Autor, Literatura

Za Za, emperador de Ibiza, Ray Loriga

Zaza2_marcadeaguaComo ya os adelanté en el último IMM, este libro me tocó en un sorteo que organizó Isi.

Loriga es uno de esos autores que se hicieron muy famosos hace más de diez años. Recuerdo verlo por doquier en la estantería de la biblioteca. Incluso lo llegué a ponderar en la mano, cuando no hacía más que leer halagos de su estilo.

Ahora, por fin, me acerco al autor, y no es con otro que con Za Za, emperador de Ibiza, la última de sus novelas publicadas. Un título extraño con una portada en la misma línea.

Poco sabía del argumento de esta historia, aparte de conocer el nombre de Zacarías Zaragoza Zamora, protagonista de la novela.

El inicio no puede ser más desconcertante. Para que os hagáis una idea os dejo un fragmento:

Antes, es decir, entonces (hacía meno de seis años en realidad), el barril de petróleo costaba seis veces más que ahora, es decir que entonces, es decir antes, la cosas iban mejor, sobre todo para lo productores de petróleo. También la cocaína era más cara hace una década, y por aquel entonces -que es a todas luces un entonces ya muy lejano- los cocineros sólo eran famosos en Francia (es de suponer que a falta de otros famosos). Frente a ese mundo distinto que es el pasado reciente, sorprende ahora recordar que un grupo, un dúo en realidad, llamado Eveything but the Girl tenía un disco en el mercado que incluía una preciosa canción Missing (Like the Deserts Miss the Rain), que parecía el principio de algo, pero que sin duda era el final.

A menudo los icebergs flotan invertido.

Hay un entusiasmo muy peculiar que sólo acompaña al final de todas las cosas, como esos amigos íntimos que sólo se abrazan en los funerales.

Durante mis primeras páginas lo único que podía decirme a mí misma es que esperaba que no fuera todo el libro así. Efectivamente, después pasamos a una narración más lineal, en la que se nos presenta un personaje retirado en la isla de Ibiza al que el pasado le persigue en forma de barco enorme o de droga de diseño.

El estilo está lleno de humor y de un claro intento de ingenio. Sin embargo, para mí se queda corto porque desde fuera, leyendo simplemente la sinopsis, promete más que lo realmente ofrece. Es cierto que tiene destellos de sarcasmos y que llaman a la sonrisa del lector, pero son minoría. Por eso mismo me ha recordado a un globo. Uno de esos antojos que de niños tenemos por el objeto más brillante y colorido, aunque después no sepamos muy bien qué es lo que hace el producto. Lo tienes en tu poder pero te das cuenta de que no se puede lanzar ni golpear, porque no es una pelota; es delicado y hay que ser cuidadoso. En definitiva, es bonito y superficial.

Llamadme pragmática pero no es eso lo que busco en un libro.

Y es que la editorial lo vende como imprescindible, como autor indispensable en nuestras lecturas; una pose de poeta bolañesco reafirma esa idea: el autor es una promesa de las letras hispánicas a pesar de que esté más cerca de los cincuenta de lo que le gustaría. Ya sabemos lo malas que son las expectativas, señores. Juegan siempre en contra…

A fin de cuentas cuando llegué a la última página me di cuenta de que es el típico libro que no recordaré dentro de cinco años. Entre otras cosas por la abundancia de fragmentos forzados e impostados o de las frases simplonas y carentes de humor. Aunque el punto de partida no es malo me parece que no sabe resolverlo y aprovechar las oportunidades que se le presentaban.

Una historia rocambolesca que bien vale una tarde en la playa. Pero más, queridos lectores, no.

La arrogancia de la enésima juventud triunfante chocando contra las rocas testarudas de la historia. Una ensalada diabólica, se coma como se coma. Mejor no comer, pero algo hay que comer…
Mejor olvidar.
Pero algo hay que olvidar.
(…)
Bienvenido a Estos Días.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es un libro muy cortito y de un estilo que anima a leerlo del tirón.
Contras
  • Menos ingenioso y humorístico de lo que esperaba. Se queda corto.
Otras reseñas

Namaste.

