Autor, Carrère, Literatura

De vidas ajenas, Emmanuel Carrère

Sudeste asiático. Navidades de 2004.

El escritor francés pasa unos días de descanso en la zona para reponerse de la rutina. Acude junto con su novia Hélène y dos hijos, uno de cada uno de ellos.

Hasta que.

La víspera eran como nosotros, nosotros éramos como ellos, pero les sucedió algo que no nos sucedió a nosotros y ahora formamos parte de dos humanidades separadas.

Página 26

Carrère acompaña a su novia, de profesión periodista, en los lugares que visita (hospitales, recintos para supervivientes, hoteles…) con objeto de recabar información y reportarlo a los medios franceses. Lo hace también por esa otra humanidad que comentaba el francés: en concreto por un joven matrimonio que ha perdido a su hija y que se enfrentan a la aceptación del gran dolor que sienten y también de la parte práctica en cuanto a la repatriación del cadáver.

El autor reflexiona sobre la naturaleza de la catástrofe, la casualidad y la fortuna, mientras visita los lugares que han quedado devastados por el tsunami.

Paralelamente, Carrère narra la historia de la hermana de Hélène, Juliette, quien ha sido diagnosticada con su segundo cáncer y trata de sobreponerse ante la enfermedad. Finalmente, Juliette muere, dejando tres hijas pequeñas y un desconsolado marido.

El autor conecta ambas historias: las de la enfermedad, la muerte, el dolor, de forma más o menos simétrica: la muerte de una hija para una madre y la de una madre para tres hijas.

Tú tampoco te acuerdas de tu madre cuando eras pequeña. Ni yo de la mía. Ya no vemos la cara que tenían. Sin embargo, nos habitan.

Página 217

La aceptación del fin de la vida, cómo superar el duelo o aceptar lo inevitable, sumado a las circunstancias de una y otra historia. La reflexión sobre lo efímero de nuestros días, sobre la espada de Damocles que se cierne sobre nosotros. Y aún así, seguir.

Como es común en el francés, utiliza la autoficción para situarse como personaje dentro de la historia que nos está contando. Plagado de saltos temporales, ambas historias se entremezclan hasta que Carrère, un tiempo después, decide convertir ambas historias en un libro.

Más errático que otros de sus libros, me parece que la edición ha formado parte clave y no ha resultado del todo satisfactoria. Abundan las autoreferencias (tanto de libros que escribió antes Carrère como de la propia historia de Juliette, que llega a mencionar en el inicio del libro), pero me parece que no acaba de funcionar al no estar bien empastado del todo: se nota que son dos historias independientes que se han decidido unir y pareciera como si ha añadido las autoreferencias para dar la sensación de que De vidas ajenas está bien construido desde el principio.

Comparado con otros libros del autor, me ha gustado mucho menos, es una buena historia, tiene el sello de calidad que nos ofrece Carrère siempre pero no es tan redonda como El adversario o Limónov.

O quizá resulta que cuando has escrito libros redondos, tus lectores siempre te van a exigir el máximo. Porque para otros, y eso es lo triste, este seria el libro que aspiran escribir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Una novela rusa, Emmanuele Carrère.
Pros – Cómo trasmite la tristeza y el dolor de las historias.
– Las reflexiones que genera.
Contras – Problemas de conexión entre ambas historias.

Namaste.

Autor, Literatura, Pla

Viaje a Rusia, Josep Pla

Regresé a Pla tras las buenas sensaciones que tuve leyendo El cuaderno gris, un libro que recuerdo con mucho cariño y con el que pasé grandes ratos. Lo hacía además motivada porque leer sobre Rusia me gusta, así que pensé que iba a ser todo un acierto.

Me equivocaba.

Viaje a Rusia es la crónica periodística del viaje que hizo el catalán a Rusia en los años 20. Se acerca al gigante eslavo desde la ignorancia del occidental, con ganas de conocer más las nuevas políticas que implantadas tras la Revolución.

Y es que en Occidente el interés por los cambios de vida del ruso de a pie aumentan y periódico La Publicitat decide encargar varios artículos a Pla, para que, sobre el terreno, relate su propia experiencia.

