Autor, Literatura

Los juegos del hambre, Suzanne Collins

Los juegos del hambre, el primero de la trilogía que lleva su nombre, es uno de esos libros de los que te entra curiosidad. Llega un momento en el que te encuentras con él por muchos blogs, por muchos comentarios, algo que no puede sino incrementar cuando se realiza la versión cinematográfica y la televisión se llena de imágenes del tráiler.

Hace mucho tiempo le pregunté a Elwen si merecía la pena. Quería saber si era un libro sobrevalorado, construido a golpe de talonario, o bien si podría ser leído como un entretenimiento más o menos equilibrado. Ella en su día comentó que no estaba mal, que se podía leer. Lo anoté.

Y pasó el tiempo.

Llegado un punto me topé con él en una librería, hace ya meses (aunque os lo mostré recientemente). Fue precisamente en ese momento, con su versión original en la mano, cuando me di cuenta que leerlo en inglés podía ser un buen pretexto para finalmente leerlo. O si lo veis desde este modo, que podía matar dos pájaros de un tiro: de un lado mi curiosidad se vería finalmente satisfecha, de otro, invertiría ese tiempo (al fin de cuentas, en un libro fácil) en aprovechar y leerlo en inglés.

Quizá sea porque no tenía altas expectativas con él, o porque no buscaba algo más que el puro entretenimiento, pero la verdad es que me ha gustado.

El planteamiento es el siguiente: en Panem, el país en el que está enmarcada la historia, existe una división ecónomica-administrativa que divide a los vecinos en distritos. Cada uno de ellos debe ofrecer un tributo: un chico y una chica de entre 12 y 18 años. El objetivo: la competición, para gloria y disfrute de los demás vecinos.

A partir de ahí, Collins no da respiro al lector, que ve cómo se suceden los acontecimientos con capítulos llenos de aventura, rápidos y dinámicos, que dan ganas de leer de una sentada, pero que, al mismo tiempo nos hace reflexionar por el mundo apocalíptico en el que se ven condenados a vivir, el destino fatal que les acompaña o la resignación hacia un futuro del que no pueden escapar.

Se trata, pues, de una novela de aventuras pura y dura, en la que los aspectos de ciencia ficción son simplemente la base: las reglas de este mundo se nos plantean al principio: después no hay otros aspectos que no tengamos en nuestro mundo. Una novela de aventuras en la que los capítulos son rápidos y se leen de una sentada, ya que deja con la miel en los labios. Entretenimiento, sí, pero con cabeza: no sobran páginas, no hay grandes descripciones pero tampoco vemos simplismos comunes en este tipo de novelas, no es una de esas novelas previsibles que aparecen los sábados por la tarde en Antena 3, de las que uno ya sabe cómo va a acabar, porque tiene personajes manidos y conversaciones trilladas.

Si a algo se le pueden poner pegas es a los personajes: planos algunos, simples, otros, con el inevitable binomio buenos-malos. Pero bueno, era algo con lo que contaba.

En definitiva, me ha gustado. Si buscáis entretenimiento puro y duro, este es una gran opción. Da gusto ver que aunque abunda la moralla (me viene a la cabeza Dan Brown, con ese inclasificable estilo) hay libros que se venden que tampoco están tan mal. Y qué suerte tienen los adolescentes de ahora. Lo mismito que hace unos años, vamos.

 FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Una mezcla entre un libro de Canción de Hielo y fuego, con menos páginas, y una chispita del universo de Huxley en Un mundo feliz.
Pros
  • Entretenida, esperaba menos.
  • La película tampoco está nada mal.
  • ¡Me sirve para el reto de Isi! Además, si os animáis a leerlo en inglés, no es muy complejo, se puede entender perfectamente.
Contras
  • Los personajes, planos y simplistas.
  • Sigo teniendo curiosidad. Hay que seguir leyendo.

Namaste.

Autor, Cartarescu, Literatura

Nostalgia, Mircea Cărtărescu

 Nostalgia es el conjunto de relatos que publicó Cărtărescu en 1993. Cercenada en su día por la censura en su Rumanía natal y apenas conocida en España, Impedimenta nos ofrece el volumen tal y como lo redactó el autor, por primera vez en español.

