Asturias, Autor

El señor presidente, Miguel Ángel Asturias

En 2014 se celebran los 40 años de la muerte de Miguel Ángel Asturias, autor guatemalteco y Nobel de Literatura.

el-señor-presidentePrecisamente este autor figura como uno de los autores obligatorios a la hora de afrontar la literatura hispanoamericana. Junto con Gabo, Vargas Llosa o Rulfo, figura Asturias, y una de sus novelas más representativas es ésta.

Lo primero que sorprende cuando empezamos a leer es el exagerado lirismo que aparece en cada una de las descripciones y acciones que ocurren en el Portal del Señor, la zona a la que nos traslada Asturias. Un lugar en el que conviven  y se refugian los mendigos de la ciudad. Sin embargo y a pesar de su tranquilidad y aparente quietud, van a ver alterado su futuro de forma drástica.

Como muestra, un botón. Os dejo los dos primeros párrafos de la novela:

… ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre! Como zumbido de oídos persistía el rumor de las campanas a la oración maldoblestar de a luz en la sombra, de la sombra en la luz. ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre! ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre, Luzbel de piedralumbre! ¡Alumbra, alumbra, lumbre de alumbre… alumbre…, alumbra, lumbre de alumbre…, alumbra, alumbre!

Los pordioseros se arrastraban por las cocinas del mercado, perdidos en la sombra de la Catedral helada, de paso hacia la Plaza de Armas, a lo largo de calles tan anchas como mares, en la ciudad que se iba quedando atrás íngrima y sola.

Esto es solo el comienzo. Y es que tras 30 páginas de esta guisa, el autor tiene mucho más que ofrecernos, de ahí que la trama vaya por otros derroteros, en este caso, los verdaderos protagonistas de la historia, los que mueven los hilos en la dictadura de Estrada Cabrera. En este momento, el lirismo se relaja, y se ahonda en el dolor de unos y otros, de los buenos (la absolutamente terrorífica historia de Felina) o la de Cara de Ángel, víctima y verdugo.

Abusos, violencia y tortura son algunos de los ingredientes que nos podemos encontrar. Sicarios y conspiradores, pobres y ricos, víctimas de un sistema que les oprime. El autor no necesita más, así que en este caso abandona el lirismo para embaucarnos con una prosa llena de realismo. Los hechos hablan por sí solos.

Ahora bien, ¿realismo mágico? No a mi entender. Es cierto que existen pasajes oníricos, pero no son del tipo del universo de Macondo, sino de espejismos, de sueños irrealizables, del deseo de cambiar una realidad abyecta.

Justamente por eso me ha recordado más a Zola que a García Márquez. Un Zola latino, un Zola que habla de dolor, opresión, tortura y barbarie, de personajes condenados a la muerte, con un destino de progresivo dolor y soledad, marionetas de un dictador que rige sus vidas, de una organización gubernamental que apisona a cualquiera que se ponga por delante.

Uno de esos libros que aplacan, que deprimen, que te invitan a leer y que sin embargo, es tan duro que no quieres leer. Determinados pasajes quedarán en la pupila durante mucho tiempo.

Y sí, me he acordado de Los miserables. De Fantine. Porque la realidad de Felina es mucho más brutal, más cercana, más real. Uf.

En conclusión, una novela que recomiendo, pero que hay que leer con cuidado. Se corre el riesgo de cansarse del lirismo del autor, aunque bien es cierto que si hubiera sido todo como el inicio la novela se me habría hecho cuesta arriba. Una historia brutal para leer cuando se tenga la mente puesta al 100% en ella. Si estáis en esa situación, no dejéis de leerla porque os sorprenderá.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El lirismo del estilo del autor. Una prosa única.

  • La evolución de los personajes. Los pasajes que se quedan en nuestra retina lectora.

Contras

  • El lirismo del estilo del autor.

  • Hay que leerlo pausadamente. Corremos el riesgo de cansarnos.

Namaste.

Autor, Literatura, Márai

La herencia de Eszter, Sandor Márai

De vez en cuando un libro se cruza en el camino de nuestro sendero literario, esto es, de los libros que tenemos pensado leer a continuación. Eso es precisamente lo que me ocurrió con esta novela que os traigo hoy. Fue mi madre la que la tomó prestada de la biblioteca, pero desde hace mucho tiempo quería leer algo de Márai, y decidí que ese sería el momento, animada por la escasa longitud de la novela.

