Autor, Grenier, Literatura

Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier

Instagram me hizo comprar este libro, y creo que de otro modo no habría llegado a conocerlo.

Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier (Periférica, 2022) es un tratado que escribió el filósofo y escritor francés, que fue publicado tras la muerte de su querido perro en 1957.

Se trata de un compendio de reflexiones, recuerdos y pensamientos ante la aceptación de que ese compañero ya no está a su lado, que lo va a echar de menos y con quien ha dado por hecho una rutina compuesta de muchos pequeños detalles diarios que ahora tiene que desechar.

Que Grenier era un ferviente amante de los animales parece quedar claro cuando le dedicó un libro a su gato, Las islas, en 1933. Sabiendo que además era filósofo parece normal que se haya detenido a poner sobre papel los pensamientos que cualquier hijo de vecino tiene de vez en cuando sobre su perro: ¿qué pensará? ¿Es feliz? ¿Cómo se sentirá cuando me mira con esos ojos? ¿Cómo trasmitirle lo importante que es en mi vida?

Creemos vivir cuando en realidad lo único que hacemos es sobrevivir.

Página 95

Si lleváis tiempo conmigo sabéis que aquí soy muy de animales. Por aquí han pasado varios gatos: Europa, Portugal, Jano. También Pelusa, mi compañera perruna. Los que habéis compartido tiempo con ellos lo sabéis: forman parte de nuestra familia desde el minuto uno. Son cuidados, queridos y echados en falta cuando no están.

Si, viviendo el presente y el día a día como él, me hubiera dejado llevar por el momento, acaso me habría ahorrado todas las penas que conlleva la inútil consideración del porvenir. Habría aguardado con serenidad el suplicio porque no me lo habría esperado. No habría necesitado mentiras en esta vida ni consuelos en la otra.

Página 102

Sea este, como el trato de Grenier, un breve homenaje a los peludos que nos acompañan y nos alegran los días.

Y si tenéis uno a mano, le dais un achuchón de mi parte.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (81)

Después de los nuevos libros de abril, llegamos a mayo y la Feria del Libro de Madrid.

Os muestro las compras de estas semanas, en primer lugar, mi visita a la librería antes de la feria:

  • Matadero 5, Kurt Vonnegut (Blackie Books, 2021). Leí en su día este libro pero tenía claro que debía volver a leerlo. Esta nueva edición me lo recordó y en un arrebato consumista, he decidido comprarlo, así que aquí lo tenemos.
  • Sobre la muerte de un perro, Jean Grenier (Periférica, 2022). Un tratado de corte intimista que escribió el francés tras la muerte de su perro.
  • El extranjero, Albert Camus (Debolsillo, 2021). De Camus leí, en un tiempo preblog, La peste. Tenía pendiente volver a leerle y por lo que sé esta es una muy buena opción.

Y ahora, los libros que he comprado en la Feria del Libro de Madrid, este año tenemos dos grupos muy diferenciados. Primero, los nuevos:

  • El museo de la rendición incondicional, Dubravka Ugresic (Impedimenta, 2022). De esta misma autora tengo La edad de la piel esperando en el estante pero no sé por qué me da que voy a empezar con este.
  • La escuela de Eddie, Penelope Fitzgerald (Impedimenta, 2022). La última novela que ha publicado la editorial de la autora de La librería, de quien también leí El inicio de la primavera, Inocencia, La flor azul y La puerta de los ángeles (que no llegué a publicar reseña por aquí). Volver a una autora que te gusta siempre resulta una tabla de salvación en caso de emergencia libresca.
  • El cielo de Lima, Juan Gómez Bárcena (Salto de Página, 2017): aproveché que vi en la Feria al autor para comprarlo y que me lo firmara, aún con alguna mirada nada amistosa de quienes estaban en la caseta (se ve que no les hizo mucha gracia que sacara más de dos libros del autor con anterioridad y que llevaba de casa).
    Al fin he podido conocer al autor, con el que he podido disfrutar y sufrir a partes iguales con Kanada, Ni siquiera los muertos y Los que duermen. Ya os adelanto que en seguida os cuento qué tal el último, Lo demás es aire.

Y aquí, las relecturas:

  • La trilogía de la memoria, Sergio Pitol, (Compactos Anagrama, 2019). Leí La trilogía de la memoria hace tiempo y me gustó tanto, tanto que le dediqué no una ni dos sino tres entradas, correspondientes a cada una de las partes. Mi ejemplar está bastante ajado y me tentaba llegar a tener esta edición conmemorativa.
    ¿Era necesario? No. ¿Estoy encantada? Pues sí.
  • Viajes con Heródoto, Ryszard Kapuściński (Compactos Anagrama). Leí Ébano hace tanto que no está publicado en el blog. Me obnubiló. Pero desde entonces no he vuelto a leer al polaco. De toda su obra dicen que esta es una muy buena opción. Espero leerlo pronto, que parece que ahora me ha dado por la no ficción.
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera, (Tusquets, 2006): tengo muchas ganas de releer esta historia. La leí en un ejemplar de la biblioteca antes del mundo blog, así que a ojo estimo que la leería hace 15 años. De hecho, es uno de los primeros ejemplares de la editorial y casi, casi, les cuesta encontrarlo a las que atendían la caseta. Por suerte estaba, la otra única opción era buscarlo de segunda mano.

