Actualidad, Literaria

¡Feliz Día del Libro!

Hoy es un día especial para todos aquéllos que nos consideramos amantes de los libros. Es un día en el que disfrutar (más si cabe) de la lectura, un día perfecto para adquirir un libro nuevo o para acercase a una biblioteca.

Como es el primer día del libro que celebro con blog, he seleccionado varias citas de libros que he leído que tienen como tema principal la literatura. Aquí os las dejo.

¿Qué distracción hay más noble, qué compañía más distraída, que contemplación más deliciosa que la de la literatura?

EstanteríaLa elegancia del erizo, Muriel Barbery.

No era de los hombres que consideraban el leer como un sucedáneo de vivir; él leía porque no podía vivir.

El árbol de la ciencia, Pío Baroja.

Fue descubriendo el placer de la lectura, el acto íntimo y silencioso de desflorar un libro.

El hereje, Miguel Delibes.

Hay tres clases de libros: los que no has leído ni hace falta que los leas; los que empezaste a leer una vez por equivocación y no tuviste el valor de abandonar en la página merecida y los que lees y relees como quien visita a un amigo o a la amada. En algún lugar de este triángulo ideal habría que situar las excepciones: los que no has leído, pero alguien de quien te fías te recomienda que lo leas. Estos últimos, como los amigos y las amadas suelen ser fuente de consuelos y también de decepciones.

Días de Reyes Magos, Emilio Pascual.

Los libros son puertas que te llevan a la calle. Con ellos aprendes, te educas, viajas, sueñas, imaginas, vives otras vidas y multiplicas la tuya. A ver quién da más por menos. Y también sirven para tener a raya muchas cosas malas: fantasmas, soledades y mierdas así.

(…)

Comprobó, que lo que no era más que un objeto inerte de tinta y papel, cobrabra vida cuando alguien pasaba sus páginas y recorría sus líneas, proyectando allí su existencia, sus aficiones, sus gustos, sus virtudes o sus vicios. Y ahora tenía la certeza de algo vislumbrado al principio (…): que no hay dos libros iguales porque nunca hubo dos lectores iguales. Y que cada libro leído es, como cada ser humano, un libro singular, una historia única y un mundo aparte.

La Reina del Sur, Arturo Pérez Reverte.

Sorprende, en cambio que de pronto un lector desconocido que nunca ha creado nada (…) sea capaz de advertir la presencia del creador. Se inclina uno a pensar que en esos seres existe latentemente el genio creador que por un motivo u otro no han podido o no han sabido convertir en acto; seres que, en todo caso, se entregan con candidez y entusiasmo a la magia y la fascinación del poeta: esa candidez y ese entusiasmo sin los cuales no es posible ni la creación de la obra de arte ni su recreación en el lector o espectador. Es por ellos y para ellos que el artista trabaja y sufre, los seres a quienes de verdad va destinado ese mensaje críptico, ese mensaje que les llevará una luz portentosa y extraña y que les permitirá examinar sus propios abismos, una luz que a la vez les llevará consuelo y desasosiego, certeza y vacilación, enfrentamiento a su propio drama y a la infinita liberación de no saberse solo. En virtud de esa maravillosa confraternidad es que el arte existe. Porque de otro modo los artistas se callarían para siempre o morirían. Simplemente morirían.

El escritor y sus fantasmas, Ernesto Sábato.

¡Oh! Es absurdo tener una regla rigurosa e invariable sobre lo que debe y no debe leerse. Más de la mitad de la cultura moderna depende de lo que no debería leerse.

La importancia de llamarse Ernesto, Oscar Wilde.

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

Namaste.

Autor, Literatura, Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Desde hacía mucho tiempo pensé que le debía una entrada a este escritor que tan buenos momentos me ha dado. Por fin me he puesto.

Fotografía del autorA Pérez Reverte le conocí (literariamente hablando, claro) con El capitán Alatriste, en 2001. Era la primera novela de una saga que junta acción, intriga y novela histórica. En concreto, tengo un recuerdo muy vívido de la lectura de este volumen. Recuerdo que tenía un examen de literatura al día siguiente de empezarlo, pero cada vez que leía un párrafo de mi libro de texto lo tenía que repetir mil veces, porque el libro me llamaba desde el otro lado de la mesa. Al final él ganó la partida, y hasta que no lo terminé, no me puse a estudiar. Desde entonces me cuido muy mucho de leer un libro que sepa que a priori me va a enganchar en época de exámenes. (Es curioso cómo puedo recordar un detalle así cuando a veces no sé ni lo que he comido, ¿no?)

