Literatura

Mi lista de 50 libros

Hace ya tiempo vi la lista de Vero de la lista de los 50 libros para leer. He de reconocer que hice la mitad de mi lista pero quién sabe por qué, la dejé a medias.

Lista de 50 libros
50 libros para leer

La entrada de Lady Boheme sobre el tema me hizo replantearme la idea de completar mi lista. En su entrada Lady Boheme comentaba que más que 50 libros que leer antes de morir, es más bien 50 libros que leer antes de los 30, así que me pareció un buen objetivo. Sinceramente, no sé si me dará tiempo a leerlos antes de los 30 (sí, veo la barrera demasiado cercana, pero además sé que se colarán muchos libros), así que me he fijado también la barrera psicológica de los 33, que al fin y al cabo también es una edad llamativa.

Y como me gusta hacer listas, aquí está la mía.

  1. Don Quijote de la Mancha, Cervantes.
  2. La Regenta. Leopoldo Arias Clarín.
  3. La cartuja de Parma. Stendhal.
  4. Grandes esperanzas. Charles Dickens.
  5. El jugador. Dostoievski.
  6. Guerra y paz. Tolstoi.
  7. Algo de Alexander Pushkin (a determinar, se aceptan sugerencias).
  8. Eugenia Grandet. Honoré de Balzac.
  9. Fausto. Goethe.
  10. La Divina Comedia. Dante.
  11. La historia de Genji. Murasaki Shikibu.
  12. Los miserables. Victor Hugo.
  13. En busca del tiempo perdido. Marcel Proust.
  14. Ulises. James Joyce.
  15. Madame Bovary. Gustave Flaubert.
  16. Vida y destino. Vasili Grossman.
  17. La montaña mágica. Thomas Mann.
  18. Trópico de capricornio. Henry Miller.
  19. La señora Dalloway. Virginia Woolf.
  20. Tartufo. Molière.
  21. Doctor Zhivago. Boris Pasternak.
  22. Los tigres de Mompracem. Emilio Salgari.
  23. El rumor del oleaje. Yukio Mishima.
  24. Las partículas elementales. Michel Houllebecq.
  25. Los santos inocentes. Miguel Delibes.
  26. Niebla. Unamuno.
  27. La caja negra. Amos Oz.
  28. Historia de una escalera. Antonio Buero Vallejo.
  29. El cuaderno gris. Josep Pla.
  30. La tesis de Nancy. Ramón J. Sender.
  31. El arte de la fuga. Sergio Pitol.
  32. Tres tristes tigres. Cabrera Infante.
  33. Gabriela, clavo y canela. Jorge Amado.
  34. Crónica del rey pasmado. Torrente Ballester.
  35. El siglo de las luces. Alejo Carpentier.
  36. El señor presidente. Miguel Ángel Asturias.
  37. Canción de hielo y fuego, George R.R. Martin.
  38. La princesa prometida. William Goldman.
  39. Las uvas de la ira. John Steinbeck.
  40. El ruido y la furia. William Faulkner.
  41. Como agua para chocolate. Laura Esquivel.
  42. Olvidado rey gudú. Ana María Matute. (ABANDONADO).
  43. La ciudad. Mario Levrero.
  44. La piel del frío. Pilar Mañas.
  45. El plan maestro. Heather Pringle.
  46. El quinto en discordia. Robertson Davies.
  47. Nocilla. Agustín Fernández Mallo.
  48. Momentos estelares de la humanidad. Stefan Zweig.
  49. Las pequeñas virtudes. Natalia Ginzburg.
  50. Claus y Lukas. Agota Kristof.

Como podéis comprobar, hay de todo. Mi temor era básicamente uno: como vea muchos clásicos en la lista, voy a acabar pasando de ella. Así que al final he puesto un poco de cada cosa, y aunque hay clásicos largos, también hay libros de los que me habéis recomendado y que he ido apuntando en mi libreta.

Por otro lado, hay autores que no he incluido, como Vargas Llosa o Muñoz Molina (ya se irán colando, eso está claro).

