Auster, Autor, Literatura

El palacio de la Luna, Paul Auster.

Hacía mucho que no volvía a leer a Paul Auster. Han pasado ya seis años desde que me quedara hipnotizada por la prosa y el uso de la trama en Leviatán, la primera novela que leí de él. Han pasado ya cinco años desde que descubriera otras de sus novelas, como La noche del oráculo y Viajes por el Scriptorium. Ha pasado un año desde que me animara a leer El país de las últimas cosas y La trilogía de Nueva York.

 

Portada de "El palacio de la Luna", Paul Auster.
Portada de "El palacio de la Luna", Paul Auster.

La casualidad quiso que varios bloggers comentaran por twitter la idea de leer un libro de Auster conjuntamente. Al final el título escogido fue El palacio de la Luna.

 

Tal y como comentaba Carol en twitter y ha reflejado en su reseña, el tipo de estilo que utiliza el autor al inicio de la novela parece sacado de una conversación con un amigo. Este tipo de narración consigue que comprendamos cada situación y decisión, además de acercarnos a la historia de un modo intimista, secreto; independientemente que usando la razón sean comportamientos despreciables.

 

Me gustó el símil de Carol porque es exactamente lo que andaba yo pensando cuando ella lo dijo en voz alta. Eso sí, yo le incluiría un detalle. Pero eso lo voy a dejar para después.

 

Empecemos ahora por la trama: El palacio de la Luna comienza presentándonos a Marco Fogg, un protagonista con nombre de viajero, unido a la luna. Él es un solitario joven que comienza a abrirse paso por la vida.

 

El potente inicio es uno de los componentes que me han reconciliado con Auster y esto se debe al uso de determinados factores entre los que destacan: el uso de la trama, el equilibrio del nudo con la profundidad de las reflexiones que nos va dejando en cada página, la rapidez con la que el lector quiere saber más o el modo en el que nos va desgranando cada situación.

 

Sin embargo, es más adelante cuando el autor cambia el tono que estaba utilizando para contarnos el trabajo que Fogg consigue, y que consiste en cuidar a un anciano. A partir de aquí se minimizan las conversaciones y se pasa a la descripción pormenorizada del trabajo del protagonista, además de que posteriormente sabremos del pasado del anciano.

 

En este punto la trama se ralentiza y se tiene la sensación de que se hace más lento, si bien todo tiene un motivo. Y es aquí cuando Auster despliega su elenco de casualidades, referencias (literarias, musicales, pictóricas) que forman un entramado sin el cual es imposible concebir este libro.

 

Pero es que además, con un golpe de frase, Auster sorprende al lector y nos cambia en un momento de situación, nos sorprende y nos vapulea con un vuelco.

 

Porque otros autores necesitarían muchos párrafos para saltar a otro tema, para iniciar otro hilo, pero Auster no. Con una simple frase cambia de asunto, nos pone patas arriba la trama que considerábamos fija, nos lleva por otro camino sin apenas darnos cuenta.

 

En definitiva, una novela con peculiares personajes, ávida de descripciones pero que no olvida los frecuentes diálogos, que encara temas muy complejos: el amor, las relaciones familiares, los miedos o el futuro, por decir algunos. Éstas son sólo algunas de las cosas que podemos encontrar en El palacio de la Luna, una gran maraña de hilos, personajes y situaciones que se relacionan muy íntimamente.

 

 

 Así que, a aquéllos que hayáis llegado a este párrafo os confesaré una cosa: sí, Auster es como es amigo con el que quedas en un bar para tomar unas cervezas. Te cuenta lo que le ha ocurrido durante el tiempo en el que no le vimos, qué ha hecho, qué ha visto y dónde ha estado.

 

Encontramos que es nuestro amigo, aquél con el que pasábamos tanto tiempo hace unos años, es fácil hablar con él, reírse, que nos entretenga lo que dice. Pero llegado un momento a lo largo de la velada, nuestro amigo nos demuestra que más que un presente es un pasado, un recuerdo de una vida que ya no existe, un lazo con alguien que mantenemos pero que poco pinta en nuestra vida actual. Alguien con el que podemos recordar los hechos pasados pero con el que nunca crearemos recuerdos nuevos. Alguien pretérito. Y como todo lo pasado, un rato está bien, pero más, cansa. Aburre, no interesa. Que se le ha pasado el momento, que ya no nos hacen gracia sus chistes, que sus anécdotas son repetidas. Que todo aquéllo que nos atraía ahora nos repele.