Esta obra incluye un conjunto de relatos del aclamado Cărtărescu. La edición comienza con un prólogo de Edmundo Paz de Soldán, que leí con miedo, ese miedo común de que contara de más, de que chafara el contenido del libro. Nada más lejos de la realidad: el prologuista, como yo, descubrió al autor con el primer libro que publicó la editorial, El ruletista, que también se recoge aquí. Y precisamente nos introduce al modo de conocer a un autor: al acercamiento del curioso que se siente atraído por una portada o que ha leído una crítica alabando algún aspecto. Ese momento en el que uno tiene el codiciado libro entre las manos, y lo lee, y además le gusta. La reflexión posterior, el nuevo deseo de seguir conociendo a un autor del que sabe que puede sacar grandes cosas. Eso nos cuenta el prologuista, cómo no sentirse identificado.

Comenzando con El ruletista, que ya comenté en otra ocasión, Cărtărescu nos adentra en un mundo de decadencia, protagonizado en su mayoría por adolescentes confusos, que viven en un lugar inhóspito en el que proliferan las puertas rojas.

Sus historias son bien diferentes: si en El ruletista nos encontramos a un señor obsesionado con el juego de la ruleta rusa, en El Mendébil son un grupo de niños los protagonistas de la historia, escolares que juegan y prestan atención al curioso nuevo amigo que han encontrado. Mientras pasan el tiempo inventando extraños juegos con los que pasar las tardes, el Mendébil irrumpe en su vida para mostrarles algo más allá de sus mentalidades infantiles.

Está claro, sin embargo, que Nostalgia va ganando puntos conforme avanzamos. Eso es porque en Los gemelos ya encontramos muchas de las características que posteriormente desarrollará en REM, Y es precisamente REM el relato que destaca sobre todos los demás, una crónica onírica entre el recuerdo y el sueño, donde la realidad y la imaginación se tocan y se mezclan.

El último relato es El arquitecto: la obsesión de un hombre normal y corriente por un coche, y en concreto por el sonido del claxon del coche.

El estilo del autor recuerda, en muchos casos, al realismo mágico de García Márquez, aunque si bien despojado de diálogos (no aparece ninguno en todo el libro), en el que además incluye aspectos que recuerdan a Kafka: obsesiones con el subterráneo, mundos oscuros y nebulosas en las que es complicado distinguir realidad de ficción. El modo de escoger las palabras es poético, o incluso matemático: el lector puede apreciar de un lado, que no hay palabra más exacta que la que escogió el autor en ese momento, y de otro, la belleza de comunicarse de esa manera. Cărtărescu se explaya, pero no se hace pesado, es inteligente y no aburre al lector, sabemos que puede condensar toda su historia en unas pocas páginas, como ocurre con El ruletista, y sin embargo, que es capaz de una aventura más compleja como la de REM, que nos deja fragmentos como el que sigue:

No me has contado nada de tu juego de Reinas, eres muy mala. Pero yo lo conozco mejor que vosotras y te puedo decir que en él todo tiene un significado y que tus sueños y tu juego, trenzados entre sí, configuran la telaraña que has tejido, no para capturar algo con ella, sino para ser atrapada. Porque nosotros somos unas simples moscas que secretan la red y la araña es la misma para todas. Nos visita una sola vez, cuando la telaraña está lista para poder aguantar su peso. Y solo tú, entre todas las criaturas de este mundo, podrás escapar por un instante de tu propia red, sólo a ti se te ha concedido esta oportunidad.