En 2002 me centré de pleno en las novelas de este autor. Fueron tres los libros que leí dicho año:

  • El maestro de esgrima: es una novela ambientada en el Madrid decimonónico donde la intriga y la política están cogidas de la mano. Me pareció el más pesado de todos sus libros, por el tipo de argumento (y porque no me gusta la esgrima, todo sea dicho). Después vi la película, y también es algo lenta.

  • La piel del tambor: se centra en un hacker que vulnera la seguridad del Vaticano, y desde ahí se desarrolla una historia en la que el protagonista ha de investigar a personajes y personajillos diversos.

  • El club Dumas: trata sobre el paradero de varios libros únicos en el mundo. Es una de las novelas que más me gustan del autor, porque engancha y entretiene. Pero sin embargo, le encuentro una pega: el final. Vale que es complicado cerrar una historia como ésta, pero lo que no se puede pretender es dedicarle 400 páginas a la trama y 20 al final.

Un año después, leí La tabla de Flandes, Pérez Reverte junta el ajedrez, el arte y la historia para componer otra novela a medias entre la novela histórica y la de aventuras que tan atractiva resulta para el lector.

Posteriormente, me sorprendió gratamente La reina del Sur. Es una novela basada en hechos reales que tiene como tema principal el narcotráfico. La protagonista es una mujer que, obligada por las circunstancias, toma el control de una facción de narcotraficantes. Se nota que la novela está más trabajada, porque las páginas se leen enseguida. La única dificultad que vi fue la inclusión de términos mexicanos (pero vamos, que con un diccionario decente se resuelve el tema).

En 2005, regresé a la lectura de Pérez-Reverte con Cabo Trafalgar, una novela que no me ha gustado demasiado. La trama se hace algo pesada y abundan los términos marítimos.

Desde entonces he seguido leyendo las novelas pertenenecientes a la saga de Alatriste. Es ahora cuando tengo ganas de hincarle el diente a su última novela, El asedio. (¿Hay alguien que la haya leído y que nos pueda contar si le ha gustado?)

En conclusión, que Pérez Reverte ha sabido aportar algo diferente al panorama literario basándose en sus grandes ambientaciones históricas (ahora casi todo es novela histórica, pero cuando empezó no era tan frecuente, seguramente estemos hablando del precursor de este tipo de novela) con situaciones intrépidas, intrigantes y entretenidas. Además, su estilo ha ido mejorando con el paso de los años, y es una delicia leer a alguien que sabe tanto.

Especial cariño le guardo a las aventuras del Capitán Alatriste, porque el autor sabe embrujar al lector introduciéndolo en la época (las calles, la ropa, incluso los olores), y no sólo por eso, sino porque me encanta leer cómo Quevedo se queja de Góngora, y cómo el Rey vive del cuento. Ay.

Por último, os dejo un vídeo que vi en el blog de R. y que habré visto una docena de veces después (quizá algunos de vosotros estéis atormentados por la cantidad de veces que lo menciono)

¿Y a vosotros qué os parece Pérez-Reverte? ¿Qué habéis leído de él?

Namaste.

Libros no memorables, Literatura

De todo lo visible y lo invisible, Lucía Etxebarria.

Este libro lo comencé a leer por necesidad. Necesitaba un libro pequeño y manejable que pudiera llevar en el bolso (en aquél momento estaba leyendo Millenium I y no quería destrozarme el hombro, lo cual es normal). Estuve mirando en una de las bibliotecas que frecuento y cogí éste.

Tal y como ha comentado Vero en el post de R. sobre prejuicios, yo también tenía uno sobre esta mujer: no sabía porqué pero bien no me caía (¿quizá vi alguna entrevista?). Pero bueno, pensé que también hay que probar, y este seguro argumento ganó la partida.

Portada del libro
Portada del libro

El libro se puede distinguir en tres partes: de un lado la introductoria, donde se presentan los personajes y la acción. La novela comienza con un intento de suicidio de la protagonista, y por medios de flashbacks conocemos quién es.

En la segunda parte se desarrolla la trama, conocemos al otro personaje protagonista, Juan, y a partir de ahí se inicia una relación entre ambos personajes.

En la tercera parte el libro (por fin) acaba.

Como os podéis imaginar, es una historia de amor. Los protagonistas son dos: Ruth, una histérica directora de películas malas (esa es la impresión que se le queda a uno) amiga de la exageración, la desesperación y demás. Del otro lado está Juan, un poetrastro en busca de fama, con aires de superioridad y totalmente inaguantable.