En cualquier caso, siempre viene bien recordar que tenemos que leer algunos libros que se van quedando  atrás (recuerdo que compré Los miserables pensando que lo leería enseguida y 5 años después sigue en el mismo sitio).

Y vosotros, ¿os animáis a hacer vuestra propia lista?

Namaste.

Autor, Literatura, Nabokov

Lolita, Vladimir Nabokov.

Esta novela llevaba mucho tiempo en mi Plan Infinito, hasta que salió elegida para leer en foro de Cargada de Libros. Fue entonces decidí que era un buen momento para ponerse con ella.

Portada de la edición de AnagramaLa trama, como todos sabréis a estas alturas, es bien conocida: un adulto se enamora obsesiona de una niña de trece años.

 

El libro se divide en dos partes bien distintas: la primera, en la que conocemos al protagonista: Humbert Humbert, un profesor con una verborrea inaudita, a Lolita y a su madre. Esta primera parte es la que yo creo, la clave de la novela porque plantea muchas dudas.

 

De un lado, nos muestra los desagradables pensamientos de Humbert Humbert, su degradante visión de la vida y su doble moral. De otro, el lector va leyendo con curiosidad cómo Nabokov va enlazando los acontecimientos.

 

En esta parte el hecho de que los capítulos sean cortos van dando dinamismo a la historia, y a pesar de lo repugnante de las opiniones del protagonista, la curiosidad va ganando la batalla: ¿cómo consigue Humbert acercarse a Lolita?

 

Ignoro si el álbum de la alcahueta fue o no eslabón en la guirnalda de margaritas; lo cierto es que poco después, por mi propia seguridad, resolví casarme. Se me ocurrió que horarios regulares, alimentos caseros, todas las convenciones del matrimonio, la rutina profiláctica de las actividades de dormitorio y, acaso, el probable florecimiento de ciertos valores morales podían ayudarme, si no para purgarme de mis degradantes y peligrosos deseos, por lo menos para mantenerlo bajo mi dominio.

 

La segunda parte aporta un giro radical a la historia. Por motivos que no voy a desvelar, la situación cambia, la historia avanza más despacio, los capítulos se alargan y hay montones de descripciones paisajísticas que ralentizan la trama (ralentizar quizá sea decir demasiado, la palabra exacta sería pausar). Pasan pocas cosas pero las que pasan están adornadas de una cantidad ingente de adjetivos que aportan poco a la historia. En este punto me planteé dejarlo. Sin embargo, Nabokov lo hace suficientemente bien como para que el lector se vea obligado a continuar: no solo porque ya se ha leído más de la mitad del libro (Pensamiento: ¿cómo voy a dejarlo a estas alturas?), sino porque además el protagonista nos da pequeñas pinceladas de un futuro que vive y que queremos conocer. ¿Cómo acabará la historia?

 

Mientras tanto nuestro protagonista es capaz de dejarnos perlas como la siguiente:

 

Tengo ahora ante mí la desagradable tarea de registrar una caída definida en la moral de Lolita. Aunque su participación en los ardores a que condescendía nunca había aumentado mucho, el puro lucro aún no se había revelado. Pero yo era débil, no era sensato, y mi nínfula colegiala me esclavizaba. A medida que menguaba el elemento humano, la pasión, la ternura, la tortura no hacía sino aumentar; y ella sacaba partido de ello.

 

Y de repente, sin venir a cuento, después de cuatrocientas páginas y (a lo sumo) tres personajes principales, aparece un personaje que yo no supe quién era. ¿Y este quién es? ¿Pero qué? ¿Qué me he perdido? ¿¿Quéee??

