Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Los que duermen, Juan Gómez Bárcena

Pretender escribir una reseña sobre un libro de Juan Gómez Bárcena es una tarea cercana a la misión imposible. Como anteriormente ya me ocurrió con Kanada sabía que cuando me pusiera a reseñar Los que duermen (Sexto Piso, 2019) me iba a ocurrir lo mismo. Añade complejidad el hecho de que este títuloLos-que-duermen esté compuesto por 15 relatos de diferente extensión, temática y estilo.

Aún con diferencias ente los relatos, encontrar un punto en común es relativamente sencillo, ya que en muchos de ellos el tiempo aparece como elemento importante en la trama. Otros tantos añaden el componente fantástico o de ciencia ficción en su temática.

Además, la influencia en tono y narración de determinados elementos literarios es palpable. Por ejemplo, es clara la influencia de los clásicos en la narración de las epopeyas, como por ejemplo en el relato de la Fábula del tiempo que comienza así:

Cada vez que un forastero habla del paso inexorable de los años o lamenta la imposibilidad de trocar nuestro destino, el bardo toma la lira y canta la historia de la joven reina Bandica, que por amor a un muerto concibió la locura de viajar en el tiempo.

Página 21

En otros casos Gómez Bárcena parte de un evento histórico real para crear y desarrollar una historia, como en el Hitler regala una ciudad a los judíos. Aunque el autor también deja volar su imaginación partiendo del presente, por ejemplo en Como si, uno de los últimos relatos de este libro, del que os dejo un fragmento:

En el principio era el año 2012. Los hombres vivían esperanzados por el pasado sin recordar nada de su futuro: era como si el mundo empezara con ellos.

En el principio eran la ciencia, el fútbol, los vuelos espaciales y los ordenadores. En el principio era la fe en la técnica y en los libros de autoayuda.

Página 121

Quizá lo más importante es que sea cual sea el hilo conductor, el autor aporta una voz distinta de lo que podemos leer hoy en día: es atípico y talentoso, original y muy inteligente. No me pasa muy a menudo y quizá aún menos con un escritores actuales, que entre párrafo y párrafo me sorprenda a mí misma con la boca abierta, o que relea un párrafo una y otra vez. Eso sí me ocurre con él, me ocurrió con Kanada y me ha pasado con Los que duermen.

Ojalá pudiera expresar mejor todo lo que me ha sugerido este libro, de verdad que lo he intentado pero es bien complicado. Así que lo admito: no sé lo que he leído. O sí, he leído al pirado de Gómez Bárcena. No sé qué escribe. De verdad que no tengo ni la más remota idea. Pero me ha atrapado. Leeré lo que publique, buscaré lo que vaya escribiendo, sean novelas o relatos, viejo o nuevo, le seguiré los pasos. Entre otras cosas porque no entiendo nada, no sé qué se le pasa por la cabeza para sacarse de la manga ESTO, sea lo que sea ESTO. No entiendo nada pero como la polilla que se acerca a la llama no estoy pensando en entender, sino en acercarme más, en la irracionalidad de acercarse a la llama. 

De nuevo, gracias, muchísimas gracias a los amigos de Sexto Piso que me lo recomendaron y además me han enviado el ejemplar. Por favor, decidme que para 2020 hay más literatura del cántabro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Kanada, Juan Gómez Bárcena.
Pros
  • Las diferentes temáticas y el uso del tiempo.
  • Original y sorprendente.
Contras
  • Hay tantas referencias literarias que me apena no haber pillado todas.

Namaste.

Autor, Berlin, Literatura

Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin

Si 2016 fuera un libro, sería este. Apareció en el panorama literario de la mano de un título raro y de una autora desconocida. Se convirtió en un éxito de ventas desde su publicación en Estados Unidos y continuó haciéndolo en cada uno de los países donde aterrizaba. Todas las librerías lo tenían en sus escaparates, todas las columnas literarias lo recomendaban, todos los blogueros lo reseñaban (por ejemplo, la de Molinos).

manual-para-mujeres-de-la-limpiezaComo ya conté en su momento, llegué a la Feria del Libro dudando sobre si comprar este título. No sabía si se trataba de otra estrategia publicitaria que hacen que después me tire de los pelos por haberme gastado el dinero en él. Después Jon Bilbao lo recomendó y me terminó de convencer.