Las dos primeras partes están bien. Te entretienen, puedes leer cien páginas sin darte cuenta y no tienes que pensar nada porque la autora te lo da todo mascado.

Lo último me parece un alarde de psicología barata, palabrería y libros de autoayuda. Muchas de sus páginas las he leído en diagonal. Total, quería acabarlo y punto.

No creáis que no me ha gustado… hay alguna parte que está bien, y que deja fragmentos como el siguiente:

Al principio Ruth estuvo casi tentada de despreciar a Pedro por conformarse con una solución tan fácil, una solución que aparentemente implicaba tan pocos retos, la opción cómoda de elegir por pareja a alguien que no represente un desafío en ningún sentido, a alguien aparentemente tan inferior que a nadie se le pasaría por las mientes que fuera a abandonar un chollo como el que le había caído en suerte, pero después tuvo que admitir que era mucho más difícil elegir a alguien que implicaba una pareja estable, un compromiso firme, unos sentimientos aceptados, alguien al que se entregaba, alguien que resultaría sumamente herido si se le abandonaba, alguien de quien había que hacerse responsable, que optar por la solución contraria: enamorarse de alguien aparentemente superior que no ofrecería nunca posibilidades de cimentar una relación seria.

Sin embargo, hasta las partes “salvables” de la novela incluyen comparaciones o párrafos de dos tipos: uno, el de demostrar lo mucho que sabe la autora, lo bien que conoce no sé qué y no sé cuantos, y de otro frases baratas que parecen sacadas de un comercial de esos que emiten a las cinco de la mañana:

En cuanto a Juan, comparaba la situación con las rebajas o las liquidaciones de una tienda: uno acudía con toda clase de expectativas sólo para descubrir que lo que quedaba en el local no era más que saldos, mercancía defectuosa, prendas con taras.

Éste es uno, pero hay montones. Me quedo con las ganas de mostraros uno sobre el mistol, que era todavía peor.

Después, terminando el libro, me encontré con un párrafo que me sonaba haberlo leído en otro sitio (y no en una novela suya, porque es la primera que leo de ella):

Pregunta irremediable que antes o después tendría que acabar llegando. Pregunta irremediable formulada en un restaurante. Pregunta irremediable que podría haberse perdido entre las conversaciones cruzadas, el estrépito de platos y cubiertos, la bulliciosa algarabía de local.

(Posteriormente me enteré de que había sido acusada de plagio en varias ocasiones).

Luego hay otra cosa que me mosqueó. Al principio la mujer describe a cada personaje. Pero después, sorprentemente nos “recuerda” como son… ¿A santo de qué viene que tras trescientas páginas te diga algo así como: porque Ruth era pelirroja? Eso ya lo sabemos desde la quinta página… ¿cree que tenemos tan pocas neuronas que nos tiene que repetir cada dos por tres cómo es cada uno? Será una tontería, pero fue un detalle que me cabreó mucho. Es como si al final de un libro sobre Sherlock Holmes dijeras que es detective. En fin, que no me quiero cabrear (más).

Así que nada, no os lo recomiendo. La autora quiere demostrar lo feminista que es, lo “progre” (en el sentido más despectivo de la palabra) y lo mucho que sabe de todo (no como nosotros, simples mortales que jamás ganaremos un Planeta, ni un Nadal, ni una sentencia condenatoria sobre plagio).

Lo bueno es que me ratifico en el prejuicio: me cae mal y ahora sé que no me gusta cómo escribe.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Te llamaré Viernes, de Almudena Grandes.
  • Blanca vuela mañana, de Dulce Chacón.
Pros
  • La edición de Booket es manejable y resistente.
  • Alguna parte de la novela se salva de la quema porque entretiene.
Contras
  • Los personajes son insufribles.
  • La autora tiene ínfulas de superioridad y lo hace saber.

Namaste.

Autor, Literatura, Savage

Firmin, de Sam Savage

Este libro lo conocí porque Ale lo menciona en su cabecera del blog. Pensé que tenía que ser un buen libro para llegar a los extremos de dedicarle el título del blog. Posteriormente leí las reseñas que le dedicaron Isi y Elwen (y la de Ale, claro) y me quedé con ganas de leerlo.

 

Pues bien, en la última incursión a la biblioteca, me tomé con La nieta del señor Linh (de la cual ya os hablé) y de este libro, y no perdí la oportunidad de llevármelos conmigo (a pesar de que la lista de libros que quiero leer a corto plazo se viera modificada).