 

Aquí fue donde empezó mi cabreo. Me quedaban cien páginas. A estas alturas estaba un poquito harta de Humbert, de Lolita y de Nabokov. Pero quería acabar. Necesitaba saber cómo iba a terminar. Y de repente aparece un nombre de un personaje que no sé quién es. No me lo podía creer. En una novela con muchos personajes que entran y salen, te lo esperas. Poniendo un ejemplo que todos conocemos: si Dumbledore no está en todo el libro pero aparece al final, vale, lo conoces. No hay problema. Pero y si, ¿en lugar de ser un personaje importante como Dumbledore es un personaje secundario o terciario del que realmente no supiste nunca nada pero ahora resulta ser fundamental para el final?

 

Sencillamente suena a tomadura de pelo, a no saber cómo terminar la historia y finalizarlo como pudo. En una palabra: cutre.

 

No lo pude entender y tampoco lo entiendo ahora. La historia pega un vuelco. Hay una escena intrigante, rápida y feroz y luego el libro se acaba.

 

Mención aparte merece el estilo de Nabokov: es un autor que sabe mucho y se nota: frases en francés, menciones a muy diversos temas… el problema es que es difícil seguirle, que parece que nos está demostrando lo ignorantes que somos. En ocasiones esos adjetivos hacen mención a películas, actrices o que sea. Particularmente me pierdo con esas menciones. No tengo los conocimientos suficientes como para saber que si dice marlenesca se refiere a Marlene Dietrich, como comentaba Juancarejo en el foro. Él probablemente esté en lo cierto. Pero cuando leo marlenesca sigo leyendo sin hacer la vinculación.

 

Así que sí: lo mejor de Lolita es el estilo de Nabokov.

 

Os dejo un ejemplo de una descripción:

 

Era un solterón fofo, de cara carnosa, cuyo cuerpo iba afinándose -en forma tropezoidal- hacia un par de hombros estrechos, no exactamente al mismo nivel, y de cabeza cónica como una pera que tenía a un lado pelos lacios y al otro unas pocas cerdas pegoteadas. Pero la parte inferior de su cuerpo era enorme, y deambulaba con un curioso ritmo elegantino mediante un par de piernas fenomenalmente rechonchas.

 

 

Aparte de esto en concreto, la multitud de descripciones paisajísticas y otras abundancias de adjetivos allá por la segunda parte sólo me hizo reafirmarme de que es un escritor barroco, que busca el ornamento puro y duro.

 

En conclusión: desde mi punto de vista Nabokov consiguió lo que quería: escandalizar con el tema que trataba, que la gente supiera que existía el libro. Para mí, este libro no es indispensable. Soy de las que piensan que está sobrevalorado. Que no es una obra maestra, que Nabokov utilizó lo sórdido de su tema y la complejidad de su narrativa para hacerse un hueco, para que muchos dijeran que es una obra maestra, que lo pusieran a la altura de los grandes de la literatura.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • No he encontrado ninguno libro parecido.
Pros
  • El estilo barroco del autor. Es único.
Contras
  • El tema: soez, vulgar, asqueroso y degradante.
  • El estilo barroco del autor.

 

 

Namaste.

 

Autor, Literatura, Modiano

En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano

 

En el café de la juventud perdida es una pequeña novela ambientada en el París de los años 60.

 

Portada del libro de Modiano (Ed. Anagrama)
En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano

El lugar: un café en el que se reúnen un grupo de bohemios: estudiantes, escritores y artistas de distinto pelaje. De ellos destaca una mujer, que está presente pero de la que se sabe poco.

 

Modiano nos presenta una novela muy bien ambientada, donde la melancolía es la protagonista. En un entorno gris, se plantea el misterio de esa extraña mujer, que está pero que apenas se relaciona con las demás personas del café.

 

Para desarrollar la novela, el autor crea una historia a cuatro voces, donde cada uno nos cuenta qué sabe de la mujer. Ya en el final será ella la que nos desvelará algo sobre sí misma.

 

La sensación que me queda es agridulce. Por un lado me ha gustado: Modiano consigue engatusar al lector, llevarle por donde él quiere, que le interese la historia y que quiera saber más. Por otro, parece que al final no nos encamina del todo bien, como si no supiera rematar el relato, como si perdiera algo indispensable por el camino.

