Autor, Literatura, Romeo

Amarillo, Félix Romeo


Hace mucho, mucho tiempo, alguien me recomendó a Félix Romeo. Cualquiera de sus cuatro novelas: Dibujos animados (1994), Discothèque (2001), Amarillo (2008) o la póstuma Noche de los enamorados (2012) eran una buena opción para empezar.

Sin embargo, para mi sorpresa, la edición de Anagrama era imposible de encontrar y la de Debolsillo más de lo mismo, así que la anotación en mi libreta pasó a segunda fila y mis ganas de leer al zaragozano se quedaron esperando.

Por suerte, Plot Ediciones ha reeditado a este autor, así que en cuanto me enteré corrí a mi librería habitual a comprarlo para, por fin, leerlo.

Tuve mis dudas sobre cuál de las cuatro tenía que leer primero, pero El chico de la Consuelo me sacó de dudas al recomendar Amarillo. Fue Aurelio Blanco quien lo relacionó con El dolor de los demás de Miguel Ángel Hernández. Ambos me convencieron.

Amarillo cuenta la historia de Chusé Izuel, amigo de Félix Romeo, poeta y escritor que decidió quitarse la vida tirándose por la ventana.

Era 1992 y todo el mundo parecía eufórico. Todo el mundo menos él. Aunque saber que había otros muchos como él en aquellos mismos momentos tampoco le hubiera servido de nada.

Página 328

El punto de partida en este caso es el final. Romeo empieza con el trágico suceso para tratar de entender algo. Se sirve de cartas, entrevistas y escritos de su amigo con el fin de desgranar su evolución que le llevó a esa decisión.

Quizá tu muerte haya conseguido que me despierte siempre en el mismo día.

Página 358

Después Romeo incluye también su propia reflexión personal, tratando de aportar luz a la relación con Izuel; pero volviendo siempre al punto de partida. No es un relato cronológico, sino que salta y regresa, vuelve y repite, a sabiendas de que el principio de esta historia es el final. Porque sin la muerte de Chusé, Amarillo no existiría.

La reflexión sobre su amistad, la evolución del estado de ánimo de Izuel, así como su amistad son objeto de análisis por Romeo, que se aferra a los datos objetivos para intentar entender a su amigo. El texto trasmite lo que pudo sentir Romeo cuando se enteró de la muerte de Izuel: la rabia y el desconcierto, la tristeza por la pérdida y el duelo. Aunque el autor no habla de sí mismo más que en momentos puntuales, la sensaciones se trasmiten muy vivamente. Quizá el parapeto de esa aparente objetividad sea, paradójicamente, lo que nos da la pista sobre la rabia y el dolor de un amigo muy cercano que ha perdido al otro. Y que tal vez, podría haber hecho algo para evitar tan trágico final.

Tu suicidio puede ser entendido como la incapacidad de ser privado de alguien. No es la única paradoja de tu muerte. Tú te tiraste por el balcón de nuestro piso de Barcelona el 27 de febrero de 1992, y yo me siento como si fuera tu asesino.

Página 361

El recurso de la reiteración nos acerca a Romeo: a su incomprensión, y a la situación familiar que tenemos todos cuando hay un tema del que no podemos hacer nada, con el que sólo nos queda darle vueltas para tratar de entender algo: no podemos retroceder en el tiempo, pero quizá conocer las razones nos reconforte un poco con nosotros mismos. La frustración de la incomprensión, la inutilidad al no poder hacer nada por evitarlo, sentirse pequeño, ajeno al dolor y sufrimiento de una persona cercana, eso es Amarillo.

Amarillo nos deja con ganas de leer más a Romeo. Una lectura corta, de las que absorben, de las que consiguen que nos metamos de ello en ella, pero que también consigue que reflexionemos sobre nuestra realidad y sobre cómo actuaríamos nosotros.

Qué bien cuando se acierta. Qué bien llegar a una lectura que lleva ahí años y leerla y darse cuenta de que va a  directa a la lista de lo mejor de este 2021.

Leed a Romeo, acercaos a este autor. Y desde aquí las gracias a Plot Ediciones por reeditarlo. Estamos de enhorabuena.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Calidad condensada en pocas páginas. Leer la realidad, respirar el dolor.

Contras

  • Exceso de reiteraciones.

Namaste.

 

5 comentarios en “Amarillo, Félix Romeo”

  1. Hola, me alegro que te haya gustado, creo que fue conmigo con quien hablaste del libro y te lo relacioné con Miguel Ángel Hernández.

    1. ¡Cierto Aurelio! He mezclado comentarios, él también me lo recomendó pero tú me mencionaste el libro de Hernández.

      Muchas gracias, la verdad que me he quedado con muchas ganas de seguir leyéndole.

  2. Graaaaaaacias
    qué honor ser citado por tu blog que siempre sigo con cariño
    y admiiración
    y además refiriendo mis humildes recomendaciones!!

    Te he contestado en el post de la recomendación sin darme cuenta
    pensaba que lo hacía aquí.
    Más o menos decía que es un libro tan intimo que siempre digo que me gusta mucho pero me cuesta recomendar.
    Bss y gracias.

    Ps-.Al leer el post aquel me he acordado que recomendaste a un guatemalteco que me entró el gusanillo. Lo voy a recuperar y lo comentamos.
    Me acabo de terminar Glosa de Saer. Un escritor peculiar, no sé si lo conoces. Me lei El entenado y me gustó mucho. Glosa, sin embargo, es un libro denso, lento, muy bien escrito pero también muy facil de abandonar en la página 30.

    1. Y tienes razón. Es un libro muy íntimo que no a todos los lectores les gustarás. Pero también está escrito desde las entrañas y todos nos podemos sentir reconocidos en alguna de las emociones que trasmite.

      ¡No conozco Glosa, no me suena de nada! Buscaré a ver si me ilustro un poco.

      Sobre lo del guatemalteco, tengo pendiente otra reseña porque he leído otro de sus libros (y he comprado el tercero también). ¡Ya comentaremos!

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