Autor, Literatura, Sala

Los chicos, Toni Sala

La primera publicación editorial de Trotalibros de este 2022 es esta que os traigo hoy: Los chicos del catalán Toni Sala.

Los chicos narra el accidente de tráfico de dos jóvenes en la madrugada de un día gris. Dos chavales de poco más de 20 años fallecen, dejando una familia devastada y al pueblo de Vidreres en un estado de confusión y pesadumbre como consecuencia del fatal evento.

A raíz de este hecho, Sala nos acerca a diversos personajes relacionados más o menos con ellos, que aportan su voz para narrar el impacto en el día a día de un acontecimiento tan duro y sinsentido como es la muerte temprana, o como es que un padre entierre no a uno sino a dos hijos.

¿Qué sentido tenían las campanas? ¿Recordarle que cuando llegara el momento su muerte también serviría para martirizar a los demás?

Página 20

El primer personaje que se nos presenta es Ernest, un empleado del banco que ni siquiera es del propio pueblo, por lo que puede vivir con un poco más de distancia la tristeza de la comunidad en la que trabaja.

El segundo es Miquel, un camionero que pasa por el lugar, habitual de bares y casinos y que conoce de vista muchos de los afectados. Personaje que genera repulsión por su violencia y sus adicciones, asiste de forma habitual a los lugares comunales del pueblo.

La historia de ambos se apoya en la potente ambientación, que incluye los cambios visibles ante la crisis económica de 2008, cómo afectó el fin del boom inmobiliario a todos aquéllos que vivieron esa época: barrios que prometían prosperidad pero que acabaron abandonados a su suerte, empresas que tuvieron que cerrar, despidos, impagos de hipotecas, dramas económicos que se ceban siempre con los que menos tienen. La sordidez de la pobreza, las mujeres que venden su cuerpo por un billete de veinte en cualquier rotonda del extrarradio, el abandono y la podredumbre.

Todo el país en venta, como una puta.

Página 89

Hasta aquí todo lineal, asumible, previsible. Vale, me dije, esto es una historia de la crisis, una de esas novelas en las que se trata la desesperación con el telón de fondo de una muerte tangencial.

Me equivocaba. La prueba fue el tercer capítulo: Los perros enterrados, cuya protagonista es Iona, novia de uno de los fallecidos. Este es el punto de inflexión en el que Sala nos demuestra de qué va realmente este libro y hasta dónde quiere llenarse de barro. Más allá del ambiente, de la descripción pura y dura de los actos, Los chicos tiene una segunda capa donde se ahonda en el dolor, la soledad y la incomprensión.

¿Cómo este cambio? ¿Qué ha pasado aquí? Pareciera que Sala se cansó de retratar el espacio para empezar a hacerlo con las personas, y se encarga de dejar claro que así como los barrios tienen miseria, las personas también, y desde este punto describe menos las calles y más las almas. Primero, el dolor y la soledad. Después, otros puntos igual de oscuros.

Lo peor que te podía pasar era morirte. Podías morirte, eso era lo peor que te podía pasar. Ahora eso había cambiado. La idea no estaba tan clara. Quizá era peor que se muriesen los demás.

Página 156

Así, después de Iona llega Nil, un secundario al que reconocemos de un par de escenas anteriores que regresa a su pueblo tras haber probado suerte en el mundo del arte.

Este último acaba siendo la pieza que faltaba del puzzle para tener la visión completa de un pueblo que se cae a trozos del dolor, con el que consigue describir aspectos oscuros de la psique y del comportamiento humano.

Lo potente de esta novela es cómo se retrata la desilusión, el abandono, la podredumbre. Todas ellas historias que tienen lugar en la periferia o en cualquier rotonda de un polígono lejano. Los chicos narra historias de los márgenes, aquello que sabemos que existe pero lo hace lejos de los folletos publicitarios de las nuevas promociones urbanísticas y de las cámaras de televisión. Sala escoge retratar lo que no nos gusta ver de la sociedad: la falta de ética, el egoísmo, la envidia, sí, pero también aquéllos aspectos que nos hacen girar la cabeza: la depredación sexual, la violencia, la asquerosidad que nos generan determinados comportamientos.

La historia la define a la perfección el editor en su nota final, cuando dice que:

La realidad se adapta al cambio, no pide permiso, no pregunta, sino que las ya existentes, aunque en un principio reculan ante la inesperada ausencia, se vuelven líquidas y la rellenan sin contemplaciones.

