Autor, Casavella, Literatura

El día del Watusi, Francisco Casavella

Desconozco quién y cuándo me recomendó este título. Revisando el blog veo que lo compré en 2017, momento en el que hasta se organizaba una jornada de celebración del día. Aún así no sé cómo llegó a mi lista de pendientes.

Es curioso darse cuenta de que El día del Watusi tuvo su boom, su momento de euforia, lectores totalmente fanáticos y eufóricos que recomendaban y siguen recomendando su lectura, que insisten al mencionar el título. Pocos pero muy entusiastas. Sin embargo, pareciera que El día del Watusi se haya acabado relegando a un segundo plano, hasta que, no muchos años después, podría parecer que ha caído en el olvido.

¿Por qué algunos libros son olvidados? Eso da para otra entrada.

Esta edición de El día del Watusi contiene las tres partes correspondientes a la trilogía. Originariamente publicadas en Mondadori entre 2002 y 2003, Anagrama lo publica por primera vez conjuntamente en el año 2016.

Una vez fui la inspiración de un personaje muy secundario en la novela escrita por un imbécil.

Página 27

La primera parte de la novela se titula Los juegos feroces y en ella nos acercamos al momento clave sobre el que gira todo el libro: el 15 de agosto de 1971, cuando Fernando Atienza, narrador y autor de este Informe varias décadas después, nos cuenta la historia de su barrio, del Watusi y de Pepe Yeyé, su amigo cojo con el que se embarca en una trama rocambolesca en el ambiente de la Barcelona chavolista de los 70.

Los dos chavales se verán envueltos en una historia de barrio bajo donde uno de los partícipes más interesantes es el retrato de la sociedad, la descripción de la sordidez de los bajos fondos y el ambiente de cambio en la Barcelona del extrarradio de la época de la transición, donde la pobreza seguía siendo mísera pero donde se abrazaban ideas de un cambio y un progreso, que por entonces era más un deseo que una realidad.

El retrato de la sociedad, la sordidez y los bajos fondos se hacen de una forma tan realista que es fácil creerse partícipe de dicho ambiente y compartir parte de los trapicheos y cuitas de los múltiples personajes que aparecen. En el centro de todos ellos, como ya adelanta el título de la trilogía, se encuentra el misterioso Watusi.

El viejo espíritu había ganado: en las cosas hay vida, y donde más vida hay es en la audacia de adivinar vida en las cosas.

Página 281

En la segunda parte, Viento y joyas, la historia se traslada a la parte política de la Transición. La misma sordidez y miseria pero en este caso morales, las de aquellos que veían la muerte de Franco como una oportunidad para conseguir la parte del pastel que aseguraban, les correspondían y ansiaban.

Joder, confunde «El príncipe» con «El principito», me susurró.

Página 430

En esta ocasión, asistimos a la mezcla de nuestro protagonista con personajes de apellidos con muchos guiones, herederos de herencias mermadas y personajes de rancio abolengo cuya mayor virtud es salir bien en la foto. Todos ellos, los Yelmos, los Escudos, los Vilabrafim… con apellidos compuestos, guiones y títulos nobiliarios, serán los jefes de un Fernando Atienza adolescente que en esta nueva andadura tienen como objetivo crear un partido de centro (pero que no sea demasiado de centro para atraer a los de siempre) y que a la vez consiga dar el pego para poder pactar con el partido del gobierno.

Fernando Atienza es el arquetipo del protagonista de la picaresca, un desarrapado y vividor de cien vidas con otros tantos amos. El que siempre consigue salir exitoso de los problemas, quien consigue adaptarse y gracias a su ingenio, inteligencia y astucia saber prever los movimientos y las circunstancias para modificar su estrategia cuando es necesario. Mientras que en la primera parte de las historia tiene apenas 13 años, en la segunda es un joven adolescente de unos 17. Compartiremos con él su evolución y el cambio de visión del mundo, donde abandonará la poca inocencia que le queda para convertirse en un tipo avispado y rápido de reflejos de escasos principios.

Y cuando uno decide que el problema no existe, parece que en verdad no exista, sino sólo posibilidades para la gimnasia mental, la creciente satisfacción, el espasmo de placer ante cada acto que queda impune. (…) Bienvenido al club de los sobreentendidos.

Página 563

La tercera parte, El idioma imposible, se centra en la vida de un Fernando Atienza una vez abandonada su vida que nos narra en la segunda parte. Cómo cambia su identidad, su rutina y el ambiente mientras trata de vivir en el anonimato pero sin alejarse de determinados trapicheos que le acompañan desde siempre. Fernando es ahora un adulto sin pasado, escapista de caras conocidas y de consecuencias negativas de un pasado que está decidido a dejar atrás.

