Autor, Byatt, Hernández, Literatura, Navarro

Recopilación de algunas lecturas veraniegas: Byatt, Navarro, Hernández

En este verano he leído bastante, alternando como suelo hacer lecturas de diversas temáticas y procedencias.

Aquí un breve resumen de tres de ellas que terminado las últimas semanas:

  • Posesión, A.S. Byatt (Anagrama, 1992)

Recomendadísima por mucha gente y casi imposible de encontrar, esta novela de A.S.Byatt se centra en la historia de dos profesores que investigan la relación entre dos escritores de un siglo atrás. Al encontrar unas cartas escondidas se establece una conexión inesperada que termina uniendo sus caminos, tanto a los estudiosos en el presente como a los autores al revisionar su vida. Una novela de campus que se convierte en toda una investigación.

Un hombre es la historia de sus alientos y pensamientos, actos átomos y heridas, amor, indiferencia y repugnancia; y también de su raza y nación, la tierra que le nutrió y nutrió a sus ancestros, las piedras y las arenas de sus lugares familiares, batallas y lucha de conciencia largo tiempo silenciadas…

Página 22

Esperaba mucho más, la verdad. Admito el estilo pulido de la autora, pero lo que os comentaba hace no mucho, parece que lo british y yo no estamos conectados, lo único que quería hacer era terminar la historia para empezar otro libro.

Pensaba en sí mismo como un rezagado. Había llegado tarde para cosas que seguían estando en el aire pero desvanecidas.

Página 23

¿Sabéis eso de la lectura en diagonal? Pues yo la he usado mucho con esta lectura.

Todos tenemos cosas en la vida que conocemos de ese modo alusivo, breve y conveniente, y en las que deliberadamente no queremos ahondar.

Página 120
  • Ceniza en la boca, Brenda Navarro (Sexto Piso, 2022). Mi primera novela de la mexicana, autora también de la famosa Casas vacías (Sexto Piso).

La historia de la pérdida de su hermano Diego, un suicidio de un joven adolescente que decide terminar con su vida arrojándose por la ventana.

La incomprensión, el dolor y la soledad de la hermana que trata de seguir con su vida mientras acepta la pérdida de su hermano menor.

¿Cómo aceptar lo inaceptable?

¿Para qué quiero la verdad, Diego, si de todos modos no la voy a tener?

Página 27

Una novela breve aparentemente sencilla, que va directa a lo más hondo, de las que se ha especializado la editorial. No fallan.

¿Quién llorará por mí si todos están ocupados llorándote a ti?

Página 181
  • Anoxia, Miguel Ángel Hernández (Anagrama, 2023).

Del murciano ya habéis visto por aquí El dolor de los demás (Anagrama, 2018) e Intento de escapada (Anagrama, 2013). Como en la primera, también en este caso la fotografía tiene un lugar importante en esta historia. El duelo a través de las fotografías de los muertos y la relación que mantienen Dolores con un desconocido que llega a su vida con algunas respuestas.

La distancia es siempre la posibilidad de no llegar a tiempo.

Página 43

Si no conocéis al autor comenzad mejor por El dolor de los demás. Esta historia es correcta pero pierde parte de la hondura que sí tiene aquélla.

Hay imágenes que nos acompañan para siempre y se convierten en una especie de molde invisible sobre el que se forman todas las demás.

Página 68

Namaste.

IMM

IMM (95)

Me dije a mí misma que no compraría nada en julio y agosto, que podía esperar a las novedades de septiembre.

Mi animal mitológico favorito es el autocontrol.