Los protagonistas de Los chicos son satélites que orbitan alrededor del agujero negro, corriendo el cautivador peligro de que el vacío los absorba para siempre.

Página 217

Todo eso es Los chicos. Una gran sorpresa de un autor que desconocía, de un libro que no me sonaba hasta que Jan lo publicó. Una novela sórdida, sucia, interesante y sorprendente que me tuvo pegada a sus páginas hasta que conseguí terminarla.

FICHA:

Te gustará si gustó Martín Zarza, Miguel García.
Pros – Cómo mezcla la realidad de la crisis con la vida de los personajes.
– El punto de inflexión que empieza a partir de la mitad.
Contras – Crudeza en la descripción de aspectos crueles y sórdidos.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (78)

No sé muy bien qué ha pasado pero estas semanas he comprado más de lo que estimaba, aquí vienen las nuevas incorporaciones:

  • Olvida mi nombre, Zerocalcare (Reservoir Dogs, 2019). Tras ver frenéticamente la serie de Netflix Cortar por la línea de puntos, me entró una curiosidad malsana por conocer a ese dibujante de nombre de producto dentífrico y que es toda una celebridad en Italia. Escogí este libro porque todos los demás eran imposibles de encontrar. Lo leí en pocos días, enseguida os hablo de él.
  • Signor Hoffman y Duelo, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2015 y 2017, respectivamente). Mi obsesión con Halfon es conocida, estos dos son los títulos que me faltaban de sus obras que tiene publicadas en Libros del Asteroide.
  • Piedra, papel, tijera, Maxim Ósipov (Libros del Asteroide, 2022). Una novedad recién salida de la imprenta. Rusos, ya sabéis, si hay rusos, lo compro.
  • Maestras del engaño, Tori Telfer (Impedimenta, 2021). Como no cayó por Navidad, quería tenerlo para acompañar a las otras Maestras de esta misma colección. Fantásticas para regalar.
  • Volver a conocernos, José Luis Moreno (Penguin Random House, 2022). Envío de la editorial, la primera novela de José Luis, que en Instagram conoceréis por @icarobooks.
  • De vidas ajenas, Emmanuel Carrère (Compactos Anagrama, 2011). Vaya, otra obsesión, parece que sólo tengo ese impulso. No sé, tras leer Limónov no me quedaba otra que acercarme a este que es uno de los más reconocidos que me queda por leer del autor.
  • La profecía del armadillo, Zerocalcare (Reservoir Dogs, reimpresión 2022). Pues sí, a los de la editorial les ha llegado el rumor de que no estaban disponible sus cómics y se han dedicado a reimprimirlos, así que ¡genial! Este es el que más se comenta del autor, ya os contaré.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas semanas u os estáis tomando las cosas con tranquilidad?

Namaste.

Autor, Kristof, Literatura

Ayer, Agota Kristof

Decía por redes que vaya casualidad: el año pasado empecé el año leyendo Claus y Lucas. Uno de los últimos fue La analfabeta y este 2022 de nuevo en enero, leo a Kristof.

Ayer (Libros del Asteroide, 2021) es una novela corta muy parecida tanto en estilo como en temática con su gran novela, Claus y Lucas.

En este caso, el protagonista es el narrador de la historia, que como los famosos hermanos gemelos huye de su país para comenzar una nueva vida lejos de la violencia de su pueblo. En el país de acogida se buscará la vida, se reencontrará con personas de su pasado y tal y como demuestra en el inicio de la historia, con un primer capítulo sorprendente y alucinógeno, escribirá historias:

Te quiero (…), te quiero muchísimo, pero no tengo tiempo de pensar en ello, tengo que pensar en tantas cosas, ese viento, por ejemplo, tendría que salir ahora y pasear al viento. (…) Pasear al viento es algo que se debe hacer solo, porque hay un tigre y un piano cuya música mata a los pájaros y el miedo sólo se puede ahuyentar con el viento, ya se sabe, hace muchísimo tiempo que lo sé.

Página 13

El resto es el estilo al que nos tiene acostumbrados la húngara: directo y sin subterfugios, con pocas descripciones y diálogos prácticamente telegrafiados. La violencia y la incertidumbre es parte del día a día de los personajes y la pobreza y miseria vienen de la mano con la situación histórica que les toca vivir.

