversario de la editorial.
  • Correr el tupido velo, Pilar Donoso (Alfaguara, 2021): la hija de José Donoso, el autor de El obsceno pájaro de la noche, que reseñé hace no mucho, es la encargada de escribir la biografía de su padre. Desde que leí Aquéllos años del boom, de Xavi Ayén, la figura de Donoso me llamó la atención por lo desconocido y por su carácter atormentado. Alfaguara rescata este libro que era imposible de encontrar hace unos meses.
  • Mendelssohn en el tejado, Jiri Weil (Impedimenta, 2016). Praga, 1942. Poco más tengo que decir. Eso y que viene recomendado por José Carlos Breto y por Jan Arimany (a los que podéis escuchar en su podcast El café de Mendel).
  • Los extraños, Jon Bilbao (Impedimenta, 2021). El último libro de Jon Bilbao que compré en mi última visita a Moito Conto. Sorprendentemente tengo en casa Estrómboli desde hace varios años pendiente de leer. Sin embargo, de este os hablaré en breve, que ya lo he leído.
  • La desaparición de Adèle Bedeau, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2021). El autor de Un plan sangriento regresa con este título. No tenía pensado comprarlo pero fijaos, aquí lo tenemos.

  • Poesía esencial, Mircea Cărtărescu (Impedimenta, 2021) . Poesía. ¿Yo, leyendo poesía? Lo reconozco: nunca me pongo. Pero claro, si el nombre del genial autor rumano aparece en el título la cosa ya cambia. En edición bilingüe.
  • Ayer, Agota Kristof (Libros del Asteroide, 2021). De la autora de Claus y Lucas, de quien también he leído La analfabeta, esta novelita corta recién salida de la imprenta. Uno de esos títulos que se cuelan entre historias más largas por lo corta que es.
  • Ámsterdam, Ian McEwan (Anagrama 1999). Hacía ya mucho mucho tiempo que leí Expiación y posteriormente acabé abandonando Sábado. No tenía pensado regresar al autor pero en una visita a la librería me topé con este y aproveché para llevarlo conmigo en un viaje que tenía programado. La reseña la publico enseguida.
  • Vera, Elizabeth von Arnim (Trotalibros Editorial, 2021). Dicen de ella que es la precursora de Rebeca de Daphne du Maurier. Qué sé yo. Sólo me fío de Marta Marne.
  • Soledad, Víctor Catalá (Trotalibros Editorial, 2021). Un libro mítico en Cataluña que ve la luz al castellano en una nueva edición. Lo ponen por las nubes, espero hacerle un hueco pronto.

Y vosotros, ¿qué libros habéis comprado últimamente? ¿Coincidimos en alguno?

¡Felices lecturas!

Namaste.

Autor, Literatura, Mann

La muerte en Venecia, Thomas Mann

Lo admito: vuelvo a leer a Mann animada por las nuevas ediciones de DeBolsillo de sus obras principales. La verdad es que después de haber sufrido lo que no está escrito con la lectura de La montaña mágica, descarté por completo volver a leer alguna obra del autor, en especial Los Buddenbrook.

Pero claro, ¿por qué no regresar con una novela mucho más corta y de temática muy diferente a aquélla?

En este caso, es otro personaje masculino el protagonista de la historia: Gustav von Aschenbach decide buscar la inspiración viajando a Italia, con objeto de pasar unos días en Venecia y poder conseguir superar un bloqueo escritor.

La trama se centra en dos temas principales: el enamoramiento de Aschenbach de un muchacho llamado Tadzio con el que coincide por casualidad en el hotel, y con el que la adoración que siente por una belleza inaccesible irá en aumento.

La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietantemente bello, el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito.

Página 43

Pero además, mientras el protagonista se dedica a seguir con su mirada los juegos y las idas y venidas de Tadzio, lo que ocurre en el exterior se desmorona. La ciudad va convirtiéndose, poco a poco, en un lugar fantasma como consecuencia de la epidemia de cólera que asola el continente.

¿No había tomado una decisión precipitada y errónea, imputable a un estado enfermizo y que en ningún caso debía ser determinante? (…) Demasiado tarde. Tenía que seguir queriendo lo que quería el día anterior.

Página 61

Sorprende, y apabulla leer exactamente, palabra por palabra, a un escritor que en 1912 describió a la perfección lo que vivimos el año pasado: el silencio de las autoridades, el cambio de ánimo de la ciudad, los murmullos y las frases a medio decir, las reticencias, cada ciudadano temiéndose lo peor pero esperando lo contrario, haciendo lo que buenamente puede para huir de la enfermedad y esa sensación de miedo e incertidumbre en el ambiente ante una situación peligrosa de la que no se espera nada bueno.

