Bazar

Se nota que seguimos en verano…

Hay cosas que sólo pasan en verano: ver cada día cómo en las redes sociales cada uno de tus contactos sube unas 50 fotografías al día, que los cambios de estado siempre empiecen por “en”… eso es un ejemplo. Pero luego está esa fantástica programación televisiva.

Lo mismo te puedes encontrar un programa estúpido sobre gente que canta, que emitan 5 episodios seguidos de Mujeres Desesperadas o las galas de los sábados por la noche que fomentan a la población a consumir ingentes cantidades de alcohol.

Seamos sinceros, el verano es un asco. Como hace calor, todo el mundo tiene la ventana abierta, así que puedo escuchar la conversación de mi vecino con su hijo, aunque le esté revelando secretos de Estado. A veces me dan ganas de intervenir en las discusiones entre mis vecinos, apoyando a uno u a otro. No lo hago porque no me quiero que en mi barrio me comparen con la madre de Wolowitz.

Y si ya nos metemos en la música estaremos todos de acuerdo: al principio gusta, pero ahora no hay quien lo aguante ni el waka waka ni al puñetero de Bisbal. Y menos esa canción que no para de sonar.

Es llamativo. Antes la gente se dividía en los que te caían bien o mal. Ahora se dividen entre “los que YA se han ido de vacaciones” y “los que han vuelto de ellas”. ¿Cuáles son peores? Eso ya no lo sé decir. Los primeros te describen el lugar, te enseñan fotos, te dicen lo que han comido… en definitiva, se ponen pesados. Los segundos te dicen lo cansados que están, lo mucho que necesitan irse de vacaciones, te recuerdan lo mucho que les queda para irse. En resumen: se ponen pesados.

Conclusión: los mismos perros con distinto collar.

Como es verano, se suda. Y como se suda, hay que evitar moverse. ¿Adónde quiero llegar? Pues a que en esta época el bate de béisbol no sirve. Estoy empezando a pensar en comprarme un fusil con mirilla telescópica: no hace ruido, es más limpio y encima no hay más que mover un dedo.

Así que ya sabéis: no os crucéis en mi camino. Y por vuestro bien, no me preguntéis que cuándo me voy de vacaciones.

Namaste.

P.D. Por suerte, el verano también tiene su punto fuerte: que se acaba y este año habrá un motivo para celebrarlo. El 3 de septiembre podremos comprar el nuevo libro de Almudena Grandes: Inés y la alegría. 🙂

IMM, Literatura

IMM veraniego

Posiblemente la época veraniega es la que más planifico los libros que leeré a continuación. Cuáles, en qué orden, comprarlos o pedirlos prestados…

Por eso, hace varias semanas escribí una entrada con los libros que formarían parte de mis próximas horas de lecturas (como hicisteis muchos de vosotros, por ejemplo, Vero).

Pero al final, por unas cosas u otras, se quedó en el tintero. Ahora la hago de nuevo, porque son varios los que me habéis dejado libros y porque no está de más ser agradecido.

Son los siguientes:

Libros para leer en verano
Libros para leer en verano
  • El fuego, de Katherine Neville. Sí, lo sé, seguro que os acordáis de otra entrada en la que lo enseñé, pero entre unas cosas y otras lo fui dejando… pero ahora es su momento. Como ya he comentado, es la segunda parte de El ocho. Su propietario me dijo que no era demasiado bueno, pero no pasa nada, ¡también tengo derecho a destripar libros! Gracias Chris.
  • El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien. La archiconocida historia del Anillo único, que a pesar de haberla visto en el cine, no la he leído. ¿Por qué me aventuré entonces a leer ese libro tan gordo? Pues por una sencilla razón: fui sondeando a cada uno de los conocidos que se han leído la trilogía y TODOS hablan de ella con entusiasmo, así que este es su momento. No os voy a contar más porque será el próximo que reseñe. La edición que podéis ver en la fotografía es una fantástica edición que recoge la saga entera. Gracias Domingo. EDICIÓN: la reseña dedicada al libro, pinchando aquí.
  • El palestino, de Antonio Salas. La última novela de Salas (el famoso periodista que conocimos con Diario de un Skin) se infiltra en una red de terrorismo islámico internacional. Todo un tocho. Me han comentado que está bien, pero que en alguna parte se hace demasiado pesado. Gracias JL.
  • La trilogía de Nueva York, de Paul Auster. Una novela que llevaba queriendo leer desde hace mucho, y que recibió su definitivo impulso cuando se eligió como libro en el Club Cargada de Libros (hace unos cuantos meses). Comentándolo con Niebla Espesa, dio la casualidad de que ella lo había comprado por alguna casualidad o impulso del destino. Insistí, volví a insistir y ella, como no le quedaba otro remedio, (porque me puedo poner muy pero que muy pesada con el tema de los libros), me lo prestó. Gracias Niebla Espesa. EDICIÓN: la reseña, aquí.
  • El violinista de Mauthausen, de Andrés Pérez Domínguez. Isi lo compró en la Feria del Libro  y me invadió la curiosidad de leerlo. Popular Libros ha tenido la gentileza de enviármelo a casa. EDICIÓN: la reseña dedicada al libro, pinchando aquí.