 

Descubrimos que ni él es quien pensábamos que era ni que nosotros somos los lectores que le leían apasionadamente en sus primeras novelas.

 

Últimamente me he estado cuestionando a mí misma en una cosa: ¿por qué? ¿Por qué le he dado tantas oportunidades a este autor? ¿Por qué a él sí y a otros no? Muchos otros se han quedado en el camino del primer libro: si no me convenció, los desterré. Otros en el segundo: si no mejoraba, los califiqué como ni fú ni fa. ¿Por qué con Auster no? ¿Por qué he sido tan benevolente? ¿Porque su nombre figuraba en la portada?

 

Y no es que diga que sus novelas aburran, o estén mal estructuradas, no. El problema es que a Auster le puse un listón tan alto que ahora que no llega queda ridículamente lejos.

 

No quiero que os quedéis con esto último, sino con todo lo que he comentado hasta ahora puesto en contexto. Probablemente esta reseña es más bien un puzzle de las ideas que se fueron formando en mi cabeza después de leerle en varias ocasiones. Lo digo porque la novela me ha gustado, mucho más que otras suyas, mucho más que otras que leí después. Pero lo que quiero decir es que mi tiempo con Auster ha terminado. Habré leído más, habrán cambiado mis gustos, no sé, pero la sensación es que sus novelas ya no me tocan la fibra. Son otra más. Antes eran garantía de que me gustarían mucho. Ahora no.

 

 

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó  
Pros
  • El estilo envolvente del Autor. Las múltiples referencias.
  • El equilibrio entre personajes y trama.
 
Contras
  • Previsible en algunos casos.
  • Los recursos que desarrolla suelen ser los que siempre usa Auster.
  • La edición de Anagrama tiene la letra escandalosamente pequeña.
 

 

 

Namaste.

Autor, Lapidus, Literatura

Nunca la jodas, Jens Lapidus

La segunda parte de la trilogía de Estocolmo de Jens Lapidus regresa con tres nuevos personajes. JW, Mrado y Jorge son relevados por Mahmud, Niklas y Thomas Andrén.

 

Portada de "Nunca la jodas", de Jens Lapidus
Portada de "Nunca la jodas", de Jens Lapidus

La línea es la misma que ya comenté en su momento: coincide con su predecesora en la descripción de los bajos fondos de la capital de Suecia sin que exista ninguna fuerza del orden que pare la cadena delictiva.

 

El modo en el que únicamente aparece la justicia, la policía y demás son a través de algunos documentos que se aportan como inicio de líneas investigadoras de los actos que se realizan. Si bien, comparado con Dinero fácil aparecen menos documentos de este tipo, quizá para favorecer el dinamismo en la lectura (ya que al ser escritos como documentos oficiales pueden resultar más aburridos cuando se leen varios en poco tiempo).

 

Comparar a los personajes de la primera y de la segunda parte significa condenar a los de Nunca la jodas a un marcado segundo puesto. Y eso es debido, fundamentalmente, porque pierden el empaque, la fuerza característica que poseían los protagonistas de la primera parte de la trilogía: la historia de Jorge es inevitablemente más entretenida que la de Mahmud, además de que perdemos a JW, verdadero motor de la acción de Dinero fácil.

 

Mención aparte requiere la edición (si es que a pegar unos cuantos folios en un libro se le puede llamar editar) de Suma de letras. Como viene siendo habitual, lo cual de por sí ya es preocupante, abundan los defectos de todo tipo: de traducción, de ortografía, de calidad en cuanto al papel (se está despegando, inaudito teniendo en cuenta que lo han leído sólo dos personas)… en fin, que me parece una auténtica tomadura de pelo pagar 20 euros por un libro así maquetado. Si el precio fueran 8 euros no diría lo mismo, pero teniendo en cuenta que la cantidad es más del doble, es para pensárselo.

