Posts Tagged ‘Almudena Grandes

25
Oct
18

Los pacientes del doctor García, Almudena Grandes

He leído mucho a Grandes. Mucho mucho mucho. Soy lectora fiel desde siempre, desde sus primeras novelas. Espero sus libros como un acontecimiento anual más, soy de las que lo compran en cuanto sale. He leído los tres anteriores de la saga, los tengo todos firmados, en los estantes.

Desde Las tres bodas de Manolita han pasado 3 años, tenía ganas de volver a la leer a la madrileña. ¡Y encima salen nazis! Todo prometía, y más tras asistir a una de las presentaciones con motivo de la publicación, donde la propia Grandes contó su proceso narrativo, la línea de investigación que siguió y cómo consigue armar este puzzle inmenso que es Los pacientes del doctor García.

Los-pacientes-del-doctor-GarcíaLos que me conozcáis ya sabéis que si lo anterior es una declaración de intenciones es porque lo que viene ahora no va a ser una crítica demasiado halagüeña. Tenéis razón.

Cuando la propia autora cuenta que sus Episodios de una guerra interminable homenajean a los Episodios naciones de Galdós, uno ya puede pensar en la soberbia. Parece como si eso es algo que deben decir los demás, no uno mismo. Parece como si se diera demasiada importancia.

Los pacientes del doctor García continua la serie que inició con Inés y la alegría, como cuarto episodio de una guerra que en este caso son dos: la Civil y la Segunda Guerra Mundial. La estructura es la misma que sus otras historias hermanas, alternándose un episodio histórico con uno de ficción. También encontramos los elementos propios de Grandes: la abundancia de personajes, los saltos temporales y las tramas que se acaban uniendo.

En este caso tenemos un trío de hombres protagónicos: un médico republicano, un diplomático y un soldado-boxeador. Mención merece la real y surreal Clara Stauffer, una mujer que creó una red de huida de los criminales nazis hacia Argentina desde un piso en Madrid y con la connivencia del gobierno franquista.

Básicamente la trama es la que ya hemos leído antes: personas que buscan sobrevivir ante situaciones límite, decisiones que les marcarán, encontronazos de los que surgirán amistades y amores.

Entonces, si todo lo anterior ya lo he leído en sus otros libros de la saga y encima hay nazis (¡nazis!), ¿qué es lo que falla?

1. El número de páginas. La sensación constante de que lo que se dice se puede decir con muchas menos palabras.

2. Un machacón exceso en el estilo, como con las repeticiones, en especial esta:

Adrián Gallardo Ortega (…) nunca había sido demasiado inteligente.

Página 285

Durante todo el libro cada vez que aparece este personaje se repite como un mantra la misma frase con pequeños cambios: no comprendía o no era demasiado listo o no sabía qué estaba ocurriendo. ¿Por qué en lugar de repetirlo no me muestras por qué no lo es y así saco yo mis propias conclusiones?

3. La excesividad. Como mantra: son excesivos la cantidad de personajes (personajes y familiares, amigos y vecinos, amoríos y referencias), los saltos temporales y hasta las descripciones y las frases:

Aunque la beca que le permitió acabar la carrera tan deprisa como había hecho el bachiller corrió a cargo del gobierno, la familia Azcárate, vinculada al colegio de Villablino desde que el tío Gumersindo inspiró a su amigo Paco Fernández Blanco y Sierra-Pambley el proyecto de su fundación, le amparó desde su primer día en la capital. Así, su vida cambió tan deprisa que su casa, Robles, la sacristía de la parroquia, se convirtieron en piezas sueltas de un recuerdo imposible, un pasado tan dudoso para el joven abogado que trabajaba en un bufete mientras hacía los cursos de la Escuela Diplomática, como si se lo hubiera inventado él mismo.

Página 104

4. Los arquetipos. ¿Apostamos? Médico republicano = noble, leal, recio.

Boxeador en la División azul = estúpido, necio, aprovechado.

En esta historia los personajes son tan fácilmente reconocibles que sabemos qué tipo de acción va a realizar cada uno. Si es un acto heroico o deleznable dependerá del bando en el que hayan luchado en la Guerra Civil. Muy original todo. Prácticamente una parodia.

Todo esto no solo ha conseguido que me aburra, sino que rechace el libro por excesivo en todas sus facetas. Da la sensación de que todo el trabajo de documentación ha de aparecer en este libro y lo que debería ser accesorio acaba convirtiéndose en principal, apabullantes las referencias, las circunstancias y cada uno de los detalles que incluye. Mientras que en otras de sus historias está trabajada la estructura y el hilo conductor, aquí encontramos un caos continuo, como si acabara juntando capítulos que estaban a medias por el simple hecho de que ya estaban escritos.