Esperaba algo. ¿El qué? No lo sabía. Pensaba que la vida no podía ser lo que era, prácticamente nada. La vida debía de ser alguna cosa y yo esperaba que llegase esa cosa, la buscaba. Ahora pienso que no hay nada que esperar, así que me quedo en mi habitación, sentado en una silla, y no hago nada. Pienso que hay una vida allá afuera, pero en esta vida no pasa nada. Para mí, nada.

Página 35

La soledad, la desesperanza y la incomprensión son parte fundamental en la trama de la historia. Como suele incluir Kristof, la confusión sobre la procedencia o el nombre de los personajes son también un tema que incluye en el nudo de la novela.

Ayer es una historia magnífica si queréis conocer a Kristof pero sin adentraros en una novela más larga. Tiene todos los elementos concentrados en una novela que no llega a las 100 páginas.

Siempre preferiré Claus y Lucas, pero sabiendo que la autora no fue demasiado prolífica, es un placer volver a leerla.

FICHA:

Te gustará si te gustó Claus y Lucas, Agota Kristof.
La analfabeta, Agota Kristof
Pros – Brutal, directa, dura.
– El estilo de Kristof concentrado en 100 páginas.
Contras – Cruda y descorazonadora.

Namaste.

Autor, Carrère, Carrère, Literatura

Limónov, Emmanuel Carrère

He empezado el año 2022 con la mejor historia que me podía echar a la cara: Carrère y un ruso con pinta de rockero de los 80, personaje de ficción que parece mentira que haya vivido en la misma época que los demás mortales.

La verdad que tenía expectativas muy altas en cuanto a esta lectura, ya que es uno de los títulos más significativos del francés, pero claro, tras Una novela rusa y El adversario pensaba que no iba a poder estar a la altura de la última, que seguramente no me obsesionaría tanto como aquélla. Qué bien que me estuviera equivocada.

Limónov, nacido en 1943 en Dzerzhinsk, a 300 kilómetros de Moscú, nació para ser hijo de su padre: un chequista cualquiera dentro de un organización del Gobierno con muchas ramas y departamentos. Limónov, teniendo en cuenta de dónde venía, tenía todas las papeletas para ser un Don Nadie.

Pobre Kadik. Pobre Eduard. No tiene veinte años y ya está acabado. Maleante fallido, poeta fracasado, abocado a una vida de mierda en el ojete del mundo (…). ¿Acaso no es mejor morir vivo que vivir muerto?

Página 61

Sin embargo, no fue así. Su tesón, su talento y su ambición le sacaron del agujero en el que nació, para acabar siendo de todo: poeta, vagabundo, maleante, sirviente en Nueva York, y hasta el cabeza de una organización fascista en pleno principios de siglo XXI.

Tengo la impresión de haber escrito ya esta escena. En una ficción hay que elegir: el héroe puede tocar fondo una vez, incluso es recomendable, pero la segunda es excesiva, la repetición acecha. En la realidad, pienso que ha tocado fondo varias veces, varias veces se ha visto caído en el suelo, verdaderamente desesperado, realmente privado de recursos y – admiro este rasgo suyo – siempre se ha rehecho, siempre ha salido adelante.

Página 161

Como en las historias anteriores, Càrrere se hace el amo de la autoficción, incluyendo capítulos de su propia biografía y el estudio relacionado con este libro alternando con los capítulos en los que narra la absolutamente apabullante historia de Limónov. Nos sitúa en el momento que le tocó vivir a nuestro particular héroe, y como buen conocedor de Rusia incluye aspectos del contexto político y cultural.

Según los historiadores más serios (Robert Conquest, Alec Nove, mi madre) los alemanes mataron a veinte millones de rusos durante los cuatro años de guerra, y el propio gobierno mató a otros veinte millones durante los veinticinco años de gobierno de Stalin. Estas dos cifran son aproximadas, hay que recortar un poco los grupos que abarcan, pero lo importante para la historia que relato es que la primera cifra acunó la infancia y la adolescencia de Eduard, y que se las apañó para sortear la segunda porque, a pesar de su gusto por la rebelión (…) sigue siendo el hijo de un chequista subalterno.

