IMM, Literatura

IMM (99)

Tras los regalos navideños, os presento la primera compra de libros de este 2024. En su mayoría, títulos que llevan mucho en mi lista de pendientes pero que no tenía en casa y con los que me he acabado haciendo:

  • Contraluz, Thomas Pynchon (Tusquets,  ). Si lleváis tiempo por aquí quizá recordéis el único libro que he leído del autor, La subasta del lote 49, un extraño libro de difícil clasificación. Los que entienden dicen que este título es una muy buena opción para seguir leyendo al autor y yo me he fiado de su criterio.
  • Dos crímenes, Jorge Ibargüengoitia (Machado libros, 2024). No lo conocía, me topé con él en la librería y como me gustó mucho Las muertas decidí comprarlo. Ahora veo que además han sacado una edición mucho más bonita que la mía. Qué rabia. Reseña aquí.
  • El mal de Portnoy, Philip Roth (Debolsillo, 2008). Otro título pendiente de un autor al que no he leído nunca. Bueno, sí que he leído pero su autobiografía Los hechos pero nada más de su obra. Voy al revés.
  • El pájaro pintado, Jerzy Kosinski (Debolsillo, 2011). Recomendado por Jan de Trotalibros, lleva en mi radar un tiempo pero era el típico libro del que acabo postergando la lectura.

  • Humo, Turguénev (Alba editorial, 2018) Del autor he leído Padres e hijos y creo que esta será una buena oportunidad para seguir leyéndole. No es tan largo como el anterior.
  • Suave es la noche, F. Scott Fitzgerald (Debolsillo, 2015). Tengo ganas de regresar al autor para ver si me reconcilio con él tras la lectura de El gran Gatsby. En primer lugar porque ya dudo de mi lectura, porque lo leí en inglés y no sé si capté todo lo que quiso el autor. Así que escojo este para probar de nuevo con el autor.
  • Poesía completa, Emily Dickinson Brontë (Alba, 2018). Bien sabéis que no soy lectora de poesía, pero los que sí saben de poesía recomiendan a Dickinson para iniciarse en el género. Y como me he encontrado con esta edición tan bonita y soy de las que hacen caso a las recomendaciones, se vino para casa. Y ahora, en casa, me doy cuenta de que las poesía son de Brontë y no de Dickinson. No, no me había dado cuenta.
  • El hombre en busca de sentido, Victor Frankl (Herder, 2015). Recomendado por todos los sitios, un testimonio de campo de concentración de esos en los que siempre, siempre acabo cayendo. Reseña aquí.

Y vosotros, ¿habéis comprado algún libro en 2024?

Namaste.

Argüelles, Autor, Literatura

El palacio azul de los ingenieros belgas, Fulgencio Argüelles

Este libro vino recomendado por Fernando, amigo lector y ávido devorador de libros.

El palacio azul de los ingenieros belgas (Acantilado, 2003) narra la historia de Nalo, un joven que comienza a trabajar como aprendiz de jardinero en el palacio azul de los ingenieros belgas, la casa familiar de los gerentes y propietarios de una fábrica en la zona.

El nuevo trabajo supondrá abrir un mundo de conceptos no sólo de su tarea propiamente dicha, también de los conocimientos de su maestro Eneka, un sabio que conoce todo el mundo y que se casó con una musa.

Escrita cronológicamente y de corrido, sin apenas puntos y aparte y sin ningún diálogo directo, Argüelles despliega un estilo lírico preciosista que nos deja fragmentos tan bonitos como este, que pudieran parecer parte de un largo pensamiento:

Entonces ocurrió (…) lo que ya otras veces me había ocurrido junto a ella, que un momento no era solo eso, un momento, un instante en el que ocurre algo concreto, sino muchos momentos a la vez que se confunden y se complican y que te roban toda certeza, hasta la certeza misma de que tú existes en medio de todos esos momentos.

Página 24

La sensación es que el autor nos lleva, fluyendo de un tema a otro, para llegar a los temas que nos sugieren los importantes secundarios: Cosme, el abuelo de Nalo, Eneka y Lucía y los belgas y el primo Alipio.