 

Como muchos han comentado ya, es un libro dedicado a los amantes de la literatura. A nosotros, los que sacamos cualquier rato de la manga para leer, los que salimos de la biblioteca con una sonrisa en la boca, los que comentamos y volvemos a comentar, y recomendamos y apuntamos montones de libros para leer a continuación.

 

El personaje protagonista es Firmin, una rata de biblioteca en el sentido más literal de la palabra.

 

Firmin vive en una biblioteca, y como tal, comienza a roer libros. Después se da cuenta de que prefiere leerlos, y comienza así una vida en la que se ve enfrascado en una novela detrás de otra, hasta que se da cuenta que cada libro tiene un sabor. Me ha gustado especialmente el siguiente párrafo:

 

Una pila de gránulos cilíndricos, color verde fluorescente. Olían bien, de modo que probé un poquito. Eran una rara delicia, sabían a una mezcla de queso Velveeta, asfalto caliente y Proust.

 

Estoy totalmente de acuerdo con Firmin. Se puede distinguir una obra de un autor de otra leyendo solamente un párrafo, como podemos claramente diferenciar carne de pescado.

 

El problema de ser una rata lectora es que estás condenado a la soledad. No sólo eso, lo peor es darte cuenta de que preferirías ser uno de los personajes de los que lees, que su vida es más interesante y más divertida que la tuya (¿y quién no ha pensado eso en alguna ocasión?). Lo peor es que eso le sucede a Firmin.

 

Cuando alguien está desesperado y te cuenta lo frío y despiadado que es el mundo y el sacrificio que implica seguir adelante con la vida, sabiendo que no tiene sentido, y te dice lo solo que se encuentra, y resulta que tú estás de acuerdo con él en todo, el caso es que la posición en que quedas no es muy airosa.

 

Lo demás, lo tendréis que leer vosotros. Es un libro entretenido y muy recomendable.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato.
Pros
  • Las continuas referencias literarias.
Contras
  • La melancolía del final del libro.

 

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (1)

Empezamos el mes de abril con buenas noticias y varios libros. 🙂

Y por ello, he decidido inaugurar una sección: los IMM. Para los no iniciados: los IMM son una pequeña recopilación de los últimos libros que se poseen, ya sea porque sean nuevas adquisiciones, regalos, préstamos…etc.

Con motivo de la cercanía de mi cumpleaños, Niebla Espesa me ha regalado las siguientes novelas:

Nuevos libros

Son las siguientes:

  • Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Es un autor que he leído en un par de ocasiones anteriores (Mauricio o las elecciones primarias y El asombroso viaje de Pomponio Flato) y del que tenía ganas de leer más. EDICIÓN: la reseña, pinchando aquí.
  • La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Casualidades de la vida, Bibliolandia lo tiene como libro del mes, así que aprovecharé para leerlo ahora, aunque estando en inglés iré bastante más lenta. EDICIÓN: la reseña, aquí.
  • El porqué de las cosas, de Quim Monzó. Es un autor al que desconozco pero del que he oído hablar bien de él. Ya os contaré lo que me parece.

¡Muchas gracias Niebla Espesa!

Namaste.

Intriga, Literatura

Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson.

Tras un tiempo de sequía lectora, reseño el libro que consiguió mayor número de votos en la encuesta.

De todos es conocido que el tirón de esa trilogía y de este autor ha sacado a la palestra a muchos otros escritores escandinavos de novela negra. De ellos destacan varios: Stieg Larsson, Jens Lapidus y Henning Mankell.

En general, conozco poco a este grupo. De Mankell he leído críticas muy buenas en cuanto al detective Wallander. Quizá merezca darle una segunda oportunidad, ya que el único libro que leí del autor me resultó bastante pesado. De Lapidus, Niebla Espesa tiene buenas referencias. Quizá sea menos conocido que los otros dos, pero por ahí dicen que es de lo mejorcito.

Así que llegaba la hora de leer el libro del que mucha gente está hablando, y como una persona en concreto dudaba de que me lo acabara leyendo, me lo regaló (buena táctica, id tomando nota los demás) ;).

Cuando empiezas un libro como éste, que ha leído tantísima gente, tienes un montón de prejuicios que te condicionan sobre lo que te vas a encontrar. De esta novela oí que estaba muy bien, pero que los otros dos de la trilogía eran mejores, que las primeras cien páginas eran muy aburridas, que era genial… etc. Así, empecé la novela dudando sobre si me gustaría (porque no siempre comparto las opiniones mayoritarias) o si simplemente, se trataba de una exageración.