 

No sé si me habéis entendido, porque la verdad es que me resulta difícil explicar lo que me ha aportado esta novela.

 

Así que para ejemplificar mi reseña, os dejo un par de fragmentos:

 

– Uno intenta crearse vínculos, ya me entiende…

Sí, claro que lo entendía. En esa vida que, a veces, nos parece como una gran solar sin postes indicadores, en medio de todas las líneas de fuga y de los horizontes perdidos, nos gustaría dar con puntos de referencia, hacer algo así como un catastro para no tener ya esa impresión de navegar a la aventura. Y entonces creamos vínculos, intentamos que sean más estables los encuentros azarosos.

 

No hay mejor sistema para que se desvanezcan los fantasmas que mirarles a los ojos.

 

En cualquier caso, es tan diferente a otras, te embriaga tanto del París de la época, que merece la pena leerla y además aporta la curiosidad necesaria como para saber que en el futuro leeré algo más de este autor.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • La casa gris, Josefina Aldecoa.
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
Contras
  • Llega un momento en el que la historia pierde fuerza.

 

Namaste.



Autor, Fitzgerald, Literatura

La librería, Penelope Fitzgerald

Florence Green decide abrir una librería en un pequeño pueblo de la costa inglesa. Para ello, adquiere un edificio en ruinas y comienza a comprar los libros que necesita para poder llevar a cabo su objetivo.

Lo que podría parecer un inicio de negocio como cualquier otro se convierte en una molestia para algunos de los habitantes del pueblo, que harán lo imposible para evitar que la librería salga adelante.

Penelope Fitzgerald desarrolla la novela con una prosa elegante y precisa, con la que consigue envolver al lector y trasladarle a otro tiempo en el que se tenía miedo al diferente y donde los cambios eran, desgraciadamente, mal vistos.

La novela es, además, un alegato a favor de la cultura, de la democratización de esta y de la lucha por el conocimiento, algo que podemos comprobar claramente en fragmentos como el siguiente:

Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida, y como tal, no hay duda de que debe ser un artículo de primera necesidad.

Además, hay que destacar lo acertado de las descripciones y la sutileza en la composición:

Lo que podía parecer una delicadeza por su parte, normalmente no era más que una forma de evitar líos; lo que parecía simpatía era en realidad el resultado de su instinto para esquivar cualquier problema antes de que éste se originara. Era difícil imaginar lo que supondría hacerse viejo para una persona así. Sus emociones, a base de no ejercitarlas, casi habían desaparecido. Había descubierto que la capacidad para adaptarse resultaba tan adecuada para salirse con la suya como la propia curiosidad.

A diferencia de otras novelas cortas, donde apenas existe profundidad, en La librería la autora consigue estructurar muy bien la trama y crea unos personajes reales y creíbles.

Leyendo algunas reseñas de otros bloggers, como Laura, de Cargada de Libros, le achaca que realmente el tema literario se trata poco en la novela. Es cierto que en ningún momento se hace una relación de los libros que adquiere Florence Green, pero desde mi punto de vista el tema ahonda más en el hecho de vender libros, es decir, en la peligrosidad de leer, saber o informarse de algo diferente al saber oral. Es más bien la cuestión casi medieval de que el que tiene, compra o vende libros es alguien distinto, que puede quizá engañar, quizá pervertir. En fin de cuentas, el miedo a lo desconocido.

De las pocas menciones de libros, destaca la siguiente:

– ¿Qué? ¿Al final va a encargar Lolita?

– Todavía no lo he decidido. He pedido un ejemplar de lectura. Estoy algo desconcertada por lo que han dicho sobre ella los periódicos americanos. Un crítico ha afirmado que su publicación era una mala noticia para el ramo y para los lectores, porque era aburrida, pretenciosa, de lenguaje florido y repulsiva. Pero por otro lado había un artículo de Graham Greene que decía que era una obra maestra.