  • El verano que lo derritió todo, Tiffany McDaniel (Hoja de Lata, 2023). Desde que supe de su publicación, esperé con ganas este título, que viene firmado de la misma autora que Betty, una novela que me encantó el pasado año.
  • Una carpa bajo el cielo, Liudmila Ulítskaya (Automática 2023). La autora rusa visitó España, y aunque finalmente no pude acudir al evento, un amigo de estos lares se acercó por mí y consiguió hacerse con su firma. ¡Mil gracias, Ignacio!
  • El caso Moro, Leonardo Sciascia (Tusquets, 2010). Salir de la noche de Calabresi me trajo a este título, que pensé que no era sencillo de encontrar pero que ha sido reeditado a principios de este año. Toda una sorpresa que se vino conmigo cuando visité la librería.
  • La plaza del diamante, Mercè Rododera (Edhasa, 2023). Muchos lectores catalanes recomiendan con alegría este título. Por ese motivo llevaba anotado en mi libreta demasiado tiempo. Sin embargo, fue casual que lo comprara, puesto que desconocía de la existencia de esta edición. Recién sacada del horno. Reseña.

  • Los hombres no son islas, Nuccio Ordine (Acantilado, 2022). Llevaba un tiempo con este libro en el punto de mira. Del italiano, recientemente fallecido, he leído La inutilidad de lo inútil y Clásicos para una vida (y sin embargo, ninguno de los dos los llegué a reseñar aquí). R., siempre atento, me lo regaló.
  • El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez (Random House, 2022) Llevaba un tiempo pensando que era hora volver a leer al más famoso de los escritores colombianos. Quedan atrás la relectura de Cien años de soledad y también lejos Del amor y otros demonios o El coronel no tiene quien le escriba (de El amor en los tiempos del cólera sólo diré que incluso lo leí antes de que abriera el blog). Y puestos a volver por qué no hacerlo con otra de sus novelas insignias.
  • Corre, conejo, John Updike (Maxi Tusquets, 2015). Pocos escritores logran conseguir el premio Pulitzer. ¿Pero que lo hagan 2 veces? Sabemos que dos tenía William Faulkner y dos ha conseguido Colson Whitehead. Y sin embargo, Updike ha quedado en el olvido y parece que es uno de esos escritores que ya no se lee. Este viene de la mano de 1001 libros que hay que leer antes de morir, una de esas recopilaciones a las que se pueden sacar muchas pegas pero que me está poniendo en aviso de libros y autores fuera de mi zona de confort. Reseña.
  • El secuestro, Georges Perec (Compactos Anagrama, 2020). Vengo fascinada por el mundo un tipo francés y es algo que me preocupa, no os voy a engañar. El tipo se hacía llamar Perec y tengo muchas ganas de contaros qué me ha parecido La vida instrucciones de uso. Solamente decir que he corrido a por otra de sus historias. Reseña.

Contadme: ¿habéis comprado algo las últimas semanas?

¡Felices lecturas!

Namaste.

Autor, Carrère, Literatura

El bigote, Emmanuel Carrère

Del autor francés he leído bastante, sólo el año pasado ya cayeron Limónov, De vidas ajenas y El estrecho de Bering. Antes de eso, habían pasado por aquí El adversario y Una novela rusa.

El bigote es entonces el sexto libro que leo de Carrère, en este caso nos encontramos en lugar de con no ficción con una novela que narra la historia de un hombre que, tras muchos años llevando bigote, decide afeitárselo. La sorpresa viene cuando su mujer y toda la gente que tiene a su alrededor juran y perjuran que él jamás ha llevado bigote.

Este hecho es el punto de partida de una novela surrealista, de tinte kafkiano y absurdo, que juega con los límites de la realidad y con la percepción personal de un hombre que ya no sabe qué creer.

Primero piensa que le están gastando una broma, después, que se está volviendo loco. Más tarde, que la loca es su mujer y que ha aleccionado al resto de sus conocidos para que digan lo que ella quiere.

La situación se vuelve confusa, agobiante y frustrante. Pasan los días y esa realidad que daba por hecho y lo que le dicen los demás que es realmente se acaban confundiendo. La diferencia es tan delgada que ya no sabe qué está pasando.