En 1925, cuando fui a Rusia, sabía de aquel país aproximadamente, lo que sabe todo el mundo: prácticamente nada.

Página 28

En los primeros capítulos Pla narra su periplo de maratonianas jornadas en diversos medios de transporte hasta llegar a su destino, detallando el estado y la situación de lo que se va encontrando en el camino. Además, aprovecha para describir sus primeros contactos con los habitantes del lugar.

El resto de los capítulos abandona esa narración personal para acometer descripciones sobre los cambios por temáticas, incluyendo cada vez menos experiencia y más la visión oficial que quería mandar al mundo la URSS.

Esperaba que todo el libro fuera como esa primera parte del libro: narrando su viaje, lo que ve, lo que ha conocido y las cosas que le han contando, esto es, una crónica. Sin embargo, el tono posterior del libro no tiene nada que ver.

Y aquí está el problema: todos estos capítulos son, en la mayoría de los casos, reproducción de la propaganda de la época, ya que el mismo Pla reconoce que muchas de las cosas de las que habla no ha podido comprobarlas in situ. Estos capítulos dejan muchos fragmentos no particularmente halagüeños para con el autor:

Han llegado a establecer las cosas de un modo que la selección se haga, ciertamente, de una manera dictatorial, pero en sentido favorable al país.

Página 85

Cierto es que de cuándo en cuándo hay capítulos que son interesantes al narrar lo que ve, pero las conclusiones a las que llega son, cuanto menos, cuestionables. La sensación de que le han encargado una crónica que ha de incluir un contenido en concreto es clara durante toda la lectura. El que paga decide qué ha de escribirse y qué omitirse.

En definitiva, para mí una decepción enorme, que habría sido una alegría de haber continuado todo el libro como el primer capítulo.

Lástima no fue así.

Namaste.

Autor, Ditlevsen, Literatura

Trilogía de Copenhague, Tove Ditlevsen

Llego a Trilogía de Copenhague un poco por recomendaciones de varios lectores, pero sin saber con exactitud qué me voy a encontrar, a finales del año pasado lo compré y decidí leerlo este año.

Este libro incluye es autobiografía más o menos ficcionada de la autora, Tove Ditlevsen, con tres partes bien diferenciadas.

El inicio, como es de esperar, comienza con la infancia, donde nos narra su pasado familiar y los sentimientos de niña incomprendida que le acompañan desde pequeña. Su afán por escribir, por tener amigos y huir de la pobreza de su casa son tempranos y constantes:

Oscura es la infancia, siempre gañendo con un animalillo (…). Casi todos los adultos dicen haber tenido una infancia feliz y puede que hasta lo crean, quien no lo cree soy yo. Yo lo que creo es que han logrado olvidarla.

Página 38

Narrada cronológicamente y con el uso de narrador en primera persona, la infancia de la autora viene marcada por la pobreza en el extrarradio de la capital danesa, en las primeras décadas del siglo XX. La inestabilidad económica junto con el auge del partido nazi forman parte del ambiente en el que ella comienza a desarrollarse, en una casa fría de un barrio obrero de la capital. Allí reside con sus padres y su hermano:

Todo el mundo se encariña con mi hermano y yo muchas veces pienso que a él su infancia le cae mucho mejor que a mí la mía. Tiene una infancia hecha a medida que va ensanchando con armonía a la par que él crece, mientras que la mía la cosieron para otra niña a la que seguro que le habría sentado la mar de bien. Cuando pienso así, mi careta se vuelve aún más estúpida, porque no puedo hablar de estas cosas con nadie y siempre sueño con conocer a alguien extraordinario que me escuche y me comprenda. En los libros he leído que hay personas así, pero no existe ninguna en la calle de la infancia.

Página 40

La segunda parte, de título Juventud, comprende la etapa de vida de adolescente que busca un trabajo con el que ser independiente mientras que persigue que le publiquen alguna de sus obras en una editorial. Más aburrida quizá, la temática es más monótona y apenas hay cambios en los personajes que ya conocemos. Eso, sumado con que es la parte más larga consigue ralentizar la narración. Lo cierto es que me encallé lo suficiente como para colar otra lectura entre medias, menos mal que continué.