Como telón de fondo, un momento espacio-temporal sin determinar.

Sentí que el tiempo de afuera, el que fluía por las paredes y los suelos brillantes del palacio, el que se perdía por las vidrieras acules con los temblores de la voz del mayordomo (…), ese tiempo, no era el mismo que el que yo sentía dentro, sujetándome las tripas y el cerebro, porque éste se había quedado quieto, colgado en un minuto eterno, indicándome los puntos débiles de mi cuerpo por donde se podrían colar los desconsuelos.

Página 43.

Y es que lo que al principio parece un mundo onírico, sin revelaciones sobre el momento y lugar de la acción hacia la mitad todo comienza a desvanecerse como en un sueño, apareciendo poco a poco el momento y lugar, para acabar tomando protagonismo por las acciones que van a suceder.

Pareciera como si poco a poco se cayera una cortina leve para tomar una importancia sorprendente en el devenir de los protagonistas: algo que parecía estático se convierte en dinámico y aquello que parecía un paisaje, algo que contemplar en el fondo, pasa a ser vital para la trama.

Había ido a buscar un jarrón de porcelana para las flores y había descubierto el escondite secreto de la primavera.

Página 114

O simplemente, los personajes pasan de su visión introspectiva, interesados por sus propios problemas y aficiones (la poesía, los amores o los proyectos) para salir de su reclusión a un mundo cambiante, donde la revolución está llegando.

La novela es un canto al conocimiento, a las personas curiosas que quieren conocer más todo lo que les rodea: desde la poesía, como su hermana Lucía, que habla con palabras extrañas demuestra en cada ocasión o como el abuelo Cosme, que con sus proyectos quiere que su tierra progrese teniendo más infraestructuras.

Sintiendo el pavor de lo desconocido, aprehendiendo cada conocimiento con la inquietud de quien teme su imprudente curiosidad estropee el rumbo del universo.

Página 69

Una novela muy interesante con una forma de escribir elegante, lírica, muy bonita y diferente para conectar con un mundo a medida de lo que nos quiere contar Argüelles.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Ojos azules, Toni Morrison.
Pros– El estilo lírico y el flujo de las frases.
– Demuestra una voz propia y muy interesante.
Contras– Hacia la mitad la acción va por otros derroteros para mí menos interesantes.
– No lo recomiendo si no tenéis tiempo para leer, los capítulos son largos y es complicado parar a mitad.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (98)

Aquí las nuevas incorporaciones de diciembre y enero, pocas compras (¡bien!) y regalos bajo el árbol así que todo perfecto.

  • El barco de Teseo, Doug Dorst y J. J. Abrams (Duomo, 2023). La revolución editorial vino en octubre de la mano de un libro publicado en Estados Unidos hace una década pero que al fin podeos encontrar en español. Una loa a las buenas ediciones para un título casi de coleccionista, en el que se incluyen desde postales a fotografías, para meternos de lleno en la historia de S. pero también en la de Eric y Jen, lectores que como nosotros están leyendo la historia y nos dejan sus impresiones en notas. Ha causado tanto furor que ahora mismo está agotado.
  • Trilogía, Jon Fosse (DeConatus, 2023). Muchas ganas tengo de leer por fin al último Premio Nobel. Lo haré con este libro. Cae en breve. Reseña.
  • El sentido de un final, Julian Barnes (Compactos Anagrama, 2012). Tras La única historia sabía que este título iba a ser el siguiente y de ahí a mis lista para los Reyes y a recibirlo como regalo. Perfecto para un viaje. Reseña.
  • La Regenta, Leopoldo Alas Clarín (Alba, 2022) Eterno pendiente que llevo queriendo leer desde hace mucho pero del que no disponía un ejemplar. Me da algo de vértigo, no os lo voy a negar, quizá por eso lo he añadido en los propósitos, para tratar de no escabullirme con su lectura. Veremos.
  • Ágape se paga, William Gaddis (Sexto Piso, 2008). Dicen que cuando lees a Gaddis ya no hay vuelta atrás. Puede ser, porque tras Gótico carpintero he comprado Los reconocimientos y además he pedido este título, mucho más corto (algo que era sencillo, la verdad, que el otro son 1300 páginas…). Reseña.
  • Manual de Saint-Germain-des-Près, Boris Vian (Gallo Nero). Una particular guía del barrio de Saint-Germain-des-Près de la mano del inclasificable Boris Vian, un escritor al que nunca me canso de leer.
  • 1948, Yoram Kaniuk (Libros del Asteroide, 2013). ¿No os pasa que anotáis un título y más tarde queda sepultado por otros y queda relegado en un segundo plano? Eso me ha ocurrido con este que nos cuenta el testimonio de un hombre que sirvió en el Ejército durante la guerra de independencia israelí y que 60 años después rememora sus recuerdos.
  • Libre, Lea Ypi (Anagrama, 2023). Testimonios de la Albania soviética que se está recomendando de forma unánime. Últimamente todo lo soviético me tira así que no pude evitar comprarlo en mi última visita a Moito Conto.
  • Los nuestros, Luis Harss (Alfaguara, 2012). Uno de los títulos que se mencionan en Aquellos años del boom, de Xavi Ayén, de donde voy sacando títulos para leer e ir ahondando en ese momento tan relevante para la literatura.
  • Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg (Acantilado). En este caso comprado para releerlo, ya que la primera vez fue hace una década en un libro de la biblioteca, y no quería que faltara este magnífico libro en mis estantes.
  • Mi padre y su museo, Marina Tsvietáieva (Acantilado). De la autora he leído ya Mi madre y la música, y me pareció que este título se complementaba a la perfección con el anterior. Tengo también los Diarios de la Revolución de 1917 para optar uno u otro. Reseña.