 

Puede ser que me esté volviendo una exquisita. Puede ser que me esté acostumbrando a ediciones que son diametralmente opuestas a esto. Pero qué queréis que os diga. Si compro un libro por 20 euros, espero un mínimo de calidad, un estándar. El contenido ya es otra cosa, depende de muchas variables. Pero lo de fuera… por favor, ¡y encima tienen la cara de quejarse de que no se compran libros!

 

Si nos ceñimos al contenido, se trata de una novela entretenida que se lee con facilidad. Que está bien si lo que buscáis es algo de entretenimiento, pero que ya, os adelanto, dista mucho de otras novelas con muchísima más calidad en cuanto a este género se refiere. Ni tiene mucha intriga, ni es muy elaborada ni destaca por nada en concreto. Es una novela gris. Seguramente dentro de un año no recordaré más que el exabrupto del título como detalle significativo.

 

Pero bueno, que tampoco es tan mala, al fin y al cabo no es el nuevo de Lucía Etxebarria. Viene bien para desengrasar y eso lo ha conseguido.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La descripción vívida de los bajos fondos.
  • La menor cantidad de informes policiales, si lo comparamos con la primera parte.
Contras
  • Personajes más endebles, menos intriga, pierde sorpresa.
  • La PENOSA edición de Suma de letras: erratas, fallos de traducción, mala calidad del papel y un largo etcétera.

 

Namaste.

Autor, Literatura, Mitford

Trifulca a la vista, Nancy Mitford.

Esta novela me atrapó la historia asociada al propio libro, esto es, por conocer parte de la biografía de Nancy Mitford: hija de un aristócrata, hermana de una nazi, de una comunista y de una fascista, y que, por presiones familiares se vio obligada a impedir la reedición de esta novela.

"Trifulca a la vista", uno de los últimos Asteroides.
"Trifulca a la vista", uno de los últimos Asteroides.

 

¿Por qué? Os preguntaréis. ¿Qué motivos vieron sus familiares para forzarla a tomar una decisión así? La respuesta es obvia: la sátira.

 

Ambientada en la década de los treinta en Inglaterra, parte de la base de que el protagonista, Noel Foster, trata de buscar una rica heredera con la que casarse. Para tal menester se traslada a un pequeño pueblo alejado de la capital. Será allí donde, junto con Jasper Aspect, el caradura de su amigo, entable relación con un variado elenco de personajes que varían desde las frívolos interesados, los moralistas exacerbados o los utópicos idealistas.

La novela consigue dar lo mejor de sí en las primeras páginas, aportando diálogos absurdos, disparatados enredos y ocurrentes juegos de palabras. Me convenció tanto que en determinados pasajes me recordó a Óscar Wilde. Como muestra, el siguiente fragmento:

 

  • ¿Es ario tu marido?
  • En realidad, no sé muy bien qué es un ario.
  • Bueno, es bastante fácil. Un no ario es el eslabón perdido entre hombre y bestia; la prueba de ello es que ningún animal, excepto el ganso del Báltico, tiene los ojos azules.
  • ¿Y los gatos siameses? -intervino Jasper.
  • Es verdad. Pero los gatos siameses poseen, en grado sumo, la virtud nórdica de la fidelidad.
  • Pues resulta que no -replicó Poppy-. El verano pasado tuvimos uno, y traía una pareja distinta cada noche. (…)
  • Ya lo sé, quizá no son fieles a los gatos no arios, ¿por qué deberían serlo? Pero adoran a sus dueños nórdicos, y hasta van a dar largos paseos con ellos.
  • ¿Así que su definición de un no ario es alguien dispuesto a dar paseos con otros arios? (…) No pasa nada, créeme cuando digo que Anthony es de la clase más baja y que de ganso del Báltico no tiene nada.
 (Gracias a @castillodnaipes por recordarme que hacía mucho que no incluía una cita)

 

Sin embargo, desde la mitad del libro la novela pierde parte de esa sátira y el lector va espaciando las sonrisas que asoman a su cara a medida que va pasando las páginas. La trama pasa a ser diametralmente opuesta: un retrato de época, un espejo del modo de vida de la gente en los años 30.

 

La verdad es que esperaba más risa. La sensación es que la novela pierde fuelle… Y aunque hay personajes bien trazados y una trama meridiana parece como si más adelante la autora perdiera el interés de contarnos más.