 

Autor, Literatura, Marías

Tu rostro mañana (I): Fiebre y Lanza, Javier Marías

Javier Marías, un autor al que regresar siempre. Porque cuando lees Mañana en la batalla piensa en mí, o Los enamoramientos sabes que es este, Tu rostro mañana, su título más famoso, es el que hay que leer, al que hay que llegar. Un libro que adquirí hace ya bastante tiempo en una edición de Alfaguara donde viene recogida la trilogía completa.

Un propósito: leer Fiebre y lanza (la primera parte de la trilogía) en este año 2013.

La idea general que me trasladaban todos, y que yo tenía interiorizada de fábrica era la de Ten paciencia. Es un libro denso. Cuál fue mi sorpresa cuando al empezar el libro la impresión general que me dio era que parecía liviano, resultando ameno y entretenido. Las páginas pasaban raudas y veloces, y tenía que comprobar de vez en cuando que sí, que se trataba Tu rostro mañana y el autor era Javier Marías. Sí, era el libro denso del que todo el mundo me avisaba.

Como siempre, la trama es lo de menos. Eso ya lo sabemos cuando leemos a Marías. Esta en concreto nos ofrece como protagonista a un español en Londres (cómo no), un profesor universitario (cómo no again) que nos desvela parte de su intimidad, de un lado, reflejada en su vida familiar que deja atrás, y de otro, su parte intelectual, su frecuente reflexión sobre temas variados con sus colegas ingleses.

Pero es además un libro que embauca y que analiza, y que al tiempo envuelve y arropa. Como una manta en invierno, da calidez pero también enfoca, arroja luz sobre diversos temas: sobre la soledad y la comunicación, sobre nuestros miedos; en general, sobre el ser humano. Como muestra os dejo dos citas:

Necio en sentido estricto: ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber, es decir, que ignora a conciencia y con voluntad de ignorar.

 Hay personas que simplemente resultan ser imposibles, y lo único sabio es apartarse de ellas y mantenerlas lejos, y no existir para ellas.

 

La narración recuerda en muchas ocasiones a lo que plantea en el libro: una conversación, quizá con otra persona o quizá con uno mismo, pero una conversación en la que se empieza un tema y se van derivando otros que atraen nuestra atención, un elenco de hilos que salen de la madeja de la conversación cómoda, del tiempo dedicado a ella, de esa preciosa sensación de saber con qué tema se empieza a hablar y desconocer con cuál se acaba.

Y para redondear la jugada, los giros con el inglés, los paralelismos entre las lenguas y las diferencias entre ambas. No me refiero solamente a aquél viejo truco de los juegos de palabras, sino a por qué utilizamos una palabra y no otra, y los matices de cada sinónimo y de cada adjetivo.

Recuerdo que este mismo autor analizaba una frase en uno de sus libros. Una frase que utilizamos a menudo pero de la que nunca me había parado a pensar. Es Me voy a ir yendo. Marías se sorprendía por la utilización del verbo ir en tres conjugaciones distintas. Y en los matices de ir añadiendo cada uno de ellos, de esa graduación entre:

  Me voy <<<<<<< Me voy a ir <<<<<<<<  Me voy a ir yendo.

Esto y mucho más ofrece la novela que os traigo hoy. Y eso es Marías, un interesantísimo autor con el que disfrutar y paladear cada uno de sus párrafos, que pone mucho cuidado en cada una de sus palabras, midiéndolas y reflexionándolas, algo que parecía olvidado en este mundo de mensajes por dispositivos tecnológicos, en este mundo en el que se abusa de las palabras coloquiales, en el que pocos se preocupan por cómo decir las cosas.

Para terminar, Marías acaba la novela derivando el tema al espionaje, una parte que se me ha hecho, esta vez sí, más densa. Pero que por contra me ha influenciado para comenzar a leer Homenaje a Cataluña, de Orwell. Qué mayor alegría que empezar un libro porque otro te ha llevado hasta él.

En definitiva, leer a Marías es un placer. El placer de ir comprobando cómo juega con las palabras, envolviendo las ideas y creando sensaciones. Lo hace porque sabe, porque entiende. Qué leches, porque puede. Alardea. Y señores míos, en un mundo en el que la mayoría literaria parece venida desde la misma fábrica de China, esto es genialidad pura.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El modo en el que utiliza el lenguaje.
Contras
  • El final se me ha hecho un poco más pesado.