(INCISO: hay que ver cómo son las casualidades. Justo cuando estaba leyendo Lolita, me encuentro con este fragmento. Próximamente la reseña.).

En definitiva, una novela interesante y amena, con un estilo delicado que sorprende por su estilo,su ironía y el componente de realidad que emana de ella. Totalmente recomendable.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.
  • La importancia de llamarse Ernesto. Oscar Wilde.
Pros
  • La sutileza y elegancia de la autora que combina con una fantástica ironía. El tema que envuelve la novela.
  • La magnífica edición de Impedimenta: buena traducción y ni un error ortográfico o tipográfico.
Contras
  • La semejanza con determinadas realidades actuales.

Namaste.

Autor, Literatura, Marías

Todas las almas, Javier Marías.

Quizá muchos no lo sepáis, pero soy una persona que hace los deberes. Tras la multitud de recomendaciones que recibí en la reseña de los cinco autores que quería leer , me dirigí con mi folio a la biblioteca más cercana. Allí valoré los libros de que disponía (no todos, desgraciadamente) y de ellos escogí este de Javier Marías.

Portada de "Todas las almas"Todas las almas es una novela que trata sobre un profesor universitario que se traslada a Oxford para dar sus clases sobre literatura española. Podría considerarse una novela con algún punto autobiográfico, ya que Marías pasó un par de años como profesor universitario.

Partiendo de este hilo, el autor desarrolla una prosa elegante, con un estilo que envuelve al lector.

Como he dicho, mis obligaciones en la ciudad de Oxford eran mínimas, lo cual me hacía sentirme a menudo como un personaje decorativo. Al ser consciente, sin embargo, de que mi sola presencia difícilmente podría decorar nada, tenía a bien ponerme de vez en cuando la negra toga (preceptiva ya sólo en muy contadas ocasiones) con el objetivo principal de contentar a los numerosos turistas con que solía cruzarme en el trayecto desde mi casa piramidal hasta la Tayloriana y el secundario de sentirme disfrazado y algo más justificado en mi calidad de adorno.

He visto algunas opiniones de otros bloggers (por ejemplo, esta) y comentan como punto negativo que apenas hay trama. Es cierto que no pasan demasiadas cosas, pero creo yo que el tema no es qué se cuenta, sino cómo se cuenta. Y aquí es donde resalta Marías, su forma de exponer la situación, de hacer comparaciones sin resultar barroco. Me gusta su estilo.

Quiero decir como alguien que ya no era de mi presente, como alguien que nos interesó enormemente y dejó de interesarnos o que ya ha muerto, como alguien que fue o a quien un día ya antiguo condenamos a haber sido, tal vez porque ese alguien nos había condenado a nosotros a dejar de ser mucho antes.

 

Desde mi punto de vista, lo que distingue un libro de otro no es la historia, es el estilo. Hoy por hoy, no me importa tanto que no haya mucha trama, lo que quiero es leer algo que se distinga de otro, que sea diferente. Y este libro lo es.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La elegancia del autor, su estilo, la forma de contarnos la historia.
Contras
  • Da la sensación de que los capítulos no tienen mucha relación entre sí.

Namaste.

Autor, Kafka, Literatura

El castillo, Franz Kafka

El castillo, Kafka
Portada de la edición de Alianza Editorial

Tras un tiempo de decepciones con varios libros, decidí ir a lo seguro. En una conversación con Bartleby surgió la idea de leer un libro a la par. Este libro es el resultado de su propuesta.

 

En El castillo, K. es contratado como agrimensor en un término municipal. Como tal, se traslada al pueblo, donde es recibido con cierta desconfianza.