Lo compré. Lo dejé en el estante pero sabía que tenía que leerlo cuanto antes.

La vida de Berlin da para escribir varios libros. Infancia en Idaho pasando por Montana para acabar viviendo en México y en Chile. Tres matrimonios fallidos, cuatro hijos. Alcoholismo y trabajos de todo tipo para salir adelante.

Ésta es la primera vez que se presentan los relatos de Berlin en un mismo tomo y en castellano.

Sus relatos, muchos de ellos basados en su propia experiencia, disponen de varios elementos que los diferencian: una dosis grande de dolor y melancolía, una descarga eléctrica por el modo de ordenar las palabras, un poso de tristeza que nos mantiene pegados desde la primera página.

Aunque sea difícil de explicar, justo eso he sentido a la hora de leer este libro. Sobre todo los primeros relatos, cuando aún no le has cogido la medida, me sorprendía a mí misma cerrando el libro con la boca abierta pensando: ¿quién es esta señora y qué está haciendo conmigo? La sensación de sentirse adicta a su estilo, de necesitar más, de convertirse en una zombie durante las horas que no estaba leyendo el libro. Berlin consigue que amemos y odiemos esa sustancia a la que nos hemos enganchado por su culpa, porque al igual que las drogas duras, también duele.

¿Qué más me he perdido? ¿Cuántas veces en mi vida he estado, digámoslo así, en el porche de atrás y no en el de delante? ¿Qué me habrán dicho que no alcancé a escuchar? ¿Qué amor pudo haberse dado que no sentí?

Son preguntas inútiles. La única razón por la que he vivido tanto tiempo es porque fui soltando lastre del pasado. Cierro la puerta a la pena al pesar al remordimiento. Si permito que entren, aunque sea por una rendija de autocompasión, zas, la puerta se abrirá de golpe y una tempestad de dolor me desgarrará el corazón y cegará mis ojos de vergüenza rompiendo tazas y botellas derribando frascos rompiendo las ventanas tropezando sangrienta sobre azúcar derramado y vidrios rotos aterrorizada entre arcadas hasta que con un estremecimiento y sollozo final consiga volver a cerrar la pesada puerta. Y recoja los pedazos una vez más.

Página 414

Empezar este libro significa obnubilarse desde la primera página, sentir una descarga de sentimientos y crueldad seguida de un parón hasta que notamos cómo desgarra la carne. Después nos vamos acostumbrando hasta llegar a ese punto que tienen los buenos libros: la sensación de pena al ver que se termina.

En casa, papá te leía hasta que te quedabas dormida. Si una historia te gustaba de verdad, llorabas; no de tristeza, sino porque te parecía demasiado bonita, en contraste con lo escabroso que era todo lo demás en este mundo.

Página 270

Efectivamente, como decían muchos, este libro es uno de los mejores que he leído este año y con diferencia. No puedo sino agradecer a todos y cada uno de los que la habéis recomendado.

Hacedme caso: leedlo, regaladlo esta Navidades. Y ya que estáis, haceros con una buena cantidad de post-it. Los vais a necesitar.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • Desde la primera página notamos esta conexión con Berlin.
  • El uso de las palabras y cómo incluye los distintos temas.

Contras

  • La portada y el título, que no animan a leerlo.

Namaste.

Autor, Bradbury, Literatura

Crónicas marcianas, Ray Bradbury

Este regalo de Bartleby me vino que ni pintado para acercame a los relatos (que voy leyendo tímidamente y de forma discontinua) y además, para tachar de mi lista uno de esos títulos obligatorios y que suelen figurar al lado de otras historias tan suculentas como 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley.

