IMM, Literatura

IMM (7)

Vuelvo para mostraros las últimas adquisiciones literarias. Son las siguientes:

Novelas de Yglesias, Grossman y Saramago
Novelas de Yglesias, Grossman y Saramago
  • Un matrimonio feliz, Rafael Yglesias. Gracias a Libros del Asteroide por ponerse en contacto conmigo y enviarme un ejemplar de su última novela publicada. Tiene muy buena pinta y estoy deseando empezarlo.

  • Vida y destino, Vasili Grossman. Los amigos de Priceminister cumplieron su promesa y me han enviado este pedazo de ejemplar de 1000 páginas de la editorial Debolsillo (que me encanta, no sé si lo he comentado alguna vez). Tenía muchas ganas de leerlo y por eso decidí pedir este. De momento, tendrá que esperar…

  • El evangelio según Jesucristo. José Saramago. Me pasa algo con este portugués: aunque a veces me decepciona, quiero leer sus libros. Alguien (siento no saber quién fue, y eso que he estado buscando) publicó hace no mucho una entrada sobre este mismo libro, y me atrajo mucho, hasta tal punto que decidí pedirlo como libro del mes de marzo a Popular Libros. Aquí está y en breve lo empezaré.

Esto es todo por el momento. Pasad un fantástico fin de semana lleno de lecturas.

Yo haré lo propio, además de escribir (por fin) algunas de las reseñas pendientes.

Namaste.

Curiosidades, Literatura

El motivo de mi ausencia

Efectivamente, habréis podido comprobar que he desaparecido durante unos días… pero ya estoy de vuelta.

Intenté dejar hecha alguna reseña pero no fue más que eso, un intento.(¬¬)

Ahora me toca ponerme al día, así que en breve iré comentando en todos vuestros blogs y, por fin, reseñaré lo que tengo pendiente.

Mientras, os dejo una fotografía con un marcapáginas que he comprado:

 

Marcapáginas de "La joven de la perla"
Marcapáginas de "La joven de la perla"

Efectivamente, he estado en Holanda. Y por supuesto, tenía que visitar Delft, la ciudad de Vermeer y en la que se sitúa la novela de La joven de la perla, de Tracy Chevalier y su adaptación cinematográfica, que cuenta con Scarlett Johansson como protagonista.

La novela nos narra la relación del pintor con la muchacha que acaba retratando. No sólo nos cuenta los sentimientos y emociones, sino la vida de la ciudad en todos sus aspectos: el aspecto económico y religioso, la visión opuesta de protestantes y católicos…

En cuanto a la adaptación, tengo que decir que salí muy contenta, porque me pareció muy bien hecha (y eso, por desgracia no se puede decir de todas las adaptaciones). Se maneja con mucho brío la iluminación y los exteriores.

Así que os invito de un lado a visitar Delft, a leer la novela de Chevalier y a ver la adaptación.

Y vosotros, ¿habéis leído la novela? ¿Os gustó la película tanto como a mí?

Namaste.

Literatura

Picnic en Hanging Rock. Joan Lindsay.

Febrero de 1900. Un grupo de alumnas de un colegio deciden pasar el día de San Valentín haciendo un picnic en un lugar cercano. Todo trascurre con tranquilidad hasta que las profesoras se dan cuenta de que cuatro de sus alumnas han desaparecido.

 

"Picnic en Hanging Rock", Joan Lindsay.
"Picnic en Hanging Rock", Joan Lindsay.

Este es el inicio de una de las novelas más encumbradas de la literatura australiana. Desde aquí se teje una historia que mezcla la incertidumbre y el desasosiego con la búsqueda de las muchachas.

 

Lo más característico de la novela son las descripciones y el ambiente que la autora consigue reflejar. Junto con eso, un elenco de personajes de distintas posiciones y caracteres son los protagonistas de una historia que refleja el sentimiento de una pequeña comunidad en la desaparición de varias personas, es decir, de la influencia que tiene tal hecho extraordinario en los acontecimientos que tendrán que vivir.