Aunque el tiempo invierta las influencias, las situaciones de poder, en el fondo, cada uno se obliga a llevar siempre su máscara, su forma.

Página 729

De las tres esta es la parte que me ha gustado menos, quizá porque la trama se ralentiza o quizá porque he leído la trilogía de seguido y me habría venido mejor alternar con otros libros. La cuestión es que en esta última parte Fernando nos da las respuestas que estábamos buscando al principio. A fin de cuentas lo que está escribiendo nuestro héroe no es otra cosa sino un Informe, así, en mayúscula:

¿Me paga (o me pagaba) el Lector por ejercitarme en el comentario de texto? No, es evidente. Me pagas por averiguar lo que descifré en los poemas y fragmentos de aquel manuscrito.

Página 798

Y lo hace, y eso que son muchas y variadas las preguntas que nos han ido planteando a lo largo de más de 800 páginas.

El día del Watusi es una novela de la Transición que describe muy bien lo que debió de ser aquélla época: el paso de un país gris gobernado por un dictador a un país que se abría a una nueva realidad: la de la expansión económica que miraba a Europa y que nos trajo unas Olimpiadas y una Expo a principios de los 90. También nos muestra todos aquellos problemas que se maquillaron o directamente se escondieron debajo de las alfombras para dar la imagen que se supone debía dar España: la de un país democrático y moderno dispuesto a los cambios que hicieran falta.

Pero además es una historia de aventuras, de idas y venidas y de personajes de todo tipo. Entretenida, divertida, socarrona, sarcástica, que juega con múltiples referencias literarias y de la cultura española, llena de hilos, referencias, detalles que más adelante vuelven a aparecer y con personajes muy bien formados que podemos reconocer en nuestra sociedad.

El día del Watusi es un novelón, uno de esos que tiene tantos detalles, tantas subtramas, que quisieras comentar con unos y otros. Si estáis en el mismo punto que yo, os dejo un enlace con el estudio de Darío Luque Martínez que lleva por título: La memoria del pícaro. Sentido y estructura de El día del Watusi de Francisco Casavella.

En definitiva, El día del Watusi es una novela muy entretenida, con un poco de todo para pasarlo muy bien en su lectura. A mí, además, me ha acompañado en un viaje muy especial, así que sé que de la lectura de esta novela me acordaré toda la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón.
Pros – La descripción y la ambientación de la Transición.
– Cómo hila las historias de las tres partes.
– Divertida, socarrona, aventurera.
Contras – La tercera parte se hace más pesada.

Namaste.

Autor, Literatura, Romeo

Noche de los enamorados, Félix Romeo

Tras leer Amarillo de Félix Romeo, decidí que este año tenía que leer alguna de las novelas pendientes que incluye mi ejemplar de Plot Ediciones.

Como no sabía bien por qué libro continuar, consulté a Fernando Aznar (@tylerdurden78zgz en Instagram), que ha leído al autor en profundidad y me orienta siempre que necesito ayuda.

El escogido fue este, Noche de los enamorados, una historia que el propio Romeo se encarga de describir como sigue:

Solo escribo sobre las palabras: sobre lo que apareció en los periódicos, sobre lo que reflejó la sentencia, sobre documentos leales de libre acceso, y sobre los recuerdos de las palabras que guardo de Santiago Dulong, nublados por el tiempo y por el mal olor.

Página 419

Y los hechos son los siguientes: Santiago Dulong asesina a su mujer, María Isabel Montesinos, en la casa de Zaragoza en la que ambos viven.

El destino tira sus dados y consigue que Dulong coincida con Romeo en la misma celda, cuando estuvo en la cárcel por negarse a hacer el servicio militar. La mente del zaragozano hizo el resto y convirtió la historia en libro.

De nuevo, la muerte. De nuevo, pensar, vaticinar, elucubrar cómo pasan las cosas y por qué se llegan a determinadas situaciones. Así, como adelantaba en la cita, Romeo se acerca a los documentos oficiales del juicio y también a las crónicas periodísticas para ahondar en la historia de un matrimonio y conocer un poco más en profundidad cómo eran ambos.

Imaginad, recordad, cómo se trataban los asesinatos de violencia de género entonces: comentarios sensacionalistas, valoraciones de la víctima y otra serie de detalles que parecía que quisieran demostrar que hay asesinatos de primera y de segunda, y que, si ella además era alcohólica, esto quizá no era un asesinato sino una mera disputa.

Eso es lo que analiza Romeo: las declaraciones de los vecinos, alguien que dice que ha oído algo, los rumores de los conocidos, las informaciones entre dientes.