Página 81

Carrère consigue lo de siempre: que nos obsesionemos. Que pensemos en el libro, que queramos llegar a casa a seguir con él, que empecemos a leer 20 páginas y acabemos con 100, que entre encender Netflix y ponernos a leer, optemos siempre por la segunda opción. ¿Cómo? Con una capacidad enorme de trasladarnos sus propios sentimientos: la búsqueda de una historia increíble y el modo de narrarla, donde a pesar de que desde el primer momento sabemos cómo acaba nos dé igual y sólo nos centremos en cómo se llega a esa situación.

El mayor cumplido que puede hacer a alguien es decir que sabe dónde está.

Página 362

No sé si es casualidad o si es que en enero, animada por los propósitos del nuevo año me parece que acierto más. Pero vaya, saber que la primera novela de este 2022 va a acabar directamente en las mejores lecturas me encanta.

Anotadlo, lectores. Es genial.

FICHA:

Te gustará si te gustó El adversario, Emmanuel Carrère.
La poeta y el asesinoSimon Worrall.
Pros – La mezcla entre la historia y la autoficción de Carrère.
– Envolvente, obsesiva.
Contras – Acapara toda la atención.

Namaste.

Autor, Dick, Literatura

El fantasma y la señora Muir, R. A. Dick

Llegué a este libro a finales del año pasado, pensando en cerrar el año con una lectura sencilla de la que, la verdad, no esperaba mucho.

Si sois cinéfilos quizá conozcáis esta historia por la película de 1947 dirigida por Joseph L. Mankiewicz, y os hagáis una idea del tono de esta historia.

Para los demás, que parten con la misma información que tenía yo, conocemos poco más que lo que aparece en el título, y la sensación de que esta novela no es sino una historia romántica.

Efectivamente, la señora Muir, recientemente viuda, se muda a un pueblo aislado y en concreto a una casa que parece que va con huésped: el fantasma de Daniel Gregg, capitán de barco y antiguo dueño de la casa. Es este quien decide que la señora Muir junto con sus dos hijos se pueden quedar viviendo en Gull Cottage y entre ambos surgirá una relación muy particular.

Debo de ser muy egoísta, pensó, porque no quiero enderezar nada ni tampoco a nadie; lo único que deseo es que me dejen en paz para lidiar como pueda con este problema que llaman vida.

Pagina 63

Partiendo de algo tan poco sorpresivo como esto («poco» quizá entre comillas porque el capitán no deja de ser un fantasma), el abanico de cosas que podían ocurrir no es demasiado amplio: osea, o acaban mal o se enamorar o algo del estilo.

La suerte de El fantasma y la señora Muir, de la mano de un inteligente R. A. Dick es que evita caer tanto en la pomposidad como en la cursilería para narrar una historia sencilla, bonita a veces y triste en otras ocasiones, de dos personajes que se acaban encontrando en la soledad de una mansión:

Sentirse solo no tenía nada que ver con la soledad, sino con el espíritu, y que por esa misma razón esa sensación se veía agravada a menudo estando en compañía.

Página 197

Sin grandes efectos ni alharacas, sin exceso de giros en forma de saltos temporales, Dick consigue que entre los dos protagonistas se cree un lazo, una unión que traslada las páginas, simplemente con la ternura, el cuidado y el cariño que se tienen.

No digo que llevase una vida sabia, ni mucho menos, pero sí que fue plena y rebosante de madurez. Con mucha frecuencia, uno alcanza la madurez por medio del naufragio y los desastres, y es en el ojo de la tormenta donde algunos hombres descubren a Dios.

Página 159

Una sorpresa mayúscula, con una ambientación de lujo, una lectura ideal si no sabéis qué leer o si os apetece acercaros a una historia corta sin olvidarse de la calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Mi planta de naranja lima, José Mauro de Vasconcelos
Pros – Bonita, aparentemente sencilla, cándida.
– La ambientación, que nos traslada allí.
Contras – Lo desconocida que parece que es. Gracias, P.

Namaste.

Autor, Literatura, Mitford

Amor en clima frío, Nancy Mitford

Cómo son las cosas, este es el tercer libro que leo de Nancy Mitford tras Trifulca a la vista y A la caza del amor.

Escojo leerlo para cambiar de temática y tipo de lectura. Tras varios libros más densos, acercarme a la nobleza británica y pasarlo bien entre sus irónicas páginas es un revulsivo de y humor british.