 

Inevitablemente me ha recordado a La librería, por el modo de enfocar los asuntos. Sin embargo, hay algo que del todo no me ha convencido. Quizá sea el final o quizá los personajes me han parecido demasiado simples, poco complejos, demasiado estereotipados.

 

No puedo evitar mostraros la afectación de una enfermera en este fragmento:

-¡Vaya! ¡Sí que estamos mejorando rápidamente! Ahora bébase el té, mientras esté todavía caliente

– Quiero ver a Albert Crundall.

– ¡Ah! ¿Se refiere al cochero? Viene por aquí todas las mañanas a preguntar por usted. ¡Eso es lealtad!

– ¿A qué hora suele venir?

– Poco después del desayuno. Pero aún no puede usted tener visitas, señor Fitzhubert… Son las órdenes del doctor McKenzie.

– No me importan sus órdenes. Insisto en ver a Albert, y si usted no se lo hace saber no tendré ningún inconveniente en levantarme de la cama y bajar yo mismo hasta las cuadras.

– ¡Vamos, vamos! -dijo la enfermera con una sonrisa profesional que hizo de ella un anuncio de pasta de dientes-. No se exalte tanto o me echarán a mí la culpa.

 

Algunas actitudes me han exasperado, algunos personajes son inaguantables, pero todo es real como la vida misma: esa visión pueblerina de los asuntos, los rumores y los prejuicios, el qué dirán y la falta de voluntad.

En conclusión, esperaba más del libro. Es una buena historia, está entretenido, pero se me ha quedado un poco incompleto, como si le faltara algo más, esa chispa, no sé…

 

Por último sólo añadir que la edición de Impedimenta, perfecta, y la portada, preciosa.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El retrato de la época en sí misma.
  • Las descripciones.
Contras
  • Algunos personajes, que son insufribles.

Namaste.

Actualidad, Cultura

Monsergas a mí…

Hace algunos días leí el siguiente artículo en diario El País. Se titulaba Monsergas y venía firmado por Fernando Savater.

Os voy a ser sincera: me cabreé y mucho. Sobre todo, por dos cosas: el tipo de argumentos que se usan y por la persona que emite esas valoraciones (alguien que pensaba que tenía mayor poder de argumentación, la verdad).

Los siguientes fragmentos están sacados del artículo. Si lo queréis leer entero, pinchad aquí.

 

Hombre, es indudable que Henry Ford era un modélico explotador capitalista y que la industria del automóvil abunda en prepotencia y contaminación, pero que yo sepa no por ello está justificado el robo de vehículos a particulares.

 

¿Cómo? ¿Está usted comparando un bien tangible con uno intangible? ¿Acaso es igual copiar que robar? Que yo sepa, robando se le priva del uso a su legítimo propietario. Copiando, no.

Por otro lado, sigamos con su comparación. Mr. Smith compra un coche a Ford. Como el señor Smith no lo usa demasiado, lo sigue usando veinte años después, hasta que se lo regala a uno de sus hijos. Sin embargo, los descendientes de Ford le imponen un canon por el uso de ese vehículo, alegando que lo fabricó su abuelo. Smith Junior no entiende nada, porque SABE que su padre pagó por él. Lo sentimos, pero será así hasta 60 años después.

 

¿Determinan precios abusivos al usuario las discográficas, las distribuidoras y las editoriales? Seguramente sí en bastantes casos, aunque nunca haya sido tan barato conseguir canciones, películas o libros como hoy, algunos regalados al comprar otros productos.

 

Dígamelo usted. Nos han vendido toda la vida que un libro es caro por el papel. Resulta que ahora existe el libro electrónico y es más caro que uno de papel. WTF?