Crónicas marcianas es un conjunto de relatos que tienen en común el tema: la colonización de Marte por parte de los humanos. A pesar de esa teórica uniformidad, no pueden ser más distintos entre sí: algunos son largos y analíticos, otros puramente descriptivos y científicos, y otros mucho más cortos y poéticos.

crónicas_marcianas2Además, el tono utilizado por Bradbury varía de uno a otro, algunos nos recuerdan vivamente a Fahrenheit 451 y otros parecen sacados de un artículo divulgativo de una revista científica. Los personajes cambian, desde los científicos que se adentran en el planeta la primera vez hasta los del final, más tranquilos y reflexivos.

Pero está clara una cosa: más allá del tema de ciencia-ficción lo que se aborda aquí es al ser humano como especie, su visión de superioridad y su crueldad, pero también la capacidad de empatía y sentimentalismo. Todo este aspecto filosófico es lo que destaca y el verdadero hilo de Crónicas marcianas, el que nos muestra las distintas caras de los humanos según cada situación.

Éste es uno de esos libros que gustan a casi todos los lectores: no se hace pesado, es inteligente y entretenido pero además nos sacude al cambiar de punto de vista o al usar golpes de efecto que nos cogen desprevenidos y nos hacen esbozar una sonrisa. Imposible escoger un fragmento, habría que poner un relato entero para comprender la complejidad y al mismo tiempo, la aparente simpleza del planteamiento del autor, lo inteligente de los diálogos y sus paradójicas consecuencias.

Si con Fahrenheit 451 el mundo era absolutamente pesimista y horroroso, aquí el pesimismo se diluye en pro de otros factores, con algunos personajes que nos dan un respiro.

Como siempre, el estilo del autor es el directo e incisivo, incluyendo descripciones someras y diálogos cuando lo considera necesario. Bradbury corta y mide, sabe que lo directo atrapa, que de nada sirven grandes descripciones si no tenemos debajo una historia que se asiente, que un personaje no es más perfecto por tener una descripción detalla de su aspecto físico, sino que se define por sus actos y palabras.

Perfecto para leerlo cuando estamos en medio de una crisis lectora. El tipo de libros que levantan a un muerto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo equilibra diálogos y descripciones.
  • Lo incisivo de su visión y el modo en el que va aflorando el
Contras
  • Relatos desiguales, por eso unos impactan más que otros.

Namaste.

Ginzburg

Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg

Hoy os traigo un libro de relatos, un libro que hojeé en la biblioteca. Suele ocurrir, nos topamos con un libro, leemos unos fragmentos y decidimos que algún día lo leeremos. Con la diferencia que ese período se ha convertido en más de cinco años.

Aún así, estaba anotado en mi libreta, y durante mucho tiempo cada vez que lo veía me invadía la duda: ¿Qué había leído que me había llamado tanto la atención? ¡No era capaz de recordar la temática del párrafo!

Por ese motivo entró en mi lista de los 50 libros que leer antes de los 30. Y por fin, lo he leído.

 Los relatos son diversos, tanto en tamaño como en temática. Al estar escritos en distintas épocas, que van desde 1944 hasta 1962, el modo de escribir de la autora y la temática varían mucho. Lógico. Veinte años dan para mucho: las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el paso de la juventud a la madurez o la llegada de los hijos, son algunas de las reflexiones que van surgiendo entre las líneas de Las pequeñas virtudes.

Destaca, por encima de todo, el brutal conocimiento del ser humano, de la amistad y de la vida en general. Y por supuesto, el análisis del paso del tiempo, del cambio de parecer según vamos cumpliendo más años. Ginzburg es analítica, matemática y severa a la hora de analizar diversas situaciones. Algo complejo si tenemos en cuenta que parece que la autora toma su propia vida como hilo conductor; es decir, desde mi punto de vista es más fácil analizar a los demás que a uno mismo. A veces un poco de perspectiva es buena para apartarse de la burbuja que nos ciega.