La-herencia-de-EszterEszter es una solterona que viene en una casa junto con un pariente de más edad. De repente, el amor de su juventud, Lajos, regresa a su vida.

¿Y quién es ese tal Lajos? Pues un canalla, un impresentable que miente, roba y siempre se sale con la suya. Un embaucador que se beneficia del esfuerzo de los demás. Una sanguijuela sin escrúpulos. Un tipo que regresa veinte años después para terminar lo que empezó: conseguir lo único que le queda a Estzer. Su casa.

Llegados a este punto, podéis gruñir, podéis quejaros, podéis mascullar. En mi caso, apretar la mandíbula y susurrar No. No me digas que lo consigue… ¡No! ¡No puede ser! El final no os lo voy a contar, pero sí que os desvelaré que he odiado a Lajos desde el primer momento en el que se le menta, y que he querido sacudir a Eszter desde el principio.

El tiempo lo quema todo en nosotros, todas las mentiras. Lo que queda es la realidad.

Con un estilo muy depurado, Márai nos presenta personajes antagónicos unidos por un pasado común, pero además por un amor no consumado que les sigue uniendo décadas después. El autor consigue mezclar la elegancia con la realidad a través de los ojos de Estzer, la narradora y protagonista de la historia. Un personaje enamorado de Lajos durante todo este tiempo, a pesar de cada una de las maldades que ha recibido de él. Una mujer desencantada pero que le sigue la corriente, que se presta a seguir jugando a su juego.

Y eso es precisamente lo que no he podido aguantar. Sé que Márai nos plantea precisamente esa incongruencia, esa duda víctima-verdugo. Pero es que no puedo. No me pongo en la situación de Eszter, no puedo asumir que alguien se deje engañar por muchos sentimientos que tenga. No me gustan los personajes tan extremos porque me parecen irreales, entiendo que a uno le engañen, la primera vez, pero más de eso me parece mentira.

Sin embargo, lo que más me desagrada es esa sensación de apatía, de indiferencia, que surge de cada uno de los poros de la protagonista. Le da igual, asume su destino, deja todo en manos de una persona que busca su propio beneficio. Se deja llevar, olvidando que ella misma es responsable de su propia vida. La resignación es algo que no entiendo. Y como no lo entiendo me cabreo.

En la vida nada llega a tiempo […]. Sin embargo, un día nos damos cuenta de que todo ha ocurrido determinado por un orden perfecto […]

El amor, la resignación y el destino son tres de los temas que os podéis encontrar en esta novela. Todo con un estilo muy limpio, sencillo pero claro, elegante y racional y a la vez muy sentimental.

No lo he podido disfrutar por los protagonistas, no me convence el planteamiento. No puedo meterme en una historia que no me estoy creyendo, con personajes que parecen tan exagerados que no son reales… ¿no os ocurre a vosotros? Si no conecto con los personajes la historia jamás podrá encantarme. No pido que me encanten, que me caigan bien (no hay más que ver a Ignatus Reilly), pero han de resultar reales, humanos. ¡No absurdos y resignados!

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
Contras
  • Lajos. Eszter. La inconsistencia de la resignación de ella.

Namaste.

Autor, Berges

La línea invisible del horizonte, Joaquín Berges

Tras Vive como puedas y Un estado del malestar, el autor maño regresa con La línea invisible del horizonte.

La-línea-invisible-del-horizonteEn esta ocasión, Berges nos presenta a Javier, un neurólogo madrileño que atropella un animal en una carretera cercana al Pirineo. Desde ese momento entablará relación con los habitantes del pueblo cercano que le acogen, le cuidan y le obligan a seguir día a día con una nueva rutina.

Los ingredientes son, por tanto, los mismos que en sus otras novelas: personajes centrales perdidos y desorientados que cambian su zona de confort por una nueva realidad a la que no saben muy bien cómo aceptar. Hombres que dudan, del amor y de la vida, de la seguridad con la que vivían y que desaparece de repente, ya sea por una decisión radical (como Un estado de malestar, en el que el protagonista rompe con su pasado) o bien por un accidente, como punto de inflexión de una rutina que se ha roto.

Una nueva vida que se representa a través de un nuevo entorno, un nuevo amor, nuevas amistades, y lo que es más importante: nuevos valores. Ver la realidad con otros principios, dando importancia a aquéllas cosas que no la tenían.