Y eso es lo que ofrecer Mitford: una historia cuyos protagonistas forman parte de la alta sociedad británica y cuya mayor preocupación es escoger vestido para la fiesta en la que tratarán de conocer a su futuro marido.

Un silencio de tintes sacros se apoderó de la multitud cuando la realeza se dispuso a marcharse a sus residencias, la realeza con toda su grandiosidad, con su serenidad absoluta

Página 118

Con su particular flema británica, Mitford ofrece un retrato caricaturesco de la sociedad en la que le tocó vivir, pero en especial de su propia familia. Ya sabemos que determinados comentarios y detalles son recurrentes en sus novelas, precisamente porque forman parte de sus recuerdos de infancia o adolescencia. La ironía y la ridiculización del ambiente de los lords y de la alta sociedad es un retrato prístino de lo que le tocó vivir. Un mundo alejado de los problemas donde una tela de otro color distinto al de moda puede ser un drama con la magnitud suficiente como para llenar una página.

Si conocéis a Nancy Mitford ya sabéis lo que os vais a encontrar. Los que no, os animo a acercaros a las historias que nos propone. La única pega es que son todas del estilo, no hay grandes cambios ni sorpresas en sus novelas.

FICHA:

Te gustará si te gustó Trifulca a la vista, Nancy Mitford.
A la caza del amor, Nancy Mitford.
Pros – Irónica y satírica.
– Perfecta para releer.
Contras – Misma temática y estructura que el resto de sus novelas, sin sorpresas.

Namaste.

Autor, Bilbao, Literatura

Los extraños, Jon Bilbao

El planteamiento de la nouvelle Los extraños es tan sencillo como inquietante: un lejano familiar llega a la casa de un primo en la costa cantábrica justo después cuando se ven una luces en el cielo.

Los anfitriones son Jon y Katharina. El primero, alter ego del autor, la segunda, la novia de éste. Los recién llegados son dos personas peculiares: Markel, primo de Jon y Virginia, su asistente.

Lo que parece una reunión familiar inesperada se acaba convirtiendo en una serie de situaciones sorprendentes en las que incluso se acaba dudando si esos huéspedes son realmente familia de Jon, o si han conjurado a los elementos para hacerse con la casa y hasta se relacionan con la visita alienígena que sacude el pueblo.

Lo bueno de Jon Bilbao es que sabe llevar al lector donde quiere. Así que nosotros sentimos esa desconfianza y la duda de Jon. Aunque también queremos gritarles y advertirles de que no se puede aceptar a nadie a entrar en tu casa si no sabes quiénes son. Las dudas primero y los nervios después se van extendiendo como el aceite en el agua, haciendo al lector partícipe de esa variación de sentimientos.

Lo peor de Los extraños es que, quitado ese aspecto, queda en terreno de nadie. Es una historia entretenida, sí, pero vista con posterioridad se asemeja a otras historias que no dejan demasiada huella en la memoria.

Esperaba mucho más, teniendo en cuenta que hasta la he visto en listados de lo mejor de 2021.

FICHA:

Te gustará si te gustó Los asquerosos, Santiago Lorenzo.
Pros – Cómo sentimos lo mismo que los personajes.
– Entretenida.
Contras – Novela que acaba perdida entre otras novelas al cabo de poco tiempo.

Namaste.

Autor, Literatura, Tolstoi

Guerra y paz, Liev Tolstói

No voy a ser tan osada como para tratar de hacer una reseña de un libro de este calibre, tranquilos.

Mi pretensión es, tan solo, sacar unas pequeñas notas de la lectura de un libro de 1800 páginas que me ha acompañado durante dos años y con el que he pasado distintas fases. Quizá os anime a poneros a leer este clásico universal. O quizá no. Entiendo que un libro de esta magnitud no es para todos. Pero si tenéis curiosidad o si este título está en vuestra lista de pendientes, os paso mis notas:

1.- Leed una buena edición. La mía es la de Austral, con la nueva traducción de Lydia Kúper. Me consta que hay ediciones absolutamente espantosas con traducciones de hace 50 años. Evitadlas. Hablan muy bien de la nueva de Alba, que además tiene dos tomos y es bastante más grande que la que yo tengo. No la he podido ojear pero seguro que la letra es el doble de grande y resultará más cómoda su lectura.

