La primera y única vez que leí a Greene fue, hace más de 15 años, con la novela El tercer hombre, en una época (breve, tengo que admitir) en la que estuve inmersa en las novelas negras, de espías y de detectives. Lo poco que sé de novela negra lo leí entonces.
Así que al enterarme de la publicación de este libro y al ver la novela recomendada por las redes sociales, me sorprendió el título y también la temática, alejada de la que yo esperaba y con la que había asociado al autor.
Tanto la sinopsis como la opinión unánime de los lectores sobre lo especial que era la historia y también la película en la que se basa no hizo más que empujarme a querer leer la novela. Después. los amigos de Libros del Asteroide me enviaron un ejemplar.
Para nada me esperaba encontrarme con esta historia de amor que incluye además una parte donde aparece una espiritualidad desbordante. Una mezcla cuanto menos, curiosa, y un inicio que descoloca, por la cantidad de información que se aporta desde la primera línea. Y es que El final del affaire empieza así:
Una historia no tiene ni principio ni fin: uno elige arbitrariamente un momento de la experiencia desde el cual mirar hacia delante o hacia atrás. He dicho «uno elige» con el impreciso orgullo del escritor profesional al que, en las pocas ocasiones en que se le ha tomado en serio, se le ha elogiado por su pericia técnica, pero ¿elijo por voluntad propia la oscura noche de enero de 1946 (…)?
Página 13
Lo que hace grande a esta novela es el tempo: la medición de la trama, el trabajo que hay detrás que no hace sino demostrar la maestría de Greene, que aúna saltos temporales que descolocan, temáticas diferentes y personajes secundarios que compactan las historias. Incluir diferentes temáticas tan diferentes entre sí con un orden y un motivo no es tarea fácil. Conseguir que un marido engañado y su amante queden, y sea el segundo el que acabe contratando un detective para seguir a la mujer y que todo tenga sentido y sea creíble no es moco de pavo. Este es uno de los puntos más importantes de la novela: a raíz de ese encuentro el detective contratado aportará información al amante, mientras que iremos conociendo en profundidad la relación entre ellos, ese affaire que nos adelanta el título.
La infelicidad es mucho más fácil de narrar que la felicidad. Con la desdicha nos hacemos conscientes de la propia existencia, aunque sea a través de un egoísmo monstruoso: este dolor me pertenece a solo a mí, este nervio que se retuerce es mío y de nadie más. Pero la felicidad, por el contrario, nos aniquila: nos hace perder nuestra identidad.
Página 75
Greene se apoya en unos personajes secundarios maravillosamente creados, de entre los que destaca el detective Parkis y el enigmático Smythe, que aportan conversaciones sardónicas e interesantes como esta:
– Me escribió «Rece por mí». ¿No le parece raro que me pidiera a mí que rezara por ella?
– ¿Y qué hizo usted?
– Ah – contestó., cuando me enteré (..), recé por ella.
– ¿Y se sabe usted alguna oración?
– No.
– Entonces no parece muy correcto rezar a un Dios en el que no se cree.
Página 228
El giro final en el que conocemos la versión de Sarah consigue que veamos la visión global de la historia, además de acabar comprendiendo desde dentro los actos de una mujer que hasta ese momento se nos presenta como críptica. Cierto que a partir del libro tercero la historia pierde su fuerza inicial y se ralentiza la trama para aportar un punto de reflexión, pero parece el contrapunto perfecto para cerrar la historia.
Deberíamos conservar discos de gramófono con las voces de las personas amadas, igual que conservamos sus fotografías.
Página 228
No puedo más que recomendar su lectura, haceos un favor y acercaos a una lectura donde, os lo aseguro, os van a faltar post-its.
FICHA:
|
Te gustará si te gustó |
|
|
Pros |
|
|
Contras |
|
Os dejo también la reseña de Ana.
Namaste.


Como suele ocurrir con las modas, estuve tentada de comprarlo y de leerlo, pero algo me dijo que mejor lo dejaba pasar. Y como ocurre con las modas, el libro llegó un día que dejó de aparecer. Lo cruel y efímero de las modas (incluso de las literarias): puedes ver un título aparecer durante semanas y después, el silencio, la nada.
Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982): periodista y novelista. Ha publicado varios libros de periodismo, entre ellos Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. Es activa en redes sociales y mantiene el blog
Lanny Budd ya no es el playboy que conocimos en las anteriores partes de la saga, sino un tipo con un matrimonio estable, una hija de 5 años y una afán desmedido por dos cosas: el arte y la causa socialista. Como hemos visto anteriormente usará su primera afición para apoyar la segunda, consiguiendo financiar el socialismo alemán y aplacando sus sentimientos de culpabilidad al mismo tiempo.
Como ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a
En ocasiones pienso que esa idea, la de relacionar libros simplemente por su ubicación, quedó en la memoria, y pertenece al pasado infantil en el que todo estaba obligatoriamente conectado. Sin embargo me sorprendo al pensar que para mí Canadá y
Sin embargo, mi amigo Martín por twitter, acabó por decantar la balanza, así que finalmente lo compré en el
Con este punto de partida pronto conoceremos más de la situación de la familia y de los motivos que le han llevado al protagonista a viajar a Suiza para iniciar su terapia.
Así, aunque lo compré y lo mantenía a la vista para cuando lo necesitara, La trama nupcial se iba quedando en un segundo plano, hasta que a raíz de un viaje en la que no podía llevar los enormes libros que estoy leyendo, decidí empezar éste. Vale, no es muy corto pero al menos es una edición mucho más manejable.