No sólo no he conectado con el texto ni con los personajes, sino que me la sensación de rechazo ha sido perenne, rechazo por el texto, por la estructura, por el enfoque, por la simplicidad en cosas que debían ser complejas (los personajes, por ejemplo) y la complejidad en cosas que debían ser simples (os animo a que contéis el número de frases del párrafo que he incluido más arriba).

En fin, para mí este libro no hay por donde cogerlo.

Os dejo la reseña de La librería de Javier, donde en los comentarios otros lectores se muestran tan estupefactos como yo.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • Los guiños a las historias anteriores.
  • Conocer la historia, como la red Stauffer.
Contras
  • Excesividad: de tramas, de estilo, de personajes, de saltos temporales.

Namaste.

01
Abr
14

Las tres bodas de Manolita, Almudena Grandes

Almudena Grandes regresa con la tercera parte de los Episodios de una Guerra Interminable. Como ya sabemos por sus anteriores episodios, los seis libros que componen esta serie tendrán como denominador común la época en la Las-tres-bodas-de-Manolitaque transcurren: desde la Guerra Civil a la posguerra.

En este caso, la trama se sitúa en la posguerra española, una época de represión y de dolor, en un país hundido por el hambre, la miseria y las consecuencias de un conflicto bélico que dividió al país.
La protagonista, como ya se adelanta en el título, es Manolita, una joven madrileña que acabará siendo apodada como la señorita Conmigo No Contéis. Una niña que aprenderá a ser mujer demasiado pronto.

A lo largo de toda la lectura no he podido evitar ir comparándola con sus predecesoras, no sólo porque conforman una parte de una serie mayor sino porque han sido mis últimas lecturas de la autora. Probablemente si no habéis leído Inés y la alegría y El lector de Julio Verne esta reseña se os haga aburrida. Pasad directamente al cuadro del final y listos.

La historia de Manolita comienza cuando se ve envuelta en un favor, el que tiene que hacerle a Antonio, su hermano, un comunista sobre el que pesa una orden de búsqueda y captura. Sin embargo, esto no es más que la punta del iceberg de una historia enorme: de política, pobreza y lucha, de amor y odio, de temas mundanos y utópicos. Una historia muy compacta, la más trabajada de las tres. En primer lugar porque se trata de una novela coral, en la que toman un importante protagonismo los personajes secundarios: como el Palmero o Eladia. Personajes con historias muy distintas, pero que se van enlazando como un eslabón al otro, y que visto desde perspectiva cobra mucho más sentido.

En segundo, porque aunque parte de una trama aparentemente menos atractiva, todo se une, todo está unido, y esta unión se hace a través de saltos temporales, de referencias al pasado y al futuro.

El lector, como ya ocurriera con Inés y la alegría, se ve empujado a una historia que, desde la primera línea ya está en marcha. Esto es: se abre el telón y los actores ya están hablando de temas con mucha chicha. Aunque al principio pueda parecer una complejidad añadida, consigue dejar pegado a las páginas de un lector que va adivinando de cada conversación de qué trata el asunto.

Había de todo, y todo valía mientras una excitación imprecisa, universal, corriera por las venas de los asistentes como un líquido brillante y espeso, capaz de hacer más brillante, más espesa su sangre.

Si a Inés y la alegría le veía pegas (las enumeraciones, la densidad de terminados capítulos, el completo cambio de espacio-tiempo) y a El lector de Julio Verne otras (infantilismo al tener como protagonista a un niño), aquí no puedo más que ser categórica: Las tres bodas de Manolita es un novelón. Una historia completísima que radiografía uno de los momentos más oscuros de la historia de España. Pero más allá del contexto histórico, Las tres bodas de Manolita es una historia de amor, por la familia, por los amigos; donde las emociones surgen en cada frase y en cada diálogo. Una de esas novelas que nos encogen el corazón, con las que cruzamos los dedos deseando que no ocurra lo que parece que es inminente.

Y es que, desde la mitad de la novela ya tenía la sensación de que se trata de una novela redonda, sin aristas, una novela bella, por el estilo que despliega Grandes, con una trama grande en la que relucen personajes pequeños; un libro compacto en el que cada personaje se une a los demás como las capas de una cebolla: hay que ir conociendo unos y otros hasta adentrarse en el interior de la hortaliza. Y después, cuando ya hemos terminado, echar un paso atrás para ver todas esas líneas de las tramas sueltas: todos esos personajes que conforman un todo.