Por otro lado, la autora reflexiona mucho sobre el acto de escribir, sobre el proceso creativo y el método de trabajo de una persona que al menos inicialmente, no se dedicaba a ello de manera profesional. Las dudas, el método y cómo encarar una página. Este relato, uno de los más largos, además, se me ha hecho más pesado. Será que el tema no me interesa demasiado.

Pero… ¡basta de frases describiendo cómo es Las pequeñas virtudes! Creo que lo mejor es que os deje varios fragmentos para que podáis comprobar por vosotros mismos:

¿Cómo podría amar una cosa que no soy capaz de recordar?

Él y yo

Y somos gente ya sin lágrimas. Lo que conmovía a nuestros padres ya no nos conmueve en absoluto.

El hijo del hombre.

Existen dos especies de silencio: el silencio consigo mismo y el silencio con los demás. Una y otra forma nos hacen sufrir igualmente. El silencio con nosotros mismos está dominado por una violenta antipatía que nos invade hacia nuestro propio ser, por el desprecio hacia nuestra misma alma, tal vil que no merece que le digan nada. (…) Está claro que no tenemos ningún derecho a odiar a nuestra propia persona, ningún derecho a callar nuestros pensamientos a nuestra alma.

Silencio.

 FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El relato “Las relaciones humanas”. No tiene párrafos destacables. Todo él lo es. Para releer.
Contras
  • He descubierto que la temática del arte de escribir no me gusta. Más bien, me aburre.
Reto 50 libros
  • 16/50.

Namaste.

Autor, Literatura

El rayo que nos parta, Jesús Artacho

Hoy os traigo un conjunto de relatos escritos por el amigo Jesús Artacho, Bartleby en la red.

Jesús, además de tener un blog y no parar de leer, escribe. Y como no se le da mal, y resulta que ha ganado unos cuantos premios relacionados con sus relatos, se decantó por publicar su propio conjunto de relatos. Tras contactar con algunas editoriales y valorar sus ofertas, decidió embarcarse en el mundo de la autoedición. Así nació El rayo que nos parta.

Os voy a ser sincera: reseñar un libro que ha escrito alguien que conoces es difícil. Pero si además son relatos es más difícil todavía. Pues nada, vamos a intentarlo.

El rayo que nos parta se compone de 20 relatos muy diferentes entre sí, tanto por la longitud como por el tema: mientras que alguno de ellos son muy cortos (tres párrafos o una frase), otros se alargan hasta conformar un relato mucho más prolongado. Relatos distintos entre sí, escritos en épocas diferentes y con temática variable.

¿Y qué podemos encontrar en ellos? Y aún más, ¿qué tienen de especial? El autor plantea sus relatos incluyendo citas, referencias musicales y literarias (desde Keane hasta Auster), apostando por las reducciones al absurdo y demostrando la inteligencia necesaria para mantener al lector pegado a las páginas hasta que se termina el último relato.

Su estilo envuelve, tiene referencias y evocaciones a otros autores contemporáneos pero eso no significa que copie o imite, sino que le da una vuelta de tuerca. Son claras las referencias, la base que ha adquirido como lector (vemos puntos de Auster, de Kafka, de Levrero), en ocasiones parte de un planteamiento similar y lo malea, resultando algo final diferente a lo que nos habrían planteado los escritores que seguimos. En otros, se trata de un homenaje, de un guiño al lector que ha leído alguno de ellos, de una mera referencia que nos acerca y nos simpatiza con el autor.

Artacho es un tipo listo, callado y tímido, lleno de silencios y medias palabras, sarcástico y divertido, y eso mismo lo plasma en El rayo que nos parta, un conjunto de historias lleno de personajes solitarios, perdidos y solos, que buscan el amor, que se miran al espejo, que dudan. Personajes despistados en un mundo que no acaban de comprender, protagonistas que asumen situaciones surreales con dobles y triples interpretaciones. Historias con palabras pero con muchos silencios, como este breve relato que os dejo aquí:

NO HACER NADA

 Tener la insoportable sensación de haber olvidado durante el día hacer algo muy importante. Que acabe el día y la sensación siga ahí. Que lo que olvidamos hacer fuese no hacer nada.