    No sé si fue una buena idea comprar esta edición. Pesa demasiado.

 Namaste.

Autor, Literatura, Vargas Llosa

Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa

Por fin empiezo a saldar cuentas con alguno de los autores pendientes que tengo en mi lista. En concreto, me refiero al Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, al que incluí en mi propósito lector de 2013 tras leer La ciudad y los perros y Los jefes. Los cachorros.

Acercarse a la obra más aclamada de un autor no es fácil, y menos cuando el propio escritor nos deja su opinión en la contraportada:

Si tuviera que salvar del fuego una sola de las novelas que he escrito, salvaría ésta.

Conversación en La Catedral es una novela compleja. Una historia que sitúa la trama en el Perú de la década de los cincuenta, una turbulenta época de represión y corrupción. Desde el primer momento se nos presentan los personajes, sin existir preludio ni introducción, y así conocemos a Santiago, el protagonista de la novela, al que encontramos mirando a su alrededor preguntándose qué pudo haber sido y qué es, no solamente en relación a su vida sino a la trayectoria de Perú. Así, se hace la siguiente pregunta en las primeras líneas de la novela:

¿En qué momento se había jodido el Perú?

Vargas Llosa aporta, además, sus marcas de la casa: los habituales saltos temporales o los personajes que vienen y van sin que, al menos al principio, tengamos claro quién es quién en este rompecabezas. Si bien es cierto que los capítulos son cortos, lo cual nos deja respirar y coger aire.

Según vamos avanzando, sabemos que hay o hubo o habrá una revolución, que afectará de lleno a la amalgama de personajes, entre los que podemos encontrar desde empresarios hasta militares, pasando por jóvenes adolescentes.

Cuando le hemos cogido el ritmo de lectura, el varía su rumbo. En la segunda parte se da un salto temporal y los capítulos se recortan hasta lo básico, creando paradas cada media hoja. Si bien a priori uno podría pensar que se complica la lectura, ocurre precisamente lo contrario. Estos secundarios que antes aparecían mencionados ahora resultan ser los verdaderos protagonistas que nos muestran cómo han sido muchas partes de su vida. Así, las frecuentes paradas no hacen sino invitar a continuar leyendo.

En la tercera parte se desvelan, y se intuyen muchos de las dudas y secretos que se plantean en la primera mitad de la obra, pero no es hasta el final hasta que no conocemos el devenir de cada personaje.

Vargas Llosa destaca por su estilo, que combina a la perfección diálogos y descripciones, reflexiones personales y algunas ausencias de información claramente estudiadas a fin de que ir desentrañando la historia. Y es que, nada es lo que parece, hay que andarse con pies de plomo porque corremos el riesgo de perder información. Para muestra, os dejo una de las conversaciones que podemos encontrar en las primeras páginas de la novela. Ojo al dato.

  • No quiere entrar en la Católica sino a San Marcos -dijo la señora Zoila. Eso lo tiene hecho una noche a Fermín.

  • Yo lo haré entrar en razón, Zoila, tú no te metas- dijo don Fermín-. Está en la edad del pato, hay que saber llevarlo. Riñéndolo, se entercará más.

  • Si en vez de consejos le dieras unos cocachos te haría caso-dijo la señora Zoila-. El que no sabe educarlo eres tú.

  • Se casó con ese muchacho que iba a la casa -dice Santiago- Popeye Arévalo. El pecoso Arévalo.

  • El flaco no se lleva bien con su viejo porque no tiene las mismas ideas -dijo Popeye.

  • ¿Y qué ideas tiene ese mocoso recién salido del cascarón? -se rió el senador-.

  • Estudia, recíbete de abogado y podrás meter tu cuchara en política-dijo don Fermín- ¿De acuerdo, flaco?

Al empezar puede resultar complejo no sólo entender quién está hablando con quién y de qué, sino el momento temporal en el que se encuadra cada uno de ellos. Ahí radica gran parte de la gracia del libro. Aunque pueda parecer caótico, no es para nada complejo, ya que no hay demasiados personajes.