Sin embargo, hay algo que ha desaparecido o bien que yo no he sabido ver, y es ese cinismo que se respiraba en sus otras novelas, la sátira y el humor, el modo de hilar lo duro de la situación con algunos diálogos absurdos que desequilibraban la historia y mantenían al lector unido a la trama no sólo por la tristeza y la soledad sino también por la risa contenida, por el reflejo propio.

Disfruté mucho con Vive como puedas, y aún más con Un estado del malestar. Pero con La línea invisible del horizonte no me ha pasado lo mismo. Quizá porque las situaciones me han parecido más forzadas, quizá porque los personajes me recordaban a los de sus otras novelas pero más edulcorados, como si les faltara empaque o fuerza, como si fueran un reflejo de aquéllos pero no acabaran de ser más que eso: una imagen y no un personaje nuevo.

Reconozco también que aunque el planteamiento me gustaba el hecho de que se desarrollara en un entorno rural le ha quitado puntos. Puede ser que me haya parecido más irreal o simplemente me haya aburrido más cuando describía el nuevo pueblo (dado que el antiguo quedó anegado por un embalse). No lo sé. Pero mi atención decrecía conforme iba pasando las páginas, quería que me gustara pero no me ha llegado.

Y es una pena, porque me gusta Berges. Me gustan sus novelas, su visión que tiene para contar historias de perdedores, de aparentes triunfadores anegados por su propio éxito, el estilo socarrón e inteligente que despliega para contar lo cotidiano pero siempre bañado de un punto de vista filosófico.

Además, qué queréis que os diga, Berges me cae bien. Así que esperaré a su siguiente libro para comprobar que tiene mucho que ofrecernos, aunque esperaba más con esta novela.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ingenio y el estilo del autor.
Contras
  • La historia no atrae tanto como en sus otras novelas.
  • Esperaba más.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XVII): Javier Marías

Javier Marías (Madrid, 1951):  no necesita presentación. Junto a Muñoz Molina es uno de los grandes de las letras españolas. Incluso se le ha considerado el mejor escritor en español vivo. Ha sido profesor en Oxford, es traductor y ocupa una de las plazas de la Real Academia Española. Eterno candidato al Nobel, entre su obras destaca Tu rostro mañana, Todas las almas o Mañana en la batalla piensa en mí. Por aquí también ha pasado Los enamoramientos. Su última novela se titula Así empieza lo malo (2014).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

El gatopardo, de Lampedusa.

Anotado varias veces en mi libreta y quién sabe si por distintos motivos. Una de esas obras que siempre figuran como indispensables. De hecho la tengo en casa, en una preciosa edición de Edhasa.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El espejo del mar, Conrad.

Esperaba El corazón de las tinieblas, más bien. O quizá Lord Jim. En cualquier caso, Conrad es uno de esos autores que nunca he leído, así que poco os puedo comentar. Si queréis saber más de él, os dejo lo que opina el propio Marías.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Giusseppe Tomasi di Lampedusa.

¿En serio? No me tomes el pelo, Marías. ¿Y no mencionas a Shakespeare? ¡Pero si esta respuesta estaba contestada de antemano! Quizá por el pin que luce en su chaqueta, quizá por haber sido profesor en Oxford, o por haber titulado alguna de sus obras como los versos del inglés, esperaba Shakespeare. Pero no.

Y vosotros, ¿habéis leído El gatopardo? ¿Qué os parece Conrad? ¿Os habéis animado a leer a Marías?

Namaste.

 

Autor, Literatura, Mitford

Nobles y rebeldes, Jessica Mitford

Tras el fiasco con Olvidado Rey Gudú, del que os conté en mi última entrada, necesitaba un revulsivo. Mirando en mi estantería la respuesta fue clara: Nobles y rebeldes, de Jessica Mitford. Una apuesta segura. Un ejemplar que había comprado en la Feria del Libro del Madrid y que esperaba su turno para sacarme del atolladero.

Y es que desde que leí Trifulca a la vista, de Nancy Mitford, quedé fascinada por la familia Mitford. Por lo exageradamente absurdo de que lo que nos contaban los biógrafos pudiera ser cierto. De cómo aquélla frase hecha de que la realidad supera la ficción se quedaba corta.

Nobles-y-rebeldes-sellos¿Cómo una hija de miembro de la Cámara de los Lores podía convertirse en fiel seguidora de Hitler? ¿Cómo otra de ellas acabó en la Guerra Civil española? ¿Qué tipo de relación podía mantener esa familia, mientras la hermana mayor se dedicaba a novelar todas estas situaciones absurdas? Fascinante.