No sé muy bien cómo, consigo salir por la puerta con todas mis esperanzas rotas. Despacio, paralizada, echo a andar hacia casa a través de la primavera de la ciudad, la primavera de los demás, la gozosa metamorfosis de los demás, la dicha de los demás. Jamás seré famosa, mis poemas no valen nada. Me casaré con un obrero cualificado con trabajo estable que no le dé a la botella o tendré un empleo fijo con derecho a pensión. Después de esta mortífera desilusión, tardo mucho en regresar a mi cuaderno de poesía. Aunque a nadie le gusten mis poemas, no me queda más remedio que escribirlos, porque mitiga la pena y la añoranza que encierra mi corazón.

Página 106

Por último, la tercera parte, Dependencia, describe el momento en el que se convierte en madre y su situación de entonces: desde el éxito profesional gracias a sus libros hasta los problemas personales por los que pasa: un primer matrimonio fallido que lleva a un segundo matrimonio que acaba abruptamente para acabar con un tercer matrimonio que le lleva de cabeza a la adicción y a la sumisión ante un hombre que sabe cómo conseguir lo que quiere.

Todos hemos fracasado en algún plano de la vida y tengo la sensación de que nuestra juventud ha acabado junto con la ocupación.

Página 348

Me ha sorprendido mucho el tono y el cambio de tema entre la segunda y la tercera parte, esperaba algo muy diferente a lo que nos narra aquí, que es oscuro, cruel, solitario, desesperado. Gana en complejidad y reflexiones, ahonda en los problemas psicológicos de Ditlevsen y en la relación tóxica con su marido.

De forma directa y sin subterfugios, expone el sentimiento de abandono y la adicción a la que se somete tras encontrar una sustancia que le lleva a un estado de irrealidad. Recuerda esta parte a Lucia Berlin, al tono descarnado de quien considera que no le queda nada en la vida. Sólo narrarlo.

Me quedo con la duda saber cuánto de todo esto es cierto, pero si recuerdo que Tove Ditlevsen se suicidó en 1976 ya pienso que mucho de lo aquí expuesto no es sino verdad, aunque habría que acudir a una biografía de la danesa para cerciorarse.

En resumen, Trilogía de Copenhague es una mezcla de Elena Ferrante, Lucia Berlin y Sylvia Plath. Recuerdos de un barrio pobre en la infancia, las ansias por salir adelante y escribir y la desazón al comprender los subterfugios más claros de la personalidad junto con una sociedad que siempre, siempre, espera otra cosa de nosotros.

Muy, muy recomendable. Mi consejo: alternar las partes con otras lecturas.

FICHA:

Te gustará si te gustó La amiga estupenda, Elena Ferrante.
Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin.
La campana de cristal, Sylvia Plath.
Pros – Poética, sensible y dura.
– La tercera parte.
Contras – Desigualdad entre las partes.
– Repetición de temas durante 2/3 del libro.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

Duelo, Eduardo Halfon

Hay autores de esos que sabes que vas a seguirle los pasos en los títulos que han escrito y los que vendrán. Halfon es uno de ellos. Lo descubrí con El boxeador polaco, luego llegó Monasterio y más tarde, Canción.

Duelo nos adentra en la memoria familiar, en los recuerdos de un niño que sabe, que cree, que duda, de una historia familiar narrada hace tiempo.

Duelo es, como en sus anteriores historias, un relato familiar, de conexiones geográficas y temporales, de abuelos que emigran, de relatos que quizá, sean inexactos, exagerados o inventados.

Apenas tenía diez años, pero acaso entendía ya que una lengua es también una escafandra.

Página 22

Y es que Halfon nos devuelve a la infancia, a los recuerdos que tenemos de nuestros mayores cuando nos narran historias pretéritas de familiares que para nosotros son sólo nombres. Ciudades perdidas, lugares de otro tiempo en el que ocurren circunstancias que marcan a la familia para siempre.