A fin de cuentas esta es una historia de personajes jodidos. Personas que pudieron ser felices, que tuvieron el mundo a sus pies, pero que de un modo u otro, ya sea por ambición, por amor o por orgullo, se tropezaron con él, convirtiéndose en uno más, o mejor, en uno peor: uno que tuvo las verdadera oportunidad de ser alguien, de hacer algo por sí mismo, de tener resuelta la vida. Alguien que, quizá, si hubiera sido menos ambicioso o más egoísta o más humilde, habría sido una persona feliz. Pero no pudo ser, y en lugar de eso nos encontramos con personajes dolidos, lamentados de su pasado, llenos de hipóteis: ¿qué habría pasado si yo…? ¿Cómo habría sido mi vida de no ser por…? ¿Dónde estaría ahora si entonces…? De nada sirve. De nada vale. Lo que cuenta no es aquél caramelo que todo el mundo anhelaba y sólo unos pocos alcanzaron, sino la triste cebolla, cruel recuerdo en comparación, de aquél pasado que prometía mucho más de lo que acabó ofreciendo.

Revisando mi reseña me doy cuenta de que no he dicho nada. No he contado la trama principal, no he resumido nada de la historia. Pero precisamente esa es la gracia, porque las novelas de Vargas Llosa se pueden resumir en tres líneas. Eso no es lo principal. Lo verdaderamente importante es cómo el autor utiliza sus métodos para meternos en una historia llena de melancolía y tristeza, de oro que reluce y de esperanzas vanas. Vargas Llosa no sólo sabe elegir cada palabra, sabe escoger cómo contar lo que desea en el momento exacto.

Y es que a resumidas cuentas, todo está conectado, y cuando llegamos al final, tras acompañar a Santiago durante 700 páginas, uno se da cuenta que no sólo está jodido el Perú. Pobre Zavalita.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos.
  • Una historia muy compleja, pero hilada a la perfección.
Contras
  • El principio puede desconcertar un poco.
Reto 50 libros
  • Progresando… 13/50.

Namaste.

Autor, Faulkner, Literatura

El ruido y la furia, William Faulkner

Cierro la encuesta que os planteé la semana pasada y paso a ofreceros el resultado: aunque muy ajustado al inicio, la mayoría os habéis decantado por El ruido y la furia, de William Faulkner.

Este libro era uno de ésos que siempre se comentan como indispensables, así que desde hace bastante tiempo andaba en mi lista de pendientes. Lo propuse en el grupo de facebook del Café Literario y así comenzamos la lectura conjunta.

Como siempre que anoto un libro en mi lista, procuro no saber cuál es su argumento ni sus puntos fuertes ni cualquier otra información que pueda dar detalles de lo que me voy a encontrar cuando decida leerlo.

Así que empecé el libro sin saber lo que me iba a encontrar. Si no recuerdo mal, tardé un minuto en quedarme con la boca abierta.

Portada de
Portada de «El ruido y la furia», de William Faulkner

El autor nos presenta a una familia, los Compson, antiguos señores y terratenientes que van perdiendo riqueza y prestigio. Para contarnos en qué consiste la decadencia de la familia, Faulkner divide el libro en cuatro partes claramente diferenciadas, indicadas al inicio de cada una de ellas con una fecha.

En cada una de estas partes el autor nos da la visión de un personaje distinto, como son Benjy, Quentin, Jason y Dilsey. No voy a entrar quién es quién, porque ahí radica parte del encanto de la novela. La complejidad viene de la mano de los frecuentes saltos temporales. Los vemos venir, literalmente, porque los párrafos aparecen en cursiva, lo cual no significa que el asunto se convierta en algo sencillo.

En las dos primeras partes tenemos dos narradores subjetivos que nos dan su punto de vista. La dificultad de esta mitad radica en la abundancia de nombres, de personajes, y por el hecho de que Faulkner no nos explica quién es quién y qué relación tiene con los demás. Como muestra os muestro las primeras páginas del libro:

A través de la cerca, entre los huecos de las flores ensortijadas, yo los veía dar golpes. Venían hacia donde estaba la bandera y yo los seguía desde la cerca. Luster estaba buscando entre la hierba junto al árbol de las flores. Sacaban la bandera y daban golpes. Luego volvían a meter la bandera y uno dio un golpe y otro dio un golpe. Después siguieron y yo fui por la cerca y se pararon y nosotros nos paramos y yo miré a través de la cerca mientras Luster buscaba entre la hierba.