Pasar la página, empezar desde cero, viejo y vano estribillo de todos los amargados del planeta, pensó, salvo que su caso personal era algo distinto. En el supuesto de que regresara (…) la vida quizá se reanudaría, pero envenenada para siempre. Envenenada no sólo por el recuerdo de este episodio, sino, sobre todo, por el miedo constante a sus secuelas, el riesgo de ver resurgir el horror en el repliegue de una conversación.

Página 135

El bigote es una historia que nada tiene que ver con otros libros de autoficción del autor, ni con el tono general al que nos tiene acostumbrados Carrère, sino que se sitúa la acción en una tensión constante, un acto aparentemente absurdo que lleva al protagonista a replantearse toda su existencia: si él sabe que ha llevado bigote y realmente no ha sido así, ¿entonces qué otros aspectos de su vida ha creído y no existen? ¿Qué tipo de mentiras ha ido aceptando?

Lo mismo que con las metáforas referentes a las páginas que es inútil pasar cuando el único recurso es cambiar de libro.

Página 136

El bigote es un libro entretenido, una buena novela que se disfruta desde la primera página, llena de humor negro y absurdeces pero también crueldad y malestar por compartir el devenir del protagonista. Quizá no ha llegado a las expectativas que tenía de ella pero me ha gustado.

FICHA:

Te gustará si te gustó El lugar, Mario Levrero.
Pros – Directo, entretenido, para leer en una tarde.
– No le sobra ni una página.
Contras – Expectativas altas que no se han cumplido del todo.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (93)

Más libros, más títulos y ejemplares que se han venido conmigo en este mes de mayo.

¿Me acompañáis?

  • La chica que vive al final del camino, Laird Koenig (Impedimenta 2023). Una novedad marca de la casa, un thriller con muy buena pinta del tipo que da gusto alternar entre otro tipo de libros. Y no os digo nada de lo preciosa que es la edición.
  • Los árboles, Percival Everett (De Conatus, 2023). La editorial me ganó con Los Netanyahus de Jonathan Coe. Sí, sé que nada tiene que ver, pero su línea editorial más lo que sé de este título (¿humor sobre el supremacismo blanco?) me han atraído a comprarlo. Ha sido finalista del Booker Price de 2022.
  • Arraianos, Xosé Luis Méndez Ferrín, (Hoja de Lata, Edición Los 10 de los 10, 2023). Los asturianos Hoja de Lata han celebrado su décimo aniversario con nuevas ediciones de sus títulos más representativos. Este es uno de ellos, que me recomendaron en Moito Conto. Como me fío mucho de su criterio, se vino conmigo.
  • El baile, Irène Némirovsky (Salamandra Bolsillo, 2016). Un eterno pendiente de esos que todos habéis leído menos yo. Se lee de una sentada y ya lo he hecho, así que dentro de poco veréis por aquí la reseña.
  • Gótico carpintero, William Gaddis (Sexto Piso, 2012) A David (@davidmcope, editor y traductor) me recomendó hace mucho tiempo a William Gaddis. Primero destacó Los reconocimientos, casi imposible de localizar por estar descatalogado. También mencionó este. No qué esperar pero tengo muchas ganas de empezarlo. Reseña.
  • Color y significado, John Cage (Acantilado, 2023). Un ensayo sobre los colores y su evolución a lo largo de la historia, un tema muy concreto, quizá extraño que me ha parecido interesante.
  • Para pensar mejor, Marcus du Sautoy (Acantilado, 2023). Otro ensayo también de Acantilado, pero en este caso sobre los procesos de toma de decisiones.
  • El sabor de un hombre, Slavenka Drakulic (Anagrama, 1999). Como os decía en alguna entrada anterior, me estoy aficionando a de vez en cuando a comprar libros de segunda mano. Este en concreto era casi casi obligatorio porque es difícil de encontrar. Y quién no tiene 2 euros para gastar en libros, claro.