 

A partir de aquí, el autor desarrolla su universo al que nos tiene acostumbrados, desplegando su narrativa y creando en el lector un desasosiego permanente generado por diversas causas, de las que destacan:

 

 

  • Situaciones oníricas, como la que recrea el siguiente fragmento:

“¿Quiénes sois vosotros?”, preguntó paseando la mirada de uno a otro. “Vuestros ayudantes”, le contestaron. “Son los ayudantes, confirmó en voz baja el mesonero”: “¿Cómo?”, preguntó K. “¿Sois mis viejos ayudantes que he hecho venir?, ¿los que espero?”. A lo cual ellos asintieron. “Eso está bien”, dijo K., luego de unos instantes; “es bueno que hayáis venido.” “A propósito”, dijo K. Al cabo de otro rato, “os habéis atrasado muchos, sois muy negligentes”. “Fue un largo viaje”, respondió uno de ellos. “Un largo viaje”, repitió K., “pero yo os encontré cuando veníais del castillo”. “Sí”, respondieron, sin más explicaciones. “¿Dónde tenéis los aparatos?”, preguntó K. “No tenemos aparatos”, dijeron. “Los aparatos que os he confiado”, dijo K. “No tenemos aparatos”, repitieron. “¡Ay, qué gente sois!”, dijo K. “¿Entendéis algo de agrimensura?” “No”, dijeron. “Pero si sois mis viejos ayudantes, tenéis que entender de eso”, dijo K. Ellos se quedaron callados.

 

  • La lucha (inútil) contra la burocracia y la Administración (cómo no sentirse identificado, ¡si es igual que darse golpes contra una pared!):

“¿Y para qué un protocolo? ¿Acaso se trata de un acto oficial?” “No”, dijo el maestro, “se trata de un acto semioficial, y también el protocolo es tan sólo semioficial; y únicamente se hizo porque aquí impera un orden riguroso en todas las cosas. De todas maneras, el protocolo ahora existe y no diremos que para su honra.

 

  • La reticencia del pueblo para con K.:

K. seguió parado; pocas ganas tenía de levantar el pie para volver a hundirlo en la nieve un trechito más allá; el curtidor y su compañero, contentos de haber desalojado a K. Definitivamente, se deslizaron muy despacio en la casa, por la puerta tan sólo entornada, volviendo repetidas veces la mirada hacia K., y K. Se quedó solo en medio de la nieve que lo envolvía. “Ocasión sería ésta para una ligera desesperación”, se le ocurrió, “si sólo casualmente, y no intencionadamente, estuviera yo aquí parado”.

 

Sin embargo, hay varios puntos negativos en esta novela: las páginas del final, que parece que no llevan a ningún sitio (consecuencia de ser un libro inacabado) además de algunas situaciones que parecen repetitivas a lo largo de la novela.

 

En cualquier caso, es un libro de Kafka, y aunque menos que El proceso, me ha gustado. Porque pocos autores hacen que sienta esa opresión en el pecho, esa rabia hacia el sistema o esa compasión hacia el protagonista que afloran en mí cada vez que leo un texto de Kafka. Es único. ¡Gracias, Max Brod!

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea el autor: opresión, incomprensión, lucha contra la burocracia. Fantástico.
Contras
  • Las últimas páginas.

 

Namaste.

Libros basura, Literatura

Fin, David Monteagudo

 

Comencé a leer este libro por un simple motivo: necesitaba un libro con el título de tres caracteres para el Reto. De los que estuve viendo con tres caracteres, este parecía el mejor, ya que tanto la crítica como muchos lectores lo habían calificado como un gran descubrimiento.

 

La trama es la siguiente: un grupo de cuarentones se reúnen 25 años después en una cabaña de la montaña para rememorar aquél momento. Desde el principio, sabemos que hay un secreto que todos tratan de encubrir.

A partir de ahí comienza una historia medio de ciencia ficción medio “análisis de las generaciones” donde destacan varios personajes: de un lado están la mayoría, que son estúpidos, banales e inaguantables (los hombres, calvos, fanfarrones y perdedores, las mujeres, gordas, superficiales y amargadas), donde las excepciones son dos: una escort que es guapa, lista, joven y superdelgada y un gay que aunque está solo en la vida, es el único medio inteligente y soportable. Vamos, que los personajes parecen sacados de la serie española Los Serrano, con Belén Rueda al frente en el papel de la escort.