Cuando uno lee este primer párrafo puede huir espantado o se puede quedar mirándolo y releerlo. Este segundo lector está perdido, desde el momento que se empieza a hacer preguntas: ¿Pero qué están haciendo? ¿Y quién es Luster? Desde ese momento, ha picado el anzuelo.

Parece que nada tiene sentido, parece que nos hemos inmiscuido en el salón de una casa y que vemos entrar gente. El problema es que, siguiendo el ejemplo, si uno de nosotros se metiera en la casa del vecino y viera entrar distintas personas, tendría información: edades, ropas, características físicas, cualquier cosa. Sin embargo, en este libro el autor opta por centrarse en otra cosa que no es ni por asomo explicar al lector cómo es Luster, en qué lugar se encuentran o qué leches andan haciendo sacando una bandera. Él continúa con su narración, mientras los demás miramos pasmados el devenir de los acontecimientos, la aparición de personajes de los que sí que sabemos algo.

Empezar la segunda parte implica habituarse al estilo, comprender que no se trata de una novela para tragarse en cuatro horas, que necesita digestión y pequeños sorbos, como esos vinos que hay que saborear para notar cuánto tiempo lleva en la barrica. En la segunda parte nos damos cuenta de que el libro bien merece unas cuantas relecturas, y que Faulkner es un genio. Un genio inspirado en el Ulises, con el que guarda algunas cosas en común, pero que se enfrenta a las realidades familiares como un tipo del sur, con pasión e inquina, con dolor y amor.

La tercera parte, voy a ser sincera, nos da un respiro. Y lo digo porque después de leer una mitad ardua y compleja la tercera parte parece el oasis en el desierto, al resultar mucho más fácil que las dos primeras partes. Y es cierto, ya que las dos últimas partes son las que más guardan relación con la novelas al uso, hay algo más de linealidad, además de que ya conocemos a todos los personajes y sus principales tramas. Jason sorprende con su vitalidad, con su feroz visión de la vida. Sin embargo, a pesar de respirar con tranquilidad en las primeras páginas de esta tercera parte, me sentí abandonada. Qué cosas. Yo, que estaba pasándolo mal, que veía que se me escapaban muchas cosas, cuando la novela llega a una realidad controlada, a un estilo manejable, me atoro y quiero volver para atrás. Quiero que Faulkner me trate mal, que siga como empezó. Aún pensando esto es cierto que la segunda mitad del libro equilibra el argumento, la novela, la historia. Quizá si hubiera seguido como empezó la novela habría resultado demasiado ardua. Quién sabe.

El autor deja lo dulce para el final: a Dilsey, testigo muda de muchos de los acontecimientos de la familia Compson. Cómo no soltar un respiro al final. No sé si un respiro de alivio, pero sí un respiro de haber llegado, de tener en las manos un libro soberbio, enorme, indispensable. Uno de esos libros que aturullan, molestan, empujan. De los que nos dejan poso.

Os voy a confesar algo: este año, en materia lectora, no ha sido demasiado bueno. Me explico: llegó un momento en el que, echando la vista atrás me di cuenta de que no había leído libros particularmente buenos, que muchos habían sido de puro entretenimiento, no de los que recomiendas con fervor. Fue llegar el otoño y cambiar la cosa, ir escalando de libros que me gustaron mucho. Después fue El ruido y la furia y me di cuenta de que este libro compensa cualquier otro sinsabor. Es una novela sublime, dañina, una historia que atrapa, con la que sueñas por las noches (no la historia en sí sino las sensaciones que provoca), es una de esas novelas con las que te dan ganas de llorar, porque la próxima vez no será todo una novedad.