Así las cosas, empecé la lectura con ganas de dejarme atrapar, y vaya si lo conseguí. Desde la primera línea Jessica nos incluye como testigos de su realidad familiar, de los problemas y las diversiones, de todo lo que les acontece a esta particular familia inglesa.

En una ocasión en la que un empleado del censo le preguntó a Debo (Deborah, la hermana pequeña, y recientemente fallecida) de cuántos miembros se componía la familia, ella contestó con malos modos: “Tres gigantes, tres enanas y un bruto”. Los gigantes eran Nancy, Diana y Unity, todas excepcionalmente altas; las enanas, Pam, Debo y yo; y el bruto, el pobre Tudemio (Tom, el único varón).

Recapitulemos: Nancy, la mayor de todas, novelista y satírica con su familia, de amigos variopintos a tenor de la opinión de la familia; Pamela, amante del campo y de los caballos; Thomas, el hermano que se hablaba con todos; Diana, un bellezón casada con un heredero de la familia Guinness; Unity, amiga y enemiga de Jessica y Deborah, la menor.

Y es que la autora nos narra cada una de las fases que un niño siente en la infancia, como por ejemplo, los juegos que inventaba con Unity, con la que estaba más unida, su relación con los hermanos mayores o los comentarios de sus padres.

Mi edad era demasiado cercana a las de Gorgo (apelativo de Unity) y Debo para que pudiera surgir una amistad cómoda entre nosotras: en la lucha feroz y competitiva por hacernos mayores, nos interponíamos horriblemente en el camino de las demás.

(…)

Pero Diana contaba con las cualidades necesarias para ser mi hermana favorita.

Cada uno de los acontecimientos familiares son analizados por la niña despierta que es Jessica, si bien muchos de los datos se suprimen con objeto de continuar con sus recuerdos, algo que es de agradecer: la autora se queda en alguna de las cosas que le ocurrieron, que vio y que sucedieron en su familia, por tanto es absolutamente subjetiva. De este modo, en ocasiones nos cuenta las consecuencias de los actos de sus hermanas pero sin especificar cuáles fueron las causas, algo que hace más creíble la narración de una niña que no tiene por qué enterarse de todo.

Además, los años que se mencionan son puramente orientativos, para no perdernos, pero no figura cada uno de los detalles (por ejemplo, no se detiene en la publicación de cada una de las novelas de Nancy), todo ello lleno, de un lado, de la inocencia de la niñez, que reproduce lo que le comentaban, y por otro de sarcasmo y sátira propio de la rebelde Decca.

Uno de los momentos importantes es el viaje de Unity a Alemania, de lo cual nos cuenta lo siguiente:

Corría el año del ascenso al poder de Hitler. La intención de Gorgo, según anunció, era irse a Alemania, aprender alemán y conocer al Führer. La oposición de mis padres fue mucho más débil de lo que habría cabido esperar. Quizá mi madre no fuera capaz de contemplar con mucha ilusión la perspectiva de otra temporada social londinense de diademas falsas y ratas amaestradas correteando por salones de baile. Permitieron a Gorgo que se fuera.

Al cabo de seis meses, cuando volvió a casa para una breve visita, había logrado ya sus dos objetivos: hablaba un alemán bastante fluido y había conocido no sólo a Hitler sino también a Himmler, Goering, Goebbles y otros líderes nazis.

Su llegada a la adolescencia permite diferenciar las dos partes en el libro: es en este punto cuando la familia se disgrega. Mientras que algunas de sus hermanas se han casado y viven independientemente, otras pasan largas temporadas fuera de la casa familiar. Poco después Jessica conoce a Esmond Romilly, su primo y amor platónico. A partir de este punto la narración cambia de manera importante, centrándose en la realidad que le espera con su marido: desde el modo con el que conseguir dinero hasta los viajes en busca de un pasaporte para España.

Es precisamente esta parte más real, adulta y por tanto, menos mágica. Las noticias que le llegan de su familia son fraccionadas y espaciadas y el centro de su existencia es su vida con Romilly. Sin duda esta parte es más lenta y pierde el empaque de la primera mitad, pero como siempre es necesaria para entender la vida de Jessica y de su familia, su adhesión al comunismo y su nueva vida.

