Me acerqué a El pasajero (Sexto Piso, 2019) igual que lo hago a todos los libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial: anotándolo.
La frase anterior incluye un error temporal, porque en esta novela no aparece ningún conflicto bélico. Eso sí, es 1938 y se cierne sobre los judíos la amenaza nacionalsocialista. Violencia, extorsión e incautación de bienes además del terror de los guetos y los campos de concentración.
El protagonista es Otto Silbermann, un judío rico que se ve amenazado desde varios frentes. Tras quedarse paralizado por momentos, decide malvender su empresa y con ese dinero abandonar Alemania para tratar de acceder a alguno de los países vecinos.
Como podréis suponer por el título, su sino es viajar y su huida se centra en concatenar un tren tras otro (Berlín – Hamburgo – Berlín – Dresde – Dortmund), acompañado de la falsa esperanza de estar más seguro en movimiento y amparado por su físico que se asemeja más al ideal ario que al propio de su raza.
-¿Por qué los judíos toleran todas esas cosas? (…) ¿Por qué no oponen resistencia? ¿Por qué sólo huyen?
– Si fuéramos románticos (…) difícilmente habríamos sobrevivido los últimos dos milenios.
-¿Es tan importante sobrevivir?
– ¡Es importante! Sobrevivir significa superar, vencer. No tiene mérito alguno arrojarse a la primera grieta con la que uno se tropieza en un glaciar, pero sin duda es muy meritorio vencer la altura de una montaña. Vivir requiere valor. Para suicidarse sólo hace falta desesperación.
Página 172
Son muchas las similitudes del personaje con el propio autor: él también era judío, de madre protestante y rasgos arios. Su padre luchó en la Primera Guerra Mundial y cayó en combate. Su familia fue despojada de todo lo que tenía. Boschwitz, como Silbermann, huyó de Alemania y sus pasos le llevaron, entre otros países, a Inglaterra. Tuvo un final triste: fue declarado extranjero enemigo y deportado a Australia. En 1942, cuando se le permitió que regresara a Inglaterra, el barco en el que viajaba fue torpedeado y murió a los 27 años.
Como podréis imaginar, conocer la sociedad y la situación de la Alemania nazi le hace conseguir una novela muy realista, directa y precisa y sin florituras estilísticas.
Lo que hace diferente a esta historia de otras del mismo periodo es, precisamente, que la acción se encuadre en el momento temporal de incertidumbre. Mientras que la mayoría de las novelas se centran bien sea en el conflicto bélico o bien en su finalización (batallas, campo de concentración, liberación, consecuencias personales…), aquí el autor escoge el momento anterior de incertidumbre en el que aún había margen para supervivencia. El momento justo en el que todavía tenía posibilidad de decidir si abandonar Alemania. La duda: ¿exageran todos aquellos que dicen que esto se va a poner muy feo? ¿No podré yo, con mis medios, tener un camino distinto al de mis conocidos? A fin de cuentas yo no soy mi vecino: soy más listo, más rápido y tengo más medios.
El protagonista es, por tanto, actor de su propio destino. Y esa diferencia consigue que, por un lado, tengamos una empatía con el protagonista (y unas ganas enormes de decirle que corra y salga de allí), pero también deja en su tejado la responsabilidad en la toma de decisiones, que va aparejada de la cuestión permanente de si está haciendo lo correcto en el momento idóneo y del consecuente sentimiento de culpa.
Boschwitz consigue lo que se propone: crea desazón e incomodidad, refleja el debate interno de una persona que sólo busca sobrevivir, pero que ve cómo su vida se va cayendo a pedazos.
Os dejo un fragmento que anoté en su día pero que en las circunstancias actuales tiene más vigencia aún:
Pero no, estuve año tras año sentado cómodamente en el despacho sin tener ni idea, creyendo que nada cambiaría (…)
Página 62
Y todo cambia, vaya si cambia.
FICHA:
| Te gustará si te gustó |
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| Pros |
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| Contras |
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Namaste.

Mi parte racional me decía que este libro no era para mí, que no había referencia fiable para comprarlo, que las novedades suelen acabar casi siempre en el listado de las lecturas que menos me gustan (no hay más que ver los balances lectores de cada año), que seguro que podía escoger otra novela de las que había disponibles en la librería, que incluso podía salir obviando este libro porque ya llevaba otros 3 así que no pasaba nada si se quedaba allí. Mi parte irracional estaba agitando maracas en un momento de colocón motivado por el olor a libro nuevo.
De Butler ya había leído
Digo esto porque las condiciones extraordinarias que vivimos me han influido más de lo que me gustaría admitir en la lectura de Fugitiva y reina. El hecho de que lo empezara antes de todo esto y lo haya terminado hoy mismo ha convertido mi lectura en algo no lineal que roza la irrealidad.
Vuelvo a Gornick como el que queda con un amigo interesante para tener una conversación. No sabes de qué tratará, en qué temas acabaréis deteniéndoos, cuáles pasarán de largo, pero sabes que sus anécdotas, recuerdos e ideas serán interesantes. Que mirarás el reloj pensando que no es posible que se os haya hecho tan tarde.
La trama ya la adelanta el propio autor en el título: acompañamos al protagonista en su viaje. Un viaje vertical que comienza en Barcelona y acaba en las islas Madeira.
En este breve relato nos encontramos los elementos típicamente kafkianos (la incomprensión y soledad, la apabullante burocracia) en pequeña escala. Sin ir más lejos en esta edición que presenta Acantilado es más largo el epílogo que el propio relato.
Decidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.
En cuanto a la película, se trata de una producción muy fiel a la novela, que mantiene hasta la estructura que planteaba Orejudo. En este sentido son pocas las licencias que se toma, tan sólo omite algunas de las historias secundarias que aparecen al final del libro (otras aparecen mencionadas de corrido por un secundario que se las cuenta a otro personaje).