¿Regalan una película con otro producto? ¿Y un libro? ¿Acaso compras un detergente y te regalan un best-seller? Yo hay cosas que no entiendo. ¿No se referirá a los periódicos, que por 3 euros te dan un libro? Porque pagas los 3 euros adicionales…

¿Es tan difícil de comprender? ¿Acaso el señor Savater no tiene memoria? Porque yo recuerdo muy bien cuando uno quería comprar un par de canciones y tenía que acabar comprando el CD entero, que costaba 20 euros. ¿Tampoco recuerda el señor Savater los constantes cambios de formato de reproducción para obligar al consumidor a comprar otro nuevo y sus correspondiente música nueva? ¿Y no recuerda el conservadurismo de las discográficas, que sacaban grupos y artistas parecidos entre sí? Porque yo sí que lo recuerdo. Recuerdo esa cara dura, y ese cabreo que se iba gestando en los consumidores. Recuerdo cuando las discográficas volvían la cabeza ante aquéllo llamado Internet que no podía ser nada bueno. Y no fue hace tanto, señor Savater.

 

Alex señaló que los internautas (es decir, usted, yo, casi todo el mundo) preferimos ser considerados ciudadanos. Gran verdad: le faltó añadir que hay ciudadanos buenos y malos, unos convencidos de que hacen falta leyes y otros dispuestos a beneficiarse cuanto puedan de la ausencia de ellas. Como ahora son muchos más los que se aprovechan de los contenidos ajenos que quienes los crean, predominan por lo visto los malos sobre los buenos y eso explica que les bailen el agua los creadores timoratos y los políticos oportunistas.

 

Lo primero es claro. De La Iglesia se marcó un discurso fantástico. Lo segundo, de perogrullo. También hay cantantes buenos y malos, algunos que llevan con el mismo sonido desde hace 20 años y nosotros encima tenemos que aguantar sus payasadas por twitter.

Ahora, ¿hay más malos que buenos simplemente por el hecho de que los que se aprovechan del contenido son más que los que generan ese contenido? No me haga reír. ¿Es mejor el ciudadano creador Alejandro Sanz, que reside en Miami para evitar pagar impuestos aquí que el ciudadano Pérez que se descarga su disco? Juzgue por usted mismo. Yo tengo bien clara mi respuesta.

 

Las disposiciones de la ley Sinde son sólo un vacilante comienzo, que mañana puede y debe verse ampliado por una ley de la propiedad intelectual y otras medidas. Pero rechazarla ufanamente es un mal síntoma, sobre todo en España: a la zaga de Europa en patentes y a la cabeza en rentabilizar gratuitamente la inventiva ajena.

 

Se nota que usted conoce poco de leyes. Y por mucho que diga, se nota que conoce poco Internet.

Porque lo crea o no, antes de entrar en vigor, la Ley Sinde está obsoleta.

El problema de todo el asunto es la ausencia de autocrítica por parte de todos ellos.

Una de las cosas que prima hoy en día es la inmediatez. Antes daba lo mismo. Ahora QUIERO ver las series al ritmo de Estados Unidos. Y si no me brindan esa oportunidad en la televisión, me buscaré los modos de hacerlo efectivo. No voy a esperar dos años hasta que llegué aquí.

Yo ya estoy cansada de que se comparen a los internautas con delincuentes. Somos consumidores descontentos que han encontrado en Internet un modo de conseguir lo que quieren gratuitamente.

El tema es reconducir la situación. Dejar de ver a Internet como una amenaza y convertirlo en una oportunidad. El problema, señoras y señores, es que su proceso productivo está obsoleto. Sobra mucha gente dentro de la industria discográfica, les guste o no. Porque en el momento en el que cualquier cantante puede subir uno de sus vídeos a youtube ya está sobrando esa gente que maqueta, edita, modifica y etc. Porque por si alguien no lo sabe, de un disco de 20 euros, 1,5 va a parar a manos del artista. El resto se queda por el camino.