Y vosotros, ¿habéis recibido muchos libros de regalo?

Namaste.

Balance de 2023, Literatura

Balance de 2023 (II): decepciones

Empiezo este año con pocas decepciones y un solo abandono.

Así que visto lo visto, no se me ha dado nada mal. ¿Empezamos?

Abandonados

  • ¡Absalón, Absalón!, William Faulkner. Lo admito: no he podido con esta lectura. La comencé en 2022, empecé bien, me fui desinflando y lo aparqué. Al tratar de retomarlo me fue imposible seguir el hilo así que decidí abandonarlo. Lo que leí me gustó mucho (en la foto podéis ver dónde me quedé) y sé que lo volveré a intentar pero no a corto plazo. Ahora no era el momento y creo que tampoco lo será en 2024.

Decepciones

  • Hard Land, Benedict Wells. Me encantó la novela anterior que leí del autor, El fin de la soledad, pero en esta ocasión no he encontrado nada de lo que me gustó en aquélla ocasión. Ya no sé si es que he cambiado como lectora o si el autor ha ido cuesta abajo.
  • El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson, Lawrence Weschler. Ni maravillas ni nada. Nada más que una descripción tras otra, como un folleto de un museo sin gracia alguna. No sé, algo no he debido de entender porque fue finalista al Pulitzer.
  • Posesión, A.S. Byatt. Esperaba tantísimo que ha sido toda una decepción que no haya conectado con esta historia. Admito el estilo y la estructura de Byatt como impolutas, pero no he sido capaz de encontrarle interés en una historia objetivamente buena pero que me ha resultado fría y carente de interés. En este caso admito que soy yo, que esta historia no es para mí.
  • Los genios, Jaime Baily. Insufrible. Exceso de reiteraciones, comas extendidas a diestra y siniestra… no sé ni cómo lo conseguí terminar. Un libro por y para el chisme agrandado por un márketing que lo puso en todos los sitios y que (¡oh, sorpresa!) desapareció en 3 días.
  • El retrato de casada, Maggie O´Farrell. El último libro de la británica a la que sigo los pasos desde que la publicaron en castellano (por aquí habéis visto Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía, Sigo aquí, Hamnet, y La extraña desaparición de Esme Lennox) no se sostiene por ningún sitio, y lo que da la impresión es que tenía que presentar un borrador y continuó la idea de novela histórica de Hamnet para escribir una historia llena de clichés que no termina de funcionar.

Otro año más queda demostrado que en esta lista los que más probabilidades tienen de acabar de aquí son las novedades.

