Autor, Martínez de Pisón

Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

En esta época del año, son comunes las ausencias en las actualizaciones de los blogs. Eso ya los sabéis los que seguís más de uno: vacaciones, viajes, o simplemente, ganas de desconectar. Lo mío no es ni lo primero ni lo segundo, quizá un poco de lo tercero. Son varias las entradas que tengo en la recámara, pero por unas causas o por otras (poco tiempo, pocas ganas de sentarse a escribir) acabo dejando el blog para el final. Todo esto es para explicaros por qué no he estado, no sólo es que actualice menos (siendo consciente de que es así), sino que en este mes prácticamente no me he asomado por estos lares. Dicho esto, paso a contaros algo sobre el libro que encabeza estas líneas.

Conocí este libro gracias a Goizeder. En su día, como tantos otros, este título pasó a formar parte de mi libreta donde anoto el Plan Infinito. Por fin, le llegó su momento.

Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón
Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

Carreteras secundarias narra el viaje iniciático de un hijo con su padre en la España de los años setenta. Ambos recorrerán la costa mediterránea mediante una de sus pocas posesiones: un Citroën Tiburón, que les llevará de un lugar a otro, sin rumbo fijo, en buscar de algo de dinero de una vida aparentemente normal.

Con apenas dos personajes, Felipe, el hijo, y el pobre diablo del padre, Martínez de Pisón extiende una prosa ágil, donde los capítulos son cortos, apenas de un par de páginas, en los que se afronta el tema de la adolescencia, de las relaciones entre padres e hijos y de la errática transición a la vida adulta.

Podemos distinguir dos partes claras en el desarrollo de la trama: de un lado, la primera mitad del libro, que nos encuentra la historia, donde conocemos el modo de vida de los protagonistas y sus forma de ser. De otro, la segunda mitad: conforme se va acercando el final se concretan determinados temas que se habían tratado con anterioridad, como el orgullo o el miedo al futuro y se comprueba la evolución en el personaje de Felipe, convirtiéndose ya en un adulto. Es esta segunda parte la más seria, la más compleja, pero también más agridulce y cruda que su antecesora. Y esto es porque la máscara que inicialmente veíamos en los personajes, la pantomima o representación que parecía que eran sus vidas, se reduce a la realidad, se quita la máscara y vemos lo que en realidad hay debajo.

Así, el lector podría llegar a pensar, al menos durante la primera mitad de la novela, que se tratan de unos personajes sencillos, simples y planos, casi cómicos, que no se toman en serio ni ellos mismos. Sin embargo, posteriormente nos damos cuenta que esos personajes son claramente redondos y que, además, analizando la parte cómica vemos mucha tristeza velada, mucho sentimiento en el trasfondo.

Al final, lo de menos es el viaje, el lugar al que se llega o desde el que se va. Y lo realmente importante son todas esas cosas que van ocurriendo en el camino. Como en la vida, lo importante no es la meta o el fin, sino lo que va aconteciendo a cada paso del camino.

Aunque en esta segunda parte gana complejidad, tengo que decir que esperaba más. No me ha disgustado, pero no me ha entusiasmado ni la mitad de lo que pensaba que lo haría. Un libro más, que pasará a formar parte de los libros que entretienen pero no de los que calan, de los que llegan hondo. Desgraciadamente, llevo muchos de estos este 2012.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • En el camino, Jack Kerouac.
  • Libros con contenido de relaciones padres-hijos. Ahora mismo no caigo en ninguno.
Pros
  • Lo complejos que se vuelven los personajes en la segunda parte de la novela.
Contras
  • Se hace un poco aburrido.
  • Cae enmedio: está bien escrita pero no despunta por ninguno de sus aspectos.

Namaste.

Autor, Literatura

Cuadernos de Hiroshima, Kenzaburo Oé

Este libro fue recomendado por Oesido, que en su blog lo puso por las nubes (Oe, como te has cambiado de dirección de blog no encuentro la entrada original).