Mann es universal. Y lo es porque la forma de acercarse a los temas es atemporal, no entiende de circunstancias concretas: la reflexión la hace desde la misma alma humana, desde el común de todos los seres de este planeta. Es capaz de extraer la esencia de los temas, de acercarse a algo que el común de los mortales da por hecho y conseguir analizarlo, medirlo, detallarlo.

Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre dos personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no intercambiar saludo ni palabra alguna.

Página 83

Una muy buena forma de acercarse al gigante alemán, con un libro corto, asequible y que rompe los prejuicios de miedo que se le tienen a los grandes clásicos.

Y vosotros, ¿lo habéis leído?

FICHA:

Te gustará si te gustó – Diario de un hombre decepcionado, W.N.P. Barbellion.
– Lolita, Vladimir Nabokov.
Pros – La visión atemporal del autor de cada tema que menciona.
– Frases destacadas frecuentes que hacen disfrutar de la lectura.
Contras – Con los ojos de un lector del siglo XXI la fijación de Aschenbach con Tadzio es desagradable.

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

Bonsái, Alejandro Zambra

El nombre de este autor me perseguía una y otra vez. Probablemente fue la portada de su misterioso gato en Poeta chileno la que se me quedó en la retina, haciéndome recordar, una y otra vez que yo no lo había leído nunca.

En una conversación con el genial Juan Gómez Bárcena le pregunté por qué título debería empezar a leer al chileno, y él me recomendó La vida privada de los árboles. Como pudisteis comprobar le hice caso y acabé comprando la edición de Compactos de Anagrama en la que viene también incluido este título. Finalmente acabé leyendo el primero de ambos. Bonsái comienza como sigue:

Al final ella muerte y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura.

Página 15

De frases y capítulos cortos, Bonsái deja claro por dónde va desde la primera línea. Y es que la historia de Emilia y Julio se bebe de silencios, de una cama y de la página 373 de un libro de Proust.

Una historia sin descripciones, esbozada simplemente.

Cuando Julio se enamoró de Emilia toda diversión y todo sufrimiento previos a la diversión y sufrimiento que le deparaba Emilia pasaron a ser simples remedos de la diversión y sufrimiento verdaderos.

Página 21

Bonsái tiene algo de hipnótico que me es difícil de describir. Quizá sea ese narrador que parece que juega al despiste o que conoce poco más que el lector de los detalles de la historia de amor. Será ese pragmatismo en las descripciones que nos sitúa cerca (porque estamos viviendo también su historia) pero a la vez, lejos (por esa sensación de que los personajes son sustituibles al no hacernos una idea concreta de cómo son).

En cualquier caso lo que propone Zambra es interesante y diferente. Dan ganas de seguir leyéndole, de indagar en ese mundo intimista y lleno de silencios del que nos hace partícipes. Ayuda además que muchas de sus historias sean cortas, leves, aparentemente simples. Sorprende que en tan pocas páginas pueda ser tan personal, o siguiendo el cliché, desarrollar una voz propia y diferente de lo que estamos acostumbrados.

Zambra me recuerda a Halfon en una cosa: el ambiente creado, que nos traslada a un planeta propio, donde los personajes se entremezclan con palabras no dichas y pensamientos que se escapan.

FICHA:

Te gustará si te gustó – El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Pros – Corta, directa e intimista.
– Ideal para un bloqueo lector o para cuando se tiene poco tiempo.
Contras – No es fácil de describir y deja con ganas de indagar más en su obra.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Hamnet, Maggie O´Farrell

Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) es el último libro publicado por Libros del Asteroide de Maggie O´Farrell. Si lleváis bastante tiempo por el blog sabréis que se trata de una de mis autoras fetiche, de las que leo todo lo que se saca.

Por aquí encontráis las reseñas de Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Así que podréis imaginar que la publicación de esta nueva novela y su posterior entusiasmo de los lectores que la leyeron me hicieron subir mis expectativas.

Hamnet narra la historia de la familia de Shakespeare, centrándose en especial en el momento en el que conoce a Agnes, la que será su esposa; y en los acontecimientos alrededor de la nueva unión. El título de la novela no es sino el nombre del hijo varón de la pareja, que perderá la vida debido a la peste.

Para que la peste llegue a Warwickshire, en Inglaterra, el verano de 1596, han de suceder dos acontecimientos en la vida de dos personas distintas, y estas dos personas han de encontrarse después.