 

Tienen ustedes que asumirlo. La gallina de los huevos de oro ha muerto. No hay más. Pero no, pretenden que una ley le restituya lo que están perdiendo. Manda narices.

 

Por suerte, hay motivos de alegría, puesto que tenemos otras iniciativas de personas que conocen cómo es esto. De una de ellas nos habla Atram en su blog.

Y no os perdáis el artículo de Juan Gómez-Jurado, porque no tiene desperdicio.

 

Namaste.

Autor, Carleton, Literatura

Cuatro hermanas, Jetta Carleton.

Gracias a los amigos de Popular Libros, recibí esta novela en casa, una de las que también había oído halagos por la blogosfera (en concreto, los de Isi, Teresa y Booki) y que apunté diligentemente en mi Plan Infinito con la esperanza de encontrarle un hueco en un futuro cercano.

Portada de la novela "Cuatro hermanas", de Jetta Carleton.

Cuatro hermanas nos cuenta la historia de una familia, los Soames, que viven en una granja estadounidense en la década de los cincuenta. Ya os podéis imaginar el percal.

Desde esta situación de partida se desarrolla una historia realista, con sus aspectos cotidianos de la vida: enamoramientos, ambiciones, celos, dudas… en fin, todas estas cosas que nos pasan a los humanos.

Inicialmente el libro me olió mal. Me pareció que iba a ser una de estas novelas donde existe una fuerte moralina por parte de algún personaje (cosa que odio, seguro que algún día me pondré a hablar de cosas que no soporto leer), pero un poco más adelante me di cuenta de que me había confundido al juzgarlo así. Esto fue cuando se cambia de narrador, ya que cada uno de los 6 personajes protagonistas cuentan su visión de lo que iba sucediendo en el pasado.

De este modo, tenemos la visión inicial de cómo es la familia en la actualidad y cada uno aporta su granito de arena para explicarnos cómo han llegado hasta donde están ahora.

Por este motivo, aspectos o circunstancias que al principio se ven claras, cristalinas, blancas, se transforman en hechos grises, no tan claros, movidos por otras motivaciones no tan moralmente aceptables.

A fin de cuentas esta novela es de humanos, y aunque quede muy bonito ser generoso, fantástico y maravilloso, todos acabamos actuando como no deberíamos alguna vez en la vida. No me refiero sólo a egoísmo, sino al reconocimiento, a la culpa, a todas esas cosas que van afectado a los actos que realizamos diariamente.

Y por eso la novela me ha gustado mucho, porque no soporto los personajes perfectos, y estos no lo son. (¿Acaso soy la única que piensa que son repelentes?) La autora consigue atrapar al lector, enseñarle desde distintos puntos de vista una misma realidad, una misma familia.

En cierto modo, la historia se va componiendo como una cebolla, con sus capas y sus detalles, hasta conformar un todo que da sentido a lo que leímos inicialmente. Precisamente por eso es una novela redonda.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los personajes: reales y con muchos matices y aristas.
  • El modo en el que nos cuenta la historia, nos envuelve y atrapa.
Contras
  • La traducción del título. ¿En serio que es Cuatro hermanas? ¿No es Tres hermanas y una que llegó después?
  • El título original es Moonflower vine, mucho más apropiado, creo yo.

Namaste.

Literatura

84, Charing Cross Road. Helene Hanff

Tras leer varias recomendaciones (entre ellas, las de Isi y Lady Boheme) sobre este libro, me decidí a leerlo.

 

 

Portada de 84, Charing Cross Road
Portada de 84, Charing Cross Road

Y lo que uno se puede encontrar aquí es una novela epistolar, donde la propia Hanff se pone en contacto con una librería londinense desde el otro lado del Atlántico allá por la década de los cincuenta.

 

Comienza así una relación entre clienta y librero centrada en la compra de los libros que Hanff quiere obtener.

