Autor, Bombal, Literatura

La última niebla, María Luisa Bombal

Llego a María Luisa Bombal, como ya os adelanté, por recomendación de Fernando (@tylerdurden78zg en Instagram).

En esta nueva edición (Seix Barral, 2021), se incluye toda la breve obra de Bombal: dos novelas, La última niebla y La amortajada y también otros textos como Trenzas, Lo secreto o La historia de María Griselda.

Bombal es considerada la madre del realismo mágico. No lo digo yo; no lo dicen los críticos, lo proclamaron directamente dos propios miembros del selecto club del boom: Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

Cronológicamente previa a estos, Bombal se crio entre Chile y París a principios del siglo XX. De familia aristócrata, bilingüe, tiene influencia de cultura francesa y bávara y en su estilo se detecta una clara tendencia al lirismo.

No obstante, desde hace mucho, flota en mí una turbia inquietud. Cierta noche, mientras dormía, vislumbré algo, algo que era tal vez su causa. Una vez despierta, traté en vano de recordarlo. Noche a noche he tratado, también en vano, de encontrar el mismo sueño.

Página 23

La última niebla es la historia de una mujer que tiene un apasionado encuentro con un misterioso hombre. La ambientación es clave para situarnos en un mundo onírico, gris, en el que lo real y lo soñado están muy próximos.

Con la vaga esperanza de haberme equivocado de calle, de casa, continúo errando por una ciudad fantasma. Doy vueltas y más vueltas. Quisiera seguir buscando, pero ya ha anochecido y no distingo nada. Además, ¿para qué luchar? Era mi destino. La casa, y mi amor, y mi aventura, todo se ha desvanecido en la niebla; algo así como una garra ardiente me toma, de pronto, por la nuca; recuerdo que tengo fiebre.

Página 52

Bombal es femenina por los cuatro costados: se aprecia no solo en la mirada felina de la fotografía de la contraportada que parece dedicarnos, sino también en la narración, con una protagonista mujer que se enfrenta a la valoración y opresión de la sociedad por que se adecúe a lo que se es espera de ella, y cómo no, se acabe casando. El ambiente de hacer siempre lo que le dicen a una que ha de hacer. Tiene la chilena predilección por los ambientes opresivos que vaticinan debacles. La tragedia no se narra pero se intuye. Se intuye porque lo malo, sea lo que sea, acabará ocurriendo antes o después.

Alrededor de nosotros, la niebla presta a las cosas un carácter de inmovilidad definitiva.

Página 54

Ella misma admite que lo más importante para su escritura es el ritmo, y que si escoge una palabra precisa pero que no encaja con el ritmo, la descarta. Interesante pues la última parte de esta edición que incluye una breve nota autobiográfica donde nos acerca a su vida, del todo desconocida para mí, donde ahonda en detalles sobre los grandes literatos de ambos lados del charco con los que tuvo el placer de coincidir: Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Federico García Lorca por decir tres.

Me guardo La amortajada y el resto de los textos para seguir leyendo a esta autora triste, desolada, misteriosa y emotiva.

FICHA:

Te gustará si te gustó Los recuerdos del porvenir, Elena Garro.
Pros – La ambientación y el estilo lírico.
– La visión femenina mezclada con el ambiente irreal.
Contras – La brevedad. Deja con la sensación de querer más.

Namaste.

Arendt, Autor, Literatura

Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt

Os traigo hoy un ensayo muy conocido de la famosa filósofa Hannah Arendt: Eichmann en Jerusalén (Lumen).

Anoté su título en la Universidad, siendo uno de esos libros que se mencionan siempre en varias asignaturas de Derecho, sobre todo en relación a la ética y la filosofía.

Seguro que lo conocéis, pero por si acaso os resumo brevemente de qué estamos hablando: tras la Segunda Guerra Mundial muchos de los jefes del partido nazi huyen a Suramérica. Uno de ellos fue Adolf Eichmann, encargado de organizar la deportación de los judíos al este. En 1960 es capturado por el MOSSAD en Argentina y se le traslada a Israel para juzgarle.

Hannah Arendt asiste al juicio y deja por escrito no sólo lo que sucedió en las maratonianas jornadas del proceso sino que también reflexiona sobre el Holocausto, el modo carácter de Eichmann y sobre los pormenores éticos, judiciales y procesales en sí.

Desde el principio Arendt deja clara su postura al respecto. Mientras que la opinión pública y el Fiscal presentan a Eichmann como un monstruo que disfrutaba con la muerte de millones de judíos, Arendt plantea la expresión la banalidad del mal, esto es, que en situaciones totalitarias los individuos actúan según las reglas establecidas sin pararse a reflexionar las implicaciones de sus actos.