Aunque parece sencillo no es fácil conseguir que la acción y el interés no decaiga en un momento, mantener la atención de un lector tras 700 páginas. Esto se debe, al equilibrio que se mantiene en el estilo en cada momento, en los cambios de registros cuando es necesario (si la historia de Manolita tiene varios vericuetos y saltos temporales, la de Isabel es puramente lineal).

Mi sensación es que Grandes vuelve a sus orígenes, esto es, a las historias de mujeres fuertes, que buscan sobrevivir de un modo u otro. Historias que recuerdan a Atlas de geografía humana: mujeres con personalidades muy dispares pero que tienen las cosas muy claras y que luchan por lo que quieren. Si con El corazón helado consiguió darle una vuelta de tuerca a una historia de amor, con Las tres bodas de Manolita subyuga a un lector que mantiene el corazón encogido y que se da cuenta de lo lista que es la madrileña.

Porque existen hambres mucho peores que no tener nada que comer, intemperies mucho más crueles que carecer de un techo bajo el que cobijarse, pobrezas más asfixiantes que la vida en una casa sin puertas, sin baldosas ni lámparas. Ella no lo sabía, pero yo sí.

Por mi parte, lo que sí que sé es que desde ahora va a ser mi novela favorita de Grandes. Una novela redonda.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El desarrollo de la historia de Antonio, Eladia, Manolita y el Palmero.

  • La brutal historia de Isabel Perales García. Tan dura como real.

  • ¡Por fin hay un listado de personajes al final del libro! ¡Gracias Tusquets!

Contras

  • El inicio puede parecer un poco apabullante. Pero no es para tanto.

  • Recomiendo que las leáis en orden, por las referencias de unas con otras.

Namaste.

22
Abr
12

El lector de Julio Verne, Almudena Grandes.

En el anterior IMM ya os mostraba este libro como uno de las últimas adquisiciones. Lo cierto es que esperaba impacientemente la publicación del nuevo libro de Almudena Grandes. Desde aquí mi agradecimiento a Tusquets por facilitármelo.

Portada de "El lector de Julio Verne"

Como bien especifica la portada, se trata de la segunda parte de Episodios de una guerra interminable, una serie de novelas sobre la posguerra española que comenzó con Inés y la alegría.

El lector de Julio Verne narra la historia de un niño, hijo de un Guardia Civil. La acción se sitúa en 1947 en la Sierra de Jaén. Desde aquí desarrolla una trama tupida formada por la historia personal de cada uno de los vecinos de su pueblo, de las personas a las que va conociendo en un verano en que comenzó a ver la realidad con otros ojos.

No hace avanzar mucho en la lectura para comprobar los frecuentes guiños que lanza la autora al lector continuado de su obra y de muchos de sus conocidos (como la novela de García Montero), y esto lo hace desde antes de empezar la novela, no hay más que leer la dedicatoria:

Nada es lo mismo. Nada

permanece.

Menos la Historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.

Ángel González, “Glosas a Heráclito”.

El hecho de que el narrador sea un niño consigue acercar al lector a la historia: vamos conociendo la trama a medida que nos la cuenta Nino, con esa mirada atenta del niño observador e inteligente que se cuestiona todo lo que ve.

Inevitable es la comparación con su predecesora. El lector de Julio Verne es, sin duda, una novela mucho más amable, es decir, existen menos saltos cronológicos, con lo que es más fácil engancharse a la novela desde un primer momento. Además, Grandes vuelve a su tradicional modo de escribir: si en Inés y la alegría optó por experimentar, por ofrecer al lector un episodio de historia pura y dura y otro de novela, aquí vuelve al estilo que estábamos acostumbrados en sus otras novelas: la novela, el discurrir de la historia con un mismo narrador. Recuerda en este punto a cualquiera de sus antiguas novelas: Malena es un nombre de tango o bien a El corazón helado pero sin los frecuentes saltos cronológicos.

Por mi parte, es de agradecer. Uno de los puntos flacos que le vi a Inés y la alegría fue precisamente el exceso de Historia, la ralentización de la trama en los capítulos dedicados al Partido Comunista. Y otro, el claro partidismo. En Inés y la alegría se veían claramente buenos y malos arquetípicos, aquí los personajes están más difuminados. No son más que personas con intereses egoístas que tratan de salir adelante sea como sea. Se trata de una novela mucho más real, más tupida y compleja, que refleja con mucha más claridad cómo debió de ser la vida en aquélla época.