Personalmente, las historias que más me han gustado han sido los relatos más largos: Último tren, Huete o Laberintos ofrecen una historia que se desarrolla más, plantea más ideas, al ser más largas permiten más técnicas al autor.

En definitiva, El rayo que nos parta resulta, en conjunto, una muy buena lectura, un buen regalo y un muy buen principio. No sólo para el autor, como un perfecto ejemplo de cómo se hacen bien las cosas, sino para los demás, los que estáis al otro lado: el inicio de una carrera literaria que no os deberíais perder. Porque El rayo que nos parta brilla con luz propia. Es la punta de un iceberg que Jesús Artacho irá enseñándonos con el resto de su obra, de la que, estoy segura, nos dará muchas sorpresas.

Y si no me creéis, si mi reseña os ha parecido poco, os invito a pasaros por los espacios de otros lectores (La orilla de las letras, Yossi, Tanyible, Desde la ciudad sin cines) que, como yo, han quedado convencidos por este chico sureño que procede de un pueblo en el que las zanahorias son moradas. Ahí es nada.

Namaste.

IMM

IMM (27)

Regreso para mostraros mis últimas adquisiciones. Teniendo en cuenta mi propósito de no comprar ningún libro, son muchos más de los que quisiera, pero en fin, la carne es débil y no me he podido resistir.

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  • La casa de hojas, Mark Z. Daniewski. El libro del que todo el mundo está hablando. Con una edición alucinante, es uno de esos libros que hay que tener en la estantería. Lo cierto es que no lo conocía, pero en cuanto vi una fotografía de su interior supe que tenía que comprarlo, y que no podía esperar. Y eso que barato, lo que se dice barato, no es. Estoy deseando empezarlo.
  • The bluest eye, Toni Morrison. A pesar de que la autora fue ganadora del Nobel de Literatura, ni si quiera me sonaba su nombre. Ni que decir tiene que tampoco la novela, así que lo compré un poco por casualidad. Se trata de una novela que se centra en la historia de una familia en Estados Unidos: pobreza, racismo y mucha tristeza. Estoy ahora mismo con él. Es cortito y no creo que me dure mucho.
  • El tango de la guardia vieja, Arturo Pérez-Reverte. Préstamo de mi madre. El penúltimo libro del cartaginés, al que tengo bastante apartado pero que me gustaría leer. Mi idea original era leerlo enseguida pero entre unas cosas y otras ahí sigue.

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  • Ha vuelto, Timur Vermes. Uno de esos libros que compras por la portada, del que lees la sinopsis y te hace gracia, pero que no estaba en mi libreta. Me decantó el hecho de recordar que Mientras leo hizo una reseña positiva de él. Al final acabó cayendo en mi carrito. Qué le vamos a hacer.
  • Terapia, David Lodge. En este caso, libro anotado y deseado desde que lo recomendara Joaquín Berges. Tengo curiosidad por saber cuál es su estilo y si cumplirá mis altas expectativas.
  • El rayo que nos parta, Jesús Artacho. Conjunto de relatos de Bartleby, el bloguero amigo que anda por estos lares y que de vez en cuando se convierte en un topo-escritor y se saca relatos de la manga.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Sucumbís fácilmente a las compras de libros?

 Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XII): Juan Jacinto Muñoz Rengel

Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974): es docente y escritor. Renombrado autor de relatos, con los que ha ganado importantes premios nacionales e internacionales. En el campo de la novela obtuvo mucha fama con El asesino hipocondríaco, ya que, además de publicarse en una docena de países, fue muy bien acogida por la crítica. Acaba de publicar su última novela: El libro de los milagros.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Mi querida vida, de Alice Munro. La última colección de relatos de quien sin duda se encuentra entre los mejores cuentistas de la actualidad.

La reciente ganadora del premio Nobel de Literatura (tengo que decir que el autor me contestó ANTES de que se le otorgara el premio). La cuentan como una cuentista muy interesante, de la que, por desgracia no he leído nada. ¿Por dónde empiezo?