Siguiendo esta argumentación, Eichmann era culpable y responsable no por actos de extrema crueldad sino por no oponerse a seguir las directrices de sus superiores, dado que no podía alegar que desconocía lo que ocurría más allá de las deportaciones ni los propios principios del partido en el que militaba y que tanto Hitler como Himmler repetían sin cesar. El argumento de Eichmann era el único al que se podía acoger: que jamás había matado a nadie por su propia mano. Claro que no: su puesto, de alto rango, incluía organizar y gestionar la logística de traslado de los judíos al este. Para el resto de tareas ya existía la pormenorizada estructura nazi.

En este sentido, plantea a Eichmann como un hombrecillo gris, inocuo, que quería ganarse el beneplácito de sus superiores, amigo de muchos judíos (de hecho, trabajó mano a mano con los dirigentes judíos para realizar el listado de movilizaciones, cosa que ha resultado impactante y tenebroso para asimilar a la propia comunidad) y que simplemente trataba de ser lo más eficaz en su tarea para avanzar en el escalafón (no en vano llegó a convertirse en Obersturmbannführer).

Más allá de otros ensayos sobre el modo de articular la llamada Solución Final en la Alemania nazi, en este caso la autora se centra en el proceso administrativo y judicial con el que estaba familiarizado Eichmann y en los datos que se demuestran cómo avanzó en su carrera profesional y cómo fueron evolucionando las órdenes que se recibían según avanzaba la guerra.

Eichmann en Jerusalén es un libro para aquellos que estéis interesados en las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y a quienes les interesen los recovecos de los ordenamientos jurídicos. Es muy interesante al reflexionar sobre el caso en sí, desde el secuestro, con la consecuente vulneración de la soberanía de Argentina, hasta el proceso judicial donde se muestran las incontables pruebas sobre los procedimientos nazis.

Como es lógico, está además plagado de detalles y análisis de los momentos previos al secuestro en Argentina y de cada una de las declaraciones de los testigos, lo cual en determinados momentos puede resultar demasiado pormenorizado.

¿Lo recomendaría a todo el mundo? Evidentemente no. ¿Es un libro interesante? Mucho.

Namaste.

Autor, Dostoievski, Literatura

Noches blancas, Fiódor Dostoievski

Si lleváis tiempo por aquí sabréis que suelo ordenar las lecturas por contrastes. Así que cuando termino una novela ambientada en la España del siglo XX, el siguiente libro ha de ser algo diametralmente opuesto. Y si es un tocho, mejor empezar una novela corta.

Así fue como llegué a Noches blancas (Nórdica, 2019), porque realmente mi propuesta del ruso para este año era leer Los demonios. Pero claro, ya sabemos que una novela más corta es mucho más sencilla de colar entre lecturas.

Noches blancas es una historia muy cortita que tiene lugar en San Petersburgo, en el momento de las noches blancas del mes de junio, cuando el sol no llega a ocultarse debido a la cercanía del solsticio de verano. Un joven solitario se encuentra de forma casual con una mujer que parece que está esperando a alguien. Entre ambos surgirá una amistad, y ella, durante los 3 días de estas noches blancas, le narrará su historia.

Ahora me gusta recordar y visitar en un periodo determinado los lugares donde una vez fui feliz a mi manera, me gusta levantar mi presente en consonancia con un pasado que ya no va a volver y suelo vagar como una sombra, sin necesidad y sin objetivo, apesadumbrado y triste, por las calles y los rincones de San Petersburgo.

Página 58

Escrita en 1848, en esta nouvelle Dostoievski huye de sus temas típicos (el juego y la relación paterno-filial) pero ya deja entrever las reflexiones nihilistas que desarrollará 20 años después en sus novelas más reconocidas.

En concreto, la soledad de ambos, la incertidumbre y el amor son los protagonistas de una historia de apenas 100 páginas, de corte intimista pero con toda la fuerza en la que se nos trasmite cada uno de sus sentimientos.

Y te preguntas: «¿Dónde están tus sueños?». Y meneas la cabeza y te dices: «¡Qué rápido pasan los años!» Y de nuevo te preguntas: «¿Y qué has hecho tú con tus años? ¿Dónde has enterrado tu mejor época? ¿Has o no vivido? «Mira – te dices-, mira, en el mundo empieza a hacer frío». Y pasarán más años y con ellos vendrá la lóbrega soledad, vendrá la temblorosa vejez con un bastón y, con ellos, la melancolía y el desaliento. Palidecerá tu mundo de fantasía, cesará, se marchitarán tus sueños y se caerán como las hojas amarillas de los árboles…

Página 59

Noches blancas es una historias que se lee en una tarde. Llena de calidad en sus reflexiones, no necesita más que un par de personajes para meternos de lleno en una historia en la que pesan más los diálogos que la acción en sí.