De nuevo, la muerte.

De nuevo, la falta de respuestas.

De nuevo, Félix Romeo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Amarillo, Félix Romeo.
Pros – Calidad condensada en pocas páginas. Leer la realidad, respirar el dolor.
Contras – Triste. Sin respuestas.

Namaste.

Autor, Cunningham, Literatura

Las horas, Michael Cunningham

Este es uno de esos libros que no tenía pensado leer, de esos que se cuelan en las listas sorpresivamente. Casi todo el mundo vio la película en la que se basa (Las horas, 2002, dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Nicole Kidman, Meryl Streep y Julienne Moore), pero yo llegué tarde.

Tampoco leí el libro, sólo llegué a escuchar ecos de euforia por lo buena que era la película y su fantástica novela. Ha tenido que ser una reedición que me encontré por casualidad en la librería la que me ha llevado a leerlo.

La historia está dividida en tres partes, cada una de ellas situadas en un momento temporal distinto y con una protagonista diferente: la autora británica Virginia Woolf, que nos cuenta parte de su proceso creativo; en 1949, lo que se le pasa por la cabeza a Laura, madre de familia, que empieza a agobiarse con la rutina y por último saltando a los años 90, la vida de Clarissa, una mujer madura que tiene que prestar ayuda a un amigo suyo.

Si te aventuras demasiado en el amor, se dice, renuncias a la ciudadanía del país que te has construido. Acabas yendo simplemente de un puerto a otro.

Página 128

Las tres diferentes: épocas, lugares y vidas nada parecidas. Pero unidas entre sí por distintos aspectos, con destinos entrelazados por la tristeza, la soledad, tratando de encontrar su espacio, sin dejar que la voluntad de otros les arrolle.

Las tres con vidas paralelas, viviendo cosas que vivió la propia Virginia Woolf, o bien acudiendo a un libro de la británica en una tarde lluviosa, o compartiendo una emoción común. Las tres enfrentadas ante cosas con las que tienen que lidiar, reflejadas décadas después con la vida de Woolf.

La temática, como ya imaginaréis si habéis leído a la británica: la soledad, el paso del tiempo, su posición como mujer en la sociedad. Unas, por incomprendidas, otras, por sobrepasadas, se tienen que enfrentar a una realidad que no han escogido, ante acontecimientos inesperados y sentimientos de tristeza y soledad.

No busco compasión. No realmente. Solo que me siento tristísimo. Lo que quise hacer parecía sencillo. Quería crear algo vivo y lo bastante escandaloso que pudiera compararse con la mañana de la vida de alguien. La mañana más normal del mundo. Figúrate, intentar eso. Qué disparate.

Página 258

¿Los libros tienen un tiempo máximo de lectura? ¿Una caducidad?

Imagino que la respuesta es no. Sin embargo, la novela en sí me ha dejado un poco fría y lo achaco en parte a haber pasado el momento de la euforia con la película y el libro, y en segundo lugar, por haber leído muy poco a Virginia Woolf, o al menos no lo suficiente como para captar las referencias a su vida y su carácter que van apareciendo en la tercera parte de la novela.

De esta historia me quedo en cómo ha hilado las tres historias el autor, aunque bien es cierto que en determinadas situaciones las reacciones femeninas me han parecido algo falsas, como si fuera la forma de describir un sentimiento cayera más en la exageración o en la parodia que en la realidad

Entonces, qué pensáis: ¿algunos libros tienen fecha de caducidad?

FICHA:

Te gustará si te gustó Una habitación propia, Virginia Woolf.
Pros – Perfecta para los fans de Virginia Woolf.
Contras – No he sido capaz de captar muchas de las referencias.
– Mis expectativas eran demasiado altas para lo que me he encontrado.

Namaste.

Autor, Literatura, Sala

Los chicos, Toni Sala

La primera publicación editorial de Trotalibros de este 2022 es esta que os traigo hoy: Los chicos del catalán Toni Sala.

Los chicos narra el accidente de tráfico de dos jóvenes en la madrugada de un día gris. Dos chavales de poco más de 20 años fallecen, dejando una familia devastada y al pueblo de Vidreres en un estado de confusión y pesadumbre como consecuencia del fatal evento.

A raíz de este hecho, Sala nos acerca a diversos personajes relacionados más o menos con ellos, que aportan su voz para narrar el impacto en el día a día de un acontecimiento tan duro y sinsentido como es la muerte temprana, o como es que un padre entierre no a uno sino a dos hijos.

¿Qué sentido tenían las campanas? ¿Recordarle que cuando llegara el momento su muerte también serviría para martirizar a los demás?