Lo primero que diré es que no me ha parecido denso en ninguna parte del libro, y eso que es extenso. El sueco lo consigue intercalando a Mikael Blomkvist y a Lisbeth Salander. Por ejemplo, al principio interesa más ella que él, pero el autor consigue que leas un rato más de Mikael con el objetivo de llegar a Lisbeth.

Sólo por eso ya engancha, pero es que además el libro está estructurado bastante bien. No sé si lo he dicho alguna vez, pero no me gustan los libros que tienen capítulos demasiado largos, porque sabes que cuando lo empiezas necesitarás al menos media hora para leer las 50 páginas que lo componen.

En este caso no es así, y eso aporta dinamismo a la novela. Los capítulos son de 50 o 60 páginas, pero están divididos en pedazos de unos pocos párrafos, con lo cual eso te anima a leer un poco más.

(En fin, que el que diga que es denso, es que no ha leído Anna Karenina).

El tema, que creo que todo el mundo lo conoce, trata sobre una investigación sobre una desaparecida. Los protagonistas inician una búsqueda de pistas sobre algo que ocurrió treinta años antes. En cuanto se ponen a ello, pasan muchas cosas y muy rápidamente. Es un libro entretenido, bien estructurado, con unos personajes principales característicos (algo que no todo el mundo consigue) y peculiares (más ella que él, claro).

Así las cosas, os lo recomiendo. No os voy a decir que es el mejor libro que he leído, porque sería mentira, pero sí que os digo que para entretener y pasar el rato está bastante bien. Esperaba menos.

Por todo lo que hasta aquí he comentado, no me parece del todo una novela negra, quizá se trate de una evolución de aquélla, puesto que existen diferencias, como las dosis de algo más comercial. Las situaciones ocurren más rápidamente, hay más acción y un punto de thriller que no existe en las novelas negras al uso. Por eso, si leéis a Hammet o Chandler se puede apreciar una gran diferencia sobre el modo de plantear la historia, y la forma de desarrollar la trama es mucho más lenta.

Me ha recordado a John Grisham, por la parte de la intriga y del thiller, si bien es algo menos legal y más “negro”.

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Os gusta la novela negra escandinava? ¿Habéis leído Millenium? ¿Qué me recomendaríais leer de Mankell?

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Viento rojo, de Raymond Chandler.
  • El jurado, de John Grisham.
Pros
  • Entretenido y ameno. No se hace pesado.
  • Personajes peculiares fácilmente recordables.
Contras
  • Te quedas con ganas de leer la segunda parte.
  • La historia se queda coja si te quedas aquí.

Namaste.

Actualidad, Literaria

Ébano, de Richard Kapuscinski.

A raíz de la siguiente noticia que acabo de leer en el periódico digital, he recordado un libro de este autor polaco. De hecho es el único que he leído de él. Se trata de Ébano. Recuerdo que me lo recomendó Niebla Espesa, que la edición que me prestó era una de esas que regalan con algún periódico, y que por dicha recomendación lo leí.

 

Se trataba de un libro que recorría gran parte de la historia de África visto desde el punto de vista de un occidental, de forma amena y cotidiana. Me refiero a que en ocasiones (y más cuando una novela es de no ficción) es complicado asimilar un gran número de nombres, fechas y lugares, y más si se tratan de algunos tan desconocidos como lo son los africanos. Sin embargo, el escritor consigue equilibrar la balanza entre ésto y las situaciones corrientes de las personas de a pie, que es lo que hace que nos pongamos en la situación en la que se encuentran dichas personas.

 

Una de las anécdotas que recuerdo del libro es la circunstancia con la que se topó el autor en un autobús. Llegado un momento quería viajar de una ciudad a otra, y por eso fue a la estación de autobuses, compró un billete y se fue para el autobús. En ese momento estaba vacío, y por eso se acercó al conductor y le preguntó: “¿A qué hora sale el autobús”? El señor le miró con cara extraña, y después le contestó: “¿Como que a qué hora sale? ¡Pues cuando se llene!”. El pobre hombre volvió a su asiento, extrañado, y se quedó esperando. Imaginaos ahora esperar en un coche haciendo el calor propio de África en verano, y encima venga a entrar gente (pero sin llenarse, claro está). Tras unas cuantas horas (creo que fuero cinco), el autobús salió de la estación porque ya estaba lleno.

 

En conclusión, fue un libro entretenido, completo e interesante. Muy recomendable para cambiar de vez en cuando de ficción a no ficción.