Su familia, esa que se muda de una punta a otra del mundo: Guatemala, Miami, Polonia, Nueva York. La que habla distintos idiomas: inglés, español, yídish, árabe. Una familia que como una matrioshka tiene historias que se entrelazan, se relacionan, se incluyen unas dentro de otras.

Pero Duelo es también una historia sobre la búsqueda de la identidad, del crecimiento de un chaval que no se siente ni de acá ni de allá. La aceptación de una complejidad tejida mucho antes de que naciera, de que la dualidad de ser de todos los sitios y de ninguno, de hablar varias lenguas y no saber cuál es la materna, le va a acompañar por siempre.

Entonces, ¿el tío del autor, Salomón, murió ahogado en un lago a los 5 años?

Decididlo vosotros, y leed a Halfon. Os gustará.

FICHA:

Te gustará si te gustó El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Canción, Eduardo Halfon.
Pros – Inteligente, certero. Nunca hay una palabra de más.
– El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Sus libros se acaban demasiado pronto.

Namaste.

Autor, Leyshon, Literatura

La escuela de canto, Nell Leyshon

Para algunos autores, su mejor libro también es, en cierta medida, su propio castigo. El baremo sobre el que siempre siempre vamos a valorar aquello que van a escribir con posterioridad.

Y es que con Nell Leyshon la referencia va a ser siempre Del color de la leche (Sexto Piso, 2014). Así me ha sucedido con El show de Gary (Sexto Piso, 2016) y El bosque (Sexto Piso, 2019). Aunque la temática de estos dos no tiene nada que ver con la triste historia de Mary, es inevitable la referencia.

Esa referencia se vuelve en comparación obligatoria si hablamos de La escuela de canto (Sexto Piso, 2022), ya que a diferencia de aquellos, ahora la ubicación de la trama y el momento temporal sí es similar (siglo XVIII en aquélla, siglo XVI en esta) y además la protagonista comparte muchos rasgos con Mary: el entorno rural, la pobreza y hasta, estilísticamente, el modo de disponer los capítulos (sin puntos, sin mayúsculas y con faltas gramaticales) son similares.

cuando tienes una semilla dentro no hay nada que puedas hacer para impedir que crezca

Página 70

En esta ocasión, Ellyn es una campesina que vive con su familia en un pequeño terreno rural. Se encarga de ordeñar a la vaca, sembrar, arar y realizar todo tipo de tareas. Su padre, inválido tras un accidente, y su madre, que recientemente ha dado a luz, dirigen sus pasos con mano firme y rutinaria. Hasta que todo cambia cuando la pequeña escucha cantar en una catedral. La música hace que descubra dentro de sí un portento prodigioso, lo que la llevará a convertirse en John para así ingresar a una escuela de canto.

hace cada vez más frío y estoy sola pero digo me si vuelvo a casa mi canto va a quedar se siempre en la oscuridad que hay dentro de mí

Página 82

Directa, sencilla, dura, lo mismo que nos encontramos en Del color de la leche lo encontraréis aquí. Que Leyshon escribe bien es un hecho: como ya ha demostrado puede ser poética, elusiva y hasta musical, como en El bosque. El problema es usar la misma fórmula una y otra vez.

sé que es la misma luna que mira hacia abajo en casa pero ahora parece me que casa está más lejos como si al aprender a hacer letras en un papel y al aprender a leer hubiera empujado el terreno nuestro más allá y más lejos por el camino

Página 137

En definitiva, La escuela de canto es una buena novela para aquéllos a los que les guste Leyshon y también para quienes salgan de un bloqueo lector, ya que con 200 páginas es imposible encallarse. Eso sí, si comenzáis con la autora, Del color de la leche es mejor opción.