Y vosotros, ¿qué habéis comprado en el mes de mayo?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (92)

He comprado tanto en abril que aún os enseño los títulos que se han venido a casa con motivo del Día del Libro. Si miro lo que (ya) he comprado en mayo me asusto pero eso lo dejamos para otra entrada:

  • El mundo de los prodigios, Robertson Davies (Libros del Asteroide, 2007). Por algún motivo sin determinar leí los dos primeros tomos de la Trilogía de Depford, El quinto en discordia y Mantícora, pero no acabé leyendo su final, y ni siquiera tenía el tercer título en mis estantes. De ahí que lo pidiera por mi cumpleaños, porque este año la termino sí o sí. Reseña.
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). No sé bien de de este libro me atrajo más el precioso título o las buenas recomendaciones de la historia, junto con saber que el autor es checo, zona por la que me estoy decantando últimamente.
  • La única historia, Julian Barnes (Compactos Anagrama, 2002). Hay autores muy conocidos que todo el mundo lee pero que a mí no me ha dado tiempo a conocer. De Barnes el libro más famoso es El sentido de un final, pero no estaba en la librería y acabé comprando este. No es muy largo.
  • Valle de nubes, Lewis Grassic Gibbon (Trotalibros, 2023). La segunda parte de la trilogía escocesa me pilla sin haber leído la primera, Canción del ocaso. Hablan muy bien de ella y la edición es preciosa.

  • A lo lejos, Hernán Díaz (Impedimenta, 2023). Si de alguien hemos visto un desdoblamiento es de Díaz, que ha publicado casi a la vez dos libros en dos editoriales diferentes: en Anagrama Fortuna y este western en Impedimenta. Le eché el ojo primero a este, pero de Fortuna también están hablando genial. No soy muy asidua de los western pero creo que también conviene salir de la zona de confort.
  • Leer es un riesgo, Alfonso Bernardinelli (Círculo de Tiza, 2016). Mientras que las novelas me estoy centrando en los países exsoviéticos, en la no ficción el tema es la literatura. Me he ido haciendo con títulos de esos considerados obligatorios, y este es uno de ellos.
  • El desierto de los tártaros, Dino Buzzati (Alianza, 1976). De este título no sé mucho, no es novedad, tampoco demasiado conocido. Sólo sé que hay una opinión unánime respecto a su calidad que incluye al mismo Borges, que firma el prólogo de esta edición.
  • La gran fortuna, Olivia Manning (Libros del Asteroide, 2020). Primera parte de la Trilogía Balcánica, me lo han recomendado en múltiples ocasiones pero jamás le daba prioridad. Coincidiendo con el Día del Libro decidí hacerme con él y ponerle por fin remedio a mi falta de lectura. Reseña.

  • Biblioteca bizarra, Eduardo Halfon (Jekyll & Jill, 2018). Cada vez me gustan más los libros sobre libros, y este que recopila los gustos del guatemalteco, no podía faltar. La verdad que la portada no es lo más bonita y llamativa que se diga pero bueno, me ha podido la curiosidad.
  • Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou (Libros del Asteroide, 2016). El título más famoso de la aclamada Angelou es este que os traigo hoy. Eterno pendiente, lo descubrí buceando por Wallapop. No lo hagáis que de ahí se sale arruinado.

Y vosotros, ¿comprasteis mucho el Día del Libro? ¡Contadme!

Namaste.

Autor, Houellebecq, Literatura

Plataforma, Michel Houellebecq

He tomado la determinación, aplicable para aquéllos autores de los que quiero acabar leyendo toda su obra, que voy a ir racionando sus títulos, pero sin olvidar que aún quedan bastantes pendientes.

Es el caso del francés. De él he leído Las partículas elementales y Ampliación en el campo de batalla. Voy por orden cronológico y Plataforma era el siguiente que tenía por casa.

Con motivo de un viaje escogí este título que llevaba tiempo llamándome la atención. La verdad que los libros de bolsillo manejables como los Compactos de Anagrama son siempre un buen compañero de viaje: cómodos, pequeños, no pesan y no me molesta tanto que se acaben deteriorando un poco.