Página 20

El primer personaje que se nos presenta es Ernest, un empleado del banco que ni siquiera es del propio pueblo, por lo que puede vivir con un poco más de distancia la tristeza de la comunidad en la que trabaja.

El segundo es Miquel, un camionero que pasa por el lugar, habitual de bares y casinos y que conoce de vista muchos de los afectados. Personaje que genera repulsión por su violencia y sus adicciones, asiste de forma habitual a los lugares comunales del pueblo.

La historia de ambos se apoya en la potente ambientación, que incluye los cambios visibles ante la crisis económica de 2008, cómo afectó el fin del boom inmobiliario a todos aquéllos que vivieron esa época: barrios que prometían prosperidad pero que acabaron abandonados a su suerte, empresas que tuvieron que cerrar, despidos, impagos de hipotecas, dramas económicos que se ceban siempre con los que menos tienen. La sordidez de la pobreza, las mujeres que venden su cuerpo por un billete de veinte en cualquier rotonda del extrarradio, el abandono y la podredumbre.

Todo el país en venta, como una puta.

Página 89

Hasta aquí todo lineal, asumible, previsible. Vale, me dije, esto es una historia de la crisis, una de esas novelas en las que se trata la desesperación con el telón de fondo de una muerte tangencial.

Me equivocaba. La prueba fue el tercer capítulo: Los perros enterrados, cuya protagonista es Iona, novia de uno de los fallecidos. Este es el punto de inflexión en el que Sala nos demuestra de qué va realmente este libro y hasta dónde quiere llenarse de barro. Más allá del ambiente, de la descripción pura y dura de los actos, Los chicos tiene una segunda capa donde se ahonda en el dolor, la soledad y la incomprensión.

¿Cómo este cambio? ¿Qué ha pasado aquí? Pareciera que Sala se cansó de retratar el espacio para empezar a hacerlo con las personas, y se encarga de dejar claro que así como los barrios tienen miseria, las personas también, y desde este punto describe menos las calles y más las almas. Primero, el dolor y la soledad. Después, otros puntos igual de oscuros.

Lo peor que te podía pasar era morirte. Podías morirte, eso era lo peor que te podía pasar. Ahora eso había cambiado. La idea no estaba tan clara. Quizá era peor que se muriesen los demás.

Página 156

Así, después de Iona llega Nil, un secundario al que reconocemos de un par de escenas anteriores que regresa a su pueblo tras haber probado suerte en el mundo del arte.

Este último acaba siendo la pieza que faltaba del puzzle para tener la visión completa de un pueblo que se cae a trozos del dolor, con el que consigue describir aspectos oscuros de la psique y del comportamiento humano.

Lo potente de esta novela es cómo se retrata la desilusión, el abandono, la podredumbre. Todas ellas historias que tienen lugar en la periferia o en cualquier rotonda de un polígono lejano. Los chicos narra historias de los márgenes, aquello que sabemos que existe pero lo hace lejos de los folletos publicitarios de las nuevas promociones urbanísticas y de las cámaras de televisión. Sala escoge retratar lo que no nos gusta ver de la sociedad: la falta de ética, el egoísmo, la envidia, sí, pero también aquéllos aspectos que nos hacen girar la cabeza: la depredación sexual, la violencia, la asquerosidad que nos generan determinados comportamientos.

La historia la define a la perfección el editor en su nota final, cuando dice que:

La realidad se adapta al cambio, no pide permiso, no pregunta, sino que las ya existentes, aunque en un principio reculan ante la inesperada ausencia, se vuelven líquidas y la rellenan sin contemplaciones.

Los protagonistas de Los chicos son satélites que orbitan alrededor del agujero negro, corriendo el cautivador peligro de que el vacío los absorba para siempre.

Página 217

Todo eso es Los chicos. Una gran sorpresa de un autor que desconocía, de un libro que no me sonaba hasta que Jan lo publicó. Una novela sórdida, sucia, interesante y sorprendente que me tuvo pegada a sus páginas hasta que conseguí terminarla.

FICHA:

Te gustará si gustó Martín Zarza, Miguel García.
Pros – Cómo mezcla la realidad de la crisis con la vida de los personajes.
– El punto de inflexión que empieza a partir de la mitad.
Contras – Crudeza en la descripción de aspectos crueles y sórdidos.

Namaste.

Autor, Carrère, Carrère, Literatura

Limónov, Emmanuel Carrère

He empezado el año 2022 con la mejor historia que me podía echar a la cara: Carrère y un ruso con pinta de rockero de los 80, personaje de ficción que parece mentira que haya vivido en la misma época que los demás mortales.