Me ha sorprendido mucho, quizá la novela más atípica del autor que he leído. Perfecta para leer una de estas tardes de lluvias que se avecinan, ¿no creéis?

FICHA:

Te gustará si te gustó El jugador, Fiódor Dostoievski.
Pros – Las reflexiones de los protagonistas.
– Perfecto para empezar a conocer al autor.
Contras – Pierde la profundidad típica de las novelas largas.

Namaste.

Autor, Literatura, McDaniel

Betty, Tiffany McDaniel

Betty es una niña nacida en los 70 en Ohio, hija de padre cheroqui y madre blanca.

Imaginaos la situación y el entorno: el racismo es parte de su día a día y cada una de sus palabras, de sus actos o de sus gustos son ninguneados y cuestionados por ser india, en primer lugar, y por ser mujer, en segundo.

Betty (Hoja de Lata, 2022), es la historia de la madre de la autora.

Siempre cuestionada, despreciada e insultada, Betty ha de convivir con comentarios y actos crueles de todos aquellos con los que se relaciona: vecinos, compañeros de colegio, profesores… pero también sus propios hermanos, que tratan de buscar la aceptación de los demás rechazando a una hermana demasiado parecida a su padre.

Betty es una niña especial, que sabe mirar el mundo de una forma diferente. Influenciada por su padre, él narra historias que se quedan con ella, que le reconcilian con una realidad demasiado dura. Landon tiene siempre una palabra poética, una historia lírica que contar, dándole la vuelta a todo aquello que les sucede.

Betty es especial, porque gracias a su padre puede reconocer plantas, asimilar señales de la tierra, apreciar la naturaleza. Eso que ha aprendido lo aplica también con las personas. Y de esta forma, Betty ve cosas que los demás ni siquiera son capaces de intuir. No se le escapan detalles, gestos, miradas, silencios. Situaciones que los demás pasan por alto pero que para ella son piedras angulares con las que entender su mundo.

Parecía desorientada y perdida (…). Pensé que la noche sería demasiado breve para que encontrase lo que quería. Pensé que la vida sería aún más breve. Lo que ella necesitaba era un infinito repentino. El tiempo en forma de múltiples rayos de luz en los que pudiese encontrar todo lo que buscaba.

Página 217

Betty es una niña avispada, con un carácter y personalidad propia, distinta de sus hermanas, de Fraya, de Flossie, de sus compañeros de clase.

A Betty le gusta el campo, el agua, las hierbas y las letras. Las letras le fascinan.

– Piensa en todas las cosas que podrías hacer con las orejas perforadas, Betty.

– ¿Podré volar?

– Pues no, pero…

– ¿Podré resucitar a Emily Dickinson de entre los muertos?

Ella me miró de arriba a abajo.

– No.

– ¿Entonces para qué voy a querer las orejas perforadas?

Página 313

Betty quiere proteger a su familia: a su madre, con su pasado tumultuoso, a sus hermanas, de los peligros de la vida, a sus hermanos, del miedo interno que les acompaña. Betty es la guardiana de la protección familiar.

Pero Betty sólo es una niña.

¿Y si no puedo espantar al lobo?

Las almas se preguntan esas cosas.

Página 368

Betty es una historia tan mágica como desgarradora. Es poética y fascinante pero también es cruel y muy dura. Tiene momentos mágicos, tesoros que relucen y brillan y te hacen tener esperanza en lo bueno de la vida; pero algunos de ellos se trasforman en situaciones crueles y desgarradoras, frustrantes, inexplicables, injustas.

El estilo que expone McDaniel es directo y lírico a la vez. Abundan los diálogos y las descripciones son someras y directas. Recuerda a Toni Morrison por muchos detalles, como escoger una protagonista niña que vive en un ambiente caracterizado por la pobreza y el racismo.

La autora se centra en la visión femenina, rompe estereotipos y presenta mujeres fuertes, duras, que tratan de sobrellevar la carga que les ha tocado, con más o menos éxito. El texto se plaga de ideas feministas, de mujeres que luchan día a día.

Betty es sorprendente. En primer lugar, darse cuenta de que McDaniel tenía tan sólo 18 años cuando la escribió es algo que apabulla.

Betty primero embriaga. Después perfora. Luego hipnotiza y nos tumba. Nos camela y después nos hunde. Betty te impide pensar en otra cosa, prestar atención a otra novela, puesto que el resto son inocuas comparadas con esta historia.