A estas alturas de la reseña, después de 1.000 palabras, no trato de convenceros. Os invito a adentraros en el universo de El ruido y la furia. Y si podéis hacerlo en compañía, a través de una lectura conjunta, mejor. Es una novela muy propicia para comentar, para ayudarse los unos a los otros en cuanto a las interpretaciones de lo leído. Todo un placer, muchachos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Pros
  • El estilo del autor. La historia.
  • En fin, todo.
Contras
  • No leáis la contraportada.
  • El inicio es muy complicado. El truco que utilizamos en el Café Literario fue echar mano de la wikipedia para dejar claro algunos puntos en cuanto a los personajes. Realmente ayuda.

Feliz fin de semana.

Namaste.

Autor, Literatura, Vargas Llosa

La ciudad y los perros. Mario Vargas Llosa.

 Si tuviera que describir con una sola palabra la prosa del peruano, sería sin duda, fuerza. Y esto lo digo porque Vargas Llosa aporta fuerza y vigor a cada una de las palabras que plasma sobre el papel. Una seguridad latente de que ha escrito la palabra que debía ir escrita, sin aleatoriedades de ningún tipo. En ocasiones esa fuerza atraviesa la línea de lo escrito y se transforma en una sensación cruel, asfixiante, opresiva.

Portada de "La ciudad y los perros", edición especial de 2010.
Portada de "La ciudad y los perros", edición especial de 2010.

Todo este estilo el autor lo enmascara (o lo justifica) mediante una trama que narra la vida de un colegio militar. Los chavales serán los protagonistas de gran parte de la acción: Cava, el Jaguar, Boa, el poeta… son algunos de los nombres que utilizar para contarnos, siempre en primera persona, la acción.

Si nos ajustamos a los personajes que crea, Vargas Llosa los hace firmes, distintos unos de otros pero claramente reconocibles. Reales.

Y así, para encuadrarnos en cada situación, el uso del flashback es utilizado en numerosas ocasiones con el fin de explicarnos la motivación de los personajes en las situaciones actuales.

De este modo, podemos dividir la novela en dos partes diferenciadas: la primera mitad del libro, claramente introductoria, donde se nos presenta a los personajes y nos muestra el camino que seguirá después la acción; y la segunda, donde se sigue un ritmo vertiginoso para cerrar la historia.

Hasta aquí todo rosas. El problema es que para llegar a esa estimada y redonda segunda parte, tenemos que atravesar un camino de espinas en forma de saltos temporales, cambios de narrador, vocabulario militar, jerga peruana y, sobre todo, aprenderse quién es quién, con sus apodos, sobrenombres, nombres reales y demás.

Es una novela para leer poco a poco, no sólo porque tiene elementos que nos ralentizan la lectura, sino porque es necesario poner todos nuestros sentidos a la hora de empezar a leer. Además, recomiendo tener un diccionario a mano para resolver las dudas que puedan ir surgiendo.

Ahora que ya conozco a Vargas Llosa como autor de novelas largas (la única obra que leí las novelas cortas Los jefes. Los cachorros) me ha convencido. No sólo por su modo de utilizar la trama, sino también por sus combinaciones entre descripciones, o incluso la arriesgada mezcla entre situaciones actuales y pasadas por el método de intercalar párrafos de un y otro momento temporal.

No descubro nada, que para eso ganó el Nobel de Literatura en 2010, pero parece que acercarse a un reconocido autor da respeto. Puede que no nos guste, por mucho que sea alabado por medio mundo, puede que incluso nos llegue a aburrir.

Sin embargo, es una lectura de esas en las que reconoces bien lo que hace el autor. De esas en las que convierte fácil lo que muchos hacen muy complicado. Lo mejor es que aún me queda mucho por descubrir.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La realista creación de los personajes.
  • Impecable la edición de Alfaguara.
Contras
  • El inicio se hace lento.

Namaste.

Autor, Literatura, Orejudo

Ventajas de viajar en tren, Antonio Orejudo

El primer adjetivo que se me ocurre a la hora de definir este libro es “extraño”, por el tipo de despliegue narrativo, viéndolo en conjunto.


Portada de "Ventajas de viajar en tren", de Antonio Orejudo


Efectivamente, esta novela comienza cuando dos personas se encuentran en un tren, y una de ellas le cuenta parte de su vida a la otra persona.


El resto es una trama de intriga, plagada de extraños personajes, con vidas marcadas por la esquizofrenia y la enfermedad, lleno de un vocabulario rico y una prosa envolvente que Orejudo despliega como si tal cosa.