Así que ya sabéis qué libros leeré a corto plazo.

Por último: R., Bartleby, Vero, C.C. Buxter: he tenido problemas a la hora de comentaros. No sé por qué pero no me deja. He tratado enviaros mi comentario por mail pero sólo lo he conseguido en un par de casos.

Namaste.

Autor, Caballero Bonald, Literatura

En la casa del padre. J.M. Caballero Bonald

Quizá os suene este libro porque lo tenía desde hace mucho tiempo como pendientes para leer. Este julio le llegó el momento.

 

 

Portugal posa al lado del libro de Caballero Bonald
Portugal posa al lado del libro de Caballero Bonald

Caballero Bonald es un poeta jerezano que ha obtenido bastantes premios. Pero además, también escribe novelas. Ésta es una de ellas y la primera que leo de él.

 

La historia parte de la situación de una familia comerciante de vinos. La trama se nos da a conocer con dos técnicas distintas: de un lado, con el uso del narrador omnisciente que nos relata la historia antigua de la familia Romero-Bárcena, y de otro, la visión de uno de los nietos del creador de la estirpe que abarca la visión personal de la situación más actual. De este modo, el lector va conociendo dos puntos de vista distintos que acaban uniéndose sólo al final de la historia.

 

A partir de aquí, el autor despliega su gran capacidad literaria y de conocimiento de la lengua castellana para embellecer una historia (que podría parecer trillada y que en un comienzo me recordó a La casa de los espíritus) para darle una personalidad definida, una distinción característica que permite al lector reconocer al creador de la novela, oler, ver y en definitiva sentir lo que nos quiere trasmitir. Como muestra, un botón:

 

Y ya estaba su mano detenida en mi mejilla, la palma sedosa abarcándome la mejilla, sus ojos en busca de los míos, y yo sin hablar y sin querer mirarla. El sesgo de la lluvia irrumpía ahora en los cristales y ese rumor creó en el cuarto un clima taciturno, como de víspera de un viaje no deseado.

 

Si leyendo determinadas novelas se puede tener la sensación de que muchas de ellas se distinguen de otras sólo por la trama, es decir, que parecen todas hechas por el mismo patrón, por el mismo modo, como si fueran producidas en masa como los coches de Taylor (¿no os ha pasado?), aquí no nos vamos a encontrar nada de eso, sino que se trata de una narración más artesanal, mejor o peor, pero distinta y original de esas novelas que son sospechosamente iguales.

 

Sin embargo, el punto fuerte de esta novela es, asimismo, su punto débil. En ocasiones el autor se detiene tanto en el estilo y en el vocabulario enrevesado, que el lector tiene la sensación de que no ha pasado nada en varios capítulos, que todo es ornamento. Y aquí está la parte que no me ha gustado. Es demasiado barroco. Aunque al principio su forma de escribir me recordó a García Márquez, según iba avanzando cambié de idea. Os dejo un párrafo del principio del libro:

 

Toda aquella acelerada prosperidad industrial y social- que don Sebastián Romero-Bárcena había sabido establecer con tan consumadas estrategias- se vio por entonces pasajeramente frenada. Parece ser que, a partir del inoportuno asesinato de un archiduque, se les quitó las ganas en parte a los europeos las ganas de beber (o no les quedó mucho tiempo para hacerlo), de modo que las exportaciones acusaron en ciertos casos una merma nada desdeñable.