Si algo me disgusta de las novelas que tratan el arduo tema de la Guerra Civil española es el claro partidismo entre buenos y malos. No todo es tan simple, nadie es siempre bueno o malo. Eso se lo dejamos a la ciencia-ficción. Y en esta novela por fin hace justicia en este punto. A fin de cuentas no somos más que personas que buscan la felicidad y la tranquilidad, seguir adelante, con independencia de lo que comenten los grandes señores en sus palacios.

Atrae por encima de todo, el modo de desgranar la historia, de ir poco a poco dándole forma. Es Nino quien nos los va presentando, sin prejuicios, y así vamos conociendo a cada uno de los personajes, cogiéndoles cariño y descubriendo su historia personal. Es una historia entrañable, la historia de cómo se vivía en una dura época en un pueblo cualquiera, lejos de las historia de héroes y villanos. El día a día del modo de vida de la gente normal.

Frecuentes son los guiños a Inés y la alegría. Sin embargo no son más que eso, guiños. No es necesario leer la primera parte para comenzar El lector de Julio Verne. Comparativamente me parece una novela mucho más interesante que Inés y la alegría. En definitiva, me parece una novela indispensable para cualquier lector admirador de Grandes y una novela muy bien trazada para los que se quieran acercar a la autora por primera vez.

Puede ser que muchos de vosotros penséis que se trata de otra novela de la Guerra Civil. Pero como comenta Grandes cada vez que puede (quizá tratando de justificarse), fue una situación tan dura, tan difícil, tan brutal, que es inevitable plasmar en el papel muchas de las historias que cuentan nuestros mayores. Sí, la realidad siempre supera a la ficción.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de la autora.

  • Lo tierno y entrañable de la historia de Nino.

  • La pulcra edición de Tusquets.

Contras

  • Tener que esperar a la siguiente parte.

Namaste.

18
Abr
12

IMM (16)

Regreso con (algunas…) de las nuevas adquisiciones. Los libros que os traigo hoy son los siguientes:

Algunas de las nuevas adquisiciones: Marías, Oé, Mendoza y Grandes

  • Tu rostro mañana, Javier Marías. Una edición que recoge las tres partes de la novela más conocida de Marías (y también, por lo que sé, de la más compleja). Lo cierto es que no tenía pensado comprarla, pero me gustó la edición, el hecho de tener las tres partes en un mismo tomo. Aunque el precio no era lo que se dice barato, tampoco es que fuera excesivamente caro, así que me convenció y lo compré. Lo complicado será ahora determinar cuándo es el momento de empezarlo.

  • Cuadernos de Hiroshima, Kenzaburo Oé. Recomendado por Oesido, lo anoté en la libreta en su día y casualmente me topé con él. Éste sí que lo leeré antes, tengo curiosidad por leerlo y además me viene de perlas para el reto de Meribélgica. ¿O es que soy la única que lee siempre libros de los mismos meridianos?
  • La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza. Aunque Sin noticias de Gurb es un libro muy famoso de este autor, me da la impresión que La verdad sobre el caso Savolta es el más aclamado de la obra de Mendoza. Como sea, y porque veo comentarios por todos los sitios ensalzándolo, no dudé en pedirlo prestado cuando vi que @Castillodnaipes lo tenía.
  • El lector de Julio Verne, Almudena Grandes. El segundo tomo de Episodios de una guerra interminable y el último libro de la madrileña (sí, lo sé, estaréis cansados de verlo por todos los sitios, que para eso es uno de los más vendidos), cortesía de Tusquets. Ya lo he terminado así que en breve os daré mi opinión.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de ellos? ¿Qué os parecieron?

Namaste.

P.D. O hay que leer más o comprar menos. ¿De qué sirve que todos esos pendientes que tenemos anotados los compremos si luego no tenemos tiempo de leerlos?

(Oye, que además de hacer bonito en la estantería es una sensación magnífica la de mirar el lomo y tratar de imaginarse qué hay al otro lado)

Vamos, que el que no se consuela es porque no quiere.

26
Oct
10

Inés y la alegría, Almudena Grandes

Como ya conoceréis muchos de vosotros, Inés y la alegría es el último libro de Almudena Grandes.

Ines y la alegríaSe trata el primero de lo que la autora ha denominado Episodios de una guerra interminable, en honor a los episodios de Galdós, y que trata de contarnos las pequeñas historias que se entrecruzan en lo que ella denomina la Historia Universal, los grandes acontecimientos de los últimos cuarenta años.