Para mí leer a Cărtărescu es un placer. En mi opinión, es un genio de las palabras, una persona que hechiza cuando nos cuenta una historia, tramas además molestas, como ya ocurriera con Lulu, en la que nos vemos reflejados, grandes reflexiones y paradojas, miedos y frustraciones. Cărtărescu es un autor de sensaciones, de cualquiera de los sentimientos que además sabe muy bien cómo desarrollar una trama, cómo hacer para que el lector no pierda el interés. Y lo cierto es que lo consigue. Me declaro una verdadera admiradora del rumano y leeré cualquier cosa que tenga su nombre en la portada. Mi mayor recomendación es que lo leáis, que os acerquéis a la prosa elegante e inteligente de un autor al que sin duda alguna, le darán el Nobel.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea el autor.
  • REM es para releerlo nada más terminarlo.
  • ¡Y encima tengo la firma del autor en mi ejemplar!
Contras
  • Por qué no se habrá publicado antes. Lo que nos estaremos perdiendo…

Namaste.

Actualidad, Literaria

Feliz Día del Libro

No necesitamos libros insignificantes, libros huecos, libros confeccionados para gustar.

 

No queremos libros escritos sin mimo, deprisa y corriendo: “Vamos, termíneme esto para julio, en septiembre se lo lanzo como es debido y vendemos cien mil ejemplares”, “Trato hecho”.

 

Queremos libros escritos para nosotros que dudamos de todo, que lloramos por nada, que nos sobresaltamos ante el más mínimo ruido.

 

Queremos libros que hayan costado mucho a su autor; libros en los que se hayan depositado sus años de trabajo, su dolor de espalda, sus crisis, su temor a veces a la idea de perderse, su desánimo, su valentía, su angustia, su cabezonería y el riesgo que ha asumido de fracasar.

 

Queremos libros espléndidos que nos sumerjan en el esplendor de la realidad y que nos mantengan ahí; libros que nos demuestren que el amor obra en el mundo al lado del mal, muy cerca, a veces de forma indistinta. Y así continuará, igual que siempre. El dolor desgarrará los corazones.

 

Queremos buenas novelas.

 

Queremos libros que no eludan nada de lo trágico de la condición humana ni de las maravillas cotidianas; libros que nos devuelvan aire a los pulmones.

 

La buena novela, Laurence Cossé.

 

Feliz Día del Libro.

Autor, Literatura

La caja negra, Amos Oz

Aunque es cierto que el nombre de Amos Oz figura con cierta fama en las listas más renombradas del panorama literario, nunca me había acercado a este autor del que lo desconocía todo hasta que Molinos recomendó en su blog esta novela.

 De ahí que pasara al Plan Infinito y con posterioridad a mis propósitos de 2013.

La caja negra es una historia epistolar entre una pareja, de la que apenas sabemos que tuvieron un hijo en común. Así, un profesor de Estados Unidos (Alex) y su ex-mujer (Ilana), que vive en Israel empiezan a cartearse. Sus conversaciones giran entorno a Boaz, su problemático hijo: qué futuro le espera, qué hacer con él…etc. Sin embargo, aunque aparentemente sea este el principal motivo por el continúan escribiéndose, poco a poco el lector se ve inmiscuido en un cruce de recuerdos y acusaciones. Esa es justo la palabra: inmiscuirse. Porque el lector no tiene introducción, directamente se le muestran las emotivas cartas de Ilana y las frías respuestas de Alex. Desde ese instante el lector prejuzga, valora a unos personajes que no conoce por lo que dice el otro. Y se plantea: «¿cómo puede ser Alex tan frío? ¡Si se trata de su hijo!»

Más adelante, según se va leyendo, las cosas no parecen tan claras. Lo que parecía blanco ahora es gris, lo que creíamos meridiano es discutible. Ilana adopta una postura atacante, dedicándose a acusar a Alex, un ataque a la desesperada, lleno de justificaciones y excusas.

Y entonces la trama se abre, y comienzan a aparecer otros temas: la doble moral y el poder, el fanatismo religioso y la hipocresía. Mención aparte merece Michel, el segundo marido de Ilana, ese personaje secundario que sin embargo, tiene un papel muy influyente en toda la historia. Bien merece su propio libro…

En resumen, el ser humano se muestra, en definitiva, como lo que es: un conjunto de egoísmos más o menos disimulados con una clara estrategia en cuanto a la presión que ejercer sobre la otra persona para conseguir lo que se quiere.