 

Así que mi valoración del libro se queda en un punto medio. Aunque me ha gustado la forma en la que se hilvana la historia, estoy bastante defraudada con el final. Llegó a engancharme en la mitad del libro, y pensé que el autor estaba mejorando mi opinión… pero cuando leí el final, me dio la impresión de que me faltaba por comprar el último fascículo.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La casa de los espíritus. Isabel Allende.
Pros
  • El estilo, el vocabulario y el estilo propio del autor.
Contras
  • Abusa de adjetivos. Con poca acción.

 

¡No cerramos en Agosto! 🙂

(INCISO: Portugal andaba algo molesta porque ya había aparecido Europa por mi blog y ella no. Así que para evitar rencillas entre hermanas, me solidarizo con ella.)

Namaste.

Actualidad, Cultura, Económica

Noticias veraniegas

Aunque lo parezca, no, no estoy de vacaciones. Mirando los blogs que sigo, me he dado cuenta de que la mayoría están de viaje, quitando unos pocos que mantienen su constancia actualizando. Así que dejaré de ponerme verde de envidia y contaré lo que quería deciros hoy.

Traigo buenas noticias (y mira que es raro). Desgraciadamente no se trata de una bajada de las temperaturas (cuánto echo de menos dormir con manta) sino de un breve remix de noticias que me apetecía comentar hoy.

Y ahí van:

En el apartado económico, nos encontramos con que nuestro sistema financiero no es tan malo como lo pintaban. En un estudio realizado al 95% de las entidades financieras españolas, sólo han arrojado malos resultados 5 de ellas. Quizá parezca demasiado si lo comparamos con el resto de Europa: mientras que aquí tenemos 5 suspensos, en Grecia sólo tienen uno, al igual que en Alemania.

La cuestión se encuentra en que si lo valoramos en términos relativos, las entidades financieras españolas se han mostrado dispuestas a mostrar sus cuentas, mientras que en el resto de Europa apenas la mitad de ellas han sido analizadas.

Ésto ha repercutido en el resultado del IBEX de hoy.

¿Por qué? Pensaréis. Lo peor para un mercado es la incertidumbre. Si las cosas van mal, los inversores saben qué hacer, igual pasa si las cosas van bien. Pero cuando no se sabe… ¿qué hacer? La falta de información siempre es una mala consejera.

En el apartado de buenas noticias en general, podemos comprobar que eso de tratar de timar al consumidor queda muy pero que muy mal, por mucho que seas una empresa solvente como Toshiba.

A ver almas de cántaro: entiendo que te pille por sorpresa que España ganara la Eurocopa. Pero sabiendo que partía como favorita en el Mundial y teniendo en cuenta que hay dinero de por medio, o hacéis las cosas bien o no las hagáis. Que sí, que sé que vende genial eso de «si gana La Roja tú también ganas», pero es que hay que ser chapucero…

Y en la cultura, qué decir de la noticia del día.

¿Os pensábais que era de Rául? Ja.

Namaste.

Autor, King, Literatura

Stephen King

Hace tiempo, durante la época dorada de este escritor, me aficioné a leer sus libros según llegaban nuevos a la biblioteca que frecuento.

El primer libro que leí de este autor fue Carrie. Me encantó, me pareció inquietante, emocionante y totalmente sorprendente.

Aquélla edición que leí venía acompañada de una serie de relatos cortos agrupados con el título El umbral de la noche. Me gustaron pero no tanto como una novela larga.

Al poco tiempo, todavía con el buen sabor en la boca de la primera novela, me metí de lleno en El pasillo de la muerte (la versión cinematográfica fue La milla verde, así como el nombre de la novela en inglés). De repente el tema no tenía nada que ver con Carrie: un condenado a muerte en una prisión. Me encantó, me encandiló. Al mismo tiempo me pareció misericordiosa y cruel. Posteriormente vi la película. Como todas, es una mera simplificación de lo que acontece en el libro. No está mal del todo pero siempre es mejor la novela.

Por aquél entonces tenía la costumbre de leer un libro al año de King. Así que el siguiente libro fue La tienda, de la que ya hablé en otro post. Este libro lleva prácticamente toda la vida en mi casa. Fue un regalo de mi madre a Coala allá por el año 93. Se lo leyó mi madre. Después se lo leyó Niebla espesa. Surgió el cachondeo de que yo me lo leería antes que el propietario. Parecía que no, puesto que yo por aquélla época tenía 8 años… Pero Coala fue postergando el libro a un mes y otro y otro… al final, huelga decir que yo me lo leí antes. Y creo que Coala lo ha empezado tres veces y no lo ha acabado ninguno. Que me corrija si me confundo.