En definitiva, es un delicioso relato de la extraordinaria vida de una de las hermanas Mitford, de su relación con su familia y que no ha hecho más que incrementar mi fascinación por la familia. Así que, si no se me cruza una novela de Nancy por el camino, el siguiente libro de mi lista es Las hermanas Mitford, la biografía de Annick Le Floc´hmoan (Editorial Circe) que me hace ojitos y que me promete sacarme del apuro en el caso de que me vuelva la apatía lectora.

Siempre reconforta saber que en nuestras estanterías disponemos de tablas de salvación de todo tipo. Aunque, paradójicamente algunas de esas tablas nos salven de otros libros desacertados.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo fascinante que es que todo sea real y no una invención. Si lo hubiera visto antes en una película no lo habría creído.
  • La portada. Perfecta fotografía de Decca que recoge todo lo que la niña es y cómo pensará de adulta.
Contras
  • La segunda mitad del relato pierde empaque. Es lógico, pero me gustó mucho más la primera parte.

Namaste.

Literatura

La apatía lectora y Olvidado Rey Gudú

Durante el pasado verano he sufrido de apatía lectora. Esa sensación de aburrimiento, de empezar a leer un libro y enseguida dejarlo, de preferir hacer cualquier otra cosa antes que leer. Ver el libro encima de la mesa y preferir poner la televisión. Que vayan pasando los días sin leer, y no porque no tuviera tiempo sino porque no tenía ganas. En otras ocasiones podría pensar que no me apetecía leer en abstracto. Probablemente eso habría pensado hace años. Pero cuando te conviertes en lector, cuando lees igual que comes, cuando cada día dedicas un tiempo a continuar con la lectura, no se piensa lo mismo. Hay otra causa: quieres leer pero no ESO.

¿Soy yo? ¿Será el verano?, llegamos a preguntarnos. No. Es el libro. Ese ladrillo. ¿Cómo se me ha pasado la fiebre lectora de golpe? ¿A mí? No. Es ese libro. Ese tocho infumable que no hay quien se lo lea. La solución es bien sencilla: dejarlo. Abandonarlo. Dejar de amargarse por no disfrutar con un libro independientemente del nombre del autor que aparezca en la portada. Y del título.

En mi caso el título era Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. Un libro anotado en mi lista de 50 libros. El tipo de libro que buscando en Goodreads su valoración se divide en dos tipos de calificaciones: 5 estrellas o una. Los que lo consideran maravilloso e indispensable y los que lo ponen a caldo.

¿Cómo se justifica tanta diferencia? Buena pregunta.

De un lado, los que lo valoran con 5 estrellas destacan el estilo de la autora, la magnificencia de la obra y cito textualmente: “Olvidado Rey Gudú es como un cuento de niños muy largo (tiene casi 900 páginas), pero destinado a adultos».  Bueno, digamos que si leo esa frase antes de empezar a leerlo ni siquiera lo habría tomado prestado.

Por contrario, los que le otorgan la mínima puntuación destacan su lentitud, su pesadez, el aburrimiento de leer una novela de 900 páginas en la que apenas ocurre nada.

En mi opinión, Olvidado Rey Gudú es un ladrillo que incluye una historia simple, llana y cronológica, de un reinado, de padres e hijos en una tierra determinada. Una profusión de personajes que se presentan en proporción de adjetivos de 1 a 5. Plagada de un estilo barroco. Pero no barroco en el sentido del lirismo, de las metáforas, sino barroco en plan churrigueresco: ostentoso, exagerado, hortera. Imaginaos la historia de los Reyes Godos narrada con la mayor cantidad de adjetivos que podamos sacar de un diccionario. No es historia. No es poesía. Es competición, como si la autora pretendiera demostrar una inteligencia calculada, desprovista de sutileza y elegancia, de equilibro. Todo aquí es exagerado.

Es exagerado el número de páginas, el número de personajes, el número de adjetivos. Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto, no me ha generado empatía, quizá porque no hay análisis, no se profundiza, simplemente se expone, como en los libros de texto. Hechos y obras. Y adjetivos, claro.

Tras 400 páginas mi apatía aumentaba y el libro me miraba con una preocupante sonrisa sardónica. Te he ganado, parecía que me decía. Soy un libro premiado y alabado y te rindes.

El día que cumplía el plazo para devolverlo a la biblioteca fue cuando me decidí. Lo voy a dejar. Lo voy a devolver y jamás lo volveré a coger, me dije, aliviada.