Si algo queda claro es que este escritor es muy inteligente, ya que es complicado aunar tantos temas en una historia tan corta. Se trata de un libro muy interesante que, sin embargo, no ha conseguido catapultarme a ese estado de éxtasis que suele despertar entre los lectores.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Complicado encontrar equivalencias.
Pros
  • La paradoja: cómo con algo aparentemente frío (una carta) se reflejan las personalidades de los personajes.
Contras
  • Esperaba más, quizá por las buenas opiniones de él.
Reto 50 libros
  • 12/50.

Namaste.

IMM

IMM (23)

Os muestro con las nuevas adquisiciones que han tenido lugar estos meses. A pesar de que me estoy reduciendo el número de libros que compro, por eso de leer lo que ya tengo en casa, han caído los siguientes:

IMM

  • Metamaus, Art Spiegelman. Cuando vi por algún medio que lo iban a sacar, le eché el ojo. Y una vez en una librería no pude evitar llevármelo a casa. Además del libro en sí (que cuenta la intrahistoria de Maus, como os habréis podido imaginar), le acompaña un DVD con material complementario y algún documental. Estoy en ello, ya os contaré qué tal.
  • ¡Abajo el colejio!, Willans/Scarle. Cortesía de Impedimenta, el día en que nos reunimos, Enrique Redel nos regaló este libro. Un libro cortísimo y muy peculiar del que se espera que publiquen su continuación.
  • The hunger games (Los juegos del hambre), Suzanne Collins. Animada por las críticas positivas de la historia, me decidí a leerlo. Como suponía que se trataba de un libro fácil para leer en inglés lo compré.
  • The name of the wind (El nombre del viento), Patrick Rothfuss. Si con el de Collins escuché buenas críticas, con este ya ni os cuento. Muchos bloggers se han animado con la trilogía y la mayoría han salido muy contentos. Ojalá coincida con ellos. De momento tendrá que esperar.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los que os traigo? ¿Qué os parecieron? ¿Os animáis a una lectura conjunta del libro de Doig?

Esto es todo por el momento. ¡A seguir leyendo!

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (VIII): Rosa Montero

Rosa Montero (Madrid, 1951): periodista y escritora, colabora con El País y es una de las escritoras españolas más renombradas. Entre sus obras más conocidas, destacan La hija del caníbal o La loca de la casa, por las que ha recibido premios como el Premio del Círculo de Críticos de Chile  y con las que se ha conseguido llegar al gran público. Una de mis eternas pendientes.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Salvador Dalí y la más inquietante de las chicas ye-ye, de Jordi Soler. Estupendo.

Se refiere a este. No conozco a Soler, y poco os puedo decir de este libro. Pero indagando en la web, descubro que tiene un planteamiento curioso: Soler parte de situaciones verídicas (como la extraña muerte de la mujer de Roman Polanski) para desarrollar un relato de ficción sobre el asunto. Podéis encontrar más información aquí. Uy, otro más para la lista de pendientes.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Lolita, de Nabokov.

Vaya, todo un clásico. Uno de esos libros que no dejan indiferente a nadie. Adentrarse en la obra de Nabokov es una tarea ardua y compleja. O eso me lo pareció a mí.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Ursula k. LeGuinn.

Otra autora desconocida para mí. Según lo que nos cuenta la wikipedia, LeGuinn es una de las autoras de ciencia ficción más reconocidas. Incluso alguna de sus novelas se ha llevado al cine, como Cuentos de Terramar. ¿Habéis leído algo de LeGuinn?

Y vosotros, ¿qué pensaís? ¿Coincidís con Rosa Montero? ¿Habéis leído alguna de sus novelas?

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Canción de hielo y fuego (III): Tormenta de espadas

Tormenta de espadas es la tercera parte de la saga Canción de Hielo y Fuego. A nadie le voy a descubrir a estas alturas que se trata de una saga de siete libros, de los que a día de hoy hay publicados cinco.

Tras leer las dos primeras partes de la saga, es inevitable continuar leyendo. Martin lo sabe, y precisamente por ese motivo termina las novelas como las termina, justo en el momento exacto en el que el lector se plantea qué es lo que puede ocurrir a continuación.