FICHA:

Te gustará si te gustó Del color de la leche, Nell Leyshon.
Hamnet, Maggie O´Farrell.
Pros – Directa, sencilla, con calidad.
Contras – Demasiado similar a su novela más famosa.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena

Regreso a este autor después de haberle seguido los pasos atentamente. Primero fue Kanada (Sexto Piso, 2017), luego Los que duermen (Sexto Piso, 2019) y más tarde Ni siquiera los muertos (Sexto Piso, 2020). Tenía muchas ganas de leer Lo demás es aire (Seix Barral, 2022) y por eso lo compré en cuanto apareció por la librería y hasta podría decir que avasallé al autor para que firmara mi ejemplar.

En esta ocasión la reseña va a resultar mucho más sencilla que las anteriores. Porque esta historia no es otra que la historia del pueblo de Toñanes. De los vivos y de los muertos, de los que vivieron hace tres siglos y los que eran jóvenes en los 70, de los primeros habitantes del pueblo y del chico de los dinosaurios. De todas aquellas vidas de los vecinos que han hecho llegar al mundo de ahora. Un repaso por épocas, por momentos, por historias y situaciones diversas pero en la que todos comparten más cosas de las que creen.

Así de insignificante es Toñanes: ni siquiera un impacto frontal a 110 kilómetros por hora puede detener a los que lo atraviesan.

Página 15

El autor se encarga de meternos a la vez en todas las historias organizando la estructura de un modo original: por un lado, aprovechando los márgenes para añadir el año de la anécdota que nos está contando. Por otro, utilizando un tipo de capítulos especiales a modo de distribuidores del texto. En estos escoge un tema común (el sol, una preocupación, un olor), para conectar a los personajes y mostrarnos que, en el siglo XVI o en el XXI, el modo ha cambiado, pero la base, lo más pequeño, la raíz, no.

Y es que estamos ante una novela cuántica, en la que todo ocurre a la vez, en la que una vista a un acantilado conecta con aquél que se ahogó cien años atrás, donde una moneda encontrada en el campo nos retrotrae con aquél que la perdió varios siglos antes: nuestra alegría es su tristeza, nuestra caja de tesoros aumenta mientras que esa persona ha de enfrentarse a lo imprevisto.

Los personajes son introducidos a modo de lista siguiendo los libros de nacimientos y muertes que se pueden encontrar en cualquier parroquia. A raíz de sus nombres Gómez Bárcena novela su vida e imagina el carácter de aquéllos vecinos, suponiendo cómo debían ser al ir tomando determinadas decisiones, qué les motivaba y cómo se llevaban con la comunidad.

Con ese modo de exponerlos también consigue señalar la vorágine de las cosas: nombres que repiten, apellidos familiares, un hilo de parientes; pero también la pequeñez de las personas, lo efímero de nuestro paso por el planeta donde lo único que dejamos será un nombre y, quizá, legajos reclamando un pedazo de terreno.

El único personaje que sobresale de entre todos es el niño de los dinosaurios. ¿Adivináis su nombre? Efectivamente: Juan. Al igual que el protagonista de Ni siquiera los muertos, este Juan también busca a un Juan. O quizá a muchos Juanes, los antepasados que llegaron antes de él y que habitaron Toñanes, dando forma a un árbol genealógico que sitúa y quizá justifica todo el armazón del pueblo.

Algunas noches, ese niño que ya no es tan niño se lleva a la cama su tesoro. Antes de quedarse dormido acaricia el hendedor, la moneda, el añico de cerámica. Acaricia al ciervo herido, el bolsillo vacío de Pedro, el rostro de Catalina (…). El niño de los dinosaurios se duerme quizá pensando en eso: en el tacto de los vivos y en el tacto de los muertos.

Página 213

Esta novela no sólo es un gran ejercicio de arquitectura textual y de organización y concatenación de las historias que lo contienen. Es también un gran trabajo de documentación para recoger giros del lenguaje, la descripción de tareas pasadas y el día a día de los vecinos del pueblo de Toñanes.

Eso no es sorprendente porque si de algo puede presumir el autor es el trabajo enorme que se palpa en cada uno de sus libros. Lo que sí que no esperaba era la conexión personal, el punto sentimental que muy poco a poco va aflorando a medida que vas leyendo. Lo demás es aire es también un canto a los pueblos: Toñanes como representación de nuestros pueblos. Huyendo de la exageración y caricatura de los extremos, describe de forma auténtica lo que siente hacia su pueblo, algo mucho más complejo para alguien que lleva toda la vida conectado a un lugar.