Portada de "Cuadernos de Hiroshima", de Kenzaburo OéCuando en cualquier documental sobre la Segunda Guerra Mundial acaban mencionando, de un modo o de otro, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los pilotos estadounidenses encargados de llevar a cabo dicha misión siempre alegan que gracias a las bombas atómicas se habían evitado muchas muertes. Al final esta argumentación es común siempre que les demos la palabra a cualquiera que venga de los Estados Unidos. Es normal, a mi parecer, que dichos soldados puedan tratar de justificar sus actos con un razonamiento tan pobre, algo que parece aprendido de memoria para poder conciliar el sueño cada noche.

Sin embargo, es inevitable plantearse cómo alguien puede creerse tamaña mentira. A veces es mejor omitir un razonamiento, o contestar que se ha actuado por una orden superior que admitir la responsabilidad de la mayor catástrofe de la Humanidad.

No se puede empezar este ensayo sin ponerse, por fin, del lado de los que sufrieron, de parte de todas personas que vivieron en sus carnes este drama y que, por si fuera poco, fueron silenciados en décadas posteriores. Así, Oé, que como el espectador es considerado un extraño (es decir, una persona que no estaba en Hiroshima ese fatídico día de agosto), va poniendo voz a cada uno de los testimonios con los que se topó.

El modo de plantearnos el ensayo es por medio de cuadernos independientes en los que nos cuenta cada uno de sus viajes a la ciudad, que tienen lugar en distintos momentos temporales y donde podrá comprobar cómo los ciudadanos fueron primero silenciados, después incomprendidos y más tarde olvidados.

Oé aprovecha para, además, reflexionar sobre distintos temas, como la dignidad y el sufrimiento, pasando de la teoría a los escalofriantes ejemplos concretos de los vecinos de Hiroshima.

Sin duda este libro no es un libro amable, simpático o sencillo. Es una historia cruda, llena de dolor y que por desgracia es real. Es un libro atemporal, que trata temas perennes, que nos ayuda a comprender de qué es capaz el ser humano, para bien y para mal, cómo saca fuerzas de flaqueza para continuar viviendo. Y digo atemporal porque hoy podemos comprender la magnitud de nuestra historia, pero dentro de treinta años también podremos (y deberemos) echar la vista atrás para conocer los errores del pasado.

En definitiva, es un libro molesto pero necesario. Un ensayo triste, tristísimo, que genera rabia y confusión, odio y lágrimas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Conocer el punto de vista de los japoneses.
Contras
  • Puede más el fondo que la forma.
  • Duro y triste. Y además real.

Namaste.

Monzó

El porqué de las cosas, Quim Monzó

El origen de este libro fue un regalo, por parte de Niebla Espesa, allá en los inicios de este blog. Quedó en una estantería esperando su lugar hasta que, debido a un viaje, en parte por llevar libros ligeros, acabó siendo el elegido.

El porqué de las cosas, Monzó

El libro se compone de pequeños cuentos, de apenas dos o tres páginas, en los que se desarrollan temas cotidianos, generalmente relacionados con el amor (la inestabilidad, el engaño, la desconfianza….). Al ser relatos cortos, apenas anécdotas, el inicio se hace diferente de lo que normalmente estoy acostumbrada a leer, así que fui compaginando otros libros con tramas claras con este, con el que podías escoger si querías continuar leyendo debido a su independencia entre cuentos.

Según fui avanzando en la lectura, pude comprobar que en esta edición no sólo se habían incluido cuentos breves, sino que allá por la mitad del libro comienzan a aparecer historias más largas, que son, precisamente, las que más me han gustado.

En general, los cuentos parecen más bien orientados a estar publicados en la parte dominical de un periódico, por el tema, la rapidez de lo que cuenta y la sencillez de los mismos. Si bien el problema radica en que, cuando leemos esa columna de opinión sólo leemos una, no una detrás de otra. Lo que quiero decir es que El porqué de las cosas se vuelve repetitivo, al final se puede comparar con una de esas melodías machaconas que suelen hacerse famosas en verano y que dan poco de sí.