Abandonar el libro y perder la apatía fue todo uno. Volver a leer 100 páginas en un día, desear llegar a casa para continuar con la novela de turno, ya me entendéis.

Aquéllo que pensaba perdido, ese fervor lector, regresó de improviso y gracias a otro libro. Pero eso mejor os lo cuento en la siguiente entrada.

Namaste.

Autor, Leyshon, Literatura

Del color de la leche, Nell Leyshon

Ella se llama Mary. Eme. a. erre. I griega.

Del-color-de-la-leche-selloQuiere contarnos su historia. Y por dónde empezar sino por el principio. El principio en el que se dedicaba a ordeñar vacas, dar de comer a los cerdos, limpiar mierda y cosechar. La casa que comparte con su familia y su abuelo, que huele a manzanas.

¿Qué podrá contarnos una simple granjera británica? Poco, creía yo. Pero como todo lo desconocido, como todo lo inexplorado, nos sorprende. No sólo por el modo de contar su historia, o por describirnos cómo es ella, Mary, aguda y perspicaz, mordaz e inteligente.

Cuando Pedro me prestó este libro y me lo recomendó encarecidamente, pasé la información al cajón del ya veremos. Pero no me hizo falta más que leer la primera página de la novela para darme cuenta de que Del color de la leche no era como las demás. No es una de esas novelas que olvides nada más terminar, es una historia enternecedora sobre la vida de Mary. Escrita de una forma distinta, que se cuela con su cotidiana tragedia. Una de esas novelas que se acaban bebiendo. Se empieza a sorbos pero cuando te das cuenta ya te has bebido la mitad. Y de ahí a terminarla no hay más que dos tragos. Porque desde la primera línea, nos sacude.

éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.

en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos. veo los árboles y veo las hojas.

y cada hoja tiene venas que la recorren.

y la corteza de cada árbol tiene grietas.

no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.

me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. y griega. así es como se escribe.

quiero contarte lo que ha pasado pero tengo que tener cuidado de no apresurarme como hacen las vaquillas en la entrada, porque entonces iré por delante de mí misma y puedo tropezarme y caerme y de todas maneras tú querrás que empiece por donde se debe empezar.

y eso es por el principio.

Quería conocer su historia, quería saber cómo y por qué, Mary, la de la pierna mala, Mary, la que aprende rayas negras con las que formar palabras. La fuerza de una narradora, la primera y principal, es la que consigue dar ese empaque a la novela. El estilo campestre, burdo y sincero, pero también clarividente de una muchacha sencilla. Lo importante aquí es el personaje de Mary, su carácter, su tragedia y su realidad. Leyshon aplaca a los demás secundarios porque no los necesita, creando una historia lineal, clara y sin demasiadas descripciones ni diálogos.

Ella se llama Mary. Eme. a. erre. I griega. Y, al igual que ella misma, os invito a que conozcáis su historia, lo que sucedió realmente en un pueblo de la campiña británica de 1830.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Mary. Su forma de contarnos la historia.
  • Impoluta edición de Sexto Piso.
Contras
  • El final no es redondo. La sensación es que se detiene demasiado en lo trágico.

Namaste.

Autor, Leiber, Literatura

Presentación de “Los tres violines de Ruven Preuk” de Svenja Leiber.

Ayer, 23 de septiembre se presentó en Madrid la novela de la alemana Svenja Lieber, Los tres violines de Ruven Preuk.

La editorial Malpaso citó a varios blogueros para asistir a la presentación coincidiendo con la primera visita de la autora alemana a España. Unos pocos afortunados que acudimos al Hotel NH Zurbano.

Con puntualidad suiza, comenzó la presentación, a cargo de Malcolm Otero, Director Editorial de Malpaso, posteriormente tomó la palabra una tímida Svenja Leiber, que nos explicó someramente algo de la historia de Los tres violines de Ruven Preuk.

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Malcolm Otero y Svenja Leiber en la presentación

Una novela que tiene dos puntos principales: la historia alemana, de un lado, y el amor por las artes de otro. Lo primero, entroncado a través del devenir de la Alemania del siglo XX. Lo segundo, por la peculiaridad del personaje principal: es sinestésico. Vamos, que puede ver la música. Curioso, ¿verdad?

Todo ello plagado de referencias culturales: desde Virgilio hasta Munch, desde Bach hasta el paisaje del norte de Alemania. Y música, mucha música.