2.- Un libro que nos recomiendas.

Suelo recomendar Hombres salmonela en el planeta porno, de Yasutaka Tsutsui, porque no es muy conocido y es una lectura sorprendente. Es un autor divertido, imaginativo y transgresor que está publicando en nuestro país la editorial Atalanta. Nadie quedará defraudado.

Efectivamente, de nada me suena el nombre. Indagando por la web me entero de que el título que nos trae Muñoz Rengel es un compendio de cuentos, y que, efectivamente es transgresor: uno de los puntos de partida de esta historia radica en que existe una planta que produce sueños eróticos… (?) Bueno, y luego está el título. Indefinible. Dudo que lo escogiera por atrayente si lo viera en una librería cualquiera. Si os quedáis con ganas de saber más, podéis pinchar aquí.
 

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Mi obsesión por determinados autores va variando cada cierto tiempo, aunque suelen ser escritores que se sitúan en una misma órbita. Últimamente me interesa mucho la obra de Kurt Vonnegut.

Vonnegut, un autor que últimamente me persigue y que sé que tiene grandes lectores por estos lares, como por ejemplo Lilvia. Tengo mucha curiosidad por saber cómo es su estilo, por ver directamente cómo es su obra y si me gustará tanto como a ellos.

Como siempre, muchas gracias al autor por tomarse el tiempo de contestar a las preguntas.

Interesantísimas las respuestas de Muñoz Rengel, ¿no creéis?

Y vosotros, ¿recomendaríais a Munro? ¿Por dónde tengo que empezar para conocer a Vonnegut? ¿Habíais oído el nombre de Yasutaka Tsutsui?

Espero que paséis un plácido fin de semana lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Monzó

El porqué de las cosas, Quim Monzó

El origen de este libro fue un regalo, por parte de Niebla Espesa, allá en los inicios de este blog. Quedó en una estantería esperando su lugar hasta que, debido a un viaje, en parte por llevar libros ligeros, acabó siendo el elegido.

El porqué de las cosas, Monzó

El libro se compone de pequeños cuentos, de apenas dos o tres páginas, en los que se desarrollan temas cotidianos, generalmente relacionados con el amor (la inestabilidad, el engaño, la desconfianza….). Al ser relatos cortos, apenas anécdotas, el inicio se hace diferente de lo que normalmente estoy acostumbrada a leer, así que fui compaginando otros libros con tramas claras con este, con el que podías escoger si querías continuar leyendo debido a su independencia entre cuentos.

Según fui avanzando en la lectura, pude comprobar que en esta edición no sólo se habían incluido cuentos breves, sino que allá por la mitad del libro comienzan a aparecer historias más largas, que son, precisamente, las que más me han gustado.

En general, los cuentos parecen más bien orientados a estar publicados en la parte dominical de un periódico, por el tema, la rapidez de lo que cuenta y la sencillez de los mismos. Si bien el problema radica en que, cuando leemos esa columna de opinión sólo leemos una, no una detrás de otra. Lo que quiero decir es que El porqué de las cosas se vuelve repetitivo, al final se puede comparar con una de esas melodías machaconas que suelen hacerse famosas en verano y que dan poco de sí.

Comentan otras personas importantes (todas desconocidas para esta humilde bloguera) que “los relatos de Quim Monzó me han parecido uno de los más agudos retratos de la sociedad actual” o que “estos cuentos son unas obras maestras del género”. A mí la verdad que me encantaría que alguien dijera eso de mí. Pero ayudaría que fuera verdad.

(INCISO: aún no sé en qué piensan las editoriales. Es mejor hacer las cosas más simples, no ensalzar un libro común, sin más, que exagerar los puntos fuertes y que el lector se dé cuenta de que no cumple con sus expectativas).