Comentan otras personas importantes (todas desconocidas para esta humilde bloguera) que “los relatos de Quim Monzó me han parecido uno de los más agudos retratos de la sociedad actual” o que “estos cuentos son unas obras maestras del género”. A mí la verdad que me encantaría que alguien dijera eso de mí. Pero ayudaría que fuera verdad.

(INCISO: aún no sé en qué piensan las editoriales. Es mejor hacer las cosas más simples, no ensalzar un libro común, sin más, que exagerar los puntos fuertes y que el lector se dé cuenta de que no cumple con sus expectativas).

Es verdad que el autor no retrata mal la sociedad, que hay muchos relatos que nos hacen poner una sonrisa de satisfacción, o que tiene puntos muy agudos. Pero es cierto que esos relatos son la minoría, que el resto no brillan ni aunque se pulieran, que si en 120 páginas uno no es capaz de decir algo ingenioso es que no merece la pena ser publicado (mi estadística me dice que de 30 relatos que se incluyen me han gustado bastante 2).

En conclusión: tenía muchas ganas de terminarlo (de hecho en algún momento se me pasó por la cabeza dejarlo a medias), pero ahora que lo he hecho, acabo descartando a Monzó como autor para leer en el futuro. Y no, no le veréis dando su opinión en Y ellos, ¿qué opinan? porque no ha querido contestar.

La parte buena de que no nos guste un libro es que siempre se empieza el siguiente con ganas de más, de que nos guste, de que nos convenza. Así que, en breve, más libros.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Se termina rápido.

  • Hay algunos relatos ingeniosos.

Contras

  • Repetitivo y machacón.

Namaste.

Autor, Literatura, Modiano

El horizonte, Patrick Modiano.

Hay novelas que recuerdan a un río, es decir, se caracterizan por tener una trama que fluye y que es el verdadero motor de la historia, además de tener unos personajes que van y vienen. Si tuviera que seguir con un símil de este estilo, diría que la novela de Modiano es un muelle: por las frecuentes repeticiones de ideas o situaciones, por las vueltas a atrás y los flashbacks.

Portada de "El horizonte", de Modiano.
Portada de «El horizonte», de Modiano.

Como en un muelle hay huecos y vacíos que el lector rellena a su gusto y conveniencia. Y eso está permitido porque existen unos pocos personajes de los que sabemos tan sólo una parte.

Esos dos personajes son Jean Bosmans y Margaret Le Coz, que coinciden en un incidente por obra del destino. Ambos se encuentran solos en una ciudad desconocida, esclavos del pasado del que huyen pero del que tratan olvidar. Desde el punto de unión entre ellos, se crea un lazo invisible que les mantiene juntos. 30 años después Bosmans tratará de recordar lo ocurrido, usando para ello fragmentos del pasado que su memoria ha moldeado.

Pero además, esta novela tiene otro punto clave: el ambiente en el que se desarrolla la trama. Se trata de un mundo melancólico, que parece propenso a la lluvia, a lo musical y bohemio. Esto es lo que le caracteriza no sólo a esta obra en particular, sino en general al estilo del autor. Lo poco que nos cuenta de los protagonistas (apenas anécdotas de su pasado y pinceladas de su presente) pero que a pesar de la escasez de la información, el lector tiene la “sensación” de saber cómo es y de entender las situaciones que vive.

Esa sensación nos acompaña desde el inicio de la historia. Aunque no nos pongamos en el lugar de los protagonistas entendemos que hagan lo que hacen, admitimos que no les conocemos demasiado pero aún así seguimos con ellos, acompañándolos por la trama que se nos va mostrando. Asumimos lo que hacen como si se trataran de buenos amigos: no juzgamos sus actos, sino que seguimos a su lado a lo largo de su aventura.