Plataforma tiene, como casi todos los libros del francés, un protagonista gris con un trabajo estable atrapado en una rutina aburrida. El de esta ocasión se llama Michel y la muerte de su padre es el desencadenante para abandonar Francia y viajar, gracias a la herencia que recibe, lejos de Europa. El destino será el sudeste asiático, en concreto Tailandia. Lo hace con un viaje organizado en el que compartirá la experiencia con otros franceses, una de las ellas es Valérie, de quien se acaba enamorando.

Tenía razón: yo era feliz, lo recuerdo. Claro que hay otras cosas, toda una serie de problemas inexorables, la decadencia y la muerte, por supuesto. Sin embargo, recordando esos pocos meses, puedo dar fe: sé que la felicidad existe.

Página 148

Como es típico de Houellebecq lo anterior es la justificación para poner encima de la mesa otra serie de temas, sobre todo de crítica a la sociedad Occidental: soledad, tiranía del mercado, represión del sexo y falta de valores. Porque el título de la novela es la que da nombre a una Plataforma turística, la que montan Michel y Valerie para acercar franceses tristes y reprimidos al sudeste asiático, o cómo organizar un sistema de prostitución a gran escala, vendido como tradicionales paquetes vacacionales encubiertos.

Sentir que la vida cambia de sentido es una sensación curiosa; basta con quedarse ahí, sin hacer nada, y sentir cómo todo da la vuelta.

Página 280

El autor no se detiene solo en lo grande sino que también añade visiones personales de los protagonistas, es decir, salta del tema general al específico individual: desde un mercado alienante a individuos solitarios que han perdido los principios, de la ambición por conseguir más hasta la incomprensión de verse atrás. Lo hace de una forma muy fluida y natural, cambiando de un registro a otro sin que se note.

Ahora comprendo la muerte; no creo que me haga mucho daño. He conocido el odio, el desprecio, la decrepitud y otras muchas cosas; incluso breves momentos de amor. De mí no quedará nada, y no merezco que nada me sobreviva. Habré sido un individuo mediocre en todos los aspectos.

Página 316

En este sentido, ninguna sorpresa: Houellebecq ofrece lo que esperamos de él: un relato descarnado llamado a sacudir conciencias y hacernos remover en el sofá. No es cómodo, no es agradable, pero como siempre, leerle es muy interesante; hasta diría necesario. En un mundo plagado de libros sencillos, que buscan hacernos sentir bien (mejores personas, más amables, que buscan la felicidad del lector aún cayendo en la exageración o directamente, la mentira) lo que nos trae el francés va siempre a contracorriente, busca la verdad incómoda, el tema feo, la imagen en el espejo que no nos gusta de nosotros mismos.

Reinterpretando al gran genio ruso, todos los libros amables se parecen, ¿no?

FICHA:

Te gustará si te gustó Ampliación en el campo de batalla, Michel Houellebecq.
Pros – Inteligente, incómodo, políticamente incorrecto.
– Plantea temas para reflexionar.
Contras – Si estáis bajos de energía no lo leáis.

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

Poeta chileno, Alejandro Zambra

Poeta chileno (Anagrama, 2020) comienza con una historia de amor: la de Clara y Gonzalo.

Eran como dos desconocidos buscando desesperadamente un tema en común; parecía que hablaban de algo y estaban juntos, pero sabían que en realidad no hablaban de nada y estaban solos.

Página 25

Gonzalo es padrastro de Vicente. Y también poeta. El poeta chileno primigenio. Digo primigenio en cualquier otro lugar, porque en Chile lo que abundan son los poetas, y quizá Gonzalo sólo sea otro más, un juntaletras deseoso de ser también mito, mencionado por otros menos poetas pero más universales. Qué sé yo, por Bolaño, por Nicanor Parra o por cualquier otro poeta-poeta.