 

En resumen, una novela entretenida pero que no pasa de ahí. De las más flojas de Libros del Asteroide que he leído. En cualquier caso, el estilo de la autora me ha gustado. En ocasiones satírica, en otras elegante y siempre con dobles intenciones.

 

Leyendo (posteriormente, como siempre) el prólogo he llegado a enterarme que originalmente había algún episodio más, así que quizá sea éste el motivo por el cual la novela parece que tiene dos partes tan diferenciadas. Muchas gracias, Libros del Asteroide, por mandármela a casa.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • El abanico de Lady Windermere, Óscar Wilde.

  • La piedra lunar, Wilkie Collins (por el fiel retrato de la época)

Pros

  • Ingeniosa y sátirica.

  • Preciosa la portada.

Contras

  • Pierde fuelle y la sátira se acaba hacia la mitad del libro.

  • Ahora estoy esperando a encontrar un libro con la historia de las hermanas Mitford. ¿Alguien conoce alguno?

 

Namaste.

Autor, Literatura, Modiano

El horizonte, Patrick Modiano.

Hay novelas que recuerdan a un río, es decir, se caracterizan por tener una trama que fluye y que es el verdadero motor de la historia, además de tener unos personajes que van y vienen. Si tuviera que seguir con un símil de este estilo, diría que la novela de Modiano es un muelle: por las frecuentes repeticiones de ideas o situaciones, por las vueltas a atrás y los flashbacks.

Portada de "El horizonte", de Modiano.
Portada de «El horizonte», de Modiano.

Como en un muelle hay huecos y vacíos que el lector rellena a su gusto y conveniencia. Y eso está permitido porque existen unos pocos personajes de los que sabemos tan sólo una parte.

Esos dos personajes son Jean Bosmans y Margaret Le Coz, que coinciden en un incidente por obra del destino. Ambos se encuentran solos en una ciudad desconocida, esclavos del pasado del que huyen pero del que tratan olvidar. Desde el punto de unión entre ellos, se crea un lazo invisible que les mantiene juntos. 30 años después Bosmans tratará de recordar lo ocurrido, usando para ello fragmentos del pasado que su memoria ha moldeado.

Pero además, esta novela tiene otro punto clave: el ambiente en el que se desarrolla la trama. Se trata de un mundo melancólico, que parece propenso a la lluvia, a lo musical y bohemio. Esto es lo que le caracteriza no sólo a esta obra en particular, sino en general al estilo del autor. Lo poco que nos cuenta de los protagonistas (apenas anécdotas de su pasado y pinceladas de su presente) pero que a pesar de la escasez de la información, el lector tiene la “sensación” de saber cómo es y de entender las situaciones que vive.

Esa sensación nos acompaña desde el inicio de la historia. Aunque no nos pongamos en el lugar de los protagonistas entendemos que hagan lo que hacen, admitimos que no les conocemos demasiado pero aún así seguimos con ellos, acompañándolos por la trama que se nos va mostrando. Asumimos lo que hacen como si se trataran de buenos amigos: no juzgamos sus actos, sino que seguimos a su lado a lo largo de su aventura.

Modiano es, pues, un autor distinto. Porque es mucho más fácil ser un torrente de palabras en el que se describe todo lo describible y se dé una gran importancia a la trama que contar lo justo y dejar los espacios necesarios para que el lector cierre por un momento el libro y se empape del ambiente parisino mientras reflexiona sobre lo que acaba de leer. Es ese ambiente el que subyaga, el que surge de cada palabra del autor, de cada símil.

El francés es un genio de la economicidad. Un maestro de los trazos. Y con esta sutileza y estos trazos, esta es una obra perfecta para estos días de frío y lluvia, para saborear sentado en un cómodo sofá.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ambiente que crea el autor.
  • El vaivén de la historia.
Contras
  • La melancolía que irradia.

 

No quiero despedirme sin comentaros que la reseña que le dedicó Karo la podéis encontrar aquí.

 

Namaste.

Autor, Berges, Literatura

Vive como puedas, Joaquín Berges

Inevitablemente me voy retrasando a la hora de reseñar los libros. Éste que os traigo hoy lo terminé hace más de un mes.