Es esto lo que me ha ganado, el pasar las páginas y encontrarme con fragmentos como el que sigue:


¿Para qué llevar una vida de trabajo y de honestidad intelectual? ¿Para qué consagrarse a la lectura y al estudio? ¿Para que luego una mala conexión neuronal pusiera en tela de juicio las cuatro cosas, verdaderas o falsas, en las que uno se había ido apoyando para avanzar a trompicones por esta selva que es la vida? Amar los libros, para que luego fueran los libros, precisamente los libros, quienes se convertían en los fieros enemigos, en los fantasmas malignos que lo iban a perseguir en sus noches de vigilia e insomnio.


Sin embargo, esta novela no era lo que me esperaba. Quizá porque albergaba grandes esperanzas al habérmela recomendado Bartleby (con quien suelo coincidir casi siempre). Realmente me ha parecido que esta novela es “otra cosa” dentro del apartado de “otras cosas”.


Mis sensaciones se pueden resumir en dos:


  • Que me he perdido muchas cosas. Quizá por falta de atención, por no leer el libro muy de seguido o quién sabe por qué.

  • Que lo reeleré, algo que incentiva el hecho de que la novela sea mía y apenas tenga 150 páginas.


En definitiva, esta novela es una de esas en las que, si os dais cuenta, apenas he dicho nada: si digo de más os estropearía la historia, así que lo mejor es, simple y llanamente, que os quedéis con el título, lo leáis y juzguéis por vosotros mismos.


Luego venid a contarme que tengo que releerlo.


FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El despliegue de vocabulario y el estilo del autor.
Contras
  • Resulta, en su conjunto, una novela diferente y extraña.


Namaste.


P.S. Os aviso que la editorial que acaba de sacar esta novela en una nueva edición es Tusquets. Para ver la magnífica portada que se han sacado de la manga, pinchad aquí.

IMM, Literatura

IMM (9)

Os traigo las últimas adquisiciones y préstamos.

 

Últimas adquisiciones
Últimas adquisiciones

 

 

  • El frente ruso, Jean Jacques Lalumière. Cortesía de Libros del Asteroide. Llevo la mitad, así que dentro de no mucho publicaré la reseña. Sólo adelanto que me estoy riendo mucho.
  • Ventajas de viajar en tren, Antonio Orejudo. Un librito que llevaba mucho tiempo en mi Plan Infinito, recomendado por Bartleby y Oesido. Me lo regalaron por mi cumpleaños, pero se me fue olvidando enseñarlo, así que aquí está.
  • La identidad, Milan Kundera. Este lo he tomado prestado de la biblioteca. Desde que leí La insoportable levedad del ser no he repetido con el autor, así que me dije a mí misma que ya iba siendo hora. Estuve dudando con La inmortalidad pero al final escogí éste. ¿Alguien lo ha leído?
  • Canción de hielo y fuego I. Juego de tronos. George R.R. Martin. Fue llegar a la Feria del Libro de Madrid y tener claro que no me podía ir sin un ejemplar de este libro, del que todos habláis tan bien. Tuve en la mano la versión de lujo (que por otro lado ya conocía gracias a Elwen) pero me gusta más ésta, qué queréis que os diga.

 

  • Los horrores del escalpelo. Daniel Mares. El segundo libro del reto 10×10, en este caso cortesía de Ajec. La edición, una pasada: tapa dura, papel bueno, bien cuidada. El resto, lo contaremos, por twitter o por facebook. 🙂

 

  • Kafka. Robert Crumb y David Zane Mairowitz. Recomendación de Gww. También lo compré en la Feria del Libro. Lo tuve más fácil. Si te gusta Kafka y lo hojeas, imposible que te vayas sin él. No digo más.

 

Esto es todo por el momento. Los ganadores del sorteo estad atentos a vuestro e-mail, que os mandaré las preguntas para el segundo lote en breve.

 

Los demás, pasad un gran fin de semana lleno de lecturas.

 

Namaste.

Autor, Literatura, Muñoz Molina

Plenilunio, Antonio Muñoz Molina

Este fue el libro que seleccioné de todos los que me recomendasteis.