 

Y vosotros qué, ¿leéis libros de no ficción? ¿Me recomendaríais alguno?

 

Esto es todo por hoy.

 

Namaste.

 

Literatura

Los jefes. Los cachorros. Mario Vargas Llosa.

Comencé a leer este libro mientras seguía enfrascada con la lectura de Los hermanos Karamazov. Lo hice movida por diferentes motivos: por un lado quería un relato corto que no tuviera nada que ver con Rusia, y por otro me di cuenta a raíz de un comentario de R., de que no había leído nada del escritor peruano.

 

De esta forma, en una pequeña biblioteca tomé prestado este ejemplar, que incluye los dos libros. Es de la edición de El Mundo, las 100 joyas del milenio (seguro que sabéis a cuales me refiero y seguro que tenéis alguno por casa de esta colección).

 

Los jefes son un conjunto de relatos, unos más largos que otros, que tratan sobre distintos temas: problemas escolares, honras perdidas y cosas así. Creo que quizá está descompensado, porque si bien es verdad que hay seis relatos, uno es el triple que todos los demás juntos, lo cual no me ha gustado demasiado.

 

Fotografía del autor
Fotografía del autor

Los cachorros es un libro corto que trata sobre la relación de un grupo de amigos desde la infancia hasta que son adultos. El estilo del autor me ha recordado a Carlos Fuentes, en concreto por la generalizada ausencia de diálogos directos y por la rapidez en la que se desarrolla la trama.

 

Me ha gustado más Los cachorros que Los jefes, quizá porque me demoré demasiado con los relatos, aunque si bien es cierto, el tema no me apasionaba y sinceramente, esperaba algo más del autor (más profundidad, mejores descripciones…).

 

En resumen, ambos son dos lecturas que no me han disgustado, pero que tampoco me han encandilado. De hecho salgo decepcionada en cuanto al autor. Así que lo más probable es que no ocupen un lugar en mi memoria dentro de un tiempo. Creo que pasarán a ese oscuro limbo en el que se incluyen los libros «mediocres» (a mi entender y en mi opinión, se entiende) (algo así como “me lo leí pero no recuerdo casi nada”. Eso me pasa con La peste de Camus).

 

Lo que creo es que debería darle otra oportunidad al autor, así que os traslado a vosotros la pregunta: ¿Qué libro de Vargas Llosa me recomendaríais?

 

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El árbol de la ciencia. Pío Baroja.
Pros
  • De rápida lectura.
Contras
  • Superficial.

Una última cosa: si leéis atentamente el título de la encuesta que publiqué hace unas semanas, os daréis cuenta de que la pregunta era “¿Qué libro prefieres que sea reseñado antes?” Obviamente, se trata de una opción entre las cuatro que se daban. Como sabéis, Los hombres que no amaban a las mujeres obtuvo 11 votos. Esto significa que antes que la reseña de El camino, de El fuego (votos que debí invalidar, por cierto), o de En la casa del padre aparecerá la de Stieg Larsson, lo cual no es óbice para que no termine los libros que ya tengo empezados. (Así que NO INSISTAS PESADO, que ya he comenzado a leerlo).

Esto es  todo por hoy.

Namaste.

Libros de Lost, Literatura, Los Indispensables

Indispensable IV: Los hermanos Karamazov, Fiodor Dostoievski

Esta es la historia de la turbulenta relación entre padre e hijos.

Fiodor Pavlovitch Karamazov es un viejo libertino que pasa su vida disfrutando de varios placeres: mujeres, alcohol y derivados. Se trata de un hedonista empedernido, que se despreocupó de sus hijos.

El patriarca tiene tres hijos legítimos y uno ilegítimo. Son los siguientes:

  • Dmitri: el primogénito, hijo de su primera esposa. Se trata de un hombre irascible que se encuentra en una lucha perpetua con su padre; en primer lugar por motivo de la herencia de su madre, y en segundo, por el amor de una mujer. Dmitri es honesto y sincero, pero también irracional y voluble.
  • Iván: el primer hijo de su segunda esposa. Es inteligente y culto, lo cual le origina un claro desprecio hacia la gente que le rodea.
  • Alexei: el segundo hijo de su segunda esposa. Es bondadoso, comprensivo y siempre está dispuesto a ayudar a sus hermanos y a actuar como mediador con su padre. Escenifica el personaje bueno, el héroe de la novela.
  • Smérdiakov. Es el hijo ilegítimo de Fiodor Pavlovitch, trabaja como sirviente de éste. Siente admiración por Iván y se muestra huraño y alejado de los demás.