No perdáis el tiempo leyendo mi opinión sobre Betty. Leedla, regaladla, vividla y después me contáis qué os parece.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ojos azules, Toni Morrison.
La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward.
Pros – Poético, ilusionante, lleno de ternura y amor.
– Las historias de Landon.
Contras – Triste, doloroso, frustrante.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (79)

Regreso con las nuevas incorporaciones a mis estantes, en este caso, unas cuantas novedades recién salidas de la imprenta:

  • Betty, Tiffany McDaniel (Hoja de Lata, 2022). Aunque (en teoría) estoy intentando comprar pocas novedades, hay libros que bien por la mano de la que vienen o por algún detalle que comentan otros lectores me acaban convencido de leer. Este es un buen caso, porque lo cierto es que no lo conocía, me entraron ganas de leerlo en cuanto lo compré y lo he devorado en unos pocos días. Aquí la reseña.
  • El universo de Dostoievski, Tamara Djermanovic (Acantilado, 2022). Un título con el que me topé por casualidad en la librería y que compré porque me pareció interesante la temática. La verdad que estos ejemplares de Acantilado son muy atrayentes.
  • Buena suerte, Nikolas Butler (Libros del Asteroide, 2022). Con Butler empiezo a tener una relación algo tormentosa, y de hecho me planteé no comprar este libro, pero he caído. Después de Canciones de amor a quemarropa llegó El corazón de los hombres y más tarde Algo en lo que creer. Mi entusiasmo con sus historias se ha ido enfriando, y aún así la verdad no sé por qué he decidido darle otra oportunidad. ¿Será esta la que incline la balanza?
  • Brighton Rock, Graham Greene (Libros del Asteroide, 2022). El último libro de Graham Greene que ha recuperado la editorial, tras El final del affaire y El final de la trama. El primero me encantó, el segundo no lo he leído. Este no me lo podía perder.

  • Las almas muertas, Nikolái Gógol (Nórdica Libros, 2022). Habiendo comprado hace poco Historias de San Petersburgo no tiene sentido adquirir un nuevo título del ruso (que encima es aún más largo), la verdad. Aún así la edición me llamó la atención y aquí está. Vamos, que otro para el estante. Reseña.
  • Los nombres prestados, Alexis Ravelo (Salamandra 2022): leí al canario hace ya unos cuantos años, en concreto La vida breve de Neck Blackbird. Desde entonces, nada, y eso eso Marta Marne es lectora entusiasta. He decidido cambiar el tercio de la temática que estoy leyendo y creo que caerá esta Semana Santa. Y cayó.
  • Sinsonte, Walter Tevis (Impedimenta, 2022). Desde que vi la portada supe que tenía que comprarlo. Os lo aseguro: gana en directo. Pero además la temática de ciencia ficción tiene muy buena pinta. Pienso colar su lectura enseguida. La reseña, aquí.
  • Posesión, Byatt (Anagrama, 1992): la búsqueda de este libro ha sido toda una odisea. Que estaba publicado en Anagrama hace tiempo ya lo sabía, que era imposible de encontrar, también. Suponía que aprovecharían la reeditarlo en la versión conmemorativa de su 50º aniversario. Me equivocaba, así que he acabado recurriendo a la segunda mano. Todos los que la han leído dicen que es espectacular, espero que merezca la pena.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas semanas? ¿Planeáis comprar alguno de estos títulos el día del Libro?

Namaste.

Autor, Casavella, Literatura

El día del Watusi, Francisco Casavella

Desconozco quién y cuándo me recomendó este título. Revisando el blog veo que lo compré en 2017, momento en el que hasta se organizaba una jornada de celebración del día. Aún así no sé cómo llegó a mi lista de pendientes.

Es curioso darse cuenta de que El día del Watusi tuvo su boom, su momento de euforia, lectores totalmente fanáticos y eufóricos que recomendaban y siguen recomendando su lectura, que insisten al mencionar el título. Pocos pero muy entusiastas. Sin embargo, pareciera que El día del Watusi se haya acabado relegando a un segundo plano, hasta que, no muchos años después, podría parecer que ha caído en el olvido.

¿Por qué algunos libros son olvidados? Eso da para otra entrada.

Esta edición de El día del Watusi contiene las tres partes correspondientes a la trilogía. Originariamente publicadas en Mondadori entre 2002 y 2003, Anagrama lo publica por primera vez conjuntamente en el año 2016.

Una vez fui la inspiración de un personaje muy secundario en la novela escrita por un imbécil.