También me gustó mucho, me pareció más cruel y más despiadado que los demás. Y también más original. Aunque bien es cierto que el principio puede hacerse un poco pesado, después te atrapa y no puedes parar de leer… hasta el final, que no me acabó de gustar.

Por último, leí Un saco de huesos y aunque me gustó, no alcanzó el nivel de sus otras novelas, pero bueno, fue una lectura entretenida, amena y rapidita. Lo justo para mantener el aprobado en una escala del uno al diez.

Hasta aquí la época buena de mi relación con Stephen King. Las cosas cambiaron cuando más tarde leí Buick 8. Un coche perverso y Todo es eventual.

La primera es, con todas las letras, un bodrio. La historia no hay por donde se coja, la trama no se sostiene, ni hay realidad ni hay intriga, es todo una chorrada muy grande, como si el autor tuviera que cumplir plazos de entrega y le hubiera preguntado a su hijo qué quería leer.

En cuanto al compendio de relatos, es más de lo mismo. Deja al lector con mala leche, y sin ganas de leer más. Fue entonces cuando pensé que a King se le había ido la magia. De tanto explotar la temática de la barrera entre el esoterismo y la ciencia-ficción, se había quemado. No pasa nada, hace falta reciclarse y punto. No se puede sacar un superventas todos los años durante dos décadas.

Desde entonces, no he vuelto a leer un libro suyo.  Sé que ha sacado nuevas novelas, pero cuando veo su nombre en la portada pienso que ya he tenido suficiente, que no me sorprenderá, que lo único que hará será modificar un recuerdo que tengo de él que no es malo del todo, puesto que he pasado buenos momentos leyendo sus novelas. Así que ahora le ignoro.

¿Leeré algo suyo en el futuro? La respuesta ha de ser sí. Creo que El resplandor puede ganar mucho en novela (aunque ya conozcamos la historia por la versión de Kubrick, me parece que tengo algo pendiente), además de que Varego me ha recomendado Christie y está convenientemente apuntado en mi Plan Infinito.

Y vosotros, ¿habéis leído algo de Stephen King? ¿Os gustó?

Namaste.

Actualidad, Bazar

Con ánimo de ofender

Hay cosas que me ponen de mala leche. Algunas ya las he comentado en algún post.

Pero… hay otras que se pueden leer en el periódico.

Indignación. Qué de imbéciles hay por el mundo. Seguiría toda la entrada insultando, pero mejor os voy a dejar la noticia a la que me refiero.

Espero que tengáis una feliz semana. Y ahora… voy a ponerles una vela negra a esos malnacidos.

Namaste.

Clásicos, Literatura

La Celestina. Fernando de Rojas.

Qué decir de esta obra que no se haya dicho ya…

Pues lo primero, que me prometí a mí misma ahondar en los clásicos, que si bien he leído algunos, muchos otros los conozco sólo de oídas, como en este caso.

Así que de repente, por sorpresa, al encender mi flamante e-book (allá por la fecha de mi cumpleaños), me encuentro, entre otras novelas clásicas, a esta. Como no soy quién para desdeñar las señales que el Hado y el Destino me dan, aproveché para leerla.

Y me ha encantado. Es una novela que HAY que leer antes o después, no sólo porque se trata de un clásico entre los clásicos, sino por otras cosas. Según iba leyendo me di cuenta de que tenía apuntadas montones de páginas con fragmentos que me gustaban. Prácticamente la mitad de ellas. Llegado a un punto, dejé de apuntar, para centrarme en disfrutar en los pensamientos y comentarios de unos personajes que podrían enseñar mucho a más de uno y más de dos (y todo esto teniendo en cuenta que la obra es del siglo XVI, lo cual ya es un mérito).

Como la trama es de todos conocida, no me extenderé más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La filosofía y el sentido común de cada frase.
Contras
  • La naturaleza intrínseca del ser humano: envidia, codicia y un largo etcétera.

Seguiré con mi diatriba sobre el próximo libro que me leeré… ¡Se admiten apuestas!

Namaste.

Económica, Literatura

Freakonomics. Steven Levitt y Stephen J. Dubner.

Lo primero de todo: aunque su nombre diga lo contrario, no es ni un libro para freaks ni un libro sobre economía.