LosTresViolines_portadaSe agradece que tanto Otero como Leiber nos dieran las pinceladas generales, dejando los detalles para la posterior lectura. Creo yo que le quita algo de magia que en una presentación desgranen cada uno de los aspectos más significativos de la historia.

Lo cierto es que todos los presentes salimos con esa curiosidad de leer Los tres violines de Ruven Preuk, de conocer el tono irónico y a la vez triste al que se refirió Otero, de comprender algo más la historia de un sinestésico en un país convulso y, por supuesto de saber cuál de los tres violines era más antiguo.

Pero de momento tendremos que esperar. Porque en la propia presentación se coló un invitado inesperado: Vonnegut y su Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, que acabó por error en la presentación en lugar del libro de Leiber.

Desde aquí gracias a la Editorial Malpaso y a Renzo, organizadores del evento, por invitarme. Y no me olvido de mencionar a Teresa, de Leyendo en el bus, con la que mantuve una breve conversación (cómo no) sobre libros.

Namaste.

Autor, Literatura, Modiano

Dora Bruder, Patrick Modiano

Desde que leí En el café de la juventud perdida alguien (siento no recordar quién fue) recomendó este título de Modiano.

Sin más, y anotado en mi cuaderno, un día decidí comprarlo. La verdad es que pensándolo no me echó para atrás el precio, quizá algo elevado para una novelita de apenas 125 páginas que comienza como sigue:

Hace ocho años, en un viejo ejemplar del Paris-Soir, con fecha del 31 de diciembre de 1941, me llamó la atención una sección “De ayer a hoy”, en la página tres. Leí:

PARÍS
Se busca a una joven, Dora Bruder, de 15 años, 1,55 m, rostro ovalado, ojos gris-marrón, abrigo sport gris, pullover burdeos, falda y sombrero azul marino, zapatos sport marrón. Ponerse en contacto con el señor y la señora Bruder, bulevar Ornano, 41, París.

Dora_bruder_sello1941. París ocupada. Dora desaparece del mapa tras escaparse de su colegio de monjas. Nueve meses más tarde, la muchacha aparece en la lista de deportados a Auschwitz.

Aunque con este planteamiento podría parecer otra novela del Holocausto, Dora Bruder es más bien el estudio de una desaparición, puesto que el propio Modiano acude a los documentos oficiales con objeto de seguir la pista a la muchacha, teorizando sobre su paradero y sobre sus sensaciones.

Lleva tiempo conseguir que salga a la luz lo que ha sido borrado. Quedan pistas en los registros pero se ignora dónde están escondidos y qué guardianes los vigilan y si querrán enseñárnoslos.

Pero el francés no se queda ahí, dado que paralelamente recuerda los lugares donde estuvo su padre, rememora los barrios de París y reflexiona sobre los sentimientos y sensaciones de todos los protagonistas.

Recuerdo que la primera vez que lo vi experimenté el vacío que se siente ante lo que ha sido destruido, arrasado. No sabía aún de la existencia de Dora Bruder. Tal vez -estoy seguro- ella se había paseado por allí, en esa zona que me hace rememorar citas de amor secretas, grises felicidades perdidas. Aún flotaban en el lugar recuerdos campestres.

Es precisamente este aspecto el que hace interesante la historia: esa capacidad humana de teorizar, de hacer hipótesis, de rememorar qué pudo pensar Dora, adónde iría o los miedos que tendría. Los paralelismos con la vida de su padre, dónde podría haber coincidido con ella, qué estaba haciendo esos días, y al mismo tiempo esa conexión entre Modiano, buscador incansable, y la desaparecida, a través de los documentos fríos de la Policía o de la nota dejada por sus padres en un periódico. Autor y narrador se confunden, jugando al despiste, consiguiendo que el lector se sienta aún más atrapado y haga suya esa búsqueda, asuma las teorías como propias y refleje en el presente una situación pasada: el ayer a través de los ojos del presente. El ayer interpretado libremente por el hoy.

Al mismo tiempo, y como en todas las novelas de Modiano, se aprecia la melancolía del entorno, las situaciones trágicas y solitarias de los personajes y el sentimiento vagabundo del narrador. Podría parecer que tratándose de un tema como el Holocausto lo tiene más fácil. Sin embargo, el narrador no entra en consideraciones ni valoraciones. Lo trágico no está en el fin, sino en el camino, en esa desaparición de la muchacha, en la soledad de la adolescente que sale de un colegio para enfrentarse al cruel mundo que espera.