Página 27

La primera parte de la novela se titula Los juegos feroces y en ella nos acercamos al momento clave sobre el que gira todo el libro: el 15 de agosto de 1971, cuando Fernando Atienza, narrador y autor de este Informe varias décadas después, nos cuenta la historia de su barrio, del Watusi y de Pepe Yeyé, su amigo cojo con el que se embarca en una trama rocambolesca en el ambiente de la Barcelona chavolista de los 70.

Los dos chavales se verán envueltos en una historia de barrio bajo donde uno de los partícipes más interesantes es el retrato de la sociedad, la descripción de la sordidez de los bajos fondos y el ambiente de cambio en la Barcelona del extrarradio de la época de la transición, donde la pobreza seguía siendo mísera pero donde se abrazaban ideas de un cambio y un progreso, que por entonces era más un deseo que una realidad.

El retrato de la sociedad, la sordidez y los bajos fondos se hacen de una forma tan realista que es fácil creerse partícipe de dicho ambiente y compartir parte de los trapicheos y cuitas de los múltiples personajes que aparecen. En el centro de todos ellos, como ya adelanta el título de la trilogía, se encuentra el misterioso Watusi.

El viejo espíritu había ganado: en las cosas hay vida, y donde más vida hay es en la audacia de adivinar vida en las cosas.

Página 281

En la segunda parte, Viento y joyas, la historia se traslada a la parte política de la Transición. La misma sordidez y miseria pero en este caso morales, las de aquellos que veían la muerte de Franco como una oportunidad para conseguir la parte del pastel que aseguraban, les correspondían y ansiaban.

Joder, confunde «El príncipe» con «El principito», me susurró.

Página 430

En esta ocasión, asistimos a la mezcla de nuestro protagonista con personajes de apellidos con muchos guiones, herederos de herencias mermadas y personajes de rancio abolengo cuya mayor virtud es salir bien en la foto. Todos ellos, los Yelmos, los Escudos, los Vilabrafim… con apellidos compuestos, guiones y títulos nobiliarios, serán los jefes de un Fernando Atienza adolescente que en esta nueva andadura tienen como objetivo crear un partido de centro (pero que no sea demasiado de centro para atraer a los de siempre) y que a la vez consiga dar el pego para poder pactar con el partido del gobierno.

Fernando Atienza es el arquetipo del protagonista de la picaresca, un desarrapado y vividor de cien vidas con otros tantos amos. El que siempre consigue salir exitoso de los problemas, quien consigue adaptarse y gracias a su ingenio, inteligencia y astucia saber prever los movimientos y las circunstancias para modificar su estrategia cuando es necesario. Mientras que en la primera parte de las historia tiene apenas 13 años, en la segunda es un joven adolescente de unos 17. Compartiremos con él su evolución y el cambio de visión del mundo, donde abandonará la poca inocencia que le queda para convertirse en un tipo avispado y rápido de reflejos de escasos principios.

Y cuando uno decide que el problema no existe, parece que en verdad no exista, sino sólo posibilidades para la gimnasia mental, la creciente satisfacción, el espasmo de placer ante cada acto que queda impune. (…) Bienvenido al club de los sobreentendidos.

Página 563

La tercera parte, El idioma imposible, se centra en la vida de un Fernando Atienza una vez abandonada su vida que nos narra en la segunda parte. Cómo cambia su identidad, su rutina y el ambiente mientras trata de vivir en el anonimato pero sin alejarse de determinados trapicheos que le acompañan desde siempre. Fernando es ahora un adulto sin pasado, escapista de caras conocidas y de consecuencias negativas de un pasado que está decidido a dejar atrás.

Aunque el tiempo invierta las influencias, las situaciones de poder, en el fondo, cada uno se obliga a llevar siempre su máscara, su forma.

Página 729

De las tres esta es la parte que me ha gustado menos, quizá porque la trama se ralentiza o quizá porque he leído la trilogía de seguido y me habría venido mejor alternar con otros libros. La cuestión es que en esta última parte Fernando nos da las respuestas que estábamos buscando al principio. A fin de cuentas lo que está escribiendo nuestro héroe no es otra cosa sino un Informe, así, en mayúscula:

¿Me paga (o me pagaba) el Lector por ejercitarme en el comentario de texto? No, es evidente. Me pagas por averiguar lo que descifré en los poemas y fragmentos de aquel manuscrito.

Página 798

Y lo hace, y eso que son muchas y variadas las preguntas que nos han ido planteando a lo largo de más de 800 páginas.