 

Los diálogos son repetitivos, manidos y vacíos como una película mala en la que el lector es capaz de prever lo que se va a decir a continuación. La trama es cortada y pegada de una de las mejores novelas de una escritora que me gusta mucho. En cuanto vi el principio de ésto, ya fue todo previsible.

El estilo de Monteagudo es tan de estar por casa, tan televisivo, que incluso incluye alguna de las frases de José Mota. Quizá lo mejor de esto sea que por esa misma razón, es muy fácil leer una página tras otra.

 

Y luego está el final. O no me enteré o no tiene ningún tipo de sentido, parece que el escritor no tenía ideas de cómo acabar la trama pantanosa donde se había metido y lo solucionó como bien pudo, de una forma rápida, sin sentido y que no complace a nadie.

 

Pensando lo que he sentido al leer este libro es una cosa: vergüenza ajena. Vergüenza de que un escritor pueda escribir así, y lo que es peor, que alguien le publique esta novela y le dé esperanzas de escribir más en un futuro. Vergüenza de que un grupo de teóricamente expertos, digan que Fin es de lo mejor que se ha publicado últimamente. Vergüenza que se dedique tanto dinero, tantas campañas de publicidad y tanto tiempo en promocionar un libro que no vale ni el papel sobre el que está impreso.

 

En muchos de los artículos que he leído se ponía de relieve el valor que tiene el publicar la primera novela por una persona ajena al mundo de la literatura, como lo es el escritor, y muchos artículos destacan que tiene cuarenta años y que trabaja en una fábrica de cartón. ¿Y? (decía este blog), y me uno a su opinión. ¿Y qué? ¿Como es su primera novela y trabaja en una fábrica ya tiene que ser mejor que otros escritores que se dedican puramente a ello? ¿Le da más valor a su escrito? ¿Merece más compasión por mi parte que la bazofia de libro de Katherine Neville?

 

Desde mi punto de vista, no. O no al menos si sólo tenemos en cuenta el aspecto literario. ¿Que es complicado que te publiquen una novela? Sí. ¿Que tiene mérito escribir una a los cuarenta y conseguir éxito? Sí. Pero, ¿significa por eso que per se la novela ya tiene más valor que otras? Pues para mí, no. Y por eso está en la categoría de libros basura, junto a El fuego.

 

Así que mi consejo es que no lo leáis, que no lo regaléis, que ni siquiera penséis en leerlo. Es simplemente una tomadura de pelo.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Se lee rápido, así que la tortura no es demasiado larga.
Contras
  • El estilo del lector. Los diálogos.
  • La trama y el final.

Namaste.

Literatura, Los Indispensables

Indispensable VI: Germinal

Os traigo como indispensable una joya de la literatura francesa.

 

Germinal es una realista novela que tiene como protagonistas a un grupo de mineros que deciden comenzar una huelga contra la patronal. Se trata de un relato crudo y vívido de las condiciones de vida de varias familias mineras, donde cada uno de sus miembros han de bajar a la mina a diario para ganarse un mísero sustento.

El cuarto estadoZola consigue que cualquier lector se ponga en la situación de los trabajadores del siglo XIX, antes de que los derechos de los trabajadores fueran una realidad.

 

Poco más me queda por decir, porque creo que el resto lo tendréis que comprobar por vosotros mismos. En cualquier caso, lo considero indispensable no sólo como una muestra literaria, sino también para hacer memoria de lo que acontecía no hace demasiado tiempo por estos lares.

 

Como imagen, no podía faltar El cuarto estado de Volpedo.

Y vosotros, ¿lo habéis leído? ¿Qué libro consideráis que ha de estar en esta sección?

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La prosa y el realismo que desarrolla el autor.
  • El final.
Contras
  • En algunos episodios se hace un poco pesado.
  • La tristeza y la resignación de los personajes.

 

 

Namaste.

Autor, Eco, Literatura

Umberto Eco

Llevaba ya un tiempo deseando hacer una entrada a este autor y la noticia de que publicará una nueva novela me ha venido que ni pintado.

