IMM, Literatura

IMM (68): el regreso.

31 de agosto. Día Internacional del Blog. Buen momento para volver por aquí y dejaros unas palabras después de tanto, tanto tiempo.

La vuelta a la mal llamada Nueva Normalidad me dejó bastante descolocada. En junio me prodigué poco por aquí y en julio directamente desaparecí. Mis vacaciones coincidieron con un bloqueo lector que me llevó hasta agosto, donde la falta de tiempo me animó a mis pocas ganas de leer para avanzar poco o nada en mis lecturas.

Pero al final, poco a poco, los días se hacen paso y aunque he ido escogiendo lecturas más o menos sencillas que me ayudaran a seguir mi bajo ritmo lector, he podido acabar algún que otro libro que os iré enseñando.

Además, como era de esperar, tenía muchas ganas de pasarme por las librerías. En este caso os traigo el primer pedido que hice, 10 libros, la cifra que suelo comprar cuando me acerco a la Feria del Libro de Madrid. Son los siguientes:

  • El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad. La edición la firma la editorial Navona, que ha decidido sacar una línea con los libros ineludibles, los que siempre figuran en la lista de libros atemporales. Justo lo estoy leyendo ahora mismo. Es corto así que espero terminarlo en breve.
  • Nada más real que un cuerpo, Alexandria Marzano-Lesnevich. Recomendación de Diego por Instagram (otro lector enamorado de Libros del Asteroide). Un libro que tenía curiosidad por conocer. Como siempre, no leí la sinopsis antes de comprarlo. Os adelanto que hay un asesinato, el resto lo dejo para la reseña, que ya lo he terminado.
  • Hambruna roja, Applebaum (Debate). Suelo comprar ensayos históricos sobre temas que me interesan. El Holodomor ucraniano es uno de ellos, así que me decidí por este.
  • Mientras agonizo, William Faulkner. A pesar de que ¡Absalón, Absalón! en la estantería desde hace bastante, me tentó esta edición conmemorativa de Anagrama y al final se vino conmigo.
  • Heredarás la tierra, Jane Smiley (Tusquets). He leído un par de libros de esta autora (La edad del desconsuelo y Un amor cualquiera) y ambos me gustaron. Con este título le dieron el Premio Pulitzer así que mis expectativas son muy altas.
  • Viaje a Rusia, Josep Pla (Destino). La pluma lúcida e inteligente de Pla la disfruté en El cuaderno gris, y me apetecía volver a él. Ha pasado demasiado tiempo, lo sé.
  • La piedra de toque, Edith Warton. Esta edición la firma Circulo de Tiza. Y sí, de verdad que este va a caer en breve.
  • Middlemarch, George Eliot (Alba Editorial). Uno de mis eternos pendientes que quiero leer cuanto antes. Libro largo, mítico, de esos que hay que leer y que admito, me avergüenza decir que yo aún no lo he leído.
  • La palabra del mudo, Julio Ramón Ribeyro. Descubrí al autor por el ensayo de Aquellos años del boom, de Xavi Ayén. No lo he leído nunca y tras ver esta edición del 90 aniversario de Seix Barral me animé a escoger este título. No me digáis que la portada no es preciosa.
  • Howards End, E. M. Foster. Lo he visto mucho por redes sociales y todo el mundo habla de él. Tengo curiosidad por conocer su contenido, porque como siempre, no sé de qué trama. Sólo sé que me atrae mucho. Sí, también es bastante largo.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Habéis leído alguno de los que traigo?

Felices lecturas.

Namaste.

Ensayo, Literatura

La invención del pasado, Miguel-Anxo Murado

De vez en cuando alguna persona que me conoce me presta libros para que engrosen en mi lista de futuras lecturas. Muy probablemente ese libro quede sepultado entre los demás y haya que esperar meses (si no años) hasta que me decida leerlo. Éste es uno de esos casos.

La-invencion-del-pasadoLa invención del pasado es un ensayo sobre la Historia y su formación. Un ensayo de menos de 200 páginas con capítulos cortos que resulta ameno e interesante.

Así, el autor analiza la historia de España desde sus fuentes originales, para después comprobar las modificaciones del hito original y cómo ha llegado a nuestros días. Utiliza la comparación entre historias nacionales para demostrar que lo creemos fehaciente no es más que una anécdota repetida en diversas sociedades.

Murado pone de relieve que lo creemos ciencia no es más que la repetición interesada de diversos momentos con distintos fines, entre los que se encuentran la creación de un pasado glorioso común o malear la opinión pública. Para ello recurre a los ejemplos históricos archiconocidos de la historia nacional: Don Pelayo y Covadonga, Isabel La Católica y Cristóbal Colón, entre otros.

De esta forma consigue captar la atención del lector a través de hechos muy famosos para ahondar en la formación de la historia en sí. Mientras que lo primero lo conocemos, lo segundo suele pasar desapercibido, y no tenemos por qué saber que en la mayoría de los casos la primera fuente escrita apareció mucho tiempo después del episodio que narra, llegando a modificar o directamente inventar el hecho que el autor que la puso por escrito desconocía. A partir de ahí, las crónicas repiten una y otra vez el episodio hasta que gana celebridad y se convierte en real, aunque probablemente nada ocurriera.

Conocemos también la historia de la propia Real Academia de la Historia, sus filias y fobias, y por qué se detuvieron en determinadas épocas en el estudio de un rey y no de otro, por qué suprimieron hechos que molestaban o cómo el hecho de financiar un estudio llegó a la oscuridad en otros ámbitos.