 

Tal y como comenté en el IMM en el que os lo mostré, quiero dar las gracias a la Editorial Tusquets por enviármelo.

 

Vive como puedas comienza así:

Una vez leí que el cerebro humano sólo es capaz de memorizar el diez por ciento de lo que lee, aunque no estoy muy seguro de lo que digo porque sólo recuerdo el diez por ciento de esa lectura. Tal vez por eso necesito escribir un diario. Porque si el cerebro humano sólo recuerda el diez por ciento de lo que lee, no quiero pensar cuál es el porcentaje que recuerda de lo que vive.

 

La trama comienza cuando Luis, nuestro protagonista, decide escribir un diario en el que plasmar su día a día. Su madre, su primera mujer, sus hijos y su actual mujer son algunos de los personajes secundarios que planean sobre la vida del protagonista.

 

La novela comienza como una hilarante comedia de situación, en la que el autor juega con las palabras y crea un sinfín de peculiares personajes para enmarcarnos en la historia.

 

Hacia la mitad del libro la historia pierde empaque, pero lo hace con el objetivo de planear una segunda fase en la que vemos situaciones más crudas junto con todo tipo de enredos y que tiene una visión más real de los sentimientos de nuestro protagonista.

 

Portada de "Vive como puedas", de Joaquín Berges
Portada de "Vive como puedas", de Joaquín Berges

A fin de cuentas la novela tiene un poco de ésto y un poco de aquéllo: de humor soterrado con algo más profundo, de lo superficial (lo extraño de los acontecimientos) junto con la complejidad de una vida que, como la de Luis, se encuentra en un inestable equilibrio, rodeado de injusticias y preocupaciones, problemas y sandeces que inevitablemente nos hace ponernos en su lugar.

 

Berges lo hace bien. Su novela no aboga por ninguna moralina (lo cual es de agradecer) y además resulta algo diferente de lo que inicialmente nos muestra. Una novela distendida, de fácil lectura, que invita a seguir leyendo hasta que no quedan más páginas.

 

Me ha gustado. Entretiene. Al mismo tiempo he reído y he sentido lástima, me he divertido y me he enganchado, me he sorprendido y he visto venir alguna cosa. Ahora que lo pienso es complicado hacer que un lector sienta emociones tan dispares como esas, ya que generalmente un libro no varía entre tantos factores como para conseguir un resultado así. Sin embargo, el autor lo consigue, con una mezcla de realidad, surrealismo y buen humor. Un poco de todo para conseguir una novela con muchos ingredientes.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los originales personajes que crea. Para muestra, Valle.
Contras
  • En algunos aspectos peca de previsible.

 

Namaste.

Autor, Keilson, Literatura

La muerte del adversario, Hans Keilson

La muerte del adversario se podría calificar como una mezcla de dos géneros: la novela, puesto que los actos que nos cuenta son ficticios, y el ensayo, ya que intercala la trama con una gran cantidad de argumentación respecto a un tema en concreto.

 

Portada de "La muerte del adversario", de Hans Keilson
Portada de "La muerte del adversario", de Hans Keilson

Encuadrada en un época sin determinar, sin dar nombres, pero claramente identificable, en la que existen dos grupos de enemigos, Keilson parte de esta base con el objeto de argumentar, utilizando a uno de los personajes como vórtice central de la visión del enfrentamiento y la opresión de un Estado totalitario, además de la exclusión de un grupo social.

 

El libro navega entre un maremágnum de argumentos y reflexiones, pero además aporta el anecdotario de lo pequeño, de cómo se hace patente ese odio en los actos diarios, como la expulsión de un niño de un juego infantil o el prejuicio que se refleja en los ojos de las personas.

 

Tras mantener durante una gran parte del libro un tono estable que combina los dos aspectos ya mencionados, llega un momento, allá cuando estamos acostumbrados al estilo del autor, en el que Keilson nos sorprende incluyendo un desgarrador capítulo lleno de crueldad que ejemplifica la teoría de la que nos ilustraba con anterioridad.