La verdad que tenía expectativas muy altas en cuanto a esta lectura, ya que es uno de los títulos más significativos del francés, pero claro, tras Una novela rusa y El adversario pensaba que no iba a poder estar a la altura de la última, que seguramente no me obsesionaría tanto como aquélla. Qué bien que me estuviera equivocada.

Limónov, nacido en 1943 en Dzerzhinsk, a 300 kilómetros de Moscú, nació para ser hijo de su padre: un chequista cualquiera dentro de un organización del Gobierno con muchas ramas y departamentos. Limónov, teniendo en cuenta de dónde venía, tenía todas las papeletas para ser un Don Nadie.

Pobre Kadik. Pobre Eduard. No tiene veinte años y ya está acabado. Maleante fallido, poeta fracasado, abocado a una vida de mierda en el ojete del mundo (…). ¿Acaso no es mejor morir vivo que vivir muerto?

Página 61

Sin embargo, no fue así. Su tesón, su talento y su ambición le sacaron del agujero en el que nació, para acabar siendo de todo: poeta, vagabundo, maleante, sirviente en Nueva York, y hasta el cabeza de una organización fascista en pleno principios de siglo XXI.

Tengo la impresión de haber escrito ya esta escena. En una ficción hay que elegir: el héroe puede tocar fondo una vez, incluso es recomendable, pero la segunda es excesiva, la repetición acecha. En la realidad, pienso que ha tocado fondo varias veces, varias veces se ha visto caído en el suelo, verdaderamente desesperado, realmente privado de recursos y – admiro este rasgo suyo – siempre se ha rehecho, siempre ha salido adelante.

Página 161

Como en las historias anteriores, Càrrere se hace el amo de la autoficción, incluyendo capítulos de su propia biografía y el estudio relacionado con este libro alternando con los capítulos en los que narra la absolutamente apabullante historia de Limónov. Nos sitúa en el momento que le tocó vivir a nuestro particular héroe, y como buen conocedor de Rusia incluye aspectos del contexto político y cultural.

Según los historiadores más serios (Robert Conquest, Alec Nove, mi madre) los alemanes mataron a veinte millones de rusos durante los cuatro años de guerra, y el propio gobierno mató a otros veinte millones durante los veinticinco años de gobierno de Stalin. Estas dos cifran son aproximadas, hay que recortar un poco los grupos que abarcan, pero lo importante para la historia que relato es que la primera cifra acunó la infancia y la adolescencia de Eduard, y que se las apañó para sortear la segunda porque, a pesar de su gusto por la rebelión (…) sigue siendo el hijo de un chequista subalterno.

Página 81

Carrère consigue lo de siempre: que nos obsesionemos. Que pensemos en el libro, que queramos llegar a casa a seguir con él, que empecemos a leer 20 páginas y acabemos con 100, que entre encender Netflix y ponernos a leer, optemos siempre por la segunda opción. ¿Cómo? Con una capacidad enorme de trasladarnos sus propios sentimientos: la búsqueda de una historia increíble y el modo de narrarla, donde a pesar de que desde el primer momento sabemos cómo acaba nos dé igual y sólo nos centremos en cómo se llega a esa situación.

El mayor cumplido que puede hacer a alguien es decir que sabe dónde está.

Página 362

No sé si es casualidad o si es que en enero, animada por los propósitos del nuevo año me parece que acierto más. Pero vaya, saber que la primera novela de este 2022 va a acabar directamente en las mejores lecturas me encanta.

Anotadlo, lectores. Es genial.

FICHA:

Te gustará si te gustó El adversario, Emmanuel Carrère.
La poeta y el asesinoSimon Worrall.
Pros – La mezcla entre la historia y la autoficción de Carrère.
– Envolvente, obsesiva.
Contras – Acapara toda la atención.

Namaste.

Autor, Dick, Literatura

El fantasma y la señora Muir, R. A. Dick

Llegué a este libro a finales del año pasado, pensando en cerrar el año con una lectura sencilla de la que, la verdad, no esperaba mucho.

Si sois cinéfilos quizá conozcáis esta historia por la película de 1947 dirigida por Joseph L. Mankiewicz, y os hagáis una idea del tono de esta historia.

Para los demás, que parten con la misma información que tenía yo, conocemos poco más que lo que aparece en el título, y la sensación de que esta novela no es sino una historia romántica.

Efectivamente, la señora Muir, recientemente viuda, se muda a un pueblo aislado y en concreto a una casa que parece que va con huésped: el fantasma de Daniel Gregg, capitán de barco y antiguo dueño de la casa. Es este quien decide que la señora Muir junto con sus dos hijos se pueden quedar viviendo en Gull Cottage y entre ambos surgirá una relación muy particular.