Y a vosotros, ¿os ha traído muchos libros la primavera? ¿Os habéis acercado a alguna de las múltiples ferias que pueblan las calles?

Namaste.

Literatura

El ángel del olvido, Maja Haderlap

Os comentaba en una entrada anterior que había pasado por un bloqueo lector.

Pues bien, hoy os traigo uno de los causantes del parón.

El ángel del olvido (Periférica, 2019), llegó a mi estante tras acudir a una librería. No conocía nada ni del libro ni de la autora y tampoco tenía ninguna referencia de ellos. Decidí colarlo entre mis lecturas animada al saber que se trata de una novela corta, que apenas llega a las 300 páginas.

La acción se sitúa en Austria, en la frontera con la antigua Yugoslavia. Nuestra protagonista es una pequeña que, desde sus ojos de niña narra la vida con su familia en una época en la que las heridas de la Segunda Guerra Mundial no han llegado a cicatrizar. La historia pintaba bien, parecía perfecta para empatizar con los personajes y acabar a lágrima viva.

El estilo, lleno de lirismo, ponía una nota de color que se contraponía con la evidente tristeza de las anécdotas y situaciones de los personajes.

He caído dentro del carcaj de la muerte, he oído su respiración, he palpado sus fauces.

Página 69

Sin embargo, nada de lo anterior conseguía que leyera 30 o 50 páginas de golpe. Imposible. Escogía este título, apenas leía 10 páginas y acaba postergando su lectura. Decidía empezar otro libro, y trataba de convencer de que cuando terminara este nuevo, esta vez sí, iba a seguir con El ángel del olvido hasta por fin terminarlo. Pero nunca ocurría. Pasaron los días y las semanas hasta que por fin acepté que el denominador común era este libro.

Así que, siguiendo mis propios consejos para superar un bloqueo lector, acepté que este libro no es para mí. Que esta lectura no conecta con mis gustos o que simplemente, no la he pillado en buen momento.

Aceptemos que no siempre se acierta, que no todas las lecturas del año son fantásticas y maravillosas y que muchas acaban relegadas a, precisamente, lo que adelanta el título: el olvido.

Que sean pocas, que sepamos escoger es también parte del éxito del año lector. Ser capaz de huir de modas, reconocer voces o temas que no nos interesan, saber qué es lo que nos conviene y nos gusta leer, huir de determinadas novedades. No es fácil. De todo se aprende. Y si no se acierta, como en este caso, pues a otra cosa. ¡Será por libros!

Namaste.

 

 

Literatura

Una biblioteca de verano, Mary Ann Clark Bremer

Año 1946. La Segunda Guerra Mundial acaba de terminar. Aún se sienten sus efectos en un continente que trata de recuperarse de la contienda. Mary Ann Clarck Bremer acaba de perder a sus padres en el ataque a un submarino en el que se trasladaban los tres. A los pocos meses, Mary Ann pierde a su tío. Herida y sola, la autora trata de recuperarse en la casa veraniega de la familia. De repente, se siente con la responsabilidad de convertirse en bibliotecaria accidental, con objeto de mantener un servicio dañado por los alemanes en la guerra.

Una biblioteca de verano revelada 2Este es el punto de partida de un librito mínimo, exiguo, de los que podrían pasar desapercibidos. Y sin embargo, esconde mucho más de lo que parece. Porque no es sólo una historia de la pérdida y del dolor, de la tristeza y la soledad, sino del camino a tomar cuando todo parece perdido, cómo superar el sufrimiento y la angustia a través de los libros, del amor por una literatura que se convierte en lo más tangible que se puede tener.

La historia parece tan exagerada, tan extrema, que el lector no puede sino quedar noqueado al comenzar a leer una autobiografía, una parte de la historia de la autora. Precisamente porque es real no necesita acudir a la sensiblería o a la compasión, sino que se mantiene en la cruda realidad a la que necesariamente ha de enfrentarse su protagonista.

Es una historia tan breve y corta que sabe a poco. No sólo porque consigue trasmitir una soledad aplastante y una tristeza incrustada en los huesos, sino porque además la historia está plagada de referencias y citas literarias que enriquecen el texto: una pequeña muestra suficiente como para comprobar el modo en el que la literatura se convirtió en una compañera fiel para la autora, en la excusa para convertirse parte fundamental de un pueblo que trata de seguir adelante, en la referencia para los vecinos que acudían a tomar prestado un libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Múltiples referencias literarias.
  • El modo de tratar la tristeza de la forma más real posible: sin compasión ni exageraciones innecesarias.
Contras
  • Se queda corto. Dan ganas de buscar otras obras autobiográficas de la autora.

Namaste.