 

Este quiebro sorprende al lector en la medida en que lleva leyendo 250 páginas de un libro, uno más racional, más cabal, aunque lo que se estuviera tratando de un tema tan complejo como es el odio y la enemistad que conlleva. Es curioso, porque mientras que el estilo del autor es aséptico y racional, lo cual consigue evitar los juicios de valor sobre el tema que está tratando, en el giro inesperado abandona cualquier atisbo de racionalidad y encara la escena desde la mayor de las crueldades. Para ello no necesita ahondar en los detalles, sino simplemente aportar pinceladas que ya se encargará la mente del lector de rellenar, lo cual consigue precisamente el efecto que buscaba: que el lector arrugue la cara, que aparte la mirada de las líneas, a las que indefectiblemente, se encuentra unido y atrapado por el hilo que ha lanzado el escritor.

 

En definitiva, un libro peculiar, que requiere su tiempo puesto que hay que aportarle toda nuestra atención y concentración. Para pensar y reflexionar, que sugiere mucho más de lo que cuenta.

 

Me quedo con un ejemplar lleno de notas en las que destacan montones de fragmentos.

La decisión de ir descubriéndolos la dejo en aquél que lee estas letras. Pero yo que tú no me lo pensaba: cómpralo.

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla entre novela y ensayo.
Contras
  • El inicio, hasta que se coge el ritmo, se hace lento.

 

Namaste.

Autor, Díaz, Literatura

La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz

Quería leer esta novela desde hace mucho. Tanto, que la incluí en la lista de 50 libros con el fin de darle el impulso que necesitaba para ponerme con él.

Portada de "La maravillosa vida breve de Óscar Wao", de Junot Díaz.

 

Comentándolo en twitter, Bartleby también lo quería leer, así que nos pusimos a ello en una lectura simultánea.

 

Me declaro quisquillosa, así que como lo tenía apuntado en mi lista me abstuve de mirar de qué trataba. Porque lo cierto, aunque no os lo creáis, es que a pesar de que lo había apuntado en mi agenda no sabía de qué trataba. Lo único que sabía es que se escribió en el siglo XX y que las raíces del autor son hispanas. Hasta ahí.

 

Como habréis deducido por el título, el protagonista se llama Óscar. La trama se centra en la vida de este joven de origen dominicano en Estados Unidos.

 

Lleno de referencias a cómics, series y libros de culto, es la Biblia de todo nerd, ya que relata la visión de uno de ellos, siempre desde su perspectiva: la relación con su familia, la ausencia de amigos, la obsesión por el sexo, entre otros temas. Obeso y asocial, Óscar vive al margen de su propia vida, refugiándose en un mundo que conoce: el ficticio.

 

El estilo de Díaz es fresco y dinámico, coloquial y con un frecuente uso del spanglish, que más que entorpecer la lectura, la propulsa, animando a continuar.

 

Cada uno de los capítulos se centra en un personaje, ya sea contándonos su historia en primera persona o bien en la tercera que es la que el autor usa en la mayor parte de la novela. El cambio de personaje resulta atractivo, ya que, de un lado, da más interés a la lectura, de otro el lector se va formando una imagen desde distintos puntos de vista de la familia de Óscar.

 

Se trata, en resumidas cuentas, de una novela interesante, para desengrasar, de fácil lectura y de la que se pueden observar distintas facetas: no sólo la nerd sino la visión de una familia hispana en Estados Unidos o el tema histórico-político de la mano de Trujillo.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Complicado de decir. Es una especie de híbrido entre El guardián entre el centeno pero con un punto mucho más gamberro.
Pros
  • El modo de afrontar la historia, que al igual que una cebolla se van quitando capas hasta ver la imagen global.
Contras
  • Hay vaivenes que coinciden con los capítulos en los que alarga la historia.
Reto 50 libros El tercero (voy tarde… ¬¬)

 

Namaste.

 

P.D. ¡Ojito, que estoy en racha! Hace mucho que no despellejo ningún libro. ¿Acaso escojo mejor? ¿Pura suerte? Quizá todo eso daría para un post aparte. Por de pronto no puedo evitar en pensar que pobre aquél que sea el siguiente despellejado, porque me parece notar cierta gana de ponerlo a caldo… (sea cual sea).

Autor, Doig, Literatura

Una temporada para silbar, Ivan Doig.