Debo de ser muy egoísta, pensó, porque no quiero enderezar nada ni tampoco a nadie; lo único que deseo es que me dejen en paz para lidiar como pueda con este problema que llaman vida.

Pagina 63

Partiendo de algo tan poco sorpresivo como esto («poco» quizá entre comillas porque el capitán no deja de ser un fantasma), el abanico de cosas que podían ocurrir no es demasiado amplio: osea, o acaban mal o se enamorar o algo del estilo.

La suerte de El fantasma y la señora Muir, de la mano de un inteligente R. A. Dick es que evita caer tanto en la pomposidad como en la cursilería para narrar una historia sencilla, bonita a veces y triste en otras ocasiones, de dos personajes que se acaban encontrando en la soledad de una mansión:

Sentirse solo no tenía nada que ver con la soledad, sino con el espíritu, y que por esa misma razón esa sensación se veía agravada a menudo estando en compañía.

Página 197

Sin grandes efectos ni alharacas, sin exceso de giros en forma de saltos temporales, Dick consigue que entre los dos protagonistas se cree un lazo, una unión que traslada las páginas, simplemente con la ternura, el cuidado y el cariño que se tienen.

No digo que llevase una vida sabia, ni mucho menos, pero sí que fue plena y rebosante de madurez. Con mucha frecuencia, uno alcanza la madurez por medio del naufragio y los desastres, y es en el ojo de la tormenta donde algunos hombres descubren a Dios.

Página 159

Una sorpresa mayúscula, con una ambientación de lujo, una lectura ideal si no sabéis qué leer o si os apetece acercaros a una historia corta sin olvidarse de la calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Mi planta de naranja lima, José Mauro de Vasconcelos
Pros – Bonita, aparentemente sencilla, cándida.
– La ambientación, que nos traslada allí.
Contras – Lo desconocida que parece que es. Gracias, P.

Namaste.

Autor, Literatura, Mitford

Amor en clima frío, Nancy Mitford

Cómo son las cosas, este es el tercer libro que leo de Nancy Mitford tras Trifulca a la vista y A la caza del amor.

Escojo leerlo para cambiar de temática y tipo de lectura. Tras varios libros más densos, acercarme a la nobleza británica y pasarlo bien entre sus irónicas páginas es un revulsivo de y humor british.

Y eso es lo que ofrecer Mitford: una historia cuyos protagonistas forman parte de la alta sociedad británica y cuya mayor preocupación es escoger vestido para la fiesta en la que tratarán de conocer a su futuro marido.

Un silencio de tintes sacros se apoderó de la multitud cuando la realeza se dispuso a marcharse a sus residencias, la realeza con toda su grandiosidad, con su serenidad absoluta

Página 118

Con su particular flema británica, Mitford ofrece un retrato caricaturesco de la sociedad en la que le tocó vivir, pero en especial de su propia familia. Ya sabemos que determinados comentarios y detalles son recurrentes en sus novelas, precisamente porque forman parte de sus recuerdos de infancia o adolescencia. La ironía y la ridiculización del ambiente de los lords y de la alta sociedad es un retrato prístino de lo que le tocó vivir. Un mundo alejado de los problemas donde una tela de otro color distinto al de moda puede ser un drama con la magnitud suficiente como para llenar una página.

Si conocéis a Nancy Mitford ya sabéis lo que os vais a encontrar. Los que no, os animo a acercaros a las historias que nos propone. La única pega es que son todas del estilo, no hay grandes cambios ni sorpresas en sus novelas.

FICHA:

Te gustará si te gustó Trifulca a la vista, Nancy Mitford.
A la caza del amor, Nancy Mitford.
Pros – Irónica y satírica.
– Perfecta para releer.
Contras – Misma temática y estructura que el resto de sus novelas, sin sorpresas.

Namaste.

Autor, Bilbao, Literatura

Los extraños, Jon Bilbao

El planteamiento de la nouvelle Los extraños es tan sencillo como inquietante: un lejano familiar llega a la casa de un primo en la costa cantábrica justo después cuando se ven una luces en el cielo.

Los anfitriones son Jon y Katharina. El primero, alter ego del autor, la segunda, la novia de éste. Los recién llegados son dos personas peculiares: Markel, primo de Jon y Virginia, su asistente.

Lo que parece una reunión familiar inesperada se acaba convirtiendo en una serie de situaciones sorprendentes en las que incluso se acaba dudando si esos huéspedes son realmente familia de Jon, o si han conjurado a los elementos para hacerse con la casa y hasta se relacionan con la visita alienígena que sacude el pueblo.