Vicente es también poeta, o al menos acaba creciendo en un ambiente en el que desea convertirse en uno. Vicente crece y le acompañamos como testigos omnipresentes en su vida. Como si fuéramos también ese gato negro que aparece en la cubierta: como Oscuridad, también sabemos qué hace en su cuartito y que para cuando conoce a Pru, la periodista estadounidense que llega a Chile para escribir (cómo no) sobre poetas, desea figurar tanto en el artículo de Pru como en sus futuros planes.

Dicen que eso es la felicidad: nunca sentir que sería mejor estar en otra parte, nunca sentir que sería mejor ser alguien más. Otra persona. Alguien más joven, más viejo. Alguien mejor.

Página 145

A Zambra no se le puede poner ni un pero. Escribe sobre una familia, sobre el amor, pero también sobre el paso del tiempo, la importancia clave de influencias en la adolescencia y la conexión con la literatura.

Lo hace en Bonsái y lo hace aquí en versión extendida, con más detalle y más capacidad de extenderse y bifurcarse en los temas, los secundarios o en cualquier tema accesorio a la trama principal. Tierno y cariñoso, directo y sencillo, Zambra parece que no hace mucho: sólo narra sin más, de forma cronológica, sin cambios temporales o de estructura significativos.

Y sin embargo hace fácil lo difícil. Lo hace porque quiere, ya que en el final demuestra que si quisiera Poeta chileno podría haber sido otra novela.

El culmen es el final, donde asistimos a este genial desdoblamiento:

Y entonces Pru piensa en quedarse en Chile, pero su vida no es una maravillosa película mala, así que se sube al avión y a mí me dan ganas de subirme con ella y de acompañarla y de seguirla, como el perrito Ben, a todas partes, pero ahora mismo hay un millón de novelistas escribiendo sobre Nueva York, probablemente mientras escuchan y tararean esa canción tan hermosa que dice New York I love you / but you´re bringing me down y yo quiero leer sus sofisticadas novelas, que casi siempre me gustan, voy a tratar de leerlas todas para ver si en alguna de ellas sale Pru o alguien parecida a Pru – de verdad me encantaría subirme con ella en el avión pero tengo que quedarme en territorio chileno, con Vicente, porque Vicente es un poeta chileno y yo soy un novelista chileno y los novelistas chilenos escribimos novelas sobre los poetas chilenos.

Página 334

Asombroso: porque Zambra renuncia a Pru, a seguir su personaje femenino, como si de un tribular se tratara, como si Zambra no tuviera jurisdicción en Nueva York y lo cediera a otro, a Paul Auster por ejemplo. Como su los personajes tuvieran límites territoriales y en el momento de decidir que Pru va a regresar a su ciudad, Zambra ya no pudiera imaginarse qué le va a suceder allá, y por eso Zambra ha de quedarse con Vicente, con el poeta chileno protagonista de la historia. Porque Zambra, como Bolaño, es un novelista que escribe sobre poeta chilenos, el primero sobre sus Detectives salvajes y el segundo sobre este chaval que escribe poemas en un cuartito aledaño a su casa.

Reitero lo que comentaba en la reseña de Bonsái, Zambra es diferente, interesante, hace sencillo lo que no es. Un autor al que seguir la pista, a quien leer todo lo que publique, estaré atenta a lo mucho que, estoy segura, tiene por ofrecer.

FICHA:

Te gustará si te gustó Bonsái, Alejandro Zambra.
Pros – Aparentemente sencilla, incluye todo un mundo de temas.
– Sutil, intimista, tierna y muy bien escrita.
Contras – No haberlo leído antes.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (90)

Un mes más os traigo los nuevos libros que han llegado a mis estantes:

  • Un fantasma en la garganta, Doireann Ní Ghríofa (Sexto Piso, 2023). Los libros también entran por los ojos y eso es lo que me ha pasado con este. Lo poético del título junto con lo hipnótico de la imagen de la cubierta bastó para desear leerlo. El envío corre a cargo de los amigos de Sexto Piso. Aquí la reseña.
  • Ellas hablan, Miriam Toews (Sexto Piso, 2020). De Toews leí hace no mucho Pequeñas desgracias sin importancia, una historia compleja sobre la vida, el suicidio, el dolor y las decisiones. Cuando vi que una película basada en este otro ha ganado un Óscar, sabía que lo tenía que leer. Envío de Sexto Piso.
  • Libro del desasosiego, Fernando Pessoa (Acantilado, 2013). Eterno pendiente, quiero leerlo desde hace mucho y al fin me he hecho con esta edición de Acantilado. Dicen de él que es indispensable. Reseña.
  • El palacio azul de los ingenieros belgas, Fulgencio Arguelles (Acantilado 2003). Al contrario que los anteriores, de este no sabía nada de nada. Fue Fernando quien me lo recomendó, y como me fío de él lo anoté en mi libreta. Espero que me guste mucho más que el Gabinete de las Maravillas

  • Retrato de casada, Maggie O´Farrell (Libros del Asteroide, 2023). Probablemente O´Farrell sea un de las autoras que más han aparecido por aquí. De ella he leído (casi) todo lo que se ha publicado: Tiene que ser aquí (Libros del Asteroide, 2017), La primera mano que sostuvo la mía (Libros del Asteroide, 2018), Sigo aquí (Libros del Asteroide, 2019), Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) y La extraña desaparición de Esme Lennox (Salamandra, 2009) así que tenía muchas ganas de hacerme con este título. Que sin, embargo, me ha entrado pereza cuando lo he visto plagando la red y cuando he leído algo de la sinopsis. Parece que no va muy lejana de la historia de Hamnet. Aquí la reseña.
  • Anoxia, Miguel Ángel Hernández (Anagrama, 2023). Del autor murciano he leído El dolor de los demás (Anagrama, 2018) e Intento de escapada (Anagrama, 2013). La verdad que no tenía pensado comprar este libro, pero la sinopsis me acabó convenciendo.
  • La guerra no tiene rostro de mujer, Svetlana Alexiévich (De Bolsillo, 2017). De la Nobel he leído Voces de Chernóbil, y estoy ahora mismo con El fin del Homo Sovieticus, avanzando de forma lenta. A la bielorrusa hay que leerla. Todo.
  • Basada en hechos reales, Delphine de Vigan (Anagrama, 2016, en esta edición 2023). La francesa es una de mis últimas filias, tras el gran éxito de Nada se opone a la noche he leído Las gratitudes y sigo con ganas de más. Por el momento he descartado el último título que ha sacado, Los reyes de la casa, y me he decantado por este. Como los anteriores, no es demasiado largo, es sencillo colarlo entre otras lecturas más densas.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?

¡Felices lecturas!

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (89)

Os he recomendado alejaros de Wallapop porque, de verdad, puede llegar a resultar un peligro.

¿Empezamos?

  • Los días contados, Las almas juzgadas, El reino dividido, Miklos Bánffy (Libros del Asteroide, 2009 y 2010). La llamada Trilogía Transilvana es una de esas historia que, como la Trilogía de Deptford, de vez en cuando veo que recomiendan y que tengo siempre en mi radar. Así que cuando vi que vendían estas 3 novelas nuevas y a un buen precio, no lo dudé. Los lectores hablan maravillas.
  • 13,99 euros, Fréderic Beigbeder (Anagrama, 2000): no sé muy bien quién ni cuándo me ha recomendado esta historia, quizá algún podcast quizá algún artículo que he visto por Internet. El tema es que este mismo comprador de Wallapop también tenía este y me acabé animando… lo de ya que estaba puede llegar a ser preocupante además de peligroso.
  • La espuma de los días, Boris Vian (Alianza, 1993 reimpresión 2017). De mi adorado Vian siempre tengo la sensación de que he leído menos de lo que debiera. Esta es probablemente su novela más conocida, pero yo aún la tengo pendiente. Reseña.