 

¿Qué es, entonces Freakonomics? Es un libro sobre el mundo, en concreto sobre el análisis de la realidad, que más que economía tiene sentido común. Es cierto que se incluyen algunos términos económicos, pero están usados tangencialmente.

 

Naranja disfrada de manzanaAsí, se comienza a hablar sobre hacer trampas y se tocan distintos temas: el sumo, las notas de un instituto, y como hilo conductor se usa los incentivos personales de cada uno. Luego cambian de tema y te cuentan una breve historia sobre los inicios del Ku Klux Klan. Como podéis suponer, algunos temas más interesantes que otros pero todos muy reales y bien explicados.

 

El libro está organizado en 6 capítulos. Delante de cada uno de ellos se incluye un pedazo de un artículo que habla sobre el economista del libro. Un tipo que dicen que es poco convencional pero muy listo. Llegado a un punto, estos pedazos sobran. Llegado a otro incluso cabrean al lector:

 

En otras palabras, no hay nada en su aspecto o actitud que sugiera un lanzallamas.

 

Guau. Como el tipo tiene la pinta de un empollón concluye que no es un revolucionario. ¿No se supone que este libro trata sobre analizar la realidad y no quedarse en la superficie?

 

En fin. Posteriormente el lector puede encontrar más análisis, algunos bien hilados y otros cogidos con pinzas. Incluso se pueden encontrar párrafos de este estilo:

 

Las probabilidades de recibir un castigo no eran tan bajas -fue una época de auge de un sistema judicial liberal y el movimiento a favor de los derechos del delincuente- que cometer un delito sencillamente no resultaba difícil.

 

Moc. Error. Se supone que nos están contando que en un determinado momento había poca probabilidad de acabar en prisión. No hay que confundir esta probabilidad con la de cometer un delito. No nos engañemos: cometer un delito es fácil. (Es fácil ser tentado por hacerse rico rápidamente, por ejemplo). Lo que no es tan fácil es evitar la consecuencia jurídica de dicho delito. Esto es, este párrafo está mal. Lo que era fácil era cometer un delito y que el sistema no te castigara por ello.

 

Aunque en general el libro es entretenido y se puede leer de una sentada, hay cosas que no hay quien trague:

 

El que se cuela hoy en el metro fácilmente podría estar buscado mañana por el asesinato de ayer.

 

Toma. Para qué decir más. Pues no sé en qué mundo vivirá esta gente, pero veo una diferencia enorme entre no pagar en el metro y matar a una persona. Si la segunda parte de la frase fuera «realizar pequeños hurtos en alguna tienda», no criticaría la frase. Pero no. Venga hombre.

 

 

Desde mi punto de vista, muchas de las cosas que se incluyen son de perogrullo. El que crea que un intermediario como un banco o una agencia de viajes no saca dinero es o muy ingenuo o directamente un pardillo. Determinadas cosas que se explican en este libro son de sentido común. Pero aún así se trata al lector como si éste no tuviera ni idea de nada de lo que le están contando.

 

Sin embargo, sí que es cierto que muchas otras las desconocía, además de ser un libro rápido de leer y facilito para leer con estos calores sin que se te recaliente la cabeza. Es un libro para leer separando lo que vale de lo que no.

 

Ahora, no merece la pena comprarlo.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Los libros que mezclan la autoayuda y la demostración de que el escritor es un gran intelectual y el lector un imbécil.
Pros
  • Entretenido y de fácil lectura.
Contras
  • La repetición de muchas de las teorías que se dicen en todos los capítulos del libro. (Me ha recordado a ese programa que emiten en la Sexta sobre investigación de crímenes, en el que se pasan medio programa repitiendo lo que dijeron al principio).
  • El enfoque estadounidense de todos los temas. Parece que el resto del mundo no existe.

 

 

Esto es todo por hoy. No sé si me alegro más porque haya ganado España o porque haya perdido un equipo de taekwondo llamado Holanda.

 

 

Namaste.

Autor, Literatura, Pérez-Reverte

El asedio. Arturo Pérez-Reverte

La última novela de Arturo Pérez-Reverte trata, como supongo que todos vosotros sabréis ya, del asedio que vivió la ciudad de Cádiz en el siglo XIX. Partiendo en ese contexto histórico, se enmarca una historia sobre un asesino que mata muchachas de una forma sádica.