2.- Paciencia. Hay algunos lectores que dicen que se les ha hecho corto, que sabían muy bien quién era quién. Pues mira, a mí no me ha pasado. Para los personajes, no sólo ayuda tener una lista al final (como la tiene mi edición y la mayor parte de las ediciones modernas), sino que he tirado de libreta para hacerme un árbol genealógico e ir añadiendo elementos diferenciadores de cada personajes, porque si no, simplemente estaba perdida. No son los mismo Nikolái y Andréi, claro que no. Pero hasta que se le coge el truco los Rostov son los Kuraguin que son los mismos que los Bolkonski. El único que se salva es Pierre que no tiene nada que ver con nadie. Bien por él.

3.- Conocer un poco de la historia en la que se sitúa la trama ayuda mucho para saber de qué estamos hablando. La acción se sitúa en el siglo XIX, en el contexto de las guerras napoleónicas. Aunque al principio Rusia y Francia son aliados, después las cosas cambian y se enfrentan en el campo de batalla. Luego llegará la batalla de Austerlitz, el avance y retroceso de los franceses…. total, que si no sabes por dónde van los tiros lo más fácil es que te encalles en una historia que parece, en muchas ocasiones, un libro de historia.

4.- Más paciencia. 1800 páginas dan para tanto que Tolstói nos haga un análisis muy completo del avance de las tropas napoleónicas en los que detalla el campo de batalla y la estrategia militar, extendiéndose 400 páginas. Pero es que además la cantidad de temas en los que se detiene son tantos y tan variados (políticos, sociales, económicos… etc) que a veces uno puede sentirse abrumado por la novela total que es Guerra y paz.

5.- Ojo con el libro II. De repente, a mí no me preguntéis por qué, aquí no pasa absolutamente nada. Será la calma chicha de la paz o querrá enseñarnos qué es el aburrimiento. (Nota: me hago cargo, he vivido una pandemia). En este punto lo abandoné unos cuantos meses. No hagáis como yo que luego es mucho más complicado volver a retomarlo.

6.- Comprad más post-it. La historia es enorme. El talento de Tolstói ya sabemos que también. Así que de repente se descuelga de un capítulo más lento con fragmentos como este:

Y como en el reloj, cuyo complicado movimiento de incontables ruedas y ejes no produce más que el deslizamiento imperceptible y regular de la aguja que indica el tiempo, el resultado de todos los complicados movimientos humanos de aquellos ciento sesenta mil rusos y franceses – con todas sus pasiones, deseos, arrepentimientos, humillaciones, sufrimientos, exaltaciones de orgullo, de miedo y entusiasmo – vino a ser tan sólo la pérdida de la batalla de Austerlitz, llamada la batalla de los tres Emperadores: es decir, un lento desplazamiento de la aguja de la historia universal sobre la esfera de la historia de la humanidad.

Página 373

O bien, después, apunta lo siguiente:

Mataron a Luis XVI porque ellos decían que había perdido el honor, que era un criminal – pensó de pronto-. Y desde su punto de vista tenían razón, lo mismo que la tenían quienes murieron por él como mártires y quienes después hicieron de él un santo. Más tarde, dieron muerte a Robespierre porque era un déspota. ¿Quién tiene entonces razón? ¿Quién es el culpable? Nadie. Vive mientras tengas vida, mañana morirás, lo mismo que yo, hace una hora, podría haber muerto. ¿Vale, pues, la pena atormentarse, cuando la vida no es más que un segundo en comparación con la eternidad?

Página 462

7.- Saltaos páginas (si queréis). Vengo a romper una lanza a favor de leer en diagonal o, directamente, de saltarse páginas. Con el tiempo me he dado cuenta de que Pennac tenía razón. Y sinceramente, quedan otras tropecientas páginas por leer, no os preocupéis si queréis saltaros una descripción de un bosque ruso.

8.- Disfrutad paladeando de una lectura eterna. Cada vez soy menos amiga de los retos o las lecturas conjuntas, porque, sobre todo para lecturas como esta, no les hace justicia. Se tiende a valorar algo más por la rapidez o cantidad que por la calidad. Guerra y paz te demuestra la visión global de un autor que se ganó el pódium indiscutible de la literatura rusa, y eso se aprecia en reflexiones, comentarios o descripciones que plagan toda la novela. Como este:

Entre las incontables subdivisiones que se pueden hacer de los fenómenos de la vida, cabe separarlas en todas aquellas en las que predomina el contenido y aquellas en las que prevalece la forma.