Europa durmiendo la siesta junto a "Los hermanos Karamazov"

En este contexto, Dostoievski plantea la historia: de un lado, describe el odio de los hijos por su padre (con excepción de quizás, Alexei, puesto que en la novela no se hace hincapié en este hecho, sin embargo, por determinados comentarios del personaje se podría decir que debido a su fuerte moral cristiana reprimió el verdadero sentimiento hacia su padre) desde distintos puntos de vista: el de Dmitri, por un problema de dinero y una lucha por la mujer que quiere; el de Iván, como objeto de desprecio y rechazo, y el de Smérdiakov, que ve a Fiodor Pavlovitch como  a un amo.

Sin embargo, el autor no se queda ahí, y confronta a los personajes principales en conversaciones sobre religión, política y moral. Así, presenta a Iván como el personaje ateo y racional, a Alexei como un bondadoso monje cristiano, a Dmitri como la representación de Rusia en su modo de actuar y a Fiodor Pavlovitch como el representante del libre albedrío. Este último se manifiesta del siguiente modo en el inicio de la novela:

¿Lo oyen ustedes?-exclamó Fiodor Pavlovitch mirando al padre José- Ahí tiene usted la respuesta a su exclamación. (…) Esa mujer “de mala vida” es tal vez más santa que todos ustedes, señores religiosos, que viven entregados a Dios. (…) Sí, señores monjes. Ustedes, porque hacen vida conventual y comen coles, se consideran sabios. También comen gobios, uno diario, y creen que con estos pescados comprarán a Dios.

Posteriormente, discutirá con Alexei sobre la existencia de Dios:

¡Hum! Debe de ser Iván quien tiene razón. Señor, ¡cuando uno piensa en la cantidad de fe y de energía que esta quimera ha costado al hombre, sin compensación alguna, desde hace miles de años! ¿Quién se burla así de la humanidad?

El autor, además, nos deja perlas como los siguientes fragmentos:

Así fue como Maximov se quedó en casa de Gruchengka en calidad de parásito.

De una conversación de la viuda Khokhlakov con Alexei:

¡Hace un siglo que no lo veo! ¡Una semana entera! ¡Ah! Sé que vino usted hace cuatro días, el miércoles pasado. Ahora va usted a ver a Lise. Estoy segura de que habrá entrado de puntillas para que yo no le oyese. ¡Si supiera usted lo contenta que estoy por ella, mi querido Alexei Fiodorovitch! Esto es lo principal, pero ya hablaremos de eso después. Le confío enteramente a mi Lise. Desaparecido el starets Zósimo, que descanse en paz, usted es para mí un asceta, aunque le sienta muy bien su nueva ropa. ¿Cómo ha podido encontrar un sastre tan bueno en nuestra localidad? Ya hablaremos de esto después; es un asunto sin importancia. Perdóneme que me permita llamarlo de vez en cuando Aliocha. A una vieja como yo, todo se le puede consentir.

De una reflexión de Alexei:

No desprecia a nadie, pero tampoco confía en nadie. Y yo me digo que si no confía, desprecia.

En resumen, es un libro fantástico, maravilloso, que merece la pena leer. Quizá sea el mejor de Dostoievski, o quizá no (para eso habrá que leerlos todos, digo yo). Lo que sí que os puedo adelantar es que al tener más personajes que Crimen y castigo, se hace más ameno y dinámico. Tiene pasajes únicos, como El gran inquisidor, del Libro V. Es cierto que es largo, pero precisamente por eso hay que tomárselo con calma, leer poco a poco y asimilar lo que va sucediendo.

Una recomendación: apuntad en un papel el nombre de los personajes. Pensaréis que es una tontería, sin embargo, cuando empiezan los diminutivos, apelativos cariñosos y demás, no se entiende quién es quién (por ejemplo, Dmitri es a la vez Mitia, Mitienka y Dmitri Fiodorovitch Karamazov)

Relación con Lost (CUIDADO SPOILERS)

El libro aparece en la segunda temporada, cuando Locke se lo entrega a Ben (en aquél momento aún conservaba el sobrenombre de Henry Gayle).

Conforme fui avanzando en las páginas de la novela, comencé a pensar en la relación que tenían los personajes con sus padres. Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que se podía establecer un paralelismo entre los hijos de Fiodor Pavlovitch y los personajes de la serie.