Es verdad que el autor no retrata mal la sociedad, que hay muchos relatos que nos hacen poner una sonrisa de satisfacción, o que tiene puntos muy agudos. Pero es cierto que esos relatos son la minoría, que el resto no brillan ni aunque se pulieran, que si en 120 páginas uno no es capaz de decir algo ingenioso es que no merece la pena ser publicado (mi estadística me dice que de 30 relatos que se incluyen me han gustado bastante 2).

En conclusión: tenía muchas ganas de terminarlo (de hecho en algún momento se me pasó por la cabeza dejarlo a medias), pero ahora que lo he hecho, acabo descartando a Monzó como autor para leer en el futuro. Y no, no le veréis dando su opinión en Y ellos, ¿qué opinan? porque no ha querido contestar.

La parte buena de que no nos guste un libro es que siempre se empieza el siguiente con ganas de más, de que nos guste, de que nos convenza. Así que, en breve, más libros.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Se termina rápido.

  • Hay algunos relatos ingeniosos.

Contras

  • Repetitivo y machacón.

Namaste.

Autor, Literatura, Yoshimoto

Recuerdos de un callejón sin salida, Banana Yoshimoto

Hay ocasiones en las que no conoces un título pero después enseguida todo te habla de él. Fue lo que me pasó con Recuerdos de un callejón sin salida. Apareció un día en mi buzón, cortesía de la editorial Tusquets. Lo ojeé y lo coloqué en la lista de los libros pendientes.

 

Portada de "Recuerdos de un callejón sin salida", de Banana Yoshimoto.
Portada de "Recuerdos de un callejón sin salida", de Banana Yoshimoto.

Después, casualidades de la vida, Karo le dedicó una sugerente reseña. Fue a partir de entonces cuando me entraron unas ganas de leerlo. De entre varias propuestas, fuisteis vosotros los que decidisteis, con una encuesta, que el libro de Yoshimoto no debía esperar más.

 

Como ya se comenta en la contraportada, el libro de Yoshimoto es un compedio de cinco de sus relatos. En todos ellos nos encontramos con personajes que se encuentran en momentos complicados de su existencia.

 

Lo peculiar de Yoshimoto es la delicadeza con la que encara la melancolía que está presente en cada uno de los relatos. Es complejo escribir de la pérdida de un ser querido sin caer en tópicos, en victimismos o en sentimentalismos. Pues bien, Yoshimoto lo consigue y lo hace de un modo muy natural. No necesita grandes párrafos ni palabras farragosas para hablar de algo que todos tenemos dentro de nosotros, que es tan normal como la vida misma. Ahí radica su éxito: huye de las grandes pretensiones y se queda con lo pequeño, con los sentimientos que radican en lo más profundo de nuestro ser, en los pensamientos que en ocasiones no nos confesamos ni a nosotros mismos.

 

La prosa de la nipona es delicada, pero no por ello cae en la lágrima fácil. La combinación resulta perfecta, ni falta ni sobra nada: sus fuertes son las emociones, describir qué se siente el personaje por encima de qué hace. Hablarnos de sus miedos, de sus pretensiones y frustraciones, de cómo ve el futuro.

 

Me ha parecido una novela perfecta para épocas en las que no tengamos suficiente tiempo para dedicarle a la lectura: los relatos se leen rápidamente por lo que evitamos perder el hilo como acaba ocurriendo con las novelas largas. Es una prosa fresca, sugerente, como si, permitidme el símil, se tratara de una bocanada de aire fresco con tintes de alguna planta exótica.

 

Además me ha parecido que es un modo genial de acercarse a los autores japoneses más allá de Haruki Murakami. Algunos de los que me leéis me comentáis que no os gusta Murakami. Quizá por su estilo en sí, o quizá por su faceta surreal. Pues bien, Yoshimoto es la solución.

 

 

Bienvenida Banana.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La sutileza y delicadeza al encarar temas complejos.

  • El hecho de que sean relatos le da dinamismo. Se leen en un corto período de tiempo.

Contras

  • La melancolía, que traspasa las páginas del libro.

 

Namaste.

 

P.D. Próxima parada, ¿Kitchen? 🙂