 

Pero es que además de una relación comercial o profesional, se crea otro tipo de vínculo debido en gran medida al carácter generoso y abierto de Hanff, que no duda en enviar regalos a Londres en una época de escasez. Así surge una relación entre Hanff y toda la librería, que esperan con entusiasmo sus cartas y que preparan su encuentro para verse, de una vez por todas, las caras. Esta relación de generosidad y de bondad, es lo que más destaca en este libro, y es porque además se dilata en el tiempo durante varias décadas.

 

Al tratarse de una historia real tiene un componente grande de nostalgia, de melancolía, porque quizá en algunas novelas el autor pueda tomarse la licencia de poner la guinda al pastel. Esto, añadido a que la novela es una declaración de amor por los libros, en todas sus facetas: su compra, su lectura, la búsqueda de las mejores ediciones y el intercambio de opiniones. Os dejo un fragmento con el que creo que nos sentimos preocupados algunos:

 

¡Dios bendito!, ¡qué maravilla esas Vidas de Walton! Es increíble que un libro publicado en 1840 se conserve en tan perfecto estado más de un centenar de años después. Son tan hermosas esas páginas aterciopeladas, cortadas a mano, que compadezco al pobre William T. Gordon -que inscribió en ellas su nombre en 1841- por los mezquinos que tienen que haber sido sus descendientes para venderle a usted este libro por una miseria. ¡Señor…! ¡Lo que habría dado yo por pasear descalza por SU biblioteca antes de que la malbaratara!

 

En definitiva, una novela epistolar conmovedora y sorprendente.

 

Se lee en un suspiro, así que… ¡no tenéis excusa para no leerla!

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo mágico de la historia pero la conciencia de que fue real.
  • El amor por los libros que se desprende en la novela.
Contras
  • Preferible leerlo en inglés. Creo que se pierde al traducirlo: aunque se sigue notando la diferencia entre lo educado de uno y lo familiar de otra, mejor leerlo en versión original.

 

 

Namaste.

 

Autor, Literatura, Zweig

Momentos estelares de la humanidad, Zweig

Mi primer libro de Zweig. Por fin, tras incluirlo en mi lista de 50 libros, le he hecho un hueco. Sí, ya era hora. 🙂

 

Momentos no estelares de la humanidad, por Forges
Momentos no estelares de la humanidad, por Forges

Este libro se compone de 14 momentos que Zweig considera claves en la historia de la Humanidad. Realmente no sé si se puede calificar como una novela, porque los hechos históricos son reales, así como los personajes y los detalles. Eso sí, lo que el autor incluye son los pensamientos, las sensaciones de los protagonistas, conjeturando lo que pensarían los protagonistas.

 

 

Desde Cicerón, hasta Goethe, pasando por Lenin, Núñez de Balboa o Napoleón. Diferentes épocas, distintos sucesos que nada tienen que ver entre sí, pero que componen un salto hacia adelante en su época, un líder que marca la diferencia, que supondrá un antes o un después. Algunas muy claras, como la toma de Bizancio, otras más sutiles, como la creación de la Marsellesa, pero todos hitos.

 

Os dejo un fragmento del episodio de la toma de Bizancio:

 

Según toda nuestra experiencia, los barcos sólo pueden ir por el agua, jamás una flota puede avanzar por encima de una montaña. Pero precisamente eso, en cualquier época, es la verdadera señal de una voluntad demoníaca, capaz de convertir en realidad lo imposible. En eso se reconoce siempre a un genio militar, en que durante la guerra se burla de las reglas militares y que, llegado el caso, aplica la improvisación creadora en lugar de los métodos comprobados.

 

 

De entre todas, destaco dos: la de Cicerón, que me ha trasladado a la Roma convulsa causada por el asesinato de Julio César, y la siempre emotiva historia de Scott, Oates, Evans, Wilson y Bowers en el Polo Sur.

 

Inevitablemente cuando pienso en la triste historia de estos ingleses en busca de la gloria, me acuerdo de la canción de Mecano:

 


 

Pero no creáis que las demás no están al nivel, porque no es así: Zweig tiene el poder de relatar la chispa creadora, y no sólo en el ámbito literario, sino también en el musical, como ejemplo el episodio de Händel.