Página 1028

9.- Intentadlo, dejad repostar la lectura, retomadlo. Pero tratar de leerla. Creo que Guerra y paz no es para todos los lectores, pero para los lectores de la literatura universal, es uno de esos libros que se quedan en la retina por el tipo de novela total que es, por lo enorme de todo lo que nos cuenta Tolstói.

Basta con admitir que algo amenaza la tranquilidad pública y todo acto resulta justificado.

Página 1280

10.- Sonreíd. Esto esto es literatura de la buena.

La razón humana no puede comprender el conjunto de las causas que originan cada fenómeno, pero la necesidad de conocerlas es inherente a la naturaleza del hombre. Y la razón humana, sin ahondar en la infinitud y complejidad de las condiciones del fenómeno, cada una de las cuentas, por separado, puede concebirse como causa del mismo, se acoge a la primera semejanza, que suele ser la más intelegible y dice: ésta es la causa.

Página 1423

Espero que estos consejos os sean útiles y os animéis a leerlo.

Namaste.

Balance de 2021, Literatura

Balance de 2021 (I): lo mejor.

Os dejo por aquí el listado con los mejores libros que he leído este año. Por desgracia me da la sensación de que he leído menos que en 2020. No sé si tendrá que ver que he tenido menos tiempo o que he acabado leyendo otros libros que tenía a medias desde hace tiempo…

Lo cierto es que la mayor parte de los libros que he leído me han gustado bastante. Al subir la media, lo que no ha habido como en años anteriores han sido libros que hayan despuntado con mucho por encima del resto. O sea, libros que me hayan entusiasmado no han sido tantos.

¡Empezamos!

Destacados

  • Claus y Lucas, Agota Kristof. Empecé el año con una relectura que no tenía claro cómo iba a salir. Ya se sabe: a veces con la relectura acabamos sacando defectos de un libro que la vez primera nos parecía perfecto. No ha sido así. Claus y Lucas es un libro lleno de brillo, de cómo crear una buena historia con golpes de estructura y recursos narrativos y también de cómo jugar con las entrañas del lector. Brutal.
  • Amarillo, Félix Romeo. ¿Y por qué tardo tanto en leer libros tan buenos como este? Por suerte me quedan otras tres novelas cortas de Romeo con las que enmendar mi error. No seáis como yo: leedlo.
  • El obsceno pájaro de la noche, José Donoso. Creo que el mejor adjetivo que la define es «apabullante». Es exagerada, barroca, excesiva. Para mí perdió un poco por las últimas 50 páginas, que se me hicieron muy cuesta arriba. Por eso quizá no es el libro redondo que podría haber sido.
  • Canción, Eduardo Halfon. Todo lo que cuenta ese señor me interesa. La sensación es similar a cuando ves un espectáculo de ilusionismo: esto no sé qué es ni cómo lo hace pero quiero más. Muy recomendable.
  • Hamnet, Maggie O´Farrell. Creo no errar al decir que este título está en todas las listas de lo mejor que se ha publicado en 2021. Ya era hora que O´Farrell recibiera la atención que se merece después de tantas buenas historias que tiene publicadas. Como decía en la reseña: si la habéis leído, os gustará y si nunca os habéis acercado a ella, también. Un estupendo regalo para cualquier lector. (Desde aquí un llamamiento a los amigos de Libros del Asteroide para que reediten Instrucciones para una ola de calor)

Joyas

  • El mundo de ayer, Stefan Zweig. Ha sido todo un placer para los sentidos leer al genial austríaco narrar cosas sobre su vida, la época en la que le tocó vivir y cómo analiza el cambio de etapa histórica que le tocó. Para paladear y leer muy poco a poco.
  • Corazón de perro, Mijaíl Bulgákov. Cuanto más se lee, más complicado es sorprender al lector. Hasta que lees a Bulgákov: que no tienes ni idea de lo que está ocurriendo pero vives en las páginas de esas rocambolesca historia que te está contando. Sus novelas dan siempre ese punto adicional que se sale de lo tradicional a lo que otros no se atreven. Qué genial.
  • Padres e hijos, Ivan S. Turguénev. Llegó el final del año y esto se llenó de rusos. De los de la Literatura con mayúsculas. Al contrario que Corazón de perro, sino que su trama es costumbrista. Pero fijaos qué cosa: es un espectáculo literario de cómo se escribe y de cómo se alternan temas. Y además, como dice el refrán, lo bueno si breve…

Y para vosotros, ¿cuáles han sido vuestras mejores lecturas de 2021?