Modiano es, pues, un autor distinto. Porque es mucho más fácil ser un torrente de palabras en el que se describe todo lo describible y se dé una gran importancia a la trama que contar lo justo y dejar los espacios necesarios para que el lector cierre por un momento el libro y se empape del ambiente parisino mientras reflexiona sobre lo que acaba de leer. Es ese ambiente el que subyaga, el que surge de cada palabra del autor, de cada símil.

El francés es un genio de la economicidad. Un maestro de los trazos. Y con esta sutileza y estos trazos, esta es una obra perfecta para estos días de frío y lluvia, para saborear sentado en un cómodo sofá.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ambiente que crea el autor.
  • El vaivén de la historia.
Contras
  • La melancolía que irradia.

 

No quiero despedirme sin comentaros que la reseña que le dedicó Karo la podéis encontrar aquí.

 

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (13)

Aquí estoy de nuevo con las adquisiciones recientes. Por temas de horarios y demás las cosas se atascan, que se lo digan a la media docena de reseñas que hay pendientes en alguna carpeta. En fin, que me disperso, los que os voy a enseñar hoy son estos:

Libros de Roth, Modiano, Nothomb, Auster y Cartarescu
Libros de Roth, Modiano, Nothomb, Auster y Cartarescu
    • Los hechos, Philip Roth. Será el primer libro que lea del autor. Probablemente este no será el mejor con el que empezar, ya que se trata de una autobiografía, pero es el primero que tenía a mano. ¿Alguien lo ha leído? ¿Me podéis proponer otro de Roth?

    • El horizonte, de Patrick Modiano. Surgió de una idea por twitter a la que finalmente llegué tarde. (Consecuencias de estar de vacaciones). Tras leer En el café de la juventud perdida sabía que tenía que leer algo de este autor. La reseña, en breve.

    • Ordeno y mando, de Amélie Nothomb. Para desengrasar, vaya. Uno de esos libros que se leen en dos tardes: por el estilo de la autora y por lo corto que es. Mi opinión, dentro de no mucho.

    • El palacio de la luna, de Paul Auster. Con este autor tengo una fijación: leerle siempre que llega otoño. Auster es uno de mis fijos, aunque de momento ningún libro me haya gustado más que Leviatán. ¿Será este? Lo leeremos por twitter. ¡Estáis a tiempo de apuntaros!

    • Lulu, de Mircea Cartarescu. Ay, Mircea, Mircea. Que desde que leí El ruletista y cuando vi que Impedimenta acababa de sacar este libro SABÍA que lo tenía que tener… con que me guste la mitad ya estaré contenta. Tengo muchas ganas de hincarle el diente.

 

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de ellos? ¿Qué os parecieron?
Namaste.

IMM, Literatura

IMM (12)

Os traigo ahora las últimas adquisiciones y préstamos, que se han ido acumulando según iban pasando las semanas. Son los siguientes:

Adquisiciones recientes
Adquisiciones recientes
  • Berlin, de Jason Lutes. Una novela gráfica que se divide en dos partes. Dicen que es bueno. Dicen que es muy bueno. Yo de momento no digo nada, pero teniendo en cuenta que se encuadra en la época de la Segunda Guerra Mundial, muy malo tiene que ser para que lo ponga a parir…

     

  • La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe. Una novela de la que había oído hablar en el Blog de Isi, y que Pedro me prestó así por casualidad. Ya os contaré. 🙂
  • Goethe y Schiller. Historia de una amistad, de Rudiger Safranski, cortesía de Tusquets. Me llamaba mucho el libro, y tengo muchas ganas de empezarlo… lo que no sé es cuándo le podré sacar tiempo. Poco a poco.

(Ojo con Europa, que se ha colado en la foto de refilón)

 Además, estos tres se han sumado a la lista de pendientes:

Novelas de Gopegui, Vargas Llosa y Bolaño
Novelas de Gopegui, Vargas Llosa y Bolaño
  • Acceso no autorizado, de Belén Gopegui. Una novela de la que me había hablado bastante Pedro. Su trama: las conversaciones entre un hacker y una Vicepresidenta de Gobierno. Veremos qué tal.