Como sus predecesoras, Tormenta de espadas tiene batallas, pactos, amores y traiciones. En fin, que mirado desde una perspectiva alejada uno podría decir que es un culebrón. Y no andaría errado. Es un culebrón con algún que otro tinte fantástico. No quiero repetirme en lo que ya dije en las reseñas de Juego de tronos y de Choque de reyes, porque básicamente la estructura, los personajes y la trama continúan inalterables. Los Stark y los Lannister, los Targaryen y los Baratheon… todas las familias lucharán para conseguir el ansiado Trono de Hierro.

A diferencia de la segunda parte, Tormenta de espadas es una novela mucho más dinámica, que tarda bien poco en arrancar, que gana personajes y actividad desde un primer momento. Ahora bien, es el tipo de libro en el que antes de empezarlo uno ha de ser consciente de que tiene que tener tiempo suficiente como para conseguir que coja inercia. De lo contrario (por ejemplo, leer sólo un personaje por día), la historia se hace pesada y lenta. Eso fue precisamente lo que me ocurrió a mí: lo dejé estar un tiempo, y cuando lo volvía a retomar me costaba situarme, se me hacía lento, ¡incluso me planteé en dejarlo y pasarme a la serie de televisión!

Sin embargo, y como lectora que soy, he visto alguna que otra cosa en la serie que no me gusta, salidas del guión, simplificación en demasía de muchos aspectos (¡qué más da quién sea quién y cómo se apellide!). Todos esos pequeños detalles que a un lector le exasperan, como esa elección de la hermana de Theon (no me podía quedar sin decirlo, ¿¿quién ha podido seleccionar a esa actriz que podría pasar más bien por Brienne??), me hicieron querer continuar.

Volviendo al libro, lo que sí que he notado, en cuanto al estilo de Martin, es que la trama fluye a trompicones. Si al principio ocurren muchas acciones simultáneas, posteriormente se adentra en unas cien páginas (si no más) de calma chicha, para después acumular todos los capítulos interesantes en las últimas cincuenta páginas. Ocurre que, en muchas ocasiones echamos la vista atrás y pensamos ¿qué sé que no supiera antes de empezar ese libro? Y la respuesta es: poco más. Algún detalle, pero nada verdaderamente importante. Precisamente es al final, en esas últimas cincuenta páginas, cuando ocurre todo a la vez. Y todo es todo. He estado pensando el tema, si es que lo hace aposta, para mantener al lector en un estado de incertidumbre o interés, o si bien es falta de programación necesaria. Mi conclusión es que o bien a este señor le pagan al peso o tiene un esquema de lo que va ocurriendo, escribe las partes culminantes y después lo va colmatando con otros detalles hasta llegar a ese fin. No sé. Lo que sí que sé, es que seguiré leyendo. Una vez uno se ha adentrado al universo Martin es complicado dejarlo. Y menos que me lo troceen por televisión.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretenimiento sin pretensiones.

Contras

  • Por momentos se hace lenta. Otros se atropella.

  • Repetición de detalles obvios: ¿¡Que los Stark son del Norte!?

  • Ausencia de distinción entre qué/que.

  • Podemos discutir muy mucho las portadas cuasi-spoiler que se gastan los de la editorial.

Namaste.

Autor, Literatura, Roy

El dios de las pequeñas cosas, Arundhati Roy

El dios de las pequeñas cosas cuenta la historia de dos gemelos heterocigóticos: Estha y Rahel, pero además, la historia de una familia abocada al desastre. El punto de partida es la visita de Sophie Mol, la prima británica que va a la India a pasar una temporada vacacional. Nuestros protagonistas sienten deseos de conocer a su muy mentada prima, una desconocida familiar que origina mucha expectación.

A partir de aquí, se suceden los acontecimientos: amor y odio, intereses contrapuestos, tragedia y soledad, se intercalan entre la vida de los hermanos, empujándoles a un destino del que no pueden modificar un ápice.