Desde aquí, el autor usa su gran capacidad descriptiva para crear varios personajes principales con los que conoceremos la historia desde diferentes puntos de vista: un corsario, un capitán francés, un comisario o una importante comerciante son cuatro de ellos.

Aquí comienza la peculiaridad; generalmente Pérez-Reverte se centra en un personaje principal al que acompañan secundarios de mayor o menor importancia (Alatriste, Corso, La Reina del Sur y un largo etcétera). En esta novela los personajes (al menos al principio) son igualmente importantes, hasta que en un determinado punto el autor deja de lado (desde mi punto de vista algo injustamente) a algún personaje para darle más juego a los que son más completos.

De ellos destaco a dos: Rogelio Tizón (cuán aguileño se puede ser, y cuánto miedo se puede dar) y Pepe Lobo, del que nada más salir ya me caía bien.

Pérez-Reverte se supera. No sólo despliega una detallada imagen de la Cádiz de la época, a la que estamos habituados, sino que además juega con las relaciones entre los personajes, creando escenas cortas en el tiempo, con pocos diálogos pero muy creíbles, lo cual hace que el lector acabe con muchas más sensaciones que si los personajes hablaran sin parar. Y como ejemplo, hay un poco de todo: tensiones sexuales no resueltas, enemistades profundas, amenazas soterradas de maneras elegantes…

Bien es cierto que considero que llega un momento en el que parece que el escritor no sabe muy bien por donde tirar y acaba incluyendo 100 páginas que aportan poco a la historia. Pero tras esto, cuando yo esperaba llevarme un (más bien otro) chasco con un final previsible, rápido y escueto, me equivoqué, y aunque una cosa en concreto la acerté, la trama principal me pilló desprevenida.

Así que resumiendo, en este libro podéis encontrar un poco de todo lo anterior que ha escrito el cartaginés: luchas marítimas como las de Cabo Trafalgar, intriga como en La tabla de Flandes, luchas y personajes del estilo de la saga Alatriste, incluso una mujer que recuerda a la protagonista de La reina del sur

Pero todos estos elementos se combinan de una forma mucho más rica y dinámica que en sus anteriores novelas. Creo no confundirme al calificar El asedio como la mejor novela de Pérez-Reverte.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Las aventuras del Capitán Alatriste. Pérez-Reverte.
  • Cabo Trafalgar. Pérez Reverte.
Pros
  • Dinámica, entretenida y muy completa.
  • Los diálogos sarcásticos y agrios me encantan.
Contras
  • Sobran unas cien páginas.
  • Algún punto de la novela se ve venir.

Gracias a Popular Libros por enviármelo a casa.

Namaste.

Autor, Literatura, Rivas

Los libros arden mal. Manuel Rivas

Conocí este Los libros arden mal a través de una entrada de Homo Libris. Le tenía ganas a Rivas tras leer alguno de sus cuentos y la adaptación cinematográfica de La lengua de las mariposas.

(INCISO: mirad la que se ha montado a raíz de una serie de comentarios de un periodista que en un artículo incluyó el siguiente párrafo:

¿Y los españoles?, se habrá preguntado más de uno. En la novela española mineralizada ha de aparecer un comisario que entra en su hogar gritando: «¡Soy un cerdo franquista y ahora mismo voy a someter a mi mujer a violencia de género!». O bien un maestro de pueblo que habla con un niñito adorable y le dice: «Como soy un maestro republicano voy a mostrarte las virtudes de la democracia y el humanismo mediante el bello ejemplo de las mariposas».

Artículo íntegro pinchando aquí.

Manuel Rivas se da por aludido respondiendo escuetamente.

Félix de Azúa le contesta.

¿Qué, era para darse por aludido? (FIN DEL INCISO)).

 

 

Portada del libro

En el marco de la posguerra española se desarrolla una historia que tiene que ver con la cultura (como episodios sobre la quema de libros) pero que además ahonda en las distintas situaciones de unos personajes relacionados entre sí.

Hasta aquí algo que podría ser habitual. A partir de aquí la novedad. El autor cuenta la historia cambiando: en un capítulo podemos encontrar la historia de un juez contada de forma objetiva. En el siguiente aparece una lavandera hablando en primera persona.

Debido al cambio de personajes, en ocasiones se hace una lectura un poco complicada: hay bastantes nombres que guardan relación y al comenzar cuesta pillarle el truco. (De hecho me hice un croquis con nombres de personajes, relaciones y otros datos).