Conocí a Umberto Eco con El nombre de la rosa, su novela más conocida. Poco queda por decir sobre ella: gran ambientación, intriga y un buen desarrollo de la trama que fue adaptada con acierto por la versión cinematográfica que protagonizaba Sean Connery.

Posteriormente decidí volver a leer una novela del italiano y en ese momento le tocó el turno a El péndulo de Foucalt, una novela que en ocasiones se hace un poco cuesta arriba, pero que después se convierte en una extraña historia que parece criticar muchas de las novelas históricas que se publicaron en aquél momento. Es difícil describir esta novela sin contar de más. Básicamente es la típica historia de muchas de las novelas: un grupo de investigadores que tratan de descubrir un secreto. Merece la pena descubrir qué es en el fondo.

Con estos buenos antecedentes, me embarqué en La misteriosa llama de la reina Loana, la que es de momento su última novela. A pesar de que el punto de partida es interesante (un hombre que pierde la memoria y trata de ir recordando su pasado ayudándose de fotografías y libros antiguos), me pareció muy completa pero un poco coja, es decir, se incluían montones de curiosidades, y anécdotas pero parece que la historia del personaje es más bien secundaria.

Pero además, Umberto Eco ha publicado otros muchos trabajos de diversos temas. En este apartado voy a hablar del que conozco: Historia de la fealdad. Un repaso muy completo por las distintas percepciones de la fealdad en el arte en general y que incluye fragmentos de obras literarias. Toda una joya que da gusto leer.

En resumen: me gusta Umberto Eco, no sólo por la capacidad que tiene al desarrollar la trama, sino porque cuando uno lee una novela suya tiene la consciencia de que este autor es muy culto, muy rico, que podría hablar de muchísimas cosas pero que en lugar de eso, las va incluyendo sutilmente, de forma que no cansa al lector con una perorata que no venga a cuento.

Y vosotros, ¿habéis leído algo de Eco? ¿Os gustó?

Namaste.

Propuestas

Cinco autores, cinco

Tras los últimos traspiés literarios me he replanteado la situación y he decidido plantar cara al Plan Infinito. Para ello, he seleccionado 5 autores que siempre he querido leer pero que por un motivo u otro han ido perdiendo posiciones a la hora de ponerme con ellos.

Son los siguientes:

 

  • Antonio Muñoz Molina. He oído buenas críticas pero no he leído nada de él. ¿Cuál me recomendáis?

 

  • Charles Dickens. Hace mucho leí Historia de dos ciudades. Me encantó y quiero seguir leyendo algo de él. El problema es que tiene mucho y a priori muy bueno, así que no me decido por leer David Copperfield, Oliver Twist o Grandes esperanzas.

 

  • Mario Vargas Llosa. Tras los últimos comentarios y vuestra inestimable ayuda, he reunido varias recomendaciones: La fiesta del chivo, Travesuras de una niña mala, La guerra del fin del mundo, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor y La ciudad y los perros.

Gracias Carol, R., Chantal, Bookworm, Goizeder y Oesido.

 

  • Javier Marías. Sólo he leído Mañana en la batalla piensa en mí. Lo recuerdo como un buen libro, sobre todo en cuanto al estilo, porque la verdad es que la trama la tengo un poco olvidada. ¿Con qué continuar? ¿Corazón tan blanco? ¿Tu rostro mañana? ¿Todas las almas?

 

  • Alexander Solzhenitsyn. Me parece un autor interesante. Además tengo por casa Por el bien de la causa y El primer círculo, aunque no sé si debería empezar por Archipiélago Gulag o si el orden es indiferente.

 

Mi teoría es que dentro del Plan Infinito hay categorías diversas. Algunos llegan y en poco tiempo los leemos. Pero otros… se pueden tirar meses y años sin que nos pongamos a ello. No sé si funcionará pero de momento esta medida me parece una buena idea.

 

Namaste.