  • La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa. Aprovechando que se podía adquirir por muy poco dinero junto con un periódico (seguro que alguno de vosotros también lo habéis comprado), me decidí a sumar a mi biblioteca una de las novelas más aclamadas del peruano. Tendrá que esperar, porque de este autor tengo otra que va antes…
  • Estrella distante, de Roberto Bolaño. Hace bastante que no leo nada de él y gracias a Gancedo, que anima a su lectura vía twitter, decidí que debía comprarlo. La portada no dice mucho, pero el color de los Compactos de Anagrama siempre son de agradecer.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de ellos? ¿Cuál me recomendaríais que leyera antes?

En breve, más reseñas.

Namaste.

Autor, Hornby, Literatura

En picado, Nick Hornby

Lo primero que captó mi atención al leer esta novela es su impactante inicio. Con tan sólo unos párrafos ya sabemos que no podremos despegarnos de su lado hasta que no obtengamos respuestas. Y es que En picado es una de esas novelas que te enganchan desde la primera página porque aúna dos elementos muy distintos pero claves para el desarrollo de la trama: el tema que trata: el suicidio, y la existencia de capítulos cortos narrados por los cuatro personajes principales.

 

Portada de "En picado", de Nick Hornby
Portada de "En picado", de Nick Hornby

La trama se desenvuelve de una forma dinámica y esto es debido, fundamentalmente, al modo en el que se cuenta la historia: capítulos muy cortos en primera persona del singular, donde se va desgajando los motivos que llevaron a los personajes al ático de un edificio. Poco a poco rellenamos los vacíos y los interrogantes que se plantearon al inicio, vamos conociendo el carácter, los problemas y la visión que tienen de ellos mismos, y nos preguntamos por otras cosas que se nos omiten o nos ocultan: hacemos hipótesis y teorizamos sobre qué pudo ocurrir.

 

Probablemente, uno de los aciertos de Hornby es contar con unos personajes tan dispares, como son una adolescente malhablada, un músico fracasado, una prejubilada aburrida y un famoso venido a menos. Pero lo cierto es que el autor mezcla lo trágico con lo cómico y lo soez con lo profundo. No en vano encara un tema tan complejo como el suicidio con una mezcla extraña y exótica, divertida pero seria.

 

Al final el autor consigue que lo que se refleja en el libro nos deje huella. Es decir, por mucho que bromee de un tema tan peliagudo como éste, al final la melancolía propia del asunto invade hasta la última página. Es, básicamente, lo contrario de las novelas sentimentaloides que pretenden que nos lleguen al corazón. Aquí parece que Hornby pretende que nos lo tomemos a risa, hasta que cerramos el libro, momento en el que nos damos cuenta que este señor tan gracioso acaba de darnos una lección del término “tragicómico”.

 

Un peculiar descubrimiento de un autor al que pienso seguir la pista.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El diario de un hombre decepcionado. W.N.P. Barbellion.
Pros
  • El dinamismo al tener varios personajes.
  • El impactante inicio.
Contras
  • Hacia la mitad la novela pierde empaque.

 

Namaste.

Autor, Literatura, Nothomb

Viaje de invierno, Amélie Nothomb

Tras un parón debido fundamentalmente a la Semana Santa (y a mi escasa capacidad de planificación, para qué nos vamos a engañar), os traigo una de las últimas novedades de la editorial Anagrama.

La última novela de Amélie Nothomb comienza de este modo:

Cuando paso por el control de seguridad de los aeropuertos, me pongo nervioso, como todo el mundo. Nunca me ha ocurrido que el dichoso bip no se dispare. Por eso siempre me toca el premio completo, unas manos masculinas sobándome de pies a cabeza. Un día no pude evitar decirles: “¿De verdad creen que quiero hacer estallar el avión?

Mala idea: me obligaron a desnudarme. Esta gente no tiene sentido del humor.

Hoy paso por el control de seguridad y me pongo nervioso. Sé que el dichoso bip va a dispararse y que las manos masculinas van a sobarme de pies a cabeza. Pero esta vez sí voy a hacer estallar el avión de las 13.30.

