Actualidad, Cultura, Música

Cóctel de noticias

Leo en el periódico varias cosas totalmente dispares: lo primero, una buena noticia: Spotify cambia su política con el fin de conseguir nuevos adeptos. Ya no hay que preocuparse por no tener invitación. Ahora no hace falta. La verdad es que yo lo descubrí por casualidad. Como muchos ya sabéis, no escucho demasiado la radio, y cuando lo hago no hago más que cambiar de cadena en cuanto sale algún intérprete que no me gusta (lo cual significa el 50% de las veces). Con Spotify, eso se ha acabado. Pones el intérprete y te sale toda su discografía. La verdad es que es muy cómodo.

Siguiendo con la música, me encuentro una noticia sobre el Rock in Río (rebautizado para algunos como Pop en Arganda). Pues eso, que ultimen. Lo será para los que, de un lado, les sobre el dinero (o lo quieran tirar) para ver a Hannah Montana hacer su espectáculo. ¿Alguien va a ir? Me imagino que los menores de 16 sí, pero los demás…

Después de eso, leo otras noticias surrealistas, aunque no sé de qué me extraña viniendo de Evo Morales. ¿En serio se lo cree o es igual que lo de los pollos, que se le ocurre y lo suelta? En fin, ver para creer.

Y ya, para terminar, leo también que Manu Leguineche ha recibido el Premio Luca de Tena que entrega el periódico ABC. De este autor y periodista ya os hablé. Merecidísimo premio. Felicidades.

Esto es todo por hoy, próximamente las siguientes reseñas literarias:

Namaste.

Actualidad, Literaria

Ébano, de Richard Kapuscinski.

A raíz de la siguiente noticia que acabo de leer en el periódico digital, he recordado un libro de este autor polaco. De hecho es el único que he leído de él. Se trata de Ébano. Recuerdo que me lo recomendó Niebla Espesa, que la edición que me prestó era una de esas que regalan con algún periódico, y que por dicha recomendación lo leí.

 

Se trataba de un libro que recorría gran parte de la historia de África visto desde el punto de vista de un occidental, de forma amena y cotidiana. Me refiero a que en ocasiones (y más cuando una novela es de no ficción) es complicado asimilar un gran número de nombres, fechas y lugares, y más si se tratan de algunos tan desconocidos como lo son los africanos. Sin embargo, el escritor consigue equilibrar la balanza entre ésto y las situaciones corrientes de las personas de a pie, que es lo que hace que nos pongamos en la situación en la que se encuentran dichas personas.

 

Una de las anécdotas que recuerdo del libro es la circunstancia con la que se topó el autor en un autobús. Llegado un momento quería viajar de una ciudad a otra, y por eso fue a la estación de autobuses, compró un billete y se fue para el autobús. En ese momento estaba vacío, y por eso se acercó al conductor y le preguntó: “¿A qué hora sale el autobús”? El señor le miró con cara extraña, y después le contestó: “¿Como que a qué hora sale? ¡Pues cuando se llene!”. El pobre hombre volvió a su asiento, extrañado, y se quedó esperando. Imaginaos ahora esperar en un coche haciendo el calor propio de África en verano, y encima venga a entrar gente (pero sin llenarse, claro está). Tras unas cuantas horas (creo que fuero cinco), el autobús salió de la estación porque ya estaba lleno.

 

En conclusión, fue un libro entretenido, completo e interesante. Muy recomendable para cambiar de vez en cuando de ficción a no ficción.

 

Y vosotros qué, ¿leéis libros de no ficción? ¿Me recomendaríais alguno?

 

Esto es todo por hoy.

 

Namaste.