El día del Watusi es una novela de la Transición que describe muy bien lo que debió de ser aquélla época: el paso de un país gris gobernado por un dictador a un país que se abría a una nueva realidad: la de la expansión económica que miraba a Europa y que nos trajo unas Olimpiadas y una Expo a principios de los 90. También nos muestra todos aquellos problemas que se maquillaron o directamente se escondieron debajo de las alfombras para dar la imagen que se supone debía dar España: la de un país democrático y moderno dispuesto a los cambios que hicieran falta.

Pero además es una historia de aventuras, de idas y venidas y de personajes de todo tipo. Entretenida, divertida, socarrona, sarcástica, que juega con múltiples referencias literarias y de la cultura española, llena de hilos, referencias, detalles que más adelante vuelven a aparecer y con personajes muy bien formados que podemos reconocer en nuestra sociedad.

El día del Watusi es un novelón, uno de esos que tiene tantos detalles, tantas subtramas, que quisieras comentar con unos y otros. Si estáis en el mismo punto que yo, os dejo un enlace con el estudio de Darío Luque Martínez que lleva por título: La memoria del pícaro. Sentido y estructura de El día del Watusi de Francisco Casavella.

En definitiva, El día del Watusi es una novela muy entretenida, con un poco de todo para pasarlo muy bien en su lectura. A mí, además, me ha acompañado en un viaje muy especial, así que sé que de la lectura de esta novela me acordaré toda la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón.
Pros – La descripción y la ambientación de la Transición.
– Cómo hila las historias de las tres partes.
– Divertida, socarrona, aventurera.
Contras – La tercera parte se hace más pesada.

Namaste.

Autor, Literatura, Romeo

Noche de los enamorados, Félix Romeo

Tras leer Amarillo de Félix Romeo, decidí que este año tenía que leer alguna de las novelas pendientes que incluye mi ejemplar de Plot Ediciones.

Como no sabía bien por qué libro continuar, consulté a Fernando Aznar (@tylerdurden78zgz en Instagram), que ha leído al autor en profundidad y me orienta siempre que necesito ayuda.

El escogido fue este, Noche de los enamorados, una historia que el propio Romeo se encarga de describir como sigue:

Solo escribo sobre las palabras: sobre lo que apareció en los periódicos, sobre lo que reflejó la sentencia, sobre documentos leales de libre acceso, y sobre los recuerdos de las palabras que guardo de Santiago Dulong, nublados por el tiempo y por el mal olor.

Página 419

Y los hechos son los siguientes: Santiago Dulong asesina a su mujer, María Isabel Montesinos, en la casa de Zaragoza en la que ambos viven.

El destino tira sus dados y consigue que Dulong coincida con Romeo en la misma celda, cuando estuvo en la cárcel por negarse a hacer el servicio militar. La mente del zaragozano hizo el resto y convirtió la historia en libro.

De nuevo, la muerte. De nuevo, pensar, vaticinar, elucubrar cómo pasan las cosas y por qué se llegan a determinadas situaciones. Así, como adelantaba en la cita, Romeo se acerca a los documentos oficiales del juicio y también a las crónicas periodísticas para ahondar en la historia de un matrimonio y conocer un poco más en profundidad cómo eran ambos.

Imaginad, recordad, cómo se trataban los asesinatos de violencia de género entonces: comentarios sensacionalistas, valoraciones de la víctima y otra serie de detalles que parecía que quisieran demostrar que hay asesinatos de primera y de segunda, y que, si ella además era alcohólica, esto quizá no era un asesinato sino una mera disputa.

Eso es lo que analiza Romeo: las declaraciones de los vecinos, alguien que dice que ha oído algo, los rumores de los conocidos, las informaciones entre dientes.

De nuevo, la muerte.

De nuevo, la falta de respuestas.

De nuevo, Félix Romeo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Amarillo, Félix Romeo.
Pros – Calidad condensada en pocas páginas. Leer la realidad, respirar el dolor.
Contras – Triste. Sin respuestas.

Namaste.

Autor, Literatura, Sala

Los chicos, Toni Sala

La primera publicación editorial de Trotalibros de este 2022 es esta que os traigo hoy: Los chicos del catalán Toni Sala.

Los chicos narra el accidente de tráfico de dos jóvenes en la madrugada de un día gris. Dos chavales de poco más de 20 años fallecen, dejando una familia devastada y al pueblo de Vidreres en un estado de confusión y pesadumbre como consecuencia del fatal evento.

A raíz de este hecho, Sala nos acerca a diversos personajes relacionados más o menos con ellos, que aportan su voz para narrar el impacto en el día a día de un acontecimiento tan duro y sinsentido como es la muerte temprana, o como es que un padre entierre no a uno sino a dos hijos.