El acontecimiento histórico en el que se enmarca la trama es la invasión del valle de Arán que aconteció en 1944. Desde ahí, la escritora madrileña desarrolla la ficción de los que pensaron y sintieron los protagonistas de la misma.

Al igual que En el corazón helado, se van intercalando las historias de los dos protagonistas principales: Inés y Galán.

Pero, sin embargo, lo peculiar de esta novela es que además de esta parte de ficción, se van incluyendo otros capítulos más cortos que nos van contando lo que ocurrió en el Partido Comunista. Esta parte no es ficción, sino que la autora cuenta, con más o menos objetividad, la vida de los protagonistas: Dolores Ibárruri, Jesús Monzón, Carmen de Pedro, Santiago Carrillo… son que van moviendo sus fichas desde un plano superior al de los protagonistas de la ficción, pero que, acaba afectando a aquéllos. Os dejo un fragmento de esta parte:

 

Es lo que tienen los dictadores, que primero ponen mucho cuidado en eliminar de su entorno a cualquier persona con el talento suficiente para hacerles sombra, y después echan de menos su brillantez.

 

De esta forma, la realidad de los acontecimientos históricos está presente en la vida de Inés y Galán. Sin embargo, esta parte de la ficción es la de la historia en minúscula, la de la vida de miembros del Partido Comunista de la base. Y aquí donde Grandes despliega la narrativa que la caracteriza, con sus personajes reales y cercanos o la forma que tiene de que el lector se sienta atrapado por los sentimientos de los personajes.

En el estilo de la autora algo ha cambiado. Las primeras páginas, según iba leyendo, no podía parar de sonreír: A Almu se le ha pegado algo de Luis, pensé cuando comencé el libro. Sin embargo, ese pensamiento se me fue enseguida. Aunque se nota el incremento del uso de los adjetivos y de las frases subordinadas, aunque lo intente, Grandes no es un poeta y eso se nota. Se nota en que algunas de las frases parecen forzadas. Se nota en que las novedades que trata de incluir en esta novela no mejoran lo que tenía antes.

Nada más comenzar, el lector tiene que capear el temporal: de un lado, un gran número de personajes, de golpe y porrazo que tiene mucha relación los unos con los otros. Hasta doscientas páginas más tarde no fui capaz de enterar quién estaba casado con quién. De otro, los saltos temporales. No me considero una lectora torpe, pero es complicado acostumbrarse, porque en un simple punto y aparte, la autora vuelve para adelante y para detrás en el tiempo.

Así que si me preguntáis, diré que sí, que me ha gustado, pero que esperaba mucho más. Como ya comenté en las entradas que le dediqué (aquí y aquí), he leído prácticamente todo de Grandes, y El corazón helado me pareció un gran avance. Sin embargo, este libro me ha dejado un poco fría, porque esperaba más. Me gusta el estilo de Almudena Grandes, pero soy consciente de que no soy objetiva (no es que lo sea, que para eso este blog es de opinión). Tengo la sensación de que si su nombre no figurara en la portada ya habría criticado otras muchas cosas (como los personajes planos, el irritable número de enumeraciones o la polarización de los personajes entre buenísimos-malísimos).

La parte buena es, precisamente, porque su nombre figura en la portada, y porque es capaz de dar fluidez a la historia, de hacer que el lector quiera seguir leyendo más, y por conseguir que cualquiera se ponga en la situación de los personajes, en lo que sienten y en lo que viven. Así que sí, me ha gustado. Me gustó más El corazón helado, pero seguiré leyendo los siguientes Episodios.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo de la autora.
  • Un guiño que podremos apreciar sólo algunos: Niebla Espesa e Isi, atentas.
  • La edición de Tusquets: cuidada y perfecta.
Contras
  • Demasiados saltos cronológicos.
  • Las enumeraciones. Hay muchas y no creo que aporten nada.

 

Gracias a Popular Libros por mandármelo a casa.

Namaste.

11
Ago
10

Se nota que seguimos en verano…

Hay cosas que sólo pasan en verano: ver cada día cómo en las redes sociales cada uno de tus contactos sube unas 50 fotografías al día, que los cambios de estado siempre empiecen por “en”… eso es un ejemplo. Pero luego está esa fantástica programación televisiva.

Lo mismo te puedes encontrar un programa estúpido sobre gente que canta, que emitan 5 episodios seguidos de Mujeres Desesperadas o las galas de los sábados por la noche que fomentan a la población a consumir ingentes cantidades de alcohol.

