Encaramos el fin de este año y por ello os traigo los últimos nuevos libros antes de la llegada de la Navidad, donde espero que los Reyes se acuerden de mí y me traigan buenas y gratificantes lecturas. Terminada la indirecta, os dejo los últimos libros de 2019:

- Testamento de juventud, Vera Brittain (Periférica & Errata Naturae, 2019). Este libro comenzó a aparecer por las redes sociales de forma muy constante. Lo cierto es que no lo conocía, pero leí en diagonal la sinopsis y, quizá porque me recordó a la saga de Lanny Budd, decidí leerlo. Gracias a R. por el regalo.
- Los recuerdos del porvenir, Elena Garro (Alfaguara, 2019). Desde hace muchos, muchos años, tenía este libro anotado en mi libreta de Plan Infinito, pero era imposible encontrarlo: ni librerías de segunda mano ni nada, parecía descatalogado y no había forma. Por suerte, los señores de Alfaguara han decidido publicarlo y me han dado una alegría.
- Goethe en Dachau, Nico Rost (ContraEscritura, 2018). Son varios los lectores que han hablado estupendamente de este libro pero no lo encontraba en ninguna librería. Tras un tuit de Marta, editora de ContraEscritura, donde se quejaba de lo mal que le habñian devuelto una caja de ejemplares, comenzó una corriente lectora de solidaridad. Cuando llegué al hilo me di cuenta de que era la editorial del libro de Rost, así que aproveché para hacer un pedido.
- Felicidad conyugal, Lev Tolstói (Acantilado, 2012). Tenía ganas de hacerme con un ejemplar de este libro corto del genio ruso desde hace tiempo, y en el evento de Oda a Tolstói aproveché para comprarlo.
- La suerte de Omensetter, William H.Gass (La Navaja Suiza, 2019). No conocía para nada este libro, pero primero Aramys y después Ana me hicieron interesarme por él. En una visita a Tipos Infames se vino para casa.
- El boxeador polaco, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2019). En este caso la recomendación viene de David, de Desde la ciudad sin cines, a quien le pedí opinión sobre el mejor libro del autor para empezar a leerle. El envío corre a cargo de la editorial, ¡muchas gracias!
- Confesión, Lev Tolstói (Acantilado, 2008). No lo conocía, pero al leer un fragmento en la Oda a Tolstói me convenció totalmente y quise comprarlo. Al igual que Felicidad conyugal es un libro bastante corto así que espero poder colarlo dentro de poco tiempo (¡ja!)
Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál empezaríais? ¿Esperáis que Sus Majestades os traigan alguna lectura?
Namaste.

Decidí empezarlo un poco por casualidad, con esa sensación de que ya le tocaba y animada por las buenas críticas que había leído de muchos lectores, así como los comentarios que recibí por redes sociales cuando mostré que lo estaba leyendo. Me dio la impresión de que Némirovsky tiene una opinión unánime por parte de los lectores.
En cuanto a la película, se trata de una producción muy fiel a la novela, que mantiene hasta la estructura que planteaba Orejudo. En este sentido son pocas las licencias que se toma, tan sólo omite algunas de las historias secundarias que aparecen al final del libro (otras aparecen mencionadas de corrido por un secundario que se las cuenta a otro personaje).
esté compuesto por 15 relatos de diferente extensión, temática y estilo.
Colar una lectura tan corta como esta es bien sencillo, y lo cierto es que tenía muchas ganas, pero tuve que esperar a encontrar el momento perfecto para tener tiempo de enfrascarme al 100% en su lectura.
Como casi siempre, no leí la sinopsis, sino que me metí de lleno en una historia de poco más de 200 páginas que me obligó a continuar leyendo aunque mi planteamiento inicial era tomármelo con mucha más calma. No pudo ser. Y quizá no pudo ser por el modo que tiene el autor de ir utilizando los recursos a lo largo de la historia, donde aguarda paciente e inofensivo hasta que nos lanza un gancho en el estómago.
El libro se centra en el descubrimiento de un nuevo poema de Emily Dickinson, que aparece bastante tiempo después de encontrarse los demás. La composición aparece en una subasta de Sotheby´s en 1997, y desde el primer momento acapara el interés de múltiples compradores. Sin embargo, el responsable de su compra se da cuenta de que algo va mal cuando unas semanas más tarde aparece el nombre de Mark Hofmann entre los antiguos propietarios del poema, colocándolo en el punto de mira ante una posible falsificación.
Así que al enterarme de la publicación de este libro y al ver la novela recomendada por las redes sociales, me sorprendió el título y también la temática, alejada de la que yo esperaba y con la que había asociado al autor.