Namaste.

Autor, Literatura, Turguénev

Padres e hijos, Ivan S. Turguénev

De entre los escritores rusos, tenía pendiente leer a Turguénev. Tanto que lleva bastante tiempo en mi lista de pendientes que lo incluí en mi listado de 30 libros.

Me decidí a comprar esta edición en tapa dura de Alba, que están empezando a ser una necesidad a la hora de escoger edición para leer a los grandes clásicos.

Para que no lo conozcáis os diré que Padres e hijos es la novela más importante de Turguénev. Publicada en 1862, narra el conflicto generacional entre los recién graduados en la universidad, Arkadi y Bazárov, y sus padres.

Los jóvenes regresan a casa después de varios años sin ver a sus familias. Allí se encuentran con algo muy diferente a lo que están acostumbrados a ver en la ciudad: un sistema feudal con los campesinos, pensamientos considerados antiguos en relación con la concepción de la vida y de la ética; y mucha pobreza.

Bazárov es la personificación del nihilismo, es el escepticismo hecho persona, que duda de todo cuanto le rodea:

– Arkadi nos estaba contando que no reconoce usted ninguna autoridad, que no cree en ella.

– Y, ¿por qué voy a reconocerla? Y, ¿en qué voy a creer? Si me demuestran un hecho, lo acepto, y ya está.

Página 50

Arkadi es un joven mucho más cándido que se ve forzado por su impetuoso amigo a tomar comportamientos bajo los que parece cohibido. El desprecio con el que trata Bazárov a su familia, como choque con su nueva visión del mundo, no lo vemos en Arkadi, alguien más cercano y respetuoso con sus padres.

La llegada de ambos marca un antes y un después y revoluciona la casa de ambos: la de los Kirsárov, el padre y el tío de Arkadi y la de los afligidos padres de Bazárov, que sufren primero la ausencia del hijo y después su desprecio.

Aprovechando que están por la zona, los jóvenes visitan a una mujer interesante, viuda de un tipo rico que ha heredado sus propiedades, una mujer que, inevitablemente, será el centro de atracción de los jóvenes:

La tranquilidad es, con todo, lo mejor del mundo. Su tranquilidad no fue alterada, pero se entristeció y vertió algunas lágrimas sin saber ella misma por qué, pero no fue por la ofensa recibida. No se sentía agraviada: más bien se sentía culpable. Bajo el efecto de distintos sentimientos confusos, de la conciencia de la vida que se nos escapa, del deseo de novedad, se había empujado a llegar hasta cierto límite, a echar un vistazo tras él: y lo que vio al otro lado no era un abismo, sino el vacío… O el escándalo.

Página 154

Padres e hijos es una novela muy interesante, que nos muestra de forma directa y realista el estilo de vida de una época que moriría con el inicio de la Revolución. Frente a las super descripciones de Dostoievski y Tolstói, y su número de páginas en ocasiones exagerado, Turgúenev cuenta la historia que quiere contar sin detenerse en romantizar la vida ni de unos ni de otros. Radiografía el choque se va a materializar en breve y señala los aspectos más relevantes de dos mundos condenados a enfrentarse.

La variedad de temáticas, que incluye desde las reflexiones filosóficas, económicas y políticas, con temas comunes como la familia, el amor o la amistad se equilibran durante toda la novela de forma alterna. Es una mezcla interesante y sorpresiva, que cambia en la mitad de la historia ahondando en los personajes, retratándoles a esos padres y a esos hijos que se acercan al abismo.

El hecho de que con esta novela se ganara tantos enemigos de uno y otro bando hace pensar que Turguénev dio en el clavo en su visión de ambos grupos.

A vosotros, lectores, os recomiendo leerlo. Para mí, todo un descubrimiento que va de cabeza a la lista de lo mejor de 2021.

FICHA:

Te gustará si te gustó Corazón de perro, Mijáil Bulgákov.
El idiota, Fiódor Dostoievski.
Pros – La diversidad de temas que trata y cómo radiografía con ellos una sociedad a punto de cambiar.
– Edición sin mácula.
Contras – No haberla leído antes.

Namaste.