Una historia concentrada y profunda en apenas 125 páginas. En palabras de Adolfo García Ortega, el prologista, la mejor novela de Modiano.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
  • Pasado y presente se mezclan. Lo trágico y melancólico.
Contras
  • El precio. Por mucho Seix Barral que sea 18 euros me parece demasiado.

Namaste.

Autor, Dostoievski, Literatura

El idiota, Fiódor Dostoievski

Tras leer Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov (esto es, hundida hasta la médula en el universo de Dostoievski) una no puede sino quedarse con ganas de más. De ahí que, junto con Bartleby, compañero infatigable de lecturas y recomendaciones y autor además de un magnífico libro de relatos llamado El rayo que nos parta, decidimos seleccionar una de sus novelas para leerla conjuntamente. La duda se mantuvo entre El jugador (200 páginas) y El idiota (800). Ganó la segunda. Quizá por su longitud, quizá por la curiosidad de Jesús, o quizá porque Pedro ya me había alabado en demasía este título.

El-idiota-marcaManos a la obra pues. Escogimos la edición Debolsillo. Qué queréis que os diga, me ganaron desde que compré La piedra lunar de Wilkie Collins y me gusta ver sus cantos marrones en mis estanterías.

Comenzamos a leer escollando la primera dificultad: la abundancia de nombres, sobrenombres y apodos rusos que aparecen en las primeras páginas. Secundarios que se relacionan con los que ya son mencionados, apodos que no se parecen al nombre original, profesiones de unos y otros. Nada nuevo, vamos. Personalmente me ayudó mucho un pequeño esquema con los principales.

El príncipe Mishkin es nuestro protagonista, un noble que regresa a San Petersburgo tras haber pasado muchos años en Suiza. Un rico heredero que quiere contactar con una familiar que reside en la capital de Rusia. Un pobre ignorante que no sabe lo que se la que se le viene encima. Mishkin, el arquetipo de la bondad y la amabilidad, el rico heredero que conoce a pocas personas. Un tonto.

¿Qué más podía desear? Un aristócrata, millonario, idiota: todo junto, un marido como ese no se encuentra ni con candil, ni hecho de encargo…

Y es que desde el primer momento cada uno de los personajes quiere al príncipe Mishkin con ellos, ya sea para conseguir un título por medio del matrimonio, para conseguir algo de dinero o para ganar estatus social. Una maraña de intereses rodean a un inocente que se deja llevar por los acontecimientos.

Precisamente en El idiota cabe de todo: desde reflexiones sobre la muerte y la compasión hasta el amor a primera vista, la envidia o la rabia. Una novela compleja, con personajes muy definidos, pero en la que destaca uno: su protagonista. Un personaje claro y meridiano, bueno en demasía pero no por ello irreal, presionado por una sociedad, por un juego en el que no sabe que está metido. Y claro, un triángulo amoroso, una mujer de la que enamorarse a primera vista, otra de la que enamorarse de a poco. Un competidor.

Me ha sorprendido, si lo comparo con las otras dos obras del autor, lo social de esta novela. Esto es, el análisis de la sociedad decadente rusa,  saber que se encuentran en un mundo que llama a su fin, la importancia de las apariencias, es decir, muchos de los aspectos que encontramos en Jane Austen. No he podido evitar imaginarme una conversación entre el príncipe y nuestra querida Catherine.

Pero además, la sensación de que se trata una novela mucho más personal que las otras, que el autor se dejó algo de sí en ella, como si al leer página tras página abandonara algo de la racionalidad y la filosofía que le caracteriza y pasara a algo más íntimo, más humano. No sé si me explico, pero en ocasiones me parecía que añadía capítulos porque quería que estuvieran allí, no como en Crimen y castigo, donde todo parece medido y valorado, donde el ritmo está más estudiado.

Precisamente por eso se me ha hecho lento en algunas partes, me he atascado un poco en ocasiones. Otras fluía mucho más. Pero, en definitiva, leer a un grande es una delicia. Aunque eso sí, si nunca le habéis leído, comenzad por Crimen y castigo.

Un muerto no suele tener edad, ya sabe usted.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Los hermanos Karamazov, Dostoievski.

Pros

  • El personaje del príncipe.

  • Sorprendente final.

Contras

  • Hay partes que se haces algo pesadas y repetitivas.

  • El análisis de los personajes no es tan profundo como en otras de sus obras.

Namaste.