¿Miedo de qué? Miedo de que la madrileña vea el pueblo (…) y no sea capaz de entender que es, de alguna manera, parte de sí mismo.

Página 466

Lo demás es aire viene a contradecir lo que yo creía que era Gómez Bárcena en las anteriores reseñas: aquí no es un suicida, ni un pirado. Es un tipo terrenal que el tema que quiere tratar lo trabaja, lo modela. Y aunque parta de una historia normal, sencilla, es capaz de innovar, de cambiar, de aportar a la historia. Anotaos su nombre porque este autor nos va a dar grandes alegrías.

Además, si no lo habéis leído nunca, creo que Lo demás es aire resulta un gran libro para empezar a conocerle. Directo para la lista de lo mejor de 2022.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena.
Pros – Historia delicada, emotiva y sencilla a la vez.
– Estructura y organización original.
Contras – El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

Autor, Grenier, Literatura

Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier

Instagram me hizo comprar este libro, y creo que de otro modo no habría llegado a conocerlo.

Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier (Periférica, 2022) es un tratado que escribió el filósofo y escritor francés, que fue publicado tras la muerte de su querido perro en 1957.

Se trata de un compendio de reflexiones, recuerdos y pensamientos ante la aceptación de que ese compañero ya no está a su lado, que lo va a echar de menos y con quien ha dado por hecho una rutina compuesta de muchos pequeños detalles diarios que ahora tiene que desechar.

Que Grenier era un ferviente amante de los animales parece quedar claro cuando le dedicó un libro a su gato, Las islas, en 1933. Sabiendo que además era filósofo parece normal que se haya detenido a poner sobre papel los pensamientos que cualquier hijo de vecino tiene de vez en cuando sobre su perro: ¿qué pensará? ¿Es feliz? ¿Cómo se sentirá cuando me mira con esos ojos? ¿Cómo trasmitirle lo importante que es en mi vida?

Creemos vivir cuando en realidad lo único que hacemos es sobrevivir.

Página 95

Si lleváis tiempo conmigo sabéis que aquí soy muy de animales. Por aquí han pasado varios gatos: Europa, Portugal, Jano. También Pelusa, mi compañera perruna. Los que habéis compartido tiempo con ellos lo sabéis: forman parte de nuestra familia desde el minuto uno. Son cuidados, queridos y echados en falta cuando no están.

Si, viviendo el presente y el día a día como él, me hubiera dejado llevar por el momento, acaso me habría ahorrado todas las penas que conlleva la inútil consideración del porvenir. Habría aguardado con serenidad el suplicio porque no me lo habría esperado. No habría necesitado mentiras en esta vida ni consuelos en la otra.

Página 102

Sea este, como el trato de Grenier, un breve homenaje a los peludos que nos acompañan y nos alegran los días.

Y si tenéis uno a mano, le dais un achuchón de mi parte.

Namaste.

Autor, Literatura, McCullers

El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers

Empecé a leer esta novela en 2018. No creáis que tengo tanta memoria como para recordarlo con exactitud, por suerte alguna ventaja tiene que tener usar GoodReads, donde se almacena toda esta información.

Lo abandoné un tiempo después, encallada allá por la página 80, pero sabiendo que antes o después volvería a esta historia.

4 años más tarde decidí que era el momento de demostrarme a mí misma que en 2018 no tenía razón y que entonces aquella pobre lectora no sabía apreciar un buen libro. Pues fijaos que 4 años después aún no tengo clara esa afirmación.

Digo solo en parte, porque quién me iba a decir que también esta vez me atascaría en la primera mitad del libro. Y a pesar de que he utilizado la vieja estrategia de llevar siempre el libro conmigo para tratar de leer en cualquier ocasión que se presentara, la realidad es que durante varios meses no leí ni una sola línea.