  • Las muertas, Jorge Ibargüengoitia (Cátedra, 2023). Uno de los muchos títulos que anoté cuando leí el Atlas de literatura hispanoamericana de Clara Obligado era este. Sorprendentemente esta famosa novela no estaba publicada hasta hace bien poco o bien se encontraba descatalogada. Reseña aquí.
  • Momentos estelares de la humanidad, Stefan Zweig (Acantilado 2002). Para mí la editorial de Zweig es esta. Y este el primero que Zweig, pero lo leí en una edición de Círculo de Lectores y quería tener un ejemplar de este título para su futura relectura.
  • La vida instrucciones de uso, Perec (Anagrama, 2019): en este caso fue un podcast el que me hizo comprar este libro y poner en mi radar, esta vez de verdad, al escritor francés. La edición es la conmemorativa de Anagrama. Reseña.
  • Las caras, Tove Ditlvesen (Seix Barral, 2023). De la autora leí Trilogía de Copenhague, que me encantó. Cuando vi que la editorial publicaría un nuevo libro suyo sabía que no me lo podía perder. Reseña.
  • Jóvenes héroes de la Unión Soviética, Alex Halberstadt (Impedimenta, 2023). Tengo la sensación de que últimamente he cambiado las historias de nazis por las historias de la URSS. No sé, pero no parece casualidad que acabe leyendo más autores soviéticos o ambientados en Rusia, la de antes o después de la Revolución.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?

Namaste.

Autor, Literatura, Vigan de

Las gratitudes, Delphine de Vigan

Cuando leí Nada se opone a la noche (Anagrama, 2012) sabía que más pronto que tarde iba a leer un nuevo libro de esta autora francesa. Me quedé con el título de Las lealtades, pero por confusión o por casualidad, acabé comprando este que os traigo hoy.

Las gratitudes (Anagrama, 2021) es la historia de Michka, una anciana que afronta sus últimos años. También la de Marie, una mujer que está conectada con la anciana por un pasado común.

¿Os habéis preguntando alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La expresión de vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra deuda.
¿A quién?

¿Al profesor que os abrió la puerta al mundo de los libros? ¿Al joven que intervino cuando os agredieron en al calle? ¿Al médico que os salvó la vida?

¿A la vida misma? (…)

¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?

Página 12

A ellas dos se añade Jérôme, un trabajador de la residencia donde vive Michka, y que ejercita a la anciana para tratar de que no se le escapen las palabras, consecuencia de la afasia que padece.

  • No me gustan las noches.
  • ¿No duermes bien?
  • Es por culpa de las palabras, ya te lo he dicho. De noche se… se agazapan… se pierden…

Página 81

Mientras que Nada se opone a la noche era una historia dura, cruel, de situaciones complejas y extraordinarias, Las gratitudes se centra en, exactamente lo contrario: el paso del tiempo, la gratitud que hemos sentido y demostrado por las personas de nuestro entorno, la reflexión de la vida y cómo se enfrenta a la muerte.

Envejecer es aprender a perder.

Página 129

Con apenas 160 páginas y no más de esos 3 personajes que he mencionado, de Vigan articula capítulos cortos en una historia cronológica sencilla, donde toman importancia los diálogos. Directa y clara, certera y muy, muy tierna, Las gratitudes funciona como oposición al grito despiadado de Nada se opone la noche, y parece un susurro de un amigo, un consejo para valorar, aceptar y agradecer a las personas que, no teniendo por qué ayudarnos, estuvieron ahí cuando más lo necesitamos.

Lo corta de su longitud puede animar también a los lectores que busquen acercarse a la obra de la francesa comenzando por una novela más corta, perfecta para leer de una sentada.

FICHA:

Te gustará si te gustó Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan.
Pros – Tierno, sencillo, bonito.
Contras – El tono difiere de Nada se opone a la noche, si esperas lo mismo puedes verte decepcionado.

Namaste.