Página 160

La verdadera protagonista de la historia es Agnes (aquí en lugar de seguir con la tradición O´Farrell escoge Agnes en lugar de Anne), una atípica mujer que vive apartada de la comunidad que se enamora de un prescriptor de latín muy especial. Ella es el origen de la familia, la que anima a su esposo a viajar a Londres y la que ha de cuidar a sus hijos ante la ausencia paterna. Posee un don especial que le hace ver el futuro de las personas. Algo que la

No entiende cómo ni por qué, pero lo sabe. Ella nunca recela de estos momentos de descubrimiento, de cómo de pronto le llega la información al cerebro. Los acepta como un regalo inesperado, con una sonrisa de agradecimiento y una agradable sensación de sorpresa.

Página 174

La estructura de la novela está dividida por saltos temporales: en un lado, el pasado, donde conocemos la vida del autor de Otelo (la forma de vivir de la familia, su relación con su padre). En el otro, la vida presente, cuando su familia va creciendo y los eventos que se desarrollan con posterioridad. En ningún momento se menciona el apellido del autor. Ni siquiera el nombre: siempre es el esposo, el hijo, el padre o, simplemente, el prescriptor de latín. Su brillo existe sólo en chispazos: él sólo es el hijo del guantero.

La autora se apoya en datos biográficos reales para construir una novela en la que el resto depende de su imaginación. Hamnet es la novela de los que no han pasado a la historia: de todos esos secundarios sin los que el genio no se habría puesto a escribir, de las personas que le acompañaron toda su vida. Un homenaje para todas aquellas personas que rodean a los que sí estudiamos en los libros de texto.

Somos testigos de cada una de las emociones por las que pasan los personajes: la frustración de la violencia, el amor, el miedo y la incertidumbre y por último, el dolor:

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina, dentro de un arcón, detrás de una puerta:salta sobre una en cualquier momento como un ladrón o un bandido. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer que se está a salvo.

Página 187

Hamnet recupera, para mí, la estela de grandes novelas de la autora, como Tiene que ser aquí. Creo además que O´Farrell es una buena autora de novelas más largas, donde puede desarrollar la infinidad de temas que va creando al inicio de la historia. A todos ellos les dedica tiempo, con todos ellos coloca a un personaje secundario llamando a aportar luz a un tema que surge.

Hamnet es, además, un ejercicio de delicadeza, de intimidad, de cercanía. La voz propia y reconocible de una autora capaz de trasmitir muchas emociones de un modo aparentemente sencillo y muy sutil. Ambas cosas acaban creando una conexión con la historia. Cuando piensas que no es para tanto, que la novela no te sorprende, te das cuenta de que O´Farrell te ha llevado a su terreno y estás sufriendo al igual que Agnes, al igual que Hamnet.

Si habéis leído a la autora os va a encantar. Si no, es una muy buena opción para empezar con ella.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Tiene que ser aquí.
– La primera mano que sostuvo la mía.
Pros – Directa y aparentemente sencilla.
– La sutileza y sencillez en toda la historia.
Contras – El inicio puede resultar un poco lento.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

El mundo de ayer, Stefan Zweig

Volver a leer a Stefan Zweig es un poco como regresar a casa después de las vacaciones: siempre hay una sensación de placidez al pensar que vamos a entrar en nuestro hogar, que nos esperan nuestras cosas, el olor de lo habitual, nuestros pacientes peludos y el ambiente relajado de conocer cada pedazo de nuestro espacio.

El mundo de ayer es, sin duda, uno de los títulos más destacados cuando se menciona la bibliografía de no ficción del austríaco. La verdad, no es para menos.

Tal y como menciona el subtítulo: Memorias de un europeo, recoge parte de los diarios y reflexiones sobre la vida que nos dejó Zweig. Lo cual incluye desde conversaciones con amigos e información sobre las tendencias artísticas de la época hasta situaciones más puntuales o temas que le interesan (el encuentro con Rodin o con Joyce; reflexiones sobre su coleccionismo o su forma de escribir) además de los viajes que fue haciendo por el continente y por supuesto la situación política que le tocó vivir.

A esto hace referencia el título de la obra: al momento en el que todo se viene abajo y el mundo anterior a la Primera Guerra Mundial se desvanece. El cambio radical de una generación que vivió como natural un mundo de emperadores e imperios, en donde las novedades tecnológicas venían de la mano de los Lumière y del ferrocarril. El avance, la concordia, el mundo intelectual de centroeuropa. Todo eso salta por pedazos al asesinar al archiduque Francisco Fernando y al comenzar un momento bélico que cambiará para siempre los cimientos de la vieja Europa.