De esta forma tan peculiar comienza esta breve historia. Enseguida nos preguntamos: ¿pero por qué? ¿Qué motivos pueden llevar a una persona normal y corriente a estrellar un avión? ¿Acaso es un terrorista?

Viaje de invierno, Amélie Nothomb
Viaje de invierno, Amélie Nothomb

Pronto Nothomb nos da los motivos por los que Zoilo, un filólogo cualquiera, decide de un día para otro realizar un atentado. Y ese motivo no es otro sino el amor que encuentra cuando, por casualidad, conoce a Astrolabio, una chica que convive con una novelista peculiar que se interpondrá entre la relación de ambos.

El problema surge cuando Zoilo se da cuenta que no puede deshacer ese triángulo que forman las dos compañeras de piso y él. Así, la autora crea una novela entretenida e irreverente, excéntrica como todas las que publica, con muchos guiños irónicos y de humor y alusiones a sí misma.

Pero es que además la novela es un claro ejemplo de lo políticamente incorrecto. Zoilo pone todo su ser en conseguir a la persona que ama, y ante la conciencia de que es inalcanzable, vierte todo su malestar y sus verdaderos pensamientos en la tercera persona. De este modo expone sin tapujos lo que cree y siente, independientemente de que su apreciación sea o no justa.

Lo que verdaderamente destaca en la obra de la belga son los personajes: aunque no se nos den demasiados datos, son personas reales, que piensan, dudan y yerran. Esto, junto con una prosa ágil, hacen de esta novela un libro fantástico para evadirse de la realidad, para pasar un buen rato y tomar aire antes de comenzar un libro más denso.

Seguramente a los seguidores de Nothomb os gusten más sus novelas autobiográficas, pero os recomiendo que le deis una oportunidad a esta.

Y es que al final una cosa queda clara: que la belga es adictiva. Leer sus novelas es como comer bombones: siempre quieres más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo de la autora. Su excentricidad.
Contras
  • Me llamó la atención que el protagonista fuera un hombre. Quizá es que me pega menos siendo ella la autora.

Namaste.

Autor, Houellebecq, Literatura

Las partículas elementales, Michel Houellebecq

Describir un libro como este no es fácil, porque no se trata de una novela al uso.

 

 

Edición de Compactos Anagrama del libro de Houellebecq
Edición de Compactos Anagrama del libro de Houellebecq

Los protagonistas de Las partículas elementales son dos hermanos, Michel y Bruno, diametralmente opuestos: el primero, un científico que vive en el ostracismo y tiene como fin la ciencia, y el segundo, un repelente depravado sexual que causa el rechazo del lector desde el principio.

 

Teniendo como punto de partida estos peculiares personajes, Houellebecq desarrolla una novela diferente, y lo hace con un estilo de escritura muy directo, ni se anda con rodeos ni se justifica con eufemismos. Desde el inicio, aborda temas de un modo muy explícito (tales como el sexo o la violencia).

 

Pero más adelante, el autor cambia de estrategia y nos ofrece una visión claramente científica y objetiva de las situaciones. Esto es, nos sitúa en los contextos históricos, éticos y políticos de un modo radicalmente aséptico, como muestra el siguiente fragmento:

 

El consumo libidinal de masas de origen norteamericano (las canciones de Elvis Presley, las películas de Marilyn Monroe) se extendía en Europa occidental. Con los frigoríficos y las lavadoras, acompañamiento material de la felicidad de la pareja, llegaban la radio y el tocadiscos, que iban a introducir el modelo de conducta propio del flirt adolescente.

 

Es esta combinación la que sorprende al lector, ya que son ingredientes que no suelen ir unidos en las novelas. Es fácil encontrar autores provocativos, y también lo contrario: autores que se centran en la objetividad para desplegar su estilo. Pero la cuestión aquí es que Houellebecq mezcla ambas cosas, y aunque podría parecer un experimento, tiene resultados sorprendentes.

