Os dejo por aquí los primeros libros que han llegado a mis estantes en este año recién empezado.
En primer lugar, los libros que me regalaron en Navidades:

- Los asquerosos, Santiago Lorenzo (Blackie Books, 2018) Mis sensaciones encontradas con Los asquerosos empezaron prácticamente desde su publicación. Al igual que El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, el libro de Lorenzo aparecía en la lista de lo mejor publicado pero a la vez otras muchas voces discrepaban y lo incluían entre los que tienen una gran campaña de márketing detrás (os dejo aquí la reseña de Gabriel). Sin embargo, mi balanza se decantó por leerlo cuando vi al autor en La Resistencia. Me pareció interesante, caústico e inteligente. No tardaré mucho en leerlo.
- La campana de cristal, Sylvia Plath (Mondadori, 2019). No he leído a Plath, pero su única novela es uno de esos libros que hay que leer. Desde hace un tiempo buscaba una buena edición. Ha sido suerte que Mondadori haya decidido reeditarlo. Va a caer en breve. Y esta vez no es broma.
- Damas asesinas (Impedimenta, 2019). Si Damas oscuras fue un perfecto regalo el pasado año, esta recopilación de cuentos tiene exactamente la misma pinta: bonito lo de dentro y bonito lo de fuera. El típico libro que es un placer regalar y que te regalen.
- El mar, el mar, Iris Murdoch (Lumen, 2019) Son varios los lectores que han recomendado este libro. Nunca he leído a Murdoch pero creo que ya va siendo hora. A pesar de la horrible portada (¿o solo me lo parece a mí?).
- 1001 libros que leer (Grijalbo, 2016). Creo firmemente en el poder del autoregalo. Y este es el de este año. Amante de las listas y curiosa por ver qué libros se incluyen, cuáles he leído y los que me faltan (que son muchos, y al final me acabo poniendo deberes), lo he comprado tras verlo en Instagram a Elena (@Paperdreams). Planeo pasar unas cuantas tardes revisando qué hay y qué tengo pendiente. Sé que habrá algunos que me sorprenda encontrar, otros que eche en falta y me tiraré de los pelos al encontrar otros tantos que esperan en mis estantes. Ya os contaré.
Y ahora, los libros que se vinieron conmigo en mi última visita a la librería:

- Algo en lo que creer, Nickolas Butler (Libros del Asteroide, 2020). Tras haber leído Canciones de amor a quemarropa y El corazón de los hombres (los dos de la misma editorial, de 2015 y 2017 respectivamente), quería leer este nuevo título. Butler es uno de esos autores de historias amables al que me gusta regresar.
- Lanny, Max Porter (Penguin Random House, 2020). Para ser totalmente sincera, no tengo ni idea de la trama de esta novela. Mi cerebro lo ha relacionado con Lanny Budd, por ser tocayo, y otra parte de mi razón me dice que el hecho de que haya estado nominada al Man Booker Prize ya es referencia suficiente, pero la verdad es que no sé. ¿Podría ser la típica novedad que acabo despellejando?
- Los motivos de Aurora, Erich Hackl (Hoja de Lata, 2020). Conocí esta historia porque la editorial compartió el hecho real que motivó este libro: una madre que mata a su hija. Me pareció suficiente, lo anoté y aquí está.
- La madre de Frankenstein, Almudena Grandes (Tusquets, 2020). Esperaba este quinto Episodio de una Guerra Interminable tras haber leído los anteriores, aunque bien es cierto que el cuarto, Los pacientes del doctor García, acabó en despelleje. Costumbres, ya veis. A Grandes la leo desde hace mucho y sigue siendo una tradición para mí estar al tanto de lo que publica. Curiosamente no sabía que también utiliza la historia de Los motivos de Aurora en la trama. Dos libros conectados que quiero leer YA.
Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estos dos meses? ¿También tenéis una lista con la fecha de los lanzamientos que queréis comprar?
¡Felices lecturas!
Namaste.


Vuelvo a Gornick como el que queda con un amigo interesante para tener una conversación. No sabes de qué tratará, en qué temas acabaréis deteniéndoos, cuáles pasarán de largo, pero sabes que sus anécdotas, recuerdos e ideas serán interesantes. Que mirarás el reloj pensando que no es posible que se os haya hecho tan tarde.
La trama ya la adelanta el propio autor en el título: acompañamos al protagonista en su viaje. Un viaje vertical que comienza en Barcelona y acaba en las islas Madeira.
Decidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.
Un evento en el que además de fragmentos de las obras del insigne escritor ruso podremos disfrutar de piezas de creación escénica y reflexiones sobre la vida de Tólstoi para finalizar con una jarana literaria amenizada por dj rusos.
En cuanto a la película, se trata de una producción muy fiel a la novela, que mantiene hasta la estructura que planteaba Orejudo. En este sentido son pocas las licencias que se toma, tan sólo omite algunas de las historias secundarias que aparecen al final del libro (otras aparecen mencionadas de corrido por un secundario que se las cuenta a otro personaje).
esté compuesto por 15 relatos de diferente extensión, temática y estilo.