Portada de "Plenilunio", de Muñoz Molina.
Portada de "Plenilunio", de Muñoz Molina.

Es el primer libro que leo de Muñoz Molina, y la verdad es que ya era hora. (Ya sabéis cómo es el Plan Infinito). (Y ya era hora de que publicara la reseña, que el libro lo leí hace un mes… ¬¬)

 

Lo primero que me extrañó fue que partiera de un asesinato. Por no sé cuáles motivos tenía catalogado a Muñoz Molina como intelectual del tipo de Javier Marías, con sus reflexiones y demás, y que situaría la acción en otro tipo de circunstancias.

 

Con apenas tres personajes, el autor articula una novela muy cuidada que consigue envolver al lector en una atmósfera nebulosa donde crea unos personajes llenos de aristas.

 

Aunque el inicio puede ser algo lento, pronto nos adaptamos al estilo del autor que va fluyendo a lo largo de la novela. No pretende que queramos leer hasta descubrir quién es el asesino, porque realmente esto es secundario. Lo que busca es que sintamos y nos pongamos en el lugar de los personajes, personas con inseguridades y dudas, con soledades y silencios.

 

El método que emplea es el alternar a los personajes protagonistas para que nos vayan contando su visión de la historia. Es este rasgo el que le da dinamismo a la novela e invita a leer con voracidad al lector. Porque sí, antes de la mitad del libro uno ya está obnubilado ante el despliegue de medios de los que el autor hace alarde.

 

Y esto es lo que más me ha gustado de Muñoz Molina. Que al contrario que otros muchos, que construyen frases con esfuerzo, que en su conjunto todo queda bien pero es demasiado artificial, el autor escribe como si fuera fácil, como si cualquiera pudiera hacer lo que él hace.

 

Pero es que además el retrato que hace de los tres personajes es tan vívido, tan real, que esas personas podrían existir en la realidad. Y aquí está el quid de la cuestión. Si otras novelas u otros autores presentan personajes apenas esbozados, una especie de caricatura de lo que podría ser en realidad, Muñoz Molina nos da una fotografía. Así que cualquiera es capaz de ir por la calle a buscar la cara que refleja la foto.

 

Entonces, ¿cómo no voy a estar de acuerdo con Ismael cuando lo cataloga de “muy bueno”? ¿O con Isi, que invita a no posponer su lectura?

 

Con esta novela me ha pasado una cosa curiosa. Siempre me planteo a quién se lo recomendaría, sobre todo para hacer la ficha que cierra la entrada. Sin embargo, este es uno de esos libros que lo recomendaría a cualquiera.

 

FICHA:

 

Te gustará si…
  • Te gusta la buena literatura.
  • Quieres disfrutar de un libro.
Pros
  • El estilo del autor.
  • Los personajes que crea.
Contras
  • El inicio, que se me hizo un poco cuesta arriba.

 

 

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (4)

¿Quién duda de que no hago los deberes?

Últimas adquisiciones
Libros de Vargas Llosa, Modiano, Fitzgerald y Vian
(Pinchad para ampliar)

Al igual que con el último libro de Marías, gracias a vuestros comentarios, seleccioné algunos libros de Vargas Llosa para leer. Después decidí comprarlos:

Los tres libros los he comprado en una edición especial de Alfaguara en conmemoración a su reciente Premio Nobel de Literatura. Me parece que tendrán que esperar un poco a ser leídos, sobre todo teniendo en cuenta la lista de pendientes, que no hace más que crecer.

Los demás, que podéis ver en la imagen, son:

  • En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano. Un libro que me recomendaron hace mucho (acabo de revisarlo, no sé quién fue, ¡que se manifieste!) y que tengo muchas ganas de leer. Tiene buena pinta. La reseña, aquí.
  • La librería. Penelope Fitzgerald. El libro que acabo de terminar hace poco y que me ha sorprendido gratamente.
  • Vercoquin y el plancton. Boris Vian. La primera novela de mi querido Vian. Dicen que tiene tintes autobiográficos…. ya os contaré. Seguro que no me defrauda.

Efectivamente, tener libros nuevos hace feliz.

Próximamente más reseñas.

Feliz fin de semana.

Namaste.