Lo que un hombre, durante su infancia, ha tomado de la atmósfera de la época y ha incorporado a su sangre, perdura en él y ya no se puede eliminar.

Página 31

Zweig, en el centro del huracán, pasa de disfrutar unas plácidas vacaciones en Ostende a regresar a Austria para regresar al hogar. La incertidumbre se palpa en el ambiente y los amigos dejan de serlo. Negar razones de la guerra o buscar un entendimiento es ser un traidor.

Rara vez una misma generación ha tenido ambas cosas; cuando la moral concede liberta al hombre, entonces es el Estado quien lo coacciona; si el Estado le da la libertad, es la moral la que intenta moldearlo.

Página 125

El autor consigue dos cosas: trasmitir ese mundo que no hemos conocido, que casi podemos palpar con nuestros dedos: la incertidumbre, la esperanza pero también esa inocencia de no se les puede pasar por la cabeza (ni lo más mínimo) qué les depara el siglo XX.

Además, aporta luz a mucho de lo desconocido, como es el ambiente intelectual y de influencia entre los escritores de la época y lo hace desde la visión del que sabe analizar, sintetizar y aportar su visión personalísima de su vida.

El mundo de ayer es un libro para disfrutar poco a poco, con el que ir avanzando y analizar las reflexiones y las historias del gran genio que es Zweig. No es nada pesado ni denso, como yo pensé en un primer lugar, sino que se trata de un libro que invita a seguir leyendo, en cuyas páginas se nos pueden pasar las horas sin que nos demos cuenta. Y eso es porque Zweig nos agarra del brazo y nos mete en su vida de lleno, haciendo que olvidemos todo aquello que nos rodea.

Sólo en los primeros años de juventud identificamos el azar con el destino. Más adelante sabe uno que el verdadero rumbo de la vida está fijado desde dentro; por intricado y absurdo que nos parezca nuestro camino y por más que se aleje de nuestros deseos, en definitiva siempre nos lleva a nuestra invisible meta.

Página 230

Como es de esperar, la posguerra y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, marcarán no sólo la vida del autor, sino también su ánimo e ilusión.

La gran promesa, la sagrada promesa hecha a millones de personas de que aquella guerra sería la última, lo único todavía capaz de arrancar las últimas fuerzas a soldados ya casi del todo desengañados, fue cínicamente sacrificada a los intereses de los fabricantes de municiones y a la pasión por el juego de los políticos que, triunfantes, supieron salvar su vieja y nefasta táctica de tratados secretos y negociaciones a puerta cerrada frente al sabio y humano reto de Wilson. Todos los que tenían los ojos abiertos y vigilantes vieron que los habían engañado.

Página 378

Algo que choca con el momento de reconocimiento del autor, como apreciamos en el siguiente fragmento:

En mi vida personal lo más notable fue la llegada de un huésped que amistosamente se instaló en aquellos años en mi casa, un huésped que yo no había esperado: el éxito.

Página 400

Después llegará, como ya sabemos, el exilio.

Todo lo que había intentado, hecho, aprendido y vivido entretanto parecía como si se lo hubiera llevado el viento; a los cincuenta años y pico me encontraba otra vez como al principio, volvía a ser un estudiante que se sentaba ante su escritorio y por la mañana trotaba hacia la biblioteca, bien que ya no tan crédulo, no tan entusiasta, con un reflejo gris en el pelo y un atisbo de desánimo en el alma cansada.

Página 492

No creáis que este es un libro triste o melancólico, aunque sí lo sean sus últimas páginas. El mundo de ayer es una oda de amor al arte, a la escritura y a la libertad. Nos acerca a un mundo perdido, a un momento histórico en el que sucedieron tantas cosas en tan poco tiempo que parece del todo inexplicable e inasumible comparar el ciudadano de principios de siglo y el de mediados.

Tenía una expectativa altísima de este libro. Y lo cierto es que sabía que me iba a gustar. Pero lo que no intuía es que ha venido para quedarse como el libro que más me ha gustado de Zweig, el que, como habréis podido intuir, incluiré directo en mi lista de lo mejor de 2021.

Tanto si habéis leído al autor como si es la primera vez, os lo recomiendo. Siempre un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Diario de un hombre decepcionado, W. N. P. Barbellion
Pros – La variedad de temáticas que expone Zweig.
– Te mete de lleno en el ambiente de la época.
Contras – El inicio es más lento que la parte del medio.
– Evita describir sus últimos momentos antes de partir de Europa.

Namaste.