Lo bueno de Jon Bilbao es que sabe llevar al lector donde quiere. Así que nosotros sentimos esa desconfianza y la duda de Jon. Aunque también queremos gritarles y advertirles de que no se puede aceptar a nadie a entrar en tu casa si no sabes quiénes son. Las dudas primero y los nervios después se van extendiendo como el aceite en el agua, haciendo al lector partícipe de esa variación de sentimientos.

Lo peor de Los extraños es que, quitado ese aspecto, queda en terreno de nadie. Es una historia entretenida, sí, pero vista con posterioridad se asemeja a otras historias que no dejan demasiada huella en la memoria.

Esperaba mucho más, teniendo en cuenta que hasta la he visto en listados de lo mejor de 2021.

FICHA:

Te gustará si te gustó Los asquerosos, Santiago Lorenzo.
Pros – Cómo sentimos lo mismo que los personajes.
– Entretenida.
Contras – Novela que acaba perdida entre otras novelas al cabo de poco tiempo.

Namaste.

Autor, Literatura, Tolstoi

Guerra y paz, Liev Tolstói

No voy a ser tan osada como para tratar de hacer una reseña de un libro de este calibre, tranquilos.

Mi pretensión es, tan solo, sacar unas pequeñas notas de la lectura de un libro de 1800 páginas que me ha acompañado durante dos años y con el que he pasado distintas fases. Quizá os anime a poneros a leer este clásico universal. O quizá no. Entiendo que un libro de esta magnitud no es para todos. Pero si tenéis curiosidad o si este título está en vuestra lista de pendientes, os paso mis notas:

1.- Leed una buena edición. La mía es la de Austral, con la nueva traducción de Lydia Kúper. Me consta que hay ediciones absolutamente espantosas con traducciones de hace 50 años. Evitadlas. Hablan muy bien de la nueva de Alba, que además tiene dos tomos y es bastante más grande que la que yo tengo. No la he podido ojear pero seguro que la letra es el doble de grande y resultará más cómoda su lectura.

2.- Paciencia. Hay algunos lectores que dicen que se les ha hecho corto, que sabían muy bien quién era quién. Pues mira, a mí no me ha pasado. Para los personajes, no sólo ayuda tener una lista al final (como la tiene mi edición y la mayor parte de las ediciones modernas), sino que he tirado de libreta para hacerme un árbol genealógico e ir añadiendo elementos diferenciadores de cada personajes, porque si no, simplemente estaba perdida. No son los mismo Nikolái y Andréi, claro que no. Pero hasta que se le coge el truco los Rostov son los Kuraguin que son los mismos que los Bolkonski. El único que se salva es Pierre que no tiene nada que ver con nadie. Bien por él.

3.- Conocer un poco de la historia en la que se sitúa la trama ayuda mucho para saber de qué estamos hablando. La acción se sitúa en el siglo XIX, en el contexto de las guerras napoleónicas. Aunque al principio Rusia y Francia son aliados, después las cosas cambian y se enfrentan en el campo de batalla. Luego llegará la batalla de Austerlitz, el avance y retroceso de los franceses…. total, que si no sabes por dónde van los tiros lo más fácil es que te encalles en una historia que parece, en muchas ocasiones, un libro de historia.

4.- Más paciencia. 1800 páginas dan para tanto que Tolstói nos haga un análisis muy completo del avance de las tropas napoleónicas en los que detalla el campo de batalla y la estrategia militar, extendiéndose 400 páginas. Pero es que además la cantidad de temas en los que se detiene son tantos y tan variados (políticos, sociales, económicos… etc) que a veces uno puede sentirse abrumado por la novela total que es Guerra y paz.

5.- Ojo con el libro II. De repente, a mí no me preguntéis por qué, aquí no pasa absolutamente nada. Será la calma chicha de la paz o querrá enseñarnos qué es el aburrimiento. (Nota: me hago cargo, he vivido una pandemia). En este punto lo abandoné unos cuantos meses. No hagáis como yo que luego es mucho más complicado volver a retomarlo.

6.- Comprad más post-it. La historia es enorme. El talento de Tolstói ya sabemos que también. Así que de repente se descuelga de un capítulo más lento con fragmentos como este:

Y como en el reloj, cuyo complicado movimiento de incontables ruedas y ejes no produce más que el deslizamiento imperceptible y regular de la aguja que indica el tiempo, el resultado de todos los complicados movimientos humanos de aquellos ciento sesenta mil rusos y franceses – con todas sus pasiones, deseos, arrepentimientos, humillaciones, sufrimientos, exaltaciones de orgullo, de miedo y entusiasmo – vino a ser tan sólo la pérdida de la batalla de Austerlitz, llamada la batalla de los tres Emperadores: es decir, un lento desplazamiento de la aguja de la historia universal sobre la esfera de la historia de la humanidad.