 

Su prosa es vigorosa, fuerte, pero al mismo tiempo exacta y certera. El lector tiene la sensación de que Zweig usa esa palabra porque es la más cercana a lo que nos quiere trasmitir: esa y ninguna otra es más precisa, y eso es algo que he pensado durante toda la obra.

 

Pero es que además, el autor es un conocedor de hasta el más mínimo detalle de la historia y de la historia no oficial. Y lo que es más importante, tiene la facilidad de ponerse en el lugar del otro, en la piel de un Dostoievski a punto de ser fusilado, de un John Suter frustrado ante una situación que le sobrepasa. Y eso es lo más mágico, esa combinación entre cosas que parecen opuestas pero que obviamente no lo son. Porque siempre hemos visto la historia como algo objetivo y claro, pero no nos podemos en la piel del protagonista, al tomar una decisión u otra, quizá no tenemos en cuenta los factores propios: la cobardía o el arrojo, el miedo y el tesón. Estas cosas son las que distinguen a un héroe de un cobarde (y si no, que se lo digan a Grouchy en la batalla de Waterloo).

 

En resumen: un libro fantástico, una prosa memorable, un encanto de libro.

Leer a Zweig es todo un placer.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Vita brevis, Jostein Gaarder.
  • La historia y la buena literatura.
Pros
  • El estilo del autor: fuerte, certero, y al tiempo mágico, fantástico.
  • La combinación entre relato histórico y la psicología de cada protagonista.
Contras
  • La edición que tengo, que es de Círculo de Lectores.

 

Namaste.

 

 

Literatura

Priceminister: ¿qué libro espero este año?

Seguro que muchos de vosotros conocéis la iniciativa de Priceminister. Consiste en publicar el libro que queremos leer este año, explicar el por qué y así entrar en el sorteo de un Ipad. ¡Sólo por participar regalan un libro! (si es que saben dar donde duele… ;))

 

He estado pensado qué libro quiero leer este año, y he llegado a la conclusión de que el más espero su publicación es la segunda parte de los Episodios de una Guerra Interminable, de Almudena Grandes. Se llamará El lector de Julio Verne, pero por mucho que he indagado no sé cuándo se publicará.

 

¿Por qué lo quiero leer? Porque leer a Almudena Grandes es como ver a un amigo al que ves de cuando en cuando, os conocéis, recordáis cosas pasadas, te pone al día, pero existe esa familiaridad de la confianza, del recuerdo pasado, de haber compartido momentos mejores y peores. Eso es lo que me he encontrado en cada libro que he leído de la madrileña: la empatía, el interés por unos personajes complejos como la vida misma, una historia que me trasmitía sensaciones, fueran los que fueran.

 

Y ahora pensaréis, aquí hay un pero. Pues sí. Como ya comenté Inés y la alegría no fue lo que  yo me esperaba, parecía una especie de experimento porque incluía demasiados saltos temporales, mucha visión política y algunas otras cosas que no me acaban de convencer.

 

Así que espero este nuevo libro para reconciliarme con esta vieja amiga que es Almudena Grandes, para que me demuestre que es la de siempre, con novedades, pero que mantiene esa esencia que hace que la lea cada vez que publica un libro. Que no ha cambiado, que no se ha transformado en algo totalmente diferente, sino que ha evolucionado, pero que es la de siempre.

 

Y vosotros, ¿qué libro esperáis leer este año?

Namaste.

Autor, Cartarescu, Literatura

El ruletista, Mircea Cartarescu

Tengo que reconocer que yo, ignorante de mí, no conocía a Cartarescu, uno de los referentes de la literatura rumana. (Diana, no me mates). Sin embargo captó mi atención cuando lo comparaban con autores como Kundera, Borges y Cortázar.