En Lost, conocemos varias relaciones con sus padres:

  • Jack-Christian. Jack me recordó a Iván. Ambos son inteligentes, universitarios, racionales y desprecian a su progenitor. Sin embargo, este desprecio se basa en su parecido con su padre (al fin y al cabo, Jack acaba siendo médico y alcohólico).
  • Ben-Roger. Enseguida Ben me recordó a Smérdiakov. Éste es un personaje misterioso, que calla más de lo que dice y que siembra la duda con aquél con el que habla. (Clavaditos, ¿verdad?) Pero además, Smérdiakov es epiléptico (como lo era Dostoievski) y Ben, ya en la tercera temporada, sabemos que tiene un tumor.
  • Hugo-padre de Hugo. Hugo es el personaje más bondadoso de la serie. Desde mi punto de vista, su padre es un interesado que le abandonó cuando era pequeño y que volvió al hogar al enterarse de que había sido agraciado con un importante premio de la lotería. Sin embargo, no parece que Hugo le rechace. Se puede asemejar a Alexei.
  • Locke y su padre. Inevitablemente ha de recordarme a Alexei, por su donación de riñón, por su bondad hacia él. Sin embargo, después del accidente (aún hoy recuerdo esa escena), John Locke se frustra, se obsesiona y cambia hacia un temperamento más parecido a Dmitri.

Una de las cosas que pensé después es la relación de hermanastros que existen en la serie. Tenemos dos: Jack y Claire y Daniel Faraday y Penny. No sé si casualmente (porque eso sería aventurar demasiado) es que todos ellos comparten padre y no madre. Pero quizá eso sea divagar demasiado… ¬¬

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Crimen y castigo, Fiodor Dostoievski.
Pros
  • La complejidad y realismo de sus personajes.
  • El autor, su forma de desarrollar la trama y de acceder a la mente humana.
Contras
  • Algunos capítulos son largos, densos y aportan poco a la trama.
Referencias de Lost
  • John Locke le presta el libro a Ben cuando es retenido en el Cisne.

Namaste.

Autor, Grandes, Literatura

Almudena Grandes (II)

Aquí está la segunda parte de la reseña sobre Almudena Grandes.

En 2006 leí Estaciones de paso, un compendio de varios relatos cortos. La temática era variada: desde la relación abuelo-nieta pasando por las aventuras de un instituto. No me disgustó pero sin duda prefiero una novela entera. Unos me parecieron buenos pero otros no me gustaron, y creo que es porque la trama que desarrolla Grandes en sus novelas es más compleja que en un relato corto, en el que apenas le da tiempo para profundizar en el carácter de los personajes.

La escritora madrileña en la Feria del Libro de MadridEl último libro que he leído de Almu es Te llamaré Viernes, fue a inicios del año pasado. He de decir que no me gustó. Se nota mucho que es una de sus primeras novelas. El tema es algo similar a Los aires difíciles: un par de personas solitarias se cruzan y comienzan una historia. Me dejó un sabor agridulce porque si bien hay momentos en los que no podía parar de leer, hubo otros en los que abundaban (y desde mi punto de vista sobraban) reflexiones diversas que no tenían demasiada relación con la trama principal.

 

En conclusión, la literatura de Almudena Grandes se suele caracterizar por una prosa fluida, que avanza rápido en la historia, que trata temas corrientes: amor, dinero, relaciones familiares y en muchas ocasiones la soledad. Los personajes suelen ser mujeres, o al menos los principales. Son personajes reales, en los que cualquiera se puede ver reflejado en un momento determinado.

 

Sin embargo, hay un salto temático y éste es El corazón helado. Aunque conserva muchas de las características de los libros anteriores (como las relaciones amorosas), este libro es mucho más complejo, en el sentido de que engarza una nueva temática: la Guerra Civil española, con una relación amorosa de dos protagonistas. Sin duda, este libro es el que más me ha gustado y os lo recomiendo encarecidamente. Aunque algunos puedan pensar que es demasiado largo, la autora no lo hace demasiado descriptivo ni pesado, ya que alterna una época con otra. Poco a poco el lector descubre asombrado que todas las piezas encajan, y eso es fantástico. Eso sí, le voy a poner una pega: el final, que para mí es demasiado precipitado. Parece que después de setecientas hojas el lector espera que se extienda algo más, o simplemente que el final no sea chapucero.

 

¿Qué escribirá a partir de ahora? ¿Seguirá en esta línea? Lo leeremos. 🙂

 

Y vosotros qué pensáis, ¿os gusta Almudena Grandes? ¿Cuál es vuestro libro favorito?

 

 

Namaste.