Y vosotros, ¿tenéis antilista este año?

Namaste,

Literatura

Recopilación de otras lecturas otoñales

Antes de que termine el año quería dejaros por aquí unas mini opiniones de otros libros que no me ha dado tiempo a reseñar pero de los que no quería pasar para hacer un breve comentario.

  • Corre, Conejo, John Updike (Maxi Tusquets, 2015). Nunca había leído a Updike y me animé al saber que le habían dado 2 premios Pulitzer. Escogí este título para mi viaje a Egipto, que es el primero de su famosa serie de Conejo, donde el protagonista es un tipo que huye de las convenciones, harto de su rutina y su día a día. ¿Recordáis la leyenda del padre de familia que sale a comprar tabaco y nunca regresa? Pues eso mismo. Una buena novela que sin embargo no me ha llegado, que me ha resultado aburrida y reiterativa.
  • Tokio Redux, David Peace (Hoja de Lata, 2021). La tercera parte de la trilogía de la ocupación con la que he empezado por recomendación de Marta. A pesar de que la ambientación es fabulosa, no he sentido conexión con la historia en ningún momento. Estuve tentada hasta de abandonarla. No es para nada un mal libro pero no ha sido para mí.
  • El plagio, Daniel Jiménez (Pepitas Editorial, 2022). La historia del padre de Jiménez, a quien le roban la idea del programa de televisión El juego de la oca y las implicaciones, mentales y económicas, que tuvo para su familia. Un testimonio duro y crudo de una historia nada conocida por el gran público.
  • El Gorila y el Pájaro, Zack McDermott (Big Sur, 2023). El Gorila es el propio McDermott, el Pájaro, su madre. Esta es la historia de la esquizofrenia que sufre y de cómo afecta a su madre. No será mala serie televisiva pero como libro deja bastante que desear.
  • Señor Kafka, Bohumil Hrabal (Nórdica, 2023). Mi primer acercamiento al checo ha sido a través de sus cuentos, que se centran en el día a día de los trabajadores en el entorno de la URSS: los sinsentidos, la opresión y la aceptación de lo anterior.
  • La promesa, Silvina Ocampo (Lumen, 2023). La recién reeditada novela de la poeta argentina es la historia de la vida de una mujer que ha caído por la borda de un barco. En el agua rememora su pasado de la mano de personas que le van viniendo a la mente. Fragmentada y onírica, recuerda a Bombal si esta hubiera sido más realista.
  • Fuera de lugar, Jesús Artacho (Elvo Editorial, 2023). Regreso al amigo Jesús con su último libro publicado, que en esta ocasión es de relatos. Mantiene temáticas afines a El rayo que nos parta pero también juega con otro tipo de longitudes y temas.

Namaste.

Autor, Literatura

Oblómov, Iván A. Goncharov

Decía por redes que parece que hay una satisfacción doble al leer al los escritores rusos en invierno. Tenía en mi radar este título pendiente desde hace mucho y acabé decidiendo que diciembre era buen momento.

Al ser mi primer libro del autor, no sabía qué me iba a encontrar, la verdad. Ni el tono ni la temática.

Ahora lo sé: el oblomovismo.

Oblómov (Alba, 1999) es nuestro héroe, quien le da nombre a la obra: un personaje tranquilo y pensador que ha decidido que como mejor se está es en casa. No me digáis que es mal plan.

Había perdido el hábito de moverse, de vivir, de ver gente, de hacer algo.

Página 83

Oblómov es la personificación del no hacer nada, del buscar excusas, del conformismo. A pesar de que tiene una finca heredada de la que se tendría que encargar, y que en teoría tiene planes para su modernización y gestión, piensa que mejor mañana. Él mismo nos lo deja claro desde el principio:

Los cambios, aunque sean beneficiosos, introducen alternaciones, exigen cuidados, ocasionan preocupaciones, inquietudes, no lo dejan a uno tranquilo, le obligan bien a vender, bien a escribir, a moverse en una palabra. ¡No era cosa de broma!

Página 174

En contraposición tenemos a su fiel amigo Shtolz, un alemán dinámico y ambicioso que está siempre en movimiento, interesado por el viaje, los negocios y todo lo que ocurre más allá de las puertas del hogar.