La trama bien podría contarse en un par de líneas: un amor prohibido, un descuido, una tragedia, rencores enquistados por el paso del tiempo. Sin embargo, lo interesante es cómo se cuenta. Roy huye de una narración lineal para crear una historia en la que un narrador omnisciente alterna presente y pasado y unos personajes con otros.

De esta forma conocemos a Ammu, la madre de los gemelos, pero también el paso de Chacko y de los abuelos o el origen de la empresa familiar. Todos familiares que se mantienen en un segundo plano pero que, de una forma u otra influirán en el futuro de Estha y Rahel.

Utilizando objetos y sensaciones habituales (un objeto, un olor, un sonido) como catalizadores que nos unen al pasado, consigue conectar el pasado que se recuerda con los sentimientos de nostalgia, o consternación, como si de un túnel al pasado se tratara, como si mirando una fotografía pudiéramos regresar al momento en el que se hizo, el porqué de esa triste sonrisa, el motivo de esa ropa, el momento en el que se tomó. Así vamos descubriendo las piezas, los eventos que marcaron un antes y un después, que consiguieron que todo cambiara. Porque la autora narra sobre lo de antes, o lo de después, pero sin mencionar ese punto intermedio, ese epicentro que originó la debacle. Para saberlo, para conocer el motivo de la precipitación de los acontecimientos tendremos que esperar al final, ya que mientras tanto Roy nos muestra cómo es cada personaje y qué hechos ha marcado su actual vida, para ir mostrando poco a poco piezas de los acontecimientos, pequeñas pinceladas de comportamientos cuando no meros detalles que quizá pueda dar una pista al lector de lo que se avecina.

Si a algún libro me ha recordado esta novela es a Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Y aunque podría parecer una exageración, al compararlo con tamaña obra de la literatura, no son pocos los elementos comunes que unen una obra y otra: la centralización de la trama en una familia, las historias truncadas, de tristeza y tragedia. Es cierto que en la novela del colombiano se sigue una historia cronológica, lineal, con abundancia de personajes y con referencias al pasado o al futuro, pero escasas si las comparamos con El dios de las pequeñas cosas. En la novela que os presento hoy no ocurre lo mismo: apenas son media docena de personajes, con una historia que se retroalimenta, que avanza del pasado, que une presente y futuro a través de recuerdos, más centrada en las emociones que nos aportan esos pequeños detalles del día a día, esas inevitables conexiones que nos llevan a asociar dos momentos temporalmente lejanos.

Había oído buenas críticas de esta novela, pero lo cierto es que no esperaba tantísimo, que me encogiera el corazón, que me quedara pegada a sus páginas. Así que no puedo si no recomendarla, porque es una historia bien narrada, real sencilla y poderosamente triste. Una novela que considero demasiado desconocida para la calidad que tiene, para lo bonito del tema, para lo especial del estilo de la autora. Qué gusto toparse con un libro así.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Pros
  • El modo de conocer la trama.
  • Cómo evoca recuerdos con simples detalles.
Contras
  • La tristeza que destila.

Namaste.

Autor, Literatura

El cuaderno gris, Josep Pla

Esta reseña es una deuda que tengo pendiente. No sólo con vosotros, también conmigo misma. Y es una deuda compleja de saldar, de ahí que la lleve tiempo postergando sentarme a escribir esta reseña. No va a ser fácil.

Empecé El cuaderno gris hace muchos, muchos meses. Pensaba que era un tipo de libro muy diferente de lo que me encontré en realidad. Era una título que llevaba mucho tiempo en mi Plan Infinito. Como siempre, en el momento que un título se incluye en la lista, prefiero no saber nada de él. Ya está anotado por un motivo así que ni necesito ni quiero más información. Lo siguiente es leerlo.

En ocasiones esta manía mía genera trabas. Cuando empecé a leer El cuaderno gris lo leí como otro tantos libros, esto es, del tirón. Al desconocer que se trataba de un dietario no me había planteado la posibilidad de que se tratara de uno de esos libros que hay que leer de a poco. Eso lo descubrí más tarde.