 

Si además el francés decide añadirle una pizca de filosofía, ya tenemos la cuadratura del círculo:

 

En el fondo, se preguntaba Michel observando los movimientos del sol sobre las cortinas, ¿para qué servían los hombres? Puede que en épocas anteriores, cuando había muchos osos, la virilidad desempeñara un papel específico e insustituible; pero hacía siglos que los hombres, evidentemente, ya no servían para casi nada. A veces mataban el aburrimiento jugando partidos de tenis, cosa que era un mal menor; pero a veces les parecía útil hacer avanzar la historia, es decir, provocar revoluciones y guerras, esencialmente.

 

Houellebecq no es un autor políticamente correcto, y por eso no les gustará a muchos, que pensarán que es un depravado, un bruto que escribe obscenidades. Pero el autor va mucho más allá. Analiza una generación de jóvenes individualistas que han buscado la felicidad y el placer y se han topado de lleno con la incomprensión, la soledad y la desesperanza. En este sentido es una crítica filosófica al modo materialista de contemplar la realidad humana.

 

Todo un descubrimiento. Desde aquí sólo puedo dar las gracias a Bartleby por recomendármelo. Su reseña, aquí.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo peculiar del autor.
  • Los personajes extraños, pero a la vez, palpables, que crea.
Contras
  • En ocasiones se hacen demasiados explícitos algunos temas.

 

¡Feliz semana!

 

Namaste.

 

Literatura

84, Charing Cross Road. Helene Hanff

Tras leer varias recomendaciones (entre ellas, las de Isi y Lady Boheme) sobre este libro, me decidí a leerlo.

 

 

Portada de 84, Charing Cross Road
Portada de 84, Charing Cross Road

Y lo que uno se puede encontrar aquí es una novela epistolar, donde la propia Hanff se pone en contacto con una librería londinense desde el otro lado del Atlántico allá por la década de los cincuenta.

 

Comienza así una relación entre clienta y librero centrada en la compra de los libros que Hanff quiere obtener.

 

Pero es que además de una relación comercial o profesional, se crea otro tipo de vínculo debido en gran medida al carácter generoso y abierto de Hanff, que no duda en enviar regalos a Londres en una época de escasez. Así surge una relación entre Hanff y toda la librería, que esperan con entusiasmo sus cartas y que preparan su encuentro para verse, de una vez por todas, las caras. Esta relación de generosidad y de bondad, es lo que más destaca en este libro, y es porque además se dilata en el tiempo durante varias décadas.

 

Al tratarse de una historia real tiene un componente grande de nostalgia, de melancolía, porque quizá en algunas novelas el autor pueda tomarse la licencia de poner la guinda al pastel. Esto, añadido a que la novela es una declaración de amor por los libros, en todas sus facetas: su compra, su lectura, la búsqueda de las mejores ediciones y el intercambio de opiniones. Os dejo un fragmento con el que creo que nos sentimos preocupados algunos:

 

¡Dios bendito!, ¡qué maravilla esas Vidas de Walton! Es increíble que un libro publicado en 1840 se conserve en tan perfecto estado más de un centenar de años después. Son tan hermosas esas páginas aterciopeladas, cortadas a mano, que compadezco al pobre William T. Gordon -que inscribió en ellas su nombre en 1841- por los mezquinos que tienen que haber sido sus descendientes para venderle a usted este libro por una miseria. ¡Señor…! ¡Lo que habría dado yo por pasear descalza por SU biblioteca antes de que la malbaratara!

 

En definitiva, una novela epistolar conmovedora y sorprendente.

 

Se lee en un suspiro, así que… ¡no tenéis excusa para no leerla!

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo mágico de la historia pero la conciencia de que fue real.
  • El amor por los libros que se desprende en la novela.
Contras
  • Preferible leerlo en inglés. Creo que se pierde al traducirlo: aunque se sigue notando la diferencia entre lo educado de uno y lo familiar de otra, mejor leerlo en versión original.

 

 

Namaste.