Ambos personajes funcionan como contrapeso, ya que Shtolz pretende ayudar a Oblómov a abandonar su rutina con objeto bien de que le acompañe en sus viajes o bien en comenzar a tomar las riendas de la gestión de la finca.

Toda la vida estaba marcada por una somnolencia tranquila e indolente (…) O no entendía esta vida o no sirve para nada.

Página 243

La novela es por tanto el desarrollo del héroe (o, en este caso, el no desarrollo), ya que le acompañamos desde su juventud hasta que se convierte en un anciano. La trama se centra en la pulsión interna, en los momentos en los que Oblómov decide poner un cambio en su vida, por diversos factores externos que le impulsan a abandonar su cómodo diván.

A pesar de tratarse de una novela costumbrista en la que la acción es bastante limitada, me ha sorprendido lo entretenida que es durante todas sus partes. La clave la pueden tener los diálogos, que son dinámicos e incluyen un punto de humor y crítica, además, las descripciones están medidas, lo cual aligera el texto. La sensación que me he llevado es que ha habido un trabajo de edición grande para tratar de evitar todo lo superfluo.

Cuando no sabes para qué vives, se vive de cualquier modo, día tras día, te alegras de que haya transcurrido el día, de que haya llegado la noche y en sueños te olvidas de esas aburrida pregunta: ¿para qué he vivido este día, para qué voy a vivir mañana?

Página 306

Oblómov es el claro ejemplo de la maestría de los rusos para describir y analizar el mundo que les rodea con apenas dos personajes. Las reflexiones y temáticas que van surgiendo (desde el paso del tiempo hasta el amor o la familia) son claves para reflejar no sólo la evolución de los personajes, sino toda una época.

En resumen, todo un librazo que me ha sorprendido (esperaba una lectura más densa y aburrida, la verdad) y que ha acabado entre lo más destacado de este 2023 y un modo inmejorable de terminar el año lector.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Padres e hijos, Iván S. Turguénev.
Pros – La contraposición Oblómov – Shtolz.
– Los diálogos.
Contras – Oblómov que me saca de mis casillas.

Namaste.

Balance de 2023, Literatura

Balance de 2023 (I): lo mejor

Este año he leído mucho más que los anteriores, y a la vista de lo complicado que me ha resultado hacer esta recopilación, diría que bien escogido.

Como siempre, divido lo mejor en dos listas: los que me han gustado mucho y los que sí o sí tenéis que leer en algún momento.

La cuestión entre una lista y otra ha sido más compleja. O no. Porque el baremo lo ha determinado la Divina Comedia, así que muchos que en otras circunstancias habrían entrado se han quedado fuera, y al haber leído bastante cosas buenas, he tenido que hacer más criba de la habitual, tanto en la lista de joyas como de destacados (he dejado fuera Temporada de huracanes, no digo más).