El corazón es un cazador solitario es una novela de soledades, de personajes que se encuentran acá y allá, que llevan un peso de tristeza, desconfianza o incomprensión. El primero y principal es Singer, un mudo que sí puede escuchar pero que sólo puede mantener conversaciones con su amigo griego. A su alrededor varios personajes muy diferentes entre sí se conectarán: una niña que descubre la pasión por la música, un médico negro que trata de atender a la mayor cantidad de pacientes posibles, el posadero de un bar que ve pasar a todos ellos…

Una música maravillosa como aquélla podía representar la peor herida que se pudiera parecer. Aquélla sinfonía era el mundo entero, y ella era demasiado pequeña para escucharla.

Página 136

Situada en los años 40 en el estado sureño de Georgia, la pobreza, el racismo y la opresión son claves para entender la soledad que mencionaba más arriba, porque todos los personajes son invisibles para una sociedad que no los tiene en cuenta: una niña, un negro, un pobre, un mudo. Personajes que están al margen de las decisiones, de la influencia o el poder.

Cada uno lleva escrita en sus venas su propia lucha: la de su raza, su género o su situación social, la de tantos otros que pasaron por lo mismo que han tenido que sufrir ellos: las injusticias, el abuso del poder, la de aceptar que eso es normal en el mundo que viven, sabiendo que no les queda otra más que apretar los dientes, callar y continuar.

La sensación que tuve cuando la traté de leer es la misma que ahora que ya lo he terminado: es un buen libro, con personajes complejos y bien formados, con interesantes temas que dan para reflexionar y comentar, con geniales descripciones de las personas y los ambientes. Pero me falta algo: una chispa, un cambio de rumbo, una conexión mayor con la trama y con ellos. Mi sensación es la misma que tienes cuando ves a los peces en la pecera: que sí, que muy bonitos, pero que sus colores, su tristeza, su situación no ha atravesado el cristal.

No sé si es porque mis expectativas son altas o porque inconscientemente estoy pensando en Steinbeck o Faulkner pero por desgracia tengo que admitir que este es un buen libro pero no es para mí.

Contadme si lo habéis leído, me interesa conocer cuál es vuestra opinión.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ojos azules, Toni Morrison.
La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward.
Pros – Los personajes que crea y la relación entre ellos.
– La variada temática que despliega, sabiendo que lo escribió con ¡23 años!
Contras – La primera parte de la historia se hace pesada.

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

No leer, Alejandro Zambra

Fue el año pasado cuando leí Bonsái, y aunque La vida secreta de los árboles y Poeta chileno también están en mis estantes, opté primero por leer este título, un libro de recopilación de columnas y artículos del autor que fueron publicados en periódicos y revistas literarias.

Encabeza cada texto un título que adelanta la temática del artículo. En ocasiones la referencia es directa: el nombre de un autor o una palabra que forma parte de un título conocido. En otras, partes de anécdotas o asociaciones de ideas que conectan lecturas entre sí.

Zambra escribe como lector, como aficionado, pero también analiza como escritor, como crítico. Estas visiones se van entremezclando según el artículo, lo cual enriquece la lectura del libro.

Aunque el título escogido podría parecer un antialegato sobre la lectura, el propósito de Zambra es precisamente el contrario, ya que al incluir una enorme variedad de títulos y autores no nos queda más remedio que tomar lápiz y papel y anotar.

En los primeros artículos podemos encontrar reflexiones sobre la literatura universal, comentarios analíticos sobre literatura comparada, entre autores y tendencias.

También escribe sobre el encuentro con la lectura y su impacto e importancia en la vida del lector, algo que lo hace desde el recuerdo, donde capta a la perfección la ilusión del lector, su recuerdo al rescatar esas sensaciones que nos han acompañado, los momentos especiales que hemos compartido con los libros, el nerviosismo del recién iniciado:

En el tiempo de las lecturas voraces, leíamos con prisa, confiando en la velocidad, como si quisiéramos recuperar un tiempo que no habíamos tenido.

Página 56

Zambra aquí abandona el perfil del escritor, del analista, de profesional; para hacernos partícipes de eso que sabe que compartimos: el amor a la literatura.