¿Qué sentido tenían las campanas? ¿Recordarle que cuando llegara el momento su muerte también serviría para martirizar a los demás?

Página 20

El primer personaje que se nos presenta es Ernest, un empleado del banco que ni siquiera es del propio pueblo, por lo que puede vivir con un poco más de distancia la tristeza de la comunidad en la que trabaja.

El segundo es Miquel, un camionero que pasa por el lugar, habitual de bares y casinos y que conoce de vista muchos de los afectados. Personaje que genera repulsión por su violencia y sus adicciones, asiste de forma habitual a los lugares comunales del pueblo.

La historia de ambos se apoya en la potente ambientación, que incluye los cambios visibles ante la crisis económica de 2008, cómo afectó el fin del boom inmobiliario a todos aquéllos que vivieron esa época: barrios que prometían prosperidad pero que acabaron abandonados a su suerte, empresas que tuvieron que cerrar, despidos, impagos de hipotecas, dramas económicos que se ceban siempre con los que menos tienen. La sordidez de la pobreza, las mujeres que venden su cuerpo por un billete de veinte en cualquier rotonda del extrarradio, el abandono y la podredumbre.

Todo el país en venta, como una puta.

Página 89

Hasta aquí todo lineal, asumible, previsible. Vale, me dije, esto es una historia de la crisis, una de esas novelas en las que se trata la desesperación con el telón de fondo de una muerte tangencial.

Me equivocaba. La prueba fue el tercer capítulo: Los perros enterrados, cuya protagonista es Iona, novia de uno de los fallecidos. Este es el punto de inflexión en el que Sala nos demuestra de qué va realmente este libro y hasta dónde quiere llenarse de barro. Más allá del ambiente, de la descripción pura y dura de los actos, Los chicos tiene una segunda capa donde se ahonda en el dolor, la soledad y la incomprensión.

¿Cómo este cambio? ¿Qué ha pasado aquí? Pareciera que Sala se cansó de retratar el espacio para empezar a hacerlo con las personas, y se encarga de dejar claro que así como los barrios tienen miseria, las personas también, y desde este punto describe menos las calles y más las almas. Primero, el dolor y la soledad. Después, otros puntos igual de oscuros.

Lo peor que te podía pasar era morirte. Podías morirte, eso era lo peor que te podía pasar. Ahora eso había cambiado. La idea no estaba tan clara. Quizá era peor que se muriesen los demás.

Página 156

Así, después de Iona llega Nil, un secundario al que reconocemos de un par de escenas anteriores que regresa a su pueblo tras haber probado suerte en el mundo del arte.

Este último acaba siendo la pieza que faltaba del puzzle para tener la visión completa de un pueblo que se cae a trozos del dolor, con el que consigue describir aspectos oscuros de la psique y del comportamiento humano.

Lo potente de esta novela es cómo se retrata la desilusión, el abandono, la podredumbre. Todas ellas historias que tienen lugar en la periferia o en cualquier rotonda de un polígono lejano. Los chicos narra historias de los márgenes, aquello que sabemos que existe pero lo hace lejos de los folletos publicitarios de las nuevas promociones urbanísticas y de las cámaras de televisión. Sala escoge retratar lo que no nos gusta ver de la sociedad: la falta de ética, el egoísmo, la envidia, sí, pero también aquéllos aspectos que nos hacen girar la cabeza: la depredación sexual, la violencia, la asquerosidad que nos generan determinados comportamientos.

La historia la define a la perfección el editor en su nota final, cuando dice que:

La realidad se adapta al cambio, no pide permiso, no pregunta, sino que las ya existentes, aunque en un principio reculan ante la inesperada ausencia, se vuelven líquidas y la rellenan sin contemplaciones.

Los protagonistas de Los chicos son satélites que orbitan alrededor del agujero negro, corriendo el cautivador peligro de que el vacío los absorba para siempre.

Página 217

Todo eso es Los chicos. Una gran sorpresa de un autor que desconocía, de un libro que no me sonaba hasta que Jan lo publicó. Una novela sórdida, sucia, interesante y sorprendente que me tuvo pegada a sus páginas hasta que conseguí terminarla.