El ruletista, de Mircea CartarescuProcuré abstraerme de el resumen para que me pillara más por sorpresa. Y vaya si lo consiguió.

El ruletista es un cuento de apenas sesenta páginas que tiene como protagonista a hombre aficionado a la ruleta. Eso se presupone, pensaréis, sí. Pero no a cualquier clase de ruleta, sino a la ruleta rusa.

Tras mi desconcierto inicial, me aventuré en una historia en la que el narrador nos cuenta sobre su amigo de la juventud, cómo llega al juego y qué hace en él.

Pero el verdadero protagonista es el autor, que consigue que el lector sienta en sus propias carnes el nerviosismo, la conciencia de que uno se está jugando la vida. Y lo hace con una forma de describir que nos traslada al lugar y a la hora del juego, la tensión del momento y la expectación de los asistentes. Así, va embriagándonos en una historia donde da importancia a los detalles, hasta el punto de que parece que el lector es capaz de oler, de verse a sí mismo presenciando el espectáculo. ¡Un espectáculo cruel y absurdo!

Bueno, pues yo estuve allí. Yo viajé con Cartarescu a un lugar que nunca había imaginado, a un ambiente extraño y tenso. Así que tengo que quitarle la razón al narrador cuando se lamenta diciendo que:

Querrías sacudir el corazón de lector pero, ¿qué hace él? A las tres terminas tu libro y a las cuatro empiezas con otro, por muy bueno que sea el libro que tú hayas depositado en sus manos.

Es cierto que he terminado el libro. Pero no siempre se puede decir que mereció la pena el viaje, que el lector notó el revólver apuntando a su cabeza.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El cóctel con un poco de angustia kafkiana, la trama de Kundera y el universo de Auster.
Pros
  • La sensación de nerviosismo y de angustia que llega al lector.
  • El ambiente que atrapa y envuelve.
Contras
  • ¿Contras? ¡Ja!

Namaste.

P.D. ¡Por fin! ¡De una vez me libré de la cadena de despellejes!

Actualidad, Música

Maneras de destrozar una canción

Hay blogs cuyo objetivo es claramente la dominación mundial. (EDICIÓN: había olvidado poner el enlace).

El mío es mucho más de estar por casa, pero por supuesto incluye la satisfacción que me brindan los despellejes.

El de hoy no tiene relación con los libros, pero es algo que llevo pensando desde hace tiempo y como no os lo cuente reviento.

 

1.- Traducirla. Se pongan como se pongan, si la canción original es en inglés, se tiene que cantar en inglés. Lo de traducirla queda fatal, y si no, que se lo digan a la “Reina danzante” de Abba. A continuación la original y la traducida.

En este apartado hay excepciones. Muchos diréis que las versiones de Shakira al castellano están bien. Vale, lo acepto por dos motivos:

a) Generalmente suele componer las dos versiones al tiempo.

b) Como no se entiende lo que dice, da lo mismo.

 

2.- Traducirla al castellano usando un método aleatorio por el cual la letra original no tiene nada que ver con el resultado obtenido (traducción creativa). Como por ejemplo:

 

3.- Traducirla y además, cantarla al estilo lolailo. En este apartado se dan los dos anteriores puntos en muchas combinaciones posibles: cantarla con un inglés inventado, traducirla de forma aleatoria o hacerlo todo a la vez. Ejemplos, muchos… El primero, el Príncipe Gitano.

 

 

Uno de los más modernos (se le debería caer la cara de vergüenza) es Pitingo. Qué manera de destrozar una canción. Se pone a hacerlo aposta y no le sale. Y lo mismo le da por una canción de Nirvana en una traducción chapucera al castellano, que en una versión muy particular del clásico  Killing me soflty.

La original:

 

Y la de Pitingo:

 

Y a vosotros, ¿qué os parecen estas versiones? ¿Os cabrean tanto como a mi o soy yo la única?

 

Namaste.