Destacados

  • La Nieve del Almirante (Maqroll el Gaviero I), Álvaro Mutis. Un Corazón de las tinieblas a la colombiana como si estuviera escrito por Alejo Carpentier. Este es el Álvaro Mutis prosista, señoras y señores.
  • Hambre, Knut Hamsun. Yo no sé cómo he vivido sin leer a este autor. O sí. Su afiliación política nazi, que no abandonó ni cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, condenó al noruego a un ostracismo que un Premio Nobel no merece. Eso, junto con la edición en una pequeña editorial no lo hace demasiado atractivo para un lector en español, la verdad. Hay que buscarlo, pero cuando lo encuentras no lo puedes soltar.
  • Gótico carpintero, William Gaddis. Un autor de culto para muchos, desconocido para otros, que plantea riesgos y complejidades y requiere concentración para el lector, pero que merece mucho la pena. Ojo que tengo Los reconocimientos en casa y lo mismo me vengo arriba.
  • La palabra del mudo, Julio Ramón Ribeyro. No encontraréis por aquí reseña de este título porque, aún en contra a mi costumbre, lo he incluido sin haberlo terminado. 1000 páginas de cuentos que seguiré disfrutando en 2024. Un maestro.
  • Los Netanyahus, Joe Cohen. Una novela de campus que es también un artefacto temático en la que cabe la geopolítica, el humor y los diálogos hilarantes. No sabes qué te vas a encontrar en la siguiente página pero es para quitarse el sombrero. Normal que le dieran el Pulitzer.
  • Las muertas, Jorge Ibargüengoitia. Qué alegría me dio cuando me enteré de la reedición de este clásico de la literatura mexicana. ¡Menudo librazo! Si os gustó 2666 de Bolaño tenéis que leer este título, del que claramente bebe.
  • Salir de la noche, Mario Calabresi. Me sorprendo a mí misma al incluir un libro publicado en 2023 en esta lista. En este caso, uno de no ficción que nos acerca a los años de plomo en Italia, a la vida tras el asesinato del padre, que te deja un nudo en la garganta difícil de aliviar.
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera. El checo no debería estar aquí porque esto es una relectura y quizá juega con ventaja. Pero al final he considerado que sí, que el puesto en esta lista de este magnífico libro se lo tiene ganado. A ver quién aguanta una relectura.
  • Oblómov, Iván A. Goncharov. He estado tentada de no incluirlo porque no lo he terminado, pero como calculo que entre hoy y mañana lo daré por finiquitado he pensado que tenía que estar aquí. Un Bartleby a la rusa de un autor elegante y prístino. En breve os cuento más.

Joyas

  • La vida instrucciones de uso, Georges Perec. No sé si queda algo que añadir a la reseña que le dediqué en su día, sólo volver a insistir y animaros a buscarle un hueco cuando tengáis tiempo porque es un libro ineludible.
  • Bajo una estrella cruel, Heda Margolius Kovály. Un testimonio de los que te rompen el corazón: primero de un campo de concentración y después del regreso a casa al descubrir una Praga cambiada, para tratar de sobrevivir con un Partido que lo controla todo. Para leer de corrido y con un nudo en la garganta.
  • El Museo de la Rendición Incondicional, Dubravska Ugresic. El primer libro que he leído de la croata me ha sobrecogido muchísimo más de lo que esperaba. Es un libro tristísimo y maravilloso que tenéis que leer. Estoy deseando regresar a la autora y sé que en 2024 leeré otro, aunque de momento no me he decidido entre el Ficcionario americano y Baba Yagá puso un huevo.
  • Si esto es un hombre, Primo Levi. Por algo es tan conocido este testimonio, porque da sentido a todos los demás. No sé cómo no lo he leído antes. No hagáis como yo y hacedle hueco si lo tenéis pendiente.
  • El cuerpo (Cegador II), Mircea Cărtărescu. La segunda parte de la trilogía Cegador me obnubiló desde el primer momento, desde el primer párrafo. Pensé que no me iba a gustar tanto porque la primera parte de la trilogía me pareció algo coja pero no ha sido para nada así. Lo empecé y no me soltó, y viví en una nube extraña mientras lo leía. Qué genialidad.
  • Divina Comedia, Dante. Uno de esos libros que todo lector tiene que acabar leyendo, es así. Hacedlo con una buena edición, con paciencia y os volará la cabeza. Lo clásicos lo son todo y cuando los conoces los ves en todas partes. Ineludible.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido las mejores lecturas de este año?

Namaste.

Autor, Literatura, Palahniuk

El club de la lucha, Chuck Palahniuk

Cuando lees un libro del que has visto ya la película, a veces te puede suceder que te decepcione lo que encuentras, que pienses que la versión cinematográfica es mejor que el texto o bien que el visionado acabe afectado a la lectura.

El club de la lucha, la película, fue un fenómeno en su día. Aunque no recuerdes a la perfección la trama de la historia, todos sabemos lo que es el club, quién la protagonizaban y por dónde iban los tiros.

Llegué al libro de El club de la lucha (Debolsillo, 2011) porque necesitaba una historia corta y ligera que llevar conmigo. La verdad es que no tenía pensado acercarme a la obra de Chuck Palahniuk, del que he leído muchos elogios pero al que nunca había leído.

Ahora debería llorar. Es lo más apropiado en esta oscuridad asfixiante, oculto por el cuerpo de otra persona y consciente de que todo cuanto sea capaz de conseguir se convertirá en basura.