Andaba pésimamente vestido pero felizmente arropado con la mejor literatura.

Página 84

Más adelante el autor se mete de lleno en la literatura chilena, consiguiendo repasar históricamente las figuras más relevantes de su país: Nicanor Parra, Gabriela Mistral, José Donoso, Roberto Bolaño, por decir cuatro conocidos, pero también otros totalmente desconocidos para mí, como Diego Zúñiga o Jorge Barón Biza (cuya historia me persigue desde entonces).

Si buscáis ahondar en la literatura chilena, esta es una opción genial.

Este tipo de lecturas siempre, siempre, nos ponen deberes. Se mencionan autores nuevos, otros consagrados que aún tenemos por leer, títulos desconocidos y otros tan comunes que sigues pensando en cómo no lo has leído antes. Cito a Zambra que él lo explica mejor que yo:

El descubrimiento de un gran escritor de alguna manera modifica todo lo que sabíamos o creíamos saber, sus libros estaban, desde siempre, a la espera, y nos sentimos un poco tontos de llegar tan tarde a la cita.

Página 262

Además, el hecho de que todos los artículos sean cortos, de entre 3 y 5 páginas, ayuda a simultanear con otro tipo de lecturas con mayor hilo conductor.

Cada día más aficionada a este tipo de lecturas, ¿qué mejor que un buen lector nos cuente sobre sus lecturas?

Namaste.

Autor, Literatura, Ravelo

Los nombres prestados, Alexis Ravelo

Regreso a Ravelo después de leer La otra vida de Ned Blackbird, una historia bastante diferente de esta novela que os traigo hoy.

Los nombres prestados tiene como protagonista a Marta Ferrer, una pelirroja que se traslada a un pequeño pueblo alejado de las grandes ciudades con, supongamos, su hijo. A ese mismo lugar regresa un jubilado que junto con su perro parece buscar la tranquilidad después de años de trabajo duro.

La realidad es otra, y es que ambos personajes tienen algo en común: un pasado con otros nombres, intereses y compañías que quieren tratar de mantener oculto. El problema llega cuando esa otra vida regresa para demostrar que las consecuencias de los actos, siempre, vienen a reclamar lo que es suyo.

Con capítulos cortos y un ritmo que nos deja sin respiración, Ravelo nos mete en una historia de silencios y omisiones donde uno de los principales elementos en los que recae la acción es la distribución de la información.

Situada en un pueblo perdido en los años 80, el inicio de la novela está lleno de rutinas y cotidianidades propias de la nueva vida de los protagonistas. Poco a poco se van incluyendo detalles e información de su pasado como contraposición, hasta desvelar quién es quién es esta historia y por qué esos nombres son prestados.

Apoyado en personajes que nos generan ternura y empatía, Roco y Abel tienen tanto peso que hasta uno de ellos aparece en la portada. Sin embargo, son otros los generan la acción, los elementos activos que deciden y los que saben de muchas, muchas cosas.

Pagué con todo lo que me importaba en la vida. Pero dio igual. Da igual con qué pagues. Tú lo sabes: nada paga la sangre.

Página 288

La segunda mitad resuelve el misterio planteando conectándolo con la realidad política de la España de la época, y también con otros dos temas principales: el perdón y la redención.

Quizá no esperaba este tipo de historia, porque al ser tan diferente de La otra vida de Ned Blackbird se me ha quedado algo coja, o quizá ha sido que la historia es demasiado lineal y eso ha provocado que haya perdido parte del interés.

Leo por Internet que a varias personas les ha recordado a Patria de Aramburu, por la vida ordinaria pero la inclusión de un pasado delictivo. La verdad que aunque inicialmente descarté esta idea, llevo unos días pensando que tienen bastante en común, aunque por suerte Ravelo no se anda por las ramas y evita páginas de relleno.

Ya sabéis; los libros, siempre en conversación constante los unos con los otros.

FICHA:

Te gustará si te gustó Subsuelo, Marcelo Luján.
Pros – Perfecta para leer sin interrupciones.
Contras – La estructura «sencilla» de la novela.

Namaste.