FICHA:

Te gustará si gustó Martín Zarza, Miguel García.
Pros – Cómo mezcla la realidad de la crisis con la vida de los personajes.
– El punto de inflexión que empieza a partir de la mitad.
Contras – Crudeza en la descripción de aspectos crueles y sórdidos.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (78)

No sé muy bien qué ha pasado pero estas semanas he comprado más de lo que estimaba, aquí vienen las nuevas incorporaciones:

  • Olvida mi nombre, Zerocalcare (Reservoir Dogs, 2019). Tras ver frenéticamente la serie de Netflix Cortar por la línea de puntos, me entró una curiosidad malsana por conocer a ese dibujante de nombre de producto dentífrico y que es toda una celebridad en Italia. Escogí este libro porque todos los demás eran imposibles de encontrar. Lo leí en pocos días, enseguida os hablo de él.
  • Signor Hoffman y Duelo, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2015 y 2017, respectivamente). Mi obsesión con Halfon es conocida, estos dos son los títulos que me faltaban de sus obras que tiene publicadas en Libros del Asteroide.
  • Piedra, papel, tijera, Maxim Ósipov (Libros del Asteroide, 2022). Una novedad recién salida de la imprenta. Rusos, ya sabéis, si hay rusos, lo compro.
  • Maestras del engaño, Tori Telfer (Impedimenta, 2021). Como no cayó por Navidad, quería tenerlo para acompañar a las otras Maestras de esta misma colección. Fantásticas para regalar.
  • Volver a conocernos, José Luis Moreno (Penguin Random House, 2022). Envío de la editorial, la primera novela de José Luis, que en Instagram conoceréis por @icarobooks.
  • De vidas ajenas, Emmanuel Carrère (Compactos Anagrama, 2011). Vaya, otra obsesión, parece que sólo tengo ese impulso. No sé, tras leer Limónov no me quedaba otra que acercarme a este que es uno de los más reconocidos que me queda por leer del autor.
  • La profecía del armadillo, Zerocalcare (Reservoir Dogs, reimpresión 2022). Pues sí, a los de la editorial les ha llegado el rumor de que no estaban disponible sus cómics y se han dedicado a reimprimirlos, así que ¡genial! Este es el que más se comenta del autor, ya os contaré.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas u os estáis tomando las cosas con tranquilidad?

Namaste.

Autor, Kristof, Literatura

Ayer, Agota Kristof

Decía por redes que vaya casualidad: el año pasado empecé el año leyendo Claus y Lucas. Uno de los últimos fue La analfabeta y este 2022 de nuevo en enero, leo a Kristof.

Ayer (Libros del Asteroide, 2021) es una novela corta muy parecida tanto en estilo como en temática con su gran novela, Claus y Lucas.

En este caso, el protagonista es el narrador de la historia, que como los famosos hermanos gemelos huye de su país para comenzar una nueva vida lejos de la violencia de su pueblo. En el país de acogida se buscará la vida, se reencontrará con personas de su pasado y tal y como demuestra en el inicio de la historia, con un primer capítulo sorprendente y alucinógeno, escribirá historias:

Te quiero (…), te quiero muchísimo, pero no tengo tiempo de pensar en ello, tengo que pensar en tantas cosas, ese viento, por ejemplo, tendría que salir ahora y pasear al viento. (…) Pasear al viento es algo que se debe hacer solo, porque hay un tigre y un piano cuya música mata a los pájaros y el miedo sólo se puede ahuyentar con el viento, ya se sabe, hace muchísimo tiempo que lo sé.

Página 13

El resto es el estilo al que nos tiene acostumbrados la húngara: directo y sin subterfugios, con pocas descripciones y diálogos prácticamente telegrafiados. La violencia y la incertidumbre es parte del día a día de los personajes y la pobreza y miseria vienen de la mano con la situación histórica que les toca vivir.

Esperaba algo. ¿El qué? No lo sabía. Pensaba que la vida no podía ser lo que era, prácticamente nada. La vida debía de ser alguna cosa y yo esperaba que llegase esa cosa, la buscaba. Ahora pienso que no hay nada que esperar, así que me quedo en mi habitación, sentado en una silla, y no hago nada. Pienso que hay una vida allá afuera, pero en esta vida no pasa nada. Para mí, nada.

Página 35

La soledad, la desesperanza y la incomprensión son parte fundamental en la trama de la historia. Como suele incluir Kristof, la confusión sobre la procedencia o el nombre de los personajes son también un tema que incluye en el nudo de la novela.

Ayer es una historia magnífica si queréis conocer a Kristof pero sin adentraros en una novela más larga. Tiene todos los elementos concentrados en una novela que no llega a las 100 páginas.

Siempre preferiré Claus y Lucas, pero sabiendo que la autora no fue demasiado prolífica, es un placer volver a leerla.

FICHA:

Te gustará si te gustó Claus y Lucas, Agota Kristof.
La analfabeta, Agota Kristof
Pros – Brutal, directa, dura.
– El estilo de Kristof concentrado en 100 páginas.
Contras – Cruda y descorazonadora.

Namaste.