Cualquier cosa de la que puedas estar orgulloso acabará en el cubo de la basura.

Página 25

La historia de Tyler Durden tiene como punto de partida la creación de una peculiar comunidad violenta con la el que protagonista busca huir de su vida y sentirse como en casa.

Esto era la libertad. La libertad consistía en perder toda esperanza.

Página 31

Luego viene lo demás. Porque el club y su organización es la excusa perfecta para criticar una sociedad carente de principios y de fe, una sociedad hiperconsumista que empuja a los individuos a la soledad y a incomprensión, a sentirse ajenos de un mundo en el que forman parte pero del que a la vez, buscan huir.

Si puedes despertar en un lugar distinto.

Si te puedes despertar en un uso horario diferente.

¿Por qué no te puedes despertar siendo otra persona?

Página 169

La novela de Chuck Palahniuk es una historia directa y grosera que no se anda con subterfugios: los capítulos son cortos, las descripciones, las justas, abundan los diálogos y no se incluye nada que no tenga directamente que ver con lo que quiere contar (lo cual es de agradecer tras tantos libros con exceso de páginas). Aquí Palahniuk hace un trabajo de estructura y edición para evitar todo de lo que suelen pecar los best-sellers: el regodeo para impresionar al lector, el exceso de páginas, la reiteración del que quiere añadir más.

No se le puede poner ninguna pega. Y mira que no soy yo amiga de underground, ni me gustó Trainspotting, de Irvine Welsh. Pero aquí demuestra que con pocas páginas se puede hacer una historia que ha traspasado el texto para llegar a la cultura pop.

FICHA:

Te gustará si te gustó –Trampa 22, Joseph Heller.
Pros – Las reflexiones que va hilando en la historia.
– Directo, crudo ácido.
Contras – La edición que no es la mejor.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (97)

Octubre me pilló con fructíferas visitas a las librerías. Tipos Infames y Antonio Machado fueron mi objetivo y de allí salí cargada de libros.

En noviembre y para compensar, he comprado lo mínimo, tratando de aminorar la lista de pendientes o bien pensando en el periodo navideño donde, seguramente más títulos se añadan a mis estantes.

  • Las cartas del boom (Alfaguara, 2023). Sigo con mi interés por este periodo de la historia de la literatura. Aunque he leído Aquellos años del boom, de Xavi Ayén, qué mejor que acudir a las cartas de los protagonistas para conocerlo desde dentro.
  • La maldición de Hill House, Shirley Jackson (Minúscula, 2019). No he leído a la estadounidense, a pesar de que R. dice que hemos visto la versión televisiva hace poco. Llevará razón, pero no lo recuerdo.
  • Mortal y rosa, Francisco Umbral (Alianza, 2011). Un pendiente desde hace mucho,
    mucho tiempo que por fin pude conseguir y que todo el mundo lo clama como una joya maestra triste y dolorosa. Creo que caerá en breve. Aquí la reseña.
  • Los exportados, Sonia Devillers (Impedimenta, 2023). La frase con la que la editorial está promocionando este libro no me dejó indiferente: ¿cambiar judíos por cerdos? A veces me siento tentada a pensar que ya conozco todas las historias del Holocausto pero siempre, siempre, me equivoco. Reseña.
  • Cuentos escogidos, Shirley Jackson (Minúscula, 2015). Al igual que el anterior lo anoté tras escuchar el podcast de Grandes infelices, en el que se le dedicaba un episodio a la autora. Hasta ahora sólo he leído La lotería.
  • Mircea Cartarescu. El hacedor de insomnios, José Carlos Rodrigo Breto (Ediciones del Subsuelo, 2023). El escritor José Carlos, también conocido por su perfil de Instagram (@literatura_instantanea), ha publicado este ensayo en el que analiza la obra del genial rumano. He leído las dos partes de la trilogía Cegador y creo que es una buena forma de analizar y fijarse en todos los temas que nos sugiere Cartarescu.
  • Mi padre alemán, Ricardo Dudda (Libros del Asteroide, 2023). Uno de no ficción, de nuevo sobre alemanes, en el que Dudda nos acerca a su padre, un prusiano que acabó emigrando a España, lo acabo de terminar así que enseguida os cuento más.
  • La promesa, Silvina Ocampo (Lumen, 2023). En 2023 Lumen celebra el centenario del nacimiento de la argentina con la publicación de toda su obra. Esta es su única novela. ¡Gracias por el envío! Aquí la reseña.
  • Fuera de lugar, Jesús Artacho (Elvo editorial, 2023). El amigo Jesús acaba de publicar este conjunto de relatos. Tras haber leído sus Diarios y El rayo que nos parta, su recopilatorio anterior, tenía ganas de volver a leerle.
  • Tribulaciones de Maqroll el Gaviero I, Álvaro Mutis (Alfaguara, 2023). Qué alegría me llevé cuando me enteré de que Alfaguara iba a publicar los dos tomos de las aventuras del Gaviero. Llevaba mucho tiempo con ganas de leerlas pero estaban descatalogados, qué genial ha sido la lectura de La Nieve del Almirante y qué bien saber que me esperan más historias.
  • El plagio, Daniel Jiménez (Pepitas Editorial, 2022). Me llamó la atención por el tema que trataba, un hombre a quien los productores de televisión le roban lo que más tarde fue un programa millonario: el famoso juego de la oca que se emitía en España en los 90. Jiménez nos cuenta las consecuencias que tuvo este hecho y cómo marcó a su familia.