Luego todo va rodado, hasta más o menos la mitad del libro, donde la trama se estanca un poco y todo sucede más lentamente. En este punto, cuando ya pensaba que no me iba a gustar el final porque el autor lo apañaría como pudiera, las cosas cambian y el lector se lleva una grata sorpresa al recuperar la actividad y dinamismo de la primera parte del libro.

Trozos que me han gustado hay montones. De ellos, he seleccionado uno, para ilustraros el modo de enlazar del autor de un tema a otro, y para que comprobéis lo distinto que es a otros escritores:

Ya no era una criatura. Con cinco o seis años aún se meaba en la cama. Antes, no. Fue en esa época. No era algo que se pregonara. No es que llegase una a buscar la ropa y le dijesen: Ahí van las sábanas mojadas por el niño, que no retiene. Lo que pasa es que la ropa cuenta sus historias, es como un libro. Y tampoco yo voy diciendo por ahí lo que cuenta la ropa. Eso queda entre nosotras. Entre la ropa y nosotras. Por eso, lo que más me gusta de lavar es el clareo. Ese momento en el que el sol les devuelve los colores a las prendas y a las cosas, porque parece incluso, en ese dar del sol, que lo que has hecho es lavar todo el lugar. Devolverle los colores. A la ropa, sí, pero también al paisaje, a las cosas, a la mirada de la gente. Y entonces eres tú quien les pone el negro y el amarillo canario a las espigas rayadas de maíz del país y a las camisetas de fútbol del Relámpago de Elviña. El púrpura a los carpazos. A veces hablamos de la felicidad como un imposible. Entre nosotros, lo que más se parece a un infeliz es un feliz. Yo ya he oído llamarle a Brevo, que no tiene mucho entendimiento, he oído llamarle de dos maneras: feliz e infeliz. Parece que es lo mismo. Los niños le llaman tonto, sin más. Los niños. Qué miedo. No me extraña que haya quien se enrede con las palabras. Las hay, hay palabras, que son como bichos, de esos que mudan, que parecen una cosa y son otra. Polca dice que es al revés de lo que pensamos. Que las palabras no nacieron para denominar las cosas. Que primero fueron las palabras y después las cosas. Así que alguien dijo ciempiés y salió el bicho. Ya sé que no tiene cien pies. Lo importante es la intención. Quien hace la palabra, hace la trampa. Yo no quiero pensar en el nombre de un mal. Imagina que lo dices y funciona. Hay que tener cuidado con lo que se dice. O no. Al chaval, al hijo de la pintora y del juez, a lo mejor también le pasó que quiso meter las palabras para adentro y se le hizo un bolo, un tapón. Porque las palabras son también como migas. Yo, cuando estoy sola en la mesa, en silencio, meditando, los dedos hacen bolas con las migas de pan sobre el mantel de hule. Y cuando te das cuenta, cuando se te pasa el despiste, esas formas esféricas, tan pulidas, como astros, están mirando hacia ti. Yo no sé lo que harás tú, pero lo que yo hago es ir comiéndomelas muy despacio, las palabras de pan, las del silencio, para no atragantarme. Yo por suerte he tenido a Polca. A pai pai (en gallego, padre padre). Creo que, si no fuese por él, no habría arrancado. Sería feliz. Sería infeliz. Sería muda. Aún me mearía en la cama. Uno de estos días lo tengo que llevar a que vea al chaval, a Gabriel. Seguro que él encuentra la manera de espabilar a la criatura. Ella, la pintora, es más risueña que habladora. Tampoco a mí me va el chismorreo. El traer de dientes a la gente. A mí nadie me va a oír decir: ¡El niño, que es un meón!

Os lo recomiendo encarecidamente. Es uno de los mejores libros que he leído este año, y he acabado encantada y acordándome de los que vivís en Galicia (Niebla Espesa, Elnorte, D.) porque además de ser una gran historia es un tributo a las tierras gallegas, a las calles coruñesas y a los pueblos cercanos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo mágico del autor.
  • El desarrollo de la historia y el modo de mezclar unas historias con otras.
Contras
  • No me gusta nada la portada del libro, y menos el redondel rojo de la izquierda. Señores, ¡esto no es un DVD!
  • La edición incluye un mapa con las calles de La Coruña que sólo se puede leer con una lupa.

Namaste.