Página 373

O bien, después, apunta lo siguiente:

Mataron a Luis XVI porque ellos decían que había perdido el honor, que era un criminal – pensó de pronto-. Y desde su punto de vista tenían razón, lo mismo que la tenían quienes murieron por él como mártires y quienes después hicieron de él un santo. Más tarde, dieron muerte a Robespierre porque era un déspota. ¿Quién tiene entonces razón? ¿Quién es el culpable? Nadie. Vive mientras tengas vida, mañana morirás, lo mismo que yo, hace una hora, podría haber muerto. ¿Vale, pues, la pena atormentarse, cuando la vida no es más que un segundo en comparación con la eternidad?

Página 462

7.- Saltaos páginas (si queréis). Vengo a romper una lanza a favor de leer en diagonal o, directamente, de saltarse páginas. Con el tiempo me he dado cuenta de que Pennac tenía razón. Y sinceramente, quedan otras tropecientas páginas por leer, no os preocupéis si queréis saltaros una descripción de un bosque ruso.

8.- Disfrutad paladeando de una lectura eterna. Cada vez soy menos amiga de los retos o las lecturas conjuntas, porque, sobre todo para lecturas como esta, no les hace justicia. Se tiende a valorar algo más por la rapidez o cantidad que por la calidad. Guerra y paz te demuestra la visión global de un autor que se ganó el pódium indiscutible de la literatura rusa, y eso se aprecia en reflexiones, comentarios o descripciones que plagan toda la novela. Como este:

Entre las incontables subdivisiones que se pueden hacer de los fenómenos de la vida, cabe separarlas en todas aquellas en las que predomina el contenido y aquellas en las que prevalece la forma.

Página 1028

9.- Intentadlo, dejad repostar la lectura, retomadlo. Pero tratar de leerla. Creo que Guerra y paz no es para todos los lectores, pero para los lectores de la literatura universal, es uno de esos libros que se quedan en la retina por el tipo de novela total que es, por lo enorme de todo lo que nos cuenta Tolstói.

Basta con admitir que algo amenaza la tranquilidad pública y todo acto resulta justificado.

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10.- Sonreíd. Esto esto es literatura de la buena.

La razón humana no puede comprender el conjunto de las causas que originan cada fenómeno, pero la necesidad de conocerlas es inherente a la naturaleza del hombre. Y la razón humana, sin ahondar en la infinitud y complejidad de las condiciones del fenómeno, cada una de las cuentas, por separado, puede concebirse como causa del mismo, se acoge a la primera semejanza, que suele ser la más intelegible y dice: ésta es la causa.

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Espero que estos consejos os sean útiles y os animéis a leerlo.

Namaste.

Balance de 2021, Literatura

Balance de 2021 (II): decepciones

Este año no he abandonado ningún libro. Cierto es que me he atascado en la lectura de un par de títulos, pero continuaré el próximo año con ellos.

La verdad es que 2021 ha sido bastante equilibrado en cuanto a lecturas. Estos que os traigo aquí son libros que me han decepcionado bien porque no he conectado con ellos o porque directamente esperaba más. Ya sabéis, las expectativas pueden dañar mucho nuestra impresión de una lectura.

Decepciones

  • No mamá, no, Verity Bargate. El año empezó de la peor forma posible: con una decepción lectora. De un libro que todo el mundo pone por las nubes y con el que yo no supe conectar a pesar de su longitud. Es de esos que, a día de hoy, ya no recuerdo apenas de qué tratan. Una pena.
  • A través de mis pequeños ojos, Emilio Ortiz: siendo exigentes, no sé si se puede denominar decepciones algo que ya sabías que no te iba a gustar. Tenía todas la papeletas para que estuviera en esta lista y lo está.
  • Los ojos cerrados, Edurne Portela. Esperaba mucho más de Portela, entre otras cosas porque los dos libros que leí de ella sí me gustaron, pero este para mí ha sido un patinazo.
  • Los extraños, Jon Bilbao. Esperaba mucho más de este autor y de este título que todo el mundo está poniendo por las nubes. Soy consciente de que soy la excepción, lo he visto incluso entre la lista de lo más destacado de 2021. Ya os contaré por qué no me ha convencido.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido vuestras decepciones lectoras? ¿Con el tiempo conseguís que esta lista se reduzca?

Namaste.