¡Sigamos leyendo!

Namaste.

Autor, Barnes, Literatura

La única historia, Julian Barnes

Hace mucho, mucho tiempo que quería leer a este autor, que parecía recomendado por todos los sitios como signo de calidad, incluso hay lectores que aclaman que cualquiera de sus títulos es recomendable (no en vano lleva siendo candidato al Nobel desde hace bastante tiempo).

Realmente en mi libreta aparece el título El sentido de un final (Anagrama, 2011) pero finalmente fue este La única historia (Compactos Anagrama 2022), el que acabé comprando tras toparme con él en una visita a mi librería de confianza.

La novela comienza ya de forma potente con una primera frase memorable:

¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo, en definitiva, esa es la única cuestión.

Página 13

El resto no se queda atrás. La historia de amor entre Paul y Susan, que se conocen jugando al tenis, y la evolución de su historia, la relación con la vida de ambos y el impacto que su amor tiene en su entorno.

El tronco de la memoria se parte a lo largo de la veta. Por eso no recuerdas los períodos tranquilos, los paseos, la jovialidad, las bromas constantes.

Página 124

El texto lo adereza Barnes con reflexiones de diversos temas, del tiempo y los recuerdos, como la cita anterior, pero también del juego individual que tenemos en la sociedad. Lo hace con un estilo pulido, elegante y trabajado, donde nada sobra y nada falta, con la precisión del escritor que busca la palabra exacta en cada frase.

Si la estadística de la felicidad depende de una declaración personal, ¿cómo podemos estar seguros de que alguien es tan feliz como asegura serlo? ¿y si no dice la verdad?

Página 201

Además, aunque la estructura es cronológica y aparentemente sencilla, nos sorprende Barnes con un cambio de narrador omnisciente a segunda persona del singular en mitad de un capítulo, así de repente. Para después, justo cuando se enfrenta al cierre de la historia, saltar al narrador protagonista en primera persona.

La única historia no sólo es mi primer libro del autor sino que también quedará en mi memoria por haberme acompañado en mi viaje por Egipto, y esa fotografía, con el Nilo de fondo, queda como demostración que un libro triste no desentona en ningún lugar.

Os recomiendo este libro de Barnes y corro a pedir El sentido de un final a los Reyes Magos, a ver si cae.

FICHA:

Te gustará si te gustó – La muerte en Venecia, Thomas Mann.
– La lluvia antes de caer, Jonathan Coe.
Pros – Elegante, certero. Su estilo está pulido y trabajado.
– Capítulos cortos, alta calidad.
– Ideal si tenéis poco tiempo o estáis en un bloqueo lector.
Contras – La temática y el tono es triste y nostálgico.

Namaste.