El cuaderno gris se puede dividir en dos partes: una en la que se centra en el Ampurdán, provincia de Gerona, donde vive en la casa familiar, a la espera de regresar a Barcelona para continuar sus estudios universitarios. La mirada que extiende sobre la realidad se centra en sus vecinos y amigos, las vidas y la cotidianidad de sus paisanos, la reflexión sobre la tierra y el carácter.

Tras leer doscientas páginas seguidas me di cuenta de que El cuaderno gris hay que saborearlo. Como si se tratara de un buen vino, hay que tomarlo a sorbos, oliendo lo que nos ofrece, apreciando sus matices. Desde ese momento encaré la lectura de otro modo, leyendo algunas páginas cada día, justo antes de acostarme, dejando este dulce bombón para los momentos finales del día.

Comprender esto fue muy importante para mi visión de la lectura, porque me permitió apreciar más el estilo del autor, además de valorar de otro modo la grandeza de la obra. Ocurrió que en ocasiones estaba leyendo una novela corriente y que el mejor momento del día era cuando la dejaba y empezaba con El cuaderno gris.

En la segunda parte del libro Pla habla de Barcelona, de su vida universitaria y de todo lo que le rodea: de lo que lee, de lo que hace y de lo que piensa. Reflexiona sobre su futuro y su presente, sobre la vida de sus amigos y conocidos, sobre la idiosincrasia de Barcelona, sobre lo divino y lo humano.

Esta parte me ha gustado mucho más, quizá porque tengo más cerca la vida universitaria, o quizá porque me suele gustar esta temática, me gusta comprobar cómo los diferentes autores recuerdan su paso por la Universidad. Sin embargo, he observado que generalmente los autores enmascaran sus recuerdos o sus relatos con una pátina de nostalgia y de positivismo, probablemente a consecuencia de aquél refrán cualquier tiempo pasado fue mejor. La visión de Pla es diametralmente opuesta. No por ser negativa, sino por ser realista: se aburre con las clases, duda de la utilidad de muchas de sus asignaturas, está lleno de incertidumbre… etc. En definitiva, disecciona la vida universitaria sin ensalzar los puntos positivos, como un catalizador de la realidad. Además, su vida social se amplía, comenta sobre su círculo de amistades, sobre las discusiones en que se enzarzan, sobre lo peculiar de sus amigos. Nos enseña la Barcelona de las primeras décadas del siglo pasado, su ambiente de bares, su filosofía, su día a día.

Lo complejo de este libro y a la vez, lo maravilloso al saber que Pla lo escribió cuando apenas tenía veinte años. Y aún así sus palabras destilan una importante sencillez, de un lado, y por otro una visión exageradamente lúcida de su realidad. ¿Cuántos autores pueden demostrar esas capacidades por medio de un dietario? ¿Y cuántos lo hacen cuando son jóvenes?

Pero por encima de todo está el estilo, la suave elegancia de Pla, que combina con sus descripciones certeras, su análisis del conjunto sin perder importancia a los detalles, esa lúcida inteligencia que le hace ser capaz de comprender la realidad, no sólo la intelectual sino la humana.

Es un placer leer a Pla, ya lo dije en otra ocasión. Porque es complicado encontrar a un autor que abarque tantos temas, que tenga esa capacidad de aportar luz a cada uno de los embrollos, independientemente de qué se trate. Y al mismo tiempo, es un placer leer a un genio hablando de libros, de los libros con los que se topa, los libros que le quitan el sueño; esos autores que lee y relee, que marca como favoritos. Esa sensación compartida por todos los que leemos de amor a la lectura.

En muchas ocasiones terminaba la página con un suspiro. Otras, con risas, por su sátira y su sutil maldad recubierta de ironía. Incluso con melancolía, por verme reflejada en alguna de sus reflexiones.

Terminé El cuaderno gris hace un tiempo. Mi ejemplar de Austral ha quedado lleno de notas multicolores, que quieren marcar una ínfima parte de los fragmentos que más me han gustado. Sin dudarlo es el libro con más post-it de colores de todos los que he leído.