Desde hace mucho tiempo, me preguntaba qué método utilizaba Libros del Asteroide para elegir el color de la portada. A través de facebook, me enteré que depende de lo que les transmita el libro en cuestión, y además comentaron que con esta novela tuvieron claro que el color debía ser un verde. Un verde vivo. ¿Por qué ese color y no otro? Os preguntaréis.

 

"Una temporada para silbar", de Doig
«Una temporada para silbar», de Doig

Para descubrirlo, nos remontaremos al inicio de la trama, que comienza cuando una familia de granjeros solicita un ama de llaves a través de un anuncio en el periódico. No son conscientes de que su apacible vida cambiará a raíz de esta decisión.

 

Efectivamente, el color es el perfecto, el idóneo para una novela que se centra en la época de la infancia, donde todo está por descubrir y donde el futuro se llena de esperanzas e ilusiones. Una época en la que disfrutar con los compañeros de clase, los primeros y los hermanos.

 

Porque el libro de Iván Doig está lleno de ternura, aunque no se queda ahí. Nos aporta una visión global sobre la vida de un granjero de Montana a inicios del Siglo XX. Eso implica que también es realista, que nos muestra la dureza de la vida: la muerte, la melancolía y la desilusión, pero también las ansias por aprender, el afán de descubrimiento de unos niños ávidos de aventuras y reticentes de la monotonía.

 

El lector acaba por sentir todas las emociones que Doig trata transmitir, y esto lo consigue, de un lado, por el hecho de que esté narrado en primera persona, y de otro, porque los personajes sean escasos y estén muy bien definidos. Es inevitable coger cariño al curioso de Paul, al intrépido de Damon y al frágil de Toby. Ellos tres, junto a su padre son los personajes centrales de una novela que, aunque alguno de los puntos que trata se pueda ver venir, hace mayor hincapié en las sensaciones que en la acción.

 

En definitiva, todo un placer para los sentidos. Toda una prueba para la añoranza y el recuerdo de una infancia que dejamos atrás.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Cuatro hermanas, de Jetta Carleton. (Si bien en la novela de Doig da más importancia al estilo de vida de los protagonistas).
Pros
  • La candidez y ternura que transmite.
Contras
  • Previsible en determinados aspectos.

Namaste.

P.D. Podéis echarle un vistazo a las opiniones de Isi y de César que coinciden en su valoración conmigo. 🙂

Autor, Fitzgerald, Literatura

El inicio de la primavera, Penelope Fitzgerald

Tras haber leído La librería de la misma autora, los prejuicios me empujaron a creer que iba a encontrar algo ligeramente distinto. Pensaba encontrarme con un mundo sajón, quizá londinense. Y lo que uno se encuentra es Moscú en invierno, un ambiente tan radicalmente opuesto a mi idea original que me sorprendió.

Portada de "El inicio de la primavera", de Fitzgerald
Portada de «El inicio de la primavera», de Fitzgerald

La trama de El inicio de la primavera se centra en una familia inglesa y de posibles que regenta una imprenta en la Rusia de principios del siglo XX. La novela comienza en el momento en el que la madre abandona a la familia.

Partiendo de este inicio, Fitzgerald crea un universo en el que es capaz de contar desde los grandes acontecimientos, como los devenires políticos y cambios sociales, hasta los pequeños detalles: el modo de trabajar en una imprenta, las miradas de unos personajes a otros…. etc.

Todo ello aderezado con unas descripciones que, aunque no abundan demasiado, son totalmente exactas, llamativas y preciosas.

¿Cómo puede contar tanto y no caer en la pesadez? ¿Cómo condensar tantos temas sin ser aburrida? ¿Cuál es su secreto? La sutileza. No nos cuenta cada detalle, cada palabra y cada gesto, sino que nos da un esbozo, un guiño y una frase. Lo relevante es que su estilo va calando poco a poco: no hay muchas descripciones, pero las que incluye son elocuentes; no hay demasiados personajes, pero los que existen son un modo de ejemplificar a todo un grupo de individuos, es decir, como un modo de actuar, como una silueta de una escena más grande.