El problema salta a la vista cuando el autor comete el mismo error que achaca a los historiadores. O lo que es lo mismo: utilizar un argumento para decir una cosa y la contraria y pensar que no nos vamos a dar cuenta. Por un lado, critica a determinados historiadores que han utilizado el Quijote como ejemplo de hecho histórico fehaciente (en este caso, las descripciones del paisaje por el que van pasando los protagonistas) para, unas páginas después, utilizar la novela de Cervantes para apoyar su idea de que en esa época se hacía determinada cosa. El problema de las contradicciones es que cuando te pillan en una ya no se sabe qué creer y qué no, claro.

En cualquier caso, se trata de un libro interesante que aporta información novedosa de una forma amena y que aporta algo de luz ante muchos episodios históricos, o sobre determinados aspectos que damos por hecho. Muchas de las cosas que nos cuenta ya las sabemos, pero otras son nuevas o nunca habríamos planteado el desarrollo de los hechos.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • La historia, y quieres conocer algo más de la que nos rodea.
Pros
  • Conocer cómo se forma la historia.
Contras
  • Orden caótico que lleva a caer en reiteraciones.
  • Utilizar el mismo argumento para dos posiciones opuestas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (48)

Hoy os traigo las penúltimas incorporaciones a mis estanterías:

IMM48

  • Fuera de quicio, Karen Joy Fowler. Una novela de la que había oído hablar muy bien y que tenía apuntada en mi libreta desde hace mucho tiempo. Ya lo he leído, y no tiene desperdicio. Os hablaré de él en próximas entradas. Edita Malpaso.
  • Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell. Un descubrimiento, una delicia de lectura, el tipo de libro que regalas y aciertas. Tomad nota porque resulta una buena opción para regalar en el Día del Libro, en el Día de la Madre o en cualquier evento que tengáis próximamente. La reseña, aquí.
  • Prosas reunidas, Wislawa Szymborska. Haced como si supiera pronunciar el apellido de la Premio Nobel de Literatura. Y ojo, porque este es uno de esos libros indispensables. Leer las reseñas y opiniones de una autora como ésta resultan absolutamente hipnóticas. Tener ese libro en la mesilla y saber que no te va a fallar es maravilloso. Tengo muchas ganas de enseñaros alguno de sus fragmentos. ¡Y encima la portada es preciosa!
  • La Revolución Rusa, Richard Pipes. Se cumplen 100 años de la Revolución Rusa, y qué mejor forma que conmemorarlo leyendo un libro sobre el tema. Este es un tochazo. Uno de esos libros que si intentabas aseverar que sabías algo del tema, o de cualquier otra cosa, te callan de un golpe.

Desde aquí, muchas gracias Malpaso y a Libros del Asteroide por los envíos.

¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Los recomendáis?

Namaste.

Autor, Literatura, Magrinyà

Estilo rico, estilo pobre, Luis Magrinyà

Desde hace un tiempo cada vez que me acerco a una librería acabo en la sección de lingüística, buscando algún libro que me ayude a conocer un poco más el castellano así como enriquecer mi escritura. Lo cierto es que no sabía qué libro escoger, siempre me parecían o demasiado simples o demasiado especializados. Cuando me enteré por twitter de la publicación de este libro que os traigo hoy, pensé que había encontrado lo que estaba buscando.

estilo-rico-estilo-pobreEstilo rico, estilo pobre es un recorrido por los usos habituales del lenguaje, dividido en dos partes bien diferenciadas que ya nos adelanta el propio título. El sistema para acercanos a este (en principio) árido tema es, a la vez, didáctico y ejemplizante, porque además de incluir la teoría y de analizar el origen de las palabras, se incluyen ejemplos en el que todo resulta más claro.

En la parte de Estilo rico, el autor nos muestra los usos del castellano culto que rozan lo absurdo. Esa obsesión al pensar que determinados verbos son demasiado coloquiales y la búsqueda incansable de un sinónimo. Dos de los verbos que se citan son poseer y realizar. Os dejo un ejemplo que podéis encontrar en la página 40:

No se permite realizar cosquillas.

En la segunda parte se trata justo lo contrario: el abuso de verbos demasiado coloquiales, el frecuente uso incorrecto de las preposiciones o las abundantes traducciones literales del inglés, que empobrecen nuestro estilo. Para ello, el autor se sirve de ejemplos que ha encontrado en muchas fuentes: prensa, literatura, televisión… cualquiera de ellas sirven para ilustrar errores que vemos demasiado a menudo.

Estilo rico, estilo pobre me ha sorprendido, porque no esperaba encontrarme una forma tan amena de encarar el tema de la gramática y la forma de escribir, y parte del éxito está, sin duda, en el uso de la ironía y el humor por parte de Magrinyà. Un libro que considero debería ser lectura obligatoria para todos los hispanohablantes, para cualquiera que utilice el español de forma habitual, con objeto de conocer qué estamos haciendo mal y cómo arreglarlo.

En paradójico pensar que nos pasamos la vida reflexionando sobre los idiomas que vamos aprendiendo (el uso del nuevo vocabulario, la diferencia entre verbos, las frases hechas…) y que no hagamos lo mismo con nuestra lengua materna. Son muchos los usos que tenemos interiorizados y que usamos de forma automática sin pensar si realmente se utiliza de este modo. Pero claro, ¿quién nos va a venir a decir que está mal utilizado si resulta que el castellano es nuestra lengua materna? Pues eso: autocrítica.

Namaste.