Qué pena que esta triste reseña no sea más que una gota en el océano de Pla. Pero espero que tengáis mis palabras en consideración y que os animéis a leerlo. Leerlo en catalán, si podéis, o en castellano, o en alemán. Da lo mismo. Las obras maestras hay que leerlas. Y esta es una de ellas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La forma de diseccionar la vida.
  • Las múltiples referencias literarias.
Contras
  • No me acaba de convencer la edición de Austral. Tiene un papel demasiado basto. Recomiendo que la edición no sea de bolsillo.

Namaste.

Actualidad, Literaria

Quedada bloguera con la Editorial Impedimenta

Con motivo de la celebración del quinto aniversario de la Editorial Impedimenta, la semana pasada tuve el placer de reunirme junto con otros blogueros y compañeros de páginas web literarias, a una reunión que habían organizado con objeto de ser partícipes de un lado, de la especial fecha y de otro, de comentar los libros que tienen programados para este año.

 Impedimenta

La reunión tuvo lugar en Lfont Tea Mountain, un precioso espacio en el que compartir té, café y galletas mientras hablábamos de libros.

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Los anfitriones fueron Enrique Redel y Pilar Adón, editor y traductora de Impedimenta, respectivamente. Nos recibieron muy calurosamente, contentos de ponernos cara y con ganas de compartir opiniones. Comenzaron comentando brevemente la situación de la blogosfera y de la prensa tradicional. Tanto Enrique como Pilar coincidían en que hoy en día los críticos de los periódicos en ocasiones ni leían lo que les enviaban. De hecho llegaron a contar una anédocta al respecto: en una ocasión recibieron la llamada de uno de los críticos pidiendo un libro. Cuando la editorial comentó que les mandaban las novedades siempre, la respuesta del crítico fue contundente: a él no le había llegado, así que alguna otra persona de la redacción se lo había llevado a casa.

Según ellos, aprecian mucha más pasión cuando se trata de los blogueros, además de que, como comentaron, encuentran algunos detalles en nuestras reseñas que no ven en las columnas de los periódicos (por ejemplo, una mala traducción). Respecto a la pasión, me parece claro: nosotros nos dedicamos unas pocas horas a esto de reseñar; es una afición, algo con lo que disfrutar. De otro modo no lo haríamos. Si dedicáramos las 8 horas del día al tema se diluiría ese placer, sería un trabajo, se transformaría en algo distinto. Cuando sólo tienes tiempo de leer unos minutos al día (media hora, una hora, quince minutos), valoras mucho ese tiempo, es TU tiempo, una valiosa joya con la que disfrutas. Y como tal se ha de notar en la novela.

Tras tomar un té y unas cuantas galletas, cortesía de Manuel, comenzamos a charlar sobre las novedades que la editorial publicará en 2013: Los habitantes del bosque, de Thomas Hardy, del que sólo pudieron recomendarnos muy encarecidamente su lectura; ¡Abajo el colejio!, de Geoffrey Willans y Ronald Searle, una sátira de la visión de un niño de sus años escolares o el para mí desconocido El abrigo de Proust, de Lorenza Foschini, una historia de no ficción en la que por casualidad, un magnate parisino consigue entrar en el círculo de la familia de Proust.

Además de un pequeño adelanto de los nuevos títulos que publicarán de otros autores, como Stella Gibbons, Elizabeth Bowen o Penelope Fitzgerald.

Lo que nos quedó claro fue el entusiasmo con el que ambos hablaban de los libros que publican, su mutuo asombro porque un determinado título o autor no estuvieran publicados previamente al castellano. Además, descubrimos muchos títulos que no hicieron más que ampliar nuestra lista de libros pendientes. Uno de ellos fue El mes más cruel, un compendio de cuentos de la propia Pilar Adón.

Una tarde muy interesante, en la que pudimos hablar de muchas cosas y además compartir gustos y lecturas. Y además con té y galletas, ¡qué más se puede pedir!

Gracias a Impedimenta por organizar una quedada tan interesante y a Manuel por recibirnos tan acogedoramente en su tienda.

Toca seguir leyendo.

Namaste.