Seamos sinceros, el verano es un asco. Como hace calor, todo el mundo tiene la ventana abierta, así que puedo escuchar la conversación de mi vecino con su hijo, aunque le esté revelando secretos de Estado. A veces me dan ganas de intervenir en las discusiones entre mis vecinos, apoyando a uno u a otro. No lo hago porque no me quiero que en mi barrio me comparen con la madre de Wolowitz.

Y si ya nos metemos en la música estaremos todos de acuerdo: al principio gusta, pero ahora no hay quien lo aguante ni el waka waka ni al puñetero de Bisbal. Y menos esa canción que no para de sonar.

Es llamativo. Antes la gente se dividía en los que te caían bien o mal. Ahora se dividen entre “los que YA se han ido de vacaciones” y “los que han vuelto de ellas”. ¿Cuáles son peores? Eso ya no lo sé decir. Los primeros te describen el lugar, te enseñan fotos, te dicen lo que han comido… en definitiva, se ponen pesados. Los segundos te dicen lo cansados que están, lo mucho que necesitan irse de vacaciones, te recuerdan lo mucho que les queda para irse. En resumen: se ponen pesados.

Conclusión: los mismos perros con distinto collar.

Como es verano, se suda. Y como se suda, hay que evitar moverse. ¿Adónde quiero llegar? Pues a que en esta época el bate de béisbol no sirve. Estoy empezando a pensar en comprarme un fusil con mirilla telescópica: no hace ruido, es más limpio y encima no hay más que mover un dedo.

Así que ya sabéis: no os crucéis en mi camino. Y por vuestro bien, no me preguntéis que cuándo me voy de vacaciones.

Namaste.

P.D. Por suerte, el verano también tiene su punto fuerte: que se acaba y este año habrá un motivo para celebrarlo. El 3 de septiembre podremos comprar el nuevo libro de Almudena Grandes: Inés y la alegría. 🙂

31
Ene
10

Almudena Grandes (II)

Aquí está la segunda parte de la reseña sobre Almudena Grandes.

En 2006 leí Estaciones de paso, un compendio de varios relatos cortos. La temática era variada: desde la relación abuelo-nieta pasando por las aventuras de un instituto. No me disgustó pero sin duda prefiero una novela entera. Unos me parecieron buenos pero otros no me gustaron, y creo que es porque la trama que desarrolla Grandes en sus novelas es más compleja que en un relato corto, en el que apenas le da tiempo para profundizar en el carácter de los personajes.

La escritora madrileña en la Feria del Libro de MadridEl último libro que he leído de Almu es Te llamaré Viernes, fue a inicios del año pasado. He de decir que no me gustó. Se nota mucho que es una de sus primeras novelas. El tema es algo similar a Los aires difíciles: un par de personas solitarias se cruzan y comienzan una historia. Me dejó un sabor agridulce porque si bien hay momentos en los que no podía parar de leer, hubo otros en los que abundaban (y desde mi punto de vista sobraban) reflexiones diversas que no tenían demasiada relación con la trama principal.

 

En conclusión, la literatura de Almudena Grandes se suele caracterizar por una prosa fluida, que avanza rápido en la historia, que trata temas corrientes: amor, dinero, relaciones familiares y en muchas ocasiones la soledad. Los personajes suelen ser mujeres, o al menos los principales. Son personajes reales, en los que cualquiera se puede ver reflejado en un momento determinado.

 

Sin embargo, hay un salto temático y éste es El corazón helado. Aunque conserva muchas de las características de los libros anteriores (como las relaciones amorosas), este libro es mucho más complejo, en el sentido de que engarza una nueva temática: la Guerra Civil española, con una relación amorosa de dos protagonistas. Sin duda, este libro es el que más me ha gustado y os lo recomiendo encarecidamente. Aunque algunos puedan pensar que es demasiado largo, la autora no lo hace demasiado descriptivo ni pesado, ya que alterna una época con otra. Poco a poco el lector descubre asombrado que todas las piezas encajan, y eso es fantástico. Eso sí, le voy a poner una pega: el final, que para mí es demasiado precipitado. Parece que después de setecientas hojas el lector espera que se extienda algo más, o simplemente que el final no sea chapucero.

 

¿Qué escribirá a partir de ahora? ¿Seguirá en esta línea? Lo leeremos. 🙂

 

Y vosotros qué pensáis, ¿os gusta Almudena Grandes? ¿Cuál es vuestro libro favorito?

 

 

Namaste.




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