La mezcla de todo lo anterior da lugar a una novela elegante, donde tiene cabida tanto el relato social de la época, como la crítica a determinados sectores de la población y donde al mismo tiempo juega un papel importante la intriga y las incógnitas que nos va planteando.

Lo que Fitzgerald propone es una novela compleja, que se puede mirar desde tantos ámbitos como ella propone. Es una novela de silencios y espacios, donde le toca al lector imaginarse determinados aspectos, donde no todo está dicho, lo cual, a mi entender, le aporta si cabe más valor.

Se trata, pues, de una novela muy interesante, compleja y tupida, con más fondo del que se ve a simple vista. Me ha gustado aún más que La librería, por lo simple que parece y la de vericuetos que tiene. Sin duda, la prosa de Fitzgerald se puede calificar como impecable.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La librería, Penelope Fitzgerald. (en cuanto al estilo)
  • Germinal, Émile Zola (por la visión general de una vida)
Pros
  • Es muy completa, ya que encara diversas perspectivas de la vida.
  • El estilo de la autora es elegante y a la vez, crítico.
Contras
  • El inicio de la novela puede dar lugar a confusión. Hay que continuar leyendo para saber qué es realmente esta novela.

 

Namaste.

Autor, Literatura, Yoshimoto

Recuerdos de un callejón sin salida, Banana Yoshimoto

Hay ocasiones en las que no conoces un título pero después enseguida todo te habla de él. Fue lo que me pasó con Recuerdos de un callejón sin salida. Apareció un día en mi buzón, cortesía de la editorial Tusquets. Lo ojeé y lo coloqué en la lista de los libros pendientes.

 

Portada de "Recuerdos de un callejón sin salida", de Banana Yoshimoto.
Portada de "Recuerdos de un callejón sin salida", de Banana Yoshimoto.

Después, casualidades de la vida, Karo le dedicó una sugerente reseña. Fue a partir de entonces cuando me entraron unas ganas de leerlo. De entre varias propuestas, fuisteis vosotros los que decidisteis, con una encuesta, que el libro de Yoshimoto no debía esperar más.

 

Como ya se comenta en la contraportada, el libro de Yoshimoto es un compedio de cinco de sus relatos. En todos ellos nos encontramos con personajes que se encuentran en momentos complicados de su existencia.

 

Lo peculiar de Yoshimoto es la delicadeza con la que encara la melancolía que está presente en cada uno de los relatos. Es complejo escribir de la pérdida de un ser querido sin caer en tópicos, en victimismos o en sentimentalismos. Pues bien, Yoshimoto lo consigue y lo hace de un modo muy natural. No necesita grandes párrafos ni palabras farragosas para hablar de algo que todos tenemos dentro de nosotros, que es tan normal como la vida misma. Ahí radica su éxito: huye de las grandes pretensiones y se queda con lo pequeño, con los sentimientos que radican en lo más profundo de nuestro ser, en los pensamientos que en ocasiones no nos confesamos ni a nosotros mismos.

 

La prosa de la nipona es delicada, pero no por ello cae en la lágrima fácil. La combinación resulta perfecta, ni falta ni sobra nada: sus fuertes son las emociones, describir qué se siente el personaje por encima de qué hace. Hablarnos de sus miedos, de sus pretensiones y frustraciones, de cómo ve el futuro.

 

Me ha parecido una novela perfecta para épocas en las que no tengamos suficiente tiempo para dedicarle a la lectura: los relatos se leen rápidamente por lo que evitamos perder el hilo como acaba ocurriendo con las novelas largas. Es una prosa fresca, sugerente, como si, permitidme el símil, se tratara de una bocanada de aire fresco con tintes de alguna planta exótica.

 

Además me ha parecido que es un modo genial de acercarse a los autores japoneses más allá de Haruki Murakami. Algunos de los que me leéis me comentáis que no os gusta Murakami. Quizá por su estilo en sí, o quizá por su faceta surreal. Pues bien, Yoshimoto es la solución.

 

 

Bienvenida Banana.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La sutileza y delicadeza al encarar temas complejos.

  • El hecho de que sean relatos le da dinamismo. Se leen en un corto período de tiempo.

Contras

  • La melancolía, que traspasa las páginas del libro.

 

Namaste.

 

P.D. Próxima parada, ¿Kitchen? 🙂